El Ojo Clínico La 2

El Ojo Clínico

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Para todos los públicos El ojo clínico - Accidentes de tráfico - ver ahora
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Ya saben, cada paciente es un mundo.

Un buen médico es aquel que sabe escucharle

y darle el tratamiento necesario.

-Yo estoy preocupada porque sé que esto se reproduce.

Si está en un lado u otro, es fácil que se reproduzca.

Y me dijo...

"Pues si te vuelve a dar, te lo vuelvo a curar".

-Propiamente, la desintoxicación es esa fase en la que se libera

al organismo de la sustancia de abuso.

-No es que mi cuerpo sea un vago y no sepa curarse solo.

La medicina está para ayudarnos.

Qué bien que nos ayude en la maternidad, la paternidad.

La unidad de aislamiento de alto nivel

del hospital universitario La Paz Carlos III de Madrid es

el centro de referencia para el tratamiento

de enfermedades tropicales e infecciosas de alto riesgo

para la salud y de contagio a nivel nacional.

Esta es una nueva temporada de "El Ojo Clínico".

Una nueva etapa en la que contaremos con muchas novedades.

Como la incorporación de la periodista Victoria Moradell.

-Hola, Victoria. -Hola, Cristina.

Muchísimas gracias.

Estoy contenta de estar aquí con todos vosotros

y de poder hablar una temporada más sobre medicina,

nuevas patologías que nos afectan, ofrecer datos, entrevistas,

acercarnos a especialistas y pacientes sin olvidar la historia

y, por supuesto, el humor.

Comenzamos.

En el año 2020, las lesiones por accidentes de tráfico serán

la tercera causa de muerte en el mundo según la OMS.

Sin duda, un problema social de grandes dimensiones.

-La gravedad de los datos plantea la búsqueda de soluciones urgentes.

De esto hablaremos con nuestro especialista de hoy,

el doctor Jesús Vaquero, que dirige la investigación clínica

en el ámbito de la lesión medular en el hospital Puerta de Hierro

de Majadahonda.

Pero no solo profundizaremos en el aspecto médico,

viviremos el día a día de pacientes de accidentes de tráfico.

Francisco Vañó, el que fuera el primer diputado nacional

en silla de ruedas, nos hará de guía en el Hospital Nacional

de Parapléjicos de Toledo,

un referente europeo en proyectos de regeneración medular.

-Cristina Cifuentes, presidenta de la comunidad de Madrid,

nos hablará de su experiencia, su larga convalecencia

y la rehabilitación que a día de hoy tiene que realizar por el accidente

que casi le costó la vida.

-Y, como les decíamos, la historia sigue formando parte

de la esencia de nuestro programa.

Han sido numerosos los personajes destacados

que sufrieron un accidente así.

Pero hoy hemos querido detenernos en la figura de un conocido actor

y director cinematográfico, Morgan Freeman.

Para ello, contaremos con la ayuda del médico

y profesor de historia de la medicina, Pedro Gargantilla.

Música

Frenazo

La noche del tres de agosto de 2008, Morgan Freeman tuvo

un aparatoso accidente de tráfico cuando viajaba por Misisipi

y se dirigía a Memphis, Tennessee, su ciudad y estado natal.

La noticia, aparte de divulgar la impresión

de que Freeman se encontraba muy grave, produjo mucha polémica.

Y es que el actor estaba acompañado de una mujer, Demaris Meyer,

que, obviamente, no era su esposa.

Un tabloide sensacionalista de Memphis llegó a escribir

que el actor la abandonó en el trance,

versión que fue tan difundida como falsa.

Lo cierto es que el actor sufrió un episodio maldito.

Un microsueño hizo que perdiera el dominio del volante

y se precipitara en la cuneta de la carretera.

Si hay dos accidentes de tráfico míticos son

los de James Dean y el de Grace Kelly.

El actor norteamericano se mató en su Porsche 550 Spyder

mientras se dirigía a una carrera de coches.

Por su parte, Grace Kelly se mató en las carreteras de la Costa Azul

en compañía de su hija Estefanía.

Muchos personajes famosos han sido víctimas de accidentes de tráfico.

Seis días pasó Freeman en un hospital de Memphis,

donde sufrió varias operaciones destinadas a recomponer

los destrozos que padecía en el brazo y en la mano derecha.

Hubo que reconectar los nervios, los tendones y hasta los tejidos.

Y Freeman solo fue dado de alta con la promesa de que se sometería

a sesiones durísimas de fisioterapia,

cosa que hizo descomponiendo el gesto.

"Yo no soy un robot", dijo.

Y añadió: "Tengo que ganarme la vida".

Y se la ganó mientras interpretaba al líder sudafricano Nelson Mandela.

Freeman tuvo que luchar no solo con la dificultad

de la reencarnación cinematográfica de Mandela,

sino con sus deficiencias físicas, ya que su brazo derecho

aún permanecía rígido tras el accidente.

¿Cómo fue y qué representó aquella película de Mandela

protagonizada por Freeman?

"Invictus" es mucho más que una película.

Es la historia de la reconciliación de un país, de Sudáfrica.

A muchos se nos saltaron las lágrimas, yo me incluyo.

Cuando Morgan Freeman entrega la copa a Matt Damon.

Se cumplía en ese momento un año de que Nelson Mandela se convirtiera

en el primer presidente negro del país sudafricano.

La causa del accidente del actor, consagrado con un Oscar en 2005

por "Million Dollar Baby", fue el citado microsueño.

Un episodio rápido e inesperado, que no es precisamente un despiste,

sino la consecuencia de un mal descanso nocturno

o de la insistencia en la conducción durante muchas horas.

Freeman se tomó con cierto humor su accidente.

"Antes de morir, quiero mejorar mi hándicap 30", declaró.

En realidad, el actor tuvo mucha suerte

porque sus lesiones no tuvieron la gravedad

de las que comúnmente se asocian con este tipo de percances.

La historia está llena de personajes como James Dean, Isadora Duncan,

Jayne Mansfield, Grace Kelly, y en España, Nino Bravo o Cecilia,

que murieron en accidentes de tráfico.

El fallecimiento de algunas de estas personas ha truncado

la historia no solo de sus vidas, sino la de sus países

o de las actividades que, en vida, realizaban.

Quizá el caso más llamativo sea el de Diana de Gales,

que, recordemos, falleció un 31 de agosto del año 1997

en compañía de Dodi Fayed en las calles de París

mientras eran perseguidos por los paparazzi.

Si viviera actualmente tendría 55 años,

sería mujer divorciada y sería la madre del heredero

de la corona inglesa.

Quizá, como consecuencia de su accidente

o por factores genéticos muy definidos, Morgan Freeman sufre

de una fibromialgia pertinaz que él dice combatir nada menos

que con alcohol, tabaco o la inhalación de marihuana.

No parecen estos remedios muy adecuados

para el tratamiento de esa enfermedad.

Las consecuencias de los accidentes de tráfico en España son

especialmente importantes.

¿Conocen a alguien que haya sufrido alguno?

¿Por qué, pese a todas las campañas de la Dirección General de Tráfico,

siguen siendo tan elevados?

Concretamente yo sufrí uno en la cabeza.

Un taxi se cruzó la Castellana.

Le llamaron y ni miró.

O sea, me arrasó la moto, recogió a las personas que llamaron

y me dejó tirado en el suelo.

-Aún no somos conscientes del riesgo que se tiene,

del peligro que es, sobre todo cuando coges el coche bebido y eso,

y que vamos como locos, supongo, con el coche.

-¿Consecuencias? Imprudencias.

¿Por qué?

No sé, exceso de confianza o no sé decirle.

-Es un poquito por la irresponsabilidad de la gente.

Exceso de velocidad,

conducir borracho, con drogas y tal, esas son la mayoría,

y, sobre todo, pues por exceso y por desconocimiento muchas veces.

Por ir haciendo el loco.

-Hay gente que tiene mucha prisa.

Que va sin cuidado y, al fin y al cabo...

Los accidentes pasan todos los días y es por algo.

Yo pienso que es por gente imprudente.

-No son conscientes de que llevan un coche

y no saben que llevan un peligro,

que si no se utiliza bien es un peligro el coche.

-Llevo muchos años conduciendo y no he tenido nada,

pero me dedico a la bicicleta y me llevaron por delante

en una rotonda.

Y, bueno, estaba yo solo, a media mañana, a plena luz

y creo que la persona que me dio iba hablando con el móvil

o iba tocando el móvil.

-Un camión se saltó un ceda, iba en la moto...

Y me fui al suelo.

-Porque nos cuesta muchísimo cumplir las normas,

el móvil es un gran problema,

luego también la señalización en España es bastante mala,

y, en muchos casos, las carreteras, el firme, también.

Las cifras de mortalidad que habitualmente ofrece la DGT

en España corresponden a las personas fallecidas

que perecen en los primeros momentos de los accidentes.

Por eso es aconsejable establecer las pertinentes distinciones.

La mortalidad por accidentes de tráfico puede ser inmediata,

precoz o diferida.

Se denomina mortalidad inmediata a la que ocurre instantáneamente

o a los pocos minutos del accidente.

Se debe, fundamentalmente, a lesiones cerebrales severas,

de la médula espinal cervical, del corazón

o grandes arterias y venas.

Lesiones que producen hemorragias masivas.

Se denomina mortalidad precoz a la que ocurre

en las primeras cuatro horas tras el ingreso hospitalario.

Y se debe básicamente a lesiones cerebrales

como hematomas y hemorragias importantes.

La mortalidad diferida, sin embargo, o tardía ocurre

en días o semanas tras el ingreso y es debida, principalmente,

a la evolución de estas lesiones cerebrales

con inflamación y aumento de la presión intracraneal.

Y al fallo de múltiples órganos, el llamado fallo multiorgánico.

Son muchos los espacios que Televisión Española ha dedicado

a temas como la seguridad vial, los accidentes y sus consecuencias.

El doctor Claudio Mariscal, en "A su salud", nos alarmaba

con unas estadísticas escalofriantes sobre la siniestralidad en España

y el coste sanitario de los accidentes en los 90.

Los accidentes de tráfico suponen en España la primera causa de muerte

para varones de 1 a 34 años y para mujeres entre 5 y 24 años.

Por encima de las enfermedades del aparato circulatorio

y los tumores malignos.

Durante el año pasado, hubo cerca de 130 000 heridos,

de los que fallecieron alrededor de 5000.

En fin, como ven ustedes, se trata de un problema sanitario y social

de primera magnitud.

Pero no solo estos programas nos advertían sobre el tráfico.

A finales de los 70, y presentado por el periodista Paco Costas,

se nos mostraba con gran realismo "La segunda oportunidad",

que tenía como principal objetivo concienciar a los conductores

de cómo evitar los accidentes.

Música de cabecera

Tuve un accidente de coche en el año 2000.

O sea, hace ahora 17 años.

Entonces las lesiones fueron bastante graves

porque estuve prácticamente un mes en coma.

y, en el hospital de Puerta de Hierro, en concreto.

en la UCI del hospital.

Pero bueno, las lesiones posteriores que me quedaron, fundamentalmente,

fue una lesión medular completa a nivel D7.

Y estuve hospitalizada, aproximadamente, ocho meses.

Desde... En la UCI estuve un mes

y luego, posteriormente, estuve otros siete meses

en el Hospital Nacional de Parapléjicos en Toledo.

Que es donde, pues un poco volví a aprender a vivir

con la lesión que tenía.

Cuando tienes un accidente así, tu vida cambia completamente.

O sea, de 180 grados, ¿no?

Tuve que aprender a vivir sentada.

Esa es un poco la manera nueva

en la que te tienes que enfrentar al mundo, ¿no?

Desde otra perspectiva y desde tu silla de ruedas.

Y, aparte, de ahí pues vas aprendiendo a...

...a proyectarte,

y a sentirte de otra manera,

y a ser feliz, igualmente, lógicamente.

Bueno, las lesiones neurológicas son, lógicamente, las que derivan

de la afectación traumática del cerebro y la médula espinal.

Uno está en el interior de un coche, tiene una deceleración brusca,

independientemente de las medidas que hoy día se tienen para ello,

pues hace que todo, la cabeza, sea uno de los sitios predominantes.

Y no digamos también las lesiones del raquis.

De lesiones vertebrales que condicionan la inmensa mayoría

de las lesiones que nosotros vemos.

Las lesiones de tráfico deben ser tratadas de urgencia

para evitar secuelas posteriores.

Someterse a una valoración médica tras un accidente de tráfico resulta

clave a la hora de abordar las lesiones producidas.

Nos adentramos en el Hospital Nacional

de Parapléjicos de Toledo, uno de los centros de referencia

en investigación a nivel internacional.

Música

Cada día un poquito, un poquito más.

Cada día que me veo yo en el espejo...

Ahí, caminando que parece mentira.

De cómo estaba a cómo estoy ahora, cuando me veo ahí digo...

"Soy capitán general".

Una mujer que perdió el marido y los niños de cuatro y cinco años

en el accidente y nos ayudó un montón

con todos los pacientes que no podían con su situación.

A veces, quien más ha perdido, es quien mejor renace.

Paco Vañó, primer diputado en silla de ruedas

que ocupó un escaño en el congreso.

Un accidente de tráfico le dejó parapléjico en 1971.

Hoy nos muestra el hospital que él mismo ayudó a poner en marcha

en 1974.

Tenemos una cantidad de capacidades residuales

que ignoramos que las tenemos

y cuando te ves en estas situaciones es cuando las sacas

y las pones en práctica.

Y es muy interesante porque te das cuenta

de que puedes hacer cosas que no eras capaz de hacer antes.

Que te ayuda mucho a salir adelante

y a mejorar en tu situación.

Nos conduce hacia el gimnasio, acompañados por el doctor Ángel Gil,

jefe del servicio de rehabilitación.

Tenemos dos partes.

Primero, conseguir...

Conseguir de esa persona la máxima funcionalidad.

Dentro de lo que permita su lesión.

Y una vez que hemos conseguido ese tope funcional

pues tratar de que esa persona viva

y aprenda a vivir en esa nueva situación.

Una situación de déficit importante, en muchos casos.

Entonces, lógicamente, es como aprender a vivir nuevamente.

-Ahí sí que vas bien, ¿no?

Ahí sí que vas maqueadete.

Ahí, todo chulete, venga ya.

Conocemos a Jesús, quien a sus 72 años acaba de sufrir

una lesión medular de centro en hombros y piernas.

Conducía y viajaba con su mujer.

Cuando me desperté en la UCI

y estaba mi mujer al lado, le pregunté

que si a ella le había pasado algo y me dijo que no.

Digo: "Qué alegría me das, hija".

"Por lo menos, a ti no te ha pasado".

Yo quedé hecho una papilla.

-No flojees, aprieta el culo.

Tanto el personal de este hospital,

como la propia mujer de Jesús trabajan duro para lograr

la máxima movilidad en sus extremidades.

Y trabajan también para recuperar su autoestima.

Jesús entró mal.

Lo que pasa que, bueno,

pues parece como milagroso.

Él hace ya el juego de la muñeca.

Le digo: "Baja el brazo hasta la rueda y súbelo".

"No puedo".

"Sí puedes, a la primera no, a la tercera o la cuarta".

Hace bastante, con las piernas va bien.

Y ya digo yo...

"Esto ha sido un milagro".

Continuamos con Paco el recorrido por las rampas

mientras nos explica su experiencia a la hora de enfrentarse

a una rehabilitación tan difícil.

Yo conseguí sacarme la silla de la cabeza

y ponerla debajo del culo.

Y, perdonad por la frase, pero es que es muy simbólica.

Es un poco el resumen de una buena rehabilitación

porque es cuando uno consigue

que la silla de ruedas no le condicione la vida.

Estamos en la sala de terapia ocupacional,

donde Marina hace sus ejercicios.

Tras su accidente, pasó un mes en coma.

Y ha perdido sensibilidad en piernas, brazos,

dedos y yemas de los dedos.

¿Con la izquierda lo haces o no?

¿Puedes? ¿Llegas?

Con más dificultad, ¿verdad?

Pues sí que lo has conseguido.

Oye, pues otro reto más que has superado.

El accidente de coche que sufrió ha dejado marcada también,

como en todos los pasos, a su propia familia.

Mi cuñado no ha vuelto a coger el coche.

Dijo que no quería más.

Qué va, que no.

Que no cogía más el coche.

Iba conduciendo él.

Quizá por eso tiene un poco de sentimiento de culpa.

Y mi hermana.

Pero ni ellos tienen la culpa, ni nadie tiene la culpa.

La mala suerte.

En este hospital de referencia trabajan duro por conseguir

la máxima movilidad tras las lesiones de médula,

abordando la investigación desde diferentes frentes.

Si tú intervienes en la lesión de la médula inmediatamente,

lo que llamamos neuroprotección, ya estás evitando

que se expanda el daño,

constriñes el daño a un agujerito más pequeño.

Esa es una primera intervención, una gran esperanza.

Desarrollo de fármacos que puedan modular ese daño inicial

que protejan el tejido.

Ahora no hay ninguna herramienta terapéutica.

No tenemos nada, ningún fármaco.

En el hospital, estamos desarrollando nuestros laboratorios.

Hay varios que trabajan en neuroprotección.

Hay neuroprotección, trasplante celular para favorecer

la regeneración, implantes de biomateriales

que pueden, también, promover la regeneración del propio tejido.

Nos despedimos de Paco, sabiendo que será imposible olvidar

lo vivido aquí y agradeciéndole la lección de esfuerzo compartida

con nosotros.

Se sale viviendo una vida distinta.

Con otras características, pero una vida que puede ser tan plena

como cualquier vida anterior que uno haya tenido.

-Cristina Cifuentes estuvo a punto de morir

en un accidente de moto que sufrió en agosto de 2013.

Música

La presidenta de la Comunidad de Madrid no suele veranear.

Sus vacaciones transcurren en Madrid.

En un Madrid que nunca está vacío, en el que el tráfico es

una pesadilla.

Cristina Cifuentes sufrió un gravísimo accidente

el 21 de agosto de 2013.

Ella, motera persistente, estuvo a punto de morir tras el percance.

Días y días en el hospital La Paz de Madrid

y una rehabilitación realmente dura, dolorosa.

Le permitieron volver a su puesto, entonces de delegada del gobierno.

Durante meses, apenas podía permanecer sentada

en el sillón de su despacho.

Pero una fuerza de voluntad fuera de lo normal,

su sentido del deber y su indeclinable vocación política

le han recuperado del todo para una actividad

cuyo último episodio es la presidencia

del Partido Popular de Madrid.

Tras el accidente, puede decirse que la vida

y la carrera política de Cifuentes volvieron a empezar.

Cristina Cifuentes, gracias por estar aquí porque sé

que a usted, o a ti, te da yuyu hablar de tu accidente.

-Me da un poco de yuyu, sí, pero...

-No sé lo que es un yuyu, pero vamos...

-Pero me da yuyu porque aquello fue muy duro.

Pero también es verdad que yo, a veces, hablo del accidente

sobre todo porque creo que puede ayudar a personas

que se ven en una situación parecida

porque al final se sale.

Ese es el mensaje.

Tengo una amiga ahora que está ingresada

por una operación y yo hablo con ella de vez en cuando

y me cuenta su experiencia en la UCI.

Y yo la entiendo tan bien...

Pero le digo: "Tú resiste, esto es una carrera de fondo".

"Márcate metas pequeñas, márcate metas de un día más".

"Voy a salir adelante un día más".

Y, poco a poco, vas ampliando esas metas.

-¿Siempre creíste que salías?

-No, yo hubo un momento en el que...

en el que creí que no salía, y peor.

Hubo un momento en el que no quería salir.

Estaba ya a punto de tirar la toalla porque no lo aguantaba.

-¿Cómo es ese momento?

Es un momento muy complicado, porque yo creo

que hay muchas personas que, en un momento dado de su vida,

enfermedad o accidente, han visto la muerte cerca.

Pero el siguiente paso es desear la muerte.

Es decir: "Ya, no puedo luchar más, ya".

"Quiero tirar la toalla". Es un momento muy duro,

pero a la vez tiene una cosa buena

y es que, si sales de ese momento, claro...

-¿Dura mucho, Cristina, eso?

-El concepto del tiempo, cuando estás en una UCI...

se te diluye un poco y un día se te hace eterno.

No sé si es mucho o poco, sé que es una experiencia intensa.

Pero el lado bueno que tiene, por verle también lo bueno,

es que, cuando tú eres consciente de que te vas a morir

y cuando llega un momento en el que ya te preparas para morir,

prepararte para morir supone pasar por un proceso...

que perdonas a todo el mundo todo.

-¿Perdonas de verdad? -Sí.

Perdonas a todos y, lo que es más difícil, te perdonas a ti.

Te quedas en paz.

Es como decir: "Bueno, me voy, pero quiero marcharme en paz".

Y, entonces, para marcharte en paz tú necesitas encontrar esa paz.

-¿Todo eso del túnel es verdad?

-No, yo el túnel no lo vi. Es más...

Cuando tuve el accidente, en el momento del accidente

y cuando me moría, mucho de lo que pensé en ese momento es:

"Me voy a morir y no he visto pasar mi vida por delante, eso que dicen".

No, yo el túnel no lo vi, pero...

Pero sí pasé por ese proceso de...

De, en definitiva, quedarte en paz.

Y, lo bueno que tiene, es que cuando vuelves

o cuando no te vas, a mí por lo menos,

parte de esa paz se me ha quedado.

-Y eso que han pasado tres años. -¿Y te despides?

-Sí, yo me despedí.

No me despedí, lógicamente, de palabra porque no podía hablar.

No podía hablar, tenía hecha una traqueotomía,

no podía escribir y no quería que mi familia me viera así.

Pero yo me despedí de ellos, sí.

Yo me despedí.

-¿Qué les dices? -De todos.

Bueno, sobre todo me despedí porque,

pensando en mis hijos,

Pues...

Pensé: "Mis hijos ya son mayores".

"Ya no me van a necesitar tanto, ya van a ser capaces

de salir adelante sin mí".

Bueno, esa es la forma que tienes de despedirte.

Porque yo no podía comunicarme con ellos, tampoco quería.

En ese momento, yo estaba muy mal y yo no quería que me vieran.

De hecho, o ahora lo recuerdo, que a veces me decían...

porque me revolvía

y me revolvía, me portaba mal,

porque, si te portabas mal... Si te portabas mal, no era así.

Si no estabas bien, o por lo menos yo les escuchaba a los médicos,

a los enfermeros, que no entren a verla.

Y entonces yo me revolvía porque no quería que entraran.

-Tus médicos, ¿a veces les escuchas: "¿Esta señora está muy mal?"

Bueno, en una UCI escuchas todo.

Todo, bueno, escuchas... depende de cómo estés.

-Es el sonido del silencio, ¿no?

-Sí, al principio no porque estaba en coma.

-Estuve en coma bastante. -¿Inducido?

Sí, pero incluso durante el coma inducido

hay muchos momentos, y tú que eres médico lo sabes,

y también depende de la medicación, los niveles te los bajan

para ver cómo tu organismo va respondiendo.

Por eso yo, incluso en la etapa en la que estuve en coma

tengo muchos recuerdos en los que la realidad se mezcla

con la realidad paralela que tú vives cuando estás en coma.

Porque, en coma, al menos en mi experiencia,

no estás en un...

No es un, digamos, una ausencia de recuerdos.

Yo tengo recuerdos del coma.

Muchos recuerdos del coma, de lo que viví

cuando estaba en el coma.

Y en ese sueño, que yo lo llamo así aunque no lo fue,

fue una historia paralela que yo viví.

Ahí eso se intercambiaba...

realidad con ficción.

-Será una dualidad de consciencia e inconsciencia.

-Luego me di cuenta que era consciencia e inconsciencia

después, porque yo en mi sueño, estaba en un hospital.

También, en otro hospital.

Era una cosa muy rara, una historia muy rara.

Y yo, en ese sueño, tuve un accidente,

volví a mi trabajo, entonces era delegada del gobierno,

volví a la delegación de gobierno, es que lo recuerdo, tengo la imagen,

a despedirme de todos, a decir que iba a estar una temporada fuera.

Lo recuerdo perfectamente, todos en círculo.

Toda la gente que trabajaba conmigo y yo explicándoles

que iba a estar una temporada fuera, que tenían que seguir trabajando

mientras yo no estuviera, que se llevaran bien,

que, bueno, un poco me despedí de esa manera.

Y, luego, el resto de mi sueño, yo estaba en un hospital.

Era una cosa extrañísima, porque es que eran japoneses, además.

Pues eran japoneses.

Pero yo veía a algún miembro de mi familia

y, sobre todo, al médico que me atendió.

Al doctor responsable de mí, al doctor Palma,

que yo le debo la vida.

Y al que le estaré eternamente agradecida por muchas cosas.

Yo, antes de despertar del coma, ya le había visto.

De hecho, cuando desperté y me dijo: "Soy el doctor Palma",

yo ya le conocía.

Le había visto muchas veces, le había escuchado.

-¿El cardiólogo?

-No, él era el... en la UCI... -En la UCI.

-¿El jefe de UCI? -Sí, el jefe de UCI.

-¿La UCI cómo es?

-Para un enfermo. -La UCI es...

-Porque los que hemos estado allí, tenemos otra idea.

-La UCI es la sucursal del infierno.

La antesala del infierno.

O el infierno mismo.

Yo, la experiencia de la UCI es algo que no le deseo

ni a mi peor enemigo.

Por muchísimos motivos.

Porque, cuando una persona está en la UCI, está muy mal.

Pero ya no es solamente cómo estás tú.

Es todo lo que tienes alrededor.

Es un lugar donde entras,

no sabes cuándo vas a salir,

cómo vas a salir y si vas a salir.

Y el problema es que, además, no es solo tú.

Yo recuerdo, por ejemplo, en esos días...

pues un chaval muy joven que entró con problemas físicos terroríficos.

Recuerdo una señora que tenía al lado que se había intentado suicidar.

Y, además, era muy triste porque no fue a verla nadie.

Solamente una persona durante los días que estuvo ahí.

Otro chico, que además estaba

con algo parecido a lo mío, pero peor porque había tenido

una lesión medular importante.

Que no hablaba nada, y lo único que hacía era llorar.

Lloraba.

O sea, es que todo lo que ves...

Es que es desgracia.

Entonces, de hecho, a mí me dijeron los médicos de la UCI

me dijeron que la mayor parte de las personas olvida su estancia.

El shock postraumático hace que lo quieras olvidar.

Yo, la verdad, es que no lo he olvidado.

Pero he conseguido positivizarlo.

-¿Pero has olvidado el accidente?

¿Te diste cuenta de que te estabas pegando el morrazo?

-Sí, me di cuenta perfectamente.

Me di cuenta perfectamente,

y lo trágico es que no pude hacer nada por evitarlo.

Yo siempre creí, y fue un accidente de moto,

siempre creí que tú si lo hacías todo bien, correcto...

Y ahí te das cuenta de lo peligrosa que es la moto.

Yo no pude hacer nada, me llevó un coche por delante.

No pude hacer nada.

Y me di cuenta perfectamente y me dio tiempo,

no a ver toda mi vida, eso no.

Pero sí pensé, dije...

"Qué mala suerte, ya me ha tocado".

-¿Llegas a perdonar al que ha chocado contra ti?

-Bueno, eso por supuesto. Eso hace... sí, porque, a ver,

yo soy perfectamente consciente de que él no lo hizo a propósito.

Fue un accidente, no hubo mala fe, ni intencionalidad, ni nada.

-Será votante tuyo ahora.

-Bueno, no lo sé, no tengo ni idea. Y además me...

Fíjate, eso sí me sorprendió, que...

Siendo yo como era entonces una persona muy conocida

y luego resulta que me enteré que teníamos muchos lazos en común.

Porque mi hija era compañera de colegio y muy amiga

de una sobrina suya, es decir,

Él era compañero, porque era piloto de Iberia,

de un muy amigo mío

O sea, teníamos ciertos vínculos.

Yo sí he echado de menos que él, cuando ya pasó todo, no se pusiera

en contacto para ver qué tal estaba.

-¿Nunca? -No.

Creo que, cuando estaba yo muy grave, a punto de morir y tal,

él sí fue al hospital a preguntar varias veces.

Pero lo que echo en falta no es eso, sino que él personalmente no...

Yo creo que, a la inversa, sí hubiera querido.

Porque, además, yo no le guardo ningún rencor.

Porque entiendo que fue un accidente, fue algo involuntario.

Le hubiera podido ocurrir a cualquiera.

Cuando yo tuve el accidente, en el momento sí que pensé...

"Por favor, quien me ha atropellado que no se vaya,

que no me dejen aquí tirada".

Porque hace unos meses antes, al marido de una íntima amiga mía,

que tuvo un accidente de moto también,

le habían dejado, la persona que lo atropelló, leo dejó tirado.

Y, además, en mitad casi del campo, en una urbanización.

-¿Has vuelto a subir en moto? -No.

-¿Y montarás?

-Bueno, no lo sé.

-¿O esa es la prueba de estar rehabilitada?

-Estoy rehabilitada, lo que pasa es que no monto en moto

primero porque le prometí a mis hijos en la UCI

que no iba a montar en una moto nunca más, entonces...

Me parece un poco, no sé, faltar a esa promesa tan rápido.

Pero no me da miedo la moto, ¿eh? La moto no me da miedo.

Lo que pasa es que, es verdad, que yo estuve a punto de morirme.

Yo asumía que podía tener un accidente.

-Te cambió la vida. -Absolutamente.

-Tu futuro es hoy, ¿no? -Sí.

Claro, mi futuro es hoy y, como mucho, mañana.

Pero me ha cambiado para bien, porque yo ahora

disfruto mucho más de la vida.

Disfruto, además, de las cosas sencillas

y le doy importancia a las cosas importantes,

que son poquísimas.

Y las tonterías, bueno...

Me dan exactamente igual.

-Para la política te ha venido de miedo.

-Y luego fíjate que...

Lo más importante, creo, además, es que le he perdido el miedo.

Le he perdido el miedo a la vida.

Ya no me da miedo la muerte.

Y me da miedo...

Sí, alguna cosa me da miedo, que le pase algo a mis hijos.

Pero, a mí, que me afecte a mí...

Muy pocas cosas, casi nada.

-Me decías que esto te venía bien para que la gente sepa lo que es.

Y que se sale, ¿no?

Se sale y, además, se sale bien.

Y se sale mejor.

Yo creo que las situaciones...

de angustia, de miedo, de debilidad, de...

Cuando se cae, cuando te levantas, aunque te levantes

con dolor en la pierna, te tienes que levantar más fuerte.

Con más ganas y mejor.

Yo creo que me he vuelto también mejor persona, fíjate.

-Gracias, Cristina. ¿Se te acabó el yuyu?

-Sí, el yuyu se me acabó hace mucho tiempo.

¿Sabes cómo combatí el yuyu?

Primero, consiguiendo ir...

Primero pasaba en coche, luego con el tiempo conseguí

ir y pasear al lugar donde tuve el accidente.

Y luego, sobre todo, yendo a La Paz.

Que es donde me atendieron.

En el Hospital Universitario La Paz, y me sentaba allí en el banquito

que hay enfrente de la UCI, enfrenten de la G,

que era donde estaba mi cama, y voy de vez en cuando.

Y eso me da una paz tremenda, o sea que de yuyu nada.

-Gracias, Cristina. -Gracias.

-En esta temporada, hemos cambiado los papeles

la doctora Cristina Torres y yo.

Ella va a hacer el debate, que se llamará sesión clínica.

Se van a encontrar los médicos mucho más cómodos discutiendo

entre ellos de enfermedades, de patologías diferentes, etc.

Y yo voy a hacer entrevistas, como la que acabo de hacer

con la presidenta de la Comunidad de Madrid.

El próximo invitado, amigo personal, periodista.

Un cardiópata.

Un cardiópata que lo lleva muy bien.

Y ahora les voy a dejar un momentito con un testimonio de una persona,

un traumatólogo que está trabajando para regenerar la médula

de personas, precisamente, que han tenido accidentes de tráfico.

El doctor Jesús Vaquero.

-Son lesiones que en una fase aguda, una fase inicial, si no se manejan

adecuadamente pueden tener, pueden experimentar un empeoramiento.

En cualquier caso, lo importante es mantener al paciente

que respire bien, dentro de lo que se pueda,

y a ser posible no movilizarle, porque si hay una lesión vertebral

pues se puede producir un daño en una médula

cuando hay una vértebra inestable.

-Hace como aproximadamente dos años y medio.

Es cuando recibí la terapia celular del doctor Vaquero.

Y he estado en constante evolución, recibiendo mejoras de la terapia.

Es decir...

Desde el primer momento que me operaron,

ya en la cama, en el hospital, en el...

En el posoperatorio, digamos,

ya cambió mi cuerpo.

O sea, fue impresionante que en 24 horas cambió

la perspectiva del cuerpo.

A día de hoy, todas las mejoras que he experimentado,

mejora en sensibilidad en todo el cuerpo.

O sea, yo creo que prácticamente ahora mismo siento el cuerpo entero.

De las piernas, los pies,

la tripa... Todo.

Antes no tenía nada de sensibilidad desde aquí hacia abajo.

La regeneración nerviosa es lenta.

Todos sabemos que es un proceso que...

que puede durar años.

Y sí es cierto que seguimos mejorando.

-El año pasado, 1160 personas perdieron la vida

en España en accidentes de tráfico,

y otras 5067 necesitaron hospitalización

como consecuencia de las heridas sufridas.

Se han registrado descensos entre los usuarios fallecidos

en furgonetas, ciclistas y motoristas.

11, 10 y 10 menos, respectivamente.

Aunque han aumentado los fallecidos en turismos y los peatones.

Cada vez hay más infracciones por consumo de drogas.

El 39 % de los controles realizados en 2016 dieron positivo.

Muchos usuarios continúan sin utilizar

los elementos de seguridad.

En 2016, 161 fallecidos no llevaban cinturón o casco

en el momento del accidente.

Se observa un mayor envejecimiento del parque.

Cada vez son más antiguos los vehículos implicados

en accidentes mortales.

Los turismos en los que viajaban los fallecidos tenían

una media de 13,6 años.

Se sigue registrando un mayor porcentaje de fallecidos

de sexo masculino.

El 79 % eran varones.

La cifra de muertos está por debajo de las que se produjeron

el primero año en el que se tienen estadísticas, en 1960,

cuando hubo 1300 muertos.

Hoy, España continúa siendo uno de los países del mundo

con mejor seguridad vial.

Treinta y seis muertos por millón de habitantes.

Muy por debajo de la media de la Unión Europea, que es de 52.

Ahora, en nuestro debate en "El ojo discute",

nos acompañarán los médicos de cabecera

para resolver las dudas más frecuentes.

Música

Como médico, mi objetivo es acercar la psiquiatría a los espectadores

y demostrar que la psiquiatría es una especialidad clave

en la medicina del futuro, en la que nos encontramos.

No podemos hablar de una salud global

si no incluimos la salud mental.

-Los internistas somos, como dicen ahora, médicos globales.

Somos los que todo lo sabemos,

o, mejor, los que sabemos de todo.

Ese va a ser mi papel en el debate de "El ojo clínico".

-Mi especialidad es la medicina de familia.

Soy, con permiso de mis colegas, el médico más cercano.

Mi responsabilidad es tomar la primera gran decisión

en un problema de salud.

Aquí estamos en el debate de "El ojo clínico".

"El ojo discute", con nuestros médicos de cabecera.

¿Qué tal estáis?

-Hola, ¿qué tal? -Bien, gracias.

-Analizaremos aspectos más interesantes

de los accidentes de tráfico.

Me viene a la mente un incidente que tuve hace 15 días,

en el que iba yo con mi GPS, todo programado para mi trayecto

y se bloqueó.

Entonces empecé a intentar recalcularlo

y estuve a punto de darme un golpe.

¿Y cómo crees que están cambiando las causas

de los accidentes de tráfico?

-Está claro que hasta no hace mucho ha sido

el alcohol contra lo que iban todas las campañas.

Sí era una de las principales causas y ahora los móviles,

los GPS se están convirtiendo, si no lo son ya,

en la principal causa de accidentes de tráfico.

-Sí, ya de hecho lo son.

La primera causa de accidentes es la distracción.

La distracción por el móvil, por el GPS.

-Pero nos ayudaría a tener menos accidentes por saber dónde ir.

-El tema es que si tú muchas veces lo programas mientras conduces.

O, a lo mejor, te dice una dirección contraria

a la que tú piensas que debes ir,

entonces eso hace lo que te pasó, que te colapses en algún momento

y puedas distraerte y tener un accidente.

-Yo creo que no es tanto el que te diga mal o bien,

o fijarte o seguir las indicaciones, sino la distracción de programarlo.

-La DGT, por ejemplo... -A mí se me bloqueó, ¿eh?

-Bueno, por eso es más la distracción de volver a desbloquearlo.

He revisado algunos datos de la DGT.

Cuando uno va a 120, si se pone a responder,

solamente se nos van ocho segundos de distracción.

Y eso son casi, un poquito más de 250 metros

que estamos sin mirar a la carretera.

Cuando escribimos un WhatsApp mientras conducimos,

que casi la mitad de los jóvenes reconocen

que utilizan el WhatsApp mientras van circulando,

pues escribir un WhatsApp, que tardas 20 segundos,

eso son 600 y pico metros que no se mira a la carretera.

Con lo cual, efectivamente,

las distracciones son la primera causa de accidente

y el uso de tecnologías mal utilizadas nos llevan a ello.

-Somos ahora todos GPS dependientes, móvil dependientes.

Si te llaman, tienes que cogerlo.

Si es un WhatsApp, ver qué pone.

-De hecho, a esto le llaman ahora la nomofobia.

La "no mobile phone" fobia, el no responder al teléfono,

el no tener el teléfono...

-Crea como una sensación de desazón. -De ansiedad.

-Que uno va casi adicto. Pues esto en el coche no puede ser.

-Es que además uno piensa

que podemos hacer dos cosas a la vez, mirar el móvil,

porque estás fijándote y no hay estudios

que no puedes... Cuando atiendes una cosa, no atiendes a la otra.

-Y lo que hablamos muchas veces.

La percepción del riesgo es... es nula, ¿no?

No piensas que por mirar el WhatsApp no va a pasar nada.

-Lo ha dicho Fernando, 20 segundos, ¿no?

-El WhatsApp y la llamada. -De hecho...

-¿Ocho? -Ocho.

-Ocho segundos, que dices, ¿qué son 8 segundos? Nada.

-Uno de cada tres muertos, por distracción.

La percepción del riesgo la tenemos desajustada.

-Y la mayoría son por tecnologías, no por...

-El 80 % de los conductores reconoce que utiliza GPS,

que utiliza navegadores de otro tipo...

El Bluetooth, no sé qué, lo conecto.

La tecnología está en los coches, sí.

Pero que lo utilicemos con sentido común, ¿no?

-¿Lo prohibiríais, por ejemplo? Como se prohíbe...

-Yo prohibiría, vamos, yo creo que es...

Debería ser sancionado, pues cualquier maniobra

de distracción que tuvieras en el coche,

pero no digo solo el móvil o el GPS.

Una cosa es que lo conectes al inicio de empezar a conducir

y otra cosa es que lo manipules mientras conduces.

-Bueno, sancionado está.

-Son tres puntos y 200 euros.

-El del móvil lo está, ¿pero del GPS?

-Antes de conducir y después.

Los coches que lo tienen integrado, no te dejan manipularlo al circular.

O sea que sancionado está, cualquier distracción.

-Volvemos a lo de antes. Está sancionado,

pero es la ansiedad que tenemos nosotros de...

de eso, de contestar la llamada,

de escribir el WhatsApp, de toquetear...

La radio, el GPS o lo que sea que llevemos en el coche.

-Es que aunque esté prohibido...

-Todos seguimos tocando.

-Si a mí se me bloquea, ya no sé donde...

-Deberás parar en un sitio que puedas y desbloquearlo.

Eso sería lo prudente.

-Yo que voy bastante en moto, que tengo moto,

la verdad es que en un semáforo, o si pasas alrededor de los coches

te sorprende la cantidad de gente que utiliza el teléfono móvil,

es muy llamativo, cuando vas en un coche no ves tanto a la vez,

pero en la moto se nota.

Y el riesgo de accidente para ti y para el de al lado es alto, ¿no?

La percepción del riesgo, y no solo del tuyo.

Si se te va y das a una persona...

-Cuando vas por la carretera, y ves a alguien que va despacio

o haciendo cosas raras, cuando le pasas va con el móvil.

-¿Y qué me decís de las drogas?

Que ya no es el alcohol, también son las drogas.

-Pues fíjate, incluso están desplazando las drogas al alcohol.

En los estudios que hay de controles, de alcoholemia y drogas

las drogas, con mucha diferencia, dan más positivo que el alcohol.

Aquí, de nuevo, hay una percepción del riesgo baja.

Yo creo que la mayoría no consumen alcohol

o no consumen drogas cuando conducen por miedo a...

a la sanción, a los puntos.

-Sí, que les da igual. -Pienso así.

Por desgracia, no es porque realmente estén concienciados

de que hay una disminución de la capacidad de conducir.

Incluso con pequeñas cantidades que no dan positivo...

Con la mitad de lo que da positivo, ya tú tienes una menos valoración

de la distancia, de la velocidad.

Con las drogas pasa igual.

-Yo creo que la gente no...

El no consumir por la sanción es mayoritariamente con el alcohol.

Hasta no hace mucho, todas las campañas eran por eso.

La gente no bebe porque no te pille, te quiten puntos y te pongan...

Entonces, hasta no hace mucho, tampoco se hacían campañas

de detección de drogas al volante, que ya se introdujeron.

-Y eso lo que piensa la gente, que no hay posibilidad

de que dé positivo por drogas, ¿no?

Por eso yo creo que aumenta el positivo por drogas.

-Pero es curioso porque no solo es, además, en los conductores.

Los positivos por alcohol más o menos están entorno al 1,5 %

y en drogas están subiendo casi hasta el 40 %,

sino que es que los mismos factores están presentes en los peatones

que tienen accidentes, que siempre parece

que cuando hablamos de accidentes, hablamos del conductor.

Pero que los peatones imprudentes,

que también, al fin y al cabo, son accidentes de tráfico

pues están implicados los mismos factores.

-Me gustaría que contestaras a esto.

-Si presencio un accidente de tráfico,

¿qué pautas debo de seguir hasta que llegue la ambulancia?

-¿Qué hacer cuando nos encontramos con un accidente con heridos?

Lo primero pedir ayuda, siempre.

Lo primero es avisar a la Guardia Civil,

a la policía, al 112, las ambulancias...

Después, creo que esto se ha repetido mucho,

en los accidentes de tráfico, como se ha dicho ya en la entrevista,

tienen secuelas muy importantes, o pueden tenerlas,

sobre todo a nivel de lesiones medulares,

entonces es imprescindible no movilizar al accidentado.

Asegurar la vía aérea para que respiren bien.

Si tienen heridas abiertas, pues siempre intentar taponar.

Pero sobre todo no moverlo, si fuera imprescindible moverlos

por lo que fuera, y no están los sanitarios cerca,

intentar moverlos en bloque.

-Y si tienen sed, ¿qué les dirías?

-Que, de momento, nada.

De momento nada, porque no sabemos qué heridas internas pueden tener.

Aunque lo más clásico son las lesiones medulares.

Los accidentes de tráfico tienen multitud de lesiones.

Pueden tener roturas internas de órganos

que pueden requerir cirugías, o tener perforaciones intestinales...

Nada de beber.

Primero pedir ayuda, intentar no moverlos,

asegurar la vía aérea que puedan respirar bien,

y esperar a los sanitarios, y si hay que movilizarlos...

-¿Cómo se asegura esa vía aérea?

-Liberar nariz y boca para que puedan respirar.

Si hay cosas que les obstruyen, ahora con los airbag y demás,

intentar quitar, o si hay cuerpos extraños,

pues intentar liberar la vía.

-Yo diría más, fíjate.

Yo diría que si no sabes hacer algo, mejor que no lo hagas.

Yo creo que eso es fundamental.

Acompaña, protege la situación, pide ayuda,

y estate al lado intentando tranquilizar.

Pero si no sabes movilizar un cuello, no sabes qué hacer,

para taponar, no sabes qué hacer, mejor no hacer nada y esperar

a que llegue alguien que sepa hacer las cosas.

-Tampoco hay que quitar el casco, que eso es una cosa...

En una moto, que van con casco, no quitarlo, es importante.

Puede salir una hemorragia masiva, etc.

Y, a nivel psicológico, un poco...

-Tranquilizar al paciente, ¿no?

-Tranquilizar, dar información,

ir hablándole de los pasos, qué está pasando.

Porque aunque parezca que no, es mucho mejor

que uno lo sepa y que le vayamos tranquilizando

y explicando qué se hace, porque lo que se ve es

un tumulto de gente corriendo.

Tranquilizar y explicar lo que se hace siempre.

Otra cosa recomendable es separar a los curiosos.

Se nos acerca la gente, y eso genera más agobio.

Una buena manera es dándole tareas, revisa que no venga nadie,

controla el tráfico, si viene la ambulancia...

Intentar que el accidentadp esté lo menos agobiado

y más informado posible.

-¿Creéis que debería haber un curso de primeros auxilios

con el carné?

Es que me parece que eso sería útil.

-A mí me parece fundamental. -Se dan nociones, pero muy...

-Porque, fíjate, lo importante que es el saber socorrer,

porque hasta un 30 % de las muertes por accidente están

en esas cuatro primeras horas del accidente.

Y hasta una cuarta parte de las discapacidades

las puedes disminuir atendiendo bien un accidente.

O sea, que eso sería, para mí, fundamental.

-Pues, José María, vamos con tu pregunta, ¿vale?

-¿Qué puede hacer un niño que ha sufrido un accidente,

sin secuelas, pero que hoy en día no quiere subirse a un coche?

-Hombre, yo no diría tanto...

lo de que el niño no tiene secuelas, ¿no?

Porque sí que es verdad que alguna secuela psicológica

que hay, cuando el niño ha tenido un accidente...

No ha tenido ninguna secuela física, pero el que no quiera volver a subir

al coche es que queda una secuela psicológica.

Una secuela que puede, perfectamente, desaparecer con el tiempo, ¿no?,

pero que a veces no es así, ¿no?

Y a veces tiene pensamientos recurrentes

o una aversión a subir al coche continua.

Incluso hasta sintomatología ansiosa por todo este tema.

Cuando todo esto perdura en el tiempo,

hay que consultar al pediatra, y el pediatra manejará la situación

o, si lo ve necesario, remitirá al niño al psiquiatra.

-Bueno, afortunadamente,

Los niños suelen tener menos secuelas que los adultos.

Parece que, por debajo de los tres años,

pues no le cuesta mucho percibir que ha habido algo de gravedad.

A partir de ahí y sobre los cinco, pues ya entiende

que puede haber pasado algo.

Es la edad típica en la que se da sentido a la muerte,

pero lo que sí se recomienda es que a los niños se les informe.

Que por ser niños no es que no se enteren, se enteran.

Es mejor que sepan lo que pasa a que perciban que se les miente

o que no se les está contando lo que está pasando.

-Pero sí que es verdad, lo digo por experiencia personal.

Yendo con mis hijas, no fue un accidente,

pero sí fue un pinchazo en medio de una autovía

que pasaban todos los coches rapidísimo,

nos quedamos ahí tirados...

Y sí que es verdad que la pequeña tenía dos o tres años.

Es verdad que es transitorio, pero ellos sí

que se dan perfecta cuenta, o sea, lo pasan mal.

Exactamente, lo perciben, es mejor no mentirles.

Como bien dices, transitorios, que tengan secuelas...

-Después era: "Mamá, ¡la rueda! ¿Has mirado las ruedas?".

-Es diferente, hay menos riesgo, dentro de que puedan tener

una preocupación, pero no llegar a estrés postraumático,

como un adulto.

Insisto, puede pasar, habrá algún niño que le pase,

pero por lo general el pronóstico de secuelas psicológicas es menor.

-Pues menos relacionado, vamos a escuchar

qué inquietudes tienen los espectadores que pueda responder.

-¿Cómo podría superarse el trauma que queda

después de un accidente grave de tráfico?

-Cuando una persona conduce y hay un accidente,

se juntan varias cosas, la primera su propio miedo.

El propio estrés psicológico que pueda padecer por sí mismo.

Reexperimentar el accidente, flashbacks, cosas para tratar.

Luego, la muerte de las personas, que eso es un duelo.

Pues como cualquier otra muerte.

Lo que sí que se junta, y es importante en este punto,

cuando uno es el conductor es la culpa.

Porque si alguien se te muere por un cáncer, en otro accidente,

la culpa no está tan presente, cuando eres el conductor sí.

Y esto es algo que hay que trabajar, hay que dejar hablar de ello.

Sacar las emociones, no taponar las emociones.

Dar apoyo.

Y, bueno, pues ayudarle a...

porque es un sentimiento que hay que deshacer.

Porque no conduce a nada, ni ayuda a nada.

Cuando hay un accidente

y fallecen otras personas, como en otro duelo.

La recomendación general es no hay que olvidase de la persona

que ha fallecido, pero hay que aprender a vivir

sin que esté presente.

Quererle sin la presencia.

Con pacientes que han pasado por esta situación,

que el recuerdo sea positivo y no para hacer daño, ¿no?

Esto hay que trabajarlo y hablarlo en la terapia.

-Y, Fernando, los fármacos psiquiátricos,

así hablando de terapias que puedan tener.

Esos familiares y tal...

¿Cómo influyen en la capacidad de conducción?

¿Crees que se deberían prohibir también más?

-Prohibir, estar alerta, hay fármacos

que en el prospecto mismo lo pone,

que la recomendación es ir con precaución o no conducir.

Si uno toma muchos fármacos, pues tiene que tener cuidado

porque pueden limitar la conducción.

Hay fármacos que en pequeñas dosis no tienen riesgo

o es un riesgo bajo.

Y altas dosis, pues sí, ¿no?

En cualquier caso,

Si aparecen secuelas graves...

Tener flashbacks, reexmperimentaciones no es muy grave,

es hasta normal, después de un accidente.

El problema es si genera mucho sufrimiento

o se prolonga en el tiempo.

Podríamos hablar de un trastorno de estrés postraumático

donde los fármacos tienen su eficacia para mejorar.

El insomnio, la ansiedad, las reexperimentaciones.

Todo esto, como siempre, acompañado de un abordaje más terapéutico.

Psiquiatra, psicólogo, incluso médico de familia.

Como decíamos, que ayude a sacar las emociones

y todo lo que le hace encontrarse mal.

-Pues muchas gracias por hablar de estos aspectos tan interesantes

de los accidentes de tráfico.

En el próximo, preparaos porque vamos a hablar de arritmias.

Un tema también muy desconocido

y que será muy interesante para nuestros espectadores.

Los últimos años, según vamos conociendo más datos

acerca de la capacidad de regeneración

de nuestro sistema nervioso.

Lo que no podemos decir en estos momentos es:

"Con estas técnicas vamos a curar a un paciente parapléjico".

Sí aprendemos que puede mejorar mucho su calidad de vida y es importante.

Lo que tenemos que tener es la sensatez para no asegurar,

ni dar falsas esperanzas a nadie, porque no todos los pacientes

que tienen una paraplejia o lesión medular se benefician.

Requiere que haya una continuidad anatómica de médula.

Pero, así y todo, pacientes con lesiones

que antes pensábamos que eran totalmente irreparables,

hoy día pues estamos viendo que se puede mejorar calidad de vida

significativamente.

¡Oigan!

Los del programa este, de "El ojo clínico", oye.

Hagan el favor, a ver quién manda aquí.

Que le tienen que cambiar el nombre a la sección esta.

Ya no soy hipocondríaco ni nada, ¡hombre!

¡Hagan el favor!

Por Dios, ni que estuviese yo en el médico todos los días.

Ayer... no fui al médico.

Es que estaba malo.

Pero vamos, que ya estoy curado, que no soy hipocondríaco ni nada.

Antes sí, antes lo reconozco que era un poquito aprensivo.

De hecho, me levantaba todos los días pensando

que ese iba a ser el último.

Bueno, hasta me encargué una lápida con mi nombre y un epitafio que decía

"Ya decía yo que no me encontraba bien".

¡Pero todo eso pasó! Eso ya...

Aunque me sigan llamando hipocondríaco.

Es que aquí te ponen una etiqueta y ya estás perdido.

Eso pasa mucho con los actores, sí.

(RESOPLA) Como te encasillen, no tienes nada que hacer.

Morgan Freeman, por ejemplo.

Morgan Freeman está encasillado.

No le dan nada más que papeles de negro.

Perdón, perdón, que ya sé que no se puede decir negro.

Lo políticamente correcto es decir "ciudadano subsahariano".

Aunque el ciudadano subsahariano haya nacido en Chicago.

Bueno, Morgan Freeman no nació en Chicago.

Nació en...

en Memphis, no.

¿En Alabama era?

Bueno, no sé muy bien dónde nació.

Lo que es seguro es que nació.

Y, sobre todo, que volvió a nacer después de un accidente de coche.

Ojo con los coches, ojos con los coches.

Al volante, pocas bromas.

Afortunadamente, Morgan Freeman se recuperó de eso.

A ver si ahora me recupero yo de lo mío.

No de la hipocondría, que de eso ya estoy curado.

No, es que he estado mirando en Internet,

y, por mis síntomas, no tengo muy claro si lo que tengo es

una bronquiolitis obliterante

o una conjuntivitis vaginal.

Por ahí le dabe andar la cosa.

Pero vamos, ¡de la hipocondría ya estoy curado!

Voy a ver a qué médicos me toca ir hoy, con su permiso.

Que tengo a y cuarto dermatólogo, a menos veinte proctólogo,

a menos diez, cardiólogo...

Como hemos comprobado en este programa,

muchos accidentes pudieron evitarse en su momento.

Para que no se repitan situaciones trágicas,

tratamos ahora de resumirles estos consejos.

Tolerancia cero con la ingesta de alcohol o drogas en conductores.

No tomar tampoco medicamentos que puedan disminuir los reflejos.

-En nuestra mano está evitar los accidentes.

Y, por eso, es muy importante cuidar nuestra condición física

y psicológica.

-Evitar la conducción cuando se padezca

una enfermedad importante o mareos que disminuyan la atención.

-Los siniestros con motocicletas son muy elevados.

No debemos movilizar al accidentado si no sabemos cómo hacerlo.

En el próximo programa hablaremos de algo tan común como las arritmias.

Y ya saben que pueden seguirnos en Instagram, Twitter y Facebook.

O, si lo prefieren, a través de la página web rtve.es.

-Y tal como decía Jardiel: "La vida es una buena experiencia

y es la única enfermedad que no se contagia".

-Adiós. -Hasta el próximo programa.

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El ojo clínico - Accidentes de tráfico

06 may 2017

Programa de divulgación médica y de historia de las enfermedades y de personajes de la historia mundial que las han padecido.

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