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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Especial navideño - Ver ahora
Transcripción completa

¿Cuántas veces estos días escuchamos o pronunciamos

aquello de: "En la tuya o en la mía"?

Una frase hecha que en estas fechas se repite

entre amigos y familiares,

una frase cotidiana, que para mí, se volvió extraordinaria.

Siete palabras mágicas convertidas en la llave que abre

no solo una casa, sino la puerta de la intimidad,

lo mismo que ocurre en Navidad.

Navidad es tiempo de reencontrarse con viejos amigos,

de brindar, de abrazarse,

y de ponerse al día de por dónde nos lleva la vida.

Es momento de confidencias, de hacer balance,

de contarnos nuestras penas y nuestras alegrías,

alegrías que, en su mayoría, nos las dan los más pequeños,

para quienes estos días son como un sueño.

La tristeza, por su lado, casi siempre nos la trae

la ausencia,

ese vacío que nos dejan nuestros mayores,

que tanto nos dieron,

y cuya memoria mantenemos viva perpetuando su legado.

Pero las penas con pan, son menos, y en Navidad,

ahuyentamos a los fantasmas de la melancolía

metiéndonos entre fogones y disfrutando de largas sobremesas,

tiempo en los que somos a veces invitados y otras anfitriones,

ocasiones en las que nos ponemos nuestras mejores galas,

días en los que cantamos, ya sean villancicos, fandangos

o baladas,

fechas en las que engalanamos la casa

y nos hacemos regalos.

También es tiempo de sentirnos agradecidos.

En mi caso, son muchos los motivos, porque desde el pasado septiembre,

tengo la suerte de poder vivir cada semana estas experiencias

y de compartirlas con una mujer estupenda, Fabiola,

pilar fundamental de mi casa y de mi vida.

Fabiola que encaja mi pronto y mi torpeza en la cocina,

Fabiola indulgente, que en los aniversarios,

soporta mis olvidos de calendario, pero a la que adoro

y sabe lo mucho que la quiero.

Sin ella, esta aventura habría sido una mera fantasía.

Gracias a su apoyo, cada semana puedo estar

"En la tuya o en la mía".

Hay que ver que parece mentira que... que... ha pasado un año

de la primera vez que me dijo Pablo de hacer el programa; o sea...

¿Un año ya? Un año. Un año, de verdad.

En las Navidades pasadas. Estábamos ese día en el campo.

¿Te acuerdas que se presentó Pablo y me contó la idea del programa?

¿Y te esperabas todo esto? No. No, para nada.

Hombre, yo pensé que iría bien, porque gracias a Dios,

me fue siempre bien en televisión y digo: "Bueno, pues funcionará",

pero tener todo este tinglado que se ha montado

y la gente que pasó por aquí...

Que vino a casa hasta el presidente del Gobierno,

es que...

es que me hace hasta gracia, me hace gracia, ¿no?

Bueno, imagínate a mí, porque tú estás acostumbrado

a la tele, pero yo, ver entrar por la puerta de casa

a las personas que pasaron... No, bueno, ya, y luego salir,

porque salí muchísimo, y ahora mira, estamos...

Coño, parecemos...

Estamos como si fuera el discurso del rey.

"Señores, estamos en Navidades, y para el año que viene serán

muy buena gente, la gente se portará divinamente

y nosotros también, ¿verdad?". ¿Y te valió la pena?

Sí, claro que me valió la pena. Después de tantos años en esto,

encontrar un programa así de bonito y de... No, no me lo esperaba.

Luego, es verdad que cuando grabamos,

somos un chorro de gente, pero ya...

Aunque de vez en cuando confundo los nombres,

pero que estamos muy bien, está muy bien,

porque somos todos amigos, nos tomamos unas copas...

Está muy bien, la verdad es que es muy agradable.

Me ha encantado.

Me ha encantado hacerlo y seguir aquí.

Espero que sigamos mucho tiempo, ¿no?

Mientras funcione así, ¿verdad?

Hombre, al final se convierte un poco como en una familia.

Se comparten muchas cosas y... Claro, claro.

Y hemos hablado de todo, de todos los temas

con todo el mundo, y ahora estamos en Navidad y...

Que a mí no creas que...

Bueno, tú sabes, que no fui nunca...

Ya.

Yo en los últimos años, el tema de la Navidad...

Bueno, en los últimos muchos años, lo que pasa que ya con los niños,

como ves esa carita de Quique el otro día poniendo las bolas

y de Carlitos poniendo las bolas, pues uno vuelve otra vez...

Se hace pandi. Sí.

Vuelves a ser un poco niño también, ¿no? Pero yo desde que murió mamá,

esto... no ha sido nunca

una época especial del año, la verdad.

Bueno, ya sabes, ¿no? Lo que pasa con las mamis, ¿no?

Hombre, estas fechas es que se les echa mucho de menos

a los que no están. Imagino que tú más.

Sí. En nuestro caso, pues imagínate, ¿no?

Pero bueno, digo que tú al menos disfrutas de la tuya,

yo también de la tuya...

¿Eh?

Yo tengo mucha suerte porque les tengo todavía

y comparten con nosotros...

Y el tema madre es un tema que se ha hablado siempre, ¿eh?

Sí. En todos tus programas, es un tema que es muy...

muy recurrente. Además, es un tema muy especial

y a la gente le llega. Y a todos les llega.

Es sacar el tema de la madre y todo el mundo se abre.

Imagínate los que pasaron por aquí que ya no la tienen.

Las mamás son tan especiales... Las mamás son las mamás.

Mira que el papá estaba loco por mí y me quería con locura

y yo lo sé que era... Se derretía conmigo, lo sé,

pero una madre, Bertín... (RESOPLA)

Yo de mi madre me acuerdo todos los días de mi vida.

Sí, yo también, fíjate. Yo también. ¿Cómo era?

Pues eso, como todas las madres, la mejor.

¿Cómo se llamaba? María Teresa. Nane la llamaban.

¿Sí? Sí. Y bueno... ¿Entonces...?

No, háblame de tu madre un poco, anda.

Bueno, pues eso, era una mujer muy divertida,

muy simpática,

graciosa, simpática, comprometida...

Ayudaba a todo el mundo que venía a casa...

Era un personaje espectacular. ¿Tenía los ojos como tú?

Que sufrió mucho al final y aquello fue complicado.

Mi madre para mí era maravillosa en todos los sentidos,

en todos los sentidos.

Mi madre era amiga,

era madre,

sabía además el concepto de madre, lo tenía clarísimo,

en el sentido que no mezclaba la amistad con ser madre,

y a la vez era íntima amiga mía, que eso es dificilísimo,

pero lo hacía.

-Ella era de levantarse por las mañanas, ponerse una pinza,

abrir las cacerolas, se fumaba su cigarro,

se tomaba su café con leche, metía los churros en el café

y le encantaba que se le cayera el café con leche.

Ella era así.

Y andaba descalza y se ponía a mirar

en la cabaña de mi hermano a ver si se despertaba o no

o venía yo con mi barriga o con mis niños chicos...

A mi hijo le llamaba el camionero, porque era grande.

"Ya está ahí mi camionero".

-Recuerdo una vez que mi madre bajó,

un día que fue a cenar con unos amigos,

y apareció con un traje malva y dije: "¡Dios, qué mujer!".

Y le hice una canción a mi madre con el traje malva o morado,

no recuerdo, creo que era malva.

-Es donde me gustaría mirarme.

Mi madre era un personaje con una fuerza...

Sacó fuerza de donde no la había y le echó un coraje

y unas narices... Eso es... Qué maravilla.

Eso es gigante, el mayor ejemplo que me dejará.

-Mi madre fue una mujer luchadora, una mujer que tiró para adelante

de su casa, a veces, sola, ¿sabes?

Y luego que se enfrentó en aquella época a ser madre

sin estar casada ni nada.

Tú escuchas la historia de mi madre y alucinas.

-Y me acuerdo que con el primer dinero que gané,

le regalé, como símbolo también, le regalé un traje,

que no era del todo malva, pero casi malva.

¿Sí? Qué gracioso. Sí. Mi padre no veas la que me lió.

"¿Qué haces comprándole un traje a tu madre? Eso debo hacerlo yo".

Se puso celoso. (RÍE)

Y le puse el traje así en la cama, como una princesa, y dije:

"Cuando mi madre llegue para que lo disfrute".

-Lo nuestro es un matriarcado potente.

He tenido una abuela muy poderosa y tengo una madre poderosísima.

Abuela cubana. Cubana.

Mi madre, que es la exiliada cubana,

teóricamente, según los cánones, tendría que ser una señora...

Mi madre es una tía abierta que le caes bien tú

y le cae bien aquel y la otra.

"Esta es transexual. -Pues qué guapa es".

-Ella era así. Mi casa era una casa normal.

La gente que no se crea que mi madre

se levantaba por la mañana con la peineta

y pedía el desayuno por bulerías.

No, mi madre era una mujer que llevaba su bolso

con los papelillos dentro, como decía, que era el dinero...

"Señora, para la gasolina. -Toma, para gasolina".

Decía: "¿Quién quiere ya?".

Harta de dar dinero, te decía: "¿Quién quiere papelillos?".

-Un primo mío, el Chisco, nos juntábamos en las Navidades

y me decía: "Mi madre es lanzadora de cuchillos.

¿La tuya?".

Y yo decía...

"Hostia, la mía no es nada".

Y la miraba con un desprecio a mi madre...

Digo: "Mi madre es madre".

Y yo miraba a mi madre como diciendo...

"La otra trapecista, lanzadora de cuchillos y tal

y mi madre que no es nada".

Digo: "Madre". Fíjate si eso no tiene mérito.

Digo: "Mi madre es lanzadora de zapatillas". ¡Zas!

-Yo sí sé muchas cosas de mi madre. -Más de lo que escribí en el libro.

-Seguramente, pero sé cosas de mi madre,

porque si a mí me pasa algo, le digo: "Mamá, me pasa esto.

-Mira, a mí me pasó que...".

Entonces, esos momentos vale, sí, porque además es más bonito,

no leerte un libro y... "Oh, oh". Y otro y otro. Claro.

Entonces llega un momento que es más bonito...

-Que te lo cuente personalmente. -Claro.

-Yo tengo la palabra de mi madre, que es lo más grande

que puede tener un hijo, la palabra de una madre.

Es lo más grande que se puede tener en esta vida;

o sea, te pueden contar amigos... Sí, está claro.

La palabra de tu madre es sagrada.

Y algún día me gustaría haber llegado

y haberle dicho: "Estuve con él, me tomé un café con él...

Muérete tranquila.

Que dures mucho, ¿no? Pero esto está zanjado ya".

-Mi madre es la típica mamá gallina que se dedicó a sus cinco hijos,

a su marido...

Se levanta a las 07:30 a prepararle a mi padre...

Que le digo: "Mamá, lo llevas haciendo 60 años".

A prepararle la frutita que le gusta a mi padre,

cortadita la naranjita... Qué maravilla.

Es maravilloso. Cuando veo a mis padres...

Este verano, antes de que mi madre tuviera el derrame,

yo les veía a los dos sentados de la mano viendo la tele

y te juro que me emocionaba.

Me emocionaba porque digo: "El amor existe".

-Era una mujer pendiente de sus hijos.

Llamaba a Rosario 27 veces a ver si venía a comer,

a ver dónde estaba, o si estaba viajando o cantando...

Ella era una madre, una madre que además era artista,

y además, era Lola Flores.

-Cada día me acuerdo más de mi madre.

Mi madre murió en mis brazos aquí en Madrid.

Murió en mis brazos.

¿Tu madre murió? Sí.

¿Hace tiempo? Sí. Papá y mamá murieron.

¿Tu madre de qué murió? De cáncer. ¿Y tu madre?

De esclerosis lateral amiotrófica. ¿De ELA?

Sí. ¡Madre mía!

Ella luchó hasta el último momento hasta que dijo...

Lo dijo, me lo dijo a mí: "No puedo más.

Hasta aquí he llegado". ¿Sí?

No es que perdiera la batalla, es que ella dijo: "Se acabó.

Ya está, hasta aquí llegué, no puedo luchar más.

Ya luché bastante".

-Yo me fui, di las campanadas, no sé qué, todo tan a gusto,

te baja ese exceso de adrenalina, y nos regalaron un ramo de flores,

a Jordi y a Anne Igartiburu, y nos dieron un ramo muy bonito

y digo: "Voy a llamar a mi madre que lo habrá estado viendo".

Llegué a casa y vi los caretos de mis hermanos,

todos serios, y digo: "¿Y mamá?

-Mamá se ha caído esta mañana y está que...".

Yo sabía que no salía.

No me interesaba el golpe, la magnitud,

porque estaba tan delicada, que esto acabaría con ella.

Efectivamente, no pudo ver ese momento.

-En enero hará un año, pero qué añito, ¿eh?

¿Y cómo te sientes ahora? Sé que fue duro.

¿Cómo me siento ahora? Echándola mucho de menos.

Sí, sí. Estoy intentando aguantarme porque no puedo hablar de mi madre.

Sí, te entiendo perfectamente, porque me es a mí,

tras 20 años, y me pasa igual...

¿Cuándo le miras a mamá? Todas las noches.

Cuando me acuesto, un besito. ¿Sí?

Claro. ¿Qué le dices?

Un besito y: "Hasta mañana, mami".

Ay, Dios mío... En fin...

Las mamis cómo son, ¿verdad? Sí, sí. Y...

¿Vemos el cuarto de los niños? Te enseño un poco más, ¿vale?

Eh... ¿Fue feliz?

¿Mi madre? Sí.

Es una pregunta muy dura y muy buena.

Yo creo que no. ¿Por qué?

No tuvo una vida muy...

Creo. O sea, es que eso es una cosa...

Es una conversación que tuvimos mis hermanas y yo muchas veces

y tuvo una vida difícil.

¿Sabes lo que más echo de menos de mi madre?

El poder ahora tocarla, el poder besarla...

Ese abrazo. Sí.

Ese es el que echamos de menos todo el que perdimos a una madre.

Y verla, sobre todo, porque la mirada de una madre

hacia un hijo es tan limpia siempre...

La limpieza de tu madre hacia ti, por muy mal que estén las cosas,

la mirada de una madre a un hijo siempre es limpia, limpia.

-Mi padre era un genio, mi madre eran dos, ¿eh?

Mi madre es un ser extraordinario y...

Me cuesta, ¿eh?

Pero la verdad es que hubiera sido imposible

todo lo que hizo mi padre si no hubiera tenido

a la mujer que tenía al lado. Imposible.

Es que...

No sé, es un tema muy especial, ¿no?

Las madres y los padres, ¿eh?

Porque también hubieron historias de padres muy...

muy emotivas.

¿Cómo entiendes tú tu relación con los tuyos? Con tu padre.

Bueno, yo creo que las relaciones con los padres son de extremos.

No hay una relación perfecta.

Con mis padres... Con mi padre me siento muy...

muy identificada porque nos parecemos mucho,

pero mi madre es la que me marca las pautas

y...

Bueno, a medida que voy viendo en los programas

la relación de las personas que pasaron por aquí,

de todos aprendes un poco. Es verdad.

Cada vez que escucho una situación así,

digo: "Hay que tener esto en cuenta para que no nos pase,

porque todavía los tenemos aquí y estamos a tiempo de mejorar,

de decir: 'te quiero' antes de que sea tarde...".

Exactamente. Y es curioso que nos las cuentan, ¿eh?

Es curioso que nos las han contado.

Nos han contado cosas que a mí me costaría contarlas.

Pero ¿y tú con tu padre qué? De esas cosas, uno aprende.

No, bueno... Lo tienes aquí, está todavía.

Sí, sí. ¿Cómo es tu relación con él?

Pues ha sido de todo tipo, desde los 14 años hasta hoy, ¿no?

Pero ahora, cuando tú ya eres... No, ahora muy bien, fenomenal.

Él ha cambiado muchísimo, yo también.

Claro, la edad nos cambia a todos, ¿no? Y las circunstancias también.

Hubieron momentos de mucha crisis. ¿Le dices a menudo que lo quieres?

Sí, hombre, sí, sí. Sí se lo digo, claro que sí.

¿Y tú al tuyo? No mucho.

Ahí te he pillado. ¿Ves? Esas cosas, como...

Sí, a veces cuesta. Como viven...

Mira, todo lo que contaba Jordi, a mí me llegó mucho porque...

porque con mi padre me pasa eso, que le cuesta demostrar el afecto

a través del contacto.

Él se esmera por hacer cosas por ti, por demostrarte,

pero un abrazo o un beso, desde pequeña, vamos.

Yo me iba a abrazar con mi padre, que te sale espontáneo,

y siempre notas un poco de tensión.

Pero también entiendo que él en su infancia

tampoco tuvo eso, entonces, es lo que contaba Jordi, no?

Que su padre era así porque había tenido una infancia

muy complicada.

Mi padre no tuvo la suerte de ser una persona ni muy afable

ni muy cariñoso, porque tuvo una infancia difícil.

Debía sacar a la familia adelante siendo muy chiquitín

y tenía un carácter duro.

Aparte, vivió la época que vivió y tenía un carácter duro.

-¿A que no ves una foto curiosa que hay aquí en estas fotos?

No me digas. ¿El Benítez? El Benítez.

Esta es la única foto que tengo en mi vida,

que me la hicieron en un circo taurino en Córdoba,

y es la única foto donde estoy dándole la mano.

Pero está el tío encantado. En ese momento, sí.

En ese momento, no creo que se lo esperara, ¿sabes?

Bueno... De hecho,

la tengo con mucho recuerdo y cariño porque es la única

que tengo que puedo decir que un día medio estuve con él

y lo saludé de cerca, ¿no?

-Mi padre, como sabes, se marchó por problemas de la guerra,

estuvo 20 años exiliado en Francia. Yo tenía nueve años.

Hasta los 18 no lo volví a ver, que me abrazó, imagínate,

y yo le decía: "Padre, pero no llores, hombre.

No llores".

Estuvimos 48 horas porque te daban permiso,

y cuando subí al autopullman... ¿Para volverte?

El que lloraba era yo.

-Fui muy parecido a mi padre en muchas cosas.

Ese es el tema. No quería parecerme a mi padre.

No, no parecerme, quería superar esas limitaciones

que yo había visto en él.

Que él tenía mil cosas buenas, pero esa limitación

de no poder decir: "Te quiero" cuando en el fondo te apetece,

el no poder darle un abrazo porque te da una vergüenza

que no la entiendes...

-No se lo dije por...

por ese estúpido machismo absurdo hacia un hombre, ¿no?

Sin embargo, cuando voy al cementerio,

pues sí le digo: "Padre, te quiero".

-En ese momento, no sé si él ni siquiera sabía

que era yo. A lo mejor no, pero vamos,

desde luego el parecido, es acojonante.

Un saber que existimos hay, pero es muy duro, Bertín,

es muy complicado.

Esa vida que yo viví es muy dura; o sea, no se la deseo a nadie.

Ese vacío que tengo en mi alma de que me preguntan mis hijos:

"¿Y el abuelo dónde está?"

-Este día es de los más tristes y los más bonitos

que yo tuve en mi vida.

Se sube el jefe al atril, empieza y tal,

y en uno de los cambios de papeles, no sé qué dice alguien,

levanta la vista, contesta...

y empieza a leer otra vez el anterior.

Bueno, se monta un lío ahí... El que conoce todo el mundo.

Y en un momento determinado, alguien dice: "Suárez,

olvídate de los papeles, queremos oírte a ti...".

Oye, y aquello le animó, tiró por donde quiso:

"Yo vine a hablar de mi hijo...".

Mintió todo lo que pudo poniéndome bien y salió.

Aquello terminó y fuera.

Para sacar a mi padre

de aquel mitin,

nos hizo falta 1,5 horas

para recorrer 50 o 60 m

hasta la puerta.

Lo comieron vivo al hombre

y el hombre estaba feliz.

-No era una persona que le resultara fácil

decir: "Te quiero".

Él tenía pánico a morir, pánico, lo llevaba fatal,

y tuvo que ser el alzhéimer el que se lo llevó,

y jamás me dijo: "Te quiero" así, a cascoporro, ¿sabes? Yo tampoco.

Y la noche que murió, imagino que ese alzhéimer,

el hecho de no ver a nadie en esos ojos,

quitó esa barrera y le dije: "Te quiero" y murió.

-De repente, le oigo a mi padre contar la historia.

"Oye, Adolfo, muchas gracias.

Qué bonito ha sido.

Yo que hacía tanto que no iba a un mitin...

Cómo me han tratado. ¿Te diste cuenta?".

Y estaba el hombre encantado

por el cariño que había recibido.

Claro, a mí se me iban cayendo unos lagrimones como puños.

("With or without you")

¿Le sigues echando de menos aún?

Sí.

Cuando escuchas eso, dices: "Debo hacer más un esfuerzo".

Pues hazlo, mi vida, porque él está aquí con nosotros.

Sí, claro, que yo lo tengo fácil. Porque desde luego,

yo no puedo vivir sin tus padres aquí en casa; o sea,

que esto, mira, es facilísimo, los tienes al otro lado

de la habitación; o sea... Sí, que sí. Sí.

Son propósitos de año nuevo. Vale.

¿Qué te dijo cuando le dijiste que te casarías conmigo?

¡Oh!

¿Qué te dijo?

Mira, mis padres nunca jamás se metieron en mis relaciones

y casi que en ninguna cosa así de decisiones importantes

que yo tomara en mi vida, nunca, a no ser que pidiera un consejo.

Sí, pero no eres muy de eso. Pero en concreto,

cuando te conoció, que fue la primera vez

que me sorprendió, porque yo tenía mucha prudencia

de presentártelos,

porque no sabía qué pasaría con nosotros,

y digo: "A ver, contarles todo, involucrarlos...".

Pero bueno, tú insististe en ir a cenar.

La primera vez, me acuerdo. Entonces fuimos a cenar.

Íbamos apretados en el coche y tú ibas superrápido conduciendo.

Y mis padres calladitos los dos.

Cuando cenamos, volvimos, mi madre supernerviosa,

que casi no abrió la boca, porque imagínate,

eras como... su amor platónico,

y... (CARRASPEA)

Y...

Bueno, llega el momento de dejarles en casa, y les digo:

"Bueno, me voy, luego vengo...". Y me dice mi padre... Así, ¿eh?

Porque mi padre levanta el dedo cuando dirá algo importante...

"Ten mucho cuidado con este hombre".

Yo pensando: "Ya está, me va a decir...".

Tu currículo.

Y me dice: "Porque le gusta correr mucho".

¿No me digas? Y yo diciendo:

"Para una cosa que me dirá por voluntad propia", ¿sabes?

Que no le estaba preguntando: "Papá, ¿qué te parece?".

Me dice que tenga cuidado, que te gusta correr.

Y yo: "Vale, papi, no te preocupes".

Eso no lo sabía. ¿Eso fue todo lo que te dijo?

Pero me chocó, porque yo pensaba: "Me va a decir algo...".

Pues no, le caíste bien. ¿Eso es lo único?

El único cuidado de ir conmigo era el coche.

Lo único, y ahora te adoran.

Yo sé que perdí a mis padres, que están contigo,

pero yo encantada, la verdad. Eso es lo que hace una familia.

¿Cuántas historias de amor recuerdas que se contaran?

Contaron unas cuantas, ¿eh? (RESOPLA)

Sí, claro. No...

Es que... ¿No me digas que la más...?

¿No fue la más sorprendente la de Alaska y Mario?

Bueno, esa es la que más te descoloca, ¿no?

Porque es una pareja muy particular,

y hasta que no estás con ellos y compartes un rato con ellos,

no entiendes bien esa unión. Pero cuando estás con ellos,

lo entiendes. Claro, sí.

Muy bonita también la del Cordobés y...

Claro, es una relación preciosa. Con Virginia.

Yo me sentía identificada con ella cuando hablábamos,

porque muchas cosas, eran comunes, ¿no?

De todo lo que me iba contando, yo decía: "Yo pasé por esto".

Ninguna de las dos os acordabais del primer beso.

¿Cuándo fue el primer beso? (RÍE) -No me acuerdo.

-¿No te acuerdas? -Oh...

-Vale, vale.

-"Vale, vale", dice.

¿Cómo fue ese beso? Para acordarse todos los años,

debió ser la pera. Le hice así. ¡Pa!

-Pum. ¿Un piquito?

Sí. Y ese pico es el que te da el pistoletazo de salida

para decir: "Ah, no estaba yo...". ¿Quién se acercó?

Él; o sea, él picó. ¿Sí?

Bertín, ¿viste mi estatura y viste la de Mario?

Yo no me puedo arrancar a no ser que me lance.

Él se agachó y me encontró.

-A partir de ese día, todos los 10 de junio de cada año,

se celebra el primer beso.

¿Recuerdas el primer beso nuestro? Hombre, por favor.

¿Y tú? Yo del vuestro, totalmente.

-Yo me enamoré de ella en la radio.

Ella vino... Era mi productora.

Y yo la veía tan guapa y decía: "Madre, me muero sin besarla".

¿Es verdad que te costó trabajo conquistar a Patricia?

Me costó trabajo, pero yo encantado de eso,

porque yo creo que es lo mejor que me pudo pasar en la vida,

aparte de mi familia, digamos de mi madre y mi padre

y mis hermanos, lo más grande que me pasó,

fue mi mujer y mis hijos, pero mi mujer, sobre todo.

-El primer beso fue como robadete.

Me hizo la cobra un par de veces, que la hacía muy bien, esquivaba.

Tú, imagínate una película subtitulada en inglés.

Yo no me enteré de nada.

Un cubo de palomitas aquí, un refresco, y yo decía:

"¿Cómo le echo la mano por lo alto?".

-Una vez, en una rotonda, llevándola a su casa,

le pregunté: "¿Yo te gusto?".

Y me dijo: "Hombre...".

Y fueron sus últimas palabras.

No tomé aquella rotonda nunca, seguí recto, paré y la besé.

-Nosotros empezamos a salir, pero como él tenía muchas novias,

pues tenía que hacer caso a todas y era una cosa muy intermitente.

-Bueno... Terreno pantanoso.

Cuando se fue a rodar una película a México,

para él los perros son importantes, entonces yo me quedé aquí

a cuidar a los perros, entonces, bueno, pues ya está,

me lo cobré después, me quedé.

"No, me voy en Navidad. No, me voy...".

-Nunca más quiso salir de aquí.

-Conocí a mi mujer, con la que me casé,

actual, que llevo ya 14 años, y...

Bueno, y...

de la que me siento superorgulloso.

Y de una relación que al principio nadie creyó y llevo felizmente

para 14 años casado con ella y un año de novio.

-Nos conocimos en un bar en Sevilla.

En la calle... Cerca de Reyes Católicos.

-De Reyes Católicos. ¿Tú estabas ya en Sevilla?

Yo estaba haciendo una Erasmus, tenía 20 años,

estaba haciendo un intercambio.

-¿No te acuerdas del primer beso?

¿De verdad que no te acuerdas? Luego te lo voy a recordar.

-Él además no hablaba nada de Español.

A mí me encantaba hablar en inglés y así empecé a hablar con él,

porque me gustaba practicarlo, fíjate tú,

y eso me vino estupendamente, porque además no estábamos...

Hablábamos, hablábamos, porque en principio,

no teníamos buena relación, no tuvimos relación,

y un día me dijo una amiga suya que él estaba enamorado de mí.

O sea, a Carmen no le insististe mucho.

No, la que tuvo que insistir fui yo.

¿Sí? Claro.

Además... O sea, te conquistó Carmen a ti.

No, yo no lo conquisté, yo insistí, era la gota china.

O sea, lo tenías clarísimo. Sí, y lo sigo teniendo.

Además, estoy muy contenta.

Contadme la última fiesta de celebración

que habéis montado por celebración de besos o bodas

o lo que sea. Él último fue el de boda...

No, el del beso del mes de... 10 de junio.

¿Es romántico o no?

Bertín tiene sus momentos, nunca es cuando...

Nunca soy cuando tengo que serlo. Cuando tienes que serlo.

No, Manuel es muy cariñoso. Tú vas a tu aire.

Bueno, se acuerda por lo menos de las cosas,

de los aniversarios y eso... No hablemos de eso, Manuel.

Cambiemos conversación. Que al final...

¿Eso es chungo? No me acuerdo de nada, nunca.

Mi vida, el 10 de junio. ¿Qué?

Que se dieron el primer beso. ¿Esa fecha es importante?

¿No me digas que es lo mismo? ¿Cuándo nos dimos...?

¡El 10 de junio nos casamos! ¡No me lo puedo creer!

-¿El 10 de junio? Nos casamos el 10 de junio.

¡Ah! No me acordaba.

Me he acordado. Se ha acordado.

Pero chilla porque me acordé yo. ¿No ves? Es que...

Quiero decir una cosa. ¿A ver si te crees que chilla...?

¡Se te está pegando! De verdad...

Se le está pegando algo tuyo. No se le pega nada.

Que se ha acordado él y tú no, que se te había olvidado.

Perdona. No, no.

Lo has dudado, ¿eh?

("My way") Creo que deberíamos bailar.

¿A ver? Yo no bailo.

-¿Por qué? Sería genial. Con el delantal y todo.

Que sí, que es lo que pega. Aquí, aquí.

Venga, va, por favor. -Qué pesado es.

-Bertín. -Mira.

-Bonito esto, ¿eh?

Otro de los temas que hablamos siempre es cuando eran niños.

¿Verdad? Porque ahí conoces mucho el origen de la gente,

de dónde vienen,

de dónde vienen además, por su personalidad y todo, ¿no?

Sí. Y te ayuda mucho a entender luego cómo son.

¿Qué recuerdos tienes tú? (SUSPIRA)

Pues todos mis recuerdos son muy dispersos,

casi no sabría decirte ni en qué edades.

¿Y te acuerdas de algún sitio específico

que te gustara o qué?

El más importante en el que vivieras más tiempo

o que te gustase más vivir cuando eras pequeña.

¿En cuanto a una casa? Sí.

La de mi abuela. Es la que más...

Donde más intenso era todo.

Estábamos todos mis primos, que somos

más o menos contemporáneos, y ahí nos juntábamos todos,

los que vivíamos y los que venían. ¿Y tú? Porque también te moviste...

No, yo sí, yo te lo digo, lo tengo claro.

Los recuerdos de infancia más especiales

son los del campo en Ciudad Real, en Infantes.

Siempre me hablas de...

Es que los años más felices de mi vida fueron ahí.

¿Y cómo era esa casa? Era una casa de campo típica,

muy bonita, y un...

y un...

La zona aquella, es que yo adoro La Mancha.

La Mancha es especial y la gente es muy especial.

Claro, son los recuerdos de niñez más bonitos del mundo,

lo que pasa, que claro, eso ya está ahí, no volverá nunca,

ya no serán nunca los mismo sitios, ni somos nosotros los mismos,

pero esos son mis recuerdos y los más bonitos.

La verdad es que tengo buenos recuerdos, una niñez bonita.

Vivíamos en un piso de 50 m2 en el barrio de El Tardón,

un barrio obrero, precioso, pero con 50 m, que era un piso...

Yo tengo unos recuerdos preciosos en mi casa,

porque por el día estaba todo muy recogido,

mi madre era muy recogidita, limpia al máximo,

una categoría de mujer tremenda, y después, por la noche,

empezaban a abrirse camas y aquello parecía un Tetris.

Pom, pom, pom, una cama; pom, pom, pom, otra cama.

Otro niño.

-Nosotros teníamos una parte, que era como la parte que daba

atrás de El Pardo.

Tú cuando entras ahora en El Pardo, ves lo de delante y detrás teníamos

una pista de tenis y tal y toda esa parte estaba reservada

para nosotros.

-Dormía en la cocina. ¿En la cocina?

Sí.

Un, para cuando tuve cuarto, pues casi 13 años.

Dormía en un plegatín en la cocina.

-Lo que sí me marcó mi infancia es haber nacido en un bar,

porque era pasar continuamente para subir a dormir,

para ir al baño, para hacer los deberes,

pasar por la cocina y pasar por la barra.

Podía estar la barra llena de gente que la gente se metía contigo...

No era una casa particular.

Si alguna vez te apetecía pasar al otro lado,

a darle los buenos días a tu abuelo,

¿podías hacerlo o...? Siempre era a la hora de comer.

O sea, había sus horarios, no podíamos...

Nani era como un sargento, vamos.

-Yo vivía con la abuela Dolores y recuerdo

que me llevaba al colegio ella y yo le decía:

"Abuela, ¿dónde me llevas?".

Y ella me llevaba al colegio y yo lo pasaba fatal

porque no me quería separar de ella ni un momento. Y fui un niño feliz.

Muy juguetón, tremendo, muy revoltoso, ¿sabes?

-Era llamador de atención profesional.

Era chiquitín, siempre iba a remolque de mis hermanos,

siempre buscaba llamar la atención porque no me sentía mucha cosa.

Era chiquitito... Me sentía lelo.

-Mi hermana y yo teníamos un sistema...

Se valía hacer cualquier broma.

Recuerdo una noche que fui...

Digo, "Bueno, si ahora voy y está dormida, pero ya se ve,

voy con un par de vasos de agua congelada

y se la tiro a mi hermana, ¿qué cara pondrá al despertar?".

Entonces eso hice.

Yo solo era por ver experiencias.

Le tiré los dos vasos para verle a la otra la cara

y el shock que tenía.

Empezamos a hacer una pelea de cubos de agua

encima de todos los...

Cada puerta que abrías, podía tener un cubo de agua arriba.

Estábamos toda la vida así.

Nuestros padres no sabían qué hacer con nosotros.

-Sufrieron mucho mis padres, ¿eh?

Sufrieron mucho, porque el mediano les salió raro.

Un niño de barrio, en el año 79 que se compra la "Super Pop"

y que quiere ser como John Travolta y esté bailando todo el día

con las amigas de su tía y que ve "Aplausos"

y que haga desfiles de modelos, claro, los padres...

Eso cuesta entenderlo. Cuesta.

O eres el listo de la clase o eres el listo del recreo.

Tú, por ejemplo... Yo el listo del recreo, sí.

De: "Voy a preparar una piedra para cuando salga este,

ya verás la que le monto".

Yo también era de recreo y del último de la fila

para que no te viesen mucho. Y a ver cómo te escaquebas.

Y mi hermana era la que sacaba sobresalientes.

Pero luego, al final del curso, cuando llegaban las fiestas,

yo tocaba la guitarrita y los maestros me hacían caso.

Así iba sorteando los cursos.

-Llego a España en el 73, con diez años.

España me pareció como muy en blanco y negro.

Yo no tenía uniforme en el colegio en México, yo iba con minifaldas,

con pulseras de colores, con las carpetas de mis ídolos.

Al venir, me plantaron un uniforme que me tenía que tapar la rodilla.

-Fui al colegio muy tarde.

Yo hasta los...

No sé, creo que hasta los nueve o diez años, no fui al colegio.

Teníamos allí a una profesora. ¿Clases allí?

-Lo dejé con 14 con aquello que se llamaba

Graduado Escolar. Sí.

Yo ya tenía mi primer single de Kaka de Luxe grabado

y llegué con el disco a casa y dije: "Quiero dejar de estudiar,

porque en el colegio son niños y me aburro como una ostra".

Para mí era como llevar una doble vida:

el uniforme por la mañana y luego ponerme

como yo sentía que era.

-Yo era muy chulito, ¿sabes? De niño era chulito.

Chulito, chulito.

Me acuerdo de mi barrio, Bertín, que había un chaval que le decían

el Ratón...

No veas la que me dio el Ratón, pero cada vez

que me peleaba con él.

Yo veo a Mickey en la tele y salgo corriendo.

(RÍE)

Dice la gente: "Ahí viene el ratón Pérez".

Cuando mi madre me decía: "Ahí viene el ratón Pérez",

me iba a dormir a otro lado.

-Mi padre me dio una panzada de hacer deporte

de chico, que era imposible.

Que si el baloncesto...

"Yo no quiero el baloncesto, prefiero irme al Corte Inglés

con la abuela

y comprarme una cazadora de Snoopy".

-Esta, probablemente, Bertín, Fabiola,

sea la primera fotografía que le habrán hecho

a Arturo Fernández en su vida. No me lo puedo creer.

¿Es Arturo? Sí.

Pero ¿qué me dices? Mírale el peinado.

Y parece que tienes un barrigón... Se parece a "Artura", para empezar.

Sí, pareces una chavala. ¿Por qué me pones tantos defectos?

Déjame verlo. Me cago en la leche. -Y la única vez que tuvo barriga.

Eso quítalo de la circulación. ¿Qué voy a tener barriga?

Fue una jodida luz que me pusieron. (RÍEN)

Mira qué guapo, qué tirabuzones. Mira aquí, chatín.

¿Te imaginabas que volverías a ser padre?

Pues no lo sé. No me lo planteé, la verdad.

Pero sí, sí.

Sí, sí, sí.

Sí, sí. Yo qué sé.

Eso que pasa de repente, ¿no? Esas cosas que pasan, sí.

No, no sé...

A ver, no lo hubiera pensado nunca, la verdad, pero ya puestos...

Llegó. Ya puestos...

¿Y cómo me ves de padre? Maravilloso.

Bueno, ya lo sabía.

Todo es mejorable hasta cierto punto, pero...

Habías quedado tan bien con lo de maravilloso,

que ya la has cagado, me cago en diez.

¿Será posible esto? Bueno,

pero ese es el contrapunto nuestro.

Tú eres el divertido,

el que siempre echa el rato agradable

y las normas...

esto me toca a mí, pero bueno, hacemos equipo.

Sí, porque las haces mejor que yo.

Tenemos muy bien repartido el trabajo,

porque tú el tema normas y funcionamiento y comportamiento,

lo haces muy bien. ¿Sí?

Estás muy organizada en tu vaina; o sea, todo lo tienes bien medido,

entonces está fenomenal. Ya lo hace uno, ¿para qué dos?

Siempre que damos una charla... En la fundación para los padres.

Sí. Siempre que hay una charla a quien sea, ¿no? Siempre digo

que madre es la palabra más bella en cualquier idioma.

Y también digo que las madres de niños con lesión cerebral

son las Geos de las madres.

Sois las Geos; o sea, sin lugar a duda.

Me pareces una madre, que vamos, gracias a Dios que di contigo,

porque no sé qué hubiera pasado si hubiéramos tenido

las mismas circunstancias con alguna que conocí.

¿Cómo te sentiste cuando nació Quique?

No, me sentí optimista, porque soy así.

Y para mí fue un...

un flotador en ese momento. Sí. Mira, yo me acuerdo...

No sé si te acordarás, porque eso fue una cosa

que a mí me impactó muchísimo, muchísimo.

No sé si algún día te lo dije o fue en ese momento de...

de caos que tuvimos,

que estábamos en el hospital,

tú estabas todavía en el hospital y me acuerdo...

Te veo metida en la cama de hospital como sudorosa

de haber tenido al niño, con todo el pelo pegado,

de esos que dices: "Acaba de tener el niño",

y me acuerdo que estabas llorando y me dijiste: "Perdona, perdona",

algo así como...

"Te quería haber dado un hijo sano".

Eso...

me impactó muchísimo.

No me acuerdo.

No te acuerdas porque en aquel caos de aquella noche o madrugada,

pasaron muchísimas cosas, y eso fue...

Yo creo que no te lo repetí, una vez creo que te lo dije,

pero no te lo dije nunca porque para mí fue un puñetazo

que me despertó; o sea, fue algo impresionante.

Ese momento.

Creo que lo dijiste aun sin salir de la anestesia.

Aquello era como... Puede ser, pero...

Mira, cuando ahora hacemos todo lo que hacemos en la fundación

y que escuchas a tantas madres que te cuentan cosas,

es posible,

porque todas, cuando nos quedamos embarazadas

y tenemos la ilusión, nos creamos muchas expectativas,

y quizás, entre la anestesia y todo esto, el primer mazazo

no era lo que te estaba diciendo, sino enfrentarme a una realidad

que ya había cambiado.

Pues ese momento fue para mí especialmente impactante.

Y fíjate, al cabo del tiempo... Ahora es lo más...

Es el mejor regalo; o sea, que... Sí, señor.

Bueno, cosas que nos pasaron

en aquella noche... turbulenta. Venga.

Yo miré a mi hijo y dije: "¡Uf! Qué difícil va a ser".

¿Por qué?

"Que yo me enamore de verdad de otra persona que no sea esta".

Mi hijo es el amor de mi vida, no hay otro amor en mi vida

que no sea mi hijo.

Esta mañana yo estaba... Elena durmió conmigo esta noche.

Eso me contabas el otro día. Sí. Tengo una cama de 2x2 m.

Tienes una cama y se meten tus hijos a dormir contigo.

Sí. Y esta mañana, como a las 08:30, sentí un cuerpo

que cayó a mi lado.

Él estaba durmiendo en el cuarto de su hermana,

porque aquí las camas, son para todos, ¿no?

Estaba durmiendo en el cuarto de su hermana

y de pronto escucho... ¡bum! Un cuerpo.

Hice así, lo miré, le vi su cara, su pelo, su hombro,

y le digo: "Mi vida, tápate" y le tapé con las sábanas,

y he dormido con los dos.

¿Sabes la satisfacción que es para mí?

Sí, sí. No hay ni Goya ni Óscar

ni Grammy

ni hombre

ni Kevin Costner

ni nadie,

ni nadie que...

Es verdad. Que me pueda satisfacer.

¿Tú como padre cómo eres? Tuviste dos hijos con Virginia...

Yo como padre soy un desastre. ¿Un desastre por qué?

Porque los consiento en todo.

Todos los papás... Son consentidores.

Son más cómodos en ese papel que en el otro, ¿eh?

Porque a mí me pasa y el es padrazo, pero él es de:

"No se lo digas a tu madre". Ay, yo sería igual.

Muy bien, Bertín.

-Recojo a mis niños y a mi casa.

Que merienden.

Meriendan, para acá, para allá, y después hacemos las tareas.

¿Tú también? El otro día me dijo dividir,

digo: "No me acuerdo, no sé dividir".

Saca la maquinita, coño.

Ya ves, mi hijo que tiene ocho años...

Digo: "Espérate, esto no me cuadra. ¡Julia!".

¿Qué opinan tus hijos de que seas famoso?

Bueno, depende de las ciudades. A María le cuesta más.

"Papá, que se meten contigo, que dicen que comes así,

y el otro dice que eres un salvaje

y el otro que no sé qué...". Claro, los niños...

El mediano lo lleva bien, está orgulloso,

y la pequeña, que hizo seis años, se va enterando

de lo que es "MasterChef", que antes no lo sabía,

no le llamaba la atención, y ahora sí y lo quiere ver.

¿Cuántos años tiene Andrea ahora? 16 cumple ahora.

¿Y qué tal? Muy bien. Una cría maravillosa.

Estudiantes, responsable...

¿Qué voy a decir de mis hijos, Bertín?

-Para mí el defecto que tienen es que no son mis hijos,

pero también he de reconocer que su madre es maravillosa.

Yo les adoro y...

-Cuando un dolor es tan fuerte, tan fuerte, tan fuerte,

se te secan las lágrimas.

Yo puedo llorar en una película y no se me cayó ni una lágrima

con mi hijo. Era demasiado fuerte.

Yo aprendí a hacer mi duelo como si dijéramos,

pero desde un principio, quise vivir con él;

o sea, yo no cambié ni una foto...

Y hablaba de él no como si viviera, pero porque forma parte de mí,

porque yo siempre digo que no eres el mismo.

Puedes ser el mismo y tal...

¿Puedes vivir sin un brazo?

Perfectamente, pero sabes que te falta un brazo.

Pues es eso, para que te hagas una idea,

y es así y vive contigo, dentro de ti.

Mi primer hijo murió, Christian,

pero murió por una malformación del hígado,

nació con un problema en el hígado.

Vivió 20 días. Debe ser horrible.

Sí, sí; además, se me murió a mí aquí,

en mis brazos.

De repente, en un sitio insospechado,

viene un pájaro y se posa.

Yo sé que ahí hay una presencia y sé que es mi hijo

y lo sé como tan verdad que es que estoy ahora delante tuya.

Y lo sé.

Eso es como esa persona vive dentro de ti.

-Siempre busqué lo mejor para mi hija y para mis hijos.

Eso está por encima de todo, de todos y de todo.

-Primero Chloe, la mayor, luego Pedrito,

el que quiere ser futbolista, luego viene Roscón, Patricio,

que le llamamos Roscón que nació el Día de Reyes,

entonces se llama Roscón, que tiene síndrome de Down

y cumple ahora en enero ocho años. Es el que te mata. Mueres por él.

Bueno, tú sabes perfectamente lo que te aportan estos niños.

Y no es que te mueras con él, pero es un crack.

Lo de Quique fue una infección

que cogió Fabiola en el embarazo

y que el ginecólogo no tuvo la capacidad de verla,

porque hay gente que las tiene, pero eso se cura.

Él no lo vio y eso produce un mal parto.

Normalmente, cuando los niños tienen dos o tres meses,

es un aborto espontáneo, y nunca sabes por qué...

"No, es que tú...".

Y como tenía ya seis,

pues nació,

como pudo, y vivió.

Y luego Dieguito que también. El pequeño.

Oh, es que es una pasada. Los pequeños además...

Monísimo, cariñosísimo...

Cuando tienes varios por arriba, son unos fenómenos.

No, tienes a Roscón encima.

Roscón es un líder, es un bailarín, simpático, es divertido...

Y ser el que viene después de Roscón, es complicado.

-¿A Carlos le explicasteis sobre Quique

o lo vio con normalidad toda la vida?

Claro, es que él lo vio con normalidad.

De vez en cuando me dice: "Papi, ¿y lo que tiene Quique?

porque tiene un problema en la mente, ¿no? En el cerebro.

-Sí, tiene un problema y tal. -Ah... ¿Y por eso no anda?

-Sí, por eso. -Bueno, pues habrá que ayudarle".

("With or without you")

¡Mua! ¡Bien!

Nosotros, de vez en cuando, muy pocas veces,

una vez o dos al año, nos hacemos unas fotos con Quique,

porque nosotros queremos... Con él, ¿ves? Quique con...

Con él, sí. Claro.

Padres como nosotros vean que estos niños mejoran.

¡Papi! Hola, mi amor.

Yo. Sí, contigo, contigo.

Y lo hacemos por eso, porque habrá gente que dicen:

"Sí, lo sacan y lo enseñan". No, por Dios.

Hay gente que lo piensa. Yo.

Sí, a ti, mi amor. Y lo hacemos por un motivo.

Para que esos que no tienen esperanza,

padres desesperanzados, sepan que se puede tener

una persona maravillosa con trabajo.

En la fundación lo dijimos 50 veces.

Hay a muchas parejas que esto les afecta de tal manera

que se acaban separando, divorciando o tragedia,

y a otras parejas que les unen muchísimo.

A nosotros, gracias a Dios, nos pasó la segunda cosa,

pero...

Y todo lo que pudimos hacer a raíz de eso.

Hombre, claro. La fundación y...

Hombre, claro, claro.

Echando el rato, charlando, como hacemos nosotros ahora,

hay que ver la cantidad de cosas que te cuentan

y de la cantidad de cosa que te enteras.

Además, yo creo que eso tú lo haces fenomenal,

porque como no vas con preguntas predeterminadas,

sino que vas al hilo de la conversación,

y a todos nos gusta hablar y contar cosas,

entonces creo que eso es esa puertecita, esa llave

que de repente hace clic y la gente...

Nos enteramos de muchas cosas, ¿no?

Cosas verdaderamente curiosas.

Es que nosotros hacemos charlas muy largas y nos tiramos

tres o cuatro horas charlando, y claro, si estás cómodo,

cuentas vida y milagros tuyos, de tu familia, de tus amigos...

Si nos pasó a nosotros...

Empezamos hablando de una cosa y acabamos hablando de cosas...

Tienes razón, vale, es verdad.

O sea, es la magia de este momento, de hablar y escucharse.

Sí, es verdad. Yo creo que de los...

Bueno, no, hay muchos, pero Pablo Alborán es un artista

que se sabe muy poco de su vida personal.

Contó cosas, por ejemplo: que perdió la virginidad

a los 14 años... Bueno, bueno...

Eso te superó, ¿eh? Te sacó ventaja.

Hombre, son cosas que pasan.

Perder la virginidad con 14 años y tal...

Bueno, yo tenía amigos que la perdieron mucho antes

y recuerdo que lo hablaba con mi hermano...

Bueno, eso es una... Y todo depende también, macho.

Eso es un poco...

Me tuve que ir fuera, ¿eh? Para perder la virginidad.

Tú dices que crees que todo el mundo es bisexual.

Bueno, tenemos todos una parte, pero no lo digo yo,

lo dicen los médicos. ¿Tú lo sientes?

¿Tú eres o no? Hombre, yo... ¿Qué quieres decir?

¿Bi?

No, yo no soy bi, soy clara que me gustan los hombres.

No, eso está claro. Te quiero decir que hay algo, ¿no?

Porque hay mujeres que estuvieron con muchos hombres,

y en el fondo, el hombre no les gusta, a mí sí.

-¿Sabes lo que es ver en la portada de una revista

al padre de tu hijo con otra y salir... # Qué apostamos. #

delante de toda España? Es muy difícil.

Es supercomplicado. Es muy difícil.

¿Tú eres fiel? Sí, hombre.

Que sí, yo soy fiel. Es de cachondeo.

No, yo he sido infiel.

-Recuerdo que me estaban maquillando

y yo no paraba de llorar.

Y ahora se te corre el rímel y ahora otra vez y ahora tal

y decía: "¿Cómo salir cantando si soy la cornuda nacional?".

-Se pasa fatal. Ahora, lo hice una vez...

¿Lo pasa fatal quién? Cuando eres infiel.

¿Ves? ¿Lo pasas mal tú?

Lo pasas mal. ¿Cuando eres infiel?

Tú porque serás un golfo, pero yo lo paso fatal.

¡Coño! Es la primera vez que lo escucho.

¿A que se pasa mal? Claro. ¿Tú fuiste infiel?

No, yo no. Venga, Fabiola.

No.

¿Crees que soy bi? Nunca sabes.

Dicen que si lo pruebas, nunca vuelves, ¿eh?

Oye, contéstame esto. ¿Crees que tu abuelo lo era?

Creo que no tenía tiempo ni de pensar en el sexo,

tenía cosas más importantes.

El poder ya es una droga, porque todo es una droga.

-Es lo que menos me importó, de verdad.

Irte a la cama, ¿y después qué? Si no existe algo importante...

Estoy aprendiendo mucho contigo. ¿Sí?

Sí.

Hay cosas que no las puedo contar, ya te las contaré, pero fracasarás.

-¿Sabes cuándo dejé de ser libre? Cuando me enamoré.

¿Sabes cuándo me enamoré? Con 60 años, anda.

¡Buah!

Ah, no te dije lo de la madre de Ken.

La madre tiene un club de fans tuyo en Michigan...

¿Dónde? En Michigan.

Venga ya. En Troy. No en Detroit. En Troy.

Ah, ¿sí? Que es un pueblo precioso.

Pero encantada contigo.

Yo creo que tú le hiciste el amor a la madre de Ken.

No.

Tú ves a mi suegra en americano...

# Buenas noches, señora. # Buenas noches, señora. #

Y todos los hijos... # Hasta... # Y es cuando ella se va al mercado.

-Yo fui torero para pagarle a Rocío Jurado.

¿Cómo?

Mi padre montó una gran feria, creo que fue en el 86 o año 87.

Tenía yo entonces 12 años.

El plato fuerte fue... (AMBOS) Rocío Jurado.

Recuerdo que las cosas no fueron bien

en toda la feria y, bueno, Rocío Jurado

tenía un caché importante y había que pagarle.

Recuerdo que mi padre me dijo: "Jesús, hay que vender el campo

porque hay que pagarle a Rocío".

Ahí fue donde se me despertaron los gatos de la barriga

y le dije a mi padre: "Papá, si tú no vendes el rancho,

yo me hago torero".

-Te digo mi verdad y te la digo a ti.

Me hice torero por llamar su atención.

Cuando tuve uso de razón, dije: "La forma que tengo de defender

a mi madre es siendo torero y voy a ser mejor que él".

Yo lo idolatro tanto que quería hacer historia como él.

Quería ser espontáneo, perseguido por los civiles...

Todo eso que él hizo, lo quería hacer

para entenderlo más.

En la memoria,

tenemos todos una foto,

que además es tuya,

que yo no lo sabía,

que encima además haces fotos buenas,

además de escribir y esas cosas, y es una foto espectacular.

¿Cómo fue ese momento?

Hablando con otro amigo muy conocido,

que es Julio Iglesias,

me dio la idea de hacer una foto de espaldas.

"¿Por qué no la haces de espaldas?".

¿Fue idea de Julio?

Me dijo textualmente: "¿Por qué no haces una foto de espaldas

caminando en un sendero con palmeras?

-Julio, te pasaste con lo de las palmeras".

Pero yo sí vi en ese momento el tiro de cámara

de esa esquina de casa, de los bambúes que están

en la esquina, y dije: "Esta es la idea".

Somos amigos desde hace 40 años. 40 y pico.

Pero muy amigos y resulta que nunca estuve aquí.

Me hizo ilusión venir para hablar. Yo tenía que hablar contigo.

Me debes 1.000 pesetas. ¿Que te debo 1.000 pesetas?

Cuando estabas en Campillo, que te escapaste de Campillo

para ver a Sandra, tu mujer, y en la Plaza de Cuba,

que estaba Manolo González, Rufino García...

La única que tenía dinero era yo, que mi padre me dio

para ir a la feria.

Llegaste, te sentaste en la fuente y me dijiste: "Me tengo que volver

a Campillo y no tengo dinero. ¿Puedes darme 1.000 pesetas?".

¿De verdad? No te acuerdas, ¿no?

Es que cuando se presta dinero, uno...

No se acuerda.

¿Y qué fue de los amigos que tenías tú peligrosos?

¿Qué pasó con ellos? Pues...

¿Acabaron bien, mal? No acabaron bien.

No acabaron bien. No acabaron bien.

Pues alguno por ahí se salvó y otro acabó muerto en una cuneta.

¿Sí? Hacía tiempo que no nos veíamos.

Un día me enteré que en una persecución y tal,

se cayeron por un barranco con el coche y acabó mal.

Fíjate. Te podía haber pasado. Sí, claro.

¿Los entrevistarías? No.

No, porque creo que la entrevista...

El otro día debatíamos esto. ¿Sí?

Creo que la entrevista es una forma de legitimación;

es decir, me estás legitimando ahora entrevistándome,

porque me estás dedicando tu tiempo,

me estás colocando en un canal, en el más importante del mundo,

que es Televisión Española, La 1, me estás dando sitio...

Eso es legitimar.

Legitimar a un tío que te quiso matar

y que está penando por ello, difícilmente.

Luego, gente que vinieron al programa

y que no les conocía,

que entraron por la puerta siendo...

Bueno, y se han ido, de verdad, con una relación simpática

y nos hemos seguido hablando, nos hemos seguido viendo...

Con Pepe, ¿no? ¿Cómo?

Pepe de "MasterChef". Pepe, Pepe.

Que fuimos a verle.

Por cierto, comimos fenomenal. Qué encanto de tío.

Lo que nos hizo aquí estaba espectacular.

Aprendiste un montón de cocina aquí, ¿eh?

Bueno, y yo he aprendido lo que tú sabes hacer

que yo no lo sabía.

Bueno, huevos fritos sí los hago, más o menos.

No, los bordas. Ya sé...

Como yo no sabía cómo se hacían unos mejillones,

pero es muy fácil, muy fácil, y no tenía ni idea.

Tú me dabas a mí los mejillones y: "¿Qué hago con esto?".

Le diste el toque especial al arroz de Carlos.

Con el chorreón de vino, ¿verdad? Me enteré cuando vi el programa.

Bueno, escúchame. Sé hacer papas con chocos.

Las sé hacer.

Tú me dices: "Vamos a hacerlas" y te las hago.

Yo lo llevo apuntado, porque tienes el arroz

de Carlos Herrera... Eso sí, eso sí.

Bueno, el gazpacho. Bueno, lo sé hacer de toda la vida.

Los ingredientes que lleva. Los ingredientes, mi vida.

Pues el tomate,

el que echa pan, pan,

aceite, vinagre, sal, pimiento...

y pimiento...

y ya sabes, lo que te dije, ajo, cebolla, pimiento...

¿Cebolla? ¿Eh?

¿Cebolla? Mucha gente se la echa.

Tiene premio, ¿eh? Sí, tiene premio.

Estás como Carlos Herrera, ¿lo ves? Todo se pega, todo.

Mañana... Nochebuena, mañana.

Yo hago una parte con el toque venezolano

y tú haces la parte española. ¿Yo qué voy a hacer? No sé.

No hace falta que hagas lo tradicional.

Prefiero sentarme con una copa.

Podríamos hacer un menú del programa.

Coges un poco de todo lo que fuiste aprendiendo.

¿Y el león comegambas también? A eso te ayuda Carlitos.

Vienen hoy los de "MasterChef", que tú lo ves y eres fan de eso.

Bueno, te diré una cosa, tenemos que hacerle un plato

nosotros a ellos y le pegaremos una sorpresa

de miedo.

Haremos un plato muy importante en la gastronomía española,

se llama: león comegambas.

El tocino debía ser salado en vez de fresco.

Ya empezamos...

Las judías más chicas, tipo chícharos.

La patata grande en vez de pequeña. ¡Macho!

Cebolla no me hace falta, el ajo sí.

Falta el pimiento verde, que está aquí,

el tomate tiene que ser así, hay que pelarlo.

Sí. El azafrán, el pimentón...

Te vas librar.

-Aquí está.

¿Madre? Mírala.

-Hola. (RÍEN)

¿Qué pasa? Hija.

Qué arte, qué graciosa. ¿Cómo estáis?

Muy bien. Mucho peor que tú.

¿Crees que son horitas de guisar? Madre mía, a ver qué vais a hacer.

-Intentaremos hacer las papas con choco,

pero tú nos vas guiando, ¿eh? Que no tengo idea ni él.

Bueno, a ver si tenemos cojones de encender la cocina.

Tenemos que encender... ¿Lo primero qué es?

-Encender la hornilla.

¿No vais a hacer arepas? (AMBOS) Sí.

Os estáis escaqueando con la patata

y el otro con el jamón.

Ven para acá. Es que está muy bueno.

No, ven para acá, vamos a hacer... Vale, vamos a hacer una cosa.

¿El qué? La masa, lo más complicado,

ya lo hicimos nosotras.

¿Entonces que hacemos?

Qué a gusto eso de que trabajen otros

y uno se sienta aquí... Oye, ¿qué pasa aquí?

Tú tienes que hacer algo también. Sí, me voy a comer esto.

Esto es una coña de... ¿De qué?

Es una...

¡Con lo fácil que es! Yo estoy igual que tú.

No soy capaz de encender esto, a mí me estalla.

A mí me estalla.

¿Tú sabes cómo se enciende el horno, niño?

¿No? Oh, verás el lío. Vamos a pegar un petardo horroroso.

¡Coño! Con la...

Vamos a ver...

Hay que darle aquí.

¿Dónde?

Como ahí se encendía con esta cosa,

pues habrá que darle aquí, ¿no?

¿Ahí hay que darle?

Ahí está.

Corre, mete eso corriendo

que saldrá echando humos. ¡Corre!

¡Me cago en los muertos del puto...!

¿Me vas a desarmar la...? ¡Cojones!

¿Por qué crees que no cocino?

Un poquito de pimienta.

Y un poco de más sal.

Escúchame, ella no sabe la sal que le echamos, ¿no?

Yo he visto que es poca, creo que hay que echarle más.

¿Sí? Sí.

¿Y pimienta?

Pimienta tiene que haber. Aquí hay 250.000 botes.

Llega para acá el olor y todo. ¡Uy, qué bien huele, coño!

(RÍEN)

Mira, así, para que luego sea más fácil hacerle...

Escucha, que voy a hacer... Calla y dale vueltas.

Así, mi amor. Le estás ganando, ¿eh?

Manuel, para eso que no te va a salir.

Mira qué movimiento, mira qué movimiento, por favor.

Mira, así.

Se nota que se te da bien mover la mano.

Esta hostia de cocina no va. Tocas mal.

¡Los huevos! ¿Cómo coméis en esta casa?

Es imposible. Yo la manejo, va.

Si eso no funciona, eso es el demonio.

Si eso no es una cocina. Esto tiene vida.

Voy a salir con un cebollón. A mí no me des tinto.

Yo sigo con esto, ¿eh? ¿Qué quieres?

Poneos de acuerdo, guapas. A ver, ¿cómo vamos...?

-Tinto, pero si queréis albariño, albariño.

-Mañana tengo concierto en Bilbao, ¿cómo quieres que amanezca?

De miedo, ¿cómo vas a amanecer?

El albariño te da un brillo en la frente

que no te hace falta ni Nivea ni nada.

Esto es un váter, no una cocina.

Me habéis traído al váter a hacer de comer.

Con eso no se puede hacer de comer.

Esto va divinamente, ¿eh?

Uy, qué buena cocina tienes, hijo. (RÍE)

Se acaba de caer el bote entero de pimienta.

¿El qué? Se acaba de caer...

Ay, es verdad. Vi correr una cosa y pesé que era un bicho y lo maté

y era un trozo de pimienta, claro. Digo: "¿Cómo explotó esto?".

Mañana cantaré tu repertorio. # Y tú y tú... #

Con la borrachera que voy a pillar.

-Eh...

¡No te creo! ¡Berto! Qué asco.

¿Qué pasó? -Toma.

Me metí un huevo crudo, me gustan. ¿Qué le ha pasado?

-Que se comió un huevo crudo. -¿Cómo?

Ahora se enciende aquí

y hay que darle...

Ah, tiene aquí...

¡Uh, espera, que se sale esto!

¡Me cago en los...!

Lo coges... Mira, por las asas así, y de vez en cuando le haces así.

Pero yo voy probando, ¿o no? Si quieres, lo pruebas.

Estás en tu perfecto derecho. Si falta cualquier cosa, yo...

No jodas el arroz.

-Otro huevo, Bertín. ¿Dónde está mi vaso?

Oye, te quedó perfecto, Bertín. Con la puntilla, con todo, ¿eh?

La yemita para mojar. Ese el vaso de los...

Mira cómo dejó el huevo.

Te voy a poner a hacer huevos en casa.

Voy a echarle un chorro a esto.

Esto está buenísimo. Oye, está muy bueno.

No sé si el mérito es nuestro o tuyo, pero...

Hay que estar orgullosísimo, Paco. Sí, no me lo esperaba.

Cocinamos los dos, que no lo hicimos nunca...

No, no. Un plato que está muy bueno.

Es la primera vez que veo esto, y con un resultado así,

no te haré huevos fritos más en la vida,

me los harás tú a mí.

Bueno, lo que tiene es un color... Especial.

(AMBOS) Como Sevilla. ¿Le echaste algo?

¿Qué coño voy a echarle nada? No he tocado nada.

¿Qué dices? No me atrevo. ¿Seguro que no jodiste nada?

¿Está buenísimo o no? De momento, está como yo lo dejé.

Os hicimos Carlos y yo un plato emblemático:

león comegambas.

Os diré una cosa, lo hicimos con categoría, ¿eh?

Es lo que nos preparaste a nosotros, ¿no?

-Esto no está bien. Esto está bueno.

Pasamos el corte, tú.

Lo mejor de todo es que nos hartamos de reír.

Es verdad.

Hubieron momentos divertidos, divertidos,

y alguno que no se vio, ¿eh? ¿Cuál es el que más te ha...?

¿El más de todos?

Mira, con el que más me reí, de verdad, no se vio aún,

que se verá después de Navidad, es el programa de Ana Obregón.

Tú no lo viste tampoco. Ana y yo haciendo yoga.

No, porque te fuiste a su casa. Es verdad.

Hicimos yoga y una cosa que decía ella

que se llamaba el perrito cabeza abajo.

Se pone con el culo en pompas... Mira, no sabes cómo era, ¿eh?

Ahora, la tía... Te pone la pata por detrás de la cabeza.

Yo me quedé asombrado, ¿eh? La elasticidad.

Y quería que lo hiciera yo. La cabeza de ella, ¿eh?

¿Tú la pata por la cabeza de ella? No, ella con la pata en la cabeza,

pero la de ella, no la mía, digo. Ah...

Y cuando se puso a hacer las posturas...

Yo hice lo del perrito cabeza abajo.

A mí eso me sonaba porque alguna vez sí que me puse.

¿Sí? Sí, el perrito cabeza abajo...

¿Cómo? Ya lo verás.

A ver si me desenrosco de aquí.

Desenróscate e inténtalo que es sano.

Venga, a cuatro patas. Cuatro patas.

Abre bien las manitas. Sí.

Venga. Aquí subes. Subo.

Y pon los talones abajo. Baja la cabeza. ¡Bien!

¿Qué talones? Perro cabeza abajo, bien.

No, esto es Bertín cabeza abajo, que estoy hasta mareado.

Los muertos del perro. ¿Y ahora qué?

Culo en pompa. Culo en pompa.

Y ahora das un saltito y te vienes aquí.

-"Pi, pi, pi, pi", sonaban los télex.

Ya sabías que había... Que pasó algo.

Una noticia que decía: "Premio Nobel de Literatura

a Jürgen Bürgin,

gran poeta Camboyano".

Y dice Luis a 20 minutos de empezar el programa:

"Quiero un poema de Jürgen Bürgin para empezar".

Ahora mismo, si eso pasase, nos meteríamos en Google...

En Internet, claro. Claro.

Nos meteríamos en Jürgen Bürgin y sacaríamos traducidos

en 27 idiomas los poemas de: "Yo te voy a coger la mano,

en verano,

tocando el piano".

Pero en ese momento no había

y en ese momento todo el mundo

empezando a llamar, despertando a bibliotecaria,

llamando al amigo culto que todos tenemos.

Todos tenemos uno. Siempre.

"Quillo, ¿conoces a Jürgen Bürgin?".

-Yo fui hipocondríaco toda la vida. Eso sí lo sé.

Hipocondríaco a unos niveles que yo he despertado a Jorge

unas 37.000 veces. ¿Por qué?

A las 02:00. "Jorge, me estoy muriendo".

(RÍE)

Él me miraba así y decía:

"¿Te estás muriendo? ¿Qué te pasa? -Mira, me estoy asfixiando".

Bueno, imagínate a mi mujer la de veces que le he dicho:

"Patricia, me estoy muriendo".

¿Sabes qué me dijo un día que la tenía amargada?

Le digo: "Patricia, que me estoy muriendo.

-Haz caca".

Como a los niños chicos.

"Haz caca y déjame ya, que eres muy pesado.

A ver si te mueres de verdad".

-Hubo un momento en que lo vi todo blanco.

No sé si vi el más allá de: "Ya voy camino de allá".

Y en ese momento noto que me entra aire.

Te habían quitado el coche. Yo: "¡Matías, Matías!".

Matías llorando, el hombre.

Las uñas se las había dejado escarbando.

Y yo: "¡Matías! ¡Matías! -¡Jesús, tranquilo!

-La cartera, que tiene 75.000 pesetas.

-¡Hijo de puta, Jesús! -¡La cartera, Matías!".

¿Te enteraste cómo subirte o no? Más o menos.

Vale, puse venga. Pones esto... Me voy a quitar el sombrero.

Quítatelo. ¿Sabes a quién te pareces?

Te parece al capataz de J.R. y de los de "Dallas".

Esto es como "Dallas". Mete el pie ahí.

¿Cuál? El izquierdo.

¿Sabes qué pasa?

Siempre por el lado izquierdo de los caballos.

Ya, pero... -Es disléxico.

-Soy disléxico y a veces no sé si estoy

en la izquierda o en la derecha. Bueno, ya te lo digo yo.

¿Dónde hay que estar? ¿En la izquierda?

En el centro, que es lo mejor. ¡Te quieres subir, coño!

A ver. ¡Ay!

¿Te crees que puedo venir con unos zapatos

de Yves Saint Laurent a montarme...?

Agárrate aquí y ahí atrás. ¡Ay!

(RÍE) Espérate. Así.

-Me ofrecían cosas para que no me fuera a...

para que no dejara "Homo Zapping".

Un directivo de la...

de la cadena, para convencerme...

"No, no, quiero invitarte a comer y que hablemos y tal".

Me invitó una dorada a la sal de 35 euros.

Una cosa... ¿Sabes? De: "Venga, vamos a hacer que...".

Para convencerme y tal. Y yo lo tenía muy claro, ¿sabes?

Y desde que me estaba convenciendo, ofreciéndome lo que podían darme,

prometiéndome que en la cadena me podían cuidar y todo esto,

se le queda un cacho de dorada a la sal,

de la raspa del pescado aquí, en la barba".

-Yo viajaba mucho a Estados Unidos.

Nos fuimos unos amigos a Nueva York...

Te estoy hablando de... No sé. Y mi padre me decía...

Como estaba gordo, me decía: "Jorge, ¿por qué no me traes

unos vaqueros de allí, hijo? -Yo te los traigo, papá".

Le traje los vaqueros y a mi padre, vamos, como si le hubiera caído...

(AMBOS) La lotería.

-Iba a todos lados con sus vaqueros.

El día que mi padre se muere, digo: "Con lo que le gustaban

a mi padre los vaqueros, ¿por qué no se entierra

con los vaqueros?". Mi padre estaba loco con ellos.

Digo: "Mi padre en vaquero. Mi padre se va en vaqueros".

Le pongo los vaqueros y, en el transcurso de ello,

mi padre hace así... Te lo prometo, ¿eh?

Y se tiró un pedazo de pedo... No me lo puedo creer.

Le digo al médico: "Mi padre está vivo, ¿no?

-No, es que hay veces que...

-Pues se tiró un pedo para mí que dio gusto

cuando le estaba subiendo el pantalón".

Te lo prometo. Yo matado. Es que es muy fuerte.

Yo me maté, porque nosotros nos reímos

porque nos hace age todo, nos hace gracia todo.

Y ahora lo pongo y echándole colonia.

Yo, a mi padre.

Y mi hermana: "¿Para qué le echas tanta colina?

-No puede oler. Papá tiene que estar limpio".

Lo habíamos lavado y digo: "Su colonia, que vaya perfecto.

¿Cómo se va a ir sin oler bien?".

-Total, que no había manera.

¿Qué ocurre?

Que al final, uno de los grandes golfos

del periodismo español,

uno de los grandes maestros del periodismo golfo español,

que era Luis Cantero, dijo: "No hay problema".

Metió el folio en la máquina de escribir...

¿Y lo escribió? Y dijo... (CARRASPEA)

"Vaya cómo era el sol

aquella mañana.

Aquel pedazo de mañana,

que en realidad eras tú,

la mañana,

tú,

vaya cómo era todo en la nada,

la mañana,

tú".

-Y ahora el hombre diciéndome todo...

"Porque nosotros podemos...", y veía esto aquí flotando, así.

Y yo ya no escuchaba nada, ya no escuchaba nada.

Y yo decía: "Qué apuro".

Le digo ahora: "Quítate eso que tienes aquí y lo hundo.

No puedo hacerle eso ahora mismo a este hombre".

Échate un poco para adelante, con el cuerpo, al mismo tiempo...

No, tampoco te tires encima... Parece una película porno así.

(RÍEN)

No dirás que la pobre es...

Esta es la cosa más linda del mundo.

Si nos hemos enamorado. Te la voy robar. Se viene conmigo.

Dale, chica, vámonos. ¡India, vamos para allá!

Venga, así. ¿No ves como me hace más caso?

-Sí, a ti te hace caso. -Escúchate, niña.

Mira, por allí, vamos allá.

-Me acuerdo que cuando fui al Festival de Benidorm...

¿Fuiste al Festival de Benidorm? Claro, que fui, a cantar.

¡Anda, mi madre! Eso no lo sabía. Hombre.

Y había toreado por la tarde en Algeciras.

Corté cuatro orejas.

Claro, me fui del cuarto toro y me pitaron y todo.

Con cuatro orejas, cogí una moto hasta Estepona;

de Estepona, un helicóptero hasta Málaga;

en Málaga... Escucha.

En Málaga, una avioneta hasta Alicante;

de Alicante, a carajo sacado.

No llegué a mi turno.

Y cuando llego allí y me subo al escenario,

se me olvida la canción.

Se me olvidó la letra.

-Llega el verano, es la primera vez

que tengo la oportunidad de pensar y digo:

"No tienes pinta de presentador, tío. Tienes los dientes mal...".

Digo: "Mira, me voy a hacer todo, me voy a arreglar todo,

me voy a arreglar los dientes, me voy a operar de la vista,

que voy con gafas...".

Quedo con un tío para operarme de los ojos

y al día siguiente quedo con la de los dientes,

que yo le dije: "¿Me puedes cambiar todos los dientes en un día?".

¿Eso cómo va a ser? "¿Cómo te los voy a cambiar?

-¿Tú aguantas? -Sí.

-Yo también, no te preocupes".

-Ponemos a mi padre y lo bajamos, porque te venía la funeraria

con la caja.

Llega mi padre, la caja abajo, lo metemos a mi padre,

y claro, mi padre puesto así y digo: "Eso es de muerto".

¿Eso es de...? "De muerto. A mí no me gusta".

A mi hermana le digo: "A papá hay que ponerlo...".

Y pongo a mi padre con las manos metidas en el vaquero, así.

Dice mi hermana: "Está algo chulo para que venga la gente a verlo.

-Vamos a ponerlo de otra forma". Y ahora con las dos manos, así.

Lo pusimos de 80 posturas a mi padre con el vaquero.

Y mi hermana: "Así no se puede poner a papá.

Esto no es serio".

-"Ahora vendrá el camarero, lo notará y quedaré mal".

Yo, mientras pensaba esto, el otro haciendo el despliegue

de: "Porque nosotros tenemos...". Y el otro con la... No se le caía.

Y yo sudando.

Con la raspa de pescado esa.

Gracias a esa raspa de pescado...

Hiciste "Aída". Hice "Aída".

-Le dije a mi padre: "Habla con la casa discográfica,

que ni hago gira...". Tenía una gira de conciertos.

Venga ya. Por mi madre.

-Y había quedado antes con el de los ojos.

Llego al de los ojos, a Barcelona, y me dice

que tengo el ojo izquierdo vago y que me hará unas pruebas,

que debo ir cuatro o cinco veces y que ya me operará.

Le digo: "No, opérame hoy. Me voy ahora y tú me operas

y yo mañana me voy.

-Es que puedes ver doble por un ojo si...

porque el ojo es vago.

Bueno, te lo voy a operar, pero muy poquito.

-No, no, no".

Es como si le dices a un tío: "¿Qué quiere, un pene de 20 cm

o uno de 5 cm? -Póngame el más grande que tenga".

Yo le dije: "Opérame de todo. -Puedes ver doble". Eso pasó.

-Qué rico esto, ¿no? Eres aficionado al té este.

No. Yo tampoco.

Esto es una mierda muy gorda que nos han puesto aquí

que no hay Dios que se la trague.

Con una mano. Mete el dedo meñique.

Si da igual el dedo meñique que el dedo no meñique.

Vamos a ver, si ella no me está viendo.

No, pero lo llevas más cómodo así. Mete el dedo chico.

¿Crees que voy cómodo como voy vestido para ir al campo?

Bueno, sí vas cómodo, porque como la yegua no hace nada,

vas fenomenal y con confianza, ¿no? Voy con mucha confianza.

Dale para la izquierda. ¿Cuál es? ¿Esta de aquí?

Le tengo que dar con esta. Sí.

¡Echa para acá con la mano, hijo! ¿Así? Vamos.

(RÍEN)

¿India? Para atrás no, para adelante.

Pero no le hagas así con la mano, que ella no entiende.

Tú con la mano para acá con las riendas.

Ah, así. Ahí.

¡Ay, mi niña! ¡Olé, mi chica! Dale con los pies un poco.

¡Venga, vamos para allá!

# Siete caballos # vienen de bonanza... #

-Y ahora viene el de la funeraria y le pone un Cristo detrás,

dos o tres velas...

Digo: "No. ¿Como Drácula?".

Es verdad.

Me daba apuro que pusieran a mi padre...

Y ahora yo creo que mi padre, mirándonos a nosotros, diría:

"Hay que ver la guasa de estos niños".

Además, mi hermano Carlos le decía a mi padre:

"Papá, quítate unos kilitos, que la caja no la cojo

que pesa una barbaridad". ¿Toda esa conversación?

No, eso antes de mi padre morir. Mi padre...

Ah...

Es que siempre tuvimos mucho sentido del humor

en todas las... Nos reímos de todo siempre.

Y mi padre: "Hay que ver la guasa del Carlitos este...

¿Que adelgace para que me cojas en la caja?

Valiente hijo de la gran puta estás tú hecho".

-Me opera, y al día siguiente te ponen

como dos cáscaras de huevo en los ojos.

Es un momento como de: "Se va a producir el milagro".

Te quitan los huevos de la cabeza y yo de repente veo,

igual que te veo a ti, con la misma nitidez,

otro Bertín Osborne al lado.

Y cuando miraba para acá, se giraba un Bertín Osborne

y el otro se ponía aquí, pero no borroso.

(AMBOS) Nítido.

-Total, que me voy a hacerme los dientes.

12 horas de cambiarme toda la piñata.

Y estaba tan nervioso con los ojos, que por la noche

me arranqué los dientes hacia afuera.

Apreté y se quedaron los dientes

hacia afuera.

Al día siguiente me levanto viendo doble,

con los dientes hacia afuera y diciendo...

(HABLA DE FORMA INCOMPRENSIBLE)

"¡Ayúdame! ¡Mira, mira!".

-Y hace así, coge y le dice: "Luis...".

Esto Luis lo niega siempre, pero sabes que lo decoro un poco.

Las 09:00 menos un minuto y el otro con la mano así

diciendo: "Me cago en los muertos de Jürgen Bürgin",

y le mete el poema.

Y coge... (TARAREA)

"¡Buenos días, España! Habla Luis del Olmo.

Bueno, está bien.

Hay que ver cómo era aquella mañana.

Aquella mañana y tú.

Vaya tú y la mañana.

Y el sol por la mañana

y tú, aunque todo se desvaneciera,

la mañana y tú".

Mira así con cara de querer matar a Luis Cantero,

de querer asesinarlo, asesinarlo.

Y dice: "Qué gran poeta al que le dieron el premio".

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En la tuya o en la mía - Especial navideño

23 dic 2015

Bertín y Fabiola se entrevistan el uno al otro para conocer mejor cómo han vivido algunos de los episodios más destacados de su vida juntos y descubrir qué piensan los invitados del programa sobre temas como el amor, la infancia o la familia.

En un ambiente entrañable y nostálgico, la pareja abre las puertas de su casa y de su vida a través de una conversación en la que, además de conocerse mejor entre ellos, aprovecharán para recordar algunas de las confesiones de los invitados del programa y de los momentos más divertidos, e incluso más emotivos, de cada entrega, desde el estreno el 9 de septiembre con Pablo Alborán. Además, en este especial oiremos por primera vez los testimonios de algunos de los invitados que aún no se han visto, como es el caso de Ana Obregón o Paco León, cuyas entrevistas se emitirán en 2016.

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  1. asdasd

    vamos a probar

    30 jun 2016
  2. Amparo

    No logró abrir el programa, ya que entra una promoción y me bloquea el vídeo. Como puedo ver el de Arévalo que me perdí por no estar alla

    12 feb 2016
  3. Josefa Rodriguez

    Felicitar a Bertín por el programa que hace porque es fabuloso. Me parece una persona muy cercana y transparente al igual que su mujer que es un lindisima persona. La verdad que la idea de poder abrir sus casas y realizar entrevistas es una idea muy innovadora! En la vida pensaba que podríais hacer un programa así. Lo mejor del programa son las conversaciones tan amenas y reales que nos llegan a muchos directamente al corazón. He de decir que la persona que se encarga de la música tiene muy buen gusto y sobretodo decir que Bertin me parece un hombre asombroso, tiene un talante, saber estar, una elegancia vistiendo y un hombre hecho y derecho como la copa de un pino. Gracias por hacerme pasar tantos ratos agradables en el sofa con mi marido, no me pierdo ningun programa tuyo. En el caso de que no pueda verlo, siempre vengo a la pagina web para ponermelo. Felicitar a televisión española por emitir tan grandioso programa que recordaremos todos. Un fuerte besazo a Bertin y su familia. No me cansaré nunca de ver el programa!

    18 ene 2016
  4. EAO

    Estupendo programa, me río, lloro, me divierte mucho, gracias

    04 ene 2016
  5. Elena

    Solo puedo decir que sois geniales no cambiéis nunca los adoro

    02 ene 2016
  6. Eva

    Gracias, muchas gracias por este maravilloso programa. Por favor, no nos tengáis mucho tiempo sin vosotros! Felices Fiestas!

    29 dic 2015
  7. Marcia

    Gracias!! No deseo pensar que algún día terminara, xq no deseo planteármelo para nada!! Es uno de esos programas que deseas que nunca terminen, todo el éxito del mundo y que sigan para adelante. Amo ver que comparten Fabiola y los niños. Y ver como Bertin disfruta de cada uno de los invitados. Muchas bendiciones y ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ que siga En tu casa oh en la mía este 2016 y los que vienen. Saludos de Ecuador ¿¿

    28 dic 2015
  8. Marta

    Es un programa fantástico!!!, muy agradable, elegante, divertido, ameno y sincero Bertin siempre nos ha parecido una gran persona con principios y valores, y creo que el éxito de este programa es su sinceridad, naturalidad y falta de pretensiones. Tiene una familia maravillosa y estamos "enganchados" a meternos en su casa todas las semanas La música elegida es increíble Enhorabuena a todo el equipo !!!

    27 dic 2015
  9. Avatar de SanAlice SanAlice

    ME GUSTA BERTIN OSBORNE, TIENE UNA CALIDAD QUE SOLO EN ESPAÑA SE DA......SIMPATICO, ELEGANTE, MUY PROPIO SABE ESTAR Y SOBRE TODO SABE QUE DECIR...QUE NO ES POCO. GRACIAS POR TAN BUEN ENCUENTRO DE BERTIN CON SUS INVITADOS....Y SOBRE TODO CON NOSOTROS LOS QUE LO SEGUIMOS FIELMENTE..... Y GRACIAS POR MI. MIL GRACIAS.

    26 dic 2015
  10. Ángel gondin mena

    Que programa más tierno, ustedes lo hacen muy bien, Fabiola eres una bella persona tanto por dentro como por fuera, Berlín eres un magnífico comunicador, que dios los bendiga

    26 dic 2015
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