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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 2: Tiempo de Gloria - Ver ahora reproducir video 01h 10 min
Transcripción completa

(Graznidos de gaviotas)

(HOMBRE) ¡A formar!

Vamos.

(HABLAN EN PORTUGUÉS)

Rocamora.

¡Rocamora!

¡Rocamora! -¿Qué?

¿Esta es la lista definitiva del San Juan?

Perdona un momento.

¡Silencio!

¡Silencio!

¿Esta es la lista definitiva del San Juan?

Sí, tripulación del galeón y soldadesca.

¿Hay algún problema?

Eh... No.

Nada, nada, nada. Voy a archivar esto, ¿eh?

(Ladridos y relinchos)

Vamos, vamos, vamos. Vamos, vamos.

(Móvil)

(Móvil)

-Mierda.

Julián, cógelo, que no encuentro mi cartera.

Joder, siempre estás igual, Maite.

(TOSE)

Sí.

¿Quién es?

¿Quién es? Debe de ser tu amante.

No quiere hablar conmigo.

¿Quién es?

Ah, nadie.

Eres un pesado, ¿lo sabes?

Hasta luego, morenita.

¿Quién era? No sé. No ha dicho ni pío.

Se habrán equivocado. Hombre, si se equivoca,

o cuelga o pide perdón. No está un rato al teléfono.

No le des más vueltas. Anda, dame la cartera.

Dame un beso, un besito.

Y una mierda. Para que me pegues la gripe.

Te llama un desconocido, me niegas un beso...

Esto pinta muy mal, morenita.

(LANZA UN BESO)

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

Estoy a gusto en esta época, pero la jubilación se me quedará en nada.

¿Y qué piensas hacer, volver a 1900?

A la fuerza ahorcan.

Para estar en 2015 pasando calamidades,

en mi tiempo me cunde más.

Ya se dice: "Cualquier tiempo pasado fue mejor".

-Eso no es verdad, te lo aseguro.

Ya lo cojo yo.

¿Quieres pastas? -No, gracias.

¿Qué pasa?

Lope de Vega no va en el San Juan.

¿Y eso qué quiere decir?

Que va a morir antes de lo que dicen los libros.

¿La habéis vuelto a llamar? ¿Y qué pasa?

Una vez, vale, pero por costumbre...

Ni una vez ni ciento.

Tomamos una decisión

y asumiremos las consecuencias. Bueno.

Tu opción era esto o la horca, así que no te las des de héroe.

Renuncié a ver a mi mujer y no he vuelto a verla.

Pero está viva.

Mi mujer está tan muerta como la vuestra.

Como sus padres.

¿Acaso pensáis que viven eternamente?

Están todos muertos y enterrados.

No lo había pensado nunca.

(Pasos acercándose)

(ERNESTO) ¿Algún problema?

Ninguno.

El jefe quiere veros.

¿Qué saben ustedes de Lope de Vega?

No, usted no tiene por qué saberlo porque es posterior a su época.

¿Y usted?

Eh... Que fue un escritor.

Cada vez vienen peor. Verás los próximos, para morirse.

¿Y la Armada Invencible le suena?

Ajá. Básicamente que fue un desastre del 15

y lo de... ¿Cómo era?

"No mandé a mis barcos a luchar contra los elementos".

Oiga, no me preguntaron por mis estudios cuando me trajeron.

No, para eso afortunadamente está la señorita Folch.

Dios, ¿queréis contarme de qué va la historia de una vez?

Lope de Vega fue uno de los principales autores de España

y la Armada Invencible un intento de invadir Inglaterra que fracasó.

¿Cuándo ocurrió eso? Con tu rey Felipe II,

17 años después de tu marcha.

Así que de no aceptar la oferta del Ministerio,

estaría en la Armada Invencible. No, estarías ahorcado.

Bien, como la señorita Folch sabrá, Lope se enroló en la Armada.

No se sabe con seguridad.

Sí, ya lo creo que se sabe. Querida, olvidas dónde estás.

Hemos hablado por Skype con nuestro hombre en Valencia

y nos ha confirmado su partida. ¿Se conectan por Skype?

Pero ¿qué es "por 'escai'"?

Bueno, luego se lo explica Julián.

El caso es que enrolarse fue la condición

que puso la familia de su mujer para que se casaran.

Qué exageración. Dado que la raptó anteriormente,

quizá pusieron esa condición pensando que no volvería.

¿La raptó?

El Lope era un figura. Sí, efectivamente.

¿Ve lo que se pierde por no leer a nuestros clásicos?

-Lope se embarcó en un galeón

que contó con un piloto conocedor de las costas británicas.

Pudo volver sin demasiados problemas.

¿Entonces? Hemos recibido un fax desde Lisboa

con la lista de la tripulación del San Juan.

Lope no está en ella. ¿En Lisboa?

¿No está fuera de nuestro alcance? Era de la corona española.

Es territorio ministerial.

Deben ir a Lisboa a 1588, averiguar en qué barco se ha enrolado Lope,

impedir que zarpe en él y meterlo en el San Juan

o en cualquiera de los barcos que no se hundieron, que fueron pocos.

Piensen que apenas tenía 26 años

y toda su obra por escribir. Sí.

El Siglo de Oro tuvo a Calderón, Cervantes y Lope.

Sin uno de ellos... No pasaría de siglo de plata.

No te alistarás en la Armada, tú que eres tan patriota...

Intento evitar estar en un barco. Odio que mis pies no pisen tierra.

Pues de volar ni hablamos. ¿Volar como los pájaros?

Jamás de los jamases. Nunca digas nunca jamás.

El funcionario que los recibirá se llama Gil Pérez.

Él los pondrá al día.

Es la hora. Llegan tarde.

Hay 20.000 soldados en la ciudad probablemente borrachos,

así que ten cuidado, nena. Tranquila.

¿Usted no se cambia de ropa? Solo son 17 años.

Se vestirá de manera similar.

Bien, esta es la puerta.

Venga.

-Cuidado esos gorrinos.

Colocadlos bien en la bodega.

(Voces de hombres cercanas)

(Ruidos, objetos descargándose)

-Ahí va la carga.

-Subidla a babor. -Subid aquí la carga.

Estamos en un barco.

Es un maldito barco.

Con lo valiente que eres para todo lo demás...

¿Queréis parar? Tranquilo, que no pasa nada.

¿Que no pasa nada? Como se haga un boquete y caigáis al mar

no seré yo quien os salve. No te gusta nada el agua, ¿eh?

Ahora entiendo ciertas cosas.

¿Qué insinuáis? Nada, nada.

¡Eleva la cangreja!

Mirad.

¿Qué pasa? ¿No habéis visto nunca un puerto?

(Graznidos de gaviotas)

(MARINEROS) (HABLAN ENTRE ELLOS)

-Tranquilo. Soy funcionario del Ministerio.

Gil Pérez, supongo.

¿Y vos sois...

Amelia Folch? Sí.

Encantado de conocerlos. Pues yo no estoy tan encantado.

Nadie nos advirtió que la puerta estaba en un barco.

Ah, es muy conveniente.

Puedo mover la puerta a cualquier puerto español que me plazca,

incluso a las Indias;

y os aseguro que hay puertas del tiempo

en lugares mucho peores que este.

Pero debemos apresurarnos.

La Armada empieza a zarpar mañana al alba.

¿Mañana? ¿Y no nos lo podían haber dicho antes?

Yo mismo me acabo de enterar.

Las listas nos llegan a última hora, justo para aprovisionar los pagos.

Ni siquiera sé en qué barco va Lope.

Solo sé que no va en el San Juan.

Además, ¿qué clase de españoles seríamos

si no fuésemos capaces de hacer el trabajo a última hora?

¿Adónde vamos? Al despacho de la Armada.

Dispongo de un pequeño cuarto donde cotejar las listas de embarque.

Yo conozco la ciudad y conozco a los soldados.

Averiguaré más tomando unos vinos que mirando legajos.

Nos vemos en el despacho.

Mi primer viaje con Maite fue aquí, a Lisboa.

Y no reconozco nada.

Dentro de siglo y medio un terremoto barrerá esta ciudad.

No existe ni en tu mundo ni el mío.

Jamás hubiera soñado poder ver esto con mis propios ojos.

(Truenos)

El Siglo de Oro necesita un excel. ¿Un qué?

Nada, cosas mías.

Oiga, ¿no se hacen un lío con todo esto?

Pues sí, pero hay un truco que nunca falla.

¿Cuál? No agobiarse.

Aquí está, ajá.

La buena nueva es que el San Juan es de los últimos en zarpar.

Sale en dos días.

Necesitamos encontrar a Lope y reubicarlo,

aunque parta con un hombre de más. Eso si lo encontramos.

Bingo.

Félix Lope de Vega, natural de Madrid,

residente en Valencia. ¿Navío?

San Esteban.

También es un galeón.

Y es de los primeros en salir, mañana a primera hora.

No, si para qué iba a salir más tarde.

No nos volvamos locos.

Veamos qué sucede con el San Esteban.

Quizá regrese a España sin muchos daños.

A ver, yo sé que es una pregunta extraña en 1588,

pero ¿dispone vuestra merced de un ordenador personal?

Vive Dios que dispongo.

Y conexión a Internet, la llamada red de redes.

(Truenos)

(Golpes en la puerta)

(Puerta abriéndose y cerrándose)

¿Has averiguado algo?

Hay un par de tabernas donde se reúnen los soldados españoles.

Una es la Taberna del Gallego, así la llaman,

y la otra la Fonda del Puerto. Mierda.

El San Esteban, el barco de Lope,

encallará en las costas de Irlanda.

Los supervivientes serán ejecutados por los ingleses.

¿Quieres decir que todos los que están en esta lista van a morir?

No se salva ni el apuntador.

Menos Lope, si lo encontramos esta noche.

Espero que los méritos de ese tal Lope sean muchos

para salvarlo y dejar que mueran los demás.

No puede ser. ¿Qué pasa?

Alonso, en esta lista estás tú.

(Puerta abriéndose)

¿Qué hay, Angustias? ¿Está el jefe? -Sí, pero está reunido

con un tal marqués de la Ensaimada. -Ensenada, Angustias,

marqués de la Ensenada. -Ese,

uno con chambergo y una capa más larga que una sotana.

¿Es urgente? -No, no, no. Puede esperar.

(ANGUSTIAS) (SE SUENA LA NARIZ)

¿Le pasa algo, Angustias? -No.

He debido de coger frío esta noche.

Ajá. Ya.

¿Sigue pensando en volver a vivir en 1900?

Por el tema de los recortes, ya sabe.

Aún me lo estoy pensando.

Pues si vuelve tenga mucho cuidado con los catarros, ¿eh?

En cuestión de enfermedades

el pasado nunca es mejor, se lo aseguro.

Lo que ahora se cura con una pastilla, entonces...

la podía llevar a la tumba, ya me entiende.

Pero es mi época.

Usted no debió de ser muy feliz en la suya, ¿verdad?

No.

No mucho.

¿Y usted?

Hubo de todo, como en botica.

(SALVADOR) ¡Que no me dé más la murga!

El Motín de Esquilache se queda como está.

Fue un motín contra Carlos III por prohibir vestir embozado por...

cuestiones de seguridad ciudadana, ya sabe.

Ahora entiendo la vestimenta.

-Ande, váyase, váyase, que no quiero volver a oír hablar del tema.

-Buenos días, marqués.

Lo serán para usted.

Nunca debimos reclutar aristócratas para el Ministerio.

Es que no piensan más que en sí mismos.

Pase.

Y usted cuídese el catarro.

-Sin azúcar, ¿verdad, Ernesto? -A Angustias le pasa algo.

Sí, que está acatarrada.

Sí, eso dice. -Eso dice

y lleva gastado en clínex la mitad del presupuesto del Ministerio.

¿Por qué siempre tan desconfiado, Ernesto?

Bueno, es una de mis funciones.

Solo cuando merece la pena.

¿Qué apostamos a que Angustias dice la verdad?

Salvador, te recuerdo que ya llevamos unas cuantas apuestas

que siempre gano yo. -Sí, pero...

esta vez estoy seguro de ganar. ¿Van 100 euros?

100 euros. -Vale.

(CARRASPEA) ¿Hay noticias de la patrulla?

Sí, y no son buenas.

Amelia me ha comunicado que Lope embarca en el San Esteban.

Y eso significa que... -Que es hombre muerto.

¿Y le ha dicho Amelia algo más?

No, por lo demás todo parece correcto.

Entonces hemos llegado a tiempo, no son tan malas noticias.

Aunque hay algo que no... que no se me va de la cabeza.

¿Cómo es posible que Lope de Vega no esté en las listas del San Juan

y sí en las de un barco que se va a hundir?

Eso significaría que quien lo cambió de lista

sabe qué barco se salva y cuál no. -Sí.

Pero después de lo del Empecinado puedo creerme cualquier cosa.

Dígame, ¿se ha detectado algún viajero del tiempo ajeno a 1588?

No. Y como sabe bien, si hay alguna información

que el Ministerio maneja bien es con la época de Felipe II.

Sí, esa fue una época dorada del Ministerio.

Y quizá la única.

¿Algún problema?

¿Ha oído hablar del efecto mariposa?

El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo.

Sí, es una de las teorías del caos. -Y del azar y de la casualidad,

los enemigos más peligrosos del Ministerio.

Si el enemigo es una persona, tiene cara y ojos

y se lo puede reconocer y hasta perseguir.

Pero el azar y la casualidad son invisibles.

Y lo que es peor,

imprevisibles.

Por eso son tan peligrosos.

O sea, ahora tenemos dos problemas, encontrar a Lope

y que no te encuentres a ti mismo. No puedo ser yo.

Si no hubiera aceptado la oferta de don Ernesto,

al día siguiente me habrían colgado.

Se habría terminado Alonso de Entrerríos.

No es un nombre muy común. No lo es, no.

¿Puede ser un familiar? Tuve dos hermanos,

murieron sin hijos. Tal vez alguien

haciéndose pasar por ti. ¿Quién querría suplantar

a un condenado a muerte?

-Esa dama estaba conmigo, así que ya os podéis ir con viento fresco.

-¿Quién sois para decirme lo que debo hacer?

Alguien que os partirá en dos si... -Eh, quieto.

Beber turba el sentido,

y por lo que veo, vos debisteis venir al mundo...

en una garrafa de vino.

(Risas)

-Os lo repito. Esta dama estaba conmigo.

¿Por qué una reina querría someterse a un monstruo contrahecho,

pudiendo tener a un rey yaciendo en su lecho?

Un tipo que habla en rima se merece lo peor.

Es el "Orlando furioso", canto 28.

¿Es de Lope? No, de Ariosto,

pero dudo que haya muchos soldados capaces de recitarlo además de él.

Menos mal, ya pensaba que iba a tener que explicároslo.

¿A ese botarate hemos de salvar? Eso parece.

Alonso.

Ya voy.

Bajad las espadas.

No insistáis. Buena gana de ahorrar trabajo a los ingleses.

-Merece un escarmiento. Se merece que le corten la lengua,

pero no que vayáis a presidio por él.

Vamos,

no vaya a ser que me dé por acabar lo que vos empezasteis.

¿Sois don Félix Lope de Vega,

el gran escritor?

No sé qué me causa más sorpresa,

si que alguien me reconozca

o ver una dama como vos en un tugurio como este.

Busquemos una mesa donde hablar.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Gracias.

Vi vuestra obra, "Las ferias de Madrid".

Ah, ¿y os gustó?

En la Villa se os tiene por el autor más prometedor del momento.

Vaya.

¿Y a vuestro esposo también le gustó mi obra?

Yo no soy muy de teatro, no... No voy mucho, vaya.

Pues no sabéis lo que os perdéis.

El teatro es...

es el verdadero espejo del mundo.

Convierte en reales los sueños de todo hombre,

sea rico o sea pobre.

Hace vivir aventuras inimaginables a quien solo tiene una mísera vida.

Hermosas palabras.

¿Y qué estáis escribiendo ahora?

Una obra inspirada en Angélica,

un personaje de "Orlando furioso".

"¿Por qué, pérfido, con placer tan caro

en dos almas discorde amor alojas?

No consientes que cruce el vado claro

y al más ciego y mayor fondo me arrojas".

"Y dictas que a quien desea mi amor desame

y a aquel que me odia más, que adore y ame".

A ver, Lope, una cosita.

¿Estáis intentando quitarme a mi esposa en mi presencia?

Julián, por favor.

Nada más lejos de mi intención, buen amigo.

Tan solo compartimos nuestro amor.

Por las letras.

"No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí.

Otros por menos han muerto.

Maneras de vivir".

Esposo mío, Alonso no ha vuelto. ¿Por qué no vas a buscarlo?

Caballero.

¿Góngora?

Menudo pájaro el tal Lope.

Va en el San Esteban.

¿Conocéis a Alonso de Entrerríos? Sevillano, va en vuestro galeón.

¿Tiene la cara de este hombre?

De este, de este. Aquí, aquí, de este.

¿La tiene o no?

Esto no está bien.

Nunca conocí a una dama como vos.

De eso podéis estar seguro.

Sois hermosa e instruida.

Permitidme compartir mi última noche antes de embarcarme.

Soy una mujer casada.

Ajá. Por favor, no insistáis.

Tengo que ir a esa fonda.

No creo en las casualidades.

Cuando vuelva de Inglaterra lo dejo.

Sí.

Ya está bien de tentar la suerte.

Buscaré una mujer y unas tierras.

Por mi pueblo, por Benavente.

Cambiaré mi vida, seré feliz.

¿Qué haces?

Es su destino. No tenemos derecho a cambiarlo.

Ya sé cómo hacer que Lope no vaya en el San Esteban.

Algunos sí tienen derecho a cambiar su destino.

No sé si será buena idea. Me parece sencillo y efectivo.

Cuando estemos solos, Alonso sale del escondite y lo reduce.

¿Dónde? En el barco de Gil Pérez.

Lo retenemos allí hasta que zarpe el San Esteban.

En el botiquín tengo cloroformo. Será la única forma de que calle.

¿Qué sabemos del Alonso que parte en el San Esteban?

Que no es nuestro Alonso.

¿Y quién es? No lo sé,

pero lo averiguaré ahora mismo. Voy contigo.

Hoy he hablado conmigo mismo. Experiencia tengo.

Sí, no sea que suceda algo extraño. Extraño.

¿Acaso nuestras vidas no son ya extrañas?

Sí. A quien le cuente que he conocido a Lope de Vega...

Si él supiera que ha conocido a un tío del siglo XXI lo flipa.

¿Y vos qué miráis, gaznápiro?

Nada, no miro nada.

Nos vemos al caer el sol en el almacén de la Armada.

¿Adónde vas? A dar un paseo. Tengo tiempo.

¡Ah!

¡Callaos, pardiez! ¡Ah!

-¡Soltad a esa mujer!

-Porque vos lo digáis. Lope.

Tranquila, no os pasará nada.

Está bien. Si no me escucháis a mí, sufriréis el rigor de mi acero.

Marchaos si no queréis morir.

¿Os encontráis bien, mi señora?

Sois de largo mejor escritor que director de escena.

¿A qué os referís?

He visto esta escena en una de vuestras obras, renglón a renglón.

Os acabo de salvar la vida. ¿Cómo...?

¿Cómo podéis dudar de mí? Ya es hora de que dejéis de jugar.

Ni vos sois Ruggiero ni yo soy Angélica.

Y de nada me tenéis que salvar, creedme.

Y para la próxima vez contratad mejores cómicos.

Nunca había visto una mujer tan aguda como vos.

(Barullo en el interior)

La Taberna del Gallego comparada con esto es el Ritz.

Qué manía con escupir,

parecen futbolistas. No os distraigáis.

Vamos a hablar con ese joven.

Es una intuición.

¿Sois Alonso de Entrerríos?

Sí.

¿Podemos sentarnos con vos?

¿A qué se debe el honor? Tenemos amigos comunes.

¿Zarpáis en el San Esteban? Sí, en unas horas.

¿Puedo preguntar qué buscáis? No queremos

que ningún soldado español beba solo antes de partir.

No me habéis dicho vuestros nombres. Yo soy Julián Martínez, de Madrid.

¿Y vos?

Diego Alatriste.

Sois muy joven. ¿Habéis combatido antes?

No, no he peleado aún, pero ya soy un hombre.

Además, ¿qué mejor bautismo que la grande y felicísima Armada?

Es tiempo de pelear.

Es tiempo de gloria.

Disculpad que yo no brinde. Necesito que me dé el aire.

Llevamos muchas copas encima y mi amigo es de mucho mear.

¿Y vos combatís en la Armada?

No, mis tiempos de pelea ya pasaron.

Entonces fuisteis soldado, tenéis todo el aspecto.

¿Dónde servisteis? Hace mucho tiempo.

No merece la pena recordarlo.

Un soldado siempre recuerda sus hazañas.

No seáis humilde y contadme dónde luchasteis por el rey.

Estuve en muchos sitios. Luché en los Tercios.

Estuve en Flandes, en Sicilia.

¿De veras? Mi padre también.

Pero vos sois muy joven. No lo conoceríais.

¿Cómo se llamaba vuestro padre?

Como yo,

Alonso de Entrerríos.

¿Alguna relación contigo?

No. ¿Seguro?

Seguro.

Los ves tan jóvenes, tan llenos de vida...

Y saber lo que les va a pasar...

Van a morir a cambio de nada. La guerra es así.

Es fría y sucia y desagradable.

Y te mueres o te matan o las dos cosas.

Y si te salvas,

ves morir a compañeros que son como tus hermanos.

Y el barro se te mete en los ojos y te cagas encima.

Y llamas a tu madre como cuando de niño tenías miedo.

A mí no me tienes que convencer,

que yo fui objetor de conciencia en la Cruz Roja.

Perdonadme.

Nos vemos más tarde donde Gil Pérez.

Localizada. Ha entrado por una puerta,

la 615. -Gracias.

¿Algún problema? -No, no, mera rutina.

-Ajá.

¿Qué tal está Angustias? -Pues parece que mejor,

pero le he dicho que hasta que no se encuentre bien, no vuelva aquí.

¿Pasa algo?

-Estoy preocupado por Amelia y los suyos.

No han vuelto a llamar y la Armada está a punto de partir en 1588.

Dejémoslos trabajar.

Además, Gil Pérez es una de las viejas glorias del Ministerio.

Si hubiera ocurrido algo nos avisaría.

¿Qué pasará si Lope no se presenta en el San Esteban?

Nada, lo condenarán a muerte. Ah, pues menos mal que no es nada.

Tranquilo, la sangre no llegará al río.

Le conmutarán la pena a cambio de enrolarse en cualquier otro navío.

Sentencias de muerte hay muchas,

pero ejecuciones no tantas.

España está metida en demasiadas guerras

y lo que hace falta son hombres.

Hombres que morirán en su mayoría.

Carne de cañón.

Eso es la historia,

guerras, muertes y pérdidas.

Pero nunca hay que contárselo a los niños.

He de marcharme.

Tengo que visitar las naves que parten a primera hora.

Si no os importa, esperaré a mis compañeros,

que ya deberían estar aquí, la verdad.

¿Va todo bien? Sí, todo bien.

Todo bien.

(Puerta cerrándose)

(Risas y barullo)

Otra vez por aquí.

Tenía que hablar con vos. Antes no fui del todo sincero.

Sí conocí a vuestro padre.

Fui un gran amigo de él.

También llegué a conocer a vuestra madre. Blanca es su nombre, ¿no?

¿Y por qué no lo dijisteis?

Porque no soy un hombre de recuerdos.

Sí, el caso es que yo diría también que os he visto antes.

No creo.

La última vez que vi a vuestra madre vos no habíais nacido.

Antes dijisteis que luchasteis al lado de mi padre.

¿Estabais junto a él cuando murió?

Mi madre me contó que mi padre murió luchando por su patria y por su rey.

Dicen que aun malherido, acabó con diez enemigos antes de morir.

¿Lo confirmáis?

Estoy orgulloso de mi padre.

Por eso quiero ser un soldado como él lo fue,

valiente hasta la muerte.

¿Cómo se las apañó Blanca tras la muerte de vuestro padre?

Bien. Se casó otra vez.

¿Y fue feliz?

Todo lo que se puede ser cuando el hombre al que amas ha muerto.

Ella nunca olvidó a mi padre.

¿Sabéis lo que más me duele?

Que mi padre no esté vivo para verme ahora.

Habladme de él, os lo ruego.

Podría contar tantas cosas...

¿Y a qué esperáis?

(CARRASPEA)

A que el tabernero traiga vino.

Son muchas cosas que contar y tengo la garganta seca.

Una jarra de vino. ¿Qué digo una? Dos.

(RECITA) "Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,

teniendo tan contraria su natura, que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura de mi razón,

por mí no osa mostrarse;

que en tal contradicción no está segura".

Conocéis los sonetos del gran Garcilaso.

Sois una mujer sorprendente,

además de hermosa.

Pero habladme de vos.

¿Por qué os alistasteis?

¿Por qué?

Pues porque un hombre, si lo es,

tiene que luchar por la gloria de su patria.

Solo siento no poder partir en el San Juan.

Es un santo al que tengo especial devoción.

Ir en un barco con su nombre iba a darme suerte.

¿Y por qué no zarpáis en él?

Los hados del destino.

Una fuerte tormenta me impidió llegar a tiempo de alistarme.

Casi no salgo de Badajoz de tanto como llovía.

(PASADO) "Vuestros ojos son corales.

Vuestros pechos, esculpidos en el mármol de los dioses.

Qué cosas más bonitas me decís, por Dios.

Seguid.

No paréis".

Fue una noche terrible.

Cayeron chuzos de punta, esquivé más de un rayo...

(PASADO) "Diosa de mis sentidos.

Os deseo.

Os deseo. -Y yo a vos.

Seguid.

Seguid. -Os deseo.

Os deseo.

Cabrón, ¿qué hacéis con mi hija?

Sacar conclusiones sería prematuro. No... No es lo que parece, lo juro.

-¿Encima me habláis en rima?

Dios".

Corrí para llegar a tiempo, pero cuando llegué

el San Juan ya estaba completo.

Al final embarcaré en el San Esteban.

Confío en que este santo me proteja.

A mí y a todos estos hombres.

Todos buscan un amor del que despedirse.

Y parece que vuestra amiga no os olvida.

Si tiene que rabiar, que rabie.

Os lo ruego, estoy casada.

Amelia, me quedan pocas horas para partir.

Y tal vez morir,

sirviendo a la patria y a la Santa Madre Iglesia.

No perdáis la esperanza. Seguro que sobreviviréis.

Ah, que sois adivina.

Me gusta vuestra predicción. No, yo...

Amelia,

cuando uno marcha a la guerra,

sabe que tiene una cita con la muerte,

y no siempre se puede esquivar.

Pero yo no tengo miedo a la muerte, Amelia.

No, yo tengo miedo a morir sin antes haberos amado.

Quiero que compartáis conmigo esta noche.

Así, cuando la parca venga a buscarme

en heladas aguas extranjeras,

me hallará feliz,

con una sonrisa en los labios porque...

os habré...

os habré conocido.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí? Hola, Julián. ¿Todo bien por ahí?

Eh... bien, bien, todo bien.

Esta noche resolveremos todo, tranquilos.

Precisamente nos pillas saliendo para ver a Lope.

Id con cuidado.

Hasta luego.

¿Qué? ¿Cómo va la cosa?

Dice que bien, pero no lo creo. Lo noté nervioso.

Hombre, uno no viaja al siglo XVI todos los días.

Si tienen algo que decirme, díganmelo.

Con todo el respeto, señor, creo que deberíamos ir en su ayuda.

No. Confío en ellos.

Si Mahoma no viene a la montaña, la montaña irá a Mahoma.

(Risas y barullo)

¿Habéis visto a mi mujer?

¿Por qué debería haberla visto? Nos servisteis vino hoy mismo.

¿Sabéis a cuánta gente serví vino estos días?

Ya veo quién es el gallego de la taberna.

(HABLA PORTUGUÉS)

Sí, sí. La procuro, la procuro.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Gracias.

Tiene huevos.

¿Qué es lo que tú dices? Non quero problemas na miña taberna.

(CONTESTA EN PORTUGUÉS)

(LOPE) (SUSURRA) ...corales.

Vuestros pechos...

esculpidos en el mármol de los dioses.

(Golpes en la puerta)

¿Quién llama? Servicio de habitaciones.

¿Qué es eso de servicio de habitaciones?

Lo que me sale de los cojones.

A ver si vais a ser el único que puede hablar en verso.

¿Se puede saber qué haces?

No tienes derecho a meterme en mi vida.

¿Cómo que no tengo derecho? Mujer,

no deja de ser vuestro esposo. Sí, y un esposo muy enfadado

que os va a partir la boca como no os calléis.

Os lo aviso, no cometáis ninguna locura.

Mirad que estáis ante un hombre que conoce la cárcel y sus durezas,

que sabe manejar la espada,

que ha combatido, herido

y matado en batalla por España.

Ya, pero nunca has estado en unos billares en Carabanchel.

Pero ¿qué has hecho?

¿Tú qué estabas haciendo, Amelia?

Quedamos donde Gil Pérez y no aparecéis ni tú ni Alonso.

Sí, lo siento, pero no tenías que pegarle.

¿No había que dejarlo inconsciente? Así me ahorro el cloroformo.

Serás del siglo XXI,

pero no eres menos machista que los hombres del XIX.

¿Eh? ¿Machista? ¿Yo?

Tiene gracia. ¿Y este? Este tío ha raptado a su mujer

y va a tener 14 hijos de media docena de mujeres distintas.

¿Cómo escribió, si se la pasó follando?

Era otra época. Un cabrón es un cabrón

en el siglo XXI y en el XVI, y una ingenua lo mismo.

¿Me estás llamando ingenua?

¿Eh? ¿A mí? Sí, a ti, Amelia.

Te estoy llamando ingenua a ti.

Quédate preñada, anda, y a ver cómo lo explicas.

"No, que el padre el Lope de Vega". Venga, hombre.

Si dices eso en tu época, vas a un convento,

y si lo dices en la mía, a un psiquiátrico.

(RESOPLA)

Mira, Amelia,

he aprendido en dos viajes en el tiempo

que las mujeres habéis evolucionado,

pero los tíos seguimos queriendo básicamente lo mismo,

ya se llame Lope de Vega o Paco Domínguez.

¿Quién es Paco Domínguez? Uno del instituto

que se llevaba a todas las tías de calle. Era mi ídolo, de hecho.

Joder.

¿Te duele? Un poco, sí.

Venga, anda, vamos a poner a salvo al figura.

A ver.

(Marcación en el móvil)

(Señal de llamada)

Gil Pérez. No, no ha habido ningún cambio de planes.

Vamos para allá con Lope.

Hasta luego.

¿Y este quién es?

Yo sé quién es y me temo lo peor.

¿Qué dice esa nota?

"No os preocupéis, que habrá un Alonso en el San Esteban".

Me ha mentido. Alonso me ha mentido.

¿Qué está pasando aquí?

Os presento al otro Alonso de Entrerríos, hijo de nuestro Alonso.

Lo vimos en la fonda y hablamos con él

y Alonso me juró que no lo conocía.

No podemos dejar que Alonso vaya en ese barco. Moriría.

¿Y saltarnos las normas del Ministerio?

Es nuestro compañero y es su hijo.

Y los jefes no tienen por qué enterarse.

No sabes cuánto me alegra oír esas palabras.

¿Y usted?

Ah, no, no. Yo soy como esos tres monitos.

Ni oigo maldad ni veo maldad ni digo maldad.

Vamos, que soy una tumba.

¿Qué haces?

Asegurarme de que duerma toda la noche.

Por si acaso, cierra el candado de la puerta,

no sea que se despierte, le dé por aparecer en el siglo XXI

y acabe escribiendo musicales.

¿Qué tal ese catarro, Angustias?

Vamos, enséñeme lo que trae en esa bolsa.

-No. -Por favor.

Quedará entre nosotros, pero no puedo permitir

que traiga nada de valor de su época.

¿Quiere ver lo que traigo?

Pues tenga.

¿Y esto?

¿Esto qué es?

Recuerdos del hombre que amaba.

Para mí no hay nada de más valor que eso.

(Risas y barullo)

¿Seguro que estará aquí?

Mira, allí.

Alonso.

(EBRIO) Dejadme en paz.

Si venís a darme un sermón, desandad el camino.

Alonso. Dejadme en paz.

Por las fechas, mi mujer sabía que estaba embarazada

cuando me iban a ajusticiar.

Quería decírmelo.

(RECUERDA) "Quiero que hagas una cosa por mí.

Lo que sea.

Sigue tu vida.

Alonso.

Olvídame, te lo ruego.

No va a ser fácil".

Quería decirme que estaba embarazada y se calló.

Se calló para que yo no muriera con la pena...

de saber que no iba a conocer a mi hijo.

Y ahora que lo he conocido,

mi hijo va a morir sin saber que ha conocido a su padre.

No tienes por qué hacer esto.

Sí, hay otras soluciones. No, no las hay.

No voy a dejar a Blanca sola.

Ya me perdió a mí. No voy a permitir que pierda a su hijo.

Si es un crío.

Se ha emborrachado con un vaso de vino.

¿Y cuántos llevas tú?

Muchos más.

Mi mujer le contó que me mataron en el campo de batalla.

No...

No ejecutado por desobedecer órdenes.

Mi hijo se cree que soy un héroe.

Nosotros sabemos que lo eres. ¿Qué voy a ser un héroe?

Estos hombres sí que son héroes, héroes que van a morir,

héroes que van a morir y nadie lo va a saber.

¿Y nosotros venimos aquí a salvar a ese malnacido de Lope?

¿Se lo merece, por muy bien que escriba?

Y si se lo merece él, ¿por qué no se lo merece mi hijo?

¿Ahora me entiendes cuando llamo a mi mujer?

Yo soy un soldado y los soldados obedecemos órdenes.

La historia dice que un Alonso de Entrerríos debe morir,

pues morirá.

Mi acción no cambiará la historia. ¿Obedeces órdenes?

Obedece esta: te ordeno que vengas con nosotros.

Jamás. Soy tu superior.

Así le va a ir a España.

Mujeres mandando a hombres.

Habrase visto tamaña necedad.

Esto es un sin Dios.

A veces le daría con una silla en la cabeza.

Esa es una buena idea.

Joder, no me pego con nadie desde que era un crío

y esta noche llevo dos.

Hala, asunto arreglado. ¿Tú crees?

Has atacado a un soldado español por la espalda.

Eso no es luchar con honor.

Necesito dos hombres que nos ayuden a llevarlo a su barco.

Yo. -Aparta, imbécil.

Lo haré yo. -Por encima de mi cadáver.

Esto es España, ¿ves?

Mucho hablar de honor, pero si hay pasta de por medio...

Venga, anda.

Que si tenemos que esperar que nos echen una mano estos...

Ven "p'acá", anda, ven "p'acá".

Vámonos.

El sombrero se lo regalé yo.

Estaba guapísimo con él.

La colonia es la que siempre usaba.

Así podré recordar cómo olía.

Lo siento mucho, Angustias.

Debería haber confiado en usted.

Mi marido era agente del Ministerio. -Sí, lo sé, lo sé.

Y de los buenos. -Ya podía serlo.

No paraba en casa.

Yo creía que era...

un conserje en Gobernación. Nunca me habló del Ministerio.

Pero un día se dejó la cacerola con la comida y lo seguí.

Antes no había las medidas de seguridad de ahora.

Y descubrí que viajaba por el tiempo.

Me quedé pasmada.

(LLORA)

Pero cuando me pasmé del todo

fue cuando descubrí que tenía otras dos esposas.

Una en el siglo XVI, en Cartagena de Indias,

y otra en 1789, en Zaragoza.

Era un no parar lo suyo. -Qué bárbaro.

Don Salvador se enteró.

Le debí de dar pena y me reclutó en el 2005.

Y no volví a ver a mi marido nunca más.

Luego me enteré que murió solo,

enfermo, en nuestra casa.

Lo siento de verdad.

Nunca le perdoné que me engañara.

Yo era secretaria, que en 1900 era un lujo.

Y lo dejé por estar en casa.

Luego, con el tiempo,

me daba pena imaginarlo solo,

sin nadie que lo cuidara en sus últimos momentos.

Ahora ya tengo la conciencia tranquila.

Tenga. -Gracias.

(SUSPIRA)

Creo que necesito que me dé un poco el aire.

(Pasos alejándose)

¿Se encuentra mejor, Angustias?

¿Tanto como para trabajar a estas horas de la noche?

-Sí, estoy mejor.

Vaya.

Veo que he vuelto a perder la apuesta.

No, no la ha perdido.

Angustias estaba acatarrada sin más.

(Canto del gallo)

Han zarpado sin mí.

¿Qué hora es? -Ya es mediodía.

Mi barco ya estará en altamar. -Pues ya sabéis lo que os espera.

No me importa la muerte, sino no ser digno hijo de mi padre.

¿Dónde estamos?

En el camarote de Gil Pérez.

(SE DUELE)

(Graznidos de gaviotas)

Ya es de día.

¿Ha zarpado ya el San Esteban?

Hace cuatro horas.

¿Mi hijo iba en él? No.

Si lo pillan morirá igual y lo hará sin honor.

No te preocupes.

Gil Pérez nos ha echado una mano.

Tu hijo zarpará en el San Juan con nuestro amigo Lope.

Ningún Alonso de Entrerríos morirá luchando con la Armada Invencible.

Según la historia uno ha de morir. Ya.

No sé si hemos cambiado así la historia,

pero si te digo la verdad, me importa un huevo.

¿Y Amelia?

Fue la que dijo que había que salvar a tu hijo.

¿Es eso cierto? Lo es.

Para que luego te quejes de que las mujeres manden.

No me quejé. ¿Yo cuándo me he quejado?

Anoche te quejabas. No había forma de que entraras en razón.

No me acuerdo de nada. No me sorprende.

Te habías bebido media taberna. (SE DUELE)

Tengo la espalda como si me hubieran dado un espadazo.

Fui yo.

Te aticé con un taburete. No me quedó otro remedio.

Toma, anda.

Trágate esto. Te vendrá bien.

Gracias.

Por todo.

No hay de qué.

Además, no todo va a ser salvar a famosos como Lope de Vega, ¿no?

Pena de muerte.

No.

Conmutada si os enroláis en otro navío, como el San Juan,

que zarpa mañana a esta misma hora. -Terco es el destino.

En el San Juan iba a partir, pero estaba la lista llena.

Una pelea en una taberna ha dejado plazas libres.

¿Aceptáis o no? -Pues claro.

Claro. ¿Pensáis que soy un necio?

(Rebuznos)

¿Puedo... retirarme?

Esperad ahí un momento.

Alonso de Entrerríos, ¿no? -Sí, señor.

Pena de muerte. -No.

Pena de muerte que queda conmutada si os enroláis en otro navío,

como el San Juan, que zarpa mañana a esta misma hora.

Gracias, señor, gracias. -Basta, basta.

No seáis tan zalamero.

Tengo además una orden que debéis cumplir.

Lo que sea. -¿Veis aquel hombre?

Ni se os ocurra despegaros de él.

Debe embarcar con vos en el San Juan como sea.

Si no lo conseguís,

no os librará del verdugo ni el mismísimo rey.

Os juro que no os fallaré.

Permitid que me presente.

Alonso de Entrerríos, de Sevilla.

Félix Lope de Vega, de Madrid.

¿Vamos al San Juan? -Vamos.

Eh... Espera.

Antes... Antes podríamos ir a un lugar.

¿Eh? Un lugar en el que el vino es excelente y las mujeres...

parecen ángeles caídos del cielo. -No pisaréis una taberna ni loco,

os lo aseguro.

Son órdenes. Hay que ir derechos al barco.

Vos decidís cómo subir a él,

andando o a rastras después de un buen zurriagazo.

Creo que prefiero hacerlo andando.

¿Os gusta el teatro?

Nada.

-Pues bien empezamos.

Gracias por todo. No hay de qué.

Ojalá pudiera salvar más vidas,

con tantas como se van a perder estos tiempos.

¿Podemos irnos ya? No soporto estar en un barco.

Haced llegar mis saludos a Ernesto.

¿Lo conocéis? Oh, desde siempre.

¿Ah, sí? Pues una curiosidad, ¿no sabréis...?

De qué época es Ernesto.

Eso.

Hay dos preguntas en el Ministerio de las que nadie tiene respuesta.

Una es el origen de Ernesto.

¿Y la otra?

Por qué Di Stéfano jugó en el Real Madrid

si había fichado por el Barcelona. (RÍE)

Que tengan buen viaje.

Han hecho un buen trabajo. Adiós.

Adiós. Adiós.

Tranquilo.

Nadie sabrá lo de vuestro hijo.

Gracias.

Si no nos ayudamos entre nosotros tal como están las cosas,

apaga y vámonos.

Si alguna vez necesitáis cualquier cosa, por pequeña que sea,

me tendréis a vuestro lado.

Cuidado con el cráneo.

(Pasos acercándose)

Señor.

¿Puedo pediros un favor?

Vos teníais un libro de las puertas, ¿no?

Tranquilo. Daos prisa.

Tenemos que informar a los jefes y estoy deseando llegar a casa.

Gracias.

Entonces ¿no tienen nada más que decirme?

No, señor. Nada.

No, señor. Como le hemos dicho, Lope de Vega está a salvo.

Aunque con su carácter, no sé si llegará a viejo.

Llegará. Si no, tendremos que volver a actuar.

Pues, por favor, manden a otros. Es insoportable,

engreído, mujeriego... Tampoco hay que exagerar.

-Muy bien, pueden retirarse.

Nos ocultan algo. Opino lo mismo.

¿Gil Pérez se ha quejado sobre cómo hemos llevado esto?

No, todo lo contrario.

He chateado con él y dice que todo correcto,

que es una patrulla excepcional. Ajá. Entonces, caso cerrado.

¿Vamos?

Señor, ¿puedo preguntarle una cosa? Claro.

¿No cree que estos tres nos ocultan algo?

Estoy seguro de ello.

Pero ¿quién no oculta algo en este Ministerio?

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí?

Hola, cariño. ¿Estás sola?

¿Y con quién iba a estar, "tontochorra"?

(RÍE) No,

como tienes ese amante anónimo que te llama de vez en cuando, no sé...

¿Cómo estás? Bien, bien. Estoy bien.

No hay mucho trabajo esta tarde.

Cuéntame, ¿qué tal la mañana?

-Otra vez para Atapuerca.

Cómo odio este trabajo.

¿Alonso de Entrerríos? ¿Quién me llama?

Venid.

Tenéis que coger mejor la espada.

No levantes tanto la empuñadura y mejora la defensa.

¿Eh?

¿Sabes nadar? No.

Pues tienes que aprender sin falta.

¿Y tu madre, cómo está?

Bien.

¿Por qué me preguntas tantas cosas?

Porque soy un hombre curioso.

Toma. Llévale esto a tu madre.

(Monedas tintineando)

¿De quién le tengo que decir que es el regalo?

De un amigo de la familia.

Anda, llévaselo y luego vuelves a jugar.

-Venga, vamos.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(RECUERDA) "El caso es que yo diría también

que os he visto antes".

(SALVADOR) En 1940 Hitler se entrevistó con Franco en Hendaya

para negociar la entrada de España en la II Guerra Mundial,

guerra en la que nuestro país al final no participó.

España estaba en la más absoluta miseria.

-Todo eso ya lo sabemos. ¿Cuál es el problema?

Hemos recibido una alarma de 1940.

¿Malas noticias? -Las peores.

-¿Dónde estabais? -Salimos

por si venían los compañeros. -Si no han vuelto de Francia

es que están muertos. -Llamada urgente del Ministerio,

repito, llamada urgente del Ministerio.

Juan, nos vamos para volver. -Volver ¿adónde?

Alguien quiere reescribir nuestra historia y no lo consentiremos.

-En España se estudia alemán en todas las escuelas.

Saber alemán es esencial para el futuro de nuestra juventud.

(LOLA) El Ministerio os tiene engañados, Amelia.

¿Preservar el pasado?

Cuando acabemos la misión, volvemos y sabremos de tu familia.

No sé si quiero saberlo, Julián.

(LOLA) Aquí dentro hay una puerta del tiempo, una sola.

Yo puedo enseñarles cientos.

Traidora.

Tienen que impedir que España entre en la II Guerra Mundial.

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El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 2: Tiempo de Gloria

02 mar 2015

Gil Pérez, afamado agente del Ministerio durante el reinado de Felipe II, descubre que Lope de Vega, alistado en la Armada Invencible, no va a embarcar en el barco que la Historia dice que embarcó: el San Juan, una de las pocas naves cuyos marineros lograron salvar la vida. A cambio, embarca en otro navío donde encontrará la muerte segura, antes de escribir sus mejores obras. 

La patrulla viaja a la Lisboa de 1588 para evitar que esto ocurra. El viaje supone para Amelia una oportunidad de conocer en persona al autor de la Historia de la Literatura que más admira… Para Alonso, viajar cerca de su época y conocer a un hijo del que ignoraba su existencia… Y para Julián, un auténtico quebradero de cabeza al tener que asumir el control de la operación ante la deriva de sus compañeros de patrulla. 

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  1. José Díaz

    Escribo desde Lima. Con el deseo de ver los capítulos de la primera temporada, pero desilusionado por la restricción o la No Disponibilidad de ser visualizada en nuestro territorio (Perú) como lo indica esta página.

    pasado domingo
  2. Miriam Zevallos

    Que pasa con la temporada 1... No están los capítulos x favor ahí dice que están los capítulos completos y es mentira... X favor... Quiero verlos yo me enganche al final de la primera temporada.. Gracias

    12 abr 2016
  3. Emelina

    Berry good, muy Bueno! Clap clap :)

    23 feb 2016
  4. Mauricio Bravo

    Buenas tardes, Estoy tratando de ver los capítulos 1 y 2 desde diferentes ordenadores y no logra cargarse.el video. He pinchado el capítulo 9 de la segunda temporada y ese anda bien. ¿Tenéis un problema técnico? Agradeceré vuestra ayuda. Mauricio

    17 feb 2016
  5. Natacha

    Ami no me gusto la segunda parte muy mal precentado mal mal

    10 feb 2016
  6. CCC

    Me recomendaron esta serie ayer. Me gustó el capítulo 1, y acabo de ver el capítulo 2. Me parece interesante pero me preocupa que se sigan cebando en las lagunas históricas a pesar de las investigaciones de muchos profesionales... la "Armada Invencible" no fue el mayor fracaso de la historia de España, volvieron 100 barcos y no precisamente por luchar contra los ingleses: CASADO SOTO, José Luis: Los barcos españoles del siglo XVI y la Gran Armada de 1588, Premio ¿Virgen del Carmen¿, Madrid, Editorial San Martín, 1988, 410 pp. y 32 ilustraciones. https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwimj-3pvaTKAhXBaRQKHQN_BOgQtwIIKzAB&url=http%3A%2F%2Fwww.rtve.es%2Falacarta%2Fvideos%2Finforme-semanal%2Finforme-semanal-naufragos-irlanda%2F2734155%2F&usg=AFQjCNGo6btXPOtgp9Y5Sn58FK44I3nxWg

    12 ene 2016
  7. alexia

    Aber cuando empieza la2°parte"dl mnisterio..."xk si la vi era x ver al"frnando el católico"-aorita a empezao otra c/"mar d plástico".La espero c/ganas,cntinúa s/relación c/la prota(aura)?.

    23 sep 2015
  8. prim

    ¡Enhorabuena! Buena serie. Adolece de los típicos fallos de las series de ciencia ficción, además de ser bastante machista a pesar de todo el juego que tratan de darle a la "mujer inteligente". Por lo de más, muy entretenida.

    01 abr 2015
  9. Guillermo

    Una serie muy original y con unos actores de primera fila. Así da gusto, porque en otras series de otras cadenas, los actores dejan mucho que desear. A ver cuando hacen algo para contabilizar la audiencia por Internet.

    27 mar 2015
  10. jesus mari

    me encanta ,estoy disfrutando como un enano ,me parecen genial los toques de humor ,me gusta la historia y para ser un chico de la EGB que no aprendimos mucho en mis tiempos de aprendizaje ahora estoy recordando cosas y me encanta ,los actores me parecen muy bien puestos y creibles para mi perfecto un diez a todo ,bueno menos a verla por internet que se ve un poco mal ,pero es igual nos la imaginamos ,un saludo

    26 mar 2015