En EE.UU. hay quien ya comparar la campaña de Barak Obama con la de Bobby Kennedy en 1968. La similitudes son importantes: inmersos en una crisis económica y con una guerra a cuestas, los estadounidenses tuvieron en el hermano pequeño de J.F.K el candidato de la esperanza, algo similiar a lo que en la actualidad ocurre con el senador de Illinois.