El Ojo Clínico La 2

El Ojo Clínico

Sábados a las 13.00 horas

Dirigido por: Carlos Dávila

'El Ojo Clínico' pretende ser un programa de interés público y divulgación médica que aúna biografías de grandes personajes de la Historia, actualidad, entrevistas, participación y debate en torno a una enfermedad. El objetivo es integrar información y entretenimiento, siempre desde un enfoque positivo, sin dramatizar pero sin caer en la frivolidad, desde el rigor médico pero divulgativo.

Cada semana se recorre una enfermedad desde su pasado, presente y futuro. Es importante conocer la historia de la patología para entenderla hoy en su conjunto.Es importante conocer la historia de la patología para entenderla hoy en su conjunto. En un reportaje diseñado con imágenes del fondo documental de RTVE se toma como hilo conductor un personaje relevante de la Historia para explicar su contexto histórico y médico: el origen de la enfermedad, su evolución, avances científicos, tratamientos. Javier Sanz, Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina desgrana estos acontecimientos en “El Ojo y la historia” y recupera partes olvidadas del pasado.

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Para todos los públicos El ojo clínico - Epilepsia - ver ahora
Transcripción completa

Jugué yo a todos los números para ser un cardiópata.

Y luego estoy en una profesión que, ahora ya no tanto,

pero es una profesión donde los instrumentos de trabajo

eran la máquina de escribir

y creo que a la derecha el cubata

y a la izquierda el paquete de tabaco y el mechero.

-En estos pacientes se controlan los factores de riesgo, la diabetes,

la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo,

y se les hacen programas de entrenamiento físico

para que sepan cómo ejercitarse de forma progresiva, gradual

y dentro de unos límites de seguridad.

-Me mandaron a un endocrino y me dijeron que estaba muy mal.

Sobrepeso, el azúcar altísimo...

Y entonces me lo tomé en serio,

llevé una dieta bastante rígida,

me bajaron todos esos niveles...

Pero como eso no duele, pero te vas dejando, dejando

hasta que ocurrió lo que ocurrió.

-La doctora Jiménez salió y me dijo que estaba muy grave,

que se le estaban paralizando los órganos.

Y lo hemos llevado bastante mal.

(Música cabecera)

En este programa nos acercamos a una enfermedad

que aun ahora sufre de una pésima consideración social.

La epilepsia.

Es una patología que no se puede ni debe confundir con otra

convencionalmente mental o psiquiátrica.

La epilepsia encierra cambios neuronales muy significativos

que merecen un tratamiento específico que consideraremos hoy.

El término epilepsia significa "coger por sorpresa".

Las crisis suelen durar apenas unos segundos o minutos.

Y tras ellas, cuando el episodio remite,

el cerebro vuelve otra vez a funcionar con normalidad.

El doctor Rafael García de Sola,

jefe del servicio de neurocirugía del hospital La Princesa,

nos explicará los tratamientos que se aplican en la epilepsia

tanto clínicos como quirúrgicos.

Una enfermedad que en España afecta al menos a 400 000 personas.

Pero ¿cómo viven los pacientes que sufren epilepsia?

Hablaremos con la Asociación de Padres y Amigos del epiléptico

y contaremos con el testimonio de unos padres

cuya hija tuvo que ser intervenida

a consecuencia de un caso poco común.

¿Cómo transcurre el día día de esta familia?

¿Cómo la enfermedad puede limitar

las actividades sociales y profesionales?

La Asociación de Padres y Amigos del Epiléptico

y la fundación Jiménez Díaz

nos ayudan a conocer mejor los pormenores de esta enfermedad.

No es fácil, desde luego, encontrar testimonios públicos

que nos ofrezcan la posibilidad de entender y comprender

a los enfermos que la padecen.

Por eso la presencia de unos padres que tienen una niña con epilepsia

cobra este programa una gran importancia.

Procuramos así denunciar la estigmatización social,

algo que persiste aún y que de hecho afecta a la calidad de vida

tanto de los pacientes como de sus familiares.

¿Saben ustedes si la epilepsia realmente afectó

a nuestro personaje histórico de hoy?

¿Saben cómo quedó marcada su trayectoria política y militar?

¿Cómo se comportaba Napoleón Bonaparte

tras sufrir alguna de estas crisis?

Hoy nos ocupamos de la figura de un genio indiscutible

del arte militar y un estadista,

bien visto durante una época pero maltratado por la historia,

que fue capaz de construir todo un imperio.

(Música)

"Gemía y babeaba.

Tenía una especie de convulsiones que cesaban en un cuarto de hora".

Así hablaba de Napoleón, Talleyrand, su primer ministro,

después de traicionar al hombre que le había encumbrado.

Napoleón Bonaparte,

quien terminó por adjetivarle "como un montón de basura".

Fue Talleyrand el primero en advertir

que el emperador era lisa y llanamente un enfermo de epilepsia,

algo que recogió en sus memorias

nada menos que el ayuda de cámara imperial, Constant, que escribió:

"El emperador tuvo la noche pasada una crisis epiléptica

de la que aún está afectado".

¿Estaba realmente bien descrita la epilepsia

en aquellos momentos de la historia?

-La enfermedad sagrada,

que es así como se conocía la epilepsia desde hacía siglos,

fue descrita por primera vez por Hipócrates, en el siglo V a. C.

Lo que pasa es que en el s. XIX, cuando vivía Napoleón,

los conocimientos que se tenían de la epilepsia

no eran como los de hoy.

-A menudo se ha escrito que quienes padecen esta afección neurológica

son especialmente inteligentes.

Si se bucea en la personalidad de Napoleón Bonaparte

y de su propia biografía,

nadie podrá negar su enorme talla como militar y estadista.

Del Napoleón nacido en Ajaccio en 1769

al muerto desterrado en Santa Elena el 5 de mayo de 1821

dista un abismo.

Llegó a proclamarse primer cónsul

tras el golpe de Estado del 18 de Brumario en 1799.

Tres años más tarde se convirtió en cónsul vitalicio.

Y el 18 de mayo de 1804 se erigió emperador

en una ceremonia en la que el victorioso general

no quiso ser coronado por el mismo papa.

¿Cómo era realmente la personalidad psicológica del emperador?

-En el plano psicológico Napoleón era terriblemente poliédrico.

Se puede decir que era desconfiado, frío, malicioso, supersticioso

y que tenía muchas rarezas.

Una de sus fobias, por ejemplo, que no todo el mundo conoce,

era los gatos.

-Tras su derrota en Leipzig

en la Batalla de las Naciones de octubre de 1813,

Napoleón abdicó, pero prometió regresar.

Y lo hizo, durando en el poder solo 100 días

tras caer definitivamente derrotado en la famosa batalla de Waterloo

para salir desde allí rumbo al exilio final

en la isla de Santa Elena.

Los historiadores que han consultado sus padecimientos biológicos

hablan y no acaban de cómo estos influyeron

en su actividad política y militar.

Han recordado el alcoholismo crónico de su padre,

su permanente bradicardia

que le producía episodios de disforia,

una pasmosa postración a la que sus generales

atribuían decisiones erróneas en los campos de batalla.

¿Eran verdaderamente estas patologías responsables de los fracasos

quizá también, y paradójicamente,

de los éxitos políticos y militares de Bonaparte?

-En mi opinión, no tiene nada que ver.

Lo que sí es cierto es que la batalla de Waterloo

la perdió por culpa de unas hemorroides.

Me explico.

Las hemorroides impidieron que pudiera dirigir la contienda

y que tuviera que permanecer en su tienda de campaña.

-Todavía hoy algunos investigadores dudan sobre la epilepsia de Napoleón,

al no existir un solo documento de los médicos del emperador

describiendo la enfermedad

que sí conocieron sus más directos colaboradores.

En una de sus biografías más reputadas se afirma:

"Desde joven padecía crisis epilépticas.

Castigado en la escuela de París por una insubordinación

a comer de rodillas padeció una crisis tan grande

que le tuvo que ser perdonado el castigo.

No es imposible sin embargo

que el emperador utilizara su innegable capacidad histriónica

para fingir tal crisis y así obtener el perdón de sus educadores".

En todo caso, Napoleón fue el personaje clave

que marcó los estertores del s. XVIII y el comienzo del XIX.

Fue un dictador tiránico, megalómano y sanguinario.

Pero estas horribles características humanas

no ocultaron su indiscutible talento

y hasta su enorme capacidad de trabajo.

Epiléptico o no,

tampoco fue desde luego un personaje normal.

Él se creyó superior.

Su mejor frase era esta:

"La realidad tiene límites, la estupidez no".

-Las crisis epilépticas pueden afectar

a cualquier persona en cualquier momento de su vida.

Siendo más frecuente su presencia en niños y personas de avanzada edad.

Cada año se diagnostican en España

más de 20 000 casos nuevos de enfermos.

Aun hoy puede pasar desapercibida

hasta el punto de que el 25 % de los casos

se tarda en detectarla casi 10 años.

-He tenido muchos pacientes. Yo soy médico.

Y he tenido algunos pacientes.

Lo primero que hay que hacer es proteger de dónde se golpee,

de las caídas, proteger la vía aérea, que es lo principal.

Y si está mordiéndose, pues proteger la lengua

para rescatar y que respire adecuadamente.

-Tengo un amigo de niño que tenía epilepsia

y presencié algunos episodios y sé cómo actuar,

porque su familia nos enseñó lo que hacer

y también soy del área de salud, así que sé cómo actuar.

-Lo presencié cuando iba al colegio,

un compañero tuvo una vez un ataque epiléptico en clase

y lo que hicieron fue ponerle un lápiz en la boca

para que no se mordiese la lengua

y luego ya vinieron a por él los especialistas, entiendo.

-Lo que tenemos que hacer es evitar que se peguen algo,

proteger la cabeza,

esperar que pase, normalmente suelen durar unos segundos o unos minutos.

Y eso.

Ese mito de que tenemos que poner una cuchara en la boca,

en la lengua, no.

Solo tenemos que proteger la cabeza para que no se pegue nada

y mantenerlo en una postura que sea confortable.

Las crisis epilépticas se originan

por hiperexcitabilidad en un grupo de neuronas

que comienzan a activarse de forma simultánea.

Esta activación puede expandirse a otras áreas del cerebro

y afecta a distintas funciones cerebrales como el movimiento,

el comportamiento o el nivel de consciencia.

Hay varios tipos de crisis.

Las generalizadas, por ejemplo,

implican a toda la superficie del cerebro

y suelen provocar pérdida de conocimiento.

En las crisis parciales o focales

la descarga comienza en una zona concreta

que puede extenderse o no al resto de la corteza cerebral.

Para el diagnóstico son fundamentales

el electroencefalograma

y pruebas de imagen que descarten algunas de sus causas.

El tratamiento más común son los fármacos antiepilépticos

que logran controlar las crisis

en aproximadamente el 70-80 % de los pacientes.

Para las epilepsias que no responden a la medicación

se recurre a la cirugía.

O a la estimulación del nervio vago mediante la implantación

de un electrodo bajo la piel del cuello.

Actualmente se están desarrollando otras técnicas

con electrodos en el cerebro para controlar las crisis.

Son varios los espacios dedicados a la medicina

que en esta casa han tratado la patología de la epilepsia.

Un programa emblemático "A su salud", de TVE,

que dirigía el doctor Claudio Mariscal,

abordó en su momento el conocimiento de esta enfermedad y su tratamiento

y desde un punto de vista histórico la sintomatología y el diagnóstico

de la llamada enfermedad de los mil nombres.

-Buenas tardes, amigos.

Aquí estamos una tarde más con ustedes

para hablar como es lógico de salud.

De salud y también de enfermedad,

pero eso sí, de la forma que lo hacemos en nuestro programa,

con rigor científico y llenos de esperanza.

Hoy tenemos como tema principal la epilepsia.

Esto de las crisis epilépticas no empezó ayer.

Las hay desde que el mundo era mundo.

Vamos a ver un pequeño reportaje ilustrativo.

-La historia de la epilepsia es tan antigua como el hombre.

Pero en sus primeros tiempos,

la ignorancia achacó los síntomas del epiléptico

a relaciones con las divinidades,

con lo que se les consideraba personas poseídas

por fuerzas sobrenaturales.

El código de Hammurabi prohibía la venta de esclavos epilépticos.

En la Biblia hay varios casos evidentes de epilepsia,

como la curación que obra Jesús

y que sirvió de tema para sendos cuadros

llamados "Transfiguración" de Rafael y Rubens, respectivamente.

Resumiendo,

la epilepsia ha sido según las épocas considerada prueba de relaciones

con el lado oscuro de la creación o con el más luminoso.

-Nació con media carita roja.

Nada más nacer ya nos dijeron que podría ser un síndrome,

una enfermedad rara que tenía una manifestación ocular, glaucoma,

y que podía traer epilepsia.

-Normalmente era movimiento de mano o una convulsión en el pie.

A veces tenía desconexión del medio y otras veces no.

Y tenía más o menos en ese periodo

entre una o dos crisis a la semana.

Ya en esa fase nos propusieron el tema de hacerle una cirugía,

que es una hemisferectomía,

que consiste en una desconexión del hemisferio afectado,

porque el síndrome que tiene ella es una malformación vascular

y lo mismo que tiene en la cara,

esa misma malformación de los vasos sanguíneos,

los tiene también en los vasos sanguíneos del ojo,

que es lo que le produjo el glaucoma,

y en los vasos sanguíneos de la corteza cerebral.

Y es lo que le generaba la epilepsia.

-La epilepsia es una zona del cerebro más o menos grande

que de pronto se activa, porque está enferma,

pero hace que las demás neuronas de alrededor

se activen de igual forma, aunque sean sanas.

¿Qué ocurre cuando vemos al paciente epiléptico tener una crisis?

Pues que tiene un comportamiento muy anómalo.

De pronto y muy anómalo.

No solo pierde la conciencia, sino que se mueve, habla,

es decir, parece otra persona.

Ya en el siglo XXI empieza a costar trabajo,

pero prácticamente en las sociedades modernas

ya se ve la epilepsia como una enfermedad,

que ya es bastante,

pero dentro de esa enfermedad, hay una cosa que es positiva.

Primero, que no todos los epilépticos son graves,

sino que hay, como en todas las enfermedades,

hay más serias o menos serias dentro de una misma enfermedad.

Hay una enfermedad leve u otras que pueden ser graves.

Un diagnóstico cuidadoso y certero del tipo de epilepsia

que padece el enfermo es fundamental

para encontrar un tratamiento efectivo

y mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

Pero ¿han presenciado un ataque epiléptico?

¿Sabrían cómo tratar a un enfermo de epilepsia en plena crisis?

La Asociación de Padres y Amigos del Epiléptico

y la fundación Jiménez Díaz nos dan las claves.

Están cansados

de que se les discrimine por su enfermedad.

También sus familiares,

que consideran la información un elemento vital.

Por eso visitamos al doctor Serratosa,

jefe de neurología e investigador de la Universidad Autónoma

que describió en España la enfermedad de Lafora,

quizá la forma de epilepsia más grave y con más deterioro neurológico.

-En este hospital

conseguimos descubrir cuál era el gen

que estaba alterado, mutado, en esta enfermedad.

Se llama laforina.

Es un gen que codifica una proteína

que está implicada en el metabolismo del glucógeno.

-Nos confirma que un 70 % de pacientes controla su enfermedad

y tiene su capacidad intelectual intacta.

Aun así, ellos se sienten rechazados.

(Música)

Cada día atiende en la consulta casos de pacientes

que describen de formas muy diferentes

sus crisis epilépticas.

-¿Qué notaste al principio? Cuando empezó todo.

-Sentía como si se me borrara la mente.

Perdí el control. -Y luego te caíste.

-Me caí. Estaba sentada en el baño y me caí.

-Y tu hija lo vio.

-No, ella solo sintió el golpe de la puerta.

-¿Y tuviste convulsiones...? -Sí.

Tuve convulsiones.

-La primera prueba necesaria es el registro

de las ondas cerebrales de Carmen.

Marta le coloca los 24 electrodos

que llevará al menos durante toda una noche.

-Ponemos los electrodos uno por uno con pegamento.

Con el secador secamos el pegamento para que quede todo bien sujeto,

no se levante nada.

Y después ponemos el gel conductor con una aguja de punta roma,

que no pincha, para que en el electro ya se vea todo perfectamente,

no haya artefacto por falta de gel conductor,

que sería este, ni nada.

-Con epilepsia desde niña,

Graciela tomó la decisión

de compartir la enfermedad con su novio

desde el primer momento en que le conoció.

-Si me gusta un poco, es lo primero que le suelto.

-Sí, lo primero, vamos. -Pues sí.

Porque si me terminas de agradar demasiado,

antes de que me moles mucho, es mejor...

-No, si lo prefiero.

-Entonces, si reaccionaste bien, seguimos conociéndonos.

-A Graciela la operación a la que se ha sometido

le ha devuelto la calidad de vida.

En el pasado su experiencia fue dura.

-Entonces obviamente,

cuando te dicen que tienes que irte a Navarra a operarte,

que tus padres tienen que dejar el trabajo,

tiene que dejar tu hermana el colegio, etc.,

dices que qué coño estás haciendo en esta vida en ese sentido.

Yo me sentía un estorbo para mi familia.

De alguna forma yo lo viví así.

-El doctor Serratosa opina que no todas las epilepsias

se pueden operar.

-Las epilepsias que se pueden tratar con una operación

son las epilepsias focales.

Se puede quitar un foco en una zona delimitada del cerebro

y si ese es el foco y acertamos con la zona, se quitarían las crisis.

-Una nueva técnica quirúrgica

utiliza un robot capaz de operar en el foco

donde se produce la epilepsia.

El robot se mueve con un brazo mecánico.

Este método suscita controversia entre los neurólogos.

En todos los casos los pacientes deben ser observados

las 24 horas siguientes a la operación.

-Mi trabajo consiste en monitorizar a los pacientes

poniendo los electrodos en la cabeza

y la vigilancia continua de estos electrodos.

-Joaquín es visitante habitual de esta unidad hospitalaria.

Su hijo tiene epilepsia

y su experiencia puede ayudar a otros padres

a afrontar correctamente una crisis.

-Si nuestro hijo está en el suelo

hay que retirarle los objetos que hay alrededor

y no hay que sujetarlo.

Hay que afrontar una posición para que esté de medio lado

con una pierna cruzada para que no le venga un vómito

o cualquier cosa y se pueda ahogar con su propio vómito.

-Junto a la Federación Española de Epilepsia

lucha por conseguir la integración laboral y social

y la mejor aceptación de esta enfermedad.

-A la epilepsia,

además de los estigmas que ya de por sí lleva ella

desde hace años,

es que se le junta también que ahora en los colegios,

dicen que los niños son agresivos.

-Por desconocimiento.

Porque la gente realmente no se preocupa.

Dices que eres epiléptica

y lo llevan al tema de pensar que eres la niña del exorcista

que es la típica gracia que te dicen cuando dices que eres epiléptica.

"Ah, tú eres la niña del exorcista. Cómo molas".

A mí me han llegado a decir cosas... Burradas.

-Aunque la imagen que la sociedad tiene sobre la epilepsia

ha cambiado algo durante los últimos años,

lo cierto es que aún queda mucho por hacer en este ámbito.

El desconocimiento y el estigma social que sufren los enfermos

incide y muy negativamente en su día a día.

Por eso en "El ojo clínico" de hoy hemos querido hablar

con una importante ejecutiva de una multinacional,

cuya vida está marcada por el éxito profesional,

pero también por sus crisis epilépticas.

Su valiente testimonio puede servir

para mejorar la consideración social de esta enfermedad.

(Música)

Cuarenta y siete años.

Ejecutiva de una gran empresa.

Diagnosticada a los 16 años de epilepsia.

Hasta los 21 estuvo con medicación.

Hace cuatro años sufrió una crisis epiléptica durante un vuelo

con pérdida de conocimiento y convulsiones.

Susana ha pasado por trances difíciles,

por procesos de selección de personal en los que se le ha aconsejado

incluso que disimulara o mintiera sobre su enfermedad,

y por relaciones laborales nada gratificantes

debido a la incomprensión que se ha tenido hacia ella.

Por todo ello, su testimonio en "El ojo clínico de hoy"

es de agradecer.

Dicho claramente,

es la única enferma de epilepsia

que ha accedido a hablar de su mal ante las cámaras,

manteniendo, naturalmente, su intimidad y anonimato.

Hoy viene a este programa

para servir como ejemplo y guía de otros pacientes que,

afectados por la misma patología,

no gozan de las oportunidades que ella ha sabido aprovechar.

-Gracias por estar aquí.

Respetamos naturalmente tu decisión

de aparecer un poco disimulada tu cara.

Pero te voy a hacer un reproche.

Yo creo que vosotros,

los que estáis afectados por esta patología,

no os cuidáis demasiado.

Porque no es una patología vergonzante.

-Te voy a aceptar el reproche.

Pero lamentablemente vivimos en el año 2017

y la epilepsia es una patología que está muy estigmatizada.

Realmente esto ocurre porque hay mucha desinformación.

Dice la OMS que aproximadamente hay 65 millones de personas

que padecen esta enfermedad, casi 600 000 en España,

pero no se sabe mucho.

Creo que es una patología desconocida

y que esto genera muchas falsas creencias,

muchos mitos alrededor,

y tú de repente dices que tienes epilepsia en un grupo de amigos

y de repente levantan la cabeza, hasta el que está con el móvil,

y automáticamente todo el mundo te visualiza en el suelo

y te visualiza con convulsiones, con espuma...

En una situación que realmente no siempre pasa,

porque la epilepsia es una patología que es compleja,

que cursa con diferentes síntomas, las crisis pueden ser muy distintas,

pero existe este estigma...

-Y que tú la conoces bien porque eres farmacéutica.

-Sí, efectivamente.

Y afecta a las personas, afecta a su entorno y a sus familiares

y afecta en el mundo laboral.

-No me digas la edad que tienes,

porque a las señoras no se le suele preguntar.

Pero ¿a qué edad empezaste con estos problemas?

-Realmente mi caso es un caso peculiar.

Porque yo comencé en la adolescencia, alrededor de los 16 años,

y tuve crisis y estuve en tratamiento aproximadamente hasta los 20.

Es verdad que mis crisis siempre cursaron

con una pérdida de conocimiento... -¿Cuál fue tu primera crisis?

¿Cómo fue tu primera crisis? -La primera crisis fue...

Yo cojo a un niño. Era adolescente,

cuidaba niños para ganarme un dinerillo mientras estudiaba,

cogí al niño en brazos, me hago daño en la muñeca,

y automáticamente me caigo.

Todas las crisis a partir de ese momento que tuve

cursaron con dolores agudos... -Y con traumatismo.

-Con dolores agudos.

Jugando al baloncesto, un dedo que se tuerce.

Abro una puerta y me doy en la rodilla.

El típico golpe en el codo con la puerta.

Siempre estuvieron vinculados a un dolor agudo.

Me hicieron un estudio en neurología

y diagnosticaron un posible foco epiléptico

y estuve durante seis años en tratamiento antiepiléptico.

Las crisis se controlaron con aquella medicación

y nunca más volví a tener crisis mientras la vida transcurría

y yo seguía mi evolución.

-Porque lo que no sabe la gente o tendría que saber,

es que no todas las epilepsias, no hay epilepsia, sino epilepsias,

en plural, y que no todas las epilepsias

cursan al mismo tiempo con convulsiones.

-Efectivamente. Hay muchas crisis que no son con convulsiones.

Hay ausencias, hay diferentes síntomas, ¿no?

-¿Las tuyas cómo son?

-Las mías siempre han cursado con pérdida de conocimiento

y convulsiones en la cabeza y los brazos.

Duran unos segundos, no mucho tiempo. Me despierto después cansada.

Recuerdo todo lo que ha ocurrido.

Pero ocurre durante un periodo de tiempo.

-¿Prevés que te puede pasar? -Sí.

-¿Cómo lo notas? -Sí, noto que puede pasar.

Tengo lo que llaman auras, igual que cuando las migrañas.

Noto una sensación de pérdida de visión,

una sensación de angustia en el estómago,

como una sensación de mareo,

y automáticamente después pierdo el conocimiento.

-¿Te han hecho algún estudio genético?

-No, estudios genéticos no.

-¿Crees que hay algún tipo de componente genético

en tu epilepsia?

-No lo sé. Yo considero que no.

De hecho es una epilepsia de origen desconocido.

No hay ningún familiar tampoco que lo padezca,

ni siquiera con síntomas similares.

Me han hecho muchas pruebas, pero estudio genético no.

-Has estudiado Farmacia,

has sido ejecutiva de multinacionales,

una ejecutiva importante.

Y has tenido problemas laborales y profesionales, imagino, ¿no?

-No exactamente.

Yo estudié mi carrera. Estudié MBA, hablo inglés.

Empecé a trabajar en compañías multinacionales,

en diferentes puestos de responsabilidad

y nunca tuve problemas.

O sea, la patología no me afectó para desarrollar mi carrera.

Nunca estuve de baja, excepto en mis bajas maternales.

-Tienes dos hijos. -Sí. Tengo dos hijos.

Creo que esto es importante que se sepa.

Porque muchas veces

cuando estás haciendo un proceso de selección

o haciendo una entrevista para entrar en un trabajo

y enseñas tu currículum, tu carrera profesional, experiencia

y que tienes epilepsia

pues puede que mucha gente se cuestione si contratarte o no.

-O sea que no lo dices. -No.

-Te aconsejan que no lo digas.

-De hecho mi neurólogo me aconseja que no lo diga.

Sí. Lamentablemente esta es la situación.

Me encantaría poder venir dentro de poco

a hablar contigo otra vez y poder decir que la situación ha cambiado.

-Quitarte la peluca, aparecer, no como yo,

pero con tu pelo natural... -Sí.

Pero esta es una realidad en la que vivimos.

La gente se piensa que le va a dar problemas,

que va a estar de baja mucho tiempo, no va a trabajar...

Cuando jamás yo he estado de baja laboral,

excepto en mis maternidades.

-¿En tu trabajo tuviste algún problema alguna vez?

¿Tuviste algún episodio?

-Solamente uno.

En un viaje internacional, a una reunión internacional que iba,

tuve un episodio que duró un periodo limitado,

me recuperé... -¿Ibas acompañada?

-Iba sola.

-Tuviste esa suerte porque si no, hubieran prescindido de ti.

-En ese caso yo comenté lo que me había ocurrido.

Que iba a una reunión internacional

en la que yo iba a presentar en esa reunión

el plan de negocio de la compañía y me acababa de pasar

unas horas antes de llegar a la reunión.

Comenté lo que me había ocurrido y que no me encontraba muy bien,

pero que yo iba a hacer la reunión.

Me recuperé afortunadamente bien e hice mi reunión y presentación.

-¿Tu comportamiento es habitual

en los enfermos afectados de esta patología

o cada uno lo individualiza y lo somatiza de una forma diferente?

-Yo creo que esto es como todo en la vida.

Cada uno vive y afronta la enfermedad

igual que las diferentes situaciones que se nos dan en la vida

tal y como cada uno es.

Yo debo decir que soy una persona muy positiva.

Siempre tiro para adelante, intento ver el lado bueno de las cosas.

Y así afronto mi vida y así he afrontado mi patología.

Después de muchos años sin diagnóstico, sin tratamiento,

de repente vuelvo a tener crisis, me vuelven a diagnosticar...

-¿Tú ahora mismo tienes algún tipo de tratamiento?

-Sí, estoy en tratamiento. -Tomas tus fármacos...

-Tratamiento mañana y noche todos los días.

Y es muy importante el cumplimiento terapéutico

para poder controlar las crisis y poder hacer una vida plena.

Pero es importante afrontar las cosas con una actitud positiva.

Se puede tener una vida feliz.

-¿Vives pendiente de tu enfermedad? -No. Vivo pendiente de mi vida.

-La enfermedad es algo que viene conmigo.

Si yo viviera pendiente de la enfermedad,

viviría limitada.

Soy una persona que tiene una familia,

que tiene una carrera profesional, que tiene una vida plena,

que tiene sus limitaciones por la patología.

Tengo que medicarme y tengo que tener cuidado...

-¿Qué cuidados haces?

-No fumo, no bebo, duermo.

Duermo, quiere decir que duermo ocho horas mínimo

todos los días. -Bendita tú.

-Me cuido.

-Eso ponlo en tu currículum. -Es importante, sí.

-"Duermo ocho horas". -Duermo ocho horas

y me permite que al día siguiente funcione correctamente.

He aprendido a vivir con la enfermedad y a aceptarla.

Es muy importante.

-¿Te reúnes con gente que tiene el mismo problema que tú o no?

-No, pero he descubierto a raíz de este segundo diagnóstico

que a mi alrededor había más personas con epilepsia que desconocía.

Amigos cercanos, mamás del colegio, niños del colegio amigos de mis hijos

que yo desconocía por la misma razón que ellos también desconocían lo mío.

-A mí me gusta mucho

que estés denunciando este "bullying" profesional.

Me gusta mucho que lo hagas. Y no sé por qué no lo hacéis.

No sé por qué no lo hacéis,

porque, por ejemplo, un diabético tiene que decir que es diabético,

porque hay que comportarse de una forma con él.

Una persona que tiene alergia, fíjate.

Una persona que es cardiópata...

Volvemos al reproche inicial.

Te estoy haciendo al reproche

de que vosotros mismos estáis siguiendo alimentando

el concepto de la enfermedad "un pelín vergonzante".

-Sí, probablemente tengas razón.

Probablemente es un poco por miedo,

porque no puedes luchar en contra de la situación.

Pero sí puedes poner tu granito de arena.

Por eso, a pesar de estar aquí en estas circunstancias,

y no con mi cara al descubierto y dando mi identidad,

pero estoy para dar un primer paso.

Creo que al menos se debe decir. Se debe poner encima de la mesa.

No debería ser vergonzante.

Normalmente, para mí no es vergonzante.

Lo que pasa que sí que es verdad que profesionalmente influye.

-Cuando has tenido algún tipo de problema...

¿Tuviste algún problema con convulsiones o no?

-Sí.

-¿Y supieron tratarte los que estaban a tu alrededor?

-No, hay mucho desconocimiento.

Eso sí que es muy importante sensibilizar a la gente

cuando se encuentra con una situación de crisis

y con una crisis en la que cursa con convulsiones

qué hay que hacer y qué no hay que hacer.

Creo que la Sociedad Española de Neurología,

las asociaciones de pacientes también están jugando

un papel importante. Pero eso hay que explicarlo.

Todo el mundo piensa que hay que meter algo en la boca

y lo que no hay que hacer es meterte nada en la boca.

Hay una serie de recomendaciones... -El problema es que te muerdan.

-Pero si te meten algo en la boca puedes asfixiarte.

-¿Cuál es el comportamiento? Dínoslo a todos los espectadores.

Dímelo a mí mismo.

-Básicamente lo que hay que hacer es intentar prevenir

que la persona que está teniendo convulsiones

se haga daño o se golpee.

Si se puede poner un jersey, una mochila,

algo blandito debajo de la cabeza, hay que hacerlo.

No hay que meter nada en la boca.

Si se puede poner a la persona de lado,

y si es del lado izquierdo mejor... -Como en todos los percances.

-Sí, exactamente. No hay que sujetarlo.

Las crisis remiten, tienen una duración y remiten.

Es muy importante también si se puede medir.

Si hay alguien que pueda contar el tiempo que dura la crisis,

porque le va a dar una información muy valiosa

al paciente y al médico. -Al especialista.

Todos eso son parámetros que se deben seguir.

-Sí, exacto. -Y el que no sepa, que no te toque.

-Exacto. Mantener la calma y si al caer la persona se lesionó,

llamar al servicio de emergencias y que le atiendan.

Ya no es por la crisis, es por la caída.

-Ocultáis vuestra patología en el trabajo,

pero ¿también lo ocultáis a vuestra familia?

-En mi caso no.

-Yo debo decir que no he ocultado la patología a familiares ni amigos.

Mi preocupación es una preocupación laboral.

No una preocupación familiar o de lo que puedan pensar.

Mis allegados me conocen y saben cómo soy.

Y a mí no me va a cambiar la enfermedad.

-Y en tu caso, madre de dos hijos, los ginecólogos o tu neurólogo

te dijo que había que negociar un tipo de prevención

durante la gestación o algo por el estilo o no?

-No, la verdad es que coincidió

que los años que coincidieron con mi embarazo

estaba libre de crisis y sin tratamiento.

O sea que fue después de tener a los niños

cuando volvieron otra vez las crisis

y volví otra vez a tomar la medicación.

Tuve unos embarazos perfectos, sanos,

y los niños están perfectos y sin ninguna complicación.

-Y no hay ninguna razón para pensar

que puedan tener un tipo de patología como la tuya.

-No. No.

-¿Sabes que la epilepsia en estos momentos,

las más resistentes,

las que son recibidas con problemas permanentes,

pueden tener tratamiento quirúrgico?

-Sí, es cierto.

Afortunadamente hay mucha medicación hoy en día disponible,

hay diferentes fármacos para tratar la patología

y aquellas personas que tienen la patología

y una epilepsia resistente a los fármacos pueden ser operadas.

Conozco a alguna persona que ha sido operada.

-Te lo digo porque la persona, el superespecialista,

que tenemos en el programa para tratar la epilepsia,

es un neurocirujano, el profesor Rafael García de Sola,

que hace operaciones en estas epilepsias

que son muy resistentes, que no tienen un tratamiento clínico

como en el caso tuyo.

Está en este programa con nosotros en un momento.

Y la semana que viene ya les aviso

que tendremos a una actriz enormemente conocida.

Ahora mismo está en pantalla en TVE todas las semanas.

Es Ana Duato.

Ana Duato nos va a hablar de Unicef, de los niños,

de cómo se comporta ella como embajadora de Unicef,

del niño sano, que es nuestro próximo programa.

-La epilepsia es una enfermedad,

se sabe dónde está, se puede estudiar,

y se puede controlar y curar.

Se trata de manera que controlemos la epilepsia

y el paciente deje de tener crisis.

Pero no solamente eso,

sino que una vez que deja de tener crisis

ese circuito anómalo deja de existir

y se puede curar en el sentido de que no necesite medicación jamás

o si se opera se puede acabar controlando

y en una segunda fase no necesite medicación.

Dicho de otra manera,

una persona que no necesita medicación

significa que no está enfermo.

-A los cuatro meses y medio debutó con epilepsia.

El inicio fue que tuvo un montón de crisis encadenadas

y no había forma de pararlo.

Entonces ingresamos en la UCI y allí le indujeron un coma

para poder parar la actividad cerebral.

-Volvieron las crisis, eran distintas,

eran como unos espasmos muy cortitos, pero tenía muchos al día.

Del orden de 20 o 25 espasmitos al día.

El problema de la epilepsia en niños tan pequeños

es que puede producir mucho retraso mental.

Al final los bebés desde que nacen

su cerebro se va mielinizando

y va generando las conexiones cerebrales,

van desarrollando funciones, creando estructuras cerebrales

y desarrollando las funciones.

El problema de la epilepsia con la lactancia

es que puede ser muy destructiva

y esas funciones cerebrales no llegan a poder asentarse,

porque continuamente estás haciendo un reset al cerebro.

Es un poco la magia de esto,

que le han desconectado medio cerebro

y ella sigue siendo ella.

Dice las mismas palabras que antes, hace los mismos gestos,

es igual de cariñosa.

-Nuestra vida se ha convertido en una terapia casi constante.

-En España unos 400 000 personas padecen epilepsia

y en el mundo la enfermedad afecta a unos 50 millones de personas

lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos

más comunes.

Cerca del 80 % de los pacientes

viven en países de ingresos medios y bajos.

Es uno de los trastornos más antiguos del mundo.

Existen registros escritos que se remontan al año 4000 a. C.

Aproximadamente un 80 % de los casos se manifiesta antes de los 12 años.

También es frecuente su aparición en la tercera edad.

Probablemente debido a la falta de riego sanguíneo.

Cada año se detectan entre 12 000 y 22 000 nuevos casos.

Una sola convulsión no significa epilepsia.

Hasta un 10 % de la población mundial sufre una a lo largo de su vida.

En ocasiones se puede tardar hasta 10 años

en diagnosticar la epilepsia.

El motivo es que hasta el 25 % de las crisis pasan inadvertidas.

Un 70 % de los pacientes asegura

que la enfermedad afecta mucho a su calidad de vida.

La tasa de paro de estas personas

es un 40 % superior a la de las personas sanas.

El 75 % de los epilépticos en España responden bien a los fármacos.

Después de dos a cinco años de tratamiento eficaz

y una vez desaparecidas las convulsiones,

los medicamentos se pueden retirar

a un 70 % de los niños y un 60 % de los adultos

sin riesgo de recaída.

En algunas ocasiones ciertas técnicas quirúrgicas

pueden mejorar la situación clínica.

Ahora, en nuestro debate, nuestros médicos de cabecera

nos aportarán más información aún

sobre qué hacer en casos de crisis de epilepsia

y cuáles son los nuevos tratamientos.

(Música)

Hoy en "El ojo discute" hablamos de la epilepsia.

Creo que podríamos estar hablando horas de la epilepsia, ¿verdad?

Es una patología tan heterogénea con unas causas tan diversas

y muy frecuente.

¿Cómo os afecta a vosotros en la consulta

el tema de que un paciente tenga epilepsia?

A nivel de medicación, de planificar un embarazo, por ejemplo.

Tiene muchas vertientes.

Y el que sea tan frecuente condiciona.

A nivel de fármacos es verdad que los fármacos antiepilépticos

digamos que interaccionan con fármacos

que utilizamos habitualmente para otras cosas.

Entonces es algo que hay que tener en cuenta.

Por lo menos, desde mi punto de vista,

que sobre todo mis pacientes son de cierta edad,

por así decirlo,

que suelen tener mucha polifarmacia,

muchos fármacos porque tienen muchas enfermedades añadidas,

es algo que hay que tener en cuenta.

Aunque es verdad que las causas que vemos nosotros de epilepsia

no son las que pueda ver José María, a lo mejor...

¿En pacientes mayores cuáles son las causas?

La causa más frecuente en general son causas donde no se sabe la causa.

Y además estas son las que tienen mejor pronóstico.

Y generalmente todos llevan una vida normal.

Yo tengo pacientes en la consulta que son deportistas de élite

que tienen epilepsia y hacen su deporte normal.

O médicos también que ejercen su profesión normal.

Cuando ya hay una causa secundaria, las que se llaman sintomáticas,

donde puede haber ya, como en el caso del testimonio,

una malformación.

Si no se puede tratar esa causa, entonces las crisis son más repetidas

y sí que pueden afectar más.

Y en gente mayor, igual.

Si no hay causa y el pronóstico es bueno,

tienen su medicación, lo único, claro, la medicación,

hay que tener cuidado que no interaccione

con todo el resto de polifarmacia como habla...

-En los pacientes mayores es verdad que hay una población

que la causa más frecuente son los microinfartos cerebrales.

Si surge en la edad anciana, suelen ser los síntomas...

El segundo pico de frecuencia de epilepsia

que es en los pacientes mayores

entre otras es muy frecuente

pacientes con microinfartos que al final lo que es el circuito

de las neuronas está estropeado y eso sirve de disparador.

Ahí no les puedes quitar la causa.

El infarto lo tienes, la cicatriz la tienes y se acabó.

Eso es fármaco.

E intentar que no tengan más infartos para que no tengan otros focos.

Mejorar la calidad de vida de estos pacientes realmente.

Disminuir o llegar a que el número de crisis sea cero

y que puedan hacer su vida normal.

Veo que la epilepsia es una enfermedad tan heterogénea

que las manifestaciones también lo son.

Desde pacientes que están afectados

hasta pacientes que pueden llevar una vida normal y trabajar.

Por ejemplo, ¿qué porcentaje de pacientes acuden a tu consulta

con depresión...? Por la inadaptación, más bien.

La verdad es que la depresión es más prevalente.

Es decir, es más frecuente en personas con epilepsia

que en la población general.

Esto claro, no se puede abrir el saco

y decir que todas las personas con epilepsia

pueden tener una depresión.

Tiene que ver, por ejemplo,

con cuando las crisis mal controladas,

tiene que ver con algunas zonas concretas de la epilepsia

que puede provocar depresión por la propia crisis.

Y luego, además de la depresión,

también gestionar esa incertidumbre de que les puede dar una crisis

y no saben cuándo les va a dar,

eso también hace que aumenten los niveles de ansiedad.

Aunque el mensaje tiene que ser positivo.

La depresión se puede tratar, la ansiedad también

y el 70 % de los epilépticos

con un tratamiento adecuado están libres de crisis.

Con lo cual, ¿hay más riesgo de depresión? Lo hay.

Pero lo podemos tratar perfectamente.

De hecho, luego hay opciones quirúrgicas.

Las manifestaciones clínicas son también tan variadas

que pueden dar sujeto a confusión.

Yo creo que por eso también se ha estigmatizado.

Lo más frecuente, lo más conocido, pero hay crisis muy raras.

Las clásicas convulsiones.

Eso es lo que todos entendemos por una crisis.

Una crisis epiléptica todos la asociamos a una crisis convulsiva.

Lo típico que se mueven las manos, vuelven los ojos hacia atrás...

Lo que te cuentan los pacientes al tener espuma por la boca...

Relajan esfínteres, se orinan... Eso es como lo típico.

Pero es verdad que las manifestaciones

pueden ser desde crisis de ausencia,

que es que el paciente se bloquea y está como en otro mundo paralelo,

a manifestaciones solo auditivas o alucinaciones visuales

o incluso lo que se llaman los no convulsivos,

que son pacientes que igual simplemente

nosotros los vemos.

Te llegan desorientados, pacientes mayores desorientados

que muchas veces piensas que es una infección de orina

y te encuentras con que lo que tienen es una crisis epiléptica

pero que no tienen las manifestaciones típicas.

Es un gran simulador la epilepsia.

-Esto que comentaba Bárbara, efectivamente,

hay veces que uno puede acabar de inicio

o más bien que puede empezar en un psiquiatra,

porque es verdad que ya algunos tipos de epilepsia

que dependiendo de la zona del cerebro

donde se active el foco epiléptico pueden aparecer, por ejemplo,

alucinaciones gustativas o alucinaciones visuales.

Cuando la epilepsia es en el lóbulo occipital

que es una zona del cerebro que se relaciona con la vista,

pues puede uno tener alucinaciones visuales

y pensar en ir al psiquiatra porque tiene alucinaciones

y resulta que es una crisis epiléptica.

Esto es muy importante descartarlo, hacer un electroencefalograma,

porque el tratamiento es diferente.

Tú pones un tratamiento antiepiléptico y la crisis,

e incluso los síntomas alucinatorios, desaparecen.

Vamos a ver la primera pregunta de la calle.

Yo quería preguntar si hay factores en el medio ambiente

o en la vida normal que puedan influir en crisis epilépticas

para este tipo de pacientes.

-Bueno, lo primero es distinguir lo que es la causa de la epilepsia,

que puede ser, como hemos hablado antes,

desde que tengas pequeños infartos,

haber tenido una cirugía cerebral, de eso sabrás más tú,

que a muchos se les ponen ya fármacos

una vez que se les opera para que no desarrollen crisis,

que tengas malformaciones del cerebro,

e incluso a veces nosotros desgraciadamente eso lo vemos mucho,

el debut de enfermedades tumorales. También puede ser.

Y luego está lo que desencadena la crisis.

Que es otra cosa.

Tienes la causa de la epilepsia,

que puede ser haber tenido un infarto cerebral

y luego por qué tienes crisis.

Factores ambientales hay muchos.

El insomnio, no respetar los horarios, el estrés,

por supuesto el no cumplir con el tratamiento

es uno de los grandes factores

que hace que haya mal control de las crisis,

olvidarse del tratamiento, tomarse las dosis que no son...

Es muy típico, lo hemos oído mucho en las noticias,

ha salido lo de los destellos.

Los niños jugando a las consolas que tenían crisis epilépticas.

Eso también es un factor.

O sea que factores, igual que hay millones de causas,

hay millones de factores. El alcohol...

-Muchas horas de televisión, el alcohol...

-Las drogas, todo lo que sea transgredir cierto orden,

por así decirlo, y que puede estimular el cerebro.

Es curioso. Los cambios hormonales.

Muchas veces vienen diciendo

que la frecuencia de las crisis aumenta durante la menstruación.

Eso es bastante frecuente. Vamos a ver la segunda pregunta.

Conozco a la madre de un niño de 10 años

que padece crisis epilépticas y su madre está muy angustiada.

¿Qué consejos nos puede dar para que lleve una vida más normal?

-Efectivamente esto es algo que hay que intentar evitar.

Hay que intentar evitar sobreproteger a un niño que tenga epilepsia.

Hay que intentar todo lo contrario. Normalizarlo.

Ya lo decían los testimonios. No es una enfermedad maldita.

¿Cómo no sobreprotegemos?

Fomentando la autonomía, que el niño haga actividades,

por ejemplo, que haga deporte.

En las guías y las recomendaciones se habla que haga natación.

Que esté avisado el profesor, que esté cerca del bordillo,

que haya alguna medida para poder flotar en caso de que pase algo.

Pero que haga una vida de lo más normal posible.

Porque eso va a hacer que se sienta mejor

y que aprenda además a controlar sus crisis.

Hay que hacer lo contrario a sobreproteger.

Hay que intentar no fomentar el rol de enfermo,

porque hay que quitar todo el estigma

e intentar que esté todo lo más normalizado posible.

Con supervisión, sí, pero normalizado.

Es frecuente incluso cuando operas a un paciente

y mejora mucho la readaptación de la vida,

a ser una persona con mucho mejor calidad de vida.

Ahí tenéis mucho papel los psiquiatras también.

Incluso para las familias que están acostumbradas a proteger

al paciente y a lo mejor tienen que protegerlo menos.

Eso se llama la adaptación a la transición de rol.

Cuando uno tiene un rol hecho en torno a una patología

y al mejorar la patología,

como puede pasar con una persona trasplantada,

de repente tiene una vida más normalizada.

En cualquier caso,

lo que sí parece que ahora hay que intentar

es ir más allá de la crisis.

El tratamiento no es solo controlar la crisis epiléptica.

He dicho la frase que es así. Más allá de la crisis.

Hay que mejorar la calidad de vida de forma global

y eso tiene que pasar por fomentar la normalidad,

por eliminar las crisis y también todo el resto de patologías

como puede ser la depresión u otro trastorno.

Que haga una vida normal.

-Yo creo que se trata un poco, lo has dicho tú, de normalizarlo.

Se puede convertir en una enfermedad crónica

como otras 200 000 que hemos hablado en este programa.

Las crisis se controlan.

Es verdad que hay un pequeño porcentaje de pacientes

con difícil control con fármacos,

pero que hoy por hoy tenemos un montón de opciones de tratamiento

de farmacológicas, de quirúrgicas,

y se trata de normalizar.

Tienes una enfermedad crónica como tiene mucha gente

y vivir con ella sin que eso te limite.

Él lo ha dicho, tiene pacientes deportistas de élite

que hacen su vida completamente normal.

Para ti tiene que ser complicado desde el diagnóstico,

por la variedad de síntomas,

como controlar el cumplimiento, ¿cómo...?

El cumplimiento es como cualquier enfermedad.

Es fundamental.

Si tú no tomas la medicación de la diabetes, tu glucosa sube.

Si no tomas la medicación de la epilepsia,

pues tienes más riesgo de tener crisis epilépticas.

El tratamiento en todo es fundamental.

Después, el control.

En principio mi experiencia es que los pacientes

que tengo con epilepsia,

su vida es absolutamente normal, sin ningún problema.

Prácticamente yo les veo para revisar la medicación y poco más.

Después el diagnóstico muchas veces se hace

en el servicio de urgencias,

porque alguien que tiene una crisis epiléptica

al final acaba yendo al servicio de urgencias,

se le ingresa, se le hacen las pruebas,

la prueba fundamental, muy sencilla, que es el electroencefalograma,

que es como el electro del corazón

pero en vez de poner los electrodos en el tórax

se los pones en la cabeza.

Y después ya para descartar a veces

que no haya nada en el cerebro

hay que hacer un escáner o una resonancia.

Vamos a ver qué pregunta te quieren hacer desde la calle.

Cuando se detecta la epilepsia en los niños,

¿es para toda la vida o tiene curación?

-Realmente yo diría que sí. Se puede curar.

De hecho la mayoría de las epilepsias

son de las que hemos llamado idiopáticas,

que no se sabe muy bien la causa, y tienen un pronóstico excelente.

No tiene por qué un niño que es diagnosticado de epilepsia

tenerla de adulto. Puede estar libre de crisis...

Entonces simplemente es tratar la causa.

Si es idiopática, si tiene... Si es idiopática no tiene causa.

Con lo cual no puedes tratarlo.

Las que tienen peor pronóstico son estas,

las que se llaman sintomáticas,

en las que puede haber una causa detrás,

como por ejemplo en el caso del testimonio,

que era una malformación.

Si consigues operarla, sí que corriges.

Lo más importante es lo de idiopático.

Significa que no se sabe la causa.

Pero cada vez se saben más causas.

A nivel quirúrgico están surgiendo tratamientos

cada vez más sofisticados

en los que se consigue un porcentaje de curación cada vez mayor.

Incluso resecciones de pequeñas áreas cerebrales

o desconexiones que pueden evitar que el paciente tenga crisis.

Y para aquellos que continúan teniéndolas

hay una especie de electrodos que introduciéndolos

en diversas áreas cada vez van evolucionando mucho más.

Están consiguiendo porcentajes de curación bastante elevados.

Yo creo que el mensaje es esperanzador.

Sí que es cierto que un pequeño porcentaje de los pacientes

pueden llegar a estar muy incapacitados,

entonces también hay que tenerlo en cuenta y ayudarlos.

Otra cosa que me gustaría dejar bastante clara

es el tema de las convulsiones febriles.

Ver a tu hijo convulsionar realmente asusta mucho.

Pero luego tampoco... Efectivamente.

De hecho, muchas veces lo que se confunde

es un niño que tiene una crisis convulsiva

con niños que pueden tener epilepsia en un futuro.

Realmente no es así. El 5 % tendrá epilepsia en el futuro.

El 95 %, no.

Y después otra cosa que habría que comentar es qué hacer

cuando uno asiste a un niño, un adulto,

con una crisis convulsiva.

Es importante cosas que se dicen como lo de meter la mano en la boca

para que no se trague la lengua... Todo eso no se debe hacer.

Nunca jamás hay que introducir nada, ningún objeto en la boca.

Tiene que permanecer de lado, para no aspire el vomito,

para que pueda respirar mejor,

intentar que no haya objetos cerca con los que se pueda dañar,

intentar desabrocharle un poquito la ropa ajustada, el cinturón...

Y cuando la crisis dura más de lo que debe ser,

que generalmente dura muy poquito, lógicamente avisar.

Cuando lleve uno o dos minutos es ya importante llamar al hospital.

Muchísimas gracias.

Espero que hayan quedado claros

los aspectos más importantes de la epilepsia.

Es un tema tan extenso que podríamos hablar horas.

Hasta el próximo programa.

Hay algunos avances.

Una de las cosas que hay que ver es que la medicina avanza despacio.

Entonces puede haber avances ficticios.

Se opera al enfermo despierto.

Eso era una cosa que se hacía en los años 40

y ahora mucha gente habla de operar. Eso es algo que no tiene...

No significa un avance realmente, desde mi punto de vista.

Sin embargo, por ejemplo, la imagen de la resonancia

que permite ver los tractos, cómo se unen las neuronas,

eso es prodigioso.

Es decir, además encuentra focos epilépticos

que antes no se encontraban.

El estudio de electroencefalografía con los ordenadores muy complejos,

con la imagen conjunta, el vídeo, ha avanzado muchísimo.

La cirugía en sí mismo, por ejemplo, ya que soy cirujano,

puede uno presumir de la cirugía.

La cirugía está consiguiendo que síndromes

como la epilepsia del lóbulo temporal

se consigan curaciones en más del 90 % de los enfermos.

Y con una mortalidad de cero y una morbilidad prácticamente nula.

Y así yo añadiría que por debajo hay un sustrato de investigación,

por ejemplo, redes neuronales, o fármacos, etc.,

que hacen que esté en continua ebullición y avance

la epilepsia y la cirugía de la epilepsia.

(Música)

Qué interesante el programa de hoy.

Napoleón.

Napoleón era uno así bajito

con muy mala leche, que le dio por invadir Europa y países.

Sí, hombre, sí. Si le tienen que conocer.

Napoleón era un hombre muy famoso.

Lo conoce todo el mundo. Y eso que no era youtuber.

Ni estuvo en ningún reality de la tele.

No salió ni en "El hormiguero" siquiera.

Este es uno que se hizo un módulo de FP

de construcción de imperios,

que se casó luego este con Josefina.

Josefina que era fina, fina...

Muy larga, muy frescachona, sueltita.

Cómo será, que cuando se murió, le dijo una pierna a la otra:

"Al fin juntas".

Napoleón era un tío que se hizo muy famoso sobre todo por sus frases.

Por ejemplo, esa que decía:

"Los sabios son los que buscan la sabiduría.

Los necios son los que creen haberla encontrado".

O sea, este en Twitter lo había petado.

Sí, porque tenía facilidad para las citas.

Le pedías una cita y te la daba para esa misma tarde.

De Napoleón cuentan que en las batallas se ponía

una camiseta roja por si resultaba herido

para que sus hombres no distinguieran la sangre,

para que mantuvieran la moral alta.

De hecho hay algunos políticos de hoy en día que lo hacen también.

Cuando van a un congreso interno, de su partido,

se ponen un pantalón marrón

"pa' cagarse".

Lo que es curioso de Napoleón es que no aguantaba a los gatos.

No, dicen que un día pinchó y siguió el viaje andando.

De hecho cuenta la historia,

y esto además de ser cierto es verdad,

que en la batalla de Waterloo se le cruzó un gato negro

y le entró un ataque de pánico, a él, no al gato,

que habría sido lo normal...

Yo creo que era un poquito supersticioso.

Y no hay que ser supersticioso.

No, porque da mala suerte. E hipocondriaco tampoco.

Mírenme a mí, que estoy curado.

Yo antes estaba fatal.

De hecho, yo antes me creía Napoleón. De verdad, me creía Napoleón.

Ahora ya no. Ahora ya no me creo Napoleón.

Ahora estoy seguro de que soy Napoleón.

Hasta la semana que viene.

"Au revoir".

(Música)

En el programa de hoy

hemos intentado aclarar muchas y grandes dudas

sobre una enfermedad históricamente controvertida, la epilepsia.

Aunque la gran mayoría de las crisis epilépticas

no causan accidentes, la posibilidad de que estos ocurran

causa intranquilidad e inseguridad en los pacientes y sus familiares.

La epilepsia puede ocurrir a cualquier edad,

desde la primera infancia hasta la tercera edad.

No hay una prueba única para diagnosticar la epilepsia,

por ello es fundamental ir al neurólogo

acompañado de un familiar o un testigo de la crisis.

La epilepsia es una enfermedad tratable

y tomar una serie de precauciones y medidas farmacológicas

puede ayudar a prevenir daños colaterales

y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En la próxima entrega de "El ojo clínico"

nos ocuparemos de los pequeños de sus casas.

De los niños que alguna vez han estado enfermos

y que gracias a la medicina pueden estabilizar su salud.

Aquí, en "El ojo clínico", seremos testigos

de cómo viven algunos de esos enfermos hospitalizados

y de cómo avanza la terapéutica

para cuidar a esos pequeños grandes luchadores.

Ya saben que estamos presentes en las redes sociales

Instagram, Facebook y Twitter.

O si lo prefieren, a través de la web del programa rtve.es,

allí podrán seguir el blog de nuestros médicos de cabecera.

Y como siempre nos despedimos hasta la semana que viene

con la cita de Jardiel Poncela:

"La vida es una buena experiencia

y la experiencia es la única enfermedad que no se contagia".

Hasta el próximo programa. Adiós.

El ojo clínico - Epilepsia

20 may 2017

Los últimos 141 programas de El Ojo Clínico

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