www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4613933
El Paisano - Almonaster la Real  - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos, soy Pablo Chiapella y soy de Albacete,

aunque gran parte de los veranos de mi vida

los he pasado en Ayora, un pueblo de Valencia.

Recuerdo que de pequeño me quería quedar a vivir en el pueblo.

Mis padres salían locos.

Para mí, el pueblo es un mundo sabio, auténtico,

pero, sobre todo, divertido.

Ahora vivo en Madrid, pero el cuerpo me pide pueblo.

Vosotros ya me conocéis

y ahora me toca a mí conoceros a vosotros.

(Música cabecera)

Voy camino de Almonaster la Real,

al noroeste de la provincia de Huelva.

En este pueblo de la serranía viven 661 paisanos.

Con ellos voy a pasar 48 horas.

(Aplausos)

¡Buenas noches, paisanos de Almonaster la Real!

Buenas noches.

(Música)

(Música)

Bueno, para empezar, os quiero felicitar

porque sois un pueblo muy bonito, pero es que además,

os tengo que decir una cosa, vosotros no sois normales.

Vosotros sois extraordinarios, bueno, qué digo, extraordinarios,

Almonaster está lleno de superhéroes.

¿Dónde irán?

¿Dónde irán?

Llego a Almonaster la Real,

aparco en la plaza del Ayuntamiento, y apenas ando 15 m,

¿qué me encuentro?

Ostras, espera, espera, desde Superman no veía una.

Si yo me creía que con el Whatsapp esto se había eliminado de la vida,

que no existían. Al verla pensé: "Coño, no sabía si había viajado

a Almonaster, o a 1985".

De hecho, no sabía si estaba en Almonaster

o en el plató de "Cuéntame".

Vamos, una cabina como las cabinas donde se cambiaba Superman,

además, superestrecha, que digo: "Coño, con razón

se dejaba los calzoncillos por fuera".

Cojo el teléfono y da tono. Ya no me lo podía creer.

Voy a llamar a mi churri... Ahí va, si no llevo...

Oiga, perdone, perdone, ¿cómo funciona esto?

Que hace un montón que no veo una de estas. ¿Dónde se mete el dinero?

Por aquí. ¿Esto va a pesetas aún?

No, hombre, a euro. A euro.

Claro. ¿Cómo te llamas?

Yo, Ramón. Ramón, yo soy Pablo, encantado.

Muy bien. ¿No llevará algo para prestarme?

No, no llevo nada. ¿Y eso?

Porque en el campo, "me se" pierde el dinero, ¿sabe?

La mitad de las veces los bolsillos están rotos.

Luego, te ves negro para cogerlo, ¿sabes?

Ramón, ¿dónde estás? Hombre, Ramón... Muy buenas.

O sea, que voy y me encuentro con el único tío de Almonaster

que no lleva un duro en el bolsillo. Vas sin dinero por la vida.

Esto que tú haces, se lo pueden permitir tres personas,

el papa, Superman y tú.

(RÍEN)

¿Hay superhéroes aquí, en este pueblo?

Superhéroes, ¿a qué te refieres?

A gente que usa la cabina como vestuario.

No, hombre, eso, no. ¿Has llamado desde aquí alguna vez?

No, nunca. ¿Tiene móvil?

No. ¿No tiene móvil?

No uso el móvil.

Es que el móvil lo veo que es una encerrona, ¿sabes?

Para controlarte. Lo que no te gusta

es que te controlen. Ahí está.

Tampoco tienes móvil, sin dinero, vale, pero sin móvil,

¿en pleno siglo XXI, Ramón?

Las noticias dónde las miras, ¿en el teletexto?

Ramón, tú vas por la vida sin dinero y sin móvil,

y dices que es porque no quieres que te controlen.

Ramón, no eres normal, tú eres agente secreto.

Tú, en realidad, eres el James Bond de Almonaster.

Bueno, qué digo Bond, tú eres "Mon", "Ra-Món".

¿Has visto a alguien usar la cabina esta alguna vez?

Sí, hombre, la usa bastante gente. ¿Todavía se usa?

¿Cuántas hay en el pueblo? Aquí, dos.

Una aquí, y otra allá abajo, en la plaza del Llano.

¿Hay algún número que llamando desde aquí

me teletransporte a la otra cabina?

Pues no sé, como no la uso...

¿Probamos? Venga, prueba.

Estaría bien que nos abrazáramos así, un poco.

(RÍEN)

Por si nos teletransportamos, que sea a la vez.

Ramón, después de compartir contigo el momento en la cabina,

tengo que decirte una cosa. Los dos, tan juntos...

En un espacio tan reducido...

Abrazados... Ramón, dime que tú también lo notaste.

Yo también lo noté, y no era tu móvil, ¿eh?

¿O es que llevabas el fijo?

Ha sido un placer teletransportarme contigo.

Igualmente. (RÍE)

Adelante. Hasta ahora.

(Canción en inglés)

Después empiezo a andar por el pueblo,

y como no sabía dónde estaba, me adentro en el bosquecillo

que tenéis en las afueras, y de repente oigo:

(ININTELIGIBLE)

¡"Güene"! ¡"Güene"!

¡"Güene, güene, güene"!.

Julio, ¿dónde estás?

Julio, tú eres todo un superhéroe, tú tienes el poder

de comunicarte con los cerdos.

Tú eres "güeneman".

¿Cómo te llamas? Yo, Julio.

Pablo, encantado. ¿Así hablas con ellos?

Claro, y me los llevo de un sitio para otro.

¿Qué idioma es? El idioma porquino.

A ver cómo les dices.

(GRITA) "¡Güene! ¡Bo!".

¿Puedo probar? Prueba tú.

(GRITA) "¡Güene! ¡Güene!".

Julio, contigo aprendí un nuevo idioma, el "Güene".

De hecho, creo que lo aprendí hasta tal punto que tú y yo

ya nos podríamos comunicar con el "Güene".

A ver, Julio, ¿qué piensas del cambio climático,

"Güene o Güene"?

"Güene", ¿"Güene, güene, güene"? "Güene, güene".

"Güene". "Güene".

"Güene, güene, güene, güene".

¿Tienes más animales? Sí, tengo una mula.

¿Tienes una mula? Una mula pequeña.

La cambié por unos cerdos pequeños, por siete cerdos.

La cambiaste por cerdos. Por siete cerdos pequeños.

¿Cómo se llama la mula? La mula se llama Mari Trini.

Tienes una mula y vas y la llamas Mari Trini.

A la segunda qué le vas a llamar, ¿Massiel?

Marisol.

Y cuando tengas cuatro o cinco, ¿qué van a ser, Mocedades?

Que no se asuste. Ay, qué cosa más bonita.

Esta me dijiste que la has cambiado por...

Por siete lechones. Por siete lechones. ¿Qué es

lo más raro que ha cambiado? Cambié una cabra por un carro.

El hombre del trato se enfadó conmigo porque lo engañé con la cabra.

La cabra era vieja. ¿Y el carro era bueno?

El carro, como los de Manolo Escobar.

Tú, como "Güeneman", además del poder del "Güene",

tienes el superpoder del trueque. Ojo, que no es fácil.

Tienes que controlar matemáticas y de animales, porque,

por ejemplo, ¿a cómo va el lechón? Siete lechones, una mula.

O sea, si por siete lechones te dan una mula,

por cuatro lechones, ¿qué te dan? ¿Un pony?

Y si por una cabra vieja te dan un carro,

¿por dos cabras viejas? ¿Un Vespino? Un Mercedes.

Un Mercedes, coño...

Julio, yo te preguntaría si te sobran lechones,

es que si te sobran lechones, cambia un par de ellos

y le compras un móvil a Ramón.

O coño, lo cambias por unos pantalones,

que también le vendrían bien.

¿La mula también te hace caso?

La mula todavía no, porque está muy brava todavía.

¿Y tendría otro idioma o seguirías usando el "Güene"?

No, la mula, a las bestias, se les llama de otra manera.

¿Cómo? ¡"Tubé, tubé, tubé"!

¡Mari Trini, "tubé, tubé, tubé"! ¡Mari Trini, "tuá, tuá"!

O sea, al cerdo, "güene", a la mula, "tubé", ¿a la cabra?

A la cabra, "Joma, joma, joma". ¡"Joma"!

Y a la borrega, "barr, barr".

¿Y a los conejos? Los conejos no... ¡"Güi"!

¿Tú sabes cómo hace el conejo, no? ¿Cómo hace el conejo?

El conejo, cuando está haciendo el amor,

se la clava a la coneja y se cae para atrás como muerto, "güi".

Oye, tiene como medias, ¿no?

Sí, porque va a ser torda.

Pelo tordo, negro, con pelo blanco entremezclao.

O sea, que cambia de color. Sí.

¿Te gustaría a ti cambiar de color? Negro, como el del WhatsApp.

Bueno, Julio, ha sido un placer conocerte.

Igualmente, tío.

(GRITAN) ¡"Tubé"!

(Música)

Almonaster parece que promete emociones extraordinarias.

En poco rato he conocido a un agente secreto y a "Güeneman",

un superhéroe que tiene el poder de comunicarse con los cerdos.

Y entonces va y conozco al verdadero héroe del pueblo.

(Continúa la música)

¿Qué hay? Hola, buenos días.

Buenos días, ¿qué tal? ¿Qué tal?

Aquí con los niños, que vamos al cole.

Vais al cole. ¿Cómo te llamas? Alejandra.

Hola, Alejandra, guapa. Yo soy Pablo.

¿Y tú? Javier.

Javier, choca. ¿Al cole? Sí.

¿Os apetece? (A LA VEZ) Sí.

Hermana y hermano. ¿Cómo os lleváis? Bien.

¿Quién es el mayor? Yo.

¿Cuántos años tienes? Nueve.

Qué ojos más bonitos tienes, ¿eh?

Vaya color, mírame. Sí.

Los tienes verdes. Sí.

¿Te gusta el deporte? Sí.

¿Qué deporte te gusta? El fútbol.

¿Ah, sí? ¿Juegas bien? Sí, soy el portero.

¿Eres bueno? Sí.

¿No te meten goles? No.

A ver dónde están esos ojos verdes.

Javier, muy buenas. ¿Has jugado al fútbol hoy?

Entonces no te han metido un gol hoy, ¿no?

¿Cuál es tu superhéroe favorito? Para mí, Batman.

¿Batman es el que más te gusta? Y también, Superman.

Superman y Batman. Y Hulk.

Ostras, te gustan todos, ¿eh? Si tuvieras que elegir uno,

¿con cuál te quedabas? Con Spiderman.

¿Qué te gustaría ser de mayor?

Bombero. ¿Bombero? ¿Ah, sí? ¿Y eso?

Porque mi padre trabaja de bombero. Ah, que tu padre es bombero.

¿Y te gustaría ser como tu padre? Sí.

¿Y te gusta verlo así, vestido de bombero?

Sí. ¿Es un héroe?

Sí.

Me encantó que me dijiste que de mayor quieres ser bombero,

como tu padre, pues mira,

los bomberos sí que son héroes y además, de los de verdad,

y te digo una cosa, Javier.

Con esos ojos tan bonitos que tienes y con esas ganas que vas al cole,

tú en la vida vas a poder ser lo que te dé la gana,

un aplauso para ti, campeón.

(Música)

Y luego, voy por la calle de arriba, y sentada en la puerta de su casa,

en una silla de mimbre, me encuentro con una persona

muy, muy especial.

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo se llama usted?

Me llamo Candelaria Barreiro Moreno.

¿Qué tal, Candelaria? Yo soy Pablo. ¿Me da dos besos?

¿Qué es de aquí, del pueblo? De aquí, de las que aquí nací.

Aquí nació. ¿Hace cuánto?

92. Ahora estoy muy estropeá. Qué va, está usted estupenda.

No me cuido nada. ¿Que no se cuida nada?

¿Entonces cómo ha llegado a ser tan mayor estando tan bien,

sin cuidarse? Andando, trabajando, bregando.

Candelaria, ¿qué tal? Buenas noches.

¿Ha ido bien el día, ha trabajado mucho?

Sin parar.

¿Sigue trabajando? ¿Qué hace?

Ir por leña, limpiar mis cosas, cuidar mis gatos,

que tengo siete, hago de todo. ¿Cocina usted?

Sí, sí. ¿Cuál es su plato favorito?

A mí, todo, el cocido.

¿El cocido le sale bien, el madrileño?

(CANTA) "Cocidito madrileño, repicando en la buhardilla...".

¿A que hay una canción de eso? Sí, a ver si se la sabe usted.

El tono, no sé, pero sí. A ver.

(CANTA) "Cocidito madrileño,

repicando en la cuadrilla,

que me huele a hierbabuena, que me huele a hierbabuena...".

Y ahí hay otra frase que no...

Del cocidito madrileño era esa cantinela.

Canta usted muy bien, ¿eh? No, no canto muy bien.

Sí, hombre. ¿Usted estudió?

¡Qué va! Cuidé a los niños, que eran como hombres, eran hombres,

y lo que me querían, como sabían que allí no había

tonteo con hombres... ¿Y por qué no?

Porque no, porque yo los respetaba y ellos a mí. Muy educados,

y yo también guardaba mi sitio, que no iba a tonteo.

¿Ahora hay mucho tonteo? Más de la cuenta.

Me da asco verlo.

(RÍEN)

¿Se ha enamorado alguna vez? No.

¿No? Soy rara.

Candelaria me contó que no se había enamorado nunca,

porque ella no era de tonteo, o sea que cuando a Candelaria

le venía algún muchacho a bailar un agarrao,

ella lo miraba fijamente a los ojos

y muy educadamente le decía:

(CANTA) "Cocidito madrileño, repicando en la buhardilla".

¿O no? Y el otro, claro, ahí se acabó el tonteo.

Usted se le ve una mujer sabia y que ha vivido mucho.

Me gustaría que me diese usted un consejo para mi vida.

¿Qué me aconsejaría usted? Pues el consejo que estoy tomando yo,

de vivir sola, hacer lo que me dé la gana,

no salirme de la regla, y eso le aconsejo a usted.

Pero usted siempre viva en la regla y en la educación,

y no use lo que no le pertenezca. No salga usted con un tonto

ni con uno malo, porque sale perdiendo.

Ay, Candelaria... Candelaria, es usted maravillosa, ¿eh?

Usted no se junte ni con un tonto ni con un malo,

porque va a salir perdiendo.

¿Sabe cuál es su superpoder? El de la sabiduría.

Usted es más sabia que Paulo Coelho, usted tendría que escribir

un libro, Candelaria.

"Los consejos de Candelaria para la vida diaria".

Pasé un rato maravilloso hasta que llegó el momento

de despedirnos.

Ha sido un placer hablar con usted, deme dos besos.

Hasta otro día. Adiós, bonita.

Usted tiene que dar por aquí la cara más de un día.

Claro que sí, volveré. Hasta otro día.

Adiós, guapa. No se olvide de Almonaster,

que hay unas minas, que han descubierto en la provincia.

Eso es. Hala, Candelaria, encantado de conocerla.

Que haga usted eso, y el otro también, y el otro también.

Que yo dije: "Para no gustarle el tonteo, no me deja irme".

Venga, Candelaria, hasta luego, adiós, guapa.

Un placer.

Claro que sí.

(Música)

Finalmente consigo despedirme de Candelaria, y cojo el coche

para darme una vuelta por la sierra.

Mirad qué punto de vista más extraordinario,

todas estas sierras de enfrente son las sierras del Andévalo.

Si siguiéramos hasta el sur, llegaríamos hasta Huelva.

Al oeste, Cortegana y Portugal, al este, Riotinto,

y este pueblecito blanco tan pequeñito y bonito

que tenemos ahí, coronado por una mezquita,

Almonaster la Real.

(Continúa la música)

Hola. Hola. ¿Qué pasa?

Muy buenas. ¿Quién eres? Soy Tomás Sánchez.

Yo soy Pablo. ¿Eres el médico del pueblo?

No, esto es una fábrica de jamones y embutidos.

Ah, vale.

Tomás, ¿dónde está Tomás?

¿Qué tal? ¿Por qué llevas la bata blanca?

Porque curas jamones, ¿no?

¿Me los enseñas? Por supuesto que sí.

Venga, vamos para adentro. Venga.

¡Uf!

Qué barbaridad, cómo puedes trabajar aquí.

¿Alguna vez has probado un jamón mejor que el tuyo?

Bueno, también los hay por ahí, sí, hombre.

Pero a ti imagino que será difícil colártela, ¿no?

Con el tema jamón, quiero decir. Es complicado.

Cuéntanos un poquito qué deberíamos mirar.

El jamón siempre hay que mirarlo por atrás, nunca por delante.

Por delante son todos iguales. Siempre hay que mirarlo

por la cara del tocino. Se aprieta y si se te hunde el dedo,

sabes que es bueno. Mi abuelo siempre decía cuando entraba al secadero

que lo que hay que mirar es el suelo, no los jamones.

Amigo... Si en el suelo hay pringue,

aquello escurre, aquí la pringue no se la incorporamos nosotros.

Para saber que un jamón es bueno

lo tienes que mirar por la parte de atrás,

meterle el dedo...

Y si suelta pringue, es que es bueno.

¿Seguro que me hablabas de los jamones?

(Risas)

Me parece que tú eres un pícaro pero de pata negra, ¿eh?

Tu colesterol, ¿qué tal? Lo tengo bajo, bajo.

Te gusta el jamón. Me gusta el jamón y el vino.

¿Y las mujeres? Bueno, vamos a callarnos.

¿Estás casado? Sí.

¿Hijos? Dos.

Y el mejor cochino te lo quedas para la familia.

No, no. No son todos iguales.

Cuando vengo y hay que coger algo para comer en casa,

una fiesta o una romería, lo cogemos aquí directamente,

lo pillamos de aquí y ya está. Contesta si quieres, que si no...

¿Es cliente? Cliente.

¿Cuánto tiempo llevas casado? No preguntes eso, tío,

que yo no sé, no me acuerdo.

¿No te acuerdas? Desde el 2000. 99.

Ah, desde el 99. Casado.

Otra vez el teléfono, tío. Madre mía, cómo chuta esto.

Cógelo, cógelo.

Yo te lo cojo. Mira, se ha cortado.

Y luego, mientras hablábamos, no paraban de llamarte,

o sea, estabas más solicitado que la Pedroche en fin de año.

¿Hay alguna manera, algún premio que...? Joder, macho.

No paran, ¿eh? Trae acá.

Sí, dígame.

Tomás Sánchez, sí, soy yo Tomás Sánchez, "mi arma".

Para ya para fiestas, 10 jamones, te los selecciono yo.

Pezuña negra, cañita fina, con la grasita goteante,

esto es una maravilla. ¿A 12 euros, dice? No.

Ni de coña. ¿A cuánto?

A 12 euros, no. Sube, sube, sube.

Sube, sube, sube. ¿25? Sube, sube.

Sube, sube, sube. 40. Bueno.

Sería un puntazo, pero... A 32, podemos hablar.

A 32, 32, parece que Tomás... Ya le he quitado algo, ¿eh?

Entonces, te enviamos 30 jamones a Murcia, venga...

Y te coloqué 30 jamones en un pin pan,

o sea, que tus jamones se venden solos

y se secan solos, tu solo tienes que colgarlos.

(Música)

Busco un lugar soleado.

En el fondo del mar, escondo una pena,

en una cuevita para que no la veas.

Busco un lugar soleado.

¿Qué tal? Muy buenas.

¿Cómo se llama usted? Yo, Juan.

Juan. ¿Y usted? Yo, Joaquín.

Joaquín. ¿Son de aquí, del pueblo? Sí.

-Yo no soy de aquí, pero llevo aquí 30 años.

¿Me puedo sentar aquí un poquito con vosotros?

Sí, claro. ¿Porqué vinieron aquí?

Porque me jubilé... Bueno, vine antes de jubilarme,

pero mi mujer es de aquí, me casé y me vine para acá.

¿Tiene hijos? No. No tuvimos hijos.

Nos conocimos demasiado tarde. ¿Ah, sí? ¿Y eso?

Porque ella vivía en un extremo de Huelva y yo vivía en el otro,

entonces, cuando nos conocimos, yo tenía 45 años.

Joaquín, muy buenas, ¿qué tal? Joaquín, usted me dijo

que no había tenido hijos con su mujer porque se conocieron

ya de mayores, y porque cada uno vivía en un extremo de Huelva.

Vale, a ver, he echado las cuentas. De un extremo de Huelva a otro

tenemos 140 km, y ustedes han tardado en encontrarse

45 años, y eso quiere decir que llevaban una velocidad

de 3 km al año.

O lo que es lo mismo, 3 cm a la hora.

Vamos, que he visto caracoles más rápidos, ¿eh?

Si usted tiene algún superpoder, el de la velocidad no es.

(RÍEN)

¿Le hubiera gustado tener hijos? Claro que sí. Sí, sí, sí.

Un par de ellos.

Esa espinita la tiene clavada. Sí. Y me iré a la tierra con ella.

¿Sí? Sí.

Lo hablemos y tratemos de adoptarlo.

¿Trataron de adoptar? Sí, sí, pero lleva más papeles...

Qué se yo. Nos llevemos dos o tres años detrás, pero nada.

¿Pensó el nombre que le hubiera puesto a sus hijos?

Bueno, eso no llegué a pensarlo, porque como no...

No ha venido con nosotros... Pero que el nombre sería fácil,

sería el mío por un tío que mataron en la guerra.

¿Mataron a un tío suyo en la guerra? Sí.

Mataron a un tío mío que se llamaba igual que yo

y...

Pero... Y yo he querido ponerle por mi tío.

¿Le hubiera gustado ponerle como su tío?

¿Lo mataron fusilado? Sí, fusilado.

¿Ah, sí? Vino...

Vino a casa con un tiro en una pierna,

al otro día vinieron a por él y ya no se vio más.

Se lo llevaron y nunca dieron explicaciones ni...

Sí, explicaciones como desaparecido. Pero así es la vida.

Yo no lo conocí.

No llegó a conocerlo,

pero de esta historia sí que se acuerda bien.

Coño, que si me acuerdo.

Mi madre me lo ha contado muchas veces. Veo las fotos muchas veces,

de militar, y, vamos, que me llega.

Me llega.

Como si fuera ayer.

¿Qué le gustaría decirle a su tío, si pudiera hablar con él?

Hombre, abrazarlo.

¿Abrazarlo? Sí.

Porque yo no lo conozco, pero tengo algo de él.

Usted también me contó

que se llama Joaquín por un tío suyo que murió en la Guerra Civil.

Y que, de hecho, si usted tuviera un hijo,

lo llamaría Joaquín, como su tío.

Bueno, pues estoy seguro, don Joaquín,

que si usted hubiera sido padre, hubiera sido un gran padre.

Y el abrazo que le hubiera dado a su tío

se lo voy a dar yo ahora mismo.

(Aplausos)

"Joaquín, con su llanto,

me ha demostrado lo viva que está en su memoria

la historia de su tío, una historia demasiado dura.

Ya han pasado muchos años de aquella guerra,

pero está claro que el tiempo no siempre lo cura todo".

(Música)

¿Hola? Hola.

¿Qué tal? ¿Qué pasó?

¿Cómo te llamas? Sergio.

¿Sergio? Sí.

¿Qué haces?

Estoy sacando los pajarillos, que vengo del concurso.

¿Vienes del concurso? Sí.

¿Concursos con estos pájaros? Sí.

¿Desde cuándo?

Llevo desde 2009 concursando con ellos.

¿Cómo te dio por esto?

Pues, la verdad, desde chiquillo me gusta,

pero un día empecé a echar y eché dos parejas.

Luego empecé a echar un poquillo más hasta que llegué hasta 30 parejas.

A ver, Sergio, ¿dónde estás, pájaro? Muy buenas.

Oye, lo tuyo con los pájaros es de campeonato.

Me dijiste que empezaste con dos parejas

y que ahora ya tienes 30.

¿Tu mujer sabe que te entiendes con 30 pájaras?

(RÍEN)

¿Los podemos ver más de cerca? Sí, claro.

A ver...

Mira.

¿Los sacas de la jaula? Sí, claro.

¿Puedes sacarlo? Sí, sí.

Si quieres, dentro tengo más. Vale, vamos dentro,

donde más seguro esté. ¿Te ayudo?

¿Llevo alguno de estos para dentro? Vale.

Entonces, ¿me puede sacar uno, que lo veamos?

Este, por ejemplo.

Este sería el gloster corona.

Tiene su coronilla.

¿Es macho o hembra? Este es macho.

Se ve soplándole aquí.

Se le ve un poquillo así. ¿Sí?

Que tiene como el pitorrino así.

Ese es macho. Es macho.

El método es el siguiente. Tú coges el pájaro

y le soplas donde no da el sol.

Y ya descubres...

Descubres, lo que tienes que ver, lo ves.

Así que yo cojo el primer pájaro, le soplo...

Parece macho, ¿no? A ver...

Parece... Sí.

¿Pasas mucho tiempo aquí con los pájaros?

Sí. Todas las tardes hecho de hora a dos horas.

¿Qué dice tu mujer de esto? Que cualquier día me echa de casa.

¿Sí o qué?

(RÍEN)

Bueno, si te echa de casa, no te preocupes.

Coges tus 60 pájaros, se los llevas a Julio

y seguro que te los cambia por un piso en Torrevieja.

(RÍEN)

(Aplausos)

¿Puedo probar otro? Claro.

(RÍEN)

A ver...

Otro macho. ¿Puede ser?

Yo creo que sí.

Sí, sí, sí.

Otro macho, ¿no? Otro macho.

Otro macho. (RÍE)

Y vuelvo a acertar,

yo ya estaba que me había subido arriba, de verdad.

O sea, yo digo: "Esto es lo mío".

Además, es muy fácil. Tú le soplas al pájaro,

y si se pone nervioso, es macho. Se pone nerviosa, es hembra.

Yo ya estaba a tope.

Digo: "Voy a coger otro pájaro". Cojo otro pájaro,

le soplo...

Tienes mucho macho por aquí, ¿eh?

¿O esta es hembra? Esta es hembra.

¿Es hembra? Sí. Por eso te la he cogido.

Es una hembrina. Es una hembra, es verdad.

Qué bonita.

Me vine abajo.

No sé lo que hice mal, pero se me quedó la espinita clavada

y me la quiero quitar.

Así que, con tu permiso, Sergio, que entre un pájaro.

(Risas, aplausos)

¿Tú ves el pajarito, Sergio?

Parece que no, ¿no?

Pues una hembra como una casa. ¡Hala! (RÍE)

(Aplausos)

(Música)

"Empieza mi segundo día en Almonaster la Real.

El pueblo amanece, pero antes de nada, quiero ir a desayunar".

¿Qué hay? Hola.

¿Café con leche puede ser? Sí, claro.

¿Cuál es tu nombre? Nuria.

¿A qué hora abrís? A las 7.

¿A las 7?

Yo estoy de mañana y mi madre de tarde,

o hay veces que cambiamos los turnos. O sea, trabajas aquí con tu madre.

Sí. Ven, sal.

A ver, a ver... Es que es vergonzosa.

¿Qué tal? Muy buenas.

¿Cómo se llama usted? Loli.

Yo no te conocía. Lo siento en el alma.

Anoche te estuve viendo, pero cambias mucho.

(RÍE) Porque estabas gordo, feo,

y aquí estás muy bien. ¡Ah! Gordo y feo.

(RÍEN)

Hola, Nuria, hola, Loli.

Loli, tienes el poder de la mala hostia cayendo bien.

Eso es increíble. O sea, tú eres como Hulk,

pero al revés.

En lugar de ponerte verde tú, pones verde a los demás.

(RÍEN)

¿Siempre se ha dedicado a la hostelería?

Nunca. ¿Nunca?

10 años llevo.

Antes he estado trabajando en mataderos.

20 años trabajando en un matadero.

¿De cerdo? Sí.

¿Qué recuerda de aquella época? Lo mejor. Es que me gusta.

¿Sí? Esto no me gusta.

¿No le gusta? No. Esto es obligación.

Aquí todo el día.

Estoy enfadada, dicen los clientes que yo

tengo muy mala leche y que estoy todo el día enfadada.

O sea, se despierta con mal café. Cabreada. Ya cabreada.

¿Cuándo empieza a mejorar la cosa? Cuando me voy a casa.

Ajá. Cuando me voy para casa. Antes no.

Loli, me dijiste que antes de trabajar en el bar,

trabajas en un matadero. Y, la verdad,

cuando hablaste de aquella época, se te iluminó la cara.

Hoy te veo muy contenta, estás sonriente, guapa.

Claro, estás fuera del bar.

Eso es así.

Loli, te aplaudo porque eres la persona más honesta que conozco.

O sea, vas al trabajo cabreada y se te nota.

Es que se te nota. Así que, gente de Almonaster,

si vais a la cafetería de Loli y Nuria,

pedidle los cortados a Nuria,

porque los de Loli van con mala leche.

(RÍEN)

¿Cómo es aquí la gente? Bueno, está bien.

Aquí tendrás muy claro cómo es cada uno.

Sí, nos conocemos todos y todos sabemos del pie que cojeamos.

Si no se meten ellos conmigo, yo me meto con ellos.

Estamos todo el tiempo insultándonos. ¿Ah, sí?

Sí, aquí el cabrón es la palabra clave de este bar.

(RÍEN)

¿Qué más? ¿Qué más insultos clásicos?

Bueno, no, no. Cabrón...

Bueno, hijo puta también decimos. ¡Ah! Se usa también.

Sí, sí, sí, también se usa.

-Prueba un aguardiente. A buenas horas.

¿Por qué? Demasiado pronto, ¿no?

Aquí se bebe.

¿Aquí la gente empieza a arder tan pronto?

Sí, hombre.

Bueno. Porque vengas año.

Claro que sí.

¡Buah! Con razón os insultáis. ¡Me cago en la...!

(LOLI RÍE) ¡Host...!

Agua aquí. O sea, Loli,

voy a tomar un café con leche a las 9 de la mañana

y tú me cascas un aguardiente.

Te aseguro que eso sí que es tener mala leche.

Pues nada, ¿me podéis poner un vaso de plástico?

Que tenéis muy mala leche. No vayas a dar mucho por culo.

(RÍE)

Dando mucho por culo toda la gente.

Bueno, pues que sigáis así de antipáticas y de bien.

Vale. -Muchas gracias.

Venga, gracias, hasta luego. (RÍE)

(Música)

Luego sigo andando, y al lado de la mezquita,

me encuentro la plaza de toros, inmensa.

Grande, hermosa, imponente.

¡Guau!

¿Hay alguien?

¡Hombre!

¿Qué tal?

¿El torero del pueblo? ¿No? ¿Mantenimiento?

¡Ah! ¿El alcalde?

(RÍEN)

¿Dónde está Jacinto? ¿Qué tal? Muy buenas.

Cuando te vi salir, dije:

"Qué ayuntamiento más raro tienen en este pueblo".

(RÍE) ¿Qué tal?

Yo soy Pablo. Jacinto.

Jacinto, eres el alcalde. El alcalde de este pueblo.

¿Qué hacías por aquí? Dar una vuelta

para ver cómo están las instalaciones y muchas veces

la verdad que entrar o venir a la mezquita relaja un poco.

Porque está pegada a la mezquita esta plaza de toros.

Sí, está pegada a la mezquita.

Está asentado sobre la antigua plaza de armas.

La torre esta...

Es parte de la mezquita. Sí, es el alminar de la mezquita,

que se utilizaba para la llamada a la oración. ¿Quieres subir?

¿Podemos subir? Sí. Hay que trepar.

¿Hay que trepar? Un poquito sí.

De modo que, venga, vamos a subir. Vamos.

(Música)

Pase usted. Sígueme.

Y cuando estábamos subiendo, a mitad de trayecto,

es cuando descubro la verdadera identidad de nuestro alcalde.

Vaya escaleritas, ¿no? Pues estamos ya...

Aquí. Es lo que te decía que había que trepar.

Entonces, voy a subir yo, te digo cómo se sube

y ahora subes tú.

Escucha un momento,

o sea, creía que la escalera complicada era esta.

No, la complicada es esta, pero tampoco es tan complicada.

¿Y tú subes aquí? Sí.

¿Y no me podías haber dicho directamente que no se puede subir

y haberme ahorrado este trago?

Te veo a ti atlético, atlético para subir.

Bueno, es tan fácil como dar un salto aquí,

pones aquí y ahora vamos para arriba. Qué salto, Jacinto. Cómo trepaste.

Vuestro alcalde tiene lo de alcalde como tapadera.

En realidad, vuestro alcalde es Spiderman.

A ver, alcalde Spiderman...

(Música)

¡Guau!

Bueno, bueno, bueno...

Ya estamos en el alto del alminar. Qué pasada de subida, de sitios...

¿Qué se siente al ser alcalde de un pueblo tan bonito?

Sobre todo, el pueblo donde nací, donde uno nació.

Claro. Sí se siente alegría.

Pero, al fin y al cabo, te conforta

que creo y me debo a que se están haciendo las cosas,

estás luchando por el bienestar de tus vecinos.

Yo no quiero ser ni el mejor, ni el mejor alcalde del mundo ni nada.

Quiero que se me reconozca porque lo doy todo

porque el pueblo esté como está

y porque los vecinos tengan lo básico.

Cuando hablé contigo, lo que pensé es:

"Este tío se tiene que torear a la oposición pero bien".

Torearte a la oposición, vale.

Pero ojo con torearte a los vecinos de Almonaster

que cualquier día te cortan las dos orejas.

O lo que es peor, el rabo. (RÍEN)

(Música)

Muy buenas. Hola, ¿qué tal?

¿Cómo estás? ¿Qué tal?

Pues nada, aquí estamos tomando una copita.

¿Cómo se llama? Emilio.

Yo soy Pablo. Qué bien está, ¿no? Tira.

Aquí al solecito. Un día de arte.

¿Cómo se vive en este pueblo?

La verdad es que, fíjate. ¿Qué te cuento?

¿Qué bebes? Aguardiente.

¿Es aguardiente? Aguardiente, de aquí del pueblo.

¿Ah, sí?

Sí, una fábrica que hay aquí en el pueblo.

Tengo una anécdota del aguardiente. ¿Cuál?

Con mi padre, tío.

¿Ah, sí? Mi padre...

Era un bebedor de aguardiente

y un día, hablando con el médico, que lo estaba mirando,

un problemilla que tenía, le preguntó al médico,

ya estaba el hombre mal, le preguntó al médico:

"Salvador, ¿yo puedo seguir bebiendo aguardiente?"

Y Salvador dice: "Tú te tomas todo el aguardiente que quieras.

Vas a quitarte el aguardiente con 88 años".

Y cuando nos quedamos más tranquilos, me pregunta el médico:

"Emilio, tío, ¿cuántos aguardientes se habrá tomado este hombre?"

Digo: "Echamos la cuenta ahora mismo".

67 años... ¿Sí?

Multiplicado por 365 días, por 10 copas,

se había tomado 13 500 l de aguardiente, quillo.

¿Qué me estás contando? Como te lo estoy diciendo.

(RÍE) No bebía ni agua, vamos.

(RÍE)

Emilio, ¿qué tal? Muy buenas.

Me contaste que la bebida oficial de Almonaster es el aguardiente

y que, en tu caso, viene de familia.

Porque tu padre, pudiste echar la cuenta,

y llegó a beberse 13 500 l de aguardiente.

Emilio, no te preocupes,

que si en el cielo no hay aguardiente,

tu padre ahí ha abierto una fábrica. (RÍEN)

La verdad es que, el día que me faltó mi padre, para mí fue duro.

¿Estaba orgulloso de ti? Sí, sí, y yo de él, ¿eh?

No he escuchado a nadie hablar malamente nunca de mi padre.

Tenía una panadería.

Y él...

Como era como era, la gente no tenía dinero, él les daba el pan.

Yo he ido con mi padre a las aldeas

y, cuando le han visto la gente mayor, vamos, llorando.

"Me salvaste a mis hijos".

"Gracias a ti saqué mis hijos adelante".

Emilio, me fascinó la historia de tu padre, la verdad.

Era panadero.

Y le regalaba el pan a los más necesitados.

Tu padre sí que era un superhéroe de verdad,

de los que ya no quedan. Era el Robin Hood de Almonaster.

Tu padre era un trozo de pan. Bañado en aguardiente, eso sí,

pero un trozo de pan, Emilio. Un aplauso por él.

(Aplausos)

(Música)

"Siempre recordaré la historia del padre de Emilio,

el Robin Hood de Almonaster.

Un hombre que se hizo querer por sus vecinos

y que, a su manera, fue uno de esos héroes cotidianos

que muchas veces pasan desapercibidos.

Pero gracias a sus acciones, mejoran vidas

y nunca caen en el olvido".

(Música)

Hola. ¡Ey!

¿Dónde va en bici?

¿Eh? ¿Dónde va en bici?

Soy inglés. ¡Ah! Eres inglés.

¿No es de aquí? Sí.

¿Es de aquí? ¿Cuánto tiempo lleva aquí?

Ocho años. ¿Ocho años? Bueno, yo soy Pablo.

Hola, Pablo. Encantado. ¿Su nombre?

Phil.

Phil, muy buenas.

Muy buena respuesta, ¿eh?

Si te pregunto ahora cómo estás, ¿qué me dices? Las 10:30.

¿De dónde me ha dicho que es usted? Londres.

¿Londres? Sí.

¿Qué hace usted aquí?

La vida más simple,

más sana.

"Yo busca para nueve años para un sitio...

De vivía sin luz".

Sin cosas más simples.

Yo tengo solo una habitación,

con panel solar, con pozo.

Y nada más.

¿Podríamos acompañarle a su casa? Sí, sí.

Venga, pues vamos para allá. OK.

(Música)

Bueno, ya hemos llegado. Es un buen paseo, ¿eh?

Sí. (RÍE)

Espectacular las vistas. Sí.

"Después, un día claro, ver Portugal".

¿Ves Portugal desde aquí cuando es claro el día?

Sí. ¿Quieres entrar? Sí, por favor.

¡Guau!

Qué bonita. ¿Sí?

¿Te gusta? Muy bonita.

Acogedora, además. Sí.

Luz, tienes una bombilla sola,

por lo que he visto. Solo una bombilla.

Te calientas con la estufa aquella, ¿no?

Estufa de leña. Sí.

Y con este tubo calienta toda la casa.

¿Cuánto tiempo llevas aquí? Ocho años.

¿Y en España? 17.

¿Qué expresiones has cogido de esta tierra?

¿Dices "quillo", por ejemplo? "Mi arma". ¿Todo eso lo dices?

(RÍE)

"Tú quieres primeras dos palabras en españoles:

es espera y mañana". (RÍE)

Espera y mañana.

¿Te las enseñó un funcionario? (RÍEN)

También te digo que con que aprendas el: "¡Güene, güene, güene!",

ya tienes lo que necesitas para vivir aquí.

(RÍEN)

¿Cuál es la comida que más te gusta?

"Antes yo vegetariano para 25 años, pero ahora,

cuando, en restaurante o en casas de amigos, yo comer carne".

O sea, que es difícil ser vegetariano aquí.

"Impossible, impossible". (RÍE)

Usted es un listo. (RÍE)

Usted se ha inventado un nuevo concepto, el "Jabugo-vegano".

Ese lo quiero para mí. A partir de ahora voy a ser "Jabugo-vegano".

Cada diez platos de jamón, una hoja de acelga.

(RÍEN)

Bueno, Phil, ¿el baño dónde lo tienes?

Nada.

Pero sí que necesitas uno, ¿no? Sí.

¿Eres humano? Sí.

(RÍEN)

¿Cómo te organizas? Aquí.

¿Tú quieres ver? Sí, por favor.

¿Sí? (RÍE)

¡Ah!

Para pis aquí. Ajá.

Caqui... (RÍE)

Serrín. ¡Ah! Tenéis aquí serrín.

¿Cómo es? O sea, te pones el este, la palangana así,

aquí.

Aquí, y mirando a Portugal, ¿no? Sí.

Disfrutar...

Disfrutar de la vista y el papel lo tienes...

Ah, no, papel no tienes. No.

No, pero tienes plantas. Mucho mejor.

(RÍEN)

O sea, usted lleva una vida ermitaña y caga mirando a Portugal.

Como se entere Cristiano Ronaldo, se va a cabrear.

Menudos golazos le está metiendo a Portugal a diario.

Por lo menos, uno al día.

Espérese que no cague un día un Balón de Oro.

(RÍEN)

(Música)

Y ya me estaba yendo del pueblo cuando, de repente,

por la carretera me cruzo con la camioneta

del tío más avispado de Almonaster.

¿Qué hay? Buenas. ¿Qué pasa? Buenos días.

Pues, mire, dando una vuelta por los alrededores del pueblo.

¿Dónde va?

A revisar unas colmenas que tengo, a ver cómo andan.

¿Es apicultor?

¿Le puedo acompañar? Sí, hombre.

Da la vuelta por ahí y te espero. Venga, voy para allá.

Venga. Hasta ahora.

(Música)

¿Qué hay? ¿Qué pasa?

Jesús, encantado. Jesús, yo soy Pablo.

¿Qué pasa? Así que apicultor.

¿Cuántas tiene? Puede llegar hasta 60-70 000.

¡70 000! En época buena.

Buenas noches, Jesús. Qué ganas tenía de volver a verte.

Jesús, me dijiste que tenías 60 000 abejas.

60 000 abejas tiene cada colmena. ¡Cada colmena 60 000 abejas!

¿Y cómo las cuentas? ¿A ojo?

¿O las pones en fila y es en plan: "Una... Dos...?

Vamos al lío.

Voy a coger el macuto y las cosas, que las tengo aquí.

Toma, lleva el macuto. Va.

Yo el ahumador, que como he revisado las otras las quería ya...

Venga.

Bueno, lo que nos vamos a poner es el mono.

El mono y el... "Tuso". No tengo buenos recuerdos de esto.

¿No? No.

¿Y eso? Porque, ya le digo,

la primera vez que fui con mi abuelo Pepe,

me entraron cuatro en la careta.

Aquí no tengo problema. ¿Por qué?

Yo traigo una inyección de adrenalina

y, si pasa cualquier cosa, llamamos al 112.

Si en 40 minutos viene un helicóptero o algo...

Te rescata, bien, y si no pues...

Ahí está el cementerio, a 100 m. Otra cosa no...

Pero, de verdad, de verdad...

Yo te lo decía para que me tranquilizaras,

y tú me tenías mas acojonado que los clientes del bar de Loli.

(RÍEN)

¿Le han picado a usted abejas? Sí, hombre.

¿Muchas? ¿Cada vez que viene? Cada vez que vengo, alguna.

¿Aún llevando traje?

Alguna sí, pero por algún fallo, porque me lo he dejado mal puesto.

Vale, vale.

Pero, vamos, que no tengo problema. Las utilizo para...

Para dolores que tengo en la espalda y en el codo.

¿Sí? O sea, coge la abeja y se la pone donde le duele.

"Abeja-terapia". Qué bueno.

También me dijiste que, cuando te duele algo,

tú coges las abejas y te curas con ellas.

Vamos, que te haces acupuntura. Vamos, que te automedicas.

¿Que te duele la rodillita? Picadita de abeja.

¿Que te duele la espalda? Picadita de abeja.

Y si te duele la barriga, ¿qué haces?

¿Te tomas cuatro en ayunas? (RÍEN)

Bueno, me pongo esto. Vamos a prepararnos y...

Y vamos al lío.

A ver, que te prepare. ¿Cómo le dio a usted por esto?

Yo tenía un negocio de, como muchos, desgraciadamente, fue mal.

Y...

Me han gustado siempre,

pero lo que es dedicarme a ellas, hace cuatro años.

¿Y su mujer qué le dice con esto de las abejas?

(RÍE)

Yo no tengo mujer. ¡Ah! ¿No tiene?

No. ¿Y eso?

¿Se separó usted? Sí.

¿Y qué tal?

¿Separado? Sí.

De cojones.

(RÍEN)

¿Qué prefiere? ¿A las abejas o las mujeres?

Las abejas.

Son más fieles. Son más tranquilitas, aunque te pican.

Las mujeres también pican.

Las abejas, aunque pican, tienen menos veneno.

(RÍEN)

Vamos, que estás más feliz divorciado

que el padre de Emilio con una botella de aguardiente.

(RÍEN)

Vamos para allá. Por cierto, me has dejado esta mano...

Que parezco un muñeco. Ha habido un fallo de coordinación.

(RÍEN)

Y fuimos para allá. Y conforme abres la primera colmena...

Tengo que reconocer que les tengo un poquito de reparo.

¡Ah! (RÍE)

Aquí tenemos miel. Sí.

No te van a hacer nada, coño, no te vayas a quitar el velcro.

Que tengo miedo de que me piquen, va.

Esto es miel.

¡Ah!

(RÍEN)

No sabía qué me estaba pasando.

Y tú me estabas contando que la colmena primera

tenía miel de reserva

y yo ya estaba casi noqueado en el suelo,

que no sabía dónde meterme, de verdad.

No lo hago aposta, ¿eh?

¡Ah!

Esto de aquí son crías. Ya la veo, ya. Sí, son crías, sí.

(RÍE) Son crías...

¡Ay! (RÍE)

¡Ay, Dios!

(RÍE)

Lo pasé fenomenal contigo, ¿eh? Con las abejas.

Te lo digo que ha sido una cosa que me llevo para el recuerdo.

Muchas gracias. (RÍEN)

Bueno, pues nada, ha sido un placer, ¿eh?

Muy a gusto he estado, he estado muy a gusto.

Bueno, encantado. Venga.

Me voy, ¿eh?

¡Ostras!

(Aplausos)

Paisanos de Almonaster la Real,

he pasado suficiente tiempo aquí

para descubrir que sois un pueblo único,

lleno de gente extraordinaria.

(Aplausos)

¡Paisanos de Almonaster, sois muy buena gente!

(Aplausos)

¡"Güene"! "Güene".

"Güene". "Güene, güene".

¿"Güene"? "Güene".

(AMBOS) ¡"Güeeee.."! (RÍE)

¿Podemos repetir ese abrazo, aunque sea sin cabina?

Venga.

(Música)

Llevas móvil. No.

Sí. (RÍE)

¿Te has enfadado, Loli? Un poco.

Digo: "Va a subir a darme una hostia".

¿Puede ser o no? Sí.

(RÍE)

Candelaria, ¿quiere despedir el programa usted?

Que Dios les dé salud

y que vivan muchos años como estamos pasando ahora.

¿Usted no va venir otro día por ahí? (RÍE)

(Música)

El solito madrileño repicando en la buhardilla.

  • Almonaster la Real

El Paisano - Almonaster la Real

25 may 2018

Hay un pueblo en Huelva que está lleno de superhéroes y nuestro paisano va a pasar 48 horas en él. Esta localidad llena de gente extraordinaria se llama Almonaster la Real.
Nada más llegar, Pablo Chiapella ve una cabina de teléfonos como la de Superman y allí, no conoce al superhéroe americano, sino a todo un espía, Ramón, el James Bond de Almonaster. Pero esto sólo es el inicio porque, a lo largo de su estancia en esta localidad de la serranía, entabla conversación con Ueneman, un superhéroe capaz de hablar con los cerdos, Candelaria, la mujer sabia o Jacinto, el alcalde Spiderman.
Además de estos superhéroes, más que peculiares, Pablo también descubrirá historias de héroes cotidianos, anónimos, que seguramente nadie conoce pero que con sus acciones ayudan a mejorar la vida de sus vecinos.
Pablo vivirá muy intensamente sus dos días en Almonaster que acabarán con un monólogo en el que todos los superhéroes de este pueblecito de Huelva tendrán su protagonismo.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

ver más sobre "El Paisano - Almonaster la Real" ver menos sobre "El Paisano - Almonaster la Real"
Programas completos (13)

Los últimos 48 programas de El paisano

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos