Mariano Rajoy se dirige a los españoles desde la sede del PP, en la calle Génova de Madrid, después de haber perdido sus segundas elecciones frente a José Luís Rodríguez Zapatero el 9 de marzo de 2008. Rajoy pronunció un enigmático "adios" junto a su mujer, Viri, que fue interpretado como el anuncio de su marcha. Finalmente decidió seguir y presentarse al Congreso de Valencia para ser ratificado como líder.