El Ojo Clínico La 2

El Ojo Clínico

Domingo a las 13.00 horas

Dirigido por: Cárlos Dávila

'El Ojo Clínico' pretende ser un programa de interés público y divulgación médica que aúna biografías de grandes personajes de la Historia, actualidad, entrevistas, participación y debate en torno a una enfermedad. El objetivo es integrar información y entretenimiento, siempre desde un enfoque positivo, sin dramatizar pero sin caer en la frivolidad, desde el rigor médico pero divulgativo.

Cada semana se recorre una enfermedad desde su pasado, presente y futuro. Es importante conocer la historia de la patología para entenderla hoy en su conjunto.Es importante conocer la historia de la patología para entenderla hoy en su conjunto. En un reportaje diseñado con imágenes del fondo documental de RTVE se toma como hilo conductor un personaje relevante de la Historia para explicar su contexto histórico y médico: el origen de la enfermedad, su evolución, avances científicos, tratamientos. Javier Sanz, Académico Correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina desgrana estos acontecimientos en “El Ojo y la historia” y recupera partes olvidadas del pasado.

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Para todos los públicos El ojo clínico - Leucemia - ver ahora
Transcripción completa

Ayudar a que una persona pase la última etapa de su vida

de la mejor manera posible,

cumpliendo sus deseos en la medida de lo posible,

y que tenga una muerte tranquila y en paz

es muy satisfactorio para el profesional.

(BA) Nuestro objetivo es paliar los síntomas,

aliviar los síntomas y ofrecer confort,

no acortar la vida ni acabar con la vida del paciente.

- El consuelo es que la vida que les queda

van a estar lo más confortables posible,

tanto ellos como la familia,

y que ese dolor que se presenta en esas enfermedades,

que es muchísimo,

va a estar atendido.

- El cuerpo es sabio y va adormeciendo a la persona.

Y sin poder hablar, sin poder responder

a ningún estímulo, esa persona viva tiene la capacidad

de dar, de generar amor y de recibir amor.

- Solo cura el cariño.

En esos casos, donde no llega la Medicina,

solo llega el cariño.

(Sintonía)

Cuando tenía la leucemia, que a pesar de la quimio

me encontraba mejor, tenía depresión,

a pesar de que mi familia me ha ayudado mucho.

Tengo dos hijas.

Mis dos hijas y mi mujer me han ayudado mucho.

Pero cuando me hicieron el trasplante de médula,

que fue bien porque...

fue corto el tiempo que estuve en el hospital

y todo eso,

una gran alegría.

Tanto es así que he tenido un nieto de un año

y lo he podido conocer, cosa que con la leucemia

veía mal que lo pudiera conocer.

Hoy en El Ojo Clínico hablaremos de la leucemia,

una enfermedad cuyo tratamiento ha evolucionado mucho

en los últimos años. Esta patología,

que presenta múltiples variedades,

precisa de aclaraciones que nosotros, hoy,

queremos contribuir a detallar.

Conoceremos la labor de la Fundación Josep Carreras

y charlaremos con la modelo Sandra Ibarra,

que ha padecido leucemia en dos ocasiones.

Y contaremos con el conocimiento científico

de dos extraordinarios especialistas:

el doctor Fernández Rañada y la doctora Valle Gómez.

para comprender los aspectos más trascendentes de la enfermedad.

Antes, nos detenemos en la vida del último emperador de Irán,

el sah de Persia, que, tras ser derrocado,

vagó de país en país para morir, finalmente,

de leucemia en Egipto.

(Música tranquila)

(NA) Solo en 2004, 24 años después

de la muerte del sah Mohammad Reza Pahlevi,

su viuda, la antigua arquitecto iraní Farah,

se avino a contar en su libro, "An Enduring Love",

todas las circunstancias que habían rodeado la enfermedad

y el fallecimiento de su esposo.

El una vez todopoderoso sah

fue un personaje que, según biógrafos

más o menos objetivos,

se había vuelto literalmente loco

a raíz de aquel gran acontecimiento, entre teatral e histriónico,

que organizó en Persépolis

para celebrar el 2500 aniversario de la Monarquía persa,

una dinastía de la que él se consideraba

indudable heredero.

Sin embargo, muchos años antes,

en 1974,

el sah ya había presentado los primeros síntomas

de la enfermedad que luego le llevó a la tumba,

tras vagar de exilio en exilio: Marruecos,

Bahamas, Méjico, Estados Unidos, Panamá

y Egipto.

El sah fue derrocado en enero de 1979

después de unas revueltas generalizadas

que auparon al poder al ayatolá Jomeini,

un clérigo integrista al que el sah estuvo a punto de ejecutar.

Pero el sah tampoco era mejor que su sucesor.

Según algunos de sus biógrafos,

era un hombre débil que en 1953

no supo sofocar adecuadamente el golpe de Estado que,

con auxilio de las potencias occidentales,

derrocó a su primer ministro Mosaddeq,

el político que había nacionalizado el petróleo,

el gran caudal de riqueza de Irán.

Políticamente quizá fuese débil, pero físicamente no lo era tanto.

En 1974,

un médico de su corte apreció un considerable aumento

del bazo del monarca y una cierta proliferación

de células sanguíneas anormales,

y llamó a consultas a dos grandes especialistas franceses,

los doctores Georges Flandrin y Jean Bernal,

director del Instituto del Cáncer de Saint Louis, en París.

Habían sido los especialistas que habían tratado

al presidente galo Georges Pompidou,

y fueron trasladados a Teherán entre grandes medidas de seguridad,

en total clandestinidad

y, probablemente, sin que ni siquiera lo supiera

la familia del sah, su esposa,

la tercera tras Fawzia de Egipto, la "Venus de Asia"

y Soraya, la "Princesa de los tristes".

La primera le dio una hija que no podía reinar,

y a la segunda la declararon oficialmente estéril

y, en consecuencia, fue repudiada.

El sah fue diagnosticado

de una leucemia linfocítica crónica

y sufrió varios episodios recurrentes.

El secretismo era absoluto

e incluso los fármacos con los que se le trataba

llevaban nombres diferentes:

una vez el Chlorambucil y otra el Kineret.

Los médicos se los administraban, al parecer,

a discreción, hasta que ya en Suiza

uno de los hematólogos franceses decidió adoptar la decisión

más correcta, no sin antes

de que el propio sah le pidiera encarecidamente:

"Doctor, solo le pido que me mantenga con vida dos años,

hasta que mi hijo mayor pueda sucederme".

No lo consiguió.

El sah murió incluso en condiciones económicas

de mucha debilidad.

Él, que había amasado una fortuna incalculable.

Y desde entonces su familia no ha sufrido más que desgracias:

su hija pequeña murió a causa de una sobredosis

y Ali Reza, su hijo,

se suicidó en la habitación de un hotel de Boston.

Quizá, actualmente, el sah hubiera podido sobrevivir

más tiempo a la enfermedad.

Desde la secuenciación completa del genoma del linfoma

y el tratamiento con nuevos inhibidores y tiroxina,

los pacientes han mejorado notablemente

su esperanza de vida.

La Revolución islámica de 1979 supuso el final

del régimen del sah de Persia.

Esta rebelión fue el primer movimiento que se inspiró

en la doctrina religiosa del islam

para crear un nuevo sistema político y social.

Un punto de inflexión en la historia del siglo XX

que analiza, como siempre, nuestro historiador de cabecera,

Antonio López Vega.

(Música tranquila)

Antes de que en 1979

el ayatolá Jomeini pusiera en marcha la Revolución islámica

que acabaría con su régimen,

dirigió los destinos de Irán un personaje

que estuvo casado con Farah Diba. ¿Sabría usted de quién se trata?

¿Podría decirnos qué enfermedad padeció?

- Sé que es un antiguo sah de Persia

porque era rey de... Bueno, lo que fuera allí.

Y estuvo hasta que le derrocó Jomeini, creo, que tuvo que salir.

Estuvo exiliado, pero ya después no sé de su vida,

de cómo murió.

- Era el presidente de lo que es actualmente el Líbano,

fue derrocado por Jomeini en su momento

y, a partir de ahí, vino todo el movimiento yihadista.

Murió exiliado, me parece que en Estados Unidos,

y sí que me suena que había tenido una enfermedad degenerativa,

no recuerdo cuál.

- Ha sido una familia muy complicada

porque los hijos han tenido suicidios, etcétera.

Yo pienso que murió de tristeza,

porque..

cada uno es como es y cuando tuvo que salir de su país

le dio aquello de...

la tristeza. Seguramente moriría de cáncer.

- Mohammad Reza Pahlevi, más conocido como el sah de Persia,

accedió al poder de su país, Irán, en 1941,

cuando su padre fue obligado a abdicar por las potencias aliadas

durante la II Guerra Mundial.

El sah pasará a la historia como una de las personalidades

más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Sobre todo por dos cuestiones.

En primer lugar, por la cuestión religiosa.

Cuando accedió al poder, puso en marcha

eso que conocemos como la "Revolución blanca",

tratando de liberalizar

y modernizar en lo político y económico

la realidad iraní,

y también, y muy importante,

tratando de introducir una cierta laicización

en el Estado.

Con todo,

en esa lucha fracasaría,

y acabaría con su propio mandato en 1979

con la revolución de los ayatolás.

La otra cuestión por la que es muy importante

el papel de Irán en las décadas centrales

de este siglo es por su importancia geoestratégica.

Después de la II Guerra Mundial,

se abrió paso el periodo que conocemos como "Guerra Fría".

En ese contexto,

las potencias occidentales lograron atraer y contener,

bajo su área de influencia, la Irán del sah.

Se vería muy claramente en 1953,

cuando después de fallar en el poder

en el intento de golpe de Estado contra su primer ministro Mosaddeq

y verse obligado a ir al exilio ayudado por Estados Unidos,

aunque nunca se aceptó oficialmente esta hipótesis,

el sah logró recuperar el control del país

y destituir, finalmente, a este primer ministro.

Desde entonces en adelante

llevaría una lucha encarnizada y una persecución

contra los comunistas que había dentro del país.

Aquí, en Televisión Española, son muchos los espacios médicos

que se han emitido y en los que se ha hablado

de leucemia.

Comprobamos las diferencias de diagnóstico, de tratamiento

y de la incidencia de la enfermedad.

(NA) La primera descripción de un caso de esta enfermedad

se produce en 1827

y la realiza el médico francés Velpeau.

Pero sería años después cuando se usara por primera vez

el término "leucemia".

Lo recordaban de esta forma en la tele de entonces.

(TV) A finales del siglo pasado, dos doctores,

el escocés Hughes y el alemán Virchow,

describen por primera vez la sangre blanca,

y dan a la enfermedad el nombre de "leucemia".

(NA) En nuestro país,

la leucemia saltaba a todas las portadas

cuando se conoció que el tenor José Carreras la sufría.

Así lo contaban, y lanzaban un mensaje de optimismo.

(TV) Hace años, hablar de leucemia era dramático.

El caso de José Carreras puso de manifiesto

que esta enfermedad se puede curar.

- El 1 de noviembre

ingresa en el Hutchinson Hospital, en Seattle, Estados Unidos,

considerado el lugar con más experiencia

en autotrasplantes de médula.

Después de la operación es tanta la mejoría

que el cantante pasa las Navidades con su familia

en un apartamento cercano.

Y el día 22 de julio

cerca de 150 000 personas presencian en Barcelona

su primer recital después de la enfermedad.

Entre los asistentes estaban Su Majestad la Reina Sofía

y el presidente de la Generalitat.

Al terminar, Montserrat Caballé comentó:

"Volver a empezar es un privilegio que pocas personas tienen.

José es una de ellas".

(Música ceremonial)

El Ojo Clínico ha querido preguntar a los ciudadanos

qué saben de la leucemia y si conocen a alguien cercano

que la haya padecido. Y esto es lo que nos han dicho.

El simple nombre me eriza la piel porque es algo serio,

porque he estado cerca de personas que la han padecido.

- Hoy en día hay bastantes medios para poder curarla,

pero conozco desgraciadamente a gente que ha fallecido por ella.

- Un amigo, pero muy bien.

El tratamiento lo ha seguido y fenomenal.

Fue un poco traumático, como siempre que hay un tumor,

pero lo ha llevado muy bien y está fenomenal.

- No sé, como si me diagnosticaran cualquier otra enfermedad.

Fatal, porque puede llegar a ser fatal.

- Se agotan bastante, no tienen fuerzas,

muchas veces no tienen ganas de moverse...

Y eso cuesta. Y cuando estás débil,

si encima tu cabeza no te ayuda,

creo que te apagas más rápido.

La leucemia consiste en la proliferación incontrolada

de algunas de las células de la sangre.

Estas células anómalas se generan en la médula ósea,

infiltrándola e impidiendo

que esta produzca células sanguíneas normales.

Además, estas células malignas pasan a la sangre

e invaden otros órganos.

La leucemia es aguda cuando se instaura rápidamente

y sus células son muy inmaduras,

mientras que es crónica cuando la instauración es más lenta

y las células maduran más.

La quimioterapia que se aplica para tratarla actúa

sobre cualquier célula que se esté multiplicando

en el organismo.

Por ello, además de atacar a las células malignas,

que están en constante división,

también afecta a ciertas células sanas

que se replican a mucha velocidad.

Entre estas tenemos las células inmunitarias,

por lo que se producen más infecciones;

los glóbulos rojos, con la aparición de anemia;

las plaquetas, cuya disminución produce hemorragias;

las células de los folículos pilosos,

con la consecuente caída del cabello;

y las del tracto digestivo,

por lo que es frecuente la diarrea, los vómitos

y las llagas bucales durante la quimioterapia.

La mayoría de estos efectos secundarios

desaparecen gradualmente durante los periodos de descanso

entre ciclos de tratamiento.

Ana tiene más datos sobre esta patología.

(Música tranquila)

Cristina, vamos a destacar algunos datos

sobre esta enfermedad.

Lo primero es señalar que podemos hablar, entre otras,

de leucemia linfática o mieloide, según el tipo de célula afectada.

Y, como señalabas,

las leucemias pueden ser agudas o crónicas.

La leucemia linfática aguda: es la más común en niños

y, de hecho, es el cáncer infantil más frecuente.

En España se diagnostican alrededor de 40 nuevos casos al año

por cada millón de niños.

La leucemia linfática crónica: es la más frecuente.

Supone el 25-30% de las leucemias del adulto.

Afecta, principalmente, a mayores de 60 años.

La leucemia mieloide aguda:

la mayoría de los pacientes se sitúan entre los 60

y los 75 años.

Su incidencia en nuestro país se estima en 15 nuevos casos

cada año por millón de habitantes.

La leucemia mieloide crónica:

representa el 15-20% del total de leucemias.

La incidencia es de casi 2 casos por cada 100 000 habitantes.

Puede aparecer a cualquier edad pero es más frecuente en adultos,

y afecta más a hombres que a mujeres.

Para hablar de los avances en el diagnóstico

y tratamiento de la leucemia hemos acudido a dos especialistas:

los hematólogos José María Fernández Rañada,

del Hospital Universitario Quirón,

y Valle Gómez, del Hospital La Princesa.

Junto a ellos, Ricardo, que ha superado su leucemia

gracias al trasplante de médula que recibió

a través del Banco Internacional de Trasplantes.

En el año 2012, al hacerme un análisis de sangre,

detectaron que tenía anemia, en general.

Y el médico de cabecera me mandó al hematólogo.

El hematólogo me mandó hacer un análisis de médula ósea.

El resultado de dicho análisis fue que los blastos los tenía elevados,

y eso indicaba que tenía un síndrome mielodisplásico AREB-1.

- Puede haber síntomas de anemia, como es la palidez

o el cansancio,

o síntomas de trombopenia, como puede ser

la facilidad para las hemorragias:

hemorragias por la nariz,

por las encías...

En la piel hay diversos niveles.

Algunas veces hemorragias graves de presentación.

- En el año 2013, a los seis meses, en agosto,

fue cuando me dio la leucemia.

Me mandaron hacer otro análisis de médula ósea

y tenía los blastos elevadísimos.

Tanto es así que me ingresaron para darme quimioterapia.

En el año 2013 me dieron tres sesiones de quimioterapia.

- El clásico tratamiento de las leucemias,

de las leucemias agudas, principalmente,

consiste en una combinación de quimioterapia.

Y un porcentaje muy elevado de esos pacientes

terminan necesitando un trasplante.

- Me ingresaron...

en agosto.

Me dieron la primera sesión de quimioterapia,

me dejaron tres meses de espacio

y me dieron entonces dos sesiones de quimioterapia.

La primera me la dieron pero no resultó,

por los componentes,

y me dieron la segunda, que sí resultó.

En ese entreacto,

yo estuve leyendo, y hablé con el hematólogo,

que la única solución que yo veía a esto,

salvo más sesiones de quimioterapia hasta que aguantase,

era un trasplante de médula ósea.

- El trasplante se aplica en general en las leucemias agudas

cuando falla un tratamiento de primera línea,

como es la quimioterapia,

o bien cuando el paciente tiene factores de muy mal pronóstico,

en los que es fácil pensar o adivinar

que el paciente va a ir muy mal con quimioterapia.

- Antes no se concebía que a un paciente se le hiciera

un trasplante por encima de 50 años.

Y ahora somos capaces de hacer trasplantes

incluso a pacientes con 75 años.

- Yo decidí hacerme un trasplante de médula ósea.

Eso fue en diciembre del año 2013.

En enero de 2014 mis hijas no pudieron donarme

porque no eran compatibles conmigo.

Entonces, se buscó un donante externo.

- Hay varios tipos de trasplante.

Uno es el trasplante autólogo,

que es cuando se emplean las propias células del paciente,

los propios progenitores o células madre del paciente,

como células a trasplantar.

Cuando el donante es distinto,

es otra persona,

de la familia o de fuera de la familia,

se llama "trasplante alogénico".

- Los perfiles de las familias han cambiado bastante.

Las familias cada vez son menos numerosas

y cada vez tenemos menos posibilidad de encontrar un donante compatible.

Entonces tenemos que recurrir, precisamente,

a estos registros internacionales de donantes.

Hay registros muy, muy importantes a nivel de Europa

y España, en los últimos años, también se está animando.

- El tiempo fue corto

porque en cuatro meses ya tenía la médula,

y una alegría extraordinaria.

Me lo comunicó la doctora, la hematóloga de La Princesa,

que era la que me estaba llevando.

Ingresé en La Princesa

y el 30 de abril de 2014

me hicieron el trasplante de médula ósea.

Julio de 1987.

Al gran tenor José Carreras se le diagnostica leucemia.

Gracias a un trasplante de su propia médula ósea

logró recuperarse.

Decidió entonces crear la Fundación Josep Carreras,

que desde hace más de 25 años

trabaja para lograr que esta enfermedad sea curable.

Su principal objetivo es agilizar la aplicación

de nuevos tratamientos y mejorar la asistencia

y supervivencia de los pacientes.

El Ojo Clínico se adentra en ella para conocer de cerca

sus principales iniciativas y prioridades.

(NA) Cada año se diagnostican aproximadamente 5000 nuevos casos

de leucemia en España; 1400, de 0 a 18 años.

Por ello la Fundación Josep Carreras tiene una idea clara:

conseguir que la leucemia sea, algún día,

una enfermedad 100% curable en todos

y para todos los casos.

- Para ello tenemos tres principales proyectos

en los que trabajamos.

La pata principal sería la investigación clínica.

Luego tenemos un proyecto de ayuda social,

que se dividiría en consultas al doctor

y pisos de acogida. Y el buque insignia de la fundación:

el registro de donantes de médula ósea.

(NA) En el año 1991,

la fundación creó el Registro de Donantes

de Médula Ósea, REDMO,

encargado de encontrar donantes compatibles para los pacientes.

- Al contrario de lo que muchas personas piensan,

la donación de médula no duele, no es peligrosa

para la persona que dona,

y en muchas ocasiones es la única opción de curación

para muchos pacientes de leucemia

y de otras enfermedades oncológicas de la sangre.

(NA) Pese a los avances clínicos de los últimos años,

1 de cada 4 personas no dispone de un donante compatible

en su entorno familiar,

y precisa de un donante no familiar,

nacional o internacional.

- La donación de médula, en muchos casos,

es la única opción de curación para muchos pacientes.

De ahí la importancia de que exista

un registro de donantes, para poder acceder

a un donante de médula

cuando no tienes un donante compatible en tu familia.

(NA) Cada mes de junio, del 21 al 28,

en la "semana contra la leucemia",

la Fundación Josep Carreras realiza su mayor campaña

de sensibilización y recaudación de fondos.

- Este año, en 2016, hemos tenido un reto muy importante,

que era obtener 150 000 euros para conseguir una máquina

para nuestro Instituto de Investigación contra la Leucemia

Josep Carreras.

Nosotros la hemos denominado "fábrica de células imparables".

Y lo que nos va a permitir esta máquina es seguir trabajando

en el campo de la inmunoterapia.

(NA) La Fundación Josep Carreras ha creado una infografía didáctica

que explica a la perfección el uso y la finalidad

de esa "fábrica de células imparables".

- ¿Qué son las células T?

Las células T son los soldados de nuestro cuerpo.

Son tremendamente efectivas

a la hora de detectar y combatir los elementos perjudiciales.

Por desgracia, la leucemia ha encontrado

la manera de esquivarlas.

Recientemente se han descubierto las células T Memory Stem,

una variante más joven y fuerte de este tipo de células.

Y aunque solo están presentes en el 1% de la sangre,

nuestros científicos han encontrado la manera de reproducirlas

y fortalecerlas para que resulten más efectivas

contra el cáncer.

A estas células les llamamos

"las células imparables".

Hay pacientes que, pese a someterse a quimioterapia

o incluso a un trasplante de médula ósea,

no consiguen vencer la enfermedad.

En estos casos,

las "células imparables" son una baza muy prometedora,

ya que podrían actuar contra la leucemia.

Pero para que este tratamiento sea una realidad en el futuro,

necesitamos empezar a realizar ensayos clínicos cuanto antes.

Por eso, necesitamos una máquina

que ayude a multiplicar estas células

en condiciones de máxima seguridad,

para que personas que no tienen ahora

una opción de tratamiento tengan esa oportunidad.

Y no solo en casos de leucemia,

sino también de otras enfermedades de la sangre

como linfomas o mieloma múltiple.

(Música tranquila)

Con 20 años, Sandra Ibarra se enfrentó

por primera vez a la leucemia.

Siete años después, esta volvió

y de nuevo le plantó cara.

Nunca se dio por vencida y aquí está,

dirigiendo una fundación que lleva su nombre

y soñando con el día en que estas patologías

se puedan curar. Hoy, en El Ojo Clínico,

esta gran luchadora nos cuenta su experiencia,

sus sueños y esperanzas.

(NA) Energía, vitalidad, optimismo...

Definen a Sandra Ibarra.

Un referente en la lucha contra el cáncer

y en transmitir mensajes de esperanza

a los que viven de cerca la enfermedad.

Abandonó su profesión de modelo

y tuvo que hacerlo también con su vocación de comunicadora,

porque la enfermedad se cruzó dos veces en su camino.

Pero venció.

Hoy preside una fundación, que lleva su nombre,

para apoyar la investigación y desarrollar campañas de prevención

y concienciación social.

Muchas gracias por estar aquí y bienvenida al programa.

Muchísimas gracias a vosotros por invitarme.

Yo siempre acudo encantada a todos los lugares

en que promocionáis la salud, lo más importante que tenemos.

Con 20 años te diagnostican leucemia.

¿Cómo lo afronta una persona tan joven?

Bueno, hace 20-21 años,

en el año 95,

prácticamente no se hablaba de cáncer.

Entonces, creo que hay un factor importante,

la ignorancia, la juventud, que a mí me ayudó un poco,

porque no veía la dimensión de lo que significaba la enfermedad.

Pero te tuvo que cortar; estabas en pleno inicio de carrera.

Sí, yo venía de Medina del Campo,

que es donde crecí. Nací en la República Dominicana,

pero crecí en Medina del Campo. Tengo la mezcla de padre dominicano

y madre vallisoletana.

Yo siempre digo que llegué a Madrid como Paco Martínez Soria

en La ciudad no es para mí, con las maletas a buscarme la vida;

quería ser modelo.

Me había presentado al concurso de Miss España.

La verdad es que el concurso no se celebraba como ahora.

Era la primera vez que entraba por provincias,

y yo participé en Medina del Campo, luego en Valladolid

y luego pasabas a la fase de competir todas las provincias.

Las dos primeras de Castilla y León íbamos a Miss España.

Conseguí llegar a esa fase, pero cuando participé en Miss España

me dijeron que con 17 años no podía participar.

Vi el concurso llorando. Pero me sirvió de trampolín

para empezar a trabajar con las primeras agencias

en Castilla y León, que me parecía lo más.

Te cortaría de raíz lo que es la enfermedad.

Y ya me vine a Madrid a estudiar y entonces...

Me matriculé en la Facultad de Ciencias de la Información

y estaba en mi rampa de lanzamiento

cuando una serie de síntomas y dolores

que pasé... ¿Qué síntomas eran?

Fíjate, tenía...

Primero catarros intermitentes y fiebres

que aparecían y desaparecían,

un cansancio brutal

y empecé con dolores óseos.

Tenía un dolor de cadera que me llegué a quedar coja de una.

Otro día me dolían las rodillas...

A todo le buscas justificación. "Será el cansancio,

las rodillas por el frío, la espalda por una mala postura...".

Hasta que empezaron unos dolores mandibulares brutales.

Pero de pasarme 24 horas al día

con nolotiles y todo tipo de calmantes, llorando.

La mandíbula, el oído... Luego se pasaba al otro lado.

Iba a médicos que tenían que ver con la mandíbula y los dientes.

Decían que tenía estrés con un trasfondo emocional.

(RÍE) Me pusieron una férula, que ahora están muy de moda.

Pero en aquella época, hace 21 años...

Me dijeron que me mordía inconscientemente las mandíbulas.

Y, entonces, al final tenía púrpura cutánea.

Tardó el diagnóstico. Tardó muchísimo.

Pasé como por ocho o diez médicos

en todo el proceso que significa pasar por ocho o diez médicos

durante mucho tiempo.

Me iban derivando de uno a otro y ninguno me hizo una analítica.

Y les contaba... "¿Púrpura cutánea?".

Pensaba que era de depilarme. Esos puntitos rojos,

con un nombre bonito, pero denota infección en la sangre.

Entonces buscas un poco, en aquella época

(RÍE) en la enciclopedia Larousse, todos los síntomas.

Eran palidez intensa, fiebre,

dolores óseos, púrpura cutánea...

las que te llevaban directamente al diagnóstico de leucemia.

Fue el 10 de marzo del año 95,

cuando un médico, por fin, me escuchó

y me diagnosticó el 95% de médula dañada.

¿Y qué sentiste entonces?

En aquel momento,

me dijeron que tenía una infección en la sangre,

con lo cual pensaba que era como una infección en la garganta,

que me daban algo y me iba a casa.

No te dijeron toda la verdad. No me dijeron toda la verdad.

Por suerte caí en manos de un médico,

el doctor Valdivieso, que nunca se me olvidará,

que fue muy amable. Además, me cuidó mucho.

Me pidió que rellenara una ficha. En esa ficha

estaba el teléfono de mi familia.

Me dijo: "Espérate afuera, tengo que hacer unas pruebas".

Y alertó a mi familia sospechando que había un diagnóstico importante,

para que viniera alguien a acompañarme.

Él ya lo sospechaba y lo que quería era corroborar ese diagnóstico,

y me hicieron mi primera extracción de médula,

que no se pudo llevar a cabo. Me tuvieron que hacer una biopsia...

Me sacaron un trozo de hueso de cadera.

Estaba tan colapsada la médula que no me la pudieron sacar.

Le dijeron a mi madre que tenía el 95% de médula dañada.

Tuve la suerte que me diagnosticaron en la clínica Ruber de Juan Bravo

y estaba allí el equipo de Fernández Rañada.

Todos los caminos me llevaban a Fernández Rañada.

Era el equipo médico pionero

en leucemias y linfomas, y en trasplantes de médula.

A mi madre le dijeron:

"Si supera este fin de semana, podemos hablar de tratamiento".

Fue una frase muy dura. A mi madre no se le olvidará nunca.

¿Y qué fue luego lo más duro?

¿Ese momento o después el tratamiento?

A mí no me lo dijeron así, fue después,

pero ya te ponen un catéter, te empiezan a poner quimioterapia...

(RÍE) A pesar de ser rubia, yo empezaba a hacer preguntas...

Rubia y modelo. Era muy sospechoso.

Y entonces ya me dijeron el diagnóstico.

Realmente es verdad que me impactó muchísimo,

porque...

no entendía nada. No había fumado ni bebido,

había hecho deporte toda mi vida... No entendía

por qué tenía esa enfermedad.

Pero, como te decía, la juventud y la ignorancia me ayudaron.

Tenía muchas ganas de vivir

y me puse el propósito de salir adelante.

Y tuve, por intuición,

esa necesidad de vivir lo que me pasaba en cada momento

y empezar a luchar.

¿No te planteaste posibles consecuencias negativas,

sino el aquí y ahora propio de la juventud?

Sí, yo creo que en ningún momento...

Muchos años después escribí un libro,

y escribiendo el libro me di cuenta...

Cuando me estaban poniendo el catéter yo les decía:

"¿Se me va a quedar cicatriz? ¿Me lo puedes esconder?

Porque luego con el bikini...".

Si estaba pensando eso, pensando en la playa,

era porque pensaba estar curada. Yo pensaba ir a la playa.

Es como que...

contando mi historia me estaba dando cuenta

de que en todo momento me estaba proyectando...

vivir y salir adelante.

Y también tenía el pelo por la cintura.

"Modelo y se le va a caer el pelo"...

Es verdad que sí que me impactó, pero...

yo estaba peleando por mi vida. Era como:

"Estás peleando por tu vida. Es mucho más importante tu vida

que el pelo, que vuelve a crecer, y otras cosas".

Es como que maduras de repente, aunque tengas 20 años.

Es curioso que, siendo modelo, los cambios físicos no te dejaran...

muy abatida.

¿O tuviste que luchar para ser positiva?

No me dejaron abatida,

pero sí que es verdad que yo siempre he dicho

que no te tienes que vestir de enfermo.

¿Qué tienen que ver la minifalda y los tacones con el cáncer

y por qué tienes que ir a una quimio con un chándal con pelotillas?

Yo decía: "No". Me ponía el pañuelo a juego,

me vestía con colores alegres, me pintaba...

De hecho,

incluso en el hospital me maquillaba a escondidas.

Hay una parte de dignidad y de autoestima

que va muy relacionada. Siempre digo

que el principio del descuido físico es el principio del emocional.

Y hay una parte... Es verdad

que no pretendes estar guapa, porque es muy complicado

con un deterioro físico tan brutal como el que produce

la quimioterapia que te dan para un trasplante de médula,

pero la dignidad tiene mucho que ver con esa parte de querer luchar

y de salir adelante, de no abandonarte

ni física ni psicológicamente, y colaborar con la enfermedad.

Para terminar, cuéntanos los objetivos fundamentales

de tu fundación.

Bueno, luego tuve una recaída

y un segundo cáncer. Entonces,

es verdad que desde que tuve la primera enfermedad

me impliqué con todo tipo de organizaciones.

Eran muy poquitas las que existían en aquel momento.

Fue noticia. "Una modelo curada de cáncer".

Fui la única de mi planta que sobrevivió.

Ahí ya empecé a trabajar y a implicarme.

Me volví a matricular en la Facultad de Ciencias de la Información

y luego tuve una recaída en el año 2002.

Esa sí que fue dura. ¿Peor que la primera?

Absolutamente. Sobre todo psicológicamente.

Era consciente de todo y sabía que se reducían las posibilidades.

Si salir de un primer cáncer es complicado,

de un segundo muchísimo más, por supuesto.

Y cuando tengo el privilegio de curarme otra vez,

a pesar de muchas complicaciones y efectos secundarios,

como le llaman los médicos, que yo le llamo "efectos primarios",

es cuando decido crear mi propio proyecto.

Sobre todo porque no estaba muy de acuerdo con la forma

de abordar el cáncer y de trabajar.

La gente me decía: "¿Hay vida después del cáncer?".

Yo decía que hay mucha vida durante el cáncer, cuando más hay;

cuando más rico te sabe el café por la mañana,

cuando más quieres vivir, ver crecer a tus hijos, viajar...

Te entran unas ganas de vivir cuando te dicen que tienes cáncer

o cuando te ponen una fecha en la agenda de tu vida

que es todo lo contrario.

Yo siempre digo: "El peor cáncer, el que no se cura".

No lo sabes hasta que no pasas cada día,

cada analítica, cada momento.

Y es verdad que hay estadísticas que no te acompañan,

pero los seres humanos tendemos a ponernos

en la parte positiva de la estadística.

Cuando tú creas una empresa es porque te va a ir bien.

Cuando te casas es porque piensas que va a ser para toda la vida,

aunque luego te separes.

Me puse al lado de la estadística positiva

y creé mi propio proyecto, trabajar en la fundación,

con los objetivos fundamentales, las herramientas que tenemos:

investigación y prevención.

¿En qué estáis trabajando ahora mismo?

El cáncer es un problema de salud global

y yo creo que prioritario, además,

tanto por su incidencia como por su mortalidad.

Es la primera causa de muerte en hombres

y la segunda en mujeres.

Creo que tendría que estar en la agenda política sanitaria

a nivel estatal. Me parece fundamental.

El cáncer debería formar parte de los objetivos del milenio.

Y es de las cosas en las que, como ONG que somos,

organismo de presión, trabajamos,

como conseguir una ley antitabaco, como conseguir a veces cosas

que parecen muy abstractas e intangibles,

pero que las convertimos en tangibles.

La investigación es fundamental. Cuando conozcamos el origen

y las causas de los cánceres los podremos curar.

Y hablo de "cánceres"; se habla de "cáncer", en singular,

y hay más de 200 tipos de cáncer.

Y cada uno, en cada persona,

con sus variaciones, es diferente.

Hay mucho camino que recorrer y sin ciencia no hay futuro.

La prevención es una de las grandes herramientas que tenemos:

en todos los cánceres que se puedan coger a tiempo

aumenta el índice de curación exponencialmente.

¿Qué te voy a contar? Eres médico.

Entonces, creo que ha sido,

por ejemplo en el cáncer de mama, uno de los grandes trabajos.

Cogido a tiempo tiene un índice de curación de más del 90%.

Es uno de los grandes trabajos que hemos hecho,

sobre todo para las mujeres.

Iluminamos buenos momentos de rosa. La gente conoce el cáncer

por el lazo rosa.

Es una labor de difusión, más bien, ¿no?

De difusión, de educación para la salud

y de dar a conocer a los ciudadanos

que podemos ser activos con nuestra salud

y que podemos trabajar con hábitos saludables.

¿Cómo puede ser que cada año mueran 1,2 millones de personas

por falta de actividad física?

Hay cánceres que no podemos curar, hay cosas que no podemos hacer,

pero con las que sí podemos hacer, ¿por qué no damos el paso?

¿Por qué no se generan protocolos y que llegue a los ciudadanos?

Porque, como digo, es exponencial. Y con la ley antitabaco,

desde que se ha instalado en nuestra sociedad,

el cáncer de pulmón se ha reducido casi un 40%.

Estamos hablando de un 40% de personas con nombres y apellidos:

nuestros hijos, familiares y amigos. ¿Quién no tiene en su entorno

un caso de cáncer cuando no lo hemos vivido

en primera persona? Hay un proyecto muy importante

de seguir salvando vidas

y aumentando el club de los supervivientes.

En España somos más de un millón y medio

y estamos trabajando por los supervivientes.

Me emociona, en todo este periodo de mi vida,

que he vivido la evolución de ser la única superviviente de mi planta

a que en España haya un millón y medio de supervivientes.

Queremos tener calidad de vida. El cáncer afecta

a tu vida profesional, a tu vida social,

a la parte física, psicológica...

A todas esas facetas.

Y que los médicos te puedan atender de una forma íntegra,

con las necesidades que tienen los supervivientes,

por esos efectos que decíamos, secundarios,

que a mí me parecen primarios.

Una mujer, cuando tiene un linfedema en el brazo,

es primario, porque afecta a su vida laboral.

A lo mejor tiene que dejar de trabajar de por vida,

o no se puede vestir. Y creo que es muy importante

poder atender las necesidades de los supervivientes.

Esa frase que todavía escuchas a algunos médicos, que dicen:

"Con todo lo que te ha pasado, eso no es importante".

¿No es importante para una mujer que le quiten su pecho,

tener un linfedema

o que me quedara sin lágrimas en los ojos?

No podía abrirlos.

Tengo más de 20 operaciones en los ojos.

Y me parece que es fundamental;

no solo que te cure, sino que tengas calidad de vida.

Y en la parte de nutrición, estamos trabajando un poquito

en esa escuela de supervivientes

para aprender a vivir. Qué mensaje de esperanza

para la sociedad, que cada vez somos más.

Impresionante tu testimonio, Sandra.

Muchísimas gracias.

Damos paso al debate, a ver qué tienen que decir

nuestros médicos de cabecera sobre la leucemia.

(Música dinámica)

Bienvenidos al Ojo Clínico de hoy, donde vamos a hablar de leucemia.

¿O quizá, mejor dicho, de leucemias?

Bárbara.

(BA) No existe un solo tipo de leucemia.

Leucemias hay varias. La leucemia es un...

Es conocido lo que les explicamos a los pacientes.

Es lo que llaman "cáncer de la sangre".

Y son un grupo de enfermedades en las que las células

encargadas de la respuesta inmunológica

degeneran, se transforman en tumorales.

Dependiendo del tipo de célula que degenere,

hay distintos tipos de leucemias.

Es una pléyade de enfermedades. Pero no podemos cuantificarlas,

ni diferenciarlas, en principio. (BA) Sí, diferenciarlas sí.

Diferenciamos a veces por el curso

las leucemias agudas,

que son las que tienen un curso muy rápido

y muy agresivo,

frente a las leucemias crónicas, que son mucho más larvadas,

duran más tiempo, son menos agresivas...

Y dependiendo del tipo de célula que degenere,

distinguimos las leucemias linfoblásticas,

las leucemias mielocíticas...

Hay toda una serie de leucemias, de distintas enfermedades,

cada una con su pronóstico, tratamiento y curso diferencial.

Por hacer ranking o hacer lista:

dentro de los tipos de tumores que hay definidos,

y que son como muy prioritarios en España,

¿las leucemias qué lugar ocuparían, José María?

(JO) No sabría decir el lugar, pero en la población infantil,

en los niños, sí sería de las primeras,

sobre todo las leucemias agudas. La linfoblástica aguda,

en la población infantil, es de los tumores más frecuentes

que hay.

Y puntualizando un poco lo que decía Bárbara,

de una forma simple, explicar que afectan

a lo que sería la fábrica de las células sanguíneas,

a nivel de la médula, donde se producen los hematíes.

Por eso cuando hay una enfermedad de este tipo

muchas veces se ve anemia, o afecta a los glóbulos blancos,

las células que decimos que nos defienden

de las infecciones. Por eso uno de los síntomas

son las infecciones recurrentes.

Y también afectan a otras células, las plaquetas.

Entonces, a veces, también se producen hemorragias.

En cuanto al tema de leucemias.

Después también estaría el tema de linfomas,

que es cuando ya... Es otra categoría.

(JO) Es otro tipo de cáncer de la sangre,

por decirlo de alguna manera,

que afectaría más a los linfocitos, que están en los ganglios.

Por eso una de las cosas que vemos cuando nos consultan

son ganglios muy agrandados, muy adheridos, dolorosos,

en determinadas zonas, que nos hacen sospechar

que puede haber, en este caso, un linfoma.

Sin llegar todavía a las preguntas de la calle,

yo tengo a dos personas conocidas, próximas,

afortunadamente están evolucionando muy bien,

que siempre me decían:

"Yo no tenía ningún tipo de síntoma".

"Estaba perfecto, hacía deporte".

"Y un día me voy a hacer un análisis rutinario,

porque me lo hacen en la empresa o porque me toca,

y me encuentro con este problema". (BA) Ya lo hemos hablado más veces.

Los tumores, y esto no deja de ser un tipo de tumor,

muchas veces pasan desapercibidos, realmente,

y por eso los pronósticos son tan variables,

porque muchas veces no dan síntomas hasta que están muy evolucionados.

Como decía José María, las leucemias...

Es verdad que, cuando hay mucha proliferación

de estas células tumorales en la médula ósea,

inhiben la proliferación de glóbulos rojos

y de plaquetas. Entonces ahí puedes tener síntomas

por anemia, hemorragias...

Eso es cuando evoluciona la enfermedad.

Lo habitual es que... ¿Sean silentes?

(BA) Sean silentes o en el contexto de...

O a lo mejor tienes un catarro, acudes a tu médico,

te hacen una analítica porque te encuentras regular,

un poco más cansado, y ahí se ve,

porque eso sí es una diferencia con los linfomas...

¿Cuál es la diferencia entre una leucemia y un linfoma?

(BA) Como ha dicho muy bien José María,

afectan a distintos tipos de células

y en distintas localizaciones. En las leucemias,

la proliferación de la célula mala, de la célula tumoral,

se produce a nivel medular y sale a sangre.

Por eso con una extracción, con un análisis de sangre normal,

se pueden diagnosticar.

Se ven esas células anómalas circulando en sangre.

Sin embargo, los linfomas no. Las células tumorales,

que son los linfocitos,

están en los ganglios, en el bazo o en el hígado.

Con una analítica de sangre no las ves,

porque están localizadas ahí, no salen a sangre.

Son enfermedades distintas, tienen distintos pronósticos.

Son de la sangre las dos, pero hasta ahí.

Sé que me vas a reñir, por lo menos, pero no tengo más remedio

que transmitirte esta pregunta.

¿Cuál es la leucemia más leve y cuál es la leucemia más grave?

(JO) Decir cuál es la leucemia más leve o más grave es complicado.

Muchas veces depende de cada paciente,

del número de tratamientos que haya realizado...

Pero, hablando en general,

las leucemias agudas serían más agresivas,

porque las células inmaduras, entre comillas cancerígenas,

invaden de una forma rápida,

y entonces las posibilidades de tratamiento...

Tiene que ser un tratamiento más agresivo

o un trasplante de médula ósea.

Y, en cambio, en las leucemias crónicas

no es tan rápida la progresión.

Conviven durante un momento células malignas con las normales,

que todavía compensan de alguna manera.

Y no hay tanta hemorragia, porque las plaquetas se alteran,

o no hay tanta anemia, o no hay tanta infección

por afectación de glóbulos blancos. Utilizando una expresión

que empleabas tú en otro programa: ¿Se puede morir con este cáncer

pero no de este cáncer?

(JO) Sí, se puede, porque la leucemia se cura también.

Tenemos el ejemplo de la entrevistada,

de Sandra Ibarra,

que tuvo la mala suerte de sufrir esta enfermedad...

Dos veces. (JO) Dos veces y, a día de hoy,

está libre de enfermedad.

Con lo cual sí, hay un porcentaje que sí.

(FE) En relación con lo de curarse las leucemias,

porque sacó antes José María el tema,

en los niños es uno de los cánceres más frecuentes.

Y transmitir el mensaje positivo de que, en los niños,

las tasas de curación son altísimas.

Más del 80-85% de los niños... Estos que vemos en los hospitales,

y que van, sobre todo, los futbolistas caritativamente

a verles en fin de año.

(FE) No sé si es una cuestión caritativa o si lo que hay que hacer

es una labor divulgativa y de sacarlo a la luz,

sobre todo para quitarle estigma, porque son enfermedades

en las que los niños pasarán unos tratamientos duros

pero temporales.

Entonces, lo bueno es que se curan.

Que haya fundaciones, que vayan futbolistas,

que haya ONG, que se le dé visibilidad...

Toreros, en tu caso.

(FE) (RÍE) Ahí tendría yo mis diferencias.

Lo que quiero decir es que... Todo el apoyo social.

Cuando un padre se rapa la cabeza para que su hijo,

que ha perdido el pelo por el tratamiento...

Todo este tipo de acciones son muy importantes,

porque a la leucemia infantil hay que darle visibilidad

para que no piensen que son niños enfermos y que están muy mal,

porque muchísimos mejoran y se curan.

Y los hospitales están fenomenalmente acondicionados,

con colegios dentro y acuerdos con distintas entidades,

para hacerles pasar este mal trago lo mejor posible.

Hemos hablado de leucemia infantil y quería por lo menos decir

el buen pronóstico que tienen la mayoría de los casos,

para no alarmar y decir las cosas en su justa medida.

La gran... Perdón.

(JO) Aquí hay que hacer un inciso hablando de estos temas,

de lo importante que es donar médula ósea,

porque uno de los tratamientos curativos

de este tipo de enfermedades es el trasplante de médula ósea.

Con lo cual cuantos más donantes haya,

más posibilidades hay de curación y de tratamientos.

Cualquier persona puede ser donante de médula ósea, es muy sencillo.

La información viene en la web del Ministerio de Sanidad,

en la Fundación Josep Carreras... Toda esa información la tenemos.

Solo hay que tener entre 18 y 55 años

y no tener ninguna enfermedad que puedas transmitir.

Volvemos a ese asunto, pero me pisas la pregunta.

Bárbara.

Yo quería preguntar si los trasplantes de médula

siempre funcionan.

(BA) No todos los trasplantes de médula ósea funcionan.

Hay veces que el injerto no prende. Un trasplante de médula ósea...

Hay varios tipos de trasplantes de médula ósea.

Hoy por hoy, y enlazando con lo que decía José María,

para quitar miedo a la gente a ser donante de médula ósea,

antes casi toda la extracción de la médula ósea se hacía

mediante una biopsia de médula:

se coge un cilindro de hueso, habitualmente o bien en la cadera

o bien en el esternón,

y de ahí se extraen las células sanguíneas...,

las células madre, para luego infundirlas

en el enfermo

y que prendan. Tienen que llegar al hueso,

a la médula ósea del paciente,

prender y empezar a proliferar para producir de nuevo

todas las células sanguíneas sanas.

Hoy por hoy, disponemos también

de otras formas de hacer este trasplante de médula ósea,

que es a través de las células madre.

Hemos hablado otras veces de ellas. Para esto también sirven.

Y esas células las podemos extraer de la sangre circulante.

Haciendo una extracción de sangre, se pueden aislar

para luego infundirlas en el paciente...

Y, dime,

¿cómo se identifica la compatibilización?

(BA) Hay determinados estudios

que tienen que hacer los centros que tienen...

aprobada la posibilidad de hacer estos tratamientos.

Sobre todo es un tema de compatibilidad inmune.

Hemos hablado muchas veces de la inmunoterapia,

de las vacunas... Esto es parecido:

si tú pones células de otro paciente por ejemplo en mí,

mi organismo eso lo identifica como algo extraño.

Entonces lo puede rechazar.

A veces no prenden.

Incluso otro de los problemas de los trasplantes de médula ósea

es la enfermedad de injerto contra huésped,

a la inversa:

estás metiendo células activamente inmunes.

Son activas y pueden atacar al huésped, también.

Son problemas que pueden ocurrir

y que limitan la eficacia de estos tratamientos.

El trasplante entre hermanos, entre parientes cercanos,

¿funciona mejor?

(BA) Claro, te aseguras,

porque la inmunidad, el ADN, es común.

Pero, realmente, solo el 30-40% de los pacientes encuentran

un donante compatible entre los familiares.

De ahí la importancia de tener los bancos de donantes.

Te leo esta cuestión, José María, del diario El Mundo,

de aquí, de Madrid.

Hace apenas unos días, muy pocos días,

se hizo eco del éxito que había tenido una terapia génica,

experimental,

en un tipo grave de leucemia en tres pacientes adultos.

"Este mismo tratamiento ha conseguido la remisión completa

de la enfermedad".

Lo ha recogido del New England Journal.

(JO) No solo en adultos.

También se ha hecho lo mismo en niños.

Y lo que hacen es intentar modificar unas células,

que son linfocitos T, que atacarían

a una determinada proteína

que está presente en las leucemias, en este caso linfoblásticas.

Y los resultados han sido fantásticos,

porque han sido de curación de la enfermedad,

tanto en el caso del estudio con los adultos

como del estudio de dos niñas en Estados Unidos.

Es muy prometedor.

Prometedor... ¿Se está haciendo en España ya?

(JO) Sí, creo que en los adultos...

(BA) Lo van a empezar a hacer en el Clínic.

(JO) Sí, en el Clínic se iba a hacer ya.

Y luego los periodistas están acostumbrados a sintetizar

en un titular, en una frase,

algo que sea realmente impactante.

Hemos titulado hace unos días, no solamente aquí,

sino en otros países de Europa, de esta forma, Bárbara:

"El lado oscuro del ADN

potencia el cáncer".

Me he quedado de piedra.

(BA) Lo primero es saber qué es el lado oscuro del ADN.

Cuando uno lo lee dice: "¿Eso qué es?".

Pues resulta que...

Tuve que leerlo cuatro o cinco veces.

(BA) (RÍE) No me extraña.

Curiosamente,

en el ADN, nuestro material genético,

su principal función...

se traduce en la producción de proteínas.

De todo nuestro ADN, solo hay un pequeño porcentaje

que realmente tiene una traducción en proteínas.

El resto del material genético que no se traduce en proteínas

lo llamamos "ADN oscuro".

Desechable. (BA) Efectivamente.

No se sabía qué función tenía y se pensaba

que no debía tener una función muy importante.

Y lo que han descubierto estos investigadores es

que parece ser que tiene un importante papel

en la regulación y que alteraciones en este ADN

están relacionadas con la aparición de tumores.

De distintos tumores, no solo de leucemias y linfomas,

sino que están implicadas en la aparición de otros tumores.

El psiquiatra no tiene nada que ver con los tumores del cerebro, ¿no?

(FE) Bueno, con los tumores del cerebro no,

pero sí que es verdad que en el tema de las leucemias,

en el tema del cáncer en general,

como casi siempre que hay una enfermedad crónica,

y a veces graves, siempre hay que estar atentos

a las cuestiones emocionales;

el riesgo de depresión es más alto que en la población general.

Cuando dices "emocional", ¿qué quieres decir exactamente?

(FE) Que hay muchas creencias personales que tiene uno,

a veces por desconocimiento, a veces porque las ha oído...

vaya usted a saber dónde. El gran miedo

que generan las enfermedades de este tipo.

Los pensamientos sobre la muerte son inevitables,

el miedo al dolor y al sufrimiento...

Y, en eso, el apoyo psicológico y psiquiátrico es fundamental,

porque cuando a uno le diagnostican una enfermedad de este tipo

generalmente lo que hace es la fase de negación,

de "esto no me puede estar pasando a mí".

Ahí los psiquiátricos y psicólogos tenemos una gran labor

para hacer expresar emociones,

hablar de esos miedos...

Se suele pasar también por la rabia.

Tenemos que ayudar a tratar la culpa,

explicarles

que uno no debe sentirse culpable, para que avance hacia la tristeza,

aunque suene raro. Es decir, que tome consciencia

para ponerse en disposición de afrontarlo.

Sería el último punto: la aceptación.

Cuando uno acepta esta enfermedad, se enfrenta a ella

con el "locus de control interno": "llevo las riendas del tratamiento".

Y esto es fundamental a la hora de tratar una leucemia

o enfermedad tumoral. Última pregunta

para el que quiera de los dos.

¿En cuánto tiempo se puede reincorporar una persona

que ha tenido leucemia a su vida corriente, normal,

laboral, profesional?

(JO) Es muy variable.

Depende de si respondes rápido al tratamiento;

si no, en qué estado estás... (BA) La edad, patologías previas...

Tiene muchas variables.

Decía festivamente al principio de esta serie

que Javier Quero se había confesado "antihipocondriaco".

Es mentira, se lo confieso.

Hace unos días me dijo que le dolía el pie.

Al parecer, el astrágalo, un hueso del pie.

Y dice que, a lo mejor, tiene algo que ver

con una enfermedad de la sangre. Fíjense en qué situación está.

(Música animada)

Cada día que pasa me encuentro mejor.

He dejado de ser hipocondriaco.

Me lo ha dicho el médico:

"Yo creo que debería usted irse pensando

en dejar de venir a la consulta todos los días".

Si es que ya casi no lo necesito, de verdad.

Me meto en internet, miro mis síntomas

¡y ahí encuentro la solución!

Bueno, no siempre.

Una vez, en una web, después de teclear mis síntomas

llegué a la conclusión de que lo que yo tenía era moquillo.

Lo de internet es una maravilla. Hoy, por ejemplo,

me he metido para buscar cosas sobre el personaje histórico

del programa, el sah de Persia,

y he encontrado... Bueno, toda la historia de Persia,

que, como saben, es donde se inventó la persiana.

Eso, por lo menos, es lo que he visto en internet.

Me he hecho una chuleta con todo lo que he encontrado en la red.

Por ejemplo, Persia fue un gran imperio.

De hecho, los tres grandes imperios de la historia fueron:

el Imperio persa, el Imperio romano

y "El Imperio contraataca".

En este último luchaban con unas espadas láser,

las que utiliza la Guardia Civil en los controles de alcoholemia.

Te hacen así cuando... Que son amarillo fosforito...

Los persas no podían con Macedonia.

No podían con Macedonia,

que es ese postre hecho a base de fruta cortada en trocitos.

Los persas no podían con la macedonia.

Les debía sentar fatal, no sé.

Dice un artículo de internet:

"A los persas les sentaba fatal la macedonia y el yogur griego".

"Esteban Goniarrea".

Debe ser vasco el autor.

No. "Estaban con diarrea".

(RÍE) Es que sigue...

"Los persas...". (BALBUCEA)

"Alejandro Magno...". (BALBUCEA)

"Tolomeo...". Este tenía incontinencia.

"'To lo meo".

(BALBUCEA) "Maratón...". Les debía gustar el deporte.

Y... ¡Ah, aquí!

Esto es lo que estaba buscando: "las Guerras Médicas".

Imagínense qué maravilla,

qué maravilla una guerra donde todos son médicos.

¡Así sí que iba yo a la guerra, rodeado de médicos!

(RÍE) Espero haberles culturizado un poco.

Es que es fácil: basta con buscar en internet

y uno acaba sabiendo de todo.

Lo mismo de medicina que de historia.

Hasta el próximo día.

(Música animada)

Hoy El Ojo Clínico ha llevado un mensaje de esperanza

a todos los enfermos de leucemia.

Se han dicho cosas importantes, como la importancia

de hacernos donantes de médula. Es sencillo hacerlo:

no provoca efectos dañinos en el donante

y podemos salvar muchas vidas.

También la importancia de hacerse análisis de sangre

por lo menos una vez al año, porque la leucemia crónica

se puede detectar precozmente de esta manera.

En cuanto noten síntomas como debilidad,

excesivo cansancio,

pérdida de apetito o de peso repentino,

acudan al médico.

Seguro que no es importante, pero hay que prevenir.

Y, para los pacientes de leucemia,

recuerden que hay fundaciones como la de Josep Carreras

o la de Sandra Ibarra, que les pueden ayudar en su lucha,

tanto física como psicológicamente.

Ya saben que pueden seguirnos en Facebook, Twitter

y en la página web rtve.es,

donde podrán consultar el blog de nuestros médicos.

Y no lo olviden: la vida es una buena experiencia

y la experiencia, como decía Jardiel,

es la única enfermedad que no se contagia.

(Sintonía)

El ojo clínico - Leucemia

04 dic 2016

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