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No recomendado para menores de 12 años El siglo de Águila Roja - Capítulo 3
Transcripción completa

(Música)

La aventura ha terminado.

Pero el viaje por el siglo de "Águila Roja" continúa.

Vaya hoy la que hemos liado con una pañoleta.

Casi nos cargamos a la reina.

Claro que al rey no creo que le importara mucho.

Hoy vamos a tratar el tema del correo en el Siglo de Oro.

Como habéis visto, Sátur ha recibido una carta de Gabi desde París.

Pero ¿esto era un hecho extraordinario,

o en aquella época se escribían y recibían cartas

de manera habitual?

¿Gonzalo de Montalvo? Soy yo.

En el siglo XVII, existía un correo organizado plenamente.

Las cartas eran un pliego, que es una cuartilla.

Estaba doblada sobre sí misma como la apariencia de un sobre

como los que conocemos hoy actualmente.

Por dentro iban escritas. Luego, se plegaban.

Y se les ponía el lacre de la persona que la fuera a enviar.

-Durante la centuria anterior,

durante la época de Carlos V y Felipe II,

estos, para hacer frente a la necesidad de poder atender

a todos los asuntos del imperio,

habían organizado un entrenado postal verdaderamente magnifico.

-Durante el brevísimo periodo en que Felipe el Hermoso y Juana

fueron reyes de Castilla, llega a España una familia,

la familia Tassis, que ya prestaba el servicio de correos

al emperador Maximiliano en Alemania en los años anteriores.

A partir de ahí, esta familia se hace con el monopolio

del servicio de correos del Estado.

-Ya desde el principio, les nombran correos mayores

de hostes, postas y correos.

Era gente que va adquiriendo cada vez más poder,

más confianza del rey. Son banqueros.

Le prestan, en un momento dado, dinero.

-Es humillante para un rey tener que pedir prestado a la nobleza.

-Existían correos a pie y correos a caballo.

-Tanto los correos de a caballo como los de a pie

tenían un hándicap especial, que era la peligrosidad

que entonces tenían los caminos.

-Los correos que iban a caballo podían llevar espada.

Mientras que los correos que iban a pie

llevaban una especie de palo que se llamaba azcona.

-La red de caminos era bastante deplorable.

Cuando llegaba la época de las lluvias o las nevadas,

los caminos quedaban intransitables.

-Esta gente podía llegar, los que iban a pie,

a hacer fácilmente 80 km. Quizá, si le echaban un par...

de narices, conseguían hacer hasta 100 km diarios.

-Andar 80 km al día

por las veredas o caminos del siglo XVII,

se puede imaginar uno el esfuerzo enorme.

-¿Sabes dónde puedo encontrar a un tal Víctor Navas?

Tengo una entrega urgente para él.

-Si se tardaba cuatro días en ir de Madrid a Valencia,

por la posta se podía hacer en uno.

-Existía una red de casas de postas a lo largo de todo el territorio,

que era la que se usaba cuando el transporte del correo

se hacía a caballo.

-Las postas son enclaves que se sitúan a una distancia

aproximada de unas tres o cuatro leguas,

dependiendo de la topografía del terreno.

Lo que viene a ser unos 15-20 km, aproximadamente.

En los cuales había una reata de caballos de refresco,

y el jinete podía cambiar de caballo, descansar, asearse,

y continuar su camino.

-Los postillones eran los empleados de los maestros de postas.

Tenían una función muy específica.

Ellos esperaban a que llegara el correo,

y el postillón acompañaba al correo, montado en otra cabalgadura,

hasta la siguiente casa de postas, en donde recogía el caballo

que había llevado el correo montando y lo volvía a llevar de nuevo

a la casa de postas a la que él pertenecía.

-Se dan cuenta de que es más fácil que el transporte del correo

se haga con un relevo total, no solamente de los caballos,

sino también del jinete.

Se prescinde en un momento dado de los correos,

y se empieza a utilizar a los propios postillones

para llevar el correo de una posta a la otra.

-Los servicios por la posta eran servicios rápidos.

Los más rápidos del momento.

Porque un emisario cabalgaba durante 24 horas de una posta a otra,

cambiaba de caballo tres veces al día, repostaba,

y así, en muy poco tiempo, se podía llegar a la Corte.

-Va a ser un poco el precedente de lo que, en el siglo XIX,

por ejemplo, en Estados Unidos, será el servicio del Pony Express.

-A la cercanía de la siguiente casa de postas,

hacían sonar la trompa o la cornamusa

o el corno de posta, que se llama.

-Lo más interesante del correo en el Siglo de Oro

es precisamente la irrupción de las clases populares

en la utilización de la correspondencia.

-Amelia Ayuso. -Yo.

-Francisca Gamboa. -Aquí.

-Asunción Manrique. -Mía.

-Josefa Castro. -Aquí.

-Raimunda Esteban. -Yo, yo.

-Juan Antonio Núñez. -Cervantes, en su "Quijote",

introduce hasta diez u once cartas en su obra,

explicando el éxito que está teniendo ese género literario.

Y ya está recogiendo numerosos términos postales

que hablan de que la carta la está utilizando todo el mundo.

-No he leído en mi vida una novela, hija.

-Ni yo.

Son pocos los pobres que saben.

-La gran mayoría de la población es completamente analfabeta

que, en caso de tener que necesitar conocer

el contenido de una carta, necesita que se lo lean.

-Que sí, que sí.

(LEE) Me voy, Cipri. Lo siento.

Intenta ser feliz.

-La carta casi siempre la va a pagar el destinatario.

Lo que hace el que manda la carta es poner en la cubierta

de la carta o el sobrecito el dinero que va a costar el porteo.

-Tenían acceso a él aquellos que pudieran pagárselo.

Cobraban siempre un real de plata,

que equivalía a 17 maravedíes de vellón.

No debía ser excesivo porque, si no, hubiera sido imposible

la cantidad de gente que empieza a escribir cartas en esa época,

gente que no tiene mucho dinero.

En "Águila Roja" siempre ha estado latente

la lucha entre el bien y el mal.

Y no hay nada que refleje tanto el mal como la tortura.

Esa luz tenue, esa atmósfera claustrofóbica,

esos maquillajes, el atrezo... Todo parece realmente auténtico.

Pero siempre la realidad supera la ficción.

¡Por favor, por favor, por favor! ¡Que yo no he hecho nada!

Esto me va a doler a mí mucho más que a usted.

(GRITA)

La serie tiene un marco histórico, el siglo XVII,

donde existía un tribunal, el de la Santa Inquisición.

Y utilizaba estos métodos para sus fines.

Eminencia, he torturado a muchos hombres en mi vida

y sé cuando no van a hablar.

No traicionará a los suyos aunque le arranquemos la piel a tiras.

Todas las máquina y los instrumentos de tortura que hemos sacado

existieron de verdad.

Parece que tenían creativos a la hora de...

de diseñar estas máquinas porque es una barbaridad lo que encuentras.

-¡Coño! Perdón, no he podido evitarlo.

Tenga cuidado, podría hacerse daño.

¿Con esto? ¿Pero cómo?

Hay varios sitios donde puede meterse.

¡Cojones!

-Desde el departamento de documentación

buscamos diferentes métodos de tortura que existían en la época.

Esa información se la damos a los guionistas y ellos deciden

qué les interesa para contar lo que quieren escribir en ese momento.

Había un montón de instrumentos de tortura.

Desde la cuna de Judas, el potro de tortura, la rueda,

la dama de hierro...

Una vez seleccionado,

el equipo de arte se encarga de construir una réplica.

-Cuando cierran estas puertas

las puntas se clavan en tu cuerpo.

Pero no mueres inmediatamente.

Te retuerces de dolor durante días.

-Hay muchísimos grabados, hay piezas originales...

En este caso no la hemos versionado, están copiados fielmente.

¡No pienso entrar ahí!

No, te lo suplico...

Te lo suplico, no me dejes morir.

Si, realmente, los utilizáramos, el actor pasaría...

Le haríamos daño,

con lo cual, siempre tienes la anécdota en el rodaje

o lo peculiar de a ver cómo cierro las puertas de hierro

sin que el pincho le toque la cara.

¡No, no!

¡No, no, no!

(GRITA DE DOLOR)

El cinturón de castidad de la marquesa

nos lo construyó un forjador, y el cinturón, si lo coges,

pesaba exactamente igual que los de la época medieval.

La marquesa se puso el cinturón para grabar una secuencia.

Ella estaba... Se la veía más o menos desnuda

y se puso el cinturón encima.

La siguiente toma que hicimos, que ya iba vestida,

dice: "Me lo voy a poner porque no tengo la sensación de llevarlo

y voy a interpretar mucho mejor".

Y se puso el cinturón todas las secuencias que duró la trama.

De hecho, hubo que forrarlo,

porque con los cinturones de castidad

las mujeres morían de infecciones por las heridas.

Quiero que se cubran todos los espejos.

Que le castren.

¡Que le castren!

Señora, por Dios.

En este palacio, si no disfruto yo, no disfruta nadie.

Lo principal cuando...

vas a hacer una tortura,

es que parezca que el personaje está siendo torturado.

Son secuencias como todo,

que tienes que tratar con cuidado, con mimo,

tenerlas coreografiadas dependiendo de qué tipo de tortura sea.

Y, a partir de ahí,

ya es dependiendo de lo juguetón que esté ese día.

-En las torturas siempre hay magulladuras,

siempre la piel sufre, hay heridas.

Y casi todas esas heridas intentamos que sean físicas.

Es cuando hablamos con los efectos físicos,

colocan unos tubitos escondidos donde nadie los ve,

entonces, esas heridas bombean sangre a voluntad.

Si algo falla

o el directo cree que no es lo suficientemente creíble

o lo suficientemente sangriento,

lo reforzamos con sangre digital y con heridas extra.

-Hay que medir un poco.

Que sea muy real o que...

Estamos trabajando con ficción,

pero que no provoque rechazo con el espectador,

dado que el abanico en el que nos manejamos con la audiencia

es muy amplio, para toda la familia.

-Como veas una tortura, no duermes en 3 meses. ¡Baja de ahí!

¿Dónde está al capitán?

(GRITA) ¿Dónde está el capitán?

Cuando arrancamos uñas, no arrancamos de verdad, es todo maquillaje.

El dolor... es parte de la vida.

¡Por favor, no!

¡No, por favor! ¡Por favor, no!

(GRITA)

Creo que a los actores les encanta, en el fondo, las torturas.

Sabiendo que luego lo sufren bastante en silencio

porque muchas veces son muchas horas.

-Les hemos metido en un potro... Yo qué sé.

Les hemos puesto en la hoguera,

hemos puesto a Gonzalo en un toro que se incendiaba por abajo...

Implicación máxima.

-Tenemos la gran suerte de que nuestro elenco

es bastante creativo y aporta bastantes cosas.

No solemos tener muchos problemas, al revés.

Los actores, prácticamente, todo nuestro elenco,

aportan bastante en estas secuencias complicadas de acción,

de tortura, de violencia...

¿Has oído hablar de la cuna de Judas?

Cuando te sentemos en ella y se te abra el cuerpo,

recobrarás la memoria.

¡Lleváoslo! ¡No! ¡No! ¡No!

¡Espere, espere!

-Luego hay torturas de las que no se ve, como digo yo.

A lo mejor meterte en un lago en pleno invierno...

Eso sí que lo considero una tortura real.

(Música tensión)

Si con algo tendemos a identificar el Siglo de Oro es con el teatro.

Lope, Cervantes, Calderón, son buena parte de ello.

En el capítulo de hoy hemos visto cómo Sátur

se presentaba a un concurso de teatro para ganar dinero.

Pero en la época, ¿se ganaba dinero con el teatro?

¿Podían vivir de ello los actores y los autores?

¿Qué es eso que veo, Juan de la Cosa?

¿Son esas las Indias

o alguna otra cosa?

(RÍE)

El teatro en el Siglo de Oro es todo.

Es la gran forma de diversión pública.

-Es espectáculo, diversión...

-Ya en la mitad del siglo XVII pasan de hacerse en Madrid

dos actuaciones por semana a hacerse todos los días.

-La única manera que tenían de divertirse,

prácticamente, en aquel tiempo,

y de estar juntos hombres y mujeres, todas las clases sociales.

-Ayer tuvimos que irnos del teatro

porque todo el mundo cuchicheaba a nuestro paso.

-El corral de comedias está perfectamente estructurado,

jerárquicamente, estructurado.

-Los hombres y las mujeres estaban radicalmente separados.

Cuando entraban en el espacio teatral,

entraban juntos hombres y mujeres,

y dentro de lo que es el teatro,

evidentemente, los guiños, miradas, cotilleos,

papelitos que pudieran caer desde la cazuela al patio,

es algo muy fácil.

-Gente de postín va al teatro a eso, a echar el ojo.

¿O es que te crees que alguien miraba la obra?

-Todos juntos, pero no mezclados.

El corral de comedias es un pequeño microcosmos de la sociedad.

Me alegra que te intereses por la cultura.

¿Qué dice? No, la cultura para los artistas.

Lo que quiero es el dinero del premio.

-Se desarrolló una profesión con mucho nivel.

Y también remunerada con bastante dignidad.

-Para el dramaturgo

el teatro pudo ser un buen negocio,

especialmente, en el caso de Lope de Vega o Calderón de la Barca.

-¿Qué es?

-Buscan actores para una representación mañana.

Pagan bastante.

-Había, fundamentalmente, dos tipos de compañías.

Las compañías reales o de título,

que eran 12 para toda España...

-Eran los mejores actores

y tenían una nóminas interesantes.

El más importante era el autor y después la primera actriz.

Y así sucesivamente hasta los acomodadores.

Había mucho trabajo, el público pagaba...

-Y luego estaba el variopinto mundo de los cómicos de la legua,

mundo apasionante,

que recorría las tierras de España,

hacía representaciones donde podía.

-Ganaban lo justo, les daban la comida, si tenían suerte.

-Dicen que la señora Sagrario era cómica cuando conoció al marqués.

-Una actriz de segunda, iba de pueblo en pueblo actuando.

-Tienen una dualidad, son como héroes y villanos a un tiempo.

-Por una parte reciben la admiración,

como puede ocurrir hoy con actrices y actores importantes.

Por otra parte, se produce un rechazo

desde una supuesta buena conciencia

a "nosotros no somos como ellos".

Llevan una vida, en cierto modo, marginal.

Se produce a la vez admiración y rechazo.

-Tú pagas por aparecer en tu obra, ¿verdad?

Podías hacerme un hueco en el reparto.

-Mira, para ser actor se necesitan dos cosas.

Una es saber leer.

Y dos, no tener esa cara.

-¿Qué le pasa a mi cara? -Solo con mirarla, aburres.

-La profesión de actor se transmitía de padres a hijos.

Se creaban sagas familiares

y se iban transmitiendo los conocimientos

de generación en generación.

La formación del actor en el siglo XVII era algo... natural.

Se confiaba en el talento natural de las personas

y en su habilidad, que se adquiría en el escenario, en las tablas.

-Catalina, menos mal que te encuentro.

Que estoy en un apuro.

Que no encuentro actriz para mi obra.

¿Tú estarías disponible? -¿Yo?

-Los personajes femeninos pueden ser representados por mujeres

y, de hecho, las mujeres terminan siendo...

El personaje de actriz principal termina siendo el primero

del ranquin económico.

Y, por supuesto, de consideración social.

Hay que decir que en España muchas compañías

fueron dirigidas por mujeres.

Eran las empresarias, las directoras y la primera actriz.

-En muchas de estas obras de teatro la mujer se viste de hombre,

por ejemplo, y no podía haber nada más en aquel tiempo más erotizante

que una mujer marcando sus formas en un traje masculino.

-Lo primero del teatro es divertir.

-El público quería ver reflejadas sus costumbres

y así lo hace Lope presentando la vida como un espejo,

con sus idealizaciones,

mezclando lo trágico y lo cómico,

algo que no se hacía anteriormente.

-Le aseguro que esa obra va a traspasar los siglos.

La van a tener que estudiar los chiquillos en el futuro.

¡Ni Lope ni leches!

-Lope creó el teatro moderno español.

Tres actos, mezcla de lo trágico con lo cómico.

Búsqueda de una determinada forma de verosimilitud.

El teatro que se va a hacer a partir de entonces

es el teatro que creó Lope de Vega.

-El Siglo de Oro español en teatro

es uno de los más conocidos en toda Europa

y será el género dramático

uno de los géneros más importantes en ese periodo del siglo XVII.

En el capítulo de hoy hemos visto momentos muy interesantes.

Los más destacados son la obra de teatro de Sátur

y el intento de quemar a la reina por brujería.

Ahora veremos el intríngulis de esas secuencias.

Y además, un extra de cómo se grabó la pelea de espadas.

Reunidos y... ¡acción!

Sátur.

Tiene usted que ayudarme.

Tiene que participar en la obra sea como sea.

Sátur, ya hemos hablado de esto y sabes mi respuesta.

Sátur ha sido actor y además él se jacta mucho de ello, ¿no?

En muchos capítulos habla de que ha sido actor

y no sabemos cuánto hay de verdad y cuánto hay de mentira,

pero solo ha subido a un corral de comedias

y ha hecho sus pinitos como actor.

Y no se le ocurre mejor manera de recaudar dinero

para ir a ver a su hijo que hacer una obra de teatro.

Para ello qué mejor que contar con el maestro de la villa

y que es además un galán

y que sabe que puede atraer a las mozas para ver el espectáculo.

¿Podría usted actuar en mi obra?

No voy a subirme a ningún escenario, Sátur.

Se lo suplico, que necesito un galán para cautivar a las mujeres.

Seguro que aquí encuentras a alguien dispuesto.

No, no, amo, no, porque el español medio es...

Es feo y unicejo.

Usted ha roto el molde.

Pretende que haya una actriz.

El personaje era para Catalina,

pero acaba apareciendo de forma inesperada la marquesa,

cosa que va a suponer un shock para él como autor,

pero también va a ser una sorpresa para el espectador.

-¡En acción se abre el telón!

El telón está cerrado.

Estamos en el entretiempo con lo cual estamos comentando

con el de al lado no sé qué, no sé cuántos...

En esas llegan la reina y Margarita y se colocan ahí.

Se abrirá el telón.

Cuando se abra el telón, todo el mundo aplaude, ¿vale?

Cuando sale él, todos aplauden.

(Aplausos)

En lo que me ha hecho la vida.

¿A mí no me aplaudís, cabrones?

(Risas, aplausos)

Cuando nosotros llegamos ahí por la mañana,

había hecho tanto frío por la noche

que el campo que tenía que ser verde y precioso,

era un campo de escarcha blanca, parecía que había nieve.

Y de repente dices: "¿Ahora qué hacemos?".

Pues solo te queda esperar

sabiendo que en invierno las jornadas son tan reducidas,

porque el sol a las cinco de la tarde se va,

que ya te van a quedar muchísimas menos horas para contar la historia.

Reunidos y... ¡acción!

¿En qué te has convertido, hermano?

(Risas)

La grabación fue en uno de esos días cuando hay mucha figuración

y sobre todo cuando los actores nos salimos un poco del personaje

y podemos hacer otros personajes

pues son muy divertidas, muy agradecidas.

-Lo hicimos.

Aquí estáis como en un momento de tensión.

-¿No la había más grande? Calla.

(Risas)

Y creo que divertidas también

para el espectador a la hora de verlas.

Uno, luego por abajo...

Hago el transporte.

Yo no te voy a dejar, no te voy a dejar.

(Aplausos)

(Música de tensión)

¡Acción!

-Estamos grabando una quema de brujas.

-¡Acción!

-¡No!

(GRITA)

-¡Vale, corta!

-Con voz más desgarrada y toses,

como si te estuvieras empezando a intoxicar.

-La reina está por ahí por el medio, como me veis.

Piensan que soy una bruja, me confunden y acabo en la hoguera.

¡Soy la reina! ¡Soltadme!

-¡Calla, bruja!

-Cuando llegamos esta mañana había dos grados bajo cero

y ha habido un momento de mal rato,

se me quedaron los dedos dormidos de un pie.

Pero a medida que ha ido saliendo el sol,

se ha ido templando la temperatura y muy bien.

Y luego con el calorcito del fuego ya no te enteras.

-¡Un segundo! Corta el fuego, Gómez.

-Ahora mismo no tenemos una pizca de aire.

Lógicamente, yo estoy enfilado y veo si tiene...

-No tengo miedo, estoy suelta.

Como sabes que es todo ficción...

Yo lo estoy disfrutando, para mí está siendo una experiencia,

porque siempre estoy grabando en palacio

y siempre un poco en interiores y lo estoy disfrutando mucho.

Está siendo diferente, está siendo una experiencia muy bonita para mí.

-De la pinchada vas y te tienes que proteger aquí atrás.

Entonces, aquí proteges y le cortas la pierna.

Hasta aquí.

-Terminas así, te sustituimos.

Entra Janer y nos hace la de la catana, que te la sabes.

¡Y acción!

Vale, corto.

¡Cortamos! Nos ha forrado a hostias,

no sé si os habéis dado cuenta que ahí se están pegando.

Nadie hace nada, pero ahí se están pegando.

Hemos visto cómo se ha organizado una romería en la villa,

a la que la reina ha querido asistir de incógnito

para ver cómo eran las fiestas populares.

Entre celebraciones religiosas, gremiales y señoriales,

había fiestas para todos los gustos.

Al pueblo se le puede quitar el pan, no sus fiestas.

Pan y circo, eminencia.

-En la España del siglo XVII había muchas fiestas.

-Tenían unos 150 días al año de festividades.

-Formaban parte de la vida cotidiana y no se hallaba tan separado

el ocio del trabajo como en el día de hoy.

-Había dos tipos de fiestas fundamentales.

La fiesta cortesana y la fiesta popular.

-Esas fiestas, las del pueblo...

¿Cómo son?

-La fiesta popular es como hoy.

Es la fiesta del pueblo, la fiesta enraizada en el folclore...

-Las festividades podían estar ligadas a ciclos agrarios.

Tenían casi todas un cariz religioso.

-La fiesta popular es el romper el trabajo cotidiano,

es romper la rutina como hoy.

-¡Viva la reina!

-Se hace saber al pueblo que,

con motivo del cumpleaños de su majestad la reina,

se celebrarán mascaradas en la plaza mayor

y batallas navales en el parque del Buen Retiro.

-Existían muchísimas fiestas fomentadas por la corona.

-Participan los nobles, a veces participa incluso el rey,

pero el pueblo no participa.

-Cualquier acontecimiento extraordinario,

la venida de una princesa para casarse,

la venida del príncipe de Gales en visita sorpresa,

la beatificación de San Isidro...

-Majestad, está todo dispuesto para dar comienzo a los espectáculos

que se ofrecen con motivo de vuestra onomástica.

-Cada vez que el rey tenía un niño, ganaba una batalla,

una infanta llega a Madrid y hacía su entrada...

-Pues daba lugar a un festejo

que duraba varios días consecutivos y más de una semana.

-Cada vez que había una entrada real, había que engalanar la ciudad.

-Arcos triunfales, carros triunfales,

colgaduras, versos en las paredes...

-Corren malos tiempos para la economía, majestad.

Sin embargo, se dispendia en agravías y festejos.

-En tiempos de escasez sorprende el costo de las fiestas.

-En 1680 entra en Madrid la princesa María Luisa de Orleans.

-Y eso es caro, es muy caro.

-Se gastaron más de seis millones de reales.

Más de la mitad del presupuesto anual del ayuntamiento de Madrid

que era el más rico de todo el imperio español.

-Está el pueblo que se muere de hambre

y en dos días van a gastar ni se sabe.

-Desde luego, qué triste eres, hijo mío.

-Todo esto, claro está, llevaba un coste que recaía,

como no podía ser de otra manera, sobre Isidro Labrador,

que era el habitante de la España que estamos estudiando.

-Se subían impuestos para pagar estas fiestas.

Eso era algo tremendo.

-¡Que den comienzo estos juegos!

-Eran muy habituales los espectáculos sangrientos

donde participaban animales.

En 1631, con motivo del cumpleaños del príncipe Baltasar Carlos,

se hizo una pelea en el Buen Retiro con osos, leones, tigres, etc.

-Fuegos de artificio en la puerta de Toledo.

Concierto de cámara en el palacio real.

-Teatro en el Buen Retiro, toros en la plaza mayor...

-Los espectáculos taurinos en la España del siglo XVII

estaban a la orden del día.

Normalmente se daban en las plazas mayores.

A veces iban precedidas por juegos de cañas.

-"Las cañas se vuelven lanzas", dice la frase hecha.

Era un juego de la nobleza no cruento.

-Los toros eran alanceados por nobles.

Solo un noble podía pagarse un caballo o tener varios.

-Y luego ya el toro se dejaba al pueblo

que entonces lo convertía a veces en un auténtico puercoespín,

clavándole lanzas, etc.

Vamos a ver, me parece que no lo habéis entendido.

Estamos preparando una fiesta para el rey, no una romería de pueblo.

Cualquier manifestación festiva tenía siempre dos vertientes.

Una popular, la que se daba en la calle.

Y otra elitista, la que se daba en el marco de palacio.

-La realeza y los nobles tenían sus propias fiestas,

sus fiestas cortesanas, más en un ámbito privado,

al que por supuesto no tenía acceso el pueblo.

-Eran fiestas donde también los dueños,

los organizadores, podían tirar la casa por la ventana.

Guirnaldas más llamativas y vistosas que las del año pasado.

Y que saquen también los tapices flamencos

y el cristal de bohemia para los invitados.

Y también quiero cientos de flores como estas.

Había dinero y por lo tanto tenían una forma especial de manifestarse.

Mi agradecimiento a su majestad el rey

por su asistencia a esta celebración.

Hoy hemos hecho un pequeño recorrido

por las letras, teatros y las fiestas.

Para que luego digan que el Siglo de Oro era aburrido.

Hasta aquí nuestro viaje de hoy en el tiempo.

Nos vemos la próxima semana en "El siglo de Águila roja".

  • El siglo de Águila Roja - Capítulo 3

El siglo de Águila Roja - Capítulo 3

02 oct 2015

Durante el tercer programa de 'El Siglo de Águila Roja' Francis Lorenzo nos acerca a cómo era el servicio de mensajería en el siglo XVII, los instrumentos de tortura empleados, la diferencia entre las fiestas porpulares y de nobles, o por qué el teatro era la gran diversión del Siglo de Oro. Por otro lado, vemos cómo fueron las jornadas de rodaje de la trama de Sátur y la quema de brujas.

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