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El Paisano - Torrellas - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos, soy Pablo Chiapella y soy de Albacete,

aunque gran parte de los veranos de mi vida

los he pasado en Ayora, un pueblo de Valencia.

Recuerdo que de pequeño me quería quedar a vivir en el pueblo.

Mis padres salían locos.

Para mí, el pueblo es un mundo sabio, auténtico,

pero, sobre todo, divertido.

Ahora vivo en Madrid, pero el cuerpo me pide pueblo.

Vosotros ya me conocéis

y ahora me toca a mí conoceros a vosotros.

(Música cabecera)

Voy camino de Torrellas,

un pueblo de Aragón cercano al Parque Natural del Moncayo.

En Torrellas viven 254 paisanos

y con ellos voy a pasar 48 horas.

(Continúa la música)

(VITOREAN)

¡Buenas noches, paisanos de Torrellas!

(Continúa la música)

(Canción en inglés)

Venía yo con el coche por la carretera de Torrellas

y, de repente, en medio de los montes...

Mira, un pastor.

Vamos a hablar con él.

Y conforme me voy acercando empiezo a oír...

(ININTELIGIBLE)

¡Va, "buriga"! ¡Va!

¿Cómo se llama usted? Santiago.

¿Qué es lo que les dice? Nada.

¿Lo puedes repetir? Sí, a ver...

A ver. Las llamo "buriga, buriga".

¡Eh, "buriga"! ¡Va!

¡Va! ¡Eh! ¡Toma!

¡Hey, ya! (RÍEN)

¡Hey, "buriga", va! ¡Va, "buriga"! ¡Va, va!

Me quedo así pensando y digo:

"¿Este hombre qué habla, bereber?".

Muy mal me tiene que ir el GPS

para haber puesto Torrellas y acabar en África.

Y él ahí, a su aire... ¡Hey, "buriga"! ¡Va!

¿Qué significa eso? Te entienden.

¿Te entienden? Te entienden y te vienen.

Entonces, ¿cómo se llamaría ese idioma?

¿Y qué sé yo cómo se llamaría? (RÍE)

¿Qué quiere que le diga yo? (RÍE)

Si yo no sé... (RÍEN)

"Te entienden y te vienen".

Y digo: "Ah, muy bien, Santiago, muy bien".

Igual las ovejas lo entienden,

yo estoy seguro de que no he entendido nada.

¡Perro! (RÍE) ¿Perro lo llama?

El perro se llama Chiquitín. Chiquitín.

Colores, pero lo llamo Chiquitín. ¿Y eso por qué?

Porque es Colores.

Y Chiqui... Pero ¿por qué no lo llama Colores, al final?

Me ha dado por llamarlo así.

O sea, es un perro que está hecho en blanco y negro,

pero se llama Colores.

Pero luego le dice Chiquitín.

Y cuando quiere que venga le dice: (GRITA) "¡Perro!".

Este perro tiene más nombres

que Felipe Juan Froilán de Todos los Santos.

Eso sí, hay que decir que este perro es muy listo.

Yo conozco a adolescentes con un solo nombre

que los llamas y ni se giran.

¿Usted duerme donde viven ellas? No, yo duermo en casa,

pero a mí me ha tocado dormir con ellas.

¿Qué prefiere, dormir con ovejas...? Sí, sí.

¿O con alguna chavaleja?

Dormir con las ovejas, porque yo, para mi edad,

yo no tengo para más con mujeres ya.

(RÍE) Ahora, yo, para dormir con ovejas.

¿Llegó a casarse en algún momento usted?

¡No, no! ¿De qué?

¡Si yo no he estado más que en el monte!

Si yo no he visto una mujer.

¿Cómo que no ha visto ninguna mujer? De paso, como lo veo a usted ahora.

No.

No me lo creo. ¿Sí? Ya se lo puede creer, ya.

¿Y no tiene curiosidad? ¿De qué? ¿Cómo que...?

O sea, que si a usted, por ejemplo, se le acerca una chica guapa...

Y si es fea, pues igual.

Si quiere, ya estamos.

Que yo digo: "Hombre, Santiago, si quieres conocer mujeres,

algo tendrás que hacer.

Tampoco van a venir aquí a verte al monte, Santiago.

También te digo una cosa, como les digas "¡Hey, 'baburigá'!

¡Va, va!".

Así no se pasa ni una, ¿eh?

(Música)

Mirad, estamos en el valle del Queiles,

que recibe su nombre por el río que lo baña,

que nace en el oeste, en Soria.

Allí, al este, tenemos Tarazona y Zaragoza,

y justo este monte que tenemos aquí enfrente

se llama el monte Badarrón.

A sus pies, Torrellas.

(Canción en inglés)

Y por fin llego a Torrellas, aparco el coche en la plaza,

empiezo a andar por la calle de arriba,

por la calle de abajo, por la calle de al lado...

Por todas las calles...

Y en Torrellas no hay ni un alma.

Pero ni un alma.

Bueno, a ver, son las 9:30

y todavía no me he encontrado a nadie despierto en este pueblo.

Aquí hay un bar.

Y está cerrado.

El bar cerrado, las casas cerradas...

Que me digo: "Oye, lo mismo están jugando al escondite y pillo yo".

(RÍEN)

Hombre, hombre, por fin me encuentro a alguien

que ha madrugado en Torrellas.

¿Me permiten pasar? Gracias.

Qué madrugadoras, ¿no? Las 9:30.

Que iba a decir... ¿Y eso de que la gente aquí

no tenía por costumbre madrugar...?

Bueno, pues nada, muchas gracias por la atención.

Voy a seguir conociendo a gente.

Bueno, voy a empezar a conocer a gente si me encuentro a alguien.

Por cierto, ¿han venido los patos? (RÍEN)

No han venido, ¿no?

Claro, ya es de noche, mañana madrugan.

(Música)

Sigo andando por Torrellas

y por fin me encuentro a alguien despierto.

¿Qué hay?

Hola. Buenos días.

¿Qué tal? Bien.

Pablo. ¿Usted? Ángela.

Ángela, encantado. Tanto gusto.

¿Es usted de aquí? Sí.

¿Sí? Sí.

¿Y qué tal se vive aquí? Bien.

Me acabo de levantar en estos momentos.

En estos momentos, ahora mismo. Pero...

No pongo despertador ni nada, vamos. Eso es...

Cuando yo abro del ojo, digo qué hora debe ser,

miro el reloj... Qué gusto.

Digo: "Pues me levanto". Así da gusto.

Es lo que estoy viviendo, aquí la gente madrugar...

No, ninguna. O sea, aquí no se madruga.

¿Y eso? ¿Y esa suerte? Aquí no madruga nadie.

¿Y por qué? Ya te lo digo yo.

A las 8:00 están todas las puertas del pueblo cerradas.

Y ahora pues me voy a dejar esto,

que me hacen la comida en el bar, que yo ni guiso...

¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? O sea... Llevo aquí la bolsa

para dejarla en el bar. Ahora me voy a desayunar al bar.

Ajá. Les dejo esto, me hacen la comida,

a las 13:30 o 13:45 voy, la recojo...

Me tomo una cañica, la recojo...

Pero bueno... Vuelvo a casa, como...

Ángela, ¿qué tal? (RÍE) Buenas.

O sea, que ni madrugar ni cocinar...

Ni despertadores ni fogones, ¡olé tus cojones!

(RÍEN)

Usted le lleva los ingredientes con lo que le apetece comer al día.

No, les llevo los tupperware.

¡Ah! Ni siquiera tiene que comprar. Ni siquiera... No, no, no.

No, no, no. Qué bueno me parece.

Ahora se lo dejo a la Conchi, que es la del bar...

Sí. Y le digo: "Conchi,

para las 13:00 o 13:45 vengo a recogerlo".

Todos los días. Entonces, dejamos el táper...

Sí. Y luego lo recogemos.

Sobre las 13:30. Porque no come en el bar.

En el bar no come. No, como en casa.

¿Por qué come en casa y no ahí?

Pues porque me siento más cómoda y mejor.

Por lo menos tengo algo que hacer luego,

recoger la cocina y eso, si no...

No hago nada. (RÍEN)

Ángela, muchas gracias, me has dado una lección de vida,

bueno, ¿qué digo de vida?, de buena vida.

No madrugas, no guisas y además tienes la suerte

de dedicar todo tu tiempo a tu máxima pasión:

lavar tupperwares.

Tres sois los que podéis hacer eso: la baronesa Thyssen, Messi y tú.

(RÍEN)

(Música)

Me he despertado casi a las diez

y me he quedado en la cama más de tres cuartos de hora.

Y ha merecido la pena.

Y después voy andando por la calle y me encuentro con Mihaela.

Hola. Hola, buenas.

¿Qué tal? Bien. ¿Tú?

Bien.

¿Tu nombre? Mihaela.

Mi... Mihaela.

Mi... Se escribe con H y se lee con J.

Yo soy Pablo. ¿Me puedo sentar contigo un poquito?

Sí, sí, claro. Mihaela...

Sí. Muy aragonés no es, ¿eh?

No, es rumano. ¿Es rumano?

Sí. ¿Dónde estás, Mihaela?

¿Qué tal? Muy buenas.

O sea, que se escribe con H, pero se dice con J.

Pues mira, yo soy Pablo, se escribe con P y se dice con P.

(RÍEN)

No como Raphael, que se escribe con H y se dice con F.

Oye, igual Raphael y tú podíais montar un dúo, ¿no?

Iros de gira. ¿Sabes quién te digo?

Raphael el de... (CANTA) "¡Escándalo!".

El de la boca como un piano, el de...

(TARAREA) (RÍEN)

Esta noche, en la plaza de Torrellas,

Mihaela y Raphael,

los de la H rara!

¿Qué tal se vive aquí? Pues fenomenal.

Es un pueblo excelente, genial. ¿Trabajas?

Sí, mira, allí, con la señora esa que ha salido al balcón.

Ajá. Que no se pierde ni una.

Mira, está allí, está allí... ¡Josefina!

¡Josefina, buenas! Está un poco sorda.

Y con Josefina, ¿a qué te dedicas? Pues la ayudo por la mañana

a levantarse, a preparar el desayuno, recoger la casa,

luego, por la noche, la acuesto y ya está.

¿Y nos dejará hablar con ella, tú crees? ¿Lo intentamos?

No lo sé... Sí, vamos. ¿Nos acercamos?

Sí. Vamos a ver.

Aquí trabajo yo. Aquí trabajas tú, ¿no?

Bueno, pues nada, vamos a conocer a Josefina.

¡Hola! ¡Hola!

Muy buenas. ¿Qué tal? ¿Qué tal, contenta?

Encantado. (RÍE)

Esto parece unas comedias.

Se tendrá que pagar.

¿Cuántos años tiene?

Años. ¿Cuántos años tiene? ¿Años? ¿La casa?

Usted. Ah, yo. 64.

¡64!

80, 80... -60, 60...

80. 80, 80. 84 años.

Pues iba bien, que me estaba quitando.

Está usted muy guapa.

He sido, sí. No, no, y es.

He sido. Y es.

¿Cómo perdió usted la audición?

¿Cómo la perdí?

Estaba encinta yo

de mi chico pequeño, que tengo dos, Javi y José Luis.

Ajá. Se me puso el pecho malo

y bajamos a Tarazona a curar. (ASIENTE)

Y empezaron a ponerme medicinas por no sajarlo,

penicilina, penicilina, penicilina...

Y me pusieron una barbaridad.

Y en Zaragoza me miró un médico y dice: "Mire usted,

le han puesto penicilina para un caballo".

Dice: "Mire, estamos de enhorabuena, podía haber sido la vista, sorda...

o idiota".

Pues me salí tan contenta... El no oír.

Y he ido más de 40 años,

todos los que tiene mi chico, con esto.

Mihaela, me encantó que me presentaras a Josefina,

que no ha podido venir porque la pobrecita está muy mayor.

Me contó que el doctor le dijo

que se podía quedar sorda,

ciega o idiota.

(RÍEN)

Pues yo le digo, Josefina,

a usted no le ha tocado ser ni sorda,

ni ciega ni idiota,

a usted le ha tocado ser maravillosa.

¿Tiene muchas amigas aquí en el pueblo?

Amigas. Vienen las amigas

y no quieren más que les cuente cosas,

chistes, historias... ¿Chistes?

Cuenta unos chistes... -También, también.

¿Le cuento un chiste? Sí.

Mire, eran dos novios.

Y le dice: "Me tengo que ir a Madrid".

Dice: "¿Ah, sí?". "Sí".

Dice: "Pues mira, cómprame unas gafas".

Y en la tienda estaba la dependienta y una chica comprando.

Resulta que la chica compró dos bragas.

Lo que hace falta, lo que le hacía falta.

Y él, las gafas.

Las cogen, las envuelven, dejan los dos envoltorios

y empiezan a hablar.

Terminan de hablar... (ASIENTE)

Y cogieron el envoltorio cambiado.

Pero él le escribió. Dice: "Voy a mandárselas".

Y se las manda y dice: "Ahí te las mando.

Me parece que te gustarán, a mí me han gustado mucho.

Mira, se las ha puesto la dependienta

y le han gustado muchísimo.

Después, se las ha puesto la chica que había comprando.

También estaban muy bonitas.

Después, para que me las viera ella, me las he puesto yo.

A todos nos estaban muy bonitas.

Tengo ganas...

de ir a casa para que te las pongas para vértelas yo.

Ahora,

cuídalas mucho

y lávalas muy a menudo, que se ensucian".

(RÍEN)

Un placer conocerla.

¿Dos besos?

Sí.

¿Y un abrazo? Un abrazo. (RÍE)

Otro. Soy muy cariñosa.

Josefina también es una gran cuentahistorias

y yo le quiero contar una. Si me permitís...

(Música)

A Josefina la vida le ha dado buenos y malos momentos.

Ella ha disfrutado de los buenos y ha sabido superar los malos

sin permitir que la amargura estropeara su buen carácter.

Hoy puedo decir que he conocido a una mujer sabia.

(Continua la música)

Luego, sigo por las calles de Torrellas y, de repente,

empiezo a oír "tolón, tolón, tolón, tolón, tolón, tolón, tolón".

(GRITAN)

¡Hey, hey, hey!

¡Eh, eh, parad, parad, parad!

Ven, ven.

Ven, ven, ven. ¿Quiénes sois? Sois gente de aquí,

sois niños de aquí del pueblo, entiendo, todos.

(TODOS) Sí. ¿Sí? ¿A qué jugáis?

A toros. ¿A toros?

Cencerros. ¿Y en qué consiste el juego?

En pillar. Ah, o sea, es pillar.

(RÍEN) Sí.

¿Y qué que mola más, correr o llevar el...?

Correr. -Correr, correr.

¿Correr? ¿Sí? ¿Tienen nombre estos bichos?

No. ¿No? ¿No le habéis puesto nombre?

No. -Toro, toro y toro.

-Bueno, este lo hemos pensado para ahora,

pero se llama Panadero. ¿Cuál es Panadero, este?

Sí. -El manso.

-El manso. El manso.

¿A este qué nombre le ponemos? Vamos a inventarnos uno.

Perdigón. ¿Perdigón?

Sí. Me gusta Perdigón.

¿Y este cómo se llama? Pistolero.

¿Pistolero?

¿Dónde están los chavales del encierro?

(RÍE) ¡Hombre, buenas!

O sea, que aquí, en Torrellas, no jugáis al fútbol, al escondite...

Aquí jugáis a los encierros, ¿no?

Y además es que tenéis de todo: tenéis toreros, recortadores...

¿Sabéis lo que os faltaba? Una señal de ceda el paso.

O un burladero, que casi me empitonáis las nalgas.

Por cierto, me encantó, me gustó mucho

los nombres que les dimos a los bici-toros:

Panadero, Perdigón y Pistolero,

que se escriben con P y se pronuncian todas con P.

Entre tanto, Juan va y me dice: "Pues yo tengo un toro vivo".

Digo: "¿Cómo?". Dice: "Sí, sí, tengo un ternero".

Digo: "Oye, yo quiero ir a verlo".

¿Vamos corriendo? Vale.

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Je, torito! ¡Je!

(Canción en inglés)

¡Olé!

Ah, que es aquí.

Aquí está el novillo. Sí.

Ah, que es muy pe...

Hola.

Vamos para adentro. Ven, ven.

Perdona, ¿quién eres? Yo soy Juan Luis.

Soy, digamos, el dueño, entre comillas, de...

Pablo. Bueno, te doy esta mano

porque esta me la está chupando. Vale.

Juan Luis, buenas noches.

Cuando te conocí me dijiste:

"Te voy a dar esta mano, que esta me la están chupando".

(RÍEN)

Juan Luis, ojo con el torete, ¿eh? (RÍEN)

Ojo con el torete, que se empieza por la mano...

(RÍEN)

Me contaste que te gusta...

que te gusta cuidar terneros y, cuando tú no puedes, lo hace Ana.

¿Y esa afición de qué te viene? Pues desde pequeña,

que quería ser conductora de camión de vacas.

¿Ah, sí? Sí.

¿No te da ningún miedo? No.

Y si no fueras pastora, ¿qué otra cosa te gustaría ser?

Nada, solo me gustan las vacas. ¿Sí?

Sí. ¿Tienes algún amigo

que también lo quiera ser? Alberto.

¿También te gusta esto de ser...? Sí.

¿Os gustaría montar una ganadería? (AMBOS) Sí.

¿Pero juntos? (AMBOS) Sí.

¿Ser socios? Sí, todos.

¿Tiene futuro esa profesión? Bueno...

¿Cómo lo sabéis eso? Es muy... Es muy duro.

¿Es muy duro por qué? Todos los días dándoles de comer.

Hace falta sacar mucho dinero. ¿El dinero de dónde pensáis sacarlo?

Pues del bolsillo. (RÍEN)

"Pues del bolsillo".

Que yo digo: "Coño, ya puesta, sácate el camión, sácate las vacas".

(RÍEN Y APLAUDEN)

¿No es mágico el bolsillo? ¿O es que llevas dentro a Doraemon?

Y como aquí lo de madrugar no se da mucho,

no sois muy aficionados, me espero a por la noche y digo:

"Bueno, voy a ver qué me depara la noche de Torrellas".

(Canción en inglés)

Muy buenas. Buenas.

¿Qué tal?

Entro al bar y me encuentro con Mariano.

Muy buenas, "salao".

Como soy muy mayor, se me va la boca

y no puedo contestarte.

Mariano, ¿dónde estás?

¡Hombre, Mariano!

Muy buenas noches, "salao". (RÍEN)

Mariano, menos mal que no iba a contestarme usted, ¿eh?

Que si me llega a contestar, estamos todavía en el bar.

Yo he salido mucho por los periódicos.

¿Y eso? Porque he sido artista.

65 años tocando.

Con la percusión, con la batería.

¿Y cuántos eran? ¿Cuántos eran en el grupo?

Tú me estás exigiendo mucho, ¿eh? ¡Hombre! Es una pregunta sencilla.

Bueno, pero ahora voy a cambiarte la conversación.

¿Por qué no te afeitas, maño? ¿Eh?

Yo, que tu novia, no te besaría. (RÍEN)

¿Ah, sí? Bueno, menos mal que no somos novios.

De momento, de momento.

Pues... mal lo tienes.

Si no te quieren, si no te quiere nadie...

A mí me han querido muchas. ¿Ah, sí?

Sí, porque yo iba tocándoles

y ellas iban delante y yo las iba tocando.

¿Pero tocando la percusión o el qué? Me cago en san...

Yo les tocaba con mi instrumento y ellas bailaban.

(RÍE) ¡Ah! Pero con tu instru...

Pero con su instrumento me refiero a la batería,

la percusión... Que no, que no sabes nada.

(RÍEN)

Ay, que no sé yo na', ¿eh?

Su instrumento...

Ellas bailando... (RÍEN)

Es usted un poeta.

(RÍE)

A mí no me ha gustado nunca faltarle a ninguna mujer.

Ahora, cuando he tenido ganas de...

(RÍEN)

"A mí nunca me ha gustado faltar a las mujeres,

pero cuando he tenido ganas de...".

(RÍEN)

Que esto lo podía aprender bien Santiago, el pastor.

Lo que me encantó es que acabó usted así.

¿Eso qué es? Por si lo hace por la mañana,

como aquí no se madruga, para no molestar a los vecinos, ¿no?

Que yo les he tocado mucho a las mujeres, pero eso,

tocarles, porque "El chocolatero" se baila así".

"Puncha, puncha, puncha, puncha...".

Salte, salte. Sí, sí, hombre, claro que salgo,

claro que salgo, a ver. Uno, dos y tres.

"Puncha, puncha...". (AMBOS) "Puncha, puncha".

(TARAREAN)

(RÍEN)

"Puncha, puncha, puncha".

Que lo podrías mezclar con Santiago.

"Puncha, puncha, baburigabá. Puncha, puncha, baburigabá.

Puncha, puncha, baburigabá". (RÍEN Y APLAUDEN)

¡Jia! ¡Jia!

No se nos resiste ni una, ya se lo digo yo.

"Puncha, baburigabú".

"Baburigabú, baburigabú".

¿Y ya, de vez en cuando, no le da por coger el tambor?

Ahora no, porque no tengo ambiente.

Si tuviera otro compañero,

que hemos estado 65 años por el mundo tocando...

¿Y el compañero dónde está?

En una residencia en Tudela, el pobrecico.

¿Hace mucho que no lo ve?

El día 15 de agosto nos vimos, que subió aquí.

¿Y la mujer? La mujer...

Por mi desgracia estoy viudo. Vaya, lo siento, ¿hace mucho?

Cuatro años. Ah, no es mucho.

Pues lo siento mucho. De verdad. No pasa nada.

Mariano, su vida está llena de música.

Es usted como un pasodoble, ¿y sabe cuál?

"Suspiros de España", porque usted aún suspira por sus grandes amores;

su mujer, su compañero y la música.

Es usted un artista, Mariano, claro que sí.

(Aplausos)

(Música)

Si tienes un hondo penar,

piensa en mí.

Si tienes ganas de llorar,

piensa en mí.

(Música)

Escucha, esto es rock'n'roll, ¿no?

Esto es rock'n'roll.

Pero bueno, bueno, esto es un concierto en toda regla.

Ven.

¿Qué tal, chicos?

¿Puedo subir?

¿Qué tal? Muy buenas. ¿Qué tal estás?

Contadme, ¿quiénes sois? Somos Los Walker.

¿Los Walker? Nos llamamos Los Walker, sí.

Ajá, ¿sois de aquí? Sí, claro.

¿Cómo os juntasteis? ¿Dónde os juntasteis?

Llevamos ya muchos años.

Llevamos desde el año 87 o por ahí. No, antes, incluso.

-86. -86 o por ahí.

¿Desde el 86 lleváis juntos? Sí.

¿No hay peleas aquí? No.

-Sí.

(RÍEN)

-Peleas hay muchas veces.

La banda se disuelve cada tres meses.

(RÍEN)

La banda que se disuelve cada tres meses.

Vosotros no sois Los Walker, vosotros sois Los Roper.

¿Cómo te nace a ti la afición por el rock?

Yo que sé, es que el rock'n'roll, lo he tenido siempre, desde que nací.

Yo creo que Torrellas es una gran guitarra eléctrica.

¿Ah, sí? ¿A eso suena Torrellas? A mí sí.

A ti sí, ¿no? A mí me suena a eso.

O sea, no es que en Torrellas haya muchos roqueros,

pero claro, yo el rock lo lleva dentro, claro,

y el rock de Torrellas soy yo, claro.

Claro que sí, como un buen roquero, echado para adelante, di que sí.

Pues José, tú eres el rock de Torrellas,

pero el pasodoble es Mariano.

Estoy con el roquero de Torrellas.

Aparte, con el grupo entero. Sí, pero a ver si te cantas un tema.

¿Me vas a dejar cantar un tema con vosotros?

Hombre, claro. Por supuesto. ¿De verdad?

Seguro que lo haces guay. ¿No tenéis miedo

de que os joda la canción? ¿Cantamos? Venga, va.

(Música)

Aprendí a olvidarme de ti.

Solo el tiempo me dio la respuesta

para decidir.

Qué subidón, qué subidón me entró cuando toqué aquí mismo

con vosotros, de verdad.

O sea, fue una cosa como demencial, como de...

Fui dejando que el destino decidiera y pensara por mí.

Me dijisteis que el rock es una medicina, que cura,

y es verdad, yo antes de venir aquí a Torrellas,

era madrugón, ahora antes de las 12 no me pillas.

(Risas)

¡Vámonos todos, ya!

Amigo rock'n'roll.

1, 2, 3, 4...

(Música)

Mi segundo día en Torrellas.

Me levanto temprano, pero como aquí todos están durmiendo,

cojo el coche y me voy a dar una vuelta por los alrededores.

(Música)

Hola. Hola, ¿qué tal?

¿Qué tal? Bien, aquí a dar un paseo

con la perrita. ¿Os puedo acompañar?

Sí, claro. ¿Sí?

¿Cómo os llamáis? Yo me llamo Circe.

¿Circe? Sí.

¿Y tu nombre? Ione.

Ione. Bueno, yo soy Pablo. ¿Sois de aquí?

Sí, de toda la vida. Ibais para...

Vamos a un mirador que haya ahí que le dicen El Torcaz

y bueno, hay unas vistas muy bonitas

y solemos venir a pasear a la perrilla.

Ah, bueno, pues venga. Vamos para allá.

(Música)

Bueno, esto es espectacular.

Mira, aquello de allá es La Diezma.

Luego, aquello de allí... Eso que es como un donut, ¿qué es?

Sí, eso era una antigua torre de vigilancia y Torrellas

lo tenemos, Torrellas queda allí.

Y aquí, ¿qué aficiones tenéis en el pueblo?

Bueno, pues aquí... -Muchas.

¿Sí? Pues estar con los amigos en el bar,

dar paseos... Porque claro, aquí en el pueblo,

en casa no puedes estar. Siempre en la calle.

A casa para comer, cenar, si eso, y dormir.

Oye, ¿cómo es la gente de aquí, de Torrellas?

Pues le llaman al pueblo "el pueblo de los castillos".

¿"El pueblo de las castillos", le llaman?

Sí, porque dicen que cada puerta que se abre sale un fantasma.

O sea, quiere decir que la gente del pueblo dice que los torrellanos

somos unos fanfarrones.

Y dicen que la patata de Torrellas, que se cultiva en Torrellas,

la venden en París, debajo de la Torre Eiffel.

(RÍE) Porque es la mejor patata del mundo.

Los fanfarrones de Torrellas. Sí, los fantasmas, vamos.

(RÍE) Los fantasmas. ¿Sabes las bolsas de fantasmitos?

Sí. Se llaman torrellanicos aquí.

¿Qué tal, chicas? ¿Cómo habéis pasado el día?

En la calle, ¿no?

Claro, aquí en Torrellas no estáis en las casas,

las tenéis llenas de fantasmas.

Aquí, en Torrellas,

a los fantasmicos les llamáis torrellanicos.

Entonces, a los cazafantasmas, ¿cómo le llamáis?

¿Cazatorrellanos?

Mariano, menos mal que no cantas,

sino sería el torrellano de la ópera.

Por cierto, una cosita, Julio Iglesias es de aquí, ¿no?

(Risas)

(Música)

Buenas.

Buenos días.

¿Está usted como yo?

¿Intentando comprobar si está torcida o no la torre?

No, está torcida y hace muchos años que la conozco.

¿Ah, sí? Está torcida, ¿no? Torcida está, ¿o no lo ves?

¿Por qué está torcida? La hicieron así.

Hicieron los árabes hasta la mitad. Sí.

Luego, como vieron que no había cimentación

se debió inclinar, la hicieron mal.

Pero lleva muchos años así y no se ha caído, ¿eh?

No se ha caído, ¿verdad? Y sigue torcida.

¿Cómo se llama usted? Carlos.

Soy Pablo. Encantado.

¿Hay más cosas torcidas en el pueblo?

(RÍE)

¿Te contesto? Sí, por favor.

Pues muchas, muchas.

Y retorcidos, más.

O sea, que aquí en Torrellas la tenéis torcida, ¿no, Carlos?

Me refiero a la torre. Ya de retorcidos, eso ni hablamos.

¿Y viene todos los días a comprobar si se ha torcido o se ha arreglado?

Si la veo todos los días. Todos los días, ¿no?

Si ya sé cómo está. Desde hace 74 años, fíjate.

Tiene usted 74 años. Sí.

¿Tiene hijos? Sí.

Ajá, ¿está casado? Sí.

¿Sí? Bueno, estuve.

Ah, estuvo.

Estuvo, pero... Estoy separado.

Divorciado, perdón. Divorciado.

Lo que pasa que me fui muy pequeño de aquí

y he vuelto ahora cuando me he jubilado.

Ah, o sea que usted... He vivido en San Sebastián

muchos años. ¿Sí?

Su exmujer, por ejemplo, ¿vive aquí también en el pueblo?

No, no. Ah, no.

Pero ella no era de aquí. No.

Ah, vale. Esta historia fue allí, en San Sebastián.

Eso es. Y allí se quedó.

Allí se quedó.

Y yo aquí.

A donde nací.

Aquí vivo solo. Ajá.

Y qué bien.

Y qué bien, ¿no? Y qué bien. Que cuando terminé de hablar con él

dije: "Otro torrellano que vive como Dios".

Es que mejor que en Torrellas no se puede vivir.

Ya me lo estoy imaginando:

"Torrellas, un paraíso en la tierra.

Sin despertadores, solo, y sin exparejas".

Vamos, más quisiera Marina d'Or.

(Música)

Esto es como cuando llegas a una pared en un videojuego,

que se queda así el muñeco porque no puede seguir andando.

Por aquí no podemos seguir, vamos por otro lado.

¿Torrellanadas? Sí.

¿Cuál es tu nombre? Perdona. Alberto.

Alberto, ¿qué es esto de torrellanadas?

¿Qué llevas aquí detrás? Son palabras que se dicen,

palabras muy peculiares del pueblo. ¿Ninguna de estas que pone aquí

es igual a madrugador? No, ¿no? Esa palabra no existe aquí,

en Torrellas. No, no.

En desuso, está en desuso.

¿Qué pasa? ¿Que si alguien madruga lo mandáis para Tarazona?

Gente madrugona para Tarazona.

Gente que no sabe guisar ni paellas,

con el táper para Torrellas.

(Risas, aplausos)

Con molejón, ¿qué podríamos hacer con molejón?

Molejón... Una frase con molejón.

A mí me lo dicen mucho. ¿Ah, sí?

Pues una persona que va a lo suyo, que pasa de todo el mundo

y él a lo suyo hasta que no se sale con la suya, no para.

Bueno, a ver, meloncio, vamos a seguir.

No, meloncio, no. Molejón.

Molejón, sostenme esto, molejón.

Que sepas que yo también soy molejón.

Sí, ¿no? Sí.

Bueno, gallego. ¿Qué es gallego? Gallego es falso.

"Mira que eres gallego", mira que eres falso.

¿No me digas? Sí.

O sea, el gallego es falso. Sí, sí.

Albaceteño, no la tienes, ¿no? No.

Ensobinao, ¿qué es ensobinao? Ensobinao es algo sucio.

Cuando te caes y te manchas y te ensucias.

Vaya ensobinamiento que llevas.

Alberto me habló de las torrellenadas.

Yo no sabía que aquí, en Torrellas, teníais un idioma.

Quiero proponerte dos nuevas torrellanadas.

Una es angelear,

que es ir con el táper al bar.

Y otra es...

¡"A baburigabá"!

Que no sé lo que significa, pero te entienden.

Pingo. Pingo es que le gusta estar

en todas las salsas, en todos sitios y...

¿Tú eres pingo? Bueno, a veces.

¿La gente aquí es muy pingo? Ahora menos, ya. Antes era más.

(RÍE) Antes era más... ¿La gente aquí es muy pinga?

Sí, le gusta estar en la salsa, sí.

Estrapalucio. Ay, estrapalucio. Un estrapalucio es una revolución.

¿Ah, sí? Cuando hay...

Follón. Un follón.

¿Cuál es el último estrapalucio que recuerdas de aquí, de Torrellas?

Hombre, recuerdo uno muy triste, la verdad.

Cuando se cayó...

(LLORA) El ayuntamiento y murieron cuatro personas.

Del balcón del ayuntamiento.

Una algarabía muy grande.

Estaba toda la plaza llena de gente porque iba a haber toro de fuego

y cuando más gente había vino el camión del toro,

que le iban a descargar ya y eso, y no sé si se tenía que caer

de la propia vibración del camión o que,

pero el caso es que se cayó y les cayó encima.

Hubo mogollón de heridos, cuatro muertos.

Cuatro muertos. Fue una anécdota muy triste

para el pueblo, la verdad.

(Música)

Un accidente terrible que ha dejado marcado al pueblo

y que permanece en la memoria de los torrellanos.

Estoy seguro que el recuerdo es el mejor homenaje a las víctimas

y la vitalidad de los paisanos de Torrellas

la mejor manera de vivir el presente y seguir adelante.

(Continúa la música)

Y después, voy andando por la calle

y veo que en una puerta se habían dejado la llave puesta.

Se han dejado la llave puesta.

Mira.

Miro que son las 12:30 y en un alarde de atrevimiento digo:

"Voy a llamar, a ver si están despiertos".

Hola. Hola, buenas.

¿Qué tal, señora? Muy bien.

He visto que tiene usted la llave puesta.

Ah, pues sí.

Pero ¿cómo es esto?

¿Que se la deja usted siempre aposta o cómo?

Y muchas noches también. ¿Ah, sí?

Pero no me coja a mí, ¿eh? ¿Cómo se llama usted?

Concha Lapuente. Yo soy Pablo, Concha.

Mucho gusto. Entonces, usted vive con su marido.

Sí. Yo vivo con mi marido, claro. Vive con su marido y...

Y luego vienen a comer todos. Mis hijas, mis nueros, mis nietos,

que tengo tres, todos. Pero entonces ¿cuántos se reúnen

aquí para comer? 10.

Hijos, sobrinos, nietos... Una cosa, Ángela, si alguna vez

te cierran el bar ya sabes a quién le tienes que llevar el táper.

¿Que también se lo llevas? Te creo, te creo.

¿Tiene usted la comida resulta ya? Sí.

¿Ah, sí?

¿Qué vamos a comer hoy? Borraja.

¿Borraja? Sí.

¿Podría olerla? Sí.

¿Sí?

¿No la hueles o qué?

Venga, vamos a ver.

Ay, madre mía.

Qué bien huele. Es lo que tengo para comer, borraja.

¿Queréis un vino o qué? ¿Un vinito? Venga, va, un vinito.

Bueno, entonces usted lleva aquí desde joven, desde niña.

Desde que nací. Aquí nació, aquí vivió.

Y aquí estoy. Y aquí seguirá.

Yo creo que aquí me moriré.

¿Dónde conoció a su marido? ¿En los bailes?

Pues sí, claro.

¿Y cómo se enamoró usted de su marido?

Yo que sé, si hace 50 años que estoy con él.

50 años es mucho tiempo. El otro día, el mes pasado

hizo 50 años. Mucho tiempo. ¿Sigue enamorada?

Es que ya es otra cosa. Ya es otra cosa, ¿no?

¿Verdad que no? ¿Verdad que sí? Todo cambia.

Todo cambia.

Hombre, ¿su marido? Mi marido.

En su marido, ¿no?

Adelante, que es su casa.

¿Cómo se llama usted? Guillermo.

-Guillermo José. Ah, Guillermo José.

Siéntese. De tú.

Ah, de tú, ok. Ay, madre mía.

Ella me dice que están igual de enamorados.

De pegar, no nos hemos pegado.

Reír, sí. Reímos mucho. Reír, reís mucho.

Y la vida de pareja, ¿cómo se lleva? Bien.

Bien, ¿no? ¿Pero duermen juntos y todo?

(ININTELIGIBLE)

-"Si no dormiríamos juntos, ¿para qué me quería?", dice.

Y con Concha hablamos del amor.

Usted y su marido llevan casados 50 años.

Concha me dijo que aún seguían enamorados

y que ya no bailaban tanto como antes,

pero que todavía dormían juntos, ¿no?

Que si no para qué la iba a querer, ¿no?

Concha, me encanta su risa.

Me parece que tiene una risa que transmite muchísima felicidad,

tanta como la que veo entre su marido y usted

después de 50 años.

Un aprendizaje, muchas gracias.

(Aplausos, música)

En la selva había un hombre y en su choza una mujer.

Él salía de mañana y ella hacía de comer.

Y una tarde que volvió con algunas provisiones,

su mujer le relató la historia de unos ladrones.

Y ahora quiero hablaros

del tío que mejor vive en Torrellas.

¿Hola?

Hola. Hola.

¿Qué tal? Muy buenas. Qué bien está usted aquí, ¿no?

Pues estoy bien. Estoy aquí muy bien.

¿Me puedo sentar? Sí, tranquilamente.

¿Qué tal? Muy bien. Mucho gusto.

¿Cómo se llama usted? Yo, Manolo.

¿Manolo? Manolo.

Manolo. ¿Qué? ¿Cómo va?

¿Está usted cómodo o le traigo la tumbona?

Lo tiene usted como muy bien repartido, por lo que veo,

porque veo que aquí tiene la cama relax.

Este es el dormitorio.

Ahí tengo el comedor. Ah, tiene un comedor.

Está la cocina, está la barbacoa, está todo aquí.

Esto es su pisito de soltero. Estoy casado.

Ah, está usted casado. Cuando discuto con la señora,

echamos la baraja y al que le toque se viene aquí

y al otro se queda en casa.

¿Me enseña un poquito el pisito este que se ha montado?

Bueno, bien, tranquilamente. A ver.

Aquí está la barbacoa, ya está preparada

para hacer una barbacoa luego. Con sarmientos, ¿no?

¿Y esto? Es es una ducha.

Una ducha. Sí. La regulo...

Bueno, estupendo.

Tiene salón, tiene barbacoa, tiene ducha...

Usted es un moderno, se ha inventado un nuevo concepto:

El piso de soltero para casados.

El agua este que sale de aquí, ¿de dónde viene?

De las general del pueblo. Ah, de la general.

Antiguamente había más problemas. ¿Ah, sí?

¿Qué problemas? Hubo problemas hace años

con el agua porque los de Tarazona querían llevarse agua

que nos pertenecía a nosotros.

Yo lo tengo un poco grabado,

porque mi padre fue el día que se casó, precisamente,

el día que hubo la guerra del agua.

Incluso vino la Guardia Civil. Eso, ¿estando en la boda?

En la boda. ¿Les dio tiempo a casarse?

Sí, les dio tiempo. ¿A qué no les dio tiempo?

Lo que no les dio tiempo fue a comer en el banquete,

porque como vino la Guardia Civil,

pusieron la paz, pero se comieron el banquete.

(RÍE)

Los compramos, a la Guardia Civil, con pollos.

(RÍEN)

Manolo me contó que hace años aquí os fuisteis a la guerra,

pero vamos a ver, no una guerra cualquiera,

a la guerra del agua. Que yo dije: "Pero esta gente que va,

¿con pistolitas de agua por la plaza?".

No, no, que parece ser que se lió

y se lió bastante parda, ¿no, Manolo?

Fíjese si se lió parda,

que sus padres casi ni se pueden casar,

que se casarían muy felices y muy enamorados,

pero la realidad es que la boda acabó a tiros

y con la Guardia Civil comiéndose el pollo.

(Risas, aplausos)

Pues nada, Manolo, ha sido un placer conocerle.

Igualmente, aquí me tenéis. Si venís en verano estaré aquí

y si venís en invierno, también. (RÍE)

Ahí está el cementerio, con tal de que no esté allá...

Ahí, cuanto más tarde, mejor.

Espero que no haya más guerras por aquí.

Venga, hasta luego.

(Música)

Y cuando pensaba que ya lo había visto todo en Torrellas,

voy con el coche por las afueras y de repente,

me encuentro con Jaime.

¿Qué es eso?

Ostras... ¿Son perros?

Pero bueno...

Bueno, bueno.

Es un trineo.

¿Qué tal?

Pues nada, que me has pillado por aquí entrenando

y que iba a pasar, digo a ver si me podías dejar pasar.

Bueno, bueno, cuando iba por el camino

y de repente me encuentro con toda esta hilera de perros

he dicho: "Pero ¿dónde estoy? ¿Estoy en Torrellas o dónde estoy?".

Sí, estás en Torrellas, territorio de perros de trineo.

¿De dónde eres? De Mallorca,

pero llevo 16 años en Aragón. ¿De Mallorca?

¿Pero cómo te dio desde Mallorca para engancharte al mundo del trineo

y venir a una tierra como Aragón? Bueno, era seguidor de Pirena,

era entusiasta de pirena, me metí dentro de la organización

para ver cómo era este mundo

y en el 2009 competí con un equipo de perros nórdicos.

Tú eres el líder humano. Sí.

Entre ellos también habrá un líder. Sí, los perros guías, en este caso,

son las dos chicas que llevo delante. Son chicas.

Sí. A ver, ¿los vemos?

Sí, claro. O sea, es cosa de chicas esto.

Eso, sí. Aunque yo no lo sea. Alú y Cuqui.

¿Se dejan tocar y querer? Sí, puedes tocarlos

sin ningún problema. Hola.

Luego tenemos los aprendices de perro guía,

los perros rápidos y los más fuertes. O sea, la fuerza lo último.

Sí, los más brutos, a la fuerza del trineo.

¿Qué es lo que te engancha a ti? ¿El trineo? ¿El perro?

El conjunto, me imagino. Sí, el trato exquisito hacia ellos.

O sea que tienes una relación con ellos cercana hasta el punto...

Sí, duermo con ellos. ¿Cómo que duermes?

En invierno. Por ejemplo, ahora, cuando empezamos la temporada

ya fuerte de entrenamientos, a lo mejor me voy a entrenar

300 km para las pistas. ¿300 km haces con ellos?

Sí, me especializo en media y larga distancia.

A lo mejor me pego, yo que sé, siete días, por decir algo.

Sí. Por las noches duermo con ellos.

duermo con los guías, me meto en mi saco de dormir

y duermo con mis perros. No me digas.

Y tu mujer, ¿dónde duerme? En casa.

He visto que te sabes los nombres de casi todos, ¿no?

¿O de todos? De todos, mira.

Tenemos Cuqui, Alú, Jachi, Ice, Togo, Balto,

Sombra, Dixi, Pixi, Nimeria, Chewbacca y Ártica.

Luego allí tenemos a Leia, Cátara, a Leman, a Maroc, a Thor,

a Iseia, a Marino, Arwen, Baluba, Maya, Taica, Coda,

Netú, Sakari, Khaleesi... Aluc, Ani, Cuqui, Ártica,

Pixi, Dixi, Chewbacca, Jaqui, Ice, Manu...

Hubo un momento que no sabía si me estabas diciendo

el nombre de los perros o la contraseña del Wi-Fi.

(Risas, aplausos)

Si te apetece y te animas nos vamos a dar una vuelta.

Incluso en la pista más segura, te dejo conducir.

¿Me vas a dejar conducir? Por supuesto.

¿Y tus perros querrán que los conduzca

alguien que no sabe? Sí, yo me siento delante.

Yo te echo una mano y te dejaré conducir.

Venga, perfecto. Hala, vamos para allá.

Es muy sencillo, ya verás. ¿Sí?

Freno de la rueda derecha y freno de la rueda izquierda de atrás.

¡Atent, ay! (RÍE)

(Música)

(VOCES DE MANDO)

(IMITA)

(VOCES DE MANDO)

(IMITA)

Que digo: "Por favor, que sean como las ovejas de Santiago,

que no te entienden, pero te vienen".

(VOCES DE MANDO)

Paisanos de Torrellas, sois un pueblo que sabe vivir bien.

No digo bien, digo, muy bien.

Yo de mayor quiero ser como vosotros,

yo de mayor quiero ser torrellano.

Acaba de pasar 48 horas con vosotros

y ya puedo decir que me siento vuestro paisano.

Paisanos de Torrellas, sois muy buena gente.

(Música, aplausos)

(Música créditos)

Hombre, un molejón.

(RÍEN) Un molejón de verdad.

No, dos. (RÍE) Dos.

¿Se te ha puesto recta ya o no? No.

¿Dónde están Los Wolker? Solo estás tú.

Sí, me han abandonado. Nos hemos disuelto.

Ah, no, que estaba aquí. (RÍE)

Toma, esto para Josefina. Sí, pero me lo pones en orden, ¿no?

Está en orden, creo. Ahora, también te digo,

si hay alguna H, no me la cambies por J, ¿vale?

Hombre, Concha.

(Besos)

¿Qué tal? Bien, has estado genial.

Qué bien. Podéis volver.

Volveremos. A comer borraja en su casa.

Vale.

(Continúa la música)

Ey, "baburigabá".

  • Torrellas

El Paisano - Torrellas

08 jun 2018

Pablo Chiapella, viaja esta semana a Torellas, un pueblo aragonés cercano al Parque Natural del Moncayo, dónde compartirá 48 horas de conversaciones y vivencias con sus paisanos.

En este pueblo de Aragón, nuestro paisano, se convierte en un verdadero políglota. Santiago, el pastor, le enseñará a hablar con sus ovejas mientras que Alberto le impartirá una clase magistral de "torrellanadas", palabras típicas del pueblo. Y Pablo aprenderá a comunicarse con perros huskies gracias a Jaime. En Torrellas Pablo también se adaptará a la forma de vivir de los torrellanos, un pueblo tranquilo dónde no se madruga, no se cierra la puerta con llave y la mejor banda sonora para terminar el día es el rock de "Los Walker".

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

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  1. Miguel Antúnez

    Jajajaja, este programa es todo un acierto, acercándonos a la gente humilde de los pueblos y dándoles voz. El momento ducha exterior casera que se había inventado el jubilado en su jardín único :D

    pasado sábado
  2. jose manuel

    por favor preguntar a alguien de torrellas si a viajado a galicia para decir que los gallegos somos falsos creo que se han confundido de comunidad

    11 jun 2018