El Ojo Clínico La 2

El Ojo Clínico

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Para todos los públicos El ojo clínico - El niño enfermo - ver ahora
Transcripción completa

A los cuatro meses y medio debutó con epilepsia.

Bueno, el inicio fue que tuvo muchas crisis encadenadas,

y no había forma de pararlo.

Entonces, ingresamos en la UCI

y allí le indujeron un coma para parar la actividad cerebral.

La OMS dice que aproximadamente

hay 65 millones de personas que padecen esta enfermedad.

Casi 600 000 en España.

Sentía que tenía... Como que se me borraba la mente.

Perdí el control.

La epilepsia es una enfermedad. Se sabe dónde está, puede estudiarse,

y se puede controlar y cuidar.

Las epilepsias que se pueden tratar con una operación

son las epilepsias focales.

Se puede quitar un foco en una zona delimitada del cerebro.

Es la típica gracia que hacen cuando dices que eres epiléptica:

"Ah, tú eres la niña del exorcista. Jo, pues cómo molas".

A mí me han llegado a decir cosas muy burras.

Sintonía del programa

Hoy, en "El ojo clínico"

nos ocupamos de la salud de los niños,

y también, claro está, de sus enfermedades.

¿Con qué frecuencia debe ir un niño sano a revisión pediátrica?

¿Son imprescindibles las vacunas?

¿Qué signos indican que un niño no se encuentra bien?

Hay ciertas enfermedades infecciosas,

la varicela o el sarampión, por ejemplo,

que se pueden prevenir si se sigue el calendario de vacunaciones.

La diabetes infantil es controlable con una atención permanente.

Y la obesidad, cada vez más frecuente entre los niños,

debe corregirse con hábitos alimenticios saludables,

porque este problema es uno de los más graves del siglo XXI.

Su prevalencia aumenta con un ritmo alarmante.

De hecho, podemos afirmar que en el mundo

hay 42 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso.

Uno de los episodios que aparecen como más frecuentes

en las urgencias en menores de tres años

es la ingesta de cuerpos extraños,

de medicamentos o de productos de limpieza.

El doctor Juan Casado, especialista en cuidados intensivos pediátricos,

ofrece las claves imprescindibles

para entender el tratamiento de las patologías infantiles.

El cáncer no entiende de edades.

Cada año, cerca de 1400 niños son diagnosticados en España

con alguna clase de tumor.

El cáncer, en sus variados tipos,

es la primera causa de muerte hasta los 14 años.

La leucemia es la más frecuente.

Aquí nos interesamos por saber cómo viven

los niños del hospital Niño Jesús de Madrid,

donde cada día cientos de menores luchan de forma ejemplar

para combatir este mal.

Ana Duato es embajadora de Unicef,

y como tal colabora

en la ayuda de la investigación del cáncer infantil

y otras enfermedades pediátricas

como la bronquilitis, los daños cerebrales

o las alergias graves.

En nuestro "Ojo clínico" de hoy conversará con Carlos Dávila

y nos explicará precisamente

en qué consiste su labor en los cuidados infantiles.

¿Quién es el personaje histórico de hoy?

En la historia, muchos personajes destacados

sufrieron enfermedades durante su infancia.

Patologías que han marcado de una u otra forma su vida adulta.

Fue el caso del infante Alfonso de Borbón,

hijo primogénito de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

El niño nació enfermo

de la hemofilia que le transmitió su madre.

Era el heredero de una corona que nunca pudo asumir.

Su trayectoria vital fue realmente dramática.

El doctor Pedro Gargantilla, profesor de Historia de la Medicina,

ofrece en este programa detalles muy interesantes

de la biografía de este infante de España

que murió trágicamente en un accidente de automóvil.

Música

Nació en 1907. Guapo, rubio y ya,

como escribió un mayordomo del Palacio Real, triste.

Pero Alfonso de Borbón y Battenberg,

hijo primogénito del rey Alfonso XIII

y de la reina Victoria Eugenia, nació sobre todo enfermo.

Enfermo de hemofilia, un mal que le transmitió su madre

y que fue causa de muchas maldiciones

que siempre se enseñorearon sobre la familia real.

Alfonso XIII nunca perdonó a su mujer

que esta no le hubiera advertido del riesgo que encerraba

el tener descendencia.

Bueno, razón no le faltaba.

La hemofilia la transmiten las mujeres y la padecen los hombres.

En el caso de la realeza española, la portadora era la reina,

la reina Victoria Eugenia.

Los que padecieron la enfermedad y murieron de ella

fueron los infantes, Alfonso y Gonzalo.

Lo cierto es que todo el mundo en el Palacio Real de Madrid,

desde los reyes hasta el último de los ayudantes,

vivió siempre en vilo por si cualquier pequeño accidente

ponía en peligro la vida del heredero,

dado que por entonces el tratamiento de la hemofilia

estaba aún en sus inicios.

La hemofilia no solo afectó a la familia real española,

sino también a las de Rusia, Inglaterra y Prusia.

Los historiadores sitúan a la reina Victoria de Inglaterra

como la responsable de la transmisión.

Y en efecto, un hijo y tres nietos suyos

padecieron la enfermedad.

Un mal que incluso puede ser considerado

como uno de los motivos del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Hablamos del protagonista histórico del zarismo,

de Nicolás II.

Los últimos zares de Rusia fueron Nicolás II y Alejandra.

Solo tuvieron un hijo varón, el zarévich Alexis,

que tenía la hemofilia. No es descabellado pensar

que Rasputín, que conseguía aliviar

los dolores y las crisis de hemofilia,

tuviera una influencia muy potente en la corte de los zares.

En España, la vida del infante don Alfonso

transcurrió entre sobresaltos.

Era un niño desganado, de ojos permanentemente sombríos,

que no parecía tener interés

por nada que no fuera su afición preferida:

la pequeña ganadería que trabajaba en los lugares donde fue viviendo.

Por ejemplo, en el Palacio de la Quinta, en Madrid,

donde instaló una granja de gallinas y otra de cerdos.

Sus relaciones con el rey eran pésimas,

y fueron empeorando hasta que ya derrocada la monarquía

don Alfonsito fue internado muy grave

en una clínica de Lausana, en Suiza,

una vez sus padres se hubieron separado.

Alfonso XIII quiso que contrajera matrimonio

con Ileana de Rumanía, pero él se negó,

y en 1933 sí se casó,

contra todas las opiniones de la familia real,

con la hija de un hacendado cubano:

Edelmira Sampedro,

a la que los borbones empezaron a llamar "La pachunga".

Su enfermedad no mejoró nunca.

La terapia no era por entonces muy resolutiva.

Hablamos de hemofilia, pero hay hemofilia A y hemofilia B,

cada una producida por un déficit

de un factor de la coagulación distinto.

Esto se descubrió en el año 1944,

tras el fallecimiento del infante Alfonso,

por lo cual no pudo recibir el tratamiento adecuado.

Tras cruzar el Atlántico, Edelmira y Alfonso de Borbón

se divorciaron, hasta que poco tiempo después

volvió a casarse don Alfonsito,

curiosamente con otra mujer de origen cubano:

Esther Rocafort y Altuzarra,

hija de un dentista de La Habana

con la que tampoco tuvo un matrimonio precisamente feliz.

El que fuera príncipe de Asturias

pasaría más de la mitad de su corta vida

internado en hospitales, con terribles dolores,

incapaz de tener descendencia,

tras una operación que le provocó impotencia.

Erró el infante de un lugar para otro

y murió desangrado cuando el 6 de septiembre de 1938

se estrelló conduciendo un coche deportivo

contra un poste telefónico en Miami.

En apariencia, el suceso no tuvo mucha importancia,

pero el golpe le causó una hemorragia interna

que no pudo cortarse por la hemofilia que padecía.

Sus restos quedaron allí

hasta que en 1985 su sobrino, el rey don Juan Carlos,

pudo traerlos a El Escorial.

Es la historia breve de un infante que nació heredero

y al que solo se recuerda como víctima de una enfermedad

que estuvo a punto de arruinar toda una monarquía:

la española.

Es impresionante constatar

cómo una enfermedad puede cambiar todo el curso de la historia

y cómo afecta tanto a la rutina de la persona

como a la de sus familiares y amigos.

¿Quién no ha vivido de cerca o le han contado de primera mano

cómo se sufre la enfermedad grave de un niño?

¿Cómo cambia la manera de vivir de su familia y más allegados?

¿Qué se puede hacer para mejorar la existencia de los niños?

En principio es el cariño que les tenemos que tener,

aunque no sean hijos nuestros. Mucho cariño.

Y luego, pues eso, bien atendidos en los hospitales,

y donde estén, claro.

Supongo que ahí el factor psicológico y eso

sí que debe afectar, ¿no?

Que el niño tenga fuerza y piense que puede salir de ahí.

Que la gente no esté siempre llorando a su alrededor.

Sí, se puede hacer más. Si son niños pequeños,

se les puede entretener.

Un niño no estará muy contento

en una cama de hospital con medicación.

Creo que hay gente que va a los hospitales a entretenerlos

o a hacer que su estancia sea mucho más agradable.

Eso yo creo que les ayuda no solo en cuanto a salud,

sino a estar bien ellos mismos.

Es una desgracia, pero la mayoría de los niños, gracias a dios,

tiene una familia con gente que los quiere.

Y yo, cuando algún sobrino ha estado hospitalizado,

siempre me he preocupado por él y he ido.

Creo que ahí la labor fundamental es de la familia.

Imagino que mucho cariño.

Que la familia se sienta acompañada.

Depende también del grado de enfermedad que tengan.

Pero si es una enfermedad..., un cáncer o algo,

que la familia se sienta acompañada, y reforzar así esos lazos.

El aumento de la obesidad infantil

es una preocupación creciente en todos los países desarrollados,

y claro está, en España.

La obesidad es un factor determinante

en la aparición de la diabetes,

una enfermedad que en consecuencia es cada vez más frecuente

en los niños que tienen una alimentación inadecuada.

La insulina podemos decir

que es la hormona clave en el desarrollo de la diabetes.

Se produce en el páncreas cuando se eleva la glucosa en sangre

para que los tejidos la capten y su nivel se normalice.

Además, entre otras funciones,

la insulina favorece la síntesis de grasa en los tejidos.

El principal factor que desencadena

la aparición de la diabetes en niños enfermos

es la incapacidad para los tejidos de captar la glucosa,

por lo que sus niveles aumentan en sangre.

Los niños representan el futuro, y su crecimiento y desarrollo

deben ser las máximas prioridades de todos.

Sobre su vulnerabilidad,

la malnutrición y las enfermedades infantiles

trataban los programas en el pasado de TVE.

¿Cuándo empieza a ser un problema el crecimiento

y cuándo lo detectamos?

-Bueno, en principio, si nosotros lo vemos, muchas veces son los padres

o el pediatra que está viendo al niño,

a quien le llama la atención un poco

que haya una desviación de ese crecimiento.

Unas veces porque existe una talla enormemente elevada,

y otras veces porque la talla es más corta

de lo que son las medias.

Perdona, ahora te contaré un poco de las medias.

El tema es que la talla alta está bien vista:

son niños más hermosos, más lucidos, y los padres presumen de ello.

Llama la atención socialmente

el que el niño esté bastante más bajito.

Hombre, algún caso de talla alta excepcional,

como fue ese bebé que he leído por ahí,

que con 17 o 18 meses pesaba 30 y tantos kilos.

Eso es ya un caso especial.

No obstante, debo añadir que el ser alto o bajo

es simplemente un tema de estética, realmente.

A no ser que sea exagerado,

no cambia en nada las condiciones del sujeto.

Convivir con una discapacidad no es fácil, no es sencillo.

Es decir, la discapacidad es una situación impuesta por la vida

y depende de si te toca desde el minuto cero

o te viene, como fue mi caso, de nacimiento,

si te viene sobrevenida en otro momento dado de la vida,

te vas encontrando con unas dificultades o con otras.

Yo me lo encontré desde el primer momento.

Entonces...

nadie elige tener una discapacidad,

pero todo está en cómo te lo tomes tú.

Yo soy la presidenta de una asociación,

Convives con Espasticidad,

y hemos hecho una escuela de afrontamiento activo.

Aunque a veces no puedes cambiar los hechos,

siempre puedes cambiar la actitud.

Es fundamental tener la información adecuada

en el momento preciso,

tener apoyos... La familia es muy importante.

Convivir con una discapacidad, cuando te apoya una familia,

siempre es más llevadero.

Es importante que la familia también intente

no sobreproteger a la persona.

Porque todos tenemos adversidades en la vida.

Para las mamás y para los papás todo puede ser grave.

Y en realidad, para ellos loes.

Por ejemplo, un niño de 5 años con fiebre de 40,

los papás consideran que es algo terrible,

cuando no tiene ninguna importancia.

Porque la fiebre en los niños de edad escolar

no tiene ninguna importancia.

Puede corresponder a una enfermedad banal, sin importancia,

o ciertamente una enfermedad grave.

Pero para las mamás parece grave, cuando no lo es.

Deberían los padres formarse.

Igual que aprenden economía

y aprenden otras cosas,

deberían tener una clase de primeros auxilios

para saber cuándo correr

y cuándo llevar al niño al hospital urgentemente,

y cuándo no. Porque la mayoría de las veces,

la mayoría de las urgencias

que tenemos en los hospitales de niños

corresponden a situaciones banales, leves,

que no tienen ninguna importancia.

Pero para los padres tienen mucha importancia.

Si para un adulto

es difícil afrontar una enfermedad como el cáncer,

¿qué supone para un niño

estar 24 horas encerrado en un hospital

recibiendo, en algunos casos, tratamientos dolorosos?

Los protagonistas del siguiente reportaje

están expuestos a unos procesos realmente complicados, dramáticos.

¿Cómo es el día a día de un niño enfermo?

Algo tan cotidiano como jugar al fútbol o ver a los amigos

puede resultar toda una hazaña.

¿Qué hacen estas criaturas para no perder la sonrisa?

María, Guillermo, Christian y Alberto

nos dan una gran lección de superación y amor por la vida.

No es un teatro ni un público cualquiera.

Esta orquesta estadounidense toca hoy

en el teatro del Hospital Infantil Niño Jesús para alegrar

a los pequeños que están ingresados.

Actividades muy motivadoras que forman parte

de la rutina de este hospital infantil de referencia.

Una rutina marcada también

por la asistencia a las clases en el colegio ubicado

en la planta de Oncología, para que continúen con sus estudios.

Nos cuidan muy bien.

A la mínima molestia...

están... en la habitación.

10:00.

Es hora de ir a clase en una de las 16 aulas

que forman el colegio del hospital Niño Jesús. Hay examen.

De Ciencias Naturales.

Se escribe el nombre de los órganos señalados.

Qué son los caracteres sexuales primarios y secundarios...

El pequeño Christian aprende cada día algo nuevo,

como cualquier chico de tres años. Un dos.

Martes, miércoles, jueves...

En casa.

Salir de la habitación para ir a clase

les evade de las preocupaciones y de los duros tratamientos.

Imaginar lo que quieren ser en el futuro

es una forma estupenda de alimentar sus ilusiones.

Guarda forestal.

Porque me gusta la naturaleza.

(MARÍA) Fisio. Porque me gusta.

Eso de dar masajes, ayudar a la gente... me gusta.

La rutina diaria es fundamental para su evolución y pronóstico.

Pero también es vital

el ambiente en que viven. Ellos mismos comprueban el esfuerzo

que hace todo el personal sanitario para que dentro de lo posible

se sientan en el hospital como en su propia casa.

Mis padres sí, están más contentos.

Me tuvieron que operar cuatro veces seguidas de la cabeza

porque tenía un tumor cerebral.

Aquí se lo pasarán bien.

Que el cole no lo van a perder.

Y que hay voluntarios y voluntarias que siempre te van a hacer reír.

Oenegés y voluntarios de todas las edades

se vuelcan en escuchar,

acompañar, divertir y aliviar los dolores de los chavales.

Yo soy miembro del club de payasos.

Contamos con asociaciones de magos, con asociaciones de marionetistas...

Uno se lleva de aquí un corazón lleno.

¿Sabes matemáticas? Más que tú.

-Más que tú. -¿Sabes lengua?

-¡Más que tú! -¿Sabes sociales?

-¡Oh! ¡Mucho más que tú! -¡Eres tonto!

-¿Cómo? -¡Más que tú!

¡Más que tú!

Pasa, compañera.

Mira, venimos a enseñarte nuestro carrito.

Te puede gustar..., ya te lo digo, de paso,

podemos traerte una Play,

y vicios también, si quieres.

Pero lo primero, los libros. Yo quiero lectores en este hospital.

Mi hermana pequeña tuvo cáncer.

Entonces los conocí a través de eso.

Me gustó un montón cómo funcionaban, y llevo año y medio

y estoy supercontenta.

También en otros hospitales, como el Gregorio Marañón,

la planta infantil de Oncología

se transforma en un mundo de fantasía.

Gracias al esfuerzo de la Fundación Juegaterapia,

los niños que están aislados

por sus tratamientos se transforman

en astronautas que viajan a una estación espacial

en la que comparten juegos con extraterrestres

y seres de otras galaxias,

navegan por el espacio y olvidan

la dura realidad de su enfermedad.

María, Guille,

Alberto y tantos niños malitos son un ejemplo de adaptación

y entereza ante la enfermedad.

Tanto que son ellos mismos los que tranquilizan a veces

a sus propios padres.

Que no hay que preocuparse. Que cuando pueda comer, comeré.

Por ejemplo, por la quimio. Y recuperaré peso.

El pequeño Christian, a su modo, también nos tranquiliza,

contando todo lo que ha desayunado.

Leche... -¿Qué más?

-Pan. -¿Pan?

-Sopa de fideos. -¿Sopa de fideos?

-Espaguetis. -¿Espaguetis?

Rodeados de música, dibujos, colores, y sobre todo

mucho cariño y cuidados,

estos niños libran su dura batalla contra la enfermedad.

Una vez tengan el alta, nunca olvidarán

cómo era el cole del hospital,

a sus profesores, médicos y los amigos que hicieron.

Probablemente, estos niños enfermos de hoy

serán los voluntarios del mañana

que harán felices a su vez a otros enfermos como ellos.

¡Adiós!

Son muchos los artistas

que cada año se suman a la lucha contra el cáncer infantil.

Actrices como Ana Duato, Amaia Salamanca o Penélope Cruz

protagonizan sus papeles estelares

en la protección de los niños menos afortunados.

Ana Duato comparte en esta entrevista con Carlos Dávila

su trabajo en el cuidado y concienciación

en la protección de la infancia.

Tiene en la vida real dos hijos: Miguel y María.

En "Cuéntame cómo pasó", cuatro:

Inés, Toni, Carlos, Carlitos y María.

Sabe en la práctica diaria, y desde luego en la ficción,

la dificultad que acarrea, como presumían las madres antiguas,

criar a la prole, con sus disgustos, con sus penas,

y sobre todo, con sus enfermedades.

Ana Duato, Merche en la serie más duradera de TVE,

representa a una madre de las de siempre

que vive el desarrollo de sus hijos con cierta convulsión

pero sin perder ni la calma ni la prestancia.

Con toda seguridad, le gustan los niños,

y desde luego, se preocupa por su salud.

Ella, que ahora mismo es embajadora de Unicef

y que conoce bien el drama de millones de pequeños

que luchan por crecer entre la pobreza

y la falta de asistencia para sus necesidades mínimas.

Todas estas vivencias

la convierten en la persona ideal para ofrecer esperanza,

y desde luego, para llamar la atención

sobre la ayuda que precisan esos niños

que padecen una enfermedad

o que malviven en la miseria del subdesarrollo.

Ana Duato, gracias por estar en "El ojo clínico".

Gracias a vosotros. A ti te gustan los niños.

Porque además tienes niños en la vida real y en la vida artística.

Bueno, en la ficción se me han hecho un poco mayores.

Ahora tengo nietos. Hijos ya no, nietos.

Pero sí, soy una amante de los niños.

Yo tengo dos hijos. Uno tiene 20 ya, y María tiene 12.

Pero me gustan mucho los niños.

De hecho, mi profesión frustrada ha sido

ser pediatra. Fíjate. El doctor Juan Casado,

al que tú conoces bien, porque es el pediatra de tus hijos,

bueno, ya ha pasado la edad, pero fue pediatra de tus hijos,

nos recombino y nos dijo: "Este programa

no se puede llamar 'El programa del niño enfermo',

sino 'El niño sano'".

Es que además, esa mirada que tiene Juan tan positiva...

Yo soy una gran admiradora suya.

Creo que médicos así son necesarios.

¿Sabes por qué? Porque él tiene un ojo clínico de médico.

Pero también esa mirada sabia

del sabio de la manada, de la tribu,

que sabe más allá.

Sabe ver en la profundidad, no solo del niño,

de lo que le pasa, sino de los padres que atienden al niño.

Entonces, como él dice, a los padres habría que educarlos.

Cómo comportarse.

A los padres muchas veces nos tienen que educar.

Ya no cómo reaccionar ante algo que le pasa a tu hijo,

sino cómo le transmites

esa parte de...

Por eso es un programa de niños que están episódicamente enfermos

pero que serán niños sanos.

Yo quiero dar ese mensaje.

Ya. ¿No te parece?

Es que la parte humana... Bueno, Juan siempre lo dice:

la parte humana es fundamental.

El trato que tiene el adulto,

sea familiar, padre, madre, médicos,

con el niño, es fundamental

para hacerle creer que él puede superar eso,

y que se sienta querido.

Parte del amor que reciben es parte de su curación.

Tú has estado en sitios terribles: en Níger, en Haití.

A raíz de un terremoto, además, con aquellos niños.

Bueno, sí. Fuimos un mes después del terremoto.

Y fuimos un año después del terremoto.

Embajadora de Unicef. Como embajadora de Unicef.

Esa suerte tengo, ese privilegio, de poder viajar a sitios como Haití

cuando el mundo se pones patas arriba.

Y ves la gran labor que hacen todas las organizaciones.

¿Te cambia la vida una vez ves aquello?

Una vez que viajas con una organización...

Y que ves aquella miseria, aquel drama, aquella desgracia.

En aquel momento

viajábamos a un país en estado de emergencia,

porque tras un terremoto estaban...

Llegamos un mes después y seguían en estado de shock.

La gente andaba por la calle... perdida todavía.

¿Y los críos?

Muchísimos críos muy, muy perdidos también.

Perdidos de sus familias.

Pero ahí sí que es cuando las organizaciones entran a saco.

No es lo mismo ir a un país como Níger, al que fuimos,

donde la pobreza se ha instalado

y donde los niños viven de otra manera,

que luego podemos hablarlo,

pero en Haití las organizaciones se vuelcan.

Entonces empiezan a trabajar por lo más primario:

las necesidades primarias de un niño, protección a todos los niveles...

Y comer. Comer, agua, higiene,...

salud, y luego también

protegerlos de todo el tráfico que hay ahí

que no se puede controlar. Buscar a las familias de esos niños.

En el caso de Haití, el trabajo era muy personalizado

con cada niño, para encontrar a sus familias,

que probablemente no las volvían a encontrar.

Y llevarlos a sitios, digamos... protegidos.

Lugares donde se crean espacios donde el niño está a salvo

y está tratado psicológicamente. Y donde

se intenta que recupere

lo más rápidamente posible su vida... normal.

Y parte de esa vida es el colegio.

¿Y van al colegio durante esos dramas?

Bueno, al mes de llegar a Haití, después del terremoto,

todavía no había dado tiempo a reiniciar esa vida.

Pero al cabo de un año sí.

Los colegios a lo mejor no eran...

Se construían carpas encima de los antiguos colegios,

porque eran ruinas. El colegio quedó en ruinas.

Pero sí que se intentaba

en el lugar más próximo adonde estuviese su colegio antes,

y con sus amigos, y mucho apoyo psicológico,

porque les ha cambiado mucho la vida.

Se viven situaciones extremas,

pero los niños tienen una capacidad increíble.

De supervivencia. De supervivencia,

de superación. Y luego, con todo el apoyo que se puede dar

desde las organizaciones, que son las manos, ¿no?

Las manos que abrazan a los niños. Una labor importantísima.

¿Tenemos la seguridad de que toda nuestra ayuda, el dinero,

y sobre todo los víveres, como se decía antes, les llegan?

Sí, claro que sí. Porque siempre estamos

con esa duda. Es una duda sistemática.

Siempre se entra... Yo puedo hablar por Unicef

como embajadora suya,

donde hay una labor transparente de todo lo que se hace.

Y todo llega. Ese dinero llega a ese niño.

Ese dinero llega para que se convierta en una vacuna

o para que se convierta en un sobre de alimento nutritivo,

donde el niño está desnutrido.

O sea, ¿qué tiene que pasar por ahí que se queda por el camino?

Seguro que una pequeña parte de ese dinero que ponemos

tiene que quedarse

en la gestión.

Pero es una mínima parte.

Porque lo que tú pones allí se multiplica.

O sea, tiene un efecto multiplicador.

Porque lo que para nosotros puede ser un café, o una cosa cotidiana,

allí supone poder salvar o poder ayudar a un niño a ir al colegio,

o... ponerse una vacuna...

que para él debe ser un derecho. Tenía esa duda.

No es una duda, yo sabía que sucedía.

Y otra cosa que se pregunta mucha gente.

Respecto a vosotros, a personas superfamosas,

superinfluyentes en la sociedad.

Mucha gente piensa: "Esto que hacen Gasol, tú misma,

quizá es un postureo".

Bueno... ¿A que te lo han dicho mucho?

No. No se han atrevido. Pero bueno...

Entonces te lo pregunto yo. Se puede...

He visto que lo comentan

con otros personajes. ¿Por qué no lo van a comentar de mí?

Yo creo que es una opción muy personal.

Yo no me ofendo cuando me dicen esto,

porque mi compromiso es muy íntimo y personal.

Y mi compromiso es con los niños.

Con millones de niños, que yo les puedo,

de alguna manera, ayudar o mejorar su vida.

Elegí una organización con Unicef

porque me sentía muy identificada con el trabajo que hacen.

Son una gran organización, como tú dices,

que parece que desde aquí todo se convierte en porcentajes.

Algo que sucede como detrás de la televisión, ¿sabes?

Que no pasa realmente.

Yo me he sentido privilegiada de poder viajar al terreno.

Ya no te digo a Haití, que fue una experiencia maravillosa.

Viajar a Níger, que en ese momento

ostentaba el maravilloso título de el país

más pobre del mundo.

Me sentí una privilegiada porque pude ir allí

y ver la gran labor que se hace,

y lo necesaria que es. ¿Y ves cómo son los hospitales?

Ves todo.

Y en este caso, Unicef, de la que me siento muy orgullosa,

nos recibían los poblados: "¡Unicef, Unicef!".

Gritaban los niños. Porque para ellos significaba

futuro, posibilidad de tener educación,

posibilidad de que su madre trabaje.

Y les puede traer mejor alimento.

O que su madre... O ponen una fuente de agua potable

y su madre

puede estar en casa en lugar de tener que hacer

kilómetros y kilómetros para buscar agua y dejar a sus hijos abandonados.

Abandonados o desatendidos. O sea, que esto

no es ir el día de Reyes a llevar juguetes.

No. Es una labor de mucho tiempo.

Porque además, cuando hablo de Unicef,

es la organización con la que trabajo.

Pero cuando viajas al terreno,

ves que las organizaciones trabajan codo con codo.

O sea, que vas allí y otra organización va a poner

un hospital en el mismo sitio, y se ponen de acuerdo:

"No pongas el hospital aquí, porque lo vamos a poner en otro sitio".

¿Hablas con las madres, por ejemplo?

Hablaba en el caso de Níger,

y con mímica. Y viví situaciones...

Pavorosas. Bueno, muy fuertes. A mí,

más de una madre me ofrecía a su hijo para que me lo llevase.

Claro: "No, tu hijo debe estar contigo".

"Si lo que queremos es que tengáis posibilidades de salir adelante

y de que tu hijo crezca contigo, con su madre,

con quien debe estar". Eso debería ser así.

Entonces, cuando viajas, lo que te sucede es que...

como vives eso, sientes la necesidad

de llegar aquí y transmitirlo. Pero porque lo sientes de corazón.

No podemos vivir de espaldas a esto.

Por eso te decía: cuando veo en televisión

que se hablan de porcentajes, de niños...

Como que se aleja.

Pero vas allí y esos niños tienen cara, nombre y familia.

Y... se personaliza todo.

La labor de la gente.

Y es... el trabajo que hace la gente aquí,

el esfuerzo que hace la gente aquí por apoyar,

por dar dinero, allí se multiplica.

Tiene un grandísimo valor.

Es imprescindible.

Y cuando os vais vosotros, ¿todo sigue funcionando igual?

Cuando se van las cámaras de TV... Yo nunca he sentido

que nos montasen un teatro. Era inviable.

Te hablo que igual recorríamos kilómetros

para llegar a una aldea.

Era imposible que fuese un montaje. Veías la alegría de los niños.

Veías no solo la alegría de los niños,

sino en los lugares donde interviene una organización como Unicef,

y cómo se vive.

Y en los lugares donde no intervienen organizaciones...

Allí hay un problema político muy grande.

No puedes intervenir de una manera...

"Me voy como ONG e intervengo".

Cuando Unicef trata con las autoridades,

y lo hacen de una manera completa en una aldea,

y ayudan a toda la aldea a través de los niños,

es otro mundo. Es un oasis dentro del desierto.

¿Esos niños pueden llegar a ser niños sanos, como los nuestros?

Por supuesto que sí. Si esos niños tienen los mismos...

No tienen...

una atención médica como deberían tener desde niños.

Son niños llenos de vida, de alegría.

Te sorprende que esos niños...

Tú piensas que vas a encontrar a niños con pena,

y llegas y encuentras a niños con ganas de aprender,

con ganas de vivir, con ganas de abrazar,

con ganas de querer. Otra cosa

es cuando son niños enfermos.

Hablamos de hospitales donde hay niños desnutridos.

Entonces el hospital siempre es un sitio, como hablábamos,

donde la enfermedad debe convertirse

en algo más llevadero para los niños.

¿Tus niños de la tele están bien?

Mis niños de la tele, que ya les tengo

muy mayores, están estupendamente.

Y un poco aquí en España, en un hospital como el Niño Jesús,

donde yo tengo esa conexión con el hospital

a través de Juan.

A niveles técnicos está en primera línea,

pero hay un trato humano que es fundamental para el niño,

para el crecimiento.

Para ese amor, ya no solo de los padres.

Que el padre pueda estar ahí. Que el hospital comprenda

que es fundamental que cuando el niño se despierte

de una operación, que su padre esté ahí abrazándole.

Me decía el padre de un niño que tenía leucemia, hace muy poco:

"No digas que es un enfermo. Será un niño sano".

Claro que sí. Ese es el mensaje.

Claro que sí. Eso es fundamental.

Y eso es...

como un hospital muy humano. Gracias, Ana,

por estar con nosotros para hablar de niños, que tanto te gustan.

Gracias a vosotros. Hay que cuidar a los niños.

Son nuestro futuro. Y hablar

con el doctor Juan Casado, especialista en Pediatría.

Un superespecialista que nos habla del buen trato

de los niños, de esos niños sanos y no niños enfermos.

La semana que viene estará con nosotros aquí

un torero: Juan Padilla.

La causa más frecuente de muerte en los niños,

en los niños por encima de un año hasta la adolescencia,

son los accidentes.

Podemos prevenir la gripe,

podemos prevenir la bronquiolitis, podemos prevenir la neumonía,

evitando los contactos, el hacinamiento,

alimentando bien a los niños.

Muchas de estas enfermedades podemos y debemos prevenirlas.

La leucemia infantil es un cáncer muy frecuente.

El cáncer más frecuente en niños

es el cáncer de la sangre.

Y en concreto la leucemia, un tipo de leucemia,

la leucemia linfoblástica aguda,

es un cáncer muy frecuente en los niños.

Pero la mayoría de estos niños se curan.

Ahora tenemos un gran arsenal terapéutico.

Todos estos niños...

No todos, pero 8 de cada 10 se curan del todo.

Los niños que tienen cáncer lo aceptan muy bien.

La familia no.

Los niños aceptan bien la enfermedad, e incluso las amputaciones.

Lo hacen perfectamente. Aceptan la realidad.

Y viven con eso, y viven bien. Lo padres...

no podemos entender por qué le tocó a mi hijo,

qué han hecho. Y no han hecho nada.

Mi fortaleza han sido todas aquellas personas

que me han demostrado que están ahí,

que me quieren, mis amigos,

que me han enseñado que además

se puede convivir con una discapacidad

y a pesar de todo ser feliz.

Tengo mis amigos, trabajo en la asociación, la fisioterapia,

tengo fisioterapia todas las semanas, dos veces a la semana.

Y bueno, tengo que compatibilizarlo con mis médicos.

Pero como me llevo tan bien con ellos,

hasta es una alegría verles.

Eso tengo ahora, muchos proyectos e ilusiones por realizar.

Llenos de esperanza y de felicidad.

Aunque sé que hay dificultades, pero estoy segura

que con el apoyo adecuado y la actitud correcta

podría superarlas.

El tipo de cáncer más frecuente en niños es la leucemia,

que afecta a un 25 por ciento de los enfermos,

seguido de los tumores del sistema nervioso central,

a un 20 por ciento, y los linfomas, a un 14 por ciento.

Otra de las enfermedades comunes en niños es la diabetes.

Afecta a 30 000 menores en España,

y cada año hay 1000 nuevos casos.

Un problema creciente es la obesidad infantil.

Uno de cada tres niños españoles tiene exceso de peso.

Una alimentación equilibrada

es la clave para evitar esta patología.

El asma es una enfermedad crónica prevalente a la infancia.

En España afecta a uno de cada 10 niños, aproximadamente.

La ingestión de cuerpos extraños

es una causa bastante común en la urgencia pediátrica.

Sobre todo en niños de entre seis meses y tres años.

Y ahora, cómo cuidar a los más pequeños

para evitar accidentes.

Y la importancia de seguir el calendario vacunal.

En nuestro debate, El Ojo discute,

nuestros médicos de cabecera hacen especial hincapié

en la prevención de enfermedades comunes en la infancia.

Música

Hoy en El Ojo discute hablaremos de niños.

Niños que suelen estar sanos, ya que la incidencia

de enfermedades graves es muy baja,

de tal forma que la mortalidad más frecuente

en niños muy pequeños son los accidentes.

Efectivamente. El niño

tiene su fisiología intacta,

por lo que responde muy bien ante cualquier adversidad.

Y uno de los problemas fundamentales que tenemos,

que junto con el cáncer es la primera causa de muerte,

son los accidentes.

¿Qué tipo de accidentes?

Accidentes como por ejemplo la ingesta de un cuerpo extraño.

Por eso hay que tener cuidado con objetos pequeñitos,

horquillitas, cosas del pelo... -Canicas.

-Que... -Canicas.

-Frutos secos. Sobre todo alimentos.

¿No? Que muchas veces yo digo que es incompatible el jugar y el comer.

No se le puede dar a un niño un fruto seco

y que el niño esté saltando y jugando.

Entonces, hay que tener cuidado con medicamentos,

que no estén al alcance de los niños.

Lejías... Todos estos productos

que muchas veces la pregunta es qué hacer cuando pasa,

y en todos los botes, tanto en prospectos de medicamentos

como en productos de limpieza,

tenemos un teléfono de toxicología al que llamar.

En los servicios de urgencia,

cuando viene alguien con una intoxicación

llamamos directamente allí y preguntamos:

"Oye, ha tomado esta lejía".

"¿Qué se debe hacer?". Y allí te dan una serie de pautas.

Con lo cual, ya en las revisiones del niño sano,

en los centros de salud, los pediatras indican

qué precauciones hay que tomar, los golpes, los enchufes...,

en la comida, los cuerpos extraños... todo esto es muy importante.

Tengo curiosidad. En tu consulta,

¿qué tipo de patología ves más frecuentemente en niños?

-En niños hay como dos grupos

de trastornos: los trastornos generalizados del desarrollo,

donde estaría todo lo relacionado

con los trastornos del espectro autista,

que se diagnostica en niños, es más raro en adultos,

y luego pueden aparecer trastornos como los de los adultos:

ansiedad, trastornos depresivos,

que puede ser frecuente que aparezcan en la infancia.

Y esquizofrenias y trastornos bipolares

son más raros en la infancia.

¿Es igual un niño deprimido que...? No. Eso es quizá

lo más importante. Que los niños no expresan la depresión

igual que los adultos. No es tanto la tristeza, o el llorar,

o decirte directamente que está triste,

sino que se detecta porque el niño está más irritable,

está más enfadado, come menos, baja el rendimiento escolar,

se puede alterar el sueño, la alimentación también...

Cuando veamos este tipo de síntomas es cuando debe saltar la alarma

de que podría haber un cuadro depresivo.

Aunque prevalecen menos que en un adulto, están,

y sobre todo, darnos cuenta de que los síntomas pueden ser otros.

Con esto del "bullying", que está tan de moda, habrá más depresiones.

Pues el "bullying" sí puede llevar a una depresión. Pero ahí

hay síntomas más específicos que te pueden orientar:

"No quiero ir al colegio, me da miedo tal compañero".

Ahí sí se centra más. Pero un niño con acoso escolar

puede padecer un cuadro depresivo. Una cosa de "bullying"

es la obesidad, otro tema que os preocupa mucho.

¿Qué podemos hacer con la obesidad?

Porque como madre a mí me resulta complicado

el luchar contra anuncios...

que promueven todo tipo de comida basura.

-Hombre, a ver.

Lo primero, es verdad que la obesidad en la infancia

es un problema que cada vez encontramos

con mayor frecuencia en nuestro medio.

Yo creo que es muy... Perdón.

Que es muy educacional.

Los niños cada vez pasan más tiempo sentados

jugando a videojuegos, al ordenador, viendo la tele...

Entonces, el sedentarismo es una de las causas fundamentales

de la obesidad en los niños.

Y por supuesto, la alimentación.

Ya no hay... bocadillo de chorizo,

sino que ahora está la bollería industrial,

los zumos azucarados.

Yo creo que es...

Lo que hay que hacer es educar a las familias, claro.

Muchas veces, hoy por hoy,

el cuidado de los niños,

a veces los padres no estamos tanto como quisiéramos

por el trabajo,

y es mucho más fácil darle al niño un bollo,

que sabes que no protestará, que obligarle a comerse un bocadillo

o comerse una fruta,

que requiere su tiempo, su esfuerzo y pelear con el niño.

Para los padres, ¿qué hacemos?

¿Subimos el precio de los dulces, como en algunos países?

¿O qué se os ocurre? -A mí no me parecería mal

subir el precio de toda alimentación no sana.

Es igual que si sube el precio del tabaco.

Subir el precio de toda alimentación perjudicial.

Pero el problema, donde hay que educar,

fundamentalmente, es a los padres,

lógicamente. El niño come lo que el padre le da.

Yo estoy harto de ver

muchas veces en cochecitos

a niños con 13 o 14 meses con una bolsa de gusanitos.

El niño ni ha empezado a hablar, a decir: "Yo quiero eso",

y tiene una bolsa de gusanitos. -Los biberones con zumos.

Eso es muy frecuente también. O Coca-Cola he visto yo.

Las Coca-Cola. Esto está desencadenando

en que no solo tenemos jóvenes obesos o niños obesos,

sino que eso desencadena

que la diabetes tipo dos, la que se asocia

a la obesidad, que hasta ahora solo la veíamos en adultos,

esté aumentando en los niños. Dejar claro

que la diabetes más frecuente en la infancia

sigue siendo la tipo uno, que es inmune.

Es que el páncreas se destruye,

y no tienes insulina y no asimilas la glucosa.

La diabetes tipo dos, la que se asocia a la obesidad,

se asocia a una resistencia a la insulina.

Más o menos...

¿Qué es resistencia? La resistencia,

para que más o menos se entienda,

es como si la célula que tiene que ser sensible

por medio de la insulina a comer glucosa,

por así decirlo, a comer azúcar,

al estar rodeada de grasa, la insulina no llega.

Entonces, no hace su efecto.

Entonces, esa célula no es capaz de comerse el azúcar

y el azúcar se acumula en la sangre y tiene ciertos trastornos.

Además, el azúcar es

el combustible fundamental para que funcione la célula.

Si no tiene eso, debe tirar de otras cosas,

que conllevan los trastornos que se asocian a la diabetes.

Entonces, estamos viendo que cada vez más

estamos diagnosticando diabetes tipo dos,

con las consecuencias que eso trae.

La diabetes tiene alteraciones a medio plazo en las arterias,

en el corazón, en los riñones, aumenta el colesterol...

Empezamos a ver esos problemas en niños.

Antes era una enfermedad de adultos. Y es secundario

al aumento de la obesidad.

-Claro, y no solo eso, sino que,

uniéndolo con lo que decías del "bullying",

la obesidad puede ser un motivo de acoso a un niño.

Así que no son solo consecuencias físicas,

sino también psicológicas. La puerta de entrada

de los trastornos de la conducta alimentaria,

de la anorexia y la bulimia, a veces es en niños que eran obesos,

o niñas que han empezado

a hacer una dieta, y al final se pasan de estrictos con la dieta.

Con lo cual, esto tiene consecuencias físicas

pero también pueden conllevar trastorno mental.

-Y lo que deriva de desarrollar una enfermedad crónica,

como es la diabetes.

Se estima que de los niños diabéticos tipo dos,

hasta casi el 60 por ciento

interrumpen su seguimiento a lo largo de los años.

Al final estás desarrollando una enfermedad crónica

a una edad muy temprana, con todo lo que eso conlleva en carga.

Sí. Será de las pocas enfermedades crónicas

que realmente puedan tener... -Sí. Hay varias.

Está la diabetes. Los niños con diabetes.

Más tipo uno, pero también tipo dos.

Y después tenemos otra enfermedad muy frecuente, que es el asma.

Pero bueno, el asma es también

una enfermedad crónica, aunque es verdad

que en los niños, cuando ya madura el pulmón,

muchas veces mejora. Incluso puede desaparecer.

Pero también es otra enfermedad

con la que los pediatras luchan cada día.

Por cierto, quiero aprovechar para hacer mención

al gran nivel de la pediatría que tenemos en España,

tanto en hospitales como en centros de salud.

De las mejores del mundo.

Damos paso a la primera pregunta de los espectadores.

He leído en revistas

que la compañía de animales, como perros,

puede ayudar a la mejoría de los niños.

Esto, debido a que sus defensas son bajas,

el hecho de que el perro les lama, ¿no puede afectarles?

Yo creo que la pregunta se refiere sobre todo

a pacientes con las defensas bajas, ¿no?

Estamos hablando... Entiendo yo que se refiere

a niños con leucemia, en los que muchas veces

es necesario quitar todas las células de la sangre,

incluidas las defensas, para quitar todas las células malas,

las células cancerígenas, y después

ponerles una nueva médula sana.

Entonces, entre que se la quitas y prende

la nueva médula ósea y es capaz de regenerar las defensas,

esos pacientes no se pueden defender contra ninguna enfermedad.

Normalmente, estos pacientes están aislados.

Donde se hacen trasplantes están aislados.

Incluso el personal que entra, entra con mascarillas.

Es que no tienen ninguna capacidad de respuesta

contra ningún tipo de infección.

Cualquier infección que para nosotros sería banal, en ellos no.

Ahora, eso es una cosa que ya de por sí nos preocupamos

de que estén aislados y de que no estén expuestos a riesgos,

y luego hay enfermedades

en las que no inmunodeprimes o no quitas las defensas

de forma tan salvaje a los pacientes,

en las que no hay problema en que estén con animales,

siempre que esos animales estén cuidados.

Otra cosa son los animales callejeros que no sabes si están vacunados,

que pueden transmitir... Pero los animales cuidados...

De hecho, para muchas enfermedades crónicas

y para enfermedades psiquiátricas y demás...

-El autismo.

...las terapias con animales son muy clásicas

y tienen muy buenos resultados.

Y hablando un poco de terapias psicológicas, damos paso

a otra pregunta de los espectadores.

Tengo un amigo con dos hijos.

Uno de ellos, el pequeño, está afectado de leucemia.

Y su hermana mayor está muy afectada.

Está como deprimida, llorando, y le plantea a su padre...

Porque ella piensa que también puede tenerlo.

Entonces, no sé si sería conveniente

que fuera a terapia ella también, ¿no?

Bueno, yo no sé si la hermana tendría que hacer terapia.

Habría que ver cómo evoluciona esa hermana.

Porque generalmente, cuando se diagnostica una enfermedad grave,

hay un impacto psicológico importante,

tanto para el niño como para la familia.

Y la hermana... Con los hermanos de los niños

con enfermedades crónicas debemos tener cuidado.

Primero, porque a veces,

si son pequeños y no saben lo que pasa,

sienten que hay mucha más atención a su hermano que a él.

Eso es algo que debemos saber gestionar.

Y luego, como en el caso de esta pregunta,

que realmente pueda pensar que la enfermedad también la tenga él

y entienda el sufrimiento de su hermano y lo comparta así.

Yo no sé si terapia, pero pendiente de la evolución sí.

Pero ¿cómo vive un niño la muerte?

La muerte de un hermano o algo así. Desde luego,

con mucha tristeza y mucha dureza. Todo depende también de la edad.

Por debajo de los tres años

uno entiende la pérdida, que alguien no está.

Y no es hasta los cinco o siete años

cuando se empieza a comprender la muerte,

y lógicamente con tristeza.

Lo único, que hay que hablarlo con ellos con tranquilidad,

explicarles lo que pasa,

y que elaboren el proceso de duelo con los padres.

Este tema preocupa mucho en la calle a nuestro público.

Vamos a dar paso a la tercera pregunta.

En el caso de que los niños nos pregunten sobre su enfermedad

y lo duro de su proceso, ¿cómo reaccionamos?

¿Les contamos la verdad, o lo podemos decorar un poquito?

Realmente, al niño, igual que al adulto,

hay que contarle la verdad. Siempre la verdad.

Pero hay que adecuarlo a la edad y a la situación del niño.

Pero nunca se debe mentir.

¿Si de alguna manera hay que maquillar un poco la información?

Yo no pienso que sea maquillar,

pero la información lo lógico es darla poco a poco.

Siempre de menos a más.

Además, que el niño, como decía el doctor Casado, acepta mucho mejor

la enfermedad que un adulto. Muchísimo mejor.

Sí. Aceptan mejor las novedades. Claro.

Y mucho mejor que sus padres. Entonces,

además, al tener la información,

el niño puede participar en la propia enfermedad.

Y cuando son niños mayores, en las propias decisiones,

que también tienen derecho a ver...

"Oye, que hay esto y esto".

"¿Qué piensas tú que es mejor, o qué crees que prefieres?".

Qué tipo de tratamiento. Es importante que ellos

participen de su enfermedad.

Nunca mentir, decir la verdad, igual que con los adultos.

Si no, poco a poco.

Pero siempre hay que dar la información.

Pero no es lo mismo un niño de cuatro años que uno de ocho.

Claro. Por eso la información hay que adaptarla a su edad.

Pero la información hay que darla. Y otra cosa que hay que hacer

es no dar información si el niño no quiere que se la demos.

Hay que aceptar el derecho de alguien

a no querer ser informado. O sea,

que si no te preguntan, no... Adecuarse al ritmo, ¿no?

Y luego decimos que hay que darles la información,

pero también recoger las emociones. No tanto lo racional,

"te voy a contar lo que te pasa",

sino que si el niño se pone mal, triste,

o tiene cualquier tipo de sufrimiento,

de impacto emocional llamativo, miedo, ira, reacciones típicas,

que no tapemos esas emociones y que puedas expresarlas libremente.

Eso a los padres les pone en una posición difícil,

porque sufren por un lado, tienen que estar pendientes del niño,

y a la vez tomar muchas decisiones.

Por eso lo que decíamos,

que la familia también es muy importante a recoger

cuando un niño tiene una enfermedad crónica.

Y también cómo cuidarse, ¿no? Un niño con enfermedad crónica.

Debe aprender lo que puede hacer o no.

-Por eso es muy importante

que tenga la información para que participe en su cuidado.

-Y sean responsables.

Al final, en adultos es muy parecido.

Tendemos a transmitir un poco...

-Para afrontar el estrés

debemos intentar transmitirles seguridad y confianza.

Y lo que cada día se hace más, que vemos los hospitales pintados,

payasos que van a hospitales... Humanizar la existencia.

Un niño que está mucho tiempo ingresado,

cuanto más humano sea el trato, mejor.

Pues muchas gracias

a los tres por estar aquí,

para hablar del niño, que suelen ser niños sanos,

y la incidencia de problemas graves es muy baja.

Hasta el próximo programa.

Grandes avances tecnológicos.

Ahora podemos sustituir cómo funciona el pulmón

haciendo que una máquina

haga respirar al niño 20, 30, 40 o 500 veces cada minuto.

Podemos sustituir el corazón

por un corazón artificial que dure unas horas, unos días,

o hasta semanas.

Podemos sustituir con máquinas el riñón.

Podemos sustituir muchas partes del cuerpo,

apenas sin riesgo.

Podemos limpiar la sangre constantemente

de infecciones, de anticuerpos.

Podemos hacer muchas cosas que en el pasado no eran posible,

y tenemos medicamentos

que son verdaderamente impresionantes,

para que trabaje mejor el corazón, para que los microbios se mueran.

Tenemos grandes avances. Pero el mayor avance

es que hemos entendido que los niños, para curarse,

necesitan afecto.

Y que los niños en la UVI necesitan estar con sus padres.

Y necesitan ver luz.

Porque cuando los niños se quieren curar, se pueden curar.

Ahora los niños de la UVI apenas se mueren.

Se mueren solo 2 de cada 100 niños,

en torno a eso. En el pasado se morían

la mayoría de los niños enfermos críticos.

Ahora no, sobreviven. Y sobreviven bien.

Música

Programa especial el de hoy.

Pero es que cuando una enfermedad

obliga a ingresar a un niño en un hospital,...

relativizamos.

Me gustaría hablarles de unas personas

que llevan a esos hospitales

una medicina que no se vende en farmacias:

la risa.

Como decía Chaplin, la risa es un tónico,

un alivio, un respiro,

que permite apaciguar el dolor.

Qué gran payaso Chaplin.

Por cierto, que yo no entiendo

por qué usamos la palabra payaso cuando queremos insultar a alguien.

Si a mí me llaman payaso, la verdad, me enorgullezco.

Ahora, si me llaman tertuliano, me cabreo.

Si la palabra payaso se emplea

para definir a alguien que hace las cosas mal,

que es torpe, que se equivoca,

creo que deberíamos empezar a usar en su lugar

otras palabras:

diputado, banquero,

líder sindical o empresarial, juez... El payaso

pinta su cara para limpiar su espíritu.

La frase es de Pepe Tonetti,

uno de los grandes payasos que ha habido en este país.

Y por eso la recuerdo:

porque pido un respeto por los payasos.

Y sobre todo por esos payasos

de nariz roja y bata blanca,

que inyectan jeringuillas de optimismo

a los niños hospitalizados.

Muchos de ellos, además, lo hacen de modo altruista.

Y solamente con que una de sus muecas

sirva para hacer sonreír a uno de esos niños,

su vida entera habrá merecido la pena.

Sí, igual me he puesto hoy un poquito trascendente,

pero es que... la risa es una cosa muy seria.

¡Tachán!

Música

En el programa de hoy hemos hablado

de las enfermedades de los más pequeños.

Desde los más comunes, como la obesidad o la diabetes,

hasta las menos frecuentes en niños: el cáncer o la leucemia.

Muchas de las enfermedades se podrían evitar

si los niños mantuvieran hábitos más saludables:

una dieta sana y equilibrada

es clave para reducir casos de obesidad y de diabetes.

Además, otras infecciones, como la tosferina,

están en el calendario vacunal

del programa del niño sano de la sanidad española.

La fiebre es un síntoma y no una enfermedad.

No hay que alarmarse demasiado salvo que sea muy alta.

Supone una de las urgencias pediátricas más frecuentes.

Hay que ir inmediatamente a Urgencias

cuando un menor traga accidentalmente un cuerpo extraño

o ingiere sustancias tóxicas, como productos de limpieza.

La actuación inmediata es fundamental

para evitar males mayores.

En el próximo programa hablaremos de la sordera,

un trauma que afecta

a más de 1,5 millones de personas en España,

y que en ocasiones es tratada de forma frívola

por quienes no la padecen.

Pueden seguirnos en Twitter, Instagram o Facebook.

O si lo prefieren, a través de la web rtve.es,

donde podrán disfrutar de los contenidos del programa

y estar a la última con el blog de nuestros médicos de cabecera.

Y como en cada programa, la frase de Jardiel Poncela

es la mejor despedida:

la vida es una buena experiencia,

y la experiencia, como decía el escritor,

es la única enfermedad que no se contagia.

Hasta el próximo programa. Adiós.

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El ojo clínico - El niño enfermo

27 may 2017

En esta ocasión El ojo Clínico nos presenta el tratamiento a seguir, a nivel hospitalario, de los niños enfermos, sus necesidades emocionales durante la hospitalización y su evolución psicológica.

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