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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Alaska y Mario Vaquerizo - ver ahora reproducir video 01h 30 min
Transcripción completa

# La gente me señala,

# me apuntan con el dedo, # susurra a mis espaldas

# y a mí me importa un bledo. #

(NARRA) "Alaska y Mario, Olvido y Vaquerizo.

Hoy recibo a dos estrellas de la noche,

el pop y las pistas de baile.

Alaska encarna la permanencia,

icono superviviente de la Movida madrileña

que tantos cadáveres, literales y figurados,

dejó a su paso festivo y alocado.

Cantante, compositora, actriz y presentadora,

pasó de niña a mujer en la cresta de la nueva ola."

Hay un momento, aproximadamente a los 12 años,

que empiezo a interesarme por la música que no era la propia

de las niñas de 12 años, descubro a David Bowie.

"¡Madre mía, qué guapo es!

Yo quiero ser así, yo quiero vestirme así".

"Mario, sin embargo, se aferra a la adolescencia

con esa fachada suya frívola y desenfadada.

El tipo delgado del ojo pintado,

el zapato de tacón y los fuegos artificiales;

fuegos que deslumbran, pero no esconden

al Mario Vaquerizo sensible y quebradizo."

Echo mucho de menos a mi hermano. A tu hermano.

Angelito, que... Que se te fue.

Se fue.

Pero se fue de una forma muy repentina.

"Alaska es Kaka de Luxe, Pegamoides, Dinarama y Fangoria.

Con todos ellos ha tocado.

Con algunos, la guitarra; con otros, la gloria.

Mario es las Nancys Rubias, la risa y el desmadre,

también la ambigüedad con ese saber estar tan a su aire."

¿Te puedes creer que puedo venir

con unos zapatos de Yves Saint Laurent a montarme?

Agárrate aquí. Mario, delante, delante.

Espérate. Escúchate, así.

"Casi nadie daba un duro por su relación

y ya llevan 16 años compartiendo penas, alegrías y colchón.

Su secreto, muy sencillo, sentido del humor y respeto."

¿Ni un portazo, Olvido? ¿Un portazo?

Exabruptos así nunca, jamás, ni una palabra más alta que otra.

Él se queda ahí bla, bla, bla, bla, pero con ese tono.

Me encanta, me encanta. Se duerme.

Y yo: "Que sepas que lo que has hecho esta noche

no me ha gustado nada", y hace Olvido: "Hasta mañana".

"A Alaska la conozco, la admiro y la quiero;

a Mario estoy dispuesto a ello.

Hoy me sacudo el pudor y admito estar preparado

hasta para una declaración de amor."

¿Quién te quiere más que yo?

¡Qué bonito, Olvi!

¿Vas segura? Sí, pero no des acelerones,

que me vas a marear. No te mareo. ¡Qué bonito!

Bueno, esto me encanta, de verdad.

Esta entrada con el paseo de palmeras.

¡Guau! ¡Qué bonito! ¿Hasta dónde tenemos que llegar?

Ahí está Bertín. ¿Lo ves? Ah, sí, claro.

¡Hola, Bertín!

Ay, que se me va el gorro, maricón. (GRITA)

Cuidado. Mario, no hagas caballitos.

Que se me ha caído el gorro.

Qué ganas tenía de venir a tu casa. ¡Para, para, para, para!

Así. ¡Qué guay!

Me encanta, guapo.

¿Qué pasa? ¿Cómo se te ocurre darle

un cacharro de estos? Vale, vale.

¿Sabes que me siento hombre después de...?

Páralo aquí si quieres. Lo paro aquí.

¡Mario, Mario! Y ahora ya le quito así.

Muy bien, muy bien. ¡Bien!

Venga. Ya podéis...

Pedazo de finca tienes. Es bonita, ¿verdad?

La conozco por la tele. Claro.

Es más bonita en persona. Como todo el mundo.

Igual que nosotros. Nos dicen:

"No eres tan feo en persona como en la tele".

Bájate. ¿Cómo estás?

Muy bien. Qué alegría.

Gracias por invitarnos a tu casa. ¡Epa!

Muchas gracias por venir. Te veo preparadísimo para el campo.

¿Estás bien? Soy hombre de campo.

Soy de campo y de ciudad.

Se te ha caído... El sombrero, niño.

Ahora va alguien, no te preocupes. Aquí no roba nadie, ¿no?

Aquí no hay nadie. Pues ya está.

Se lo pueden comer los perros.

Mira, oye. ¿Por qué se llama Hacienda San José?

Porque eso es un San José.

Esto se llamaba así de toda la vida.

Ahí arriba, "se hiso", eso es castellano antiguo.

El año con la Ñ al revés. 1761. 1761.

Es el siglo XVIII. De mediados del siglo XVIII.

Qué bueno. Era un molino de aceite,

luego os lo enseño. Qué bien.

Esto me encanta. Mi madre está más contenta

de que me hayas invitado a tu casa. ¡Hala!

Qué bonito. Está muy...

Bueno, claro, espérate.

La parra. No me...

La parra famosa de España. 700 años tiene.

Dicen: "Preguntadle por la parra". Mira qué bonita.

El otro día fui al fútbol y a la salida...

La parra. Pero todo el mundo por la calle:

"Bertín, ¿cuántos años tiene la parra?".

Esta, esta. Yo quiero hacerme una foto.

Todo esto... Esta está toda retorcida.

Ahí hay otra. Había una tercera ahí,

que alguien en la obra, pusieron unos desagües,

y cortaron las raíces. Digo: "¿Cómo se puede ser tan bruto?".

La gente es muy tonta. La grande de verdad era la de ahí.

Quiero hacerme una foto.

¿Por qué no nos hacemos una? Luego.

Un selfie. ¿Con la parra? Venga.

Venga, sí. En esa, que hay más luz.

Aquí. Vamos a hacerlo. Aquí se trasmite una tranquilidad.

Apunta, a ver cómo sale Bertín y salgo yo.

No es verdad. ¿Sabes lo bueno de verte a ti?

¿Qué? Que me gusta mirar para arriba.

Eres más alto que yo y yo llevo trampa.

Mira. Vamos a ver. Un selfie con la parra.

Con la parra. Y esto hago así. La parra.

Maricón, que no... Así. Ahí.

Una, dos y... Ay, coño. Espera. ¿Dónde está Bertín ahí?

Salgo. Olvi, con la edad,

está perdiendo visión.

No, que es broma. ¿Desde cuándo no os veíais vosotros?

Mucho tiempo. Vernos algún día

en alguna gala y tal, pero trabajar 20 años.

No, un poquito menos. Menos.

Venid por aquí. Tenéis una determinada edad.

Así estamos. Qué bien.

Tú y yo nos conocemos desde hace tantísimos años,

pero ¿a ti cómo te gusta que te llamen?

No sé si llamarte Olvi, Olvido, Alaska.

Me gusta Alaska, que es el nombre que busqué para mí.

No es un nombre artístico,

es un nombre que cuando yo tenía como 12 años

empecé a hacer unas traducciones de unos cómics y lo usé ya.

Y luego... O sea, que bueno.

Viene de atrás. Mi nombre no me ha gustado nunca.

Lo de Olvi, que es culpa de Mario, de tanto llamarme Olvi,

si tuviera ahora 14 años o 15, como cuando te conocí,

no lo soportaría, pero con los años te da igual.

¿Y de dónde viene lo de Olvido?

Mi padre... Ya por curiosidad, para saberlo.

Tiene una historia, encima ni siquiera tiene sentido.

Mi padre era un republicano español

como tantos que fueron acogidos en México,

y cuando resulta que nací yo dijo que me tenía que llamar Olvido

como su madre.

Cuando en el año 74 por fin viene mi padre,

se atreve a volver a España a visitar a su familia,

su madre no se llamaba Olvido. ¿Cómo que no se llamaba?

Se llamaba María.

La que se llamaba Olvido era su hermana.

Tu madre era... Cubana.

Cubana. Y tú naciste en México y tu padre, asturiano.

Mamá se fue de vacaciones a México, no sé si era el 55 o 56,

le fascinó México, le pareció lo máximo.

Creo que regresó a Cuba, cogió sus cosas

y se volvió a vivir a México, se enamoró de un torero,

se casó con un torero y entretanto se divorció del torero

y mi padre era uno de esos exiliados asturianos

que iba al centro asturiano a jugar la partida de dominó

por la tarde, que tenía sus cafés. Se conocieron,

y ya fue el segundo matrimonio para ella y el tercero para él.

¿Cómo recuerdas tus primeros años en México?

Muy felices, muy coloristas.

Piensa que llego a España en el 73, con 10 años,

y España me pareció como muy blanco y negro.

No tenía un informe en el colegio en México,

iba con mi falda, con pulseras de colores,

las carpetas de mis ídolos. Cuando llegué aquí,

me plantaron un uniforme que me tenía que tapar la rodilla

y tuve como un mes y medio de shock.

A los tres meses un día me asusté, pero dije: "Ya está".

Entré por casa diciendo: "Jolines". Me adapté.

En el año 73 volvisteis a España, pero tu padre se volvió a México.

Sí. Empezaron a volver todos los amigos

y montaron un negocio aquí,

compraron terrenos y edificaron naves.

Entre un grupo se plantearon regresar a España.

Toda la vida...

Mira, he vivido entre exiliados cubanos

y exiliados españoles.

Toda la vida añorando... Cuba y España.

La patria. Y todo lo que añoras es tu vida.

No el país exactamente, añoras la familia que tenías,

el lugar donde vivías.

Cuando llegas, mi padre llega a Gijón, no lo reconoce;

llega a Madrid, más o menos reconoce la Gran Vía.

Eran 40 años. Claro.

No se adaptó. Fíjate lo que dices,

eran exiliados de Cuba y exiliados de España,

los dos exiliados en distinto signo político.

Sí, totalmente. Es curioso.

A ver, ahí es donde está la paradoja de la vida.

Mi madre, que es la exiliada cubana,

teóricamente, según los cánones, tendría que ser una señora con...

Es una tía abierta,

que le caes bien tú y le cae bien aquel y la otra.

"Es transexual, pues muy bien, pues qué guapa eres".

Mi padre, que era el señor exiliado republicano,

era un pequeño dictador en casa,

era un señor que no podía ver a mi madre

con una falda un poco más corta que otra.

Es curioso. A veces ponemos las etiquetas

de republicano, que no tiene nada que ver.

Ser republicano es no querer que haya un régimen político,

luego tú puedes tener un carácter y hasta incluso una moral

que no se corresponde. Es lo que he vivido en casa.

¿En la distancia cómo fue tu relación con él?

Yo siempre fui más de las mujeres de la casa.

Lo nuestro es un matriarcado potente.

He tenido una abuela muy poderosa y tengo una madre poderosísima.

Abuela cubana. Cubana. Y siempre vivimos con ella,

hasta que murió. ¿Te pudiste despedir de tu padre?

Sí, fui varias veces en momentos en los que él empezaba...

Él murió con una demencia senil que fue progresiva.

Yo a México voy cada año más o menos.

Y pude... Tú cantabas y eras conocida.

Fue hace poco. Murió hace poco.

Hará nueve años, ocho años. Ah, vale.

No, papá ha estado en todos los conciertos de México.

Bien, bien. Con sus otros hijos.

Con sus hijos mexicanos. Mexicanos todos,

pero ninguno de la misma madre.

Mi padre era un asturiano tremendo. ¿Sí?

Cada uno somos de un matrimonio. Qué barbaridad.

A papá lo vi... ¿Cuántos hermanos tienes allí?

Yo tengo 52 años, mi hermana tiene 62,

mi hermano tiene 72. Si papá hubiera estado aquí,

yo no sé si hubiera podido dedicarme a lo que me he dedicado

de la misma forma.

No sé si hubiera podido hacer "Pepi, Luci, Bom" con 15 años.

Entiéndeme.

Posiblemente no. Posiblemente no.

Hubiera sido una guerra tremenda.

Pero como papá lo veía en la distancia

y yo llegaba a México y si él iba al aeropuerto,

estaban los fans esperándote, me pilló como famosa

y nunca me dijo si vio la película o no.

O sea, que bien, pero si hubiera estado aquí,

no hubiera tenido las mismas posibilidades seguro.

¿En qué momento de tu vida

recuerdas que Olvido pasó a ser Alaska?

Pues yo no siento dicotomía,

no hay Olvido y no hay Alaska,

pero sí hay un momento, aproximadamente a los 12 años,

que yo empiezo a interesarme

por la música que no era la propia de las niñas de 12 años,

descubro a David Bowie... Y digo: "Madre mía, qué guapo es.

Yo quiero ser así. Yo quiero vestirme así".

Esto.

Y empiezo a colaborar en lo que entonces se llamaba

prensa marginal madrileña, que tú ni conocerás,

porque tú estabas en otra entonces. Prensa marginal madrileña.

Que eran revistas... Unas eran más anarquistas,

otras eran de cómics... Se vendían en El Rastro,

en los puestos. Y yo traducía. Como era la que sabía inglés,

traducía los cómics, cómics "underground"

de alto voltaje. Y fue la primera vez

que tuve que firmar Olvido fuera de los exámenes del colegio.

"A mí mi nombre no me gusta".

Y encontré el nombre de Alaska en una canción de Lou Reed.

Tiene una parte que dice: "Y sus amigos le llaman Alaska".

Y me lo quedé. ¿Tu madre qué te decía?

Mi madre era madre. Mi madre es una señora estupenda.

Si te lo hace tu hija, te dirá: "Bertín, ¿qué más da?".

Pero mi madre debía ejercer de madre y de madre única".

De madre y padre. Claro.

Y siempre me asustaba con: "Te voy a mandar a un internado",

o: "Te voy a mandar con tu padre".

Yo enmendaba dos días.

Cualquiera de las dos cosas... Enmendaba dos días.

Te asustaba. Y no me hubiera gustado

ninguna de las dos, pero... A ver, era un intento de...

Yo también lo entiendo.

Llegué con 14 años y le dije: "Tengo un grupo".

Me preocupaba que era muy joven,

que tenía 14 años,

que los demás eran mayores

y ella no se podía meter en los lugares que iba,

en las discotecas. Nunca fue una niña de ir a bailar,

eso no, pero le gustaba ir a mirar;

porque quería ser artista, pero yo no le hacía caso.

Ella todo lo resolvía en casa. Decía: "¿Tienes un grupo?

Que vengan a casa y que los conozca yo".

Ensayábamos en mi habitación. Mi madre se asomaba,

nos veía y decía: "Si son buenos niños".

¿Cuándo empezaste tú a cantar? O sea, ¿la música cuando empezó...?

Yo empecé primero con la guitarra.

Yo era la guitarrista rítmica, porque no sabía hacer solos.

La guitarra rítmica de Kaka de Luxe.

Yo no cantaba.

Y después, en los Pegamoides,

al principio, tampoco.

Yo seguía siendo la guitarrista.

Y, de repente, un día decidimos que no queríamos tener el cantante

que teníamos... ¿Cuántos años...? Perdóname.

¿Cuántos años tenías tú cuando lo de Kaka de Luxe?

14. 14 años.

Y empiezo a cantar con 16 o 17, más o menos.

A mí me parece que la gente empieza muy tarde.

Cuando veo a los grupos que empiezan, digo:

"Qué edad tienen". Y me dicen: "27".

"Son mayores". "Bertín, qué alto eres".

"Comparado con Romay, soy enano". Esto es igual.

Sí. Claro.

Comparado contigo, empiezan tarde. En ese momento

empezamos todos muy jóvenes, porque todos pudimos hacerlo...

Pero ¿por qué empezaste? ¿No te apetecía estudiar?

¿Querías ser famosa? ¿Por qué? Quería llevar la vida...

¿Querías ligar? No, he sido muy pava siempre.

Por eso empecé yo. Yo soy mucho más pava que tú.

Hasta de mayor no me he espabilado.

No, quería llevar la vida

que yo creía que llevaban las personas que a mí me gustaban.

Yo leía las biografías de los músicos,

de Warhol, de...

Entonces, yo decía: "Esto es lo que a mí me gusta".

Y el colegio lo dejé con 14 en lo que se llamaba

el Graduado Escolar, que eras que tenías la educación básica.

Yo ya tenía mi primer "single" de Kaka de Luxe grabado.

Llegué con el disco a casa y dije: "Mamá, quiero dejar de estudiar,

porque en el colegio son niños y me aburro como una ostra".

Era como llevar una doble vida: el uniforme por la mañana

y luego ponerme como yo de verdad sentía que era.

Me dijo: "Si no quieres estudiar... Pero vagos en casa no".

Me puso a trabajar de secretaria con unos amigos suyos adorables,

porque acoger a esta niña de 14 años...

Sí, sabía inglés y podía llevarles la...

Pero fueron unos benditos.

Si tú hubieras tenido una hija, ¿hubieses sido igual de tolerante?

Pues no sé.

Creo que no te queda más remedio que serlo.

Bueno... Y hay que...

Imagínate que...

Es que a veces las convicciones de cada uno pueden verse removidas.

Entonces hay convicciones que las vemos

desde lo políticamente correcto y decimos:

"Cuánto se ha avanzado, que todos podemos llegar a casa

y decir que tenemos una novia o que soy un chico y tengo novio".

En eso hemos avanzado mucho,

pero eso ha removido convicciones familiares fuertes.

A ver, yo tengo mis problemas con la gente

que tiene determinadas actividades relacionadas con los animales.

Si tengo un hijo y me sale torero, yo no lo comprendería,

por ejemplo. ¿Le dejarías ser?

Es que yo no soy nadie para no dejar ser.

Estas cosas pueden pasarte,

porque, además, la ley de Murphy es inexorable.

# Bailando.

# Bailando.

# Bailando.

# Mil campanas suenan # en mi corazón.

# Qué difícil es pedir perdón.

# Ni tú ni nadie puede cambiarme.

# Retorciendo palabras de amor,

# intentando que hagan por mí

# lo que yo ya no puedo. #

¿Para ti qué fue exactamente la Movida?

Para mí fue un momento de explosión

de unas determinadas personas que, probablemente,

no eran las que representaban a ninguna de las dos Españas

polarizadas que había en ese momento.

En el año 76 o eras de Franco

o eras del Partido Comunista... O eras o anti.

Entonces unos bichos raros como nosotros,

que pensábamos en Warhol, en Bowie o en el Studio 54 de Nueva York...

Yo recuerdo las primeras entrevistas en Interviú...

"Sois apolíticos".

Se usaba mucho lo de: "Es que yo soy apolítico".

No es que seas apolítico, es que estás en otra.

Pues éramos esos bichos raros y esos bichos raros

no eran de una generación. Yo tenía 14,

Almodóvar a lo mejor tenía 27, el otro...

Y éramos los que no encajábamos ni con el dogma de unos

ni con el dogma de otros.

¿Lo de la Movida era liberación de todo tipo o no?

O sea, vamos a ver, porque hay mucha gente

que, cuando hablamos de aquello, dice: "Era la liberación sexual".

¿La liberación de qué? No, fue un momento de todo.

A ver, yo tenía 14 años. Para mí no fue liberación sexual,

es que me tenía que tocar en breve. El libertinaje.

"Esto es un libertinaje". Carmen Martínez-Bordiú decía:

"Somos todos bisexuales". Y digo: "Coño, pues vale".

Pues perfecto. Lo acepto encantada.

No, para cada uno fue una cosa diferente.

Probablemente, para muchos señores la libertad consistió

en poder ver a las señoras en las películas,

para otros consistió en que les legalizaron un partido

y pudieron votar lo que siempre habían pensado

y para nosotros fue otra historia.

Fue poder hacer de nuestra propia vida

una historia paralela.

Nosotros somos como una historia paralela

en ese momento de transición, que es muy brillante

como momento de tolerancia por parte de todos.

Es verdad. Además, nosotros hemos tenido a Adolfo Suárez

en el programa... Lo vi y fue muy emocionante.

Habló de su padre y fue precioso. Pero fue muy emocionante, porque...

Es increíble que en una generación ya no se conocen las cosas.

Yo soy estudiante de Historia y cuando estudio, Mario me dice:

"¿Te crees todo lo que lees?

¿Quién te dice a ti que este señor...?".

Tiene un poco de razón, porque si una generación

ya no se acuerda de lo que pasó aquí en el 76, en el 81 o en el 81,

¿cómo vamos a saber lo que pasó en 1712?

Qué tipo Mario.

Yo no le conocía.

Qué personaje. A ti... Además, a ti no se te conoce...

No te conozco ninguna relación que no sea Mario.

Tú conociste a mi novio anterior a Mario.

Fue cuando trabajamos juntos. Alguna vez cenamos...

Sí, alguna vez. Pero nada más.

Yo soy de relaciones muy largas. Mario empezó a trabajar con él.

Mario trabajaba en la discográfica donde por fin...

¿Ah, sí? Sí. Cuando yo trabajé contigo,

estábamos en un momento muy delicado,

pero muy bueno.

Fangoria. Nacho y yo.

Habíamos pasado Dinarama, habíamos vendido millones de discos

y habíamos hecho millones de conciertos.

Y habíamos hecho la apuesta por un proyecto nuevo complicado,

electrónico... Lo que fuera. Nos quedamos sin discográfica,

nadie nos llamaba para conciertos. De repente,

entramos en contacto con una discográfica pequeña,

con Subterfuge, y Mario trabajaba allí.

Él ya nos conocía y nos había entrevistado.

Le gustaba... Era fan del grupo, ¿eh?

Y cuando salió nuestro disco, él dijo: "Me gustaría dedicarme,

dentro del equipo que somos, a este proyecto".

Y se dedicó.

Y se dedicó en cuerpo y alma.

¿Cuál fue tu primer éxito musical con repercusión que recuerdas?

¿Cuál fue? A ver,

el primer éxito masivo es "Bailando", año 82.

Coincidíamos tú y yo por todos los lados.

Eso fue al año siguiente de empezar yo.

Empezamos casi juntos. Coincidíamos en los musicales...

¿Los Pegamoides? Los Pegamoides.

# Bailando... # Exactamente, año 82.

Y luego, ya con Dinarama, fueron "Ni tú ni nadie",

"¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?"... Ya en el 84-85.

Me acuerdo que en aquella época tenías un programa en la tele

que era histórico. "La bola de cristal", ¿no?

Sí. La conocía por la televisión,

de "La bola de cristal".

Después, de cuando salía cantando y eso.

Siempre me ha sorprendido un poquito su forma de vestir,

cómo ella era. O sea, la veías un poquito rara.

Eso es...

A partir del 84

ocurre esa maravilla:

que Lolo Rico, que es la directora, piense que en esta santa casa

podemos presentar personas que no somos presentadores de la casa.

Fue importante para una generación.

Pues para una y para varias,

porque están los que eran pequeños, como tus hijas en ese momento,

que me miraban... Por los ojos, creo que era Alejandra.

Recuerdo unos ojos como platos mirándome desde abajo.

Eso lo tengo que contar. Nos conocemos hace muchos años,

pero yo recuerdo con especial cariño

una vez que fuiste a mi casa en Jerez...

En Jerez. No sé por qué.

Habríamos cantado en algún sitio o habría algún festival.

No recuerdo la causa. El caso es que viniste a mi casa

a tomar algo y mis hijas, pequeñitas...

A los cinco minutos desapareciste y todos: "¿Dónde está?".

Y estabas en el cuarto de mis hijas

jugando con ellas en el suelo. Y me acuerdo

de la mirada de Alejandra de arrobamiento

cuando te veía los tatuajes y el pelo colorado o algo así.

No recuerdo cómo ibas. Pero estaba como entusiasmada.

Y me hizo una gracia enorme, porque me pareció

un detalle fantástico encontrarte con los niños jugando en el suelo.

Es un detalle... Es que como nos sueltes,

y en eso Mario es como yo, desaparecemos. ¿Y dónde estamos?

Si hay animales y niños, ya sabes dónde puedes encontrarnos.

Cuántos caballos.

Hola. Hola, ¿qué tal?

¿Cómo estás? Bien.

Soy Mario. Encantado. Sergio.

Encantado, Sergio. Me dijo Bertín que tenía...

Pero esto es espectacular. Este se llama Capital.

Capital. ¡Uy!

Hola, Capital. Yo me metería a este caballo en la cama.

Que no puede ser, porque el caballo quiere estar en su...

Llega un momento que también él... Mira, mira.

Lo ves como a una persona. Hombre.

Son personitas. Mira.

Hola.

¡Uy! A este le he gustado yo.

¡Uy!

¿Cuál es la función del semental? Cubrir a las yeguas

para que salgan potros. Claro, es su labor.

¿Cuándo lo hacen? Normalmente, una vez al año.

¿Una vez al año solo? Sí.

Uy, pobrecillo.

# Zoom, zoom, faradio, faradio.

# Zoom, zoom, # y me importa un vatio.

# ¿Qué tiene esta bola # que a todo el mundo le mola?

# Te sientas enfrente # y es como el cine.

# Todo lo controla, # es un alucine.

# Es como un ordenador personal.

# Es la bola de cristal. #

"La bola" nos unió a esa generación,

a la generación de tu hija, obviamente,

a la generación de tus hijas, pero también a generaciones

más pegadas ya a mi edad. Gente que veía "La bola"

y encontraba otra lectura que los niños no debían encontrar.

A los niños les gustaba lo que veían y ya está.

O veían la historia del cine, de la música...

Fueron cuatro años. Un programa que dura cuatro años

tiene posibilidad de marcar un poco.

¿Por qué dices que tenía una doble lectura "La bola de cristal"?

La tenía. Era un programa con unos guiones

que en algún momento al final de su historia...

Yo no estuve hasta el último momento de "La bola",

pero al final tuvo sus problemas. Hubo un momento

en el que pedían los guiones. "La bola" hizo campaña anti-OTAN.

A los electroduendes los recuerdo con un cartelito de "OTAN no".

Eso lo ve un niño y ve un cartelito o ve...

Pero el que lo ve desde otra perspectiva...

Creo que tuvimos mucha suerte en varias cosas.

Determinada gente nunca vio "La bola".

"Hay un programa de muñequitos...".

Y así no nos quitaron nunca... Solo había una señora que llamaba

porque mi pendiente era un crucifijo.

Llamaba todos los lunes. "Ha vuelto a salir esa chica

con un crucifijo en la oreja". Y yo: "Si no tiene nada que ver".

Bueno, y...

Lo que no sabía ella es que tú eres religiosa.

Ya, pero cuando hablas con determinadas personas

que están muy pegadas al dogma, tampoco eso vale.

"Yo soy creyente. -Pero no me vale,

porque el crucifijo no se lleva en la oreja.

-Yo lo llevo donde quiero". Claro.

Para mí no es una irreverencia. Para mí no es una irreverencia.

Yo jamás llevo nada de una religión que no me guste,

que no me... Con la que no sienta empatía,

porque es algo muy personal lo espiritual.

Bueno, resumiendo, que "La bola" valía para verla a muchos niveles.

Oye, ¿alguna vez has tenido que renunciar a algo importante

por seguir en tu profesión, en tu carrera?

No. A ver, las típicas cosas:

"¿Has renunciado a tener hijos por la carrera?". No.

He renunciado a tener hijos porque no quiero tener hijos.

Porque me gustan mucho los niños.

Eso no es tener hijos. Eso es educar.

Y eso es otro planteamiento de vida.

Siempre le digo a Mario que si nos gustan tanto los niños,

ponemos una guardería, disfrutamos de los de los demás

y a las seis de la tarde se van a su casa

y no tenemos que educarlos. Los podemos malcriar.

Es una responsabilidad tremenda. Que no.

Oye, que hay gente que de verdad necesita tener esa experiencia,

y yo no necesito tener esa experiencia en mi vida.

Lo tienes clarísimo. ¿Lo has tenido clarísimo siempre?

Siempre.

Ahora, tu momento profesional, ¿cómo es? ¿Cómo te sientes?

Es muy cómodo y hay que azuzarlo para que no sea tan cómodo.

Llevo tantos años diciendo:

"¿Qué le pide usted al Año Nuevo? Que me quede como estoy".

Otra vez este año lo tengo que decir.

Lo tengo que decir. ¿Y personalmente?

También. También, porque yo no soy...

Hay gente que es muy... Aparte, con Mario llevo 16.

No estamos pasando el principio.

Pero hay gente a la que le gusta mucho

el principio de las relaciones.

Las estimulan... A mí me vuelve loca.

Porque no estás en lo que tienes que estar.

Estás nada más en la tontería.

Entonces, a mí me gusta cuando todo se...

Se normaliza. Se normaliza.

Yo es cuando empiezo a disfrutar de verdad.

Con Mario no solamente estoy bien, que es una cosa estupenda,

sino que estamos bien con nuestras familias,

que eso es un regalo que no puedes elegir.

Eso es importantísimo. Es que no puedes hacer nada

porque sea de una forma o porque sea de otra.

Es que Mario es igual que mi madre.

Se parece más él a mí que Olvido. Nos parecemos más.

Tenemos cosas más en común que Olvido y yo.

Olvido es muy seria y yo no soy seria.

Soy tipo Mario.

No hay dos personas más iguales. Esto debe ser un Edipo

o no sé cómo se llamará. Es raro.

Vitales, positivos, quieren hablar con todo el mundo,

conocen a todo el mundo... Y luego, entre...

Yo adoro a sus padres, que son tranquilos...

¿De dónde ha salido él? Con tanta seguridad...

¿De dónde ha salido él? Al abuelo.

¿Al abuelo? A su abuelo materno, que era divino

y también lo tuvimos hasta hace muy poquito.

Es que Alaska para mí no es solo cuñada. Alaska para mí...

La Olvi, yo Alaska no la llamo nunca.

La Olvi para mí es amiga, cuñada, compañera, jefa,

porque trabajo con ella.

Por lo tanto, yo creo que hay una palabra que puede...

La mejor palabra que puede definir a Olvi es que es muy generosa.

Un momento supongo que durísimo fue cuando perdió a su hermano, ¿no?

Mucho. Para él, para su familia y para todos.

Porque como te decía, esta familia que tenemos es muy rara

porque los amigos son amigos de todos.

Los amigos nuestros, los amigos de Ángel, de su hermano,

eran también amigos de la familia.

Y probablemente, a ver,

ya nos lo dijo su madre en su momento a su hermana y a él,

que ella ya lo había pasado de joven por perder a su hermano:

"Vosotros sois jóvenes, tenéis vuestra vida,

esto duele muchísimo, pero pasará de alguna forma".

Pero claro, para ellos no ha pasado.

¿Cómo cuestionas esto?

Pues al principio muy mal, porque además todo el mundo...

Yo recuerdo alguna persona que me dijo:

"Ha sido para mí muy extraño ver a Mario derrotado".

Porque no es... Es todo lo contrario.

Claro. Perdió la alegría. La perdió años.

Me di cuenta que le había vuelto la alegría viendo la tele.

Porque se rió con un programa de televisión, con "Aída".

Mario no ha dejado de reírse nunca, probablemente,

pero un día de repente pensé: "Se está riendo de verdad".

Aunque sea un segundo. Está pasando a otra fase.

Y a vosotros dos como pareja, como matrimonio...

No fue fácil. Yo pensaba: "Lo he perdido".

Lo miraba y decía: "Es que no es él. Lo he perdido".

Y todo eso que vosotros veis de Mario desde fuera,

no es lo que a mí me enamora de Mario.

A mí no me enamora de Mario que sea tan amigo, tan abierto,

tan gracioso. A mí me enamora el otro Mario.

El que está cerrando un contrato con un teléfono. El que yo conocí.

Yo, de repente, pensé:

"Todo esto que yo he dicho que es lo que no me gusta de Mario

también me gusta mucho de Mario y no quiero que lo pierda".

Y lo había perdido. Pero poco a poco...

Supongo que es suerte... Fue el duelo.

Es estar enamorados de verdad, porque a lo mejor si esto te pasa

en otra época de la vida, yo qué sé.

Pero cuando estás enamorado, cuando tienes una familia al lado,

es cuestión de tiempo y de dejar que pase.

¿Hay secreto para ti para tener una pareja así

durante tanto tiempo? No hay secretos.

Me encantaría que hubiera un secreto

que ahora lo vendo y me hago millonaria,

y ayudó a todo el mundo. Qué va. No hay secreto.

No perderse el respeto jamás.

Porque cuando hay pérdida de respeto, no hay vuelta atrás.

Nosotros nunca hemos llegado, ni por asomo, a ese punto.

Aprender a conocerse. Los dos primeros años son eso.

Mira, a propósito de eso... ¿Qué?

Me divierte hacerte una serie de preguntas

y luego se las voy a hacer las mismas a él.

Vale. Vale. "Su media naranja", como Jesús.

¡Qué lindo! Sí.

¿Cuál crees tú que es el plato favorito de Mario?

A ver, en lo único con lo que disfruta,

que dice: "Me voy a comer", es una hamburguesa del Burger.

¿Ah, sí? Lo demás le da igual.

Además, es sencillita. Lo demás le da igual.

Yo con lo único que lo veo disfrutar...

Es con eso. Es con eso.

¿Y tú? Patatas fritas.

¿Hay algo que te saque de quicio de Mario?

Sí, muchas cosas. Pero algo así especial.

Pues ese humor que no acaba nunca, que se ríe de todo, con todos,

de todos... Y a todas horas.

A todas horas. Que todo le viene bien.

Nadie le cae mal. No es posible. ¿Y a él de ti?

Lo cuadriculada que soy también para el ocio,

eso le saca de quicio.

Yo sé que hoy tengo que estar aquí contigo. Lo tengo apuntado y tal.

Pero también tengo apuntado que tal día quiero ir al cine

y tal día quiero ir a comer.

Y tal día quiero ir a la tienda a comprar esto.

"El ocio no se puede programar".

Después de verle cómo ha venido para montar a caballo,

tengo que preguntarte cómo duerme. ¿Se pone un pijama? ¿Qué se pone?

Nada, un calzoncillo. Ah, vale.

Un calzoncillo nada más, invierno o verano.

Yo en invierno soy un Gusiluz.

Yo soy como de camiseta de algodón y malla de algodón.

Tiene que ser de algodón. Sí.

Pero sí, con pieza completa. ¿Y ronca por la noche?

Sí. ¿Ronca?

¿Con lo delgado que está? Sí.

Joder.

Sabes que nosotros para cantar nos ponemos estas cosas anatómicas

donde escuchamos nuestra voz. Sí, sí. ¿Con eso duermes?

Donde nos los hacen, te hacen también unos tapones anatómicos.

¿Qué me estás contando?

¿De verdad? A mí me los hicieron en Holanda.

Hay unos en Madrid.

No sé si los mandan a hacer fuera, pero vas a Madrid,

te hacen la medición, te toman el molde

y nos hacen los casquitos de cantar.

Pero ¡qué me dices! Y ya que tienen el molde,

te encargas un par de juegos de tapones para dormir.

¿Es verdad...?

Eso me lo han contado y me parecía graciosísimo.

¿Celebráis todos los años el aniversario del primer beso?

10 junio. ¡Qué bueno, macho!

¿Cómo fue ese beso? Para acordarse todos los años

ha debido ser la pera. Fue así, pum.

Un piquito.

Sí, pero fue el que te da la pauta...

Porque tú, cuando estás así con una persona,

con la que estás trabajando,

además, dices: "¿Me estaré yo volviendo loca?

Me parece a mí... Para empezar, que me gusta.

Para empezar, que más que me gusta, me estoy enamorando".

Sin más.

"Y me parece que igual puedo ser hasta correspondida".

Y dices: "No, estoy loca".

Y ese pico es el que te da el pistoletazo de salida

para decir: "No estaba yo tan equivocada".

¿Quién se arrancó? Él.

¿Sí?

A ver, Bertín, tú has visto mi estatura

y has visto la de Mario. Yo no me puedo arrancar,

a no ser que me lance. Él se agachó y me encontró.

¿Por qué no le vamos a echar un vistazo? ¿Él que está haciendo?

Es que me da mucho miedo que le hayamos dejado solo tanto rato.

Me había dicho antes que se quería ir a la cuadra a ver los caballos.

Los animales le encantan.

Miedo me da lo que vamos a encontrar.

Pues venga, vamos. Vámonos.

¿Vamos a cepillarla? Venga, vamos.

¿Quién va a cepillar a la India?

¿Quién va a cepillar a la India, que es la niña más guapa del mundo?

¿Quién la va a cepillar? Los tienes muy bien educados.

Están muy bien educados.

Desde luego, están muy bien educados.

¿Quién te quiere más que yo? Dímelo, un besito.

Si después yo soy seductor.

¿Sabes? Yo te quiero decir que lo cual final...

Todo el mundo me decía de pequeño: "Maricón, maricón".

Y luego al final el que se enrollaba

con las amigas era yo. Ya sabes lo que te quiero decir.

Parezco tonto, pero no soy nada tonto.

# Y así peinaba, así, así. #

¿Tú sabes cómo montaría? Pero yo no sé si eso es muy recomendable.

A todo coño. Te quiero decir, yo me subiría aquí.

La montura no le hace daño, ¿no? No.

¿Y esto de aquí? Un poquito. Hombre...

Depende de la forma como lo utilices.

A mí también me tendrían que poner a veces un poquito para callarme.

Claro, porque a mí me gustan mucho los caballos, pero yo soy un loro.

Yo vengo de la especie del loro y la cacatúa.

¿Dónde está, en las cuadras? Sí, allí, en las cuadras.

Creo que se ha ido para allá, sí.

Pues lo encontrarás como me encontraste a mí

jugando con los niños. Estará él jugando con los caballos.

La ponemos en lo alto. ¿Cómo?

¿Así en lo alto?

Pero si yo... Ay, maricón, espera un momentito, a ver...

Una... Escúchame, no quiero que se asuste.

Una, dos y... No se asusta.

¡Ay!

¿Vale? Y ahora le ponemos lo que es la baticola.

¿La baticola?

¿La baticola no era...?

Lo del Cola Cao. La baticao.

(RÍEN)

¿La baticola qué es? La baticola es esto.

Ah... Y le metemos la colita por ahí.

Para que la montura no se vaya hacia adelante.

Y ahora le vamos a poner... Le vamos a poner el cabezal.

El cabezal. ¿Vale?

El cabezal lo que hace es... Es el mando del caballo.

Mira qué guapos estamos.

Venga, pues. Mi India, Sergio y yo.

Qué bien.

¿Te importaría hacernos una foto con India?

Claro, me encantaría.

Una, dos y...

Ole, tu coño.

Ole así. Y ahora te doy un beso,

para que tú no veas que soy tan raro.

De verdad, que me has ayudado mucho.

Gracias por la lección que me has dado,

que eso es muy importante.

¡Hala!

Marito. Hola.

Bueno, Olvi. ¿Y esta niña tan linda?

Se llama India. ¿India?

La India. Esa se llama Claudia.

Esa es Claudia por mi hija.

Está el semental que está dentro. Hola, India.

Mira, se llama Sergio.

Me ha enseñado a hacer todas las cosas.

He puesto el colicoli este que se le pone en la cola.

¿El colicoli? El colicoli.

La baticola. La baticola.

Después esto se llama la jinca. No, chinca.

Cincha. Cincha.

Y esto se llama... El cabezal.

El cabezal. No te has acordado de nada.

Sí me he... Joder. Hola, preciosa.

Olvi, cariño, mira.

Bueno, vamos a ver, escucha una cosa.

Le vas a enseñar, ¿no? Yo te voy a enseñar en 10 minutos

a andar tranquilo y solo a caballo, ¿vale?

Si yo ya...

Yo te digo una cosa, como tú me dejes aquí más solo con Sergio,

la finca me la quedo yo.

(RÍEN)

Pues vámonos la picadero... ¿Al picadero nos vamos?

Al picadero. ¿Los tres nos vamos al picadero?

Sí. (RÍEN)

A ver, yo os espero aquí. No, tú vente para acá.

No, yo no me puedo meter ahí.

Tú quédate aquí. Con los tacones.

Bueno, ¿ya te has enterado cómo subirte o no?

Más o menos. Vale, pues venga.

A ver... Pones esto.

Me voy a quitar el sombrero. Bueno, quítate el sombrero.

¿Sabes a quién te pareces?

Te pareces al capataz de J.R. Y los de "Dallas".

Esto es como "Dallas". Mete el pie ahí.

Pero ¿cuál, el izquierdo o el derecho?

El izquierdo. Siempre hay que subirse por el lado izquierdo.

El izquierdo. Ya, pero yo no sé... Es disléxico.

Soy disléxico y muchas veces no sé si estoy en la izquierda

o en la derecha. Bueno, pues ya te lo digo yo.

¿Dónde hay que estar, Bertín? ¿En la izquierda? En el centro.

En el centro, porque es lo mejor, ¿verdad?

Mario, su estrella al caballo. ¿Te quieres subir ya, coño?

Cállate ya. A ver, ¡ay!

¿Tú te puedes creer que yo puedo venir

con unos zapatos de Yves Saint Laurent a montarme...?

Agárrate aquí. Agárrate ahí y ahí atrás.

(RÍE) Espérate.

Escúchate. Así. Ahí.

Bueno, bien.

Vamos a ver, espérate. El otro pie vamos a ponerlo...

Atiende. Aquí.

Vale. Ya solo nos falta la yegua.

Mira, vamos a ver, escucha una cosa.

Tú tienes que sentir en tus manos la boca del caballo.

Sin tirarle. Si tú ahora mismo lo tienes así,

no sientes la boca del caballo, ¿no?

No.

Así ya sí. Así un poquito.

Y viene para atrás. Bien.

Sí, porque si tú le tiras,

ella piensa que le estás diciendo que vaya marcha atrás.

¿Ok? Sí.

Entonces tú mete la mano como yo te diga.

Metes el dedo chico aquí.

¿Este cuál es? Este de aquí.

Y el resto... No, pero la mano izquierda.

La mano izquierda. Metes el dedo chico

y el resto de la mano es para agarrar esto, ¿vale?

Ya la tienes agarrada. Vale.

Si quieres que la yegua vaya a la derecha,

le apoyas el pie contrario, el pie izquierdo,

y le tiras a la derecha y ella va.

¿El pie contrario cuál es?

Claro, si eres disléxico, no sé yo, coño.

Mira, me están saliendo muchas cosas.

Yo me voy para allá. No, espérate.

Se quiere salir. India, vente por aquí, cariño.

Así. Venga. Dale.

Yo voy así. Ahí, tranquilito.

Ay. Tú no le sueltes.

No, si no le suelto. Ah, ella sabe. No.

Olvi, ¿a que estoy guapo así? (RÍE)

No te rías, Bertín. Gira. Gira.

Si lo está haciendo todo ella.

Olvi, ya puedo decir que soy un hombre de verdad.

¿Verdad? (RÍE)

Pero si lo está haciendo todo ella, cariño.

Tú sígueme el rollo.

Mírame. Yo te miro.

Échate un poco para delante, con el cuerpo...

No, tampoco te vayas a tirar... Parece que hago una peli porno.

(RÍEN)

No dirás que la pobre...

Esta cosa es la cosa más linda del mundo.

Si nos hemos enamorado la India y yo.

Te la voy a robar. Esta se viene conmigo.

Vale, chica, vámonos. Venga, India, vamos para allá.

Venga, así.

¿No ves que me hace más caso a mí que a ti?

No, y ahora para allá.

Y escucha, niña, mira, por allí, vamos para allá. Venga.

Con una mano. Mete el dedo meñique... (RÍE)

Si da igual el dedo meñique que no el dedo meñique.

Pero vamos a ver, da igual el dedo meñique,

ella no me está viendo, Bertín. No, pero lo llevas más cómodo así.

Mete el dedo chico.

¿Tú crees que voy cómodo cómo yo voy hoy vestido?

Bueno, vas cómodo, la yegua no hace nada,

vas fenomenal y con confianza. Yo voy con mucha confianza.

Dale para la izquierda. ¿La izquierda cuál es?

¿Esta de aquí? Le tengo que dar con esta.

Sí, con la mano... Echa para acá con la mano, hijo.

¿Así? Vamos. (RÍE)

India, para atrás no, para delante.

Pero que no hagas así con la mano, que ella no entiende.

Tú con la mano para acá con las riendas.

Ah, así. Ahí.

Ay, mi niña, mi chica, con lo guapa que es.

Dale con los pies un poco. Venga, vamos para allá.

# Siete caballos # vienen de Bonanza. #

Yo me quedo con esta finca.

Yo me quedo con todo esto. Vale.

Y ahora vamos para allá. Vamos por la derecha. Venga.

A la derecha. Y ahora...

India. Cariño, para la derecha.

No. ¿Sabes qué haremos? Saldrás conmigo para fuera.

Ay, qué bien, que nos vamos para allá. Venga.

(RÍEN)

Verá cuando vea la puerta abierta, no tienes ni que tocarla.

Verá cómo sale ella sola.

Ay, qué bien.

Olvido, ponte aquí conmigo, chocho. Para, párala.

Tírale de la boca. Tírale de la boca un poco.

Ahí. No, pobrecita.

Si es para que pare. Mario.

Mario, tira. Que voy para allá.

Hemos estado aquí un ratito largo con Alaska

y, mira, yo quería saber cómo fueron tus recuerdos

de pequeño, de tu casa, de tu infancia,

de tu familia, de pequeño. Pues muy bonitos.

Muy, muy bonitos;

o sea,

el estar en una estructura familiar muy establecida,

el querernos, de verdad, en serio,

y que esa estructura se mantenga con el paso del tiempo.

Yo, por ejemplo, hablo con mi padre y mi madre

todos los días por teléfono.

Les llamo por la mañana y por la noche

para decirles los buenos días y las buenas noches,

pero la putada es, con perdón de la expresión,

que primero se pone mi padre y luego mi madre

y tengo que repetir lo mismo.

Después, mi hermana Marta es nuestra vecina.

Le recuerdo siempre haciendo cosas,

le recuerdo, aparte haciendo cosas

que no eran... ¿Cómo te digo?

Que no eran propias de su edad.

Siempre le gustaba estar con la gente mayor que él.

Le recuerdo sentado alrededor de la mesa camilla

en cabeza de la abuela Luisa, queriéndose enterar de todo...

Lo que solemos llamar un excusado.

Y después, desgraciadamente, echo mucho de menos a mi hermano.

A tu hermano. Angelito.

Que...

Que se te fue. Se fue.

Pero se fue de una forma muy...

Muy repentina.

Y aunque creo que las personas estamos acostumbradas,

porque sabemos que nos vamos a morir,

que un tío de 32 años

desaparezca de la noche a la mañana

y, encima, que era nuestro hermano mayor,

que nos fijábamos.

¿Fue un accidente? Fue un accidente.

Hubo un accidente.

En el primer momento, yo me rebelé mucho

y me enfadé.

Mira, este es mi hermano Angelito que me dice:

"Cállate, maricón, que hablas más de la cuenta".

Pero no. Te quiero decir que le atropellaron.

Le atropellaron. Estaba con su motillo ahí

y una ambulancia pasó y lo atropelló.

Y...

Fue... ¿Cómo te enteraste de eso?

Yo me enteré... Bueno, ¿te cuento eso?

Yo estaba viajando de Benicasim a Málaga,

porque había actuado con Fangoria.

Y de repente suena el teléfono, estaba con Olvido...

Después de que llegué a Málaga, destrozadito.

Sí, claro. Y me dice Olvido:

"Oye, ha llamado Martita,

que Angelito ha tenido un accidente en la moto

y tenemos que salir".

Y yo digo: "Bueno, si está bien,

esperamos y salimos con el grupo en la furgoneta".

Y me dice mi hermana Marta: "Tienes que venir ya".

Y yo ahí veo un cambio.

Pero ¿sabes?

Hasta en las cosas malas te tienes que quedar con lo bueno.

Nunca se me olvidará la endereza que tuvo mi mujer,

porque mi mujer lo sabía antes que yo,

y me pongo muy... Perdona. No, no, estas cosas pasan.

Y ella lo sabía y me decía:

"Venga, niño, tienes que sacar el avión,

que nos tenemos que ir...". Desde Málaga, me acuerdo,

y teníamos que coger... Y yo no sabía,

estaba como los locos, ¿sabes?, sacando los billetes y tal.

Y ella sabía que mi hermano estaba muerto,

pero no me lo dijo hasta que llegué a mi casa.

Y fue... Pero yo, según iba, yo pensaba de todo.

Estas cosas, de forma egoísta también,

yo decía: "Si ha tenido un accidente,

que se quede como sea,

pero que mi hermano siga estando aquí".

Pero mi hermano no.

Entonces, cuando llego a casa de mis padres

y veo la puerta abierta...

Y fue muy duro

porque fue enfrentarme por primera vez

a la pérdida de un ser querido

y, sobre todo, la putada más grande

es que era cuando mejor estábamos.

Pero Olvido siempre ha estado ahí y siempre está ahí.

¿Cómo fue ella en ese momento contigo?

Pues aguantando mucho.

También desesperándose en un momento dado

porque veía que yo no tenía la vitalidad

que tenía en ese momento.

Y tuvimos una crisis. Tuvimos crisis

y ella... Me acuerdo que hablando de lo nuestro decía:

"Yo no quiero que Mario cambie la forma de ser".

Y durante una época yo cambié la forma de ser,

pero un día le dije: "Olvi, dame un poco de tiempo,

me tengo que recuperar, me tengo que recuperar porque...".

Porque, incluso,

fíjate que yo, tras la muerte de mi hermano,

decidí convertirme en el patriarca de mi familia

cuando mi padre lo hace muy bien.

Pero entonces, yo me dediqué a hacer la compra.

Que mi madre me decía: "Niño, no compres más cosas

en El Corte Inglés". Y no sé qué.

Y hay una cosa muy bonita que me dijo mi suegra, América,

una persona maravillosa también.

Y me dijo: "Ay, niño, con lo bien que estábamos ahora,

que por primera vez hemos encontrado una familia

mi hija y yo".

A mí eso...

Nunca se me olvida.

Me acuerdo cuando murió mi hermano...

Eh... Yo tenía esa especie de que no me había despedido de él.

Mi madre habló con él esa noche por teléfono, mi padre,

mi tía Elena.

Y yo todo el rato: "Qué putada, no me he despedido de mi hermano,

tenía que haber estado ahí".

Y a los dos días, porque nos fuimos a vivir a casa de mis padres,

a Vicálvaro.

Un día por la noche

mi hermano se despidió de mí.

Se despidió.

Pero no te diré que vi a mi hermano porque es mentira,

simplemente noté que me abrazaban.

Y lo más fuerte es que yo...

Se despierta Olvido, porque dormía en la cama esta

de los muebles de madera de los años 80,

donde mi hermano dormía arriba y yo abajo,

y se despierta Olvido y me dice:

"¿A que te has despedido de Angelito ya?".

¿De verdad? Te lo juro.

Y yo desde ese día me levanté más tranquilo.

Y fue y me dio un arranque... Y te dio paz.

Sí. Me dio paz, porque me di cuenta

que no todo se acaba aquí.

Lo que pasa es que esto es muy bonito.

Sí. Esto es muy bonito.

Esto es maravilloso.

Estas parras que tienes tú ahí, de cientos años.

Estas cosas aquí en las que estamos,

pero la vida es así. ¿Tú eres religioso?

Yo sí, a mi manera, pero lo soy.

Lo soy y mucho.

Pero ¿cuál es tu manera? Llevarla a mi terreno.

Es decir, yo no sigo los dogmas,

porque creo que los dogmas son muy malos,

pero sí que tengo un lado espiritual desarrollado

que gracias a la educación que he tenido, lo agradezco.

Me encanta ir a misa, de verdad.

¿Y te gustaría casarte por la Iglesia?

No, porque soy profesional, vuelvo a lo mismo.

Yo no puedo jurar,

porque como respeto mucho a lo que respeto,

y respeto mucho el juramento que yo pueda hacer,

no voy a decir: "Juro ante Dios...".

Porque yo a Dios lo respeto mucho. "Amor de por vida".

Tú nunca sabes qué puede pasarte por medio.

Sí. Bueno, eso no hace falta jurarlo en una boda, pero...

Sí se jura. No.

¿No? Y fidelidad se jura. Bueno, igual yo me lo salté.

No, ya te veo.

No, que es de broma.

No, que te quiero decir,

fíjate, es como lo de ser padre.

Si a mí me hubiera encantado ser padre,

de verdad, en serio,

es una cosa que ahí es donde siempre digo

que he notado la diferencia de edad con Olvi.

Es decir, yo con Olvi me llevo 11 años,

ella tiene 11 años más que yo,

y es verdad que en un momento dado...

Pero cuando yo he sentido la necesidad de ser padre,

que me encantaría serlo

porque sé que seré un padre maravilloso,

porque lo soy, porque soy superniñero,

me encantan los niños,

a Olvi el reloj biológico se le pasó.

Y no pudo ser.

También es verdad que Olvi tiene las cosas claras

y Olvi no quería ser madre

porque una amiga nuestra decía siempre eso:

"Si todo el mundo se hubiera pensado

tanto como lo pensáis vosotros, ninguno estaríamos aquí".

Lo que pasa que yo ya tengo 41 años

y yo no sé si los hombres tenemos esas cosas que...

No, ya te digo que no. No tenemos...

No hay problema.

Me dijeron que tenemos la menopausia de los hombres.

Que no, hombre, que no. ¿No?

Te lo digo yo. No, porque tú eres ya...

Yo no lo sé.

No, si hasta el Elton John ha tenido hijos,

imagínate, que es el tío más maricón.

Te quería preguntar por tus padres. Mis padres son divinos.

Cuéntame a qué se dedicaban... Mi padre es electricista

y después fue jefe de Unión Fenosa, que me vino fenomenal Unión Fenosa

porque nos daban las becas, nos pagaban los médicos,

todo, todo.

Y mi madre se dedicó a trabajar en casa.

¿Y cómo era tu relación con ellos cuando eras más pequeño?

¿Has pasado por etapas? Hombre, no,

han sufrido mucho mis padres.

Han sufrido mucho,

porque el mediano les salió un poco raro.

Un niño de barrio en el año 79

que se compre la revista Super POP

y que quiera ser como John Travolta

y esté bailando todo el día con las amigas de su tía

y haciendo piripipí

y después ve aplausos y después desfile de modelo,

pues claro, los padres... Eso cuesta entenderlo.

Y hay que entenderlo. Hay que entenderlo...

Pero al final acabaron entendiendo que no pasa nada.

¿Tus padres te respetaban eso? Sí me respetaban...

Bueno, mi padre me dio una panzada de hacer deporte de chico

que aquello era imposible.

Le apuntamos junto con su hermana a judo,

pero el judo duró dos días

porque hubo uno que le dio un castañazo

y dijo: "Yo no voy más a judo".

Yo pretendía llamármele...

También corrió una pequeña carrera silvestre

en Canillejas,

pero le tuve que apartar porque se ponía muy colorado,

no le gustaba correr y me asustó.

Que el baloncesto. Pero si yo no quiero el baloncesto,

yo prefiero irme a El Corte Inglés con la abuela

y comprarme una cazadora de Snoopy.

¿Sabes qué te quiero decir? Pero está bien que haya sido así.

Al final te aceptan, es igual. Claro.

Mira, me acuerdo cuando hice las Nancy rubias,

ya estaba en el 2004,

ya me había casado,

prueba superada,

según mis padres.

Nos iba muy bien a la Olvi y a mí,

pero un día decidí hacer Las Nancys Rubias.

Y qué hago yo que ponerme el ojo negro maquillado

y me pongo unos tacones.

Y mi madre: "Ay, niño, no hagas eso, no lo hagas.

Con lo bien que te va ahora, ¿qué va a pensar la gente de ti?

¿Qué necesidad tienes?

Dije: "Lo voy a hacer porque quiero".

Y al final lo hice y mi madre es la primera que...

Qué bien Las Nancys Rubias.

También es porque ahora vendemos más y nos pagan más dinero.

# No me cantes villancicos

# porque me pondré a llorar. #

¿Tú veías "La bola de cristal" de pequeño?

Sí, la veía.

Sí, la veía porque soy un niño de esa generación.

De esa generación. Yo tenía 11 años

cuando estaba "La bola de cristal".

También te digo una cosita y lo digo como lo siento,

había un discurso marxista en "La bola de cristal"

que no me gustaba absolutamente nada.

Eso de "viva el mal, viva el capital", mentira.

A mí eso no me interesa nada.

¿Qué pensabas de Alaska en ese momento?

Me acuerdo que me compré uno de sus primeros discos,

me lo compró mi abuela Luisa yendo un día

al Galerías Preciados de Goya,

donde pedía la Tina de Las Grecas

y ahí fui, me compré "¿Cómo pudiste hacer esto a mí?",

que me encantaba ese disco.

Y yo, fíjate,

que cuando ya me enrollo con Olvido y todo eso,

cuando yo hago ese despropósito de enrollarme con mi propia jefa...

Bueno, sigo enrollado con mi propia jefa, que es ella.

Todo el mundo y toda la prensa dijo:

"El fan se ha casado con su ídolo".

No era así. Es decir, me gustaba la música de Alaska,

pero yo descubrí a Alaska cuando la tuve aquí, de cerca.

Además, tiene que ser un coñazo,

perdona que te diga, follar con un ídolo.

Tú follas con las personas.

Bueno, bueno. ¿Me entiendes lo que digo?

Descubrí a una tía que me encantaba,

una persona que me maravilló y una persona que dije:

"Tengo que ir a por ella".

Como soy muy cabezón, ahí fui.

Tuve la suerte de que fui correspondido.

¿Desde pequeño tenías claro que querías ser famoso, conocido?

¿O algo similar? No, de verdad.

De pequeño siempre me gustó el mundo del espectáculo,

pero mi finalidad en la vida no ha sido ser famoso.

Sí es verdad que nunca he tenido prejuicio

en reconocer que la fama me gusta.

Yo creo que la fama tiene cosas muy buenas.

Muy buenas. No veo ningún...

Esos famosos que dicen: "No quiero ser famosa".

Hija de la gran puta, dedícate a ser cajera del Día

o dedícate a ser cerrajero, como mi amigo Miguel Parla.

No quieren saber nada de eso. Vuelvo a lo mismo,

es ejercer una profesionalidad.

¿Cómo pasas de ser periodista a ser el mánager de Elsa Pataky?

Pues coincidencias.

Cuéntame. Y por intuición.

Mira, yo era periodista.

Mi vida siempre ha sido suicidio comercial

tras suicidio comercial.

¿Por qué? Antes de acabar la carrera

estaba trabajando en Canal+ con un sueldo buenísimo,

haciendo los guiones de los making of

de las películas que producía Canal+.

De repente conozco a un agente de una discográfica independiente,

Subterfuge, que es donde estaba Alaska,

y me proponen que dirija el fanzine.

Mi madre no sabía ni qué era un fanzine.

Ni yo tampoco. Es una revista que publicas,

como un tebeo, pero hablando de tus gustos.

Vale, vale. Dejo Canal+ y me voy a Subterfuge.

Mi madre: "Niño, no hagas esto. Niño, por favor.

La nómina que tenías".

Y mi vida ha sido sin pretenderlo como dejándome guiar por apetencia,

siendo dueño de mi vida.

Y ahí llegué.

A mí después, cuando me caso con Alaska,

que era la estrella... Espera.

Me echan de la compañía.

Joder. Vamos a llegar ahí. Me caso en Las Vegas y me echan.

¿Qué tiene que ver Elsa Pataky? Te estoy contando.

Estoy contándote, escúchate.

Y ahí empiezo a trabajar de agente de prensa

de una oficina de un gran representante

que se llama Jesús Ciordia,

que es representante de actores de todo el mundo,

y ahí estaba Elsa Pataky.

¿Qué pasó? Que empecé con Elsa Pataky

y nos llevábamos muy bien.

Entonces me echan de ahí

justo el día que firmo la hipoteca

del primer piso que nos compramos la Olvi y yo.

Para que veas.

¿Y sabes lo que me enseñó la Olvi? Me dijo: "No te preocupes,

que los cambios siempre son para mejor".

¿Y cuál fue ese cambio? Que Elsa dijo: "Me voy contigo".

Y yo no había sido representante de actores nunca.

Llevaba Fangoria porque es un mundo más afín a mí,

pero yo no había...

Digo: "Chocho, ¿qué vamos a hacer tú y yo aquí?

-Marito, creo mucho en ti y vamos los dos".

Y así fue, nos cogimos la mano los dos

y fue como una relación de pareja.

Una relación de pareja que nos fue muy bien.

Cuando tuvo que cortarse, se cortó. Lo cortamos en el mejor momento.

Elsa ya empezó a querer Hollywood, pero ¿qué voy a hacer en Hollywood?

¿Cómo se te ocurre hacerte cantante y hacer lo de Las Nancys Rubias?

Yo tenía ganas de ser "rock star"

y no había encontrado hasta el momento

una cosa de hacerlo. Gracias a mi amigo Juan Pedro,

Nancy Travesti, me dijo un día: "¿Por qué no hacemos un grupo?".

Y yo dije: "Si no sabemos tocar".

Y él me dijo: "No hace falta saber tocar,

que nos lo toquen".

Y así fue. Y la idea era hacer un concierto

y desaparecer, por darnos el capricho.

No era una vocación, una finalidad, no teníamos ninguna pretensión,

que es lo que nos acabó salvando a Las Nancys.

Dijimos: "Actuamos y desaparecemos".

Pues tócate el coño, que nos ve la Warner y nos ficha.

Y así llevamos 10 años.

Como nunca esperábamos nada,

todo lo que nos viene nos viene fenomenal.

Nos hace el vídeo Alejandro Amenábar,

que es amigo nuestro;

actuamos para Carolina de Mónaco en el Baile de la rosa,

que me tropecé con un tacón que me puse

y me cambié en la misma canción cuatro veces de modelo.

Hemos estado con los "Pechos" Boys, con las New York Dolls,

que es uno de nuestros grupos favoritos.

Por favor, por favor, repite eso.

Las New York Dolls. Los Pet Shop Boys.

Los "Pechos" Boys también. Los "Pechos" Boys también.

Es un grupo que nos viene muy bien. También.

Las New York Dolls. Lo tengo que repetir.

Los "Pechos" Boys. Los "Pechos" Boys.

Cocina.

(CARRASPEA)

Hola, buenas tardes.

Sushi, ¿sí?

Quería hacer un pedido, por favor.

Pues es que no tengo la carta,

pero me imagino que tienen ustedes maki...

Pues un poco de todo.

¿Y tienen algo parecido a rollitos?

Si no, mi marido no va a comer. No le gusta nada.

Vale, me trae un poco de todo.

Para cuatro personas, por favor.

Con palillos, sí.

Espero que aquí haya un tenedor para mi marido.

Ponga un tenedor de plástico por si acaso.

Pero no, que estamos en una casa.

Mire, la dirección...

La verdad es que no se la sé decir, pero es la finca de Bertín.

Usted sabe dónde está, me imagino.

Bertín.

B-E-R-T-Í-N.

Claro, el cantante.

El de la tele.

Pues eso. Y, por favor, el pedido me lo pone a mi nombre,

a nombre de Alaska, que se lo voy a pagar yo,

que quiero invitar.

Gracias. Aquí le espero.

Mira qué fácil.

Hala.

Ahora me quedo aquí y disimulo un rato.

Escúchame. Qué bien estoy aquí.

Voy a hacerte unas preguntas. Tú hazme todas las preguntas

que quieras. Unas preguntas

que le he hecho a Olvido hace un momento.

¿Cuál es el plato favorito de Alaska?

Las patatas fritas. Las patatas fritas, vale.

¿Y el tuyo? La hamburguesa.

La hamburguesa. Coño, os conocéis bien.

Es que llevamos ya 16 años juntos,

cuando nadie daba un duro por nosotros.

Nadie daba un duro por nosotros. "Mira este, que no sé qué y tal".

Me acuerdo una vez que me entrevistó...

No te conocía de nada... Nos acabamos de conocer.

Sí, claro. Vale.

Pero a ella sí le conozco.

Y cuando yo vi las primeras fotos vuestras,

como le conozco y le tengo un cariño brutal, dije:

"Este tío tiene que ser cojonudo; porque ella no va a estar

con un tío que no sea un fenómeno". Pues...

Sin conocerte, ya sabía que... Y lo confirmo.

Lo confirmo. Siguiente pregunta.

¿Qué te saca de quicio de Alaska?

¡Uf!

Lo ordenada que es. Lo ordenada que es mentalmente,

lo marimandona y que hace todos los días las listas.

Se levanta y lo primero que hace es ir al ordenador.

"Niña, vamos a desayunar un poquito".

Beber agua, tres minutos;

uñas, tres minutos;

hablar con mamá, cinco minutos. Y digo: "Pero vamos a ver...".

Será cachondeo eso. Te lo juro.

Qué barbaridad. Yo digo:

"No puedes ser tan organizada

porque vas a vivir en una desesperación continua.

Si tu madre quiere hablar ese día diez minutos, ¿qué pasa?".

Y encima es lo que le pasa.

Ella ha programado. Ella se programa.

Ella es como un robot. Qué cosa más increíble.

Ella dice: "Me autoprogramo". Pero quiere programar a los demás.

No, no, cada uno va por un lado. Y yo, que hablo mucho...

¿Y de ti qué crees tú que a ella le saca de quicio?

Le sacan muchas cosas de quicio:

lo gamberro que soy y que no me tome muy en serio...

Además, eso ella lo lleva muy mal. Además, es muy protectora

y ella constantemente, cuando le hacen entrevistas,

quiere como declarar el lado serio que tengo yo.

En el fondo es como: "Mi marido no solo es un cómico".

Y yo le digo: "Cállate ya". Y no pasa absolutamente nada.

¿Por las noches roncas? Mucho, y le saco de quicio.

Y me da unas hostias... Con Perdón.

Y la pobre duerme con pinganillos. No con pinganillos,

con esas cosas que se hacen a medida.

¿Cómo se llama eso? "Sordederos".

Bueno, como se llame. Tampones, coño. No me salía.

Los auriculares que te pones... Auriculares.

Se los hizo un día a medida. "¿Adónde vas con eso?".

¿Duermes con pijama? En calzoncillos.

En calzoncillos. Y hace poco...

¿Y Alaska? ¿Alaska?

Con malla, con calcetines y con camisa de manga larga.

Le digo: "Hija, a ver cómo te voy a quitar esto".

Bueno, os conocéis divinamente. Pero cuando quiere,

duerme en picardía, que también es muy interesante.

¿Cómo fue tu primer beso para que todos los años lo celebréis?

Yo llevaba trabajando con Fangoria como un mes

y descubrí a una tía que era total y que me ponía.

Y en un momento dado vi que estaba...

¿Un besito robado o no? No, robado no.

Yo llegué, le hice así y fui correspondido.

Y ya está. Y a partir de ese día todos los 10 de junio de cada año

se celebra el primer beso. Y el 29 de noviembre

es la primera boda que hicimos en Las Vegas.

Fui el hombre más feliz. Estaba tan nervioso...

Nerviosísimos estábamos los dos. Llevábamos seis meses.

¿Y sabes cómo decidimos casarnos?

En una "rave" en Leganés.

¿En una...? En una "rave".

Donde la gente bebe y todo eso.

Una "rave" es donde la gente está todo el día

como en una finca, pero bebe mucho. Como un botellón de esos.

Como un botellón, pero legal. ¿Y se le llama "rave"?

Y se le llama "rave". Pero eso no quiero que se vea

como una cosa de cachondeo, sino que en un momento dado

tú tienes un momento de comunión con esa persona y dices:

"Aquí y ahora...".

Nos fuimos y no se lo dijimos a nadie.

No se lo dijimos ni a mis padres ni a América.

Nos fuimos los dos solitos.

Y fue lo mejor que he hecho en mi vida.

Dio la noticia Terelu

y entonces yo iba...

O sea, ya había salido de casa

y me llamó mi hermana diciendo: ¿Te has enterado de la noticia

que están dando? Mario se ha casado con Alaska".

Y digo: "Eso no puede ser".

¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Puedo entrar?

¿Hay alguien por aquí?

¿Hola?

¿Alaska?

¿Hola?

¿Hay alguien?

Cómo me suena esta parra.

Hola. Hola, buenas.

¿Qué tal? Aquí está la comida, ¿vale?

Muchas gracias. A ver.

Toma, cóbrate.

Espera, que la cojo primero. Esto lo cojo yo primero, ¿vale?

Vale. Te cobras de aquí. Aquí tienes la vuelta, ¿vale?

Vale. Toma.

Lo encontraste bien, ¿verdad? Sí, sí.

Vamos, mi mujer es fan tuya. Qué linda.

Le gusta mucho tu canción. Dale un beso.

Gracias. Hasta luego.

Buen provecho, señora. Gracias.

Qué linda eres, de verdad. Qué maravilla veros.

Qué femenina con esos tacones por medio del campo.

No, me he cambiado para comer bien.

Ay, mi niño. Preciosa mía.

Qué melena tan maravillosa, por favor.

¿Cómo estás? Me encanta tu blusa.

La blusa está muy bien, la verdad es que sí.

Siéntate, por favor.

¿Qué tal todo? ¿Qué tal estáis?

Bien. Estáis bien, ¿no?

Oye, qué bien se está en esta casa. Sí, ¿verdad?

Aquí hemos estado... Sois unos privilegiados, de verdad,

porque tampoco... Mario, tú te comes el rollito,

porque esto que he preparado no te gusta mucho.

¿Tú qué has preparado? Es que mi mujer...

¿Qué has preparado? Oye, tiene razón...

¿Esta comida de dónde ha salido? Ella.

¿Tú? Ella, que hace estas cosas.

Qué arte. No la has hecho,

has llamado por teléfono. ¿Yo?

¿Sí? No... ¿Yo?

¿Nos ha engañado a todos o qué? Y la veo muy comedida.

La veo muy comedida porque cuando, muchas veces, llama por teléfono,

se inunda la casa de comida. Es que me parece tristísimo

quedarte corto. No puedes comer tanto, Olvido,

de verdad, ¿eh? A ver, un poquitito.

¿Qué dices? Déjala. Que no, hija, que...

Ya empezamos con las guerras de los hombres y las mujeres.

Es que tú estás así. ¿Tú vas a probar de esto?

Él eso no, él se comerá un rollito si acaso.

Yo hago playback con la comida.

Yo respeto todo esto mucho

porque no te quiero quitar la razón, amor mío.

Mi amor, está bien. Es lo primero que he pillado,

para qué nos vamos a engañar. ¿Y esto?

¿Te pongo un poquito? No.

¿Me das un besito? ¿No te ponga nada, nada, nada?

De vosotros dos, ¿quién es el romántico?

A ver, los dos somos muy detallistas,

nos dejamos notitas... Uy, sí.

Las notitas...

El otro día estaba viendo

que tienes en la lamparita de noche una...

Pero es una notita del 2010, está ya toda arrugada.

Era un corazoncito puesto así, de esos de los Post-it,

que se ponen así para hacer los marcapasos esos...

Uy, los marcapasos no, los marcapáginas.

Y entonces dice: "A los 15 años quise ser groupie

y ahora a los treinta y tantos o cuarenta y tantos,

estoy casada con la estrella del grupo, te quiero".

Y eso lo tengo yo puesto ahí... En la mesita de noche.

En la mesita de noche. ¿Nunca peleas con ella ni nada?

¿Quién le ha pedido a quién el matrimonio?

Fue juntos, sentados en una mesa, en una discoteca.

Un domingo por la mañana. ¿Mutuamente?

El 15 de agosto... Un domingo por la mañana.

¿Qué discoteca está abierta un domingo...?

Él no sabía lo que era un "after". Qué lindo.

Ah, un "after". En Leganés, un "after show",

no, un "after". Tú has dicho otra cosa antes,

otra palabra. ¿Qué has dicho?

La Rey. Digo: "¿Quién coño es La Rey?".

Estábamos ahí los dos y nos vimos así

y tuvimos clarísimo y dijimos...

A ver, yo no tengo el recuerdo de quién inicia la frase,

pero fue un momento de esos de comunión juntos.

Estábamos con amigos y cuando vinieron:

"Oye, que hemos decidido que nos casamos".

Y todos hicieron... ¿Sabes eso que se acercan a la mesa

y según se acercan se vuelven a ir? Y se van diciendo:

"Vale, cuando se les pase lo de hoy, ya...".

Pues no se nos pasó lo de hoy. No se nos pasó y fue...

Se lo he dicho antes a tu chico, de lo mejor que he hecho.

¿Verdad? Tú no te arrepientes, ¿verdad?

Yo qué me voy a arrepentir si me he casado contigo tres veces.

¿Y dónde fue? En Las Vegas.

En Las Vegas. Solos.

Se lo he contado antes a Bertín.

Es que hemos contado lo mismo. Solo tenemos una vida.

Solo tenemos una vida. Además de la misma forma.

Están en sintonía perfecta, vamos. Sí, son muchos años.

¿Cuánto lleváis vosotros? Perdón. Nosotros...

Mira, eso es un gran misterio... ¿Cómo que es un misterio?

No, no es misterio, es que nunca nos acordamos

ni de los aniversarios ni llevamos la cuenta...

Es verdad. A veces, lo que hago es que pienso:

"Quique tiene ocho años, va a cumplir nueve,

nos casamos...". Todas esas matemáticas

para decir: "Llevamos...". 11.

La gallina.

Ataja el problema, ¿cuánto lleváis? ¿11? ¿Puede ser?

11 o 12. No lo tiene claro.

11 o 12, no lo tenemos claro. ¿No te parece maravilloso?

Cuando te pesan, ¿no? Los tienes como muy presentes.

Sí, eso también es verdad. Es verdad.

"Le llevo aguantando 14 años". "¿Cuánto lleváis? Uf, 14".

Me pesa que no tenga esos detallitos...

Pero seguro que Bertín es un hombre detallista.

No, no. ¿No?

No, no, vamos a cambiar de conversación.

(RÍE) ¿Seguro, Bertín?

No lo soy. Sí, porque tú eres un señor.

Sí, pero no tiene nada que ver. Claro.

Te voy a invitar más a menudo a casa.

¿Por? A ver si le enseñas algo,

le pegas algo... Escúchame.

Escúchate, como dice María Gabriela:

"Escúchate, niño, escúchate". Escúchame.

La verdad es que no lo soy, no lo he sido nunca.

No es de ahora, sino desde que tengo uso de razón.

Y muchas veces me arrepiento

porque hay personas que en mi vida han sido importantes,

como mi madre, que les hubiera gustado

que lo fuéramos. Sí.

Ya, pero... Y no lo he sido.

Pero nunca es tarde para... Es verdad, tienes razón.

Si la dicha es buena. (RÍE)

Aquí las tiran dando, ¿eh? (RÍE)

¿Quién riñe más? A ver, pues yo riño mucho porque...

Yo te he visto en el programa, que tú riñes.

Riñe mucho y no se calla.

Y puede estar durante una hora con el mismo tema.

Y entonces yo llega un momento que digo:

"¿Para qué habré dicho nada?

Estoy aburrida como una ostra de estarle oyendo, no me compensa.

La próxima vez me callo".

Se te olvida, la próxima vez es igual.

Como mi madre, digo: "Acuérdate de tu madre".

Yo, en cambio, me lo como. Cuando me enfado, es para dentro.

Ella es todo para dentro. ¿Ni un portazo, Olvido?

¿Un portazo? Exabruptos así nunca, jamás.

Ni una palabra más alta que otra.

Él se queda ahí: "Bla, bla, bla, bla, bla".

Pero con este tono, ¿eh? Tampoco grita.

Me encanta. Es que se duerme y yo:

"Que sepas que lo que has hecho esta noche no me ha gustado nada".

Y hace Olvido: "Hasta mañana". (RÍEN)

Yo tengo una relación perfecta con mi mujer precisamente

porque me enfado y porque discuto con ella.

Si yo... Es que no somos Heidi ni Pippi Calzaslargas.

Ni Pequeño Tío, que era el caballo que tenía lunares, como yo.

¿Eh, Bertín?

Esto no es "Alicia en el país de las maravillas".

Qué bueno es este tío. Discutimos y tal y cual.

Pero después en el fondo prevalece lo que tiene que prevalecer.

A mí es lo mejor que me ha pasado

y espero que tú digas lo mismo de mí.

Olvido, ¿se nota mucho la diferencia de edad?

No, es más, él es más antiguo en gustos musicales que yo.

No, musicales no, cariño, en cosas más...

Generales. Generales.

No, la única diferencia que se nota es en la cosa

de que no hemos sido padres, es lo único.

Con lo niñeros que sois. Porque si hubiera sido padre,

hubiera tenido una Alaskita.

No soy nada fiestero y soy superpadre.

A mí me encantaría. Pero tú eres un padre amigo.

¿Y eso qué quiere decir? Responsabilidades justas, ¿no?

¿Qué quiere decir? Que si fuéramos padres,

tú serías el amiguito, el que le diría:

"Ahora que tu madre no se entera...".

Olvido, te digo una cosa, todos los papás...

Son consentidores. Están más cómodos en ese papel

que en el otro. Ese papel es divino.

Él es padrazo, pero él es: "Esto no se lo digas a tu madre".

Yo sería igual. Muy bien, Bertín.

"Tu madre, como es la que pone las normas,

nos va a echar la bronca". Nos va a echar la bronca a los dos,

al niño y a mí. Las normas están para saltárselas.

Se pone en el nivel del niño, en plan cómplice,

pero Bertín no les riñe nunca.

Pero quién dice que hay que hacer deberes, el horario de la cena...

¿Quién educa? La madre.

Oye, ya por curiosidad,

¿por qué se te ha ocurrido lo de bibliotecario?

¿No te gustaría trabajar de bibliotecario o sí?

Me encanta.

Me encanta archivar las cosas.

Me encanta decir:

"Hola, buenas tardes,

¿cómo estáis?".

¿Nos vas a dar el libro y todo? Sí, que yo sé lo que es todo.

¿Sabes lo que es una desiderata?

¿Una qué? ¿Una qué?

Desiderata. Desiderata.

Son las peticiones que hace la gente en el libro.

Según las desideratas que tenga el libro,

interesa o no interesa.

¿Y qué haces con el libro si no interesa?

Expurgo.

Lo mandas a otra biblioteca.

Fíjate... ¿Dónde vas?

Que te sales del programa. Es que yo...

Espérate que terminemos, que además hemos traído de Londres...

Oye, que no hemos comentado nada... Ay, eso, el regalo para vosotros.

Es una tontería. Os lo hemos traído.

Como venimos de Londres, los compramos allí.

Chocolates... Nada.

Me muero. Bueno, ya la hemos liado.

Tú nada. No, yo no.

Déjale también, pobrecillo. No, no.

Él siempre dice que a él... Mentira, ¿eh?

Él dice: "A mí no me gusta los chocolates, yo no...".

Y desaparece por arte de magia. Y entra en la cocina

cuando no hay nadie y hay un ratoncito

que se come los bombones. Este es con leche, ¿y este?

Este es de la calle New Bond Street. Bueno, bueno.

Por favor, por favor.

Mi vida, mi vida. La calle New Bond Street.

Eso es una calle buena. Esa es la prima de James.

Es prima... La prima que te animó.

La New Bond es prima de James.

Fíjate que a mí no me gusta el nuevo James Bond.

Tú dices que te parece que está bueno, a mí no me gusta.

Cuando vas a Londres, ¿cómo te manejas con este cuerpo

allí en Londres? Ese cuerpo se maneja solo, ¿eh?

"One beer". Ya lo sabe, ya.

¿Cómo? Porque el lenguaje corporal...

¿Tú hablas inglés? ¿Qué coño va...? Con perdón.

Yo no hablo inglés ni hablo nada. ¿Y cómo haces?

Pues, cariño, ser superviviente en esta vida.

Como yo. Claro.

En este programa hay una frase clásica,

que se va a quedar clásica para siempre.

¿Cuál es?

Que a él le gustaban mucho los Pet Shop Boys.

No tiene paladar inglés, qué le vamos a hacer.

Es que ha sido genial.

Me ha dado un ataque de risa.

Pet Shop Boys, eso ya pasó a la vida.

Los Pet Shop Boys son los favoritos de Mario.

Oye, contadme la última fiesta de celebración

que habéis montado. Celebración de beso, de boda o lo que sea.

El último fue el del beso del mes de...

10 de Junio. Junio.

Pues los de junio me tocó organizarlos a mí.

El 10 de junio se dieron el primer beso.

¿Esa fecha para ti es importante?

¿No me digas que también es lo mismo?

¿Cuándo...?

¡El 10 de junio! ¡Nos casamos!

No me lo puedo creer. No puede ser.

¿El 10 de junio? ¿Vosotros? Nos casamos el 10 de junio.

Te has acordado.

Me he acordado.

Pero chilla porque me he acordado yo.

¿No ves?

Es que... Yo quiero decir una cosa.

A ver si crees que chilla... Es increíble que me haya acordado.

Porque de verdad, ¿eh?

Se le está pegando. No se le pega nada,

que el que se ha acordado es él y tú no, que se te había olvidado.

No, perdona.

Lo has dudado, ¿eh?

No, no sabía por dónde iban los tiros, mi vida.

Pues los tiros van por donde van.

Los tiros van por donde van.

Así van los tiros.

Siéntate, que te sales del programa, coño.

Siéntate. ¿Es que sabes lo que pasa?

Ha sido... Te has acordado, mi vida.

Sí, porque cuando ha dicho lo del 10 de junio del beso,

ha sido como en los dibujos animados, la bombilla.

Digo, 10 de junio, esa fecha... Me suena.

Me suena a mí, claro.

10 de junio. 10 de junio, aquí, fue precioso.

Muy bonito. No me extraña.

Pocos invitados, los amigos... Claro, los amigos.

El campo... Como tiene que ser.

Como tiene que ser. Qué maravilla.

¿Tú sabes lo que pasa? Yo también te voy a decir una cosa

y estamos hablando aquí en confianza ahora.

Y no nos oye nadie. Y no nos oye nadie.

No, que te quiero decir que...

Me caes muy bien. (RÍE)

No te rías.

Una mano, la otra, y las dos en la cara.

"Me caes muy bien", dice.

Me cae muy bien porque creo que es una señora.

Creo no, lo tengo clarísimo. Eso digo, ¿o solo lo crees?

No, y sobre todo que tienes una educación...

Muchas veces nos conocemos a través de los medios de comunicación

y no sé qué, pero ese talante que tú tienes...

De verdad, en serio. Los colores.

¿A que lo hemos hablado? Es verdad.

En este mundo... Y a vosotros os ha tocado una cosa concreta,

de repente os habéis enamorado y os habéis casado

con personas que previamente éramos conocidas.

Pero tener talante y educación, una vez que estás en ese mundo,

me parece un valor muy grande. Y no es fácil.

Porque no es fácil. No es fácil.

No es gratuito.

No la tienes porque todo es ideal y te sale y la tienes.

La tienes porque haces un ejercicio continuo de educación,

de estar en el sitio...

A ti te ha pasado... Primero, has estado conmigo

durante muchísimos años...

Tú eras un manager y eras esto y eras lo otro,

salías en la tele, pero no era lo que te ha pasado después.

No, me ha pasado de todo. Lo que te ha pasado... (RÍE)

Yo tengo clarísimo, clarísimo,

que él es un artista, él es una persona que...

Bueno, pues que todo el mundo conoce.

Y yo soy la mujer de Bertín,

que eso no me quita mérito. Claro, por supuesto.

Al contrario. Contenta.

Yo estoy contenta de que mi marido sea un artista.

Hombre, es lo que me pasa a mí. Yo no soy artista,

a mí me conocen de rebote. Me siento superorgullosa de eso.

Eso no tiene nada que ver. Eres más total.

No, es verdad. Me gusta esa definición

porque no hay más que hablar: "Eres más total".

Te lo digo en serio.

Pues yo te lo agradezco mucho.

Os agradezco que hayáis venido. Tenía muchas ganas de volver.

Mira que no quiero llorar, que enseguida me pongo a llorar.

Después de tantos años, me ha hecho muchísima ilusión.

Que yo no me voy, que me quedo.

Quédate, pero vamos... Vamos a hacer un cierre.

Tenemos que terminar en algún momento.

No se ha terminado el programa. Nosotros nos quedamos.

Gracias por haber venido. Gracias a vosotros.

Ha sido fantástico. La gente dice que yo siempre digo

una cosa que es muy tonta, pero lo digo de verdad.

¿Quién te quiere más que yo?

"Será porque la distancia es el olvido.

Olvido es México, pero también es España.

Y la Cuba de su madre; y de su padre,

Asturias patria querida y añorada y finalmente abandonada.

A Alaska me la trajo una lluvia de estrellas

y desde entonces me tiene ganado.

Pero he descubierto de ella cosas nuevas,

que su nombre se lo dio Lou Reed,

que empezó con 14 años,

que no ha querido tener hijos porque bastante tiene con Mario,

que decidieron casarse tras una noche de juerga

y que cada año lo celebran, no solo la boda,

sino aquel beso como si fuera el del primer día.

Que se dio cuenta de que de su marido

le gustaba el lado frívolo cuando vio que lo perdía.

Mario, vitalista, disparatado y cariñoso.

Mario, provocador y ambiguo, pero también familiar y religioso.

Mario, emocionado, sobre todo al recordar a su hermano Ángel.

Mario, entrañable personaje,

que lo mismo se mete a representante

que a cualquiera en el bolsillo.

Mario, torbellino, que hace de su capa un sayo

y se atreve a montar a caballo con zapato de tacón

y pantalón pitillo.

Alaska y Mario, Vaquerizo y Olvido.

Hoy me despido con el gusto de haber afianzado una amistad

y de haber hecho un amigo."

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En la tuya o en la mía - Alaska y Mario Vaquerizo

16 dic 2015

Bertín Osborne recibe en la nueva entrega de ‘En la tuya o en la mía’ a Alaska y Mario Vaquerizo, a quien enseñará a montar a caballo y con quien descubrirá que son dos almas gemelas. El presentador conseguirá sacar el lado más serio del alocado Mario, que contará cómo se enfrentó a la muerte de su hermano o cómo se enamoró de Alaska cuando era su jefa.

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  1. Mariana Benedicto

    Qué buen programa felicidades de todo corazón bertin con Mario que buen duo , bueno Mario con quien sea con Alaska y con quién se le ponga,jajajaj..!! felicidades de nuevo..!! excelente ...!!!

    25 abr 2016
  2. Patricia

    Me ha encantado el programa, muy bueno y ha trasmitido mucha energia positiva. Felicidades!

    26 feb 2016
  3. lid

    Sólo quería eexpresar que aadmiro la elegancia con ka que Alaska lleva los vestido. Siempre es mi referencia al llevar alguno mío. Se que no es un comentario sobre el programa, pero vi la oportunidad que espero sea leído por ella. Un beso

    21 feb 2016
  4. Rocío Diaz

    Más no me he podido reír....q arte más grande!!! Gracias

    05 feb 2016
  5. Edi

    Que bien están hechos los programas, me encanta la producción, la música...

    27 ene 2016
  6. maria

    Espectacular entrevista. Me parto de risa

    09 ene 2016
  7. Pepi

    Estas entrevistas son para tenerlas guardadas y verlas cuando queramos pasar una buena tarde de risas o de lo que sea son unos fieras ,y tú Bertin un fenómeno no ay quien te aguante ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ ole !!!

    05 ene 2016
  8. pablo

    "Entrevista con el vampiro"

    29 dic 2015
  9. TAMARA

    ME ENCANTA.... ES UNO DE LOS MEJORES PROGRAMAS QUE HAN ECHO GRACIAS

    27 dic 2015
  10. Isa

    Me encanta el programa . Un 10 para mi no hay otro mejor

    26 dic 2015