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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 6: Tiempo de pícaros - Ver ahora
Transcripción completa

Cuidado.

Fíjate aquí.

Pero esto es increíble.

Sí, parece de Fernando Gallego.

Fue uno de los máximos exponentes del hispanoflamenco en Salamanca.

Murió en 1507.

Cuidado. Luego me dices a mí que tenga cuidado.

Espera. Hay algo.

¿Puedes darme las herramientas?

Toma.

No puede ser.

¿Ya habían móviles en el siglo XVI?

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

¿Encontraron este móvil en un yacimiento del siglo XVI?

Los arqueólogos habrán "flipao".

Uno está en tratamiento psiquiátrico, no digo más.

¿Y no puede ser una broma, que alguien lo dejase posteriormente?

Los análisis indican que no es broma.

Las obras de arte que encontraron desaparecieron en esa misma fecha.

Al parecer los ladrones las escondían allí.

La cueva de Alá Babá en el siglo XVI.

Solo que uno de los ladrones es del siglo XXI.

El dueño del móvil. Sí, y sabemos quién es.

(TV) "Señor Díaz Bueno. -¿Quiere hacer alguna declaración?

-Señor Díaz Bueno, ¿va a devolver el dinero que ha robado?

-¿Presentará recurso ante el juez?".

(SALVADOR) Señores, les presento a Alberto Díaz Bueno.

¿Este no es el que se fugó el año pasado?

El mismo. Fundó ALDIB,

una empresa especializada en asesoría y comunicación.

Después invirtió en el ladrillo y en agencias de viajes.

Creó un imperio por el que recibió varios premios

como empresario y emprendedor. Sacaba el dinero de España

y no pagaba, despedía a sus empleados... Un estafador.

¿Y por qué no está en la cárcel? Estaba,

pero se fugó en un permiso de fin de semana.

¿Un permiso? ¿En esta época los presos disfrutan

de tales licencias? Solo los que roban mucho.

Robase mucho o poco, ¿cómo es posible que viaje por el tiempo?

Eso es lo que investigamos desde que conocimos la noticia.

Hemos recuperado la información de la tarjeta SIM

del móvil encontrado y en este otro móvil está la copia.

Con él hemos sabido a quién llamó Díaz Bueno

una semana antes de desaparecer.

Llamó a su abogado, a su madre, a su novia...

y a un número no identificado 20 veces.

¿Cómo que no identificado? Todos están a nombre de alguien,

aunque sean de prepago.

Es de un tal Enrique Gil de la Riva que lleva muerto 20 años

y que nunca hace las recargas en el mismo sitio.

Tal vez llamando a ese número... Ya lo hemos hecho,

pero nunca contesta.

(Móvil)

(Señal de llamada)

En resumen, hay que pillar a ese cabrón

y traerlo para que lo juzguen. Exacto.

La fecha más cercana a la puerta del hallazgo

está en Salamanca en... febrero de 1520.

Salamanca, año 1520.

Es el momento de las revueltas de los comuneros contra Carlos I.

No viajarán durante el conflicto.

La revuelta ocurrió dos meses después.

Todo irá bien si no toman partido y se centran en su misión.

Ah, otra cosa.

Este es el teatro robot que hizo Velázquez de Díaz Bueno.

Lo digo por si tienen que preguntar a la gente.

Partirán de inmediato.

Usted, Ernesto, supervisará personalmente la operación.

¿Y yo? Tengo otra misión para usted.

Quiero que se encargue de algo importante para el Ministerio,

interrogar a Walcott.

Ya debe de estar en su punto.

Una semana en una mazmorra del siglo XI hace flaquear a cualquiera.

¡Eh, eh!

¡Llamad! Llamad a la embajada norteamericana, por favor.

Llamad a la embajada norteamericana, por favor.

¿Algún problema?

No. Sí.

Sí lo hay.

Leiva está encerrado allí, nada más.

Sé lo que Leiva ha significado para usted.

Y para este Ministerio.

Pero hay que pasar página.

Mire, Irene, por primera vez desde que existe el Ministerio,

hemos localizado a un viajero del tiempo que viaja de una forma que...

que nosotros no controlamos.

Y ese es un tema grave.

Muy grave.

Lo sé. Iré a interrogar a Walcott ahora mismo.

Es que parezco de la tuna. Solo me faltan las cintas y la pandereta.

De eso se trata, de que parezca usted un tunante.

¿No tengo que pasar por un estudiante de Salamanca?

No te ofendas. De ahí viene la palabra.

Tunante o sopista eran los estudiantes pobres

que ganaban para comer con su habilidad musical.

¿Hay algo que esta mujer no sepa?

¿Y yo quién digo que soy, si me preguntan?

Usted irá a la guerra con el rey, a Flandes.

Ese personaje no me costará interpretarlo.

Pero antes dejará a su mujer en un convento,

concretamente a usted, Amelia.

Monja, fiel esposa, prostituta...

Qué poco repertorio tiene una mujer en el pasado.

La puerta es la 598. Los dejará a las afueras de Salamanca.

Buena suerte.

Me gusta verte sonreír. Últimamente no lo haces mucho.

Prefiero viajar a un siglo en el que aún no he nacido,

ni yo ni los míos.

Mejor eso que estar muerta y enterrada.

Esta es.

Venga.

Salid, que no quepo. Sin empujar.

Ya voy, ya voy.

Estamos en una ermita. Salid, por Dios.

Esto es más pequeño que un ataúd.

La puerta está en un confesionario.

Menos mal que no estaba el cura. Habría muerto de un infarto.

No creo haya pasado nadie a confesarse aquí en mucho tiempo.

Parece abandonada.

Extraño es que no mandaran a nadie a recogernos.

Falta de personal, como siempre. Cierto.

Apenas hace cuatro años de la coronación de Carlos I

y el Ministerio no cobró esplendor hasta el final de su reinado.

Vamos a ver dónde estamos.

Según el mapa, la ermita está al norte de Salamanca,

a unas dos leguas. ¿Y eso son...?

Eso son dos horas de camino a buen paso.

Por fin vienen a soltarme.

No te hagas ilusiones.

No te gustan las gachas, ¿verdad?

Creo que esto te gustará más.

¿Qué tal por el siglo XI?

Esta cárcel es inhumana.

No te quejes, que vosotros tenéis Guantánamo.

Aunque allí, si te escapas estás en pleno siglo XXI.

Dime para quién trabajas.

Si quieres salir de aquí tendrás que darme algo a cambio.

He vivido guerras,

me han torturado,

y nunca han conseguido que yo hablara.

¿Por qué iba a hacerlo contigo?

Porque la hamburguesa que te estás comiendo está envenenada.

Y este es el único antídoto.

Dolor de estómago es el primer síntoma.

Luego no podrás tenerte en pie.

Y en un par de horas estarás muerto.

Dos horas.

No tardaré en volver.

Mientras me gustaría interrogar a otro preso.

¿Su nombre? Armando Leiva.

¿Algún problema?

(Tintineo de monedas)

Las puertas del tiempo deberían ser como el tren,

que te deja en el centro de la ciudad.

¿Sabéis cuál es el principal problema de vuestra época?

Sois vagos. Demasiados inventos os hacen la vida demasiado cómoda.

A eso se lo llama progreso.

En lo esencial habéis progresado poco.

Los sinvergüenzas como el que buscamos no pagan sus penas,

igual que en mi época. Y en la mía.

(VOZ MASCULINA) ¡Auxilio! ¡Socorro!

Alguien está en apuros.

¡Alonso! ¡Alonso! Se va a meter en un lío

nada más llegar. Justo lo que necesitamos.

Dos contra uno.

¿Siempre sois así de valientes?

Gracias a Dios. -No te he dado permiso para hablar.

¿Quién os ha dado vela en este entierro?

Entierro será, pero el muerto no será el que teníais pensado.

Tranquilos.

Con estos ganapanes me basto yo solo.

Cuando sonríe así me da miedo.

¡Por Santiago y por España!

"Na", es un golpe, nada grave. Menos mal.

¿Os duele mucho? Un poco. Ah.

Estoy en deuda con vuestras mercedes.

Más bien estáis en deuda con Alonso.

Para tener solo un palo no os habéis defendido nada mal.

Son tiempos revueltos y procuro llevarlo siempre a mano,

pero si no hubierais aparecido, no lo cuento.

Esos ladrones no eran chusma. Vestían como hidalgos.

Es que hidalgos eran.

En las buenas familias el hermano mayor hereda todo

y los segundones prefieren robar en los caminos antes que trabajar.

Será mejor continuar viaje todos juntos.

Por mí, encantado.

Subid aquí. Apenas queda nada hasta Salamanca,

pero el camino se hace pesado.

Aún no sé vuestro nombre. Me llamo Amelia. ¿Y vos?

Mi nombre el Lázaro.

Va.

(Toses)

(Toses, respiración irregular)

(Puerta de celda abriéndose)

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Casi ocho años.

Supongo que no vendrás solo a verme.

No.

Tenía que interrogar a otro preso.

¿Has usado lo del veneno y el antídoto?

Tal como me enseñaste.

Aprendiste rápido.

Aprendí del mejor.

¿Recuerdas mi primer día en el Ministerio?

Bienvenida al Ministerio del Tiempo.

Pues esto no es nada.

Te tengo que presentar a los demás.

Les he contado que eres un gran fichaje.

¿Cómo estás?

Al principio contaba los días,

pero dejó de tener sentido.

¿Para qué, si no me van a soltar?

(TOSE)

¿Quieres que llame a un médico?

¿Un médico del siglo XI?

No, gracias. (TOSE)

¿Qué le contaron a mi mujer?

Que habías fallecido en una misión.

¿Y se lo creyó?

Sí. Mejor.

Recibe una pensión del Ministerio.

Salvador.

Salvador siempre ha sido un tipo elegante.

Un cabrón, eso sí, pero elegante.

Solo pedía lo que era justo.

¿Cuántas veces me habré jugado la vida por salvar la de gente ilustre?

La vida de gente que valía menos que la de cualquiera de nosotros,

que la de mi hijo.

¿Cómo se puede dejar morir de leucemia a un niño?

En el siglo XXI la mayoría de los niños se curan.

Un simple viaje habría bastado.

Debiste hacerlo en secreto. Nunca.

¿De qué serviría salvar a mi hijo enfermo

si un compañero no puede salvar al suyo?

O a su mujer.

O todos o ninguno.

Por eso me revelé.

(TOSE)

Será mejor que te vayas.

¿Recuerdas lo que nos repetías a los que empezábamos?

Ningún agente se queda atrás.

Dime qué puedo hacer por ti.

Decirme el nombre de quien me traicionó.

Algún día tendrá que pagar por lo que me hizo.

A mí y a mis compañeros.

(TOSE)

(TOSE CON VIRULENCIA)

¿Y os ganáis bien la vida de comediante?

Gano lo justo, pero soy libre.

Y vivo mejor que de criado, que también lo fui, de niño.

¿En alguna casa noble?

Todo lo nobles que puedan ser un ciego, un hidalgo sin fortuna

o un clérigo tacaño.

Pero de todos aprendí algo, aunque a fuerza de hambre y de palos.

So, mulo.

Mirad, Salamanca.

Gracias.

Qué hermosa vista. Mucho.

Mi madre se puso de parto justo al cruzar el río.

Por eso a mí me llaman Lázaro de Tormes.

¿Y venís a Salamanca a visitar a la familia?

No. No, de mi madre no sé nada hace tiempo

y mi padre murió en Gelves hace diez años.

¿En Gelves? Ajá.

En esa batalla murieron muchos valientes.

A lo mejor sois hijo de un héroe.

No. No, mi padre cuidaba de las mulas

y fue a la guerra para no ir a la cárcel por ladrón.

No os avergoncéis. Todo el que pelea en batalla y muere

es un héroe.

Entonces prefiero no ser un héroe.

Yo con ver el sol cada día y tener algo que comer, ya me conformo.

Esa es mi guerra.

Lo ha sido desde que era crío.

Muerto mi padre, mi madre me puso a servir a un ciego

tan pobre como nosotros mismos.

No olvidaré la mala vida que me dio.

No había día en el que no me moliera a palos.

Pero ¿cómo? ¿Le servíais y os pegaba?

Ahí me dio el primer coscorrón.

Como el toro de piedra. Aún tengo la cicatriz.

Qué hi de puta. Lo era.

Pero mentiría si no os dijera que me enseñó lo que es la vida.

Recuerdo que un día un vendimiador

nos dio un racimo de uvas en limosna.

(RECUERDA) "Hoy quiero que veas la confianza que tengo en ti.

Yo cogeré una uva, después tú otra,

con tal de que me prometas que no cogeréis más de una.

De esta suerte no habrá engaño.

Os... Os lo prometo, señor".

Así empezamos a hacerlo.

Pero al segundo lance, el ciego cogió dos uvas.

Y lo mismo hice yo.

Como él había quebrado el pacto, luego fui cogiendo tres o cuatro

mientras él cogía dos.

Y así acabamos el racimo.

"Lázaro, me has engañado.

Juraría por Dios que hemos acabado el racimo demasiado rápido

y que has comido las uvas de tres en tres.

No, señor. ¿Por qué sospecháis eso?

Porque yo las comía de dos en dos y callabas, pequeño demonio.

No te quejes ni llores, que dineros no te puedo dar,

pero sí enseñanza para la vida".

Me curó de mi inocencia.

Me enseñó que para sobrevivir no me podía fiar de nadie en la vida.

(SUSPIRA) Bueno, aquí se separan nuestros caminos.

¿No ibais a Salamanca? Así es.

Esta noche montaré mi retablo en la fonda del callejón,

pero hasta la noche, mejor no pisar la ciudad,

no sea que me tomen por un mendigo.

Una ordenanza real prohíbe que haya mendigos

que no sean los de la ciudad,

y hace años que no piso Salamanca. Qué miserables.

Como si la pobreza tuviera fronteras.

Así son estos tiempos.

Si esta noche venís a ver mi función, os esperaré con gusto.

Me encantaría. A mí también,

pero hay cosas más importantes que hacer.

Antes de que os vayáis y ya que sois de por aquí,

¿conocéis a este hombre? No.

Pero si es de Salamanca, mal testigo soy.

Ya os digo que hace tiempo no que venía.

Adiós, amigos. Ojalá viva para devolveros el favor.

Adiós. Adiós.

Va.

¿Esto que he oído es verdad

o lo estoy soñando? No.

Es el Lazarillo de Tormes en carne y hueso.

No sé de qué estáis hablando,

pero os recuerdo que tenemos una misión que cumplir.

Disculpe, señor, ¿habéis visto a este hombre?

No.

Señor, algo de comer para mi hijo.

Sí.

Tomad. Dios lo bendiga.

¿Habéis visto alguna vez a este hombre?

No.

Algo pasa aquí. Es ver el retrato

y salen espantados. A ver con esta.

Perdone, señora.

Maleducados hay en todas las épocas.

¡Me muero!

¡Me muero!

Me muero.

¿Vas a hablar ahora?

Disculpad, padre.

¿Puedo haceros una pregunta?

¿Lo conocéis?

Sí.

Es el mal hecho hombre.

Es el corregidor real.

Don Alfonso de Bueno.

De todos los salmantinos,

buscamos al hombre más protegido de la ciudad.

-¿Unos forasteros preguntan por mí? -Sí, sí,

pero no conocían su nombre ni su cargo.

Me pareció sospechoso. -¿Cuántos son?

Dos hombres y una mujer.

Vigiladlos.

Quiero que esta noche duerman en las mazmorras.

¿Me podéis contar qué es un corregidor real?

Es el representante del rey y su hombre de confianza.

Recauda impuestos, imparte justicia y mantiene el orden público.

Ahora entiendo su popularidad.

Sorprende que Díaz Bueno llegase tan alto en tan poco tiempo.

Descaro no le falta. Mirad, Lázaro va a empezar.

(CARRASPEA) Damas y caballeros,

sed bienvenidos al retablo de Lázaro.

Si os reís de mi aguda prosa,

hablará bien de vuestra inteligencia.

Si no reís, recordad: "Quod natura non dat, Salmantica non praestat".

(Risas)

"La universidad no te da lo que la naturaleza te negó".

A eso llego. Pero cuidado,

por experiencia os digo que cuando la naturaleza no te da

es que encima te quiere quitar.

(Risas y aplausos)

Así que Walcott...

viaja por el tiempo a través de un túnel.

Eso me ha confesado.

Dice que lo pueden graduar temporal y espacialmente

y que funciona con energía nuclear.

Alguien debe de estar metiendo mucho dinero en esto.

Concretamente la empresa que ha diseñado el aparato,

la Darrow Limited Company.

Aunque en principio solo pretendía

organizar viajes turísticos por el tiempo.

Ya, pero una cosa es el turismo

y otra interferir en los asuntos de estado,

como en el tema del "Guernica".

Y me temo lo peor. Yo también.

Pero no podía seguir haciéndole preguntas.

Estaba muy débil y lo tuve que dejar.

Mañana volveré.

Ya.

Un túnel del tiempo, ¿no?

La realidad se parece demasiado a una serie de televisión,

solo que en las series de televisión al final suelen ganar los buenos

y en la realidad no.

En la realidad suelen ganar los malos.

(ACENTO EXTRANJERO) Siervos, ahora voy a recaudar dinerito

para viaje de coronación en Aquisgrán.

(Abucheos y risas)

¡Soy vuestro rey!

El rey de Castilla se queda en Castilla.

Y aprende a hablar en cristiano.

¡Fuera los extranjeros!

(LÁZARO) Haya paz, amigos.

Cómo está el patio. -Dejen de robar.

Este humilde comediante se encargará de que el rey

no se embolse ni un pobre vellón.

Este chico en la tele haría carrera.

Un hombre hablando con un muñeco. ¿Estáis loco?

No sería el primero, te lo aseguro.

Gracias, amigo.

Pues a mí me ha parecido gracioso. Era desleal al rey.

Sus motivos tendrá. ¡Gracias!

Señores, señora.

Mesonero, otra jarra para mis amigos.

¿Cómo estáis? ¿Os ha gustado? Sí.

No. Alonso.

Esos tipos vienen a por nosotros.

Ni se os ocurra luchar.

Podréis con estos, pero fuera habrá muchos más. Dejadme a mí.

Debéis acompañarnos.

¿Nosotros? -No, tú no, infeliz.

Aunque podría detenerte por instigar contra el rey.

¿Os referís a este pelele?

Si te empeñas, también vendrás con nosotros.

-¡Comunidad, comunidad! -Echadlos a la calle.

¿Qué es eso de "Comunidad"? El lema de los comuneros.

Así es. Venid conmigo.

-¡Fuera, a la calle! -¡Fuera!

No estabais en la fonda por casualidad.

Nos seguisteis. Sabía que tendríais problemas.

¿Cómo osáis preguntar por Alfonso Bueno en plena calle?

¿Cómo no podíais saber que es el corregidor de Salamanca?

Venimos de muy lejos.

Habladnos del corregidor. Parece que todo el mundo lo teme.

Es un ladrón y un tirano.

Maldito sea él y el rey que lo manda.

Vos también despreciáis al rey.

¿Y por qué no habría de hacerlo?

Dice que es el rey de España, pero no habla nuestra lengua,

coloca en los mejores puestos a extranjeros

y se lleva nuestro dinero a Flandes

mientras el pueblo muere de hambre y frío.

¿Cómo...?

¿Cómo puedo yo decir a nadie que si peca irá al infierno,

si muchos viven ya en él?

Permaneced aquí.

Padre, disculpad, una pregunta más.

Nos acompañaba un muchacho al que han detenido.

El comediante.

Seguramente que estará en las mazmorras del corregidor.

Con suerte irá a galeras o...

o a servir en la guerra. ¿Y sin suerte?

Nunca saldrá con vida de las mazmorras.

(TOSE)

¿Quiénes son los hombres y la mujer

que os acompañaban? -No sé.

Os he dicho que sé que os buscaban porque llevaban vuestro retrato.

¿Dónde se esconden? -No lo sé.

Los ayudasteis a escapar. -Me ayudaron...

cuando unos maleantes me atacaron camino de Salamanca.

Les debía el favor.

¿Sabéis del castigo que podéis sufrir

por ser cómplice de enemigos de la corona?

No sé de leyes. Yo solo soy un cómico.

Un cómico que se burla del rey.

Si me perdonáis dejo el oficio. Os lo juro.

De lo segundo podéis estar seguro. De lo primero no.

¡No, no! ¡Ah!

(TOSE)

No me la pongas en bandeja de aluminio.

El otro día metí una en el microondas y casi incendio la casa.

Oh, invento del diablo...

Diez años en el siglo XXI y todavía cometo errores de principiante.

Tranquila. La tecnología va más deprisa que las personas.

Sí, demasiado deprisa.

Ponme un mixto, por favor, y un tercio.

Sin vaso. -Marchando.

¿Cenas aquí? Sí, hija, sí.

El mundo del revés.

A ti te esperan en casa y cenas en el Ministerio

y yo me llevo la cena a casa y nadie me espera.

Ironías de la vida.

Pues sí.

A veces la vida se pasa de irónica, por no decir otra cosa.

¿Un mal día?

Malo no, peor. Venga, va.

Cuenta, ¿qué pasa?

Hoy he estado en el penal del Ministerio en el siglo XI,

para interrogar al americano.

No me digas que has hablado con Leiva.

Está prohibido. Muchas cosas están prohibidas,

pero de vez en cuando hay que saltarse las normas.

¿Y cómo está? Pues mal, muy mal.

Y lo peor de todo, olvidado.

Era el mejor agente del Ministerio.

Salvó a muchos en momentos terribles

y está pudriéndose entre los peores.

Joder, es injusto. Cometió un error.

Todos los cometemos.

¿Sabes lo que más me jode?

Estar aquí tomándome una cerveza

cuando él solo puede beber agua infecta.

Porque por muy mal que me sienta yo hoy,

mañana me encargo de otra misión y me olvido de él.

Como todos.

En el mundo hay mucha gente que sufre,

pero hasta que no los tenemos cerca no nos damos cuenta de que existen.

Es injusto. No te hablo del mundo, Angustias,

te hablo de este sitio, de este Ministerio.

Que se trata de cruzar la puerta 36.

Porque serán criminales muy peligrosos,

pero las condiciones infrahumanas de ese penal

también son criminales, y es una vergüenza, hombre.

Díselo a Salvador.

Aquí las reivindicaciones no sirven de nada, ya lo sabes.

Pobre Leiva.

Te pueden encargar el trabajo sucio de este Ministerio

durante más de media vida...

y si se tuercen las cosas, "si te he visto no me acuerdo".

De esto ni una palabra, por favor. Tranquila.

Secretaria es la que guarda secretos.

Bueno.

¿Y de Amelia y los chicos qué se sabe?

Todavía nada.

Siguen en 1520 buscando al tal Díaz Bueno.

Vinimos a detener a Díaz Bueno.

Lo que le ocurra a ese comediante

no es de nuestra incumbencia. Sí lo es.

Sin Lázaro estaríamos presos.

Fuiste tú quien corrió a rescatarlo desobedeciendo a la jefa.

¿O ya no te acuerdas?

Provocaste que nuestros caminos se cruzasen.

Cierto, pero ahora estamos donde estamos

y tenemos que seguir con lo nuestro.

Qué poco sabéis de la vida.

Explícanos eso, tú que eres tan listo.

La vida es como la guerra.

Pierdes aliados, compañeros... En toda batalla hay muertos.

Quizá no sé tanto como tú, Superman,

pero hay una cosa que tengo clara: si puedo salvar una vida, la salvo.

Es un simple titiritero. ¡No! Es Lázaro de Tormes.

Si muere no se escribirá una obra cumbre de nuestra literatura,

ejemplo de novela picaresca. En mi época se lee en los colegios.

Los pícaros no son buen ejemplo. Estafan, roban...

A lo mejor, si no se escribe esa novela,

en los próximos siglos no hay tanto ladrón.

Vaya, ahora el soldado se nos ha vuelto inquisidor.

Medid vuestras palabras.

¿O qué?

Puedes partirme la boca, pero no por eso tendrás razón.

Ya te lo digo. ¡Ya está bien!

Yo estoy al mando, ¿entendido?

Yo lo he entendido siempre. A él parece que le cuesta.

El Ministerio tiene como misión que no cambie el pasado y eso haremos,

con Díaz Bueno y con Lazarillo.

(Puerta abriéndose)

¿Cuántas veces he dicho que hay que llamar antes...?

No levantes la voz.

Lola.

¿Qué haces aquí?

Eso mismo quería preguntarte yo.

Me engañaste.

¿De verdad valen tanto?

Este Fernando Gallego mucho.

No te quejarás de tus comisiones.

Sabes que hay cosas que me importan mucho más que las comisiones.

-¡Ah, de la casa!

Ahí están.

¿Habéis traído las mulas? -Sí, arriba están.

Bien.

-Virgen santa.

Tenéis aquí para llenar una iglesia.

¿A qué esperáis? Cargad todo lo que veis.

Pero... esto es más caro que lo que nos pagáis.

¿Qué queréis decir?

Que mejor os vais y ya lo cargamos nosotros para nuestro beneficio.

No seas necio.

Me ha llamado necio. (RÍEN)

Ningún hombre ha vivido para contar que me insultó.

Asesino. -Será mejor que os vayáis

si no queréis acabar como él.

Andad, vámonos de aquí, deprisa.

¿Y qué hacemos con todo esto?

Tengo oro de sobra como para cargar con estos trastos.

¿Cómo has sabido que estaba vivo?

Han estado llamándome desde tu antiguo móvil.

¿Mi móvil?

Si lo perdí en... -Alguien lo ha encontrado

y ha venido a buscarte aquí.

Dos hombres y una mujer. -Ajá.

Ayúdame a encontrarlos, Lola. -En eso estoy,

para entregarte a ellos.

Puedo ofrecerte lo que quieras. -Cállate.

Quieres cambiar la historia para tu beneficio

y no te lo voy a consentir.

Tú viajas por el tiempo para negociar con tus antigüedades.

Yo lo hago para seguir siendo libre. -No.

Lo haces para seguir robando a la gente.

Si no les robo yo, les robará otro.

Siempre ha habido y habrá pobres y ricos

y yo no pienso ser de los primeros. -Eso siempre me lo has dejado claro.

Y tú siempre me has dejado claro que no eres más

que una revolucionaria de pacotilla.

Ahora todos sueñan con que los comuneros los librarán de esto,

pero tú y yo sabemos que no es así,

que dentro de un año en Villalar

les cortarán la cabeza a Padilla, Bravo y Maldonado.

¿Eh?

Vamos, Lola.

Andando.

(Golpes en la puerta)

(Puerta de celda abriéndose)

-Venga, "p'adentro".

Ay. -Qué bruto.

(Puerta de celda cerrándose)

Tratar así a una dama...

-Una rabiza, queréis decir. -Calla, imbécil.

¿Cómo podéis confundir una ramera con una dama?

Tiene razón.

¿Qué dama pasaría aquí la noche?

Eh... No lo sé.

Pero vuestras manos suaves os delatan.

(SE DUELE) Ah.

¿Por qué injusta razón os han encerrado?

Contadme vos primero.

Por burlarme del rey y del corregidor.

Entonces estamos aquí por lo mismo.

(Tintineo de cadenas)

¿Sabéis qué van a hacer con nosotros?

Pensabas que no iba a volver.

La verdad es que no.

Mira.

Son para la tos. Toma.

Y el jarabe también. Bebe un poco.

Bebe.

Ningún agente se queda atrás.

Ninguno.

(Canto del gallo)

(Canto del gallo)

(Pasos acercándose)

¡Despertad!

Despertad.

Despertad. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Un carro parte para Sevilla a media mañana,

dicen que con los apresados anoche.

Seguro que ahí dentro va Lázaro. ¿Y por qué van a Sevilla?

Los llevan a las Indias. Hay que evitarlo.

Sí, pero ¿cómo?

A ver.

Decide el camino que va a llevar ese carro.

Gracias.

Hemos salvado la vida a Lope de Vega, al Empecinado...

n fin, gente de la que se sabe su vida y obra.

¿Y?

Que vamos a salvar a alguien que todos creen

fruto de la imaginación de un escritor.

Como si me dicen que tengo que salvar a Mortadelo y Filemón.

¿Y esos quiénes son? Ahí vienen.

¡Alto! So.

Se acabó vuestro viaje.

Matad a esos botarates.

Quieto o sois hombre muerto.

Bajad del carro.

Las llaves.

Al suelo. Bocabajo.

Sois libres.

¿Dónde está Lázaro? El corregidor lo tiene preso.

Mal asunto.

Salid. No tengáis miedo.

No somos salteadores de caminos.

Lo sé.

Éramos pocos y parió la abuela.

¿Cómo?

¿Otra vez Lola Mendieta?

Claro, ahora ya sabemos quién ayudó a Díaz Bueno a escapar

y también a que fuera corregidor.

Pero si ese tipo es un tarugo

que no tiene ni la catequesis general básica.

Ella dice que ha venido para llevarlo a 2015.

Nada, ni caso. Esa mujer es más mentirosa que Judas en Semana Santa.

Tráiganla al Ministerio inmediatamente.

Tenemos otro problema, salvar la vida de Lázaro de Tormes.

¿Que el Lazarillo de Tormes existió?

Pero... Pero eso es imposible.

Eso creía yo también, pero le juro que es él.

Nos contó lo que le sucedió en el puente romano de Salamanca

y que su padre murió en la Batalla de Gelves.

Nuestra literatura no sería lo mismo sin el Lazarillo.

No, no, eso sin duda.

Le juro que me lo creo porque usted me lo está contando.

¿Cuáles son las órdenes?

Vayan ya a la puerta de la ermita.

Allí estará Ernesto, que traerá a Lola Mendieta.

Luego ustedes continúen con la misión.

Así será.

Será mejor que parta de inmediato.

(Puerta abriéndose)

Estoy rodeado de inútiles.

Pero ¿quién os ha humillado de esta manera?

-Eran dos hombres y una mujer.

Uno de ellos tenía un pequeño...

arcabuz que nunca había visto.

Además de cobardes, mentirosos.

Esperad.

¿Sabéis hacia dónde se dirigían?

No, pero allá donde fueran

se llevaron a la mujer que estaba en el carro.

Parece que la conocían.

También buscaban a alguien entre los presos, un tal Lázaro.

Retiraos.

¿Qué ordenáis que hagamos?

Que vengan ahora mismo los escribanos.

Quieren encontrar a su amigo el comediante.

Pues lo encontrarán.

Y nosotros a ellos.

Os estáis equivocando.

Os iba a entregar a Díaz Bueno, os lo juro.

Siempre decís lo mismo, que ayudáis a gente inocente,

que el Ministerio no hace nada por el pasado.

Porque esa es la verdad. Tan cierto

como que trajiste a ese cabrón de Díaz Bueno.

Era tu teléfono al que llamábamos, ¿no?

Sí. Traer aquí a ese hombre

es un error del que siempre me arrepentiré.

Os lo aconsejo. Mejor no hablar con los prisioneros,

y menos con esta oportunista que busca enredaros.

¿Yo soy una oportunista?

Si fuera oportunista, podría decir cosas de vuestro futuro

y conseguir lo que quisiera. Ni futuro ni pasado.

Esta solo sabe de la misa la media

y quiere hacernos creer que puede cantarla entera.

¿Eso piensas?

¿Y tú también piensas eso, Amelia?

Ni respondáis.

La ermita ya está cerca. Vamos.

¿Dónde está el confesionario?

Parece que al final me vais a necesitar.

¿Conocía Díaz Bueno la puerta? No, lo traje por otra.

Una puerta no oficial. Pero ¿quién se la ha llevado?

-Para, para.

Estoy... Estoy reventado.

Y yo.

Pero si no llevamos este confesionario a la hospedería,

los veteranos nos empluman.

Robar un confesionario. Nunca he hecho algo tan necio.

Odio las novatadas.

Bueno, al menos la ermita no estaba encantada como decían.

Los encantamientos no existen.

Solo son supercherías para engañar a necios.

Voy a mear.

(Ruidos en el interior)

Ya decía yo que pesaba el confesionario.

Tranquilo. Tranquilo, ¿eh? Lo puedo explicar.

No te asustes.

¿Seguís sin creer en encantamientos ni brujerías?

Todo tiene una explicación en la ciencia y en el estudio.

¿Estáis loco? ¿Vais a entrar?

Buenos días.

¿Hablas con él o no hablas con él?

Coño, díselo. Utiliza la cabeza.

O los cuernos. Mira yo, dos días de permiso y en pleno Carnaval.

Fun, fun, el recopón.

¿Qué habéis visto? -El mismísimo infierno.

Hay que quemarlo y destrozar el confesionario.

Vamos. Vamos.

(CON ESFUERZO) Venga.

Aquí.

Debieron de dejarlo en el suelo para descansar.

(Móvil)

¿Diga?

(Zumbido de alarma)

(SALVADOR) Una alarma. La puerta 598 ha desaparecido de nuestro mapa.

¿Qué ocurre?

¿Que...? ¿Que la han robado?

No, me temo que es algo mucho peor

y que Ernesto está en peligro de muerte.

Búsquenlo. Prioridad absoluta.

(Continúa el zumbido de alarma)

Lo que faltaba.

Estamos solos. La puerta ha desaparecido del Ministerio.

Si Ernesto venía a través de ella. No se sabe nada de él.

Oye, ¿no...? ¿No oléis a humo?

Sí, tenéis razón.

Y viene de allí.

Es un honor tenerla aquí, señora Torres.

No sea hipócrita. Lo alegra verme aquí tanto como tener una almorrana.

Por favor, no se equivoque.

Les tengo mucho más cariño a mis almorranas.

¿Y cuál es el motivo de su visita?

Como enlace entre Presidencia de Gobierno y este Ministerio,

vengo a pedir que liberen inmediatamente a ese hombre.

El embajador de Estados Unidos exige su inmediata repatriación.

¿Y cómo sabe que lo tenemos? -Internet.

Pusieron "Paul Walcott" en el buscador

y en algún despacho de Washington saltaron las alarmas.

No les costó mucho localizar su IP.

Ellos saben todos nuestros secretos

y nosotros no podemos saber los suyos.

Y pensar que un día fuimos un imperio...

-Los tiempos cambian, y casi nunca a mejor.

Usted sabe de eso más que nadie.

Pero ese hombre estuvo a punto de conseguir

que el "Guernica" no esté en el Reina Sofía.

Pero ahí sigue.

Buen trabajo. Lo felicito. -No sabía...

Lo siento. Son órdenes de arriba.

Me encanta esa frase. Ahorra tantas explicaciones...

¿Y qué hacemos si Walcott u otro como él

intenta interferir en la historia?

Haga lo que tenga que hacer, pero no deje pistas.

Así me ahorrará tener que hacerle otra visita.

¡Alejaos de ese hombre!

No es un hombre. Es un diablo que ha salido de ahí.

Ya sabemos por qué la puerta está desaparecida en Ministerio.

¿Vosotros sois también demonios? Sí, y de la peor calaña.

Tiene usted cierta propensión a las hogueras, Ernesto.

Sí, me debe de venir de familia.

Corta aquí. Ahí.

¿Cómo vamos a volver ahora?

(LOLA) ¿Por mi puerta?

¿A cambio de qué?

De mi libertad.

No me fío. ¿Tenemos otra alternativa?

No.

¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?

"Severo y ejemplar castigo a Lázaro de Tormes".

Es un eufemismo. Le cortarán la cabeza.

Tenemos que evitarlo. No sé cómo.

No es tonto el corregidor, no.

Ha elegido como día de la ejecución el 12 de febrero.

¿Qué pasa con esa fecha?

Es el día en el que los frailes de San Esteban,

agustinos y franciscanos iremos a la plaza a leer nuestras quejas al rey.

Ahora ya no podremos hacerlo.

Cuando leo la Biblia,

echo de menos al Dios que intervenía en la vida de los hombres.

Que no había comida en una boda, multiplicaba los panes y los peces;

cuando el faraón persiguió a Moisés y a los suyos,

abrió un camino en mitad del mar para que pasasen;

que Saulo iba a Damasco a matar cristianos,

un rayito en el cielo, se cae del caballo...

y se convierte en apóstol.

Eso os pasa por confundir la ficción con la realidad.

¿Como con Lázaro?

¿Me queréis decir de qué estáis hablando?

¿Y por qué no?

Mañana iréis a contar vuestras quejas al corregidor.

Eso será de gran ayuda.

Ahora dejadnos descansar. Ha sido un día muy largo.

Bien os lo merecéis.

Ese cabrón no ha preparado la ejecución de Lázaro

para evitar la charla de los frailes.

Lázaro es un señuelo, una trampa para apresarnos a todos.

No solo eso. Es un espectáculo para mostrar su poder.

Pues si quiere espectáculo, lo tendrá.

¿Qué está tramando, Julián? Un milagro.

Pero para conseguirlo necesito tu puerta.

Y la necesito ya.

Pase.

¿Cómo ha llegado hasta aquí? Por la puerta de Lola.

¿Y sus compañeros? Bien, pero no hay tiempo.

Necesito su ayuda.

(Gritos y abucheos)

¡Silencio!

¡Silencio!

La ley está para cumplirse.

Por eso hoy, el pueblo de Salamanca va a ser testigo de lo que le espera

a quien atente contra el rey o contra mí de palabra o de obra.

¿Queréis decir unas últimas palabras

para morir con honor?

No moriré con honor porque nunca lo he tenido.

Cuando me matéis solo me quitaréis la vida.

Eso es lo único que tengo.

Es la hora.

(FRAILE) ¡Esperad!

-¿Quién sois?

Alguien que representa a todos los frailes de Salamanca.

Pues rezad por el alma de este infeliz.

Venimos a que oigáis nuestras peticiones.

Y eso haremos. -¿Y no tenéis mejor momento

para hacerlo? -No.

Pedimos que el rey no saque el dinero de Castilla

fuera de Castilla. -Eso es.

-Bien dicho. -Que no se otorguen cargos

a extranjeros. -Mucho pedís, a fe mía.

-No tanto como vos, que triplicáis los impuestos a la fuerza.

(Voces de aprobación)

Los triplico por la gracia de Dios.

Prended a ese fray bocazas.

Un fraile digno de serlo sabe que el poder del rey viene de Dios,

y yo represento al rey. Eso nadie puede discutirlo.

Sí hay alguien que lo puede discutir.

El mismo Dios.

Vaya, otro iluminado.

(SUSURRA) Es uno de ellos.

Pues ese ya no se nos escapa.

Pero vigilad, que aún quedan otros dos y Lola.

Subid aquí

y enseñadnos a todos cómo puede Dios discutir de este tema con nosotros.

Vos decís que Lázaro es el culpable

y hay gente aquí que dice que el culpable sois vos.

La solución para saber la verdad es muy fácil:

que Dios decida. ¿Cómo?

Como ocurrió con San Pablo.

Que un rayo invisible caiga del cielo

y fulmine con su poder divino al verdadero culpable.

Sandeces. ¿Creéis que Dios no tiene cosas más importantes

de las que preocup...?

-¡Oh! Milagro. -Milagro.

(Murmullos)

¡Milagro!

¡Milagro!

Dios ha hablado.

Dios... ¡Dios ha hablado!

¡Dios ha hablado!

Dios ha hablado.

Vamos. No hay tiempo que perder.

Ya tendréis cuidado a partir de ahora.

Vaya si lo tendré.

Dejaré el retablo y volveré a mi antigua vida,

que no he visto nada más peligroso que ser comediante.

¿Sabéis juntar las letras? No, no sé.

Podríais contarle vuestra vida a alguien que supiera.

Seguro que sería una novela apasionante.

¿A quién interesarían mis andanzas?

A mí, sin duda.

¿Adónde vais a ir ahora? A Toledo, con fray Juan.

Allí estaremos los dos más seguros.

Mucha suerte. Lo mismo digo.

¿Y Díaz Bueno?

Dormido como un bendito.

Ese dardo debía de tener un anestésico muy potente.

Para dormir un oso, exactamente. ¿Y conmigo qué vais a hacer?

Yo ya sé dónde está la puerta, así que...

Podemos esperar aquí media hora.

Media hora. Ni un minuto más.

Suficiente.

¿Vais a dejarla marchar?

El Ministerio siempre cumple sus pactos.

No lo entiendo. En la guerra no se libera al enemigo

si no te dan algo a cambio.

¿Nos dan algo a cambio?

¿Quiere algo más de mí? Sí.

Que no se torture por lo que ha ocurrido.

No lo hago.

¿Y usted?

Yo me torturo por muchas cosas desde hace mucho tiempo, Irene.

Míralo, ahí está.

Lo empujaría por el pozo escaleras abajo.

Joder, es injusto.

Son... órdenes de arriba.

No entiendo cómo ese hombre está libre

y Leiva sigue en esa infamia de castillo medieval.

No digo que no se lo castigue, pero merece un trato digno.

Mañana mismo me encargaré de que lo trasladen a un lugar más saludable.

Después de esto, creo que ha llegado el momento de saltarse las reglas...

alguna vez.

Le traigo la comida, Leiva.

Podrías levantarte al menos.

¿Leiva?

¡Leiva!

Buen trabajo. No han resuelto un problema, sino dos.

Es lo que tienen los milagros. Ajá.

Por cierto, gran idea

la de los dardos anestesiantes, señor Martínez.

Siempre veo los documentales de La 2.

¿Y Díaz Bueno? Encerrado en un psiquiátrico.

Se empeña en seguir pregonando que es el corregidor de Salamanca.

Dicen que los locos y los niños nunca mienten.

Hay una cosa que no entiendo.

Si el Lazarillo dictó su vida, ¿por qué nosotros no aparecemos?

Bueno, aparecían, pero no podíamos permitir que se supiera

lo que ocurrió realmente, así que... Lo censuraron.

No nos quedaba otra. Lástima que no censuraran

el libro entero. No, por favor, otra vez no.

He conseguido el capítulo en el que Lázaro habla de ustedes.

Eso sí, no podrá salir del Ministerio.

Pero le gustará, estoy seguro.

(LEE) "En un viaje a Salamanca

tuve la fortuna de encontrar tres amigos.

Sus nombres eran Alonso, Julián y la bella Amelia,

una mujer que iluminaba la noche con su mirada".

Por Dios, cuánta blandenguería.

"Dicen que la excepción confirma la regla y este fue el caso,

pues en una Castilla sin honor ni hidalguía

a ellos les sobraban ambas cosas". Eso me gusta.

Hay una cosa que no entiendo.

Si el Lazarillo existió, ¿por qué nunca se supo quién lo escribió?

Es un misterio que nunca sabremos. Hay un misterio aún más grande

que no se me va de la cabeza. ¿Cuál?

¿Se hubiera escrito si tú no le dices a Lázaro

que su vida daba para una novela?

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

(Carromato acercándose)

He pensado en lo que me dijo la bella Amelia,

lo de escribir una novela de mi vida.

Lástima que no sepa escribir.

Si queréis, podéis dictarme vuestra vida.

¿Lo haríais por mí? -Pues claro.

Y no hará falta que me paguéis por mis labores de escribano.

Ah, pero si vos lo escribís, vos lo firmáis.

Luego nos repartimos las ganancias.

Ganancias. -Sí.

Todavía no conozco a ningún escritor que viva de lo que escribe.

Además, yo estoy más cómodo con el anonimato.

¿Por qué?

Si lo leyera mucha gente, podría ser vuestro momento de gloria, ¿no?

Si ese libro cuenta vuestras andanzas,

no será precisamente el "Amadís", amigo mío.

Será más bien el retrato de esta España de miseria,

que necesita cambiar cuanto antes.

Y eso no será de gusto del rey ni de la Santa Inquisición.

Entonces no se hable más.

De autor anónimo será el libro de mis andanzas.

Sea.

  • T1 - Capítulo 6: Tiempo de pícaros

El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 6: Tiempo de pícaros

30 mar 2015

En unas excavaciones arqueológicas realizadas en el 2015 en Salamanca con el fin de encontrar restos del siglo XVI, aparecen  cuadros del 1520, otros hallazgos de la misma época… y un móvil.  El móvil pertenece a un empresario de nuestro tiempo que se ha dado a la fuga en el 2013 tras descubrirse qu su negocio era una gran estafa. 

La patrulla viaja a la época de la Castilla precomunera para detenerlo ya traerlo al presente. Para ello contarán con la ayuda de un joven. Su nombre: Lázaro de Tormes. Durante la misión, el Lazarillo es apresado corriendo riesgo de muerte. La misión ahora es doble: detener al empresario estafador del siglo XXI que ha viajado al pasado y evitar la muerte de Lázaro. Un personaje que todos creían imaginario y ahora descubren que es de carne y hueso y cuya desaparición antes de escribirse el libro podría suponer que uno de los textos esenciales de nuestra literatura nunca vea la luz.

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  1. ivana

    Quiero verla desde Argentina...pero no me deja abrir el capitulo..ninguno....desde el primero...solo pude ver entrevista de la tercera temporada ..q hago??

    01 may 2017
  2. jsanchez

    Casi nunca veo series españolas. He visto Hispania y pocas más, pero la verdad que no me esperaba esta serie para nada. Estoy enganchadísimo con ella.

    21 feb 2016
  3. el tigre

    Buenisima la serie.... Esperamos las demas saludos desde México

    23 ago 2015
  4. Mary Montes de Oca

    Saludos desde México. La serie me ha atrapado y espero que haya mas temporadas. Los felicito por tan buen trabajo. Los actores son muy convincentes y las tramas bien cuidadas sin tener que recurrir a efectos especiales exagerados, pero si con unos muy buenos vestuarios de época. Adelante, que los seguiré viendo en línea hasta el otro lado del Atlántico.

    03 may 2015
  5. Soliño

    La serie te atrapa desde el minuto uno. Los personajes no son los típicos arquetipos de carácter plano y los actores parecen disfrutar de sus papeles y trasmiten credibilidad. Las pinceladas de historia arrojan luz para la mayoría de espectadores sobre grandes momentos de nuestra historia y para remate cada capitulo hace gala de un humor fino y bien dosificado. Ojala hagan mas temporadas! Da gusto este tipo de oferta en la televisión publica

    09 abr 2015
  6. Alejandro Fernández

    Me encanta esta serie , ojala que dure para mucho , tremenda. Aunque me gustaria mas si hubiese un capitulo ambientado en la conquista de las americas y que saliese Cortes , Monctezuma y todo eso ;) jeje , ehorabuena por esta gran serie tan diferente y entretenida.

    08 abr 2015
  7. Anónimo

    Es la mejor serie española de viajes en el tiempo que he visto hasta el momento. Felicitaciones. Esperamos que hayan muchos más capítulos. Es una serie que debería tener muchas temporadas y permanecer en la tv siempre, recuerden que la historia día con día se sigue escribiendo. Éxitos.

    05 abr 2015
  8. Mirta Fernandez

    Esta serie es diferente a lo que estamos acostumbrados, me encanta yo no me muevo del sofá hasta que no termina el capítulo, la serie es buena pero los actores la bordan son buenísimos, los recuerdo de otras series. Si esperamos mas temporadas. Los felicito.

    04 abr 2015
  9. Fernando

    No veo series españolas, pero, esta es increíble! Espero tengan varias temporadas preparadas y si no, que las preparen!

    02 abr 2015
  10. mjose71

    Buenísimo el personaje del ladrón de guante blanco. Me recuerda a cierto empresario que cometió los mismos delitos, un tal Diaz Ferran... Fantástica serie, espero que dure mucho tiempo más. Más allá de lo que pueda o no reflejar de la historia real, es capaz de despertar mi curiosidad por las épocas en las que ambientan las capítulos.

    01 abr 2015