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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Anne Igartiburu y Ramón García - Ver ahora
Transcripción completa

"Ha comenzado la cuenta atrás.

Queda un día para la noche más esperada del año,

la noche en la que toda España,

a distintas horas, pero con idéntica emoción,

deposita sus deseos en la agujas de un reloj.

Nochevieja es sinónimo de sueños, de ilusión, de cava y de cotillón,

pero también es equivalente a Anne y a Ramontxu,

las dos caras de la televisión que dan la bienvenida al año nuevo

como marca la tradición.

Ramontxu es familiaridad, juego y campechanía.

Ramón García, por más que pasen los años,

siempre será el chaval travieso

que encarna en la pequeña pantalla la veteranía."

Yo vivía en esta casa. Yo vivía en la tele.

Todo lo que había alrededor tenía que ver con mi vida.

Es decir, encontrar a mi mujer, casarme con ella,

seguir trabajando... Esto es parte de mi vida.

Esta casa es parte de mi vida.

"Anne es la belleza, la elegancia, la sonrisa eterna,

la mujer que ha consolidado en la televisión un binomio

aparentemente contradictorio: discreción y prensa del corazón."

Y me enteré por los pasillos. "Harás un programa de corazón".

Digo: "¿De corazón? Yo no tengo ni idea.

No sé distinguir un famoso de otro.

O sea, ni idea de quién es quién".

Yo era una mico. Tenía 26 años o por ahí.

Y ahí seguimos.

"Anne también son campanas, las de su reciente boda

y, cómo no, las de la Puerta del Sol.

Mira que a mí me gustaría ser su pareja,

pero ¿cómo concebir sin Ramón y sin su capa la Nochevieja?"

Ahora que no está Bertín...

¿Tú habías oído

que le habían ofrecido a este las campanadas?

Qué va. Yo creo que no, ¿no?

Aparte, está superocupado. Le iba a dejar la capa yo

para el espectáculo de esta noche, pero he dicho:

"Ni capa ni leche. A ver si le coge gusto

y da las campanadas él". Las campanadas son tuyas.

¿Las campanadas son mías? Hombre.

"Aunque la campanada cada fin de año

la da Anne con su vestido.

Esta noche me he marcado tres objetivos:

comerme con ellos las uvas,

que las que se tomen mañana sean las de mi parra

y descubrir cómo es el traje mejor guardado de España."

(Teléfono)

A ver.

¿Hola? ¿Quién es?

Ramón, soy Anne. ¿Qué pasa, Anne? ¿Qué tal?

Bien. ¿Te importa ir tú antes? Tengo que recoger

el traje de mañana. Está cerrando el taller de Caprile

Ve tú y ya voy yo luego en un taxi, ¿vale?

Vale, no paso a buscarte y vas tú. Pero no tardas mucho, ¿no?

Bueno, lo que tarden en cerrar el traje,

recogerlo y voy para allá. No me voy a demorar.

Vale, voy yo para la casa de Bertín y te esperamos ahí, ¿vale?

Vale. Hasta ahorita. Un besito. Hasta luego, Anne.

(Timbre)

¿Sí?

El repartidor.

Vale, Ramón. Empuja.

Ábreme la puerta, que te traigo un regalito.

Qué buena noche para ser día 30.

¿Qué pasa, amigo mío? ¿Qué traes ahí, macho?

Mira, un regalito. Vino para el 2016.

El más pequeño que he encontrado en Bilbao.

Qué bueno, macho. El más pequeño que he encontrado.

Qué fenómeno eres. Oye, hace una temperatura...

¿Vienes solo o con Anne? Me llamó Anne

cuando venía en el coche. Que se retrasa.

Ha ido a por el vestido para mañana,

para las campanadas. Déjalo ahí encima.

Esto aquí. Dejamos esto, que yo...

Esto es un perchero, ¿no? Sí, sí.

Es muy moderno. Lo he puesto hace poco.

Son cosas que te regalan en Navidades.

Te regalan cositas... A mí me regalan mucho vino.

Vino para el 2016.

Mira. Como eres grande... ¡La cocina!

Sí. La cocina.

¿Has preparado lo del marmitako? Lo tengo todo preparado,

porque me han dicho que eres un fenómeno con el marmitako.

Me sale bastante bien. ¿Tienes de todo o no?

Sí, yo creo que sí. El marmitako es barato de hacer,

rápido de hacer... Lo hacían los pescadores, ¿no?

Claro, los pescadores. ¿Qué llevas en un barco,

los que van a bonitos? Llevan verduras, patatas...

Y a algún cocinero se le ocurrió mezclar el bonito con lo que había

y salió el marmitako. Y salió el marmitako.

A ver, tenemos bonito. Importante.

Tenemos pimiento rojo y verde, cebolla, patatas...

Muy buena gente las patatas. Tenemos de todo.

Un poquito de tomate. Y falta...

Falta lo más importante. ¿Qué falta?

Pimiento choricero. La carne del pimiento choricero.

Para, que debe estar por algún lado.

Que te mandé la lista de todo. Esto.

¿A ver? Me lo han puesto aquí.

Hombre, esto es.

Esto se puede hacer en casa. Metes los pimientos a remojo...

Pero es un lío. Ya se vende hecho.

Pues eso será. Lo dejamos ahí.

Una cosa importantísima. Dime.

¿Tú sabes manejar la cocina de inducción?

Vengo un poco acojonado.

Porque esto es... Verás el lío.

Yo creo que sabré. Aquí ha habido grandes problemas.

Lo sé. He visto todos los programas.

He visto todos los programas. Creo que sé de qué va.

Vámonos para allá a esperar a que venga Anne

y vamos charlando tú y yo. Venga, perfecto.

Hemos cambiado esto. Sí, me lo cambian todos los días.

El problema que tengo con esto... Ponte de pie.

Ponte de pie. ¿Para qué?

¿Nos hemos llamado para la ropa? Es verdad, macho.

No tendremos camisas para venir igual.

Y de azul también. Sí, igual.

Anda que... Qué cachondo. No me había fijado.

Bueno, pues nada. Gajes del oficio. Sí, señor.

Qué bonita está la casa, joder. No me hago contigo

sin el esmoquin y sin la capa. Sí, ¿verdad?

Hubo una época que la gente pensaba

que yo vestía de esmoquin continuamente

y que tenía un pijama que era un esmoquin.

Como Drácula. Con la capa y con todo.

A mi mujer la enamoré el primer día que me vio vestido normal.

(RÍE) Qué bueno. Dijo: "Si vas vestido normal".

Mañana tienes un día clásico. Mañana es lío.

El 31 y las campanadas en TVE. Además, llevas...

¿Cuántos años llevas? Este año es muy bonito para mí.

Es muy bonito, porque se cumplen 20 años...

¿20 años? 20 aniversario

de cuando las di por primera vez. Fíjate.

1995 al 2015. Entonces, 20 años. 20 años.

20 años, que se dice pronto, y tú y yo sabemos de esto.

Se dice pronto. Todos los años que voy

me despido de la Puerta del Sol y digo: "Bueno...".

"Veremos qué pasa". "Este será el último año".

Eso es un clásico. Y se pasa frío.

En esa terraza... Eso tiene que ser...

Con la capa. Con la capa y Anne al lado.

Y Anne. Anne también lleva...

Anne lleva... Este año, 11 años. Fíjate.

Ininterrumpidos, que tiene mucho mérito.

Por favor. El follón que debe haber allí esa noche...

Es complicada. Es la retransmisión más difícil.

El directo más difícil que he hecho son las campanadas.

Y he hecho muchos, ¿eh?

Amigas, amigos, muy buenas noches desde la Puerta del Sol de Madrid.

Se pone como más nerviosa, ¿no? Un momento emocionante.

Algo tenía que traer Carmen que parezca una ovejita.

¡Por España! ¡Obregón! ¡La capa!

Carmen...

Carmen, ven aquí. Qué bonito.

Vamos a brindar.

¡Feliz 1996! ¡Feliz año, España!

Por ustedes. Al amor, a la fortuna

y a todos los amigos que están aquí.

Yo nunca me he comido las uvas a tiempo.

Yo. Pero es culpa tuya.

No, porque... Bueno, tú tampoco...

A ver, ¿cuántos...?

No me hables de las cosas que han pasado...

De todo. Una, dos...

Por contarlas. Por contarlas.

Yo no las cuento.

El truco de las campanadas, y mañana lo verá la gente en TVE,

es que Anne y yo damos paso a cuando llegan las campanadas

y nos callamos. Cada uno en su casa las cuenta.

Es lo más inteligente. Si empezamos: una, dos...

Es lo más inteligente. Yo no las cuento, macho.

El primer año que las di, dije: "Yo no cuento".

Porque allí no se oye nada. Yo no oigo a Anne.

Anne está a mi lado, la miro...

Y hablo. Y hablamos los dos. Una cosa dura.

A mí lo que me encanta es que estés en casa,

porque somos compañeros de hace mil años...

Muchos años. Yo no quiero hacer entrevistas

o charlas con personajes. Yo, con personas.

Yo quiero saber cosas tuyas. Vale.

A ver, de chico... Naciste... Yo nací en Bilbao.

Bilbao. Bilbao.

Bueno, vosotros podéis nacer donde os dé la gana,

pero fue en Bilbao. En la clínica Usparitza,

habitación 27. Allí nací hace 54 años ya.

Todos tenemos algunos recuerdos desde muy pequeños...

¿Qué tienes en la cabeza cuando recuerdas esa época?

Tengo recuerdos muy bonitos de mi infancia.

De mis padres, de mis abuelos...

Tuve la suerte de tener tres abuelos vivos de chico.

Y mi infancia es feliz.

Vivimos hasta los ocho años en un pueblo al lado de Bilbao,

de donde es mi padre, se llama Sodupe.

¿Cómo se llama? Sodupe.

Pertenece al municipio de Güeñes, que es donde nació mi madre.

Recuerdo mi infancia con mis primos, con mis tíos,

con mis amigos del colegio... Mantengo aún esas relaciones

y tengo una casa allí. Tuve una infancia muy bonita.

¿También eres, como los vascos que conozco,

de buen comer y de buen beber? Sí.

Hombre, no canto bien.

Los de Jerez igual cantan mejor. Bueno, eso sí, pero...

Ni levanto piedras ni corto troncos,

pero comer, beber y eso sí. ¿Y no has levantado piedras?

No, pero fui campeón de halterofilia de Vizcaya.

¿Sí? Aquí donde me tienes.

¿De halterofilia? ¿Tú? Sí.

Peso mosca era yo. Mosca, pero mosquito.

O sea, de mosca... 50 kilos pesaba yo.

Y campeón de Vizcaya. ¿De verdad?

Esto es verídico. ¿Cuánto levantabas?

52,5 a arrancada y 80 kg a dos tiempos.

¿Arrancada es del tirón? Arrancada es de golpe

y a dos tiempos... Te lo pones aquí y luego...

¿A arrancada cómo era? 52,5.

Levantabas un saco de cemento. Y 80 a dos tiempos.

La gente se parte. Yo era flaquillo en esa época.

Todo fue porque el profesor de Gimnasia del colegio

había sido campeón de halterofilia y a algunos nos engañó para jugar.

Quedé campeón de Vizcaya.

Esto es lo bueno, que nos presentamos dos,

pero por lo menos gané. Qué bueno.

Ahí lo levanté. El 50% de posibilidades tenías.

Exacto. Si llego a quedar subcampeón...

¿Y que querías ser de mayor cuando tenías esa edad?

Fíjate, yo quise ser muchas cosas.

De crío, quise ser torero.

¿Torero? Sí, torero.

Me compraron un carnero. Se llamaba Bernabé.

No me lo puedo creer. ¿Torero? Sí, yo toreaba.

Tengo un capotito pequeño y una monterita

que me regaló mi madre. ¿Y lo guardas?

Lo guardo. Con los años... ¿Sí? ¿Y por qué?

No sé. Te dio por ahí.

Sí. Pero no tienes antecedentes...

No, no. Luego me aficioné, pero de crío no tenía nada...

Torero y cura.

Muy bien, muy correlativo. Cura.

Es lo normal. Lo de cura fue gracioso.

En unas vacaciones de Semana Santa me paró mi madre...

Bajábamos a Benidorm o a Almería, que vivían ahí mis abuelos.

Paramos en un monasterio y había unos monjes

haciendo cantos gregorianos... Qué bonito.

Ahí se me quitó la vocación. Te asustaste.

Me dio miedo. Claro, los niños...

Unos señores ahí... Y dije: "Ya no quiero ser cura".

¿Y de estudiante cómo eras? De estudiante era de lo peor.

¿Sí? Malo.

Fui mal estudiante, pero tiene un porqué.

Mis padres tenían en ese pueblo que te dije yo

salas de fiestas. Antes de nacer yo, en el 1957,

mis padres, que fueron muy valientes...

Mi madre, como buena vasca emprendedora, montó un negocio.

Entonces yo ya conocía a mis padres con un negocio

donde yo iba de pequeño.

Iba con mi padre a echar una mano. Y ya con malas notas,

con 12 o 13 años, me dijo: "No estudias mucho...

Vas a seguir estudiando y va a aprender el oficio".

Me acuerdo que empecé a poner discos...

Pero ¿qué negocio? Eran salas de fiestas.

Salas de fiestas. ¿Qué hacías? Cuando fui con 12 o 13 añitos,

cuando empecé a despuntar en mis malas notas,

mi madre dijo: "Vas a seguir estudiando,

pero debes aprender el negocio". Entonces empecé de DJ,

que es lo más bonito. Poner discos y tal.

Pero luego, camarero, guardarropa, taquillero,

fregar los váteres, limpiar los suelos...

Y yo, ya con 15 o 16 años, tenía 80 empleos a mi cargo.

Venga ya. ¿Sí? Teníamos varios negocios.

Aquello lo llevaba con mis padres y me llenaba mucho.

Entonces fue como un tapón

para que yo luego quisiese ser otra cosa.

Yo estaba feliz haciendo el trabajo de hostelería.

Me hubiese gustado estudiar Periodismo.

Entonces no había Periodismo en Bilbao.

Había que ir a Pamplona.

Y ya un poquito más mayor se me cruzó el rollo de la radio.

Ahí empezó todo esto.

Me comentaron a mí

que te preguntara quién era no sé qué García.

¿Quién? La orquesta, ¿puede ser?

¿La orquestina García?

Mi padre, hombre. Mi padre es músico.

¿Qué me estás contando? Eso no lo sabía yo.

O sea, que la orquesta García...

La orquestina García, sí, señor. Tu padre y alguien más.

Mi padre, mi tía Mari, que tocaba la batería...

Te estoy hablando en la posguerra. ¿Qué me dices?

Mi tía Mari, que está viva, la pobre,

con la cabeza un poquito para allá, tocaba la batería.

Mi padre, que fue músico, tocaba el acordeón, trompeta,

todo instrumentos de viento,

mi difunto abuelo Ramón y mi tía Mariguada.

Entonces era la orquestina García, era toda la familia.

Mi difunto tío Antonio Qué cachondo.

Y se hacían giras como Supertramp por toda la zona norte de España.

En la época de la posguerra, que había hambre.

Los músicos iban de fiesta en fiesta,

comían bien, les cuidaban fenomenal.

Me parece graciosísimo lo de tu tía.

Yo creo que es la primera mujer batería de Europa.

Ahora no debe haber muchos tampoco. Pues fíjate en 1940 y tantos.

¿Y tu madre también tenía algo que ver con la música?

No. Mamá estudió matrona.

Practicante y matrona.

Mi madre ha sido una mujer terrible,

es una mujer increíble.

Ella hace su carrera y luego, cuando se casó con mi padre...

Lo que ahora llaman emprendedores, eso era mi madre.

Mi madre montó la primera sala de fiestas,

el Tulua, se llamaba, en un pueblo en el 57.

La primera, que había que pedir permiso hasta al obispado.

Sí, hombre. ¿Para abrir una sala de fiestas?

Sí, al obispado.

Y tenían que entrar los chicos con corbata

y en Semana Santa no se podía dar baile.

De eso sí me acuerdo yo.

Esto era en el año 57.

Mamá montó el primer salón de belleza que hubo en Bilbao,

una tienda de ultramarinos...

Mi madre era muy emprendedora, siempre lo fue.

La combinación de mi padre y de mi madre,

aparte de quererse mucho, que son novios desde los 13 años,

lo estarán viendo promocionados, y siguen los dos juntos...

Qué maravilla, eso me da una envidia sana...

Novios desde los 13 años. Y trabajando juntos toda la vida.

Entonces lo de presentar y hablar en público...

Es el de mi madre.

A mi madre siempre le ha gustado mucho las cosas de las tablas.

Creo que fue su profesión frustrada.

Cuando era más chico en la sala de fiestas

había actuaciones y mi madre las presentaba.

Qué gracioso.

Recuerdo de pequeñito oír a mi madre:

"Hoy ha venido no sé quién..." Presentaba a los cantantes.

¿Y tú cuando veías eso?

Yo veía a mi madre allí con el micrófono.

Creo que si esto me ha venido a mí es de mi madre.

Está claro. La vocación.

Siempre digo: "Mamá, esto tiene que ser tuyo".

¿Qué significa para ti tu madre?

Mi madre ha sido y es la mujer más importante de mi vida.

Digo ha sido porque cuando yo no estaba casado

y sin niñas era la top.

Ahora lo comparto con mi mujer y mis dos hijas.

Pero mi madre sigue siendo una referencia para mí.

Para todo, para hablar con ella cuando hay un problema,

ahora que son más mayores...

¿No te pasa muchas veces... A mí me pasa, por lo menos.

Claro, yo también la perdí hace muchos años,

pero esas veces que tienes una duda en la cabeza y dices:

"¿Qué haría mi madre?" Siempre.

¿Verdad?

Yo tengo la suerte de todavía poder llamarla.

Claro. Que es lo que tú harías.

Exacto. Oye, mamá, tengo esto...

¿Sabes cuánto me di cuenta que yo de que me hice mayor?

Cuando de repente es tu madre la que te pide consejo a ti.

Porque yo siempre pedía consejo a mi madre:

"Oye, mamá, este médico amigo tuyo, ¿quién era?"

O el banco o tal.

De repente hay un día,

que no sé qué día es que la llamada fue a la inversa.

"Hijo, oye, que vamos a hacer esto papá y yo, ¿con quién hablo?"

Y dije yo: "Ya me he hecho mayor".

Es verdad.

Pinchando discos en aquella época, ¿y luego ya empezaste en la radio?

En la radio. Mi arranque profesional

en los medios de comunicación fue en la radio.

En los años 80 la Cadena Ser,

los 40 Principales, que fue donde empecé,

hacía un concurso de "disc jockeys", te acordarás.

Sí, yo empecé en el 81, me acuerdo de todo.

Yo me presenté.

En 1983 el disco era el "Too Low for Zero"

de Elton John.

Gané aquel concurso en Bilbao entre 157.

Fue una maravilla.

Fue bonito porque era el día de mi cumpleaños.

Estaba yo en el cuarto de baño duchándome y tal...

¿Cuándo cumples? 28 de noviembre.

No me digas, entonces somos sagitario.

Tú has hecho este mes, sagitario los dos.

Por eso vamos vestidos iguales, tenemos los mismos gustos.

Total, que ese día escuchando la radio oigo:

"Y el ganador de este año del concurso de 'disc jockeys'

es Ramón García Hernando".

Y dije yo: "Seguro que hay otro que se llama igual que yo".

Entonces pusieron la música, el casete que llevábamos,

y me escuché. Dije: "Coño, soy yo".

Salí del cuarto de baño y no había nadie en casa.

Y yo: "¡Que he ganado el concurso!" Y no había nadie.

Me llamaron y me dijeron: "Oye, Ramontxu..."

Bueno, entonces era Ramón García todavía.

Me dijeron que había ganado y que fuera.

En el 84 empecé a trabajar.

Una de las mayores ilusiones de mi vida.

Recuerdo perfectamente aquel estudio

de Rodríguez Arias número 6, cuarto piso,

que tú has visitado más de una vez para una entrevista.

Recuerdo el olor del estudio, recuerdo una mesa de mezclas,

el micrófono, tres platos Garrad a la derecha,

a la izquierda dos Revox, cuando se utilizaban los Revox,

y enfrente las cartucheras para los cartuchos de publicidad,

porque hacíamos autocontrol.

Es un recuerdo maravilloso.

Nada en la vida me ha hecho sentir tan satisfecho

como estar en aquel estudio poniendo discos y haciendo radio.

Pero yo seguía en paralelo

trabajando con los negocios familiares.

Lo hacías todo. Seguía trabajando.

Mis primeras vacaciones fueron con 27 años.

Sí, hasta los 27 años no supe lo que era tener 15 días libres.

Jueves, viernes, sábado y domingo, la discoteca siempre.

Todos los turnos de la radio cuando empiezas son los peores.

Pero hay que empezar desde abajo.

¿Cómo fue el salto de la radio a la tele?

Estábamos haciendo televisión con un amigo mío,

os voy a enseñar la foto, es que lo pide ahora.

Yo era coordinador de programas de un programa al que tú viniste,

que se llamaba "Adivina quién viene a cenar esta noche".

Fíjate lo que es la vida, yo preparándote hoy la cena aquí

y entonces yo la hacía contigo.

A ver si te acuerdas, fíjate.

Este eres tú, macho, mira.

Y este, tú. Yo un pipiolo.

Un buen día me dijeron:

"Ramón, hay un programa que queremos que hagas tú,

se llama 'Tal para cual'".

Me lo dijo un señor que se llama Mikel Lejarza,

que de televisión sabe un poquito y es muy amigo mío.

Él fue el que apostó por mí.

Yo le dije: "Mikel, no puedo,

Tengo los negocios de mis padres, el programa de Agustín, la radio...

No llego a todo".

Se puso burro.

Se puso tan pesado que lo hice.

Ese fue mi arranque en televisión, fue un exitazo.

El programa se llamaba "Tal para cual", de parejas y eso.

Estuvo funcionando dos años.

De ahí pegué el salto a Antena 3, estuve al principio en antena 3,

en las televisiones privadas.

Luego a esta santa casa, que es a la que le debo todo.

Porque en Televisión Española aprendí el oficio de verdad.

He estado muchos años en esta casa,

voy a cumplir ahora 25 años desde que empecé.

Ese salto fue muy bonito.

Yo estaba trabajando para ETB

y en una entrega de premios el agente de La Trinca me dijo:

"Jordi Estadella va a pasar al 'Un, dos, tres'

y queremos que habas tú el 'No te rías que es peor'".

Dije: "Yo estoy en ETB, pero ya lo arreglamos".

Cuando acabé empecé a trabajar en esta casa, en 1991.

"Distinguido y respetable público, con todos ustedes, Ramón García".

Señoras, señores, muy buenas tardes y bienvenidos.

Fue así, a veces hay que estar en el sitio.

Mi madre siempre dice que hay que ser trabajador.

Cuando me dicen que qué suerte he tenido digo:

"No sabes el trabajo que me ha dado la suerte que tengo".

Nadie me ha regalado nunca nada. La gente lo ve todo muy fácil.

Esto no llega así, detrás hay mucho trabajo.

Esta profesión es muy dura y, sobre todo,

muy ingrata muchas veces. A veces, sí.

Para ti en televisión, el primer éxito

que consideras que fue el que te abrió las puertas

de las familias en toda España, ¿cuál fue?

Creo que el gran éxito mío en Televisión Española

fue el "¿Qué apostamos?".

Me llama Raffaella Carrà, bueno, su programa,

que estaba empeñado en que yo fuese de invitado.

Cuando ella tenía su programa vivía en Madrid.

Un día puso la televisión y me vio a mí.

Y como ella es, dijo:

"Este chico cae bien, que venga un día al programa".

Yo nunca podía ir y al final fui al programa.

Total, que ese programa fue el de máxima audiencia

de Raffaella, que monté un lío que me durmieron y tal.

Justo al salir del estudio 1, allí en los pasillos,

los directivos del programa me dijeron:

"Ramón, hay un programa que vamos a hacer

y que nos gustaría que lo hagas tú".

Era el "¿Qué apostamos?"

Era estar en el sitio. Estabas en el sitio.

Estaba en el sitio.

Ahí empezó el "¿Qué apostamos?", Que luego fue un exitazo.

Eso fue en el año 93. Yo tenía miedo.

Una cosa que entran, que salen, que cambian los decorados,

que tienen que hacer la apuesta, que hay famosos...

Y que te mojas.

Que te duchan al final, yo pensaba que era imposible de hacer.

Estuvimos un mes ensayando el primer programa.

Un mes. ¿Sí?

Yo decía: "Luego hay que hacer otros 13".

Pero el primero nos salió bien.

El ensayo general fue catastrófico. Y luego estaba el agua.

En el agua me he abrasado, estaba fría, me han echado...

Me hacían perrerías en aquella ducha

los compañeros de efectos, que son buenos amigos.

Un día abrasaba, otro día estaba helada...

# ¿Qué apostamos, qué apostamos?

# arriesga lo imposible # y no des marcha atrás.

# ¿Qué apostamos, qué apostamos?

# Cualquier cosa que inventes, # servirá. #

¿Con Anita habías trabajado antes?

Qué va, yo no la conocía.

Ana era la estrella.

Yo era un chavalito que había llegado de Bilbao,

de autonómicas y que hacía una cosita al mediodía.

De repente "prime time" con Ana Obregón.

Es que Anita en aquel momento era la leche.

Desde el primer momento me llevé muy bien con ella.

¿Sí? Porque trabajar con ella...

¿Qué? Me estoy riendo porque...

Creo que la vas a tener aquí en casa.

Ana no es fácil para trabajar. No te pierdas el programa de Ana.

Eso será maravilloso.

No te pierdas el programa de Ana, te aseguro que vas a flipar.

Hay un momento de Ana y yo haciendo yoga...

¿Se pone las piernas por detrás? No, no.

Cuando veas eso vas a llorar.

Entiéndeme, que yo la conozco.

Hace 25 años no me daba la pierna. Ahora me rompo.

Se pone la tía la pierna... Sí, se la pone por detrás.

Una cosa acojonante.

La primera vez que la vi dije: "Ana, te vas a romper".

¿Y cuando trabajaba contigo estaba igual de zumbada que ahora?

Sí. Ana son dos personas.

Ana es la que yo conozco por dentro, la amiga, la compañera,

buena madre, buena hija...

Pero luego es la loca. Es una zumbada.

Es la gracia que tiene Ana delante de una cámara.

Esa mezcla es potente.

Y la Ana loca y divertida es muy graciosa.

Como compañera de trabajo, excepcional.

En la década de los 90, que presentábamos todo,

si no hay esa relación, es imposible.

A mí me ha pasado alguna vez con alguna compañera.

Imposible, imposible.

Ana se lo prepara todo mucho,

pero también es capaz de improvisar.

Este es el fundamento de su trabajo.

Al final la mejor improvisación es la que mejor preparada está.

Si llevas muy bien preparado el programa,

luego puedes divertirte más

porque lo tienes todo muy bien controlado.

¿A quién se le ocurrió que cantarais?

No por nada.

A algún descerebrado.

No puedo encontrar otra explicación.

Eso fue creo que en el 96.

Había muchas peticiones de la canción de "¿Qué apostamos?"

Era un programa potente y no había un soporte,

no había disco, no es como ahora

que hay muchas cosas para bajarse y tal.

No había nada. Entonces... No sé a quién,

imagino que un descerebrado

que dijo: "Vamos a grabar un disco".

Pero, claro, no puede ser solamente "¿Qué apostamos?"

Hay que ponerle más canciones

para que el disco tenga un poquito de arte.

Preguntaba eso porque he flipado cuando he visto el disco,

me lo han enseñado.

Claro, que tú grabes un disco tiene mérito, pero tú cantas.

Lo que tiene mérito es que lo grabe yo

con esta voz que tengo y la Obregón, que tiene tela.

Cantamos más mal los dos... Y los dos juntos es el terror.

Me parece...

Mira, míralo. Mira dónde está el disco.

Sabía que lo habían puesto por aquí.

¿Es necesario sacar esto? "Pienso en ti" se llama, chaval.

Tienes una carita de pipiolo... Claro, claro.

¿Y el perfil de Ana?

Muy bien, muy mejorado.

Y la espalda.

Este disco imagino que compraría uno mi madre

y otro la madre de Ana. ¿Quién va a comprar este disco?

Algo se vendería. Seguro que sí.

Son anécdotas del trabajo.

Te voy a decir lo que tengo preparado.

Con este mando suena el disco. No te puedo creer. ¿Es necesario?

Tiene su gracia. Con lo bien que iba el programa.

# ¡Ah, morena! #

Esto lamentable que está sonando... (RÍE)

No escuchaba yo esto desde hace...

Esto se utilizó como sintonía de la Vuelta Ciclista a España.

¿Y quién ganó?

Creo que es mejor que pases a otra pregunta, a otro tema,

porque si no el disco va a quedar horrible, horrible.

Pero bueno, es una anécdota divertida.

Vamos a seguir con el "¿Qué apostamos?".

¿Alguna vez pasaste miedo con alguna prueba?

Sí, sí. Hay una vez que las pasé canutas.

¿Por qué?

Una porque es que pasé miedo de verdad.

Hubo un año en el que el director de "¿Qué apostamos?" decidió...

Ya sabes que está la ducha, ducha o sorpresa,

había que ponerle aditivos al programa.

Entonces la sorpresa, para aquel programa,

era que nos metíamos a una jaula con un tigre,

con un tigre que pesaba 250 kilos.

Podía ser Ana o podía ser yo, eso es verdad

que nunca lo sabíamos;

o un invitado, eso nunca lo sabíamos.

Fuimos todos pasando por la tarde, antes del programa,

para echarle de comer al tigre

para que nos oliese y nos reconociese.

Para que estuviera comido. Claro, yo decía:

"Que coma el bicho, que nos huela bien

para que luego no se enfade".

Pero claro, luego te cambias de ropa, yo salía con mi esmoquin

y tal y cual y al final, bueno,

pues "sorpresa, señor Ramón García...".

Yo dije: "Para el tigre". Entonces te ponen aquellas gafas,

me meto a la jaula, estaba yo en la jaula así agarrado,

así agarrado en la jaula,

y había un señor que iba tirando del tigre con una cuerda,

y fuera había otro señor con una escopeta con dardos

para dormir al tigre, por si acaso.

Claro, yo cuando vi al de la escopeta, dije...

¡No me jorobes!

"Si está con una escopeta es que estoy en un riesgo real".

Pero claro, era en directo, ya no había marcha atrás.

Me meto ahí, me agarro así, entonces el tigre pasa

y yo lo noté, estaba con los ojos tapados,

y noté el tigre por las piernas.

Llegaba a la altura de los muslos. Y en la segunda pasada....

Fíjate tú, la altura buena para que hubiera pegado un bocado.

Atiende, a la segunda coge el tío, el bicho, y me pega un zarpazo;

sin las uñas, me pegó y casi me tiró al suelo,

y oigo al tío que lleva el tigre:

"¡Que saquen a Ramón ya! ¡Que saquen a Ramón!"

Y yo digo: "Adiós, muy buenas". Y Ana: "¡Ramontxu, ven!".

Entonces yo fui hasta la puerta, abrí la puerta y salí.

Ahí entró la sintonía: # ¿Qué apostamos? #

Y yo acabo andando y despidiéndome, "gracias", blanco.

Blanco y "cagaíto".

Y cuando acabó ya, estamos fuera, bueno,

me quería comer

a todos los que habían inventado lo del tigre.

# No se lo des a nadie,

# cielito lindo, que mí me toca.

¡Alto! ¡Alto por favor la orquesta!

Señor García, en este momento le concedemos

el que usted se quite las gafas.

¡Coño! -Venga, Ramón, sal.

-¡Señor García, por favor! No me hagáis esto, hombre.

-A partir de ahora, puede usted seguir cantando

a partir del "ay, ay, ay".

# Canta y no llores. # -¡Vente conmigo!

Luego me dijo Malpartida: "Ramón, el tigre quería jugar contigo".

Pero claro, un tigre cuando juega, al siguiente zarpazo

que te hubiese pegado, te hubiese tirado al suelo

y te hubiese arrancado un brazo.

"Ah, pues muy bonito que me lo digáis ahora".

En el programa tuyo, que iban todas las estrellas,

que yo me acuerdo haber visto allí a casi todas,

¿tienes recuerdo de alguna que te sorprendiera así mucho?

¿Que te llamara la atención su personalidad?

Yo tuve la suerte de conocer a muchos ahí

que venían a España solamente para "¿Qué apostamos?".

Anthony Quinn, que me cayó muy bien, era un tío fantástico.

Anthony Quinn, claro, era actor, me decía...

Al acabar el programa, me llama la puerta,

Anthony Quinn ahí a la puerta. Abro la puerta y Anthony Quinn.

¡Madre mía! Me dice: "Vengo a felicitarle".

Mexicano, hablaba perfectamente. Y me dice: "Vengo a felicitarle,

se ha acordado usted de todo durante dos horas y media".

Y le digo: "Sí, señor Quinn, es que es mi trabajo".

Me dice: "Los actores no,

los actores nos aprendemos y ¡corten!,

Y otra vez la misma frase, 20 veces". El tío muy majo.

Pero anécdotas tengo unas cuantas. Tengo muchos recuerdos...

¿Y quién te impresionó más, de los que iban ahí?

Me gustó mucho Catherine Deneuve, por ejemplo.

Fue un impacto ver a aquella señora.

Marcello Mastroianni también estuvo,

que era un pedazo de caballero. Eh...

Joé, Gerard Depardieu cuando llegó, que encima se pegó un...

Tuvo un accidente con el avión.

Vino en su avión privado, aterrizó en Barajas,

se chocó contra otro avión, empezó el programa

y no había llegado Gerard Depardieu.

"Y el internacional, Gerard Depardieu".

Nos sentamos, "que ha habido un accidente en Barajas",

y llegó, nada, a los 20 minutos.

También blanco el pobre, no sabía por dónde estaba.

Yo creo que empezó a beber desde entonces el hombre,

desde aquel susto. Le cogió afición.

Le cogió afición. Y luego me han llamado mucho la atención...

Hombre, cuando venían todas las top models, macho.

Eso te marcaría mucho, ¿verdad?

A mí me hubiera marcado, desde luego.

Claudia Schiffer por allí.

Con Naomi Campbell, de repente me dicen: "Viene Naomi Campbell".

Abren la puerta... Yo tenía el camerino

al lado del artista internacional,

abren la puerta y veo a una señora de color,

allí al fondo sentada en un sofá, la saludo y tal y me voy.

Digo: "-Esta no es.

-¿Cómo que no es? -Que esto no puede ser".

Porque venían poco desaliñada, con el pelo un poco revuelto.

Hicimos un ensayito y andaba como muy mal, y digo:

"Que nos han engañado, tío. Comprobad, que esta no es,

que esta es otra, que nos han metido aquí

gato por liebre".

Oye, empezó el programa, se puso su peluca,

su vestido de lentejuelas... Y otra cosa.

La pantera negra, macho. Aquello era una cosa espectacular.

Estaban todos los chicos,

cuando venían las top models estábamos todos como pointers.

¿Y ya estabas casado en aquella época?

No. Estaba a mitad. ¿No pediste teléfonos ni nada?

No, no, yo... Coño, Ramón...

Yo era muy de trabajo.

Pero en ese momento hay que aprovechar.

"Más que nada porque me has impresionado muchísimo,

te veo con unos andares muy buenos, y me gustaría..."

Llevarte a Bilbao a tomar unas alubias.

(RÍEN)

Te voy hacer un marmitako.

Un marmitako... Que va a arder Troya.

Claudia Schiffer, ven aquí, que te voy hacer un marmitako.

Te vas a enterar de lo que es comer.

Hubieras quedado fenomenal además.

Yo andaba ya con Patricia, sí, andábamos ahí.

¿Cuántos años duró el programa?

"¿Qué apostamos?" yo creo que fueron ocho años.

Bueno, pues ya está bien, ¿eh? Entonces los programas duraban,

a mí me duraban los programas un montón entonces.

Después hiciste el "Grand Prix". Y tú.

Y yo. Pero yo para las autonómicas, tú para La 1.

11 años estuve con el "Grand Prix", 11 añazos.

¿Y lo disfrutaste mucho? Yo me lo he pasado...

¿Fue divertido ese programa? Yo era...

¿Toreaste algún día? No, las vaquillas estaba ya...

Más "resabiás" que... No, no, no, ahí no me meto yo.

Pero yo era el espectador privilegiado,

porque yo estaba al lado de los concursantes.

Ver esos disfraces, cómo salían, los golpes...

Yo he llorado de la risa, pero de verdad.

Para mí el "Grand Prix" no era ni un trabajo,

era como ir a un parque de atracciones en verano

y divertirme.

Con el que yo hice, sí que hubo un par de...

Hubo uno muy duro, de hospital y todo. ¿A ti te pasó también?

En 11 años, nosotros teníamos ranking de brazos,

narices, piernas y todo.

A mí se me han lesionado hasta los invitados.

Marianico el Corto se me rompió un tobillo.

¡No me digas! Te lo digo en serio.

Venía de invitado, se metió por una colchoneta, hizo "¡clon"

y se me rompió un tobillo, estuvo de baja del hombre

tres meses y pico. Sí, sí. Y bueno, los chavales,

es que para ellos eran como las Olimpiadas del pueblo.

Es verdad. Tú lo has visto, venían y...

Yo les decía: "-Tranquilos, que esto es un juego. -Sí, sí".

Pero luego les daba igual.

Traspasa esto, pues lo traspaso, y se metían ahí unos golpes...

Se traspasa; pues lo traspasé. Y lo traspasaban.

Yo no sé si tú, a lo mejor,

¿tú no te sientes frustrado como cantante?

Porque la sintonía del "Grand Prix" también las cantado.

También, con Danilo. Por eso digo.

Yo me negaba a todo, y 14 "Telepasiones".

Digo: "joder, no me hagáis cantar". ¿Cómo era la de "Grand Prix"?

¿"Grand Prix"? Joder, eh...

# El programa del abuelo # y el niño,

# es el Grand Prix, # es el Grand Prix. #

(TARAREA)

# Hay que ganar,

# para evitar que la vaquilla # te dé un buen revolcón.

# Con limpieza has de jugar

# y derrochando buen humor.

# Al llegar la gran final

# serás nuestro campeón. # ¡Sí, señor! #

El "Grand Prix" fue un bombazo.

Oye, y en aquel momento,

que lo hacías todo, y además programas importantes,

siempre estabas arriba,

¿tu vida era más o menos como la de ahora, era distinta?

No, hombre, como la de ahora no, porque ahora tengo hijas.

Era una vida de muchísimo trabajo.

Pero ¿cómo te repercutió a ti personalmente el éxito

de televisión, la fama de televisión?

Bueno, pues que te conocían en todos los sitios.

Yo sigo siendo el mismo.

Fíjate, lo que sí me di cuenta

es que la gente ya te mira a ti diferente.

O sea, lo que cambia

es la perspectiva de la gente hacia ti.

Sí, estoy de acuerdo. Yo soy el mismo.

O sea, yo creo que soy exactamente el mismo,

el mismo Ramón que salió de Bilbao.

Hombre, que tengo más experiencia, que he conocido a mucha más gente,

que tengo más amistades... Eso es crecer en la vida.

Pero mi forma de ser es exactamente la misma, exactamente igual.

Pero hay gente que te mira diferente.

El que se te acerca, se te acerca de otra manera.

Ya vienen diferente, y son los que dicen:

"Este ya se lo ha creído, este ya ha cambiado".

Y no, es al revés,

ellos son los que te miran de diferente manera.

Oye, y trabajando en la tele,

¿tú recuerdas algún momento especialmente duro?

Sí. Hay uno especialmente muy duro.

Yo estaba casado con Patricia

y no había forma de tener niños.

Y nos quedamos embarazados. Imagínate, una maravilla, ¿no?

Entonces, yo en los ensayos de "¿Qué apostamos?",

sobre las siete que cortamos para bocadillo,

yo siempre llamaba Patricia, siempre. "Cariño, ¿cómo estás?"

Pero siempre. Y ya con el embarazo, más.

Y ese día tenía revisión, me acuerdo.

Yo no pude ir, yo iba a todo pero ese día no pude ir.

La llamé y le digo: "¿Qué tal, cariño?"

Y entonces pues habíamos perdido al niño.

Fíjate, imagínate en ese plató,

toda la gente esperando a que Ramón volviese

y yo ahí sentado...

se me cae la lágrima, fíjate, recordando.

Digo: hemos perdido al niño.

Entonces se lo dije al director del programa:

"Mira, me ha pasado esto. Pero vamos a seguir".

Entonces acabamos el ensayo,

yo no dije nada a nadie, acabamos el ensayo,

me fui a casa, fue una noche dura,

y al día siguiente hicimos el programa en directo.

Y mi mujer siempre iba a verme, Patricia iba, y fue al programa.

Se sentó en su sitio de siempre, aguantó ahí el tirón,

siempre mirándome.

Me gusta, yo miraba, está ahí, y ya me daba seguridad.

Y posiblemente

fue el mejor programa que yo he hecho en mi vida.

Y mi mujer, es que mi mujer es muy fuerte.

¿Cuánto llevas casado con ella? 18.

18 años.

¿Y tu hija mayor tiene? 12 años.

Natalia 12 y la pequeña ha hecho 9 ahora.

Natalia y Verónica, son mis princesitas.

Esos son mis dos mejores programas, también es verdad.

Verónica y Natalia han sido dos joyitas. Esto es así.

Oye, ¿cómo os conocisteis Patricia y tú?

Pues esto es muy bonito también. Es que mi vida es muy bonita,

Bertín, es muy bonita. Y me alegro muchísimo.

Mira, yo estaba haciendo un programa

entre "¿Qué apostamos?" y "¿Qué apostamos?",

que se llamaba "Esto es espectáculo",

con Bárbara Rey.

Y entonces pues ahí echábamos las grabaciones,

era muy largo de grabar, era un poco de esas cosas, ¿no?

Y entonces un día yo salía... ¿Aquí, en La 1?

En La 1, en el Estudio Uno de Prado del Rey.

Ajá.

Entonces yo salía vestido con mi esmoquin de Cornejo,

mis zapatos de charol,

una camisa con perlas, hay que echarle guindas al pago.

¿Aquí? Con perlitas en los botoncitos.

O lo que me ponían en aquella época.

Y salgo y, según salgo, miro al fondo del plató

y veo a dos pedazos de chavalas, dos, y digo:

"Joder, hoy va a estar bien el programa, hombre,

va a estar bien el programa".

Y fui para allá, fui para allá;

y una era Almudena del Pozo y otra era Patricia Cerezo,

dos amigas, estudiantes de periodismo,

que en su tiempo libre se dedicaban a ser azafatas de público

para sacarse unas perrillas para la carrera y para sus cosas.

Y poco a poco, que me costó Dios y ayuda,

allí con pico y pala,

en la sala VIP del Estudio Uno, entre corte y corte

y parada y parada, pues fuimos charlando,

nos fuimos conociendo y me casé con ella.

Y es muy bonito. Para mí es que la tele,

esta casa para mí es muy importante.

Porque yo vivía en esta casa, yo vivía en la tele.

Todo lo que alrededor había tenía que ver con mi vida.

Es decir, encontrar a mi mujer,

casarme con ella, seguir trabajando, cosas de mi vida...

Eh... Muchos de mis amigos actuales siguen siendo amigos de esta casa.

Entonces esto es parte de mi vida, esta casa es parte de mi vida.

¿Y cómo te llevas con tu suegra? Bien.

Hay que preguntar siempre por las suegras.

Doña Pilar, buenas noches. Doña Pilar, ¿cómo está usted?

Doña Pilar, buenas noches. Estamos aquí encantados hablando.

Gaditana. ¿Ah, sí?

Gaditana. Doña Pilar de Castellví. ¿Y cómo te llevas con ella?

Muy bien. ¿Desde el principio?

Es una gran suegra. Además, desde el principio.

Bueno, tú debes ser también un gran yerno.

Intento, intento ser un buen chico.

Me llevé a la niña, cuidado.

Eso tuvo ahí su momento de conflicto,

porque la niña acabó la carrera de periodismo

y quería irse fuera a estudiar, yo me iba a casar y...

y al final Patricia sacrificó un poco su carrera y su trabajo,

lo que ella quería practicar, que había estudiado Periodismo.

Yo ya estaba currando y tal

y ella decidió que si se iba a Estados Unidos...

La relación... ¿Cómo vamos a llevar esto?

Imposible.

Y ella sacrificó su carrera en ese momento

por quedarse conmigo.

¿Cómo vives tú, que yo también lo he vivido

y lo hemos vivido todos los que trabajamos en esto,

de repente estar una racha de años con pelotazos

y de repente por no se sabe qué...? Eso es verdad.

Te tiras una temporada... Sin trabajar.

Sin trabajar. Pues no es fácil aceptarlo.

No es fácil porque te metes en una dinámica de trabajo,

estás feliz haciendo sus cosas

y de repente se para el programa por lo que sea:

se ha acabado, porque la cadena ha cambiado de dirección,

porque no funciona, hay miles de motivos.

Entonces pegas un parón.

A mí me fastidia parar de hacer cosas.

No el parón de "ahora que tal"...

No, me fastidia el levantarme y no tener que ir a un plató.

O no tengo que ir a un estudio de radio.

O sea, no es bueno. ¿Cómo lo asumes o asimilas?

Porque yo siempre lo he pensado:

"Mira, Ramón, esto no va a durar toda la vida,

habrá un momento que tendrás que estar más abajo,

en el medio, abajo del todo, de donde hemos venido.

Tampoco pasa nada,

lo que hay que hacer es estar preparado para eso".

Siempre piensas que tú tienes que tener tu hueco.

Eso sería lo ideal.

Por nuestros años, con nuestra experiencia,

buscarte un hueco

donde poder desarrollar profesionalmente lo que sabes.

Al final, cuanta más experiencia tienes,

más puedes aportar a la cadena en la que trabajas

o al programa en el que trabajas.

Yo personalmente te echo de menos en televisión.

Yo personalmente. Además, bastante. Muchas gracias.

Al margen de que vayas a dar las campanadas mañana,

¿te gustaría estar otra vez en televisión?

Sí, es mi trabajo.

Mañana hay un formato bueno... ¿Qué te apetecería hacer?

¿Qué tipo de programa te apetecería?

Me lo paso muy bien haciendo cosas de entretenimiento

porque lo he hecho muchos años.

Concursos he hecho 18 o 20, un montón de ellos.

Pero también hay que hacer más cosas, hay que crecer.

Volvemos a lo de antes,

hay una especie de tendencia a que a partir de los 50

ya tienes que desaparecer del mapa.

Tú que conoces bien el mercado norteamericano,

tener a dos tíos como tú y yo en Estados Unidos

estaríamos presentando programas hasta que te mueras.

Hasta que decidas retirarte. Allí dicen: "Oye, ya me voy".

Los señores con alfombra roja. Estoy seguro...

Les mandan a casita.

Estoy seguro que te veremos en televisión

y ojalá sea pronto. Ojalá, ojalá.

Seguro. Será un placer.

Lo que es seguro es que mañana estarás ahí.

Mañana ahí estamos a las 23:45. ¿Vas con la capa?

Sí, sí. La capa no me la puedo quitar.

No te la puedes quitar. A veces lo he pensado.

Digo: "Joder, la capa y tal, me da un poco de pereza,

me la quito. ¿Y si pasa algo?".

Bueno, que ya es... Como una especie de amuleto

para mí y para todos los españoles.

Es como una especie... Un talismán.

Digo: "Joder, ¿me la quito? A ver si me va a pasar algo".

Están llamando a la puerta. ¿Han llamado?

Creo que será Anne. Ya era hora. Abre tú, que es tu casa.

Sí, sí.

Mírala, mírala.

Hola.

¿Qué tal? Puntual, como siempre.

El vestido te lo han hecho ahora, ¿no?

Ay, García. ¿Qué pasa?

¿Este es el traje de mañana? Sí, sí.

¿No lo vas a enseñar?

Es secreto. Es como el traje de la novia.

¿Dónde lo guardo? Déjalo ahí.

Yo soy discretísimo para estas cosas.

Sí, discreto. ¿Tú, discreto?

Soy discretísimo. Lo de mi capa está claro,

pero esto que lleva esta señora... ¿Es corto o está doblado?

Está doblado. Para que no se arrugue.

Secreto de sumario. Para salir con las patitas al aire

mañana con el frío que tiene que hacer.

Ahora se ve largo. ¡Anda!

No nos lo enseñas, ¿no? Pues no.

Si no, no tiene gracia. Bueno, vale.

Es supersecreto. Vale.

Bueno, organización, como el chiste.

¿Tú vas a hacer el marmitako ese? Marmitako.

Y yo charlo un ratito con Anne. ¿Me voy para la cocina?

Sí, ya te puedes ir.

Bueno. ¿Qué te ha sacado este?

Hemos estado charlando de muchas cosas, muy divertido.

Pero agradable. Lo que es Bertín.

Lo que viene siendo uno como yo. Uno como él.

¿Tú vas a preparar algo en la cocina?

¿Vas a hacer algo? Si quieres.

Es buena cocinillas, ¿eh? ¿Sí?

Cuídamela, voy a por el marmitako. Vale.

Si necesitas algo, chillas. ¡Socorro!

Venga. Voy a por el marmitako.

Hasta ahora.

Bueno, ¿qué tal? Cuánto tiempo sin vernos.

Pues muy bien, muy bien. Cuánto tiempo sin vernos.

Es verdad. Oye, ¿hemos coincidido en la tele alguna vez?

Hombre, claro. Hace años.

Lo que pasa que no te acordarás porque tú eras Bertín Osborne,

lo que eras ahora,

y yo venía de hacer televisión autonómica.

Y tengo un recuerdo estupendo

porque en esa época yo estaba en Telecinco

haciendo cosas con el difunto Valerio Lazarov.

Con Valerio. Y en los pasillos de Fuencarral

estaban los camerinos

y de repente apareció Carmen Sevilla por allí,

que estaba haciendo el "Telecupón". El "Telecupón" sería.

No sé qué estarías haciendo tú.

Se me acercó Carmen Sevilla, era un poco como mi madrina,

y llega con su bata, pone la mano así y dice:

"'Gastiburi' del alma querida,

métete en el camerino y cierra por dentro,

que anda Bertín Osborne por ahí".

No me lo puedo creer. Sí, sí.

Recuerdo que tenías fama de ser un hombre muy dandi,

muy galán, muy conquistador.

Era la época de las chicas guapas de las Mama Chicho, esa época...

Sí, sí. ¿De verdad que te dijo eso Carmen?

Será posible la tía. Sí, sí, sí.

Fíjate. Bueno, enhorabuena antes que nada,

te has vuelto a casar otra vez. Sí, hemos vuelto a caer.

Sí. Lo has hecho secretísimo. Me he enterado ayer.

¿Quién te lo ha contado? Pues la gente del programa,

charlando.

Y se extrañaron muchísimo, dijeron: "¿No es amiga tuya?".

Sí, pero tampoco... Y no me ha invitado.

No dije eso, pero me enteré ayer.

Enhorabuena, felicidades y fenomenal.

Se te ve la sonrisa...

Tienes una sonrisa de oreja a oreja.

Feliz, feliz.

Que nos dure, ¿verdad? ¿Verdad que sí?

Sí, sí. La segunda vez sale mejor.

Sí, ¿no? Suele ser...

¿Qué tienes tú del tópico vasco? ¿Qué tengo del tópico vasco?

Yo creo que las mujeres vascas,

aunque ya esas generaciones han cambiado un poco,

sí que el matriarcado, tela el carácter, ¿eh? Telita.

Sí. Eso lo tienes tú...

¿Has conocido a una mujer vasca íntimamente?

Sí. Alguna.

Alguna. ¿Cuántas?

No preguntes cantidades ahora.

A ver si lo vas a contar tú en el programa tuyo.

No, hombre, no. Alguna he conocido y es verdad.

¿Cómo somos? Como muy...

Regias. Sí.

¿Y qué es lo que no tienes de vasca?

Buena pregunta.

¿Qué no tengo de vasca?

Es que al final yo tengo una mezcla un poco rara

porque me he movido por todo el mundo,

llevo 20 años en Madrid,

me he juntado con un "granaíno", imagínate.

Cuando me enteré de eso, digo: "Es la película directamente".

Es eso, entrar por Subijana y la niebla,

mirar a tu derecha: "¿Dónde vamos, cariño?

-Prepárate, que aquí llueve 300 días al año".

Sí, sí.

¿Qué recuerdos tienes de chica en el País Vasco?

Hombre, en Euskadi, mucho deporte,

jugar en la calle, pillar grillos,

pillar cangrejos, andar en bici;

todo muy relacionado con la naturaleza.

En casa han sido muy deportistas, de ir al monte...

Y Barbie y esas cosas, pocas. No, no he tenido muñecas.

¿Para qué?

La bici, las goitiberas, que son una especie...

¿Cómo es eso? Goitiberas, "de arriba a abajo".

Son una especie de máquinas que construimos nosotros

con ruedas de... Máquinas vascas.

No sé si... Una máquina vasca de cuesta abajo.

Sí. Eso es.

Muy buena gente.

Eso coge una velocidad cuesta abajo...

Sí, exactamente. Para la subida subes en la bici.

Exacto, empujas con la bici. Ahí está. Está bien eso.

¿Y tu familia cómo era?

Mi familia es típica, normal.

Mi madre es maestra de escuela en una ikastola

y mi padre, un constructor.

Una familia muy sencilla. ¿Y hermanos?

Sí, un hermano más pequeño. Todo muy normal, ¿eh?

Mira, sí tengo una curiosidad, que esto me gusta contarlo.

En casa no teníamos tele.

¿No? No he tenido tele nunca.

¿Por qué? En casa de mi padre no hay tele.

La tele estaba dentro de un armario y cuando tenía 14 años...

Tu padre no me conoce.

Cuando "VIP noche" y esas cosas... La verdad es que no me preocupa.

Sí. ¿Por qué no teníais?

Porque se leía o se escuchaba música,

pero ver la tele no.

Por principio, no, era otro momento.

Yo tengo tele en todas partes, en la cocina...

En todas partes veo la tele. Y yo.

Yo veo para ver el fútbol y eso. La tengo en todos lados.

Sí, sí. Me gusta.

¿Tus padres no eran conscientes del éxito tuyo en televisión?

No. Se compraron la tele cuando...

No, no. Mi madre falleció cuando yo tenía 17 años

y no me ha visto. Y mi padre no.

Sabe que salgo en la tele,

pero no me valora por eso precisamente.

Me dijiste que tu madre falleció cuando tú eras jovencilla.

Sí. ¿Cómo fue eso? ¿Qué le pasó?

Al final lo que te pasa es

que te quedas sin referencia muy joven.

En mi caso, una referencia muy importante.

Todas las casas... ¿Qué te voy a contar?

Sí, sí. Se resquebraja el eje

de cualquier familia. Cada uno sale como puede adelante.

Eso lo habrás vivido con tus hijas y en ti mismo.

Te falta la compañera, aunque ya no estuvierais juntos.

Exactamente. Falta algo que es tu esencia.

La madre es la esencia de la vida.

Y faltaba. Y de la casa.

Y de la casa. En este caso... ¿Y tu padre cómo...?

Cada uno salió como pudo.

Tengo recuerdos de mi padre de profunda soledad

porque eran compañeros.

Yo creo que sigue permanentemente en la casa,

en los pensamientos de la familia.

Según he ido pasando etapas importantes de mi vida...

Creo que fue de golpe además. Sí, sí.

Fue en un rescate, ella estaba de voluntaria

en un rescate en los Picos de Europa.

¿Por qué? Ella era maestra,

pero luego estaba como voluntaria en un grupo

de rescates de montaña. Los dos eran muy montañeros.

Iban con perros, Protección Civil.

Y casualidades de la vida, mi padre estaba en París

en una feria de arquitectura y se fue solamente la jefa.

Y... ¿Fue en una montaña?

Se estrelló el helicóptero. En un helicóptero iba.

Sí, sí. No me digas.

Te queda por un lado la satisfacción

de saber que estaba haciendo algo por los demás,

que me parece que es importante en la vida de cualquiera,

estar atento a los demás.

Y saber que hacía algo por la gente.

Siete personas han muerto en los Picos de Europa

al estrellarse el helicóptero de la Policía vasca

que había participado en las tareas de búsqueda

del niño Germán Quintana.

Joder, macho. Sí, un poco...

Costó levantar cabeza.

De hecho, hay veces que dices: "Cómo me gustaría...".

¿Ocupaste su papel? Sí, entre comillas.

Te hiciste más dura por eso. Sí, cambié el turno.

Estaba en la universidad y cambié el turno de tarde

para ir por la mañana a clase y cambiar un poco el orden de vida.

Empezaba ese año, venía de Estados Unidos con una beca

para seguir estudiando.

En Estados Unidos por deportes consigues becas.

Conseguí una beca en atletismo, pero no pude seguir.

¿En atletismo? ¿Qué hacías? Hacía 3.000 y 5.000.

No me digas. Quedé la 16 del estado,

de Carolina del Sur.

¿Sí? Sí, sí.

Era una patas largas corredora.

Qué bueno. Sí, me gusta correr todavía.

¿Pero sigues corriendo? Sí, entreno

y he hecho la maratón de Nueva York.

Malamente... ¿Qué?

Sí, sí.

Oye, entonces tenías la beca, llegaste aquí,

cambiaste el turno para poder también ocuparte de tu hermano,

quizá, o lo que fuera. Bueno, mi hermano ya tenía su edad.

Pero sobre todo, para... Es que faltaba la jefa, la madre.

Madre. Es que es muy potente eso. ¿Cómo se dice "madre" en vasco?

Ama. Ama.

Ama. Tú hablas euskera, ¿no?

Sí, yo hablo castellano también.

Porque yo aprendí castellano de mayor, claro.

Ah, ¿de verdad? Claro.

En las ikastolas se empieza aprendiendo euskera.

Y luego aprendes castellano, según vas creciendo.

Y luego en la calle y con tus padres en casa

hablas euskera o castellano; en mi caso, también inglés, ¿no?

Pero normalmente la lengua materna es el euskera.

¿Y en la universidad o en el cole allí, en Estados Unidos,

aprendiste bien inglés? ¿Estuviste mucho tiempo?

No, hice un curso, COU, y luego pasé a hacer Filología Inglesa.

Y con lo que hice allí... Para hacer Filología Inglesa

debías hablar inglés muy bien. Sí, inglés y francés, italiano...

Hablo varios idiomas, el inglés... Qué maravilla, mi vida.

Pero eso es... Pero tú también hablas inglés.

Sí, pero a mí me sorprende,

que hay muy poca gente que habla idiomas en este país.

Eso es verdad. Empezado por los políticos.

Estaba comentándolo antes, precisamente eso,

que el otro día veía a no sé qué político griego

y hablaba inglés y se expresaba de una manera fluida

y argumentando las cosas; que en España pueden decir "hello",

"how are you" y punto. Sí, sí.

Y "goodbye"; y malamente. Eso me choca mucho.

Y en televisión también, ¿eh? Sí, sí, sí. Sí, sí.

¿Y eras buena estudiante o no?

Era... Aprobaba y me salía con la mía,

pero tampoco era empollona. ¿No eras empollona?

No. No, no. Las mates y las ciencias, fatal.

La lengua, la historia, lo que era letras...

Tú eres más de letras. Sí, sí, sí.

Leer, escribir, redactar... Eso sí.

Escribía a concursos de literatura, ganaba premios en el cole y tal;

pero mates, ciencias, chungo.

Tú también tuviste un grupo de música o cantabas o...

No, mi hermano estaba en un grupo. Ah.

Yo iba a los ensayos y de vez en cuando le hacía coritos.

Los años 80 en Euskadi... Yo no sé dónde tú vivías en los 80,

en Andalucía, me imagino. Sí, sí.

Había un movimiento muy grande de rock y punk, y los Sex Pistols.

Y había un movimiento muy fuerte en Euskadi de grupos potentes;

tanto en Euskadi como en Galicia, eran...

Bueno, y supongo que también en Madrid.

Y era un momento muy vivo en ese sentido también.

Pero tú no tenías nada que ver con el grupo, era tu hermano.

No, yo estudié piano, me encanta la música y tal, pero no.

¿Tocas el piano? Toco el piano.

¡Qué me dices! Tú también.

Eres una caja de sorpresas. No, yo no.

Mi hijo Carlitos está aprendiendo, toca muy bien con siete años.

Y tiene oído. Oye, eres una caja de sorpresas.

Yo esas cosas no las sabía. No me has preguntado nunca.

Es verdad, tienes razón. Pero no se me ha ocurrido

preguntarte si tocas el piano, mira.

Me parece interesantísimo. ¿Interesantísimo?

Fallo. Fallo, Bertín.

Sí, sí. Si es verdad que...

Claro, llevo 20 años haciendo un programa de corazón, ¿no?

Entonces... Eso también marca un poco.

Y luego, tanto Ramón como yo no somos tampoco de andar

contando nuestras vidas por ahí. En mi caso, porque estoy contando

la de los demás, y bastante aburro. (RÍE)

Y en el caso de Ramón, yo creo que es un tío muy discreto, sí.

Lo primero, vamos a remangarnos un poquito.

Hombre, hombre, esto me va a venir a mí fenomenal

para no mancharme. Perfecto.

Son chulos estos delantales que tiene aquí Bertín.

Ahí va.

Me tiene que salir bien el marmitako porque si no,

la hemos liado.

Y ahora llega el momento complicado.

Momento complicado. Momento complicado.

Bueno, aquí estamos, en la cocina de Bertín.

Este es el ogro, nadie acierta a poner esto en marcha.

Vamos a ver. Ahí.

Ahí. Bueno, bueno, un profesional. Un profesional.

Ya está en marcha. Pero ¿qué pasa?

Ha tenido que venir aquí uno de Bilbao, a casa de Bertín,

para que se encienda la cocina, anda que...

Vamos a darle un poquito más de fuego.

Con el dedo, si no es tan difícil. 12, 13, 14...

Y 15. ¡Olé!

Olé. Perfecto.

¿Cómo empezaste en la televisión? ¿Cómo llegó la primera oportunidad?

¿Quién te llamó? ¿Cómo fue?

La historia va que yo después de hacer Filología

me paso a Gestión de Empresas porque hablaba idiomas,

estaba en una empresa de ingeniería en Mondragón, en el MCC,

y había una empresa de ingeniería,

yo trabajaba allí en la gestión de la documentación.

Entonces no había Internet. Era documentalista y trabajaba

con relaciones públicas, como hablaba inglés y tal,

y allí había una televisión local, en Mondragón.

Y en Arrasate Telebista empecé yo a ayudarles y a presentar;

y a veces era producir, otras veces, cámara al hombro.

Lo que tocara hacer. Normalmente era presentar lo que hacía.

Y producíamos nuestros propios programas. Y de ahí pasé a ETB.

Y estando en ETB, que presentaba un programa en el que entrevisté

a Omar Sharif, Peter O'Toole, Glenda Jackson...

Todos los que venían al festival.

Esa cinta donde estaba yo entrevistando a esa gente

llegó a manos de la encargada de programas de Telecinco.

Y el que llevaba esa cinta,

que era para venderles un grupo musical,

le dijo: "-Sí, el grupo sí, pero ¿quién es esta chavala?

-Bueno, pues está allí".

Y me hicieron una prueba y empecé presentando con Manolo Escobar,

que fue mi primer partenaire,

"Viva las Américas" en una gala especial con Celia Cruz, fíjate.

En el año 93.

Qué cosas, bueno. Sí, sí.

Yo empecé con ellos también. Sí, sí. Sí, sí.

Valerio me persiguió. Me acuerdo de ti y Valerio.

Hasta que me convenció. ¿Y cómo se llamaba el otro,

que era como más gordito, que tenía barba?

Azpiroz. Pepe Azpiroz. Azpiroz, sí.

¿Te acuerdas? Me decían: "-¿Cómo te apellidas?

-Igartiburu. Y me miraba así Valerio:

"¿No puedes cambiar el apellido?". Digo: "-Pues no sé.

-¿Cuál es tu segundo apellido?". Digo: "Verdes".

Me dice: "Verdes...". Se miraba con Azpiroz y decía:

"Esta chavala nos gusta, pero es que el apellido no".

Y me hicieron una promo para que la gente aprendiera mi apellido.

Ah, ¿sí? Sí, sí, sí.

Y yo flipada: "Esto no puede ser". (RÍE)

Yo no entendía nada.

Sí, sí, sí. Qué bueno, qué bueno.

Oye, ¿es verdad que hiciste un papel en "Star Trek"?

Sí.

En... Pero... Esta es la típica cosa

que tú no te lo crees, que llega un papel a redacción,

eran faxes en esa época, ya llevamos 20 años,

y pum, lo tengo encima de la mesa.

Y ponía: "Quieren que participes en el rodaje".

Y digo: "Seguro que es una cámara oculta, fijo".

O sea... Y entonces yo cojo, marco: "'Hello', tal, cual".

Y me dicen: "Sí, sí, sí, estamos promocionando 'Star Trek'".

La saga X, porque yo no sé nada de "Star Trek", no entendía.

"Y queremos que varios presentadores europeos

vengáis a ver el rodaje y participéis.

Os vamos a dar un papelillo, cuatro frases, y os venís aquí".

Y yo decía: "¿Esto qué es?".

Pero claro, es que nos invitaban al Four Seasons en Los Ángeles,

todo pagado y con la posibilidad de entrevistar a muchísimos actores

en la alfombra roja en esos días.

Entonces, me dijo mi director: "Nena...".

Miguel Cruz, que era como mi padre: "Para allá que nos vamos".

Y me fui para allá a hacer un papel que no se me ve en la peli.

Mi preocupación era: "Pero dame el texto, que no tengo texto.

¿Esto qué es?". Y tengo fotos con los protagonistas

y estaba muy guapa y me lo pasé muy bien.

Y también sirvió para un poco promocionar la peli en España, ¿no?

Pero vamos, que...

Entonces también se gastaba dinero a porrón para nada.

Claro, para nada.

Oye, y en el 97

hiciste con José Luis Moreno también una serie.

Sí, hacíamos revistas, series también, en Televisión Española.

Pues mira, mamá, yo creo que para una muchacha como yo

el único problema es conseguir casarse.

Y precisamente el día de la boda se acabó el problema.

Qué barbaridad. Claro que el día se las trae.

Qué follón.

Ya estoy rendida, y todavía lo que me queda.

Ya lo creo que te queda.

¿Cómo fue lo de "Corazón"? Pues nada, yo estaba en ETB,

porque después de la etapa de Telecinco vuelvo a ETB.

Hice Arte Dramático, estaba haciendo series allí y teatro,

bueno, buscándome la vida como todo el mundo,

y de repente me llamaron para hacer una cosa

que se llamaba "El imperdible", un programa cultural muy bonito.

Y según se acababa, falleció el director también,

se acababa esa fase. Y de repente me enteré por los pasillos:

"Vas a hacer un programa de corazón". Digo: "¿De corazón?".

Yo no tengo ni idea, no sé distinguir un famoso de otro.

No, ni idea de quién es quién. No tengo ni idea.

Además, no me parece... Ahí, la chicarrona vasca.

Claro, de repente yo: "¿Corazón?".

Te dijeron que lo ibas a hacer. Claro, me entero por los pasillos,

lo que pasa muchas veces. Y yo era una mico, tenía 26 años o por ahí.

Sí, sí, sí. Y ahí seguimos, líderes de audiencia al mediodía.

Ni se te hubiera ocurrido pensar que ibas a durar tantísimo tiempo.

La verdad es que 20 años es la pera, macho,

en televisión en un programa. Muchísimo.

Y además, que estamos muy a gusto, nos llevamos bien.

El público agradece, nos ve, nos sigue. Tenemos un público fiel.

Y funciona bien. O sea, que para qué cambiarlo, ¿no?

Oye, ¿lo de "Hola, corazones" se te ocurrió a ti o...?

No, a Miguel Cruz: "Nena: 'Hola, corazones'".

Digo: "Mecachis en la mar". (RÍE)

Y bueno, después... Con los pelos tiesos.

Claro, claro. Él me decía: "Hay que hacer marca y tal".

Y a mí no me hacía mucha gracia, pero también es verdad

que ahí se quedó el sello del equipo anterior.

Y Miguel se jubiló y llegó Carmina Jaro,

que es la actual directora, y cambió eso y ya no se dice.

Pero la gente sigue diciendo: "Hola, corazones". Y mola.

Hola, corazones. Por fin os abrimos nuestro corazón.

Estoy muy contenta porque hoy es nuestra primera cita.

Hola, corazones, muy buenas tardes.

Hola, corazones.

Hola, corazones, muy buenas tardes.

Hola, corazones.

Hola, corazones, muy buenas tardes.

Hola, corazones, bienvenidos a "Corazón de primavera".

Hola, corazones, bienvenidos a este "Corazón de verano".

Hola, corazones, muy buenas tardes.

Dime una noticia que recuerdes que te gustara dar en tu programa.

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En la tuya o en la mía - Anne Igartiburu y Ramón García

30 dic 2015

Los presentadores Anne Igartiburu y Ramón García serán los invitados de En la tuya o en la mía, en la que visitarán la casa de Bertín Osborne antes de dar las Campanadas en TVE. Dos de los rostros más queridos de la cadena pública, y que este Fin de Año se encargarán nuevamente de dar la bienvenida al nuevo año, charlarán con Bertín, que conseguirá destapar su lado más íntimo.

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  1. orlanda

    De los mejores programas, Bertín lo disfruto de principio a fin y yo también

    01 mar 2016
  2. Yulinda

    Este programa especialmente no fue de los que más me ha gustado. Ramón en su entrevista me parecío simpático y agradable, tal y como es. Sin embargo, a Anne le faltó espontaneidad. A ella como que le costaba hablar de su vida y lo poco que contó fue grancias a la magistralidad de Bertín, como anfitrión. Ella me gusta mucho como persona y como profesional, La considero de las mejores y más cercanas pero en el papel de entrevistada, le faltó naturalidad. Además creo que estaba hasta nerviosa, quizás pensando que Bertín le preguntaría por su incipiente embarazo y se comportó en varias ocasiones como lo hizo Mariló Montero, en su momento, queriendo pasar de entrevistada a entrevistador.

    15 ene 2016
  3. Bea

    Un programa muy auténtico y divertido,como Bertin!!

    14 ene 2016
  4. Ángel

    Que hermosos programas!! Gracias.

    14 ene 2016
  5. angel

    Que hermosos programas...gracias. Y a por mas....

    14 ene 2016
  6. Mounia

    Excelente programa.Interesante y divertido.Bertìn es un profesional de primera y un dechado de cortesìa.Tiene una clase natural igual que su guapìsima mujer.Bravo por todo.La televisión española debe estar orgullosa de tal programa.

    07 ene 2016
  7. Rafael

    Nunca lo había visto pero agradecido quedo de ver algo tan refrescante y ameno Desde Boston otro venezolano más !

    02 ene 2016
  8. Mercedes

    Por favor vamos a poder ver este programa como antes a la carta? Estoy en Los Ángeles. Que esta pasando?

    02 ene 2016
  9. García María de los Milagros

    Excelente programa, como todos los anteriores. Feliz 2016!!! que continúen los éxitos. Yo tengo un sueño para este año: que me regalen (Uds.) un delantal de "En la tuya o en la mía" firmado por Bertín. Abrazos !!!!

    01 ene 2016
  10. JL Sirvent

    Excelente programa, excelente musica, buen gusto, gran entretenimiento. De 1 a 10, definitivamente 10!!!

    01 ene 2016