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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 10: El tiempo en sus manos - Ver ahora reproducir video 01h 10 min
Transcripción completa

(Música flamenca en la autorradio)

Nue...

Nuestro amor es el destino.

Cuando la vida se llama...

se llamaba "libertad".

Cuando era libre, libre, libre

como el mar.

Rosa, Rosa, Rosa,

llévame contigo.

Y eres más hermosa...

¿Son ellos?

Sí son ellos, sí.

Lailo, lailo, lolailo, lailo.

Lailo, lailo, lolai.

Joder.

(Autorradio apagada)

(Motor arrancando)

Rosa, Rosa, Rosa,

llévame contigo.

Eres más hermosa...

¿Qué hacéis? ¿Para qué corréis?

No somos colegas, ¿o qué?

Que eres un madero, tío.

Una cosa es que seamos unos chotas y otra que se entere "to" Dios.

¿Chotas? Chivatos.

A ver si aprendemos idiomas.

¿Qué, nuevo?

Sí, claro, recién salido de fábrica.

Mira, novato, el Pesicolo y el Bocas.

Venga "pa'l" coche, hostia.

Mira a ver qué llevan.

Que no llevamos "na", ¿eh? ¿Y qué hacíais el otro día

trapicheando en el Parque Sur? ¿Nosotros?

"T'an confundío". ¿"Confundío"?

Mira, ¿estos quiénes son, Los Pecos?

Pacino.

¿Y esto? ¿Yo qué te he dicho a ti? ¿Qué te he dicho?

Que quien trabaja contigo, "na" de drogas.

Ah, claro. Venga, los grillos.

Eh... ¿Los grillos? Las esposas, coño.

¿Te tengo que traer a un traductor?

(RADIO) "Altercado. Mujer. Calle Grilo, número 10.

Altercado. Mujer. Calle Grilo...". -Pacino...

Achanta la mui. "Altercado doméstico con violencia.

¿Alguna patrulla cerca de la calle Grilo número 10?

Repito: altercado doméstico...". Central, unidad 27.

Vamos para allá. Repito: vamos para allá.

¿Los vamos a dejar aquí? ¡Vamos, hostia!

Será cabrón.

¿Qué haces con la pipa? ¿No te estás pasando un poco?

Te quedas aquí y pides refuerzos, ¿eh?

¿Qué pasa aquí? Cállate y haz lo que te he dicho.

Central, aquí coche 27.

Aquí coche 27.

Solicito refuerzos en Antonio Grilo número 10.

Sí, rápido.

Buenas noches, señora.

¿Quién ha llamado? Yo.

Ay, Dios mío. ¿Ha subido alguien?

No, estaba sacando la basura.

(MUJER) ¡Ah! ¡No!

Tercero izquierda, ¿verdad? Sí, señor, sí.

Todo el mundo a sus casas.

¡Policía, abran!

¡Abran!

(TV, A. SUÁREZ) "Me voy pues sin que nadie me lo haya pedido,

desoyendo la petición y las presiones

con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto,

y me voy con el convencimiento de que este comportamiento,

por poco comprensible que pueda parecer a primera vista,

es el que creo que mi patria me exige en este momento.

No me voy por cansancio,

no me voy porque haya sufrido un revés superior

a mi capacidad de encaje,

No me voy por temor al futuro".

Políticos...

Son todos iguales.

"Me voy porque ya las palabras...". -Y la cosa no va a mejorar,

se lo aseguro. -"Es preciso demostrar...".

Me gusta. -"...lo que somos".

Creo que voy a jubilar el cuchillo.

Eh, deja que se vayan.

No se mueva. Esto no va con usted.

(Sirena policial)

Vaya.

Creo que tendré que darme prisa.

"...que además pretenda servir al Estado,

debe saber en qué momento

el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad

es superior al precio...". -Hasta nunca.

"...que siempre implica el cambio de la persona

que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas

de la vida política de la nación.

Yo creo saberlo. Tengo la convicción...".

Eh, chaval. Hay un policía abajo. Dile que pida una ambulancia.

Venga, vamos, tira.

Tira. "...y por eso mi decisión

es tan firme como meditada.

He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años...".

Otra vez no, joder.

Otra vez lo mismo no, coño.

"...de los últimos 150 años,

ha permanecido tanto tiempo gobernando...".

¡Sal de ahí!

"...mi desgaste personal ha servido

para articular un sistema de libertades,

un nuevo modelo de convivencia social

y un nuevo modelo de Estado.

Creo, por tanto, que ha merecido la pena.

Pero, como frecuentemente ocurre en la historia...".

(Murmullos de bar)

No se mueva. Tire el arma. -Al suelo.

Tranquilos, soy policía. Al suelo.

Ya está. Soy policía, tranquilo.

¿Y la placa? Vale, vale, tranquilo.

Estoy siguiendo a un asesino, joder.

¡Soy compañero, joder! No te muevas.

Mira la placa, mírala, joder. ¿Dónde la tienes?

Bolsillo izquierdo. Ahí. Mira la placa y suéltame, coño.

(TV, HOMBRE) "...su prestigio, y así reservar...".

Otro colgado.

Si es del 81.

¿La has comprado en el rastro o qué?

(TV, LOCUTOR) "...primer aniversario del Rey Felipe como jefe del Estado.

El 19 de junio se cumple un año de su proclamación...".

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

(Pasos acercándose)

¿Se sabe algo del señor Martínez?

No. He enviado su foto a todos los ministerios.

Hay búsqueda y captura, pero nada.

Ajá. ¿Ha encontrado algo en su casa?

No. He revisado la agenda, el ordenador, y lo ha borrado todo.

Deberíamos volver a intentarlo. Quizá recuperemos el disco duro.

Estoy en ello. No he olvidado los procedimientos, Ernesto.

De hecho, los últimos los redacté yo.

Discúlpeme. Voy a seguir trabajando.

No han mejorado sus relaciones. -Pues no.

Tenemos que mirar hacia delante, Ernesto.

Sí, claro.

¿Le ha contado a Irene que hay un topo en el Ministerio?

No, se queda para usted y para mí.

¿Alguna novedad al respecto?

Cojonudo.

Qué tiempos aquellos en los que se llamaba antes de entrar.

Lo siento, pero es muy urgente.

Ha llamado nuestro contacto del Ministerio del Interior.

Han detenido a un asesino que estaban buscando desde 1981.

¿Y qué tiene que ver con nosotros?

Usted dirá.

Han pasado 34 años y ahí sigue, igualito.

(SUSPIRA) Tan guapo y tan asesino. Qué pena, Dios mío.

(Ambiente de bar)

Estoy convencido de que ha viajado para estar con Maite.

No lo creo.

Mi padre tenía un perro.

Jarete lo llamaba.

Era leal, cariñoso como un hijo y rápido como un rayo.

Cuando murió mi padre,

yo no sé quién lo sintió más, si el perro o yo.

Al día siguiente, desapareció.

Nadie sabía dónde estaba.

¿Sabéis dónde había ido?

A la tumba de mi padre.

Acudía cada día. No paraba de ladrar,

como si quisiera despertarlo para que siguiera acariciándolo.

Y Julián es igual que ese perrete.

Ha vuelto allí, estoy seguro.

Si fuera así, no habría escrito que quiere comenzar una nueva vida.

Sea lo que sea, Dios quiera que sea feliz,

aunque no lo volvamos a ver.

Pues yo quiero volver a verlo.

Ah, pero que Julián y vos... No, no. Julián y yo no.

Menos mal. Pensaba que diríais que la foto de la boda era verdadera.

Y no sé qué me hubiera molestado más,

si que no me lo dijerais

o ser tan tonto como para no darme cuenta.

Hay otra foto. ¿Otra?

Pero ¿tenéis una criatura? O no. ¿Y si es falsa?

¿Eso lo ha visto Julián?

Menos mal.

Eso es bueno, porque significa que no está huyendo de vos.

(Pitido de busca)

El jefe.

Ya hablaremos.

Pero una cosa quiero deciros.

Vuestros problemas son mis problemas.

Nunca estaréis sola.

¿Eh?

Ha llegado a nuestro conocimiento

la existencia de una puerta no registrada por el Ministerio.

No es la primera. Ni será la última,

pero esta trae sorpresa.

Por ella ha viajado un asesino hasta nuestros días.

¿Nuestra misión cuál es, cazarlo?

No, no será necesario.

¿Dónde estoy? En mi despacho.

¿Le gusta? No estoy para tonterías.

Ahí fuera hay un asesino suelto.

¿Está seguro de eso? Es de lo único que estoy seguro.

2016.

¿Qué pasa, que he viajado al futuro?

Ajá.

Ya, claro, y yo soy Colombo.

No, usted no es el inspector Colombo.

Usted es Jesús Méndez.

Jesús Méndez, detective en la brigada de estupefacientes

del distrito de Usera en el Madrid de 1981.

Apodado por sus compañeros como Pacino.

¿Chapino? No, Pacino.

Es Pacino, por la película,

"Serpico", la del policía infiltrado.

Pacino. Pacino.

Qué futuro de mierda que no conocen a Al Pacino.

¿Es tan importante como para que tengamos que conocerlo?

Pues es un actor, guapa, el mejor del mundo.

Yo prefiero a Lawrence Olivier, pero no discutiremos eso.

No estamos aquí para hablar de cine.

Es mentira, soy inocente. Tengo un testigo, había un niño.

Si habla del hijo de la víctima, sufrió un shock por el trauma.

No recordó nada.

Tengo más testigos.

La portera, los vecinos, me vieron subir.

Oyeron los gritos de la víctima.

Según la Policía, ningún vecino vio entrar o salir a otro hombre

que no fuera usted. Mi compañero estaba en el coche

mientras yo subía. Su compañero respalda la versión

que tiene delante.

La bala que mató a esa mujer salió de su pistola reglamentaria.

Soy inocente, lo juro.

Había otro tipo en la casa, me golpeó,

me quitó la pistola y la disparó, por eso coincide en balística.

¿Dónde está quien lo golpeó?

No lo sé, yo solo lo seguí hasta aquí.

Esto es un montaje.

O estoy en coma por el golpe que me dio ese hijo de puta.

Estoy soñando. Esto es un sueño, ¿no?

No lo es.

¿Cómo llegó hasta aquí?

(Bisagra chirriando)

Hasta nunca.

(RECUERDA) "¡Sal de ahí!".

Dígame por dónde vino.

(RECUERDA) "Otra vez no, joder.

Otra vez lo mismo no, coño".

A través de un armario.

Ya sé que parece de "Mortadelo y Filemón",

pero es la verdad, se lo juro.

¿Y dónde estaba ese armario?

En la calle Antonio Grilo, 10, tercero izquierda.

Vamos allí, así sabremos si miente o no.

No, un armario se puede mover fácilmente.

Lo que nos interesa es la puerta por la que llegó aquí.

Ajá. Hay que ir a ese bar.

Ernesto, acompañe a Amelia y a Alonso.

¿Yo no voy? Soy el único que puede identificar al asesino.

Por eso no va.

Irene, vaya a la sala de visionado y que lo preparen todo.

Si dice la verdad,

lo sabremos.

Buenos días.

Consejería de Sanidad.

¿Es usted el dueño? -Joder, esto es acoso, hombre.

Anoche el zumbado ese y la Policía y ahora los de Sanidad otra vez.

¿Cómo que otra vez? -Sí,

vinieron unos inspectores la semana pasada.

Sí. Sí, nosotros somos supervisores que vigilamos a los inspectores

para controlar que hagan bien su trabajo.

Y dicen que no sobran funcionarios en este país.

De momento va a hacer usted dos cosas;

primero me entrega la documentación del local

y después va a callarse. -Vale, vale.

No se me ponga usted así, hombre.

No soporto que hablen mal de los funcionarios.

Aquí tiene. -Muy bien.

Mientras reviso, los técnicos inspeccionarán

cocina y trastienda.

Los baños y el almacén están abajo.

Ah, verán que hay una puerta clausurada.

¿Clausurada?

Sí, bueno, cuando me traspasaron el bar, ya estaba así, ¿eh?

Vamos a necesitar ayuda.

Pero esto es increíble.

Desde aquí se puede ver todo.

Controlan la vida de la gente.

Son como una organización secreta del gobierno.

Algo así. ¿Recuerdas la hora a la que llegaste al bar?

Pues estaba el telediario... Serían las 20:00.

Ahí está. Es él.

Congele la imagen.

Amplíe.

Haga una captura para que Irene se la mande a la patrulla.

No veo pistola. La llevará en el abrigo.

O la tiró en el bar. Se registró el local

y no encontraron nada.

Un momento, un momento.

Decía la verdad.

Yo siempre digo la verdad,

si se puede.

¿Sí?

Pues aquí, leyendo "El Quijote".

Supervise la papelera que hay saliendo a mano derecha.

Ahí estará la pistola.

Bueno, si es que no han pasado los de la basura.

La puerta no se podía abrir. He tenido que llamar a Cosculluela.

Hecho, jefe. Lo nunca visto: una puerta de seguridad

puesta del revés. -Muy bien. Gracias.

Ya están allí.

¿Qué hacemos cuando vuelvan, clausuramos?

Bien, dejamos todo como estaba

para que no se note que hemos abierto.

Esperemos a ver lo que han averiguado.

Gracias.

Me parece que hay que decirle la verdad.

Sí, no nos queda otra.

Ni a él tampoco.

Chapino no mentía.

En lo del armario no,

pero no significa que no sea el asesino.

No lo es, os lo aseguro.

Estaba desesperado, y un hombre desesperado no miente.

Desde luego, si lo hace, es un gran actor.

Matar a una madre delante de su hijo...

¿Cómo puede un ser humano hacer tal barbaridad?

Quien ha hecho esto no es un ser humano,

es una bestia.

Es alucinante. Eso mismo dije yo

el primer día que lo vi.

Venga, le enseñaré las puertas del tiempo.

Pero ¿vamos a bajar andando?

¿No hay ascensor? Sí, claro que hay,

detrás de la galería, pero siempre está estropeado.

Ah, y tenga cuidado, no tropiece.

Esto tiene más caída que el IBEX 35.

¿Y eso qué es? Un tormento.

Cada puerta conduce a un día determinado de nuestro pasado.

Pero aquí las puertas son fijas y he viajado a través de un armario.

Hay puertas fijas y puertas móviles,

y puertas que conocemos y otras que no, como su armario.

Hola, jefe. -Hola, Antúnez. Buenos días.

Este agente viene de Cádiz.

De los Carnavales. No, no,

del año 68 antes de Cristo.

Lo tenemos vigilando a Julio César,

que de joven anduvo por allí recaudando impuestos.

Es que nos han dicho que se prepara un atentado contra él,

y si muere antes de tiempo, imagínese;

ni la historia de España ni de Europa sería lo mismo.

Por aquí.

Esta es nuestra misión esencial, hacer que la historia no cambie.

Es una pena, porque nuestra historia tiene cosas chungas.

¿Quién nos dice que si la cambiamos no sea para peor?

Es como el chiste: "Virgencita, Virgencita,

que me quede como estoy".

Buenas tardes. -Hola, Moyano.

Buenas.

¿Las puertas no están ordenadas cronológicamente?

No, no. Pues menudo lío, ¿no?

Un listado que indica adónde va cada puerta.

Ah. Se renueva cada semana.

Ah, y también hay una aplicación para móvil. Es más fácil.

Pues será más fácil, pero no sé de qué me está hablando.

¿He dicho algo gracioso o...? No, no, por Dios.

Estaba pensando en lo rápido que cambian los tiempos hoy en día.

A Alonso le tuvimos que explicar lo mismo que a usted,

los móviles, los ordenadores, los wasaps...

Y venía del siglo XVI.

¿Alguna pregunta más? Sí.

Que no, que no se puede viajar al futuro, no insista.

Yo lo he hecho, vengo del año 81.

Sí, y puede viajar al pasado y volver.

Como un viaje en tren, pero esta es la última estación.

A partir de 2016 no hay vías.

Pues no lo entiendo. (SUSPIRA)

Mire, el tiempo es el que es y el que ha sido.

A nosotros no nos ha visitado nadie del futuro.

Eso solo pasa en los anuncios de detergentes.

Ni viajamos al espacio para ver marcianitos.

Eso lo hace el cine o la televisión.

Porque este Ministerio es una cosa muy seria, señor mío.

Mire, ese es Quincoces, una figura del fútbol.

Hola. Hola.

Y esta es Angustias, mi secretaria.

Me voy a tener que quedar aquí, ¿verdad?

Así es.

Es el precio por saber del Ministerio, supongo.

Supone bien.

No le podemos decir a la Policía de su época

que su asesino es un viajero del tiempo

y que usted también lo es.

Pero es la verdad.

Hay verdades tan increíbles...

que a veces es mejor seguir mintiendo.

¿Y mi honor?

O el de mi padre.

¿Y qué tiene que ver su padre con todo esto?

El asesinato que investigaba no es el primero en esa casa.

Hubo otro en 1946.

¿Cómo lo sabe?

Porque mi padre fue quien llevó ese caso.

20 de marzo de 1946,

a las 21:00.

(Bisagra chirriando)

Hasta nunca.

¡Alto!

(SALVADOR) No consta en nuestros informes.

No, ni en los suyos ni en los de la Policía.

Era 1946.

Sal o disparo.

En aquella época todo era perfecto, ya sabe.

Y la Policía también.

Voy a contar hasta tres.

Una...

(SALVADOR) ¿Su padre le contó lo del armario?

No, yo era un crío.

Me enteré después, cuando entré en el Cuerpo.

¿Sabe cómo me llamaban?

El hijo del loco.

Ya se imagina usted por qué.

Mire, mi abuelo era policía,

mi padre, mi madre era hija de policía.

Para nosotros ha sido un suplicio.

Mi viejo no mencionó el armario en el informe.

Dijo que el asesino escapó por la azotea del edificio.

Pero el hombre no se quitaba la imagen de la cabeza

y al final se lo contó a un compañero.

En mala hora.

Todo el mundo lo sabía.

Todo el mundo se reía a sus espaldas.

Y los jefes no tardaron en darle la baja.

¿Y sabe lo peor de todo?

Que yo tampoco lo creí nunca.

¿Su padre se recuperó?

No.

No precisamente.

(Bocina de tren)

(Disparo)

7 de mayo de 1950.

Yo tenía cinco años.

Mi madre no superó su muerte

y la perdí cinco años después.

Lo siento.

Tengo que pillar a ese hijo de puta.

Como sea.

Creo haber encontrado algo.

No soy muy ducho en estos menesteres,

pero si ahora estamos en 1981,

aquí hay libros que no se corresponden.

"Anuario dinámico. Temporada 73-74.

La historia del fútbol español puesta al día".

40 años de resultados deportivos.

Fútbol. No entiendo cómo a la gente le puede gustar tanto ese juego.

Yo también he encontrado algo.

Son recibos.

Van desde los años 40 hasta...

diciembre del 2015. ¿Y de qué son?

Son donaciones a un mismo orfanato.

Mucho dinero a lo largo de varias décadas,

todas con el mismo nombre.

Francisco Morán. Exacto,

dueño de la inmobiliaria que posee el edificio de Antonio Grilo.

Me lo ha documentado Angustias.

A comienzos de los 90,

rehabilitaron el edificio.

Lo convirtieron en viviendas de alquiler por semanas y meses.

Claro, así no lo conocerá ningún vecino.

El bar con la puerta de salida también es de la inmobiliaria.

Desde el año 1945.

También hemos encontrado estos libros.

¿Me permite?

Anuarios de resultados deportivos,

números de lotería... de hasta el año pasado.

No me extraña que tuviera una inmobiliaria.

Se sabía de memoria todas las quinielas

y los números Gordos que iban a tocar.

Como en "Regreso al futuro". Ajá.

Hace falta una filmoteca en este ministerio.

Se ha hecho millonario con las quinielas.

Así es. Nosotros tuvimos un caso parecido, ¿eh?

Era un tesorero nuestro.

Nos extrañaba que se fuese tanto a esquiar a Suiza,

así que, claro, como...

(CARRASPEA) Bueno, será mejor que sigamos con nuestro caso.

Hay algo que no me cuadra.

El asesino va urdiendo un plan desde 1945,

pero solo conocemos una víctima, la que no pudo salvar Méndez en 1981.

Hay más víctimas.

Y nuestro amigo Pacino...

sabe de un asesinato parecido.

Carmen Salgado, también madre soltera, 29 años.

Año 1946.

Como la mujer que mató en 1981. Ajá.

Entonces hay más muertes, estoy segura.

Llame a nuestro contacto en el Ministerio del Interior,

que investigue los sótanos de la calle Antonio Grilo, 10.

Me parece que lo que nos vamos a encontrar allí no será agradable.

Y ojalá nos equivoquemos. ¿Qué hacemos con el armario?

¿Lo clausuramos? No.

Tengo una idea mejor.

Si la montaña no va a Mahoma,

Mahoma irá a la montaña.

No se olviden de esta cara.

(Tintineo de llaves)

Buenos días. ¿Vive usted aquí? Sí.

Bueno, un par de semanas por trabajo.

Ya. ¿Y conoce usted al dueño o sabe si hay portero?

¿Al dueño? No. Del alquiler se encarga la empresa,

y tampoco hay portero.

Un servicio de limpieza viene una vez a la semana.

Siento no serle de gran ayuda. ¿Qué están buscando?

Lo siento, eso no se lo puedo decir.

Claro, claro, normal.

Gracias.

(Puerta, bisagra chirriando)

Va para allá.

El hideputa va de camino.

Perfecto. Ya es nuestro.

¿Todo preparado? -Preparado.

Pues vamos.

(Cerrojo abriéndose)

¿Cruzaste la puerta?

Sí, y ahora te voy a cruzar la cara.

Gracias.

Ha sido un placer. Vaya, siempre me pierdo lo mejor.

¿Cómo supieron lo del armario?

Perdone, pero aquí somos nosotros quienes hacemos las preguntas.

-Aunque le propongo un pacto.

Nosotros lo ayudamos a solventar sus dudas

y usted nos ayuda a resolver las nuestras.

Quid pro quo. -Exacto.

Veo que es usted un hombre de derecho.

-¿Por qué se sonríe?

Hemos encontrado ocho cadáveres en el sótano de su casa.

¿Se siente orgulloso de haber matado a mujeres?

¿De haber dejado a sus hijos huérfanos?

Siempre me he ocupado de ellos. -Sí...

Haciendo donaciones a un orfanato.

Curiosa manera de lavar su conciencia, ¿no cree?

¿Sabe lo que es dejar a un niño huérfano?

¿Solo en el mundo sin saber lo que hace en él?

¿Sin cariño?

Sabe usted de lo que habla.

También es huérfano, ¿verdad?

Bien, vayamos al grano.

¿Desde cuándo viaja por el tiempo?

No me acuerdo.

-¿A cuántas mujeres ha matado?

¿Dónde consiguió ese armario?

¿Por qué siempre madres solteras?

¿Por qué las mató delante de sus hijos?

-Ernesto.

Pégueme si quiere, pégueme.

No le tengo miedo a nada ni a nadie.

-Veo que es usted un valiente.

Espero que no sea muy friolero,

porque las va a pasar canutas en nuestro penal favorito.

Un castillo del medievo en el Pirineo oscense.

¿Un castillo del medievo?

-Sí, con unas vistas magníficas.

Lástima que las celdas no tengan ventanas.

Desde aquí pueden viajar a otras épocas.

Se acabó la conversación.

Le deseo una larga

y jodida existencia, señor Morán.

¡Hablaré!

Pero no con ustedes.

Entonces, tú tendrías... 146 años.

Pareces mucho más joven.

Vamos, te echaba 85, como mucho.

¿Puedo haceros una pregunta? Dispara.

Que os dispare, ahora queréis que os pegue un tiro.

No, es una forma de hablar. Quiero decir que...

De acuerdo. ¿Por qué os llaman Chapino?

¿Acaso fuisteis zapatero?

¿Qué dice?

El chapín fue un zapato femenino del siglo XV.

No es Chapino, es Pacino. ¿Cuántas veces lo he de decir? Pacino.

"Nunca hemos tenido aquí un tipo tan raro como tú".

Es de la película, de "Serpico".

En mi época era una película muy conocida.

Dicen que me parezco al prota, que era un poli de raza.

Y el actor que lo interpretaba era Al Pacino.

De ahí viene el mote. Ah, y ese Serpico

era un buen agente de la ley. El mejor.

Se pasaba las órdenes por el forro.

Luchaba contra la corrupción y contra el poder establecido.

¿Qué poder? Los que mandan.

Y eso, según vos, es propio de un buen alguacil.

Pues hombre... Depende de cómo se ponga la cosa...

Tiene que acompañarme. El asesino quiere hablar con usted.

¿Ese cabrón quiere hablar conmigo? Por mí, encantado.

Prométame que no le hará daño. Se lo juro.

Esta es por mi padre, hijo de puta.

(RESPIRA CANSADO) Tenías algo que decirme, ¿no?

Ya me has contestado sin tener que hacerte la pregunta.

El policía que entró en la casa en 1946 era tu padre.

Por eso tuviste las agallas de entrar en el armario.

Porque sabías que había ocurrido antes.

Tu padre te lo contó.

Pero él no tuvo las agallas que has tenido tú.

Se ha acabado la tontería. ¡Espera!

No te vayas. Dime lo que me tengas que contar.

¿Qué fue de tu padre?

Se suicidó.

Por tu culpa.

También te dejé huérfano.

Somos todos víctimas.

Tú no eres una víctima.

Lo son las mujeres que mataste y sus hijos.

¿A cuántas has matado?

Muchas.

¿Muchas? Todas madres de un niño.

¿Por qué?

Porque tanto dolor

no se puede soportar solo.

Quiero hacer un trato contigo.

No estás en disposición de hacer ningún trato.

Yo creo que sí.

Te ayudaré a resolver el caso por completo.

Te daré los nombres de las mujeres, las fechas

y hasta los contratos de alquiler.

A cambio solo te pido un favor.

Soy todo oídos.

Puedes viajar en el tiempo, ¿verdad?

Igual que tú.

No, igual no.

A mí me van a mandar a un castillo del medievo.

Eso significa que desde aquí se puede viajar a otros sitios.

Y yo que creía que solo lo podía hacer yo desde mi armario...

¿Qué quieres?

Que viajes al pasado.

Al 8 de mayo de 1886.

¿Quieres que viaje al siglo XIX?

¿Para qué?

Para matar a mi padre.

-20 mujeres asesinadas

y solo encontramos ocho cuerpos. -Diez.

Ya han encontrado a diez. Gracias, Irene.

Es un enfermo.

Investigaba a sus futuras víctimas

para decidir si les alquilaba el piso.

Debían ser madres solteras o mujeres que huían de sus maridos.

Creían que al fin estarían tranquilas con sus hijos

y su salvador era su asesino.

¿Me podían dejar cinco minutitos a solas con él?

Con la paliza del señor Méndez ya tiene bastante.

Nos prometió que no le haría daño. No son nuestros métodos.

No, ni los míos.

Pero uno no siempre tiene la oportunidad

de encontrarse con quien te ha arruinado la vida.

Bien, asunto resuelto. Enhorabuena a todos.

Un momento. ¿Cómo que asunto resuelto?

Sabemos dónde, cómo y cuándo mató en varias épocas.

Podemos evitar los crímenes, salvar a mi padre, limpiar su nombre.

Eso ya ha ocurrido, no se puede cambiar.

A ver, ya sé que no se puede cambiar la historia.

Y lo entiendo, lo entiendo.

Pero no les estoy pidiendo...

matar a Napoleón o salvar a Kennedy.

Hablo de gente normal, gente sin peso en la historia.

Todo influye en la historia y aquí sabemos bastante de eso.

Y aunque le duela, aquí hay unas reglas.

¿Está dispuesto a cumplirlas?

He sido policía en una dictadura.

Estoy acostumbrado a tragarme órdenes que no me gustan.

¿Cuándo empiezo?

Mañana. Es una misión sencilla, solo tendrá que observar.

Amelia y Alonso se encargarán del resto.

¿De qué se trata?

Tienen que ir a Barcelona a 1997 y convencer a Pau Gasol

de que su futuro no está en la medicina, sino en el baloncesto.

Ernesto les dará mañana mismo las instrucciones en la puerta.

Es la 295.

Aquí está. No acabo de ver clara la misión.

Ayudar al Cid es algo glorioso.

Cazar a un asesino de mujeres es... algo inexcusable.

Pero ¿esto? Pau Gasol es una gloria para España

y tiene que seguir siéndolo.

Punto.

¿Y dónde vas a vivir? De momento, aquí.

Mañana o pasado me darán las llaves de un piso del Ministerio

cerca de San Antonio de la Florida. No puedo volver a mi época.

Soy el nuevo Richard Kimball.

Vosotros lleváis poquito aquí, ¿no?

Lo digo porque de cine y de tele, ni pajolera idea, vamos.

¿Y qué será de vuestra esposa, de vuestra familia?

Soltero y sin hijos, que yo sepa.

No me espera nadie.

Vaya, lo siento. No pasa nada.

Lo bueno es que no bajo la escalinata para llegar a casa.

Con coger el 75 me vale, si sigue existiendo, claro.

Pero ¿qué es el 75? Un autobús.

También es un misterio, no se sabe cuánto esperas en la parada.

Hasta mañana. Hasta mañana.

Con Dios. Con Dios.

¿Se fía de él? -No me fío de él ni de nadie.

Bueno, excepto de usted.

Pero ¿qué quiere? Es la condición humana.

Todos quieren curar su dolor

y buscar su beneficio y el de los suyos.

Y más cuando puede volver a vivir su pasado.

Salude, Ernesto, que se sienta querido.

Inteligencia emocional.

Eh, pero ¿qué hace?

Va a fumar en un claustro del siglo XV.

¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!

Es usted el guardián de las reglas. -Las reglas...

están para cumplirlas. -Siento decepcionarlo,

pero más de un cigarrillo he fumado yo junto al pozo.

Sí, lo siento, no soy perfecto.

¿Usted no se ha saltado ninguna regla?

Nunca. -No lo creo.

Le juro que no saldrá de estas cuatro paredes,

pero ¿no ha tenido usted nunca una... debilidad?

Tener una amante.

Apuntarse a un curso de cocina.

Ir a la Tomatina de Buñol, hacer microteatro.

Nunca.

Veo que su vida privada es tan aburrida como la mía.

Me alegra no ser el único bicho raro del universo.

Puede retirarse. -Señor.

Ah, Ernesto.

¿Dónde está Irene?

Creo que está con el ordenador de Julián.

Ah. Gracias.

Aquí está.

Cuba, 1895.

Mal momento para ir de vacaciones, Julián.

A ver de qué discuto ahora con mi madre.

Con las madres no se debe discutir.

Te presto a la mía un par de días y cambias de opinión seguro.

¿Por qué me miras así?

Quería deciros que nunca había conocido a una mujer como vos.

Tranquila, Amelia, no os estoy cortejando.

Es más que eso.

Os admiro.

Después de todo lo acaecido seguís trabajando como si tal cosa.

Me enseñaron que cuando hay que resolver un problema de los demás

jamás debes pensar en los tuyos.

Me gustaría conocer a ese maestro.

Lo conoces bien.

Eres tú.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

¿Nada? Nada.

He recuperado todos los archivos

y en ninguno hay señal de adónde ha podido ir Julián.

Qué raro. Nunca pensé que fuera un experto en informática.

Seguramente no lo sea.

Quizá lo improvisó sobre la marcha, sin planificar nada.

No, no lo creo. En su carta de despedida

decía que iría allí donde pudiera ayudar.

Es enfermero.

Habrá buscado un lugar y una época donde sus conocimientos

pudieran ser útiles.

Una guerra. Es lo que siempre he pensado.

Menuda pista como para encontrar algo.

Si algo no falta en la historia de España, son guerras.

(Puerta abriéndose)

¿Qué ocurre?

¿No tenían que estar con Pau Gasol?

El señor Méndez no se ha presentado. Nadie sabe dónde está.

Ya me imagino dónde puede haber ido.

El asesinato que yo investigaba no es el primero en esa casa.

Hubo otro igual en 1946.

¿Cómo lo sabe? Mi padre llevaba el caso.

20 de marzo de 1946, a las 21:00.

Ha ido a 1946

a impedir que el asesino mate a esa mujer

y evitar así el suicidio de su padre.

¿Su padre se suicidó? ¿Por qué?

Enloqueció al ver que el asesino desaparecía por el armario.

Marzo, 1946...

Ha arrancado la hoja. No hay duda de que ha ido allí.

¿Hora? -21:00.

21:00.

Puerta 175. No nos queda mucho tiempo.

Si aquí son las 12:00, allí son las 20:00.

La puerta está en Cuatro Caminos, frente al estadio.

¿Está muy lejos? Cojan un taxi.

En el 46 apenas había tráfico en Madrid.

Vamos a cambiarnos. Sí.

Esperad. Con todo el respeto, debería ir yo y no Amelia.

Es una misión de choque y tengo más experiencia.

Si llegamos a tiempo, no tiene por qué pasar nada.

Yo convenceré a Pacino.

¿Y si no lo consigues?

Entonces, yo me basto y me sobro.

Nunca debimos fiarnos de alguien que reniega de la autoridad.

Va a salvar a su padre. ¿Tú no harías lo mismo?

(Coche de caballos pasando)

Nunca había visto a nadie hablar tanto como ese taxista.

¿Quiénes son ustedes?

¿Me quieren decir qué coño hacen aquí?

-Ayúdenme, por favor, ayúdenme. -¡Tú calla, zorra!

Tranquilo. Tranquilo, tranquilo, no le haga daño.

¿Y Pacino?

Ya debería estar aquí.

Váyanse o la mato.

La Policía está a punto de llegar.

Será mejor que tire el cuchillo y salga.

No haremos nada para detenerlo.

Yo tengo el cuchillo.

Yo mando.

¡Suéltame!

No vas a volver a tocarme.

Eres un cretino.

Cobarde.

¿Me oyes? Eres un cobarde.

No tienes agallas, cobarde.

Maldita zorra.

(MUJER) (LLORA)

No vas a volver a tocarme.

Suéltala.

Suéltala o te dejo seco.

Antes de que dispare la mato.

¿De qué va vestido? ¿Quién es usted?

¿De dónde ha salido?

Suéltala.

Si me sigue apuntando con la pistola, la mato.

Le propongo un trato.

Si deja en paz a esa mujer y a su hijo,

le dejaremos escapar por el armario.

¿Sabe lo del armario?

Lo sabemos todo hideputa.

Se llama Francisco Morán Ruiz.

Y asesina a madres solteras o separadas.

Tira el cuchillo.

Tire usted el arma.

Mira, te lo voy a dejar claro.

Si la matas a ella, de aquí no sales vivo.

Tire el arma al suelo y dele una patada para que llegue aquí.

Tírela al suelo y dele una patada para que llegue a mí.

Tire el arma al suelo y dele una patada para que llegue aquí.

No se lo volveré a repetir.

Despacito.

Quieta, ¿eh? Quieta.

Suelta.

Arriba.

No lo haga. Me gusta.

Creo que voy a jubilar el cuchillo.

Lléveme a mí como rehén.

Podemos escapar los dos por el armario.

(Sirena policial acercándose)

Mierda. Huya por el armario.

No lo seguiremos.

(Sirena policial acercándose)

Acérquese, señorita.

No lo hagáis.

¡Acérquese!

Despídase de su amiga.

Si la matáis, os perseguiré hasta el mismísimo infierno.

Ahí irá usted después de ella.

¿Cree que dejaré que me siga?

Hasta nunca.

(Puerta abriéndose)

Francisco Morán, supongo.

¿Por qué sabe mi nombre? Eso ya da igual.

Por los clavos de Cristo.

¿Qué ha sucedido aquí?

Pacino.

Desde luego, cuando desobedece, lo hace a lo grande.

No solo ha cambiado la historia desde 1946,

sino que la ha cambiado desde finales del siglo XIX.

Nos engañó arrancando la página para que creyéramos

que había viajado a 1946.

Soy policía, entiendo de estas cosas.

Lo hice para que pensaran que estaba en otro sitio.

No entiendo por qué viajaste tan lejos en el tiempo

y no a salvar a tu padre a 1946.

Por lo que me contó Francisco Morán.

¿Quieres salvar a todas las mujeres que maté?

¿A todos los niños que dejé huérfanos?

Pues matando a mi padre lo conseguirás.

-¿Por qué quería el asesino matar a su padre?

Era un borracho y un sádico.

Le pegaba a él y a su madre. Un día fue demasiado lejos.

Él tenía solo 11 años y vio todo desde el armario.

Cuando su padre lo descubrió, el pobre entró en pánico.

Pegó la espalda al armario y activó la puerta del tiempo.

Morán fue la primera víctima.

El primer huérfano.

Eso es. Apareció de repente con 11 años en 1921.

Lo encontraron en la calle.

Lo llevaron al orfanato del Sagrado Corazón.

El mismo que sufragó Morán con su dinero

durante todos esos años.

Pero si Morán apareció en 1921 con 11 años,

¿cómo se hizo con la casa después?

El destino quiso que una familia adinerada se hiciera cargo de él.

¿Y el armario?

Eso es lo más curioso de todo.

Nunca se movió de esa casa.

Hay una cosa que no entiendo.

¿Por qué se esfumó todo el mundo como si fueran ánimas?

Al salvar a su madre,

los acontecimientos posteriores se modificaron.

Morán murió en el año 1915, tuberculosis.

Así que en 1946, Morán ya no existía

ni era el dueño de la casa.

Cuando se cambia la historia,

las consecuencias pueden ser imprevisibles.

Y ahora, yo me pregunto:

¿qué pasaría si encontramos a un asesino que mata al presidente

y que resulta ser el bisnieto de una de esas pobres mujeres?

Pero salvó a Amelia.

¿Eso no cuenta? La señorita Folch

no hubiera tenido que estar en peligro

si al señor Pacino no le hubiera dado

por ser el vengador justiciero intertemporal.

Ahora salgan todos, por favor.

Ernesto, usted quédese.

Dígame. -Hay...

(Puerta cerrándose)

Hay un asunto pendiente.

Al cambiar la historia,

todas las donaciones que Francisco Morán

hizo al orfanato del Sagrado Corazón han desaparecido.

Así es.

Tráigame los anuarios y los resultados de las quinielas.

A ver si podemos hacer algo.

¿Qué es esto de envolver la comida en plástico?

Traed. (CARRASPEA)

Yo ya tengo práctica. Gracias.

Siento mucho haberte puesto en peligro.

Al final me salvaste. Ya, pero de chiripa.

No volveré a hacerlo. Cumpliré las normas como el primero.

Lo juro. Yo soy mucho de cumplir las normas.

En esta ocasión no tenéis que arrepentiros por lo que hicisteis.

No me arrepiento. Poder salvar a la persona que más quieres

y no hacerlo sería inhumano.

Me hubiera vuelto loco.

A un compañero le pasó algo parecido.

(Bocina de tren)

Toma.

Para ti.

Esta es tu pistola, padre. Ya no me hace falta.

Y tú te la mereces, hijo.

Digan lo que digan, eres un buen policía; para mí, el mejor.

Aunque me gustaría que te cortaras esas greñas.

Gracias.

Y ya sabes.

Disparar siempre... ...es el último recurso.

Padre, lo sé, lo sé.

(MUJER) Apacentando un joven su ganado,

gritó desde la cima de un collado:

"¡Favor! ¡Que viene el lobo, labradores!".

Estos, abandonando sus labores, acuden prontamente

y hallan que es una chanza solamente.

Vuelve a clamar y temen la desgracia.

Segunda vez los burla, ¡linda gracia!

Pero ¿qué sucedió la vez tercera?

Que vino en realidad la hambrienta fiera.

Entonces, el zagal se desgañita

y por más que patea, llora y grita

no se mueve la gente escarmentada.

Y el lobo le devora la manada.

Cuántas veces resulta de un engaño contra el engañador el mayor daño.

(TV, SUÁREZ) "...sin que nadie me lo haya pedido...".

Pensaba que no vendrías.

Yo nunca falto a mis citas.

¿Qué tal es el nuevo fichaje del Ministerio?

Pacino. Sí.

Es muy bueno, aunque es aún más rebelde que Julián.

Otra bomba de relojería. Eso me temo.

¿Se sabe algo del señor Martínez?

Sí, se ha escapado a Cuba, 1895.

Desde luego, a veranear no ha ido. ¿Lo sabe el Ministerio?

No.

Buen trabajo.

Me juraste que todo esto era para conseguir un Ministerio mejor.

No me falles.

Yo no te fallaré.

Nunca.

-¿Y esta fortuna? -Será suya

a cambio del manuscrito.

Tenemos un problema

y gordo.

Cervantes no ha llevado el manuscrito a la imprenta.

El futuro está en el teatro.

(SALVADOR) Cervantes debe abandonar su carrera de empresario teatral

y volver a la novela. Quiere que saboteemos las funciones

Quiero lágrimas, sentimiento.

Buenas. Estaba buscando a don Miguel de Cervantes.

Lo tenéis delante. -Me temo que este asunto

es más grave de lo que pensaba. ¿Es Walcott?

El americano que viajaba por el tiempo.

El mismo que viste y roba.

¿Por qué llamáis a la función "Los baños de Argel"

si aquí nadie se baña? Ah, pues es verdad.

Alonso de Entrerríos.

¡Estáis vivo!

(SALVADOR) El "pendrive" tiene información sobre Lope de Vega.

Quieren hacerse con alguno de sus manuscritos.

Don Félix Lope de Vega y Carpio.

Sea quien sea la criatura juro que no soy el padre.

¿Pacino estuvo con Lope?

Este hombre y yo servimos juntos en Flandes.

Entonces teníamos la misma edad.

Miradlo y miradme a mí. Bajad la voz, insensato.

Usarás a Lope como cebo. Un pringado debe haber.

¿El dramaturgo más importante de nuestra historia?

Normalmente es un yonqui, pero le ha tocado a él.

Sois Amelia Folch.

Veo que no os habéis olvidado de mí.

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El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 10: El tiempo en sus manos

22 feb 2016

Después de la marcha de Julián, Salvador activa los mecanismos de búsqueda para que sea detenido allá donde haya viajado por el tiempo. El impacto de la ausencia de su compañero en Amelia y Alonso es grande. Mientras tanto, un policía del 1981 llega al presente persiguiendo a un asesino que ha huido escapando por un armario. Se trata de Jesús Méndez, conocido como “Pacino” por su parecido con el protagonista de la película Serpico. Su sorpresa no será solo que se puede viajar por el tiempo, sino que según los archivos policiales, él es el culpable del asesinato y lleva desaparecido desde 1981. Para probar su inocencia deberá atrapar al asesino. Pero, ¿cómo hacerlo en un futuro del que desconoce absolutamente todo?

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