www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4252106
No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo -  T3 - Capítulo 31: "Refugiados en el tiempo" - ver ahora
Transcripción completa

¿Este señor dice que es el papa?

Concretamente, el papa Benedicto XIII.

Me parece un abuelillo escapado de un asilo.

Todos pensaríamos lo mismo si no fuera por el anillo. Aquí.

¿Y vuestro sello? Lo guardé donde...

nadie osaría buscarlo.

¿Dónde está Pere Folch? -Está muerto.

Señor Levi, tiene hasta mañana

para mostrarnos cómo viajar al futuro.

Si no lo hace, aténgase a las consecuencias.

El rabino ha utilizado tres mecanismos de análisis:

la gematría, el notaricón y la temurá.

La temurá, claro. Se puede viajar al futuro.

Mi padre está en la cárcel por fundar los Hijos de Padilla,

no por los delitos que haya cometido.

Por eso intento liberarle. -Cada muerto es como mi hijo.

Cuando salvas una vida, estás salvando el universo.

¿Y tú quién eres? -Yo soy Simón Bolívar.

Acuérdese de mi nombre cada vez que cometa una injusticia.

Lo siento, pero ya se me ha olvidado.

Sí, soy un espíritu. He vuelto de entre los muertos

para ayudaros a vosotros, mis hermanos templarios.

Usted me enseñó a defender a los inocentes.

Pensaba que no volvería a verte. ¡Traidora!

¡Has vendido a los tuyos! (SALVADOR) ¡Seguridad!

Podéis pasar la noche conmigo. Solo quiero dormir

sabiendo que me acompaña alguien.

Quiero que me contéis historias, que me contéis un cuento,

como si fuese una niña.

(LEVI) "Este libro no debería existir".

"La decisión es vuestra". -Como decía un viejo amigo mío,

el futuro no existe.

porque solo el pueblo con sus decisiones puede escribirlo.

"Tienes en el móvil una copia del libro

con el que se viaja al futuro". Cada vez está más difícil soñar.

No deberíamos haber venido.

Hombre, visto lo visto, llevas razón.

Meteos esa venda donde os quepa.

Yo, lo que diga mi colega, yo no...

Te envidio.

¿Por qué? Los dos vamos a morir igual.

Ya, pero tú crees en Dios y en el más allá.

Y hoy es un buen día para creer en todo eso.

Creáis o no, existe. Ya nos veremos por allí.

Pues ya nos vemos.

(SOLDADO) ¡Carguen!

¡Apunten!

¡Alto!

¡Detengan la ejecución!

Mira, tanto buscar a Bolívar...

Y al fin lo hemos encontrado.

¿Por qué van a ejecutar a estos hombres?

Querían atentar contra su excelencia, señor.

¡Es mentira! ¡Y lo podemos demostrar!

Llévenlos a palacio. Quiero interrogarlos personalmente.

("El Ministerio del Tiempo")

(Pitido cardiovascular constante)

Sigue igual. Mantiene las constantes vitales,

pero los médicos no saben si volverá en sí.

¿No se puede operar? -Las posibilidades

de que saliera con vida de la operación son escasas.

Solo nos queda esperar. No me gusta esta situación.

Los Hijos de Padilla no se quedarán de brazos cruzados.

Tenemos a dos de sus líderes. Para lo que nos sirve.

Uno está muerto y la otra, en coma. Pero ellos no lo saben.

Debemos estar preparados para lo peor.

Sin contar con que el Ángel Exterminador nos dé otra sorpresa.

¿Se han identificado los cadáveres de Peñíscola?

Ninguno de ellos ha sido agente nuestro.

No lo entiendo. No están infiltrados,

sin embargo, conocen el Ministerio a la perfección.

El secuestro del rabino es la mejor prueba de ello.

¿Qué ocurre, Angustias?

(MUJER LLORA)

(HOMBRE HABLA EN ÁRABE)

¿Dónde estamos?

Tranquilo. Confiad en mí.

(Helicóptero)

Un grupo de refugiados moriscos ha aparecido en el centro de Madrid.

¿Moriscos?

Sí. Vienen del año 1609.

A ver, los ubicaremos en la nave del ala sur.

Hace tiempo que no la usamos.

Sí, desde que guardamos los fondos del Museo del Prado

para protegerlo de los bombardeos de la Guerra Civil.

Ya deberían haber llegado.

Tranquilo. Hemos activado los protocolos lo más rápido posible.

Con la moda de los selfies supongo que hay mil fotos del momento.

Hemos filtrado a la prensa que es una manifestación de figurantes

que protesta por sus derechos laborales.

Si hemos ayudamos en eso, algo saldrá bien de este entuerto.

Pues sí, la verdad. Ay, qué bien. Más café.

¿Qué hacemos?

Yo me ofrezco para tratar con ellos.

No. Irene y Ernesto tienen más experiencia en el tema.

Yo también tengo la mía. Le recuerdo que he ayudado

a cientos de personas que huían buscando una vida mejor.

Está bien. Usted, Irene, quédese conmigo.

Presidencia de Gobierno nos va a volver locos.

Ustedes vayan a recibirlos

y quiero saber cómo han llegado hasta aquí.

Perfecto. Gracias. Vamos.

(ERNESTO) Angustias.

¿Sabemos algo de Alonso y Pacino?

Como veis, el rey de España nos ha enviado para firmar

por parte de nuestro país el reconocimiento de estas colonias.

Querrá decir excolonias, ¿no le parece?

Mi colega se refiere a que, con estos documentos,

nuestro país reconoce oficialmente la independencia de estas tierras.

¿Y no hay entre esos papeles

algo más que buenos deseos por parte de España?

Así es, señora.

Una buena madre jamás abandona a sus hijos,

aunque estos se empeñen en alejarse del hogar.

El típico paternalismo imperialista.

Hay que mirar al futuro y olvidar el pasado.

España desea firmar un tratado comercial

que sea beneficioso para ambas partes.

¿Y bien?

Ustedes dos me recuerdan a alguien que conocí cuando era más joven.

Pero, evidentemente por su aspecto, solo podrían ser sus hijos.

Uno tenía apellido italiano. Y aquí dice que se llaman...

Mi nombre es Fernando Esteso, señor.

Y el mío, Andrés Pajares.

Serán ilusiones mías.

Pueden alojarse en el palacio unos días,

mientras estudiamos los documentos.

Entonces tendremos dos invitados a cenar.

Claro, claro.

Quiero que conozcan a mi gente de confianza.

Mis guardias los llevarán a sus aposentos.

Muchas gracias.

Juraría que conocí a esos dos cuando era un crío en Madrid,

pero no han envejecido nada y han pasado 30 años.

Estaban con la duquesa de Osuna, con Goya, el pintor ilustrado.

Con Teresita del Toro.

Tantas responsabilidades te llevan a imaginar tales cosas.

Y tantos malos recuerdos, también.

Cargas a tus espaldas demasiadas responsabilidades, amor mío.

No lo entiendo. Unos pobres refugiados,

expulsados de sus casas en el siglo XVII

y no he oído ni una sola frase de preocupación por ellos,

solo de cómo tapar un posible escándalo.

Todo a su tiempo. Estamos ante uno de los problemas

más graves para este Ministerio.

Que todo el mundo sepa de su existencia.

No sufras, Fátima. Ya verás como todo sale bien.

Adiós.

(MEGAFONÍA) "Las luces del campamento

se apagarán a las 22:30 h".

Tranquilos todos.

Si Dios quiere que este sea nuestro último destino,

alguna razón tendrá.

No se preocupe. Los trataremos bien

y atenderemos todas sus necesidades.

¿Dónde estamos? Su vestimenta es extraña.

Ya. Ya hablaremos de ello.

Ahora coman y descansen. Luego podrán asearse.

Gracias.

(MEGAFONÍA) "Se están repartiendo alimentos

junto a las tiendas 2 y 3".

Están agotados y confundidos.

He leído en los periódicos de ahora

que todavía existen refugiados que huyen de las guerras.

Si, así es.

Algo tenemos que estar haciendo mal.

Sí, solo que estos refugiados no huían de su reino.

Vienen de su época. Y son tan españoles como nosotros.

(SALVADOR) "No sabe la alegría que me da oírlos".

¿Algún problema para acceder a Bolívar?

Hemos tenido un recibimiento ejemplar.

No se nos va a olvidar en la vida.

Lo único, Bolívar nos mira raro. Creo que nos recuerda.

¿Al cabo de 30 años?

"Yo tengo esa sensación".

Yo tengo la misma.

Pero también nos estamos ganando su confianza.

Y la de su señora, una tal Manuela.

Una mujer de carácter.

¿Saben que está asimilada al Estado Mayor de Bolívar

con el grado de coronela?

Mando en plaza parece que gasta,

y se ve que Bolívar la tiene en gran estima.

"¿Han podido contactar con nuestro agente fijo allí?".

No, pero lo haremos pronto.

Estén atentos y conviértanse en la sombra del libertador.

El atentado es inminente. "Vale, jefe".

Y recuerden: quiero al culpable vivo.

"Okay". ¿Qué tal todo por allí?

Estupendamente.

Estaba un poco raro, ¿no? Yo le he oído como siempre.

Hombre, claro. Tú no has notado nada.

si estás todo el rato dándole vueltas al mismo asunto?

Que te jode salvar a Bolívar, reconócelo.

Si sonrieras un poquito de vez en cuando

a lo mejor no se te notaba tanto.

¿Encima tengo que hacerle carantoñas a ese traidor o qué?

Simón Bolívar luchó por la independencia de su pueblo,

igual que nosotros hicimos contra los romanos o contra Napoleón.

Bolívar y los demás libertadores

se han aprovechado de nuestra magnanimidad.

¡Y tienen sangre española en sus venas!

Sí, porque ¿habéis visto algún indio con galones de oficial?

No, son criados o carne de cañón. Sí, pero...

Si alguien tuvo derecho a defender su tierra

fueron los indios que nos encontramos con Guerrero,

que yo no entenderé nunca cómo un español

puede acabar siendo cacique de los mayas,

pero le reconozco una cosa,

él luchaba por ellos, no para aprovecharse de ellos.

Estos petimetres son herederos de sangre española

y no quieren la independencia,

quieren el poder para sus chanchullos.

A ver, Alonso, eso no es asunto nuestro.

Ese hombre nos ha salvado la vida

y ahora nosotros tenemos que hacer lo mismo.

Esa es la misión. ¡Recapitula!

Cumpliré mi misión,

pero no me pidáis que lo haga de buen grado.

El delegado del Gobierno ya está aquí.

Pero ¿cómo delegado? ¿No era una mujer?

¿Cómo se llamaba? Esta que le hacía ojitos a Ernesto.

Marisa. Eso, Marisa.

Digamos que mientras estemos en estado de emergencia

yo ocupo su lugar.

¿Devolver a los moriscos a su época?

Esas son las órdenes.

Me temo que eso no es posible, señor.

Hay unos protocolos que debemos cumplir.

¿Protocolos? Sí.

El primer protocolo es sanitario. Cualquiera que viene de otra época

puede traer enfermedades que hoy resultarían mortales.

Por eso hacemos esos análisis.

(EN ÁRABE)

¿Ese instrumento sirve para sacar sangre?

Extrañas sanguijuelas las vuestras.

Le aseguro que es necesario.

nos ayudaría mucho si convenciese a los suyos para que se dejen.

No os preocupéis. Si ven que lo hago yo, lo harán los demás.

Nunca he visto nada parecido. Y eso que he tratado hasta a reyes.

¿Es usted médico?

Lo soy.

Señor. -Sí.

Esa mujer está ardiendo de fiebre.

No será la única. Están todos débiles.

(ERNESTO) Vaya.

Ahora mismo pueden coger cualquier enfermedad.

Sí. ¿Qué hace aquí, Velázquez?

Quiero ayudar.

Muy bien. Pues vaya a la cafetería

y diga que necesitamos toda el agua que tengan.

Sí, señor.

Del mismo modo, el que viene de otro tiempo

puede contraer aquí enfermedades

que si lo devolvemos de inmediato a su época

podrían convertirse en pandemias. Eso afectaría a nuestra historia.

Podría contagiarse hasta el propio rey.

O un ciudadano anónimo

que fuera el tatarabuelo del tatarabuelo

de Ramón y Cajal, por ejemplo, que, de esa forma, no nacería.

Necesito mis hierbas.

Sí. Nosotros nos ocupamos. Tenemos antibióticos.

Aparte de esa cuestión sanitaria, hay algo urgente que investigar.

Para llegar aquí hay que utilizar alguna de las puertas del tiempo.

¿Cómo han sabido esos moriscos de su existencia?

Ese es el segundo protocolo.

Creo que ya es hora de que me digáis dónde estamos.

Sí.

Verá, no es fácil de creer, pero...

habéis viajado en el tiempo.

Eso no es posible. -Sí, sí que lo es.

Y para ello habéis entrado por una puerta.

¿Recordáis cómo llegasteis a ella? -Nosotros solo salimos de Elsh.

¿De dónde?

Elsh es Elche en árabe. Ah.

Nos tuvimos que ir de nuestro hogar obligados por las tropas reales.

Parte del grupo no logró escapar.

Nosotros tuvimos suerte. El joven Cosme nos guió.

Es un joven valiente y el único cristiano que nos ha ayudado.

¿Y desde cuándo le conocéis?

Hace apenas unos días. Apareció de repente y nos salvó.

Es lo que en su religión llaman "ángel de la guarda".

Vamos.

Atención. Alarma general.

Tenemos un infiltrado entre los moriscos. Desalojen galerías.

Vámonos.

(Alarma)

(MEGAFONÍA) "Atención, esto no es un simulacro".

"Abandonen las galerías".

(Alarma)

"Atención, esto no es un simulacro. Abandonen las galerías".

¿Se puede saber qué está pasando?

¡No des un paso más, Cosme!

"Atención, no es un simulacro. Abandonen las galerías".

(Alarma)

Cuidado.

Su arma. Rápido.

"Abandonen las galerías. Esto no es un simulacro".

"Abandonen las galerías".

Velázquez, apártese.

Ahora mismo.

Date la vuelta despacio y levanta las manos.

(Alarma)

(Alarma)

(Alarma)

¡Trágala, perro!

(Disparo)

Respire hondo.

¿Qué ha pasado?

Ese hombre se parece a Velázquez.

No, no se parece. Es Velázquez.

Aquí hay explosivo para reventar el Ministerio entero.

Son unos terroristas.

Son unos refugiados que huían cuando este hombre se les unió.

Seguro que lo sabían, pero quieren vengarse de quien los echó.

Lo dudo. Han sido engañados.

Este joven sabía cómo llegar aquí.

Y al ir a explotar la bomba, dijo la frase "trágala, perro".

Un hijo de Padilla.

Si me lo puede explicar en cristiano.

Llevará su tiempo.

Mañana quiero un informe completo de todo lo que está pasando aquí.

Con respecto a los refugiados,

los quiero de vuelta en su época cuanto antes.

De momento no podrá ser.

Nuestros sanitarios han detectado mucha gente enferma.

Y si es por algo contraído aquí,

no podrán salir del Ministerio hasta que se recuperen.

48 horas.

Luego, no quiero que quede huella de esta pesadilla.

Entonces, Palacios, que lleva toda su vida con el general, le dice:

"Lo que mi señor piensa, solo mi señor lo sabe".

El viejo José Palacios,

siempre fiel como un perro de la corte de los Austrias.

Sus reyes gustaban de posar en sus cuadros con sus perros.

Bien podrían hacerlo con sus generales.

Si todos fueran tan fieles como mi viejo mayordomo,

este país no estaría repleto de liberales de falso pelaje.

Por favor, disfrute de la comida, estamos entre camaradas.

Con el debido respeto, yo no soy camarada vuestro.

Como tampoco lo soy de sus edecanes.

Y no me puedo reír.

Casi nos ejecutan sin atender razones ni documentos.

Hablar de justicia es fácil,

ser justos parece que a vuestras mercedes les cuesta un poco más.

¿Qué sabrá usted de guerras?

Es usted un burócrata.

Y los burócratas,

al primer silbido de un cañonazo manchan sus calzones.

Señores, por favor, un respeto para nuestros invitados.

Muchas gracias, señora.

las damas tienen la elegancia de la que carecen sus generales.

Bueno, tampoco nos vamos a poner así.

Simplemente tenemos un sentido del humor diferente.

No, lo que tenemos es un sentido del honor diferente.

Hacedme saber hora, arma y lugar.

Allí estaré como hay Dios.

Ya veremos quién mancha entonces sus calzones.

Permiso.

¿Te has vuelto loco?

¿No ves que además de joder la misión puedes perder tu vida?

Tranquilo. Le acertaré justo entre los ojos.

Tampoco puedes hacer eso, hombre, cambiarás la historia.

Rafael Urdaneta

llegará a ser el último presidente de la Gran Colombia.

Esto se llama cambiar la historia y además a lo grande.

Mi honor se ha forjado a sangre y fuego en el campo de batalla

y además un verdadero español

no permite que se denigre a su patria.

Qué antiguo es.

(MEGAFONÍA EN ÁRABE)

No somos asesinos.

No sabíamos nada, os lo juro.

Pobre muchacho.

Ese muchacho los utilizó para acabar con todos nosotros.

Quien solo se mueve por venganza es una pobre persona.

Nosotros vivíamos en paz hasta que nos expulsaron.

Luego vinieron guerras en las que todos perdimos la cabeza.

Sé muy bien qué pasa por tu alma cuando pasa eso.

Ojo por ojo, diente por diente.

Sí. Esa frase jamás debería haber sido escrita en un texto sagrado.

Ya lo hago yo. Tranquila.

Le falta poco para dar a luz. -Apenas una semana.

Maryam era cristiana y se enamoró de Said, un sobrino mío.

Se casó con él y cambió de fe, más por amor que por credo.

Ahora Said está muerto. -Lo siento.

Lo único que le queda de él es el hijo que tiene en sus entrañas.

Rezo porque no nazca con odio en su alma.

(SALVADOR) "Se acabó".

Ahora sabrán en Presidencia todo lo de las sociedades secretas.

Sí. Y a mí el tal Bosco no me da buena espina.

Es un burócrata. Bastante tiene con eso.

Los he conocido peores, se lo aseguro.

No sabían nada ni hemos encontrado nada peligroso en sus pertenencias.

Los Hijos de Padilla han usado a los moriscos

como caballo de Troya. Sabían que eran tantos

que no nos iba a dar tiempo a controlar la seguridad.

Cierto, nos ha faltado capacidad de reacción.

Nos pesó más la compasión hacia esa pobre gente

que la sensación de amenaza. En cambio ese hijo de Padilla

no ha tenido compasión por nadie.

Esa bomba nos hubiera matado a todos.

A nosotros y a los moriscos

a los que supuestamente estaba guiando hacia la libertad.

Joder.

Bien. Es hora de tomar decisiones.

Tenemos 48 horas para encontrar una salida a esos pobres.

Y yo solo veo una opción.

Conseguir garantías de seguridad para nuestros refugiados

una vez que abandonen su país en su época.

Con el debido respeto, Salvador,

¿por qué debemos intervenir en la historia

salvando la vida de estos moriscos?

En la expulsión murieron muchos más.

No he dicho nada, disculpe. ¿Qué quiere que haga?

Salga de inmediato con Lola para 1609 a negociar con Felipe III.

Procura no equivocarte de ciudad.

En 1609 Valladolid ya no era la capital del reino.

Sí, para mayor gloria del duque de Lerma.

Gloria no sé, pero beneficio, seguro.

(Interfono)

Sí, Angustias. -"Ponga la tele".

"¿Y usted maneja su propia teoría? -El Gobierno está ocultando algo".

No se trataba el rodaje de una película porque no había cámaras.

Yo estaba allí e hice fotos de todo lo que pude.

He preguntado a todas las agencias de figurantes. Ninguno lo era.

¿Quiénes cree que eran? -No lo sé.

Pero han desaparecido y nadie quiere dar más información.

"Nadie quiere contestar a una pregunta que es muy sencilla:

¿dónde están? Pero encontraremos la respuesta".

Éramos pocos y parió la abuela. -No encuentro mejor definición.

Tienen que encontrarla antes de que siga hablando.

No nos conviene dar más publicidad a este asunto.

Y más ahora que vamos a conquistar el Ministerio del Tiempo.

pero no es difícil saber que esta situación le está afectando.

¿A quién no le afecta la situación de esta pobre gente?

Vaya.

Así que no es usted tan egoísta y ególatra como dicen.

¿Eso opinan de mí? Ni me conocen.

Yo no tengo la culpa de ser uno de los grandes de la pintura española.

Usted no tiene abuela.

¿También le han dicho eso? Mienten, sí la tengo y es muy buena mujer.

¿Sabe?

Esta situación de los refugiados me recuerda a la guerra civil.

Me he jugado la vida intentando salvar a los que huían a Francia

y a judíos que venían hacia España.

Y ahora no puedo hacer nada. Eso es lo que más me duele.

A mí me recuerda...

Yo tuve un esclavo morisco.

Juan Pareja. Buen pintor, aunque peor que usted, claro.

Juanito

fue mi ayudante durante años.

Molía los colores y me preparaba los lienzos.

Estuve tan ciego que fui incapaz de ver antes su talento.

No hay una noche en la que no piense que sus obras inacabadas

podrían estar en un museo junto a las mías.

Todos nos equivocamos alguna vez.

El problema no es equivocarse. Es no poder arreglar tus errores.

Lola, salimos de misión.

Claro. ¿Adónde vamos?

A negociar con Felipe III un digno regreso de los moriscos.

¡Por favor! -Que no, Velázquez. ¡No insista!

Nos haremos pasar por ricos hacendados de la zona

que no queremos perder mano de obra morisca.

Tú te harás pasar por mi hija. Perfecto.

¿Y yo por quién me hago pasar? -Por nuestro criado.

Lo que haga falta. No os fallaré.

Además, os puedo ayudar con mi conocimiento de la época.

Yo pinté a Felipe III a caballo.

Soy el pintor predilecto de su hijo.

Velázquez, en 1609 tenía usted diez años.

Ya era muy espabilado.

Cuando se lo cuente a Salvador, me mata.

Dile que es culpa mía, al fin y al cabo, es verdad.

Sí, ni dudes que se lo diré.

¡Elena! ¡Al coche, ya!

Ya hablaré contigo después.

¿Problemas de divorcio?

¿Por qué me dice eso?

No, no, por nada, por la señal en su dedo.

Ahí había un anillo.

Y ya se sabe, falta de anillo más bronca suman divorcio.

Es usted muy perspicaz.

Sí, es un problema de divorcio.

Lástima que no sea tan perspicaz en otros asuntos.

Estoy muy decepcionado con usted.

Este asunto de los moriscos se nos está yendo de las manos.

Hay una abogada. -Elena Castillo.

¿La conoce? -Sí, de verla en televisión.

Pero no se preocupe. Nadie creerá a una loca.

Cuanto menos caso le hagamos, menos peligrosa será.

De todos modos, tendrá claro que nos debemos ocupar de ella.

Por supuesto.

Veo que nos empezamos a entender.

Aunque hay algo con lo que le podría cesar ahora mismo.

¿Cómo no ha informado a Presidencia

del asunto de las sociedades secretas?

Porque en este Ministerio sabemos resolver nuestros problemas.

Han estado a punto de morir

Goya,

Alfonso XII,

el rabino que creó el Libro de las Puertas y usted mismo.

Ha estado a punto de no firmarse

el tratado de paz de Valladolid con los ingleses.

Pero todo se resolvió a tiempo.

Le aseguro que es muy difícil

controlar toda la historia de España.

En su informe dice que tienen a dos miembros de los Hijos de Padilla.

Uno muerto y la tal... -Marta Cascajosa.

Todavía no ha vuelto en sí y es posible que no vuelva.

Si lo hace, quiero interrogarla personalmente.

Así será.

Me preocupa que vayan agentes de otra época con esos comuneros.

En cuanto al Ángel Exterminador, ¿se sabe algo al respecto?

Todavía no hemos encontrado infiltrados,

pero sabemos que también tienen el Libro de las Puertas.

Y que conocen el Ministerio a la perfección.

Quiero que sepa que tiene en mí al mejor de los aliados.

Y creo que ya es hora de mejorar el presupuesto de este Ministerio.

Esas palabras me gustan más que las chuletas al gordo de Bonanza.

No le entiendo.

Cuatro caballos vienen de Bonanza...

¿Perdón?

Chiquito. -¿Chiquito?

No, quería decirle que será un placer trabajar con usted.

¿Aunque insista en expulsar a esos moriscos cuanto antes?

Tranquilo. Estamos trabajando en ello.

(SALVADOR CARRASPEA)

General, solo usted puede parar esto

y todavía estamos a tiempo.

Me temo que es imposible.

Cada hombre es dueño de su destino.

Su amigo tiene ventaja;

le ha tocado disparar primero en el sorteo.

(EN FRANCÉS) ¡Atención!

¡Disparad! ¡Acabemos de una vez!

(Disparo)

Siento mucho haberlo provocado.

Jamás había tenido un rival tan digno.

Le ruego acepte mis disculpas.

Otra igual que esta y no va a hacer falta que me fusilen.

¿Te ibas a sacrificar por la misión, compañero?

Dejadlo ya. Quiero acabar con esta misión cuanto antes.

He recibido una llamada de Rubiales.

Hay datos nuevos sobre el atentado.

(GRABADORA, HOMBRE) "¿Contamos con ellos?".

-"Tan seguro como que el sol sale por la mañana".

-"Pues lo dicho, entramos

y vuesas mercedes me cubren mientras voy a besar el santo".

"Mañana el Longanizo será historia. Dios, patria, rey".

Así llama aquí al presidente Bolívar quien le quiere mal.

Pues por lo visto son unos cuantos.

¿Podemos oír un poco antes? Eh... Sí, claro.

"Pues lo dicho, entramos

y vuesas mercedes me cubren mientras voy a besar el santo".

Para, para. ¿Qué ocurre?

Este tipo tiene... tiene acento español

y habla como si fuera de mi época.

Sí, es un tal Arteche.

Pero no cuadra que sea de tu época.

Eso de "patria, Dios y rey" es más propio de un carlista del XIX.

O del Ángel Exterminador.

¿Y eso qué narices es? Unos malos.

Luego te ponemos al día.

¿Eso es todo? No.

-"El gran hombre ha dado ya el 'sí, quiero'".

-"Se hace de rogar, pero lo hará poco antes de la fiesta".

-"Que Santander comience a nadar o hágase a un lado,

pero tome una decisión, ya".

¿Santander? ¿El general Santander?

Sí. Es una conspiración... por todo lo alto.

¿Cómo pueden estar tan seguros? ¿De dónde salió ese rumor?

No, no son rumores. Créame, Manuela.

¿Por qué os extrañáis tanto?

No sería la primera vez. Cierto.

Más de 20 veces han intentado quitarle la vida al general.

Ah. No sabía que fueran tantas.

Algunas son solo leyenda popular, pero la mayoría son ciertas.

La última fue en un baile de gala.

Cuando supe que querían matarlo, me puse un traje tan escotado

que casi se me podían ver los pechos desnudos.

Se formó tal revuelo que Simón vino a pedirme cuentas.

En la trifulca, el asesino tuvo que huir

porque no tenía un disparo claro.

Sin duda, tenéis más valor que muchos de los hombres que conozco.

Eso no importa ahora.

Mi vida se apagaría si Simón muriera.

Díganme por qué les tengo que creer.

Los que quieren asesinarle son españoles.

Por eso estamos al tanto.

¿Cómo? Sí.

Lo del tratado de comercio es una farsa.

Vinimos para evitar el atentado, siguiendo las pistas que teníamos.

¿Tanto es el interés del rey Fernando

por la salud de algo que ya no le pertenece?

La historia no puede volver atrás. Hay que mirar hacia el futuro.

¿Y quién es el sospechoso? ¿Algún nostálgico del poder realista?

Algo así. Sí.

Señora, no le estaríamos contando esto

si no tuviéramos la más absoluta certeza.

No entiendo que usted quiera salvar a mi marido.

En lo poco que le conozco,

ha dado suficientes muestras de añorar tiempos pasados.

Así es, señora, pero yo soy un soldado

y sé que mi obligación es obedecer al gobierno que me manda,

esté o no esté de acuerdo con sus decisiones.

Lo contrario sería traición.

Y Bolívar tiene cerca más de un traidor.

Quiero salir de aquí.

No antes de que hables con Salvador.

También le conociste en la boda. Nunca fui a una boda más extraña.

Pues agárrate, que vienen curvas, cariño.

Pero bueno, todo a su tiempo, no te preocupes.

En otras circunstancias,

habría sido Alonso el que te trajera aquí,

pero está fuera, en una misión.

Como siempre.

¿No te ha contado en qué consiste nuestro trabajo?

Me dijo una vez una tontería, pero yo no le creí;

que viajaba por el tiempo.

Pensé que quería que nos separásemos,

y mira tú por dónde, al final lo ha conseguido.

¿Ya no estáis juntos? No.

Es un hombre demasiado posesivo, muy chapado a la antigua.

Pobre, no lo puede evitar.

¿Qué quieres decir?

Si no te lo ha contado él, no te lo contaré yo.

¿Quieres más café? No, no. Quiero irme de aquí.

¿Para investigar el asunto de los refugiados?

¿Tenéis que ver con ellos?

Siento el retraso.

Acompáñeme.

¿Me pedís que garantice la seguridad de unos moriscos?

Majestad, es la última carta que nos queda por jugar.

Más aire, por Dios.

Nuestro criado, majestad.

-¿Y ahora los criados saben de pintura?

Perdonad, majestad, su indiscreción.

Y perdonad la vida a esos moriscos,

porque expulsándolos, están siendo condenados a muerte.

(FELIPE III) He luchado desde el primer día

por la paz en este reino,

y seguiré haciéndolo, cueste lo que cueste.

Créanme, mi conciencia está muy tranquila.

No lo merecen después de todo lo que han hecho por nosotros.

Es lo que se merecían desde hace mucho.

Pero no es lo más justo.

pero pedís que salve a los vuestros y no a los otros.

Esos moriscos solo tienen una salida:

por mar,

y no usaré a mis hombres para protegerlos.

¡Son cristianos, por Dios! -¡Falsos cristianos!

Y según los informes de Lerma, podrían estar conspirando,

y no voy a permitir que nos invadan desde dentro.

¿Algún comentario más sobre mi retrato?

Mejor me muerdo la lengua.

Pues tenga cuidado y no se envenene.

Ahora pueden retirarse.

Y les aseguro que tengo problemas más graves que unos infieles.

Menos mal que cuando llegue yo, mejorará el nivel.

Ese Bartolomé es un pintamonigotes. Ese retrato no tenía vida.

Velázquez, por favor, que estamos a lo que estamos.

Y a lo que estaremos.

Juro que cuando le tenga que pintar a caballo,

saldrá más favorecido el caballo. -Muy bien.

Lo pintaré arrogante y estúpido.

¿Qué le pasará?

¿No se hizo pasar Amelia por una de sus damas?

Sí. Sí, como sobrina de Spínola.

Pero no recuerdo que nombre adoptó.

Yo me encargo.

Disculpad, majestad.

Soy una buena amiga de la sobrina de Spínola.

Beatrice.

Sí, Beatrice.

Decidle que la echo mucho de menos.

Y más ahora, que el dolor me embarga.

¿Qué os pasa?

Mi hijo Felipe.

Se resfrió, y desde entonces tiene unas fiebres

para las que no encuentran cura.

Ya le advertí que se preparara.

Alonso...

Alonso me dijo la verdad.

pero tras rescatarla de unos caballeros medievales

en la boda de Ortigosa, podría pensar que pasaba algo raro, ¿no?

No me lo puedo creer.

Acabo de ver a la... a la Bella Otero.

Ajá. Es encantadora.

Bueno, era.

Lo malo de viajar por el tiempo es que después tienes que asumir

que toda esa gente encantadora que ves...

lleva un montón de tiempo muerta.

¿Por qué me cuenta esto?

Me ha dicho que era secreto de Estado.

Sí, justo antes de que se partiera la caja de la risa.

Cómo iba a imaginar esto.

Voy a serle sincero.

Le enseño esto para que se dé cuenta que está jugando con fuego.

Nadie puede revelar este secreto.

¿Mi vida corre peligro?

Le aseguro que sí.

Digamos que el tema de los refugiados es... materia sensible.

Se quedará aquí hasta que pase el chaparrón.

Y nada de declaraciones en televisión, ¿de acuerdo?

¿Por qué hace todo esto?

Porque yo protejo a los míos y a su gente.

Y ahora, vamos a ver a los refugiados. Sígame.

-No me lo puedo creer. -Sí.

Le aseguro que he tenido muchas experiencias

desde que dirijo el Ministerio,

pero es la primera vez que me ocurre una cosa así.

¿Qué van a hacer con ellos?

De momento, cuidarlos. Pero tendrán que volver a su época.

pero creo que no tuvieron un final feliz.

No, no, no lo tuvieron.

Pero para eso estamos trabajando.

Perdón.

(MEGAFONÍA) "...se hará en el hospital de campaña...".

Sí, voy para allá inmediatamente.

Con permiso.

¿Con qué permiso ha viajado Velázquez con ustedes?

Ha sido culpa mía. No, mía.

Ya...

Bueno, díganme, ¿cómo les ha ido con Felipe III?

Bien, hay una noticia buena y otra mala.

La buena es que su padre no le dijo que se podía viajar al futuro.

Menos mal. ¿Ningún rey del pasado

sabe que ellos podrían viajar hasta el 2017?

No. ¿Se imagina a todos viniendo y reclamando sus derechos? No.

Solo lo saben los presidentes de Gobierno y los jefes de Estado

desde avanzado el XIX.

A partir de ahí, la tarea es tan grande

que necesitamos toda su colaboración.

Y ahora, dígame.

¿Cuál es la mala noticia? -Felipe III no cede.

Se niega a proteger a los refugiados.

Si los moriscos vuelven, los enviamos a una muerte segura.

Pasa el tiempo y las cosas no cambian.

Mucha declaración humanitaria,

pero a la hora de la verdad, nada de nada.

¿Cuándo se darán cuenta los gobernantes

que su labor esencial es velar por sus gobernados?

Sean de la religión e ideología que sean.

Les iba a decir que quizá valía la pena insistirle a Felipe III,

pero yendo con Velázquez, me imagino que ya lo habrán hecho.

Es usted el campeón de la insistencia.

¿No me estará llamando coñazo, como dicen en estos tiempos?

Oh, no, por Dios.

Testarudo, muy testarudo. -¿Yo?

Esta es la fama que tengo.

De todas formas, no es buen momento para insistir.

Su hijo, el futuro rey Felipe IV,

está enfermo y toda la corte está paralizada.

Vaya paradoja...

Felipe III también sufrió de fuertes fiebres

cuando tenía cuatro años. -La misma edad de su hijo ahora.

Sí, y no conozco mayor muestra de desagradecimiento.

¿Por qué? -Felipe III acabará

expulsando a los moriscos,

cuando el médico que le curó de esas fiebres de niño era morisco.

Bendita paradoja...

"El único que hace su voluntad

es el que para hacerla, no necesita valerse de otro".

"De donde se colige que el más apreciable de los bienes

no es la autoridad, sino la libertad".

"El hombre verdaderamente libre solo quiere lo que puede,

y hace lo que le conviene".

Cuando me miras así, soy el hombre más feliz del mundo.

Es lo que se merece el mejor hombre que he conocido.

¿Te acuerdas la primera vez que nos vimos?

Sí, en Quito.

Iba a caballo, pasé por debajo de tu balcón,

tú me tiraste una corona de rosas...

y me golpeó justo en la mitad del pecho.

Y cuando nos presentaron después en el baile de bienvenida me dijiste:

"Señora, si mis soldados tuvieran su puntería,

ya le habríamos ganado la guerra a España".

Tómate esto, por favor, te hará bien.

Gracias.

Te quiero.

¿Por qué me miran así?

Vos me dijisteis que habíais curado a reyes.

Mentí.

Curé a alguien que acabaría siendo rey.

Al rey Felipe III. -Así es.

¡Cállese, Velázquez!

¿Y no lo dijo cuando le expulsaron?

Sí, y no me ha servido de nada.

Mi pueblo tiene que abandonar sus casas, sus pertenencias.

Lo hemos perdido todo.

Incluso nuestro futuro.

Después de salvarle la vida, "si te he visto no me acuerdo".

Menos mal que le llamaban "el Piadoso".

Lo de tener poca memoria nos viene de largo.

-Y dígame, después de todo lo que ha pasado,

si pudiera viajar atrás en el tiempo,

¿le volvería a curar?

Sí. Ante todo, soy médico.

¡Ah!

¿Qué pasa, hija?

Mi hijo, ya viene. -¡Ay!

Ayuda, ayuda.

Ay. ¡Ayuda! ¡Ayuda!

(Silbido)

Sabéis lo que tenéis que hacer.

Os lo ruego, no pongáis vuestra vida en peligro.

Gracias, pero yo decido qué hago con mi vida.

Como gustéis.

¡Ah!

(Ráfagas de disparos)

(Explosión)

(HOMBRE) ¡Dispárenles!

(Gritos, tumulto)

(Cerca, disparos)

Apartaos.

Antes tendrás que matarme, malparido.

¡Vivan los viejos fueros!

Viva tu puta madre.

(Disparo)

"Aprieta, aprieta".

¡Ah!

Ay, menos mal que has venido.

Pero ¿no sería mejor llamar a un médico?

Respira.

Pues como no sea para que nos ayude a ponerle nombre al niño...

Porque ya está aquí. -¡Ah!

¡Aprieta!

¡Aprieta!

Aprieta.

¡Aprieta!

"¡Aprieta!".

¿De qué te ríes, gilipollas?

Porque no quiero matarte, que si no...

Por eso me río, porque no podéis matarme.

Anda, coño, un místico.

Sois vos el que no saldrá vivo de aquí.

¡Por Santiago y por España!

Si lo dices por tus compañeros, olvídate de ellos.

No lo digo por ellos.

Te mataré yo.

(Puerta abriéndose)

Menos mal que no me batí en duelo.

¿No sabéis acabar vos mismo una misión?

No hay duda, es del Ángel Exterminador.

O de los Cuatro Fantásticos.

¡Joder, qué "pesao"!

Ay, qué mono es, por favor. (ANGUSTIAS) Sí.

¿Y cómo se va a llamar?

Said, como su padre.

(ERNESTO) ¿Cómo se encuentra vuestro hijo?

Ningún médico de la corte consigue bajar la fiebre.

que pondría todos los medios a su alcance para salvar su vida.

Estaría en las mejores manos.

¿Y por qué no está aquí?

Soy el rey. ¿De quién se trata?

Solo os pido... que si logra curar al príncipe,

tengáis a bien atender nuestras peticiones.

Sea.

Habib, ¿sois vos?

-Así es majestad.

Ha pasado mucho tiempo.

Vos me salvasteis la vida.

Y lo haría de nuevo si fuera necesario.

¿Podéis salvar a nuestro hijo?

Llévenme a ver al príncipe.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Aguanta, ya estamos aquí.

Todo está arreglado. -Ajá.

Ya le dije que el Ministerio sabe resolver sus problemas.

Los moriscos han vuelto a su época

y hemos conseguido un pacto de silencio con Elena Castillo.

¿La abogada? Sí, exacto.

Y, de paso, le hemos salvado la vida a Simón Bolívar.

Lo nuestro es un no parar.

No sabía que la vida de Bolívar estaba en peligro,

ni tampoco que tuviéramos como misión salvar a extranjeros.

Nuestra misión es cuidar de la historia de España;

y la de usted, darnos más presupuesto.

Lo que prometo lo cumplo.

Creo que este es el principio de una gran amistad.

Pienso lo mismo.

Un placer.

Tenía usted razón, no es de fiar.

¿Y cómo ha llegado a esa conclusión?

Porque no se puede confiar

en alguien que no sabe lo que es "Bonanza"

y que no conoce a Chiquito de la Calzada.

Fue la maldita tisana.

Me hiciste dormir con ella, ¿verdad?

Fue ella quien le salvó la vida.

Poniendo en riesgo la suya. -Eso no importa.

Lo importante es que tú estás bien,

que Colombia sigue teniendo por presidente

a quien luchó por conquistar su libertad.

Muchas gracias por concedernos la custodia de ese malnacido.

Es lo que menos puedo hacer por alguien que se jugó la vida por mí.

Es hora de despedirnos.

Díganme una cosa, señores Pajares y Esteso.

¿Ustedes realmente quiénes son?

¿Mercenarios?

¿Espías?

Somos dos hombres que tenían una misión y la han cumplido.

Los papeles que le trajimos eran una farsa.

Nuestra verdadera misión era evitar su muerte.

¿Y por qué España haría algo así?

Un país con el que he guerreado tanto.

Nos guste o no, cumplimos con nuestro deber.

En mi delirio, los confundí con dos hombres

que me ayudaron a conquistar a mi primera mujer, Teresa del Toro.

Qué tristeza, Dios mío.

-¿Por qué dices eso? Estás vivo.

para que mi patria no se parezca a la vieja España,

y hace lo mismo.

Maltrata a quienes han derramado su sangre por ella.

¿Quién me iba a decir a mí que Santander era un traidor?

Un consejo: confíe en Urdaneta.

Sí, es un hombre de honor.

Los acompaño.

Buen viaje, amigos.

(Off, graznidos de gaviotas)

(Graznidos de gaviotas)

Habib, la reina Margarita ha conseguido que viajéis a Italia.

Tranquilo, estaréis protegidos por el papa

que tanto se opuso a vuestra expulsión.

Os escoltará hasta allí el duque de Maqueda,

como antes hizo con los moriscos de sus propiedades.

Un gran hombre... y un mejor cristiano.

El buen corazón no es propiedad de una sola fe.

No, y la maldad tampoco, Habib; lo sé muy bien.

Es hora de marcharnos, pues.

Tengan cuidado con estos viajes tan extraños que hacen.

Soy hombre de ciencia, y todo esto me parece... magia.

Lo es, Habib, lo es.

Repítamelo otra vez porque no estoy para muchas más sorpresas.

Ese hombre al que detuvieron cuando intentó matar a Bolívar...

Eso, que le pegué tres tiros y como si nada.

Los médicos le extrajeron las balas.

Están... quemadas, como deshechas.

Dicen que no han visto nada igual.

Y las heridas han cicatrizado como por arte de magia.

Pero es como un milagro, ¿no?

Creía que Dios inventó los milagros

para la genta buena y santa, no para los asesinos.

Los médicos le están haciendo análisis.

Han necesitado triplicar la dosis para sedarlo.

Bueno, pues tendremos que interrogarle en algún momento.

Por fin tenemos a alguien del Ángel Exterminador.

No será fácil. No he visto a nadie tan difícil de vencer en mi vida.

Si algo he aprendido durante estos años

es que todo Aquiles tiene su talón.

Este lo tiene bien escondido.

Casi tenemos que llamar a los GEO para reducirlo.

En todo caso, felicidades.

Bolívar tendrá el final que la historia le deparó.

Ya.

Morir dos años más tarde.

¿Merecía la pena tanto esfuerzo?

Y si hubiera sido una semana habría que salvarlo igual.

La historia decía eso y había que conseguirlo.

Por cierto, ¿qué pasó con Santander?

Fue condenado a muerte tras el atentado fallido contra Bolívar.

Pero el Libertador le conmutó la pena con el exilio,

enviándole a Europa.

A su vuelta, envió a Manuela al destierro,

siendo presidente de la República de Nueva Granada.

Hideputa...

Manuela... murió en Perú tras una epidemia de difteria,

a los 58 años.

Y hablando de grandes mujeres...

Angustias, hágala pasar, por favor.

(INTERCOMUNICADOR) "Ahora mismo".

Hola, Alonso.

Ese tipo se parece un poco a Velázquez.

Sí, se le da un aire.

¿No vas a decirme nada?

No sabría por dónde empezar.

Por el principio, quizá.

Buena idea.

Venid conmigo, quiero mostraros algo.

¿Por qué me has traído aquí?

Porque esta es mi época.

Y esa mujer es Blanca,

mi esposa.

No es posible.

Siempre pensé que solo amaría a esa mujer.

Tal vez ahora podáis comprender por qué me enamoré de vos.

Buenos días, Marta.

¿Quién es usted?

Marta Cascajosa es una asesina.

Puede darnos datos muy importantes

para acabar con los Hijos de Padilla.

Déjeme hablar con Marta. Conseguiré que recuerde algo.

Es la persona menos indicada, tiene cuentas pendientes con ella.

Pues entonces... Señor.

¿Qué sucede? -La Verbena de la Paloma.

A esta zarzuela la ha mirado un tuerto.

Menos preñarme, ha pasado de todo.

Yo no viajo en el tiempo, Alonso. El tiempo viaja por mí.

Solo Dios es inmortal.

¿No recuerda nada del accidente?

¿De qué me suenan a mi estos?

Ese de ahí es Galdós y el otro Echegaray.

¿Cómo lo sabes? Cultura general.

¿Esta es la hospitalidad madrileña que tanto pregonan?

Entiéndame. Esta obra puede llevarme a la ruina.

Jamás he tenido un fracaso. ¡Ni uno!

El oficio no es fácil, hijo,

pero tiene sus compensaciones,

si te dedicas a él y no haces tonterías.

No me cuente más penas. -Penas las que tú me das.

¡Susana es usted! ¿Yo?

¿Cómo voy a ser la protagonista si ni siquiera me sé la obra?

Y encima tendré que cantar.

Entré enamorado de una gran actriz

y salgo enamorado de una gran mujer.

Eh... ¡A escena todo el mundo!

No podréis salir de aquí.

Solo deseo que me creáis.

¿Te parece que eres una chica de 16 años?

¿Qué es esto, una broma?

Y un mantón de la China, na, na, te voy a regalar.

(Vítores y aplausos)

  • T3 - Capítulo 31: "Refugiados en el tiempo"

El Ministerio del Tiempo - T3 - Capítulo 31: "Refugiados en el tiempo"

09 oct 2017

Contenido disponible hasta el 09 de noviembre de 2017.

Alonso y Pacino reciben la misión de reencontrarse con Simón Bolívar. Su objetivo: salvarle de la muerte ante un seguro atentado. Pronto descubrirán que el encargado del atentado pertenece a El Ángel Exterminador. Pero, antes, Bolívar les reconocerá de sus tiempos de estudiante en Madrid, con Goya y la Duquesa de Osuna.

Mientras, el Ministerio tiene un grave problema que atender: la llegada de refugiados moriscos al presente, en pleno centro de Madrid. Ernesto y Lola Mendieta intentarán que vuelvan a su época y garantizar su seguridad. Pero Felipe III no lo pondrá nada fácil. El hecho de que Velázquez se les cuele en la misión, tampoco.

ver más sobre "El Ministerio del Tiempo - T3 - Capítulo 31: "Refugiados en el tiempo"" ver menos sobre "El Ministerio del Tiempo - T3 - Capítulo 31: "Refugiados en el tiempo""
Programas completos (32)
Clips

Los últimos 549 programas de El Ministerio del Tiempo

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios