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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Carmen Martínez-Bordiú - ver ahora
Transcripción completa

¿Tú sabes cuándo yo he dejado de ser libre?

Cuando me he enamorado.

¿Y sabes cuándo me he enamorado?

Con 60 años.

Anda.

La mujer que hoy me recibe ha vivido como una reina sin serlo,

aunque estuvo cerca.

Ha tenido tres maridos, tres hijos y tres dramáticas pérdidas.

La más dolorosa, la de su primogénito.

Tenía solo 11 años y fue el propio rey Juan Carlos

quien la llamó para comunicárselo.

Y no se me cayó una sola lágrima con mi hijo,

era demasiado fuerte.

30 años después no lo olvida,

pero tampoco deja de exprimir la vida,

convencida de que no habrá otra después de la muerte.

A mí la gente no me ha importado nunca nada.

En su entorno, Carmen es mujer, es madre, es hermana y es amiga,

pero para todos los demás Carmen es nieta.

Entiendo que pueda haber a gente que le pueda molestar,

por supuesto, yo entiendo todo.

Rebelde por naturaleza,

ha hecho lo contrario de lo que se esperaba de ella.

¿Un ejemplo?

Su abuelo ponía la cara al sol y ella le enseña el culo a la luna.

Tú no sabes un día que lo dije, que vinieron unos amigos al campo,

todos allí, yéndose por los montes a enseñarle el culo a la luna.

Es lo que asegura, miedo me daría comprobarlo.

Aunque lo que más temo es que, después de esta entrevista,

dejemos de ser amigos. Francamente, asumo el riesgo.

(Timbre)

¡Hombre!

Qué alegría, pero cuánto tiempo. Desde luego que sí,

debo hacer televisión para que me invites a tu casa.

Tienes razón. No, no.

Tienes razón. No, la verdad, es que tú siempre estás por ahí.

Y yo también, siempre estoy por ahí.

Puede ser, puede ser. Nos hemos llamado alguna vez,

pero nunca hemos podido. No, vale, vale.

Bueno, pero esto... Bueno, pues ya está, ya está.

Venga, vente y así te enseño la casa.

Venga, vale. Venga.

No me digas, es que tengo que comentarlo, por favor.

Carmen, es que he entrado aquí y he visto una foto de tu abuelo

y encima un culo que es una cosa descomunal.

Bueno, pues es mi decoración.

Si son Úrculos. No, si me parece muy bien,

pero que me hace mucha gracia. No, ¿cómo que Úrculos? Es culos.

Bueno, ya sé quién es Úrculo.

Pero escucha, es que tiene mucha gracia.

A ver si lo sacan. Tu abuelo y encima un culo,

no sé yo qué pensaría el hombre. Porque es mi abuelo...

Como levante la mirada.

Y los cuadros que tengo son los que tengo.

Me hace mucha gracia, me ha sorprendido muchísimo.

Digo: "Fíjate, cómo levante la mirada y vea el culo encima".

No creo que fuera eso lo que más le preocupara.

Bueno.

¿Cómo se vive siendo niña la sensación de que tu abuelo

es el hombre más poderoso de España?

Es que se vive...

¿Eres consciente o no eras consciente?

No, para nada.

En aquel momento era lo normal.

Luego ya sí, cuando ya tenía otra edad,

pues me decían: "Oye, pues pregúntale a tu abuelo tal".

Pero era una cosa muy natural.

Explícanos cómo es vivir en un sitio como El Pardo.

Cuando eres niño, con ojos de niño.

Bueno, pues nosotros teníamos una parte,

que era como la parte que daba atrás del Pardo.

Tú, cuando entras ahora en El Pardo,

ves lo de delante, y detrás teníamos una pista de tenis y tal.

Y toda esa parte estaba reservada para nosotros.

Es que éramos siete.

Y entonces pues me acuerdo que era un cuarto muy grande

donde estábamos Mariola, Francis y yo.

¿Y esa parte era independiente de la parte oficial?

Sí, o sea, totalmente.

Nosotros luego teníamos otro comedor, que estaba por ahí.

Y allí comíamos con la nani.

Y nuestra vida era allí.

Pero si alguna vez te apetecía pasar al otro lado

a darle los buenos días a tu abuelo, ¿podías hacerlo?

Bueno, siempre era a la hora de comer,

había sus horarios, no podíamos...

A ver si te crees, Nani era como un sargento, vamos.

No nos dejaba... Yo me pasaba la vida llorando

porque, claro, acostumbrada,

de pequeñita, a hacer lo que quería,

con un ama que tuve, pues claro cuando entró Nani

y dijo... Y mi hermana Mariola, que me seguía,

que era mucho más filosófica, siempre decía:

"Mira, Carmen, no llores, si aquí hay una cosa,

cuando Nani dice sí, es sí, pero cuando dice no, es no,

así que no llores". Yo, todo el día llorando.

¿Y quién era más permisivo, tu abuelo o la nani?

No, o sea, a mi abuelo le veíamos solamente...

Pues ya te digo... A la hora de tomar el café.

Hasta que ya fuimos mayores

y ya comíamos algún día en el comedor,

pero de pequeños no, era a la hora del café.

Los niños venían, le daban un abrazo y fuera, a jugar.

¿Ibais al colegio normalmente?

No, yo fui al colegio muy tarde.

Yo hasta los...

No sé, creo que hasta los nueve o diez años no fui al colegio.

Teníamos allí una profesora, sí.

¿Y por qué crees tú que no fuisteis...? No sé, digo.

Pues yo creo que... No sé si por problemas de seguridad

o qué, la verdad es que nunca me lo planteé

el preguntarme el porqué. Era así y era así, ¿me entiendes?

Para mí no era nada raro. ¿Salíais poco de allí o no?

Bueno, jugábamos mucho en el monte del Pardo,

íbamos por allí con la nani y con el policía que teníamos,

que era como un esclavo de la nani. Joder, la nani esta...

La entrevista habría que habérsela hecho a la nani.

Pero la nani ha muerto desgraciadamente.

¿Iban a veros muchos amigos allí o no?

Sí, la verdad es que sí.

Y luego había fiestas, de pequeños teníamos fiestas allí.

Había un cine.

Mi abuelo veía el cine

y entonces en las fiestas de cuando éramos pequeños había cine.

Había merienda y luego había cine. Oye, una pregunta por curiosidad,

¿qué tipo de cine le gustaba? ¿A él?

Sí. Yo creo que veía un poco de todo,

lo que pasa es que había veces, cuando eran un poco...

Hombre, no era todavía la época del destape ni nada de eso,

pero cuando... "Niños, a la cama", en medio de la película.

Entonces no nos íbamos a la cama, nos subíamos por arriba

y donde estaba el servicio, detrás, que veían la película,

nos quedábamos allí y tal. Hasta que venía la nani:

"¿No os han dicho ya que a la cama? Pues a la cama".

Oye, ¿no es verdad que con un pseudónimo...?

Eh... No sé si... Tu abuelo. Sí.

¿Dirigió...? Sí, una película.

Yo creo que se llamaba "Raza" la película.

La dirigió él con un pseudónimo. Sí, es verdad.

No, es verdad, no es que sea una cosa que cuentan,

es verdad, sí. ¿Tú la has visto?

No, yo no la vi,

no sé qué habrá pasado con esa película, no tengo ni idea.

Siempre decían que eras la nieta favorita de tu abuela.

Eso... De mi abuela, sí. De mi abuela, sí.

Y mi abuela siempre decía:

"Si en el fondo es porque la he conocido antes".

Siempre decía eso, pero sí.

Ella quizá era la que mejor aceptaba tu manera de ser, ¿o no?

Ella siempre aceptó mi manera de ser.

Jamás te cuestionó ni te... Al revés, o sea...

Yo me acuerdo que había amigas que iban a tomar el té

y le calentaban la cabeza, concretamente una prima de ella,

que murió, que le calentaba la cabeza y tal.

Mi madre siempre se ponía furiosa,

decía: "¿Por qué va a calentarle la cabeza?".

Y mi abuela ya llegó un momento que las cortaba y decía:

"Lo que haga Carmen está bien hecho".

Y ya se acabó la conversación. Me parece estupendo.

A tu abuela, sabes que la llamaban La Collares.

Sí. ¿Has heredado alguno o no?

Pues fíjate tú que mi abuela,

claro, los últimos años ya de su vida,

no sabía si las...

Ella tenía perlas, tenía perlas muy bonitas.

Si las perlas... Luego te contaré por qué se ponía los collares,

porque mi abuela era una mujer muy coqueta.

Y ella tenía un cuello muy largo.

Y entonces, claro, en aquella época ni había bótox

ni se pensaba y tal.

Y entonces ella, para tapar las arrugas de esto,

llevaba collares.

Y cada vez llevaba más collares

porque cada vez había que tapar más, ¿me entiendes?

Ella, en las fotos que yo tengo de ella,

de cuando tenía 30 o 40 años, al revés,

ella era una mujer muy elegante, muy estricta, no llevaba nada.

Yo la he visto con sastres y tal, lo que pasa es que con la edad

se ponía más abalorios para tapar, para tapar los defectos.

Y lo que pasa es que, bueno,

como siempre tiene que haber las anécdotas y tal,

pues Carmen Collares. Dices que tu abuela te entendía.

¿Y tu abuelo?

Mi abuelo nunca se metía en nada.

Él, lo único...

Bueno, alguna anécdota que ya he contado.

Nosotros íbamos a bañarnos al Azor, donde él estaba y tal.

Me acuerdo que mi madre llegó, no sé si de Estados Unidos

o de dónde, y nos había traído un biquini.

Y yo sé que mi abuelo puso una cara un poco extraña,

porque los biquinis en aquel momento no se veían.

Fíjate tú, en San Sebastián.

Entonces, me acuerdo que una de las veces

yo ya me debía haber comprado un biquini y lo único que dijo fue:

"¿Aquí los biquinis qué los compráis a peso?".

Como diciendo que debían ser más baratos los más pequeños.

Fue el único comentario que hizo.

Vamos a aprovechar, hablando de las rebeldías.

¿Cómo te empezó? ¿Por qué?

Yo cuando me empecé a rebelar era con las salidas.

Mi padre era muy estricto y no quería que saliéramos,

pero no por la noche, vamos, ni por las tardes.

Y entonces pues ya...

Ya empecé ya a tener problemas con mi padre.

Como mi madre me daba permisos, pero mi padre tal,

decidieron: "Esta que no nos dé más la lata,

que se vaya a estudiar al extranjero". Y allá me mandaron.

Inglaterra era más permisivo, había que ir a Irlanda.

Era típico en aquella época. A Irlanda era lo típico.

Sí. Bueno, y sabes que...

Yo iba a un colegio de monjas.

Ya tenía... Ya fue... Porque primero fui a Suiza

y luego fui a Irlanda.

Y ya tenía... Pues yo creo que tenía 17 años.

De hecho, Jaime vino a verme a Irlanda.

Las monjas le dejaron, salimos a merendar.

Pero yo, por ejemplo, como allí hay un tiempo asqueroso,

yo quería ponerme morena,

salía en bragas y sostén al balcón,

a tomar el sol, cuando había un rayo.

Bueno, y no sabes la que me cayó encima

porque era una situación indecente. No había más que monjas.

Monjas y niñas. Claro.

La gente dice: "No parece que hayas estado en colegio de monjas".

Pues sí, estuve en colegio de monjas.

Te digo una cosa, las que conozco, amigas mías que han estado

en colegio de monjas... Son las peores.

Hay que echarles de comer aparte. Esa es la reacción...

Es la reacción, yo creo que es eso. Oye,

si de joven no eres revolucionario, ¿cuándo lo vas a ser?

¿Cuando seas ya carroza? Sí, es verdad.

Es el efecto, ese es el efecto siempre que yo,

por lo menos, he podido comprobar.

Yo siempre preguntaba: "¿Tú eres de colegio de monjas?

-Sí. -Venga, vamos a cenar esta noche".

¿Y te acuerdas de cuál fue tu primer beso?

Mi primer beso... Pues sí, debió ser con Jaime Rivera,

debía tener yo 14 años, que fue cuando lo conocí.

Con 14 años, precoz de narices. Luego dicen de las niñas de ahora.

Oye...

Era un beso, ¿eh? Bueno, vale.

Un beso. Bueno, vale.

Y hoy día, con 13 y con 12... Ya no son besos, ¿eh?

En alguna ocasión has soñado con la libertad fuera de palacio.

Pero si es que... Mira, para mí,

por supuesto, la libertad era lo más importante,

pero yo vivía libre.

¿Tú sabes cuándo yo he dejado de ser libre?

Cuando me he enamorado.

¿Y sabes cuándo me he enamorado? Con 60 años. ¡Anda!

¿Cómo se llama de nombre? Es que en estas...

Luis Miguel Rodríguez. Luis Miguel.

Luis Miguel es un señor que parece muy tímido,

pero luego es un hombre que cuando se abre es fascinante.

Además, ¿cómo no nos va a caer bien?

Es una persona hecha a sí misma.

Yo, como americano, considero que eso es lo máximo en la vida.

Mi última pareja. Es que yo...

Como no estoy muy metido en esta historia,

siempre sabes cómo le llaman, ¿no le llaman el chatarrero?

Sí, pero es absurdo.

Es como si dices el pocero, el tal.

Vale.

Pero es él. Sí, sí.

Para yo situarme. Para tú situarte.

Bien, bien.

¿Sigues con él o no sigues con él? Bueno, de momento somos

grandes amigos.

Yo siempre digo que en la vida nunca sabes.

Si me preguntas de qué persona has estado enamorada,

te diría de él.

Con 60 años, ¿eh? Tengo que conocerle para juzgar.

Según Rossi, porque hablo mucho con él

y la semana pasada...

Dice: "Este como no te hace caso y te da caña

y se va con otras y tal, eso es lo que te pone,

porque tú eres así.

Si hubiera sido el típico normal, como los has llevado de calle,

te hubiera aburrido enseguida".

Fíjate tú. A lo mejor es eso, yo qué sé.

Pero así, ¿eh? Así. Como el chiste, organización.

Vamos a organizarnos. Vamos a organizarnos.

¿Cómo conociste a Alfonso? ¿Cómo conocí a Alfonso?

Mis padres me llevaron a un viaje a Suecia.

Bueno, no era Suecia, era Finlandia.

País nórdico. Para quitarme de en medio.

Siempre me querían quitar de en medio.

Oye, y de repente, caray, que me dejan salir con una persona.

Alfonso, que creo que tenía ganas de casarse,

pues debió decir: "Esta debe ser la adecuada".

Enseguida me dijo que me iba a casar.

¿Te lo dijo él enseguida? Enseguida, enseguida.

Y luego pensé: "Hombre, por salir de casa

me voy a casar".

Es que antiguamente había mucha gente que lo hacía.

Sí, sí. Mucha gente.

A unos les salía bien y a la mayoría mal.

Y entonces lo pensé.

Pero fíjate tú lo que me importaba la boda,

que vinieron no sé cuántos miles de invitados,

que el día antes estaba yo en Hermanos Bécquer,

que es donde yo vivía, bailando flamenco con...

Espérate, ¿cómo se llamaba?

Ay, con... No con el Picoco.

Con... Picoco. Qué gracioso Picoco.

¿Te acuerdas de Picoco?

Bueno, yo tenía mi grupito de flamenco

y todo el mundo me decía: "Si te casas mañana".

Verídico, yo bailando flamenco allí.

Fíjate tú... La importancia que...

Las invitaciones... Yo no sabía ni quién venía ni quién no.

Me probé el traje no sé cuántas veces,

pero yo iba a mi bola. Siempre he ido a mi bola.

¿Y del día de tu boda qué recuerdo tienes?

La familia Franco vio en esa boda

una oportunidad de brillar socialmente

e incluso invitaron a la duquesa de Alba,

que no quiso asistir, por cierto.

Por tanto, para ellos era la oportunidad

de un reconocimiento social que en realidad no tenían.

El día de mi boda qué recuerdo tengo.

Pues que prácticamente no vi a nadie.

¿Cómo que no viste a nadie?

Aquella masa de gente, no me acuerdo de quién venía.

Sí, me acuerdo de un amigo francés que vino lleno de collares

y llevaba una cruz de esmeraldas maravillosa

y en lo único que me fijé fue en la cruz, dije:

"Ay, qué bonito".

De eso. Y luego me acuerdo que bajé por la escalera y tal.

De la gente que vino, Rainiero, esto...

Bueno, porque los he visto en fotos.

Yo de aquel día... No fuiste consciente

de que estaban los Reyes de Grecia. Me daba igual.

Si ese era mi mundo.

Cuando me dicen que he conocido a tal, a tal,

pero si para mí era lo normal. Claro, claro, lo normal.

Luego ya fui variando de grupos.

¿Lo recuerdas como un día feliz o un día de trámite?

Pues un día distinto.

Carmen, ¿quieres a Alfonso por tu esposo y marido?

Sí, quiero.

Pero a mí lo que me gustaba era el día a día.

A mí todas esas... Me encanta cómo es.

Parece que estás zumbada.

Pero vamos a ver... Oye, que no,

para empezar, bebo un poquito de champán,

pero no beber no bebo. Es tempranito por la mañana.

Yo te conozco desde hace años.

Te casas con un tío de la Casa Real y es como un trámite,

dices: "Un día diferente".

Sí, diferente desde luego es. Sí, pero ya te digo,

que para mi personalidad no cambiaba

porque el día anterior estaba bailando flamenco.

Ya, ya. Oye, ¿el padrino fue tu abuelo o tu padre?

No, mi abuelo. ¿Por qué no fue Cristóbal?

Yo creo que papá le debió ceder porque como era jefe de Estado.

Supongo que fue por eso, ¿no?

No, te preguntaba porque normalmente suele ser...

Ya, pero en mi caso no fue así. En tu caso no.

Bueno, estoy aquí sentado, estoy impresionadísimo,

con una mujer que ha podido ser reina de España.

Eso decían, eso decían. ¿Eh?

Eso decían. ¿Tú lo pensabas?

No, la verdad es que nunca lo pensé.

Creo que, en cambio, Alfonso con el paso del tiempo,

cortejado por una serie de personas

del entorno del marqués de Villaverde

y algunos falangistas,

sí que llegó a creerse que eso era posible.

Es más, él encargó algún estudio jurídico

sobre sus posibilidades para ser Rey de España.

Es más, jugó esa baza.

¿Pero y él lo pensaba? ¿Crees que lo pensaba?

Es posible que lo pensara, es posible.

Desde luego, a mí lo único que me reprochó

en cierta forma es que mi abuelo no le había ayudado.

Yo le dije: "Es conocer poco cómo era él.

Precisamente si tenías alguna posibilidad,

el día que te casaste conmigo la perdiste".

Eso sí que se lo dije.

No era un tema que normalmente hablarais.

Jamás, jamás.

Si yo era muy así. Yo le dejaba ahí.

Me acuerdo: "¿Qué almuerzo tenemos hoy?

-Viene la embajadora -¿Y esa qué habla?".

Porque tenía que hacer la visita de todas las embajadoras.

Siempre hablábamos del tiempo. ¿De qué vas a hablar?

Con un intérprete. Pues el tiempo, si llueve, si no llueve,

si voy a dar clases de golf, si no voy a dar clases de golf.

Te imagino de embajadora tragándote los peñazos que se tragan todos.

Me tragaba poco porque siempre encontraba

alguna cosa que me entretuviera. Sí, sí.

No sé, teníamos en la embajada un cocinero italiano,

siempre me ha gustado la comida italiana,

entonces yo hablaba con la de turno que me tocaba hablar con ella:

"Tengo un cocinero italiano. Le gusta la cocina".

Y ya me enrollaba con eso.

¿Cómo era tu relación con los Reyes,

con don Juan Carlos y doña Sofía?

Nos veíamos mucho. Cuando veníamos a España,

íbamos al cine allí, íbamos a comer.

De hecho, cuando nos separamos y tal,

siempre... Mucho la Reina, siempre me dijo:

"Carmen, llámanos".

Nos veíamos a lo mejor en algún acto oficial.

Lo que pasa es que como no quiero que me den la lata,

tampoco soy de dar la lata.

Sé que si pierdes la relación y tal,

no vas a llamar que estoy aquí como para:

"Habrá que recibirla". No, no.

Vivir y dejar vivir, ese es mi lema.

Es una mujer que ha roto, ha quebrantado

incluso los valores, las disciplinas y los rigores

del lugar donde fue educada.

¿Y la relación entre primos era buena, don Juan Carlos y Alfonso?

Sí, sí, totalmente.

Como primos les encantaba verse.

O sea, que no había esa rivalidad o competencia

que me acuerdo que hace mil años que se comentaba.

Hombre, no sé si hubo algún tema

por lo de su padre y todo ese tipo de cosas,

pero cuando íbamos, nunca entrábamos en esos temas.

Nosotros íbamos a cenar allí,

la Reina es vegetariana, ella comía una cosa,

nosotros podíamos comer lo que nos daba la gana,

hablábamos de las cosas normales, veíamos una película

No sé, era muy normal, como gente normal.

Acabaron mal.

Es más, creo que todavía queda un resquemor

por parte de don Juan Carlos y doña Sofía

por lo que ocurrió entonces.

Les he oído hacer algún comentario, no han olvidado

aquel mal trago que supuso la candidatura de Alfonso.

Una de las veces que nos hemos visto,

tengo una imagen muy divertida en la cabeza que es

Alfonso sentado ahí, tú... ¿Alfonso hijo?

No, Alfonso tu... Primer marido.

Primer marido. Bien, vamos por orden.

Tú, yo, Isabel Preysler, sentados en el suelo.

¿En el suelo? No me acuerdo por qué.

Apoyados en la pared

mientras no sé quién contaba una historia muy divertida,

estábamos todos muertos de risa. ¿En casa de quién?

Pues sería en vuestra casa o...

Por eso te preguntaba, ¿Isabel vivía cerca?

Bueno, vivíamos cuando me casé con Alfonso...

Nos fuimos a vivir a San Francisco de Sales

e Isabel vivía en un piso y yo vivía abajo.

¿Y hacíais vida de salir? Nos veíamos todo el tiempo.

Subíamos y bajábamos todo el día.

Oye, fíjate qué curioso, teníamos una vez...

Viene no sé si una argentina que echaba las cartas

y yo subí a casa de Isabel a que me las echaran.

Yo era muy tal.

Oye, y me salió tres veces la muerte,

la calavera.

No me lo puedo creer. Y te lo decían.

No, pero lo vi. Y yo vi que no hablaba mucho la tía.

Pero yo vi, yo lo vi. Viste.

Lo vi, vi la calavera, que la saqué tres veces

y fíjate luego las muertes que tuve.

Qué miedo. Esas cosas no me las creo, pero...

No, pero lo que te digo es que lo vi.

Y murió mi hijo, murió la hija de mi marido,

murió Alfonso.

O sea, todo fue muy reciente, muy en la misma época.

¿Y erais muy amigas o no? ¿Isabel y yo? Sí, sí.

Seguís siéndolo. Sí.

Lo que pasa es que hemos tenido épocas

en que nos hemos visto menos,

que fue la época que yo viví en Francia.

Yo he vivido en Francia veintitantos años.

Aunque ya venía, aunque yo venía...

Había veces que venía y me quedaba en su casa.

Normalmente venía y me quedaba en casa de mi madre,

pero había veces que me quedaba en su casa.

¿Divertida la casa suya o no? Bueno, es la que todos conocen.

Digo ella. Isabel es muy divertida.

Muy simpática. Es muy divertida.

Lo que pasa es que pues...

Hombre, siempre he estado más expuesta en los medios que ella

en ese sentido, en televisión,

que es donde más conoces a la gente.

Fotos son momentos. En televisión uno sale mucho

si das mucho juego. Tú das mucho juego.

Yo doy mucho juego.

¿Por qué dicen que le cambiaste la vida a Isabel?

¿Que le cambié la vida a Isabel? Sí.

Que le ayudaste a liberarse o a...

No, lo que pasa es que Isabel, cuando estaba casada con Julio

Julio se marchaba de tournée y tal y yo tenía una vida...

Estaba casada con Alfonso, era la misma época.

Muchas veces, cuando ella se quedaba sola,

pues salíamos a fiestas

y fue ahí donde ella conoció a Carlos Griñón,

que fue su segundo marido.

¿Cómo acabasteis Alfonso y tú? ¿Cómo fue la ruptura?

Bueno, pues como siempre,

ha habido muchas terceras personas.

Él... Bueno, Alfonso desde un principio

había sufrido tanto con la separación de sus padres...

Porque él contaba cómo las vacaciones,

como no se ponían de acuerdo los padres,

las pasaban en el colegio con los profesores.

Cuando todos los niños se marchaban en Suiza...

Entonces, para él...

La separación fue tremenda,

porque él no quería para nada que yo me fuera.

Él me dijo: "Mira, Carmen,...".

Él ya sabía que había conocido al que fue mi segundo marido,

al padre de mi hija, y siempre me decía:

"Tú, si quieres, vete a París,

pero vuelve".

Pero claro, a mí las medias tintas no me gustaron nunca.

Entonces pensé que toda mi vida no jugaría un paripé.

Ya. Si esto se ha roto,

porque se ha roto, es mejor recoger los trastos

y cada uno...

Y luego... Y tomaste la decisión tú.

Tomé la decisión yo, sí.

Es una persona de primer impulso.

Y la mayoría de las veces

yo creo que ese primer impulso

siempre la acompaña y la lleva a buen puerto.

Y... Hombre, él sufrió mucho con aquello,

mis hijos sufrieron mucho, porque luego intervino su madre.

Su madre nunca fue de gran ayuda en ese sentido,

sino todo lo contrario y...

Sí, porque te ponía fina tu suegra. Sí.

Bueno, yo creo que ella tampoco sabía muy bien lo que decía.

Sí. Entonces, ella decía: "Ninfómana.

¿Qué quiere decir?". Para ella no sé qué quería decir ninfómana.

¿Que cambias de tal? Anda que no cambió ella.

Ella sí que se marchó en otra época

y dejó tirado al pobre don Jaime

y se marchó con uno más joven

y no veía a los hijos.

Es muy fácil dar lecciones,

porque mucha gente ve las cosas en el...

Y no ve lo que ocurre...

Pero al final yo creo que ella ya no... Ya.

Sí, que no le funcionaba... No sabía muy bien lo que decía.

Bueno,... Y luego estaba muy amargada.

Había sido una mujer totalmente amargada.

Y cuando estás amargada, es muy malo.

Sí, se juntan muchas cosas. Muy malo.

Se juntan muchas cosas.

Después de aquello te vas a París con Jean-Marie.

Ajá. Se llamaba así. Vale, me acuerdo.

Aquel anticuario. ¿No era anticuario?

Es. El primero del mundo. ¿Cómo lo conociste?

¿Cómo el primero del mundo? Es el número 1.

Ah, no lo sabía. Sí.

¿Cómo le conociste? Yo le conocí y tenía 23 años.

Veinti... Tres.

¿23?

Luis Alfonso tenía 6 meses cuando le conocí.

Pero estabas con Alfonso. Estaba con Alfonso.

Ahí le conocí y le conocí.

Y luego lo pasé tan bien y tal y me impactó tanto,

que empecé a ir a París, empezamos a vernos

y de repente dije: "Nada.

Yo lo de España lo dejo en España y me voy para otro lado".

Creo que quedó claro

que Alfonso no fue el hombre de tu vida

y te separaste,

pero ¿cómo viviste el dejar atrás a los niños?

Es que no... Yo, por lo único que luché,

porque eso lo sabía muy bien, era por la custodia compartida,

porque siendo chicos...

Oye, que hablamos de hace muchos años.

Se los daban al padre.

¿Ah, sí? Eso no lo sabía. Sí, claro.

Es como si hubiera tenido dos niñas,

me las habrían dado a mí, pero...

Y hubiera tenido que seguir viviendo aquí

y yo quería largarme de aquí.

¿Influyó que te fueras a Francia? Claro, evidentemente.

Pero ya te digo.

Cuando tuve la posibilidad, ya solo me quedaba un hijo,

de que Luis Alfonso se quedara a vivir conmigo allí,

que además fue en lo único que me apoyó mi suegra,

porque ella quería que le educaran, ella era francesa,

en Francia, Italia y toda la historia,

pues dije: "No, él no es feliz allí,

tiene sus amigos en España,

tiene tal...".

Y fue cuando se fue con mis padres.

¿Quién pidió la nulidad del matrimonio?

Alfonso. Alfonso.

Ajá.

Y me la dieron.

Por "defectus discretionis iudicii",

que quiere decir que no sabes lo que haces.

Se puso el mundo por montera,

pero fue un momento muy fuerte,

porque insisto,

una madre y esa persona

que se marcha a París y abandona el hogar familiar,

eso fue un shock en la sociedad española.

Vivías separada de tus hijos cuando vivías en Francia

y ocurre el momento más duro de tu vida.

Ajá.

Eh...

¿Cómo fue que perdiste a tu hijo mayor?

Bueno, venían de esquiar en Pamplona

y Alfonso era una persona muy despistada,

porque él ya tuvo otro accidente muy grave con su hermano

cuando venía de ver a la reina, a Victoria Eugenia, su abuela,

que él adoraba, en Suiza.

Y con mi hijo se saltó un stop.

Se saltó un stop. Sí, como una especie de esto...

Y venía un camión... Y se los llevó por delante.

Sí.

¿Tú dónde estabas? Yo estaba en Francia.

Estabas en Francia. Me llamó el rey.

Te llamó el rey. ¿Y cómo fue la llamada?

Pues me dijo que mis hijos habían tenido un accidente.

Fue el primero que lo supo.

Luego hablé con tal...

Pero hay algo que yo creo que tú sientes...

A mí no me dijeron que había muerto,

clínicamente estaba muerto, pero no me lo dijeron,

pero hay algo...

que una madre siente

y yo lo único que quería saber...

Yo luego hablé con el médico.

Yo quería saber el médico.

Mi padre... Imagínate cómo estaba mi padre.

Yo quise hablar con el médico que lo... De pequeña, ¿no?

Y lo único que le preguntaba: "¿Y Luis va a vivir?".

Y él me aseguró que Luis vivía.

Yo ya sabía que el mayor había muerto,

lo que pasa es que lo mantuvieron en vida

hasta que yo llegara,

pero las decisiones de desenchufarle,

esas las tomó mi padre.

Y eso sí, mi madre fue la que me dijo

que mejor no le viera porque en vida...

¿Dónde está la vida, dónde está la muerte? No lo sabes.

Él ya clínicamente estaba muerto.

Lo que mi madre me dijo:

"Es mejor que tú tengas el recuerdo de él

no como está ahora".

Y no le vi, no le vi.

El dolor fue tan grande que no fuiste capaz de llorar.

No.

Es que te secas.

Mira, es como reír o llorar.

Son unas expresiones que hagan que tú...

No sé, que te liberes en cierta forma.

Es como una liberación.

Es como cuando gritas, es como una liberación.

Pero cuando un dolor es tan fuerte, tan fuerte,

se te secan las lágrimas.

Yo puedo llorar en una película

y no se me cayó una lágrima con mi hijo.

Era demasiado fuerte.

Pero le habrás llorado con el tiempo.

Yo aprendí a hacer mi duelo como si dijéramos,

pero desde un principio quise vivir con él;

o sea, yo no cambié ninguna foto ni...

Y hablaba de él no como si viviera, pero porque forma parte de mí,

porque yo siempre digo que tú no eres el mismo.

Puedes ser el mismo y tal,

pero ¿tú puedes vivir sin un brazo? Perfectamente.

Pero sabes que te falta un brazo.

Pues es eso.

Para que tú te hagas una idea.

Y eso es así y vive contigo.

Dentro de ti.

Creo que ella es

superviviente de sí misma,

es superviviente del sitio

donde le tocó nacer,

es superviviente de su fama,

es superviviente de un dolor tan terrible

como haber perdido a un hijo.

Mira, yo observo mucho la naturaleza.

Y hay veces que estoy en sitios insospechados,

miro por un balcón y veo un pájaro.

Pues esa es una presencia para mí.

Tú sabes que hay...

Eso lo puedes ver a lo mejor en...

Que se llama el lenguaje de los pájaros.

Y yo sé que a través de los pájaros,

ese tipo de pájaros,

no los pájaros cuando los ves volando, no, no.

De repente, a un sitio insospechado viene un pájaro y se posa.

Yo sé que ahí hay una presencia y sé que es mi hijo.

Y lo sé, pero tan verdad como que estoy ahora delante tuyo.

Y lo sé.

Y eso es cómo esa persona vive dentro de ti.

No te preocupó que te criticaran mucho

porque pediste la custodia cuando él aún estaba en el hospital

o algo así. Bueno, eso fue...

Eso son cosas que la gente saca... Es como...

A mí querían que yo le pusiera un pleito a Alfonso

porque había matado a mi hijo.

¿Cómo puedes pensar...?

Bueno, pues te digo lo mismo, pero eso son la gente de alrededor.

"Ah, este hombre y tal...".

Yo no iba a permitir que una persona que me odiaba,

mi suegra, se ocupara de mi hijo. Solo faltaría eso.

¿Me entiendes?

Entonces ahí sí lo pedí, pero por eso simplemente.

El día que Alfonso se recuperara no había problema,

pero como a la gente le gusta sacar las cosas de su contexto...

Me parece fantástico habértelo preguntado,

así me lo explicas. Pues eso.

Empezaron a decir que cómo le puedes dar...

Pero si el pobre ni se enteraba.

Él, cuando habló conmigo, no sabía que su hijo había muerto.

Si la noticia se la dio mi padre.

Ni su madre fue capaz de dársela.

Y él me decía: "Que venga el mejor médico de donde sea".

Yo le decía: "Sí, no te preocupes, eso está en las mejores manos".

Y llevaba no sé cuánto tiempo muerto.

¿Me entiendes? O sea, que...

¿Todo esto te ha hecho dejar de tener fe, de creer?

Yo he tenido épocas con fe y épocas...

Pero no a raíz de esto.

Yo siempre he tenido una visión muy particular de las cosas.

Cuéntame. No.

En este sentido, yo creo que todo ocurre aquí.

Es lo que creo. Ajá.

Entonces, ¿luego?

¿Sabemos de dónde venimos? ¿Sabemos adónde vamos?

Qué más da.

No hay que preocuparse en esas cosas.

Yo en la época que tuve la depresión,

yo quería buscar un sentido de las cosas.

Tu idea de enseñarle el culo a la luna para explicarle...

¿Cómo es eso? Eso son anécdotas de viejas,

pero eso, por si acaso, ¿me entiendes?

Pero cuéntanoslo.

No, porque en Cazalla de la Sierra,

donde yo tengo el campo,

pues decían las mujeres de allí que para que tuvieras...

Eso creo que lo decían más para las cosechas,

para ese tipo de cosas que, cuando la luna estaba llena,

había que enseñarle el culo a la luna.

Tú no sabes un día que lo dije y vinieron unos amigos al campo

y todos allí yéndose por el monte a enseñarle el culo a la luna.

Eso vendrá de antiguo.

Tú enseñas el culo a la luna y la cara al sol.

Bueno, la cara al sol. (RÍEN)

No me vas a pillar. No, mi vida.

Ni lo pretendo. Si te lo digo de broma.

Mira, yo he comprendido que la gente es como es.

Y cuando tú quieres estar con una persona, te hablo...

Oye, que tengo 64.

Cuando tú quieres estar con una persona

es como las lentejas: o las comes, o las dejas.

Pero intentar a estas alturas de la película

cambiar a la gente, hacerlos como tú quieres y tal...

Nada. No funciona.

No funciona.

Yo viví dos años cambiando de vida,

haciendo de tal, haciendo de cual...

Al final yo creo que aburres hasta las ovejas.

Porque lo que es divertido de una persona

es que tengas tu personalidad y que seas como eres.

Las infidelidades quedamos en que las perdonas

o las has perdonado.

No es cuestión de perdonarlas o no perdonarlas.

Es asumirlas y aceptarlas. Exacto.

Y también las tuyas, ¿te las han perdonado?

Yo nunca he sido infiel.

¿No? Nunca.

Cuando estoy con una persona, estoy con una persona.

Si no, cambio. Si no, lo digo.

Yo estaba casada con Campos

cuando conocí a Luis Miguel.

Él sabía que yo estaba con alguien.

Y cuando me dijo: "¿Quién es?"

Le dije: "¿Te va a variar la vida para algo?"

Nosotros éramos amigos,

vivíamos en la misma casa, pero éramos amigos.

Digo: "¿Te va a variar?

Entonces para qué quieres saber el nombre".

Pero, bueno, esto es muy español...

¡Pues nos divorciamos!

Ya no me acordaba si había que ir al notario,

si había que coger un abogado, qué es lo que había que hacer.

Él cogió un abogado y yo cogí una abogada.

Y claro, nosotros teníamos separación de bienes

y no teníamos hijos.

A las tres semanas, mutuo acuerdo porque no había nada que luchar,

aunque hubiera intentado rascar un poquito más, pero nada.

Estábamos separados.

Alguien me dijo... Porque yo no me hablo con este.

Eh...

Yo digo que mientras me deban dinero yo no hablo. ¿No?

Yo no tengo problema con nadie.

Pero de idiota tampoco.

Porque ya hecho el idiota muchas veces.

Ahora cada vez menos.

Igual lo vuelvo a hacer, pero bueno.

Pero te veo con interés. Ahí soy muy firme.

Te veo con interés. Soy muy firme.

Entonces alguien me dijo que él quería la nulidad.

Dije que perfecto, que no iba a poner ninguna traba.

Pero si se trata de volver a dar dinero,

yo ya no le doy un euro más. ¿Me estás entendiendo?

Perfectamente. Pues ya está.

Pero digo que se te ve con interés de a lo mejor de pedirla

por el futuro.

No.

Ya, mira... Quien dice tres, dice cuatro.

Pero tampoco es ahí como...

No sé cómo explicarte.

Como los primeros, esto ya... ¿Para qué?

Tienes razón.

¿Para qué? Tienes razón.

No tenemos edad ya de hacer estas cosas.

¿Para qué?

Has dicho en algún momento que con Rossi aprendiste...

Que en materia sexual es con el con el que más aprendiste,

el que más te enseñó.

No, lo que pasa es que...

Vamos a ver, yo tenía 23 años. Muy precoz.

23 años cuando sales de un colegio de monjas.

Entonces él te hace ser mujer.

Cuando vives con un hombre mucho mayor que tú

en un país con otro tipo de costumbres y tal...

No sé, lo mismo que me enseñó el arte

pues me enseñó a ser mujer, ¿me entiendes?

No va más lejos que eso.

Digo otra cosa que dices en un libro tuyo

es que has utilizado el sexo como una manera de liberarte.

Hombre, yo creo que el sexo es una forma de...

No sé cómo explicarte,

es un poco esta unión de la vida y de la muerte

que te hablo yo.

Cuando llegas al súmmum.

Joder.

¿No? Yo lo veo así. Sí, sí.

Bueno.

Y que piensas como un hombre en el sexo, también dices.

Que pienso como un hombre... No, lo que siempre...

Mira, yo creo que se confunde mucho.

Yo creo que también. Hay muchas cosas, ¿me entiendes?

Una mujer...

Hay mujeres que son muy promiscuas.

Entonces ¿qué van a decir, que se enamoran cada vez? Pues no.

¿Entiendes?

Pero siempre hay una parte...

Siempre ha habido, ahora ya no,

porque vivimos otra época,

como que...

Quedaba mal decir que tú tenías sexo porque te gustaba el sexo.

Quedaba muy mal, quedabas un poco mal, ¿no?

Entonces siempre tenías que inventar algo.

Tú dices que crees que todo el mundo es bisexual.

Bueno, tenemos una parte todos...

Pero no lo digo yo, lo dicen los médicos.

De hecho, en la antigüedad,

cuando eras más hombre era cuando estabas con hombres y con mujeres.

Remóntate...

Bueno, sí, los soldados, los militares...

No, los soldados y los militares, no.

Los que estaban todo el año con hombres.

No, para nada.

En la época de los romanos, por ejemplo.

¿Que eso fuera una depravación?

Oye, allí eran gente muy culta y muy ilustrada.

¿Comprendes?

Y luego, que luego tú desarrolles eso

o no lo desarrolles

o ya intervengan otro tipo de prejuicios...

Eso es otra cosa. Prejuicios o convicciones,

también puede ser. Yo creo que sí.

Y luego, las mujeres en cierta forma es como más natural.

Porque tú siempre puedes haber ido con una amiga y tal,

duermes en la misma cama...

Hombre, también dos tíos pueden dormir en la misma cama

sin que ocurra nada.

Luego te cuento un chiste.

Pero... Te quiero decir que eso no es que lo diga yo,

es que habla con cualquier médico y te lo dice.

Pero... ¿Porque tú eres o no?

¿Yo soy? ¿Qué quieres decir? ¿"Bi"?

No, yo no soy "bi", yo tengo claro que me gustan los hombres.

Pero lo que quiero decir es que hay algo...

Hay mujeres que a lo mejor han estado con muchos hombres

y en el fondo el hombre no les gusta. A mí me gusta.

Me gusta el que me gusta.

¿Tú crees que yo soy "bi" también?

Nunca sabes. Dicen que si lo pruebas no vuelves.

Oye, contéstame esto: ¿crees que tu abuelo lo era?

Mi abuelo yo creo que no tenía tiempo de pensar en el sexo.

Tenía cosas más importantes.

El poder ya es una droga.

Porque esto todo son drogas.

Yo creo que el poder es una droga muy fuerte.

¿Qué tipo de mujeres son atractivas para ti?

A mí me gustan... Que te crean empatía.

Fíjate que yo en eso coincido mucho con los hombres.

Yo sé que puede haber una mujer muy guapa que no sea sexy.

Y muchas veces cuando a mí me importa alguien

me fijo en la mujer que sé que le puede importar.

Que sé que esa es la que le importa.

Porque la veo.

No tiene que ver con que sea más tal o menos.

No, es que hay algo, hay algo.

¿Y esa que tienes en el cuadro ese? Esa es Naomi Campbell.

¿Esa es Naomi Campbell? Claro.

Y esta es una fotografía de David LaChapelle.

Está en los grandes museos.

No es una cosa así... Es muy buena.

No, si eso tiene que estar en un gran museo, estoy convencido.

Aparte de... Es para ponerla en un museo.

Tengo ahí el libro de David LaChapelle.

Mira, una de las cosas que a mí...

De hecho, hace poco me hicieron un tercer grado

en un programa de televisión.

Se empeñaron en saber

con cuántas mujeres había estado yo.

¿Con cuántos hombres has estado tú?

Mira, no te lo voy a decir.

Pero un día empecé una lista por años.

¿Sí? No me digas.

¿Y cómo era de larga? Qué bueno.

La verdad es que el papelito era bastante corto.

El papelito era bastante corto.

¿Y qué tipo de hombres te gustan?

Eso es lo que te decía antes que me tenías confundido.

Tienes uno tipo leñador,

tienes príncipe,

tienes anticuarios,

tienes...

¿Sabes lo que pasa?

Creo que no tiene nada que ver ni con el físico

ni con lo que son. Es una cuestión de química.

Y la química, ¿cómo la explicas?

¿Tú sabes por qué a ti una mujer... Pero tienes una química muy dispar.

La mía es más homogénea.

¿La tuya es más homogénea? Sí.

La tuya es muy dispar, no me digas que no.

Sí, pero es química.

Lo que pasa es que dentro de esa química

hay veces que es más intensa o menos.

O tienes un amplio espectro químico.

Siempre me ha dado la impresión

de que eres tú la que se cansa de los hombres.

Pues normalmente ha sido así.

Normalmente ha sido así, sí.

¿Qué tiene que tener un tío para que no te canses de él?

No lo sé.

No lo sé.

Igual te contesto dentro de unos años.

¿Crees que alguno de los que ha estado contigo

lo ha hecho por interés?

Hombre, yo creo que... Supongo que querrás pensar que no.

No, yo creo que es el hombre y sus circunstancias.

Creo que, por ejemplo, hablando de tu amigo,

no lo vamos a nombrar,

creo que le divertía más el personaje que la persona.

Por darte un ejemplo.

¿Siempre has hecho lo que has querido?

Es decir, vamos a ver, Bertín.

Si tú tienes tu vida y sabes que no vas a vivir eternamente,

porque esto puede ser muy largo si te aburres,

si te lo pasas bien o vives bien, es muy corto.

¿Y quién va a vivirla?

¿Yo voy a vivir tu vida? Tú no puedes vivir mi vida.

Nuestras vidas las tenemos que vivir nosotros.

Y las tenemos que vivir como mejor lo entendamos.

Intentando vivirlas lo mejor posible

y ser lo más felices posible.

Por supuesto, intentando hacer el menor daño posible.

Eso sí.

Pero hay veces que lo tienes que hacer.

Que lo tienes que hacer aunque no quieras.

Es cuestión de una elección.

Es muy fácil decir:

"Carmen ha hecho siempre lo que ha querido".

He vivido mi vida como la he entendido.

Con mis equivocaciones, con mis errores,

con todo lo que quieras.

Pero no podrán decir que nadie ha vivido la vida por mí.

Y que nadie haya dicho:

"Se ha interesado en lo que dirá la gente".

A mí la gente no me ha importado nunca nada.

Nada.

Me importa la gente que quiero.

La opinión de mi madre me importa porque la quiero.

Mi madre no me da nunca ningún consejo

porque sabe que voy a hacer lo que me dé la gana.

Para qué va a opinar.

Mis hijos pensarán lo que pensarán,

y sé que muchas veces han pensado cosas.

Jamás me lo han dicho.

Porque siempre les he educado

que los hijos no deben juzgar a los padres.

¿Tú no juzgaste nunca a tu padre?

Vamos a ver, yo me enfrenté con él en alguna ocasión.

Le dije que yo no era una hipócrita como era él.

Claro, son cosas de tal...

Bueno, y me tuve que ir de casa. ¿Comprendes?

Porque yo estaba en la cama,

vi que se levantaba con los ojos inyectados en sangre

que me iba a partir todos los huesos.

¿Qué le dijiste? Nada, una bobada.

Esas bobadas que se dicen. Me dijo: "Pues te desheredo".

Oye, como si fuera la fortuna de Rothschild.

Si te digo lo que dejó cuando murió, te mueres de risa.

Y le dije que se lo metiera por donde le cupiera.

Tampoco eso es una contestación

de una hija a un padre, pero en fin.

A mí me cargaba mucho

que yo estuviera casada,

porque me casé con Rossi, tuviera una hija

y que él decidiera, porque le salía de las narices,

que no quería ver a Rossi.

Tú no quieres ver a Rossi, pero vas a oír lo que yo opino.

Su padre era un hombre de la vieja ola

que intentó imponerle un orden que ella no quería.

Hubo unos choques muy violentos.

No era juzgarle, era decirle lo que pensaba.

Y en eso, sí. Siempre he dicho que hay muchas veces

que hubiera estado, como decía él, mucho más guapo callado.

Pues eso. Es verdad, mucho más guapo callado.

Yo no sé callarme.

Y ahora, cada vez menos.

No, no, si yo te estoy dejando hablar...

Con la edad, no te quiero ni contar lo que soy.

Voy, vamos, como los cuchillos, para delante.

¿En qué momento de tu vida te encuentras ahora?

Estupenda. Bárbara.

Hombre, me gustaría tener unos añitos menos,

pero por cuestión de que en alguna revista

no siempre...

Todo el mundo sabe la edad que tengo

y yo me encuentro muy bien y muy segura de mí misma y tal,

pero caray, cuando te dicen "la sesentona adolescente", oye.

(RÍE) ¿Esa es una definición?

O esas revistas que se empeñan en poner la edad.

Pero ¿ a santo de qué?

Lo encuentro de mala educación, eso se dice de mala educación.

Las personas tienen la edad que representan. ¿Qué más da?

Si hay viejos que son jóvenes y jóvenes que son viejos,

y si estás enferma, estás enferma, y si no estás enferma,

no estás enferma. Es verdad.

Y es el espíritu, y es la actitud, y es tal. ¿A santo de qué los años?

Pero si el tiempo lo hemos inventado nosotros.

Estoy completamente de acuerdo contigo, porque eso es un hecho.

Hay muchos sitios donde te ponen siempre, entre paréntesis, la edad.

No lo entiendo.

Yo creo que debe ser un amargado el que pone eso.

"¿Esta está bien? Pues que se joda, que tiene esta edad,

que lo sepan todos". Yo creo que es eso,

porque si no es que no encuentra explicación.

¿Qué gracia tiene? Ninguna.

Pues está estupenda, pues tendrá la edad que tenga. ¿Qué más da?

¿Sabes a quién me recuerdas? ¿A quién?

A la Duquesa de Alba, a Cayetana. (RÍE)

Porque te has puesto el mundo por montera, ella hizo lo mismo,

y a mí me parecía una persona absolutamente irrepetible, genial.

Pero tú serías capaz de casarte con 85 años como ella seguro.

No lo sé. Como poder, poder, pues sí, podría.

¿Por qué no? Estoy seguro que, si te apeteciera,

lo harías. ¿Por qué no?

Sí. Si no hay edad,

no hay edad para ser feliz.

¿Qué te falta por hacer en la vida?

¿Qué me falta? Seguir viviendo. ¿Te lo has planteado alguna vez?

Seguir viviendo.

¿Así?

Cada día para mí es descubrir algo nuevo.

Bueno, oye, ¿tú me vas a dar algo de picar o algo? Yo estoy canino.

Venga, vamos a comer algo. O una copita, ¿no?

Venga. Algo sano. Sanísimo, si yo soy sanísimo.

Algo sano, porque no podemos... Que no, que yo soy sanísimo.

Yo también, yo me cuido muchísimo. Si no, no estarías así.

Alguna vez hago algún exceso que otro, pero procuro cuidarme.

Pero dentro de un orden. Dentro de un orden, sí, sí.

Si algún error gastronómico, saber que lo estoy haciendo,

no engañarme a mí misma. ¿Vamos?

Vamos. Venga.

Aquí son un poco las fotos no te voy a decir oficiales,

pero un poco las fotos... Que tenemos todos en casa.

Que tenemos todos en casa. Pues mira, pues no sé. Eh...

Esta foto de aquí es cuando yo me casé.

Bajando las escaleras del Pardo y, bueno,

pues la tengo porque me encanta el traje que hizo Balenciaga.

Bueno, aquí hay una foto de cuando nació mi hijo Francisco,

que desgraciadamente ya no está, pero estamos toda la familia.

Bueno, detrás es obvio, ¿no? Detrás está tu abuelo.

Por eso digo, que es obvio, que lo reconoces.

Y luego aquí es mi madre, cuando se casó también,

con otro traje de Balenciaga que era maravilloso.

Tengo las dos, la de mi madre y la mía.

Y luego, pues mira, aquí.

Bueno, esta es una foto que me gustaba

porque yo me encontraba bastante favorecida,

fue hace mucho tiempo.

Mira, esta foto es muy curiosa, porque es de un cachalote

que pescó mi abuelo en el Azor, y estoy yo aquí,

este puntito aquí soy yo,

pero cuando lo llevaron allí, como yo estaba allí en el barco

cuando lo pescó, pues estaba aquí.

Este es Jack Nicholson, que es mi gran amigo,

que le sigo viendo y tal y que, además, fíjate tú,

que cuando yo estuve deprimida en París, que yo no quería salir,

una vez vino y dijo: "Mira, Carmen, como no salgas de la cama,

voy yo a sacarte", y nos fuimos.

Fíjate tú que estoy sin arreglar ni nada,

pero con Jack yo tengo una gran amistad.

Esta es Audrey Hepburn,

que había salido con Alfonso en su época,

y esto es en un desfile.

No sé por qué estamos de negro, como de luto,

pero nos vestimos así en aquella época.

Esta, ¿ves?

Es, fíjate tú, con Gianni Versace

y Liz Taylor, Elizabeth Taylor.

Y luego, pues bueno, estas son fotos familiares.

Esta, fíjate, es una foto muy curiosa que hizo mi abuelo,

y es el Rey y mi hijo Francisco, que murió.

Anda, mira. Y aquí,

cuando Dalí me pintó el cuadro.

Pero no, aquí era con un croquis que él hacía,

y hacía así y me pintaba el pie y la pierna, ¿ves?

Yo estaba esperando entonces. ¿Ves que estoy ahí?

Nada, estas son fotos... Estas nada.

Y luego, pues aquí, bueno,

estas fotos ya tienen menos importancia.

Te has saltado aquí la foto que tienes como principal.

Ah, bueno, te voy a decir.

Esta foto es de David LaChapelle,

que es un fotógrafo que está expuesto

en los mejores museos del mundo.

Bueno, es Naomi Campbell. Mira, tengo el libro.

Espera, te lo voy a enseñar.

¿Ves? Espérate que la busque.

Mira,

Naomi Campbell por David LaChapelle,

David LaChapelle. Es un fotógrafo...

Sí, yo no entiendo mucho de fotógrafos pero, vamos,

será buenísimo. Desde luego la foto es...

Dices que está en museos, ¿no?

En museos, el fotógrafo está en museos.

Y a mí me gustó esto porque, en la época que yo trabajé

de relaciones públicas con Gianni Versace,

una de las modelos favoritas de Gianni era Naomi Campbell.

¿De qué vive Carmen?

De cosas que hago, un poquito con Hola,

un poquito en la televisión,

un poquito para arriba, un poquito para abajo.

De eso vivo.

¿Y tú entiendes que haya gente, sobre todo ahora,

que piense que eso no es un trabajo?

¿No es un trabajo?

Pues hombre, no, no pico piedra,

ni me tengo que levantar a las seis de la mañana

o a las cinco de la mañana,

ni tengo que hacer un trayecto de tres horas

para llegar a mi puesto de trabajo.

Si quieres que te diga que me siento

como una privilegiada, por supuesto;

por supuesto que tengo muchísima suerte,

por supuesto que me siento una privilegiada,

pero que soy consciente de ello.

¿Cómo ves la situación del país ahora?

Mira, yo soy por naturaleza optimista.

Ajá.

Y he vivido tantos años fuera

que ahora que estoy viviendo aquí,

me gustaría que el país fuera de maravilla.

Hemos tenido un problema

que no ha dependido tanto de nosotros,

que ha sido la crisis, y a mí, bueno,

como toda persona que pueda tener una sensibilidad,

ves todas las desgracias que están ocurriendo.

Que luego

intentemos decir que vivimos y que tal y cual,

pero no podemos quedarnos insensibles

a todo lo que está ocurriendo, ¿me entiendes?

Que está ocurriendo en nuestro país.

Y yo no hablo nunca de política, por razones obvias quizás.

Bueno, tú tendrás...

No porque no me puede interesar, pero por razones obvias.

Porque a lo mejor mi opinión pueden decir: "Ah, esta, tal...".

Pues por lo de siempre, ¿me entiendes?

Entonces prefiero hablarte de campo, hablarte de pájaros,

hablarte de viajes, hablarte de flores,

pero comprenderás que soy una persona

a la que le encanta mi país,

que he estado muchos años sin vivir en mi país,

y que no me gustaría ver un país tan fantástico y tan maravilloso

que se vaya al carajo, qué quieres que te diga.

Supongo que ser nieta de Franco te ha ayudado para muchas cosas,

pero ¿no estás cansada de que la gente piense:

"Bueno, es que como es la mitad de Franco"?

¿Esa coletilla no te molesta?

Yo creo que eso cada vez lo piensa menos la gente.

Yo, por lo menos en el contacto que pudo tener,

y ya te digo que he participado en programas de televisión...

Bueno, pues soy taurina... Estoy en contacto con la gente.

Pues a lo mejor pues sí, porque sale,

pero es más porque salgo en la televisión, ¿me entiendes?

Por supuesto que hay gente

que a lo mejor le puede caer bien mi familia,

o a lo mejor hay otros a los que les cae mal,

por supuesto, pero nunca...

Siempre la gente ha ido dirigida hacia mi persona,

no hacía lo que era,

porque cada uno es como es, y fíjate tú,

ya después de tantos años.

También te lo digo porque nadie de tu familia

es prácticamente conocido,

prácticamente ninguno de tus hermanos, o muy poquito.

Tu primo sí, porque Pocholo es... Es un elemento.

Sí. Es un personaje también irrepetible.

Pero tu familia no es nada común.

No, porque ellos eligieron

a lo mejor vivir otra vida más anónima.

Yo me casé con una persona que era el mayor de los Borbones;

pues ¿qué quieres?

Y mi hijo es el mayor de los Capetos; pues es así.

Y luego pues tuve una desgracia que fue tal,

y luego uno piensa que en aquella época

tenía que haber seguido lo que mandaban las costumbres

y me salté todo.

Es como la línea editorial, no has seguido la línea editorial.

No. Entonces habrá a quien le siente bien,

a quien le siente mal,

pero te vuelvo a repetir que mi vida la dirijo yo.

¿Y entiendes que haya gente que le moleste,

que le duela o que le moleste convivir con tu apellido?

¿Que le pueda molestar convivir con tu apellido?

Pues mira, sí, entiendo que pueda haber gente

a la que le pueda molestar, sí, por supuesto.

Yo entiendo todo.

Yo entiendo todo.

¿Qué quieres o qué querrías

que la gente supiera de ti que no sabe?

Me da igual.

Me da igual.

¿Tú crees, a tu juicio, que fue a lo mejor un error

posar delante del Pazo de Meirás?

Yo no lo hice por provocación, ¿eh? Ojo.

No lo hice para nada por provocación.

Lo hice porque en ese momento estaba allí

y quizá pues ahí está un poco lo de no pensar las cosas.

Si tú me preguntas: tu tercera boda,

¿pensaste bien las consecuencias que podía tener?

Pues no, me casé, punto pelota. Pues ahí...

Y a toro pasado, ¿lo volverías a hacer?

Mira, si cada vez que haces algo tienes

que pensar los pros y los contras,

te quedas en tu casa y no sales de tu casa.

¿Tú crees que el pazo lo deberían devolver a los gallegos?

Mira, eso no es un asunto mío.

Eso es una cosa de madre, ¿me entiendes?

Y lo que haga mi madre, está bien hecho.

Has llevado la vida que te ha dado la gana.

¿Qué crees que pensaría tu abuelo

si levantara la cabeza y te viera?

Los tiempos son lo que son.

Tú no puedes pensar lo que pensaría alguien que ha vivido otra época.

No te puedes poner en el lugar de, ni ver lo que hubiera pensado.

Las cosas se viven en su momento y son lo que son.

¿No estás de acuerdo conmigo?

Que Carmen es mucho más que la mitad de Franco

eso yo ya lo sabía. Pero lo que nunca habría pensado

es una mujer que ha antepuesto el querer al deber

no se haya enamorado hasta los 60 años.

Ni que lo único que recuerde de su primera boda

sea la juerga flamenca de la noche anterior.

Tampoco sospechaba que considerase a su padre un hipócrita

ni que se lo dijera en su ilustre cara.

Y por no esperar, tampoco esperaba

que tuviese a Naomi Campbell desnuda en su salón,

ni que a la imagen de su abuelo le diera sombra un espléndido culo.

Por eso le estoy tan agradecido,

porque abrir las puertas de la casa de uno es abrir las del corazón,

y yo me marcho con la sensación de haber conocido

no el de la nietísima,

sino el de una mujercísima Carmen Martínez-Bordiú.

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En la tuya o en la mía - Carmen Martínez-Bordiú

07 oct 2015

Bertín Osborne visita la casa de Carmen Martínez-Bordiú, la nieta más mediática de Francisco Franco, para repasar su trayectoria vital. La anfitriona tendrá que hacer frente a preguntas sobre su familia, su vida sentimental o su trabajo, en una entrevista que mostrará su lado más desconocido.
Juntos recordarán la infancia de Carmen en El Pardo, momentos históricos como su enlace con Alfonso de Borbón y otros más emotivos como la pérdida del hijo menor de Carmen, Francisco, que falleció con tan solo 11 años.

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  1. Ovidio

    hola: me gusto mucho la entrevista a Carmen Martinez b. Su honestidad y su forma de ser me gusto, su filosofia de la vida "vivir y deja vivir" genial. Una hora no fue suficiente senti que estaba con ustedes alli. La nota de la muerte de su hijo llore. Mujer Bella , fuerte toda una dama. Bendiciones!!!

    31 ene 2016
  2. edi

    Los padres juzgan a los hijos, y los hijos a los padres, es imposible. Otra cosa es que no se digan las cosas...

    27 ene 2016
  3. EDi

    Me gusta mucho la filosofía de vida!!! la forma de pensar...me parece bastante sincera. Lo único que no comprendo es que dejara a sus hijos para irse a Francia.

    27 ene 2016
  4. Lilia Sanroman

    muy interesante entrevista!

    14 nov 2015
  5. Zuazua

    Ahora podrías entrevistar a la nieta de Adolf Hitler, a ver que opinan los alemanes...

    14 nov 2015
  6. Eva

    Me encanto la entrevista de Carmen Martínez Bordiú. Una mujer muy liberal, optimista y con una filosofia que comparto: Vive y deja vivir. Enamorarse a los 60, porque no, si te sientes espiritualmente joven, claro que sí. Wapa.

    13 oct 2015
  7. Andrea Karina Damianoff Ojeda

    Tu programa me hace feliz, me divierte y me río mucho, la música es relax y armonía, enhorabuena, ya era hora de disfrutar viendo la televisión. Gracias!

    11 oct 2015
  8. isabel

    Bertin eres un fenómeno......aaash podías ir a casa de José coronado..... Jijiji...creó que sería una entrevista súper interesante....enhorabuena fenómeno...

    10 oct 2015
  9. Conchita Minguell Zanuy

    Me ha encantado! Bertin eres genial! tienes una cualidad extraordinaria y es tu naturalidad. Me he reido muchisimo y casi me encontraba sentada con vosotros en el salon! Espero ver el resto de entrevistas que ya has hecho desde mi iPad antes de dormir! thx!

    09 oct 2015
  10. konan

    ¿Qué musica incorporaba ayer el programa de En tu casa o en la Mia de Bertin-Carmen Martinez Bordiú? Gracias

    08 oct 2015
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