Ellas La 1

Ellas

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No recomendado para menores de 7 años Ellas - Mineras - ver ahora
Transcripción completa

(¿Sabéis esas películas de exploradores americanos

que buscaban oro y se dejaban la vida

para sacar de la tierra el preciado metal?).

(Ahora, paseando por la cuenca minera de Asturias,

me doy cuenta de que esta fue nuestra particular California).

(El corazón de esta tierra es negro como el carbón,

pero el de su gente brilla como el oro

y es valiente como pocos.).

Todos conocemos el valor de los hombres

que bajaron a la mina,

pero aún está por escribir la página de las mujeres

que estuvieron siempre a su lado y de aquellas

que no se conformaron con permanecer en la superficie.),

¿Gonzalo de Castro?

Pero bueno. Pero Gonzalo de Castro.

Blanca Portillo. ¿Qué haces tú aquí?

Mira, con mis plantas. ¡Pero qué alegría!

Me da mucha alegría verte. A mí también.

Yo sé que tienes con Asturias, en general, un vínculo importante.

Sí, de hecho, no me he ido nunca. No, ¿no?

¿Tienes un minuto y nos sentamos? Claro, por favor, cómo no.

Por favor. Venga.

Cuidado con la regadera. Sí. (RÍE)

Cuéntame, porque a mí me gusta,

creo que hay un vínculo personal con los sitios

cuando uno ha trabajado en ellos mucho tiempo.

Sí, yo aquí me siento como en mi casa.

Date cuenta que, aparte de la serie,

luego hicimos aquí dos películas y suelo venir a Asturias,

me pierdo por aquí, busco recuerdos y procuro...

procuro no olvidarme de las cosas buenas.

Aquí la gente cuando te ve por la calle caminando,

¿todavía te llama doctor Mateo? Sí y me pide recetas todavía.

Son cosas que pasan, pero está bien.

La gente te cogió cariño aquí. Sí, sí.

Es muy grato que pase también,

sería un cretino si no lo agradeciese.

La gente: "Doctor Mateo, tengo la pomada".

"Tranquila, ahora le doy otra receta".

Gonzalo de Castro tiene

una relación muy especial con Asturias.

Aquí ha rodado alguno de sus trabajos más importantes

y el público asturiano le adora.

"Doctor Mateo", "La torre de Suso" o "¿Para qué sirve un oso?"

Han tenido esta tierra como decorado.

¿Has oído eso?

Gonzalo, que iba para abogado,

terminó como ayudante de dirección en "Siete vidas".

El productor de la serie le dio un papel

y este fue cogiendo fuerza hasta convertirse

en uno de los protagonistas junto a Blanca.

¿Me oís bestias peludas?

¿No veis que estáis a punto de extinguiros?

Quizá por eso, Gonzalo conserva esa humildad

del que se siente como un eterno aprendiz

y se exige a sí mismo siempre el 100 %.

Es un gran actor de cine, televisión y teatro

y un hombre afable, divertido y comprometido.

Ven aquí. Despacio, come ahí, así.

¿No quieres un poquito? Venga.

Tonta, ven aquí.

Cuidado, que pica.

Tú sabes que estamos sentados en una estatua muy particular.

Sí, señorita.

Es una estatua dedicada a don Luis Adaro,

que era un ingeniero y minero de aquí, de la zona,

pero que todo el mundo de por aquí la llama "La Carbonera".

"La Carbonera", sí, señor. Por esta mujer

tan fantástica que tenemos aquí.

Yo estoy investigando sobre el mundo de las mujeres

dentro de la minería en Asturias. ¡Guau!

¿En serio? Sí.

Qué bien, ya era hora.

Las mujeres siempre estaban vinculadas a las minas,

pero estaba prohibido que ellas trabajaran oficialmente.

Lo sé, lo sé. Eso se convirtió en una especie

de ley tácita y nunca más pudieron volver a trabajar

en las minas.

Hasta 1993, gracias a una mujer...

Sí, algo he oído.

de esta zona, por fin, se consiguió que la mujer

pudiera trabajar legalmente en la mina.

Y bajara a la mina Exacto.

Esa era la idea.

En el siglo XIX muchas mujeres se dejaron la vida

en las minas asturianas trabajando en condiciones extremas

por un sueldo miserable,

la mitad que los hombres por la misma jornada.

Las llamaban carboneras y, además del durísimo trabajo,

a menudo tenían que soportar entornos hostiles

con las agresiones sexuales a la orden del día.

La ley que prohibió contratar en las minas a mujeres y niños

se consideró, en su momento, un avance,

un freno a la explotación,

pero cuando faltó mano de obra

por la escasez de hombres masacrados en la Guerra Civil

o con el aumento de la demanda de carbón en las guerras mundiales,

las mujeres pudieron volver excepcionalmente a la mina,

pero siempre en condiciones adversas,

mal pagadas y mal consideradas socialmente.

Años más tarde, en la posguerra,

la condiciones de trabajo eran relativamente mejores,

pero las mujeres seguían vetadas en la mina,

como en el resto de la industria.

La llegada de la democracia no cambió nada

y la actitud de muchos mineros e, incluso, de algunas mujeres

también apuntalaba la discriminación.

Es preciosa esta zona de aquí, ¿verdad? La zona de Langreo.

Esta es realmente la cuenca minera. La cuenca minera del Nalón.

Exactamente.

¿Y aquí vive esta mujer, dices, Conchita? Por aquí.

Sí, de toda la vida y es una preciosidad de sitio.

Fíjate qué humildad de lugar, qué cosa tan...

Y qué naturaleza más bestia. Y mira qué burritos.

¿Dónde está ahora esta mujer? Pues está aquí, en casa.

Ah, ¿aquí? Esta es.

¿En serio?

Buenos días. Hola.

¿Se puede pasar? Oh, qué lujo.

¿Cómo estás? Ay, qué maravilla.

Quiero presentarte a Gonzalo de castro.

Buenos días, un placer. Amigo, tú tuviste mucho por aquí,

por nuestra Asturias, ¿eh? Menuda propaganda para Asturias.

Ella es Concepción Rodríguez Valencia.

Valencia, claro, claro. Conchi, ¿no?

Sí. (AMBOS) Conchi.

Este es una de nuestras heroínas de este país, ¿verdad que sí?

Sí, señor. No me lo considero, la verdad.

Sí, sí que lo eres, yo creo que sí. Yo creo que... no.

¿No? Yo hice lo que tenía que hacer

como mujer, nada más. Yo sé que toda la zona de aquí

tiene un vínculo con la minería muy grande, ¿no?

Uy, sí, sí. ¿El tuyo personal cuál es?

Exactamente el mismo, soy hija, nieta, hermana, cuñada,

tía, prima de mineros. De mineros.

Mis padres eran de fuera y vinieron todos aquí, a la mina.

Aquí, las minas en los años 50 dieron de comer a media España.

Aquí vino todo el mundo a trabajar. Claro.

Vosotros sois dos hermanos, niño y niña, chico y chica.

Sí, sí.

¿Qué es lo que te impulso a querer trabajar en la mina?

¿Qué diferencia había en que mi hermano entrara a la mina y yo?

Hablaba con Gonzalo... Claro.

¿Qué motivo es ese? ¿Qué motivo había?

Es una cosa extraña porque las mujeres de aquí

siempre han estado relacionadas con la minería.

Además trabajando como verdaderas bestias.

Seguro. Trabajar para apaliar el carbón

en los exteriores, en las escombreras...

Y el ambiente entre los hombres,

la idea de que trabajaran mujeres dentro de la mina,

¿era inaceptable para ellos? Estamos hablando del año 85,

veníamos de...

de una cultura muy machista. Muy cerrada.

Muy cerrada. Eso quería decir,

la idea de los hombres de que las mujeres estuvieran ahí,

como que no. En aquel momento, todavía,

estaba despertando la sociedad

de que las mujeres somos iguales que los hombres.

Aquí todavía había algo, una resistencia.

Mucho, una resistencia dura, dura. Durísima, ¿no?

Pensaban que se nos quitaba la feminidad

por hacer un trabajo físico. Mira, qué bueno.

Vamos a ver. ¿Qué tiene que ver...? Que vais a perder... Sí.

Entonces, en el año 85, ¿qué pasa? Hay una convocatoria en febrero.

De plazas. De plazas, 978 plazas de minero.

900. Eran muchas.

Entonces dije: "¡Ay, madre! Esta es mi oportunidad".

Entonces ahí echamos otras ciento y pico...

Estancias. estancias las mujeres.

¿Y qué pasó? ¿Qué pasó?

Que no nos hicieron caso.

Estaban en un cajón y allí empezó la lucha de las mujeres.

¿A cuántas cogieron? En realidad, que pasásemos,

calculo que fuimos unas nueve.

Porque teníais que pasar, claro, unas pruebas.

Un reconocimiento. Hombre, y muy duras.

Un compañero el otro día me dijo: "Conchi, cuando fui a pasar

el reconocimiento, me acuerdo, pensé que iba para la NASA".

El mismo reconocimiento fue para nosotras

y todavía...

con más dureza en el sentido de que a la mínima...

Para poder pasar a las menos posibles.

Lo que era evidente es que había un rechazo grande

a que las mujeres entraran dentro de la mina.

Sí, totalmente, socialmente igual. Ahí es donde tú te armas de fuerza.

Te entandaste y dijiste: "Yo..." Dices: "Esto no es justo".

A ver, no es normal, yo paso para el interior,

no hay ningún hombre que se quedase sin puesto de trabajo,

si no metes dentro, déjame fuera,

yo lo que quiero es un puesto de trabajo.

Entonces no me quedó más remedio que demandar.

La mujer no es para la mina, es para fuera u oficinas

o limpiezas de baño o lo que sea, pero no la mina.

En vez de meter diez mujeres,

que metan diez obreros que están parados en la calle.

En el año 1985 aún se impedía a las mujeres trabajar

en donde ellas quisieran.

Así que alguien tenía que dar un puñetazo sobre la mesa

y esa fue Conchi.

Recurrió a los tribunales,

pero tuvo que llegar hasta el Constitucional que,

finalmente, le reconoció el derecho a no ser discriminada

por su condición de mujer.

Conchi llegó a mí a través del Instituto de la Mujer,

en aquella ocasión recuerdo que se ofertaban 900 plazas

de ayudantes mineros en la mina de Hunosa.

Para ella era una gran oportunidad de poder trabajar

y la dureza del trabajo tampoco le echaba para atrás

porque había vivido siempre esa cultura.

Ella se sentía con fuerza y fue duro,

fue duro porque tuvimos un primer juicio en Oviedo,

fuimos muy mal recibidas, eso lo recuerdo perfectamente,

porque nos estaban esperando

en la puerta de la Majestura de Trabajo,

eran un grupo de sindicalistas que nos estaban abucheando,

pero nosotros seguimos adelante.

Finamente se resolvió en el 1992 y la sentencia fue favorable.

Yo trato de ponerme en contacto con Conchita,

que ella confiaba mucho en que ganaríamos

y para ella fue una grandísima alegría,

porque fue verdaderamente un gran éxito para ella

que fue verdaderamente la artífice. Además, me acuerdo,

como era una mujer asturiana de mucho carácter,

iba a empezar a recordarle a todos aquellos

que la habían hecho desistir, que se habían metido con ella,

que le habían, incluso, insultado en algún momento,

dice: "Ahora se van a enterar todos estos",

incluido el sindicato,

porque ella pertenecía a un sindicato, creo recordar,

y en el sindicato,

sus propios compañeros no la entendían,

tenían una gran hostilidad hacia ella.

Fue una gran satisfacción y era un reto más

que habíamos alcanzado, era una nueva conquista,

habíamos derribado una nueva barrera.

(Jeff Buckley "Hallelujah")

El proceso judicial duró ocho años.

Conchi necesitaba trabajar y,

para cuando llegó la sentencia definitiva,

ya había conseguido una plaza de administrativa

en la empresa minera.

Pero gracias a su lucha,

otras mujeres pudieron entrar en la mina.

Conchi, cuando finalmente sale la sentencia,

me imagino que te sentiste muy feliz.

Sí, claro, pero bueno...

¿Por qué? Fue un momento amargo.

¿Por qué? Porque la recibí en el momento

en que todos los compañeros estábamos pendientes de la radio,

de las noticias,

de que estaban enterrados unos mineros

en el pozo de Santa Bárbara y estaban intentando llegar a ellos

y, por desgracia, habían fallecido.

Y llevaban unos días intentando llegar.

Entonces, esa noticia la recibes en ese momento y no te alegra.

La recibes y dices: "¡Madre mía! Yo quiero ir a la mina

y aquellos enterrados allí". Queda eclipsada esa noticia.

Sí, te quedas... Normal también.

Claro. Te das cuenta después, pero...

Era un momento demasiado amargo. Lo recibí y esa ilusión no la...

No la pudiste disfrutar. No la disfrute, no.

Lo curioso es que pasan todavía como dos años hasta que...

Desde el 93 hasta enero del 96

no entraron las primeras a trabajar en el interior.

Tres años después. Sí.

O sea, a ti te cuesta ocho años conseguir eso y tres años más...

Para que entren las primeras.

(Canción "La senda del tiempo")

Este es el famoso pozo. Este es un poco de lágrimas.

Candín se llama. El pozo Candín.

¿Ahora no hay actividad ninguna? Ahora ninguna.

Conchi, ¿eso tiene un nombre? Sí, el castillete.

Eso es un castillete.

Por donde bajan y suben los trabajadores.

¿Por ahí se baja a la mina? Se baja a la mina, sí.

¿Ahí está el ascensor? El ascensor que baja vertical

a plomo hasta abajo. Viendo esto,

la verdad es que es una paisaje muy especial, ¿no?

A mí me encanta. Es bellísimo.

Me imagino esto lleno de gente, de trabajadores.

¿Desde qué año estuvo este pozo abierto?

Llevará, mira, desde 1942. Ahí dice Candín, año 42.

¿Cuánta gente venía aquí? ¿Cuántos trabajadores?

¿Trabajadores? En el pozo Candín, ¿cuántos?

Pues 700 bien. En el auge de...

No, día a día, 700 trabajadores.

Las chicas jóvenes que hoy están trabajando en la mina,

me imagino, sabrán quién eres.

Pues todas no. Todas no.

Yo creo que no,

muchas no tienen ni conocimiento de que existe esta sentencia.

Yo tengo muchas ganas de presentarte a unas muchachas.

Bueno. A unas chicas jovencitas

que ahora están trabajando en la mina,

que son mineras gracias a lo que tú hiciste.

Bueno.

Te quiero presentar a Isabel, Hola.

Hola. a Elena,

Hola. y a Virginia.

Hola. Conchi es una mujer muy especial,

¿la conocéis? Sí.

-De oídas. De vista y de oídas.

¿Cuántos años tenéis? ¿Puedo preguntarlo?

Sí, yo 37. 37.

44. 44.

30. Y 30.

¿Qué te parece? Una maravilla.

¿Todavía hay algún problema para que las mujeres

puedan bajar a la mina o no? (AMBAS) No.

Ya no, ¿no? No.

¿Cuál es vuestro cometido, el de cada una?

Yo, por ejemplo, estoy en la empistería,

coge la gente las lámparas, ponen sus fichas,

yo en unos libros que tenemos apunto la gente que llegó,

el relevo que entró para luego llevarlo a los jefes.

-Yo llevo un tren,

una especie de tren, que baja por un plano inclinado

suspendido de un cable que se llama becovía

y bajo personal y material.

¿Y tú? Yo estoy en el embarque

que es donde llegan los vagones cargados de carbón

y los metemos en la jaula que es para personal

o para carbón y salen a la calle a bascularlos.

En la misma jaula baja el carbón y bajan las personas.

Sí, en el pozo Carrio sí.

¿Cuántos metros baja eso? 609.

Hay que ir allá. Qué barbaridad, 609.

En vertical, luego más los planos que hay.

Igual es una pregunta tonta, ¿pero no os da miedo?

(TODAS) No. No, ¿no?

A mí me dio mucho miedo cuando entré la primera vez.

¿Sí? Lo quince días de cursillo,

que tuvimos antes de entrar,

yo no creo que haya pasado más miedo en mi vida, la verdad.

O sea, que la mina engancha. Bueno.

Sí. -Yo creo que sí.

Eso parece, ¿no? Sí.

Una vez que entras, no quieres salir.

Yo de hecho prefiero estar dentro que fuera.

Aquí detrás tenemos un pozo, ¿este es el pozo...?

Fondón. Fondón.

Y ahora ya está cerrado, ya no funciona, ¿no?

Sí. -Sí.

Este era un pozo que me imagino que tenía mucha actividad

en su momento. Sí.

Esto lleva cerrado, ¿qué? ¿15 o 20 años?

Parece que fue ayer. Estas cosas no se desmontan,

no se desmantelan. Esta no se puede desmantelar.

Vale, pero hay un museo aquí. Aquí está la Brigada de Salvamento.

Y lo utiliza Salvamento para hacer sus prácticas.

Sí, para cualquier accidente que surja en la mina

ellos ya están preparados físicamente para ir a rescatar

a los mineros que hayan quedado enterrados.

Mirad, mirad, perdonad, que esto es interesante.

Ay, los de la brigada. Hola.

Buenos días. Hombre, compañero.

Lo que te decía de los otros rescatadores...

Están entrenando. Sí, entrenando, claro.

Tienes que manejarte dentro de la mina con todo este...

Aún queda un poco.

Ánimo. Oye, entonces vosotras,

cuando, de repente, decidís entrar en la mina,

¿cómo se lo tomó la gente esto?

La verdad, lamentable, hay propios vecinos de tu pueblo

que lo tomaron mal. Ah, ¿sí?

A mí me llegó gente a decir que por qué ese trabajo

no lo dejaba para otra familia, otro hombre.

Hombre. Un hombre que en esa familia,

en una familia determinada, le hiciera falta un trabajo.

¿Eso te lo decían? Sí, sí, a mí me lo dijeron

los vecinos del pueblo.

¿Las mujeres? Sí, sí.

¿Vecinos y vecinas? Sobre todo, vecinas,

precisamente ese comentario salió de varias vecinas.

Es una realidad. Y vosotras también tenéis

una relación con la minería especial.

De hecho, nosotras entramos porque falleció algún familiar.

Es uno de los motivos por los cuales no se discute,

que hay como un derecho... Sí, preferencia absoluta se llama.

Preferencia absoluta. Padre, suegro, hermano.

Siempre y cuando haya habido una muerte en la mina.

Sí, en la mina.

¿Las tres tenéis pérdidas en la mina?

(TODAS) Sí.

Mi suegro era artillero, como mi marido ahora,

y estaba atacando,

estaba preparándolo todo para disparar,

hubo un problema, se metió para adelante,

él hizo sus cortes de seguridad, se metió para adelante,

otro compañero,

que por circunstancias lo mandaron ir a disparar ahí,

el compañero se equivocó y disparó donde estaba mi suegro,

entonces mi suegro allí quedó.

A un mes de prejubilarse.

¿Y vosotras?

Mi padre era picador.

Era cuando empezaron a llegar las primeras rozadoras a Hunosa,

estaba en una rozadora, la verdad, estaba muy contento.

¿Qué es una rozadora? Es una máquina que pica el carbón,

tienen como unos brazos y va picando el carbón.

Le pilló la rozadora.

-Mi padre casi siempre fue maquinista,

a última hora, antes del accidente, estaba en la artillería,

debió faltar alguien y lo mandaron a la máquina otra vez ese día

y nada, se clavó en el páncreas una pieza de hierro y nada.

Tantas historias que habréis...

Las que habréis vivido y las que habréis oído.

Sí. -Sí.

Cuánto dolor, ¿no? Sí, la verdad que la mina

trajo bastante dolor. -Sí.

(Hanzs Zimmer "Honor Him")

Yo no he bajado jamás a una mina,

no sé si me atrevería a hacerlo a una mina de carbón,

no sé si me atrevería. Sí, hombre.

Pero sé que hay una mina muy especial

que es una mina de oro que hay aquí

y creo que es bastante menos angustioso.

Nunca fui. -Ni idea.

No lo sé.

¿No lo conocéis? Y nos han dado la posibilidad

Ah, ¿sí? de entrar.

Tú conoces una mina de carbón por dentro.

Sí, bajé una vez. Me gustaría que lo compartieras

con nosotros para que viéramos y comparáramos.

Bueno, sí, yo encantada. Yo os quiero dar las gracias

por ser tan valientes.

Os deseos lo mejor y que vaya todo maravillosamente bien.

(Canción "5 years time")

Hola, Nuria. Hola, Blanca.

Buenos días. Bienvenidos...

Buenos días. a Orovalle.

¿Puedo preguntarte cuántos años tienes?

Sí, 39. Tienes 39 añitos.

39, 39. Y eres la directora.

Sí, soy la directora general. ¿Desde cuándo eres la directora?

Desde hace seis meses,

es una empresa en la que apostamos por las mujeres.

Ella es Conchi. Encantada.

Ella es un referente para todos nosotros.

Bienvenida a Orovalle. Encantada.

Encantada. Me alegro muchísimo

de encontrarme con una mujer directora.

Sí, sí. Cuéntanos un poco dónde estamos.

Estáis en Belmonte de Miranda,

este es el yacimiento del Valle-Boinás,

en el que con diversos procesos físicos y químicos

llegamos a extraer lo que son nuestros productos finales

que son un concentrado de cobre y un bullón de oro y plata.

Un bullón, eso nos lo explicarán bien

para saber qué es todo esto. Tendréis ocasión a lo largo del día

de visitar las instalaciones. ¿Cuántas mujeres estáis trabajando?

Ahora somos 55 mujeres, el 20 % de la plantilla.

El 20 %. Sí, sí.

¿Se estima alto, se estima bajo, se estima razonable?

Nosotros creemos que para lo que es...

Tantísimo. Es mucho, ¿verdad?

Para lo que es la minería. Confiamos en continuar incrementando

este porcentaje.

Ahora... Porque Gonzalo y yo jamás hemos entrado en una mina,

y de oro, ni te cuento. Ahora nos vamos a la mina,

pero primero tenemos que equiparnos

para cumplir con los estándares de seguridad.

Hay una equipación específica. ¿Así no puedo bajar?

Así no estamos muy bien. Nos vamos a vestir como vas tú.

Nos vamos a vestir con equipo de minero.

Qué bien. Vámonos para allá.

(Canción "Bad moon rising")

Ahora vamos a ir por aquí.

Veréis que en este acceso tenemos equipo moviendo mineral

hasta camiones de 25 toneladas. ¡Guau!

¿25 toneladas? Sí, 25 toneladas.

Qué barbaridad.

Aparatos gigantescos. Sí, sí.

El tráfico que hay en la rampa es importante.

Estamos yendo hacia lo que llamáis la bocamina.

La bocamina, sí.

La bocamina es la entrada a la mina.

Es la entrada de la mina, sí. Nuria, ¿y esta balsa que hay acá?

Es una balsa en la que se hace la decantación de las aguas

para que los vertidos sean de aguas

que estén perfectamente clarificadas y depuradas.

Aquí está el acceso a la bocamina. Esto es el acceso a la mina.

Sí. Oh, qué fuerte.

En la puerta de la mina tenemos a Santa Bárbara, nuestra patrona.

Claro, la patrona. Sí.

En todas las minas entiendo que hay una...

¿Esto qué es? ¿Una capillita? ¿Cómo lo llamáis?

Santa Bárbara es la patrona de la minería y es habitual.

Hola. Permitidme.

Lupe. ¿Cómo estás?

¿Qué tal? Encantada de conocerte.

Jefa de Geología. -Hola.

Un orgullo encontrar a una mujer... Ella es Conchi.

...con casco y geóloga.

¿Cuál es tu trabajo aquí? Ahora soy jefa de Geología.

O sea, que eres la autoridad aquí

a la hora de determinar hasta dónde se puede... Pregunto.

Un poco, sí, en ese sentido, sí. Una galería muere

hasta que tú lo determinas, ¿o no? Eso es, sí,

hasta que el equipo de Geología define un poco.

Bueno, ¿qué hacemos? ¿Dónde vamos? Vamos a ir hacia la lampistería.

Venga, vamos allá.

(Canción "Baby did a bad bad thing")

Bueno, es complicado, ¿eh?

Vamos a entrar por donde hemos visto salir ahora...

Eso es. Por donde estaba Santa Bárbara.

Exacto. Vale.

¿Sala de control?

A ver, dime.

"Soy Lupe, vamos a entrar" en mina con una visita.

Bueno, este es el momento, ahora ya no hay vuelta atrás.

Esto parece el metros de Madrid, curioso, ¿eh?

¿Qué profundidad tiene esta mina? ¿Cuál es el máximo?

El nivel inferior donde estamos trabajando ahora es,

aproximadamente, la cota 30 sobre el nivel del mar.

Eso significa que en la vertical tenemos casi los 400 metros.

400. ¿Qué ancho tiene el túnel?

Depende, no es una sección igual para todas las zonas,

depende un poco, pero, aproximadamente,

de cuatro y medio por cuatro y medio.

Es como muy poquito, parece poco, ¿no?

Ahora empezamos a bajar. Ahora empezamos a bajar, eso es.

¿Qué te parece, Conchi? ¿Cómo lo ves?

Que no tiene nada que ver con la mina de carbón.

¿A que no? Claro.

En la mina de carbón coges la jaula y...

Y a bajar.

Vertical.

Allí la verticalidad que aquí no existe.

Vertical completamente y la jaula impresiona muchísimo.

¿Sí? Sí, sí.

Bajar en la jaula a la mina... ¿Tú has bajado a la mina de carbón?

Sí, estuve de visita en una de las minas

y la verdad es que no tiene nada que ver, impresiona.

Fíjate.

Qué barbaridad. Oye, Lupe, desprendimientos aquí no hay,

¿o puede haber?

Lo digo porque veo una roca como muy seca, muy sólida.

Sí, esta parte, la rampa principal,

está desarrollada sobre una roca bastante competente, granito,

entonces, no tiene problemas. Ajá.

Ya. O sea, que en toda esta parte

que estamos bajando, aquí no hay mineral que sacar.

No. Eso te iba a decir.

La rampa principal es todo en esto.

Esto no es nivel de producción cero.

No, esto simplemente es la rampa. Para llegar.

Para llegar a las distintas zonas. Aquí, lo que sí veo

es que si pinchas, estás vendido. (RÍE)

Tienes que cambiar la rueda. A eso me refiero,

pinchas ahora mismo... Claro, tienes que cambiar la rueda.

Claro, tienes que encender la lamparita.

Pinchas y cambias la rueda, igual que si estuvieras fuera.

¿Te ha pasado alguna vez? Igual no..

Sí, alguna vez. Sí, te ha pasado.

Sí, sí. Fíjate qué barbaridad...

Esa es la línea que va a Sol, efectivamente.

(RÍE)

Gonzalo, estás pisando el suelo de la mina, que lo sepas.

Es un suelo como si estuviéramos en la Luna, mira, Blanca.

Pero aquí hay un barro y unas cosas.

Mira, el primero hombre en la Luna. (RÍE)

Cuidado que hay agua.

Tenéis que pasar despacio. Viaje al centro de la Tierra.

(Ruido constante)

Eso que suena es un jumbo que está perforando un frente.

Ah, uno de esos que decías que son los que taladran.

Eso es. Donde luego se mete la dinamita.

Se mete el explosivo.

Dame la mano. Conchi, ¿vas bien?

Sí. Esto es como andar por casa. Claro.

Miedo no, ¿no? No, le he pedido agarrarme

por si me caigo, nada más. No, no te vas a caer.

Conchi va como si caminara por el salón de su casa.

Oye, Lupe, ahí viene un maquinón. Viene algo muy grande por ahí.

Creo que tienes que engañar al cerebro en el sentido de decir:

aquí hay oxígeno para todos. Eso no se piensa.

Pero Gonzalo... Yo no lo pienso.

¿Por qué tienes que mencionar esto ahora mismo delante de mí?

No, lo digo... Que me pongo nerviosa.

Porque ahora hay... Y empiezo a respirar flojito.

No, hay ventilación y hoy lo entiendo,

es lo que has dicho tú antes, cómo sería antiguamente

cuando no había posibilidad. Inhumano, antiguamente, inhumano.

Ahora aquí veis un camión

y ese es el camión que conduce Raquel.

Dentro de ese gigantesco camión... De esa mole.

...ahí está Raquel. Está Raquel.

¿Vamos a verla? Vamos a verla.

Vamos a verla ahora mismo.

Me está dando señales con la lámpara para que...

¿Cómo se hace eso? Lo has visto, ¿no?

Estaba haciendo así.

¿Así? Eso es,

para que supiese que estamos aquí. Hay como un código con la lámpara.

Sí, la puedes mover y sabes que la otra persona sabe,

si ve una lámpara que se mueve, que algo le quieres decir.

.Tengo unas ganas de conocerte que me muero.

Aquí está Raquel.

Pedazo de armatoste que llevas. Parece más grande de lo que es.

¿Cuántos años llevas llevando un camión?

Este un año y algo. Ajá.

En la mina llevo dos años y algo.

Desde el principio llevabas el vehículo.

Sí, yo siempre camión,

desde que entré en la empresa con camión.

De ese, me dieron la oportunidad de andar con este bicho,

con este juguete, sí.

¿Este camión para qué es exactamente?

Extrae el mineral. Extrae.

Extrae el mineral.

O sea, que tú llegas con el camión vacío

y siempre sales con él cargado. Sí.

¿Cuántas veces entras y sales al día?

Dependiendo, hay días que pasamos todo el día dentro de la mina

y otros días se sale seis, siete veces, depende.

Veo que vas muy ajustada en el túnel,

no hay mucho margen. El margen es el que es.

Visto aquí digo:

"¡Dios mío! Esta mujer no se puede equivocar medio metro".

Hombre, la verdad es que tienes que ir con ojo,

pero es hacerse a las medidas. ¿Te has hecho muchos roces?

Alguno sí. Con las columnas.

Alguno sí. Sí.

Como todos, yo creo, alguno sí cayó.

Alguno sí, ¿no? Sí, por supuesto, como todos.

¿Cuántas mujeres hay llevando este camión?

Yo sola. Tú sola.

¿Eres la única? Sí.

¿Cómo llegas tú a la mina? ¿Hay referentes en tu familia?

Mi padre. Tu padre.

Mi padre es minero de toda la vida. ¿De carbón?

De carbón. Ajá.

De carbón de toda la vida.

Yo estuve trabajando en los cielos abiertos,

tengo todos los carnets de primera, así que...

Ya me imaginaba. Ya, como comprenderás,

ya es una pasión el conducir. ¿Cómo es la marcha atrás con esto?

¿Tienes que hacerlo? Con espejos, tenemos una cámara.

O sea, que sí que tienes que ir marcha atrás, claro.

Sí, sí. Madre mía, madre mía.

¿Cuánto mide este camión? Porque yo veo que es muy largo.

Diez metros y algo. ¿Cuánto?

¡Diez metros! Diez metros y algo.

Diez metros. Sí, claro, diez metros.

¿Y vas tú sola? Sí, ahí solita.

Ahí yo sola, ¿para qué quieres más?

-Ahí está uno solo. Muchísimas gracias, Raquel.

Tú eres la demostración de que una mujer

puede hacer cualquier cosa.

(Loquillo "Quiero un camión")

Pues aquí está Davinia. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Ella es Conchi. Emocionada, artillera.

¿Cómo es esto de ver incluso a una artillera?

Una alegría, una alegría muy grande,

porque, bueno, es inimaginable que hayamos avanzado,

porque, quieras o no, estos 20 años...

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser artillera?

Artillera... Vino de casualidad todo.

A ver, cuenta, ¿y eso? Porque nunca pensé...

No tengo familia de mineros, nadie de la familia.

Tú vienes de... Yo vengo de fuera.

Eres la única que hay aquí. Artillera sí.

La única. Sí.

Entonces, llega un día en que te dan la oportunidad

y dices: "Venga". Sí, sí, de cabeza.

¿Y qué ocurre en la sensación de "clac"?

Ah, felicidad. ¿Verdad?

Cuando eso ocurre, ¿hay que desalojar la mina?

Sí, se hace durante los cambios de turno.

A la salida, entre que sale un relevo y entra otro,

es ahí cuando... Cuando no hay nadie en la mina.

No, no puede haber nadie.

Pero nadie ni vosotros. No, nosotros tenemos que buscar

un sitio seguro, un refugio. Pero tú te quedas dentro.

Sí. ¿Dentro de la mina cuando detona?

Sí. ¿Cómo es el sonido?

Espectacular. Imagino.

¿No te dio miedo la primera vez? No.

¿No? No, no, no.

Qué bonito. Me encantó, sí.

Qué bonito. Me gusta mucho, sí.

¿Y tus padres cuando les dijiste: "Oye, que voy a empezar"?

Mi padre lo lleva un poco mal. Sí.

Porque que si es peligroso...

Tus amigas deben decir... ¿no? Es que tiene que ser...

La chica explosiva me dicen. La chica explosiva, me gusta.

Chica explosiva, claro. ¿Estás casada? ¿Tienes hijos?

Tengo niños. Tienes hijos.

Sí. Niños, en plural.

Niños, niños, dos. Dos niños.

Dos niños.

Y tus hijos, ¿cómo lo llevan?

Están contentos. Sí.

Yo creo que orgullosos. Qué bonito, qué bonito.

Seguro que se comen todo lo que les pones en el plato.

Por si acaso. Claro.

Bien.

¿Podemos ir a ver lo qué es el jumbo ese, esa máquina?

¿Podemos? ¿Nos llevas? Venga.

¿Podemos pasar? ¿Sí? Sí, vamos.

Hola, Mario.

¿Cómo funciona esta máquina? ¿Tú eres jumbista?

Sí, jumbista. Me gusta eso.

¿Jumbista? Sí.

¿Y eso qué es? Como un taladro gigante.

(MARIO) Es una barrena y delante tiene una boca como esta,

que es lo que come la roca.

Y ahí es donde luego la artillera coloca la carga.

A mano. ¿A mano? Si son cuatro metros.

Ya. ¿Y cómo lo haces?

Uno detrás de otro, poquito a poco. Vas poniendo...

Vas empujando. ...hasta que eso va llenándose.

Sí, tiene una medida.

La manipulación hay que hacerla con mucho cuidado o es una cosa...

Con guantes y tranquilitos.

O sea, que es un momento de riesgo personal.

Si lo haces como marcan, no.

No, no. Pero podría ser, podría ocurrir...

No. ...que una mala manipulación...

Hay que tener cuidado. Hay que tener cuidado.

¿Y qué tal aquí la compañera?

Bien, para mí son uno más.

Un placer, muchísimas gracias. Muchas gracias.

Blanca, esto para un anillo, ¿te parece?

¿Puedo tocar la pared?

Es que tengo una curiosidad muy grande.

Uy, esto es oro. (RÍE)

Ha sido un honor. Bueno, buena voladura.

Gracias. "Buena voladura", qué bueno.

Gracias. Hasta luego.

¿Cómo lo ves? Pues bueno,

emocionada, ¿no? De poder ver a una mujer que llega

a puestos donde los hombres... A ver, los quieren para ellos.

Claro. Entonces somos competencia.

Esa es la historia.

(José Guardiola "Sixteen Ton")

¿Queréis un café? ¿Eh?

Tengo café ahí.

¿Que tienes café? Tengo café,

soy un señor con recursos.

Por favor, seguidme.

Aquí tengo yo, ¿ves como no te engaño?

Bueno, pues no ha traído un termo de café.

Vas a ver.

Ah, y agua tienes también.

Venga, un poco de café. Vamos a hacerle los honores.

Ya que está. Está calentito.

Podrías haber traído unos pastelitos.

Ay, mujer, es que no me he dado cuenta,

ha sido... ¿os he servido bien? No.

Arrójalo como la sidra, como en Asturias,

se arroja aquí.

Hala.

Perdón, yo es que tengo... ¿No tendrán que volar ya?

Sí, tenemos que... No vaya a ser que...

...ir saliendo. Que nos puede pillar dentro.

No, no te preocupes que no. A Davinia le hemos caído bien.

Y ha dicho que iba a esperar a que saliéramos.

A que salgamos, sí, sí.

¿Nos vamos? Sí.

Hacemos camino. Vale.

(America "A horse with no name")

(Víctor Manuel "Asturias")

Hola. Hola.

¿Qué tal? Ella es Ana,

que está en la sala del oro de la planta de tratamiento.

Ella es Conchi. Hola, minera.

Hola, encantada. Sí, exactamente.

Me dicen que soy la culpable

de que las mujeres estén en la mina trabajando.

Me alegro. -Una buena culpa.

¿Llevas mucho tiempo aquí?

Sí, con la otra empresa, desde el 97.

20 años. Sí, sí.

¿Y antes? No, a la ganadería.

Ah, a la ganadería. Ah, a la ganadería, fíjate.

¿Y cómo pasaste de una cosa a la otra?

No sé, porque vino esto aquí, a Belmonte, y me apunté.

Y me cogieron.

Cuéntanos un poco en qué consiste tu trabajo.

En sacar el bullón. Lo fundimos, lo preparamos y sale el bullón.

Yo estoy deseando ya ver cómo es ese proceso,

me apetece muchísimo, así que... Pues ahora ya os acompaña Ana

y yo ya... Nos dejas.

...os abandono. Bueno.

Vuelves a tu madriguera. A mis tareas.

Gracias por todo. Venga, chao.

¿Vamos allá? Adiós.

(Amy Winehouse "Back to Black")

¿Dónde vamos? A la sala de oro.

¿A la sala de oro? Sí.

Aquí hace calor. Claro, ahí está el bullón.

¿Ahí está?

Ahí está fundido el oro, luego sale en las lingoteras.

¿Por qué llevan estas ropas? Hay que llevar ropa especial.

Yo me la tengo que poner. Tú te la tienes que poner.

Sí, para sacar el bullón. ¿Es un traje especial?

Sí. ¿Por el calor? Por la temperatura.

Claro, porque la temperatura está ahora a 1300.

¿Eso está a 1300 grados? Sí, en 1200 tiene que fundir.

Cuando tienes que estar andando ahí, tienes que ponerte esa ropa.

Claro.

Qué emoción.

(Johnny Cash "Ring of Fire")

Está fundido.

Ay, madre.

Vaya oportunidad de ver esto.

Es hipnótico esto. Bello, ¿eh? Absolutamente.

Bellísimo.

Fuego líquido, ¿quién lo iba a decir?

Mira el calor que se recibe.

Vaya imagen. Es magia.

Es magia.

Qué guapo.

Fíjate lo que notamos el calor a esta distancia, claro,

entiendo que tengan que protegerse. Sí.

Es como caramelo. Total.

Mira, mira, para recogerlo.

Fíjate, va a hacer un flan.

Mira cómo está, ha cambiado de color.

Y al agua.

Hace calor.

Perdón, ¿eh? Sí, sí, no, claro.

Impresionante.

Impresionante.

Lo que me asombra es la limpieza de la mesa, es decir,

una vez que lo vuelcas y limpias, parece que no ha pasado nada.

Lo levantas y se va todo... ¿Por qué se tira al agua eso?

Para que enfríe. Claro.

Entonces ese lingote que queda, eso es...

Eso ya es el lingote.

Ese es el lingote. Sí.

En bruto.

En bruto, sí, aquí le llamamos bullón.

Eso es el bullón, ¿no? Sí.

Es el bullón, como decimos nosotros. Y luego hay que refinarlo.

Sí, ya se refina en otro lado. En otro sitio.

Ana, hay una cosa con esta vestimenta que os ponéis

que parece como medio astronauta, quiero probar, ¿puedo probármelo?

Sí, sí, por supuesto. Para ver cómo se siente uno

metido ahí dentro. Galáctica.

¿Verdad? Hala.

¿Pesa? No, de momento es cómodo.

¿Quieres lo de arriba? Sí, sí,

eso es lo que más ilusión me hace.

¿Hola? Sí, te oigo.

Vale, ¿tienes sensación de calor? No.

¿Estás con papel Albal o normal? No, no, normal.

¿Irías así a comprar, por ejemplo?

Qué idiota es.

Es toda una experiencia meterse ahí dentro, ¿eh?

Ana, perdóname, ¿por qué no nos enseñas cómo ha quedado...?

Exacto, vamos a mirar. Una vez ha enfriado eso.

Me gustaría verlo, sí. Para ver ese turrón de Navidad.

(Canción "For What It's Worth")

¿Ese es el proceso final? Claro, esto es el proceso final.

Claro, ¿y esta promesa rubia que hay aquí arriba?

Eso es promesa buena. Es el oro.

Luego le marcamos las iniciales de Orovalle.

Esto va a misa. Sí.

Esto va a misa.

La "O" de Orovalle.

¿Qué formación has tenido que hacer para hacer este trabajo?

Nada, unos cursos que nos dieron aquí.

A mí me despierta una curiosidad enorme

cómo pasaste de la ganadería a esto.

Es que trabajó en la ganadería es sacrificado.

Sí. Trabajando.

No teníamos mucho ganado, pero bueno.

Pero tú hoy no te cambiarías por otra vez ser ganadera.

No.

No, no, ni por la oficina. ¿Ves?

¿Tampoco? Que va.

Qué aburrimiento, no, no. Esto es más divertido.

Eres un poco mujer de acción. A ver, yo sí,

prefiero estar haciendo algo que estar ahí parado, no, no.

Es que en nuestro trabajo, además, te mueves.

Ahora se pesa y se guarda en una caja fuerte, claro.

11,500.

Y si por cualquier cosa de la vida, de las cosas,

eso desaparece, quien tiene la firma y la responsabilidad

eres tú. No, sí, y él, que también está aquí.

También. Para abrir la caja fuerte

tiene que estar él, una de nosotras y otra persona

que viene con otra llave. Ajá.

¿La vais a abrir? No podemos verlo, no.

No pueden. Esto no se puede ver.

Pues ya que no podemos ver cómo se guarda en la caja fuerte,

vámonos, ¿no? ¿Nos vamos? Vale.

Vamos.

Vamos a gastárnoslo. (RÍE)

Salimos. Vale.

(Canción "1,2,3 Red Light")

¿Cómo ha sido la cosa? Muy contenta.

Impresionante, ¿verdad? Son muchos recuerdos y, bueno,

por lo menos que haya dado frutos de que ha servido para algo.

Estamos aquí, le llamáis el castillete, ¿verdad?

Eso se supone que es un ascensor. Claro, en el carbón...

Sí, por aquí...

Lo más parecido que hay a lo que tú has vivido,

de alguna manera. Representativamente,

pero aquello son trinos.

Tenemos a dos mujeres que son... A dos mujeres que son...

...veteranazas profesionales. Y ejemplo a seguir.

Es bonito que os encontréis,

yo soy consciente de que son dos mundos diferentes,

pero, de alguna manera, también tienen un vínculo.

Sí. Han cambiado mucho las cosas

desde que empezasteis las dos. ¡Uf! Para bien, ¿eh?

Sí, sí, para bien. Ahora ya, por lo menos,

ya nos van aceptando que las mujeres valemos para todo.

Y lo hacemos todo muy bien.

Sí.

Ana, muchísimas gracias.

A vosotros. Me voy a quitar esto

porque tengo ganas... Sí, porque chocas.

...como de darte un buen abrazo.

Ha sido precioso verlo y veros juntas...

Un placer. ...y emocionaros juntas.

(Trevor Jones "The Kiss")

"Ha sido un día largo y plagado de sorpresas,"

"aunque algunas están por llegar."

"Se está preparando una reunión que Conchi no se espera,"

"pero antes quiero conocer a sus padres."

"Daniel es un minero jubilado, junto a su mujer, Cleofa,"

"vivieron aquellos tiempos en los que bajar a la mina"

"significaba jugarse la vida."

¿Pasaste miedo cuando...?

Cuando la mina, siempre estaba yo pensando.

Sí, ¿no? Y después,

cuando esta quería entrar también y el hijo, dije:

"Madre, lo que faltaba para el duro".

¿Se pasa mucho miedo? Sí, porque eso de trabajar

como los topos, debajo de la tierra. Claro.

Ahí está el pozo, 60 años el que se mató conmigo.

¿Quién? ¿Tu compañero?

A un metro debajo de mí, muerto. ¿Fue un derrumbe?

Sí, una quiebra, un derribe de abajo.

¿En la mina a qué te dedicabas?

¿Qué hacías dentro? Pues a lo más peligroso.

A las voladuras. A cavar.

Ah, a las voladuras. Y con dinamita en la mano,

tenía más dinamita yo que pelos tengo en la cabeza,

y mira que ya tengo pocos.

(Canción "En el pozo María Luisa")

¿Qué hace una mujer que está viendo el castillete todos los días

donde su marido se está jugando el pan?

¿Es complicado vivir así?

Yo decía: "Cualquier día me lo traen muerto".

-Yo entré en la mina a los 14 años. Entró muy joven, eras un niño.

A los 14.

Se suponía que las mujeres y los niños no deberían

trabajar en la mina por protección. Efectivamente.

¿Cómo es posible que un niño de 14 años...?

Y no era yo solo el que tenía 14 años,

había otros de 14 y 15 años.

Estábamos...

Entonces no había otros trabajos y para la mina.

El primer mes,

con 30 horas echadas fuera de la jornada en la mina,

no llegaba a los 2 euros.

Y de la mina yo salía, con 14 años y 15,

e iba a trabajar a otros sitios.

Pero cuando tú llegabas a dormir, te caías desmayado.

Bueno.

Tú empiezas con 14 años, ¿a qué edad te jubilaste?

Yo me jubilé en el 84. Me detectaron silicosis.

Tengo silicosis.

Tienes silicosis. Sí.

El primer grado de silicosis lo tengo claro

y, antes de retirarme,

quería que ella entrara a trabajar.

A ti te hubiera hecho ilusión que ella entrara a trabajar

mientras tú estabas todavía. Estaba deseándolo,

yo había solicitado para que entrara ella y el hijo.

¿Qué opinión había en la mina cuando un compañero como tú,

con una hija tan particular como Conchita...?

Discordia.

Había discordia. Algunos estaban de acuerdo...

Discordia, discordia.

¿Tuviste que escuchar cosas?

¡Uy!

¿Qué vas a hacer? Nunca se metieron conmigo, ¿eh?

Pero, vamos... -Pero se oía.

Porque una chavala obrera, con su padre obrero,

¿por qué no puede entrar?

Igual que ha entrado una médica o ha entrado otra señora cualquiera.

A mí directamente a la cara... Nunca se atrevieron a decírtelo.

...nunca se atrevieron a decirlo. ¿Os hizo felices

cuando recibió la sentencia del Constitucional?

Me hizo feliz porque yo dije, algunas veces,

cuando venía un poco cabreada del trabajo,

que no callara la boca y que si había algo,

que me lo dijera. Y que se quejara.

Sí, porque iba a por él, ¿eh?

Esto es apoyo familiar.

Esa es la suerte que tuve.

¿Qué es un chigre? El bar.

Una taberna. -Claro, una taberna.

Taberna en Castilla. Sí.

¿Eh? Una tasca. Sí.

Una taberna. Y ahí es donde

se juntan las gentes a charlar, a beber...

A echar la partida. -Venga, vamos a tomar

un culete de sidra al chigre que hay ahí.

¿Por qué no vamos?

A Casa Juanita. Vamos a tomar algo

a un chigre juntos.

(Conchi no se imagina lo que le espera).

(Nadie celebró en su día

lo que con tanto sufrimiento y valor consiguió).

(Hoy es el día en el que vamos a reparar ese vacío).

Vamos entrando, pasa, por favor.

"Se merece un homenaje y un aplauso de las mineras"

"que han podido trabajar gracias a ella."

"Y de toda la gente que la acompañó en aquella aventura."

Estáis aquí.

Claro que sí.

Ay, mi tía favorita.

¡Ay, madre, madre, madre! Mira. (SOLLOZA)

Ay, cómo me engañasteis. ¿Qué te parece que han venido?

Así que ibais a trabajar. Han venido todas a decirte...

Aquí están todas.

Ay, madre. Y, además, es bonito

porque están tus padres delante y es muy bonito ver este momento,

¿no te parece? Madre mía.

Todas ellas están muy agradecidas

y creo que hay alguien que te quiere dar una sorpresa.

Vete para allá, vete para allá. Sobrina.

Conchi, esto es un pequeño homenaje que te queremos hacer

todas las mujeres que trabajamos en la mina

por lo que luchaste

para que pudiéramos entrar a trabajar.

Madre, no lo merezco, os lo juro.

Sí lo mereces. No.

Es que hice lo que tenía que hacer. A ver si podemos abrirlo.

Ay, madre, qué preciosidad. Bueno, te cuento un poco.

Conchi, este es un pequeño detalle

en representación de todas las mujeres,

es una muestra de roca y seguro que tiene un poco de oro,

de plata también.

Así que, bueno, un recuerdo. Es... Bueno... Impresionante.

¿Qué te parece este homenaje? Es demasiado.

Es que yo pienso que hice algo que era normal.

Pero lo hiciste tú. Es lo que había que hacer.

Y si tú no lo hubieras hecho, no estarían ellas aquí seguramente.

Ya, pero bueno. Tú has abierto el camino de ellas

y has abierto las cabezas de muchos hombres.

Sí. Eso también está muy bien

y es muy necesario.

Le damos otro aplauso que se lo merece, ¿no?

¿Y esto que suena qué es?

(Guitarra)

¿Qué es esto? Ay, por favor.

Venga, gírate.

¡Ay, madre! ¡Ella!

Santa Bárbara bendita,

"trailaralará lailará".

Santa Bárbara bendita,

"trailaralará lailará".

Patrona de los mineros, mira,

mira, Maruxina, mira,

mira cómo vengo yo.

Y en el pozo, María Luisa,

"trailaralará lailará".

En el pozo, María Luisa,

"trailaralará lailará",

murieron cuatro mineros, mira,

mira, Maruxina, mira,

mira cómo vengo yo.

Murieron cuatro mineros, mira,

mira, Maruxina, mira,

mira cómo vengo yo.

Murieron más, en un sitio ya murieron 14.

(La canción de Santa Bárbara

es un himno para los mineros).

(Para todos aquellos que durante años

han salido de la mina con las manos y la cara sucias,

pero orgullosos de su trabajo).

(Conchi también tuvo que ensuciarse las manos

para lavarle la cara a una sociedad

que se resistía a evolucionar).

(Gracias a ella las mujeres de la mina pudieron ver la luz

al final del túnel de la discriminación).

Ellas - Mineras

17 jul 2017

Hoy Blanca Portillo junto con el actor Gonzalo de Castro, homenajearán a Concepción Rodríguez, pionera en la incorporación de la mujer a puestos de trabajo en el interior de la mina.

Contenido disponible hasta el 28 de febrero de 2067.

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  1. Mapi

    Gracias por un trabajo bien hecho. La visibilización de las mujeres en el mundo laboral y social ayuda. Creo que es un material didáctico para utilizar en las clases. Deberíais promocionarlo a ese nivel. Mapi - Sagunto

    01 sep 2017