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No recomendado para menores de 12 años El mundo de Carlos - Resumen de los 13 primeros capítulos
Transcripción completa

(Música)

Carlos es vuestro hermano mayor y es el legítimo heredero.

Así lo decidió la reina Isabel. Y vuestro abuelo en su paso real.

Le costó, pero lo fue.

Igual que yo.

Dijisteis que estos reinos serían míos.

Olvidadlo. Carlos no es nuestro señor.

¿Qué cortes le han proclamado?

¿Qué le espera a Castilla si cae en sus manos?

-Ahora solo cabe ser leal o traidor a la voluntad de nuestros reyes.

-¿Por qué hemos de respetar un testamento que tanto nos perjudica?

-Decid a su alteza que muero rogando por él y por estos reinos.

-Alto, deteneos. ¿Acaso queréis matar al rey de Castilla y Aragón?

Hijos queridas, nunca olvidéis quien sois

y qué es lo que se espera de vos.

Buenos días, hermano.

Nos, que valemos tanto como vos,

os hacemos nuestro rey y señor

siempre que guardéis nuestros fueros y libertades.

Juro.

Nos une la soledad,

la que nos hacen sentir en estos reinos.

Somos dos extranjeros en una tierra que desconfía del que viene de fuera.

-Y pedimos, no, exigimos que sean anulados todos los nombramientos

concedidos a extranjeros. Atended todas nuestras demandas pues,

recordad, el rey es mercenario nuestro. No al revés.

Todos me odian por ser extranjero.

Muchos porque prefieren a mi hermano.

¿Me enviáis al destierro?

No tenéis defecto, Fernando.

Y eso es lo que los convierte en una amenaza para mí.

Yo el rey.

Fui y soy amigo de amar y me conviene el mal de amores.

Muchos vi de gran pesar pero este suma todos los dolores.

-Rehúsa desposaros. ¿Cómo se atreve?

-No debéis apenaros por mí, padre.

Si sois feliz yo lo soy.

-Encontraremos un buen esposo para vos, Isabel.

-No, padre.

Yo solo me casaré con Carlos.

Esperaré cuanto sea necesario.

O César o nada.

¿No os bastaba con lo que le habéis hecho a Fernando y Catalina?

¿También tenéis que traicionarme a mí?

Pero no iré a Portugal. ¿Me escucháis? No iré.

Basta. No.

Iréis y os casaréis porque os lo ordena el rey.

Deberíais haberla visto. El rey está cada vez más solo.

Rectificara, ya lo veréis. -Se irá con su séquito de ladrones.

-Lo que está pidiendo es marcharse y para hacerlo reclama nuestro

auxilio convocando cortes. Ahí está nuestra oportunidad.

-¿Habláis de menoscabar el poder de la corona?

-Cuanto menos poder tenga menos ocasión de usarlo contra Castilla.

Es el laúd con el que os recibió vuestro esposo

cuando llegasteis a Castilla.

Querida tía,

aceptad este presente como prueba de mi avenencia a este destierro.

Dorado.

Prometí lealtad a mi hermano y cumpliré con mi palabra.

Alteza, el emperador ha muerto.

La tarea que veo por delante me parece colosal.

Seriáis un incauto si pensarais otra cosa.

Pero ese es vuestro destino.

Ser tan grande como Carlomagno.

Lograr unir a todos los reinos cristianos bajo un solo gobierno.

Un rey que será además el guardián de la fe.

¿Y si no consigo cumplir con tan alta misión?

No estaréis solo, alteza.

Vuestra tía Margarita y yo mismo estaremos junto a vos.

Confiad.

-Vuestro sobrino es un desconocido.

Aún no ha demostrado nada.

Todos quieren al francés como emperador.

-El rey de España ya posee suficientes territorios.

No saldrá elegido.

No serviría de nada que cambiase mi voto.

-Aumentaremos los impuestos.

Quien no pague habrá de atenerse a las consecuencias.

Pero no bastará.

Solo conseguiremos acrecentar el descontento de las gentes.

El rey Enrique de Inglaterra ha decidido presentarse a la elección.

-¿Yo?

¿Presentarme a emperador?

-Otorgo mi voto a Federico de Sajonia.

-Gane quien gane es cuestión de tiempo

que nuestro sobrino Carlos y el francés se enfrenten.

-Juro.

-Ambos buscarán vuestro apoyo.

Vos tocaréis la música con la que danzarán.

-Hay nuevas de Sevilla, de las Indias ha llegado un auténtico tesoro.

-Juro.

-Entonces ya tenemos emperador.

-Cientos de mercenarios nos rodean. -Retiro mi candidatura.

Mi voto es para Carlos de Habsburgo.

Juro.

-Ese tal Cortés ha puesto el imperio vuestros pies, alteza.

No son dioses, sino mortales.

Ataquemos y lo comprobaréis porque seremos muchos contra unos pocos.

-Nunca antes de que yo lo ordene.

Sigo siendo vuestro emperador. Me sometí para salvaros.

-Vuestros hombres serán los míos.

Os doy mi palabra.

El trono os pertenece solo a vos.

Los enemigos de nuestra causa no se detendrán hasta aniquilarnos.

-He firmado una bula de excomunión contra uno de sus súbditos.

-¿Os referís a Lutero?

-Las indulgencias son redes para pescar

las riquezas de los hombres.

-Levantamos un reino, lo ponemos bajo vuestro mandato, os liberamos

¿y aún dudáis? Parecéis muerta en vida como tantos dicen.

-¡Retiraos!

-Con nuestras vidas defenderemos

lo que a vos solo os hubiera costado una firma.

-¿Dónde está ese gran señor que decís?

Rendíos.

Salvad a los vuestros de una muerte segura.

Traidor. -Santiago libertad.

-¿No sabéis a quien hemos apresado?

No podríamos tener mejor botín, caballeros. Es el rey de Francia.

-¿Por qué, madre? -¿Pretendéis que derroque a Carlos?

No puedo traicionar a mi propio hijo.

(ORA EN LATÍN)

Escucha, tienes que hacerle llegar esto como sea.

¿Entendéis? Solo el puede ayudarnos.

-Entiendo que Lutero tendrá la oportunidad de defenderse.

-No quiero...

ni puedo retractarme porque sería ir contra mi conciencia

y la palabra de Dios.

-Catalina, sois una buena mujer, pero Dios no está con vos.

Voy a pedir la anulación de nuestro matrimonio.

-Nos olvidaré.

Vaya desposar a Catalina, la hermana menor del emperador

y vos al fin os casaréis con Carlos.

-Juro no quebrantar en todos los días de mi vida esta capitulación.

En vos entrego a España lo mejor de Portugal.

Todo amor crece ante la espera.

-Sabéis que solo imagino mi vida a vuestro lado.

Ya os amo. Os juro que siempre os amaré.

Amén.

Benditos nuestros abuelos que ganaron para España este milagro.

Es como un sueño.

¿Es cierto entonces lo que se dice de vos?

¿Os habéis enamorado?

Pues sois mejor hombre de lo que erais.

Gritad, maldecid con toda vuestra alma.

Moriré.

Mas no gritaré.

Don Felipe.

Príncipe de Castilla.

Por la gracia de Dios.

Majestad.

Roma sido saqueada.

-A todos los príncipes de la cristiandad,

denuncio ante vuestros altezas los crímenes perpetrados

en la santísima Roma por Carlos, emperador del Sacro Imperio.

-En su infinita sabiduría Dios está sometiendo al papa a una dura prueba.

Francia no desoirá la llamada de socorro de su santidad.

Para ello invadimos Italia.

-¿Sabéis quién la ha liberado? ¿Nuestras tropas? No.

Los franceses tampoco.

Ha sido el propio Carlos.

-Sobre nuestros hombros recae el deber de resolver

lo que las espadas no han logrado en tanto tiempo.

-Sea.

-Catalina, reina de Inglaterra, compadeced ante este tribunal.

-Pongo a Dios por testigo

de que cuando me tuvisteis por primera vez

yo era verdadera doncella.

Vos erais la ley. Mi ley.

Y habéis obrado contra la corona desobedeciendo mis mandatos.

-¿Sabéis cuán difícil es gobernar?

Caballeros, probemos al mundo de que el emperador nada quiere

que no sea suyo. Partamos hacia Italia.

¡Por las Españas! (COREAN) ¡Por las Españas!

Mi muy amado esposo.

A la felicidad por vuestra coronación se une el nacimiento

de un nuevo infante para las Españas: vuestro hijo Fernando.

-Ahora Carlos podrá nombrar a su sucesor.

-Designad a vuestro hermano.

Necesitéis garantizarle estabilidad en el imperio.

El pensamiento de Lutero se propaga como una peste.

Hay que devolverlo al seno de la iglesia cuanto antes.

Solo la unidad de todos los príncipes cristianos

acabara con el infiel. Basta.

¿Pretendéis que los actos del hombre más poderoso de la tierra?

-Solimán arde en deseos de someter Viena.

-No necesitamos al turco...

sino a su armada.

-De Perú ha llegado tanto oro que el de Cortés es limosna.

Demostradme que el rey ha hecho de Nueva España un virreinato

y de vos un virrey.

-Mientras ha gobernado Cortés aquí se ha dejado hacer.

Ya es hora de que alguien ponga coto a los excesos de los encomenderos.

-Esta bula se conocerá pero tendrá que aguardar el momento oportuno.

Indios y españoles somos iguales ante Dios y la corona.

-Con el alma devastada por el dolor he de anunciaros que nuestro Señor

ha querido llamar a su lado a nuestro hijo Fernando.

-Juradme que siempre procuraréis la paz entre vuestros hermanos.

-Nuestro hermano está a punto de alzarse contra el emperador.

-Fernando.

-Quise averiguar quiénes eran los conspiradores

y con qué fuerzas contaban.

No perseguiré a los acusados de herejía por Roma.

-Entonces marcharemos juntos contra el infiel.

Seréis rey de Roma, mi sucesor.

Solo os pido que mi hijo Felipe herede el título.

Con este anillo yo te tomó por esposa.

-Miradme a los ojos. Llamadme bastarda.

Da igual lo que queráis de esta vida.

Lo que importa es lo que la vida quiere de vos.

Su destino no va a tener piedad con él si no se corrige.

Es un niño.

-No hay hombre en el que no aniden demonios, majestad.

Más alguien como yo debería saber vencerlos.

¿Excomulgado? El divorcio me ha liberado de dos yugos.

-Me ha dado su palabra de permanecer a mi lado.

-¿Partís?

Ya os dije que la batalla llega antes o después.

Hijo mío... ¿Cómo ha podido mirarme a los ojos y mentirme?

Esta traición no se la perdonaré jamás.

-Majestad, es una niña. Una infanta.

-Debéis evitar quedar de nuevo embarazada

o correríais un gravísimo peligro.

-Me mentisteis. Me abandonasteis.

-Necesitéis a vuestra esposa tanto como ella a vos.

-Estos reinos os necesitan.

Si Francisco trata con el enemigo de la cristiandad

se convierte también en vuestro enemigo.

No favorecería uno sobre otro.

-Majestad, el príncipe es preso de una gran calentura.

-¿Cómo me pone a prueba Dios de este modo?

Que Dios me perdone.

Si concertáramos el matrimonio de mi hija María vuestro hijo Carlos

su dote podría ser Milán. Habrá paz entonces.

-El corazón de un nuevo hijo del emperador ya late en mis entrañas.

-Solimán no está dispuesto a que olvidemos los favores recibidos.

No participaremos en su cruzada contra el turco.

Dios nos bendice, Isabel.

Ahora todo es posible. ¡Majestad!

Estáis desafiando a Dios.

-¿Va a morir?

Perdonadme, perdonadme.

Debéis ser fuerte para soportar lo que Dios decida.

En vos depositó todas mis esperanzas. Sed fuerte.

Juro ante Dios que jamás volveré a tomar esposa

y que nada ni nadie podrá quebrar mi palabra.

(LLORA Y GRITA)

Nunca más... serviré a señor que pueda morir.

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El mundo de Carlos - Resumen de los 13 primeros capítulos

11 ene 2016

Así ha sido la vida de Carlos hasta ahora. Trece capítulos en los que le hemos visto crecer desde que llegó a España sin hablar ni una sola palabra en castellano, hasta casarse y enamorarse de Isabel de Portugal teniéndose que despedir de ella mucho antes de lo esperado

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