El agua dulce de la tierra supone el 3 por ciento del total de agua del planeta. Una parte de esta agua dulce lo componen las cabeceras de los ríos y los arroyos y manantiales de montaña bien conservados. En estos rincones de naturaleza virgen, existen unas condiciones de vida especial. Aquí viven los seres más selectos, cualquier cambio puede significar su desaparición.