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El Quijote - Capítulo 1 - ver ahora reproducir video 01h 23 min
Transcripción completa

En un lugar de La Mancha,...

...de cuyo nombre no quiero acordarme,...

...no ha mucho que vivía un hidalgo...

...de los de lanza en perchero,...

...adarga antigua, rocín flaco...

...y galgo corredor.

Una olla de algo más vaca que carnero,...

...guiso de carne pobre las más noches,...

...huevos con torreznos los sábados,...

...lentejas los viernes,...

...algún palomino de añadidura los domingos,...

...consumían las tres partes de su hacienda.

Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los 50 años.

Y los ratos que estaba ocioso se daba en leer...

...libros de caballería con tanta afición y gusto...

...que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza...

...y aún la administración de su hacienda.

-Han traído más libros.

¿Se va a terminar la sopa antes, eh?

Fue el rey Gradaso el primero que desafió...

...a la gente del castillo, haciendo sonar el cuerno...

...tan poderosamente que el castillo...

...tembló hasta sus cimientos.

El caballero defensor de la fortaleza...

...apareció en la puerta y montó su alado caballo.

Comenzó entonces un combate que apenas se puede imaginar.

El mago, volando en su corcel, comienza a elevarse y a elevarse.

El rey se defiende a duras penas con la espada.

Sus golpes hieren el aire,...

...pero sin rozar siquiera a su contrario.

De pronto, el caballero del alado corcel...

...quita el pañuelo y una luz cegadora,...

...como jamás se ha visto, deslumbra a Gradaso...

...con su mágico resplandor y cae al suelo,...

...como fulminado por un rayo.

Sin dejar de batir sus negras alas,...

...cargó luego el nigromante contra el otro caballero...

...y lucharon hasta que llegó la noche.

Pero el encantador que narra esta historia...

...no es otro que el pérfido conde Pinabelo de Baganza,...

...miembro de una familia de malvados,...

...a los que supera...

...en mentiras, encantamientos y perfidias.

Y así se le pasaban las noches, leyendo de claro en claro.

Y los días, de turbio en turbio.

Y del poco dormir y del mucho leer...

...se le secó el cerebro,...

...de manera que vino a perder el juicio.

Oh, amor.

¿Por qué me quejo de tus sinrazones...

...si en ti tiene más fuerza la sinrazón que la razón?

No hay razón para que tu falta de razón...

...no tenga mayor razón.

Amadís fue el solo, el primero, el único,...

...el señor de los caballeros que en su tiempo hubo.

-Palmerín de Inglaterra fue el más famoso caballero.

-Amadís, Palmerín, Belianís...

Mal año para el que diga...

...que otro caballero se igualó a Amadís, porque se engaña.

-Es cierto que Amadís de Gaula fue uno de los más famosos...

...caballeros andantes que jamás hubo,...

...pero Palmerín no le iba a la zaga.

-Ninguno se puede comparar al Caballero del Febo.

Si alguno se le compara es don Galaor,...

...que no era caballero tan melindroso ni tan llorón.

(LEE) La razón de la sinrazón que mi razón se face.

De tal manera mi razón enflaquece que con razón me quejo...

...de la vuestra fermosura.

-Me parece que la caballería es cosa de hazañas...

...y no de razones.

Hazañas y no razones.

Hazañas y no razones.

Hazañas y no razones.

Hazañas y no razones.

¡Fazañas!

(LEE) No se hizo esperar el mago.

Salió del castillo montado en su alado caballo...

...y se precipitó desde los aires contra su enemigo.

No llevaba lanza, espada ni maza, sino solamente,...

...colgando del brazo izquierdo, el terrible escudo...

...cubierto de seda roja y,...

...en la mano derecha, un libro abierto,...

...del que leyendo...

...hacía nacer extrañas maravillas.

Esgrimió el libro y...

-Pero ¿qué pasa aquí?

¡Qué desbarajuste!

¡No tiene edad para estos juegos! ¡Mide tus palabras,...

...que no hay historias más ciertas ni más altas empresas...!

-Y el poco dormir y el mucho leer...

Se le está secando a vuestra merced los sesos.

No hallaría yo mayor honra que hacerme caballero andante.

-Tómese la medicina de maese barbero.

Jamás tomaría yo una pócima...

...recetada por ese partidario de don Galaor.

Palmerín de Oliva.

Kyrie Eleison Montalbán.

-Tome algo de alimento, señor.

Tirante blanco.

-¿Por qué no salís a que os dé un poco el aire?

Harto aire ha de darme.

Cuando llegue a los campos de Montiel...

...y vaya deshaciendo agravios,...

...y poniéndome en ocasiones de peligro,...

...donde cobraré eterno nombre y fama.

Y si Amadís añadió a su nombre el de su patria,...

...así también voy a hacerlo yo.

-¿De qué nombre habla? ¿Cuál va a ser, mujer?

El que pienso llevar de ahora en adelante.

¡El mío!

El de Don Quijote de la Mancha.

¿Bucéfalo? (EL CABALLO RELINCHA)

¿Cisnecéfalo?

Uh... Leoncéfalo.

No, no, no, no...

¿Hipocéfalo?

Tiene que ser un hombre que sea famoso...

..y de estruendo.

Galopante.

Hipogrifo.

¡Esfingeante!

No, no... ¡No!

Tú vendrás a llamarte Rocinante.

Que es un nombre alto, sonoro y significativo.

Y que va bien al que será el primero sobre todos...

...los rocines que hay en el mundo.

Y si por mi buena suerte me encuentro por ahí...

...con algún gigante...

...o le acontece a los caballeros andantes...

...y le derribo.

O le parto el cuerpo por la mitad, le rebano la cabeza...

...y le venzo, lo rindo.

He de enviarle ante mi dama para que disponga de él...

...a su talante.

El caso es que ahora mismo no dispongo de ninguna dama.

Y así ocurrió encontrarla en el vecino lugar del Toboso.

(EL COCHINO CHILLA)

¡Altisidora!

Tobosea.

Dulcina. No, no, no.

Dulcinea.

¡Dulcinea!

Del Toboso.

¡Dulcinea de Toboso!

Dulce, músico y significativo nombre.

Señora, que los altos cielos que divinamente...

...vuestra divinidad con las estrellas os fortifican,...

...os hacen merecedora del merecimiento...

Risas. ...de vuestra generosidad merece.

Risas. ¡Eh!

Quién duda que en los venideros tiempos...

...cuando salga la luz, la verdadera historia...

...de los famosos fechos.

El sabio que los escribiere lo contará de esta manera.

Apenas sabía el rubicundo Apolo, tendido por la faz...

...de la espaciosa tierra a las doradas hebras...

...de sus hermosos cabellos,...

...y apenas la rosada aurora se mostraba por las puertas...

...y balcones del manchego horizonte,...

...cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha,...

...dejando las ociosas plumas,..

...subió sobre su caballo Rocinante y comenzó a caminar...

...por el antiguo campo de Montiel.

-¡Eh!

¡Bribón!

¡Bribón, como te agarre!

Rocinante, ahí se nos pinta un castillo...

...con sus torres de reluciente plata.

¡Ánimo!

No fluyan las vuestras mercedes, ni teman desaguisado alguno.

Que a la orden de caballería que profeso no atañe...

...hacerle mal a ninguno.

Y menos a tan altas doncellas como vuestras presencias muestran.

-¡Doncellas dice!

-Si lo que buscáis es posada, de todo hallara en esta venta...

...menos lecho que no lo hay.

Para mí, señor alcaide de la fortaleza,...

...cualquier cosa basta.

Que mis arreos son mis armas y mi descanso el pelear.

-Siendo así bien podéis bajar del caballo, señor caballero.

-¡Con cuidado!

(RÍE) Oh...

-Ayúdame.

¡Con cuidado!

-Enseguida.

-Eh... Ay.

-¡No hay modo de soltarlo, señoría!

Lo mismo da, puesto que no quisiera descubrirme.

Hasta que las fazañas fechas en vuestro servicio me descubran.

(TODA LA FLAUTA)

Nunca fuera caballero de damas tan bien servido,...

...como fuera Don Quijote cuando de su aldea vino.

Doncellas cuidaban de él,...

...princesas de su rocino.

¡Aaay!

Quema...

No, no, no se puede.

(TOSE) ¡Quema!

(RÍEN) ¡Ya está, señora doncella!

-¡Ay!

Lo que tengo es sed.

(RÍEN) -Os voy a dar de beber.

Gracias, señor castellano.

-Eche, eche. Ah...

¡Mi nariz! -¡Por el agujero!

¡Por el agujero! Mi nariz.

(LE DAN ARCADAS) (SE AHOGA)

(TOSE)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

No me levantaré de donde estoy...

...hasta que me concedáis un don que quiero pediros.

-Bueno, ¿y qué puede conceder mi humilde persona...

...a tan alto personaje?

El don que deseo pediros...

...es que mañana me habéis de armar caballero.

Y esta noche en el patio del castillo velaré las armas.

-Ah...

Alguien acercándose.

Si las tocas, lo pagarás con la vida.

Oh, señora mía Dulcinea, ayúdame...

...en esta primera afrenta que a tu avasallado pecho se le hace.

-Está loco.

¡Socorro, socorro que mata!

¡Ayudadme, compañeros!

-¡Toma, ladrón, hijo puta!

(HABLAN A LA VEZ)

Gente gritando.

-¡Perro rabioso, bellaco!

¡Alevosos traidores, bellacos! (GRITAN)

¡Atrás! (HABLAN A LA VEZ)

Veréis el pago que vais a llevar por vuestra sandez y demasía.

¡Atrás!

¡Canallas!

-¡Eh! ¿Qué estáis haciendo? ¿Pero qué hacéis? ¿Dónde vais?

¿Pero qué hacéis?

¡Quietos, quietos!

Dejadle, ¿no veis que es un loco?

Como está loco, librará de la justicia...

...aunque nos mate a todos.

¡Traidores!

¡Soez y baja canalla!

¡Venid! ¡Tirad a ofendedme!

-Señor, señor.

Con dos horas que veléis las armas es suficiente.

Vos lleváis cuatro.

Es hora de armaros caballero.

(LEE EN LATÍN)

¿Tenéis dinero?

¿Dineros yo?

¿Qué dineros? No traigo blanca.

Nunca leí en las historias de los caballeros andantes...

...que llevasen dinero...

...ni tuviesen que pagar por nada. -Os engañáis.

Los autores no lo escriben porque no ven necesario...

...escribir cosas tan claras.

Sus escuderos llevaban todo lo necesario.

¿Por qué no tenéis escudero? ¿Escudero?

-Llevaban dinero, camisas limpias.

¿También camisas limpias? -Sí, y otras cosas...

...como vendas y ungüentos para curarse.

Como ahijado mío, os aconsejo que no caminéis sin llevar de todo.

Os prometo, señor castellano,...

...hacer con puntualidad lo que me aconsejáis.

-¡Dios os guarde y os dé ventura en vuestras lides!

Lamentos.

-¡Ay! ¡Socorro!

Latigazos. ¡Ay!

¡Ay!

¡Socorro!

¡Ay, ah!

¡Teneos, descortés caballero!

Montad vuestro caballo y tomad vuestra lanza.

Yo os haré conocer que es de cobardes lo que hacéis.

-Es mi criado.

Todos los días, me pierde una oveja y quiere que le pague.

Por eso le castigo.

Por el sol que nos alumbra, que estoy por pasaros...

...de parte a parte con esta lanza. Pagadle ya.

-Caballero, el caso es que aquí no llevo dineros.

¡Pagadle sin más réplica y desatadle!

-Que se venga conmigo a casa y le pagaré lo que sea.

-No, por favor, que cuando me dejéis solo, me matará.

No, no lo hará, hijo.

Conque él me lo jure por la ley de caballería,...

...le dejaré ir libre.

Aseguraré tu paga.

-No, señor, mi amo no es caballero.

Es Juan Haldudo, un vecino de Quintanar.

-Vamos a casa, Andrés, que te pagaré.

Juro por todas las órdenes de caballería del mundo...

...que pagaré todo lo que debo. Y si no es así,...

...volveré a buscaros aunque os escondáis más que una lagartija.

-¡Ah! ¡Socorro! ¡No!

Gracias doy al cielo de haberme dado tan pronto...

...ocasión de ejercer mi oficio.

-¡Socorro! ¡Ah! ¡Caballero!

Oh, tú, sabio encantador, quienquiera que seas,...

...a quien toca ser el cronista de esta peregrina historia,...

...te ruego que cuentes puntualmente los agravios...

...que pienso desfacer.

Y no te olvides tampoco de mi caballo Rocinante.

¡Nadie pase de aquí!

Todo el mundo se tenga...

...si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo...

...doncella más hermosa que la Emperatriz de la Mancha,...

...la sin par Dulcinea.

-Señor caballero, nosotros no conocemos a esa buena señora.

Si la viésemos...

...y fuese de tanta hermosura como decís,...

...de buena gana confesaremos la verdad.

Si os la mostrare, ¿qué mérito habría en confesar...

...tan notoria verdad?

El mérito está en que, sin verla, la habéis de creer,...

...confesar, afirmar, jurar... -Es un loco.

¡Y si no, conmigo sois en batalla,...

...gente descomunal y soberbia!

-Señor caballero,...

...por no cargar nuestras conciencias...

...confesando algo que pueda dañar la fama...

...de las emperatrices de la Alcarria y de Extremadura.

Os ruego, en nombre de todos estos príncipes,...

...que nos enseñéis un retrato de esa señora...

...y entonces ya diremos lo que queráis.

Aunque esté tuerta de un ojo y del otro le mane pus y azufre.

No le mana, canalla infame.

¡No le mana eso que decís!

Sino ámbar y perfume entre algodones.

Y no es tuerta ni jorobada sino más derecha que un huso.

Ahora pagaréis la gran blasfemia que has dicho...

...contra la que es dueña de mi vida.

¡Oh, mi señora Dulcinea, flor de la fermosura,...

...socorredme en esta heroica batalla!

Relinchos.

(ROCINANTE RELINCHA)

¡Estaos quietos! ¡Follones, malandrines!

¡Ya veréis cuando me levante!

¡Por Dios que os aniquilo...

...en este mismo sitio!

¿Dónde estás, señora mía, que no te duele mi mal...

...o no lo sabes, señora?

¿O eres falsa o desleal?

-Es el señor Quijano. ¿Qué hacéis aquí?

Oh, noble marqués de Mantua, mi tío y señor carnal.

-¿Qué le ha pasado a vuestra merced?

Las heridas no son muy grandes como para que se me acabe la vida,...

...señor marqués.

El valiente Abindarraez sabrá devolveros la mucha amistad...

...que usáis con el buen caballero.

Sepa, señor marqués de Mantua,...

...que por quien yo he hecho, hago y haré...

...los más famosos fechos de caballería que se hayan visto...

...es por la linda Dulcinea, señora de mi libertad.

-Que no, señor, que no soy ninguno de esos que dice vuestra merced,...

...sino Pedro Alonso, su vecino.

Y vuestra merced es el honrado señor Quijano.

¡Yo sé quien soy!

¡Y puedo ser Baldovinos y Beltenebros...

...y hasta los Doce pares de Francia!

Y a todas sus fazañas aventajarán las mías.

-Que sea enhorabuena.

-Despacio, despacio.

-Despacio.

-Cuidado.

Levantadle, levantadle.

¡No me toquéis, señor barbero! Llámese a la sabia Urganda...

...para que me cure de mis feridas. -Heridas no tiene,...

...no está más que molido.

Pero los males en la sesera ya es otro cantar.

Si estoy molido fue por culpa de mi caballo,...

...que dio una gran caída cuando luchaba con diez gigantes.

-Pues si gigantes hay en la danza,...

...a fe mía que los quemaremos antes del día de mañana.

-Diez gigantes dice. ¡Tiene la cabeza seca!

Diez o doce.

Canto del gallo.

-Eh, qué hace. ¡Atrás!

(RÍE)

(DELIRA)

¡No me toquéis!

(RÍE)

Sonido metálico.

-¡Chis!

-Tome vuestra merced, señor cura, y rocíe este aposento.

No esté algún encantador de los los libros.

-Y nos encante. -Dádmelos de uno en uno.

Quizás haya alguno que no merezca el castigo del fuego.

-No hay por qué perdonar a ninguno, todos tienen la culpa.

-Al patio, al patio, ahí se pude hacer una hoguera.

-Los cuatro libros de "Amadís de Gaula".

-Debemos condenarles al fuego sin excusa alguna.

-No, señor, que es el mejor del género de caballería.

-Está bien, se le perdona por ahora.

-"Las sergas de Esplandián", hijo legítimo de Amadís de Gaula.

-Pues en verdad que no le ha de valer al hijo la bondad del padre.

Al patio, señora ama.

-Este es el "Amadís de Grecia".

Y todos los de este lado me parecen del mismo linaje.

-Pues vayan todos al patio,...

...que por quemar, quemaría yo al padre que me engendró...

...si tuviera figura de caballero andante.

(LEE) -Don Olivante de Laura, príncipe de Macedonia,...

...que por sus admirables hazañas...

...vino a ser emperador de Constantinopla.

-Aquí está don Florismarte. Este arderá muy bien en la hoguera.

-¿Florismarte o Felixmarte? -Florismarte.

Al patio con ellos, señora ama.

-"Los doce pares de Francia". -Al patio.

-"El caballero Platín" -Acompañe a los demás.

-"Palmerín de Oliva". -Al patio.

-"Tilmaleón y Polendo", hijos del emperador Palmerín.

-Al patio.

He aquí el famoso caballero Tirante el Blanco.

Aquí está don Kyrie Eleison de Montalbán...

...y su hermano Tomás, valerosos caballeros.

Y las agudezas de la doncella placer de mi vida.

-Y "Los embustes de la viuda reposada".

-Os digo que en su estilo es el mejor libro del mundo.

Llevadlo a casa y releedlo, veréis que vale la pena.

Es "La Galatea" de un tal Miguel de Cervantes.

Lo guardo porque es amigo mío este Cervantes hace tiempo.

No es libro de caballería sino de poesía.

Ya tiene anunciada la segunda parte.

¡Don Rolando! ¡Sois don Rolando!

¿Quién os trae la fuerza de vuestros brazos?

¡Sois caballeros!

¡Angélica la bella!

¡Gente descomunal y soberbia!

Por cierto, señor arzobispo Turpín,...

...que es una lástima que los doce pares nos dejemos arrebatar...

...la victoria en este torneo.

-¡Cálmese, vuestra merced, y cuide su salud!

Ni me parece que ha de andar cansado y malferido.

¡Ferido no, pero molido y quebrantado...

...porque ese bastardo de don Orlando me ha molido...

...con el tronco de una encina!

Mas no sería yo Reinaldos de Montalbán...

...si en levantándome de esta cama, no me he de vengar.

Y ahora tráiganme de comer...

que tengo mucha hambre.

(BALBUCEA)

Ay... ay...

¡Ah!

¿Dónde está mi aposento? -¿Qué aposento?

¿Qué aposento va a ser?

El de mis libros.

-En esta casa ya no hay libros ni aposentos ni nada.

Todo se lo llevó el diablo. -No fue el diablo...

...sino un encantador que vino sobre una nube...

...y se apeó de una serpiente en la que venía montado.

Entró en el aposento y salió volando por el tejado.

Y dejó la casa llena de humo.

Y cuando acudimos a mirar no había ni libros...

...ni aposento.

Se marchó yendo grandes voces diciendo...

...que era el sabio Muñatón.

¿Muñatón? ¿Cómo Muñatón?

¿Cómo Muñatón? ¿Será Frestón?

¡Frestón! ¡Era Frestón, mi enemigo!

¡El mago Frestón!

¡Juro un día tomar venganza cumplida!

¡Frestón!

Ladridos.

Y fue costumbre muy usada, los antiguos caballeros dar...

...a sus escuderos una ínsula o una isla...

Para que la gobernaran.

Bien podría ser que antes de cinco o seis días...

...conquistase un reino o dos.

Y tengo determinado hacerte rey del alguno.

O sea, que si yo fuera rey por algún milagro...

...mi parienta vendría a ser reina.

Y mis hijos infantes.

¿Quién lo duda? Yo lo dudo.

Porque mi Teresa no vale dos maravedíes para reina.

Condesa le caería mejor.

Y eso con mucha ayuda de Dios.

Pero no te apoques tanto, Sancho.

Que no debes contentarte con menos de ser gobernador.

TERESA SUSPIRA)

-Te crees todo lo que te dice el señor Quijano.

Cuando te habla de riquezas y de ínsulas.

Pero si ni siquiera sabemos lo que es una ínsula.

Yo sé lo que sé.

-Pues cuéntamelo... para que yo también lo sepa.

No se hizo la miel para la boca del asno.

Risas.

¡Mira, Sancho, contempla lo que tenemos ahí delante!

La fortuna va guiando nuestras cosas...

...mejor aún de lo que deseamos. Porque ves allí, amigo,...

...más de 30 desaforados gigantes.

Ahora mismo pienso entrar en batalla con ellos.

Hay que quitarles las vidas para enriquecernos...

...con sus despojos...

...y arrebatarle sus reinos si es que poseen alguno.

Muy bien, señor, muy bien.

¿Y a qué gigantes se refiere? ¿Eh?

A aquellos que ves allí. ¿Allí?

A aquellos cuya soberbia es mayor aún que su estatura...

...y que agitan los cielos levantando una tempestad de viento.

¡Aunque mováis más de 100 brazos, os rendiré mi espada!

Mira, tan largos tienen los brazos.

Algunos los tienen de más de dos leguas.

Esta es buena batalla, Sancho.

Gran servicio a Dios...

...es quitar la mala simiente de la faz de la tierra.

¡Bruciferno!

¡Carmadón!

¡Nabor, el bello!

¡Taliagán!

¡Carnurón el malo!

¡Anfeón!

¡Carpatracio!

¡Bronastor el orgulloso!

¡Señor!

No son gigantes y lo que parecen brazos, son las aspas. ¡Señor!

Calla, Sancho.

Prepara a Rocinante.

Apresúrate, amigo.

Señor, son molinos.

Si tienes miedo, quédate y ponte en oración.

No es miedo, señor. Verá...

Lo que yo digo... Yo voy a entrar con ellos...

...en fiera y desigual batalla.

Preste atención vuestra merced.

Con todos mis respetos.

Son sólo molinos que mueve el viento.

Son molinos.

Son gigantes.

Socorredme, señora mía Dulcinea.

¡Non fuyades, cobardes y viles criaturas,...

...que un solo caballero es el que os acomete.

¡Aaaah!

Señor...

Señor, ya le dije que mirase bien lo que hacía,...

...pero vuestra merced no quiso escucharme.

Levántese. Levántese.

Calla, Sancho, calla.

¿Sabes lo que pienso?

¿Qué? Que el malvado Frestón...

...ha intervenido en esto.

¡Quedas avisado, Frestón!

De nada han de valer tus malas artes...

...contra la bondad de mi espada.

Póngase derecho, señor, que va de mala manera.

Estará vuestra merced molido de la caída.

Si no me quejo, Sancho, es porque los caballeros andantes...

...no deben quejarse por ferida alguna,...

...aunque se le salgan las tripas por ellas.

Pues yo pienso quejarme del más pequeño dolor que tenga.

A no ser que vaya también con los escuderos el no quejarse.

(RÍE) ¡Oh!

Puedes quejarte como y cuando quieras, amigo Sancho.

No he leído cosa en contrario en las reglas de la orden...

...de los caballeros andantes.

¡Ah!

¿Y del hambre puedo quejarme?

Mire, señor, que ya ha pasado la hora de comer.

Come cuanto te apetece, amigo Sancho,...

...que a mí todavía no se me hace menester.

¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Iah!

Aquí podremos, amigo Sancho, meter las manos hasta los codos...

...en eso que llamamos aventuras.

Aunque me veas en los mayores peligros, no has de ayudarme.

Sólo si mis ofensores son canalla y gente baja, puedes hacerlo.

Si fueran caballeros,...

...de ninguna manera te es lícito ayudarme.

Vuestra merced será bien obedecido.

Descuidad, por eso no os preocupéis.

No soy pendenciero y no pienso meterme...

...con caballeros, y menos si van armados.

Está bien.

¡Oh!

O yo me engaño o esta ha de ser la más famosa aventura...

...que jamás se haya visto.

¿Ves aquellos hombres de negro que vienen sobre dromedarios?

Pues deben ser unos encantadores.

Aunque parecen frailes.

Ya verás como llevan raptada a una hermosa princesa.

Como que son frailes.

Y de San Benito, señor.

Y detrás, el coche de unos viajeros.

Menester se face desfacer este entuerto.

Mire bien lo que hace, señor, no sea que el diablo le engañe.

Lo que yo digo es verdad, Sancho, y ahora lo verás.

Dejad, señores, libres a las altas princesas...

...que lleváis a la fuerza.

Os lo pide cortésmente este enamorado caballero.

¡Gente endiablada y soberbia,...

...haced lo que se os manda...

...o si no, preparaos para recibir la muerte!

-Nosotros no somos ni endiablados ni descomunales.

-Como muy bien podéis ver, somos sólo dos frailes.

Para conmigo no hay palabras blandas.

¡Que yo os conozco, canallas!

Ahora lo veréis. Vamos, Rocinante.

(LOS CABALLOS RELINCHAN)

Vuestra fermosura, señora mía,...

...ya puede hacer lo que mejor quisiere,...

...porque la soberbia de vuestros raptores...

...yace derribada por el fuerte brazo...

...de este caballero andante.

-Oye, caballero que mal andas,...

...si no dejas coche ahora mismo, así te mato, como estoy vizcaíno.

Si fueras caballero, que no lo eres,...

...ya hubiere yo castigado tu sandez.

-¿Yo no caballero?

Oye, yo vizcaíno y caballero y mientes si dices lo contrario.

Oh, señora de mi alma, Dulcinea,...

...flor de la fermosura,...

...socorred a este, vuestro caballero,...

...que en tan riguroso trance se halla.

-¡Vamos, señores, detenedlos!

¡Haced el favor de detener esta lucha!

¡No dejéis que se maten! ¡Sujetadle!

-¡Aparta! Si batalla no me dejan acabar,...

...a todos y a señora mato.

¡Aaaaaaah!

(AMBOS GRITAN)

Y aquí, de pronto, se interrumpe la historia,...

...justo en el momento en que el vizcaíno y don Quijote...

...levantan furibundos sus espadas para asestarse...

...un tan tremendo tajo... Bueno, que de haberlo logrado,...

...se habrían partido en dos el uno al otro.

No podía resignarme a la idea de que la historia quedara así,...

...truncada, y que tan noble caballero...

...no hubiese de encontrar algún sabio...

...que terminara de contar sus hazañas.

Hasta que un buen día...

¿Dónde encontraré alguien que sea capaz...

...de leerme esto en castellano?

-Sí, ahí dentro está.

¿Podríais traducirme al castellano...

...lo que está escrito en ese papel?

(RÍE)

¿De qué reís? (RÍE) De esa Dulcinea.

¿Habla ahí de... Dulcinea del Toboso?

-Ah. Así que conocéis la historia del caballero Don Quijote...

...y la bella Dulcinea.

¿Y qué dice?

-Aquí dice...

Esta sin par Dulcinea del Toboso...

...dicen que tuvo...

...la mejor mano de toda La Mancha...

...para salar puercos.

"Historia de Don Quijote de La Mancha".

Escrita por Cide Hamete Benengeli,...

...escritor...

...árabe.

(NARRA) Y sin que el sedero parara mientes en ello,...

...conseguí los papeles del saco.

Así pude continuar con la historia de Dulcinea,...

...de Sancho y todos los demás y completar el episodio...

...de Don Quijote y el valeroso vizcaíno,...

...a quienes dejamos con las espadas puestas en alto,...

...que no parecía sino que estaban amenazando...

...al cielo, a la tierra y al abismo.

-¡Aaaaaah!

¡Aaaah!

¡La rendición o la vida!

-¡Señor! ¡Señor! ¡Valeroso caballero!

Perdonadle la vida, por favor. Sólo es un escudero...

...de poca importancia. ¿Un escudero?

-Sí, que nos acompaña en este viaje.

¡Victoria! ¡Victoria!

¡Victoria!

-¿Qué estáis haciendo? Pues buscar lo que es mío.

-¡Salteadores, tú y tu amo! No, no lo dejo.

Es lo que me toca en las batallas que gane mi señor.

-¿Qué batalla? ¿Qué batalla? ¡Ladrón!

¡Pero...! ¡Ay, ay, ay, ay!

¡Por favor, dejadme! ¡Ay, ay!

¡Ay!

Y en pago a la libertad que habéis recibido...

...no quiero otra cosa sino que vayáis al Toboso,...

...os presentéis a la fermosa Dulcinea y le digáis...

...lo que por vuestra libertad he fecho.

-¡Arre!

¡Arre, arre!

Alguien arrea a los caballos.

Sea vuestra merced servido, señor Don Quijote.

Y, ahora, deme el gobierno de la ínsula que hemos ganado...

...en esta rigurosa batalla.

Ha sido una gran victoria.

Porque hemos ganado, ¿verdad?

Sí, Sancho. Ah.

Pues la ínsula, señor, que yo me siento con fuerzas...

...para gobernarla por muy grande que sea.

Estas aventuras, hermano Sancho, no son de ínsulas,...

...sino de encrucijadas,...

...y lo único que se saca es la cabeza rota.

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El Quijote - Capítulo 1

18 abr 2016

Capítulo 1 de la serie dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón y protagonizada por Fernando Rey y Alfredo Landa.

Influenciado por los libros de caballería Alonso Quijano se va de casa a deshacer entuertos.

Histórico de emisiones:
29/01/1992

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