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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Carlos Herrera - Ver ahora
Transcripción completa

"Señoras, señores, me alegro,

pero no saben cuánto lo que me alegro. Buenos días."

(NARRA) "Hoy viene a mi casa el bigote más famoso de las ondas,

incluso cuando ya no lo lleva."

Eso mucha gente lo dice: "Ahora que se ha quitado el bigote...".

Llevo 15 años sin bigote. O 20 años sin bigote.

"Un mostacho ausente y la ironía siempre presente

son sus señas de identidad.

Estudió Medicina, pero lo suyo es la curiosidad,

incluida la de mi vida sexual.

Fabiola, por tu padre, no me dejes mal."

Dile a los que nos están viendo

si luego en horizontal tiene el mismo trato que en vertical.

"Comunicador hasta los huesos, hincó el cúbito ante el micrófono

y apostó por 'el radio', como diría algún fósforo.

Su voz viaja por las ondas sin barreras.

Si algo caracteriza al Herrera es decir lo que piensa

le pese a quien le pese, con todas sus consecuencias."

Le dije a los que estaban esperando:

"Creo que llevo una bomba".

"Se puso el mundo por Montero al casarse con la navarra.

Mariló aprendió a cocinar en televisión;

Carlos, según dice, desde que nació."

¿Cómo coméis en esta casa? Es imposible.

Yo no me ... Eso no funciona, eso es el demonio.

"Ha cambiado de pareja y de emisora, pero no de amistades,

como la que mantiene con don Juan Carlos.

¿Cómo se consigue que un rey entre en antena?

Con cara y con desparpajo, aun a riesgo de ser mandado..."

Le hice llegar a través de un canal adecuado

un mensaje donde le pedía...

Decía textualmente: "Señor, puede enviarme al carajo

si lo considera oportuno,

le seguiré teniendo el mismo afecto".

"Afecto el que yo te tengo, Carlos,

por eso te recibo encantado en mi casa, que es la tuya,

y también es la de todos."

Me estás colocando en el canal más importante para mí

del mundo, que es TVE, La 1.

¿Pero dónde estás?

Ah, que ya estás aquí. Espera, que te abro.

¿Dónde está?

¿Qué pasa, chaval? Aquí vengo.

Escúchame, ¿lo tienes todo preparado?

No. No sé, yo creo que sí.

Bueno. Me alegro mucho de verte. Espérate, una cosa.

A ver.

¿Te has traído cositas o qué? Nadie viene a hacer un arroz...

¿No te fías de las que tengo aquí?

Evidentemente no.

Podrías traer vino en vez de eso. Esta es especial,

porque tendrás vitrocerámica.

Sí. ¿Ves tú?

Sabía que eso iba así.

Vino no me he traído. ¿Y tú tienes?

Tengo vinos estupendos. Bueno.

Oye, macho, ¿te has quitado el bigote otra vez?

Me he quitado el bigote, me he quitado kilos.

Te veo hecho un pincel. Aspecto inmaculado.

Es una maravilla. Deseaba conocer esta casa...

Qué curioso. Que tanto he visto.

Digo que te quitas el bigote, pero parece que sigues teniéndolo,

no sé por qué. Mucha gente me lo dice:

"Ahora que se ha quitado el bigote...".

Llevo 15 años sin bigote. O 20 años sin bigote.

Parece que sigues teniendo bigote, te pasa como a Aznar.

Cuando se quitaba el bigote, parecía que seguía teniendo.

Correcto, correcto. Te sirve todo esto, ¿no?

A ver, vamos a ver.

El tocino tenía que ser salado en vez de fresco.

Ya empezamos.

Las judías debían ser más chicas, tipo chícharo, en vez de grandes.

La patata, grande en vez de patata pequeña.

Pero, macho... Cebolla no me hace falta.

El ajo sí. Falta el pimiento verde, que está aquí.

El tomate tiene que ser así, hay que pelarlo.

Sí. El azafrán, el pimentón.

Te vas a librar.

O sea, ¿eso es excusa o qué? Te vas a librar, te vas a librar.

¿Puedo pillar un poquito? Pilla, pilla.

Vienes canino, ¿no? Fíjate la hora que es.

Tienes razón, yo vengo canino también.

El vino lo arreglamos después. ¿Lo tienes en temperatura?

Todo perfecto. ¿Pero en buena temperatura?

Carlos, sí. Vámonos al salón.

Vamos al salón. ¿Y Fabiola?

Fabiola anda por aquí. Ahora seguramente aparecerá.

¿Y los niños? En el cole.

Están en el colegio. Hace que no les veo...

Bueno, eran chicos cuando les vi la última vez.

Cinco años. En el campo.

Cuatro o cinco años.

Qué casa más bonita, hijo.

Bueno, total... Ahí se sentó Mariló el otro día.

Sí, he visto alguna promo de lo que hizo el otro día.

Hizo una cama y todo, muy bien además.

Sí. Bueno, quiso ver un poco la casa.

Entonces, ¿cuál es la mecánica? Explícame este programa.

La mecánica es echar un rato.

Nada, echar un ratito, tener una conversación.

Esto es una charla, no una entrevista.

¿Cómo te voy a hacer una entrevista?

Lo más normal es que me la hagas a mí

como me la has hecho 50 veces. Correcto.

Es conocernos, que la gente te conozca.

Te conoce detrás de la radio,

conoce al locutor de radio espectacular e influyente,

importante, pero a lo mejor a mí me apetece más

que conozcan a Carlos Herrera persona.

En realidad es para lo que estamos aquí.

Fantástico. Cuéntame,

has cambiado ahora de cadena, has cambiado de emisora.

Sí.

Digo cadena por los efectos de la televisión.

Cadena y emisora. ¿Qué tal? Te lo quitamos.

Bien, bien.

Yo estaba en una emisora que estaba muy bien,

acabó mi contrato.

Y como soy muy mayor y tengo un tiempo de caducidad,

yo ya tengo un último impulso para hacer programas de radio.

¿Tú crees? Sí, tres años más, cuatro años más,

no más. Bueno, esos tres últimos años

los he dedicado a hacer otra cosa.

Y encontrándome con viejos amigos,

porque había estado antes donde estoy ahora...

Has estado en todos lados. Claro, llevo en esto...

Es que hemos estado en todos lados todos.

Llevamos tantos años en esto que...

Yo tengo 58 años, soy del 57, la verdad no engaña,

y llevo en esto desde que tenía 19 o 20.

Pues cuenta, casi 40.

Y más. ¿No te dio miedo en ningún momento,

con una audiencia fiel en Onda Cero, el cambiarte?

¿No te dio...? Sí, siempre da miedo.

Es decir, la radio es un milagro diario

que tienes que conquistar seis horas todos los días.

No eres el flautista de Hamelín,

no se van contigo dos millones de personas,

se quedan donde están.

Lo más normal es que se queden donde están.

Tú tienes que empezar a hacer una nueva audiencia.

De vez en cuando

algún amigo te viene a escuchar a ver qué haces.

Tienes que empezar una nueva audiencia

y eso es empezar de cero y eso es muy lento.

Yo acabaré obteniendo la audiencia que tenía antes en Onda Cero

cuando pasen un par de años o tres.

¿Tú crees que tanto? Sí, hombre.

Yo te oigo todos los días, como bien sabes.

La gente no sabe, pero muchas veces nos mensajeamos a las 06:00.

Sí, sí. Me levanto como las gallinas.

Este es madrugador, ¿eh? Este es madrugador.

Le mando mensajes a Carlos a las 06:00.

A las 06:00 llevo ya 2,5 horas. Claro, claro.

Y me contestas diciendo: "¿Qué haces todavía en la cama?".

¿A qué hora te levantas tú?

A las 03:30 tengo puesto despertador.

¿De verdad? Sí.

¿Por qué tan temprano?

Si empiezas un programa a las 06:00,

a las 04:00 tienes que prepararte.

Las tonterías que digo a las 06:00, a las 07:00 o a las 08:00

son cosas que preparo entre 04:00 y 06:00.

No puedo preparar el día anterior porque estoy condicionado

por el trabajo que hace la redacción de noche

de mi programa, que es la redacción que elabora el informativo.

En función de ese informativo yo hago los comentarios editoriales

y adecúo algunas cosas.

No hay que adecuar mucho porque son profesionales muy buenos

y saben lo que tienen que hacer. Ya.

Y tengo que leerme la prensa, tengo que ver las últimas...

En fin, tengo que lavarme, afeitarme...

¿A qué hora te acuestas? A las 20:30.

¿A las 20:30 te acuestas? 20:30.

No me lo puedo creer. Este programa no lo podré ver.

¿Me lo dices en serio? Claro.

Si te quieres levantar a las 03:30...

A las 20:30 no me podría dormir... Te acostumbras.

No, te aseguro que cuando lleves cuatro días

levantándote a las 03:30,

no durmiendo siesta y trabajando durante todo el día,

cuando lleguen las 20:30, dices: "me voy a echar cinco minutos".

Y te echas y te caes, ¿eh? Redondo.

Yo pensaba... Seguro que duermo más horas que tú.

¿Más horas que yo? Sí.

Te levantas a las 06:00. ¿Cómo vas a dormir más que yo?

Te levantas a las 06:00. Sí.

¿A que no te acuestas a las 09:00? No, a las 00:00-01.00.

Ya está, has dormido cinco horas.

Sí. Yo he dormido más que tú.

Visto así... Claro.

Lo que pasa que las duermo en otro momento.

¿Cómo compaginas eso con tu entorno?

No hay vida... Por la noche no hay vida.

No hay vida. Por la noche no vas a una cena,

no vas a una presentación de un libro,

el día que presentes el disco no podré ir a escucharlo.

A no ser que me eche una siesta ese día brutal

y parta el sueño. Además, cuando éramos más jóvenes,

podíamos dormir cuatro horas

y nos levantábamos y no pasaba nada,

Y no se notaba. Y no se notaba.

Si yo hoy duermo solo cuatro horas porque me he tomado dos vasos

y hemos estado por aquí cantando y a las 06:00 me pongo, se nota.

Claro, a mí me pagan para que no se note.

No tienes más remedio que ponerte a dormir, descansar.

Bueno, ya que dices lo que te pagan,

se han publicado mil cosas.

Esas cosas que se publican muchas veces no son verdad.

Todo es mentira. De mí han publicado

algunas que no lo son. Hombre, yo desde luego

le brindo la idea a mis empleadores

de que hagan caso de lo que dicen y publican por ahí.

Una cosa es la producción completa de un programa, lo que vale,

con exteriores, interiores, técnicos,

trabajadores, profesionales, artistas, no artistas, etcétera,

y luego lo que cobra uno.

Además, yo tengo un contrato... Yo cobro por objetivos.

Yo tengo un sueldo base razonable, bueno, muy bueno,

mejor que el que tiene seguramente un compañero de profesión,

pero yo solo gano dinero si la empresa gana mucho dinero.

Lo cual es absolutamente lógico. Si yo le doy mucho dinero a ganar

porque vamos a contratar más publicidad,

porque tenemos muchos oyentes, porque la cosa va muy bien,

usted me da una parte a mí y ya está.

Total, ahora que te has cambiado

y con el momento que tenemos en nuestro país,

que es apasionante el tema político,

el tema social, ¿cómo lo vives tú?

Tengo que deciros una cosa,

eso no me lo han contado,

lo he vivido con Carlos en mi casa en Sevilla,

en la misma tarde te llamó

el presidente del Gobierno delante mía y el Rey.

Tú no dijiste quién era, pero... No le llamas majestad a tu mujer.

Bueno, le puedes llamar majestad a tu mujer,

algunos lo hacen seguro.

Tú estrenaste temporada con el Rey. Sí.

No sé cómo lo conseguirías.

Supongo que...

Yo soy testigo de que te llama. No, yo le mandé un mensaje.

Le mandé un mensaje este verano,

que estaba en la plaza del Cabildo de Sanlúcar de Barrameda,

estaba tomándome un helado.

Llevaba tiempo... ¿En La Ibense?

Sí, uno en La Ibense y otro en Toni,

en el de enfrente.

Bueno, y estaba pensando: "¿Cómo se lo pido?

Creo que lo mejor es hacerle llegar un mensaje".

Le hice llegar a través de un canal adecuado un mensaje

donde le pedía... Decía textualmente:

"Señor, puede enviarme al carajo si lo considera oportuno,

yo le seguiré teniendo el mismo afecto.

Empiezo un nuevo proyecto y me gustaría...

Una palabra suya bastaría para sanarme".

Estamos hablando del Rey Juan Carlos.

Sí, sí. Y no recibí contestación inmediata.

Pasaron los días y entendí que no había considerado oportuno

que eso fuera así.

Hasta que dos o tres días antes de empezar el programa,

yo empezaba el día 1,

recibí una llamada de Zarzuela

donde persona de su asistencia me decía:

"Su majestad ha considerado oportuno

algo que, le seré sincero, yo le he desaconsejado,

pero él ha considerado que valía la pena dar un mensaje

que, si a usted no le importa, sea un mensaje para todas las radios,

para todas, Radio Nacional, la SER, Onda Cero, para todas,

a través de su programa".

Y le dije que me parecía maravilloso.

Y entonces lo único...

Te contaré un...

Yo no me fiaba de que ese día directo

el teléfono funcionase, no funcionase.

Los nervios típicos del momento.

Todo va empezar, está comunicando o ha fallado,

no hay cobertura, se oye muy mal.

No le vas a decir al Rey: "Muévase, póngase...".

Lo grabé el día anterior y entonces hice un falso directo.

Es decir, la grabación sin más. Luego quité mi "buenos días",

puse mis "buenos días" en directo,

lo enganché con su "buenos días" y hasta el final.

Y así yo no me arriesgaba...

Sí, sí. Además, eso no lo sabía nadie

porque eso lo guardé yo en secreto.

Lo sabía el técnico que me grabó la entrevista,

mi productora, el jefe de programas y el director de la cadena.

No lo sabía nadie más.

La reacción del equipo fue de sorpresa total.

Cuando digo total es que nadie lo sabía.

Había bajado todo el equipo a la parte de control

para ver el primer día de Carlos

y cuando saludó diciendo "buenos días, majestad"

y le contestó,

todos giraron la cabeza, me miraron y dijeron:

"¿Cómo? ¿Es una broma?".

No lo sabía mi equipo.

Estaban sentados y de repente apareció el Rey.

De hecho, creían: "Qué gracioso Carlos Herrera,

que ha traído a los del Grupo Risa o al Latre a imitar al Rey.

Qué divertido, qué gracioso". No, coño, que es de verdad,

que es el de verdad.

Cuando ya empezó a hablar en serio, sabían que era verdad.

Oye, ¿y qué opinión tienes del Rey Felipe

en esta etapa tan corta?

Al fin y al cabo es un año prácticamente.

A mí me parece impecable.

Creo que Felipe VI ha hecho la gestión que tenía que hacer,

ha transmitido la seguridad que tenía que transmitir,

la estabilidad, la firmeza,

la seriedad que tenía que transmitir

para que ahora la monarquía no sea tema de conversación.

No es tema de conversación, no es tema de debate.

Efectivamente, de debate no es.

Me acuerdo cuando abdicó Juan Carlos

que yo en el programa dije aquel día

todos los que andaban con las banderas republicanas,

las algaradas, etcétera: "Daos prisa, os quedan tres días.

Si en tres días no lo conseguís, en cuanto llegue este olvidaos,

porque este va a hacer las cosas muy bien".

Y efectivamente, las está haciendo muy bien.

Y está sobre todo haciendo valer el papel

de lo que es en este momento el régimen constitucional,

una monarquía que garantice una estabilidad

que ahora mismo discutirla es suicida.

¿Eres consciente de la influencia o de la responsabilidad

que tienes cuando te pones delante de un micrófono?

De eso hay que serlo.

Y perder eso es un error que no puedes cometer.

Hay que ser discreto, funcional y responsable.

Yo no he conocido una época en España

desde que llegó la democracia que no haya sido apasionante.

Si te fijas bien, cada elección era apasionante.

Unas porque llega el socialismo, otras porque empieza a flaquear,

otras porque está a punto de perder y no pierde,

otras porque llega Aznar por muy poco,

otras porque había duda si gana Aznar por mayoría absoluta,

otras porque de repente llega un desconocido

como Rodríguez Zapatero y gana insospechadamente

cuando nadie lo creía,

otras porque el cambio se preveía

e iba a llegar ya por fin otra vez el PP para algunos y llega;

y estas porque hay desafíos por todas partes en España

y porque no se sabe qué va a pasar,

hay nuevos partidos que entran. Eso.

Antes se peleaban entre dos. Sigue siendo cosa de dos,

lo que pasa que entran otros partidos

que pueden ser combinaciones de diversas formaciones políticas.

Ya lo veremos, ¿no?

Pero la cosa sigue siendo...

El otro día me decía Zapatero, que suele tener

bastante mejor criterio político del que se le atribuye,

que ahora puede pasar lo que queramos,

pero que dentro de cuatro años vuelven a ser dos otra vez.

Hombre, si traen regeneración...

La regeneración es un bien escaso en la política española.

Si traen regeneración en diversas dosis,

sobre todo estímulo, ilusión por parte de los ciudadanos

en confiar en un proyecto político concreto,

eso es magnífico.

Lo que pasa es que esa regeneración han de traerla

con programas muy llevados hasta el final.

Hasta ahora todo lo que sabemos de las nuevas formaciones

son ideas más o menos vaporosas, voluntades, entusiasmos,

pero el programa con letra pequeña,

cuánta frecuencia de autobuses tiene que pasar por cada parada

según cada criterio para que sea un buen servicio,

todavía no lo sabemos.

Cuando lo sepamos, pues ya te lo diré.

¿Crees que se ha acabado en España con el terrorismo de ETA o no?

Sí. ¿Tú piensas que sí?

Sí, sí. ETA es un...

ETA es...

ETA es un mal sueño, muy malo, muy malo,

que hemos vivido todos.

Unos más que otros, como tú, por ejemplo.

Unos más que otros, pero muchos mucho peor que yo.

Evidentemente, claro. Algunos no lo pueden contar.

Algunos no lo pueden contar, claro, Y, efectivamente, se ha acabado.

Ahora mismo ETA cabe en un microbús.

Mucha gente joven a lo mejor no lo sabe,

pero tú has sufrido dos atentados de ETA.

Yo conocí el segundo, pero el primero no lo sabía.

Te intentaron pegar un tiro y no te encontraron.

Claro. ¿De eso cómo te enteras tú?

Porque te lo dice la Policía.

Porque detienen al tío que ha querido pegarte un tiro.

¿Fue así? Sí.

Lo detuvieron después y... Bueno, me estuvieron buscando a mí,

a Antonio Burgos... Periodista sevillano.

Sí, sí. Trincaron al tío.

¿Sabes algo de él? Sí, está en la cárcel.

Está en la cárcel. Sí. Era del comando de Andalucía.

Está en la cárcel, ¿no? Sí.

Bien. Y le queda una temporadita.

Y le queda una temporada, bueno.

Fueron los que mataron a Antonio Muñoz Cariñanos.

Ah, el médico. El médico.

No me encontraron a mí y fueron al siguiente de la lista.

No me encontraron a mí porque yo estaba en Miami.

Fíjate, no me digas. ¿Eso fue así? Claro.

Y la caja de puros fue... Bueno, una mañana llegó...

Pitó un paquete. Yo fui un poco inconsciente

por aquello de la avaricia de coger una caja de puros.

Lo he contado muchas veces. ¿Por lo menos era buena?

No, qué va. Era regular. Sí.

Pero no había puros. Lo que había era leña.

Y lo abrí en un ascensor. Ah, ¿la abriste?

¿Llegaste a abrirla? Sí.

Esta tarde nos enterábamos de que un compañero de profesión,

el periodista de RNE, Calos Herrera,

había recibido un paquete bomba

que, afortunadamente, no llegó a estallar.

El paquete, con destino RNE en Sevilla,

tenía como remitente un ciudadano sevillano.

Carlos Herrera empezó a abrir el paquete,

hasta que levantó sus sospechas por el peso

y dio aviso a la Policía. Un equipo de artificieros

procedió a la desactivación del explosivo,

que iba en el interior de una caja de puros.

No sé quién ha sido.

Me temo que es alguien al que no le gusta mi programa,

eso sí que me lo temo,

pero solo me va a afectar en que voy a llegar más tarde

a recoger mi papeleta de sitio de La Candelaria,

que es lo que iba a hacer ahora, y nada más.

En lo demás va a seguir todo prácticamente igual.

Se hace lento e interminable hasta que no baja abajo.

¡Uf! Afortunadamente, iba solo.

Llego a ir con alguien...

Bueno, a ese alguien le da un ataque.

Claro. ¿Y qué hiciste cuando paró el ascensor

con la caja en la mano, abierta? Había tres o cuatro esperando...

Pero cuando tú abriste la caja, viste la bomba.

Claro. Al rasgar el papel, vi que la caja estaba agujereada

con cables que salían. ¡Madre mía!

Le dije a los que estaban esperando:

"Creo que llevo una bomba".

¡Qué horror!

Claro, desaparecieron.

La saqué del edificio

y la dejé en la escalera de la entrada de Radio Nacional.

Ya vinieron los especialistas...

En fin...

¿Y...? Falló el circuito.

O sea, que ya debió explotar cuando la llevabas en las manos.

Simplemente con rasgar el papel. Fíjate.

En un ascensor pequeño... Bueno, hubiera sido... Imagínate.

Me recogen con la bayeta de los baños.

Con la mopa. Con la fregona. Me meten en un bote de Puleva.

Bueno, ¿cómo se vive el resto de ese día?

Ese día... ¿Hasta las trancas y sentadito?

Sí. Yo llamé a Mariló y...

Y le dije: "Creo que ha habido guasa".

Hacía yo el informativo de mediodía

y, claro, como recibía los teletipos

en el ordenador de la agencia EFE,

yo estaba pendiente de la noticia.

Y me llama Carlos y me dice: "Mari, que te tienes que venir".

Le digo: "Herrera, si no te importa,

tengo que hacer un informativo. Cuando termine,

ya me dices dónde voy". Y dice: "Que te tienes que venir,

que ha pasado una cosa". Entonces él se precipitó...

O sea, me llamó para adelantarse al teletipo de la agencia EFE.

Ya. Entonces se adelantó al teletipo.

Y, bueno, vino descompuesta.

Yo me acuerdo... En fin...

Empezaron a venir amigos a casa y echamos una fiesta buena.

Ya lo celebramos bien y nos lo pasamos bien aquel día.

Bueno, después de todo lo que fue.

Aquel día fue uno de los más intensos de mi vida.

¿Y se supo quién mandó esa...? Sí, sí, sí.

Es decir, se sabe quiénes son los tíos

que están en una habitación reunidos y dicen:

"Vamos a matar a este".

¿Sabes dónde están esos ahora mismo?

Dos no y dos sí.

Dos están detenidos, en la cárcel. Y los otros dos no lo sé.

Y dos no se sabe. Luego,

el que hace de correo y lo trae también está...

¿Tú les entrevistarías? No.

No, porque creo que la entrevista...

El otro día debatíamos algunos periodistas esto.

¿Ah, sí?

Yo creo que la entrevista es una forma de legitimación.

Tú me legitimas a mí entrevistándome,

porque me dedicas tiempo.

Me colocas en un canal...

En el más importante, para mí, del mundo,

que es Televisión Española, la 1.

Me das sitio. Eso es legitimar.

Y yo legitimar a un asesino... Me cuesta...

Hombre, si es un asesino arrepentido

que lo ha demostrado, que quiere dar fe de todo ello,

que quiere pedir perdón por las...

Bueno, estamos hablando de otra cosa.

A un tío que ha querido matarte y que está penando por ello,

difícilmente.

¿Sabes que tengo la imagen

de la foto de Juan Pablo II y Ali, el...?

Era turco, ¿no? Ali Agca.

Que le pegó el tiro. Juan Pablo era el Papa.

Bueno, ya, ya.

Es que cuando alguna vez he hecho esta pregunta

a personas que han tenido... No muchas, dos o tres veces.

No sé por qué siempre tengo esa imagen en la cabeza.

Fue una imagen como... Sí, pero él no le entrevistaba.

No. Él le veía;

entre otras cosas, para que el otro le contara algo.

El otro, que se había arrepentido.

No sé exactamente lo que le contó.

Había tíos leyendo los labios de Ali Agca, pero no fue fácil.

No sabemos qué le contó a Juan Pablo II.

Claro, era el Papa. Era bueno, joder, claro.

Es que... No como nosotros, que somos dos pajarracos.

Oye, ¿tú no tienes hambre? Yo me puedo comer...

Un borrico. Un tío cagando.

Venga, vamos... Vamos a hacer de comer.

Vamos a hacer ese arroz o lo que sea.

¡Ay!

Me podré quitar esto, ¿no? Sí, quítate lo que te dé la gana.

Bueno... Una casa muy bonita tienes, ¿eh?

Preciosa, maravillosa.

Pásele, mi cuate. ¡Anda, qué bueno!

Lo hemos puesto todo diáfano para que...

Muy bien.

¿Esto es tuyo o...? Esto es mío, sí. Pruébalo.

Son productos nuestros.

Muy rico.

¿Qué vas a hacer de comer? Mira,

te voy a hacer una cosa que hacemos en Almería mucho.

Es un plato...

Te diría que es casi un plato nacional almeriense.

Es el arroz con habichuelas.

Yo simplemente le añado un poquito de tocino veteado,

salado o crudo, patata, que hay que pelarla...

Me tocó, ¿no? Ya lo sabía yo.

El ajo, el pimiento, el tomate... Espérate.

Esto tenemos que hacerlo. Yo me voy a poner uno.

Trae. Mira, que esto es de la...

Toma. Perfecto.

Para pelar patatas me pongo un cacharro de estos.

Si tuvieras patatas más grandes, tardarías menos.

¿Y qué quieres, coño? Son las que tengo.

Muy chicas son. Ahora viene Fabiola

a echarnos una mano. Porque yo le pedí ayuda, ¿sabes?

Yo soy un negado en la cocina, pero pelar patatas

supongo que sabré. ¿Qué tal cocina Fabiola?

Bien, ¿no? Fenomenal.

Necesitaré una sartén chiquitita para asar...

¿Una qué? Una sartén muy chiquitita.

Sartén. Creo que está aquí.

Miedo me dais los dos en la cocina. Echa una manita, mi vida,

que no sé dónde están las sartenes. Ya, si yo esto me lo imaginaba.

Qué guapo estás, ¿no? Aquí están las sartenes.

No, señora. Qué más quisiera yo. Pero te veo raro.

¿Raro? Porque me ves con gafas. ¿Tú no tenías un bigote?

Fabiola, hace 20 años que no tengo bigote.

¿De verdad? ¿Ves? Lo que decíamos antes.

Pasa como con Aznar, que uno siempre...

Sí, eso decíamos tu marido y yo. Sí, sí.

Hay que pelar los ajos. Pelarlos, no partirlos.

Qué buen trabajito me has dado. Hay que pelar estas papas.

Luego las partiremos de una manera serena.

Hay que pelar un par de tomates.

Sí. Y ahora partiremos el...

Yo algo puedo hacer, ¿eh?

Oye, una vez dijo la Obregón que le había hecho una paella

o no sé qué a Spielberg. Ah, a Spielberg, sí.

¿Tú ha hecho comida para alguien así...?

Yo he hecho alguna vez, sí, sí.

¿Para alguien distinguido?

Sí, sí. La habitual prudencia no me permite dar más detalles,

pero... Carlos, ¿te pelo las patatas?

¿Cuántas patatas? Todas estas.

Todas esas, muy bien.

¿Por qué tenemos esto aquí? Porque estamos tostando...

El azafrán es bueno...

Hay quien no lo tuesta y directamente lo echa

y con el mismo aceite se fríe, pero no es lo mismo.

El azafrán...

Las antiguas lo tostaban poniéndolo...

Cuando tapaban la olla, lo ponían encima de la tapadera.

Ajá. Fuera.

Carlos, podías haber traído a tu niño

para que nos echara una mano.

He estado a punto de traérmelos. ¿Sí?

Sí. Tu hija es guapísima,

que la he visto yo en las revistas desfilando...

Habrás visto que es mi cara. Igual que tú, idéntica.

¿Por qué pasa siempre esto? Cuando son guapísimos,

se parecen a los padres, ¿no? De las madres nada.

Tú me pones a mí una peluca... Sí, igual.

No te diré que no sepas quién es la madre,

la niña o el padre, pero tú me pones a mí una peluca

y notas claramente de quién es hija.

¿Sí?

Yo estoy orgullosísima de ser hija de mis padres.

La mamá tiene otras virtudes. También las tiene.

¿Qué virtudes? Macho, es idéntica a Mariló.

Eso me interesa a mí, porque...

Mariló tiene también sus virtudes, yo no te digo que no.

Metemos el ajo.

Me encanta, porque estamos haciendo aquí un programa de cocina.

Sí, sí, sí. Nada menos que con Carlitos.

Pero la...

Esto es una coña de... ¿De qué?

De... Hostia.

De... Perdón.

Disculpen. Es una...

Con lo fácil que es... Igual que tú.

Yo no soy capaz de encender esto. A mí me estalla.

A mí me estalla.

Bonita, que no sabemos cómo va esto.

¿Esta necesitas? "Yes".

Aquí.

No, es que está aquí, en este.

Y ahora necesito, Bertín, que traigas...

¿Por qué se lo pides a Bertín? Yo...

Si no sabe ni dónde están los platos.

Necesito un almirez. ¿Un qué?

Tienes mucha fe en este señor. Un almirez.

¿Qué es eso? Un molinillo de majar.

¿De majar? Un almirez de toda la vida.

Un almirez. Aquí no hay, mi vida. ¿Aquí hay almirez?

No sé, no sé. Un morterito.

Un mortero de esos. ¿Hay? Un morterito. A ver.

¿Qué casa es esta que no tienen un morterito? ¿Creen que es normal?

Un almirez de toda la vida.

¿Ves? Perfecto.

¿Y ahora con qué le da, con las narices?

No, con el cuchillo. Si no tenemos otra cosa...

Yo creo que por aquí está.

Aquí lo tienes. ¿Qué decías de la casa? ¿Cómo?

Amigo. Esta es una casa seria.

Esto hubiera servido también, ¿eh? También.

Eso puede servir incluso hasta para más cosas, pero...

Esto no va. ¿Ves tú? Mira.

Pero es que lo tocas. No lo puedes tocar.

Como esto es táctil, moderno, pues es lo que tiene.

¿Cómo te llevas con tu consuegro? Mi "consu" es fantástico.

Mi "consu" y yo nos reímos mucho. Bueno, aquí...

El Soto es un personaje. Nos reímos mucho.

Le quiero mucho. Y un artistazo.

Y un artistazo. Un artistazo.

Carlitos, como amigo mío, de toda la vida, un fenómeno.

Como consuegro aún es pronto, porque...

Los niños andan tonteando, pero no lo sé.

Me encantaría, porque sería un consuegro guay.

¿Y el hijo del Soto sabe cocinar o no?

Por lo menos que cocine alguien. Eso ya no lo sé.

Lo que sabe es cantar. Muy buen niño, ¿eh?

Buena gente. La familia es una maravilla.

La familia es una maravilla. ¿A que sí? Son unos fenómenos.

Esto está... ¿Qué más necesitas?

¿Otra vez lo has apagado? Yo no toqué nada.

¿Sabes lo que me temo que está sucediendo?

Que esto no es para vitrocerámica.

Sí, esta es para vitrocerámica. ¿Sí?

Yo te juro...

Pues parpadea, porque no lo detecta.

¿Plan B?

¿Tienes una olla? Sí.

Es que... No, era un comentario técnico que iba a hacer, pero...

¿Cuál? No lo coge.

La cocina esta es de inducción.

Me parece bien que sea de inducción, pero...

¿Qué es de inducción, Bertín? Que no es vitrocerámica.

Es que induce. Inducción, inducción.

¿No hay más ollas aquí? Cae por su propio peso.

Me encanta tomarme mis tapitas mientras esta gente trabaja.

Esto es lo que me hace siempre, ¿te lo puedes creer?

Espérate.

Bertín, mira.

Machácame esto hasta que sea un polvillo.

Sí.

Eso se te va a dar mejor, mi amor. Pero eso es polvillo, ¿no?

Tiene que ser un polvillo. ¿Se me va a dar mejor machacarlo?

Sí, sí.

¿Y esto no lo venden ya hecho polvillo?

No, porque no lo venden tostado.

Bueno, ahora estas papas

las partiremos chiquititas, no muy grandes.

Sí.

Crujiéndolas un poquito.

Entonces en casa cocinas tú siempre.

Siempre.

Entre otras cosas, porque vivo solo, con lo cual...

¿Dónde vives?

¿Quién va a vivir contigo acostándote a las 20:00?

Claro. ¿Esto está así bien o no?

Está perfecto. Coño, qué maravilla. Cómo machaco las cosas.

Qué maravilla. Qué maravilla.

Bueno, ahora vamos a ver... Mira, sería muy bueno, Bertín...

Esto es con las manos. ¿El qué?

Un pimiento cortado a mano y un pimiento cortado a máquina,

es decir, con cuchillo,

tiene la misma diferencia que un jamón cortado a máquina

o cortado a cuchillo. ¿Ah, sí?

¿Está bueno a máquina? Claro, pero ¿a que está más bueno a mano?

Ahora me quitas la calandraca esta. Sí.

Y hacemos... El pimiento patrón sería este.

Ok.

Bueno, en vista de que esto un carajo para mí...

¿Las comidas vuestras cuando...?

Las comidas nuestras ni te cuento cómo son.

Con tus hijos y con el...

¿Nuero? ¿Yerno? Yo siempre me lío.

No se ha dado esa circunstancia. ¿Ah, no?

No, todavía no. Le hemos visto muchas veces, pero...

¿Eres buen suegro tú? Yo creo que no. Como todos, ¿no?

Yo soy un suegro buenísimo. ¿Tú no eres buen suegro?

Yo creo que dejo bastante que desear.

Seguro que será un cabronazo como todos los suegros.

Yo creo que mi hijo ve a Carlos...

A ver, lo ve en un pedestal,

porque a Carlos todos lo admiramos mucho.

Entonces hay un respeto muy grande.

Aparte, es amigo también, ¿no?

Entonces hay una relación entre cercanía y respeto que...

Él se buscará la vida para encontrar el equilibrio.

Debes fiarte del criterio de tu hija.

Sí, yo... Sí, si yo lo sé. Hay que darles confianza.

Que sí, no te digo yo que no. ¿Y haces lo que Bertín,

que los coge aparte y tiene...? Por supuesto.

Por supuesto.

"Mírame a los ojos, que te voy a contar una cosita".

No, yo le digo: "Chaval, quédate conmigo un momentito.

Esta niña es mi niña.

O sea, que cuidadín". No vayas a meter la pata.

Sí. Y las niñas dicen: "Hay que ver mi padre lo animal que es".

Pero luego están encantadas. Dicen: "Mi padre es un fenómeno".

Para que se enteren en casa cómo va esto,

tú ve explicando qué estamos haciendo.

Lo que estoy haciendo es freír cuatro ajos, dejarlos bien fritos.

Y ahora, a la par que he hecho el tocino...

¿Ok? Vale.

El tocinito le da una hondura de sabor muy rica al arroz.

Echo la patata.

Hay que freírla un poquito, porque la cochura de la patata

no te permite luego que se haga bien,

debidamente, ¿eh?

Vamos a...

En los mandiles estos uno se puede secar, ¿no?

Sí, sí. Este ajo que hemos frito

lo vamos a...

machacar debidamente.

¡Coño! La...

Sí, es que está hecho para...

Para gente más baja. Más pequeñitos, sí.

Como contaba con que Bertín nunca se metería en la cocina,

dije: "Mira...". Pues tiene una...

Mira, Bertín... Mi vida, yo soy un mandado.

Si me dices que corte, yo corto; que maje, majo.

¿Qué? A esto, cuando lo tengas hecho,

le añades un poquito de agua para ligarlo todo bien.

Ok.

¿En qué más te puedo ayudar? Párteme... Pélame esos dos tomates

y los partes en trocitos pequeños, como las patatas.

Pelados... Pelados. Sí, sí.

Mi pasión es esta. ¿A que sí?

Me gusta tener a mis amigos en la cocina y darles...

De hecho, en casa me he hecho... El próximo programa

la hacemos en la mía. Venga, vale, vale.

Yo me he hecho una cocina más o menos...

Sí, de este corte.

Voy a ponerlo en este fuego, si no, me romperé la cabeza.

Quillo, estas cabezas de ajo saltan que para qué te quiero contar.

¿Los qué? Que para atinarle a esto...

La técnica... A ver, ¿cuál es la técnica?

La técnica es tú coges uno. Sí.

Lo chafas lo máximo posible. Y lo maltrato.

Lo maltratas y luego, cuando lo tengas, lo ligas.

Vale.

Mis hijos se han acostumbrado

a que en casa siempre ha habido mucha gente,

han venido amigos... Oye, ¿Mariló cocina?

No.

No.

Bueno, ahora dice que ha aprendido.

Dice que ha aprendido.

Yo, la verdad, estos últimos años no lo sé.

Pero yo he cocinado siempre. Macho, esto se me escurre, joder.

Coge un cucharón gordo. ¿Lo corto?

Oye, ¿tú sabes que le pregunté un montón de cosas de ti a Mariló

y no me quiso contestar ninguna? ¿Ah, sí?

Sí. ¿De qué tipo?

Uh, de todo tipo.

Me con...

Me contó una cosa muy graciosa de la inteligencia sexual.

¿Eso qué es lo que es? Eso digo yo,

¿eso qué es lo que es?

Y... Pues eso, yo qué sé.

¿Tú no sabes, no, mi amor, qué es la inteligencia sexual?

¿Qué? Mira, niña, tenemos...

La inteligencia sexual quiere decir...

Yo creo que es eso más de mujeres que de hombres.

Me parece. Chica, esto no, perdona,

es muy agradable lo del sexo,

pero esta hostia de cocina no va, cojones.

Tocas mal.

¿Cómo se puede cocinar, cómo coméis en esta casa?

Mira, yo la manejo. Si es que eso no funciona.

Si es que eso es el demonio.

Si es que eso no es una cocina.

(RÍE) Esto tiene vida.

Esto es un váter, no una cocina.

Me habéis traído al váter a hacer de comer.

Con eso no se puede hacer de comer. Que no.

La cocina inteligente.

A ver. Ay, Dios mío.

Que no se apague.

Vale, no se apaga. Ok.

¿Qué más quieres? Yo la manejo.

Yo me entiendo con ella

que yo la conozco desde hace tiempo.

Esto tiene que funcionar de alguna manera,

tiene que funcionar con madera.

Esto.

Esto sí, hombre, esto sí. Vamos a echarle el pimiento.

Le echamos los pimientos.

Desde luego, para que se me quede una imagen...

Se te da muy bien lo de explicar en la cocina,

esto de... Mi gran ilusión

era hacer un programa de cocina o de toros.

Eran las dos cosas que quería hacer.

Pero no me dejaron hacer ni la una ni la otra.

¿Yo puedo coger lo que me salga de los huevos?

Sí, claro. Estás en tu casa.

¿Cómo ves esto? ¿A que no se apaga ahora?

No, ahora no. ¿Eh?

Fabiola, yo insisto mucho en esto,

que lo de la inteligencia sexual me quedé muy pillado con eso.

¿Tú sabes qué quiere decir o no?

Pero ¿tú te has leído lo de...

"Las cincuenta sombras de Grey"? ¿Yo qué me voy a leer eso?

No me jodas.

¿Tenemos cara de leernos "Las cincuenta sombras de Grey"?

¿Tú te la has leído? No, como lee mucho.

¿Cómo me voy a leer "Las cincuenta sombras de Grey"?

Yo me lo he leído en el iPad porque no quería que me vieran

la portada ni nada de eso. ¿De verdad?

Yo me los he leído todos. Fíjate tú.

Todas las mujeres se lo han leído. Debe ser...

Bueno, te voy a decir una cosa.

Tú tienes en tu programa, que lo he estado oyendo,

una señora que te cuenta lo de las sombras...

Ah, sí. Bueno, bueno.

Maravillosa. Araceli. Araceli, madre mía lo que me reí.

No me he reído con eso que me lo mandaron unas amigas.

¿Ah, te lo han mandado? ¿Cómo es?

No te pelees con mi cocina. Ok.

Un momentito, voy a buscar mi teléfono,

porque hay que escucharlo.

Ahora, ese libro no tenemos que leerlo nunca.

No, ¿qué dices? Una depresión de cojones.

Como sea lo que nos cuentan estas de lo del tío ese...

Eso es mentira. Por favor, cómo es esto.

¿Tú sabes lo que me he reído que me lo ponían una y otra vez?

Me ponía los auriculares y me reía sola

y la gente me miraba... "Pero ¿esta de qué se ríe?".

Es una irrealidad, como decía Araceli en la llamada.

Sí. Es decir, un señor

que primero te coge en el ascensor

y te pega un apretón... Bueno, pero vamos a ver.

Si un libro como ese lo leen tantas,

es porque hace falta un cambio. Ok.

Luego sale del ascensor

y en el recibidor de la puerta le da otro toque.

Bueno, es lo que nos gustaría,

pero igual con menos nos conformamos.

Cuando entra dentro, el toque brutal, acojonante...

Mira, perdona, eso es imposible. ¿Imposible, imposible?

Hay una cosa que se llama período refractario.

¿Período qué? Refractario.

Bueno, a ver, una cuestión médica.

De eso sabéis más vosotros que nosotras.

No, este. A ver, período refractario.

El período refractario absoluto y el período refractario relativo.

El período refractario absoluto es aquel que se produce

después de... En el que es literalmente imposible

que el palo del mortero vuelva a estar en forma.

Y luego...

Oye, pero hay otras cosas, hay otras cosas.

Luego está el refractario relativo que es aquel que mediante

estimulación extraordinaria permite que uno vuelva a sentirse...

Sí. O sea, ese período refractario,

¿de cuánto hablamos? No preguntes esas cosas.

Dos o tres meses. ¿Qué dices?

Dos o tres meses.

Vamos, te digo. Pero ¿qué dices?

Dos o tres meses. Cartón y cartón.

Mi vida, ¿tienes lo de la mujer?

Ponlo, por favor, que lo escuchemos.

Es que es genial.

Bueno, lo escuchó media España.

Mira, lo que más me gusta es lo de hacer vacío.

Eso es una cosa... No, hay una expresión muy buena.

Espera, espera.

"Te cuento, porque me leí los tres libros

que son 3.500 páginas en una semana.

Viví en un ardor continuo.

Escucha. Mi marido me dice: 'Me voy a la cama'.

Yo me quedo leyendo.

Claro, yo llegaba a la cama con unas ganas de pillarlo

y mi marido durmiendo con la boca abierta,

la baba caída."

Pero tú... Espera un momento.

Que yo me he sentido identificada con esta señora

cada vez que la he escuchado.

Pero vamos a ver, ¿identificada por qué?

Porque yo me leía el libro...

Y me leía el libro. ¿Y qué? Unos sofocos horrorosos.

No, yo me leía le libro.

Y luego, cuando llegaba a la cama, me encontraba a este señor dormido.

Pero ese señor también estaría despierto.

Oye, tú, que tengo una imagen.

No digas eso aquí a ver...

"Y te ata y empieza a darte palos con un látigo..."

Bueno, hay cosas que no.

"Y lo más sorprendente es que te tiene que gustar."

Lo más sorprendente es que te tiene que gustar.

No, y hay una cosa que ella dice:

"Mi marido tiene dos manos como dos tablas de planchar.

Y me dio un golpetazo que le dije: 'La primera me la darás,

vamos, de hecho, me la has dado,

pero la segunda,

como vuelva a caer la mano otra vez,

te voy a hacer el vacío que te quedarás aquí debajo...'".

Y lo del cólico.

La verdad que tiene una gracia tremenda.

Dale una vuelta a ver cómo va. Más vueltecitas.

Ustedes vean cómo está el sofrito. Está cogiendo un colorcito.

La patata se ha hecho, el tocino se ha hecho,

todo se ha hecho... Y ahora le vamos a echar,

cuando el tomate esté deshecho, que le queda muy poquito,

le echaremos... El azafrán.

No, las habichuelas.

Casi deshecho.

¡Me cago en los muertos del puto...!

Me vas a desarmar la co... ¡Cojones!

¿Por qué crees que no cocino?

Toma.

¿Tú sabes qué me fastidia un poco?

Que la mujer lleva cocinando toda la vida

y un tío se mete en la cocina y es chef.

Sí, también es verdad.

¿Eh? ¿El qué?

También es verdad.

Yo, la verdad que las mujeres que han cocinado en mi casa

son las que me enseñaron a mí.

Mi madre, mi abuela, mi bisabuela, con ella me he criado también.

Ahora le echaremos un poco de agua y ya está.

Es que le he dado el toque.

¿Se la has enseñado? No, no le he enseñado la casa.

¿Te apetece conocer nuestra casita? Claro.

¿Esto que está haciendo el numerito?

¿Sabes qué he hecho para que no haya lío?

Para que veas qué inteligente es mi cocina.

He bloqueado el táctil.

Pero escúchame, ¿yo puedo hacer algo aquí?

Vigilar eso. Tú tienes...

¿Ves? Como sabía que te quedarías aquí solito.

¿Y qué pasa? Que no toques.

Lo coges por las asas y de vez en cuando le haces así.

Pero ¿voy probando o no? Si quieres, lo pruebas.

Estás en tu perfecto derecho.

Pero si falta cualquier cosa, yo... No jodas el arroz.

Mira, te voy a enseñar el nido de amor.

¡Caramba!

¡Qué bonito!

Esta es nuestra habitación. Qué pedazo de vestidor.

Bueno, ¿verás que se ve primero lo de Bertín?

Pues continúa así un poco más para allá.

Qué bonito, chico. Sí. Bueno.

¿Y a ti te costó venirte de Venezuela aquí?

Muchísimo.

¿Hace que no vas a Venezuela? Desde...

Quique va a cumplir 9 años, pues 10.

Pero me encantaría poderlos llevar a Venezuela.

Yo tengo a mis dos bisabuelas vivas.

¿Qué me estás diciendo? O sea, mis dos abuelas.

Los niños tienen sus dos bisabuelas.

Ah. Y no los han conocido.

Y escúchame. ¿Bertín se acuesta en este lado?

Bueno, ya lo ves, esto es así. ¿Y cabe aquí? Sí.

Sí, cabe ahí, aunque... Fíjate cómo cambian las cosas,

que yo, cuando empecé a salir con él, él dijo:

"Yo mi cama y tú la tuya".

Y aquello me sentó un poco mal, pero bueno.

Y sigue siendo así.

Pero ¿sabes qué me dice de vez en cuando?

Tenemos que buscar una cama solo. (RÍE)

Y él es así.

(Voz)

¿Eh?

Que no tira. ¿Yo qué sé por qué?

Esto, digo yo que moviéndolo le dará un poco de ambiente.

Bueno, te voy a confesar una cosa. Yo te he tenido un poco manía.

¿Sí pues?

Porque se ponía a escuchar la radio muy tempranito.

Y tú no le dijiste que se pusiera un auricular.

Por favor, de verdad. O sea, pero... ¡Uh!

Y era contigo. Claro.

Yo se lo agradezco mucho. Pero luego te he conocido,

te he cogido cariño y digo: "Bueno, va, venga".

Es que tú no te acuerdas,

pero tú y yo nos conocimos hace 15 años.

Sí, no, si... Fue hace 15 años.

En los inicios.

Lo que pasa es que eras una niña tan, tan, tan...

Digo: "Bertín, ¿dónde vas con esta chiquilla?

Le vas a hacer daño". Fíjate adónde ha ido.

"Que le vas a hacer daño cualquier día de estos".

Qué va. Yo empecé igual. Decía: "A ver hasta dónde".

No, pero fíjate qué maravilloso. Cómo cambian las cosas.

Él... Dile a los que nos están viendo

si luego en horizontal tiene el mismo trato

que en vertical.

Es decir, generoso, delicado, divertido.

Hay un poco de las dos cosas, si no, no sería él.

Él es muy particular en muchas cosas,

muy directo, pero también sabe manejar la situación.

Claro.

Va al grano.

¿Cada día se corta menos en decir lo que piensa?

Mucho menos. Muchas veces le digo:

"Un poco de contención no viene mal, un poquito".

En Venezuela dicen que el loro viejo no aprende a hablar

y eso le pasa un poco a Bertín.

Yo voy a echarle un chorrito de esto.

Es que es muy difícil.

O sea, hay veces que pienso:

"Hasta dónde hemos llegado con todo lo que hemos pasado".

Con la vida que él lleva que no es fácil,

el estar tanto tiempo fuera de casa,

que yo lleve el peso de los niños y todo esto

y esperar a que venga.

Eso al final te va ominando el matrimonio

o uniendo.

Yo supongo que a ti te pasará lo mismo.

Con las parejas no es fácil encajar.

No es fácil, lo que pasa es que ya somos mayores

y no tenemos 20 años.

Con 20 años...

Ya, pero tú vienes de un matrimonio.

Sí, pero en mis relaciones... Somos mayores, tenemos trabajos,

vidas diferentes, todos tenemos algo que hacer,

estamos en ciudades distintas todos a veces...

Bueno, lo importante es encontrarte y que, cuando te encuentras,

en horizontal o vertical, las cosas sean armoniosas

como el arroz que espero que este capullo...

no haya... Fastidiado.

¿Cómo va eso? ¿Qué has hecho?

No, no, estaba mirándolo

porque me has dicho que lo vigilara.

Aquí vigilante.

Has tocado algo seguro. Lo he movido un poco.

Hay que darle un poco de leña a esto.

Caña de España. Pensé que se había apagado,

porque como vi esto temblando... Esto está así a propósito.

Ahora está. Vamos allá.

A ver.

Bueno, lo que tiene es un color... Especial.

Como Sevilla. ¿Le has echado algo?

¿Qué coño le voy a echar? No he tocado nada.

¿Qué dices? No me atrevo. ¿Seguro no has jodido nada?

¿Cómo lo has probado? ¿Estaba buenísimo o no?

De momento está como yo lo he dejado.

Claro. Tres minutos.

¿Se queda caldosito o...? Caldosito. Es un arroz de cuchara.

Ah. Vale.

Con el mismo... Tiene que ser así.

Es que las cosas muy calientes me...

Dice que las cosas muy calientes...

Me gusta temperatura ambiente.

¿Sí? Sí, suavecito y con calma.

Acá tienen ustedes un gran arroz con habichuelas.

Esto no quema; o sea, me lo puedo llevar...

Te lo puedes llevar tal cual.

Oye, ¿tú empezaste con Luis del Olmo?

No, lo que pasa es que... (TOSE)

Mi primer paso adelante importante fue con Luis.

Y el segundo día que llegué en la radio privada COPE

haciendo el programa para toda España,

ese día le da un ataque, le entra una piedra o arenilla

o no sé qué en el riñón...

Tú fíjate que es largo Luis

que nos saca a este y a mí la cabeza.

Todo lo largo que es en la mesa del locutorio

tirado para delante, con los brazos abiertos, eccehomo,

y me llama cuando paso por el pasillo y me dice:

"Carlos, por Dios, quédate aquí, porque yo me tengo que ir".

Digo: "Luis, segundo día, radio privada, tú llegar...".

Dice: "Que me voy a morir, que no puedo más, que me voy".

Me quedé tres días y a partir de ahí me dijo:

"Oye, cuento contigo cuando yo no esté, tú te quedas".

Y eso me sirvió de trampolín indudable.

Por eso le estaré siempre agradecido.

Hay una cosa que me han contado, algo con Luis,

y un premio Nobel de Literatura que te pidió que hicieras

un poema o algo... ¿Cómo fue eso?

Toma, toma, que te echo.

En una ocasión, a las nueve menos veinte, salió...

Antes las noticias llegaban a las redacciones por télex.

Pi, pi, pi...

Sonaba los télex y tú sabías... Que había pasado algo.

Una noticia que decía: "Premio Nobel de Literatura

a Yurguin Murguin,

gran poeta camboyano".

Y dice Luis a 20 min de empezar el programa.

"Quiero un poema de Yurguin Murguin para empezar".

Ahora mismo, si eso pasase,

nos meteríamos en Google. En Internet, claro.

Meteríamos Yurguin Murguin y sacaríamos traducido

en 27 idiomas los poemas de...

"Yo te voy a coger la mano en verano tocando el piano".

Pero en ese momento no había y todo el mundo

empezando a llamar, despertando a bibliotecarias,

llamando al amigo oculto que todos tenemos.

Siempre.

"Quillo, ¿tú conoces a Yurguin Murguin?

-¿Yurguin Murguin?

Me suena. ¿Por qué? -Sí, un poema de Yurguin Murguin,

por Dios, por lo que más quieras, dame un poema de Yurguin".

Y entonces...

Yo decía: "Sí, un poeta... ¿Es de Laos?

-Camboyano. -Con la mano me la vas...

Atríncame con la mano".

Total, que no había manera.

¿Y qué ocurre al final?

Que uno de los grandes golfos del periodismo español,

uno de los grandes maestros del periodismo golfo español,

Luis Cantero, dijo:

(CHISTA)

"No hay problema".

Metió el folio en la máquina de escribir.

Y lo escribió.

Y dijo:

(RÍE)

"Vaya cómo era el sol aquella mañana".

(RÍEN)

"Aquel pedazo de mañana". Rum.

"Que en realidad eras tú". Rum.

"La mañana". Rum.

"Tú". Rum.

"Vaya cómo era todo en la nada". Rum.

"La mañana". Rum.

"Tú".

(RÍEN)

Que en realidad, si tú te fijas, es un poema de cualquier poeta.

Lo de ahora mismo. Que hace así, coge...

Y le dice: "Luis..." Esto Luis lo niega siempre.

Pero, bueno, tú sabes que yo lo decoro un poquito.

Dice: "Nueve menos un minuto". El otro ya con la manita así,

diciéndome: "Yo me voy a cagar en los muertos de Yurguin Murguin".

Y le mete el poema.

(RÍE)

Y coge... (TARAREA LA SINTONÍA)

"Buenos días, España. Les habla Luis del Olmo".

Hay que ver cómo era aquella mañana.

Aquella mañana y tú.

Vaya tú y la mañana.

Y el sol por la mañana

y tú, aunque todo se desvaneciera,

la mañana y tú".

Y mira así, con cara de querer matar a Luis,

de querer asesinarlo, asesinarlo.

Y mira y dice: "Qué gran poeta el que le han dado el premio".

¿Cómo es posible romperse un par de dedos

haciendo el Camino de Santiago?

¿Tú has hecho el Camino de Santiago?

Cada año. ¿Ah, sí? Yo quiero, mi amor.

Tenemos que hacer el Camino de Santiago.

Yo hago 30 kilómetros diarios.

Pero hay que prepararse mucho.

Si a los 20 te cansas, coges un taxi.

Tampoco hay que... Pero no vale.

O te paras donde estés. Tampoco hay que matarse.

El apóstol no ha pedido víctimas, ha pedido caminantes.

¿Cómo te partes dos dedos?

Llegué yo a Luarca.

Y el camino de los sube y baja de los asturianos,

que son boscosos y...

Agarrándome de dos ramas finales,

podía trepar hacia un último otero,

sobre el que proyectarme para bajar por un valle.

"Topeme" con algunos animales salvajes...

Sin dramatizar. ¿No? No, no.

Y para espantarlos...

Fui a caer a una pequeña planicie,

donde un oso, un plantígrado,

irritado por... ¿Eso es verdad?

Tal cual lo estoy contando.

Yo, que soy de Fuerzas Especiales de Ferrocarriles,

y, por lo tanto, estoy entrenado para las situaciones más adversas,

en cualquier momento y lugar,

pude defenderme de todo tipo de animales.

Pero el plantígrado, al final,

molesto por no haberme podido devorar, arañar, atrapar, abrazar,

como ven, el plantígrado puso la planta sobre mi pie.

Y me rompió dos dedos.

Lo cual me creó una sensación molesta.

Como tú ya te imaginas.

Pero a pesar de eso, gracias a la dureza de mi preparación

y de mi entrenamiento durante tantos años,

pude llegar andado, 30 kilómetros más hasta llegar a Luarca.

Donde ya vi que me había roto dos dedos.

Y ya no podía seguir. Y fue una pena,

porque, además, tenía tiempo, días, podía hacerlo.

Pero, a ver, él te pisa. ¿Y cómo es esa situación?

Él venía así... ¡Hum! Sí, ya, el pisotón me lo imagino.

Pero ¿y tú? Ah, pero fue en el pie.

En el pie. Yo pensé que era la mano.

Si fuera la mano, yo estaría caminando todavía.

No, no, en el pie. Ah, que fue en el pie.

Pero ¿cómo te puede pisar un oso en el pie?

Porque el oso se cabreó. Además, yo le dije:

"Escúchame, que no, que te voy a dar la más gorda.

Que te vayas ya". "Me voy a ir, pero te voy a dar".

Y hace "catagrá".

Era uno de los osos grandes, de los osos asturianos.

Poderosos. Hay que respetar la fauna.

Y estos animales protegidos...

Yo no le quise ni siquiera llamar la atención.

Bueno, pensaba... A ver, ¿y no te hizo nada más?

Nada más. ¿Corriste?

Quiso pelear conmigo, pero veía que no podía.

Porque, claro, si las Fuerzas Especiales,

las tropas de asalto estamos preparados

para lo que estamos preparados, pues no podía.

Y entonces, bueno, al no poder... Sí, sí, un arrebato...

Un arrebato de impotencia. Te pisó.

Me pisó. Entonces, me pisó el pie, me pisó la planta del pie,

me rompió dos dedos. Porque, claro, era un animal.

Era un animal.

Y ya se fue. Y digo: "Mira, no te voy a decir nada, porque...".

¿Para qué? No merece la pena.

"Me has roto dos dedos...". Pero lo has hecho mal.

"Pero vete a tu casa".

Y ya se fue el muchacho... Y bueno, en fin, ahí anduvimos.

Sí, sí. Qué bueno. Eso está brutal. Yo me he tomado tres platos.

Buenísimo. Es un disparate.

Yo es que no tengo el saque que tenéis vosotros.

Fabiola, ¿tú sabes que a él

le entrenaron para la montaña sus cuñados?

Los hermanos de Mariló.

¿Con alguna intención extraña? (RÍE) Yo creo que de dejarle...

¿Sí? Perversa.

A ver, yo, cuando llego a Estella,

los hermanos de Mariló... Yo los llamaba los Dalton.

Tres iguales...

Apretaditos.

Y me dicen:

"Escúchame,

hemos preparado unas excursiones para hoy,

esta mañana".

Yo iba con el blazer cruzado,

el golpe de pañuelo aquí.

De Patrico aquí no se podía llevar más.

En lo alto. (RÍE)

Magnífico. La camisa abierta.

Ese toque de... ¿Eh?

Dice: "Que nos vamos al Nacedero del Urederra".

"Con un traje como de los tuyos de sevillano,

de botón dorado. Esos que te pones tú de repente

cuando haces esas galas.

Es que parecía... Y es verdad.

Yo creo que le llega a decir, Herrera, si parecías Bertín Osborne

subiendo al Nacedero del Urederra".

Escúchame una cosa.

Yo he cruzado senderos imposibles en el mundo.

Pero lo que cruzamos aquella mañana era terrible.

Lianas, dragones, asesinos en medio impidiéndonos el paso,

acantilados imposibles, puentes que se derribaban,

cocodrilos saliendo de los ríos para comernos.

Y tras una marcha de siete u ocho horas...

¿De verdad?

Pero ¿por qué ese sufrimiento? Le pusieron a prueba.

Ellos iban con mochila y piolet, con pantalón bombacho.

Y además, andando... (CANTA EN EUSKERA)

Y yo: "A ver dónde me he metido yo".

"A ver dónde me he metido yo".

Y llegamos finalmente a una poza. A una poza, pues como esta piscina.

Tampoco mucho más grande, que salía un humo blanco.

Y donde, evidentemente, se tiraron los tres rapidísimamente.

"Jo, qué fría está". "Me cago en la hostia, joder".

Yo tenía un corte aquí, me lo había hecho cortando jamón,

que no me acababa de cerrar.

Y metí el dedo para ver cómo estaba el agua.

Y se me cicatrizó por criocoagulación.

Claro, saqué el dedo cerrado completamente.

Digo: "Escúchame, aquí se va a bañar...".

"Joder, hostia, sevillano, me cago en la hostia".

Digo: "Hostia, venga". "Vamos a comer un poco y tal".

Entonces sacan... Que mi exsuegra, que Dios la tenga en su gloria,

porque era la mejor persona del mundo,

había preparado como siete, ocho barras de pan.

Y dentro todos los animales conocidos por el hombre.

Que se comían con una fruición... (RÍEN)

Y en un momento determinado, que yo fui con el blazer cruzado,

te recuerdo, el pañuelito aquí... Pañuelito, toquecito.

Sin descomponerme.

Veo un R5 aparcado al lado de la poza.

Y digo: "Escúchame, ¿ese hijo de puta cómo ha llegado aquí?".

Dice: "No, si hay una carretera.

Que te trae en diez minutos".

"Yo me voy a cagar en los muertos...".

Debo decir que los tres, uno de ellos ha fallecido, Ignacio,

al que llevo siempre en mi corazón,

los otros dos son mis hermanos del alma.

Pase lo que pase, yo me he podido separar o no.

Mi cuñado Salvador me dijo una vez:

"Escúchame, tú te has separado de Mariló, de nosotros no".

Y además es verdad. Qué bien.

Yo no me he separado de ellos, siguen siendo mis hermanos.

Son mis hermanos. Y les quiero con locura.

Pero claro, es que... No veas tú qué tres.

Qué época. Oye, ¿queréis un cafelito o algo?

¿Vale? Yo no tengo nada que hacer.

De aquí a... ¿Qué hora es?

¿Y tú echas de menos la tele?

Yo no sé hacer tele. Quiero decir, que...

Yo sé hacer lo que sé hacer, que es la radio.

Pero tú has hecho tele.

Sí, he hecho tele y... No sé si bastante,

pero sí que has hecho tele de forma significativa.

Sí, significativa.

Y he hecho tele con muy buena voluntad.

No ha salido del todo mal. ¿Con bigote o sin bigote?

Con bigote la mayoría de las veces.

La mayoría de las veces que yo he hecho televisión

ha sido con bigote. Fabiola, voy a hacer de malo.

Es que eso hay que verlo. ¿Tú tienes ahí...?

Por favor, esto es un programa serio.

Bueno, yo empecé, lo que pasa es que no lo tienes.

Yo empecé en el 85 en televisión haciendo telediarios.

¿Quién te ha dicho que no lo tengo? ¿Ah, sí?

¿Tienes eso? Por favor, asómate.

Asómate aquí a ver esto.

No te lo pierdas. No, no.

"Señoras y señores, el término 'Guerra de las galaxias',

y con ello comenzamos nuestra información esta mañana,

define de forma coloquial la proliferación

de armas espaciales, que es uno de los aspectos

más importantes a negociar."

Bueno, perdóname. Un pipiolo, macho.

Yo ahí tenía 27 años. ¿No te parece fantástico?

Espérate, a ver si yo soy capaz de echar para atrás esto.

No te reconozco. Mira esto, por favor.

(ASIENTE) Por favor.

"Es que los hombres sois un desastre

para esto de la fechas. Pero para eso estoy yo aquí, para recordar.

Precisamente hoy hace un año que tú y yo..."

Ahí te pareces más. "Sí, sí, sí."

Era maravilla, porque eso fue... Te pareces al frutero.

(RÍE) Es verdad, se parece al frutero.

Fue muy divertido con Bibi. Yo adoro a Bibi.

¿Con Bibiana qué tal? Bibiana es mi hermana del alma.

Es más simpática. Yo la adoro.

Y pasamos momentos tan divertidos haciendo ese programa.

El día que te la traigas, tráeme a mí también

para que yo cuente cosas de Bibi. Podemos contar,

Bibi de mí y yo de Bibi.

Bueno, mira esto.

Esto a ver qué es lo que era. Ah, por favor, "Telepasión".

"'Arsa'.

¡'Arsa', alma mía!"

Oye, se te da bien lo de bailar.

" # Esa cintura maniquí.

# Para bailar bien arrimado... #

Mira, no es él. ¿Cómo que no soy yo?

Eras diferente. Estoy con 25 años menos.

Pero ahora estás más guapo.

¿Carmen? ¿Puede ser? Sí, Carmen, Carmen.

Es Carmen.

Qué cara, por favor. Es que eso era en el año 90.

¿Sabes que me han llamado a mí para ir a "Telepasión"?

Yo no he estado en mi vida. Que vaya yo, no sé yo cómo...

¿Todavía se hace el programa? Tú sabes cantar, coño.

Es que los demás cantamos como el culo.

Entonces, claro, eso... Ay, Dios mío.

Mira, esto te lo voy a poner, pero quiero que me expliques

cómo fue todo esto. ¿Vale? Ok.

Mira.

Que cantabas tú y yo te decía: "Sí, sí, claro".

Mira, Rocío, Camarón y Tomate.

Esta escena tardamos en rodarla...

27 tomas. Porque fallaba el sonido.

Cómo es Rocío. Era mucho más agradable,

era mucho más divertido.

Pero fue terrible la tensión.

Porque fíjate lo que hay en ese banco.

Y faltaba Antonio Gonzalez, "El Pescailla",

que estaba por ahí también.

Y que al final venía.

Curro, Rocío, Camarón... Fíjate tú.

Tomate, servidor en su inmensa modestia.

(RÍE) Y claro...

Vamos a parar esto un momentito.

Y a ver, cuéntanos, ¿cómo fue aquello?

Fallaba el sonido, aquella...

La idea era que yo le decía a Tomate:

"Tomate, empieza a tocar la guitarra.

Camarón, qué bonito lo que cantaba el Chato de la Isla".

Y empezaba el Camarón. "¡Ay!".

Y a Rocío: "¿Tú te acuerdas?". "No me voy a acordar".

Y yo le decía a Curro... Curro Romero.

Curro Romero, Curro Romero.

O sea, que no estamos hablando... Curro Romero.

Bien. Y entraba. Y cuando se hizo ese primer paso,

sale una voz desde arriba. "'Quillo', lo siento mucho.

Está fallando la línea, no hay manera.

Manolo, cambia, por Dios, la línea dos con la uno.

Pon la tres en la dos. Desde arriba no ha valido nada".

Una toma, dos tomas...

Bueno, dos tomas haciendo...

"Curro, ¿te importa irte al carajo?".

Y Curro ya diciéndome: "Escúchame, yo no he hecho

tantos paseíllos en mi vida, ni en la Maestranza".

Camarón, que el pobrecito era más prudente que todas las cosas,

pues diciendo: "Escúchame, ya está bien, ¿no?

De pruebas, ¿no? Vamos a hacerlo, vamos a grabar".

Rocío, que era el golpe del melenón.

Y bueno, ya 15, 16, 17 veces.

Porque era un problema de conducción,

era ajeno al personal... De la televisión.

Esas cosas que a veces pasan en la televisión,

que nos pasan a todos. Yo no he visto sufrir

más que a ese hombre de sonido ese día.

No entendiendo nada que pasaba.

Al final parecía que era una humedad que había

por conducciones o no sé qué polla. De verdad, lo que fue aquello...

Claro, la escena final, que se ve...

Que es la que yo tengo aquí. La que tienes aquí.

Es mucho menos jacarandosa y alegre, porque era de...

"Tomate, ¿te importa tocar la guitarra?".

Con la leche que te dieron. Con la leche que te dieron.

Tomate tocando, la decimoctava vez tocando...

Fíjate Curro, entrar y salir. Llegó un momento que se sentó

y dijo: "Yo no me levanto más de aquí.

Ya no me levanto más de aquí". Y Rocío, le decía yo:

"¿Te acuerdas del canto del Chato?".

"Me acuerdo perfectamente".

Bueno, claro, la gente que viera aquella escena pensaría:

"Joder, qué malaje este tío".

"Qué malaje este tío haciendo programas de televisión".

Es muy difícil, hacer televisión es muy complicado.

Y yo ya estoy un poquito mayor. No lo parezco.

¿Y por qué dices que en tres o cuatro años vas a dejarlo

o te vas a retirar? Me voy a la playa.

(RÍE)

¿Ya lo tienes calculado? A la playa.

Pero ¿ya lo tienes calculado? ¿En Sanlúcar?

Sanlúcar. A la playa. Me parece muy bien.

Vamos a ver, en tres años

habrán pasado tres años. Habrán pasado tres, obviamente.

Tú y yo tendremos tres más. Sí.

El programa de radio me obliga a levantarme a las 03:45

o a las 03:30. Estás sacrificado todo el día pensando...

A estas horas ya estoy pensando qué voy a hacer mañana.

Y dentro de tres años... A la playa.

A la playa. Y yo al campo.

Yo en televisión he hecho programas, muchos,

que todos conocéis. Esto para mí no es un programa.

Esto es un rato maravilloso, que lo disfruto

y que hago lo que me da la gana con quien invito.

Carlitos, muchísimas gracias. Gracias a vosotros.

Un placer tenerte. Gracias a ustedes

por estar con nosotros durante todo este rato.

Volveremos. Yo voy a ver si consigo que me dejen hacer uno parecido.

Todo llegará. Mucha suerte.

"Con Carlos me he llevado varias sorpresas.

Sabía que es un periodista que habla a pecho descubierto.

Pero pensé que era, pues eso, una forma de hablar,

no que traería la camisa sin abrochar.

Conociendo que es un experto cocinero,

le invité para hacer un arroz.

Lo que no sospeché es que me montaría el pollo

por tener una cocina de inducción.

En casa del Herrera no sé si habrá cuchara de palo,

pero un mortero me apuesto el cuello.

Un mortero de majar, no de lanzar bombas.

Su arma es la palabra.

Por eso ahora sé que nunca entrevistaría al terrorista

que le quiso matar, porque darle voz sería legitimarlo.

Curioso impenitente, todo lo quiere saber.

Salvo lo de lo de "Cincuenta sombras de Grey".

Quizá sea por el periodo refractario.

Porque ya estamos más para leer poemarios.

Por cierto, Carlos, aquel Nobel era tambo... ¿Qué?

Calla, canalla, no contestes y dame un abrazo.

Aquí siempre tendrás un amigo. Y si me apuras, un hermano."

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En la tuya o en la mía - Carlos Herrera

21 oct 2015

El periodista Carlos Herrera visita la casa de Bertín Osborne y demuestra sus dotes culinarias al cocinar un arroz con habichuelas junto a la esposa de Bertín, Fabiola.

Ésta será la excusa para que el invitado repase algunos de los momentos más destacados de su vida profesional y personal, como su reciente entrevista al Rey Juan Carlos o el intento de atentado que sufrió por parte de la banda terrorista ETA. Herrera se sincerará con Bertín Osborne en una entrevista en la que también habrá tiempo para el humor.

Carlos Herrera, una de las grandes figuras de la radio en España, mostrará también su lado más amable al hablar de su pasión por la cocina o de temas como el sexo, la relación con sus hijos o con su exmujer, Mariló Montero.

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  1. ed

    Hola Genial programa, como siempre...aunque qué la monarquía no sea tema de conversación, y no genere debate..discrepo totalmente.

    29 ene 2016
  2. Alexis

    Excelente Bertin, vivo en Miami y gracias a Dios he podido ver tus programas grabados,por supuesto, no pares haz muchos ,muchos más, con este en específico me he reído muchísimo,un abrazo.

    07 nov 2015
  3. Payo

    Es un programa fresco con el que te encuentra relajado. Ya era hora de ver un programa sin agresividad ni insultos Gracias

    06 nov 2015
  4. Gran61

    Realmente estoy enganchado a tu programa, no puedo verlo los miércoles pero intento buscarlo siempre en internet porque es cómo abrir una ventana y respirar aire fresco. Es importante que el invitado me diga algo, me guste, pero aún no siendo así todos los programas que he visto hasta ahora me han fascinado y eso es gracias a ti Bertin. Gracias de verdad por hacer que vuelva a gustarme la televisión y a TVE por esta idea tan increíble.

    06 nov 2015
  5. Marisol canals vicente

    Berlín eres muy GRANDE. Lo fácil es hacer que disfrute un programa contigo porque me caes muy bien. Y si es con un invitado que a la vez admiro o me cae bien, más fácil aun. Pero que consigas que algún invitado tuyo que me da igual lo que me cuente, o peor aun que no me cae muy bien, termine cayéndome muy bien, tiene un gran mérito. Gracias por ser como eres y hacer estos programas tan cercanos al público. Es como estar contigo ahí en el programa. Por cierto, no me importaría hacerlo... A ver si cuando se te acaben los famosos nos invitas a la gente llana. Seguro también tenemos cosas interesantes que contar....

    26 oct 2015
  6. Andrea

    Vivo en otro pais y ni siquiera soy española, pero cada semana espero este programa, es una hora y algo mas de risas y entretenimiento, es super especial, Bertin tiene un no se que, en no se donde que lo hace muy interesante y sus invitados gente muy amable y graciosa! Adoro su humor y fabiola es hermosa! Bravo Bertín!!

    25 oct 2015
  7. Angels

    Lo cierto es que me habeis conquistado, si bien es cierto que las primeras entrevistas no fui una seguidora, ahora espero al miercoles para veros. La semana pasada con Marilo, fue apasionante, disfrute como nunca, pero ayer con el Sr. Herrera, fue apoteosico, yo que me considero una "fosfora" desde que hace muchos años, y ayer disfrute como nunca, rei a carcajas y hasta mi hija me pregunto que me pasaba!!!!. Desde fuera y como bien dice Bertin, eso no es un trabajo, es la reunion de unos amigos entorno a un buen rato de conversacion, risas....... Disfrute tanto, siguiendo los relatos que EL Herrera explicaba con ese arte que solo el sabe hacer, con sus "decoraciones" en cada vivencia, excursiones, poemas etc etc en definitiva "xapo" a los tres. Enhorabuena.... Bertin .. os espero la semana que proxima..

    23 oct 2015
  8. Nenaviles

    Bravísimo!!!! Espero todas las semanas el programa! Una reunión de conversaciones interesantes, recuerdos, experiencias, risas y carcajadas! Que dure, que dure mucho. La edición y música son "de lujo". Y tuve que meterme a buscar "Los fósforos de Carlos Herrera - Aracelly y las 50 Sombras de Grey".... aquí el link https://youtu.be/onTF0cC7SWY...genial, me he destornillado de la risa. Abrazos desde Ecuador!

    23 oct 2015
  9. EVA

    He quedado encantada con el programa,me declaro seguidora fiel de éste.No pude parar de reír todo el tiempo. Al único e irrepetible Bertín se unió la gracia del señor Carlos y la dulzura de Fabiola , una combinación perfecta. Felicidades y mucho éxito para todos.Bertín sin duda tiene muchos seguidores aquí en Miami.

    23 oct 2015
  10. Jose Campoy

    Impresionantes los tres, pero el Carloooo como dice mi madre vale un imperio, y siendo de Almeria, pa que te voy a contaaaa.

    23 oct 2015
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