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El Quijote - Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

Señor.

Señor, no encuentro a mi Rufio.

No lo encuentro.

Consuélate, Sancho, que eso tiene fácil remedio.

Yo haré que en mi casa te den tres pollinos, por el que has perdido.

Gracias, señor.

Gracias.

Y ahora hay que irse de aquí, porque pueden volver.

Y si no la Santa Hermandad nos perseguirá por haberlos liberado

No tengas prisa, Sancho. O pensarán que huimos.

¡Hay que apresurarse, señor!

Para la Santa Hermandad no hay caballeros andantes.

¡No me repliques más, Sancho!

Ganas me dan de esperar aquí a que vuelvan,

y enfrentarme de nuevo a ellos. ¡O a la Santa Hermandad!

O a todos juntos, o a las doce tribus de Israel,

y a los siete macabeos, y a Castor, y a Polux.

¡Y a todos los hermanos y hermandades que hay en el mundo!

Ábrela, Sancho.

Bendito sea Dios.

Por fin una aventura de provecho.

Trae acá ese libro.

Los dineros puedes quedártelos para ti.

(LEE) Tu falsa promesa y mi cierta desventura...

...me han llevado al apartado lugar desde el que escribo.

Antes llegarán a tus oídos las noticias de mi muerte...

...que las razones de mis quejas.

Desechásteme,...

Oh, ingrata,...

...por quien tiene más, no por quien vale más que yo.

Lo que levantó tu hermosura han derribado tus obras.

Está difícil esto.

Esto, Sancho, puede parecerte enrevesado.

Pero está claro como la luz del día.

Son quejas de amor, seguidas de lamentos,...

...sabores y sinsabores, suspiros y desdenes,...

...celebrados los unos y llorados los otros.

Puede tratarse de un muy principal enamorado...

...a quienes los desdenes de su dama han conducido...

...a este desesperado lugar.

Señor... ¡Señor!

¡Mirad allí!

Síguele, Sancho.

(ALGUIEN GRITA) ¡Ah!

¡Traidora! (LLORA Y GRITA)

Me pagarás la ingratitud que me hiciste. (LLORA)

En ti tienen guarida todas las maldades juntas.

Estos palos... te machacarán.

¡Te machacarán!

¡Te machacarán! Trata de alcanzarle, Sancho.

(EL MENDIGO LLORA) ¡Lucinda!

¿Y si es el dueño del dinero?

¡Llámale!

(SUSURRA) ¡Eh! ¡Llámale!

(SUSURRA) Eh...

¡Búscale, Sancho!

Esa debe ser la mula del que buscamos.

¡Eh, buen hombre!

¡Eh!

¡Decidme!

¡Eh!

¡Decidme quién es el dueño de esa mula!

-Hace ya seis meses que está por estos montes.

Quizá conozcáis también su nombre y condición.

-Le dan locuras por tiempos.

Está tan cuerdo como lo podéis estar vos mismo,...

...pero de pronto, le entra algo en la cabeza.

Alejaos antes de que sea tarde.

¡Eh! (BALA)

¡Por allí va!

-Os agradezco la cortesía. Mi deseo es serviros.

-¡No, no se me acerque mucho!

La locura me da por tiempos.

Si ahora estoy cuerdo, no sé cómo será en un momento.

¡No!

Os conjuro por lo que más hayáis amado...

...a decirme quién sois...

...y cuál es la causa que os trajo a vivir aquí...

...como un bruto animal.

-Si tienen algo que darme de comer, por amor de Dios, me lo den.

Tenéis que prometerme no interrumpirme...

...con ninguna pregunta u otra cosa, o me callaré.

Mi nombre es Cardenio.

Mi patria, una ciudad de las mejores de Andalucía.

Mis padres, ricos.

Mi desventura es tanta...

...que ellos la deben haber llorado sin poderla aliviar con su riqueza.

Yo estaba prometido con la hermosa Luscinda.

La amaba desde niño.

Sus padres no me dejaban verla tan a menudo como quisiera.

Pero aunque no pudiésemos vernos,...

...le dábamos gusto a las plumas y nos escribíamos sin cesar.

Ausencia.

Cantor.

Dolor, amor, rencor.

(NARRA) Le escribí que tenía que partir del lugar...

...pues mi padre me enviaba acompañar al hijo de un duque.

Iría yo en calidad de amigo, que no de criado.

Fui a casa de los duques y conocí al hijo,...

...que se llamada don Fernando.

Gallardo, amable, muy gentilhombre,...

...¡traidor, inquieto, enamorado, lascivo!

Estaba en amores con una labradora...

...a la que dio palabra de matrimonio.

(RÍE)

Para huir de su palabra, me dijo que le albergara...

...por un tiempo en mi casa.

Así que fui con él al encuentro de los míos...

...y pude volver a ver a mi hermosa Luscinda.

-¿Y cómo es Luscinda? -¡Luscinda, Luscinda!

No hay ninguna que la iguale en hermosura,...

...pero a la vez, es la más discreta y graciosa...

...que se pueda imaginar.

Yo no sé si su entendimiento es igual que la belleza de su cara,...

...de sus manos,...

...su talle,...

...o si su belleza es como la gracia que tiene al hablar,...

...al reír,...

...o a la acariciarme con sus ojos de suavísimo mirar.

-Amigo mío, me gustaría verla, aunque sólo fuera un momento.

Siempre que eso no le molestara, claro.

-Oh, no, nada me gustaría más que daros ese gusto.

(NARRA) Al terminar de satisfacer su curiosidad,...

...le mostré las cartas que ella me escribió.

Él se quedó admirado de su entendimiento,...

...de su forma de razonar,...

...de sus dotes de escribir.

(LEE) Os amo, Cardenio.

Y ya es hora de que me pidáis a mi padre por esposa...

...para que la espera no termine por desesperarnos.

Oh, dulce esperanza mía.

¿Y a qué esperáis pues?

(NARRA) Pero Fernando, mientras hablaba y me entretenía,...

...deslizó un papel en un libro que ella me había pedido.

Luscinda era aficionada a las novelas llamadas de caballería.

Y el Amadís recibió en sus entrañas el billete que le enviaba Fernando.

Conque me dijera que la señora Luscinda...

...era aficionada al Amadís de Gaula,...

...no era necesario gastar más palabras en declarar...

-¡Amadís, Amadís, Amadís! (GRITA)

-No se me puede sacar del pensamiento...

...que ese bellaco estaba amancebado...

...con la reina Madesima.

¡Eso no, voto a Dios! ¡La reina Madesima...

...no se pudo amancebar con un sacapotras!

-¡Amancebados, amancebados...! Y quien dijera lo contrario,...

...ese sí que es un bellaco. -¡Amancebados!

Yo se lo haré entender de día o de noche,...

...armado o desarmado... -¡Amancebados...!

¡O como más gusto le diere! -¡Amancebados!

Está claro que es un loco.

Señor...

Me quedo con la curiosidad...

...de conocer el final de esta historia,...

...pero no te preocupes, Sancho, lo encontraremos.

Trae el caballo.

Y digo yo, mi señor caballero andante,...

...¿qué le iba a defender a esa Reina...

...y si estaba amancebada o no?

Allá cada cual y con su pan se lo coma.

(ARREA AL CABALLO) Vamos, vamos.

De mis viñas vengo y nada sé,...

...porque no soy amigo de meterme en vidas ajenas.

Calla, que en los miles de libros de caballería...

...que leí nunca he visto un escudero tan hablador.

Señor Don Quijote, vuestra merced...

...me eche la bendición y me dé licencia,...

...porque quiero volver a mi casa con mi mujer y mis hijos.

Sí, porque no se puede llevar con paciencia...

...el recibir coces y manteamientos y golpes...

...y mordiscos y estar encima con la boca cerrada.

Habla, Sancho. Habla lo que quieras.

Porque ha de saber vuestra merced...

...que el que compra y miente en su bolsa lo siente.

Sobre todo, porque desnudo nací y desnudo me hallo,...

...con lo que ni pierdo ni gano. Porque, además,...

...¿quién le puede poner puertas al campo?

Y al pan pan y al vino vino.

Y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

El ojo del amo engorda al caballo. Y pregunto yo:

¿es buena regla de caballería que andemos perdidos...

...buscando un loco? Porque el loco no acabará el cuento,...

...sino que acabará dándole con la piedra.

Y si no, ya lo veremos.

No olvide vuestra merced...

...que el que avisa no es traidor. ¡Calla de una vez, Sancho!

Te hago saber, Sancho, que no sólo me anima...

...el deseo de hallar al loco,...

...sino que aquí he de hacer una hazaña con la que ganaré...

...perpetua fama en todo lo descubierto en el mundo.

¿Y es de muy gran peligro? No, pero todo ha de estar...

...en tu diligencia.

¿En mi diligencia? Sí.

Porque si vuelves presto de donde pienso enviarte,...

...pronto se acabará mi pena y empezará mi gloria.

Porque quiero que sepas que el famoso Amadís de Gaula...

...fue el primero, el único y el señor...

...de cuantos caballeros andantes hubo en su tiempo.

Y que si en algo mostró su prudencia, valor,...

...valentía, firmeza,...

...sufrimiento y amor...

...fue cuando se retiró a hacer penitencia...

...en la Peña Pobre.

Y estos lugares son tan propicios.

No hay que dejar pasar la ocasión de imitarle, a él,...

...cual valiente don Roldán...

...o don Orlando...

...o Rotolando, que cuando halló en una fuente...

...señales de que la bella Angélica había cometido...

...vileza con un moro,...

...se volvió loco.

Y arrancó los árboles, enturbió las aguas,...

...mató pastores, destruyó ganados,...

...arrasó chozas, derribó casas y arrastró yeguas.

Y cometió otras mil insolencias. Pero ¿hay señal...

...de que la señora Dulcinea haya hecho...

...alguna niñería con un moro?

¡Ahí está el punto!

Y esa es la fineza de mi negocio.

Porque volverse loco un caballero andante con causa...

...no tiene gracia. El toque está en desatinar sin ocasión...

...y dar a entender a mi dama que si en seco hago esto,...

...¿qué no hiciera en mojado?

Este es el lugar, ¡oh, cielos!, que escojo...

...para llorar mi desventura.

¡Oh, vosotros, quienquiera que seáis,...

...rústicos dioses que en este lugar...

...tenéis vuestra morada:

oíd las quejas de este desdichado amante,...

...a quien una larga ausencia y unos imaginados celos...

...han traído a lamentarse entre estas asperezas!

¡Oh, tú, Dulcinea del Toboso,...

...gloria de mis penas,...

...día de mi noche,...

...norte de mis caminos,...

...estrella de mi ventura:

considera el estado a que tu ausencia me ha traído!

¡Oh, tú, escudero mío,...

...agradable compañero...

...en mis prósperos y adversos sucesos:

toma bien en la memoria lo que aquí voy a hacer,...

...para que se lo cuentes a quien tiene la culpa de todo!

¡Oh, solitarios árboles, que desde hoy...

...habéis de hacer compañía a mi soledad:

dad indicio con el blando movimiento...

...de vuestras hojas que no os desagrada mi presencia!

Presta atención, Sancho,...

...tomarás a Rocinante para correr hacia mi señora.

Así irás y volverás más deprisa.

Pero no te detengas en ninguna venta de ningún camino.

Excusadme, señor, ya que escribe, no olvide vuestra merced...

...la libranza de los pollinos que me prometió.

Así lo he hecho ya, Sancho.

Y cuida de que esta carta a Dulcinea...

...sea trasladada a mejor y más nuevo papel.

¿Y la firma? ¿Qué haremos con la firma?

Nunca las cartas de Amadís se firmaron.

Además, Dulcinea no sabe leer ni escribir...

...ni nunca ha visto una letra mía,...

...porque nuestros amores han sido siempre platónicos...

...y, en los 12 años que la quiero, no la he visto ni cuatro veces.

Tal es el recato y encerramiento con que su padre,...

...Lorenzo Corchuelo, y su madre, Aldonza Nogales, la han criado.

¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo...

...es la señora Dulcinea del Toboso, Aldonza Lorenzo?

Esa es la que merece ser...

...la señora del Universo.

Pues claro que la conozco.

Es una moza hecha y derecha y de pelo en pecho.

Y tira piedras como el más fuerte del pueblo.

Hija de puta, menudo arrojo tiene.

Tuyo hasta la muerte,...

...el Caballero de la Triste Figura.

Ahora digo que no solamente puede vuestra merced...

...hacer locuras por ella, sino desesperarse...

...y hasta ahorcarse. Mi escudero te hará relación,...

...¡oh, bella ingrata, amada enemiga mía!,...

...de la locura en que por tu causa quedo.

Por mi padre que da gusto oírle.

Espera, Sancho, que aún me tienes que ver hacer locuras.

No, si ya le he visto algunas, señor.

No hacen falta más. ¡Esparcir las armas,...

...rasgarme las vestiduras y darme de calabazazos...

...contra las peñas! Espere una buena respuesta...

...de la señora Dulcinea, señor.

Y, como no me la dé buena, que se prepare,...

...porque le voy a dar una coz en el estómago...

...y unos cuantos bofetones.

A veces pienso, Sancho,...

...que tú no estás más cuerdo que yo.

Espera.

¡Mira!

¡Mira esto!

¡Eh, Sancho, fíjate!

¡Sancho, sigue mirando! Sí, sí, ahora ya puedo jurar...

...que mi amo está loco.

¡Presta atención!

¡Un, dos, ar!

¡Eh!

¡Y ahora...!

¡Aaaaaaaah!

Ladridos.

Arre, arre.

¿Eh? ¿Qué? ¿No quieres seguir? Bueno.

Nos quedamos.

-Precisamente, os andábamos buscando.

-Este es su caballo. Vamos, no hay duda.

-Amigo Sancho, ¿dónde queda vuestro amo?

Anda ocupado en cierta parte y en ciertas cosas de importancia.

-¿Y qué partes son esas tan misteriosas?

Le juro por los ojos de la cara que no puedo decirlas.

-Si no nos dices dónde está,...

...pensaremos que le has matado y robado.

-Se va a armar la marimorena.

No hay que amenazarme. No soy de los matan a nadie.

-Pues entonces, hijo, ya os estamos escuchando.

Don Quijote...

Don Quijote quedó en las montañas haciendo penitencia.

-¡Esperad, esperad!

¡No temáis!

-¡Ah!

-Calmaos, os lo ruego.

Nuestra intención es sólo la de serviros, hija mía.

-No hay un lugar en la Tierra donde poder sepultarme.

-Quizás si contarais vuestras amarguras,...

...encontraríais algún consuelo para ellas.

-Vine aquí para ocultarme a la curiosidad de los hombres.

-Nosotros no sentimos curiosidad, sino compasión.

-Pero si queréis callar, callaos.

-Yo soy hija de labradores ricos.

Vengo de un lugar de Andalucía...

...del que toma título un Grande de España.

Un duque cuyo hijo me prometió matrimonio.

Fernando es el nombre del traidor. -¡El lascivo!

Pero con la complicidad de un amigo suyo,...

...se fue lejos para no cumplir su palabra.

-¡Justo castigo tuvo ese amigo de Fernando que nombráis!

-¿Quién sois vos?

-El destino quiere que haya historias...

...que corran parejas en sus desdichas.

¡Te machacaré, te machacaré!

Continúa.

¡Continúa!

-El traidor se prometió en matrimonio...

...con una hermosísima joven. (LLORA)

Hija de muy principales padres.

Su nombre es... -¡Luscinda!

¡Luscinda!

Yo mismo cometí el error de enseñar las cartas a Fernando.

(LEE) Os amo, Cardenio.

Ya es hora de que me pidáis a mi padre por esposa...

...para que la espera no termine por desesperarnos.

Oh, dulce esperanza mía.

¿Y a qué esperáis, pues?

(CARDENIO NARRA) Y entonces, Fernando deslizó un papel...

...en un libro que Luscinda me había pedido.

Pues Luscinda era aficionada a las novelas...

...llamadas de caballería.

-Perdonad si os interrumpo, pero tranquilícese vuestra merced.

-¡Aaaah! ¡Te machacaré, te machacaré, te machacaré!

Anudemos ahora mi desdichada historia.

-Anda aprisa y lleva este libro a la señora Luscinda.

De parte de Cardenio, claro.

(NARRA) El Amadís partió para su destino...

...sin que yo lo impidiera.

Fui enviado fuera del pueblo...

...para comprar unos caballos y cuando volví...

Oh, memoria, enemigo mortal de mi descanso.

Corrí a ver a Luscinda. -Cardenio...

De boda me ves vestida.

Ya me esperan en la sala para casarme con Fernando.

Mi padre es codicioso.

Si no puedo convencerles de que esta boda no se celebre,...

...aquí tengo mi daga. -Y aquí llevo yo la mía.

Para defenderte o para matarme...

...si la suerte nos fuese contraria.

Pasos acercándose.

-Señora Lucinda, ¿queréis al señor Fernando, que está presente,...

...por vuestro legítimo esposo como manda la Santa Madre Iglesia?

-Sí, quiero. -¿Qué has dicho?

Y así el deseo de grandeza de Lucinda pudo más que su promesa.

Se casó con el traidor Fernando.

-¿Y no reconociste a la dama que entró en la sala?

-No...

-Ese mismo Fernando del que hablas sobornó a mis criados...

Y así...

-Chis... Nada pretendo conseguir por la fuerza.

Si quieres, puedes llamar a tus criados para que me echen de aquí.

-Mis criados te han dejado entrar y haré que los castiguen.

Soy tu vasalla, pero no tu esclava.

Conmigo no te vale tu dinero. -¿Cómo puedes mencionar...

...en estos momentos que yo sea rico y tú...?

-Ni tus suspiros hará que te entregue lo que has venido a buscar.

De mí sólo lo obtendrá mi legítimo esposo.

-Pues si no tienes otro reparo, querida Dorotea...

Aquí mismo te prometo ser tu esposo.

Y que sea testigo de esta verdad el Cielo...

Al que nada se le puede esconder.

Juro ante esta sagrada imagen,...

...que seré tu marido y así lo mantendré ante quien fuere.

Elena...

Elena, ven aquí.

Repite tus palabras.

-Juro solemnemente por la Virgen, por mi patrono San Fernando,...

...por el apóstol Juan y el apóstol...

...Pedro, preferidos de Cristo, y por Cristo mismo.

Que has de ser y serás mi esposa.

Y yo no he de ser sino tuyo.

Y si no es así... arda yo en el Infierno hasta el fin del mundo.

Amén. -Así, señores...

Forzó mi voluntad con su fuerza y con sus buenas palabras.

No volvió nunca más.

Ni yo pude verle en la calle ni en la iglesia.

A la fuerza contuve mis lágrimas...

Para no tener que buscar mentiras.

Todo acabó cuando supe que Fernando se iba a casar con Lucinda.

(LLORA) Así que...

Decidí ir a la ciudad...

A la casa en la que estaba mi enemigo.

Se oye hablar al sacerdote.

(SACERDOTE) ¿Como manda la Santa Madre Iglesia...?

-Sí, quiero.

-Prefiero quitarme la vida... ¡Antes de ser tu mujer!

¡Oh...! Soy de Cardenio... ¡Soy de Cardenio!

-No se casaron...

¡No se casaron!

-Después huí de allí. Y para que nadie pudiera hablar...

...conmigo, me disfracé de hombre y me vine a esta sierra.

-Os juro por mi fe de caballero...

..que no cejaré hasta que Fernando repare la afrenta.

Y que con justo título le desafiaré...

...en razón de la sinrazón que os ha hecho.

No se casaron...

¡No se casaron...! (CARDENIO RÍE)

¡No se casarooooon!

Faunos de este bosque.

Ninfas de estos ríos...

Escuchad mis quejas...

(CARDENIO LLORA) No se casaron...

Aquí llora Don Quijote ausencias de Dulcinea...

¡Hirió mi amor con su azote!

(CARDENIO GRITA) ¡Luscinda...!

¡Luscindaaaaaaa!

(ECO DE CARDENIO)

Todo el mundo se tenga...

Si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo,...

...doncella más hermosa que la emperatriz de la Mancha...

Gritos de Cardenio. La sin par Dulcinea del Toboso.

Relinchos de bestias.

Señor...

-¿O mis ojos me engañan o vuestra merced es el valeroso Don Quijote?

He viajado hasta aquí sola para veros.

De aquí no me levantaré hasta que vuestra bondad y cortesía...

...me otorgue el favor que os vengo a implorar.

Y yo no os responderé, señora mía, si no os levantáis.

-No me levantaré, si su cortesía no me otorga el don que os pido.

Yo no escucharé más cosas vuestras si no os ponéis de pie.

-No me levanto, si el don...

Os concedo y otorgo lo que queráis, si no es el daño de mi rey.

Y de aquella que tiene la llave de mi corazón.

-Caballero...

La que os habla es la princesa Micomicona,...

...reina del gran reino Micomicón.

Sea quien fuere, haré lo que mi profesión me obliga.

Señor barbero... -Para bien sea hallado...

...el espejo de la caballería,...

...quintaesencia de los caballeros andantes.

¿Qué hace vuestra merced por estos montes?

-Yo y maese Nicolás íbamos en viaje a Sevilla...

...cuando nos salieron al encuentro unos galeotes...

...que un desalmado acababa de liberar.

Guíenos vuestra merced por donde más gusto le diere.

Y ordenad a este brazo mío lo que a vuestra grandeza se le antoje.

-Mira a quién tenemos aquí...

Esa princesa, Sancho hermano,...

...es como quien no dice nada heredera del reino Micomicón.

¿Dónde queda ese reino?

-Por la parte de Guinea, pero se lo ha quitado un gigante.

Pues mi señor va enderezar ese entuerto...

Matando al hijoputa del gigante.

Sí, señor, y lo que haga falta.

Aquí estamos yo y mi señor para atender emperatrices y reinas.

Y puede dar gracia de esa señora. -Se llama princesa Micomicona,...

...porque es heredera del reino Micomicón.

Claro, yo he visto a muchos...

...que tomaron el apellido de donde nacieron,...

...así hay un Pedro que luego fue Pedro de Alcalá,...

...y Juan de Úbeda, que era de Úbeda...

...y Diego de Valladolid porque era de Valladolid.

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El Quijote - Capítulo 4

21 abr 2016

Don Quijote y Sancho Panza encuentran a Cardenio, quien les cuenta sus amores con Luscinda, que le han llevado a la locura.


Histórico de emisiones:
19/02/1992

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