El viaje de un órgano La 1

El viaje de un órgano

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No recomendado para menores de 7 años El viaje de un órgano - Eva - ver ahora
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España es líder mundial

en trasplante de órganos y donaciones

desde hace 27 años.

Hacemos más de 5000 trasplantes al año, 14 diarios de media.

Y todo es posible

gracias a la generosidad

de más de 2000 donantes.

Hasta la fecha,

se han realizado 26 152 trasplantes de hígado

en nuestro territorio,

registrando su máximo histórico el año pasado

cuando esta intervención salvó la vida de 1247 personas.

Pero es tan solo un capítulo de esta historia.

La historia de un milagro hecho realidad.

Que Fernando me diera la vida...

creo que la naturaleza es sabia,

porque fue capaz de aguantar la situación hasta...

hasta que él pudo nacer, ¿no?

Me llamo Eva, tengo 49 años,

y me han trasplantado dos veces de hígado.

Mi nombre es Fernando, tengo 20 años,

y soy el hijo de Eva.

(Sintonía "El viaje de un órgano")

Mi hígado ya no tenía ningún tipo de vida.

(HOMBRE) "Dijo que no, que no se trasplantaba".

-"Aquella noche fue épica".

"Piensas que es tu última noche".

(HOMBRE) "En el cuerpo de Eva hay una lucha

entre el propio hijo y su hígado".

"El feto no sobreviviría a esa medicación".

(HOMBRE) "Estábamos jugando con la vida de Eva

y con la vida del pequeñín".

-"Tenía muy claro que iba a salir bien".

"Ver a Fernando en ese momento era como muy emocionante,

era como decir: 'Bueno, hemos llegado aquí y está bien'".

Mi madre es una mujer muy valiente,

eh... muy luchadora,

es una persona, también, bastante simpática y alegre.

Eva es una persona que todo es vitalidad,

todo es ganas de seguir para delante.

Yo me hice pareja con Eva

porque nunca había sentido tanto cariño de una persona.

A los tres años perdí a mi madre por una hepatitis fulminante.

O sea, enfermó una semana antes y se fue.

"Ella tenía 30 años, mi padre 33

y, bueno, pues en una semana se encontró una niña de tres años

y con un niño de ocho, ¿no?".

"¿Recuerdos?".

Empezar una vida pues sin ella.

"Fue complicado".

"Los primeros años, para él, fueron tremendos".

"Nos quedamos a vivir con mis abuelos"

y, de hecho, fueron mis abuelos

los que fueron a recoger la ropa y todas esas cosas

y ninguno de los tres,

ni mi padre ni mi hermano ni yo, volvimos a esa casa nunca más.

A los nueve años me llevaron al dentista

y sacaron la muela y no cerró,

y el dentista comentó a mi padre que era raro, ¿no?, que no...

que no cerrara esa herida

y que convenía hacerme una analítica

Y ahí empezamos un periplo.

"El médico de cabecera le dice a mi padre

que piensa que hay algo de hígado,

pero que no sabe si es una hepatitis A,

porque no tengo los síntomas".

En mi casa había que entender

que decir la palabra "hepatitis" es peor que decir "cáncer",

puesto que mi madre murió de hepatitis.

Esto supuso para mi padre un gran problema.

Él siempre tuvo el fantasma de que volvería a repetirse la historia

y que, cualquier día,

pues perdería a su hija en una semana

igual que perdió a su mujer.

"Y, mientras, pues yo estaba en un cuarto aparte,

medio aislada, porque si es una hepatitis vírica se pega,

mi ropa había que lavarla aparte,

mi comida era aparte, todo aparte, ¿no?,

entonces, mi hermano no se podía acercar".

"Un día a mi padre le comentan que hay un médico en Sevilla"

y él es el primero que le pone nombre a la enfermedad, ¿no?

Este médico lo que le cuenta a mi padre

es que tengo un tipo de hepatitis,

pero que no se pega,

"y que lo único que tengo que hacer

es empezar con un seguimiento exhaustivo con él,

pero que vuelva al colegio

y que empiece a hacer mi vida un poco normal, ¿no?".

Cuando volví al colegio era como muy exótico, ¿no?,

me decían: "¿Por qué no has venido?",

y decía: "Porque tengo un antígeno Australia".

Yo no tenía muy claro que es lo que era,

pero era la palabra que se me quedó.

(HOMBRE) "Eva padece una enfermedad hepática provocada por un virus",

en concreto, el virus B.

Hoy en día, está prácticamente erradicado en España.

Pero es verdad que todavía hay situaciones

en las que hay personas que adquieren este virus.

"Este médico fue... médico inteligente y amigo".

"Él sabía lo que yo tenía"

y sabía que no tenía cura en esos momentos.

Él siempre pensó que algún día llegaría la cura.

"Su intención fue ganarle tiempo al tiempo

y esperar que yo aguantara hasta que llegara la cura".

Me tuvo en una burbuja

en el sentido de que a mí nunca me transmitió la gravedad que había.

"Él siempre decía: 'Tú sabes que tú tienes un bichillo ahí,

pero duerme. Hay que conseguir que siga así'".

"'Entonces, para que no se despierte,

no puedes hacer deporte'".

Nunca me contó que en cualquier momento ese "bichito",

como él decía que yo tenía, podía despertar y morirme,

"con lo cual yo no viví ni mi infancia ni mi adolescencia

como una niña enferma".

A una edad ya más adolescente me decía:

"Que sepas que ese bichito se puede contagiar"

"'Ten cuidado con las relaciones sexuales'".

"'¿Tienes novio, no tienes novio?'".

Él jamás me dijo: "Ese bicho está haciendo daño,

lo que pasa es que va muy lento", que era la realidad.

"Si llegaba el momento para contar la gravedad, se contaría".

Puesto que él no sabía el tiempo que tenía,

sufrimiento que quitaba, sufrimiento que evitaba.

"A los 25 años yo ya estaba trabajando,

en la empresa te hacen un...

esto de seguridad e higiene en el trabajo,

y cuando lo recojo me pone que no tengo plaquetas

y, entonces, yo se lo llevo al doctor Trujillo.

Ahí es cuando él se da cuenta

"que el hígado ya ha llegado a su límite".

"El doctor Trujillo me pasa con el doctor Jiménez,

un compañero suyo que se había especializado en hepatitis".

Me decía, de forma muy gráfica para que lo entendiera:

"Tú imagínate el juego de los comecocos".

"'Ese bichito

que el doctor te decía que estaba dormido,

ahora te tengo que decir que no ha estado dormido

y que ha estado comiendo'".

"Y ha estado comiendo hígado".

"Empieza a ponerte los pies en la tierra"

y a decirte que tienes un problema grave, importante.

"Mi hermano y yo no éramos conscientes todavía

de lo que te estaba intentando decir".

Él siempre hablaba de... de trasplante,

pero yo no... parecía que no lo quería escuchar.

No lo estaba... yo siempre pedía una medicación

que cortara aquello,

"para conservar ese poco de hígado".

"Me decía: 'No, es que ya la cantidad de medicación

que te tendría que poner no va a hacer efecto'".

Tranquila, tranquila.

Y en aquel entonces yo ya conocía a mi marido,

era mi novio.

Sabía que tenía algo, pero, bueno,

que estaba ahí más o menos enmascarado.

"Tenía la obligación de decírselo,

porque tenía derecho a salir corriendo, lógicamente,

porque llevábamos meses saliendo, ¿no?".

(LALO) Eva lo que me dice es:

"Mira, esto puede ser muy complicado

y lo que viene es difícil".

"O lo dejas o si decides seguir para delante,

que sepas que esto es lo que hay".

"Y decidí seguir".

Y nos embarcamos en la aventura.

"Sorprendentemente, no..."

no dijo: "Hasta aquí", sino todo lo contrario.

No me dio miedo porque yo cuando conocí a Eva

sentí tanto cariño de ella que me merecía la pena.

"Cuando empezamos a tomar conciencia"

de que aquello empezaba a ser más grave,

todos esos años, eh...

solo fuimos conscientes de lo que había:

Lalo, mi hermano y yo.

Le negamos la información... al resto.

Ni a mi padre ni a nadie. Nadie fue consciente.

(HOMBRE) "Eva tenía una enfermedad"

hepática muy grave.

Una enfermedad ligada a virus

y que va degenerando,

de una manera progresiva, el hígado.

"Hasta que llega un momento en que el hígado no funciona,

hay una insuficiencia hepática,

y cualquier medicación deja de ser satisfactoria".

Ves que... que te vas desfigurando,

que tu cuerpo va cambiando,

que cada vez el nivel de medicación va subiendo...

Tengo que reconocer que fue pieza fundamental, Lalo.

O sea, Lalo es alguien vital

"y tiene la capacidad de transformar

el negro en blanco siempre".

(LALO) "Por aquel entonces..."

pues salíamos a pasear, de viaje, convivíamos...

Intentábamos buscar el lado bueno de cada una de las cosas

que aporta la vida.

"Tenía claro que era un proceso de enfermedad".

"Los días que quizá estaba cansada y no tenía ganas"

nos quedábamos en casa o cambiábamos el plan.

No tenía conciencia de hasta dónde podía tirar,

porque tenía claro que lo íbamos a superar.

"Un sábado de feria del año 95

sufro una hemorragia masiva".

(Sirena de emergencias)

Eva ingresa en el hospital Virgen del Rocío, de Sevilla,

y el equipo de trasplante hepático

comienza a estudiar posibles soluciones.

El doctor Jiménez me dijo:

"Mira, te presento al doctor Ángel Bernardos".

"A partir de este momento, él es tu médico".

"Yo ya no puedo hacer nada más por ti".

Y ahí es cuando te das cuenta que...

ya no hay otra cosa, ¿no?

(HOMBRE) "Cuando conocía a Eva era una chiquita delgadita,

muy buen aspecto",

pero sin embargo, la historia clínica de ella era severa,

era importante. Una cirrosis hepática.

Se sentaba en la cama, ¿no?, y empezaba a contar.

"De una manera muy dulce, muy despacio".

"Mi hígado ya no tenía ningún tipo de vida,"

pero que había una técnica quirúrgica,

que se llamaba trasplante,

"y que consistía en que alguien que fallecía donaba un órgano

y él, mediante una operación, me lo ponía a mí".

Y, bueno, pues podía seguir viviendo.

"Sonaba totalmente a ciencia ficción".

(BERNARDOS) Cuando le dije lo que íbamos a hacer con ella

dijo que ni hablar, que no se trasplantaba.

Que no, que no, que no.

Estaba sentada en la cama... "No, no" y se tapó.

Y se acostó, no quería saber nada del trasplante.

La sensación mía era:

"Te van a hacer algo muy gordo

y te vas a quedar como un conejillo de indias

en el hospital,

poniéndote, quitándote tubos y haciéndote de todo

para, al final, nada".

(PADILLO) En aquel momento,

la divulgación general del trasplante

era muy limitada.

Si comparamos la situación del año 95,

cuando se produce el primer trasplante de Eva,

con la que tenemos hoy,

"la diferencia es abismal".

"Es entendible que en el año 95,

los pacientes entrasen a un trasplante con muchas dudas".

(BERNARDOS) "No conocía la palabra 'trasplante',

no sabía qué era eso",

y al no saber una cosa

pues es mucho más difícil tomar una decisión.

Era muy...

era muy difícil convencer. Muy difícil.

"Yo a todo era: 'No. No. No'".

"Entonces él se dio cuenta

que con el 'no', no iba a ir a ningún sitio,

con lo cual se dedicó a engañarme".

Me hacían pruebas, me hacían cosas,

que luego, con el tiempo, entendí que eran pruebas

de protocolo de trasplante.

(BERNARDOS) "Eran unas pruebas sencillas".

"Era una analítica normal".

Le molestamos muy poco.

Pero lo hizo todo de una manera muy dulce,

de una manera muy simple.

Según él, soy una tozuda

Yo muchas veces me enfadé con ella. Oh, muchas.

A pesar de que ella decía que no, que no,

estábamos en el proceso de preparación del trasplante,

y yo creo que todo ese proceso

fue lo que a ella le hizo ir madurando la idea

de que el final era el trasplante.

Lalo, en ese sentido,

estaba tremendamente enamorado de ella,

sabía que la única posibilidad era eso,

y que había que convencerla para que lo aceptase.

Y sí recuerdo que me dijo:

"Las personas que tienes al lado

deben ser conscientes de lo que viene", ¿no?

Le tocó ir a Lalo a hablar con mi padre

y contarle que había que jugársela, ¿no?

¿Qué le digo yo a este señor?

Pues que yo quería tanto a su hija que me daba igual.

"Al principio se enfadó mucho",

porque se sentía que lo habíamos apartado, ¿no?,

y no entendía por qué.

Después, con tiempo, entendió

que lo que queríamos era protegerlo, ¿no?,

y que no sufriera más.

Le planteé la verdad, la realidad, y el la asumió.

Me dijo: "Yo siempre estaré aquí".

"El padre de Eva era una persona espectacular".

Era alguien que, por sus hijos, lo que fuese.

"El día que vino a verme al hospital"

yo le prometí que lo iba a intentar.

(LALO) "Él trabajaba para una gente con bastante dinero".

A raíz de decirle que la única solución era el trasplante,

nos dijo que... su jefe

asumía todos los gastos

para que el trasplante se hiciese en Houston, en Estados Unidos.

Entonces yo le dije que no,

que teníamos que estar juntos.

Tenía al lado a Lalo que...

es alguien que jamás en la vida va a tirar la toalla, ¿no?, y...

hoy en día tú le preguntas por qué de aquella actitud

de tirar para adelante

y te sigue diciendo que él estaba convencido

de que iba a salir bien. Es que él estaba convencido.

Eva, en esa situación, era justo lo opuesto a mí.

Yo era muy... muy optimista,

yo lo tenía muy claro que no iba a haber problema

y, cuando ella se venía abajo,

yo creo que ese propio optimismo la levantaba a ella

y le hacía decir: "Bueno, pues a lo mejor resulta es así".

Superadas las pruebas médicas,

Eva es incluida en la lista de espera,

donde tendrá que aguardar a que surja

un donante de hígado compatible.

"Cuando yo salgo por primera vez,

después de 50 días, del hospital,

que ya consiguen,

más o menos, estabilizarme,

cada día era un problema más.

Tu cuerpo se ha desfigurado por completo.

Era una aceituna. Era redonda y gorda. Verde.

"No puedes estar de pie y no puedes caminar",

bueno, porque tienes una retención de líquidos abismal,

¿sabes?, con lo cual tienes los pies como elefantes,

las piernas...

No nos olvidemos que el hígado

es una máquina que nos ayuda a depurar a limpiar.

Cuando falla, los líquidos se acumulan en nuestro cuerpo.

En las piernas, en el abdomen...

Gestos como no poderse poner un calzado habitual,

tener que ir con zapatillas.

Solo vivía de la cama al sofá y del sofá a la cama.

Necesitaba ayuda absolutamente para todo y...

y, bueno, y las recaídas cada vez eran más importantes

"y cada vez que ingresaba por una recaída costaba más levantarte

y costaba más que te dieran el alta, ¿no?".

Ahí sí te das cuenta que... que te vas.

"Yo, pues le decía a mi hermano":

"Cuando yo me muera pues, por favor,

me quemas y me llevas con mamá", ¿no?

"Lo peor es la espera, pero en mi caso"

creo que la diferencia estaba...

es porque yo estaba segura de que no iba a llegar.

(MUJER) Eva, cuando se trasplantó,

en torno a un 50, 60, decían que no era donación de órganos,

eso suponía que ella tenía muchas posibilidades

de morir en esa lista de espera.

La espera era una espera de irte, ¿no? Era una espera de despedida.

Dependía de que...

de que alguien hiciera una donación.

Y, bueno, pues piensas que no... que no te va a llegar.

Actualmente, un 77,1% de las familias

acepta donar llegado el caso.

(Teléfono)

(Teléfono)

Sí, hola, soy Sara, de la ONT.

Tenemos un donante.

Sí, te llamaba para hacerte una oferta de un hígado.

"Un día suena el teléfono".

"El doctor, Ángel Bernardos",

me preguntó que si había comido, le dije que no,

en aquella época casi no comía nada,

y me dijo: "¿Tienes el estómago vacío?",

y yo miré la papelera y estaba llena de envoltorios, ¿no?,

de "flash", de polos de hielo,

le dije: "Bueno, pues me he tomado algún 'flash'",

y me dijo: "¿Muchos?", digo: "No, uno o dos"

y la papelera llena.

Y me dijo: "Necesito que te vengas para el hospital,

porque puede que haya un hígado para ti".

Estaba llegando al trabajo y me llamó:

"Me ha llamado don Ángel y me ha dicho que ha llegado el momento".

Ya lo teníamos todo más o menos preparado, organizado,

cogimos la bolsa y al hospital.

Y te reciben con una sonrisa

y te envuelven y te llevan y te cuentan y...

y yo creo que te marean.

Para envolverte en una situación

en la que te diera poco tiempo, ¿no?, a... a pensar.

Quizás ese fue el peor momento,

porque ahí ya eras consciente, ¿no?,

de que ya no había marcha atrás.

"Yo, sin verbalizarlo, pensaba que..."

era el último día.

Lo que pasa es que tenía a Lalo al lado.

"Yo siempre lo he definido como unas campanillas

que suenan constantemente".

"Y parecía que le había tocado la lotería, vamos".

"Aquella noche fue una noche muy larga".

Aquella noche fue épica.

Imagínate, Eva se durmió y se despertó tres o cuatro veces.

"Una vez se despertaba muy contenta"

y otra vez se despertaba llorando.

Diciéndole a Lalo: "Cógete un folio

y empieza a escribir".

"Dictarle mi testamento a Lalo".

(LALO) "'Toda la ropa que tengo para mi amiga'".

"Las joyas, haces...".

Hostia, no hagas testamento que aún no te has muerto.

"Le pides que no se olvide de tu padre"

que intente...

que intenten llevarlo bien y ya está.

"Me volví a dormir",

me despertaba y planeábamos un viaje...

(LALO) "Intentaba motivarla para que ella aceptase

que había un después".

Cualquier cosa que le provocase una sonrisa,

que le provocase quitarse de la cabeza lo que tenía.

"Yo creo que, mientras yo estaba a su lado,

le contagiaba ese optimismo"

y ya como que, bueno, lo aceptaba.

"Pero de vez en cuando decía:

'La realidad es que no lo voy a superar'".

Afloraron todos los sentimientos,

"todos los miedos, y... tienes todas las posibilidades"

de que la moneda caiga por la parte de la cruz, ¿no?,

y no por la parte de la cara.

"Piensas que es tu última noche"

y, bueno, y es difícil de... de gestionar, ¿no?

"En el Virgen del Rocío

las puertas del quirófano son rojas,

y yo siempre tenía...

convencida que, una vez que atravesara esa puerta,

no iba a salir".

"Iba tranquila".

Yo estaba muy segura, ¿no?, que me iba a dormir y no iba a despertar.

Con lo cual, yo me había despedido,

yo había visto a todo el mundo antes de irme

y realmente iba tranquila.

(PADILLO) "Claro, es lógica ese reticencia".

Es una cirugía de las más complejas que se hacen.

(LALO) "Luego lo de la operación fue glorioso".

A ella a las 09:00 la meten en quirófano,

y yo le digo a la familia:

"He preguntado y como me han dicho que, por lo menos,

diez horas no hay quien nos las quite,

yo me voy a resolver mis asuntos y luego vengo.

Todo el mundo me miraba y decía:

"Este, este... este está pillado de la cabeza",

porque no estaba llorando:

"Dios mío, ¿qué va a pasar, no va a pasar?", no.

Porque tenía muy claro que iba a salir bien.

Pese a la dificultad de este tipo de operación,

el 10% de la totalidad mundial de trasplantes de este órgano,

se realiza en España.

Ella estuvo estable hemodinámicamente

y despertó después de la cirugía sin grandes problemas.

(Pitidos monitorización)

"Es un despertar complicado".

"Estás totalmente monitorizada".

(Respiración asistida)

"Todo tu cuerpo tiene tubos absolutamente por todos sitios".

Te duele absolutamente... hasta las pestañas, ¿no?

Y estás rodeada de máquinas y...

Estoy despierta, pero no te muevas, ¿no?,

porque a la mínima que te movías había algo que pitaba, ¿no?

(Pitidos monitorización)

(GÓMEZ) El trasplantado hepático, los primeros días

va a pasar a la unidad de cuidados intensivos.

Generalmente ahí es cuando empezamos a ver que ahí...

empieza funcionar el órgano.

"En aquella época no podían los familiares entrar en la UCI",

te veían a través de un cristal,

y sí tengo el recuerdo de mi hermano

con unas cartulinas escritas

"y enseñándomelas por el cristal".

TODO HA SALIDO BIEN NO TIRES LA TOALLA

Según iban...

después, pasando los días,

íbamos riéndonos...

de cada vez que le quitaban una bolsa

o le quitaban otra cosa.

"Anda, una menos. Anda, otra menos".

Cada día te vas encontrando mejor.

Yo tengo que reconocer que tuve una recuperación muy, muy buena.

"Y Ángel venía y me decía: 'Cabezona, ha salido bien.

Ya está lo peor pasado y ahora tirar y luchar'".

"Para mí, por ejemplo",

el recuerdo más impactante fue cuando me vi al espejo.

Era enfrentarte a un cuerpo que tú no recordabas,

"que tenía un color normal, estaba delgada".

"Llevaba años"

utilizando...

las esparteras básicas,

pero es que mis pies no entraban en otro sitio, ¿no?

"En un mes estaba de vuelta en casa".

"Mi primera parada entre el hospital

y volver a casa de mi hermano fue comprarme unos zapatos".

"Me compré unos zapatos de tacón".

"Y me estaba esperando mi familia".

Recuerdo salir del coche, plantarme los tacones,

"y no era decir: 'Mirad qué bien estoy',

era decir: 'Mirad mis pies',

o sea: 'Entran en unos zapatos normales de mujer', ¿sabes?".

"Era todo un triunfo, ¿no?".

(GÓMEZ) "Que inmediatamente después del trasplante"

una persona pueda ponerse un zapato,

esto es recuperar calidad de vida.

"Todo el mundo emocionado",

primero, porque estaba viva,

y segundo, porque... mi cambio había sido drástico.

Físicamente era otra persona.

Yo creo que eso fue como una especie de termómetro,

decir: "Ya estoy bien".

Yo siempre digo que parte del éxito de que yo esté aquí

también es de él,

porqué yo sin él hubiera tirado la toalla, no hubiera seguido...

pero Lalo no permitía eso.

Yo creo que más de uno piensa que yo estoy un poco loco,

porque yo tenía muy claro que todo este proceso iba bien, siempre.

¿Miedo? Pues claro que sí.

Pero sabía que era un... un pasito más,

un pasito más y que lo íbamos a ir consiguiendo.

Y pasito a pasito, con días duros, con días felices...

En ese momento, su reto era...

que yo tenía que recuperar la masa muscular,

entonces, todas las tardes, cuando se iba el sol,

era: "Salimos a la calle".

"Entonces, me decía: 'Hoy andamos hasta la farola'".

"Vamos hasta la farola y volvemos".

"Entonces, al día siguiente le decía":

"Lo siguiente es un árbol".

"Iba poniendo una marca, todos los días teníamos que ir superando".

(FERNANDO) "Mi padre siempre me ha enseñado

la parte buena de las cosas".

Una de las cosas que más creo que tengo de seguir su ejemplo

es cómo estuvo siempre ahí,

"cuidándonos a los dos".

Mi recuperación es tan buena, tan buena, tan buena,

y que pasa un año sin problemas,

donde yo le planteo al doctor Bernardo

si me puedo quedar embarazada.

Cuando Eva, después ya de trasplantada y estar bien,

nos plantea el tema del embarazo,

pues claro, nosotros lo vimos un poco... así, así.

Es cierto que nos ponemos nerviosos,

porque había poca experiencia

de personas trasplantadas, hepáticas, que habían sido madre.

Era un riesgo,

pero no éramos dueños de quitarle esa posibilidad de ser madre, ¿no?

Te dicen que es un... que es un embarazo de alto riesgo,

bueno, pues tú piensas que no te va a pasar nada, ¿no?

Ya, con todo lo que llegas,

se supone que has cubierto el... el cupo.

"Nos enteramos de que estaba embarazada,

bueno, con la típica analítica de orina de la farmacia".

Fue mucha emoción, mucha alegría...

(LALO) "Fui a la calle a comprarle un muñeco de peluche".

Esa fue mi reacción de... regalarle un peluche

"como muestra de alegría".

En ningún momento nos planteamos

"que podía ir mal".

(LALO) "Era algo que deseábamos los dos".

"Decidimos tirar para adelante con el embarazo".

Los primeros meses fueron bien,

pero junio del 97,

mi analítica empieza a cambiar.

"Lo que no debía subir, subía",

lo que no debía bajar, bajaba,

mis ojos empiezan a teñirse de amarillo...

(BERNARDOS) "Empezó a ponerse amarilla, cada vez más amarilla",

y entonces, llegó un momento que le tuvimos que hacer biopsia,

tenemos que hacerle todas las pruebas,

y llegamos a la conclusión

de que el hígado ese no... no funcionaba bien.

"La analítica se repetía cada tres días"...

y cada vez estaba peor.

(GÓMEZ) "En el cuerpo de Eva hay una lucha entre"...

el propio hijo y su hígado.

"Ahí es donde se genera un fenómeno inmunológico"

"para intentar luchar a ver quién puede más".

"Estos cambios inmunológicos son los que lo llevan"

a fracasar el hígado.

Se plantean que puede ser un rechazo del órgano.

Las pastillas que hay que tomar para evitar el rechazo

son pastillas maravillosas, pero también tienen sus riesgos,

no solamente para Eva,

"sino para su futuro hijo".

"Nos dijeron que el feto no sobreviviría a esa medicación"

y que si sobrevivía,

pues lo normal es que tuviera problemas congénitos, ¿no?

(BERNARDOS) "Estábamos jugando con la vida de Eva"

y con la vida del pequeñín.

¿Y qué hacíamos, salvábamos a Eva o el pequeñín...

aguantarla, aguantarla,

hasta que el pequeñín viviera?

Pues realmente no supimos qué hacer.

Hay un momento en el que nos dicen que la situación es límite,

que hay que tomar una decisión y que corre riesgo.

Yo lo que entendía era que la decisión era fundamental para Eva

y que tenía que ser ella la que tomase la decisión,

y que yo la iba a acompañar en su decisión, pues en la que fuese.

Ella dijo que, por parte de ella, para adelante.

Para adelante.

Decidimos no tomar la medicación

porque había que proteger la vida del feto como fuera.

Yo no iba a tomar nada a sabiendas del daño que se iba a producir

y decidimos tirar para adelante.

Ella lo dio todo por mí,

sabes que va a querer siempre lo mejor para mí,

ya que puso hasta en riesgo su vida por mí.

Fue un acto que refleja mucho el cariño y el gesto de amor,

que yo tengo que tener siempre en cuenta.

En ese momento, la prioridad máxima era...

"salvar a Fernando".

(GÓMEZ) "Eva se deteriora".

Llega a unas cifras de bilirrubina francamente difíciles y tóxicas.

Eva era... una mujer amarilla.

Empezaba teñirse toda la piel...

"al proceso del amarillo al naranja, al verde".

El cuerpo se volvió a transformar,

los pies volvieron a hincharse,

"volvió el cansancio... volvió todo".

Fue todo muy angustioso

porque yo lo único que quería es que Fernando saliera.

"Yo entendía que cada día que pasaba

era daño que le estaba haciendo".

Había echado mucho de menos tener una madre

e intentaba que él tuviera algo más

de lo que yo había tenido, ¿no?

"Me dediqué a grabarle cintas".

Hola, Fernando.

La verdad es que no sé muy bien cómo empezar esto.

Quería decirte que no te pongas triste

cuando oigas esta grabación.

"Contándole, pues"...

mi vida, la vida de su padre, lo que había ocurrido,

el por qué habíamos decidido que naciera...".

(LALO) "Ella tiene sentimiento"

de que no va a vivir demasiado tiempo para conocer a su hijo,

y lo que quiere es dejarle alguna reflexión

para que cuando...

"él sea mayor, que lo escuche".

"Por si llegaba el momento en el que yo no estuviera,

tuviera una voz"...

aparte de una foto, ¿no?,

que es lo que yo había tenido, ¿no?

"Yo ya me quedé ingresada en el hospital porque"...

la situación era... bastante, bastante delicada.

"En el cuarto mes de embarazo",

milagrosamente, un día, la analítica deja de empeorar.

Los niveles de bilirrubina se quedaron en seis o siete,

y estuvo así hasta que terminó el embarazo.

Ellos no saben qué está pasando.

"Al final entienden

que el hígado del feto, ante una situación"...

tan crítica, empezó a hacer función hepática,

muy poca, lo que... imagínate

un bebé de cuatro o cinco meses puede hacer.

(BERNARDOS) "Yo la única explicación que tenía

era que el hígado del feto"

suplía o ayudaba un poquito al hígado de la madre.

No la suplía del todo,

la suplía durante... una temporada.

Es muy excepcional, habitualmente eso no pasa.

Eso es algo casi milagroso,

casi, por no decirte que milagroso.

Los médicos, aunque lo sabían,

yo creo que no querían ni siquiera reconocerlo

porque no les entraba la cabeza.

Yo creo que es la parte que más... que más me sorprende, que más...

me hace sentirme orgulloso, ¿no?

Puse mi granito de arena y ayudé,

que gracias a mí,

estamos tanto mi madre como yo vivos.

Con el hígado de Eva parcialmente estabilizado,

gracias a su futuro bebé,

el equipo médico decide esperar el momento idóneo

para llevar a cabo el parto

con el mínimo riesgo posible para madre e hijo.

"Todavía no tenía ni seis meses, Fernando quiere nacer".

(LALO) "Como todos los padres, a recepción,

a esperar a que te llamen por el micro"

desde las 10:00 hasta las 22:00 más o menos, 12 horas.

Fernando nace...

en un quirófano que parecía una sala de fiestas

de la gente que había allí, había un dispositivo muy importante.

Nos dejan un tiempo a los tres...

Ella tenía allí al niño.

Nos dejó a Eva y a mí con Fernando cinco o diez minutos.

Ver a Fernando en ese momento era como muy emocionante,

era como decir: "Bueno, hemos llegado aquí y está bien".

Y ya dijeron: "Venga, cada mochuelo a su olivo",

y Eva, la pobrecita mía, con todo lo que llevaba,

pues estaba como para irse a bailar.

"Y al niño lo llevan a la UCI".

"A Fernando le descubren que tiene una infección

y lo dejan en neonatal,

y la madre, sin ningún tipo"

de función hepática después del parto, pues imagínate cómo estaba,

pues cada vez más deteriorada.

Y en el momento en el que se separaron

el hígado del niño y el hígado de la madre,

el hígado de la madre se despeñó

como si hubiera caído por un barranco.

Voy a peor, a peor, a peor,

en una espiral en la que me queda muy poco tiempo de vida.

Y ahí sí es cuando Lalo se planta

y decide que quien venga a verme,

todo tienen que ser cosas positivas.

En una situación tan límite a nivel personal,

cualquier cosa que yo intuyese que podía hacerle o ver la enfermedad

o que iba a retomar esa situación, intentaba eludírsela.

"El tiempo que estaba conmigo dentro era fantástico,

era una sonrisa".

De hecho, me he enterado

de las cosas que le hicieron a Fernando a posteriori.

Entiendo que todo se lo comió de la puerta roja para fuera.

Momentos complicados, pero bueno.

Yo iba de un hospital para otro

"y yo iba todas las noches a las 03:00 a darle el 'bibe'

y a que me educasen como padre todas las auxiliares".

"'Mira cómo se cambia un pañal'".

(FERNANDO) "Mi padre, una de las cosas que más me han sorprendido"

es todo lo que ha tenido que pasar él cuidándonos a los dos

y soportando, pues...

un montón de situaciones que no son agradables.

Básicamente me estoy muriendo

y mi cuerpo se está descomponiendo.

"Me ponen la medicación que existe para controlar el rechazo,

pero a pesar de la medicación"

y de todo lo que hacen,

mi hígado está totalmente rechazado,

no responde absolutamente a nada.

"Un día llegó Lalo y me dijo"

que el pediatra le había dado el alta a Fernando

y que había que sacarlo del hospital...

"porque era bueno para el niño

salir ya del ambiente hospitalario".

(BERNARDOS) "Se nos ocurrió que, hombre, para una madre",

el entrar con el niño en su casa es una cosa muy importante.

Entonces, lo que hicimos fue darle un permiso temporal muy corto.

Me recompusieron un poco

"para que pudiera salir".

"Creía que era lo último que iba a hacer por Fernando".

"Salimos del hospital los tres, nos fuimos para casa".

"Lo que más, más me pesaba y la losa más importante era"...

el sentimiento tan grande de culpa que yo tenía.

Iba a condenar a Fernando a pasar por lo que yo había pasado, ¿no?,

que era vivir y crecer sin una madre, ¿no?

Y ese sentimiento de culpa era terrible, era lo peor, ¿no?

"Y ya, bueno, volví al hospital y ya me quedé allí".

Veíamos que Eva se nos marchaba

y Lalo, el pobrecito,

"veía que Eva se le marchaba,

y después, ¿qué iba a hacer él con el niño?".

(GÓMEZ) "Estos momentos fueron difíciles

porque Eva quiere vivir,

es el momento en el que empezamos todo el equipo

a plantearnos qué soluciones tiene".

Una es plantear posibles medicaciones

que pudieran mejorar la situación, difícil;

y la otra era ponerle un nuevo órgano,

a pesar de las dificultades que tiene poner un nuevo órgano

a una persona que ya está trasplantada.

Y a partir de ahí, ya, pues es...

vivir en una habitación bajo unas condiciones muy...

muy ínfimas, muy cogidas con pinzas.

"Me paso el día con la persiana bajada",

me molesta la luz, vivo en una jaqueca permanente,

"tu piel se tiñe de verde...".

"No hay nada más que hacer".

La decisión final nos lleva al retrasplante

porque ese órgano tiene agotadas todas sus funciones.

Se supone que, bueno, que tenía que ser una opción maravillosa,

pero el problema era

que yo sabía que se había intentado antes que a mí

y que ninguna de las dos veces que se había intentado

había salido bien,

y Ángel me dijo: "Vale, pero no hay otra".

"'Lo tenemos que volver a intentar

porque no tenemos otra cosa que hacer'".

(BERNARDOS) "Estaba tanto la analítica, la coagulación"

como la bilirrubina se habían disparado de manera exagerada,

y la pusimos inmediatamente en retrasplante.

Poner un segundo o un tercer trasplante

o sucesivos órganos a una persona es más complejo.

La supervivencia de estas personas está reducida.

Merecía una segunda oportunidad,

a pesar de los riesgos altos de fracasar que podría tener.

Eva se encuentra en una situación límite

a la espera de un retrasplante,

y aunque el riesgo de esta intervención

ha disminuido en los últimos años,

en 1997, la probabilidad de un desenlace fatal era muy alta.

(LALO) "Yo salí a dar un paseo por el pasillo".

"De repente yo veo a don Ángel con la típica nevera"...

"Hola, don Ángel, ¿qué pasa? ¿Qué, de trasplante?",

dice: "Sí, ahí voy".

Pero sin yo asociar que era para Eva.

Bueno, pues yo le vi que se iba con la nevera.

Ya, cuando se fue y nos dijeron que la iban a trasplantar...

Y no es la misma situación que la primera vez,

era ya un poco más a la desesperada, pero yo creo...

insisto, como siempre, pensando que aquello salía bien.

Mi hermano había aparecido aquella tarde noche

con unas magdalenas con chocolate del pueblo que a mí me gustaban

para intentar que comiera algo, ¿no?

En cuanto se abre la puerta de la habitación,

entró Ángel, que se sentó en la cama,

"que me preguntó cómo estaba,

y me dijo que si estaba dispuesta a trasplantarme,

y yo le dije"

que sí, que cuándo, y me dijo:

"Nos vamos a quirófano ahora mismo".

La manera de comunicarle un trasplante era esa.

"Eva, que te voy a trasplantar, ¿eh? Venga, vamos a por él ya".

No le dio tiempo ni... No decía nada.

"Ángel sabía cómo yo era, sabía la situación que yo tenía,

y Ángel decidió: 'Eva no se entera hasta que yo no se lo diga,

y se va a enterar dos minutos antes de entrar en quirófano'".

"El decidió que la mejor manera era sobre la marcha".

"'Nos vamos, nos vamos y nos vamos'".

(GÓMEZ) "El retrasplante de Eva fue complejo,

como todos los retrasplantes".

Después de dos años del primer trasplante,

tiene un abdomen totalmente diferente,

no es un abdomen virgen".

"A eso le añadimos el fracaso del hígado".

"Esto hace que esa intervención sea más compleja".

"Ese primer paso de salir de la intervención con Eva viva,

con ese hígado que empieza a funcionar",

es el primer paso para ver la luz a lo que le quedaba a Eva por vivir.

"Cuando despierto al cabo del tiempo en UCI

y empiezo a ser persona",

y cuando preguntaba por Fernando, me decían:

"Está bien, está estupendo",

entonces, mi hermano me iba llevando fotos

que me ponían en la UCI,

y Lalo, yo le preguntaba

y me decía que estaba bien, que estaba en casa.

(BERNARDOS) "La recuperación de Eva en el segundo trasplante

fue un poco más lenta".

A pesar de eso, el retrasplante de Eva evolucionó bien,

obtuvo un injerto que le permitió

mantener sus funciones,

y como vemos 20 años después, lo está haciendo perfectamente.

Después de casi nueve meses en el hospital, me dan el alta.

Después de haber pasado las experiencias

que habíamos tenido nosotros con ella,

y afortunadamente haber salido bien

tanto el embarazo como el retrasplante,

hombre, para el médico es un...

un motivo de satisfacción y orgullo, indudablemente.

Y además, en Eva, que era... bueno, no como de la familia,

pero casi, casi, pues mucho más todavía.

Para nosotros fue, francamente, un día grande en este hospital.

"Volver a casa"

y ver a Fernando bien fue increíble.

Para mí, ver hoy en día Fernando,

"camino de cumplir 21 años, hecho y derecho,

es todo un triunfo".

(LALO) "No somos mala familia",

porque después de lo que hemos pasado, pues hay...

hay mucho nexo de unión entre los tres.

"Yo creo que sin Lalo, yo no hubiera superado todo esto".

"Han sido 25 sabios juntos y"...

y de los 25...

han sido muchos años de nadar contracorriente.

"Y no es lo mismo nadar contracorriente solo,

o con alguien como tú, a tener al lado una Campanilla".

Y que siempre ve lo positivo a todo

y que siempre saca lo bonito de todo

y que siempre mira hacia el futuro

y que siempre tiene buenas palabras...

Tener alguien así al lado es un lujo.

Mi relación con Eva

después de todos estos procesos que hemos pasado

pues es una relación como distinta y especial.

Hay un momento en el que decidimos separarnos como pareja.

Tenemos un hijo en común,

que es un encanto y que los dos luchamos por él.

"Gracias a Dios, ha salido una persona increíble".

(FERNANDO) "Son unos padres maravillosos".

Sé que tengo que disfrutar de los dos

y todo el rato que pasamos juntos, a disfrutarlo al máximo,

porque nunca se sabe hasta cuándo vamos a poder estar así.

Mirando para atrás, 20 años de los trasplantes,

ves como todo ha merecido la pena,

todo ese esfuerzo, todas esas lágrimas, toda la...

Hemos llegado hasta aquí, y lo que nos queda...

Tú estás viva aquí por una sociedad solidaria

y estás obligada a hacer algo por los demás,

y ahora estoy en la Federación Nacional

ayudando a los enfermos y en la intervención directa.

-Eva, a lo largo de estos años, ha sido un ejemplo para nosotros.

Tener la suerte de conocer a Eva para mí ha sido una fortuna.

De Eva he aprendido a disfrutar

de cada momento de la vida.

Hemos aprendido mucho de ella.

La relación que se ha establecido con ella ha sido muy buena,

mejor no podía ser.

Yo la quiero mucho.

La estructura de nuestro sistema de trasplantes

fue capaz de brindar a Eva no una, sino varias oportunidades.

Su historia es la de una persona

que, gracias al apoyo médico y su entorno más cercano,

fue capaz de aferrarse a la vida para lograr su sueño:

formar una familia.

Yo a Eva le deseo, lógicamente, mucha salud

para que sigamos juntos en esta tarea del trasplante,

ella en su lucha, que está luchando mucho,

"y nosotros a la nuestra".

Espero verla siempre

"con esa misma vitalidad, con esas ganas de vivir,

y siendo amigas".

(FERNANDO) "Estoy muy... eso, muy orgulloso"

y muy agradecido de la familia que tengo.

"Los dos dieron mucho por mí".

"Creo que lo importante, de verdad,

es disfrutar el momento, y saber"

disfrutar de las pocas pequeñas cosas del día.

(LALO) "Yo creo que la esperanza en la vida es seguir caminando".

"¿Cómo? Intentando hacer"

que cada día sea feliz.

Es la mejor familia que se puede tener.

Que todo el esfuerzo que hay detrás de todos

para que los dos sigan vivos, yo creo que solamente por eso

justifica el seguir para adelante.

"Y, como dice Lalo, no hagas planes,

y los puentes se cruzan cuando se llega al puente".

El viaje de un órgano - Eva

14 ene 2019

Eva sufre desde pequeña la misma enfermedad hepática que ha terminado con la vida de su madre unos años antes. A los 25 años, los síntomas se agravan y solo existe una solución: un trasplante de hígado.

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  1. Soraya

    Enhorabuena por el programa. Me emocioné muchísimo. Yo estoy trasplantada hace 6 meses de hígado y me siento totalmente identificada. Para la familia es un duro golpe al principio. No hay conocimiento de estos temas. GRACIAS a un donante estoy viva. Gracias a un equipo médico que me operaron. Gracias a mi marido y padres que me cuidaron y cuidaron de mis hijas. Gracias por hacer este programa.

    29 ene 2019
  2. Silviayrafa

    Gracias a este tipo de programas porque te hacen pensar en positivo. Mi hijo necesita un trasplante de hígado y solo espero estar tan a la altura como ese marido que siempre le hizo sonreir. Graciaa

    29 ene 2019
  3. Begoña Puertos

    Impresionante el documental, nos emocionó a todos. Enhorabuena por tratar estos temas con tanta cercanía. Familia ejemplar y los médicos con qué cariño, comprensión y profesionalidad les acompañaron en todo momento. Hacen falta este tipo de programas de educación en la ética del cuidado, de concienciación en valores, enriquecedores y que llegan al corazón. Enhorabuena a todos los que habéis participado en este proyecto y a esa familia tan maravillosa, un abrazo de todo corazón.

    20 ene 2019
  4. Juan Aymat

    Altamente enriquecedor; bravo por esa mujer por su marido que es todo un ejemplo y por ese hijo fruto de ambos. Me apene que todo ese AMOR se malograse y ójala vuelva a recomponerse pues los tres se lo merecen y si hay algo precioso en esta vida es precísamente eso EL AMOR. MAGNÍFICA HISTORIA A LA QUE AYUDARON UNOS MÉDICOS CON ALMA. Gracias de corazón a esa maravillosa familia a los cuadros médicos y a rtve por su divulgación.

    15 ene 2019
  5. Belén Campos

    Me encantó la forma de contarlo y dar importancia a la donación de órganos. Increíble la fortaleza de esta mujer ..el apoyo de su pareja, el amor por su hijo ..la profesionalidad y cercanía de los doctores.. recomiendo verlo. Gracias a RTVe por programas como este

    15 ene 2019