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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 17: Óleo sobre tiempo
Transcripción completa

(ISABEL) Felipe, ponéosla. (FELIPE) No.

Sí. -No quiero.

Hazlo por mí. -No.

-Sí. Majestad...

-No, me niego.

No voy a dormir con esa camisa. -Está limpia

y recién planchada. -Está envenenada.

Otra vez con lo... -Me quieren matar.

¿Otra vez con lo mismo?

Démela.

¿Lo ves? Sigo viva.

La camisa está perfectamente.

Tocad algo más suave, unas "Marionas",

que arrullen a su Majestad para dormir.

¿Más tranquilo? -Sí.

Buenas noches. -Buenas noches.

(Puerta cerrándose)

(Leves ronquidos)

(EN INGLÉS)

Robarle los cuadros a un rey,

uno de los sueños de mi vida.

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

Adiós, Sitges 2010. Un poco más cerca en el tiempo

y podríamos haber ido con una agencia de viajes.

Hay una cosa que sigo sin entender.

No será que no entiendes el amor entre dos hombres.

Es que eso es... En fin, dejémoslo. No, es respecto al cónclave este...

El club Bilderberg. Sí. Llevan más de 60 años

reuniéndose para mejorar las cosas en el mundo y nada.

¿Por qué no dejan de reunirse? No es mala idea.

Ahí le has dado. Chicos, yo debería irme.

Es el santo de mi padre y como llegue tarde, mi madre me mata.

Vaya, os había convidado a cenar en mi humilde morada.

Lo había olvidado, lo siento. Me apunto.

Os veo el lunes. Buen fin de semana.

Venga, hasta el lunes. Qué extraño.

Amelia no se suele olvidar de las citas.

¿Has quedado con ella muchas veces últimamente?

Sí, venía de visita y Pacino, ella y yo

nos entreteníamos haciendo cosas modernas.

Cosas modernas. Ajá.

Prefiero no preguntar. Sí, bueno, comíamos palomitas,

veíamos series, muy bien.

Qué buena caligrafía, don Diego, ¿redondilla?

No, más bien bastarda.

Lo noto tirante.

Sí, voy a dimitir. -¿Otra vez?

No, esta vez va en serio.

Ya, como las siete veces anteriores.

Estoy harto. Me tratan como a un vulgar chupatintas.

Quiero volver a Italia. -No puede.

No volverá a Italia hasta dentro de 12 años

cuando cumpla 50. Otra cosa supondría cambiar la historia.

Me da igual.

Me siento estancado, Angustias. Quiero crecer como artista.

¿Más?

(Móvil)

No puede ser. Este cuadro no existe.

¿Es una falsificación?

No, sí, lo pinté yo.

Pero... se quemó en el incendio del Alcázar de Madrid.

En 1734.

¿También se ha enterado? -Por supuesto.

El buscador me avisa cuando sale mi nombre en Internet.

Desde luego, su ego es insaciable, Velázquez.

¿Seguro que no es una falsificación? -Completamente seguro.

Entonces tenemos un problema.

Sí, traficantes de arte intertemporales.

Ya conocemos algún caso. Hay que ir de inmediato

a la corte de Felipe V y averiguar qué saben.

De inmediato no será posible enviar a alguien.

-Podría ir yo. -No. ¿Hay patrullas disponibles?

¿Y Amelia y los suyos? Viniendo de Sitges.

Llevan muchos meses sin descansar y este fin de semana libran.

De verdad, podría ir yo. -Que no.

¿Y la patrulla de Ortigosa? ¿No está de guardia?

No, solucionando problemas comerciales con los fenicios.

¿Solo una patrulla de guardia? -El resto pasaba de las 40 horas.

Lo compensamos con días libres. -Para que digan que no hay crisis.

Puedo ir yo. No me importa volver a viajar.

De acuerdo, pero no vaya sola.

Yo puedo acompañarla. -Que no.

¿Por qué no? ¡Son mis cuadros! ¿Sabe qué le digo?

Sería de ayuda que Velázquez me acompañara.

Se sabrá de memoria todos los cuadros

que se quemaron en el incendio del Alcázar.

Así es. -Está bien, vayan los dos.

¿Me deja ir de misión? -Sí que lo dejo.

Me debe un retrato.

(CHISTA) Velázquez, ¿adónde va? ¿Adónde va?

A prepararme.

Por favor, vaya con él, no lo pierda de vista.

Que no se meta el líos. Inspecciones, vean lo que hay,

pero no intervengan. Nada, no se preocupe.

Tres días faltan para el incendio del Alcázar,

así que nos quedan dos noches de trabajo.

¿Y cuántas piezas? -40.

En la galería del rey y parte en la capilla.

No llegamos.

¿Y esto? -Eh... Nada.

Me cayó un santo de Berruguete encima.

¿De quién? -Por Dios.

Es un nombre imposible de decir. -A ver, di, "Berruguete".

Lola, tienes que pedir refuerzos a Fergusson.

Sí, no sé por qué no ha mandado aún al sustituto de Cooper.

Por cierto, ¿sabes si todavía sigue de baja Walcott?

Sí, está enfermo. -Ah.

A ver si se recupera pronto, porque nos haría muchísima falta.

¿Pasa algo?

Walcott ya no saldrá del hospital.

No tenía ni idea.

Lo siento.

Huy, perdón.

Lo siento, señorita, pensaba que no había nadie.

Espera, no se lo digas a mi...

(Puerta cerrándose)

Madre.

Está exquisito, madre. Como si lo hubiera cocinado ella.

-Enric. -Mujer, es broma.

(RÍE) La cocinera hace lo que puede.

Tu "suquet de peix" es imbatible.

Gracias.

¿Retiro los platos? -Sí, Enriqueta.

¿Qué hay de postre. -Buñuelos del Ampurdán

y "carquinyolis" con el café. -Oh, mis favoritos.

No hay nada como celebrar el santo. Por cierto, Enriqueta,

hoy también es tu santo. -Sí, don Enric.

Pues venga, trae una botella de cava con los dulces

y siéntate aquí para celebrarlo.

Os gusta, ¿eh?

Está buena mi receta de jabalí con castañas.

Está bueno, sí. Sí.

Aunque para cenar, igual un poco potente, ¿no¿?

No, ¿por qué? ¿No?

No sé.

Lástima que Amelia no haya podido venir.

Me hubiera gustado conocer su opinión.

¿De qué? ¿De la comida?

Y... Y de otros asuntos también.

¿No te vale la mía?

Vos no sois una mujer.

Sí, nadie es perfecto.

A ver, repasemos el plan.

¿Ha traído la lista de los cuadros que desaparecieron?

Me la sé de memoria. Muy bien,

pero si trae la lista, mejor.

Eres mi ángel de la guarda. -Qué exagerada.

Mira, alguien se ha olvidado una cámara.

Perdonad, ¿es vuestra esta cámara?

No. Yo pinto, no hago trampas.

Huy, vale, vale. Si echas un vistazo

a las fotos que tiene la cámara igual tienes una pista

de quién es el propietario. Ah, sí.

Pues buenas noches. Buen fin de semana.

A lo nuestro. ¿Por quién nos tenemos que hacer pasar?

Sí, somos un matrimonio de indianos

originario de Almendralejo

que ha amasado una gran fortuna en América.

Exacto, ¿qué más?

Visitamos al rey para que nos conceda un título nobiliario

a cambio... A cambio de un cuadro de Velázquez,

es decir, un cuadro suyo,

que pertenece a nuestra familia desde tiempo inmemorial.

Juan, ¿me traes un café, por favor? De eso quería hablarle.

Investigamos el robo de un cuadro, ¿para qué llevarles otro?

Solo uno de sus cuadros nos ganará el favor de Felipe V.

No hay otra manera de conseguir audiencia.

¿Quiere que me lo roben también? Es un Velázquez.

He tenido una idea.

La reina Isabel era amante del buen comer.

Amaba el queso de su tierra. La llamaban la Parmesana.

¿Y? (CAMARERO) Cafecito.

Gracias.

En lugar de un cuadro podríamos llevarle un queso

de esos enormes que pesan un quintal.

Quedaríamos como señores.

¿Me está tomando el pelo, Velázquez?

Mañana lo quiero aquí con su cuadro y sin queso, ¿entendido?

Dime, Enriqueta, ¿estás contenta en esta casa?

Sí, señor, y perdone, pero está todo tan rico

que prefiero no hablar con la boca llena.

Come tranquila, Enriqueta.

Amelia, hace tiempo que no recibes carta de tu prometido.

¿Tienes noticias del frente?

No, madre.

¿No le dan licencia?

El domingo recordadme poner una vela para San Cosme y San Damián.

-Sí, mujer, toda ayuda es poca en Cuba.

Bueno.

Y ahora, los postres. Muy bien.

¿También lo has hecho tú? No, son del súper.

Estaban de oferta. (RÍE)

Veo que te adaptas bien a estos tiempos.

En algunas cosas, así, en otras... Otras te dan pánico.

¿Cómo lo sabéis? Intuición femenina, no te jode.

Has conocido a una mujer, ¿no?

No exactamente, no se trata de eso.

(Móvil)

Maldición. Yo lo cojo.

Sí. (ELENA) ¿Alonso Entrerríos?

Sí, ahora se pone.

Es para ti.

(RÍE)

Sí, dígame.

Hola, soy Elena, la abogada, ¿te acuerdas de mí?

Sí, sí, me acuerdo de vos. De ti.

De ti, de ti.

Disculpa que te llame a estas horas.

¿Recuerdas el desalojo de Josefina Pérez?

Sí.

Es que estoy preparando la defensa de los manifestantes

y me gustaría saber si mañana tienes un hueco libre

para hacerte algunas preguntas. Mañana, ¿mañana?

Sí, sí, mañana os llamo. Te llamo, te.

Te. Da igual, ha colgado.

O sea, no era una mujer, era... una cabra, un conejo.

No se trata exactamente de eso, yo jamás os mentiría.

¿Y de qué se trata?

Esta Elena

es Blanca, mi esposa.

Dirás que se le parece, Alonso. No, es idéntica, Julián, idéntica.

No puedo probarlo porque en mi época no existían las fotografías,

pero os juro que es ella. Te creo.

¿Lo sabe alguien más?

Pacino.

No quiso comentaros nada, porque temía que mis cuitas

reabrieran vuestras viejas heridas.

Hay heridas que nunca cicatrizan, ni falta que hace.

Hay que mirar hacia delante, Alonso.

Lo aprendí en Cuba y Filipinas.

No sabéis cómo me gusta oíros decir esas palabras.

Va, vamos a por esos postres.

Y me cuentas.

Huy, cuidado, joder, que es un Velázquez.

Ay... Soy pintor, no porteador.

Por aquí, sígame.

Aquí es.

Huele a queso.

He traído un poco de parmesano por si acaso.

Usted primero, don Diego.

1734.

Allá vamos.

Así que de Almendralejo.

¿Y cómo han encontrado la villa después de tantos años?

Igual. Cambiada.

El principal misterio del matrimonio

es unir a quienes opinan lo contrario de cualquier cosa.

Qué gran verdad.

Decidme, ¿qué os trae por aquí?

Queremos celebrar la Navidad en España

y nos quedaremos hasta Pascua. Quien con Dios cuenta

tiene buenas rentas. Así es.

Ha llegado a mis oídos que traéis un lienzo del gran Velázquez.

Veo que os encanta Velázquez.

El pintor más grande que ha dado este reino.

Hasta Rubens lo dijo.

Sí, Rubens amaba la obra del insigne maestro sevillano.

¿Sabíais que se conocían? Me parece que la reina

preferiría contemplar el cuadro antes que seguir hablando

y hablando del propio pintor. Ah, sí, claro.

Eh...

Pertenece a nuestra familia desde tiempo inmemorial.

Es el retrato de una dama con abanico.

Oh, es bellísimo.

Al rey le encantará.

Me recuerda a su favorito.

El retrato de una dama con pañuelo.

Debo confesarles que es tan de su gusto

que alguna vez he sentido celos de esa dama pintada.

(VELÁZQUEZ) (RÍE)

Nos encantaría contemplar ese cuadro

aunque fuera solo un instante. Imposible.

Se encuentra en los aposentos privados del rey.

Yo le haré llegar este lienzo a su Majestad.

Queríamos entregárselo en persona, por presentarle nuestros respetos.

El rey se encuentra indispuesto y no recibe.

Qué lástima.

Con la ilusión que teníamos.

En Almendralejo guardamos una gran colección de lienzos de Velázquez

y pensábamos entregarlos a su Majestad

porque en nuestro viaje a América podrían deteriorarse, ¿verdad?

Sí.

Está bien, vayamos.

Han de saber que el rey se encuentra intranquilo.

Sufre de vapores melancólicos que le empañan el espíritu.

Esperemos que mi cuadro lo anime.

El cuadro, nuestro cuadro. El de... El de la familia.

¿Seguro que no queréis un café o cualquier otra cosa?

No, gracias, no quiero molestar.

Te he llamado varias veces y no cogías el teléfono.

Necesitaba hablar contigo. Ya, es que...

por mi trabajo tengo que viajar mucho

y a veces el teléfono no funciona.

Sí que debes de viajar lejos.

No salgo de España, la verdad.

Lope, Calderón, Cervantes.

No tienes muchos libros, pero todos son del Siglo de Oro.

Es mi época... preferida.

Se nota. A mí me encanta Cervantes, pero poco más.

Soy más del siglo XIX o XX.

Yo soy de Sevilla.

Estupendo.

Y...

¿Y tú?

Yo soy de aquí, de Madrid, pero mis padres son de Córdoba,

andaluces como tú, aunque mucho acento no tienes.

No, no, pero... porque... por el trabajo,

tengo que pasar mucho tiempo fuera.

Ya.

Respecto a lo de testificar... No te preocupes.

Sé que no vas a hacerlo.

Si te sacaron tan pronto de la cárcel

es porque tienes contactos arriba, como para querer meterte en líos.

Te pegaste con la Policía para defenderme sin...

importarte tener un problema, ¿por qué lo hiciste?

Porque no me gusta ver cómo maltratan a una dama.

No me pude contener.

Gracias por ayudarme.

Bueno, me voy, no quiero molestar.

No habéis venido por lo de testificar.

Sabíais que no lo haría.

Sí. ¿Entonces?

Quería darte las gracias por defenderme sin conocerme de nada.

Eres lo más raro que me he encontrado en mi vida, Alonso.

Y me gustaría saber más de ti. ¿Saber?

¿El qué? Salir a cenar, tomar una copa.

Ah. Pero si tú quieres.

Yo no soy de las pesadas.

Si me necesitas, silba.

(FELIPE) ¿Y decís que es un Velázquez?

Sin lugar a dudas, Majestad. La paleta de colores cálidos

y la pincelada suelta y estirada son indudablemente del maestro.

Si vos lo decís, buen hombre.

-Su Majestad siempre ha sido más de pañuelos que de abanicos.

Eso mismo pienso yo. Donde esté un buen pañuelo que se quite lo demás.

Isabel, guardadlo a buen recaudo.

Últimamente...

hay ánimas en el Alcázar.

Me vigilan, me desvelan.

Y descuelgan los cuadros sin ton ni son.

¿Ánimas, Majestad?

¡Tengo hambre!

Traedme mi gallina hervida. (ISABEL) Ahora mismo.

¿Queréis caldo con la gallina? -¿Lo han cocinado...?

Falso. ¿Está seguro?

(FELIPE) Cualquier otra cosa me sentaría mal.

Será mejor que dejemos descansar a su Majestad.

Los criados han dispuesto todo para que su estancia

sea lo más placentera posible.

(EN INGLÉS)

Lola Mendieta.

Encantado.

No quería despertarlo.

Ya tendré tiempo de dormir.

"Thank you".

¿A qué vienes? -¿Cómo te encuentras?

Ya le he dicho a Fergusson

que voy a hacer público todo.

Mi mujer ha llevado todos los documentos a un notario,

los documentos que prueban que...

No sabe nada.

¿Qué tendría que saber?

La radiación me está matando.

¿Qué radiación? -La del túnel.

La del sistema... de teletransportación.

(TOSE)

Se mete en el cuerpo.

y nos envenena.

Somos ratones de laboratorio.

Un día empezarás a sangrar

y te caerán

mechones de pelo.

Ese día sabrás que tengo razón.

Ayúdame.

Por favor, ayúdame.

Viaja al pasado.

Viaja al pasado y destrúyelos.

¡Destrúyelos antes de que nos destruyan a todos!

Tranquilo. -¡Destrúyelos, por favor!

-Si quiere todos los originales, necesitamos más personal.

Lo que no nos dé tiempo a sacar entre esta noche y mañana,

se perderá para siempre. -Asignaré dos personas más.

Estoy planeando hacer la subasta la semana que viene.

No dará tiempo a catalogar todas las piezas.

Tiene que estar. Nuestros clientes no están acostumbrados a esperar.

Quieren la experiencia total.

Viaje y la subasta en el siglo XVIII, ¿"okay"?

"Okay".

He estado esta mañana en el hospital viendo a Walcott.

Está convencido de que ha enfermado...

-Por nuestra culpa.

El cáncer le ha hecho metástasis en el cerebro.

Es terrible.

Todas sus teorías no tienen fundamento.

Pero no se puede razonar con él.

¿Y qué hay de las radiaciones?

Las emisiones están dentro de los estándares internacionales,

muy por debajo de lo que produce una simple radiografía.

¿Quiere ver los informes de nuestros ingenieros?

Por favor.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Le traigo su vaso de leche.

Gracias, puedes dejarlo ahí.

Buenas noches, señorita. Espera.

Gracias por no contarle nada a mi madre.

No, no tiene importancia.

¿Te pasa algo?

Si tiene un prometido, ¿cómo pueden gustarle las mujeres?

¿Por qué dices eso?

Lleva pantalones como algunas mujeres de Santa Madrona.

Es una larga historia, pero me gustan los hombres.

Bueno.

Si no desea nada más... Sí, en realidad...

Quería darte un regalo por tu santo.

Es solo un detalle.

Es precioso.

Muchas gracias, señorita.

Nunca me habían regalado nada. Bien, pues ya era hora.

Es usted muy buena.

Muy pronto volverá su prometido y podrán casarse.

Ya lo verá. Mi prometido...

¿Le ha pasado algo? No, no, solo que está...

lejos.

Mi madre dice que la distancia mata el amor.

Yo creo que si se quiere de verdad, el amor no muere.

Algún día yo también encontraré al hombre de mi vida.

Y lo querré para siempre.

¿Cómo sabrás distinguir al hombre de tu vida del que no lo es?

Eso no se puede explicar.

Lo sientes y ya está.

Es como... un hormigueo en la tripa.

Y que solo pasa una vez y dura siempre.

Eso dicen, ¿eh? Sí.

Eso dicen. ¿Tú lo has sentido alguna vez?

El único hormigueo que siento es cuando tengo hambre.

Mi madre me dice que un buen día también tendré un mozo a mi lado.

Y criaremos muchos hijos.

Como usted.

Ya lo verá.

(Alarma cardiovascular)

¿De verdad es necesario ponerse el camisón de dormir?

Somos marido y mujer y si la cotilla de la reina

manda a algún criado para espiarnos es mejor que no sospeche nada.

Dígame, ¿qué ha podido averiguar?

La mayor parte de los cuadros de palacio son burdas copias.

¿Hay algún sitio donde los cuadros puedan ser originales?

En el Salón de los Espejos.

Ahí están el "Apolo", el "Adonis y Venus"

y el "Psique y Cupido" que pinté yo. Esos serán los próximos que roben.

Debemos vigilarlos esta noche.

Qué desastre. ¿Qué le pasa ahora, Velázquez?

Para una misión que me dejan viajar no puede ser más triste.

Debo vigilar que no roben mis obras para que sean pasto de las llamas.

¿Sabéis el tiempo que dediqué a ellas?

¿El amor con que las pinté? Yo lo entiendo, de verdad,

perfectamente, pero usted sabe que la principal misión del Ministerio

es que la historia no cambie.

Yo, lo de la historia lo entiendo, pero...

esto es historia del arte, son cuadros que no hacen daño a nadie

y que podría ver todo el mundo en los museos.

¿Qué pasa?

¿Mis penas os...?

¿Os aburren?

(Trinos, ladridos)

(Canto del gallo)

Don Diego.

Don Diego, don Diego.

¿Qué? ¿Eh?

¡Ah! Perdón. ¿Eh? No, no.

Yo no pretendía... No, no, no, no...

Lo sé, lo sé. Eh...

Nos han dormido, creo.

Habrán robado más cuadros esta noche.

¿Cómo? Con gas.

Esto es una acción organizada y vamos a necesitar ayuda.

Pero ¿adónde va? A ver qué cuadros quedan.

Bien pensado. Ernesto.

Sí, ya sé que es domingo.

Esta misión es de las gordas. Vamos a necesitar ayuda.

Irene y Velázquez se encuentran en 1734

investigando lo que parecía ser el robo de un cuadro,

pero la situación se ha complicado.

Tenemos motivos para pensar que es un golpe organizado a gran escala

para desvalijar el Alcázar de Madrid.

En ese año se quemó, ¿no? Sí, causando su total destrucción.

De hecho van a viajar a apenas 24 horas antes del incendio.

Qué ilusión.

El incendio es la clave de este robo perfecto.

Perfecto no, Ernesto. No hay crimen perfecto,

sino policía torpe. (ERNESTO) Bueno, casi perfecto.

Noche tras noche alguien sustituye los originales por copias

que se quemarán sin dejar rastro.

Entonces nosotros tenemos que atrapar al ladrón

y recuperar los originales para que se quemen,

en lugar de las copias, ¿no? Así es.

¿Le ocurre algo, señorita Folch? Sí.

Me molesta que colaboraremos con un descerebrado como Felipe V.

Dicen que él mandó quemar el Alcázar.

Vaya. Veo que no le cae muy bien Felipe V.

Me caería mejor si no hubiese ordenado sitiar mi ciudad un año

y bombardearla sistemáticamente.

Visto así... De todas formas,

tengo entendido que en ese año ni pincha ni corta.

Era la reina Isabel de Farnesio la que llevaba los pantalones.

¿Y eso? Bueno, pues porque el rey estaba...

A ver cómo se lo digo... como una regadera.

Bueno, de hecho aquí tiene el informe médico.

A ver.

"Trastorno bipolar de tipo 1,

hipocondría, episodios destructivos, paranoicos,

desórdenes alimentarios, alucinaciones,

delirios nihilistas...". Vaya cuadro.

Ajá, exacto. Por si acaso, intenten no alterarlo demasiado.

(ERNESTO) Salgan de inmediato.

Cuando lleguen al Alcázar, pónganse a las órdenes de Irene.

Majestad, es un honor para mí presentarle a mi hija Amelia

y a su prometido, don Alonso de Entrerríos.

Mi futuro yerno sirvió con honor al antiguo virrey de Nueva España,

don Juan de Acuña. ¿Y la joven Amelia, conocía España?

Apenas tengo recuerdo, pues salí muy de pequeña.

Espero que os guste.

No todos los indianos reciben invitación del rey.

Lo sé. Es muy generoso por su parte, majestad.

Estoy impaciente por ver los cuadros del maestro Velázquez.

Todavía no han llegado, majestad. ¿Acaso no los traía vuestro yerno?

Eh... Sí, sí.

Pero es que el camino desde Almendralejo

no es muy propicio... Es muy abrupto.

Nosotros hemos venido a caballo, los criados traen las obras a pie.

Nunca me perdonaría que los lienzos de tan gran maestro

sufrieran ningún percance.

Espero que no tarden.

Sería una lástima

que eso frenase los trámites en la Cámara de Castilla.

Para lo de vuestro título de nobleza.

No se preocupe, majestad.

Los lienzos estarán en palacio en unos días.

¿Y quién es ese mozo tan apuesto...

y tan silencioso? El doctor Julián Martínez,

un íntimo amigo de la familia recién llegado de la Sorbona.

¿Martínez? Ajá.

¿No seréis pariente del doctor Martín Martínez,

que en paz descanse? Eh... No.

No, creo que no. No, creo que no.

Martín era nuestro médico de cámara más querido, un gran cirujano.

¿Cuál es vuestra especialidad?

El equilibro de los humores,

la cura de los vapores melancólicos.

¿Queréis decir que... tienen cura?

Los vapores se deben a un exceso de sangre,

provocando que los gases ascienden al cerebro,

obstruyendo el flujo sanguíneo.

Quizá vos podríais examinar al rey.

Su católica majestad no se encuentra muy...

¿Católica?

¿Cómo dice?

Eh... Será un honor examinarlo.

Majestad, el rey ha escapado.

¿Otra vez?

Señor, ¿por qué me pones a prueba?

(CROA)

(CROA)

(Zumbido de mosca)

¡Felipe, por Dios!

¡Ah! ¡Ayudad al rey!

¡Cálmese! ¡Cálmese! (CROA)

Pero ¿qué le está pasando?

Según los cronistas, su majestad a veces se creía una rana.

(FELIPE V) (CROA) ¡Sacadlo del agua!

(CROA)

Majestad, debéis tomar esto.

(BALBUCEA) "Forfosí. Larreson, le carrange..."

Ni Ozores en el "1, 2,3". Haced un esfuerzo, majestad.

¿Qué me habéis servido, galeno?

Es una fórmula magistral, viene de Francia.

Igual que yo. Lo sé, majestad, lo sé.

Yo amaba a Francia.

Y Versalles.

"Oh, là, là".

Con sus jardines maravillosos.

¿Lo conocéis? No, no, no.

El Alcázar de Madrid es el único palacio que conozco.

Lo lamento por vos.

Esto es una choza comparado con Versalles.

Me parece que no habéis visitado muchas chozas.

¿Por qué tendría que hacerlo?

Soy el rey. Por supuesto.

Tomad un sorbito más.

Mi abuelo Luis me obligó a partir.

No quería que yo fuera rival para mi hermano mayor.

La última vez que lo vi me dijo: "Sed español.

Este es vuestro único y principal deber".

Figuraos que locura, yo, español, pudiendo ser francés.

¿Y la reina? Espera fuera.

La haré llamar. Esperad.

Estoy cansado.

Como deseéis, majestad.

No.

No me entendéis.

Estoy cansado de ser rey.

¿Cómo decís?

Hace una década lo conseguí.

Pero Dios...

no permitió que disfrutase de esa dicha.

Se llevó a mi primogénito.

Una tragedia.

Entonces, la reina...

me obligó a volver.

A veces el deber está por encima de uno mismo.

Sentaos.

Y vos, ¿nunca habéis sentido ganas de dejarlo todo?

Yo no necesito un imperio para ser feliz.

Solamente me bastan dos cosas para vivir,

una Biblia...

y una mujer.

Y un palacio de Versalles. Ah...

Esto... también.

¿Un sorbito más? Sí.

Gracias.

(SE RELAME)

¿Qué os aflige, majestad?

Mi esposo no soporta estar encerrado en el Alcázar.

Odia la arquitectura castellana.

En una de sus peores crisis me inventé las Jornadas Reales,

casi cinco años de viaje por Andalucía,

para animar a mi esposo.

Y ni por esas. ¿Y la música no lo calma?

Quiero traer a Farinelli para que le cante.

Oh, "il castrato".

De joven cuando llegué a la corte, todos se reían de mí por inculta.

Fui elegida porque me creían una princesa sumisa,

incapaz de controlar las intrigas de la corte.

Pero vos no sois así.

Si lo fuese, este imperio estaría sumido en el caos más absoluto.

Lo único que necesito es hacer feliz a mi esposo...

para yo poder seguir gobernando.

"...moriscos".

"La expulsión de los moriscos", listo.

Don Diego, tenemos que irnos. Un... Un instante más.

No podemos estar aquí plantados.

Decidme, ¿renunciaríais a la oportunidad de ver una vez más

algo que dabais por perdido?

Si fuese algo muy querido por mí, pues no sé, intentaría recuperarlo.

Tan querido como un hijo... o una esposa.

¿Conocéis la historia de este cuadro?

No, pero me temo que me la vais a contar.

No os preocupéis, seré breve.

Ojalá.

En 1627, hubo un concurso en la corte de mi rey, Felipe IV,

y pujamos por pintar la obra varios artistas.

Ninguno de mi talla, por supuesto.

Uno de ellos era este pérfido italiano...

Carducho, un gaznápiro bien relacionado.

El premio era suculento:

cargo de ujier de cámara

y méritos para obtener licencia y ducados.

Más dos años de salario, una bicoca. Sí, ¿y?

Como no podía ser de otra manera,

mi boceto fue el seleccionado por su majestad.

Meses después,

cuando el rey pudo contemplarlo en todo su esplendor,

supo que elección era la correcta.

Todo este talento,

todo este esfuerzo se perderá como lágrimas en la lluvia.

Se... Sí, don Diego, pero...

pero ahora tenemos que volver con los nuestros.

Adiós, hijo mío. Adiós.

Adiós. Vamos, vamos, don Diego.

Vamos. Vamos, vamos.

Quedan solo dos zonas con cuadros en el Alcázar:

la capilla y la galería del rey, donde está el salón principal.

Y mi cuadro de "La expulsión de los moriscos".

Así es. La clave está

en no alertar a esos rufianes.

Hay que interceptar a uno sin que los demás se enteren.

O todos subirán. Exacto.

Amelia vigilará el salón principal, yo, la alcoba real,

y vosotros dos, los corredores que dan a la capilla.

No sabemos cuál es el plan.

El primero que detecte a los ladrones,

debe dar aviso al resto. ¿Y yo qué hago?

Usted no puede correr ningún riesgo, Velázquez.

Son órdenes de Salvador. ¿Me quedo aquí encerrado,

sin disfrutar de la emoción, de la aventura?

Como un inútil, como... como "El pelele" de Goya.

Al contrario.

Usted se encargará de las comunicaciones,

una tarea vital para la misión. Estupendo.

Tome.

Ocúpese de que las baterías estén siempre cargadas.

Y recuerde: estamos en sus manos.

Eh... ¿Cómo funcionan estos chismes?

(Música de laúd)

(FELIPE V) Entonces... ¿hoy estoy vivo, galeno?

Así es, majestad. Podéis dormir tranquilo.

(SE RELAME)

Dulces sueños, mi rey.

Vuestro remedio es mano de santo. (RÍE)

Sois un genio de la medicina.

Dejémoslo descansar.

(Puerta cerrándose)

Aquí Amelia, en posición. Espero instrucciones.

(RONCA)

Aquí Irene. Estoy en posición. Todos han salido.

Aquí Alonso.

No tengo nada que decir.

Esto... Por Dios, don Diego.

Por los clavos de Cristo. ¿Me decís cómo va?

En la oreja. En un minuto estoy.

(Puerta corredera abriéndose)

Están dentro.

Repito: están dentro. (WALKIE) "Recibido".

(EN INGLÉS)

Hablan inglés.

"Son Darrow".

Alonso, Julián, prevenidos.

Se dirigen hacia Amelia.

Ya están aquí. Esperad mi señal.

Empiezan.

Recibido.

"Aquí Velázquez. ¿Han cogido algún Velázquez?".

¿Velázquez? "Avisadme cuando cojan mi cuadro".

"Don Diego, deje el intercomunicador".

"No puedo. Soy el encargado de las comunicaciones".

Pues estese calladito, por favor.

Ya se ha disipado el gas. Podéis quitaros las máscaras.

Atentos, sale uno. "Todo vuestro, chicos".

El pájaro está en el nido.

Dejad de hablar de pájaros, me confundís.

Ayudadme, que pesa como un fardo.

Vamos.

(VELÁZQUEZ) ¿Está muerto? Desmayado.

Traed agua.

¡Buenas!

¿Qué hacéis aquí?

Sabemos que estáis cambiando los cuadros originales por copias.

Mejor en un museo que calcinados, ¿no?

Estoy de acuerdo. Sabemos que no irán a un museo.

¿Y tú qué sabrás? Bueno, ya está bien.

¿Dónde están los cuadros, rufián? No pienso deciros nada.

Eso ya lo veremos.

No me importa morir.

Cuanto antes, mejor.

Así me ahorro el sufrimiento.

¿De qué hablas?

Vuestra manera de viajar por el tiempo

es más pedestre, pero sin duda también es más segura.

No sé de qué coño está hablando.

Bueno, basta de pamplinas.

¿Dónde están los cuadros? Sí, eso.

Basta de pamplinas.

(Disparo)

(EN INGLÉS)

¿Qué ha sido eso? ¿Me recibís?

Me ha apretado el gatillo.

Pero ¿por qué se ha matado?

Los hombres de Darrow escapan. "¿Me escucháis?"

No hay tiempo, hay que seguirlos.

Usted no. Alguien tiene que vigilar al muerto.

Maldición. Llegamos tarde.

Joder. Como siempre.

Un momento. Abramos esta compuerta. ¡Fantasmas!

¡Son fantasmas!

No, majestad. Soy yo, el doctor.

Alonso, dame luz.

Abra la boca.

Hala, a sobar.

Ahora.

Ahora, ahora.

Por Dios.

Pues nada, las mujeres primero.

¿Y Amelia? Esperadla.

Por aquí.

Ni rastro del enemigo.

Pero tenemos lo que estábamos buscando.

Qué maravilla.

Sobrecogedor. Extraordinario.

Acojonante.

Enhorabuena, patrulla. Buen trabajo.

Recuperaron los cuadros. Pero no hemos acabado con Darrow.

Atrapar a esos ganapanes no va a ser tarea fácil.

No se mortifique por eso.

Seguro que volverán a cruzarse en nuestro camino.

¿Y mi retrato "Una dama con pañuelo"?

Cierto. ¿Qué fue del tonto del selfi que lo compró?

Bueno, Ernesto se está ocupando de recuperarlos en este momento.

(VELÁZQUEZ) ¿Para qué?

Prefiero que lo tenga un millonario de Wisconsin a que lo incineren.

Visto así...

¿Acaso no es el final que le espera?

Como el resto de mis cuadros, los... los van a quemar.

¿Quieren salir un momento, por favor?

Usted también, Irene. Esto merece una conversación a solas.

Si le sirve de consuelo, no solo vamos a quemar sus cuadros.

Ah, ya.

Mal de muchos...

Pensé que al final no se atrevería.

Póngase en mi lugar. -Póngase usted en el mío.

Sé cómo se siente.

Pero desde el principio de la misión sabía que este momento llegaría.

La historia dice que se quemaron más de 500 pinturas,

y así debe ser. -Y así será.

En el incendio se quemarán las 500 copias que hay en el Alcázar.

Sí, claro, hombre. Y nos quedamos con los 500 originales por la cara.

Esta vez, la tragedia se puede corregir sin cambiar la historia.

Es una gran oportunidad.

El Bosco, Tiziano, Rubens, Leonardo... Lo merecen.

-Lo siento, Diego. (GRUÑE)

Tarde o temprano se arrepentirá.

Volveré. -Estoy seguro de ello.

No he visto a nadie tan pesado en toda mi vida.

Venga, ¿quién se apunta a la última?

¿La última? ¿Qué significa eso? Ni idea.

Que si os apetece tomar algo antes de ir a casa.

Yo no puedo, me esperan. Pasadlo bien.

¿Es cosa mía o Amelia me está evitando?

No sabría deciros. Bastante tengo con lo mío.

La cafetería está cerrada.

¿Nos sentamos aquí un rato?

Cualquier excusa con tal de no ir a casa.

¿Problemas domésticos?

Sí, sí, que siguen...

Los recuerdos, que siguen allí y son jodidos.

No es fácil desprenderse de ellos.

De hecho estoy pensando en vender la casa.

Yo, si queréis, os puedo ofrecer un catre.

No es muy cómodo, pero al menos cambiáis de aires.

Gracias.

¿Puedo haceros una pregunta? Dispara.

Eso decía siempre Pacino.

Lo echas de menos, ¿no?

Era agradable tener compañía al llegar a casa.

¿Qué me querías preguntar?

El bebedizo que le disteis a Felipe V para aplacar sus nervios,

¿qué era? Un antipsicótico y benzodiacepina.

Calmantes. Ah. Es que...

Pienso que me convendría tomar algo así.

¿Eh?

Elena. Elena, Blanca

y las ánimas del purgatorio.

Ni en combate sufría tanto pavor. ¿Y qué hacías?

Pues cerrar los ojos, armarme de valor

y encomendarme al Altísimo. Pues no es mal plan.

Mejor que los calmantes, te lo aseguro.

(Roces de piezas metálicas)

¿Quién hay ahí?

Buenas noches, señorita.

¿Qué haces levantada?

Tenía hambre y no he podido evitar la tentación.

Le pido disculpas.

¿Me das uno?

¿Estabas robando?

Es por necesidad, señorita.

Mi madre está muy enferma y no tenemos para las medicinas.

Podías haberme pedido el dinero.

Me daba vergüenza. ¿Y no te da vergüenza robar?

Será mejor que cuando despierten mis padres no sigas en casa.

¿Me está echando? Has roto nuestra confianza.

Yo mentí por usted.

Esto es muy distinto.

A su madre no le gustará saber que lleva pantalones bajo la falda.

Cuéntaselo.

Y dile también que te querías llevar la plata.

¿Qué haré ahora?

¿Qué será de mi familia?

(Tintineo de monedas)

Toma.

El resto del jornal del mes.

Y ahora, vete.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Jefe, tiene una visita.

Debe de ser muy importante para que la anuncie.

No se lo va a creer.

(Tacones acercándose)

(LOLA) Cuánto tiempo, Salvador.

No pasan los años por usted.

Por usted tampoco, Lola.

¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Por una puerta.

Conozco más puertas que ustedes en el Ministerio.

Ya, claro.

¿Un café? -No, gracias, muy amable.

Ser amable es lo mínimo...

cuando después voy a encerrarla de por vida.

No lo hará.

Parece usted muy segura.

Le voy a hacer una oferta que no va a poder rechazar.

Perdone, pero...

está sangrando por la nariz.

Gracias.

¿Se encuentra bien? (LOLA) (SORBE) Perfectamente.

Creo que voy a aceptarle ese café.

¿Y por qué habría de creerla?

Quiero acabar con Darrow.

Y le ofrezco la cabeza de Ferguson en bandeja.

Demasiado bonito para ser cierto.

¿Y para qué querría mentirle?

Me he metido en la boca del lobo.

Pero conociendo su amplio historial de amplias traiciones,

no me extraña que quiera acabar con los suyos.

No son los míos... igual que yo no soy de nadie.

Correcto.

Pero ¿por qué arriesga su vida para ayudarnos?

(LOLA) (RÍE) Hace muchos meses que mi vida está en riesgo.

Además, le quiero pedir un favor a cambio.

Ah, claro, entiendo.

No destruya las obras originales del Alcázar.

¿Las quiere para decorar su salón?

Quiero que se queden aquí, en el Ministerio,

bajo su custodia.

Muy bien, acepto.

Usted liquida a Darrow... y yo salvo los cuadros.

Solo una cosa más. -Usted dirá.

Ya sabe que no me sentó bien

que copiara parte del Libro de las Puertas

que se quemó en la sinagoga.

Esas puertas clandestinas...

nos han causado más de un problema día sí, día también.

Le propongo un trato al respecto.

De momento, si no le importa, seguirá en mi poder.

Una nunca sabe cuándo lo puede necesitar.

Ajá.

Espero no tener que arrepentirme.

No lo hará. -Ajá.

¿Y cuándo piensa acabar con Darrow?

Ahora mismo.

Si no tiene inconveniente...

¿Me permitiría usar su ordenador, por favor?

No faltaría más.

Y discúlpeme, pero creo que no debería salir en este plano.

¿Dónde se había metido? Pensé que había muerto.

Eso le facilitaría mucho las cosas, ¿verdad?

¿Qué ha pasado con la misión? ¿Tiene los cuadros?

"Le voy a responder primero a la segunda pregunta.

Los cuadros están aquí, en el Ministerio del Tiempo".

Y la misión...

se acabó. -"¿De qué habla?"

Usted me prometió las obras.

¿Qué voy a decir ahora yo a los compradores?

Puede decirles que Darrow ha terminado,

que se terminaron los viajes en el tiempo...

y sacrificar a sus empleados.

"Ningún negocio vale más que la vida de un ser humano".

Mire los informes, "for God’s sake".

Ya le decía que Walcott estaba loco, "cracy".

"Todo lo que decía es mentira, mentira".

Vivir para ver. (FERGUSON) "¿Sigue ahí?".

Quien mentía eras tú, hijo de puta.

Lola, Lola. ¡No, no, no!

"Ya no mentirás más.

Yo he cumplido mi parte del plan.

Le toca a usted, Salvador".

Mierda.

Le dije que volvería y aquí me tiene.

(SALVADOR) Hombre de palabra. -Dimito.

Busque otro retratista. -Escúcheme...

Es irrevocable. -No, siéntese...

No pinto nada, soy el último mono. -¡Escúcheme de una vez, leche!

Vamos a ver.

He estado dándole vueltas a su petición de conservar las obras

y tras meditar en profundidad lo que me ha dicho,

estoy convencido, tiene usted razón, Velázquez.

No las vamos a destruir.

¿Lo dice de verdad?

Por supuesto. Se quedan en el Ministerio.

Así que ese papel ya no sirve para nada.

Me alegro de que mis argumentos le hayan hecho cambiar de opinión.

Una vez más,

ha sido usted fundamental para la historia del arte.

¿Elena?

Bueno, este es el piso.

Como puedes ver, es bastante luminoso.

Por aquí tenemos la habitación principal.

Madre del amor hermoso. Pero ¿qué hacéis?

¿Tú qué crees, bobo?

Las Sinsombrero.

(ERNESTO) Mujeres de la Generación del 27.

Olvidadas por la historia.

¿Me has seguido al Ministerio?

Cogí prestado su librito de las puertas...

y he cometido un gran error.

¿Quién ha dejado esto abierto?

"Hasta la próxima. Saludos de Nexus 6".

¿Es él?

-Hay muchas cosas de mi pasado que desconozco.

(ERNESTO) En los 80 hubo en Madrid

una trama de niños robados nada más nacer.

Te he tratado como a una reina, niñata.

Nos dirigimos a vuestra época y a vuestra ciudad.

¿No corremos riesgo de encontrarnos con otra vos?

¿Cómo es posible que la muchacha que hemos visto

acabe convertida en semejante monstruo?

Si no me dejan ir, mato al niño. Lo mato.

Señores, el tiempo pasa y no tenemos nada.

¿Tiene usted hijos?

O colaboráis con nosotros

o vais a experimentar sensaciones que no habéis sentido jamás.

El método de Entrerríos nunca falla.

Puedo ser la culpable de que exista la vampira.

(SALVADOR) Le perdonaría cualquier error menos que se venga abajo.

La necesitamos.

(MUJER, ATERRADA) ¡Ah!

Separar a un niño de su propia madre es el peor de los delitos.

Es un tema que conozco de primera mano.

Dime tu nombre. -Salvador.

¿Qué coño será esto de Nexus 6?

  • T2 - Capítulo 17: Óleo sobre tiempo

El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 17: Óleo sobre tiempo

25 abr 2016

Velázquez recibe una alarma en su móvil. Uno de sus cuadros acaba de ser subastado en 2016 a un precio estratosférico. Esto sería algo normal si no fuera porque es uno de los cuadros que fue destruido por el fuego en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734. Ante la falta de patrullas por problemas con el convenio laboral, el propio Velázquez e Irene se desplazan hasta allí para investigar lo que está ocurriendo. Lo que se encuentran es un robo de arte a gran escala de Darrow en colaboración con Lola Mendieta. Están sustituyendo los originales por copias para hacer negocio con ellos.

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