El Ojo Clínico La 2

El Ojo Clínico

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Para todos los públicos El ojo clínico - La esquizofrenia - ver ahora
Transcripción completa

Con los años, el ojo envejece. Aparecen un montón de problemas,

algunos de los cuales es difícil detectar al inicio

y solo cuando ya hay daños irreversibles

es cuando son evidentes.

El glaucoma..., bueno,

puede tener distintos orígenes.

Pero bueno, lo que es...

Lamentablemente se conoce como una enfermedad silenciosa.

No avisa.

Preparamos al paciente previamente con una litotomía.

Un pequeño agujero en el iris

que comunica las dos partes de la cámara anterior

y la posterior, de manera que no haya este problema de glaucoma.

No siendo un órgano vital,

es un órgano tan fundamental

que la mayoría de la información que nos llega

nos llega por la vista.

Por eso hay que estar muy pendiente de ella,

y revisarla ya desde la infancia.

Ahora mismo, para el ojo

hay multitud de soluciones para multitud de problemas.

Sintonía del programa

Hoy en "El ojo clínico" nos ocupamos de la esquizofrenia,

una compleja enfermedad que no solo afecta a quien la padece,

sino también a su entorno más cercano

por la gran dedicación que conlleva el paciente.

Afecta aproximadamente a un 1 por ciento de la población,

independientemente del sexo o raza.

Suele iniciarse entre los 15 y los 30 años en los hombres

y entre los 25 y los 35 años en las mujeres,

y suele aparecer con más frecuencia en los varones.

Hay síntomas que pueden indicar el inicio de la enfermedad:

dificultad para la concentración y la atención,

mayor tristeza y ansiedad,

dificultad para dormir,

tendencia al aislamiento y un deterioro del cuidado personal.

En el reportaje de hoy seremos testigos

de la realidad a la que estos pacientes se enfrentan día a día.

En la entrevista, una persona significativamente valerosa

hablará con Carlos Dávila

sobre su difícil convivencia con la esquizofrenia.

Además, contaremos con la aportación

de la especialista en salud mental la doctora María Inés López-Ibor,

y con el sobrecogedor testimonio

de un paciente con esquizofrenia paranoide.

¿Quién es el personaje histórico de hoy?

Es Juana I de Castilla, más conocida como Juana la Loca.

Durante casi 50 años, la reina que pudo ser de España

estuvo confinada en un palacio de Tordesillas,

según algunos historiadores,

víctima de una conspiración de sus parientes más poderosos.

Según otros, a causa de una innegable enfermedad mental

que bien podría tratarse

de un trastorno esquizoafectivo. Les ofrecemos todos los detalles

de la vida de la peculiar infanta de Castilla.

Música

¿Creen ustedes que se volverían locos

si les encerrasen en un psiquiátrico durante casi 50 años?

Nuestro personaje histórico de hoy, Juana I de Castilla,

estuvo confinada en Tordesillas,

recluida forzosamente, arrebatada de desamor y melancolía

nada menos que 46 años.

En esta villa castellana

donde España y Portugal se repartieron el mundo,

sufrió encierro la hija de los Reyes Católicos.

Pero ¿estaba realmente trastornada

o fue víctima de las ambiciones de su padre,

de su esposo y finalmente de su hijo Carlos I?

En mi opinión, no hay duda de que Juana la Loca

tuvo un trastorno mental que debutó en su madurez.

Es cierto que el encierro al que fue sometida

durante gran parte de su vida no fue el tratamiento ideal,

y probablemente respondió más a razones políticas que de salud.

Infanta de Castilla y Aragón,

nacida en 1476,

recibió una educación con fuerte orientación humanística

por empeño de su madre, la reina católica,

que sabía lo difícil que era para una mujer

encumbrarse en una sociedad dominada por hombres.

La infanta castellana destacó en danza, música,

y el dominio de las lenguas romances.

Desde muy niña surgió el enfrentamiento con su madre,

con una resistencia de Juana

a comportarse como una joven piadosa,

poco respetuosa con los usos que imponía

la severa corte castellano-aragonesa.

Juana se mostraba como una persona religiosamente diferente,

algo que a su madre la soliviantaba en extremo.

Con 19 años contrajo matrimonio con Felipe,

archiduque de Austria, duque de Borgoña y Brabante,

que ha pasado a la historia como el Hermoso.

Juana, cuentan los cronistas,

tenía una enfermedad perfectamente caracterizada:

los celos. Eso le provocó una obsesión

en la que basaron sus imputaciones

tanto su padre como su propio hijo, Carlos.

No es un tema baladí.

Juana fue reina de Castilla desde el año 1504,

fecha del fallecimiento de su madre,

hasta el año 1555, año de su fallecimiento.

Es cierto que su reinado

estuvo en manos primero de su padre, Fernando el Católico,

y después en manos de su hijo, Carlos V.

En 1509 fue llevada a Tordesillas a su palacio-prisión.

Allí acudieron para que encabezase la rebelión

los comuneros de Castilla, Padilla, Bravo y Maldonado,

que exigían a Carlos I más respeto por las instituciones castellanas.

La negativa de Juana y su lealtad a Carlos

no fue reconocida por este, que volvió a encerrarla

en unas condiciones realmente extremas,

de las que presumían su vigilante, el marqués de Denia,

Bernardo de Sandoval, que en carta dirigida al emperador

revelaba que Juana permanecía encerrada

y que pretendía ver a los grandes para quejarse de cómo estaba.

El marqués la llevaba siempre vestida de negro,

e insistía, allí donde le querían escuchar,

que Juana padecía una evidente incapacidad mental.

Casi nadie podía visitarla.

Los pocos testimonios que quedan de aquella época

describen que Juana padecía graves dificultades en las piernas

que llegaron a paralizarse,

y que el carácter de Juana oscilaba entre la euforia y la melancolía,

presa, quizá, de un trastorno depresivo severo

que puede definirse hoy como esquizoafectivo.

Es muy posible que Juana tuviera un trastorno esquizoafectivo,

en el que se conjugan

una serie de síntomas sugerentes de esquizofrenia

con trastornos afectivos, como la depresión y la manía.

Mucho se ha dicho sobre los celos,

pero es muy improbable que los celos fueran la causa de su locura.

Más bien, los celos debieron formar parte

de la patología psiquiátrica de Juana la Loca.

Nunca han cesado las especulaciones sobre su probable esquizofrenia.

Al morir Felipe el Hermoso, la reina Juana de Castilla

inició una procesión por todo el reino

con el ataúd del rey a la cabeza. Durante casi un año,

Juana caminó pegada al catafalco de su esposo

en un cortejo fúnebre

que despertó asombro y miedo entre la población castellana.

Al final de su vida se negaba a comer,

no se peinaba, ni tan siquiera se aseaba o vestía,

y se negaba a oír misa.

El rey Felipe II envió a San Francisco de Borja

a averiguar el porqué de su negativa a ir a la iglesia.

Juana I de Castilla murió en 1555 a los 76 años

tras haber permanecido confinada casi medio siglo,

luchando, como ella misma proclamaba,

por ser buena hija, buena esposa y buena madre.

En España, unas 400 000 personas padecen esta enfermedad.

¿Qué les sugiere la palabra esquizofrenia?

¿Conocen de alguien que sufra esta patología?

¿Suelen notar estigmatización o discriminación social

en este tipo de pacientes?

La esquizofrenia me parece que es un trastorno mental

y un trastorno de la personalidad.

Sé qué es la esquizofrenia, a grandes rasgos.

Conozco a una persona que la ha sufrido.

Se ha estado medicando, y más o menos la controla.

La esquizofrenia es una enfermedad mental.

Y... a ver, sí, conozco a alguien,

o a través de alguien, sí.

Tengo referentes de esquizofrenia o de enfermedad mental en general.

Es una enfermedad mental que altera el estado de conciencia

y también de actuación para la vida cotidiana.

Las enfermedades mentales están mal valoradas,

o estigmatizadas, como has dicho,

porque son algo de lo que no tenemos mucho conocimiento, en general.

Nos cuesta enfrentarnos siempre a lo que desconocemos.

Creo que están estigmatizadas estas enfermedades

porque hay desconocimiento de la gente, en general.

Lo que debemos hacer es intentar integrar a estas personas

y cada vez ir haciendo este tema más sociable.

Está estigmatizada, creo yo,

porque tienen un comportamiento

distinto del habitual en la sociedad, y la sociedad no admite eso.

Quizá por tanta película que hemos visto.

Suena como a peligrosidad,

como que las personas que conviven

con personas que tienen estas enfermedades mentales

pueden sufrir agresiones y todo esto.

Y luego, son personas que están alejadas de la realidad,

con lo cual, convivir con ellas debe ser muy complicado.

En los últimos años, la hipótesis más extendida

sobre el origen de la esquizofrenia

apunta a que es una enfermedad del desarrollo cerebral

durante la época prenatal. Este desarrollo

es un proceso minuciosamente programado genéticamente.

Se cumplen varias cosas.

Primera: proliferación y migración neuronal.

Segunda: formación de conexiones entre neuronas.

Tercera: una fase regresiva en la segunda década de la vida

en la que se produce la muerte programada de neuronas.

Es lo que se denomina poda neuronal.

En esta última fase

se eliminan algunas conexiones erróneas o redundantes

mientras que se estabilizan otras.

En la esquizofrenia puede existir

un trastorno prenatal del desarrollo cerebral de causa genética.

El inicio de los síntomas se observa en la adolescencia tardía,

cuando las estructuras implicadas alcanzan su madurez funcional

y comienza la citada poda de neuronas.

Hace 20 años, en nuestro país

y en espacios de TVE como en "A su salud"

el doctor Mariscal se ocupaba extensamente

de esta enfermedad, de sus orígenes y de los tratamientos.

El término esquizofrenia apenas tiene 100 años de vida,

aunque esta enfermedad es tan antigua como el hombre.

Fue en España, y concretamente en Valencia,

y gracias a un fraile mercenario, el padre Jofré,

que en 1409 creó el primer centro psiquiátrico

humano y científico para estos enfermos mentales.

Grito

Un loco gritaba... y nadie le oía.

Porque es preciso pegar el oído muy suavemente

para conocer el secreto y la voz de la locura.

O acercar el ojo a lo que de otra manera

sería indescifrable, indiscernible.

Trueno

En el misterio de la locura

está la llave del hombre.

Los enfermos de esquizofrenia eran considerados,

hace relativamente poco tiempo, como unos locos, como unos lunáticos.

La sociedad no les ha tratado bien,

yo creo que por desconocimiento de la enfermedad.

Comenzó a pasarme con 17 años, cuando estaba viviendo

con mis padres, y fue la gente la que se dio cuenta

del problema que estaba teniendo.

Más que tú mismo. Tú te notas raro,

y hay cosas que no son como deberían ser.

Pero quien más se da cuenta es la familia.

Yo, por ejemplo, salía a la terraza dando voces.

Cosas que las ves tú y dices:

"A este le pasa algo que no corresponde".

Todo lo que me ha pasado me lo creo. Luego tú te das cuenta

de que esas cosas no pueden pasar

si no la produce algo de esto.

Un brote psicótico o algo de esto, no te das cuenta.

Como lo estás viviendo tú, se dan más cuenta los demás.

En la esquizofrenia no hay ningún síntoma que sea específico.

Personas que padecen esquizofrenia tienen síntomas positivos:

alucinaciones, voces, delirios...,

y síntomas negativos, que es todo lo que dejan de hacer:

la apatía, el sentirse aislado, el dejar de comunicarse...

Y ninguno es específico de esta enfermedad.

Con lo cual, a veces se confunde.

La esquizofrenia tiene estigma. Lo tiene todo lo desconocido.

Y cuando un paciente tiene un episodio

en el que tiene síntomas positivos, como alucinaciones o delirios,

a veces interpreta mal la realidad

y a los demás nos da miedo. Hay muchos trabajos que demuestran

que las personas con esquizofrenia son menos violentas que el resto.

Mucho menos. Si nosotros les tratamos el síntoma,

ellos no van a responder a esa voz o a esa ideación delirante.

Entonces no son nada...

Son mucho menos que la población general.

Lo que pasa es que hay una tendencia a creer

que sí que lo son, porque muchas veces,

cuando hacen algo en respuesta a una voz,

pues salen en los periódicos como muy alarmante.

La esquizofrenia sufre la estigmatización de la sociedad.

La tendencia a negar laposibilidad de padecer una enfermedad mental

propicia el rechazo a pedir ayuda profesional.

En consecuencia, el retraso en la detección

y el inicio del tratamiento.

¿Qué debemos hacer?

Organizaciones como la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares

de Personas con Esquizofrenia pretende dar respuesta

a la problemática que presenta este grupo de pacientes,

y también la ayuda que precisan sus familiares.

"Querido diario: llevaba tiempo muy triste,

tomando medicación para la depresión".

"De jovencita escuchaba voces que me decían

que era mala persona, que no valía para nada. Estaba asustada".

"Ingreso en la planta psiquiátrica de adultos

con tan solo 16 años".

"Lo paso fatal".

"Tengo que dejar el colegio mientras seguía mi tratamiento".

"Me sentía incomprendida, sin entender bien qué me ocurría".

Sufre esquizofrenia.

Es inteligente y necesita expresar lo que siente,

pero teme los graves estigmas que recaen injustamente

sobre las personas que padecen alguna enfermedad mental.

Sobre todo desde que en los años 80 se cerraron los llamados manicomios.

Desde los 80

es cuando ocurre un proceso en España

que es la desinstitucionalización,

que es que las personas con enfermedad mental grave

estaban en instituciones psiquiátricas encerradas,

y se intenta cambiar el paradigma

de que no tienen que estar encerradas,

sino que deben recuperarse.

Cuando empiezas con la enfermedad,

no tienes ni idea de lo que debes o no debes hacer.

Entonces necesitas quien te lo diga.

Porque es un mundo nuevo, y no sabemos de qué va el asunto.

"Pasaron los años, y cuando me dieron el alta en el hospital, me hablaron

de la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares

de Personas con Esquizofrenia. Es necesario el apoyo,

la ayuda y la comprensión".

"Allí conozco a un gran grupo con el que me siento muy a gusto".

El que más padece es el enfermo,

que no sabe qué le pasa, por qué le pasa,

que se ve un bicho raro,

que sus amigos a lo mejor igual empiezan a dejarle de lado,

o empieza él a aislarse.

A través de las actividades, nosotros vamos creando con ellos

ese horario, ese sentido al día a día,

que poco a poco les hace salir de la desmotivación,

de la falta de energía...

Encontró un refugio en el amplio abanico

de actividades y posibilidades que ofrece la asociación.

"Me encantan las clases de habilidades sociales".

-Estos elementos que estamos viendo:

la postura, la mirada, la distancia interpersonal...

-"Y las clases de pintura".

"Es muy útil para amigos míos aprender autonomía en la cocina".

-¿Creéis que como lo hace es una manera correcta

de cortar un tomate? -No.

¿Por qué? -Porque se va a cortar los dedos.

-Se puede cortar los dedos. Y también podemos destrozar la pieza.

Bien. Lo estás haciendo fenomenal.

-"También es importante que tengan el servicio a domicilio

para los momentos especialmente complicados".

-La persona tiene muchos temores,

muchas dificultades, y ahí es importante

que podamos intentar echar un cable y ayudar,

yendo a su casa.

Intentando ayudar desde el domicilio,

y con la familia. Estás haciéndolo

muy bien, y poco a poco veo cómo vas superando todos esos miedos.

Para muchos familiares,

esta asistencia domiciliaria es fundamental,

ya que gracias a ella han conseguido superar

las fases más complicadas de la enfermedad.

Aquí pedí ayuda, y vino un psicólogo de aquí a mi casa,

porque no quería salir.

No tomaba las medicinas, y luego, intento de suicidio,

y no quiso... Estaba muy encerrado en casa.

Entonces, aquí acudí y aquí me ayudaron.

"Actualmente me encuentro muy bien. Hago vida normal,

estoy en el servicio de inserción laboral buscando trabajo".

Después de tener sus primeros brotes

o de estar en un proceso de recuperación largo,

las personas deben volverse a conocer en qué situación están,

y qué conocimientos y habilidades mantienen.

Lo primero es hacer un perfil.

"Espero no tener que esconder mi rostro por miedo al rechazo".

La enfermedad ha estado vinculada a una serie de prejuicios sociales

que suelen determinar al enfermo con esquizofrenia

como agresivo, raro, impredecible, débil,

vago, improductivo, con el que no se puede razonar,

crónico y culpable de su enfermedad.

Para analizar este estereotipo, un paciente esquizofrénico

ofrece su testimonio en la entrevista con Carlos Dávila.

Música

Pese a tratarse de una simple enfermedad, como cualquier otra,

desde la antigüedad más remota

la esquizofrenia se ha tomado como una patología

que puede resultar vergonzante,

que cuesta reconocer a las personas que la padecen

o incluso a las que la han superado.

En este programa hemos encontrado a una persona

que se ha prestado con enorme consciencia

pero con evidente cautela

a contar públicamente sus padecimientos,

sus incomprensiones y hasta su marginación social.

Por eso, su presencia en "El ojo clínico" de hoy

reviste especial valor,

y le pedimos testimonio por una sencilla razón incluso pedagógica:

la de poder convencernos de que esta patología,

tan singular como cualquier otra, tiene tratamiento,

y se puede convivir con ella

siempre y cuando los pacientes se ajusten a las pautas

que sus médicos les ofrecen.

Fernando, primero, enhorabuena y gracias por estar aquí.

Por hablar de tu enfermedad, que al fin y al cabo

es una enfermedad tan peculiar como otra cualquiera.

Por eso, gracias por estar aquí, con tu cara, que no pasa nada.

De nada. Y...

Trabajas, ¿no? Sí.

En la Confederación de Salud Mental de España,

en el sector de la salud mental,

y en el ámbito de asociaciones,

que son muy importantes, porque ayudan mucho.

Claro. Funcionalmente ayudan mucho.

Sí, la verdad. Trabajas y te machacas.

Porque te veo que estás hecho... Bueno, practico gimnasia y deporte

habitualmente. ¿Cuándo tuviste el primer problema?

¿Cuándo notaste el primer problema?

Bueno, el primer problema fue...

¿Qué años tienes, Fernando? Tengo 37.

Y estás soltero. Estoy soltero, sí.

Se dice: "Gracias a Dios". Y sin compromiso. Sí.

Y bueno, pues...

Bueno, particularmente,

empecé con problemas a los 18 o 19 años.

Pero el diagnóstico de este problema de salud mental

que es la esquizofrenia

fue... hace cuatro años. En 2012.

¿Tienes antecedentes familiares de esquizofrenia?

¿Tus padres, quizá? No. La verdad, no.

La verdad es que... no, de este problema, no.

¿Y qué te llamó la atención, a ti o a la gente a tu alrededor?

Bueno, más que yo, en ese momento

ellos se sentían igual que yo: confundidos.

Se sentían confundidos.

Tú te sentías... Muchos enfermos dicen "perdidos".

Desde luego que...

en unas circunstancias que no eran óptimas, desde luego.

Cuéntamelo un poco. ¿Cómo fue aquello?

Bueno, la verdad, yo me sentía...

quizá perseguido.

Me sentía...

como si los demás no...

Como si no... No sé bien cómo responder a esto.

¿Tenías un pensamiento confuso? Sí.

Efectivamente. Pero confuso no,

sino que... digamos que...

tenía suspicacia.

Pensaba que... Hay muchos suspicaces

que no tienen nada, y no se tratan. Sí. Suspicacia,

bastante elevada, ¿no?

Problemas de pensar que todo el mundo está en tu contra,

o que tu familia no te quiere. Y sin embargo,

te quería un montón. Efectivamente.

¿Y creencias falsas tenías?

¿Qué creías que no era real, por ejemplo?

¿Que no era real? Sí. Alguna cosa

que no fuera real, que para ti lo era.

Pensaba mucho en la maldad de las personas,

cuando realmente... Estabas muy orientado,

entonces. Estaba muy desorientado, sí.

No, yo creo que orientado. No.

Todo lo contrario. Pero así era.

Por la maldad de las personas te sentías acosado, ¿no?

Sí. Realmente sí.

Creía que todo el mundo tenía más maldad

de la que realmente... uno tiene, que es poca.

Son síntomas psicológicos,

pero síntomas físicos, por ejemplo: ¿tenías ruidos?

Bueno... Alucinaciones auditivas.

Las he podido tener, sí. En algún momento de mi vida, sí.

Eso en todo caso te ha pasado. Sí.

Y ahora estás perfectamente tratado. Sí.

Estás perfectamente estable, trabajas...

Haces tu vida normal. Sí.

Y te encuentras perfecto. Sí.

Y estás en condiciones de poder trabajar...

Bastante positiva, sí.

Eres positivo. Sí.

Ves la vida positivamente.

Efectivamente. Creo que hay que cuidarse, sin duda,

porque es un problema de salud mental

que hay que cuidarlo,

porque bueno, es importante

seguir las directrices

de las personas que conocen la enfermedad,

que tú también debes aprender a conocerla,

y a llevar una vida bastante...

Digamos, más tranquila.

Y si tienes que hacer tres cosas,

pues haces dos.

Si tienes que hacer cinco, cuatro.

No agobiarte. Efectivamente.

Tomarte la vida con más calma.

¿Tú tienes la percepción de que algún día puede pasarte algo?

No. Ya no.

Y antes la tenías, ¿no? Sí. En su día la tuve, claro.

Cuando tuve el brote psicótico,

pues sí, claro que la tuve. Pero porque

te sientes vulnerable y piensas que todos están en tu contra.

Claro, es absolutamente irreal, pero ponte en mi piel, ¿no?

Eso es como pensar que todo el mundo quiere hacerte daño.

Es un sufrimiento muy grande.

La gente está equivocada con vosotros.

Creen que tenéis doble personalidad, que es

como míster Hyde y el doctor Jekyll. Sí. Estoy de acuerdo.

La verdad es que no.

Tú eres siempre el mismo. Sí, yo soy siempre el mismo.

Lo que pasa es que bueno,

cuando uno pasa por una etapa

o no está bien medicado,

o comete excesos que no se deben cometer

padeciendo este problema de salud mental,

pues sufre, y sufre mucho.

¿A qué excesos te refieres?

No puedes beber alcohol,

no puedes hacer algo que... Hay determinadas personas

que tampoco deberían hacerlo, pero lo hacen, ¿no?

Me refiero a excesos... sobre todo a beber alcohol,

consumir alguna sustancia que no es recomendable para nadie.

Estimulantes. Estimulantes, o psicotrópicos.

Como decirte, los porros. Siempre con el médico

al lado. Siempre que estés seguido por el médico,

que te dé las pautas a seguir en tu tratamiento y en tu vida.

Efectivamente.

Con el médico, y con los profesionales de la salud.

Y con las asociaciones, que te apoyan mucho.

Te apoyan mucho, porque... te entienden,

son profesionales como la copa de un pino...

¿Te sientes protegido por las asociaciones?

No protegido exactamente. Me siento agradecido.

Y relacionado. Sí. Pero sobre todo, agradecido.

Y me decías al principio que lo principal es tener

buena salud laboral y profesional. Sí.

Es muy importante. A ver, cuéntame eso.

Bueno...

¿Tú antes trabajabas, estudiabas...? Yo, sí,

he trabajado bastante...

¿Estudiaste? También estudié.

Estudié Administración y Dirección de Empresas.

No terminé, estoy en ello.

Y bueno, pues...

Claro que es muy importante,

porque es importante mantener la mente ocupada.

Estar activo, siempre tener ilusión,

y cómo no,

ganas de salir adelante y de tener una vida propia plena.

¿A qué le achacas que te pasara esto a ti?

No, eso pienso que es genético. Que es genético.

De eso se están dando cuenta ahora los investigadores.

Pero ¿hay algún desencadenante,

algún episodio en tu vida que te saliera mal...?

La verdad es que no. No. Todo te salía bien.

Y de pronto... No es que todo te saliera bien,

sino bueno, que te empiezas a agobiar,

eres un poco más nervioso, y simplemente eso es lo que...

La sintomatología,

cuando estás nervioso y tienes predisposición genética,

pienso yo, a esto, pues... Por eso te preguntaba

si tus padres o tus abuelos... No.

¿Tienes hermanos? Sí, un hermano.

¿Qué relación tenéis?

Muy buena, sí. ¿Y con tus amigos?

¿Son tus amigos de antes?

Los he cambiado. He cambiado de amistades, sí.

Pero básicamente por no tener cosas en común.

El ocio es distinto, quizá.

Y otro de los malos tópicos que existen sobre vosotros,

es que sois agresivos. Tú eres un cachas, pero no agresivo.

Yo no soy agresivo. No. ¿Conoces a alguien de tu entorno

que tenga tu mismo padecimiento? Sí, claro que sí.

¿Son agresivos? No.

La verdad es que no.

Tú sabes que... Si bien es cierto que claro,

cuando la persona está alterada, se siente alterada.

Y está claro que puede estar más... digamos...

Como si dijéramos, más alerta,

más... enfadado.

Pero de ahí a ser una persona agresiva va un mundo.

Dicen los especialistas

que las personas "normales", que no tienen

ninguna patología de salud mental parecida a la tuya

son mucho más agresivas.

Además, estáis mucho más controlados.

Es así de lógico, ¿no? Sí.

Además, somos personas sensibles la mayoría de nosotros.

Entonces, bueno... ¿Estás enamorado?

¿Si yo me he enamorado? Sí.

¿Ahora mismo? No, ahora mismo no. Hombre,

me enamoro muchas veces, pero... O sea, que eres voluble.

No, no soy voluble, pero bien es cierto

que soy enamoradizo.

¿Eres persistente en lo que haces? Sí.

¿Vas a terminar la carrera? Pretendo.

Y esta relación que tienes ahora con la asociación,

¿es la que salvó tu...?

Iba a decir existencia, una tontería. Tu normalidad.

Me ha ayudado mucho. Digamos que me ha ayudado mucho.

¿Por qué? Porque AMAFE es una asociación...

No conozco otras en otro ámbito, pero sé que se trabaja muy bien

en este tipo de asociaciones de salud mental,

porque los profesionales, digamos,

están muy... muy concienciados con el tema,

y son muy cercanos. Son muy cercanos.

¿Estás a gusto hablando de esto? Sí.

Por qué no.

¿A que no ha representado un acto de valentía totalmente...

espasmódica? No.

Me alegro de que hayas estado aquí, y te digo una cosa:

di a la gente que haya podido tener

un padecimiento como tú cómo se solventa esto.

Bueno, yo lo primero que les diría

sería que se leyeran el cómic "Más allá del mito".

¿Por qué? Porque se trata

de cómo un primer brote psicótico

afecta a una persona que desconoce este ámbito,

y es bueno para las personas que puedan llegar a padecer

un brote psicótico. Y para la gente en general,

que tenga un conocimiento básico sobre estos temas.

Gracias, Fernando. Muchas gracias.

La doctora Inés López-Ibor sabe de esto mucho más que nosotros,

y nos va a hacer una ilustración ampliatoria

de lo que estábamos hablando Fernando y yo.

Hay un 10 por ciento de los pacientes que tienen una enfermedad

que se vuelve más crónica,

más resistente al tratamiento,

pero hay un 90 por ciento que va bien o muy bien.

Es decir, que igual tienen un episodio o dos

a lo largo de su vida y no vuelven a tener más,

y pueden volver a retomar su vida normal.

Pueden volver a ocuparse de su familia o de su trabajo.

Pero hay un 10 por ciento que no va bien.

Eso es lo que la gente piensa que es la esquizofrenia,

y no es toda igual.

La familia es determinante, porque nuestros pacientes con esquizofrenia

tienden a tener que vivir con ella,

porque les es más difícil encontrar trabajo, formar una familia...

Entonces, su familia es muy importante.

Es importante porque nos ayuda a diagnosticarles antes,

a que mantengan el tratamiento,

e inciden en que tengan una evoluciónmucho mejor.

La única solución que queda es el ingreso.

Ya me han ingresado dos veces. Esta es la segunda.

Con 17 años me pasó la primera vez,

y ahora con 28 me ha repetido un pequeño brote,

que ha sido parecido, y solo se te quita con medicación

y a base de estar tranquilo.

Tengo que estar con psiquiatras, psicólogos,

gente que entiende estos problemas, y son los que te llevan

el proceso. Yo ahora me estoy medicando.

Me sigo medicando.

Y nada, ese es el problema, mayormente.

Tampoco es que sea...

Puedes hacer vida normal con las pastillas.

Tampoco es algo que me impida hacer mi día a día normal.

En el diagnóstico van apareciendo pruebas de imagen

que demuestran que tienen

ciertas áreas o circuitos en el cerebro

que no funcionan igual que en una persona normal.

También hay alteraciones genéticas que se van descubriendo.

No es un único gen,

sino varios que están relacionados con otras enfermedades mentales,

y luego hay varios tratamientos. Desde farmacológicos,

que cada vez tenemos nuevos psicofármacos que nos ayudan

y que tienen menos efectos secundarios,

y terapias como la estimulación magnética transcraneal,

que se emplea en personas que tienen alucinaciones auditivas.

Y otras terapias que hacen que protejan al paciente:

desde una dieta rica en omega 3,

el que hagan ejercicio,

y psicoterapias, que también ayudan a que la evolución sea mejor.

La esquizofrenia afecta a más de 21 millones de personas

en todo el mundo. Es el 1 por ciento de la población.

Más de un 70 por ciento de los casos tiene origen genético.

Una de cada 10 personas con esquizofrenia

tiene algún familiar que también presenta esta enfermedad.

La frecuencia es similar en hombres que en mujeres,

pero las mujeres son las que tienen mejor evolución.

En el mundo padecen esta enfermedad 12 millones de hombres

y 9 millones de mujeres.

Los primeros brotes psicóticos suelen surgir

entre los 18 y los 25 años en los hombres

y entre los 25 y los 35 en mujeres.

Las personas con esquizofrenia deben cuidar especialmente su salud,

porque tienen entre 2 y 2,5 veces más probabilidades

de morir a una enfermedad temprana que el resto de la población.

Esto se debe, por lo general,

a enfermedades físicas como enfermedades cardiovasculares,

metabólicas o infecciosas. Con los tratamientos actuales,

más de la mitad de los pacientes controlan los síntomas

y tienen un buen nivel de funcionalidad.

Más del 50 por ciento de los esquizofrénicos

no están recibiendo una atención apropiada.

El 90 por ciento de los que no reciben tratamiento

viven en países de renta media y baja.

Quien lo abandona puede experimentar

entre 3 y 4 nuevos brotes psicóticos por año.

Sobre todos estos datos, síntomas, tratamientos y avances clínicos

hablarán nuestros médicos de cabecera en "El ojo discute".

Música

Hoy hablamos de la esquizofrenia,

una enfermedad que es muy desconocida,

porque se asocia a oír voces que te digan que hagas algo,

y realmente no hay nada más lejos de la realidad, ¿verdad?

Así es. Además, no es el único síntoma, ¿no?

Que solo se habla de las voces, como si fuera

lo único que ocurre, y hay muchas más cosas.

¿No? Como decía López-Ibor,

hay síntomas positivos, como son las alucinaciones,

¿no?, el delirio, las ideas delirantes.

Y después, síntomas negativos: que se apaga.

Aquí Fernando podrá decir... -Exactamente.

Asociar que quien tiene alucinaciones es esquizofrénico,

no es cierto, y hay muchos trastornos y muchas situaciones

que pueden dar a alucinaciones: el consumo de drogas,

cuando uno está en un hospital se despista

y puede tener alucinaciones...

Es uno de los síntomas de la esquizofrenia,

porque la esquizofrenia es un trastorno mental

que se caracteriza por una alteración en varias esferas,

como son la percepción,

que tiene que ver con las voces, el pensamiento, con los delirios...

Un delirio es una creencia errónea de la realidad

y que uno la cree como cierta.

También alteraciones del comportamiento

y alteraciones de las emociones. Entonces,

en eso consiste la esquizofrenia, que por suerte, con tratamiento,

la mayoría de los síntomas se mitigan

y las personas tienen una vida normal.

Tenemos por un lado esos síntomas, los síntomas positivos,

y por otro lado otro grupo, que son los síntomas negativos.

Es como la pérdida de capacidades que la persona tenía.

Por ejemplo, para comunicarse con normalidad,

o algo, que a veces la familia regaña al paciente:

"Tienes que salir".

Hay un retraimiento emocional, un retraimiento social,

que parte de estos síntomas hace que la persona sea más retraída

y se relacione menos con los demás.

Eso es frecuente, ¿verdad? En adolescentes,

por ejemplo, o en personas... La frecuencia de la esquizofrenia

es una de cada 100 personas.

Un 1 por ciento.

En adolescentes, es una enfermedad que debuta

entre el adolescente y el adulto joven.

En hombres, un poco antes, entre los 15 y los 25 años,

y en mujeres, entre los 25 y los 35.

Es una enfermedad de debut en estas edades.

Los espectadores se preguntan por qué surge.

Las enfermedades mentales que surgen repentinamente,

¿surgen de manera espontánea o las tenemos desde que nacemos?

Bueno, la pregunta generaliza en enfermedades mentales.

Esto, como en todo, hay medicina.

Tanto en enfermedades mentales como no mentales.

Hay una parte que uno nace con ella, de alguna manera,

porque está en los genes.

Entonces, uno ya nace con esos genes,

con esa predisposición. Si nos centramos

en el caso de la esquizofrenia, hay un factor hereditario.

Es verdad

que cuando los padres tienen esquizofrenia,

alguno o los dos, tienes más papeletas para poder tenerla,

pero fíjate, ni siquiera con los genes y la herencia

es suficiente. Siempre necesitamos factores ambientales,

factores externos. En el caso

de la esquizofrenia, las drogas, el alcohol,

pueden ser un desencadenante de la aparición.

También trastornos en el sueño, en el patrón de sueño,

puede ser otro desencadenante.

También, un estrés orbital importante.

Esto son factores externos necesarios para que al final

uno no pueda tener la enfermedad. -Sin duda. Y hacer un recuerdo

al tema de las drogas. El consumo de cannabis aumenta por 6

el riesgo de que una persona tenga una esquizofrenia.

Entonces, hay una parte genética heredable, seguro,

porque lo sabemos. No sabemos qué genes, pero sabemos,

como decía José María, que de padres a hijos aumenta la probabilidad.

Pero los factores ambientales tienen que ver.

Y quiero insistir en que el consumo de cannabis...

"No, si no es como el tabaco. No da problemas,

es peor fumar tabaco que cannabis, porros".

Pero respecto a la esquizofrenia, vemos muchos debuts,

que ingresamos a gente que por haber consumido porros

han tenido el primer episodio. Por ejemplo,

para hacernos a la idea:

tienes dos gemelos, que genéticamente son iguales.

¿Y qué porcentaje hay de que los dos

tengan esquizofrenia? Los estudios ven qué porcentaje hay

si un gemelo tiene esquizofrenia,

que el otro también.

Ese porcentaje llega al 50 por ciento.

Claramente, hay una relación genética en este trastorno.

¿Cómo afecta a la salud de la persona

que tiene esquizofrenia...?

-La enfermedad. Sí.

Pues la verdad

es que es muy llamativo, porque la gente con esquizofrenia

tiene una disminución de la esperanza de vida del 20 por ciento.

Estamos hablando de unos 15 años de vida menos

que una persona sin este trastorno.

¿Y por qué? Se dice pronto.

Pues en gran parte es por el estilo de vida que llevan.

Tienen un aumento de la diabetes, de la obesidad,

un aumento del consumo de tóxicos, ya sea drogas, alcohol,

tabaco... Todo eso conlleva

que su aumento de riesgo cardiovascular

sea muchísimo más importante

que en un paciente que no tiene este trastorno.

Se calcula que casi la mitad de los pacientes con esquizofrenia

serán diabéticos, cuando en la población en general

está en el veintitantos por ciento.

O sea, que no es la esquizofrenia, sino la vida que llevan.

Es el tipo de vida, sí.

Son pacientes más desordenados en su vida,

con hábitos menos saludables, con dietas menos saludables,

y todo eso, obviamente, pasa factura a lo largo de la vida

y aumenta el riesgo cardiovascular.

Aparte de que tengan aumentadas otras causas de mortalidad.

Respecto a esto, decir... Voy a contradecir ahí un poco,

por generar polémica. Los hábitos de vida

son clarísimos, pero sí parece que hay

una relación directa entre tener esquizofrenia

y tener enfermedades como diabetes o hipertensión.

Y esto lo digo en positivo. Es un llamamiento

a las personas con esquizofrenia y a sus médicos.

Que estemos pendientes de su salud. Nos pasa mucho

que alguien con esquizofrenia,

el único médico que ve en 10 o 12 años

es el psiquiatra. Los psiquiatras debemos saber esto.

Los pacientes con esquizofrenia pueden tener una esperanza de vida

por debajo del resto.

Debemos atenderles y estar atentos a eso.

Sería importantísimo hacer un programa de cuidado...

En muchos sitios, en el hospital

en el que trabajamos, que con la última ley del año 2010

se prohibió fumar, antes se permitía en psiquiatría,

en las unidades de agudo ya no se permite,

y transformamos la sala de fumadores en un gimnasio.

Y todos los días los pacientes hacen actividades físicas.

Hay que estar pendiente.

Y quizá un poco de autocrítica

y de llamamiento a los médicos no psiquiatras,

que muchas veces, cuando vemos un paciente con esquizofrenia,

parece que ya..., como ya tiene esquizofrenia,

el resto lo dejamos de lado. -Parece

que solo es esquizofrenia.

Recuerdo que en mi época de residente,

cuando hacíamos guardias, si venía alguien a la urgencia

y entre sus antecedentes ponía esquizofrenia,

ya solo estabas pensando...

En llamar al psiquiatra. Claro. Y no.

Vamos a ver qué le pasa, porque a veces son otras enfermedades.

A veces consultan

con un dolor torácico. Vamos a ver qué es lo que es.

Vamos a ver si a lo mejor lo que tiene,

con el riesgo de diabetes que tienen, quizá tiene la glucosa muy alta.

Entonces, yo sí que creo que la estigmatización

debe ir desapareciendo.

Los primeros somos nosotros, los médicos no psiquiatras.

Los psiquiatras lo tienen muy claro, y nosotros

tenemos que empezar a conocer mejor la enfermedad.

Sí. Y a conocer mejor a las personas.

Que ahí nosotros, los médicos de familia en atención primaria

tenemos esa oportunidad.

Conocemos más a las personas. Con la prevalencia que hay,

realmente... -Sí, porque muchas veces

pensamos o se piensa que cuando uno tiene un trastorno mental,

la principal... Tú preguntas:

"¿Por qué se mueren?". "Porque se suicidan".

Hay tendencia a pensar que se asocia al suicidio.

Por una parte es verdad.

Pero de esos 15 años de vida que se pierden,

más de la mitad no es por suicidio.

Es precisamente por causas cardiovasculares.

O sea, se mueren igual que el resto de la población.

De problemas cardiopulmonares. Entonces,

es justo lo que hay que atender.

Y tienen mala fama los fármacos psiquiátricos. Ahí va la pregunta.

¿Por qué la medicación para las enfermedades mentales

tiene tantos efectos secundarios negativos

para los enfermos que los están tomando?

Bueno, aquí, aunque Fernando ahora me corregirá o puntualizará,

los fármacos para el tratamiento de la esquizofrenia

han mejorado muchísimo.

Ha habido una evolución muy importante

en cuanto a la disposición de tratamientos,

y hoy por hoy tienen muchos menos efectos secundarios.

Obviamente, son fármacos que actúan en el sistema nervioso,

y el sistema nervioso

controla muchas otras funciones en el organismo,

y a raíz de eso, efectivamente,

puede tener ciertos efectos secundarios.

La mayoría de ellos no son graves y se pueden controlar.

Y se puede cambiar de tratamiento. -Sí.

Hay que explicar los efectos que puede tener,

para que si aparecen, lo digan, y ajustemos.

Hay unos efectos típicos

de este grupo de fármacos, que por alterar la dopamina,

que es la sustancia más afectada en la esquizofrenia,

pueden provocar síntomas parecidos al Parkinson.

Con el Parkinson pasa lo contrario: se desajusta la dopamina al revés.

Pueden aparecer los síntomas extrapiramidales,

que es que uno está más rígido, anda un poco más despacio...

Pero con los tratamientos

que tenemos ahora, el porcentaje de ese efecto ha bajado mucho.

Entonces, el paciente

debe decirlo y se busca otra opción.

Luego, hay otro riesgo en cuanto a la salud física.

Dicen que estos tratamientos engordan,

y que puede aparecer la diabetes. Y esto sí que está muy estudiado:

del aumento de diabetes de una persona con esquizofrenia,

solo el 10 por ciento se debe al fármaco.

El resto tiene más que ver con el estilo de vida.

Por tanto, no hay que pensar que los tratamientos son malos.

Al revés: la esquizofrenia, la enfermedad de la esquizofrenia,

dejándola evolucionar sin tratamiento

tiene más riesgo de mortalidad que si se trata.

Cuando un paciente se trata, tiene menos riesgo de morirse.

Entonces, en lugar de efectos secundarios y malos,

al contrario, son fármacos que mejoran a la persona

y que harán que viva más. -Además, es de sentido común.

Si tú no tratas la enfermedad,

lógicamente, ¿qué hay?

Hablábamos de síntomas negativos: aislamiento,

no te mueves, no haces ejercicio, aumenta la obesidad,

la diabetes... Con lo cual...

¿Y qué puedes decirme de pruebas diagnósticas?

Tú ves por primera vez a un paciente

que sospechas que puede tener un debut de esquizofrenia,

¿y qué puedes hacer? Hombre,

una analítica yo siempre realizo.

Bueno, para ver si hay alguna alteración tiroidea.

También hay enfermedades, como la epilepsia,

que hemos hablado, que puede dar

a alucinaciones. Sí, descartar causa orgánica.

Habrá que hacer... pruebas de imagen.

Nosotros también vemos algún paciente

con síntomas parecidos

que podía haber tenido un tumor. Hay que descartar

enfermedades médicas.

Y también hay diagnóstico diferencial con otras enfermedades mentales.

Y una vez ya el diagnóstico parece que va

hacia la enfermedad mental, o la esquizofrenia,

el objetivo fundamental

es conseguir que el paciente vaya al psiquiatra,

que es el auténtico experto

en esta enfermedad. -Sí.

Como decía él, el diagnóstico es clínico.

Lo hacemos a través de los síntomas. ¿Se ve con una analítica? No.

¿Se ve con una resonancia? No.

Hay algunas alteraciones

en el cerebro, pero no somos capaces de medirla con precisión

en el momento actual.

Entonces, si no te vale para diagnosticar a todo el mundo,

no puedes utilizarlo. "El 50 por ciento tiene esta lesión".

Ya, pero el otro 50 no se diagnosticaría.

A día de hoy es clínico.

Se están haciendo muchos estudios para llegar a ver, a identificar

un marcador. Incluso marcadores genéticos.

De encontrar el gen o los genes responsables.

Pero a día de hoy, insisto, es clínico.

Aparecen alucinaciones en muchos trastornos,

también delirios, y por tanto,

cuando se unen de una manera concreta,

sabemos que estamos ante alguien con esquizofrenia.

Y ante el mito de la agresividad, mira lo que te preguntan, Fernando.

¿En qué casos un paciente con esquizofrenia

se puede volver violento, y cómo evitarlo?

A esto debo contestar rotundamente que no.

No hay una asociación entre violencia y esquizofrenia.

Pero cuando se oye que alguien tiene una enfermedad mental,

parece que eso salta más a la luz, a la voz pública.

Pero ¿cuántas personas cometen crímenes

y no tienen ningún trastorno mental?

Solo comentar que el único riesgo que podemos encontrar aumentado

es cuando una persona no se trata,

y cuando tiene muchos síntomas, muchos delirios y alucinaciones

que le digan que cometa un acto.

Pero una persona tratada tiene, desde luego,

un riesgo normal o menor que la población general.

Además, a día de hoy

tenemos tratamientos que en lugar de una pastilla cada día

se puede poner una inyección al mes, o cada tres meses,

y con cuatro inyecciones al año...

Está tratado, vamos. ...estás tratado, y por lo tanto,

el riesgo de descompensación es menor.

De todas formas, la familia es clave.

En el cumplimiento del tratamiento,

en el seguimiento, en darte la información...

Los problemas que me he encontrado yo

son sobre todo con pacientes que viven solos.

O sea, falta de apoyo de la familia. ¿Qué porcentaje de pacientes

pueden vivir solos? Yo no sabría decir.

-No se puede dar

un porcentaje. Depende de cada paciente.

La finalidad es que sean lo más funcionales posible.

Sí que muchos vienen con las familias, que ayudan mucho.

Hemos hablado de tratamiento farmacológico,

pero la parte terapéutica...

Sí. Psicoterapia también. ...por psiquiatras o psicólogos,

se trabaja la conciencia de la enfermedad,

el entrenamiento en habilidades sociales,

la psicoeducación, para conocer la enfermedad...

Porque aunque es una enfermedad crónica,

con un tratamiento puede estar perfectamente controlada

y se puede tener una vida prácticamente normal,

y con buena calidad de vida. Con este mensaje positivo

nos queremos despedir por hoy,

y continuar avanzando.

Hay que seguir luchando por quitar el estigma de estos pacientes

y para avanzar en diagnósticos y nuevos tratamientos.

Hasta el próximo programa.

No es lo mismo tener esquizofrenia que un episodio psicótico,

en el que quizá hay síntomas parecidos,

pero es muy diferente.

Música

Tengo más mal cuerpo hoy...

Voy a tener que ir al médico, porque me pasa siempre:

en cuanto me tomo 15 porras para desayunar,

me sientan fatal. Va a ser intolerancia esto.

Bueno, eso o que me he estado leyendo la biografía de Juana la Loca,

y uy... Bueno, bueno,

bueno... Vaya vida la de Juana la Loca.

Porque siendo la reina legítima,

no la dejaron gobernar ni su padre, ni su marido ni su hijo.

Y entre los tres la tuvieron encerrada casi 50 años.

Vamos, que su vida fue una encerrona.

Pero ¿cómo no iba a estar esa mujer trastornada, hombre?

Si es que esa familia era un sindiós.

Su padre que no se cortó en la corte,

que se cepillaba hasta los zapatos.

Su marido, liándose con todo chirri pichirri,

que la pobre Juana tenía más cuernos que un saco de caracoles.

Por lo visto, además de que Felipe el Hermoso

le hubiera dado motivos de sobra,

Juana era celosa, pero celosa... Muy celosa.

Cómo sería de celosa que fue el marido a sacarse el pasaporte

y salió ella con él en la foto. No te digo más.

Fíjate que le encontraba un pelo rubio aquí, en el hombro,

y se pensaba que se había liado con una rubia.

¿Que le encontraba un pelo negro?

Pues se pensaba que se había enrollado con una morena.

¿Que no le veía ningún pelo?

Pues pensaba que se había liado con una calva.

Lo pasó muy mal Juana en Flandes. Muy mal, muy mal.

Bueno, le hicieron el vacío allí.

Además, no entendía el idioma, porque allí hablan flamenco,

y lo pasó fatal.

Ella puso de su parte, porque la muchacha

se apuntó a una academia de flamenco.

Que salió de allí diciendo:

# Tirititrán, tran, tran, tran.

# Tirititrán, tran, tran, tran. #

Bueno, hasta el propio José Mercé le dijo:

(IMITA A JOSÉ MERCÉ) "Ole. Ole esa Juana la Loca,

que canta p'a volverse loco que quita el 'sentío'".

A mí me ha vuelto loco una anécdota de Juana que no conocía.

Completamente cierta: parece ser que a su hijo,

el que luego sería emperador Carlos I de España y V de Alemania,

lo parió en el retrete.

Menos mal que en lugar de tirar de la cadena

tiró de la corona. Si no, menuda cagada de reinado.

Música

Tras analizar una enfermedad tan dura y difícil,

no solo para quien la sufre, sino para la familia,

en "El ojo clínico" queremos destacar

que no toda alteración de la mente o brote psicótico

es un síntoma de esquizofrenia.

Una vez diagnosticada, el objetivo principal

es intentar controlar las recaídas. Rodearse de buenos especialistas

es clave para obtener una buena evolución.

El diagnóstico precoz, la persistencia del tratamiento,

una buena rehabilitación, motivación del paciente

y un correcto entorno social y familiar son imprescindibles.

No hay ningún vínculo entre enfermedad mental y violencia.

El porcentaje de pacientes que cometen actos violentos

es muy inferior al de personas que realizan estos actos criminales

y están consideradas sanas.

Y como hemos dicho, la familia es clave

y también necesita apoyo.

Además, son muy importantes las terapias psicosociales,

como la estimulación sensorial

la musicoterapia o el ejercicio físico.

La próxima semana

haremos un recorrido por el cuerpo de la mujer:

por sus distintas etapas, sus cambios físicos y hormonales,

desde la primera menstruación hasta pasada la menopausia.

Y recuerden que pueden seguirnos a través de las redes sociales

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y visitar la web del programa, que es RTVE.ES,

donde encontrarán el blog de nuestros médicos de cabecera.

Hasta aquí "El ojo clínico".

No lo olviden: la vida es una buena experiencia,

y la experiencia, como decía Jardiel,

es la única enfermedad que no se contagia.

Hasta el próximo programa. Adiós.

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El ojo clínico - La esquizofrenia

15 jul 2017

Programa de divulgación médica y de historia de las enfermedades y de personajes de la historia mundial que las han padecido. Hoy trataremos el tema de la esquizofrenia.

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