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El Paisano - Tazones - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos, soy Pablo Chiapella y soy de Albacete,

aunque gran parte de los veranos de mi vida

los he pasado en Ayora, un pueblo de Valencia.

Recuerdo que de pequeño me quería quedar a vivir en el pueblo.

Mis padres salían locos.

Para mí, el pueblo es un mundo sabio, auténtico,

pero, sobre todo, divertido.

Ahora vivo en Madrid, pero el cuerpo me pide pueblo.

Vosotros ya me conocéis

y ahora me toca a mí conoceros a vosotros.

(Música cabecera)

Mi destino es Tazones, en la costa asturiana.

En este pueblo bañado por el Cantábrico

viven 219 paisanos.

En Tazones voy a pasar 48 horas.

(Continúa la música)

(Vítores)

¡Buenas noches, paisanos de Tazones!

(Continúa la música)

Llevas años enredada en mis manos, en mi pelo,

en mi cabeza.

Y no puedo más.

No puedo más.

No puedo vivir sin ti. Pues hemos llegado a Tazones.

Aquí ya huele a mar.

No hay manera.

Venía yo entrando por la calle principal de Tazones

y nada más salir del coche, enfrente, me encuentro con el mar.

Precioso, inmenso.

Y yo, que soy de Albacete y vivo en Madrid, digo:

"Ahí tengo que entrar". Y vaya si entré.

¿Qué tal? Bien, muy bien.

¿Qué vais a pescar? Centollos.

¡Ah! ¿Centollo?

¿Quieres venir? ¿Me permitís ir con vosotros?

Si quieres, te invitamos.

Encantado. Vamos.

¿Qué tal? ¿Cómo se llaman?

Yo, Manolo. ¿Qué tal, Manolo?

Encantado, yo soy Pablo. Y yo Arturo.

¿Arturo? Muy buenas. Eso es.

¿No te marearás? No creo.

¿De verdad? ¿Vamos a ir muy lejos?

No. ¿No? ¿Cerquita?

Cerca, a media hora. ¿El centollo dónde nace?

En la costa. ¿Siempre en la costa?

Cerca, sí, cerca. Ajá.

¿Tiene una hora buena de captura?

Están los aparejos tirados desde ayer.

O sea, casi con toda certeza habrá centollo.

Bueno, esperemos que haya alguno.

¿Cuánto tiempo lleva usted dedicándose a esto?

¿A la pesca? Sí.

40 años casi. ¡40 años!

Desde los 14 años casi y tengo 62... Ya me dirás.

¿Lleva desde los 14 años pescando? Sí.

(Música)

Vamos a probar a ver. O sea, esto seguro que...

Uno que vamos a coger ahora. Vale, vale.

¿Cuántas tenemos enganchadas aquí?

¿Una sola? No, 25.

¡Ah, 25!

Mira. Mira, mira.

Mira. Mira.

¡Bueno! Bueno, bueno, bueno.

Pobrecillo, la verdad es que me da pena.

(GRITA) (RÍEN)

Me ha tirado... Me ha tirado... Me ha tirado a dar.

El dedo tú lo tienes muy débil, ¿no? (RÍEN)

A ver, ¿puedo intentar subir yo una? ¿Subes tú una?

Venga, va. Bueno, ¿esto qué?

¡Mira! Mira, mira, ¡tres!

Mi primera salida al mar a por centollo y cojo tres.

Él lleva 14 años y ha cogido una solo.

Una sola. No, 14 no, 40.

40, perdón.

Manolo, buenas noches. Arturo, ¿dónde estás?

¿Qué tal? A ver si te vas a escurrir más abajo, ¿eh?

Que aquí no hay centollos. ¡Sube para arriba, hombre!

(RÍEN)

Manolo, ¿cómo ha ido la pesca? Arturo, ¿bien?

Bueno, a ver, pescar, pescar, lo que se llama pescar...

Yo lo que vi es que vosotros cogéis la barca y salís al mar.

Porque los centollos no se pescan,

los centollos se meten ellos solos en unas jaulas,

así, que son como trasportines de gato,

y la historia es que luego no encuentran la salida.

Vamos, que es más fácil pescar centollos

que ir a comprarlos al supermercado.

O sea, aquí en la barca suelen ir dos marineros por barca.

¿O cómo? Dos, dos.

El patrón aquí... Sí.

Y yo, lo que mande él. Claro, donde hay patrón...

No mandan marineros.

Mira, no hay nada ya. ¿Con quién te llevas mejor,

con tu mujer o con Arturo? Con la mujer.

No cabe duda. ¡Hombre, hombre, hombre!

Si viniera la mujer conmigo para la mar,

no iba para casa en todo el día.

Traeríamos una tortilla y tal... Y aquí a...

A pasar el día aquí. A pasar el día.

¿No se está mejor aquí que en tierra? La verdad, esto es impresionante.

Ya os imagino a ti y a tu mujer en la barca, en medio del mar,

con una mesa preciosa, un mantel rojo,

los platos, dos velas, un buen vino

y todos los manjares a vuestra disposición:

centollo, cigala, lubina,

dorada, merluza...

Y vas tú y para comer te llevas una tortilla.

(RÍEN) ¡Olé tus huevos, Manolo!

¡Olé tus huevos!

(Música)

Ahora hay que cargarlas, ¿no? No, la echamos a la mar otra vez.

¿Sin más? Para que mañana...

Vuelva a haber. A ver, Arturo, ¿cómo se hace esto?

Tal que así, ¿no? El nudo y a la mar.

Cuidado, no pises ahí. Sin pisar cuerda, ¿no?

Tira, tira, tira. -Ahí va el cinco.

Ahí viene el seis mañana. ¡Siete!

(Música)

Bueno, pues nada, Manolo. Bueno, Pablo.

Ha sido un placer, de verdad. Cuando quieras volver, te avisamos,

pero que sea un día malo, de mal tiempo de verdad.

Arturo, encantado. Igualmente.

Oye, por cierto, por cierto.

El centollo ese que me ha atacado, ¿me lo puedo llevar?

Para ti. Se va a enterar.

Este se va a enterar, lo voy a chupar pero bien.

(RÍEN)

Manolo, me dijiste que Arturo era el patrón del barco.

La verdad es que pasé una jornada de pesca estupenda con vosotros.

Arturo, eres todo un profesional.

Ahora, hablas menos que un centollo. (RÍEN)

Bueno, a ver, todo lo que veis aquí es el mar Cantábrico.

Aquel faro de allí es el faro de Luces.

Justo detrás estaría Lastres.

Esto es Punta Rodiles,

que está bañada por la ría de Villaviciosa.

Y mira. Mira, mira, mira.

A mi espalda, Tazones.

(Música animada)

Empiezo a andar por el pueblo

y me encuentro con una casa forrada de conchas

como la carpeta de un adolescente. (RÍEN)

Mira qué pasada.

Está lleno de conchas. Ven, mira.

Son todo conchas. Todo.

¿Las habrá cogido el propietario y las habrá puesto?

Hay que hablar con esta gente. Ven, vamos a entrar por aquí.

¿Dónde está el "concha-timbre"?

(Timbre)

Hola. Hola, buenos días.

¿Qué tal? Buenos días. Bien.

José Ramón. José Ramón, yo soy Pablo.

Vaya tela, ¿no? Sí, mucho trabajo aquí, ¿eh?

Mucho trabajo. Muchas horas aquí currando.

José Ramón, ¿qué tal? Gracias por venir.

¿Todo bien? Todo bien.

Qué cosa tan impresionante, ¿no?

Cuánto esfuerzo.

Oye, una cosita.

¿Tan fea era la casa antes,

que la tuviste que forrar de conchas?

(RÍEN)

Pero es muy curioso. ¿Cómo surgió esta...?

Surgió de un desván esto.

Aquí empezó todo.

Al hacer la limpieza en el desván,

pues aparecieron allí estos "turulleros".

¿A qué llamamos "turulleros"? A los caracoles.

Sí. Yo, por no los tirar,

digo: "¿Qué 'faigo' aquí con estos 'turulleros'?".

Digo: "Bueno,

pues púselos ahí, en un tronco, en un madero

y peguelos ahí para no los tirar".

José Ramón me contó

que había puesto la casa llena de conchas

porque en el desván encontró unas conchas.

Que pensé yo: "¡Menos mal! ¡Menos mal!

Si llega a encontrar unas chapas de Fanta,

te queda la casa como la chupa de un heavy".

(RÍEN)

¿Cuántas hay? Uy.

¿Y quién se pone a contarlas ahora?

No sé, no tengo ni idea.

¿En qué esquina dijo: "Aquí pongo la primera"?

Fue allí. A ver.

Con vieiras. ¿Cuál?

Esto fue lo primero, todo alrededor y luego ya poniendo estas otras.

Cuando empezó, ¿la idea era seguir?

No, ¡qué va, ni de coña! Yo pensé que era...

Bueno, que iba a hacer aquello nada más y ahí acabose.

Porque yo empecé en el 85 hasta el 2005, 20 años.

José Ramón,

usted sabe lo que significa "concha" en argentino, ¿no?

Invite a un argentino a la casa de las conchas.

Verá qué contento se pone.

Por cierto, una cosita.

Le he traído...

Le he traído una concha.

Es que cuando estuve en su casa

vi que entre el "concha-timbre" y el marco de la puerta

había un huequecillo que queda muy feo.

(Canción en inglés)

Restaurante, restaurante, restaurante...

Otro restaurante, otro restaurante,

otro restaurante allí, otro restaurante,

restaurante.

Vente, que voy a ver si me dan un poquito de agua.

¿Qué hay? Muy buenas. Hola, buenas.

¿Un vasito de agua podía ser? Sí, hombre.

Vamos, he entrado a este restaurante,

pero podía haber entrado a cualquiera de los otros.

¿Cuántos restaurantes tenéis aquí? 14 en 60 metros habrá.

¡14 en 60 metros! Sí.

Yo me creía que venía a un pueblo pesquero

y va a ser más un pueblo hostelero que un pueblo pesquero.

Bueno, mitad y mitad. Mitad y mitad.

Aquí, o se vive de la hostelería o de la pesca.

¿Cuál es su nombre? Julio.

¿Qué tal? Yo soy Pablo. (AMBOS) Encantado.

¿Cuánto tiempo llevas aquí, Julio? Aquí llevo 32 años.

Me casé aquí. Ajá, sí.

Soy de un pueblo de aquí, a 2 km.

¿Y tu mujer? Mi mujer, aquí conmigo.

Ajá, trabajáis... La que me aguanta.

O yo a ella, bueno.

¿Trabajáis juntos? Sí, sí.

¿Tu mujer está por aquí? Sí, sí, está en la cocina.

A ver. ¡Bea!

¿Puede salir? Hola.

¿Qué tal, Bea? Hola.

Yo soy Pablo. Encantada, yo soy Bea.

Julio y Bea, ¿qué tal? Muy buenas.

¿Ha abierto algún restaurante más en el pueblo?

No. Porque vais justitos de bares, ¿eh?

En Tazones tenéis 14 restaurantes

en solo 60 metros de calle.

Vamos, que si viene aquí Chicote,

no iba a tener pesadilla en la cocina,

iba a tener pesadillas para no empacharse.

(RÍEN)

¿Y qué se conocieron, aquí en el pueblo o dónde?

Bueno, en Villaviciosa, que "ye" donde estudiábamos...

-En la escuela. -En la escuela.

¿Qué te gustó de ella?

De aquella, todo.

¿Y a ti? ¿Qué te gustó de aquel?

Pues, en su momento, básicamente, el humor.

Ajá. Pero ¿que lo ha perdido o qué?

No, no. No, ¿no?

La verdad es que no. No lo ha perdido.

Eso no se pierde. -No se pierde.

¿Cómo eras de crío?

Muy alto y muy delgado. ¿Y qué pasó ahí?

Que se fueron amontonando los años. Hombre, a ver,

igual trabajar en un restaurante es difícil

para contener según qué cosas. Y cuando en verano salgo, dicen:

"¿Qué? ¿Qué tal, se come bien aquí?". Digo yo: "Oh, mire".

(RÍEN) "Si se comiera mal, no estaba así".

¿Sois felices?

Mucho. -Sí.

¿Sí? (AMBOS) Sí.

Se os ve. Se os ve.

¿Mantenéis viva la llama del amor, entonces?

Hombre, claro. -De vez en cuando, de vez en cuando.

Cada vez menos, ya se va apagando.

Una cosa, ¿hoy cómo tenéis la llama del amor?

Mejoró, mejoró. ¿Ah, mejoró?

La semana pasada fui de vacaciones y mejoró.

O sea, estáis que ardéis. (RÍEN)

O sea, que la tenéis bien.

Es que cuando hablé con vosotros me dijisteis

que cada vez la teníais un poquito peor,

que tú dijiste que, bueno, con el tiempo...

Vamos, más que una llama, tenías un mechero ahí.

Ahora tengo lanzallamas. (RÍE)

(APLAUDEN)

(Música)

(Canción en inglés)

Vaya. ¿Qué lleva?

¿Qué llevo? Pues dos "ñoclas".

¿"Ñoclas"? "Ñoclas", sí. Bueyes de mar.

(ASIENTE) Aquí nosotros las llamamos "ñoclas".

¿Cómo se llama usted? María Jesús.

María Jesús, yo soy Pablo, encantado.

Igualmente.

Va a cocinarlas, entiendo. Sí, sí, voy a cocerlas.

¿Y dónde? Aquí, aquí, en el bajo.

Ah, o sea, que tiene usted aquí... Pero ¿vive aquí usted?

Bueno, yo vivo arriba. ¿Cómo se cocinan?

Pues aquí... Estando vivo, en agua fría.

¿Le gusta a usted comerlo?

Pues le tengo alergia.

¿Qué te parece? ¡No me diga!

(RÍEN)

Le tiene alergia. Y sobre todo a la nécora.

Mi marido era marinero, mariscador... (ASIENTE)

Ya me dirás.

¿Cómo conoció a su marido usted?

Ay, mira, él vivía para allí y yo en aquella casa de allí.

¿Quién le tiró la caña quién? Hombre, ¿quién iba a ser?

¿Yo a él? No, él a mí. ¡Ah, vale, vale!

Él a mí. (RÍE)

¿Quién manda en su casa?

Ay, no sé. Él dice que mandan "les muyeres", yo digo que manda él.

(RÍEN)

Usted dice que manda él...

Y él dice que mando yo. Y él dice que manda usted,

y, en realidad, ¿quién manda? Pero tiene que mandar...

el más inteligente...

y el que más buenas ideas tenga...

y nada más. ¿Y en este caso quién es?

Esta que está presente.

(RÍEN)

¿Dónde está María Jesús?

(RÍE) Hola, María Jesús, ¿qué tal? Bien, bien.

Así que tiene que mandar el más inteligente, ¿eh?

(RÍEN)

Esa es buena.

El que mejores ideas tenga, ¿eh?

Y esa es usted, ¿no? (RÍEN)

María Jesús, me dejó usted flipando.

O sea, iba tan pancha por la calle

con dos "ñoclas", una en cada mano,

y yo cogí una y casi me quedo manco. (RÍEN)

Yo creo que usted conoce el truco que ni Manolo.

Porque Manolo va con sus cuerdas,

sus transportines de gato, sus cebos...

pero usted tiene pinta de acercarse así al mar un poco,

meter las dos manos... ¡Ñaca, ñaca, ñaca, ñaca, ñaca!

(RÍEN) ¡Dos "ñoclas"!

(RÍEN Y APLAUDEN)

¿Su marido conduce? No.

O sea, que la que llevaba el volante...

Yo de taxista para él.

Pues "ha" 50 años que conduzco.

¡50 años es conductora!

¿Tiene todos los puntos?

Todos. ¿Cuántos tiene?

Pues, si te digo la verdad,

no lo sé, porque nunca lo he sabido. (RÍEN)

También me contó usted que tiene todos los puntos del carné.

Que le pregunté:

"Pero ¿cuántos tiene?".

Y dice: "Pues no sé, pero los tengo todos".

(RÍEN)

Como José Ramón,

que no sabe cuántas conchas tiene, pero las tiene todas.

(RÍEN)

Me echaron una multa en la...

en la carretera de Mieres...

y estaba marcado a 50 y yo venía 60.

Iba usted a tope. (RÍEN)

María Jesús, usted...

conduce muy bien. Ahora, eso sí, a veces...

le gusta tirarle un poco al pie de más, ¿eh?

(RÍEN) Cuando voy sola.

Cuando va sola, se atreve usted...

a ponerse de 50 a 60.

(RÍEN)

¡No sabe su marido lo que se pierde!

(RÍEN)

(Aplausos)

Tiene amigas aquí.

Bueno... Qué pena.

¿Por qué?

Porque ¿dónde están "todes" ya?

Jugábamos a la lotería,

"divertíamonos" a nuestra manera, íbamos a pasear...

y ahora ya nadie. ¿Nada?

¿Con ninguna? Ya se marcharon "todes".

¿Todas? ¿No hay ninguna de la pandilla?

No, hay dos o tres que no viven aquí, también viven en Gijón y...

nos juntamos los cuatro días en el mes de agosto y nada más.

¿Las echa de menos?

(RESOPLA) Muchísimo.

Muchísimo.

Pero bueno... ¿Se acuerda a diario de ellas?

Todos los días.

(Música emotiva)

De unas más que otras, pero de todas.

Tenía varias que era muy amigas mías.

Yo me llevaba muy bien con la Emilia la del Quico.

La Emilia la del Quico y yo éramos...

bueno...

una sola persona.

(Música emotiva)

Éramos de un tiempo, fuimos a la escuela siempre "xuntes",

siempre a tema quién hacía las matemáticas mejor y primero...

Y estas "coses que... que queden".

Pero bueno.

Murió hace unos cuantos años. ¿Hace mucho?

Sí, "fabrá"...

Tenía 74.

"Fabrá" 10 años o 12 que murió ya. ¿10 años? Vaya.

Siempre me acuerdo de ella, y más en esta fecha.

En estas fechas, más. ¿Y estas fechas...?

Porque jugábamos siempre a la lotería para Navidad.

Yo con "todes" me llevaba bien, por supuesto.

(ASIENTE)

Pero...

(Música emotiva)

... la Emilia era especial.

(Música emotiva)

María Jesús, usted también me contó

que echa mucho de menos a sus amigas,

y, sobre todo, echa de menos a su querida Emilia.

Me dijo que a usted le gustaba jugar con ellas

y recordaba esa época en concreto

porque le gustaba jugar con ellas a la lotería.

Pues bien, María Jesús, yo creo...

que el recuerdo de sus amigas

y, sobre todo, de su querida amiga Emilia,

es el mejor premio que uno puede tener.

Muchas gracias, María Jesús.

(Música emotiva)

"Hablar con María Jesús

me ha hecho pensar en el valor de la amistad.

Los años pasan, la vida cambia,

pero hay cosas que duran para siempre,

como este mar y sus olas,

son los recuerdos de los buenos momentos vividos

y de esas personas especiales que nos encontramos en el camino".

(Música emotiva)

Hola. Hola.

¿Qué tal? ¿Dónde va tan cargada?

Pues recogiendo todos los trajes del desembarco de Carlos V.

¿Cómo? ¿Perdón?

(RÍE) Carlos V.

Carlos V desembarcó en Tazones, y todos los años

hacemos una recreación histórica del hecho que ocurrió.

¡No me diga! Sí, sí.

Perdone, ¿cómo se llama? Cristina.

¿Qué tal? Yo soy Pablo. Muy bien, encantada.

Entonces, la cuestión es que...

se rifará el papel de rey. Todo el mundo querrá ser rey aquí.

Bueno, no, porque que el papel de rey lo hace siempre un chico

que es del grupo de teatro Contraste. (ASIENTE)

Pero si quieres sentirte como un rey, yo te lo preparo

y mañana te hacemos un desembarco... Bueno, una especie de...

de que puedas desembarcar como desembarcó Carlos V.

Yo venía a sentirme como un paisano, pero si me voy

sintiendo como un rey, sería un sueño.

Si quieres, mañana lo hacemos. ¿De verdad?

Le tomo la palabra. Pues sí, venga.

(RÍE) Cristina, traía unos vestidos muy bonitos,

pero muy pesados, y los traía usted en la mano.

Como María Jesús, que llevaba las "ñoclas" en la mano.

¿Qué pasa? ¿Que aquí todo lo lleváis en la mano?

Coño, ¿es que no llegaron las bolsas aquí?

¡Si esto es una maravilla!

Las bolsas. Esto es una cosa que se inventó hace... bueno,

recién llegado Carlos V.

(RÍEN)

Esto es una maravilla. Aquí metes las cosas,

y las llevas sin llevarlas en la mano.

Si las cargas mucho se te quedan los dedos bolsa,

así marcados...

Pero bueno, esto puede servir para todo.

Esto, incluso, Manolo, te lo puedes poner tú así para...

(RÍEN Y APLAUDEN)

(Música animada)

Voy con el coche por las afueras del pueblo

y me encuentro con el hada madrina de Tazones.

Anda, mira.

Hola.

Hola. ¿Qué tal?

Muy bien. Ahí andamos. Muy buenas.

¿Y tú? ¿Estás por aquí "perdidu"? Sí, estaba dando una vuelta por...

Voy a ver un bosque mágico.

¿Quieres venir? ¡Hombre, claro!

Venga. Venga.

Dejo el coche y salgo contigo.

(Música animada)

(RÍE) Muy buenas. Muy buenas.

¿Qué tal? Vienes al mundo mágico, ¿eh?

¿Sí? ¿De verdad? ¿Voy a encontrar un mundo mágico?

Sí. Sí. (RÍE)

Lo encontrarás. ¿Cuál es tu nombre?

Begoña. Yo soy Pablo, encantado.

Encantada, Pablo. A partir de aquí...

pisamos este terreno verde

y mira en la vereda, ahí, por la que vamos a entrar.

Preciosa.

Ese es el arco donde empieza la magia.

"Empieza la magia". Sí.

Begoña.

(RÍE) ¿Qué tal? Buenas noches.

Así que... el bosque mágico.

Begoña, tengo que confesar que cuando entré allí

no sabía si me iba a encontrar con hobbits,

con enanos montados en bici

o con Juan Tamariz adivinando cartas.

(RÍEN)

(Música suave)

Bueno, pues entonces,

yo, cuando vengo ahí,

me siento recuperada, me siento nueva.

Vengo malina y salgo en nueva. Tú lo vas a notar, la energía...

Pero ¿cómo la notas?

¿Cómo notas la magia? Te dejaré abrazar un árbol

que te va... que te va a decir muchas cosas.

O sea...

que te vas al bosque y abrazas árboles.

¿Y esto lo sabe tu marido? (RÍEN)

Ah, ¿sí? Lo asume.

¿Lo asume?

Pero, ¿qué pasa? ¿Qué sois una pareja abierta, entonces?

Bueno, ya encontrará él algún chopo que le guste.

(RÍEN)

Estás lleno de electricidad estática. Haces...

(IMITA CHISPAZOS) ¿Nunca notaste al quitar la camiseta?

Claro. ¿Qué pasa? Que los árboles y la tierra

te chupan esa energía mala, toda esa electricidad te la quitan.

O sea, que hay que abrazar árboles. Hay que abrazarlos.

Begoña, me invitaste a abrazar un árbol

para descargar la electricidad estática. ¿Cómo es?

(IMITA CHISPAZOS) (RÍEN)

Pues, ¿te digo una cosa? Funciona.

Funciona, pero hay que tener cuidado, ¿eh?

El otro día abracé un alcornoque... (RÍEN)

... y se me descargó hasta la batería del móvil.

(RÍEN Y APLAUDEN)

¿Qué más cosas haces para sentirte...

Bueno... ... sanada, curada, limpia?

Los productos que como son muy naturales,

pero luego, dos veces al año, suelo hacer ayuno.

Hoy es el tercer día que no como.

A ver... ¿Llevas tres días sin comer?

Sí, sí, sí, sí. (RÍE) Qué fuerte.

(RÍEN)

Llevabas tres días sin comer. Tres días en ayunas.

Vamos, estoy yo tres días en ayunas

y también veo gente por todas partes,

bosques mágicos y lo que me pongan.

(RÍEN)

Pues yo creo que con esto podemos abrazar ese árbol, ¿no?

Al árbol.

(Música suave)

Para que tú veas, mira, la carina...

Tú tienes que ponerte así.

Voy para allá. Y abrázalo...

Venga, lo voy a abrazar de verdad, ¿vale?

Y siente, ¿eh? A ver.

A ver.

Como si conectaras con la tierra, ¿no?

Con él.

Es comodísimo, además.

Es que es volver al claustro materno.

Llegamos y abracé el árbol, y, la verdad...

es que me quedé muy, muy relajado.

(RÍE) Begoña, me prometiste que al abrazar el árbol

me diría muchas cosas.

Y no. Y mira que le intenté dar conversación,

que estaba yo ahí... (RÍEN)

¿Qué pasa? ¿Cómo estás, tronco?

(RÍEN)

¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa? ¿Que te han dejado plantado?

Venga, hombre, sincérate, no te vayas por las ramas.

(RÍE) (APLAUDEN)

En fin, Begoña,

muchas gracias por abrirme las puertas de tu fantasía.

Muchas gracias. Veo que te manejas en el bosque

como en tu casa, como una elfa de "El señor de las anillos",

de hecho, tú eres "Bégoña"...

(RÍEN)

... hija de "Ásturias"... (RÍEN)

... abrazadora de árboles... (RÍEN)

... hija de "Tázones"... (RÍEN)

Julio, tú no te rías, que tú eres "Éldelbar".

(RÍEN)

(Música animada)

Y ya, de noche,

voy andando por la parte de arriba del pueblo...

(Música animada)

Ven conmigo, mira, un tractor,

y gente que parece trabajando a estas horas.

Hola. Hola, buenas.

¿Qué tal? ¿Qué tal?

Muy buenas. ¿Cómo estás?

¿Qué hacéis? ¿Qué tal?

Estamos "mayando", ¿sabes lo que es "mayar"?

No.

"Mayar" es hacer la sidra, de la manzana hacemos la sidra, el mosto.

Ven te lo voy a enseñar, ¿vienes?

Sí. ¿Me llevo esto? Venga, muy bien.

(Música)

Vamos a "mayar".

Muy buenas. Hola.

¿Qué tal? Mira qué pasada, es impresionante.

Esto es un lagar.

Esto es un lagar. Un lagar asturiano.

Perdona, no me he presentado. ¿Cómo te llamas?

Me llamo Samuel, ¿y tú? Pablo, encantado.

Muy bien, Pablo.

Es mi padre. ¿Es tu padre?

Sí. ¿Qué tal?

Bien, ¿y usted? Buenas. ¿Nombre?

Alicio. Alicio.

Sí. Alicio, nombre curioso.

(RÍEN)

Samuel, Alicio, buenas noches.

Alicio, me encantó su nombre, ya veo el cuento:

"Alicio en el País de las Sidrillas".

(RÍEN)

Esto, ¿cuántos años tiene?

Esto ya es de... Ya lleva tres generaciones.

¿Tres generaciones? Sí, de 1911, era de mi bisabuelo.

¿Esto es vuestra forma de vida?

No. Vamos, esto es como un hobby, yo tengo mi trabajo,

él está jubilado, y esto lo hacemos por hobby.

Lo que hacemos aquí es para beber nosotros solo,

nosotros y los amigos...

¿Es para casa?

Sí, sí, hacemos sobre 1500-2000 litros,

y es para beber en un año o dos años.

¿Alguna vez ha sobrado de la cosecha anterior,

o siempre llegáis apurados? No.

(RÍE) Lo bebemos todo, ¿para que te voy a mentir?

(RÍEN)

Samuel, Alicio, vosotros no os aburrís, ¿eh?

En cuanto tenéis un ratillo libre, se cascan 2000 litros de sidra.

Pero, ojo,

para consumo propio, ¿eh?

(RÍEN)

Que si no, es delito.

(RÍEN)

¿Se te ha ido la mano con la sidra a ti?

Sí, alguna vez sí, sí, bastantes.

(RÍE) Sí, sí, sí. ¿Qué tal resaca tiene la sidra?

Buena, buena, mejor que el vino. Mejor que el vino.

Creo que sí, vamos. A mí, por lo menos, sí.

Menos mal que me dijisteis que parece ser

que la sidra no tiene una resaca muy fuerte,

menos mal, porque con 2000 litros de sidra ahí detrás...

Es que si no fuera así, en lugar de Tazones,

se tendría que llamar esto Resacones.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Venga, vamos a hacer sidra. Vamos allá.

¿Hay que echar un cubo aquí, o qué?

Hay que echarlo despacio. Despacio, ¿no?

Ahora se echa en la "mayadora", que es lo que muele la manzana.

De ahí va a la masera, al lagar.

Ahora tocaría "esparder", ¿te animas?

"Esparder", ¿qué es? Depende de lo que sea.

"Esparder" en el lagar, dentro, la manzana molida.

¿Te animas? Sí, hombre, sí.

Y ahora la tengo que esparcir con los pies, ¿o cómo?

No, con esto, mira, Pablo. Ah, vale, con la pala.

¿Así ya estaría, o más? Muy bien, perfecto.

Te puedes quedar aquí a "mayar".

(RÍEN)

Ahí la tenemos.

Mira, ya está pingando el lagar.

Pingar. Se llama pingar, esto,

cuando empieza a echar ya mosto, que se llama.

Samuel, Alicio, gracias por mostrarme esta fantástica

tradición asturiana. Una cosa:

Cuando hagáis 2000 litros de sidra la próxima vez,

ya sé que vais justitos,

pero me podéis guardar una botella, aunque sea un benjamín, ¿no?

Ya me lo escancio yo, que es en un dedal.

(RÍEN)

Gracias, chicos.

(APLAUDEN)

(Música)

(Música animada)

Amanece de nuevo, este es mi segundo día en Tazones,

a ver con quién me encuentro.

Mira, ahí están los primeros.

¡Muy buenas!

¿Qué hacen?

(INAUDIBLE)

Se baja por allí, ¿no?

Nunca te olvides, mi amor, lo que es la libertad.

¿Qué hay? Buenos días.

-Buenos días. Buenos días.

Recogiendo algas. Sí, señor.

(ASIENTE)

¿Cómo se llaman? Ocle.

Ocle. Sí, gelidium.

¿Ocle gelidium?

El alga. Ah, joder.

(RÍEN)

Jorge. Jorge.

Jorge. -Román.

Y Román.

Buenas, Jorge, ¿qué tal?

Al veros ahí a paladas con las algas pensé:

"Igual trabajan en un restaurante chino,

y están cogiendo algas para la ensalada".

Me acerco a vosotros, os pregunto vuestro nombre, y me dices:

"Ocle y Gelidium".

(RÍEN)

Y yo digo: "¿Lo ves?, chinos seguro".

(RÍEN)

¿Para qué se recoge el alga?

Nosotros, como modo de trabajo, luego la llevamos a la finca,

la secamos, y luego a vender. ¿Para qué?

Para las fábricas, hacen cosméticos con ellas.

¿Hacen cosméticos? Sí.

Para que las niñas estén guapas.

No me digas. ¿Nunca te ha dado por meter la cara así?

No, eso no lo arreglan las algas.

(RÍEN)

Increíble, había visto cremas de todo tipo:

cremas de aguacate, de aloe vera, de aceite de argán...

¿Pero de alga de Tazones?

Chicas, chicas de Tazones, tenéis una suerte impresionante.

O sea, vosotras para poneros guapas, no tenéis que ir al Sephora,

con bajar a la playa y haceros la croqueta,

ya os ponéis bonitas.

(RÍEN)

Mira, si quieres probar... Quiero probar.

Ahí queda un "montonín". Quiero probar.

¿Esto es enganchar de abajo...? Sí, sí.

Coño, el momento este es el jodido, ¿eh?

(Música)

Durito, ¿eh? No, qué va.

Joder...

Venga, hasta luego.

(Música)

Hola.

¿Qué tal?

Excelente, y mejorando.

(RÍE) "Excelente, y mejorando". ¿Cómo se llama usted?

Ladi. Yo soy Pablo, encantado.

Muy bien. Encantado, también.

¿Dando un paseo? Sí, estoy haciendo puenting.

(RÍEN)

¿Cómo que está haciendo puenting? Sí, claro.

Me agarro a las barandillas por aquí, y luego doy la vuelta por allá,

y estoy hora y media.

¿Esto es hacer puenting? Esto es hacer puenting.

¿Por qué hace puenting?

Hago puenting porque tengo que caminar un tiempo

para recuperarme de mi ictus. ¿Un ictus tuvo usted?

¿Dónde le ocurrió?

Estaba trabajando en Ribadesella.

Fui al baño, tal, me miré al espejo,

y vi que la boca la tenía torcida.

Entonces dije: "Hostias, me está dando un ictus".

Inmediatamente se diagnosticó usted. Digo: "Esto es una embolia".

Sí, sí.

Nada, empezó la medicación, y empezó todo.

Yo estaba en el hospital, y siempre decían:

"Ladi va a salir antes que vosotros de aquí".

Llegaba allí con la silla de ruedas, y les decía:

"Traigo unas gambas al ajillo".

(RÍEN)

Y al día siguiente ya me decían ellos:

"¿Qué hay hoy para desayunar?" Digo: "Hay croquetas".

(RÍEN)

Bueno, es fundamental el humor.

¿La gorra es porque ha llegado a ser capitán?

La gorra es que siempre empezaron a llamarme capitán, capitán,

sin saber por qué... ¿Ah, sí?

Entonces me compré una, digo: "Ya está".

¿Tiene nombre este puente?

Le vamos a poner el nombre mío,

porque soy el único que lo usa...

Cree que se lo ha ganado, ¿no? (RÍE) Sí, sí.

(RÍEN)

¿Qué tal? Buenas noches, Eladio.

(RÍE) Bien.

¿Qué, Ladi, ha hecho ya el puenting hoy?

Hombre, claro. Sí, ¿no? Todos los días.

Todos los días.

Usted es el capitán del buen humor de Tazones.

Un capitán en chándal, eso sí,

pero capitán, al fin y al cabo.

Ladi, tengo una cosita para usted.

(Música emotiva)

Yo,

Pablo Chiapella,

como paisano de Tazones

al que también le gusta llevar chándal...

(RÍEN)

Nombro el puente del pueblo

como el puente del capitán Ladi.

(APLAUDEN, VITOREAN)

(Música emotiva)

¡Viva Ladi!

(PÚBLICO) ¡Viva!

¡Viva el puente! (PÚBLICO) ¡Viva!

¡Viva el chándal! (PÚBLICO) ¡Viva!

Ladi, esto es para usted, por supuesto.

Muchas gracias.

Ahí tiene. Lo pondremos allí.

Luego, que se lo peguen, ¿vale?

(RÍEN)

-¿En la espalda?

No, no, al puente, al puente.

(RÍEN)

(Música animada)

Cojo el coche, y en mitad de la carretera me encuentro

con Argentina y su precioso perro, Zapa.

Mira.

Hola, guapo.

¿Muerde el perro? No.

¿No muerde? ¿Cómo se llama?

Zapa. ¿Zapa?

Sube, ven que te vea.

Hola, Zapa.

¿Es usted de aquí? Sí.

¿Dónde va?

Vengo de fabes. ¿De fabes?

¿Cómo se llama usted? Argentina.

Argentina, bonito nombre.

¿Va usted en bici a recogerlas? Sí, sí.

Y tengo 81 años.

¿81 años? Sí.

¿Me deja una, que la vea?

Sí, pero no valen para nada.

¿No ve que manchadas están? Las fabes tienen que estar...

así de "fines".

Argentina, ¿siempre va en bici? Sí, a todos los sitios.

Cuando "non vaiga" en bici, ya "non" salgo.

O sea, cuando no pueda coger la bici ya...

Sí, sí.

(RÍEN)

Argentina, ¿qué tal?

Muy buenas.

(RÍE) No se esconda.

¿Ha venido en bici?

(RÍEN)

Usted se ha hecho cien veces la Vuelta a España,

sin salir de Tazones, eso es una maravilla.

Vamos, si se cruza usted con Induráin,

usted adelántele, si él ya está mayor.

(RÍEN)

¿Le ha gustado viajar a usted?

No. ¿No?

Nunca viajé. ¿No?

(RÍE) No.

¿Si le dijeran de ir a un país, qué país elegiría?

Ninguno, porque no me pongo en avión porque tengo miedo.

(RÍE) Por verlos pasar.

(RÍEN)

¿Y a la Luna le gustaría ir? No, a la Luna, ni al Sol.

(RÍE) "Ni al Sol".

(RÍEN)

Argentina, usted me dijo que no le gusta viajar,

que no quiere ir ni a la Luna, ni al Sol, porque no le gusta volar.

¿Por qué no vuela en bici?

(RÍEN)

Una cosa importante también le digo, para su seguridad.

Si alguna vez va con la bici,

y se ve venir un coche de frente,

apártese, que es María Jesús toda loca, a 60.

(RÍEN, APLAUDEN)

¿Con quién vive? Vivo sola.

¿Vive sola? A ver si me traes un marido.

(RÍEN)

¿Cómo lo quiere?

No soy muy delicada.

(RÍEN)

¿Más o menos?

Sí, como tú. ¿De su edad?

Como tú. ¿Como yo?

Claro.

(RÍEN)

Y hablando, hablando, hablando y hablando,

de repente usted va y me pide un marido.

(RÍEN)

No, ahora no se esconda.

(RÍEN)

(RÍE) Ahora no se esconda.

Que le digo:

"¿Cómo lo quiere?".

Y me dice: "No soy muy delicada".

(RÍEN)

"Uno como tú".

(RÍEN)

(APLAUDEN)

O sea, Argentina,

que me pide un marido como yo, porque no es muy delicada.

(RÍEN)

Gracias, gracias por lo que me toca, ¿eh?

O sea, Argentina tiene 81 años, va a todas partes en bici,

y como hobby recoge fabes que no sirven para nada.

(RÍEN)

Argentina, es usted la bomba, es usted especial,

es usted más auténtica que la abuela de la fabada.

(RÍEN)

-¡Venga, tira! ¡Venga!

Hala. Gracias.

¿Vuelves el año que viene?

Volveré el año que viene. Si Dios quiere.

(Música animada)

Anda, mira, vacas.

(Continúa música)

Hola.

¿Qué tal?

Trabajando con las vacas. Un poco.

Buenos días. Buenos días.

¿Cómo se llama usted? José Honorio Batalla Tuero.

José Honorio... Batalla Tuero.

¿Qué tal? Yo soy Pablo, encantado. Muy bien.

Trabaja usted en las vacas. Sí, sí, toda la vida.

Don José Honorio Batalla Tuero.

Tiene usted el nombre más largo que la calle principal de Tazones.

Honorio, es usted el más alternativo del pueblo.

Totalmente. O sea, ni pescador, ni hostelero. Ganadero.

Porque las vacas no las ha pescado, ¿no?

No hay trasportines de gato tan grandes.

¿Se les pone nombre a las vacas? Sí, sí.

¿Ah, sí? ¿Tiene nombre? Lucera, Marina,

Carreño, Morita, Careta,

Perla, Maravilla, Bonita y Careta.

(RÍE)

Lucera, Marina,

Morica... Pero a una la llamó Carreño.

¿Qué pasa? ¿Que no se sabe el nombre y la llama por el apellido o qué?

(Risas)

Cuénteme, ¿qué va a hacer ahora?

Voy a sacar las vacas ahí a pastear a un prado cerca que está bueno.

¿Le puedo acompañar? Sí, sí, sí.

¿Sí? Sí, "ye" ahí cerca.

Venga, ¿le puedo ayudar en algo?

Hay que ponerse uno ahí a tornar que vayan para abajo.

¿Tienes señales para indicarles o algo?

No, no.

Este palo. (RÍE)

Para tornarles que no giren para arriba.

Ese es el STOP, ¿no? Sí, el STOP.

Y después, Honorio coge y me manda a paseo.

Bueno...

Vamos soltando vacas.

Vamos a ponernos el sombrero porque hay un día de sol.

¿Me tengo que poner el sombrero? Sí, vamos a ponerlo.

Me da un gorro y una vara y me dice: "Hala, tira".

¿Qué movimiento tengo que hacer para que no pasen?

Dar así con el palo. ¿Así?

(RÍE)

(Música)

¡Ah! ¿Allí es donde me tengo que poner?

¡Venga, vaca!

Y yo que me vienen las vacas: "Vaca, vaquita, vaca...

Vaca bonita, bonita, vaca bonita, vaca bonita".

Venga, vaquita, vamos, vaquita.

Vamos.

Venga, cabeza.

¡Vamos, venga!

(RÍE) ¡Vaca!

Estábamos en mitad de la carretera y yo decía: "¡Madre mía!"

Yo pensaba: "Como venga ahora María Jesús con el coche..."

(RÍEN)

Yo me tiro a la cuneta y abrazo un árbol.

(RÍEN)

(Música)

"Bueno, me ha quedado claro que esto de pastorear no es lo mío.

Suerte que don José Honorio es todo un profesional.

Dejo los montes y vuelvo a la costa".

(Continúa la música)

Muy buenas.

¿Qué tal, chicos? Muy buenas, encantado, macho.

Igualmente. ¿Estáis pescando? Sí, estamos pescando un poco a fondo.

¿Cuál es tu nombre? José Miguel.

¿José Miguel? Sí.

En esta tierra, ¿qué es lo que le hace más feliz?

¿De esta tierra?

Yo viví, hasta hace 12 años que compré aquí la casa,

estuve viviendo en Gijón toda la vida.

Y lo que más me hace feliz es el ambiente que estamos respirando,

no hay comparación, la naturaleza... Esto es calidad de vida.

Yo no lo cambio por nada.

De aquí me sacarán, pero con la caja ya.

¿Ah, sí? ¿Eso seguro? Segurísimo.

José Miguel, ¿dónde estás? Buenas noches.

¿Qué tal?

Me dijiste que estás enamorado de Tazones.

Que aquí se respira calidad de vida, ¿no? Es cierto,

pero a mí me da que tú te viniste aquí a Tazones

por las algas, porque se te ve un cutis que no veas.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Cómo se imagina de mayor, por ejemplo?

Bueno, ya soy un poco mayor. Está usted muy bien, ¿eh?

Está usted muy bien, las cosas como son.

Pues me imagino, qué sé yo,

me imagino el día de mañana con mi mujer que se jubile también.

Y nos imaginamos aquí en la "casina" los dos,

comiendo cuatro castañas en invierno, bebiendo sidra dulce,

prendiendo la chimenea...

Y felices viendo crecer, si mi hija tiene un nieto,

que tengo unas ganas...

¿Sí? ¿Tienes ganas? Joe...

A ver si es un niño para ver si coge lo de la pesca.

Porque tengo un arsenal de pesca. ¿Sí?

Las cañas, tengo un garaje, están todas en un armero,

los carretes en una vitrina...

También me dijiste que estás enamorado de la pesca

que quieres tener un nieto para que se quede con tus cañas.

Mira, una cosita.

Si por lo que sea, a tu nieto no le gusta pescar,

las cañas no las tires.

Haz como José Ramón, hazte una fachada.

(RÍEN)

Su mujer estará contenta. Sí, sí.

Si lo tiene todo... Si no está contenta...

¿Le gusta la pesca a ella? No.

¿Ah, no? No.

¿Se llegaron a casar? Claro, llevamos 30 años juntos.

La conocí de camping aquí en la playa España.

¿De camping? De camping.

Yo sabía que esta iba a ser para toda la vida.

¿Ah, sí? De eso que...

A los seis meses de conocerla, me casé con ella.

Pero eso de casarse a los seis meses de conocerse, será...

Y os ha ido bien porque seguís juntos.

Muy bien, muy bien. Tengo una mujer...

¿Sí? ¡Buah!

¿Se lo merece todo? Todo.

Todo.

Si no estuviera, me moriría.

¿De verdad cree usted eso? Sí, sí, sí.

Sí, te lo garantizo.

Es fundamental mi mujer.

Yo creo que tuve algún problemilla hace unos años...

Pues bueno...

Bebía de vez en cuando, más de lo cuenta, a lo mejor,

y llevo cuatro años sin probar el alcohol.

Felicidades. Y gracias a ella.

Entonces, eso y muchísimas cosas más,

eso se lo tendré que agradecer toda la vida.

Toda la vida.

Daría la vida por ella. Ahora mismo, sin dudarlo.

¿De verdad? Sin dudarlo, sin dudarlo.

Sin dudarlo.

Seguro que está muy orgulloso de usted también.

Seguro. Sí.

Y que me quiere seguro, si no, no hubiera aguantado.

Pero bueno... (RÍE)

(Música)

José Miguel, me confesaste el amor incondicional por tu mujer.

Ha venido hoy, ¿no?

¿Qué tal?

Has oído a José Miguel, ¿no? Te quiere con locura.

Sí, sí. Dice que se moriría sin ti.

Es increíble, muy bonito.

Aprovechadlo.

Me dijiste que habías pasado una mala racha con la bebida

y que tu mujer te había ayudado a superarlo.

Seguid así.

Sigue enamorado de la vida como hasta ahora

y te deseo la mejor de las suertes.

(Aplausos)

(Música)

"El amor nos carga, nos da fuerza.

Manolo va cada día a la mar porque ama su trabajo.

María Jesús es un ejemplo de amor hacia sus amigas.

Y a Eladio es el amor por la vida

lo que le lleva a hacer puenting cada mañana.

Hay muchos tipos de amor y muchas formas de amar,

pero lo importante es vivirlos con sinceridad".

(Concha)

Y por fin llegó el gran momento.

Si Carlos V había desembarcado aquí por casualidad,

yo iba a desembarcar por mis tazones".

(RÍEN)

(Música)

Y allí estaba yo, en la barca, ataviado como un rey,

a punto de llegar.

Bueno, a ver, es verdad que Carlos V llegó con 40 barcos

y yo llegué con uno chiquitico, pero, bueno,

con la intención es lo que cuenta".

(Música)

(Concha)

(Continúa la música)

Bueno, por fin tierra. ¿Dónde estoy?

En Tazones. ¿En Tazones?

¿Y ahora qué tendría que hacer como rey? (RÍE)

Saludar y besar el suelo.

¿Sí? Sí, sí.

-¿Pesas mucho? Sí, sí peso. (RÍE)

Y me viene Quique y me saca a lomos.

A todo un rey.

Le digo: "Que te voy a partir la espalda, Quique".

(RÍEN)

Me dice: "No, no, sube, sube".

(Música)

¿Qué pasa, Quique? ¿Cómo va esa espalda?

A mí ahora no me pases facturas del fisio, ¿eh?

¿Cuánto pesas? 91.

Como rey 98.

(APLAUDEN)

(Música)

(LO BESA)

Una bendición llegar a estas tierras.

Cristina, Quique, cuánto tiempo sin veros, ¿eh?

Desde 1517. (RÍEN)

Por aquel entonces, en Tazones solo había 13 restaurantes.

Ahora hay 14.

José Ramón solo había puesto dos conchas.

Cómo ha cambiado la cosa, está irreconocible Tazones.

¿Cuál es tu nombre, perdona? Quique Rodríguez.

¿Qué tal? Pablo, encantado.

¿Siempre la tocas tú? Siempre la toco yo.

¿Ah, sí? Soy el que empieza todo el lío.

Soy el atalayero que está mirando a ver si vienen las ballenas y demás,

y veo que vienen 40 barcos y...

Y aviso al pueblo que no se sabe si son piratas o quiénes.

¡Ah! O sea, ese sonido es para indicar que algo raro pasa.

Que algo raro está pasando. ¿Cómo se toca?

Pues se toca como una trompeta. A ver...

(Concha)

¿Te puedo tocar la concha o solo la tocas tú?

Toca tú. (RÍE)

(TOCA MAL)

(Risas)

A ver...

(TOCA MAL)

A ver, los reyes no tienen por qué saber, ¿eh?

(RÍEN)

Quique, gracias.

Y gracias por enseñarme a tocar la trompeta-concha.

Ojo, que me costó lo mío, ¿eh?

Carlos V desembarcó hace 500 años en Tazones como rey.

Y ahora desembarco yo.

O sea, que soy el nuevo rey del pueblo, ¿no?

Soy Pablo V de Tazones. (RÍEN)

Por cierto, Quique, ¿te has traído la concha?

¿Sí?

¿Puedes hacerla sonar?

Me gustaría decir algo como nuevo rey de Tazones.

(Concha)

¡Paisanos de Tazones!

Desembarco en vuestro pueblo como un rey

y me voy como vuestro paisano. Gracias.

(Aplausos, vítores)

¡Paisanos de Tazones, sois muy buena gente!

(Música)

¿Qué pasa? (RÍE) ¿Qué tal?

¿Has currado hoy? No, hoy nada.

¿Hoy nada? Nada, percebes solamente.

¿Solo percebes? A lo mejor, os ha sobrado alguno.

Uno a lo mejor coméis. (RÍE)

-Quiero entregarte esto para tu churri.

¡Anda!

No hablasteis del azabache de nada y yo soy azabachera.

Atiende qué cosa más bonita. Soy azabachera, no solo pirada.

¿Me has echado de menos en el mar? Mucho, tío.

No pescamos más desde que no fuese. Y sobre todo hablaste.

Pudiste hablar con alguien. Ya. Porque con Arturo...

No voy a dejar pasar un conchazo en mi vida.

No va a ser este el momento. Pues, venga, dale.

(TOCA MAL)

Venga, hasta luego. (RÍEN)

(Música)

¿Qué tal? Excelente y mejorando.

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El Paisano - Tazones

22 jun 2018

Tazones es el destino que Pablo Chiapella ha escogido para esta semana. Nuestro paisano pasará 48 horas en este pequeño y pintoresco pueblo marinero dónde le tratarán como a un verdadero rey.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

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