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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T3 - Capítulo 28: Tiempo de censura - ver ahora
Transcripción completa

¡Justicia!

-¡Que venga el médico real!

Un atentado. Alfonso XII está en coma, al borde de la muerte.

Hay que salvar la vida del rey.

La señorita Folch encontrará a gente conocida.

¿Está segura de poder participar en la misión?

(EN CATALÁN)

¡Amelia!

Quiero presentarle a mi tío, Pere Folch.

Tú tío es muy importante para ti. Ni te lo imaginas.

¿Cómo iba a desconfiar de mi criado?

Le recogí en Santiago de Cuba cuando tenía cinco años.

(ERNESTO) El tiempo se reinició

como si el rey nunca hubiera sido herido.

Si el criado no hubiera disparado al rey,

no habríamos averiguado que otros querían matarle.

"Es el alabardero que intentó matar al rey".

¿Qué es esto?

Yo también viajo por el tiempo

por cortesía de los nuevos Hijos de Padilla.

No puede ser. Lola.

Recibí una alarma de 1821.

Un intento de eliminación de un preso anarquista condenado a muerte

llamado Simón Cascajosa Sañudo.

Ese es el apellido de Marta. El condenado a muerte era su padre.

Han puesto una bomba en el sótano del palacio.

La harán detonar en pleno consejo de ministros.

(SALVADOR) "La reclutamos en 1880".

"Esta misión tuvo lugar en 1881".

"Su padre llevará muerto un año".

Necesito elegir entre el Ministerio y mi familia

y voy a elegir a mi familia.

Os echaremos de menos. Y yo a vosotros.

¿Por qué lo has hecho?

¿Por qué?

No podías mirar para otro lado como hace todo el mundo.

Pero, Mario, es un caso de corrupción.

El embajador de Guinea

está cobrando comisiones de empresas británicas.

Y el ministro lo sabe y no piensa cesarle.

¿De verdad?

¿Y te enteras ahora?

Pero tú ¿en qué mundo vives? Si lo sabemos todos.

Han revocado mi nombramiento como cónsul en Roma.

Estaba hecho.

Y tú lo has echado a perder.

Lo siento. Cuando hable tu marido,

tú te callas.

Yo quería una esposa normal,

que me diera hijos,

pero ni siquiera para eso sirves.

(SALVADOR, DISTANTE) Irene.

Sí.

Sí, tenemos que viajar a 1961 para salvar "Viridiana"

y conseguir que Buñuel gane el festival de Cannes para España.

Sé que es difícil para usted viajar a su época.

Si tiene algún problema...

Ningún problema, señor, puede contar conmigo.

("El Ministerio del Tiempo")

Perdonad, pero habéis nombrado a un tal Buñuel.

¿De qué me puede sonar a mí ese nombre?

Pues concretamente

de cuando lo dejó usted K.O. en la residencia de estudiantes.

Ah.

El boxeo es deporte de caballeros, solo se usan los puños.

¿No se puede morder? No.

¿Y arañar? No, claro que no.

¿No se pueden dar cabezazos? Tampoco, Alonso, tampoco.

¿Y a eso lo llaman pelear?

¿Le curtiste el lomo a Buñuel? No, pero fue en buena lid.

Tal vez se acuerde de mí.

No, no lo creo. El Buñuel que va a ver ahora tiene 61 años.

Su vida tras el exilio ha dado mil vueltas.

¿Cómo que exilio? Tuvo que huir de España

después de la guerra civil y regresó en 1960,

convencido por un actor español llamado Francisco Rabal

y por otro de los directores históricos de nuestro cine,

Juan Antonio Bardem.

-Sí, el régimen quería dar una sensación de apertura al mundo.

Y Buñuel quería volver a España, por eso escribió "Viridiana"

junto con otro guionista llamado Julio Alejandro.

¿Y por qué está "Viridiana" en peligro?

Bueno, la junta de censura se reunió,

tal y como cuenta la historia. Todo iba bien.

¿Y bien, caballeros?

Propongo su aprobación. -Lo secundo.

¿De verdad vamos a permitir una infamia como esta?

¿Estamos locos?

Por Dios, Pitaluga, tranquilícese.

Son tiempos de cambio. -Ya.

Y de apertura y de turismo, bla, bla, bla, bla, bla, bla.

Pero es que fuera no nos quieren.

¿No han visto el festival de Eurovisión?

Conchita Bautista lo bordó con el "Estando contigo".

Y quedó novena.

Qué ignominia.

En eso tiene razón. -Pues claro.

Fuera nos desprecian continuamente y aquí estamos nosotros

bajándonos los pantalones para ser como ellos,

con blasfemias como la "Viridiana" esta.

Se tiene que notar que ganamos una guerra.

No lo duden; si tengo que informar al caudillo en persona, lo haré.

Propongo su prohibición.

Lo secundo, propongo su prohibición.

Ambrosio Pitaluga, es nuestra única pista.

¿Qué terrible historia cuenta para ser tan peligrosa?

"Viridiana" cuenta la historia de una novicia que sale del convento

y decide ayudar a los pobres. Eso me gusta.

El cura de mi pueblo nos contaba historias de santos.

Sí, bueno, aquí tienen toda la información necesaria.

Se harán pasar por productores cinematográficos norteamericanos,

socios de un magnate del cine llamado David O'Selznick.

¿Cómo me hago pasar por oceánico si no hablo inglés?

No deben preocuparse.

Sus identidades son las de hijos de exiliados españoles.

Deberán vender una película a las autoridades franquistas,

concretamente a Muñoz Fontán,

director general de cinematografía y teatro de la época.

"La historia más grande jamás contada",

una película bíblica.

Suena bien.

Yo, es que no puedo vender algo que no me creo.

¿Le puedo dar una vuelta a la sinopsis?

Si se da prisa.

Buena suerte en la misión. Muchas gracias.

Gracias.

¿Por qué ha enviado a Irene a esta misión?

Encontrarse con sus viejos fantasmas

la puede hacer fracasar. -Porque conoce

la burocracia de su época mejor que nadie.

Ya.

¿Sabe Pacino...? -¿Que su imprudencia

dejando escapar a Marta nos ha metido en un lío? No.

Pensaría que no hemos atajado el problema por su culpa

y que también por su culpa hemos perdido a Amelia.

Bueno, no pensaría más que lo que es cierto.

Pero eso dificultaría su trabajo.

Y le necesito.

Como también le necesito a usted, Ernesto.

No lo entiendo. -Su experiencia

en el campo de concentración con Lola

hace que se sienta su protector.

Y tiene que dejar de serlo. -Sí, sí, sí, tiene razón.

¿Quiere que le encargue algún trabajo?

No, no, la tengo ocupada.

Lola necesita,

a ver cómo se lo digo,

coger un poco más de músculo.

Casi me ahogas. Debes saber mantener el control.

Tus nervios te derrotan.

¿Qué es eso? ¿Un proverbio oriental?

No, lo dice Sebas, un amigo mío de Usera.

¿Eres española?

Creo que conoces muy poco el siglo XXI.

Pues no lo veo muy claro.

¿Cómo te ha dado tiempo a escribir todo esto?

Me sé la trilogía de memoria

y Angustias me ha ayudado que teclea como un rayo.

Lo importante es que sea cara. Les vendemos que construimos

unos estudios de cine, un proyecto inmobiliario descomunal.

Eso en España abre puertas. Ya ves.

¿A ti qué te pasa?

Salvador ni ha nombrado a Amelia. Aquí se tiene muy poca memoria.

Ninguna. En este ministerio

no hay tiempo para sentimentalismos.

"Rebeca", "Lo que el viento se llevó",

productor del gran Hitchcock.

No saben cómo admiro al señor Selznick.

No se arrepentirá de invertir en España.

Mire a Bronston cómo le va con los Estudios Chamartín.

Los nuestros, señor Fontán, serán seis veces más grandes.

¿Cómo le diría? No, gracias, no fumo.

Más grandes que Cinecittá. Fantástico.

Fantástico.

¿Tienen nombre? Sí.

Euro Hollywood. Ah.

Ah, no, no, ni hablar.

Hispano Hollywood.

Padre, en nombres comerciales la censura no interviene.

Pero en guiones sí y este que quieren ustedes rodar aquí

es un despropósito. A ver, ¿por qué ese tal... Obi Wan Kenobi

tiene que defender a una vieja república?

Son pequeños detallitos.

En lugar de "república" ponemos "movimiento" y ya está.

Sí, pero están esos "jedis". "Jedis".

Bueno, como quiera que se diga, es igual.

¿Por qué tienen que ir tan sucios, tan desharrapados?

Si es que parecen maquis, carajo.

Si Darth Vader pudiera tener acento ruso...

Bueno, lo podemos estudiar, ¿verdad? Acento ruso.

¿Por qué no? El principal problema ahora, señores, es "Viridiana".

La película tiene que proyectarse en el festival de Cannes.

Padre, la publicidad lo es todo. Para que quede clarito.

Si "Viridiana" no va a Francia, "Fresnick" no viene a España.

Selznick. ¿Qué he dicho?

"Fresnick". Yo he acelerado al máximo

los trámites de exportación,

pero en cuestión de censura tengo las manos atadas.

No me miren a mí.

La decisión es del comité.

Y la han prohibido por unanimidad. A ver, padre.

Si usted me autoriza un segundo pase de "Viridiana",

yo saco a los jedis vestidos de cura.

Si además me consigue usted una de esas espadas de luz...

Por supuesto. No, me consigue dos.

¿Dos? Sí.

Quiero regalarle una al arzobispo. Dos, tres espadas,

las que hagan falta. Claro que sí, padre.

Pero el nuevo pase ante la censura debe ser cuanto antes,

si no, no llegamos al festival de Cannes.

Y entonces el señor Selznick no... No, si yo tengo

las espadas de luz no hay ningún problema.

Bueno, aparte de esas escenitas que...

que si el señor Buñuel las eliminara...

(TOSE VIOLENTAMENTE)

Ayudarían mucho.

No se preocupe, padre. Muy bien.

Perdón.

(TOSE, CARRASPEA) El Ministerio nos ha organizado

una reunión con Pitaluga y Buñuel y sus productores

nos esperan en casa de Dominguín a las 18:00.

A ver cómo convencemos a Buñuel para que suprima los planos.

Yo lo veo bien fácil, la verdad. Ya, digo sin partirle la cara.

¿Algún problema, caballero?

Mario.

¿Cómo has sabido que estaba aquí?

Ya sabes que tengo mis amistades.

¿Por qué has vuelto? ¿Para humillarme?

No empecemos otra vez. No me digas...

¿Acaso no habéis entendido a la dama?

¿Quién era ese?

Mi marido.

¿A esto se refería Salvador cuando te preguntó si...?

Sí, a esto.

Veo que tenéis alguna cuenta pendiente.

No te imaginas cuántas, Alonso.

Haced lo que tengáis que hacer. No.

No, tenemos trabajo. No.

Nosotros nos ocupamos con una condición.

¿Cuál? Si nos necesitas, silba.

Pues los señores dirán.

No sé si sabe que hay un segundo pase de...

"Viridiana". De "Viridiana", sí.

Nos han dicho que la película no ha sido de su agrado

y esto nos apena bastante. La opinión

de un hombre de su categoría... Usted.

¿Yo? Usted.

Yo, ¿qué? Es la distinción en persona.

Sí, no puede negarlo, salta a la vista.

Los hombres le envidian y las mujeres le desean, ¿verdad?

Sí, es un hombre que sabe lo que quiere

y se merece solo lo mejor. Y lo mejor lo tengo yo aquí.

Aquí está.

Mire, una estilográfica de postín. Observe qué acabado, ¿eh?

Celuloide, plumín de oro.

Es la marca que usa el señor ministro.

La "number one" entre los notarios.

Pero yo sé lo que está usted pensando.

"¿Qué más quisiera yo? No me lo puedo permitir".

Se equivoca, porque por ser usted le hago un precio de amigo.

¿Qué digo de amigo? De familiar.

No da para mucho el sueldo de censor, ¿verdad?

Pues por las tardes me dedico a hacer ventas a domicilio.

Voy a comisión. Pero ¿cómo?

¿Tiene dos trabajos? No, tengo tres.

¿Agua? No, gracias.

Yo sí, por favor.

También vendo enciclopedias.

Además concurso de vez en cuando en los programas de la radio.

Gané un premio en el programa de Bobby Deglané

por ir vestido de esquimal.

Con eso y con todo no es suficiente para ahorrar.

Mi madre está empeñada en que me compre un piso,

pero a este paso la pobre se va a morir

y yo seguiré compartiendo cuarto de baño en la pensión.

Me han dicho que son ustedes hijos de exiliados.

Eh, sí. Sí, sí.

Mi padre también fue represaliado, ¿saben?

Pero nosotros no pudimos salir.

Así que para limpiar el nombre de la familia

me alisté en la División Azul.

Que dicen que hace frío en Burgos,

pero eso lo dice quien no ha estado en Rusia.

En Rusia te pones a mear

y en vez de chorro te salen estalactitas.

¿Y saben qué conseguí?

Un puesto de ordenanza en el Sindicato Vertical.

Diez años me ha costado llegar hasta aquí,

hasta este puesto de chupatintas ganando dos duros.

(Teléfono)

Pitaluga al aparato.

¿Me puede decir qué está pasando?

Sí, un momentito, por favor.

Si me disculpan.

¿Nos vamos?

Eh, sí. Ah.

Gracias.

Podemos hablar.

"Viridiana" tenía que estar prohibida.

¿Cómo han conseguido un segundo pase?

No lo sé, pero hice lo que me pidieron

y me tiene que pagar igual, ¿eh? -"Si quiere cobrar su dinero,

ya sabe lo que tiene que votar".

Otra vez.

Adelante.

Por fin tenemos buenas noticias.

Es el listado de números con los que habló Pulido,

el asesino del ruso, el que quiso envenenar a los ingleses.

Conseguimos su teléfono después de eliminarle en Valladolid

y hemos podido localizar a uno. -Lucía.

La asistente de la primera Lola. Hay que interrogarla.

He mandado que la traigan al Ministerio.

¿Ocurre algo, Angustias?

Pere Folch ha muerto.

Estaba vigilado día y noche.

No puede haberse suicidado. -No se ha suicidado.

Ha sido muerte natural, un infarto.

¿En qué está pensando?

En que si montamos un circo, nos crecen los enanos.

El ventrílocuo sería tartamudo y el bailarín de claqué, cojo.

No hay ninguna foto mía.

Tú nos dejaste, mejor no recordarte.

Yo entiendo vuestras razones, solo pido que entendáis las mías.

Déjame que te cuente mis razones, a ver qué te parecen.

No podía volver a casarme, no podía darte por muerta.

¿Sabes qué le dijimos a todos?

Que estabas mal de la cabeza y te habíamos metido en un sanatorio.

"Les dijimos".

(MARIO) Claro, Irene,

a tus padres también les has jodido la vida.

No puedo entender que quieras vivir en pecado,

no comprendo... ¿Que me gusten las mujeres?

(MADRE) Mírate en el espejo.

Dios te está castigando.

Llevamos un año sin verte y parece que has envejecido diez.

Habías dejado de beber.

Tranquilo, Alberto, controlo.

No tendrías que estar aquí, Mario. Es tu marido, le he invitado yo.

Un buen marido apoya a su esposa.

Descubrí un caso de corrupción en el ministerio

y quise denunciarlo, pero él no me apoyó.

¿Es cierto? -Está mintiendo, por supuesto.

Vienes aquí a enfangar a los demás.

Para eso hubiera sido mejor que no hubieras vuelto.

No.

He venido a saldar mis cuentas con el pasado,

pero veo que no es posible.

Espera.

Tendríamos que firmar papeles

de nuestra casa, de la casa de campo.

Si no vas a estar aquí, dime adónde te los puedo enviar.

Estaré aquí.

Nos vemos el lunes en el piso.

Ahí estaré esperándote

como he hecho toda la vida.

Desde luego, Pacino, me pides unas cosas...

Tranquilo.

Gracias.

Bien, en cuanto lo tenga, te lo envío.

No, me llamas y me lo cuentas.

Eso, que no se entere nadie, ¿vale?

Eres un cielo.

Venga, hasta luego.

¿Qué tramáis con tanto secreto? Un plan para ganarnos a Pitaluga.

Sabes que hay alguien detrás de todo esto.

Lo tengo tan claro como vos.

Hay una cosa que no entiendo.

¿Por qué me habéis traído hasta aquí?

Hombre, porque hasta las 18:00 tenemos tiempo

y porque este es mi barrio.

Somos como los futbolistas,

todo el día viajando de acá para allá,

pero en realidad no vemos nada.

La verdad, me moría de ganas por venir, ¿eh?

He venido en 2017 y tampoco ha cambiado mucho.

Hay más coches, bueno, y los sueños se han perdido.

Los sueños se han perdido y se han ganado tristezas.

Eso he aprendido viajando por el tiempo.

Dos calles más abajo hay una sala de fiestas

donde se conocieron mis padres, el Copacabana.

Dicen que Antonio Machín era uno de los dueños.

En 2017 es una delegación de Hacienda.

Te cagas. ¿Quién era Antonio Machín?

Un filósofo. Filósofo.

Sí.

Mira.

Ahí está.

¡Hasta luego!

¿El qué?

Mi pasado. Ese soy yo.

¿Vos? Sí.

Ese año os comisteis toda la matanza, ¿no?

Las cosas han cambiado mucho desde entonces.

Hola, Olivia. -Hola, Pepe.

¿Un africano que se llama Pepe?

Creo que deberías salir más del Ministerio.

¿De verdad estamos en Madrid?

Sí, y ahí está la tienda de mi familia.

¿Y qué vendéis?

La pregunta correcta sería qué no vendemos.

Acabaríamos antes.

Pues sí voy a tener que salir más del Ministerio.

O ver series en la televisión,

dicen que con eso se aprende mucho.

Tampoco te creas.

¿No? En las series españolas

no salimos ni amarillos ni negros, por muy españoles que seamos.

Y si salimos, somos ilegales o mafiosos,

así que para eso, mejor no salir.

Sí, yo también.

Discúlpeme.

Es más bonica que Silvia Pinal, don Luis.

Gracias, Paco.

La podía contratar como actriz. -Claro.

¿Actriz? Yo no, no. Pero ¿por qué?

Porque no valgo para eso, se lo aseguro.

Bueno, nunca se sabe. Qué va.

¿Lleva usted mucho tiempo en Hollywood, señorita?

Apenas un año. ¿Y usted, don Luis?

¿Qué ha sentido al volver a España después de tanto tiempo?

He sentido mucho dolor de cabeza, créame.

Bardem me aseguró que sería todo mucho más fácil.

Pero he tenido que rodar con dos guiones distintos.

Uno aprobado y otro clandestino. Claro.

Poco a poco, don Luis. ¿Quién iba a pensar hace unos meses

que iba a rodar en España? Eso es verdad.

No, no, no tendría que haber vuelto.

Cuando pisé España, enseguida me fui a Zaragoza,

a ver a mi madre.

No me reconoció la pobre. Demencia senil.

Esa pena me la voy a llevar ya a la tumba.

Nos hacemos viejos y no hay esperanza.

La buscamos en los recuerdos,

pero los recuerdos son solo el prólogo de una esquela funeraria.

También las ideologías, claro.

Pero ahí tiene, España sigue siendo un cortijo.

Y ahí afuera, en Berlín, está todo preparado para construir un muro.

Un muro que va a separar a personas, amigos, familias.

Vaya mierda de mundo que nos espera.

No podemos tirar la toalla. Hay que seguir luchando.

Sí, claro, por la libertad.

Por la libertad y por el cine. Claro, el cine, el cine, el cine,

pero lo que quiero es estrenar mi "Viridiana" de una puta vez.

Y esa es la diferencia que hay con el lado oscuro.

Ajá. Más o menos se entiende, ¿no?

Sí, se entiende.

Y somos la productora apropiada para ese proyecto.

Bien, bien. UNINCI.

Memorice ese nombre, caballero. UNINCI.

Yo pensaba que usted era torero.

Domingo Dominguín,

director gerente de UNINCI, empresario taurino y torero

como mi hermano, aunque él es mejor que yo.

No, usted toca todos los palos. Bueno, se hace lo que se puede.

Miguelito. ¡Miguelito!

Pacino, voy a llamar por teléfono. Bien.

Pero mira que eres guapo, coño.

Es mi sobrino. Es que sus padres están de viaje en Italia.

Ay, espero que no se haga torero.

Pues tiene cara de cantante. ¿Cantante?

No sé entonces si prefiero que se haga torero.

Vuelvo enseguida. Muy bien.

Será cantante y de los buenos.

"Alatriste".

Sí, así se llama el productor mexicano.

¿Le conoce? Se hizo rico vendiendo muebles, no haciendo películas.

Lo de "Viridiana" es un capricho de su mujer.

Por eso es la protagonista. Al que conozco es otro, sin duda.

¿Y podrán tener los cambios para mañana?

Lo que haga falta. No es la primera vez que lo hacemos.

El padre Gorozarri censuró la última escena,

porque Viridiana y su primo jugaban a las cartas.

Era intolerable sugerir que se liaban.

Parece un hombre muy severo. Sí, lo es.

Pero lo mejor fue el inocente de Muñoz Fontán.

Propuso incluir en la escena a la criada

para evitar suspicacias.

Al parecer eso lo convertía en algo mucho más potable.

Buñuel aceptó de inmediato, claro.

Un "menage à trois".

Un "menage à trois".

Lo que le dolía es que no se le hubiese ocurrido a él.

Ya, pero hay una cosa que no entiendo.

No, tranquilo, amigo. Quitamos los planos irreverentes,

luego los volvemos a incluir y listo.

¿Irreverentes? Sí.

Con la iglesia, como la música religiosa.

Después del festival, la Iglesia nos excomulga.

Si me disculpa.

Tengo que hablar con vos. Bueno, cuidado.

¿Qué pasa?

Me habéis engañado.

Me habéis mentido. "Viridiana" es una blasfemia.

No me dejé la piel en Flandes por defender la religión verdadera

para acabar colaborando con el mismísimo demonio.

Para. Me declaro objetor de conciencia.

¿Sabes lo que es eso? Sí, me lo explicó Julián.

¿Qué le pasa a este?

Oiga, ¿qué le pasa a su amigo?

Parece que iba a pegarle un puñetazo.

Nada, cosas de productores, don Luis.

La verdad es que así, enfurecido, como que me suena de algo.

No sé. Bueno, ¿ha pensado algo

sobre nuestra propuesta? ¿Eh? Ah, sí, sí.

Precisamente quería hablarle de eso.

Verá, a mí este título no me gusta nada.

¿"La guerra de las galaxias"? "La guerra de las galaxias",

no me gusta nada. No, lo llamaremos "La Vía Láctea",

¿Qué le parece? Lo que usted pida.

Perfecto. Entonces quiero a Pepe Isbert para el papel

de maestro Yoda, ¿qué le parece? Ese actor con aquella voz así.

Extraordinario. Y procede del mundo amateur.

Sí, señor.

Claro que sí.

No, no se preocupe, señor.

Se lo digo.

Claro.

No.

Sí.

Sí, gracias, señor.

Salvador se alegra de que todo vaya bien.

Muy bien. Tenemos a Pitaluga, ¿no?

Sí, déjamelo a mí.

Pacino, no le compres una casa, esto no es el "Un, dos, tres".

No, tranquila. Bueno.

¿Qué tal con la familia?

Pues...

Cogí el toro por los cuernos,

pero me he llevado una buena cornada.

Vaya.

(Móvil)

Es el mío. Lo heredé de Amelia.

(Móvil)

Sí, cariño.

¿Cariño?

Sí, es una amiga. Tuve que anular la cita para venir aquí.

Sí. Bueno, te dejo.

Gracias. Sí, mi amor.

"Sí, claro".

¿Tienes lo que te pedí? "Sí".

Muy bien, un segundito.

"Ve diciéndome". A ver,

Valencia-Real Sociedad: 1.

(CARRASPEA)

Español-Elche: 1.

"Okay".

¿Indaucho-Sporting: 1? ¿Coruña-Leonesa: 2?

¿Qué broma es esta? Esta es la solución

para comprarse el piso que desea. ¿Ahora es usted "pitoniso"?

A usted le gustan dos cosas:

el juego y el dinero.

Y mi novia, Maruchi.

Bueno, menos su novia, Maruchi, a la que respeto e incluso venero,

a usted y a mí nos gustan las mismas cosas.

No le sigo. Es bien sencillo.

Si usted acierta 14 con este boleto que yo le doy,

me ayuda a que "Viridiana" pase la censura.

¿Apostamos?

(ERNESTO) No me diga que no reconoce este número.

¿De qué hablaban?

¿Cómo entraron en contacto?

Esta es una detención ilegal.

Usted me amenazó tras la muerte de Lola, ¿no?

Todo lo que pase en el Ministerio a partir de ahora

será culpa suya, Salvador.

Culpa suya.

Se refería a que había vendido el libro de las puertas, ¿verdad?

¿Qué gana con protegerlos, Lucía?

Ayúdenos

y la dejaremos volver a su casa. -¿Ahora me pide ayuda?

¿Qué hizo cuando la ayuda se la pedí yo?

Eran las reglas, y usted lo sabe.

Pero ayudé a Lola.

No sabe cuánto la ayudé.

¿Sabe lo peor de usted?

Es capaz de hacer las mayores maldades

creyendo que está luchando por salvar el mundo.

Se creen que están protegiendo la historia.

Y no es verdad, están protegiendo la injusticia.

La historia no solamente son los reyes y los generales.

La historia son también los que mueren de hambre,

porque nadie se acuerda de ellos,

los que mueren en las guerras

los que yacen enterrados en las cunetas

sin que nadie se acuerde de ellos.

Como tampoco se acuerdan

los que tienen ahora el libro de las puertas.

Otra vez con sus engañifas.

No, no. (CHASQUEA LA LENGUA) Permítame adivinar.

Usted creía que vendía la copia del libro de las puertas

a los Hijos de Padilla.

Revolucionarios, luchadores por la igualdad,

como Lola.

Pues permítame que le diga que uno de sus revolucionarios

vendió la copia del libro al Ángel Exterminador,

una secta secreta

absolutistas, defensores de los antiguos fueros.

Eso es mentira. -Ojalá lo fuera, Lucía.

Pueden torturarme si quieren,

porque no pienso decir nada.

No hablará. -Sí, sí lo hará.

No lo quiere reconocer, pero sabe que no le he mentido.

El problema es que tiene que hablar cuanto antes,

porque no tenemos mucho tiempo. -¿Y tiene algún plan?

Sí.

Pero sé que no le va a gustar, Ernesto.

No me das opción.

Cuando te estés jugando la vida, el enemigo tampoco lo hará.

Gracias por lo de ayer.

La verdad, desde que he llegado no he tenido ni un momento

para estar tranquila, para relajarme.

Mal asunto si no los tienes.

No sé.

Me siento continuamente examinada.

Hay muchos que juzgarán lo que haces,

pero solo un juez es el verdadero: tú mismo.

¿Es de tu amigo el Sebas también? No, es un proverbio oriental.

¿Ocurre algo?

Necesito que me eche una mano en...

en un asunto peliagudo. Claro.

Cuente conmigo para lo que sea.

Buenos días.

No me mire, si no quiere,

pero le aconsejo que responda a mis preguntas.

¿Se encuentra bien?

Pensé... que nunca más volvería a verte.

Lo siento, señora, pero debe de confundirme con alguien.

Esto solo prueba que me gustan los niños.

Puede que no lo creas,

pero eso no cambia la verdad.

Soy tu hija.

Me llamo Lucía.

Y esta niña...

esta niña soy yo.

Saber que iba a interrogar a mi hija

era un dato relevante.

No sabíamos que hubiera relación familiar.

Yo sí.

No que fueran madre e hija, pero...

sí intuía que su vínculo era mucho más intenso

que el meramente profesional.

Su ira contra mí, su llanto...

cuando su madre murió...

¿Yo he muerto?

Sí.

Hace unos meses.

-Como sabe, hace unos años,

su otro yo desertó de este ministerio,

y empezó a colaborar con una empresa norteamericana

que también viajaba por el tiempo.

Pero su método de viaje generaba cáncer, y...

Bueno, de eso murió.

¿Y por qué no me lo ha contado antes?

No hubiera querido decírselo nunca. ¿Por qué lo hace ahora?

La historia de España está a punto de estallar

y este ministerio a punto de derrumbarse.

No sé qué pensaba de usted la Lola Mendieta que conocieron,

pero la que tiene delante ahora piensa que es un hijo de puta.

En eso, las dos opinan lo mismo.

Jugar con las personas tiene su precio.

Lo siento, pero no sé hacerlo mejor.

No quiero hablar con nadie.

Bueno...

pues estaremos en silencio.

Ya lo estuvimos mucho tiempo en aquel campo de concentración.

No lo entiendo.

¿Cómo puede ser mi hija, si podría ser mi abuela?

No es la primera vez que pasa.

La última fue con un republicano llamado Juan,

que tú... bueno, tú, la otra Lola, ya con 43 años,

quiso salvar de la muerte, a espaldas del Ministerio.

Iván.

Hijo mío.

¿Padre?

Sí, soy yo, Juan.

(ERNESTO) "Salvador le ofreció quedarse aquí, en el Ministerio,

pero él eligió volver al 1940",

aun sabiendo que iba a morir.

Lo prefería, con tal de volver a ver a su hijo pequeño.

Por entonces, Lola ya hacía dos años que había desertado.

Nosotros pensábamos que... igual había muerto en acto de servicio.

Salvador la reclutó en 1953, con 33 años.

Diez años más tarde que a mí. Efectivamente.

Lola, tu eres la única persona en la historia de este ministerio

que ha sido reclutada dos veces.

Salvador se ha saltado todas las reglas contigo.

Voy a confesarte una cosa.

Estoy encantado de que estés aquí.

Pero con esa decisión,

Salvador ha abierto la puerta a un tiempo paralelo.

¿Y entonces por qué lo hizo?

Porque...

le dolía tanto

ver que no podía salvar a la Lola de 45 años de su cáncer,

que decidió salvar a la Lola de 23

de todos los males que le pudieran ocurrir.

(BOSTEZA) Cubríos, por Dios.

Uy, lo siento,

pero para viajar por el tiempo no me llevo el batín.

¿Y Pacino?

Pacino está de paseo.

¿Te pasa algo?

Sí.

Me siento engañado.

Tengo que ayudar una película que se ríe de los valores

que he defendido siempre. Ay. Perdona, Alonso.

Hoy no me siento capaz de discutir de valores

con una persona del siglo XVI. Me vuelvo a la cama.

Que para colmo, es domingo.

¿Y qué ocurre los domingos?

Pues que matan a más personas que las bombas.

(Televisión, música)

(TV, HOMBRE) "¡Muy buenas noches, amigos!".

"Mochi, en 'Alta Fidelidad'"... Mochi. Vaya nombre.

(TV, COROS) "'Alta fidelidad'".

"Hola, queridos amigos,

de nuevo ante ustedes con una canción".

"¡Eh, eh, eh!".

"Ha comenzado un programa, que ha nacido para usted".

"Con su 'la, la, lalalá',

pensando en usted, ¡eh!". (COROS) "'Alta fidelidad'".

(TV, MOCHI) "Venimos con la ilusión

de que pasen unos minutos agradables".

"Si los conseguimos, seremos muy dichosos

y les daremos las gracias con esta canción".

"Con su 'la, la, lalalá', para que tengan felicidad, ¡eh!".

"Con su 'la, la, lalalá', para que tengan felicidad".

"Adiós, amigos".

"El programa va a empezar".

"Y les quiero desear... ¡felicidad!".

Madre mía, qué estampa...

"Con su 'la, la, lalalá', para que tengan felicidad".

"Adiós, amigos".

"El programa va a empezar".

"Y les quiero desear... ¡felicidad! ¡Eh!".

(COROS) "'Alta fidelidad'". -"Felicidad".

(COROS) "'Alta fidelidad'". -"Uh, uh, uh".

"Ha comenzado un programa, que ha nacido para usted".

"Con su 'la, la, lalalá', pensando en usted. ¡Eh!".

(MOCHI, TV) "Venimos con la ilusión

de que pasen unos minutos agradables".

"Si los conseguimos, seremos muy dichosos

y les daremos las gracias con esta canción".

"Con su 'la, la, lalalá', para que tengan felicidad. ¡Eh!".

"Con su 'la, la, lalalá', para que tengan felicidad".

"Adiós, amigos".

"El programa va a empezar".

"Y les quiero desear... ¡felicidad! ¡Eh!".

(COROS) "'Alta fidelidad'". -"Felicidad".

(COROS) "'Alta fidelidad'". -"Uh, uh, uh".

(COROS) "'Alta fidelidad'". -"Uh, uh, uh".

"¡El programa está en antena!". (COROS) "'Alta fidelidad'".

(COROS) "'Alta fidelidad'".

Que tengo 14.

Que tengo 14.

¡Que tengo 14!

¡14!

¡Que tengo 14!

(Cine, música)

¿Qué deciden, señores?

Ya... Prefieren que empiece Pitaluga, ¿no?

Caballeros, me tiemblan las piernas.

Me tiemblan las piernas porque acabo de contemplar

la obra cumbre de la cinematografía hispana.

Un glorioso yunque

sobre el que se forja la defensa de nuestra honrada fe.

Luz de las artes,

faro de las costumbres

y viento que oxigena las pervertidas mentes

de aquellos que... -Solo han cambiado dos cosas.

Suficientes.

Propongo su aprobación.

Joder, vaya parto, macho.

Ay, Dios.

La han aprobado.

Qué buena noticia.

He cumplido mi parte. ¿Qué pasa con Selznick?

Vendrá la semana que viene para firmar los contratos.

Perfecto. Gracias. Encantada.

Muchas gracias. A usted.

Gracias.

Bueno, lo hemos conseguido. Ojalá no lo hubiéramos hecho.

¿Todas las guerras en las que participaste y mataste

fueron justas? Justas eran,

pues luchaba por mi rey y mi fe.

Aquí lo has hecho por Salvador y por el Ministerio,

y has ganado la batalla.

¿No le habrás prometido un piso a Pitaluga?

¿Yo? Te conozco, Pacino.

En el Ministerio no hay dinero. Para nada.

Bueno.

Muy bien, pues todo en orden.

Tengo que ir un momento a firmar unos papeles

que necesita mi marido, Mario. ¿Qué tal?

Pues he intentado saldar mis cuentas con el pasado,

pero creo que solo he aprendido una cosa.

¿El qué?

Que las deudas del alma nunca se acaban de pagar.

(PITALUGA) (RÍE)

Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo...

Un mago, es usted un mago.

358 000 pesetas. ¡Fortunón!

Puede comprarse el pisito que quería.

Sí, ya le tengo echado el ojo, en Manoteras.

Va a ser el nuevo barrio de Salamanca, estoy seguro.

Muy bien. Aunque si pudiera

darme resultados de otra quiniela...

No abuse, Pitaluga, no abuse.

Le presento a Maruchi.

Muy guapa. Muy guapa, sí, señor.

Le voy a comprar un vestido que ni Conchita Bautista en Eurovisión.

Y una radio con su efe y con su eme.

Está muy bien, pero me gustaría saber

quién le pagó para que "Viridiana" no pasara en la censura.

(Teléfono)

Concretamente, el tipo que le está llamando ahora.

Si quiere, me voy, pero luego me lo cuenta.

Usted se puede quedar aquí

a merendar, si quiere. Perfecto.

Pitaluga al aparato.

¿Cuándo pensaba llamarme?

Sí, perdón. Es que acabo de llegar.

He hecho todo lo que he podido, pero lamentablemente...

¿Qué ha pasado?

-"Bueno, pues... ha sido aprobada. Ha sido un voto"...

contra dos, porque yo he votado en contra, pero...

En cuanto al dinero...

"¿cómo podemos hacer para que...?".

¿Oiga? ¿Oiga?

¿Y bien? ¿Quién era?

Nadie, nadie.

Mire, Pitaluga, hasta ahora he sido muy amable...

pero podría dejar de serlo.

Es que yo no sé quién es. Siempre hemos hablado por teléfono.

Para hacerme un pago, me metía un sobre con dinero en el buzón.

Pero eso se acabó. Le juro que se acabó ya.

(Marcación en teléfono)

Pitaluga ha fallado. Hay que activar el plan B.

No.

Pitaluga es un pobre hombre que ni merece gastar una bala con él.

Maldito Ministerio...

¿De verdad espera que le dé las gracias?

Cumplí mi palabra.

Lola sigue viva.

Mi madre me hablaba mucho de usted.

Nada bueno, supongo...

Se equivoca. Le tenía mucho aprecio.

De hecho, me hizo prometerle antes de morir

que le devolvería la copia del libro de las puertas.

¿Y por qué no cumplió su promesa?

Porque a mí no me engaña, como la engañó a ella.

De hecho, se la vendí a un tipo que...

que hablaba de cambiar la historia, de hacer justicia.

Los Hijos de Padilla, los nuevos comuneros.

Sí.

¿Es verdad lo que me dijo?

Claro. Uno de ellos le vendió la información al Ángel Exterminador.

Ahora los dos viajan por el tiempo.

Y ahora nos enfrentamos a una más que posible guerra civil

a lo largo de todos los tiempos.

Dígame, ¿aún conserva íntegra la lista de las puertas?

Sí.

Las necesitamos.

Nosotros tenemos el libro original, pero medio quemado e incompleto.

No podemos luchar contra ellos en inferioridad de condiciones.

Se la daré...

a cambio de un favor.

-Usted dirá.

Quiero volver a ver a mi madre.

¡Toma!

Ahí, ahí, ahí. Sin miedo, claro que sí.

Vamos ya.

Con alegría, ahí, ahí.

Caballeros, por "Viridiana" y por don Luis Buñuel.

Claro que sí, por don Luis. Por don Luis.

Alégrate un poquito, anda. No me da la gana.

Ojalá estuviera aquí Irene para celebrarlo.

Eres muy generosa.

Gracias, Mario.

Pues esto ya está. Se acabó.

No. No, ahí te equivocas. Esto no ha hecho más que empezar.

Sagrario, por favor.

(CHISTA)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

Ya pueden pasar.

¿Qué pasa, Mario? ¿Qué haces?

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

Dime. "Mario, ¿qué pasa?".

¿Quiénes son estos tíos? ¿Eh? Son buena gente.

"Trabajan en el sanatorio,

donde te curarán para que vuelvas pronto a casa".

Yo no estoy enferma. ¡Cabrón!

¿Irene?

Mierda.

¡Suéltame!

"¡Suéltame!".

¡Suéltame! ¡Suéltame!

Pínchela. ¡Suéltame! ¡No!

¡Por favor, no! ¡Ah! ¡Ah!

¡Irene!

Has venido aquí para nada.

He conseguido que se deniegue la salida de España de...

¿"Viridiana"? ¿Es así como se llama la bazofia...

..."de Buñuel?".

"Sáquenla por la puerta de atrás".

¡Irene!

"¡Irene!".

"¡Irene!". ¿Quién es?

El que te va a reventar la cabeza a hostias,

"hijo de la gran puta". Trasto del demonio.

Mierda. Mierda.

Señores, traigo malas noticias.

Pues... nosotros no las tenemos mejores.

-Han robado de UNINCI nuestra copia de "Viridiana".

Queda la copia que vieron los censores.

-Claro, pero sin la cena,

que la cortamos para colarla a los censores.

Ya, y luego colocarla otra vez y mofarse de la Iglesia.

Evidentemente, caballero.

Sin esos planos, sin el crucifijo,

sin todo eso,

mi obra pierde toda su razón de ser.

-¿Y cuál es problema que venía usted a contarnos?

Han denegado la salida de la película de España,

entre otras cosas.

(BUÑUEL) Que no tenga permiso de exportación no es lo más grave.

El problema es que no tenemos la película

que yo he rodado verdaderamente, la película que yo quiero.

¡Mi "Viridiana", joder!

Porque faltan esos planos.

Faltan esos planos y sobran idiotas en este país.

Podemos volver a rodarlos. Ah, ¿sí?

¿Y qué hago, los pinto?

-Muy bien lo de volver a rodar y todo eso, pero...

¿quién paga la fiesta?

Hablaré con el Minis...

Puedo hablar con el señor Selznick

para que aporte el dinero extra que necesiten.

-No me importan el dinero, me importan los mendigos.

Pero ¿qué mendigos? Don Luis quiso pobres de solemnidad

para la secuencia de la cena, más auténtico.

Sin esos olvidados y feos y desastrados y famélicos...

¡no pienso rodar ni un solo centímetro de película!

Vayan reuniendo al equipo y diríjanse a la casa.

Yo me ocupo de todo lo demás.

Cómo se nota que son productores en Hollywood.

Hay que rescatar a Irene. Claro que hay que rescatarla,

pero hay que cumplir la misión como nos exigiría de estar aquí.

¿Entonces qué hacemos? Toma, llama a Angustias.

Pregúntale el nombre del marido, de los padres...

también por ingresos en psiquiátricos esta mañana.

Todo. ¿Y vos qué vais a hacer?

Yo voy a buscar a gente desastrada y famélica.

¿Qué haces aquí que no estás en el colegio?

¿Qué estás, haciendo novillos? -Me han expulsado una semana.

El padre Emeterio me ha pillado

con una revista un poco fuertecilla.

Hostia, es verdad, la revista.

Lo peor es que me la ha confiscado.

Me costó cinco duros en el Rastro. -La paga de un mes...

¿Quiere un melón?

No, no. Quiero ver a los tíos...

a los tíos que llevan el quiosco.

¿Al tío Liborio? -Sí.

Espero que llegue pronto,

porque como mi padre se entere de que estoy aquí, me mata.

Que tiene una pistola.

Eh, que es policía.

Que ya le molesta que mis tíos vendan melones,

que ya se lo dice a mi madre,

que les busca un trabajo en la Barreiros, en Villaverde.

Pero ellos están que no cagan con sus melones.

Así que... te gustan las revistas guarras, ¿no?

Prefiero chicas de verdad, pero no me hacen ni puto caso.

No digas tacos, coño.

Y no te desanimes,

que eres muy joven para pensar en chicas de verdad.

Eso lo dice usted, que tiene pinta de ligar un montón.

Pero yo, como estoy hecho un gordaco, "na de na".

Que no es que coma mucho, ¿eh? Que es el metabolismo.

Bueno, que te comes cada cuña de chocolate que tiembla el misterio.

Mira, te voy a dar dos consejos.

Uno, nunca, ¿me oyes?, nunca te engañes a ti mismo;

y dos, respecto a lo de las chicas...

Por mucho que te guste una, que no se entere.

Tú a lo tuyo, que ya vendrá. -¿Y si no viene?

¿Sandrita? Vendrá, ya te digo yo que vendrá.

¿Cómo lo sabe?

¿Qué pasa, Jesús? ¿Qué quiere este hombre?

Muy buenas.

¿Les interesaría salir en una película?

Bueno, ustedes y algunos amigos del Cine Club.

Si es con Marisol o Joselito, pues sí.

Más o menos.

Esto es una locura.

No sé ni cómo tratarte ni como hablarte.

Míranos.

No creo que sea buena idea que volvamos a vernos, Lucía...

Eso es lo mismo te dije yo a ti cuando volviste a mi vida.

Pero al final, te perdoné.

Cuando me pariste...

Yo no te he parido.

Está bien, tienes razón, perdona. Todo esto es una locura.

Pero no quiero perderte.

La vida te da... nos da una segunda oportunidad.

Aprovechémosla.

Yo ya lo hago.

O al menos lo intento.

¿Volviendo a cometer los mismos errores?

Yo todavía no he cometido ninguno. Mi vida es mi vida.

(CINE, HOMBRE) "¡La gallina!".

(MUJER) "¡Vamos, estaos quietos! Tú no te muevas".

¡Corten!

Es buena. A positivar.

Está localizada Irene. Se ocupa Ernesto.

Me quedo con las ganas de pegarle una hostia al cabrón ese.

Ah, no siempre se consigue lo que uno quiere.

Miradme a mí, ayudando a salvar una película

que quemaría en la hoguera. Ya, con esto, usted acaba.

¿Qué vamos a hacer sin el permiso de exportación?

Eh... Bueno, siempre hay que tener un plan B.

Sí. La película la sacarán una de mis cuadrillas,

la del maestro Pedrés.

Viajarán esta noche rumbo a Lunel, en Francia.

Pero ¿unos toreros? Sí, pero de toda confianza.

Perdone, pero yo ya no me fío ni de mi padre.

Nosotros también vamos.

Bueno, como quieran. -Ya, bueno, pero entonces,

habrá que avisar a la cuadrilla. Por favor.

Si nos disculpan... Sí, claro. Gracias.

Voy a llevar a mis tíos a Usera. Muy bien.

Eh... Ustedes dos, por favor, vengan conmigo. Gracias.

Parece que no le gusta mucho mi película.

Soy un hombre de profundas convicciones religiosas.

Sí, sí, yo también, de misa todos los domingos.

Pero solo hasta los 14 años. ¿Qué sucedió?

Pues que no podía comprender cómo el Todopoderoso

podía tolerar el sufrimiento humano.

Aunque para ser sincero, no es por eso que soy irreverente.

¿Por qué lo sois?

Verá, ofendo a la Iglesia solo porque se me prohíbe hacerlo.

Solo por eso.

Yo solo deseo ser libre

y que el resto del mundo también lo sea.

Esa es mi lucha.

Pero... ¿tan importante es para vos la libertad?

Mi querido amigo, la libertad es lo más importante.

Aunque a veces nos duela.

Usted...

No sé, usted me recuerda a alguien.

Lo dudo. ¿Seguro?

(Puerta abriéndose)

¿Qué hace usted aquí, padre?

Soy católico. No podré entender jamás cómo eres.

Solo de imaginarte con otra mujer...

¿Ha venido a regañarme otra vez? No, he venido a sacarte.

Tenías razón.

Hiciste lo correcto al intentar destapar la corrupción.

Y tu marido miró hacia otro sitio. ¿Y usted cómo lo sabe?

Un general siempre tiene sus contactos.

Eres mi hija,

y buscas la justicia, con eso me vale.

Jamás seremos una familia feliz.

Pero quiero que cuando me muera y me recuerdes,

te acuerdes de este momento.

Por favor, ¿Irene Larra?

Gracias.

¿Tú qué haces aquí, Ernesto?

Ver a una hija con su padre.

Todavía no nos has dicho por qué vas así vestido, compañero.

Yo es que pensaba que íbamos directamente a la plaza.

Habrá que buscaros un apodo taurino.

¿Vale el Niño de los Melones?

Perfecto. Pues muy bien.

¿Y tú?

Yo me llamo Alonso de Entrerríos.

Hombre, no. Se refiere a tu apodo, a tu mote.

Por ejemplo él es Pedrés, él es Gitanillo Chico

y aquel es Carnicerito de Úbeda. ¿Tú cómo te llamas?

Eh...

Yo soy el Tercio... el Tercierito...

el Tercierito de Flandes. Muy bien.

Enhorabuena.

Gracias a ustedes, "Viridiana" ganó el Festival de Cannes.

Gracias, señor. La verdad, es una lástima

que los españoles no pudiéramos disfrutar de ella hasta 1977.

Ya, y que hasta 1982 no se reconociera como película española.

Hasta entonces, fue considerada mexicana,

por el otro productor, el tal ¿Alatriste?

Alatriste, sí. ¿Mexicana?

Una cosa es que no me guste la película,

pero de ahí a no decir que sea española, no me parece bien.

No, y lo peor es que al final, la productora de Dominguín y Bardem

tuvo que cerrar,

harta de que el Régimen los expedientara una y otra vez.

Ser independiente nunca ha estado bien visto en este país.

Ni el respeto por los creadores tampoco.

Al final, de las famosas tres bes, Berlanga, Bardem y Buñuel,

los dos últimos jamás recibieron el homenaje que merecían.

¿Y se sabe qué fue de Muñoz-Fontán y de Pitaluga?

Tras su estreno en Cannes,

la Iglesia dijo que la película era un insulto hacia ellos.

El Régimen cerró filas y los dos fueron destituidos de sus cargos.

Me han destituido.

Vuelvo a ser un humilde funcionario.

¿Y usted? -Estoy en la calle.

Cambian al comité censor. -Vaya por Dios, lo siento.

No, no se preocupe, todavía tengo dos empleos.

Y un piso en Manoteras. Por fin podré casarme.

¡Enhorabuena! Me alegro mucho por usted.

Señor Fontán. -Sí, dígame.

¿Tiene usted hijos? -Sí, sí, cuatro.

¡Ah! Entonces la suerte acaba de llamar a su puerta.

Le presento la enciclopedia Vítori.

15 lujosos tomos encuadernados en piel.

El compendio del saber y la ciencia

al alcance de usted y los suyos. -Ya.

Deje que le hable de las cómodas facilidades de pago.

Por cierto... que a Pitaluga le tocara una quiniela de 14,

justo en el tiempo en que ustedes estaban por allí,

¿es mera coincidencia?

Por supuesto, señor, pura coincidencia.

¿Sabemos dónde está Pacino?

Ajá. Sí, me ha pedido dos días libres y se los he dado.

Tómenselos ustedes también: se lo merecen.

Vamos, ¿qué esperan? A vacacionar.

Ah.

Ay...

1961...

Qué tiempos.

Tengo millares de estrellas y tengo la luna y el sol,

y la luz de tu mirada,

y la luz de tu mirada dentro de mi corazón.

Tengo las nubes del cielo y tengo las olas del mar,

y si tengo tu cariño,

y si tengo tu cariño, ya no quiero nada más.

Estando contigo, contigo, contigo,

de pronto me siento feliz.

Y cuando te miro, te miro, te miro,

me olvido del mundo y de mí.

¡Qué maravilloso es quererte así!

Estando contigo, contigo, contigo, me siento feliz.

Cuando amanece nevando, no siento la falta del sol,

y los copos de la nieve,

y los copos de la nieve me parecen de color.

Cuando la tarde termina y todo se empieza a nublar,

mi camino se ilumina,

mi camino se ilumina si me vuelves a mirar.

Estando contigo, contigo, contigo...

¿Y a eso lo llaman pelear?

¡Ah!

¡Era él!

(SALVADOR) Guerrero y Aguilar naufragaron en el Yucatán

unos años antes, en 1511.

Fueron apresados por los mallas y retenidos como esclavos.

Soy Gonzalo Guerrero.

Y a partir de ahora, me recordaréis siempre.

¡Ah! ¡Ah!

Pocas misiones me han hecho tanta ilusión como esta.

Mi abuelo fue a las Indias en aquella época.

(GRITA EN OTRO IDIOMA)

¡Exterminad a estas bestias!

Tienen 24 horas para entregarnos a Pere Folch.

"Si no, uno de sus seres queridos morirá".

¡Tendría que estar escuchando a Rosendo!

¡No aquí, rodeado de tíos con taparrabos,

que encima me quieren comer! ¡Joder!

Lo saben todo de nosotros, de nuestras familias,

de nuestro pasado.

¿Puedo comerme los cacahuetes? -Claro que puedes.

Los síntomas son los propios de alergia al cacahuete.

¿Cómo va a comerlos, sabiendo que es alérgico? No los toma.

Antes dijisteis que os habían hablado de mí.

¿Qué os dijeron? Que erais valiente,

osado,

"audaz"...

Y muy intrépido.

Cuando sea mayor, quiero ser un soldado como él.

Ahora que por fin encuentro...

unos padres...

  • T3 - Capítulo 28: Tiempo de censura

El Ministerio del Tiempo - T3 - Capítulo 28: Tiempo de censura

18 sep 2017

Contenido disponible hasta el 23 de octubre de 2017.

La película 'Viridiana', pese a que la Historia dice lo contrario, no ha pasado la censura. Por lo tanto, no podrá competir en el Festival de Cannes y ganarlo, algo que fue esencial para la Historia de la cultura española. Pacino, Alonso e Irene viajan a 1961 para ayudar a Buñuel y a los productores a burlar la censura de las autoridades y enviar una copia de la película a Francia. Para ello, se harán pasar por productores americanos que quieren rodar una película en España.

Para Irene Larra, viajar a 1961 (apenas un año después de su huida e ingreso en el Ministerio), supone encontrarse con todo su pasado de golpe. Para Pacino, volver a su infancia. Y para Alonso, acometer una misión que va contra sus principios religiosos.

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