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Para todos los públicos El ojo clínico - Drogas - ver ahora
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Hombre, yo estoy preocupada porque sé que esto se reproduce.

Si está en un lado, al otro. Es fácil que se reproduzca.

Y me dijo:

"Si te vuelve a dar, te lo vuelvo a curar".

- Aproximadamente del 80-85% de los cánceres

que se diagnostican en situación inicial

se van a curar las pacientes.

- Solo quieres escuchar que te vas a curar.

Y te curas.

(BA) Hoy por hoy, como decía José María,

no solo es la prevención, sino el diagnóstico precoz.

Están muy estandarizados y muy instaurados

en nuestro sistema de salud

los programas de detección precoz.

(FE) La cirugía reconstructiva

al final hace que prácticamente no haya señales estéticas.

(Sintonía)

Esto, desde luego, no es vida,

porque es un sufrimiento para el toxicómano.

De hecho, además,

una cosa que quiero dejar muy clara es

que la familia te perdona,

pero con la sociedad tienes cadena perpetua.

España, tristemente,

se mantiene como líder de la Unión Europea

en consumo de cocaína y cannabis.

Hoy en El Ojo Clínico vamos a hablar

de esta dura realidad:

la adición a estas drogas y a otras más desconocidas,

sintéticas y en muchos casos adulteradas.

Cannabis, cocaína y éxtasis son las drogas ilegales más comunes.

Su consumo en nuestro país ha aumentado un 50%

en los últimos años y, especialmente,

entre los adolescentes.

Hablaremos de todo esto con Manuel Fernández Padín,

narcotraficante arrepentido que reconoce haber consumido

todo tipo de sustancias.

Padín reflexionará sobre los estragos

que la droga ha provocado en su vida,

las muertes que ha visto por culpa de ella

y los daños irreparables que ha dejado en su cerebro.

También les mostraremos cómo trabajan en "Proyecto Hombre"

para lograr la desintoxicación de estos enfermos.

Antes abrimos la puerta a la historia,

y lo hacemos de la mano de Elvis Presley,

porque barbitúricos, somníferos y cocaína marcaron

el éxito y el triste final del rey del rock.

(Música tranquila)

(NA) Cuentan las crónicas, su biógrafo Ray Connolly

y su médico, el doctor Nick Nichopoulos,

que muy pocas horas antes de morir

Elvis Presley cantó su última canción,

un tema de Willie Nelson, al que Elvis tenía especial aprecio.

Probablemente el recuerdo de ambos,

incluso los cientos de millones de artículos escritos

sobre el más famoso rockero de todos los tiempos,

sean una mentira mil veces repetida.

Lo más cierto puede ser que, cuando Elvis apareció muerto

tendido en el piso de su cuarto de baño

el 16 de agosto de 1977

en su casa de Graceland, en Memphis,

el cantante ya no fuera dueño de sí mismo.

En sus últimos conciertos,

había aparecido como un hombre que pesaba más de 140 kilos,

perdido, hasta el punto

de no recordar la letra de sus canciones,

pálido y sudoroso.

Una caricatura de aquel jovencito que ya en 1954,

con 19 años,

había enamorado a Norteamérica con solo dos canciones:

"That's All Right" y "Blue Moon of Kentucky".

Dos años después, en 1956,

consiguió su primer disco de oro y vendió más de un millón de copias

con un LP que aún ahora se busca

y se paga en las subastas como objeto de culto extraordinario.

Cobraba más que nadie

en los programas nacionales de televisión,

convocaba a millones de fans que le perseguían allá donde fuera

y le rodeaba un entorno de personas

que aumentaba a medida que la fama del cantante

crecía sin parar.

Sobre aquel entorno llegó a decir años después otro cantante maldito,

John Lennon:

"Los cortesanos, desde un principio, mataron al rey".

Uno de ellos, el más famoso y el más controvertido,

probablemente el más nocivo, fue el citado doctor Nichopoulos,

quien, después de muerto su paciente,

fue apodado como: "el hombre que asesinó a Elvis".

Lo cierto es que este clínico, junto con otros médicos,

fundamentalmente de Los Ángeles,

suministraba a Elvis todo cuanto este le requería.

El suministro abarcaba medicamentos imprescindibles

para el tratamiento de su variada patología,

pasando por placebos inocuos y, desde luego,

barbitúricos, somníferos o "sorbitos de cocaína",

como denominaba Elvis al consumo

que diariamente le reclamaba su adicción insuperable.

Tras su fallecimiento,

el doctor Nichopoulos se justificó

afirmando que Elvis era un enfermo que encerraba en su cuerpo

casi toda la patología médica universal:

parálisis intestinal de origen hereditario,

glaucoma, artritis, gota,

hígado graso, catarros, migrañas...;

todas las enfermedades

que demolieron, poco a poco, según su médico,

el cuerpo de un cantante sometido a una presión inaguantable.

Elvis fue siempre un personaje tan atrevido como contradictorio.

Tanto que, de pronto, quiso calificarse a sí mismo

como el enemigo número uno de las drogas.

Un día se presentó en la misma Casa Blanca,

cuyo inquilino era entonces Richard Nixon,

con la pretensión de que el presidente le recibiera

y le nombrara "agente especial para la lucha contra las drogas".

No tuvo éxito la primera vez,

pero sí la segunda, cuando, efectivamente,

Nixon le abrió la puerta de su despacho,

constató el estado lamentable en que Elvis se encontraba

y una vez concluida la reunión dijo desdeñosamente a sus colaboradores:

"Dadle a este hombre una placa de algo".

Por entonces, Elvis ya era un personaje excesivo en todo,

víctima de una obesidad envuelta en trajes

que más parecían disfraces con lentejuelas,

y que empleaba en unos conciertos

en los que se desmayaba con frecuencia

sin poder llegar a cantar sus mejores canciones de siempre.

("Always On My Mind")

Así murió, solo,

tras ingerir tres dosis de diversos cócteles letales

en su casa de Graceland, en Memphis,

una casa que, todavía hoy,

es la más visitada de Estados Unidos,

por encima incluso de la Casa Blanca.

Tenía solo 47 años.

("Always On My Mind")

Hay una leyenda que envuelve el rock,

que asocia este movimiento musical al consumo de estupefacientes,

sustancias estimulantes o cocaína.

Los años 50 y 60 fueron años de apertura en España.

Y pronto llegó el movimiento hippie y, con él, una cierta promoción

del consumo de sustancias evasivas de la realidad.

Así analiza este fenómeno nuestro historiador

Antonio López Vega.

(Música tranquila)

A mediados de los años 50 hubo un artista norteamericano

que sedujo a millones de mujeres cuando cantaba "Love Me Tender".

¿Sabría usted a quién me refiero?

¿Sabría usted qué enfermedades padeció?

- Sí, Elvis Presley fue el rey del rock and roll.

Y fue drogadicto. Que yo sepa murió por sobredosis.

- Yo me imagino que murió por las drogas,

porque además estaba como hinchado.

Era el rey del rock, muy famoso y muy bueno.

Y no sé nada más.

- Bueno, creo que, como todo el mundo sabe,

fue un grandísimo cantante. Eso siempre supera a las personas.

Murió muy joven.

Yo de la vida de los cantantes no sé mucho, la verdad,

pero supongo que se moriría de alguna sobredosis.

- Sí, Elvis Presley fue uno de los más famosos músicos del rock

y tuvo alguna enfermedad relacionada con las drogas.

Después, con la obesidad, también se puso bastante gordo.

- Es un famoso cantante de rock, de la época de los 40-50,

y enfermedad...

Creo que tenía algún problema para hablar.

Y sí sé que murió bastante mal, en un hotel drogado y fastidiado.

- Cuando Elvis Presley irrumpió

en el panorama musical norteamericano

a mediados de los años 50,

la sociedad norteamericana acababa de salir

de los años grises del macartismo.

Inmediatamente después, con la nueva década,

irrumpirían nuevos grupos musicales, como los Beatles o los R. Stones,

que reflejarían el cambio cultural al que se asistiría

a lo largo y ancho de todo el planeta,

que tendría como epígono la Revolución de 1968,

tanto en el panorama cultural como en el político.

Comúnmente asociamos esta fecha con París,

pero lo cierto es que sucedió en el 68

a lo largo y ancho de todo el mundo:

en la plaza Tlatelolco, en México;

en California, en la Universidad de Berkeley,

en Estados Unidos;

en Praga... Y así sucesivamente.

En realidad,

se estaba produciendo una transformación

que afectaba a todas y cada una de las estructuras culturales

y sociales del mundo occidental, al menos,

y que quizá se trasladaría al resto del mundo

décadas más adelante.

Porque estaba irrumpiendo no solo en el ámbito musical,

sino también se estaban transformando prácticas sociales,

como por ejemplo el adueñamiento de la sexualidad

por parte de la mujer, fruto de la generalización

de la píldora anticonceptiva,

o la extensión de las drogas, en su mayoría blandas,

la marihuana en el mundo hippie, pero también algunas más duras,

como la cocaína, que afectó al propio Elvis,

o la heroína un poquito más tarde.

Y también en el ámbito

de la alta cultura.

Se pasaba de las manifestaciones de la modernidad,

que habían hecho del diálogo con las vanguardias

tras la Segunda Guerra Mundial

una reflexión sobre la tragedia

que había ocurrido en el mundo entre 1939 y 1945...

Ahora, cuando llegaba la década de los 60,

se empezaba a generalizar en el mundo del arte y la cultura

eso que llamaríamos

"deconstrucción", que daría lugar

a manifestaciones artísticas

que quizá tengan como reflejo más inmediato

el Museo Pompidou de París.

Por eso Elvis Presley es mucho más que un cantante de éxito

entre adolescentes de todo el mundo,

cuyos movimientos de cadera enloquecieron a mujeres

en todo el orbe;

es una personalidad que refleja esa transformación cultural,

social, que se va a producir,

y no solo en el ámbito de lo musical sino en todo lo demás.

Y eso se refleja también en su propia biografía,

como estamos viendo en este programa.

¿Qué ocurría con la información sobre las drogas

hace 20 años en España?

¿Se hablaba de ellas o no se mencionaban?

Lo averiguamos rebuscando en los archivos

de nuestra televisión.

(NA) Si hablamos de las principales preocupaciones de los españoles,

hoy en día tenemos que señalar el paro,

la economía y la corrupción.

Pero hace unos años, en esos puestos destacados

se encontraban también las drogas.

Así lo contaban en el programa de esta casa

"Más vale prevenir", presentado por Ramón Sánchez Ocaña.

(RA) Las encuestas lo dicen.

La gran preocupación de los españoles de hoy

tiene tres nombres:

terrorismo,

paro

y droga.

En uno u otro orden, son las tres grandes inquietudes.

Pero el problema de la droga tiene una peculiaridad

que lo distingue de todos los demás,

y es que su solución depende en su mayor parte

de la decisión de quien lo padece.

(NA) Incluso salían a la calle a preguntar sobre ello

para que la ciudadanía aportara también su opinión

sobre las causas y las soluciones a este problema.

- Normalmente son por medio de los padres,

no ha sido por el trabajo;

muchos padres no quieren a los hijos y se tienen que tirar a la droga.

- Pienso que por falta de trabajo

y muchas veces por la publicidad que se está haciendo sobre ello.

- Creo que hay bastantes intereses creados en torno a ello.

- ¿Qué cree que habría que hacer para atajar el problema?

- ¿Para atajar el problema? Solidaridad con todo el mundo

y un poquitín más de trabajo.

- Normalmente quitar la droga,

y juntarlos con los padres; esto no puede seguir así.

- Primero a los camellos, a quien tiene el negocio montado,

retirarlo de la circulación,

y, después, con la gente que está pillada del todo,

ir arreglándolo poquito a poco.

(NA) Se analizaban los cambios sociales

para encontrar las causas del consumo de drogas

y se apuntaba al consumismo o al mercado de trabajo.

(RA) No cabe duda de que se ha integrado

en nuestra sociedad una mentalidad consumista.

Y, entre sus fines, está la lucha con ferocidad

por el logro del placer.

(Música misteriosa)

(NA) Los riesgos del consumo de drogas

y el problema del tráfico y la venta

se mostraban no solo en los programas de salud;

también en otros muchos espacios.

Incluso se distinguía el consumo de dos drogas ilegales,

cocaína y heroína,

según las clases sociales.

- La cocaína pasaba por ser droga de ricos,

por contraposición a la heroína, droga de pobres por excelencia.

Esta sensación generalizada parecía avalada

por el distinto efecto que producen ambas drogas.

La heroína actúa como un analgésico,

bloqueando el dolor físico tanto como el moral,

y puede considerarse, por tanto, una droga de evasión,

que parecería adecuada a situaciones de malestar personal o social.

La cocaína, por el contrario, es un estimulante,

lo que podríamos llamar una "droga de energía",

y podría encajar en el estilo yuppie de vida.

(Música tranquila)

¿Qué opinión tienen ustedes de las drogas?

¿Conocen el caso de alguien cercano que sufra esta adicción?

Pues hemos salido a la calle y esto es lo que nos han dicho.

Yo creo que afectan muchísimo casi todas las adicciones,

algunas menos que otras, evidentemente,

pero las drogas muchísimo.

- Lo encuentro horrible, claro,

porque no se dan cuenta que el día de mañana

les va a pasar factura.

Y después una vida de lo más desgraciada.

- Se suele producir

cuando no tienes otra cosa a la que agarrarte.

- Pues desmoronan familias.

Una adicción puede causar demasiados problemas en un hogar.

- Encuentro que es una cosa a combatir.

Efectivamente existen y no puede uno mirar para otro lado.

Pero, esencialmente, hay que combatirlas

de la manera que sea, no solo con la ley

sino con procedimientos de educación social

a todos los niveles.

- Es una dependencia, claro, y les cuesta mucho trabajo.

Yo soy abogada. Ejercí

y conocí a un chico drogadicto que me tocó

que había matado precisamente a la camello.

- Sí, he tenido algunos amigos que han tenido familiares

adictos a las drogas y ha repercutido

en toda su gente.

- Que no haya esa facilidad para que los chavales lleguen

tan fácilmente...

a poder utilizarlas.

El sistema de recompensa del cerebro sirve para reforzar comportamientos

que se consideran beneficiosos para la supervivencia del individuo.

Se activa frente a estímulos externos,

como la alimentación, la bebida o el sexo,

y envía señales mediante conexiones neuronales

para que se liberen neurotransmisores responsables

de las sensaciones placenteras,

como la dopamina y la oxitocina.

Este mecanismo favorece que el individuo repita

este comportamiento.

Sus centros principales se localizan en diversas áreas cerebrales,

entre las que destaca el núcleo accumbens

del sistema límbico en la parte frontal del cerebro.

Desgraciadamente, hay sustancias o acciones

que activan de forma muy intensa el sistema de recompensa,

mediante la generación de dopamina y otros neurotransmisores,

y no son beneficiosos para el individuo.

Las exposiciones aisladas solo producen un efecto placentero,

pero, si se repiten, se producen cambios permanentes

en el sistema límbico

de modo que deja de responder adecuadamente

a otros estímulos naturales.

De esta forma el sujeto adicto es incapaz de controlar su conducta,

infravalora los problemas que ésta causa

y tiene una respuesta emocional anormal.

La neurociencia actualmente considera

que la adicción a sustancias y a comportamientos

comparten las mismas bases neurobiológicas.

Ana, ¿qué más datos tienes sobre adicciones?

(Música tranquila)

Pues, Cristina, estos son algunos datos destacados.

El cannabis es la droga ilegal más consumida en España,

con un porcentaje superior al 9%.

Suele ser la droga de inicio,

que se produce alrededor de los 15 años.

El cannabis es la causa de casi la mitad

de los nuevos ingresos que se registran

en los centros de rehabilitación de adicciones.

Supone alrededor del 46% de los casos

frente al 38% de la cocaína.

Precisamente la cocaína es la segunda droga

más consumida en nuestro país, con más de un 2%.

Su consumo es mayor entre los hombres,

y la edad de inicio se sitúa en los 21 años.

Las drogas sintéticas más consumidas:

el éxtasis y las anfetaminas.

En el caso de la heroína,

su consumo se había estabilizado en los últimos años,

pero está apareciendo un repunte

en algunos países como Estados Unidos.

Nada mejor para conocer los síntomas de la adicción

que una joven en rehabilitación

y una psiquiatra que nos advierte del peligro y los problemas

que pueden causar las sustancias adictivas.

Droga se puede denominar

a cualquier sustancia que altere, digamos,

la capacidad de la mente de cómo percibe el mundo,

que tenga un efecto psicoactivo.

- El politoxicómano alcohólico no puede dejar

ni un segundo...

Es que el tema de las adicciones, como es tan complicado,

es una lucha que tienes para toda la vida.

- Muchísimas cosas pueden ser drogas.

Si tú tomas azúcar en grandísimas cantidades,

al final el azúcar tiene un efecto psicoactivo en tu mente

y te altera la capacidad de ver el mundo.

Por tanto, la definición no queda demasiado clara en ese sentido.

Ahora, es verdad que se han ido realizando estudios

y viendo la capacidad de diversas sustancias

de hacer daño,

de ser un peligro para la salud pública,

y así se han ido prohibiendo. Así se prohibieron la heroína,

la cocaína, el cannabis y un sinfín de sustancias.

- En el año 99, el 1 de junio, empecé con la metadona,

y a mí me costó...

Yo dejé radicalmente la heroína, en el año 99.

- A una persona que es vulnerable,

simplemente el hecho de comenzar a consumir

de forma joven y de forma intensa

ya le puede conferir una vulnerabilidad,

para luego padecer una adicción.

- En ese mundo me metí yo sola,

porque no se mete uno por los demás,

se mete uno solo.

Lo que pasa es que cada uno es un mundo.

Entonces te metes

por problemas personales, por problemas familiares...

- Mira, el límite es como un mundo de distancia,

porque los trastornos por consumo de sustancias,

que es el diagnóstico que se le da a las personas

que tienen problemas por consumir una droga...

Cuando ya tienes un problema

por el consumo de una droga en concreto,

de una sustancia en concreto,

entonces entras en la posibilidad de tener un diagnóstico médico,

psiquiátrico,

por el cual tienes un problema por el consumo de estas sustancias.

- Yo, como hablaba ayer con un hermano mío:

lo tenía todo.

Lo tenía todo y dejé estudios, trabajo...

Luego mis padres me dieron una cantidad de dinero importante

(RÍE) y me compré un coche, pero lo demás...

fue para lo que fue.

Y empecé por esnifar,

y luego ya empecé por la vena, por la vía directa.

Estuve ocho años.

(CARRASPEA)

No tengo los anticuerpos del SIDA, gracias a Dios.

Lo que sí tengo es el anticuerpo de la Hepatitis C.

- Es verdad que la capacidad adictiva

de algunas sustancias, como los opioides, sobre todo,

como la heroína, el fentanilo u otros opioides,

es mucho más...

intensa o más potente

que otras sustancias, que son menos...

adictivas, menos...

Que tienen esta capacidad menos intensa.

Seguro que conocen a alguna persona adicta

que intenta controlar, sin conseguirlo,

su dependencia.

Esto no solo afecta al que consume, sino a todo su entorno.

Es momento de pedir ayuda,

una ayuda como la que da "Proyecto Hombre"

a los que lo necesitan. La única condición:

que el adicto ponga de su parte y vaya allí por su propia voluntad.

Entramos en "Proyecto Hombre".

(VOZ DISTORSIONADA) Pedí ayuda a mis padres,

lo recuerdo perfectamente, un día

en medio de un consumo

tanto de alcohol como de cocaína, de varios días, muy...

abusivo. Y, bueno,

uno tiene unos momentos de bajón

posterior a ese tipo de consumos y demás,

y en uno de esos...

hablé con mi familia. Algo se imaginaban, pero...

al final, hasta que uno no se lo dice,

no son capaces de verlo.

(NA) El consumo de drogas atraviesa todas las clases sociales,

todos los niveles económicos y culturales.

No hay una droga ligada a un extracto o grupo social.

Pero, ¿cuál es la droga del momento?

- La droga del momento es la cocaína,

la droga por la que más demanda de tratamientos recibimos

y cuyo consumo está más extendido.

Siempre sin olvidarnos de que el alcohol

suele acompañar el consumo de cocaína

(RÍE) y perseverar después del consumo de cocaína.

(Música tranquila)

(NA) La edad de inicio del consumo ha ido bajando progresivamente

hasta situarse en torno a la adolescencia temprana.

- En mi caso personal,

el consumo inicial fue sobre...

la edad adolescente,

15-16 años.

Y fue un consumo de alcohol, en un principio,

un consumo social, de tiempo de ocio,

siempre...

festivo, con amistades y demás.

(NA) Las drogas tienen una capacidad destructiva

muy grande,

y parece que no somos del todo conscientes de ello.

- Propiamente, la desintoxicación es esa fase

en la que se libera al organismo de la sustancia de abuso.

Se supera el síndrome de abstinencia que pudiera aparecer,

según la sustancia de la que estemos hablando,

y hay una segunda fase muy importante,

determinante del proceso:

toda la fase de deshabituación.

(NA) Las personas llegan a un proceso terapéutico

cuando ya existe una cierta consciencia de problema

y han sucedido algunos acontecimientos que,

a nivel laboral o familiar, han repercutido en su vida.

- La familia se ve muy afectada, lógicamente, y...

trata de ayudarte, lo que pasa es que...

hasta que uno no es consciente

o no reconoce o asimila que tiene un problema,

toda ayuda...

no es suficiente, no vale.

Tiene que ser uno mismo y dar ese primer paso.

(NA) El tiempo de rehabilitación depende mucho de cada adicto,

pues se trata de un proceso personal

que requiere un abordaje integral de la problemática de cada afectado.

- Los más eficaces programas requieren la intervención

de un equipo multidisciplinar que pueda dar respuesta

a esas dimensiones esenciales de la persona:

los aspectos orgánicos, que pueden verse afectados

por el uso de sustancias;

los aspectos psiquiátricos, que muchas veces son concomitantes

a la problemática del abuso;

los aspectos sociales y, por supuesto, los psicológicos.

Ese abordaje multidisciplinar e integral del problema es

el que da los mejores resultados.

(NA) La persona lo es todo,

y por ello se coloca a la persona, y no a la adicción,

en el centro de todo el proceso.

Asociaciones como "Proyecto Hombre" son la base

para que puedan modificar su vida

y puedan volver a retomarla fuera o lejos del consumo.

Y aquí, en "Proyecto Hombre",

aparte de conseguir esa abstinencia o alejarte del consumo,

lo que se trabaja... A lo que más valor le doy yo

es a conocerse a uno mismo,

a saber de dónde viene, o por qué, todo esto...

Porque lógicamente nadie cae a una adicción a estos niveles

porque sí, por gusto o por...

Porque muchas veces hay esa sensación de...

"por pasármelo bien y demás". No, esto...

tiene unas explicaciones. Uno se conoce a sí mismo,

se trabaja sobre problemas que puedes tener

desde hace mucho tiempo,

vivencias, etcétera. Entonces...

Sobre todo conocerse a uno mismo y saber manejar muchas situaciones

y muchas vivencias que has tenido para que no te afecten así.

Manuel Fernández Padín saltó a todas las portadas

de los periódicos durante la Operación Nécora

iniciada por el juez Baltasar Garzón contra el narcotráfico.

Fernández Padín era un narcotraficante arrepentido

que aceptó ser testigo protegido

para acabar con los clanes de la droga en Galicia.

Hoy este testigo protegido se sienta en El Ojo Clínico

para reconocer todas las drogas que ingería,

qué trastornos irreversibles le han creado

y a cuántos amigos de su generación ha visto morir.

(Música dinámica)

(NA) Nacido en el 59 en Vilanova de Arousa, Pontevedra,

fue un niño sano y un joven deportista,

hasta la noche en que tomó tres tripis.

Así comenzó el calvario de Fernández Padín,

una pesadilla que fue a más, consumiendo todo tipo de drogas

y trabajando como narcotraficante

para el clan de "los Charlines", que, en aquellos años,

eran los amos del negocio en Galicia.

Enfermo y deteriorado, declaró contra ellos

ante el juez Garzón,

convirtiéndose en testigo protegido durante la Operación Nécora.

Pero la droga ya había hecho un daño irreparable

en este narco arrepentido,

que ha escrito un libro contando su vida.

Hoy Manuel Fernández Padín explica en "El Ojo Clínico"

todas las enfermedades, ya irreparables,

físicas y psíquicas,

que la droga ha dejado en su vida.

(Música dinámica)

Bienvenido, Manuel. ¿Cuánto hace que dejaste las drogas?

Hace años ya.

¿Crees que te ha quedado alguna secuela física?

Sí, me quedó secuela física y psíquica.

¿En qué consisten?

Física por una Hepatitis C,

una cirrosis hepática con trasplante de hígado,

que fue lo que me salvó la vida,

y psíquica

porque me diagnosticaron hace 32 años una psicosis.

(ASIENTE)

¿Cuándo comenzaste a consumir drogas y qué tipo de droga fue la primera?

Empecé a consumir... Bueno, empecé por el tabaco,

seguí con el alcohol

y después hachís.

El escalón fue más o menos clásico, el que se suele seguir.

Y después probé la cocaína, la heroína y el LSD,

las drogas más antiguas, digamos.

En la época en la que viviste estos episodios

en Galicia, había un clan de narcotraficantes

de los más importantes.

¿Hasta qué punto crees que los narcotraficantes incitan

a tomar estas drogas? ¿O hay una demanda real?

Bueno, yo creo que...

hay la costumbre de beber alcohol para celebrar cosas

o para hacer fiestas,

hay el hábito del tabaco también,

y después las drogas... No voy a decir que sean

una necesidad para alguna gente, pero,

al estar ahí, sí llega a haber una demanda

y al haber una demanda hay una oferta también,

y viceversa. Creo que si hay oferta

creo que aumenta la demanda también.

¿Muchos amigos tuyos se iniciaron también en las drogas?

Sí, es una generación que pagó muy caro

el consumo de drogas.

Tan caro que a la gran mayoría le costó la muerte.

¿Crees que influye algún factor de la sociedad,

del ambiente en el que viviste, la personalidad,

en que la gente de tu entorno se iniciara en las drogas?

Sí, yo creo que hay condicionantes sociales,

como por ejemplo el paro,

el no tener una profesión determinada,

una profesión... Creo que influye.

Y...

casi determinantemente.

Y después hay otros factores.

Ya entramos en la curiosidad,

el ansia de pasárselo bien o intentar pasárselo bien...

Y hay a veces unas personalidades que...

Aunque yo conocí todo tipo de personalidades,

amigos que...

Unos eran más alegres ya de por sí,

incluso culturalmente unos estaban más preparados que otros...

Sin embargo, por parte de mis amistades,

todos cayeron en el mundo de la droga.

Es curioso, me llama mucho la atención, sí.

¿Qué efectos te producían las drogas?

Bueno, había distintos efectos.

El alcohol era un estimulante,

el hachís no me gustaba porque me despersonalizaba...

¿Qué quieres decir con "despersonalizar"?

Al fumar hachís,

dejaba de ser más yo.

Dejaba de tener presencia donde estaba

y me diluía más. Mi personalidad se diluía.

Hasta el punto de que se distorsionaba tanto

que podía entrar...

incluso en paranoias.

Eso si llegaba a abusar de hachís.

No sé cómo algunos están todo el día fumando hachís.

No lo entiendo.

Hubo una época en tu vida en que dejaste el narcotráfico,

las drogas,

e incluso colaboraste con el juez Garzón en la Operación Nécora.

¿Qué te llevó a dejar las drogas?

Bueno,

yo nunca fui un adicto ni un consumidor habitual

de diario, del día a día,

sino que era un consumidor esporádico,

más bien de fin de semana,

cuando tenía tiempo libre,

cuando el trabajo me dejaba tiempo libre.

Y...

Y bueno,

a mí las drogas siempre me dieron pena,

y nunca entendí las ansias de drogarse de mis amigos,

de algunos de mis amigos, no de todos,

que ya desde la mañana estaban buscando la heroína,

por ejemplo. Vi hacer verdaderas barbaridades

por conseguir heroína,

unos esfuerzos

que si se hicieran para otras cosas más positivas

(RÍE) se llegaría muy lejos. Mucho.

Y han hecho barbaridades por conseguir droga.

¿Qué fue lo más duro del proceso de dejarlo?

Pues no me costó, la verdad.

Hubo una época en la que casi me engancho en la heroína,

esnifándola.

Estuve a punto de engancharme.

Pero no llegué a engancharme.

El LSD me llegó a gustar mucho,

que va muy enlazado con la pregunta que me hiciste antes.

La cocaína, regular.

Lo que me gustó fue el efecto del LSD.

¿Por qué te gustó? ¿Qué efecto es ese?

Porque creo...

Me daba a veces más seguridad en mí mismo,

y otras veces me daba la sensación

de que yo podía manejar mi personalidad.

¿Cómo te lo explico?

Podía jugar con mi propia personalidad.

Podía estar más contento, menos contento,

más centrado, menos centrado...

Interiormente me divertía un poco ese juego

de poder jugar con mi psicología, con mi personalidad.

Tu familia, en todo esto, ¿qué papel tuvo?

No, mi familia ni se enteraba.

¿No sufrieron especialmente?

Sí, después lo tuvieron que sufrir,

cuando empezaron los tratamientos psiquiátricos,

cuando empezó el deambular de psiquiatra en psiquiatra,

de ambulatorio en ambulatorio,

de ciudad en ciudad,

buscando solución al grave trastorno

que me produjo el LSD.

Como consecuencia de su ingesta.

Como consecuencia de un exceso de consumo,

de una noche que me tomé tres con alcohol.

Y cuando me hizo el efecto, pasadas unas horas,

pasé de tener lucidez, más o menos cierta lucidez,

a una oscuridad total, y a un estado de confusión total.

Algo que no le deseo a nadie.

Lo pasé horrible, horrible.

Y me dejó secuelas para toda la vida:

me trastornó la personalidad,

tuve pérdida de facultades mentales...

Incluso me llegó a decir el psiquiatra

que yo distingo el bien del mal.

Y he perdido muchas otras facultades.

Por último, ¿qué consejos le darías a aquellos jóvenes

que piensan que consumir droga ocasionalmente no es peligroso?

Ese es el gran fallo.

Normalmente pasa cuando somos jóvenes,

que nos creemos que podemos con todo,

que no nos va a pasar nada y que,

aunque sea un tópico decirlo,

siempre le ocurren las cosas a los demás

y a nosotros no nos va a ocurrir nada.

Todos sabemos la fuerza que tiene la juventud,

el ser joven,

y nos creemos indestructibles, pero no es así.

No es así y cualquier día...

Hay gente que durante mucho tiempo no se encuentra

con sorpresas desagradables,

pero está demostrado que, a corto o medio plazo,

sí hay consecuencias desagradables.

Manuel, realmente impactante tu historia.

Nos ha hecho ver hasta qué punto puede tener consecuencias

la drogadicción en la vida de una persona.

Y a continuación damos paso al debate,

que va a tratar temas tan interesantes como, por ejemplo,

las drogas de diseño nuevas,

si está volviendo la heroína a nuestra sociedad

o la prevalencia de la cocaína. Adelante, Carlos.

(Música dinámica)

Bienvenidos.

Programa, hoy, muy duro,

para hablar de un asunto realmente duro,

que son las drogas.

Recuerdan que en una anterior edición

de El Ojo Clínico

ya nos referimos al alcohol y también al tabaco.

Hoy hablaremos más detenidamente de otras drogas

que todos ustedes conocen.

Con un mensaje que yo, Fernando,

como psiquiatra, quisiera dejar casi de entrada.

¿Qué podemos hacer

para que este programa fuera efectivo,

para que evitáramos que fuera en aumento la drogadicción

y que para la gente fuera eficaz?

(FE) Hombre, lo primero transmitir un mensaje claro

sobre los problemas que tiene el consumo de drogas,

tanto a nivel psicológico o psiquiátrico

como a nivel físico.

Porque cuando una persona consume una droga,

fundamentalmente se juntan dos cosas:

la búsqueda de la novedad, la búsqueda de la sensación,

y la baja percepción del riesgo.

Y cuando en ese cóctel

tenemos a una persona, sobre todo adolescentes,

gente joven, que está empezando a madurar

y no es capaz de percibir el gran riesgo que tiene

y frenar un poco esa necesidad de búsqueda de sensaciones,

es cuando tenemos el problema del abuso de sustancias.

Ese es el mensaje claro. Que esto no es tan divertido,

por lo menos a medio o largo plazo,

y que el riesgo sobre la salud es muy alto.

El mensaje es claro para intentar frenar el consumo.

Dejadme, que aún sé dos preguntas más.

¿Qué es un adicto

y cómo se sabe que es un adicto?

(FE) Un adicto, y a mí me gustaría aclararlo...

Una adicción es una enfermedad.

Es una persona que consume algunas sustancias

en más cantidad y con más frecuencia de lo que quiere.

Y digo que es una enfermedad

porque tiene un correlato neurobiológico,

es decir, que a nivel cerebral pasan cosas

para que una persona tenga una adicción.

¿Qué pasa? Todos tenemos un circuito cerebral

que se llama "circuito de recompensa",

con una sustancia que se llama "dopamina",

y cuando tenemos actividades placenteras,

como puede ser el comer, el mantener relaciones sexuales,

el estar a gusto en algún sitio,

esa dopamina aumenta

y hace que el circuito de recompensa nos dé una sensación

de gratificación.

El problema es que las drogas activan este circuito.

Entonces nos dan una sensación muy gratificante.

Y cuanto más tiempo las consumimos,

mayor es esa sensación, hasta que llega un punto

en el que, si uno no las consume, ya no se siente bien.

Y por eso quiero insistir en que es un enfermo.

¿Cualquiera que consuma una droga es un enfermo? No.

Como hemos hablado en otros programas,

esto tiene que ver con una vulnerabilidad genética;

no todo el que consuma una vez cocaína

o cualquier otra droga va a ser un adicto,

pero sí que hay personas predispuestas genéticamente

y que si las consumen de forma continuada

pueden alterar este circuito de recompensa

y, por lo tanto, tener una adicción.

(JO) Yo no podía estar más de acuerdo con Fernando

en que la adicción es una enfermedad,

y nadie que consume drogas lo hace queriendo empeorar su salud.

Igual que una persona que tiene hipertensión

no deja de tomar la medicación

para tener un ictus, o una persona que tiene diabetes

deja de hacer la dieta

para tener alguna complicación de la diabetes,

una persona que tiene una adicción o que consume una droga

no lo hace para empeorar su salud.

Con lo cual no hay que hacer juicios de valor,

no hay que dejar de atender a estas personas

por el hecho de que recaigan,

igual que no dejamos de atender a ninguna otra persona

con otra enfermedad

por el hecho de que deje de hacer el tratamiento para esa enfermedad.

Y es muy importante eso: no hacer juicios de valor.

Estamos ahí para ayudar. (FE) Exactamente.

Y preguntaba Carlos cómo sabemos que una persona tiene una adicción,

y ese es uno de los primeros criterios:

cuando a pesar de que sabe que es malo,

no es capaz de parar.

Es un criterio de tener adicción, cuando uno sigue consumiendo

a pesar de que conoce las consecuencias negativas.

A vuestras consultas llega cualquier persona de cualquier edad,

y sospecháis que tiene alguna adicción.

¿Cuáles son los parámetros que os mueven a pensar

que tiene una adicción? Por ejemplo a la cocaína.

(BA) Lo acaba de decir Fernando:

cuando tú no eres capaz de controlar el impulso de consumir,

cuando lo haces sabiendo

que eso te va a traer consecuencias, físicas, psicológicas y emocionales,

y a nivel familiar y de relación,

porque una de las cosas que caracteriza también

a los pacientes adictos es...

la repercusión que tiene en toda su vida habitual,

en el desempeño de sus funciones, de su trabajo, de su familia,

de sus amigos...

Porque al final ellos se focalizan solo en eso.

Efectos especiales. Es decir...

(BA) Depende mucho del tipo de droga que consuman.

Pero, al final, si consumes cocaína,

que es la que tú nombrabas, por ejemplo,

su consumo agudo, sobre todo lo que les da es

taquicardia, sudoración,

puede aumentar la tensión arterial...

Y es una causa.

Cuando vemos infartos en gente joven,

infartos cardiacos, ictus, infartos cerebrales,

siempre preguntamos

si consumen, especialmente cocaína,

porque es una sustancia que cierra los vasos,

y puede hacer un cierre tan potente

que inhiba el riego en determinadas localizaciones.

La heroína, por el contrario,

es como un mórfico, como consumir morfina.

Lo que hace es dar más somnolencia,

disminuye la respiración...

Cada una tiene sus efectos.

Al final todo eso, el consumo crónico,

les termina deteriorando progresivamente

su sistema nervioso, o sus pulmones,

o, si la cocaína es inhalada, todo el aparato respiratorio.

Y luego lo que va añadido al consumo.

Si es inyectado, las infecciones

de transmisión sanguínea:

la Hepatitis, el VIH... Todo eso que lleva añadido.

(FE) Y quizá lo más importante:

al final una persona, si ya no consume,

ya no es esa persona.

(JO) El problema, muchas veces,

por parte del médico de familia,

es que preguntamos poco.

Preguntamos poco si se consume o no se consume.

Y teniendo en cuenta que estamos en una situación muy privilegiada,

en la relación médico-paciente, que es una relación muy estrecha

y muy cercana,

deberíamos preguntar más

y ser los médicos de familia más activos

en cuanto al tratamiento y la relación con el paciente.

Yo, de hecho, hace bien poco,

he tenido una persona que ha venido a la consulta,

muy motivada en este caso por el consumo de cannabis,

y...

el hecho de coger la posición cómoda por mi parte

de decir "Lo ideal es que te vean

en un sitio más especializado"...

Él no quería. Quería que fuera yo

el que le llevara,

el que le citara para verle progresivamente,

el que le pusiera el tratamiento más adecuado...

Y así lo estamos haciendo. Está funcionando bien.

Fíjate en esta otra pregunta, Fernando,

que la están también repitiendo.

¿Hay que internar a una persona que consume drogas como la cocaína?

(FE) El internamiento es el final del camino.

Entre medias hay una serie de pasos,

como la atención ambulatoria en centros de psiquiatría,

de salud mental

o en centros especializados en drogas,

hay algunas unidades que son en régimen semiabierto,

comunidades terapéuticas, "Proyecto Hombre"...

Este tipo de recursos

en los que no llega uno a un internamiento directo.

Pero en caso de que nos esté costando,

que haya mucho consumo

y que la persona no tenga esa capacidad de control,

algunas veces llegamos a hacer internamientos

en unidades de psiquiatría o en centros específicos

por el tema de adicciones.

Yo quería discrepar un poquito con José María

con respecto al tema de si se sale.

El mensaje que hay que transmitir es positivo,

pero también realista: cuesta.

Y si nos escucha alguien que ha tenido una adicción dirá:

"Están diciendo alegremente que de esto se sale...".

Cuesta, es un proceso difícil

porque las drogas, realmente, enganchan mucho.

Y quería decir que es difícil,

y que algunas veces hace falta tratamiento, ayuda,

y, como decía el testimonio, uno siempre tiene que vivir

con la idea de que no tiene que bajar la guardia

porque este circuito de recompensa se altera y, a partir de ahí,

aunque pasen muchos años, si uno vuelve a consumir

se le puede volver a disparar esa gratificación tan intensa.

Se sale, pero es un largo camino.

Un cocainómano, Freud,

que lo tenemos...

(FE) Persona consumidora de cocaína, mejor.

Persona consumidora de cocaína.

Decía que la utilizaba con fines terapéuticos.

Y esa misma pregunta

nos la han hecho, Bárbara.

He leído que con la cocaína

se tratan algunas enfermedades, ¿es cierto?

(BA) Casi de todas las drogas se ha postulado un uso terapéutico.

A día de hoy, está en boca de muchos medios

la legalización del cannabis para uso terapéutico.

La cocaína la usaban como analgésico.

Se ha utilizado.

Como se postula también el cannabis y...

(FE) Como analgésico, y luego la heroína se utilizaba

para tratar las adicciones a la cocaína.

(BA) La heroína es... (FE) Se desconocía en aquella época.

(BA) un primo de los mórficos. (FE) Para el dolor también.

(BA) Todas han tenido su uso, el problema es...

que tienen su riesgo importante de adicción

y hay que tener cuidado... En este momento, vosotros,

especialistas... Vosotros,

¿seríais más partidarios de una legalización,

que esté de consumo, absolutamente legal,

precisamente porque puede haber algún beneficio terapéutico?

¿Sería más beneficioso...?

(FE) Eso hay que matizarlo muy bien porque, por ejemplo,

hablando de la legalización del cannabis,

se dice que el cannabis ayuda a mejorar algunas enfermedades

o síntomas... Realmente,

el cannabis tiene dos compuestos: el delta-9-tetrahidrocannabinol,

la sustancia que provoca los síntomas eufóricos

y lo que la gente utiliza de forma lúdica,

y luego los cannabinoides, los que han demostrado eficacia

en el dolor, en los vómitos de la quimioterapia,

con una finalidad terapéutica. Entonces, ¿es útil el cannabis?

Es útil, pero no consumirlo de forma lúdica.

La legalización por legalización tiene que ver

con cuestiones políticas y de salud pública,

más que con cosas médicas o terapéuticas.

Se habla de un nuevo fármaco

que reprime la adicción a la cocaína.

(FE) Sí, un poco hablando de lo que había comentado yo

del circuito de recompensa y la dopamina,

parece que se está investigando en una línea

en la que...

Sería un fármaco que frena esa recompensa

que te da la cocaína. Aunque tú tomes cocaína,

ese fármaco tiene el circuito de recompensa controlado

y no deja que se dispare esa sensación de gratificación.

Por lo tanto podría ser una de las dianas terapéuticas

para mejorar la adicción a la cocaína.

Hay alguna noticia, aunque aún no tenemos ningún fármaco

específicamente comercializado para ello.

Y mi pregunta... no sé si final pero casi final.

Como siempre.

¿Está aumentando o no está aumentando

el consumo de este tipo de sustancias

aquí en España?

Y también... Por ejemplo, de Estados Unidos

nos vienen avalanchas de noticias, que hemos visto en los periódicos,

también de revistas científicas,

diciendo que la heroína se ha vuelto a poner de moda.

(FE) En España, en concreto,

la heroína no ha aumentado. ¿Tienes porcentajes, Fernando?

(FE) Son difíciles de dar. A veces hablan

del consumo en el último año, en el último mes,

de consumo habitual...

Sí te puedo decir que las drogas más consumidas en España son

el alcohol y el tabaco, las drogas legales,

seguidos del cannabis,

las pastillas para dormir, los sedantes,

y, por detrás, va la cocaína.

Y como mensaje un poco esperanzador:

en jóvenes ha bajado el consumo de todo en los últimos años.

Desde 2010 hasta ahora ha ido bajando,

a excepción del alcohol. Y en adultos más o menos.

Ha bajado casi todo a excepción de la heroína,

que se ha mantenido, y de los sedantes.

Como mensaje que hay que transmitir:

en España el consumo de drogas no está aumentando.

¿Lo estáis viendo vosotros también? (JO) Sí, sí, así es.

Completamente de acuerdo con Fernando.

(BA) Lo que dice es que desde el punto de vista

de la educación no lo estamos haciendo tan mal.

Y de la prevención.

Estamos consiguiendo concienciar a la juventud

de que no es una buena vida para ir...

Ni es el remedio.

(BA) Ni es el remedio para divertirse ni para...

(FE) Lo que pasa es que,

como en otras circunstancias de la vida, aparecen nuevos retos,

y ahora están apareciendo todas las nuevas drogas

y todo lo que tiene que ver con consumo para...

Drogas de sustancias sintéticas, con efectos distintos.

Y tenemos que estar alerta

por si acaso aumentara el consumo de este tipo de sustancias.

Del alcohol de Javier Quero ya ni hablamos, ¿no?

(FE) Ya hablamos en otro programa. ¿Lo dejamos para otra vez?

Javier Quero, toma nota.

(Música animada)

Elvis...

Elvis es un mito,

uno de esos personajes que desata pasiones.

Por eso no es raro

que sus objetos personales salgan a la venta

en las casas de subastas. De hecho,

se ha llegado a pagar 115 000 dólares

por un mechón de su tupé,

66 000 dólares por uno de sus cinturones

y 1000 dólares por su frasco de pastillas.

Unas pastillas que cuestan 1000 dólares...

Y eso que iban con receta.

Yo intenté imitar a Elvis una vez.

Empecé con un par de movimientos de cadera

y, al quinto, terminé.

Terminé en urgencias con una luxación de pelvis

y un traumatismo severo en la cabeza del fémur

que ya me dijo el médico que me dolería siempre que lloviera.

Siempre que yo viera que me iba a doler.

Desde entonces, imito a Bertín Osborne,

que es mucho más gratificante, porque se hace comiendo jamón

y con un vinito, como todo el mundo sabe.

El centro mundial de imitadores de Elvis está

en Las Vegas. Hay un montón de gente

que quiere casarse y va allí.

Esto, hoy en día, es algo asombroso, inexplicable.

Gente que quiere casarse... Bueno,

incomprensible.

Y ya que te case un tío disfrazado de Elvis es

para hacérselo mirar.

Es como si gente de todo el mundo acudiera a Barbate

a que les casara un tío disfrazado

de Chiquito de la Calzada.

(IMITA) ¿Te das cuen?

No puedor, no puedor.

¡Cobarde, pecador de la pradera!

Que tienes más peligro que un barbero con hipo.

¡Al ataquer!

Como tantas otras estrellas de la música,

Elvis se transformó en su decadencia.

Ya no fue el mismo, ya no parecía él.

Era como una mezcla de Leonardo DiCaprio y Falete.

Dejó de ser ese tipo guapo, apuesto.

Se puso fofo, desvaído, amorfo.

Y la gente ya no le llamaba "Elvis Presley",

sino "Elvis Coso".

Ocurrió, como tantas otras veces,

que cuando uno se muere todo el mundo dice:

"¡Qué bueno era!". "¡Qué majo, qué majo era!".

Es algo que suele ocurrir.

Hace poco estaba yo en un velatorio y uno que llegó dijo:

"Con lo bueno que fue siempre,

pobre Lorenzo".

Y le dije:

"Eh, que se llama Eulogio".

Y me dijo: "Sí, ese también".

A mí que me pongan a parir si hace falta, pero que me entere.

Que yo me entere porque eso es señal de que sigo vivo.

Además,

que me encuentro fenomenal, que ya no me pongo enfermo.

Hasta el próximo día.

Hasta el próximo día que me ponga.

(Música animada)

Hoy en El Ojo Clínico hemos aprendido

que desde el momento en que alguien depende de una sustancia,

aunque sea puntualmente, ya es un adicto.

Si sospechan que un adolescente se droga

es contraproducente castigarle

obligarle a confesar o espiarle.

Hay que ganarse su confianza para que él lo cuente

o, si no, consultar con un especialista.

De las adicciones se sale,

pero hay que tener mucho cuidado con las recaídas.

Quien ha sido adicto a una sustancia no debe volver a probarla jamás.

Debe luchar contra ello de por vida.

Y en el próximo programa, dos patologías muy comunes

en nuestra sociedad: el insomnio y la ansiedad.

Aunque a veces van unidos, son dos problemas

que se tratan de maneras muy distintas.

Les daremos todas las claves como siempre aquí,

en El Ojo Clínico.

Les recuerdo que pueden seguirnos en Twitter,

Facebook y en la página web rtve.es,

donde pueden encontrar el blog de nuestros médicos.

Y ya lo saben: la vida es una buena experiencia,

ya la experiencia, como decía Jardiel,

es la única enfermedad que no se contagia.

Hasta el próximo programa.

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El ojo clínico - Drogas

23 oct 2016

El Ojo Clínico se centra en el problema de las adicciones y de las drogas más consumidas en España.

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