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Para todos los públicos El ojo clínico - Arritmias - ver ahora
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¿Siempre creíste que salías?

-No.

No, yo hubo un momento en el que creí que no salía.

Y peor.

Hubo un momento en el que no quería salir.

Los accidentes de tráfico suponen en España la primera causa de muerte

para varones de 1 a 34 años.

Y para mujeres entre 5 y 24 años.

Aún no somos conscientes del riesgo que se tiene.

Del peligro que es, sobre todo, cuando coges el coche bebido.

Esas cosas.

Y que vamos como locos, supongo, en el coche.

Yo pienso que es por gente imprudente.

Las lesiones fueron bastante graves, porque estuve...

pues prácticamente un mes en coma.

A veces quien más ha perdido es quien mejor renace.

Cuando me desperté en la UVI, y estaba mi mujer al lado,

nada más le pregunté que si a ella le había pasado algo.

Y me dijo que no, y digo: "Qué alegría me das, hija".

Por lo menos, no te ha pasado...

Yo quedé hecho una papilla.

Palpitaciones, mareo o pérdida de conocimiento pueden acompañar

a las arritmias.

Pero si estos síntomas no son muy fuertes

o constantes pueden pasar inadvertidos.

-Hoy, en "El ojo clínico", hablaremos de la insuficiencia cardíaca.

Un trastorno que sale cuando el corazón no es capaz

de bombear suficiente sangre al resto del cuerpo.

El doctor Tomás Datino, del hospital Gregorio Marañón,

nos contará los pormenores clínicos que presentan estas patologías.

-Es necesario conocer el proceso que sigue el paciente

desde que acude al especialista.

Las diversas pruebas a las que se somete.

Cómo se llega a un diagnóstico preciso

y certero de la enfermedad.

Y las pautas terapéuticas de los especialistas.

-En este programa, nuestro protagonista histórico es

el enorme pintor de Cadaqués, Salvador Dalí.

Un hombre polémico, genial, que padeció trastornos cardíacos

desde su primera madurez.

-En noviembre de 1988 tuvo que ser ingresado

por un accidente cardiovascular que hizo temer por su vida.

Lo superaría, pero nunca logró recuperarse del episodio.

De hecho, falleció poco tiempo después.

El 23 de enero de 1989, en Figueras, Gerona.

Dalí tenía 84 años.

Yo no he tomado nunca ninguna droga

como ustedes saben, ni alcohol.

Ni marihuana, ni nada que...

Agua mineral es lo máximo que puedo tomar.

Pero Dalí es

la droga.

O sea, ustedes pueden...

Tómenme

porque soy alucinógeno.

Cuando Dalí murió en Figueras el 23 de enero de 1989,

su certificado de defunción constataba

que su fallecimiento se debió a un paro cardíaco.

Pero Dalí, que excedía el concepto de normalidad humana,

tenía mucho antes de morir un corazón muy deteriorado,

destrozado desde que le faltó Gala.

Su mujer, su musa.

En 1980 sus médicos, a los que hacía el caso justo,

es decir, casi nada, le advirtieron

de que su insuficiencia cardíaca podía agravarse.

Y el pintor, que siempre había tenido

una cierta adicción a los medicamentos,

aumentó sus dosis al tiempo que restringía sus apariciones

porque su personalidad narcisista le impedía mostrarse disminuido.

¿Cómo definiríamos a Salvador Dalí?

Definir la personalidad de Dalí es muy complejo.

Lo que sí que es cierto es que influyó tener

un hermano llamado Salvador Dalí, al cual tuvo que llevar,

durante muchos años, flores a su tumba

y leer allí: "Salvador Dalí".

El primer Salvador murió de meningitis

Y los padres del artista solo añadieron

a nuestro pintor universal tres nombres más.

Los de Eugenio, Felipe y Jacinto.

Dalí fue un genio prematuro.

A los 14 años ya había presentado sus primeros bocetos

y ya poseía de sí mismo un altísimo concepto.

No aceptaba consejos

y respetaba solo a sus propios ídolos.

Sobre todo a Velázquez, al que llegó a situar

como el gran icono de la España de todos los tiempos.

"Cuando me hablan de cómo es España, contesto: 'Velázquez'".

"'Siempre Velázquez'", aseguraba.

Salvador Dalí fue diagnosticado de la enfermedad de Parkinson

en el año 1981.

En aquel momento, tenía 76 años.

Cinco años después tuvo una arritmia severa

y tuvieron que colocarle un marcapasos de forma definitiva.

Aquí... Port... Lligat.

El pintor de Cadaqués era un cardiópata.

Pero también un enfermo de Parkinson.

Durante algún tiempo, sus críticos, y no precisamente los de arte,

sino los que se expresaban enfurecidos por sus megalomanías,

difundieron el rumor de que Dalí se intentó suicidar

en dos ocasiones.

Pero ¿qué fue realmente Dalí?

¿Un genio o un loco?

Según él mismo: "La única diferencia entre un loco

y yo es que yo no estoy loco".

Su supuesta locura era, en realidad, una hábil forma

de apoyar la imagen que le mantuvo durante décadas

en la cúspide del mundo del arte.

Le gustaba decir de sí mismo que era mejor escritor que pintor.

Sus poemas, ensayos y relatos son tan fascinantes como sus cuadros.

La ciencia fue fuente de inspiración para su pintura.

Admiraba a Stephen Hawking.

Al matemático René Thom y la teoría cuántica de Planck.

Siguiendo su obra, podemos recorrer un período importante

de la historia de la ciencia del siglo XX.

En 1963, presentó en Nueva York una exposición dedicada

a la genética, el ADN y la ciencia en general,

cuando ya parecía sufrir signos claros de Parkinson.

Como reveló el psicólogo Alex Forsythe en un trabajo

donde aseguraba que es posible detectar enfermedades neurológicas

a través del análisis de las pinturas.

En efecto, fueron científicos de la universidad de Liverpool.

Realizó un análisis de más de 2000 cuadros,

de siete pintores diferentes.

Hicieron un análisis geométrico, fractal

y llegaron a la conclusión de que Dalí podía haber sido

diagnosticado de Parkinson antes de que él lo supiera.

El surrealismo...

soy yo.

Dalí, al que Bretón llamó "Avida Dollars", fue sobre todo

un genio que conquistó el mundo con su extravagante personalidad.

Con su barretina y su gran exhibicionismo

que acompañarían al artista español toda su vida.

Otros personajes famosos con insuficiencia cardíaca fueron

la actriz norteamericana Liz Taylor y el emperador romano Adriano.

Han sido muchos los personajes relevantes

que, con los años, han convivido con enfermedades cardíacas.

El estrés, la competencia desaforada en sus dedicaciones profesionales,

la hipertensión, las malas costumbres alimenticias son factores

que siempre han desencadenado problemas

como taquicardia, arritmias o insuficiencia cardíaca.

¿Cómo afecta este tipo de anomalías?

¿Qué hacer cuando surgen de manera inesperada?

Yo conozco a una persona que siente arritmias a veces.

Es una persona, bueno, de cierta edad, así como yo.

Y, bueno, ella...

¿Los hábitos más habituales o mejores?

Pues comer sano.

Caminar.

No sé.

Guardar, mantener el peso.

Hay gente que conozco que tiene taquicardias y arritmias.

Pero no sé si es físico o es psíquico.

Yo, precisamente, las he padecido y he tenido un infarto de miocardio.

Entonces, pues la salud...

En cuanto a la alimentación,

perjudican mucho las grasas.

Yo creo que también tiene que ver el...

El aceleramiento, el ritmo de vida que llevamos.

Cuando hace algún sobreesfuerzo.

O, a veces, creo, en su caso las taquicardias...

No, pues es a lo mejor...

o un problema que tiene en el corazón.

Un pequeño problema y le genera esas taquicardias.

Hábitos poco saludables, pues evidentemente el mal común

de nuestra sociedad, el sedentarismo

y la comida rápida.

Aparte de eso, pues...

Ingesta de alimentos

que no sean adecuados.

Y eso, poco ejercicio.

Y los hábitos, pues no sé, imagino que será el tabaco,

el alcohol, las grasas.

Dicen que es mejor andar, por ejemplo,

dos horas diariamente

que ir a correr, o irte a un gimnasio

y todo eso.

A mí, por lo menos, es lo que me han dicho los médicos.

El corazón se contrae y bombea la sangre

gracias a unos estímulos eléctricos que se generan rítmicamente

y se expanden de forma ordenada y secuencial.

Las arritmias aparecen

porque estos impulsos eléctricos se producen en un área inadecuada

o porque estén alteradas las vías de conducción

que los transmiten.

Para el diagnóstico, es necesario demostrar

que existe una alteración en la actividad eléctrica cardíaca

mediante un electrocardiograma o la colocación de un holter

que registre la actividad de forma más prolongada.

Los estudios electrofisiológicos, con cables en el corazón

a través de ciertas venas, permiten estimular el corazón

para reproducir arritmias.

El uso de fármacos adecuados regula el ritmo cardíaco.

Pero, en arritmias lentas, puede ser precisa

la colocación de un marcapasos.

En las rápidas, a veces es necesario realizar

un choque eléctrico con palas que se sitúan sobre el tórax.

La ablación consiste en aplicar corrientes eléctricas

que producen pequeñas quemaduras

y anulan las zonas responsables de las arritmias.

En la última década del pasado siglo, en los programas de TVE

se hablaba de corazón y se realizaban encuestas

para saber el conocimiento que los españoles poseíamos

acerca de este órgano.

El corazón es el órgano del cuerpo humano

que más literatura ha generado.

Y ello se debe, sobre todo, a la gran cantidad de cualidades

que le hemos concedido.

Al corazón lo asociamos con sensaciones y sentimientos.

Se ama y se odia con el corazón.

El dibujo de un corazón es la imagen universal del amor.

O el bien.

Este importante órgano es centro y símbolo de vida.

Y ello se debe a que vivimos al ritmo

que nos marcan sus latidos.

Latidos

Pero, realmente, ¿qué sabemos del corazón?

Vamos a verlo.

-¿Sabe usted qué es esto?

-¿Que qué es esto? No sé.

-Es un pulmón.

-Un corazón.

-Un riñón.

-¿Para qué sirve el corazón?

-Hombre, pues para todo el cuerpo, ¿no?

Si no, no podríamos vivir.

-El corazón sirve para mover la sangre.

-Para purificar la sangre.

-¿El corazón es un músculo o una víscera?

-Un músculo.

-Yo creo que tiene que ser...

el ese.

-Una víscera.

Me acosté...

y empecé a notar como una flema y empecé a carraspear.

Entonces fui al baño y, cuando la flema eché,

era de color rosa.

Entonces, tenía un poco de dificultad al respirar.

Y estaba el hijo pequeño en casa

y cogió el coche, me llevó a urgencias en Colmenar.

Y, de ahí ya,

cada vez con más dificultad para respirar...

Ya me llevaron a La Paz.

Ya no podía ir acostado en la camilla.

Fui sentado porque no respiraba bien.

Dolor ninguno.

El domingo me hicieron un ecocardiograma.

El lunes, un cateterismo.

Y el martes me operaron, por la tarde.

A las tres...

me operaron.

Yo ya me encontraba bien.

O sea, no tenía ningún problema para respirar y para nada.

Y me pusieron tres baipases.

-La insuficiencia cardíaca es una situación

en la que el corazón no puede con las funciones

que hace normalmente.

Por un lado, puede ser por un fracaso de bomba

que no lleva la sangre donde debe.

O porque está muy rígido, y entonces retiene líquidos.

Por decirlo de forma sencilla.

Las causas principales en el mundo desarrollado son

principalmente la cardiopatía isquémica.

Haber tenido las arterias del corazón enfermas

y sufrir un infarto.

Y hay gente mayor, en mujeres, la hipertensión arterial

que produce también una rigidez, una hipertrofia del corazón.

Sobre todo en mujeres mayores.

Gracias a asociaciones,

como la Fundación Española del Corazón,

los enfermos cardíacos están mejor informados

y asesorados sobre las enfermedades cardíacas.

En el hospital San Carlos de Madrid nos muestran el proceso

desde que el paciente ingresa con sospechas de padecer

una anomalía cardiovascular.

El envejecimiento de la población, el incremento de la obesidad

y la mayor frecuencia de diabetes son factores

que han contribuido a su aumento.

En 2006 entré aquí en el clínico.

Y ya me han estado llevando...

pues cinco o seis años.

Y luego ya me pusieron un desfibrilador

y después del desfibrilador me volvieron a ingresar.

Música

-Antonio fue un paciente que estuvo en seguimiento

en la unidad de insuficiencia cardíaca desde 2011.

Ingresó en la unidad en urgencias

y de ahí a la planta de cardiología,

habiendo un empeoramiento de lo que era su patología de base.

Música

Hay seis sillas en la puerta de la UCI.

Allí nos hemos pasado las horas llorando.

Porque la doctora Jiménez salió y me dijo...

"Está muy grave,

se le están paralizando los órganos".

Y lo hemos llevado bastante mal.

Una noche sí les dijo a los...

Pasaron por allí los cardiólogos.

Digo: "Que yo estoy muy mal".

Y entonces fue cuando me dio el infarto.

Esa noche me pusieron las planchas,

me reanimaron.

La doctora Jiménez, que es la cirujana de aquí,

dijo: "Aquí ya hay que jugársela".

"Operarlo o... se nos va".

Entonces me operaron.

-Requirió que tuviéramos que intervenir varios equipos

que integran cardiología, el equipo de hemodinámica,

el equipo de la unidad de arritmias y nosotros para buscar una solución

y que el paciente remontara, que estuvo en una fase aguda.

E incluso, en algún momento, se temió por su vida.

-Ese momento fue horrible.

Nada más llamé a mis cuñadas

y ellas llamaron al pueblo.

Y, bueno, pues vino gente y todo.

Y, bueno, pues...

No podía ni coger el teléfono.

Porque no podía ni hablar.

Pero bueno, muy malo.

-Y, actualmente, el paciente volvió a nuestra unidad

en seguimiento estructurado, le vemos cada muy poquito tiempo.

El paciente, ahora mismo, anda 6 km.

Está optimizada toda la medicación.

Y, bueno, pues está muy bien, la verdad.

-Que estamos muy contentos y que nos queremos mucho.

Los avances en la cirugía del corazón están permitiendo salvar

o mejorar la calidad de vida de pacientes de todas las edades.

Pinchamos lo que es la arteria femoral

y le vamos a introducir un catéter que va a ir...

hasta el ventrículo izquierdo,

hasta el corazón,

pero cruzando esa válvula aórtica

que está calcificada.

Una vez que dejemos ahí un alambre guía,

que es muy metálico y que lo vemos muy bien con rayos,

vamos a pasar el catéter

que tiene la prótesis

que vamos a implantar.

Con este catéter balón,

vamos a introducir la prótesis

en el cuerpo humano.

Esta es la prótesis.

La prótesis, como ven aquí, pues tiene una estructura externa

que es de metal, de acero inoxidable.

Es parecido a un stent.

Y también a las coronarias, lo que pasa es

que es de mayor diámetro.

Cuando estemos ahí, en la válvula aórtica,

lo que haremos es inflar el balón

para liberar esta prótesis.

Hemos desinflado el balón

y ya vemos que empieza a pasar sangre.

Y ya hemos dejado colocada

esa prótesis

en la válvula aórtica.

A la unidad de cardiología se acercan pacientes alarmados

por sus arritmias.

En estos casos, la prueba más frecuente es

la colocación de un holter.

Es una prueba exploratoria,

no invasiva,

cuyo procedimiento es realizar un electrocardiograma

que puede ser de 24 h, 48 h o incluso de una semana.

Entonces, para ello, se le coloca al paciente unos electrodos

que van unidos con unos cables a una grabadora

que lleva durante todo ese período de tiempo que he dicho.

El paciente, mientras lleva el aparato de holter, debe realizar

su vida absolutamente normal.

Para, precisamente, detectar si hay algún episodio anómalo.

El registro se hace

en una tarjeta

y yo la vuelco en el ordenador, en un programa que tenemos

para la lectura de las arritmias.

Después se hace una impresión de todos los eventos

que se hayan determinado anómalos

y, con eso, ya se manda a su consulta...

correspondiente.

Para los enfermos de esta unidad, es fundamental, una vez recuperados,

entrenar su corazón mediante rehabilitación

y hábitos saludables.

En estos pacientes se controlan los factores de riesgo.

La diabetes, la hipertensión, colesterol elevado, tabaquismo.

Y se les hacen programas de entrenamiento físico

para que sepan cómo ejercitarse de forma progresiva, gradual

y dentro de unos límites de seguridad.

Con estos programas, igualmente, se les revisa

y se les ayuda con sus factores de riesgo

y se les ayuda con los síntomas.

El periodista Fernando Onega conversa con Carlos Dávila

sobre los problemas cardiovasculares que ha padecido en su vida.

Música

No solo escribió la Transición, sino que la protagonizó.

Durante algún tiempo participó directamente en los mensajes

que el gran autor de la reforma, Adolfo Suárez, transmitió

para componer la España del gran cambio.

Desde la dictadura a la democracia.

Pero Fernando Ónega ha sido, es, nada menos,

que un periodista y un escritor que circula siempre

entre el rigor de la crónica

y la virtud del sentimiento literario.

Ónega es todoterreno de la información y la opinión

que se mueve con la misma presteza y eficacia en prensa, radio y tele.

Es un periodista injubilable que, sin embargo, ha padecido

episodios patológicos que, por suerte, no han trastornado

su propia actividad profesional.

Repleta, además, de puestos directivos

en multitud de medios.

Hoy, Ónega ofrecerá su experiencia de cardiópata redimido

que, en todo caso, siempre estará al pie del ordenador,

del micrófono, o de la cámara.

Fernando, si a mí me dicen que hay un contratiempo

de una persona que puede ser un cardiópata

te digo que eres tú.

-Y yo suscribo.

Con un matiz, ahora a lo mejor ya no lo soy tanto como lo he sido.

Pero, desde luego, tuve todos los números

o, mejor dicho, jugué yo a todos los números

para ser un cardiópata.

-Pero un tipo como tú,

tranquilo, sosegado...

gallego, que es una cosa que tendría que ir

en los manuales de patología, de la contrapatología.

¿Cómo es posible?

-Pues yo qué sé.

Yo empecé, por ejemplo, a fumar...

de pequeño.

Al decir de pequeño, pues digo...

El primer pitillo, a lo mejor, fue a los 14 años o así.

Y seguí fumando.

-En periodismo fumabas como un condenado.

-Sí, sí, y luego estoy en una profesión

que, ahora ya no tanto, pero es una profesión

donde los instrumentos de trabajo eran la máquina de escribir,

y, creo que a la derecha, el cubata

y a la izquierda el paquete de tabaco y el mechero.

O al revés, no me acuerdo muy bien.

Y si me preguntas cuál de las tres cosas eran

para mí más necesarias, si la máquina de escribir,

el paquete de tabaco o el cubata, no te sabría decir.

Pero tenían que estar las tres.

Evidentemente, en esas condiciones...

-Te ha faltado una cosa para esos periodistas, el ruido.

-El ruido, sí, sí.

-No sabíamos escribir sin ruido.

-Sí, es que las máquinas hacían mucho ruido.

En las redacciones estaban los teletipos.

Y la gente chillaba mucho en la redacción.

Eran redacciones de humo.

De vicio.

En todos los sentidos.

Y no retiro lo de en todos los sentidos.

-Y efectivamente... -¿Y cuándo empezaste con el lío?

-Con el lío cardiópata...

El primer susto lo tuve a los 33 años.

Fue una angina de pecho.

-Me tuvieron internado un mes. -¿Estabas trabajando?

-Estaba trabajando

y me dio como a las cinco de la mañana.

Yo me levantaba a trabajar entonces para hacer el boletín off the record

a las cuatro de la madrugada.

Hora que existe, aunque haya gente que lo niegue.

Entonces sentí el dolor,

y nos fuimos al hospital, al antiguo hospital de la Cruz Roja.

Allí me tuvieron.

Y la anécdota viene, esto creo que fue sobre marzo,

la anécdota viene en el mes de agosto siguiente.

Yo iba a recoger a mi familia a un pueblecito

de la provincia de Valencia, llamado Bellreguard.

La señora que nos alquilaba el apartamento estaba hablando

con otras señoras en un corro

y estaban hablando de cómo un curandero le arregló

a una chica que se iba a casar

de un problema de válvula del corazón.

Y digo: "Coño, esto me interesa a mí".

Y me fui al curandero.

Había que pedir hora en un bar.

Te daban un número y con ese número ibas.

La escena era la siguiente.

Estaba el curandero, que era un señor mayor,

y a su lado un ayudante con bata blanca.

-¿Era médico?

-El ayudante era médico en el hospital de La Paz.

-Esto es genial. -Y supongo que lo seguirá siendo.

Supongo que lo seguirá siendo, porque era un hombre joven.

El curandero era de oficio, o había sido de oficio,

hasta que descubrió sus artes, era un camionero.

Entonces me vienen aconsejando las vecinas.

Dice: "Tú no le digas lo que tienes".

Porque yo ya había pasado el diagnóstico del angor.

Entonces le dije que me dolía de vez en cuando.

Y entonces me hizo una prospección a dedo.

-A dedo. -¿Por el tórax?

-Sí, por el tórax.

Y entonces me dijo: "Ya está".

Cogió una libreta.

Dibujó una cosa que a mí me pareció una bombilla

y unos cables.

Me dijo: "¿Sabe lo que es?", y yo: "Pues no".

Dice: "Mire, esto es el corazón".

"Y estos son los tubos por los que va la sangre".

No dijo arterias ni nada de eso, los tubos por los que va la sangre.

Expresión que no olvidaré en mi vida.

"Pues este de abajo lo tiene usted taponado".

"Y hay que limpiarlo".

Y entonces dice: "¿Le gusta el whiskey?".

Digo: "Sí, señor".

-Lo practico.

-(RÍE) "Tiene que hacer usted una novena de whiskey".

¿Y en qué consiste la novena de whiskey?

Pues una cucharada sopera de whiskey durante nueve días.

Ni un día más, ni un día menos y en ayunas.

Hice la novena de whiskey, religiosamente,

y cuando fui a revisión

a mi cardiólogo me dice:

"Oye, porque sé lo que has tenido".

"Pero estás absolutamente limpio".

Y entonces le conté la historia.

-Me dejas estupefacto, porque este es un programa

que lo ven muchos médicos.

Y dirán: "¿Pero qué está diciendo?".

-Pues el médico me echó la bronca.

Me dijo que eso era una tontería.

La palabra que dijo fue: "Una gilipollez".

Y aquello me tranquilizó, me tranquilizó muchísimo.

Me tranquilizó muchísimo, tanto es así

que digo: "Ya que estoy curado, estoy curado para todo".

-¿Y volviste? -Y he vuelto a la mala vida.

Yo he vuelto a la mala vida.

Y el susto grande fue en el año...

en el año 2000.

Es decir, hace ahora diecisiete años.

Y fue una tontería.

Al cerrar una puerta

en casa se me puso un dolor tremendo en el hombro.

Y el dolor persiste.

Entonces me voy a un centro médico al lado de casa

a que me miraran el hombro.

-Te estás tocando el brazo contrario.

¿Era el hombro derecho?

-Es que yo creo que fue el hombro derecho.

Porque a lo mejor no tuvo nada que ver.

Es que esa es la duda.

Porque yo no soy zurdo.

Con lo cual, lo he pensado muchas veces,

"¿Cómo me ha dolido el derecho si lo que duele es el izquierdo?".

Pues a mí, en ese caso, me dolió el derecho.

Y el hombre me dijo que tenía una calcificación,

que había que hacer ahí no sé qué historias.

Y yo, del olfato...

Le digo: "Me iría tranquilo si me hiciera un electro".

Me hizo un electro.

Y me dijo: "Esto está muy mal".

"Tiene que irse usted a un cardiólogo ya".

Me fui a un cardiólogo.

Me vio el doctor López Pinto.

González Pinto.

Ángel González Pinto.

Y me dijo: "Hay que intervenir ya".

-¿Cómo lo tienes por dentro? ¿Qué te han hecho?

-Y por dentro, pues me han hecho tres baipases.

No me pidas más explicaciones, me han hecho tres baipases.

Y luego las recomendaciones habituales

de no fumar,

andar,

dieta...

Es decir, cosas que he seguido en parte.

-No ha seguido. -Sí.

Bueno, déjame decir "en parte".

-Por si lo ve mi familia. -Entre tú y yo.

-Y después tuve todo.

Todo lo que se deriva de ahí o no se deriva de ahí.

-Tuve unas taquicardias inmensas. -Y arritmias.

-Y arritmias.

Y tuve lo de la pierna.

Que es, nunca me acuerdo de la palabra.

-La claudicación intermitente.

-Y eso es lo más reciente.

He pasado revisión hace...

Hace unos días

y el médico me ha dado libertad

para seis meses más.

En la valoración, me dijo que la circulación estaba ya...

ya perfecta.

Que ahora mismo estoy bien.

-Y de esos factores, ¿tú tienes estrés?

¿Sientes estrés?

-Yo soy un hombre que me dicen tranquilo.

Soy, aparentemente, tranquilo.

-La procesión va por dentro. -La llevo por dentro.

-Lo cual es peor.

-Eso me dicen, eso me dicen que es peor.

-El no expresar tus problemas.

-Sí, soy...

Soy muy tímido, por una parte.

Y, por otra, pues supongo que soy un poco teatrero.

En el sentido de aparentar

lo que no soy por dentro.

¿A eso se le llama falso? No.

-Se llama gallego.

-Se llama gallego, lo acepto.

-Ser gallego es incompatible también con la prisa.

Es incompatible.

Es la pausa, ¿no?

-Tú estás pensando en Rajoy.

Pero no todos somos como Rajoy.

Es decir, hay gallegos apresurados,

hay gallegos menos apresurados, hay...

Aunque sí que parece ser que el que domina es, como especie,

el gallego calmo.

Es decir, el gallego

que se toma la vida con calma.

Deja que sea...

Ya veremos...

Depende, etc.

-Depende, depende.

Y cuando tienes el menor síntoma de que algo no va bien,

¿lo notas orgánicamente?

¿O es una especie de aprensión o hipocondría suavecita?

-No, fíjate.

Lo que tuve de la pierna llevaba

como seis años

con un dolor de tobillo.

Entonces, he pasado por traumatólogos

que te hacen radiografías y te dicen:

"Parece que hay ahí un resto de algo, pero tal".

Y acabas

en otro sitio donde te hacen no sé qué cosas.

Hasta que,

sorpresas de la vida,

en un hospital de Madrid,

donde me estaban haciendo la prueba de la pierna,

descubro que se había cambiado mi urólogo.

Y fui a la revisión del urólogo.

-Y entonces... -A cierta edad.

-A cierta edad, hay que ir una vez al año.

Y esa parte la tengo bien.

Debe ser la única, pero esa parte la tengo bien.

Y entonces se lo he contado.

Entonces él también me hizo la prospección a dedo.

Igual que el curandero de Valencia.

Y me dijo, al llegar al pie, me dice:

"Tienes un problema de circulación".

Vuelvo al traumatólogo y le digo:

"Me dice el urólogo

que lo tengo ahí abajo es un problema de circulación".

Empezaron las pruebas y efectivamente.

-¿Haces deporte?

-Ando, ando menos de lo que debiera,

pero procuro andar

una hora al día.

Como no siempre consigo salir, porque lo bonito es andar...

Hacer senderismo y esas cosas.

Y una vez me asustó un perro

que se me plantó delante

Un perrazo de esos que...

que ves que va a morder, o que va a atacar.

Y cogí tanto miedo que me compré una cinta.

Me compré una cinta de andar.

Entonces ando mucha cinta.

Y los sábados y domingos, sí un poco más...

Un poco más por la calle.

-¿Vives con miedo?

-No.

-No tengo excesivamente miedo.

Si te refieres al aspecto de salud, no.

No soy hipocondríaco.

Confío mucho en mis médicos, confío ciegamente.

Y si me dan tranquilidad, llevo la vida con tranquilidad.

Tengo miedo a otras cosas.

Pero no es el momento de decir cuáles.

-¿Lo compartimos? -Lo compartimos.

-¿Empieza por M?

-Empieza por M. -Vale.

Él no tendrá ningún tipo de problema como nosotros.

Como tú y como yo.

-(RÍE)

-Fernando, muchas gracias, los cardiópatas no es

que os asociéis, has hecho una campaña

en la Fundación Española del Corazón.

Pero fundáis una especie de asociación

de requeridos para ser personas que decís lo que tenéis.

Me parece estupendo.

Me parece estupendo porque es un ejemplo de motivación.

-Sí, yo cuando...

Cuando me preguntan...

procuro responder y exponer mi caso.

Para que nadie haga lo que yo.

Lo que yo hice.

La prevención, ¿qué te voy a decir a ti?

Es fundamental.

Y si mi caso sirve

para que alguien lleve una vida más sana

y no esté tentando al Diablo

pues creo que es lo mejor que puedo hacer.

-El doctor Datino, que viene ahora, nos dirá

exactamente las cosas que hizo bien Fernando.

Y qué hizo mal entonces.

Para que todos ustedes tomen el ejemplo de ahora

y no el de entonces.

Un cardiólogo conocido del hospital Gregorio Marañón

que sabe mucho.

La población que más frecuente sufre es

la gente mayor.

Los hombres suelen padecerla antes

porque tienen más cardiopatía isquémica.

Más ateroesclerosis.

Porque antes fumaban más y tenían más factores de riesgo.

Y las mujeres lo sufren a una edad más avanzada,

como he dicho, sobre todo, por la hipertensión arterial.

También puede ocurrir en gente joven por tener alguna enfermedad familiar

o algún problema precoz, pero no es lo frecuente.

Lo normal es en gente mayor.

Es una enfermedad grave.

Probablemente se le dé menos trascendencia de la que tenga.

Tiene una expectativa de vida

que puede ser inferior a muchos cánceres.

Y a pesar de todos los tratamientos que hay.

-Me mandaron al endocrino y dijo: "Usted está muy mal".

Sobrepeso, el azúcar altísimo y tal.

Entonces, me lo tomé en serio.

Me llevé una dieta tal...

Bastante rígida, me bajaron todos esos niveles.

Pero como eso no duele, te vas dejando, dejando...

Hasta que ocurrió lo que ocurrió.

Esto fue, sobre todo, porque yo soy diabético.

E hipertenso.

Un infartado es enfermo antes del infarto.

Una vez te operan y quedas bien, como es mi caso,

dejas de ser un enfermo.

Ahora, tienes que tomar una serie de precauciones

para que no se repita lo que ocurrió una vez.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España.

Están por encima del cáncer y de las enfermedades respiratorias.

Uno de cada tres españoles fallece por insuficiencia cardíaca.

Las enfermedades que produce la hipertensión son

las que más han aumentado en los últimos 10 años.

El número de defunciones debidas a esta causa se ha duplicado.

En 2004 representaban el 5 %

de los fallecimientos cardiovasculares.

Y ahora son ya el 10%.

Sigue existiendo la falsa creencia de que las muertes

por alguna causa cardíaca son más elevadas entre los hombres, y no.

La mujer muere más por esta causa.

Concretamente, un 6 % más.

El año pasado, 63 912 mujeres fallecieron

a causa de enfermedades relacionadas con el sistema circulatorio.

Fueron hombres 53 581.

Y eso que muchas muertes podrían evitarse.

El 70 % de los fallecimientos por enfermedades del corazón

y hasta el 80 % de los infartos podrían prevenirse

con un estilo de vida más saludable.

Aumentando moderadamente la actividad física diaria,

entre 1 y 90 minutos a la semana es suficiente,

para reducir significativamente la mortalidad en estos pacientes.

Pero las campañas de divulgación no han disminuido

la frecuencia en este tipo de enfermedades

que afectan a la calidad de vida de los pacientes.

Ahora, en "El ojo discute", nuestros médicos de cabecera darán

las claves para cuidar nuestro corazón.

Música

Hoy, en "El ojo discute", vamos a intentar aclarar

algunos de los aspectos más confusos de las arritmias,

que ya de por sí son patologías poco conocidas

entre los pacientes, ¿verdad?

¿Cómo explicarías a un paciente que viene a atención primaria

qué es una arritmia?

-Yo le explicaría que el corazón es un órgano.

Es una estructura llena de tuberías y llena de cables.

Las tuberías llevan la sangre.

Cuando estas tuberías se obstruyen, por lo que sea, colesterol,

lo que se producen son infartos.

Cuando esos cables eléctricos tienen algún problema,

o bien el impulso eléctrico aparece en otro sitio donde no tiene

que aparecer o la conducción de ese impulso está alterada.

Que ese impulso eléctrico es lo que hace que el corazón lata.

Entonces, es cuando aparece la arritmia.

En vez del corazón latir a un ritmo normal...

(LATIDOS)

Pues late de una forma arrítmica.

(LATIDO IRREGULAR)

Así.

O bien en exceso, cuando está muy rápido, taquicardias.

O bien a veces también bradicardias,

cuando las pulsaciones son bajitas.

Son muy frecuentes, ¿verdad? Son una patología...

Bueno, las arritmias son más frecuentes,

la arritmia más frecuente que hay

que es la fibrilación auricular, que es que...

El corazón tiene su parte de arriba, que son las dos aurículas,

la parte de abajo son los dos ventrículos,

la trasmisión del impulso por los cables,

lo normal es que vaya de arriba a abajo.

El marcapasos natural del corazón está en una de las aurículas.

En estos pacientes, lo que ocurre es que las aurículas disparan,

disparan latidos desde varios sitios.

Entonces, disparan a la vez, como él decía...

Pues las aurículas hacen así.

Y solo alguno de esos latidos pasa al ventrículo,

que es el encargado de bombear finalmente la sangre.

Entonces, como decía, esta arritmia, que es la más frecuente,

es muy frecuente con los años, incluso, bueno, más o menos...

Por encima de los 70 años, casi el 20 % de la población tiene

una de estas arritmias, una fibrilación auricular.

Hay otras muchas, como antes he hablado.

Las extrasístoles entran en las arritmias,

que son latidos precoces que nacen en otra parte del corazón,

que no es el marcapasos natural.

Hay otra serie de arritmias que son menos frecuentes.

-A ver qué preguntas tienen los espectadores.

-Me gustaría saber si las preocupaciones graves

o el estrés extremo pueden llegar a afectar al corazón de tal manera

que pues el cuerpo sufra un infarto.

-Pues, efectivamente, rotundamente sí.

El estrés se relaciona tanto con las arritmias

como con el infarto.

De hecho, las personas que tienen enfermedad coronaria,

es decir, que tiene las tuberías ya obstruidas,

o un poquito obstruidas...

Las personas con enfermedad coronaria que tienen depresión tienen

más riesgo de un infarto que las que no tienen.

Y con las arritmias pasa parecido.

El estrés puede inducirnos arritmias.

Hay muchas causas de arritmias.

Pero el estrés, la ansiedad y la depresión son causa...

-El marcapasos natural del corazón es muy sensible

a las descargas de ansiedad,

con las hormonas que se producen.

De hecho, es muy típico que al ponerte nervioso

o tienes miedo y se notan las palpitaciones.

El corazón se acelera.

Lo normal es que eso sea con el ritmo normal del corazón.

Pero, en ese contexto,

si tus cables no funcionan bien,

pues se puede desencadenar una arritmia, ¿no?

Normalmente, hay alguna causa subyacente.

O sea, aparte del estrés,

que es que tus cables ya no funcionan del todo bien.

Ante ese estímulo de taquicardizarte por el estrés,

pues los cables que no están bien, sea por un infarto,

el infarto deja una cicatriz en el corazón,

pues los cables que van por ahí ya no funcionan bien.

Porque el corazón está dañado por los años.

Envejecen los cables, sea por, incluso...

Muy en relación con el estrés, estaría una causa

que siempre se busca en las arritmias,

en la fibrilación auricular, que es el hipertiroidismo.

-Las hormonas, vamos.

-El aumento de la función del tiroides.

Eso ocasiona más taquicardia.

Puede desencadenar. De hecho, siempre hay que buscarla

en las fibrilaciones y en las arritmias

en las que está el corazón acelerado.

-¿Es frecuente que os consulten pacientes

con arritmias con un hipotiroidismo o hipertiroidismo...

-Más frecuente, pero hay que descartarlo.

Porque el primer motivo de consulta por el que vienen muchas veces,

que al final es una arritmia.

Eso es lo que hablaba, las palpitaciones.

Uno nota que el corazón va muy deprisa.

Y eso le haces un electro y dices:

"Pues es verdad que va deprisa".

Hay una taquicardia.

El corazón late más veces al minuto de lo que debe latir.

Después, si encima no va a al ritmo normal,

pues tenemos una arritmia.

Pero a veces es lo contrario.

A veces el corazón va más despacio

o algunos de los cables están bloqueados.

Y no se nota palpitaciones.

A veces es una pérdida de conocimiento,

un mareo...

-De todas maneras,

señalar que, aunque las arritmias, sobre todo, por exceso de latidos,

se pueden notar como palpitaciones,

no todas las palpitaciones son una arritmia.

Que, si no, me veo corriendo a todos en cuanto tengamos palpitaciones.

Hay gente que entra y sale de las arritmias,

hay gente que lo nota y hay gente que no se da cuenta.

Se estima que hay, más o menos, unos diez millones de personas

con arritmia en España,

y 90 mil no estarían diagnosticadas.

-¿Qué síntomas ves más frecuentes con una taquiarritmia?

-Pues hay gente que nota palpitaciones.

A veces, puede dar mareo e incluso puede dar infartos.

Cuando el corazón va más rápido, consume más oxígeno.

Está demandando más, y si las arterias ya están dañadas,

pues puede hacer que el riego no sea el adecuado.

Pero hay gente que pasa totalmente desapercibida.

Que vive con sus arritmias y no saben que tienen una arritmia.

-De hecho yo, muchas veces, vienen a la consulta

con cualquier otro motivo, como un cuadro catarral,

y a todos los ausculto.

Digo: "Parece que el corazón no va al ritmo normal".

Le hacemos un electro y tiene una arritmia.

No lo había percibido.

-¿Crees que es importante hacer chequeos a todos los pacientes?

-Yo creo que ya lo hacemos.

Hacemos una exploración a todos los pacientes.

-¿Pero si no está sano y nunca va al médico, por ejemplo?

-Si está sano y nunca va al médico, lo normal es que no tenga.

-De todas maneras,

la relevancia de las arritmias viene por dos cosas.

Una es las taquiarritmias,

que son por más latidos.

Al final, ese latido rápido no es eficaz.

El corazón necesita expandirse, llenarse de sangre y bombearla.

Si vas muy rápido, no es capaz de relajarse suficiente

para llenarse y bombear.

El paciente entra en fallo cardíaco.

Esa sangre no va para adelante, va para atrás.

Los pacientes dicen que se encharcan los pulmones.

Se empiezan a ahogar, empiezan a tener falta de aire.

Eso en las rápidas.

En la clásica, bueno, lo que hemos hablado antes,

tiene otra serie de problemas.

No solo derivados de que lata rápido del corazón,

sino que crea alternaciones en la sangre

que puede hacer que se formen coágulos

y que esos coágulos se envíen al resto el organismo,

produciendo embolias.

Y luego las otras, que son por estar más lento.

Claro, si el corazón no bombea,

pues al final no envía sangre

y aparecen los mareos y los síncopes.

-¿Y el tema genético, por ejemplo, en esto cómo lo veis?

-Hay síndromes que están relacionados

con la arritmia, con la genética y la herencia.

-Pero no es lo más frecuente.

Lo más frecuente es por la edad.

Pacientes con infartos o pacientes fumadores

que tienen los pulmones ya estropeados.

Eso termina dañando el corazón.

-Las arritmias es un problema que puede afectar a los jóvenes.

De hecho, vamos a ver una pregunta que nos ha hecho una persona joven.

-Pensamos que ser joven y deportista es garantía

para tener un corazón saludable.

¿Por qué se dan más muertes súbitas en personas sanas y deportistas?

-Bueno, lo primero de todo, señalar que las muertes súbitas

en pacientes jóvenes, que se definen por debajo de los 35,

son excepcionales, ¿vale?

Se estima que son 1 de cada 200 000.

Mientras que, por encima de los 35, podría alcanzar el 1 por 18 000.

La diferencia es muy significativa.

Es algo muy raro.

¿Causas? Ahí sí suelen ser causas congénitas,

que no tanto genéticas de padre a hijo,

sino malformaciones que vienen de nacimiento.

En España se estima que la más frecuente es

una alteración congénita del ventrículo

en el que los cables se distorsionan.

Y cuando esa persona se pone a hacer deporte,

pues crea una arritmia con parada cardíaca.

En otros países pueden ser alteraciones de las coronarias,

que son las arterias que irrigan el corazón

los que son las causas.

Hay un problema.

Algunas causas no se detectan por métodos normales.

Sobre todo, el de la alteración congénita

de la circulación de los cables por el corazón.

Pero es verdad que son raros.

Si nos vamos por encima de los 35 años,

algo que me llama mucho la atención estudiando esto,

es que por encima de los 35 años, que consideramos jóvenes todavía,

yo me considero que somos todos jóvenes aquí,

la principal causa de muerte súbita con el ejercicio es el infarto.

A edades tan tempranas.

-¿Y, entonces, qué hacemos con el deporte?

-Eso sí que tiene... -Hacer deporte...

Hacer deporte con cabeza.

-¿Eso qué quiere decir? ¿Que no todo tiene la misma...?

-No, pero es verdad que, normalmente, son profesionales.

La muertes son de profesiones.

No los que vamos a correr o dos veces al gimnasio a la semana.

Y esta gente, los profesionales, sí suelen estar sometidos

a chequeos antes de dedicarse a esto.

-Bueno, pues vamos con la tercera pregunta.

-¿Qué cuidados se dan en casa para que pueda ser atendida

una persona que padezca del corazón?

-Los cuidados que debería tener una persona en el domicilio...

Pues depende de la enfermedad del corazón que tenga

y la situación de cada paciente.

Yo diría, sobre todo, cuatro cosas fundamentales.

La primera, no empeorar esa enfermedad.

Por lo tanto, controlar los factores de riesgo

que pueden hacer empeorar el corazón.

Como es controlar tu hipertensión.

Si tienes la tensión alta, controlar tu obesidad.

Controlar tu colesterol.

Hablábamos de las tuberías que, si obstruyes,

se produce un infarto. Es muy importante controlar eso.

Controlar, el que tiene diabetes, pues también la diabetes.

Esa sería la primera.

La segunda, realizar una dieta sana.

Una dieta más rica en legumbres, en verduras, en fruta, en pescado.

En el caso de insuficiencia cardíaca,

donde lo que pasa es que se retiene líquido,

pues habrá que restringirlo.

Restringir la sal, porque la sal retiene líquidos.

Restringir el alcohol.

El alcohol sabemos que debilita el corazón.

Habrá que hacer un uso adecuado del alcohol.

Un consumo moderado de alcohol.

Esa sería la segunda. La tercera es ejercicio regular.

Según la enfermedad que tengas

y la capacidad que tengas, harás más o menos.

Es importante hacer un ejercicio regular.

Y la cuarta yo diría que es muy importante también:

cumplir con el tratamiento que te ha puesto el cardiólogo.

Esa medicación que, por ejemplo,

en arritmias, como la fibrilación auricular,

puede producir trombos.

Pues será una medicación que es anticoagulante

para que no se produzcan trombos.

Es muy importante tomarla a diario.

Tomarla todos los días y a las mismas horas.

Ir a los controles que se hacen en el centro de salud.

Hay una en concreto donde se miran los niveles cada mes.

Después, hay ya otros tratamientos

que se pueden mencionar en el tema de las arritmias.

-Sí, hay más como...

-Sí, está el tema de medicamentos, pero bueno.

También está el tema de tratamientos quirúrgicos,

que también se hacen para quemar esos cables alterados.

Se llama ablación.

En las arritmias,

donde el corazón va muy despacito, lo que se implanta es

un aparato que se llama marcapasos, que lo que hace es registrar

la función eléctrica del corazón

y mandar un impulso al corazón

cuando este no late de forma adecuada.

Y cuando lleva, como decía Bárbara,

a arritmias muy graves que pueden producir la muerte,

lo que se hace es colocar un marcapasos más complejo

que lo tiene es un desfibrilador.

-Yo creo que, sí... -Bueno, yo creo que...

Falta una recomendación, la de la gestión del estrés.

-Es importante dejar claro el no alarmar, porque...

-Efectivamente.

Hay muchas arritmias y palpitaciones benignas.

De hecho es un síntoma típico de la ansiedad sin riesgo.

Y, como hemos dicho,

el estrés puede llevarnos a las arritmias.

Una buena gestión del estrés, incluso hacer yoga,

mindfulness o relajación.

Pues nos pueden ayudar también a tener un menor número de arritmias.

Más controladas.

-Muchísimas gracias.

Espero que esté claro lo más importante de las arritmias.

Hasta el próximo programa.

Vivimos una era en la medicina donde los médicos tenemos suerte,

por los avances que hay, y gracias a la tecnología

ya estamos practicando cosas que ni hubiéramos imaginado.

Hay muchísimos tratamientos nuevos, pastillas nuevas.

En lo que más se está avanzando es

en los sistemas de soporte circulatorio.

No hay trasplante cardíaco para todo el mundo.

A pesar de que España en eso es puntera.

Y cada vez tenemos más sistemas de soporte circulatorio.

Corazones artificiales que permiten sustituir al corazón.

Se puede hacer en pacientes muy seleccionados

y que no esté exento de complicaciones,

pero cada vez se aplican más estas técnicas

y yo creo que mejorará mucho más.

Aparte también hay investigación en células madre

y en otro montón de derroteros.

Pero el futuro es muy esperanzador.

Música

Qué tío más grande Dalí.

Me he dejado un bigote como él.

Me gusta, era un pirado maravilloso.

Dicen que una vez le preguntaron a Dalí por su bigote

y, entonces, él contesto:

"Me gusta mi bigote

porque mientras la gente se fija en mi bigote,

yo detrás de él hago lo que me da la gana".

Era maravilloso.

Dicen que Dalí era hipocondríaco.

Pero yo creo que en realidad era como yo: precavido.

Si yo iba por la calle con un amigo

y veía venir a un perro

se cambiaba de lado para que el amigo le sirviera

de escudo y le decía:

"Por si muerde, ¡que te muerda a ti!".

A la gente le sorprende que Dalí tuviese algunas,

digamos, excentricidades.

Tampoco es para tanto.

Bueno, sí.

Tuvo un oso hormiguero como mascota.

¿Y qué?

Eso hoy en día no es nada raro.

Antes tenías en casa un perro.

Un gato, un jilguero.

¿Pero hoy? Vamos.

Hoy hay gente que convive en su casa con pitones,

con tarántulas, con su cuñado...

Y, además, que ahora ves a Frank de la Jungla

y cualquier animal exótico te parece lo más vulgar.

Es tremendo ese hombre.

Encuentra especímenes rarísimos.

Un día hasta encontró un ser nunca visto, sí.

Un chino echando gasolina en una gasolinera.

Insólito.

Pero, para insólito, Dalí

que es quien nos ocupa en el día de hoy.

De él cuentan una anécdota,

que es que al regresar del extranjero en uno de sus múltiples viajes,

y al llegar al aeropuerto, le preguntaron:

"Señor Dalí,

¿tiene usted algo de valor que declarar?".

Y entonces, él,

mirándose de arriba a abajo, respondió:

"Todo yo".

Música

En el programa hemos analizado la sintomatología,

tratamientos y avances en el cuidado de las cardiopatías.

Y lo hemos hecho con los más reputados especialistas.

Especialistas que han insistido en la importancia de una vida sana.

-Y como habitualmente les decimos, la mejor opción es la prevención

y mantener un estilo de vida saludable.

Por ejemplo, no fumar

ni consumir excesivas cantidades de alcohol.

-Permanecer activo y hacer ejercicio moderado.

Como caminar o bicicleta.

Esto le puede ayudar a mejorar su calidad de vida.

-Descansar lo suficiente, incluso después del ejercicio,

después de comer y de otras actividades.

Esto permite que su corazón descanse.

-Todos los contenidos del programa pueden repasarlos

en nuestra página web rtve.es,

con el blog de nuestros médicos de cabecera.

Ellos nos han dado un mensaje de esperanza.

La prevención.

Y los avances clínicos y quirúrgicos

que van a mejorar en los próximos años,

la calidad de vida de los enfermos y su propia supervivencia.

En las redes sociales, en Twitter, Instagram

y Facebook encontrarán todas las sugerencias

que van a contribuir a mejorar nuestra salud.

-En el próximo programa hablaremos

de una enfermedad compleja.

Los enfermos que la padecen suelen ser

tratados de forma desconsiderada en los ámbitos profesionales.

La epilepsia.

Una enfermedad que afecta en España a no menos de 400 000 personas.

La medicina y los médicos ofrecen grandes medios

para ayudar a controlar las crisis con el mínimo sufrimiento.

Esencial tanto para el enfermo como para su familia.

Y, ya saben, tal como decía Jardiel:

"La vida es una buena experiencia.

Es la única enfermedad que no se contagia".

-Hasta la próxima semana.

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El ojo clínico - Arritmias

13 may 2017

Programa de divulgación médica y de historia de las enfermedades y de personajes de la historia mundial que las han padecido.

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