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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Alejandro Sanz - ver ahora
Transcripción completa

"Decía Paco de Lucía que la guitarra le ofrecía

la capacidad de expresarse con el mundo

sin utilizar la palabra.

Al igual que el maestro, como Aladino con su lámpara,

mi invitado de hoy ha encontrado en este instrumento

el medio con el que sacar su genio.

Genio y figura sin duda, este músico de 'Corazón partío'

que aún llora y añora a su mentor en la sepultura."

Para mí la forma de tocar de Paco es el mayor de los amores

que yo haya vivido en mi vida.

"Hoy recibo a Alejandro Sanz, músico universal,

al más gaditano de los madrileños,

al chaval de barrio que pisando fuerte puso en vivir

de la música todo su empeño.

Aunque sus primeras actuaciones no fueran en locales

de rancio abolengo."

Clubes de alterne, cosas así.

Yo cantaba mientras que la chica que hacía la danza de Sherezade

se cambiaba los platillitos.

Mientras todo el público, un público muy selecto,

que apreciaba mis canciones.

"Noble madera, curvas rectas,

un mástil y seis cuerdas,

la combinación sobria y perfecta

que en sus manos hace vibrar a medio planeta.

Millones de fanes que, al escucharlo,

suspiran y piensan: 'Y si yo fuera ella'."

(Guitarra)

"Alejandro, artesano y poeta,

con la música y con las letras,

y por si fuera poco, artista hasta con el risotto."

Ahora, hay más queso rallado que arroz.

¡Calla! O sea, ¿no tienes ni idea de cocinar

y me vas a decir cómo...?

"25 millones de discos vendidos, 20 Grammys

y Doctor Honoris Causa.

Viviendo deprisa, asimilando con pausa.

Alejandro, estrella fulgurante,

pero también tío currante, padre, marido y hombre mundano

que se interesa hasta por dónde pongo yo la mano."

¿Qué sentiste cuando le agarraste las nalgas

a Mario Vaquerizo? (RÍEN)

"Hoy afino la guitarra, decanto mi mejor vino

y saco mi lado más fan,

que no todos los días viene a casa

un artista de la talla de Alejandro Sanz."

Pedazo de casa.

Número 6.

(RÍE)

Estaba pensando: "Le voy a regalar un monopatín".

Si no, es que tengo un trayecto más o menos.

Mira, ya, quédate ahí y hacemos la entrevista así.

Qué gusto verte. ¿Cómo estás?

Muy bien. Contento. Cuántos años sin vernos.

Muchos. Sí.

Además, me acuerdo que la última vez nos vimos

con Antonio Flores. ¿Te acuerdas?

Estábamos en un sitio en Madrid, un sitio rarísimo,

y estábamos los tres.

Yo ese día no lo recuerdo.

¿No te acuerdas de ese día? No, sí, claro que me acuerdo.

Además, a Antonio lo tengo muy presente.

Bueno. Vivimos la época del final,

estuvimos muy unidos y con su madre también.

Viví mucho tiempo en su casa. En fin, las cosas.

Las cosas. La vida.

# Yo era confidente de tu cajón,

# yo era el que le susurraba # a aquel dragón.

# Hice una licencia de explorador.

# Fabriqué unas alas, # busqué un balcón.

# Eché a volar contento al este.

# Se ve tan celeste. #

Esto está precioso.

Hombre, un futbolín.

¿Para qué tienes un futbolín aquí? Ya lo verás después.

Ahora los futbolines de dos patas.

Yo soy más de los de maderita.

¿Sí? Pues yo no soy de ninguno, ni de estos ni de nada,

este he jugado dos veces en mi vida

y me han arrasado; o sea, arrasado. Prepárate para sufrir hoy.

Betis y Madrid. Betis y Madrid, sí.

Me han puesto el Betis y Madrid para...

Sí, está muy bien. Me encanta.

# Por ti volví, por ti.

# Pero no te vi.

# Si no estás,

# solo soy # un zombi a la intemperie.

# A ti me fui a buscarte, a ti.

# Y ahora el dragón se ríe de mí.

# Y no soy bueno para explorar.

# Sin ti soy solo un zombi.

# Sin ti, morí por ti,

# pero no te vi.

# Si no estás, solo soy un zombi. #

Muchísimas cosas de nuestras vidas son tan similares

que te vas a sorprender.

Por ejemplo. A ver.

Empezamos por el principio. Vale.

Como debe ser.

Mucha gente piensa que eres de Cádiz.

Sí. Igual que yo.

Sin embargo, los dos somos de Madrid.

¿Tú también eres de Madrid? Sí.

Ah, fíjate.

Mis padres los dos andaluces.

Mi padre de Algeciras, mi madre de Alcalá de los Gazules,

un pueblo de Cádiz precioso. Precioso.

Mi abuelo por padre de padre era de Santiago de Compostela.

Mi abuela de Madrid.

Mis otros dos abuelos eran de Alcalá de los Gazules también.

Y mi hermano nació también en Alcalá de los Gazules.

Y tú tienes un acento que no se puede negar

y todo es curioso. Eso va conmigo;

de hecho, hay gente que dice que cambio de acento.

Y es verdad que, cuando igual estoy en Argentina,

se me pone más argentino, o cuando llevo mucho tiempo...

Se pega. Se pega el acento,

pero bueno, trabajamos con el oído.

Y hermanos tienes... Tengo un hermano.

¿Mayor o más chico? Mayor que yo.

¿Y qué tal, cómo te llevas con él? Muy bien, de maravilla.

¿Y de chico también te llevabas bien?

Bueno, teníamos nuestras cosas.

Hermanos que no han peleado son hermanos que no han disfrutado.

Fíjate, nosotros dormíamos en el mismo cuarto,

eso crea una serie de... Vínculo.

Vínculo, pero también sus movidas.

No tanto... Por ejemplo, mi madre eran siete hermanos

y ella era la única mujer,

entonces, ella dormía en una cama que le habían hecho

como una pared chiquitita para separarla de los chicos,

pero todos los chicos debían pasar por su habitación

para entrar en la siguiente.

Cuando ellos pasaban, uno le ponía un calcetín en la nariz,

el otro hacía no sé qué, el otro le encendía la luz

y mi madre siempre decía: "Apaga la luz".

Y le pusieron la Loba.

Pero mi madre fue una mujer muy fuerte

y una mujer... De esas madres andaluzas...

Bueno, andaluza, gallega, de donde sea,

pero de esas madres fuertes de esa época

que bregaron... Imagínate. Superviviente, vamos.

Porque tu padre estaba trabajando y viajaba muchísimo.

Sí. ¿Qué hacía tu padre?

Mi padre tuvo primero varios grupos.

Con uno de ellos se va a Los Tres de la Bahía,

ellos viajaban todo el año. ¿Músico?

Sí, sí. Él se tiraba a veces seis meses sin volver a casa.

Era una etapa en la que yo supongo que todas las familias españolas

iban saliendo adelante, iban creándose su futuro,

pero a base de mucho esfuerzo. Y el esfuerzo que debíamos hacer

en mi familia era que mi padre estuviera ausente

de nuestra infancia.

Eso no significa que le reprochara nada,

porque lo que hacía era trabajar el hombre

para traer a casa...

A mí me gustaba el flamenco de siempre.

¿Porque tú veías a tu padre en la guitarra?

Sí. Mi padre siempre llevaba en el coche el casete de Paquiro,

no sé, llevaba cosas de Lole y Manuel y cosas así,

Paco, por supuesto, Camarón...

Entonces, era lo que me gustaba.

Para mí el mayor de los rollos era que mis primos

vinieran en el coche porque ellos querían poner Parchís

y a mí Parchís no me gustaba.

Con todo el cariño lo digo para la gente de Parchís,

porque también son una parte de nuestra infancia,

pero yo quería escuchar flamenco.

¿Tú tenías guitarrita de chico? Sí.

Mi padre tenía una guitarra

y yo la cogía mucho cuando estaba en la casa,

pero después mi madre... En realidad empecé a tocar

la guitarra porque mi madre quería quitarme del medio,

de la casa, porque la pobre no me aguantaba ya,

y entonces salió un día con nosotros desesperado

buscando una distracción,

una academia para meternos...

Vamos, no me metió en ganchillo de milagro,

pero entonces había una academia de kárate

y el día que me fue a apuntar estaba cerrada.

Entonces vio al lado "clases de guitarra",

pues a clases de guitarra. Para lo que fuera.

Le valía cualquier cosa. Por eso te digo

que estuve a punto de aprender ganchillo.

A unas mañas de kárate...

Bueno, se han perdido un gran karateka.

Y nada, me apuntó a las clases de guitarra

y aquí estoy.

Es que los pequeños detalles de la vida pueden cambiarte...

Absolutamente. Cuando somos niños sobre todo.

Sí, es la enseñanza que saco de aquí.

Oye, y en el cole... Al mismo tiempo ibas al colegio.

Sí, yo iba al colegio en el barrio de La Elipa.

¿Y qué tal? Bien.

De tu hermano... Me dijiste que sois dos hermanos.

¿Cómo se llama tu hermano? Jesús.

Entre Jesús y tú... ¿Quién era el mejor?

Sí. Éramos a la par de buenos.

Sí; o sea, el nivel... Nivel alto medio.

Medio alto.

No, no; o sea, en el colegio bien, lo que pasa

es que había una forma de enseñar, habían buenos profesores,

yo tuve uno, don Andrés, el director del colegio,

y que era muy peculiar.

Era un hombre muy recto,

un hombre con un carácter muy fuerte,

pero era de los que querían enseñar.

Era un educador más que un profesor.

Pero luego, dentro de los que enseñaban,

yo recuerdo a uno en especial que un día nos dividió la clase

en tres grupos: A, B y C.

Entonces, nos dijo: "Los del grupo A

tenéis un 30% de posibilidades...". Todo esto en nuestra cara.

"30% de posibilidades de triunfar en la vida.

Los del grupo B estaréis en un 70% de posibilidades

de que no triunféis, un 80% de que no triunféis.

Los del grupo C no tenéis nada que hacer en la vida".

Joder.

Entonces, digo: "¿Qué hago yo en el grupo C?".

No te pregunto en qué grupo estabas.

No me lo preguntes. Pero vamos, si me sentó mal, por algo fue.

(HABLAN A LA VEZ)

El tío era un fenómeno. Pero...

Eso no se le dice a niños de esa edad.

¿Tu vocación tenías claro que era la música

o que querías dedicarte

o era solo una afición, una diversión?

Eh... No sé responderte a eso.

No sé si pensaba que me iba a dedicar...

Lo que sí era, tenía muchos sueños...

Lo primero que me regaló mi padre fue una raqueta de tenis

y lo primero que hice fue agarrarla como si fuera una guitarra;

o sea, algo quería decir eso. Sí.

Y siempre la música fue mi forma de expresarme,

mi forma de decirle a la chica de la calle

que estaba enamorado de ella, la forma de enfadarme, ¿sabes?

De decir lo que pensaba.

Yo luego estuve haciendo Formación Profesional

y ya ahí empezaba a hacer trabajos en los estudios de grabación,

ya me llamaban para hacer cosas. ¿Ah, sí?

Sí. Esa fue una etapa muy bonita, en la academia Teide.

Cuando llegué ahí, que llegué rebotado del instituto,

estuve en el Instituto Mariana Pineda

y ahí sí salí mal, me echaron.

No sé, me tenían manía.

Que de ahí, del instituto, te fuiste a Formación Profesional.

Y llegué allí y un señor, Vicente Ramírez,

que era el director y era del pueblo de mi madre,

entonces, cuando llegué, me dijo: "Si me das problemas,

te daré una patada en los huevos que te los voy a reventar".

Así. ¿Así?

Así me lo dijo.

Un principio magnífico. Y yo con lo vacilón que era,

le dije: "¿Cómo te atreves a decirme eso?".

Me dice: "Yo sé que tú eres capaz de ser el número 1 de la clase,

a ver si tienes huevos de demostrármelo".

Y ese año terminé número 1 de la clase

con las mejores notas.

Que a mí no me habían hablado bien.

El tipo un motivador impresionante. No, eso fue la anécdota.

Pero un motivador increíble. ¿Lo has seguido viendo?

Ya murió, pero él estuvo trabajando conmigo.

¿Ah, sí? Qué bueno.

Cuando empecé a funcionar,

ya que entraba dinero y no sabía qué hacer con él,

pues ya entró para gestionar un poco.

¿Y tu madre qué opinaba de todo esto?

¿Qué prefería? ¿La guitarra o que estuvieras bien en clase?

Yo creo que mi madre nunca supo bien

a qué me dedicaba.

Yo siempre le decía a mis amigos: "Voy a decirle que robo bancos,

así no se preocupa tanto. Como le diga que soy artista,

va a decir: 'Ay, artista,

pero si eso es uno entre un millón'.".

Yo le decía: "Mamá, yo soy ese. -Anda, ya, hijo, qué chalado".

Nunca me creía. "Mamá, he firmado un contrato.

-Anda ya".

Entonces, lo primero que hice con el dinero que gané,

le compré un coche a mi padre, un Mercedes,

él quería tener un Mercedes como fuera,

y a mi madre le puse una peluquería en Moratalaz,

en La Lonja de Moratalaz.

Pero ella iba en metro a la peluquería,

decía que el taxi no, que era muy caro y que no.

Qué encantada, cómo son las madres.

¿Ella iba a verte a los conciertos? Casi nunca.

Ella fue a un concierto en Sevilla que di en el Prado de San Sebastián

la primera vez.

Hice que subiera por la escalerita de atrás

para que viera al público desde atrás.

"Ay, ay, bájame, que me mareo".

Y luego otra vez que vino a verme, hice el Calderón,

y lo reventamos, metimos a 60.000 personas.

Entonces ese día ella dijo: "Tengo que ver a mi hijo".

Ella siempre decía que le daba miedo

que me saliera un gallito.

Ay, como todas las madres, a mí me decía igual.

"Ay, hijo, tú siempre cantas muy exagerado".

Y entonces siempre preocupada.

Un amigo le puso una cámara grabándola todo el concierto.

Y el vídeo es para mearse,

porque ella está todo el rato... "Ay". (CHISTA)

Mandando a callar a las 60.000 personas.

(CHISTA) ¿Sabes?

Y nada, imagínatela.

Ese día fue muy bonito,

pero no le gustaba ir a los conciertos.

Mi padre sí, mi padre venía a menudo

y colaba a las fanes en los camerinos, ya sabes.

Oye, y cuando te dieron la medalla de las Bellas Artes,

tu madre, eso sería un puntazo.

Yo sabía que a mi madre

le haría mucha ilusión

conocer al rey y le digo:

"Mamá, te voy a presentar al rey".

La agarro de la mano y por el camino Esperanza Aguirre

nos dice: "Alejandro, felicidades. -Sí, mira, te presento a mi madre.

-Perdona, pero vamos a conocer al rey.

Hasta luego".

Entonces, se va para el rey y cuando le digo:

"Majestad, le presento a mi madre".

Y dice: "En mi casa le queremos muchísimo".

En fin, las cosas de ella.

Ella no se aclaraba nada en política.

Ella no se aclaraba nada en política.

Yo creo que nuestras madres eran franco-socialistas,

era una cosa, franquista o socialista,

una cosa así.

Eran de Felipe González, pero con Franco no fue tan mal;

en fin, cosas así.

Entonces, era muy graciosa.

¿Tú utilizabas la guitarra y la música para ligar?

Pero ¿lo utilizaste en algún momento para eso?

Yo sí, te lo reconozco.

¿Qué no se ha hecho para ligar en la vida?

Para mí la guitarra... Es que me seguía a todas partes.

Yo salía a la calle con la guitarra.

O sea, era como un perro flauta, pero sin perro y su flauta,

pero estaba todo el día con mi guitarra en la calle

y la usaba para todo.

¿Y no te fuiste alguna vez de tu casa jovencillo

buscando a alguna chavala o algo así?

Me escapé dos o tres veces de chico.

Pero ¿chico, chico? Bueno, 14...

Ah, 14 es chico.

Una de las veces me escapé y no llegué...

O sea, el instituto estaba... Yo ya enfrente,

subiendo una calle,

y cuando me escapé y salí de mi casa,

no me había llevado ni nada

porque no pensaba volver en la vida,

y cuando salí: "Qué frío hace.

Hostias, qué hambre tengo, que no tengo nada de comer.

Hostias, que no me he traído dinero".

Vaya escape, esto ya... Vamos. Esto de escaparse...

El Tom Cruise soy yo, "Misión imposible".

Me fui hacia el instituto y allí había un coche abandonado,

me tiré tres horas abriendo el coche

y, cuando conseguí meterme en el coche,

la luna de delante estaba rota, no me había dado cuenta

y había estado tres horas abriendo el coche.

Y allí me quedé toda la noche durmiendo.

Y a la mañana siguiente oigo en la ventanilla del lado...

Pim, pim, pim. Mi padre.

"Levántate, valiente".

Digo: "¿Qué pasa? -¿Tienes hambre?

-Sí. -Anda, vamos a desayunar.

A ver cómo le explicamos a tu madre esto".

Y nada, después me escapé detrás de una chica,

me fui a Foz, en Lugo.

Me fui con un amigo y allí acampamos.

Y entonces tocábamos en un bar que se llamaba A Guitarra.

Se suponía que era como el bar flamenco de Foz.

Y entonces allí cantábamos y nos daban de comer.

Nos daban mejillones casi todos los días.

Cuando estuvimos allí, no nos hicieron ni caso.

¿Qué me estás contando? Sí, sí.

Es que no aprecian ese tipo de detalles.

¡No me jodas! ¿Y no te llevó ni un bocadillo ni nada?

No sé si me bajó un bocadillo un día.

¿De mejillones? (RÍEN)

Bueno, ahora se estará arañando... No, ya ves tú... No sé...

La de cosas que hacemos. ¿Tú sabes...? Buah...

Yo cogí una moto en Málaga y me fui, en moto, hasta Francia.

En Francia crucé en un ferri, porque no había túnel, a Londres.

Cogí un barco. Me fui a Nueva York.

Con la moto. Me bajé en Nueva York con la moto.

Atravesé Estados Unidos entero hasta Los Ángeles.

No me digas. Para ver a una chavala.

Y me puse a salir con su amiga. ¿Ah, sí?

Creí que me ibas a decir: "Y me dio mejillones".

Y me dio pulpo. Creo que me dio pulpo.

¿Sitios raros donde hayas actuado? Sí, sitios muy raros.

Clubes de alterne y cosas así. ¡No me digas!

Yo cantaba mientras que la chica que hacía la danza de Sherezade

se cambiaba los platillitos.

Los platillitos esos que movían así.

Ella se iba a cambiar los platillitos y yo cantaba,

mientras que todo el público, un público muy selecto,

apreciaba mis canciones. ¿Y qué cantabas?

¿Qué música cantabas? De Romero San Juan y cosas así.

Pero ¿flamenquito? Sí, cositas así.

¿Y tú ya te llamabas Alejandro Sanz?

No, no, Alejandro nada más.

Después hice un grupo que se llamaba Sol y Arena.

Estuve con Antonio Arenas, el guitarrista,

aprendiendo en su casa a perfeccionar

con los palos del flamenco y tal.

Es muy gracioso porque después de los años,

yo pasaba por la calle Cartagena, que era donde él vivía,

y tenía un cartel que había puesto: "Profesor de guitarra

de Alejandro San". ¿Ah, sí?

La "Z" no le cabía en el cartel y no la había puesto.

(RÍEN)

¡Qué bueno! Le guardo mucho cariño.

He visto algunas fotos antiguas tuyas...

¿Sí? Que todos tenemos un pasado.

Joder, macho...

Muy... Muy... Tampoco hace falta, ¿no?

Muy graciosas. Es muy bonito, joder.

El primer disco tuyo es una cosa espectacular. ¿Cómo se llamaba?

¿"Los chulos son para cuidarlos"?

Eso. Joder, macho.

Bueno, pero hay que tener arte para llevar eso.

No, no, pero vamos... Vente para acá, enséñamelo.

Es que quiero ver esto o quiero que lo vean. Es muy bonito, hombre.

Te juro que te voy a buscar yo también a ti.

Anda que no estaba guapo yo ahí.

Es que es genial, no me digas que no. La cara de torero total.

Déjame decirte. Esta es la buena. Esa es la buena, sí.

Esta es fantástica, vamos. Y con el pantalón bien arribita.

Ahora ha vuelto, por cierto.

El pantalón muy arriba. ¿Sabes a quién me recordaba?

A Pedrito, de Los Pecos. Sí.

Ahora creo que es imposible encontrarlo, me han dicho.

Yo no sé si tú lo has quitado de la circulación.

Yo soy dueño del disco, fíjate. ¿Ah, sí?

El agente me lo vendió por 1 euro, vamos. Una cosa así.

Los derechos del disco.

Sé que han querido buscarlo, pero que ha sido imposible encontrarlo.

Mucho investigas tú, CSI. No, no, yo no.

Yo no, yo soy un mandado.

¿Fue el disco más vendido del año? No, no vendí nada.

Después de eso, empecé a componer para otros artistas.

Había una chica que se llamaba Arabia...

Sí, hombre, me acuerdo perfectamente.

La conocía.

¿Sí? Sí, hombre.

¿Tuvisteis amor ahí? No, no, que la conocía.

Y entonces le escribí 10 canciones,

se las fui a presentar a la compañía

y el Capi, cuando las oyó, me dice: "¿Por qué no las grabas tú?".

Yo había hecho una maqueta y se oía todo saturado... Pero bueno...

Y digo: "Bueno, pues podía probar".

Le llevamos las canciones a Hispavox,

pero la persona que estaba entonces al cargo, que no quiero mencionarla

porque no tiene ningún sentido, me dijo que no,

que yo tenía que pagar dinero si me quería ir,

que si no me iba a encerrar el disco en un cajón.

Lo típico. Eso es lo típico de la época.

Sí. Y entonces fue Simone Bosé el que me dijo...

Consiguió que me dieran la carta de libertad y me dijo

que el único requisito que habían pedido

era que solo grabara esas canciones que había presentado.

Y les dije que no había ningún problema.

Esas canciones eran "Viviendo deprisa", "Pisando fuerte",

"Se le apagó la luz"... Todas esas canciones.

Grabé el disco y vendimos un millón de discos con ese disco.

Era otro visionario.

# Amiga mía, ojalá algún día

# escuchando mi canción # de pronto entiendas

# que lo que nunca quise fue contar # tu historia,

# aunque pudiera resultar # conmovedora.

# Amiga mía,

# princesa de un cuento infinito.

# Amiga mía,

# tan solo pretendo # que cuentes conmigo.

# Amiga mía, a ver # si uno de estos días,

# por fin aprendo... #

Para mí la transición difícil fue de poder pasear por cualquier sitio

a que me conociera casi todo el mundo.

Sobre todo, con lo cruel que puede llegar a ser la gente

con alguien que empieza.

Luego ya creas mecanismos y formas de manejar las situaciones.

Y la gente va viendo una trayectoria después de 30 años

de carrera... La gente te...

¿Sabes? El que te quiere, te quiere;

y el que no te quiere, no te quiere.

Y tú lo tienes asumido.

De otra manera y los manejas de otra manera.

Tú te refieres a que al principio te coge de nuevas todo.

Yo me escondí. Me fui a Chipiona. Me fui a Sanlúcar.

Y me encerré en una casa allí. ¿Ah, sí?

Sí, me tiré encerrado en una casa un montón de meses.

Quería huir de todo eso. ¿Cómo saliste de ese momento?

Salí de allí porque resulta que la casa estaba al lado

de un campanario que tocaba los cuartos, macho.

Después de unos meses allí...

Al principio te encanta, pero luego ya...

Después cuando son las tres de la mañana...

(IMITA LAS CAMPANAS)

Te empieza a retumbar todo aquello. La campana me ayudó mucho, fíjate.

Salvado por la campana.

¿A Paco de Lucía lo conocías ya entonces?

A Paco sí. Yo a Paco le conozco desde muy pequeño.

Pero a toda la familia; a Pepe de Lucía, sobre todo.

Yo era muy amigo de Pepe. Iba en la pandilla con los hijos.

Pepe siempre estaba allí. Siempre estaba por la casa

de la playa, El Rinconcillo, y todo esto.

Pero Paco después pasado el tiempo me llamó,

cuando ya grabé el primer disco,

y me dijo: "Vente a casa porque mis hijas te quiere conocer".

Allá por los 80, principios de los 90,

cuando Alejandro conoció a mi padre...

Fue en la casa de Mirasierra, en Cambrils, yo creo que mi padre,

que estaba en el salón, viendo la televisión,

y vio a ese niño de 20 y pocos años entrar con su chupa de cuero,

a los dos minutos vio a alguien muy cercano a él.

Y a alguien con el que se podía identificar perfectamente,

por su sentido del humor, por su sensibilidad artística,

por su agudeza mental,

y desde ese día conectaron de una manera brutal.

Fueron amigos inseparables por más de 20 años.

Fui a la casa y a partir de ahí creamos una amistad.

Salíamos muchos viernes.

Yo tenía una pandilla y le llamaba La Banda del Tío Pringue.

Salíamos los viernes.

Íbamos a comer a un sitio en La Latina

y después íbamos a los tablaos. Nos reíamos y lo pasábamos bien.

A él le encantaba tu música. Él era muy estricto con mi música,

pero cuando venía al estudio, a él le encantaba escuchar y ver

todo lo que había hecho en las canciones.

Le encantaba que le pusiera pista por pista

y él ver cómo yo remataba cada cosa y tal.

¿Ah, sí? Y Pepe se irritaba mucho.

Me decía: "Te ha dicho 'Hola'

y a mí no me ha dicho 'Hola' en 40 años".

(RÍE) "Y no sé cuánto".

Era un tío que admiraba yo muchísimo.

Pero nunca le conocí, curiosamente. ¿Cómo era en distancias cortas?

El ser humano más vivo que he visto,

intenso en su forma de vivir.

Le gustaba mucho reírse y siempre tener la mente ocupada.

Siempre tenía la mente ocupada.

Para Alejandro, Paco de Lucía ha sido primero un ídolo,

cuando no le conocía y cuando se crió con su música.

Luego fue una especie de padre o mentor.

Y luego se convirtió en un amigo con el que podía compartir

intimidades, música, confesiones,

diversión, cachondeo...

Un hombre al que yo creo que consideraba

de su círculo más cercano, uno de sus mejores amigos.

Yo llegué a estar trabajando con él hasta las seis de la mañana

y a decirle: "Paco, ya no puedo verte".

Era el más intenso del mundo en un estudio.

¿Ah, sí? Era el más intenso del mundo.

No pasaba ni una. Y decía: "Pues yo tampoco a ti".

"-Pues vámonos a dormir. -A dormir ya".

(RÍEN)

Era muy intenso con la música.

No pasaba ni una. Era perfeccionista.

Y él sí participó en un disco tuyo, ¿no?

Sí, en dos discos míos. En dos, ah.

Yo le dije: "Bueno, Paco, ¿qué quieres?".

Y dice: "¿Quién paga, tú o la compañía?".

Y digo: "No, yo, yo".

Vivía en Playa del Carmen, ahí en medio de la selva y tal,

y me dice: "Pues cómprame unos termostatos

que me hacen falta, del modelo no sé qué".

Unos botones de un calentador.

Que no los encontraba allí. ¿Y los encontraste?

Claro, los compré en Miami y le mandé un saco.

(RÍE)

Y me dice: "Pues tú no sabes lo bien que me viene esto,

porque aquí no se consigue". ¡Qué gracioso! Fíjate tú.

Trabajó en tu disco y le mandaste un saco de termostatos.

Hay una anécdota de él buenísima.

Le llamaban de Universal, querían hablar con él y él decía...

Le llamaba Javier Limón y le decía: "Quieren hablar contigo

de Universal. -Yo ahora mismo no puedo.

Estoy con los chinos, no puedo hablar con nadie".

-Pero ¿cómo que con los chinos?

¿Está hablando con Universal en China o qué?

¿Y no habla con nosotros? Oye, llámale otra vez.

-Que no, mira, que no puedo. Que yo estoy con los chinos,

que yo no puedo hablar con nadie ahora mismo".

Y dice que fue a verlo a la casa

y lo que estaba haciendo era poner chinos en el suelo

y haciendo un mosaico de chinos. (RÍE)

¿Cómo te enteraste de la muerte de Paco?

Estaba en Miami.

Estaba en Miami y de repente

empiezo a recibir mensajes: "Lo siento", "Lo siento"...

¿Siento qué? ¿Siento qué?

Y entonces pongo el Canal Internacional

y veo la faldita: "Paco de Lucía".

Y es como una cosa que me empezó a subir para arriba...

Yo había hablado con él uno o dos días antes.

Nos habíamos reído muchísimo porque él estaba en Cuba

y me había dicho: "Ya...".

Me dijo: "Me han dicho que me van a poner a alguien que me escuche

por teléfono todas las conversaciones".

Y le decía: "-Paco, ¿qué tal por ahí?

-Muy bien. Muy bien. Muy bien.

Hemos estado viviendo una mentira ahí fuera, capitalista,

que no tiene nada que ver con la vida real.

Esto es una maravilla.

Además, todo el mundo sabe lo distanciados ideológicamente

que tú y yo estamos. -Pero ¡qué dices, Paco!

¿Por qué me dices eso?".

Pues nada, había hablado dos días antes con él.

No me lo esperaba. A mí me impactó muchísimo.

Yo sigo pensando que aquí en España

nos faltó no sé si tiempo de reacción o algo, ¿no?

Para haber tratado el tema un poquito mejor.

Porque él tuvo que venir por Nueva York.

Tuvo que venir por Nueva York.

Haciendo escala en Nueva York con la familia en turista.

En fin...

Luego llegó aquí y lo tuvimos que llevar al Auditorio.

Lo suyo habría sido el Teatro Real. Otro tipo de reconocimiento.

Para mí... Yo considero...

Hemos tenido la suerte de convivir en el tiempo con un genio

a nivel de Beethoven o de Mozart. Eso es lo que yo pienso.

Me consta que la pérdida de mi padre para Alejandro

fue un punto de no retorno,

algo que cambió su vida por completo.

Yo solo he compartido con Alejandro el día del tanatorio.

Pero ya no solo por verle el rostro en ese momento,

el verle la mirada perdida,

sino por todos sus gestos de cariño y amor posteriores.

# Eh, amigo, # ¿cómo estás esta mañana?

# ¿Recuerdas algo # de lo que te ocurrió ayer?

# Ya sé que no te importa,

# te llueve por la noche,

# camina todo el día

# y vas en busca de tu ser.

# En tu mente ya lo pone

# todo tal como ha de ser.

# Sigues luchando y podrás... #

¿Tú has tenido influencia de su música?

Toda. De hecho, las niñas se reían mucho conmigo:

"Joder, hasta haces gestos de él".

No solo ya en la música, es que yo trabajaba con él...

O sea, tú eres incapaz de descubrirle un fallo.

Pero yo sí. Y eso le jodía mucho.

A mí me parecía maravilloso

poder ver que en un momento él se podía equivocar en una cosa.

Eran maravillosos hasta sus fallos. Sus fallos eran maravillosos.

El amor es realmente llegarte a encariñar

de los defectos de los demás.

Y hacerlo es imprescindible en tu vida.

Para mí la forma de tocar de Paco

es probablemente el mayor de los amores

que yo haya vivido en mi vida.

¿Sigue en tu vida presente? Sí, sí.

Yo hay gente de la que no me despido nunca.

No me despedí de mi madre. No me despedí de él.

No me despedí de mi padre.

En el sentido de que muchas veces la gente te dice

que cuando pierdes a alguien,

lo que debes hacer es despedirte, ¿no? ¿Por qué?

¿Por qué me voy a despedir?

¿Por qué voy a olvidar algo que ha sido tan importante en mi vida?

Si mi vida no son más que esos momentos y los que vengan.

Es una buena filosofía. Claro.

Y seguiste con la música, y de repente llegó "Más".

Cuando llegó "Más", yo me encerré un año en mi estudio.

Yo tenía mi habitación y mi estudio dentro de la habitación.

Y entonces me encerré un año literalmente en mi habitación.

Me dejaban la comida en la puerta de la habitación.

¿De verdad? Sí.

Abría, cogía la comida y tal...

Salía 10 minutos de la casa para que limpiaran la habitación y tal.

Ese disco es un disco que en mi carrera significa muchísimo.

¿Cuántos se vendieron de esos? De ese disco unos 6 millones.

Solo en España 2 millones largos.

2 millones y casi medio. Sí.

El "Corazón partío" al principio aquí fue...

Bueno, al principio y lo sigues oyendo todavía.

El disco en Berklee, en la Universidad de Boston,

es un disco que se estudia como un disco de pop latino importante.

¿Tú sabías que iba a ser un pelotazo la canción

cuando la componías?

Pues mira, yo cuando la compuse, te lo juro que pensé:

"Bueno, una canción para Camela, una rumbita".

Y luego dije: "No, la voy a hacer yo".

Además, me provocaba mucho el reto

de que en las principales emisoras de radio del momento

no se ponía nada que oliera a flamenco.

Absolutamente nada que oliera a flamenco.

De hecho, recuerdo que me dijeron: "Tú no digas que te gusta

el flamenco y a ver si puedes dar clase de Dicción

para que no tengas acento andaluz".

Me lo dijeron en un despacho y no diré nunca quién.

No lo digas, porque...

Y entonces dije: "Pues ahora voy a sacar esta canción".

"Ahora vamos a hacerlo así". "Vamos a ver si es verdad".

Y fue el reventón más grande que he tenido en mi carrera.

# Dar solamente # aquello que te sobra,

# nunca fue compartir, # sino dar limosna.

# Amor, si no lo sabes tú, # te lo digo yo.

# Después de la tormenta # siempre llega la calma,

# pero sé que después de ti...

# Después de ti no hay nada.

# Para qué me curaste # cuando estaba herío',

# si hoy me dejas de nuevo # el corazón partío'. #

Y probablemente el más grande de la historia de la música en España.

No hay ningún otro disco que haya vendido más discos que ese.

Y ya no lo va a haber.

A mí me gustaría que me ganaran ahora,

para demostrar que el mercado se recupera, pero no.

El arroz que tú nos vas a hacer después,

tarda un ratito en hacerse, ¿no? Sí, tarda un ratito.

Vale, pues en la cocina te voy a dejar una guitarrita

para que toques algo. Me partí la uña ayer

y no te voy a poder tocar bien bien bien, pero algo...

Un poquito. Va a sonar más bonito allí que aquí.

Vale. Hecho. (RÍE)

¿Tú has calculado en total cuántos millones de discos has vendido?

Bueno, dicen que como unos 30. No sé exactamente. 25 o 30.

Yo digo que de mi casa aquí, seguro que ha subido un millón,

porque siempre lo exageran. Siempre ponen 1 milloncito de más.

Pero no sé, 25 o por ahí.

¿Quién te pone los pies en el suelo?

¿Quién te los ha puesto? Todo el mundo.

Mis hijos los primeros. Mi familia, ¿no?

Mis amigos...

A mí no me gusta tener una corte de gente

que me esté todo el rato diciendo...

El halago es uno de los peores compañeros

que puedes tener de viaje. Estoy de acuerdo.

Además, te hace perder el tiempo.

Y luego los artistas que hay alrededor.

En esta profesión no te puedes dormir.

Vienen pisando muy fuerte,

con muchas ganas, gente con mucho talento.

He tenido la suerte de compartir escenario

con gente muy talentosa también.

Todos ellos te ponen los pies en la tierra,

pero al mismo tiempo te enseñan cosas.

# Cuando te bañas en el mar desnuda

# y te acaricia el cuerpo.

# En la fiesta de tu piel

# se sentirán la sal, las olas,

# sentirá la arena, # me da pena.

# Quisiera ser el aire

# que escapa de tu risa.

# Quisiera ser la sal # para escocerte en tus heridas. #

Con la edad y con los años en esto,

hay veces que cambiamos algún chip, ¿no?

¿Tú tienes alguna manía o alguna sofisticación

en los camerinos? ¿Tú tienes alguna o no?

No. Catering... No sé, algo.

No, no soy raro para esas cosas.

Fíjate que eso a la larga no es bueno.

La gente que te rodea acaba hasta las pelotas de ti.

Puedes ser caprichoso, pero lo que no puedes ser

es maleducado con la gente ni mirar al resto del mundo

por encima del hombro como si no hubiera un mañana.

Se puede ser todo lo que uno sea... ¿Y eres supersticioso?

¿Supersticioso?

¿Un poquito? ¿O no?

No. Bueno, no.

Eso no es malo, pero por curiosidad.

Yo me santiguo siete veces antes de entrar al escenario,

hago una cruz en el suelo con el pie...

Hago cositas de ese tipo.

¿Lo más negativo de ser famoso, conocido y demás qué es para ti?

Pues...

Pues no lo sé.

Ya me he acostumbrado a vivir así y ya no le encuentro defectillos.

No, tiene sus cosas. Eso, que puedan prejuzgarte, ¿no?

Esto es una cosa que... Es verdad, eso joroba muchísimo.

Pero sí tiene sus cosas buenas. Por ejemplo, te da la oportunidad

de hacer cosas maravillosas con asociaciones, con ONG...

Utilizar la fama un poco...

O sea, todo lo que te puede no apetecer de la fama

lo compensas con poder hacer felices a unos niños

en el hospital o poder hacer algo con diferentes ONG

en los sitios donde vas... En fin...

Y hacer ese tipo de cosas, ¿no? En esta profesión conocemos

a muchísima gente "importante" o importante de verdad.

¿Has hecho algún amigo

o tienes amigos que te hayan llamado la atención

por su personalidad o por lo que sea?

Yo le tengo mucho cariño a Iker Casillas.

Le tengo mucho cariño a Iker. Es un tipo

que tiene gran parte de culpa de todos los éxitos

que ha tenido la selección, de las alegrías que nos ha dado.

Además, ha traspasado la Selección. Ha ido...

Se han contagiado muchos deportes de la Selección Española de Fútbol.

Y él es uno de los grandes culpables,

junto con Xavi, con Iniesta y con todos estos...

Me hace gracia que me digas eso, porque dentro de un par de semanas

voy a Oporto a hacer el programa. No me digas.

Ya verás. Le diré que he estado contigo.

Le marqué un gol en el Bernabéu. ¿Sí?

Pero un golazo. Pero ¿qué dices?

¿Se dejó o se tiró? Le di con el exterior.

¿Sí? ¿Tipo Modrić? Los dos primeros me los paró.

Se tiró allí como si no hubiera un mañana.

Tampoco... Era para un reportaje. Dije: "Tío, deja...".

Pero ya me cabreé

y se la tiré por la escuadra con una rosquita.

Eres forofo, me consta,

pero practicarlo no se te da bien

y tuve que dejarme algún gol para que tú entusiasmaras

y te fueses feliz a la cama ese día.

Le tienes que decir cuando vayas que cante algo.

Ya que yo le metí un gol... Tú me metiste un gol

y él que nos cante algo. Que cante algo.

Se lo diré dentro de un par de semanas,

que estaremos en Oporto. Está contento

y se ha quitado como diez años de encima, macho.

¿Juegas con tus hijos? ¿A qué juegas con ellos?

A mis hijos... A luchar, a las peleas.

Así le llama... Menos mal que no estaba abierta

la academia de karate. Se tira encima de mí y tal.

Vemos alguna peli que le guste... También jugamos con los muñequitos.

¿Y haces algún deporte con ellos?

Dylan todavía es muy chico para hacer algún deporte.

Yo juego al tenis normalmente. Bueno, pero tienes...

Ah, es una niña la mayor. Claro.

Ah, vale. Mi niña mayor ya no...

El otro día por primera vez dijo: "Quita, papá".

¿Ah, sí? Sí.

No hablemos de eso.

Pero la paga de esta semana no la tiene.

Eso...

Menos mal que eso se les pasa enseguida.

Sí, ¿no? Sí.

Te lo digo yo por experiencia. Ese momento de...

Además, con esa cara. "Ay, papá, calla".

"No sabes nada".

Yo le dije el otro día:

"Estás entrando en una edad difícil que se llama 'la edad del pavo'".

Se llama Manuela, ¿no? Manuela, sí.

Es m uy buena mi niña. Y luego tienes... ¿Dos o tres?

Tengo tres más.

Tengo a Alexander,

que vive en Miami,

a Dylan y a Alma.

Contigo viven los dos pequeños.

Dos, sí. ¿Con los otros tienes relación?

Mucha relación. Bueno, si viven en Miami...

Sí. Además, creo que en un tiempo no muy largo

Manuela también irá a vivir a Miami y la podré ver más.

Yo les junto muchísimo. O sea, en todas las fiestas,

en cuanto tienen un fin de semana y pueden venir, vienen... O sea...

¿Tu relación está bien con las madres o no?

Sí, muy bien.

Sí. O sea, hay que trabajárselo, eso no es fácil.

No, no es fácil. Sobre todo, al principio.

La separación es...

Pero no. Todos hemos puesto de nuestra parte para que...

No hay más remedio. Todo el mundo debe poner;

tu pareja actual, ellas, los niños...

Todo el mundo debe poner de su parte.

Y combinar eso, también lo digo por experiencia,

es mu complicado. Bueno, pero se puede.

Claro que se puede. Lo otro te crea más complicaciones.

Hay que ser inteligentes para que se pueda.

Claro, hay que ser inteligentes. Tanto tú como ellas.

Pero, al final, es beneficioso para los niños.

Totalmente. Ellos se adoran, se adoran.

Entonces yo estoy feliz con eso.

La última vez te casaste... ¿Cuánto tiempo hace?

No preguntes esas cosas aquí. ¿No te acuerdas?

Hace unos años.

No, pues... ¿Cuántos?

¿Cinco?

Bueno... Cuatro o cinco años.

¿Y tú cuándo fue? Yo me acuerdo perfectamente.

Hace...

Hace unos años también.

Hace...

¿Por qué nunca nos acordamos de las fechas?

Somos tontos. Con lo importante que son las fechas para ellas.

¿Es verdad? ¿A ti te pasa igual?

Yo me la voy a tatuar ya.

Sí, va a ser la solución, ¿eh?

Va a ser la solución. La mía fue...

Bueno, pública no fue, porque fue en mi casa,

pero la tuya fue también de tapadillo.

La gente se pone muy nerviosa con las bodas y nosotros dijimos:

"Bueno, vamos a decirle a todo el mundo,

incluidas las familias,

que es el bautizo".

Eso luego cabrea un muchísimo por los trajes y...

Qué va. La gente flipó. ¿Ah, sí?

Nos fuimos a mi casa de Jarandilla de la Vera

y, nada, hicimos un bautizo. Claro, cuando Raquel apareció

con un vestido blanco y con el padre de la mano,

Paco de Lucía y todo esto, la gente ya empezó:

"Muy arreglada va para un bautizo". Y entonces...

Y, nada, fue una sorpresa.

Tu madre murió un poco antes, ¿no? Sí.

Ella ya tenía su vestido y todo para el bautizo.

Además, ya había perdido a mi padre y entonces...

Ya cuando pierdes a los dos es...

Es otra cosa. Sí, tienes la sensación...

"Me quedé solo". Sí.

Porque piensas eso, ¿eh? Se pone una cosa en los ojos...

Sobre todo, los primeros años, ¿no? Los primeros 100 años.

Ya luego pasa.

Sí, es una pérdida grande y debes acostumbrarte a vivir...

¿Crees que ella sabía que te ibas a casar o no?

Creo que sí, porque se compró una peineta

que solo se utiliza para las bodas. O sea, que ella...

Y mi madre era medio bruja. Ella leía las cartas y...

Tú no crees en las cartas, ¿no? Yo sí.

¿Yo? No, yo no creo.

A mí me las han echado una o dos veces

casi por obligación. A mí me han hecho una cosa...

Te llevaban a una señora muy particular

que todos nosotros conocíamos, todos los artistas.

Miguel Bosé... Todos hemos ido...

He oído hablar algo de eso, pero yo no...

Doña Rosita. Sí, pero yo no sé quién es.

¿Ella era una vidente o qué? No, era una cosa espectacular.

Te hacía lo del huevo, lo de la limpia.

Ah, sí. O sea,

por la mañana vas a una huevería y compras un huevo.

Eso en México, ¿eh? Un huevo de gallina,

normal y corriente. Lo compras y lo llevas en tu mano sin soltarlo.

Y con un rotulador pones tu nombre.

Bertín. Y el huevo en la mano.

Entonces ella cogía un vaso de agua como ese...

Perfectamente todo a la vista.

Con...

Te hacía durante cuatro o cinco minutos un rezo

y te pasaba el huevo por los ojos...

Por todo el cuerpo.

Y entonces ella eructaba, macho.

Coño, la tenía aquí... Y dije: "Me cago en la leche".

Yo miraba... Un fenómeno paranormal.

Sí, sí. Yo soy un escéptico total.

Luego te explicaba que todas las malas influencias

y todos los malos deseos que te habían hecho a ti

ella los asumía como suyos y los eructaba.

Una cosa rarísima. Gases, vamos.

Sí. Bueno, el caso, macho,

es que después de hacer todo eso, cogía...

Con tu mano, que el huevo no había salido de mi mano.

Lo partía y no veas lo que caía del nuevo.

A mí me cayeron del huevo, macho,

unas cintas así de largas rojas, como del pelo,

pinchadas con alfileres de coser. ¿Y qué te habían deseado?

Y tres plumas negras de cuervo así

mezcladas y en rolladas con la yema y la clara.

Y todo cayó dentro del vaso de agua.

¿Y qué te habían deseado? Pues me habían deseado...

La cinta con los alfileres era la vida que te quedaba

y me habían deseado... A mí me quedaba bastante.

Esas tres plumas de cuervo así...

Te impresiona, macho, pero si ya ves el sapo...

¿Lo viste tú? Delante mía, coño. Aquí delante.

Yo quiero ir. Y no admite dinero la tía.

O sea, que no es una charlatana.

Teléfono. Sí, te lo voy a organizar.

Vale. A ver qué me sale del huevo. Nosotros llevamos aquí hablando...

No sé cuánto tiempo. ¿Tú no tienes hambre?

Yo estoy canino. Yo estoy canino también.

¿Verdad? ¿Te hago un arrocito

al "trufón partío"? Venga.

# Y yo, que hasta ayer # solo fui un holgazán

# y ahora soy el guardián # de sus sueños de amor,

# la quiero a morir.

# Podéis destrozar # todo aquello que veis,

# porque ella de un soplo # lo vuelve a crear como si nada,

# como si nada. # La quiero a morir.

# Ella para las horas de cada reloj

# y me ayuda a pintar # transparente el dolor

# con su sonrisa.

# Y levanta una torre # desde el cielo hasta aquí

# y me cose unas alas

# y me ayuda a subir # a toda prisa. #

La cocina es maravillosa. No se puede tener más luz.

Bueno, está...

Aquí están todas las cosas que tú has pedido, ¿vale?

Muy bien. Voy a hacerte un risotto con setas.

¿Dónde están las setas? ¿Qué es lo que necesitas?

Que yo soy el experto en la cocina de esta casa.

Voy a poner primero aquí una olla para calentar...

Qué frío he cogido de repente. Estoy como las...

Parezco una vieja con...

Con...

Mira, ya está. ¿Y ahora dónde se pone...?

¿A mí me vas a preguntar?

Ahí está. Ya está. No. ¿Qué has hecho?

No le has dado.

Ahí está. Ahora está en 11. Que es lo máximo, ¿no?

No sé, pero parece mucho.

Es para que hierva. No, mira. Escúchame.

¿Qué?

Esto es caldo. Sí, 11.

Esto es un caldo de ave. ¿Esto es caldo de ave?

Sí, un par de litros. O sea, caldo normal de pollo,

de ave. Sí, exacto.

Yo digo "ave" porque queda más fino,

pero puedes decir "pollo". Carde de pollo.

Digo... Caldo de pollo, coño. Caldo de pollo.

Vale. Aquí tenemos las trufitas.

Eso debe hervir, ¿no? Eso es lo primero que se hace.

Sí. Eso lo dejamos ahí. Ahora lo que hacemos

en una sartén... ¿Se tapa o no se tapa?

Tápalo para que hierva antes.

Que parezca que somos profesionales.

Eso es.

Ahí está. Macho, eres el primero que llega a esta casa

y enciende todo a la primera. ¿Tú no vas a hacer nada?

Dime qué hago y lo hago. Pues corta aquí... Mira.

¿Eso qué es? Chalota.

¿Eso qué es? Es una mezcla de cebolla y ajo.

Eso córtalo tú, que te vendrá muy bien cortarlo.

(RÍE) Y ahora...

No hay manera de engañarte, ¿no? ¿Eh?

No hay manera de engañarte. No, es que eso lo vas a cortar tú

mucho mejor que yo. Saca el aceite de aquí

y ponlo acá. ¿Lo hecho aquí?

Sí. ¿Todo? ¿Con lo que hay dentro?

No, la trufa déjala fuera.

¿Esto es trufa? Sí.

Trufa blanca.

Ya te he dicho que era arroz con setas al "trufón partío".

¿Qué me dices? No había entendido lo de "trufón",

pero no pensaba que era trufa blanca.

¿La has traído tú? Claro.

Si te la pido a ti, hubieras mirado el precio primero.

Si hubieras traído de la negra... De la negra...

O la hubiera tintado.

¿Quieres un vinito que tengo muy bueno

para tomártelo como aperitivo? (AMBOS) Venga.

No lo voy a poner todavía, porque hay que hacer esto primero.

Se pica la chalota muy bien picadita.

¿Tú te quieres poner un...? Sí.

Yo me voy a poner un delantal. Dame un delantal, pero uno guapo.

Tenemos uno estupendo. Uno que me arrastre.

Mira, tengo uno...

Tengo uno que se lo di el otro día a mi hijo Carlos

y es el mismo que le di a Arévalo. Dije: "Toma, Arévalo".

Y le di el delantal. Tú tendrías cintas de Arévalo,

claro, como todo el mundo. ¿Qué?

Las cintas de Arévalo, ¿no? Hombre, claro.

Eso no ha faltado... Un clásico.

Eso no ha faltado en la casa de nadie.

¿Y tú para qué te pones eso si...?

Porque pienso cortar el... El rollo.

Yo qué sé, cualquier cosa.

¿Esto de la cocina tuya es de toda la vida o...?

Bueno, a mí...

Hubo una época que viví mucho tiempo

en casa de Miguel Bosé... ¿En casa de Miguelito? ¿Sí?

Sí, sí.

La primera vez que me casé...

Llegamos a Madrid y no tenía casa. Mi casa no estaba terminada.

Entonces no sabíamos dónde meternos y él nos dijo: "Veníos aquí y tal".

Y estuvimos casi un año viviendo allí.

¿En Somosaguas? Sí.

Ah, mira. Entonces ahí se cocinaba mucho.

Esto... Como yo no he cocinado nunca,

estoy cogiendo la afición. ¿Sabes lo que te digo?

Es que esta vitrocerámica de aquí...

Ya empezamos. Es rara, picha.

Calienta mucho, ahora no calienta nada...

Todo el mundo ha tenido problemas con esta vitrocerámica,

que lo he visto yo. Sí, sí.

Espérate, voy a llamar a Fabiola, a ver si nos arregla...

Mi vida. Empiezo a llorar.

Hola. ¿Qué tal?

He llegado en un momento buenísimo. Menos mal que has venido

a poner un poco de dignidad. Pero no llores.

Qué emoción al verte. ¿Qué tal?

Todo bien, ¿y tú? Oye, qué bien, ¿no?

Viene, cocina... Estoy encantada. No sabes lo que aprende Bertín.

Luego me las hace a mí. ¿Sí?

Sí. Ya le he dicho

que qué buen trabajo se ha buscado. Sí, ¿verdad?

No tiene que salir de casa... Di públicamente a ver cuándo...

Quién ha comido aquí en...

Qué se ha comido aquí el día de Navidad.

Chocos con papas. Ah, mira.

Me enseñó a cocinarlo Carmina, la madre de Paco León.

Paco León y yo aquí y ella por... ¿Cómo se llama eso, mi vida?

Por el Skype. Skype.

Yo adoro a Paco León. Explicándonos cómo se hacía.

Mi vida, ponte esto. Te veo muy guapa.

Me voy a poner un delantal para echaros una mano.

¿Tú no quieres uno, que bienes tan mono y tan...?

¿Cuál me pongo yo? Este mismo.

Voy a buscar otro. ¿En qué os puedo ayudar?

¿Qué hace falta? ¿Están todos los ingredientes?

No hace falta mucho, porque estamos aquí los dos trabajando muchísimo.

Faltan las setas. Voy a mirar, porque igual tengo.

¿Sí? Sí.

O champiñones. Vale, voy a mirar.

Lo que sea. Un segundito.

Si tienes boletus, boletus; si no, setas.

Si tengo boletus, lo bordo, ¿no? Si tienes boletus...

Para la ópera. Puedes echarle lo que quieras.

Los boletus para la ópera.

Hay que ver la manera de cocinar... Tenemos también el de la ONCE

para mañana. Qué poca vergüenza tienes, Bertín,

con el delantal y el vino. Me queda un poquito.

¿A ver? Es como un surtido de setas.

Esto nos vale. Están congeladas, pero las descongelamos rápido.

Bueno, ¿en qué ayudo? Contadme. ¿Puedes cortar un poquito de ajo?

Ahora mismo. ¿Sí?

Por fin me ayuda alguien. ¡Bien!

Sabes que yo la conozco a ella de antes

y ella a mí antes que a ti, ¿no? Sí.

No digo nada más. Sí, hombre.

¿De verdad? Sí.

Sí, mi amor. Es que... ¿Y tú cómo no dices nada?

Ah... Tengo muchos secretos.

Así he visto yo un abrazo muy apretadito.

Digo: "Eso...". Pero ¿de qué?

Hicimos... ¿Tú te acuerdas?

Sí. Hicimos un videoclip,

"¿Y si fuera ella?". Éramos muchas,

seguro que no me ubicas. Toda pensábamos:

"¿Si fuera ella? Soy yo". Pero ninguna como tú.

# ...volveré a sufrir por ella,

# que aparece y que se esconde,

# que se marcha y que se queda,

# que es pregunta y es respuesta, # que es... #

También hice uno contigo. No te pongas celoso.

Vale, pero lo que me extraña es que no lo supiera.

He hecho uno con Julio Iglesias también.

Ese sí lo sé. Contigo también, ¿no?

Conmigo también. Solo eso faltaba. ¿Quién ha sido...?

A ver, el mejor vídeo que has hecho.

El tuyo.

Salud, amigo. Salud.

Me vas a... Me voy fuera ya.

No os aguanto a ninguno de los dos. No veo el ajo.

¿Dónde está? ¿Necesitas que te corte esto?

No, no. ¿Hay ajo normal? Sí.

A ver... Ah, que esto es "chapota".

¿Qué es eso? Chalota.

Chalota.

¿Esto qué es? Esto es arroz.

¿Esto es arroz? Arroz arborio.

Ah, sí, es verdad. ¿Cuántos necesitas, Alejandro?

¿Cuántos dientes? Un diente.

Un diente. Oye, escúchame, yo...

O sea, no por ignorancia, sino por curiosidad.

¿Esto de arroz "erbóreo"...? ¿Arbóreo?

Arborio. Es el que se utiliza para hacer el risotto.

Es un poquito... Suelta más almidón que el otro.

Y se llama Arborio.

Sí. Apunta eso

porque cuando tengamos que hacer esto

tengo que saber qué tipo de arroz. No lo conocía yo.

¿Entero, lo corto? Sí, en laminitas, ¿no?

Vale. Yo tengo un estrés en la cocina.

Se te nota.

Qué tío.

Pero la parte buena es que a lo tonto a lo tonto

aprendes un montón. Claro.

Últimamente te lanzas mucho.

Tenemos que hacer un libro de recetas

de "En la tuya o en la mía".

Recetas de aquí. Ahora se pone la receta de Alejandro.

¿Cómo se llama? "Erboreo". Arborio.

Arborio.

Y luego veremos los derechos de autor, Alejandro.

Vale. Esto es muy complicado,

no lo voy a poder aprender yo. Esto será para la segunda fase.

No, esto...

Estoy en la fase de las papas con choco,

los huevos fritos y eso. Esto es más sofisticado.

Yo creo que esto va a ser para mi segunda fase de cocinero.

Bueno. ¿Te gusta mucho cocinar?

Me encanta cocinar. Aquí tienes las setas.

Vamos a hacerlas aquí con un poquito de aceite.

Yo estoy encantada de que estés aquí cocinando.

¿Sí? Mi vida, aprende...

Soy una fan... Oye, tú que estás en la fase 2,

aprende a hacer esto. Esto es más sofisticado.

Apréndelo tú, que estás más en la postura de cocinera.

Echa primero el ajo.

Eso ahí... Así, ¿no?

Que se haga, sí. ¿Y eso no se va a quedar cortito?

¿El qué? Eso.

Que sea poco. He echado poquito porque...

Vamos a ver, ¿quiénes vamos a comer?

Todos. No veo a nadie por aquí.

Se le van a salir de las órbitas los ojos a esta gente.

Si no, no va a salir bien.

Es una cucharadita para cada uno

y luego sacas el jamón bueno y las cosas.

Voy a coger esto. Y llamar a la pizzería.

Perdón, creo que he movido esto.

¿Y cómo fue la primera vez que te pidieron un autógrafo?

El primer autógrafo que me pidieron escribí casi una carta.

Una poesía, una cosa...

Sí, porque tenía mucho tiempo. Cuando te piden más de uno...

Me lo he comido con plástico y todo.

Mientras habláis, me he comido eso, pero le habían dejado el plástico.

Ya lo he quitado. Tenía el plástico ahí.

¡Me cago en mis mulas, será posible!

Tú estás en la edad del pavo también.

Vosotros hablad.

Y tú a comer, ¿no? No, me voy a abrir un riojita,

que se me va a poner un brillo en la frente...

Está flojito, ¿verdad? Espera.

Tenemos un lío con esta cocina. Le tienes que dar aquí.

Vale. Y ese ruido. ¡Pa!

El sonido de la botella cuando se descorcha...

Yo tenía que ser un cabaretero. El "pa"...

Me encanta, me encanta. Dame una copita de rioja.

Por favor, por favor.

¿Tú sabes que a Alejandro se le puede llamar Chan?

Sí. ¿Por qué? ¿Chan?

Eso me lo puso Paco.

Un día que fuimos a jugar un partido de fútbol,

gitanos contra payos era el partido.

De repente me puse de defensa

porque yo juego muy mal.

De repente veo venir a Camborio,

a todos los de los Habichuela,

corriendo hacia mí como en un bucle,

como Oliver y Benji, con polvo detrás.

A cámara lenta. Digo: "¿Pero esto qué es?".

Los veo venir, venir.

Me tiraron balonazo, me pongo de espaldas.

Me dan un pelotazo y digo: "Ya me voy de aquí".

Y entonces Paco, que se lo tomaba muy en serio,

le dio un tirón en el abductor y nos fuimos los dos.

Él me había prestado las botas de fútbol,

me quedaban chicas, con los dedos así,

y nos fuimos a un bar que había enfrente los dos

a tomarnos la cervecita los dos con el chándal

y con los tacos y toda la cosa y vino un colgado allí,

un fumeta, dice:

"Vosotros sois Alejandro 'Chan' y Paco de Lucía, ¿no?".

Digo: "Sí, hemos venido a jugar un partidito de fútbol".

Y dice: "Para eso es para lo único que valéis".

Y nada, desde entonces me llaman Chan.

Oye, te he visto muy suelto con esta cocina,

que todo el mundo...

No, el único que ha llegado y la ha encendido ha sido este.

Está subiendo. Los cocineros que traéis

son de pacotilla nada más.

Esto ya está. Lo podemos echar aquí ya.

Verás cuando te vea Carlitos. Esto lo metemos aquí.

Tenemos hechas las setas fuera, por qué se preguntarán.

Porque estaban congeladas.

Lo que hemos hecho ha sido hacerlas aparte

y ahora las vamos a incluir aquí con el resto de arroz.

Bien.

Esto lo quito ya. Lo puedes quitar.

Resume en un momento lo que has hecho

para que la gente sepa. Las chalotas las he pochado

con un poquito de aceite de trufa,

luego he puesto el arroz para que se sofriera un poquito,

cuando ya estaba la chalota pochada.

Con el aceite de oliva virgen. Si hubiera de trufa, mejor.

Aceite de trufa. Esto es aceite de trufa.

¿Este también? Sí.

Ah, perfecto. Con mucho aceite de trufa.

Vale. Le eché un poquito de mantequilla,

muy poquito, ¿eh?

Siempre cuidando la salud, ya lo saben.

Eso parecía queso. Y luego le hemos metido

las setas. Da igual, las que tengan.

Boletus, Cantharellus, las que te gusten.

Y lo sofreímos un poquito.

A partir de aquí el caldo debe estar siempre muy caliente

para que... ¿Cómo se llamaba? Arroz...

Arborio. Arborio.

Eso. ¿Hay un cazo?

Sí.

Y a partir de aquí se ha ido incluyendo...

¿Te lo voy echando allí? Sí, échale un poquito.

Échale un poquito. Lo muevo.

Eso es. Esto...

Aquí. Eso es.

No vas a utilizar el queso este entero, ¿no?

No. Vale.

¿Puedes rallar un poquito de queso? Sí, sí, ahora mismo.

Eso sí, eso sí. Por favor.

Venga. Ahí.

Una cucharada más y ya está.

Esto es muy importante, no dejar de moverlo nunca.

Tienes que estar moviéndolo todo el rato.

¿Sí? Sí.

Así suelta el almidón. Para que suelte el almidón.

Exacto. ¿Eres el que cocina en casa?

Normalmente hay alguien que cocina,

pero cuando vienen amigos, me gusta cocinar a mí.

Si no, tengo amigos que les encanta cocinar

y vienen y cada uno hace su especialidad.

La cocina siempre se convierte en un sitio de...

Las cocinas tienen que ser lo más grande de la casa.

No rallo bien... Ah, no, que es al revés.

¿Quién puede calcular el tiempo?

Ya está. Ni me contestan ya.

A ver, ¿una o dos? Perdón. Otra, otra.

Otra. Gracias.

Déjame, estoy muy ocupado.

Mi vida, estoy rallando queso. Sí, lo estás haciendo genial.

Ya está. Si apoyas esto, mejor.

¿El qué? Así.

No, porque yo tengo una técnica muy buena,

que es el trasvase.

Técnica de trasvase, que lo hago en una tabla

y luego lo echo donde hay que echarlo.

Vamos, que se puede hacer directamente también,

pero ya me pone menos esto.

Alejandro, me ha encantado la canción que cantas con tu hijo

de "Capitán Tapón". "Capitán Tapón".

Me encanta. ¿Cómo se te ocurrió hacerlo con él?

Porque... Porque él venía todas las noches

cuando yo estaba grabando, tengo el estudio en casa,

y venía todas las noches a despedirse y le encantaba.

Se ponía a cantar, a decir cosas. O sea, lo tiene ahí.

Sí. No tarda nada en rallarse esto.

Y lo ve hacer a su padre, imagínate, como loco.

# Recientemente mi casa # vive un tipo que me manda,

# que me corrige y me ordena # y me torea,

# pero me da una gracia y me gana.

# Me quita el partido # y me pone unos "cartoones"

# de una esponja # que vive bajo el agua.

# Se sienta en mi sillón, # dibuja en el colchón. #

Él subió a un ensayo en Argentina, se puso a cantar y a improvisar

cuando tenía dos añitos,

saludando a las chicas: "Hola, chicas".

Y tú con la baba caída. Imagínate, imagínate.

Te va a salir ligoncete. Un mojón para mí.

¿Qué, mi amor? Ni me escuchan.

¿Cuánto rallo?

¿Cuánto rallo? ¿Cuánto?

Más, más.

Fabiola, pregúntale a Alejandro

el período refractario suyo cómo es.

¿Tú sabes lo que es el período refractario?

Pues no.

Período refractario, Alejandro, es después del aquí te quiero ver.

Sí. ¿Sabes?

Sí. El tiempo que tardas

en venirte arriba otra vez.

El Herrera me dijo que para él eran dos o tres meses.

¿Y el tuyo, mi vida? ¿El mío?

Cuando me despierte. En cuanto me despierto.

En cuanto te despiertas. Se me va a cortar el arroz y todo.

¡Ay, ay, ay!

Alejandro, ¿cómo llevas el tema ese?

Es importante saberlo porque es una cosa que se habla mucho

en las cocinas.

Yo nunca hablo de eso en las cocinas.

Lo de refractario pega con la cocina, ¿no?

Estoy sudando como un pollo. Te has dejado la chaqueta.

A ver qué le puedes sacar. Estoy chorreando.

¿Cómo se llama esto? Como observarán,

no se puede dejar de mover en ningún momento.

No se puede rallar más queso que yo.

Si tú apoyas esto así. ¿Ahora qué pasa?

Dale.

¿Qué pasa? Un movimiento sexy total.

Pero cógelo porque se te va a mover.

Que no, joder, que ya lo tengo agarrado, coño.

Chin, chin, chin. ¿Te doy más...

más temperatura? Bueno.

¿Más? Un poquito más.

Me cago en la leche que te dieron.

Esto lo está haciendo por joder nada más,

déjame decirte.

No se puede rallar más queso que yo y sin tomarme una copa.

Hombre, no quisiste cortar las chalotas.

Es verdad. Me pica la nariz. Me cago en diez.

Me encanta estar todo el rato haciendo cosas.

Mueve, mueve.

¿Sí? Sí. Te dejo a ti.

Sí. Oye, ¿a Raquel, tu mujer, cómo la conociste?

Trabajando conmigo. Anda, mira, como nosotros.

Nosotros también. Sí.

¿Te quieres dejar de parecer a mí, Bertín?

Sí, sí. Corto un poco de trufa encima.

¿Y qué tal? He leído que lo de casarte por la Iglesia

es lo más punky que has hecho. Desde luego.

Vamos, yo pensaba que eso era una cosa

que nada más la hacía la potestad. ¿Sí?

Sí. ¿Por qué fue?

No, fue muy especial, pero no sé.

No te imaginabas casarte por la Iglesia.

No. Lo bajamos un pelín antes de que se queme.

¿Cómo lo ves tú? Ocho.

Tiene que hacerse lentito para que vaya espesando.

Sí, yo creo que sí. ¿Y no se tapa en ningún momento?

No. No.

Es como nuestro arroz. A ver cuánto has rallado.

Esto.

¿Solo eso? ¿Más, más?

A ver. Ya está bien.

No, le doy más, le doy más. No, ya está, ya está.

Lo que he hecho ha sido meter jamón y beicon

en el microondas durante un minuto entre dos papeles.

Aquí no me escucha nadie. Papeles de cocina.

No me echa cuenta nadie aquí, soy como una mosca.

Se queda así, crujiente.

Ahora lo meto aquí. Y le quitas el aceite.

Sí, se queda deshidratado. Y con un mortero...

Mira qué mortero más maravilloso. Nos lo han regalado.

Vino Carlos Herrera preguntando por un mortero

y dimos el número. De mármol Macael.

Buenísimo. ¿Verdad?

Luego lo machacas y se queda como una tierra.

Una tierrita. Sí.

Crujiente. Y lo pongo al final encima.

Esto va... Nos quedan unos 10 minutos.

Bueno, voy a salir un momentito, ¿vale?

Tengo que darle la merienda a Kike.

Muy bien. Un segundo.

Gordita, quiero... Hay que estar en todo.

Que luego quiero que Alejandro conozca a Kike.

Sí, sí. Vuelvo enseguida. Quiero que lo conozcas

antes de que te vayas. Estupenda tu mujer.

Felicidades. Algo bueno habrás hecho en la vida

para que te recompense así. ¿Te acuerdas del videoclip?

Sí, me acuerdo del videoclip.

Voy a buscarlo. ¿Eso está en YouTube?

Claro.

Lo voy a ver porque no me ha dicho nada.

No sé por qué.

Sabía que venías hoy... Me lo... Le estás dando vueltas, ¿no?

No, es que estoy diciendo... Yo estaría preocupado.

¿Por qué no he sabido eso? No sé.

Si hay algún motivo que... Toma jamón, anda.

Yo que tú estaría preocupado. Sí.

# Pasaréis, pasarán los tiempos, # se irán los momentos,

# ya lo veréis.

# Pasarán los imperios,

# las guerras, los besos # y donde miréis

# quedarán los versos # y los porqués.

# Recuerda nuestra canción, # la música no se toca.

# Veréis, pasarán los empeños # y los misterios de seis en seis.

# Y los siglos, los muertos... #

Ahora sí que está cogiendo esto... Sí, va cogiendo...

¿Has visto, mi amor? Esto lo más tedioso

es estarle moviendo todo el rato. Sí, pero bueno.

Es un coñazo porque lleva 20 minutos

dándole vueltas con el cucharón.

Sí. Alejandro no se da con la campana,

con el extractor. Muchas gracias.

Es un detalle por tu parte, corazón.

Perdona. Todo el mundo dice: "Joder, que me doy".

Qué original la invitación que mandasteis, ¿eh?

Ha causado sensación.

En Miami la he enseñado y...

Digo: "Mira qué invitación más original".

¿Verdad? ¿Qué invitación?

La del programa. La del vídeo.

Se abría y era un vídeo.

Es una cosa que es como un librito que se abre

y dentro tienes un vídeo que sale la imagen yo invitándote.

Qué chulo. Sí, hombre.

Te gustaría y sería muy chulo, pero has tardado tela en venir.

Picha, en cuantito he podido.

¿Pero tú estás viviendo en Miami ahora?

No, yo estaba... Cuando me mandaron la invitación,

yo creo que empezaba la gira.

Empezaba la gira y en gira es imposible.

Imposible. No puedo tener el chip de la gira

y las promos al mismo tiempo.

Podríamos haber ido a Miami, a tu casa.

Pues sí. La próxima vez allí. Pero vamos a ver,

vamos a ver, ¿tengo que hablar? Entonces te cocino yo.

Venga, va. ¿Tengo que hablar o no?

Habla, habla. ¿Qué, qué?

Vamos a ver, cada vez que se habla de Miami haces así.

¿Yo? Allí no.

¿Yo? Tú.

¿Por qué? Miami es un sitio fantástico.

Vamos a ver, si vamos a estar claros,

vamos a estar claros. Si has vivido allí.

No quieres que vaya a Miami, dilo. ¿Que no quiero que vayas?

Sí. ¡Uh!

Señores. Es la primera noticia.

Tierra, trágame.

Se está mascando la tragedia.

Hay una cosa que tú haces que yo no quiero.

Quito los cuchillitos. No las hago porque...

El mortero también lo quito.

Mira cómo está de bien "amorterao" eso.

Vamos a brindar por Miami.

Me he enterado que tienes un día en Miami.

En Los Ángeles.

Yo tengo uno en Miami, el 22 de octubre.

¿Sí? Es el día de Bertín Osborne.

Joder, macho. ¿El tuyo cuál es?

El mío es en mayo. ¿El 31 de mayo puede ser?

Pero en Los Ángeles. No sé si mayo tiene 31 días.

¿Pero en Los Ángeles? Es un fenómeno con las fechas.

Sí, soy un fenómeno. Sobrado de cojones.

Yo tampoco sé si el mío es el 22 de octubre.

No sé si el 22 o el 21, pero sé que es en octubre.

Me lo dieron por cantar.

No, a mí me lo dieron por otra cosa.

¿Por qué te lo dieron?

Porque le salvé la vida a un tío que se estaba ahogando.

¿De qué carajo os reís? Ahí está la prensa,

salió en televisión, en las noticias.

Se me vio cómo me tiraba de cabeza.

Saqué a un tío del fondo con la pierna cortada

con una hélice de barco, te lo juro por mi vida.

De verdad, de verdad. Para que te den un día

no veas la que armaste. Escúchame,

frente por frente a casa de Julio Iglesias, en Indian Creek.

Indian Creek. Lo tengo recortado y enmarcado

en la pared. ¿Esas cosas las enmarcas tú?

Hombre, claro.

¿Cuántas veces has salvado a un tío la vida?

Pues yo uno.

Hace un rato te la acabo de salvar a ti.

Sí. Y no me han puesto un día aquí.

Y no hemos hecho plaquita. Te voy a poner un día en mi casa.

Y no me he puesto una plaquita.

Ah, no te has enterado, mi vida. Mira lo que tenemos ahí.

¿Qué? ¿Qué?

Para reciclar. No, escúchame, esto tiene arte.

El otro día estuvo Pedro Sánchez aquí

y tiramos una botella de vino en la basura.

Y te echó la bronca.

Y me dice: "Oye, ¿no reciclas vidrio?".

Me dice Pedro Sánchez.

Digo: "Por favor, un fenómeno del reciclaje,

no he hecho otra cosa. Me levanto y voy reciclando".

Yo sí reciclo. Me han regalado un cacharrito,

míralo, verde, para tirar...

Estoy loco por terminar la primera botella

y tirarla en el reciclaje ese. Es verdad que desde chico

nos enseñaron lo del reciclaje, lo de no malgastar el agua.

Esto parece una tontería, pero en Estados Unidos no hay

esa costumbre de reciclar. No hay.

¿Te dieron el premio? No, no te lo dieron.

Vamos a hacer pique, ¿no?

La denominación de origen de Rioja me dieron un premio,

¿a ti no te lo han dado? ¿A ti te lo han dado?

¿Por qué te lo dieron? Por cantar.

A mí por borracho.

A mí porque salvé a Bertín Osborne de su mujer un día en la cocina.

Vamos a echarle el queso ahora. Esto lo vamos a cortar ya

y se lo vamos a echar. Yo corto. ¿Qué hace falta cortar?

El queso, divinamente rallado. Cuidado, que cortan un montón.

La clave del arroz... Son los cuchillos de Samantha.

Sí, de Samantha. De Samantha, sí.

De "Master Chef". No me hacen ni caso.

No sé si es que estoy pintado. Muero con ella.

Es divina.

Bueno, yo creo que le vamos a echar ya el queso, fíjate.

¿Sí? ¿Te ayudo? Sí.

Ahora nos ponemos a hablar así y este empieza...

Sí, sí. Verás cómo va a mejorar eso.

¿A que me voy a creer que estás celoso de verdad?

¿Cómo lo has visto de durito? Ay, por favor.

No quiero que se quede duro.

Y que esto sea un programa de televisión

es lo que más me acojona a mí. Y lo bien que te lo pasas.

Que estamos... ¿Adónde ha caído la televisión?

Si esto es un programa, yo soy el arzobispo de Toledo.

(RÍE) Échame un poco de vino, arzobispo, no te vayas...

No comulgues tanto, anda. (RÍE)

Voy a quitar esto. Sí.

Toma. Eh, que lo vas a tirar. Que no.

Ya no me quedan más que dos dedos para inaugurar el reciclaje.

Qué ollas más buenas tenemos. La verdad es que sí.

¿Qué has dicho? Que las oll... (RÍEN)

¿Qué estás en "Pasapalabra"?

Bertín, por favor.

Tú me vas diciendo, ¿vale? Sigue, sigue.

Mira cómo lo echa. ¿Lo echo todo de golpe?

No, está bien.

Por favor, di. Si os vais a poner cariñosos,

me aparto, ¿eh? No es por eso.

Por favor, mi vida, un comentario de cómo se ha rallado eso.

Bueno, maravillosamente.

Nunca he visto un queso mejor rallado.

Desmenuzado, desmenuzado.

Hay más queso rallado que arroz.

Calla.

O sea, no tienes ni idea de cocinar y me vas a decir a mí...

Eso... (RÍE)

Qué poca vergüenza. Va a coger cochura

y se va a poner como un ladrillo.

Bueno, ¿qué? ¿Vamos a probar esto?

Ah, ¿ya se puede comer eso? Sí.

¿No tiene que reposar? Ya ha reposado.

Ah. A ver si va a reposar más que tú.

No, no. ¿Qué necesitas? Platos.

Lo servimos en una fuente, ¿no? Sí.

Bueno, yo pongo los platos.

Hay que poner los bajoplatos porque si no,

me echa la bronca mi señora. Por favor, di algo,

di cómo pongo la mesa. Maravillosamente.

¿Qué? ¿Que no?

A ver, eh... Ah, la sillas. Esto lo voy a dejar aquí. ¿No?

¿Sí? Sí.

¿No se deja reposar un poquito? Lo he dejado tapado unos minutitos.

(TARAREA) Yo creo que está bien.

Lo voy a probar. Tiene que ser así.

Está un pelín duro, pero está bien, está rico.

Entonces, ahora...

Esto hay que echarlo inmediatamente cuando se vaya a comer.

Mira qué mono, mira qué mono. Oh.

¿Le puedo hacer una foto? Claro.

¿También un selfie en casa? Sí, sí, es lo que...

Venga.

Pero con el platito, a ver si...

¿Cómo...?

Así.

Ahí.

Buenísimo. Buenísimo, macho.

El efecto crujiente...

Si esto lo pongo en un restaurante que no sé qué no sé cuánto,

la gente dice: "Toma tres estrellas Michelin".

¿Cómo se llama?

Risotto a las setas del trufón partío.

Ah, del... Risotto con setas al trufón partío.

Alejandro, ¿"Corazón partío" es la canción que más te piden?

Siempre la tengo que cantar porque si no...

Pues Bertín le tiene manía al algunas de las antiguas.

¿Tú le tienes cariño o manía? No,

yo nunca le tengo manía a una canción.

Ah, yo sí. Yo no.

Yo le he cogido manía... Bueno, o sea...

"Buenas noches, señora". Todos: "'Buenas noches, señora'".

Todo el mundo chilla, todo el mundo la canta...

Yo estoy hasta los cojones de "Buenas noches, señora".

Pero es que tiritas pa...

¿Tú has visto el programa de Los Morancos?

Por favor, ese Ken cantando... Con acento americano

cantando "Corazón partío". Es verdad. Genial.

# ¿Quién me va a entregar # sus emociones?

# ¿Quién me va a pedir # que nunca la abandone?

# ¿Quién me tapará esta noche # si hace frío?

# ¿Quién me va a curar # el corazón partío? #

Si tú tuvieras que jugar con un equipo,

entre el Madrid y el Betis, ¿con quién jugarías?

Yo, con el Betis. Con el Betis, vale, bien.

Aunque sea un futbolín, ¿no? Oye.

Mira cómo te ha gustado el arroz.

Me gusta eso, que metas ahí la cuchara.

Yo me quie... ¿Vais a jugar luego al futbolín?

(ASIENTE) Yo me quiero apuntar.

¿Sí?

Yo nunca he jugado. ¿Con quién vas?

No, coño.

¿Nunca has jugado?

Pero a lo mejor la suerte del principiante me favorece.

Imposible. ¿Con quién vas?

Si tú me dices "ven", lo dejo todo. Ahí está.

No, yo voy con Bertín, voy con mi marido.

Uy, vete con tu marido, que si no, aquí terminamos...

¿Tú has visto la cara que ha puesto?

Pero vamos.

Esto ya me está empezando a jorobar, ¿eh?

Es verdad. Si...

Se me han puesto aquí, mira.

Oye, Alejandro, yo, cuando te conocí,

estabas todo el tiempo con la guitarra.

Sí. ¿Has traído la guitarra?

No. Aquí tiene que haber alguna, ¿no?

Sí. No, un compasito, un compás.

Venga, te hago una falsetita. Espera, te la doy.

Esto tiene que sonar... A ver.

(Guitarra)

A ver, vamos a afinarla primero. Qué bonito.

Bueno, vamos a jugar al futbolín, anda.

¡Dios mío! Oye, escucha, escucha.

¡Qué maravilla! Déjalo ahí.

Bueno, ahí te falta uno. ¿Con quién juegas tú?

Pues no sé.

¡Alejandra! Ven aquí.

Un besito, corazón.

Vamos a ganar. Hombre.

Oye, ¿has visto los porteros? Sí, se parecen a ti.

Coño, ¿y este qué?

Están caracterizados. ¡Hostia!

Qué arte. Bueno, eh...

¿Dónde está la bola? Eh, qué pedazo de defensa.

Mira Sergio Ramos aquí.

¡Ay! ¡Olé!

1-0. Pero no puede ser

que me gane todo el mundo... Una pregunta, Bertín.

Tú, de portero, fatal. Vale.

Tú, ¿por qué? ¿Por qué?

(RÍEN)

Oy, oy, oy.

-Le estáis atacando. ¿Por qué? ¿Tú por qué?

Pues... Te voy a decir una cosa.

Porque si no hubiera sido, sería. Bien.

Dale.

Segunda... (RÍE)

Ahí va, te la he pasado. ¡Coño!

Ahí va, qué parada, Iker.

Que no, que no. Yo no pierdo hoy ni muerto.

2-0.

Eh... Déjame a mí la portería.

Vale, toma, la portería para ti.

Voy a preguntar yo.

¿Tú alguna vez has hecho algo que yo no sepa...?

Porque algunas sé.

Qué miedo da. Los ojos de ella,

parece una especie de gato raro. Te vas a enterar.

¿Tú alguna vez has hecho algo...? Que nosotros no sepamos.

¿Que nosotros no sepamos

como en plan padre protector, superprotector,

cuando yo no estaba casada? Te has librado de lo otro.

Esta... Esta es una cabrona porque lo está diciendo...

Me cago en tu padre.

Porque tú lo estás diciendo porque sabes la respuesta

y que te la cuente. Algo que yo no sepa.

Si fue contigo, coño. Algo que yo no sepa

que hayas hecho conmigo. No, no, lo que hice tú lo sabes.

Esta, como era una niña chica,

pues salía con alguien que a mí no me gustaba.

Yo investigué. Nadie te venía bien.

No solo investigué, no solo investigué,

sino que tenía todas las cartas en la mano

para poner a un tío en la frontera. Uh.

Sí. Hasta ahí no llegué yo.

Eres el gran Nicolás. No, no.

El Chapo es un mojón al lado mío. No te pregunto más, qué miedo.

Vale.

¡Ay!

¡Toma, toma! Ha sido buenísimo.

He metido uno. (RÍE)

He metido uno. Es el primero que metes, ¿no?

En la historia del programa. Vale.

Por favor, esto tengo que preguntártelo.

¿Es verdad que ibas a comprar el Betis?

No.

Ojalá pudiera, pero no.

Hubo rumores.

Pero tú sabes, los rumores empiezan a crecer

y de repente se convierten... Vale, pero no.

No, no. Vale.

¡Toma!

Me cago en los muertos. ¡Ah!

-Ay, pero... -¡Toma!

No puede ser. Es horrible.

Te he dicho que te cambiaras. Sí.

Qué horror.

-¿Has visto? ¿Has visto? Tranquilidad.

Me toca preguntar a mí. Vale, pregunta tú, va.

Cantas bien. Gracias.

Cocinas bien porque ya lo hemos visto.

Sí. Pintas bien.

¿Todo lo haces igual de bien?

Pero, niña, ¿qué clase de pregunta es esa?

Yo qué sé. Pero...

Curiosidad. ¿Tú te crees

que se puede preguntar eso aquí en público?

(RÍE) Además, a ti qué te importa.

A lo mejor plancha fenomenal. Yo no he recibido ninguna queja

de las camisas planchadas, ¿eh? Bien, lo hace todo bien.

-Bueno. Bueno...

Bueno, vale, venga, va. Todo bien.

Me esfuerzo, por lo menos me esfuerzo.

Ah, la bolita, la bolita. Dos iguales.

Ay. Toma.

¡Ay, ay! ¡Toma, toma!

Toma, he aprendido yo esto, me cago en diez.

Si me las paras tú todas. Soy malísima, las paro todas.

Me he dado cuenta que soy muy gritona, ¿no?

¡Cuidado! ¡No!

Uy. Chun, chun.

Chun. (RÍEN)

¡Ah! ¡Ah!

¡Que la meto!

Venga.

¡Toma!

Somos malísimos. No, tú lo eres.

Verdad. "Somos malísimos", dice.

No puedo, es que no... A ver, pregunta tú.

No puede ser esto.

-¿Piensas en alguna frase para no llorar en público?

Sí que tengo mis frases, pero no las puedo decir.

Tengo una palabra. ¿Por qué?

Porque si la digo ya no funciona. No respondes ninguna,

¿te has dado cuenta? No, pero es...

Eso es por la parte de mi abuelo, que era gallego.

A mí no... Yo no tengo ninguna.

¿Tú tienes una para que no pase eso?

Cuando te emocionas en público, utilizas una palabra.

Es una cosa que se usa en psicología para muchas cosas,

no solo para... Ah, ¿sí?

Ah, ¿de verdad? Yo tengo una.

-¿Tú cuál tienes? -Ha sido decir: "Sí, sí"

y ya se me olvida, ¿sabes? -¿Ha sido qué?

Venga, va.

¡No! ¡Bien!

Una pregunta que yo tenía que hacerte,

además esta pregunta no la puedo obviar,

aunque quisiera, no la puedo obviar.

¿Es cierto que Serrat te quiso robar una novia?

Uy, papá. Vamos a ver.

Fue una chorrada en una discoteca hace treinta...

Cuarenta años. Cuarenta, cuarenta.

(IMITA A CHIQUITO) El día 7 de enero de...

Ya nadie se acuerda de aquello. Que Joan Manuel

le dijo lo que fuera a una que estaba conmigo.

Entonces, yo, en aquel momento, con 18 o 19 años,

un niñato y además un desenfrenado,

porque era igual de grande que ahora y un animal,

pues le agarré y se lio la de Dios. No te puedo creer.

¿Sí? Sí, sí.

Qué mal. Cosa de la que me he arrepentido

toda mi vida, le he pedido disculpas en persona

a lo largo de los años. Esto es para decirlo.

Yo le respeto y además le tengo un cariño enorme sin verle.

Y me encantaría además

que viniera aquí conmigo a este programa.

Y que cuente él su versión. Es una... (RÍE)

Que cuente su versión, es verdad,

que cuente su versión porque yo no la sé.

Bueno, voy a correr un tupido velo. Pero sí, es verdad.

Seguimos 4-2, que esto ha sido una mamarrachada de este.

¡Gol!

De portería a portería.

Bueno, venga, va. Papá, papá, papá.

¿Qué? Oye,

¿qué sentiste cuando le agarraste las nalgas a Mario Vaquerizo?

Pero ¿qué te ha preguntado? -Su mano era más grande.

La mano mía era más grande que el culo de Mario Vaquerizo.

¿Es verdad que sentiste algo oscuro?

Sentí... (RÍEN)

Como su pantalón. No, mira, te voy a decir una cosa,

yo me reí tanto con Mario... Es un tipazo, ¿no?

Me reí tanto con Mario, me pareció un tipazo tan simpático,

tan divertido... Sí.

Que darle un empujón... Casi se va para el otro lado.

Casi se cae por el otro lado. No le conocía, ¿eh?

Pero lo he descubierto en este programa...

Un fenómeno.

De todas maneras, agarrarle por el culo fue una experiencia.

Religiosa, ¿no? No la has olvidado, ¿no?

No.

Ah, coño.

Joder.

¡Me las paras todas! Ya lo sé, qué horror.

¡Gol! Pero, por favor...

¿Dónde es el sitio más raro

que te han pedido firmar un autógrafo?

No me refiero a un pueblo. Ah, por eso.

Un sitio físico más raro. No, raro...

El cuerpo, lo más raro... Contesta, cabrón, contesta una.

¿Qué te voy a decir? En un pecho, una cosa así,

pero no creo que sea una cosa... Vamos, que...

¿Lo firmaste? Sí, claro, lo firmé.

No se puede defraudar a una fan. Nunca.

Hay que firmarlo donde ella diga. De eso hace muchos años, ¿eh?

Vale.

Joder, macho, no voy a poder preguntar nada.

Oye, tú le pegas, gordita. ¿Has visto?

Toma.

Bertín, Bertín...

Qué defensa. Defensa.

Qué defensa, parece que está Gordillo aquí otra vez.

¡Ahí está!

(RÍE)

Oye, ¿podrías volver a hacer la postura del perro bocabajo

que te enseñó Ana Obregón, por favor?

Es una petición personal y la tienes que cumplir.

Te voy a decir una cosa, yo,

el perro bocabajo que me dijo Ana Obregón,

yo lo he hecho ya... O sea...

Estoy...

O sea, que quiero... No, me estaba aclarando.

El perro bocabajo no es una cosa novedosa.

A ver. El perro bocabajo.

¿Cómo era el perro bocabajo, coño?

Había que ponerse así, así,

levantar el culo...

Y había que hacer...

Ya no me acuerdo lo que había que hacer, pero...

Bueno, hasta ahí me vale.

Tenemos la foto, ¿no? Tiene flexibilidad.

Yo no sé nada.

Eso lo hace para confundirnos. -¿Cómo va a ser para confundir?

-Sí, para que miremos... -Es tradición del futbolín.

-Ay, ay, ay.

-Otra vez la he parado. Bertín, dale, que estás atontado.

Ahí está.

Co... Es que se queda como parado.

-Oye, estas máquinas hacen que uno diga tacos.

-Totalmente, me encanta. ¿Sí, verdad?

Toma, toma, toma.

Yo siempre le he dado mejor con la derecha.

Ahora le das mejor con la izquierda, ¿no?

Sí, es increíble, tú.

Se va evolucionando. (RÍE) (RÍE)

Con las cosas de la vida, Alejandro.

Toma.

Ay, ay, mamaíta.

Ahí va, ahí va. Esto me está gustando.

-Fabiola, por favor. Te estás saliendo.

Uy. Pareces la niña de "El Exorcista".

Te está saliendo la loba que tienes dentro.

Toma. Ay.

Me cago en diez.

¡Ay! ¡Toma!

¿Puede ser que gane alguna vez yo a esto?

Si tú tuvieras un superpoder, ¿qué superpoder querrías tener?

A mí me encanta el que dice mi hijo,

que es el superpoder de ser feliz. Mira, vete a la mierda,

o sea, eso... Yo sería invisible.

Eso no se puede. Te estás escaqueando de todo.

Eso mola, ¿eh? Oye, ¿qué quieres?

¿Tú ser invisible? Invisible.

He hecho el perrito bocabajo, te he contado...

Hasta lo que he hecho con Serrat. Venga, invisible.

Ahí está.

Copiota, copiota.

¿Para qué quieres ser invisible? A ver.

Hombre, ¿para qué va a ser? Vale.

¡Toma! Joder.

Esta vez has sido tú, ¿eh? Joder.

No, bueno, no he sido yo, es que...

No, no. Ha sido...

Venga, ya la última.

Ya te he arrasado. Venga.

Si alguna vez tienes que decir algo de tu vida

que sea algo importante,

que sea algo trascendental,

¿en qué programa de televisión lo dirías?

Hombre... No me contestes, no me contestes.

Gracias por todo. Gracias a ti, campeón.

Bueno. Un besito.

Muchísimas gracias.

Gracias, mi vida, por acompañarme.

Gordita, ponte, que te vas a coger una pulmonía.

Ponte un jersey o algo. Voy, voy.

Bueno, machote. Oye, tengo un vídeo que hacer,

me encantaría que vinieras... ¿Sí?

Te quería hablar de ese vídeo...

"Sabía de Alejandro

que el mundo ha ganado con él un excelente músico,

pero no que había perdido un gran karateka

y, probablemente, un virtuoso del ganchillo.

Ni que a los 14 años una locura por amor

le llevara hasta Foz, aunque allí le dieran

no solo mejillones, sino también calabazas.

Tampoco que empezara en clubes de alterne

entre bailarinas y madames.

Ni que su madre no fuera a sus conciertos

por miedo a que le saliera algún gallo.

De lo que huye es del halago, mal compañero,

y busca y aprende de los artistas nuevos.

Sigue venerando al gran Paco de Lucía,

por quien siente verdadero arrebato.

Maestro al que debe tanto, salvo termostatos.

Con su "Corazón partío" tocó la gloria

y con las ventas hizo en la música historia.

Y eso que la compuso pensando en Camela.

Pero quiso demostrar

que el flamenco también entiende de masas

y que no hay que esconder el acento.

No es caprichoso,

pero, para mí, sí que un pelín supersticioso.

Hace un risotto para chuparse los dedos,

los mismos con los que toca como los ángeles,

incluso con una uña rota.

Lo que no sabía es lo del videoclip de Fabiola.

Y yo que me creía el único cantante de su vida.

Bético de corazón, al futbolín le ha puesto ganas,

pero le he dado un inesperado palizón.

Gracias a eso, he descubierto que le gustaría ser invisible

y que ha autografiado algún pecho. No me extraña.

Después de haberlo conocido,

yo me habría dejado firmar hasta en el ombligo.

En contra de lo que dijo aquel fumeta,

tú sí que vales, "Alejandro Chan".

Y no solo como músico y como poeta,

tú sí que vales en lo profesional,

y ahora sé que también en lo personal."

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En la tuya o en la mía - Alejandro Sanz

27 ene 2016

Alejandro Sanz será el invitado del programa de hoy en el que Bertín Osborne y él se descubrirán mutuamente y comprobarán cuántas semejanzas tienen sus vidas. En un repaso por su trayectoria profesional, el cantante confesará su pasión por Paco de Lucía, a quien sigue admirando tras su muerte, y contará cómo fue trabajar con él. Además, desvelará cómo ha vivido el éxito de alguno de sus trabajos o cuál fue el origen de uno de sus temas más demandados, ‘Corazón partío’, que compuso pensando en Camela.

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  1. ARR

    Ver a sabina aquí seria una experiencia. Gran programa Bertin

    23 mar 2016
  2. Ana Paula Moreira

    Assim como td q vejo de Alejandro.muitas coisas n entendo em seu idioma .assim mesmo me pego sorrindo sempre com ele por ser esta pessoa q se faz ser entendido n só pelo q fala ou canta ,mas por expressar em suas atitudes . O quanto é generoso e amável ...55.assim como a música n se toca "se sente" eu aqui no Brasil sinto toda sua emoção .Alejandro Sanz sou sua fã com muito carinho ".sigo te seguindo"....BIOS e abraços .¿¿¿¿¿

    10 mar 2016
  3. Maria Rosa Garibay

    Soy mexicana y vivo en California, en cada programa me siento en mi sala y disfruto como si estuviera compartiendo junto a Bertin y sus invitados, no ha todos los conozco pero descubro y paso un tiempo maravilloso y me rio y lloro con cada persona, Gracias

    21 feb 2016
  4. Jesús S Patiño G

    Jesús: Es un buen programa, como siempre bien el dialogo, imagen y la recreación. Sin embargo, es el invitado, que solo dijo lo que dijo, no se pudo sacar más. Sin embargo bien por Alejandro. Lo conto a su manera. Se nota que maneja bien el medio y el miedo. Demuestra destreza en la cocina. Con razón dice que el mejor restaurant es su casa, Le escuche decir en otra oportunidad. La interpretación en la guitarra fabulosa. Las partes del programa, son interesante. Con la aparición de Fabiola, muy oportuna y sorprendidad ella, que nunca se imaginó, estar cocinanado con Alejandro Sanz, y se le olvido que su Bertine, es el entrevistador del programa, los sobrasaltos o improvisaciones, es bueno en un programa llevado por Bertine, no lo deberian de limitar, deja un sabor de haber que pasa. Fabiola es una mujer muy bella, y es logíco, la emoción del momento de parte de ella. Y ya, eso es Bertine y Fabiola, una pareja que se llevan muy bien. Lastima, que faltan pocos programa, pero mejopr así, de lo bueno poco, una segunda etapa hay que dejar descansar al televidente.... Chao.

    20 feb 2016
  5. Juan carlos desde alicante

    Bertin como siempre , simpatico agradable y educado un acierto de programa un 10

    18 feb 2016
  6. Diana Alvarez

    Antes podía ver las entrevistas de Bertin Osborne, ahora no se pueden ver! Vivo en Colombia, y aunque pasan las entrevistas, algunas no las he podido ver, porque estaba fuera del país, Cómo puedo verlas??? Gracias!!

    15 feb 2016
  7. Begoña

    Begoña Alejandro genial...pero Berín es un tio grande!! Y la música ...una maravilla con esas versiones tan bonitas.

    10 feb 2016
  8. Avatar de SanAlice SanAlice

    NO ME GUSTO QUE SALIERA LA MUJER DE BERTIN LE QUISO HACER COMPETENCIA........POBRE QUEDO MUY MAL.

    09 feb 2016
  9. gina

    no funcionan los substitulos finales haber si lo arregláis. gracias

    07 feb 2016
  10. Maria Alcorisa Machancoses

    Eres mi mejor cantante desde muy pequeña oigo tus canciones y la gente me decia tu mejor cantante quien es y yo por supuesto decia pues Alejandro Sanz y tambien decia q eras mi novio mi principe azul bueno espero verte en muchos conciertos ,el pimer concoerto tuyoque fui a ver fue el 4de septiembre del 2015 y este año 2016 nos volveremos a ver le estoy pidiendo la entrada a mi madre como loca eres mi preferido como cantante maestro q voy a decir eres inigualable bss de corazon. posdata :espero que algun dia haga una firma de discos y brabo por tu disco de platino, suerte con la gira 2016 y las que quedan soy Sancera BSSS desde Valencia a se me olvidaba mi tio fue a ha arreglarte tu casa te hico el baño y me dijo que era una pasada la de madrid a ver si en otra entrevista con Bertin nos la enseñas desde aqui desde Valencia mucha mierda como se dice por aqui para los conciertos hasta luego bss mil

    01 feb 2016
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