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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 16: Tiempo de valientes II
Transcripción completa

Haces mala cara, ¿eh?

Eso será de comer tanto.

Las digestiones se hacen pesadas, ¿eh?

¿Qué tal, te sigue doliendo?

Depende... -¿De qué?

Del ron que me haya bebido.

Eso no lo pongas en la carta, ¿eh?

Y que me han herido tampoco... tampoco lo pongas.

Ya lo verán cuando vuelvas,

que seguro se lo contarás a todo el pueblo.

Pues claro.

De algo me tiene que servir toda esta mierda;

ni que sea para presumir.

(SUSPIRA)

(RESOPLA) -¡Capitán!

¡Venga a ver esto!

¿De qué se trata?

Viene un soldado con bandera blanca.

Que no entre.

Es de los nuestros.

Que no entre, coño.

Mi capitán, trae un mensaje.

Pregúntele...

si trae noticias de Manila.

Eh, ¿son noticias de Manila?

No, es una carta de Calixto Villacorta.

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

Esta es la nota de despedida de Julián Martínez.

Y esta es la carta que el soldado Lafarga envió desde Filipinas,

¿qué le parece? Que es la misma letra.

(ERNESTO) Idéntica. Exacto.

Buen trabajo, Irene.

Entonces, Julián se esconde tras el nombre de José Lafarga.

No, no lo creo. Hay más cartas.

Esta, por ejemplo, firmada por Felipe Castillo

o esta, Gregorio Catalán,

y esta, Domingo Castro. Todas con la letra de Julián.

¿Trastorno múltiple de personalidad? No.

Julián escribe la correspondencia de los soldados analfabetos,

y la mayoría lo eran en las guerras de Cuba o Filipinas.

Qué país el nuestro.

¿Y ha podido averiguar el origen exacto de las cartas?

Baler, Filipinas. Me cago en la p...

Perdón.

Julián está con Los Últimos de Filipinas.

(LEE) "Estimado capitán Las Morenas.

La situación que usted se empeña en sostener es irracional.

El ejército español ha abandonado prácticamente

la totalidad de la isla

y la capital ha caído en su asedio".

Mienten.

"Tenemos constancia de su precario estado".

Eso lo saben por su enfermero tagalo, el traidor.

Eso lo sabe cualquiera.

¿Me dejan acabar de leer?

"Tienen ustedes la oportunidad de rendir las armas ahora,

siendo tratados con respeto y consideración.

De no ser así, no tendremos ningún miramiento con los derrotados.

Atentamente, capitán Calixto Villacorta".

Es una trampa.

Tenemos que exigir a esos tagalos

que cumplan la ley y depongan las armas.

-Hace tres meses que no tenemos noticias de Manila.

En este tiempo

han podido pasar muchas cosas. -España es una potencia.

Y su ejército, el mejor del mundo.

-Respecto a eso hay dos escuelas de pensamiento.

Doctor, empieza a hartarme con sus tonterías.

Ese es el problema, teniente,

que para usted, lo que opinan los demás siempre son tonterías.

No le voy a consentir que... -Caballeros, por favor.

Mantengamos la calma.

Julián.

Julián.

He venido a sacaros de este infierno.

¿Tú solo? ¿Estás loco o qué?

Yo soy el que está loco ¿no?

Aquí hay más de 30 tíos y estamos sitiados.

Solo he venido a por vos.

Espera, espera.

¿Tú cómo has llegado hasta aquí?

¿Qué vas a hacer?

A fe mía que no lo sé. O sea que después de 400 años...

ha saltado la chispita del amor, ¿eh?

No digáis barbaridades.

Podría ser mi descendencia. Sí, hombre,

la nieta de la tataranieta de tu tataranieta.

Ahí no hay un pijo de ADN, en caso de que lo sea.

Llámala.

¿Cuánto hace que no estás con una mujer?

No es de vuestra incumbencia.

Claro que es de mi incumbencia, eres mi compañero de piso.

Eres un tío como un castillo, Alonso.

Necesitas tus desahogos, tus... No necesito esos entretenimientos.

Sigo enamorado de mi mujer.

Pero tu mujer es del siglo XVI, tú no vas a volver ahí.

Llevas mucho tiempo de luto, Alonso.

No debí contaros nada.

Y os ruego que no le contéis mi secreto a nadie.

Por supuesto.

(Móviles)

Anda.

Hay que irse. ¿Reunión urgente?

Esto es inadmisible.

En este Ministerio solo se exige una cosa: discreción.

Y solo se le ocurre pegarse con la Policía en una manifestación.

Estaban agrediendo a una mujer.

Pero esta es una institución secreta, Alonso, y había cámaras.

Hoy en día todo el mundo tiene una cámara en su móvil.

Lo siento. Más lo siento yo.

El asunto ha llegado arriba

y han abierto expediente disciplinario intertemporal.

Hasta que se resuelva, quedas apartado del servicio

y deberás asistir a un curso de adaptación

para aprender a controlar tus impulsos.

Los impulsos de Alonso nos han salvado la vida más de una vez.

Señorita Folch, no haga de abogado del señor Entrerríos.

No le hace ningún bien.

Usted y el señor Pacino salgan, por favor.

¿Y Alonso? Tenemos que hablar con él.

¿Algún problema? Sí.

No me parece justo lo que están haciendo con Alonso.

Se acostumbra a una nueva época.

Lo suyo sería que le dieran... Marchaos.

Marchaos. Soy un hombre que asume sus responsabilidades.

Y sus errores también.

Siéntese.

(Puerta cerrándose)

Siéntese.

¿Qué es eso del interdisciplinario temporal?

Suena grave ¿no?

Me lo acabo de inventar.

Necesitamos su ayuda, así que relájese, porque todo era un paripé.

¿Un paripé? Una pantomima, un engaño.

¿Un fingimiento?

Pues no me gustan estas chanzas. Ni a mí que pegue a la Policía.

Pero tenemos para usted una misión importante.

Ya, tan importante como que no pueden saberlo mis compañeros.

-Exacto. Es una misión para un hombre solo, usted.

¿Y de qué se trata?

Hemos localizado a su compañero Julián Martínez

en una situación de alto riesgo.

Os han localizado por la llamada que le hicisteis a Amelia.

Ella intentó devolverla, pero un mensaje le decía

que estabais fuera de cobertura por no estar en territorio español.

¿Filipinas ya no es España?

Dejó de serlo al día siguiente a vuestra llamada.

Por suerte, una de las islas Marianas todavía es de España.

He viajado por las puertas

y luego de barco en barco hasta aquí.

Ha sido un suplicio.

¿Y Amelia?

Amelia está bien.

Pero esta era una misión para un hombre solo.

De hecho es secreta.

Tan solo Salvador, Ernesto e Irene saben que estoy aquí.

¿Y Salvador?

Todo en orden.

¿Qué ocurre, en qué estáis pensando?

Si España ya ha perdido esta guerra, estos hombres están aquí para nada.

Exactamente.

Para nada.

Son Los Últimos de Filipinas.

¿Cómo que Los Últimos de Filipinas?

Pensé que lo sabíais.

Estos hombres...

sufrirán un encierro...

de 337 días. Llevas una chuleta.

Pobrecillo.

Sí que tenéis hambre. ¿Eh?

Julián, esto no es una chuleta. Es un papel donde he anotado

cosas que pasarán, supervivientes, muertos... para que nada cambie.

Que puta manía de preservar la historia.

Hay que salir de aquí cuanto antes. No.

Julián, vos no debíais estar aquí. Pero lo estoy.

No pienso dejarlos tirados.

Vive Dios que no habéis cambiado.

Désela a alguien que lo necesite.

¿Qué pasa, que no está bueno mi arroz o qué?

Lafarga, en tiempos de guerra,

mejor alimentar a los soldados que a los capitanes.

Sí, señor.

Me va a hacer sentir culpable, capitán.

Coma y coja fuerzas, teniente.

Las va a necesitar.

¿No le parece mucha casualidad que los nuevos se conozcan?

Dicen que han luchado juntos en Manila.

¿Por qué no habría de creerles? -¿Cómo sabemos que no son espías?

Teniente, los espías no salvan vidas.

Y Julián ya ha salvado unas cuantas. -Julián no.

Pero el otro...

¿Usted se cree que el ejército español ha huido de la isla?

Eso no. Intentan engañarnos.

Entonces ese tipo es un espía.

Quizás a él también lo han engañado.

Sea como sea, no se puede quedar.

Cada boca de más empeora la situación.

(Disparo)

(Disparo)

(Explosión)

(Disparos, gritos)

(Ráfagas de disparos)

(Ráfagas de disparos)

¡Están aquí!

Siga así, Alonso. España lo necesita.

¡Echadlos! ¡Que se enteren esos cabrones!

¡Mierda seca!

0¡Picha corta!

Buenos días Irene. Hola.

¿Qué tal por Itálica?

Pues... mucha faldita.

¿Qué les pongo?

Un cortado con leche natural, por favor.

Tráeme a mí uno solo, por favor.

Yo un cortado, José Carlos. Cada español un café.

Os veo muy serios. Queríamos hablar contigo.

¿Qué pasa, algún problema?

¿Cuándo vuelve Alonso?

Pronto. Eso nos dijeron hace dos semanas

y llevamos un mes sin verlo. Hay cosas que llevan su tiempo.

¿Cuánto dura el curso ese de adaptación al presente?

No lo sé, depende del alumno, y para Alonso es todo un reto.

Alonso se estaba adaptando al presente mejor que muchos.

¿Tú crees? Sí.

Salvo algunas ocasiones, pero sí.

Pues esas ocasiones son las que importan.

Y me voy, porque me ha llamado el jefe para una reunión.

Por cierto, Pacino, tienes los dos días libres que pediste de permiso.

Y estáis invitados. ¿No ibas a tomarte otro café?

Pediré que me lo pongan en un vaso de plástico.

¿Has pedido dos días libres?

Sí, mi padre se jubila y va a ser un golpe duro para él.

Quiero estar a su lado.

Podías habérmelo dicho.

Habló doña Secretos.

Esto va de dar y recibir.

No puedes esperar que te cuenten su vida, si tú no cuentas la tuya.

Amelia me ha preguntado sobre el paradero de Alonso.

Sospecha que la estamos engañando. Ajá.

Amelia es inteligente, qué le vamos a hacer.

Por eso la hemos contratado. Podríamos decirle la verdad.

¿Y hablarle otra vez de Julián?

¿O reconocer que todo este tiempo he sabido dónde estaba?

Irene, yo... yo me esfuerzo por mejorar,

y he cambiado,

Pero no tanto.

Ahora lo importante es que Julián y Alonso vengan cuanto antes.

Usted sabe que no va a ser una tarea fácil.

Si, lo sé. Mi insomnio me lo recuerda cada noche.

Angustias, el día que llame antes de entrar le subo el sueldo.

Eso dijo cuando fui a negociar con Napoleón y aún estoy esperando.

Su café y el resumen de prensa. -Gracias.

Por cierto, ¿alguna sabe si le pasa algo a Ernesto?

No tengo ni idea. ¿Por qué? No, no, por nada.

Angustias.

Usted tampoco sabe nada, claro. -¿Yo? No, yo no sé nada.

(MUJER) Lamento decepcionarte, pero no.

No fui yo quien escribió esa carta.

No tenemos un hijo, Ernesto.

Lo suponía, pero tenía que asegurarme.

¿Por qué lo suponías?

Bueno, no te ofendas, pero... No sé, no te veo llevando esa vida.

Eres agente del Ministerio.

Y...

además, la mujer morena de Julio Romero de Torres.

Una de tantas.

Mujer, la de las naranjas y los limones.

¿Y?

No sé, que...

que no te veo como madre de familia.

Pues lo habría sido por ti.

Vaya.

Eso no me lo habías dicho nunca.

Bueno,

hay cosas que si es necesario explicarlas,

es mejor no hacerlas.

Claro.

Bien, yo...

tengo que irme.

Tenemos una auditoría de presidencia y... y mucho trabajo.

Bien.

Asunción.

Lo siento mucho. -Tranquilo.

El tiempo lo cura todo, hasta el mal de amores.

Y da recuerdos a Velázquez.

A ver cuándo se deja de infantas y pinta mujeres de verdad.

(Truenos)

Lo siento, un mal sueño.

Ya veo ya.

¿Qué soñabas?

Fantasmas del pasado.

¿Y a vos qué os atormenta, que tampoco podíais dormir?

Son tantas cosas que no sabría por dónde empezar.

Vine aquí por...

por ser útil, por ayudar a la gente, pero es imposible.

Vayas donde vayas en la historia,

hay demasiado dolor, demasiadas penas...

demasiada injusticia.

Así es la guerra.

Matas o te matan. Ya, ya.

No lo sé. No lo sé.

Eso díselo a Toca,

que se iba a casar cuando lo reclutaron.

No tenía dinero para pagar y librarse del servicio militar.

O a Heredia, que la primera vez que vio el mar

fue para meterse en un barco y venir aquí a matar gente.

(Toses)

O a los hijos de Lafarga, tres tiene.

Y no saben si volverán a ver a su padre.

(Truenos)

Aquí hay gente de todas partes de España.

Andaluces, catalanes, extremeños, vascos...

Pero todos tienen una cosa en común.

Son pobres.

Por eso están aquí, en una guerra que no se puede ganar.

Una guerra que nadie entiende.

Ya.

Bueno, en fin.

Ya que no podemos dormir,

¿por qué no hablamos de cosas más agradables?

Sí.

¿Cómo van las cosas en el Ministerio?

Bien. ¿Qué tal la patrulla?

Tendréis un compañero nuevo. Sí, Pacino se llama.

¿Qué dices, como el actor?

Sí, es un mote por una película.

"Serpico". "Serpico", buena peli.

Sí, pues se ve que se parece mucho al hombre que la... al actor.

Entonces seguro que es un buen tipo. Lo es.

¿Y Amelia, qué tal?

Os echa mucho de menos. Doy fe de ello.

¿Y tú no me echas de menos o qué?

Yo también.

Yo estoy más acostumbrado que ella a perder gente querida en batalla.

(Truenos)

Ya.

Ay.

(Trinos)

Nada de apostar raciones de comida.

Descuide, mi teniente, que Toca se comerá todo su arroz y mis guardias.

Le haré... -¡Eh, tramposo!

Lo raro es que no nos matemos unos a otros.

No ver la luz del sol empeora el ánimo.

Y comer mierda también.

Fijaos.

Mala señal cuando el capitán y el cocinero están tan endebles.

Deberían ser los que mejor comieran.

Imaginaos al resto. -¡Mi teniente!

Se acerca un hombre con un trapo blanco.

Y dale, no se cansan. ¿Es un tagalo?

Es un oficial español. -Eso ya lo veremos.

Por el uniforme parece capitán de infantería.

Habrá que salir a hablar con él. -Voy.

Con el debido respeto, mi capitán,

permita que salga yo.

Es mi deber.

Lo sé, pero se ha sacrificado mucho por sus hombres y está débil.

Y usted no quiere que los de fuera

sepan en qué condiciones lamentables estamos ¿no?

Lo siento, pero así es.

No podemos dar muestras de debilidad, capitán.

Estaríamos perdidos.

Tiene razón.

Salga usted.

Señor.

(LEE) "Habiéndose firmado el tratado de paz

entre España y los Estados Unidos

y habiendo sido cedida la soberanía de estas islas

a la última nación citada,

se servirá a usted de evacuar la plaza, trayéndose el armamento,

municiones...

y las arcas del tesoro". Pero ¿de qué tesoro hablan?

Encima cachondeo.

Siga, siga por favor.

"Ciñéndose a las instrucciones verbales que de mi orden les dará

el capitán de infantería don Miguel Olmedo y Calvo,

Dios guarde a usted muchos años. Capitán general Diego de los Ríos".

Otra vez. El mismo engaño de siempre.

¿No hay posibilidad de que sea verdadera?

No está numerada, como es preceptivo.

Llevamos tanto esperando buenas noticias que no se cree las malas.

Incluso le parecen falsas.

Es que lo son.

Si la guerra ha terminado, ¿por qué siguen disparándonos los tagalos?

Más que los tagalos, el problema es el beriberi.

Hay dos enfermos más, doctor.

Sí.

Se nos va a llevar a todos.

(LAS MORENAS) (AGONIZA)

-Descansad en paz, en esta tierra tan lejana

y que el Señor misericordioso os acoja en su seno

por vuestras buenas obras

y os otorgue el perdón por vuestras faltas.

"In nomine Patris

et Filii et Spiritus Sancti".

Amen. -Amen.

(MUCHOS) Amén.

¡Rompan filas!

Joder.

Vaya pedazo de placa que te han dado al final, ¿eh?

Sabes que la cambiaba por seguir trabajando.

Ya has trabajado mucho, papá. Estoy muy orgulloso de ti, de verdad.

Y ahora vas a tener más tiempo para estar con mamá.

Sí, es lo único bueno que me queda, tu madre.

Y tú.

Tengo todo esto manga por hombro

y están a punto de llegar los invitados.

¿Te echo una mano? No, cariño, ya me apaño yo sola.

Bueno, hijo, a ver, cuéntame.

¿Qué tal te va con tu nuevo destino en Las Palmas?

Bueno, pues... lío no me falta, desde luego.

A ver si vuelves pronto, que tengo más tiempo para verte.

Si me acabo de ir.

Yo tengo contactos

y puedo mover algunos hilos.

No.

No, lo que consiga será por mis propios méritos.

Cuando vuelva, seré inspector jefe o nada.

Tú lo que tienes que hacer ahora es buscar una buena mujer y casarte.

La familia es lo más bonito que hay en la vida.

(Risas)

Un brindis. Eso es. -¡Vamos!

Un brindis por el jubilado, claro que sí.

Por el mejor policía que ha pisado las calles de Madrid, mi padre.

-Venga. -Eso.

¿Voy por el champán?

-No es necesario que te jubiles, Luis.

Conozco gente que pronto tendrá cargos importantes.

Necesitan gente como tú, con experiencia.

¿Para qué?

Vigilancias. ¿Vigilancias?

¿Que mi padre se ponga ahora de detective privado?

(Risas)

No hablo de esa chusma.

Hablo de trabajar de jefe de seguridad con algún ministro.

La puta democracia esta que han traído tiene una cosa buena.

Hay que investigar a los enemigos, buscar sus debilidades.

Cosas que los policías ya no podemos hacer.

Y para eso, nadie mejor que tu padre.

La puta democracia.

La puta democracia.

¿Me explicas ese concepto, el de la puta democracia?

¿Por qué no vas a ayudar a tu madre? Parece que tarda un poco, ¿no?

Sí, va a ser lo mejor.

Qué cachondo tu hijo.

(Risas)

Oye, Luis, ¿dónde dices que había hecho la mili, en Paracas?

(Risas)

¡Por Luis!

(LUIS) Gracias.

Juventud, divino tesoro.

¿Pasa algo, mamá?

Sí, hijo.

Quiero divorciarme de tu padre.

(Risas en el salón)

Lafarga.

Lafarga.

Te traigo algo para que recuperes fuerzas.

(VOZ DÉBIL) Julián.

No lo gastes conmigo.

Venga, todavía me tienes que dictar muchas cartas

para tu señora y tus churumbeles.

Va, abre la boca.

Venga, Lafarga, rico y con fundamento.

No me hagas esto, Lafarga,

que te voy a escribir unas cartas de puta madre.

Abre la boca, anda.

Escribe mi nombre en una tablilla.

No digas tonterías, joder.

Te lo pido por favor, Lafarga.

Abre la boca, va, venga.

Vaya mierda.

Vaya puta mierda.

Iba a ser un gran cocinero.

Decía que gracias a Filipinas había aprendido a cocinar

la olla podrida, pero podrida de verdad.

¿Queréis que recemos una oración por su alma?

No, reza tú, si quieres.

Quiero irme.

Aquí no pintamos nada.

(Timbre de la puerta)

¿Sí?

Hola.

Hola, bonito, ¿está tu madre?

¿Viene usted a vender algo? -No.

Entonces sí. ¡Mamá, es para ti!

¿Dígame?

Perdón.

Creo que me he equivocado. Buscaba a Luisa.

¿Luisa Rivas? -Sí, sí, ¿la conoce?

Sí, era la antigua inquilina, pero falleció hace unos meses.

Lo siento, lo siento.

No tenía que habérselo dicho así, pero, bueno, pensé que...

cualquiera que la conociera que ya lo sabría.

No, no se preocupe, había mucho que no nos veíamos.

Demasiado.

Pero puede hablar con su hijo.

Javier se fue con los tíos cuando murió Luisa.

Si no se han mudado, tengo la dirección por ahí, en algún sitio.

¿Se llama Javier? -Sí, es un chico estupendo.

Tiene apenas 20 años y ya se gana la vida con algo de ordenadores.

Cuidó de Luisa hasta el final.

¿Quiere que le dé su dirección?

Perdón. Sí, si no le molesta. -No.

Claro que no. -Gracias.

(TV, LOCUTOR) "Se han hecho mayores pero continúan ejecutando

sus pasos más conocidos: el ramsés...".

Vaya banda.

"O la carretilla".

(Timbre de la puerta)

¡Va!

(TV) "...una fusión de baile tradicional vasco

con break-dance.

-El que revolucionó y por el que nos hicimos famosos,

la carretilla".

¿Qué haces aquí? Venía a ver qué te pasa.

Perdona el desorden, pero... normalmente es Alonso

el que se ocupa de esto. Lo siento.

¿Cómo estás?

Pues... para el Ministerio se supone que estoy con gripe.

Para ti, si quieres que te sea sincero,

pocas ganas de ver a nadie. ¿Quieres algo?

No. ¿No?

Quiero saber qué te pasa.

¿Te importa?

Claro que me importa.

(TV, LOCUTOR) "...los detractores denunciaron falta de disciplina

y técnica en su baile, pero con el tiempo

la influencia de los Cuatro Magníficos en el movimiento break

se hizo indiscutible".

Mis padres se van a divorciar.

Acaban de sacar la ley. Si me descuido,

mi madre es la primera mujer divorciada de la democracia.

¿Has hablado con ella?

Sí, bueno, lleva desde siempre cuidando de él, aguantándolo,

esperando a que llegue de trabajar.

Y que tenga sus líos.

Seguro que saben rehacer su vida. No te preocupes.

Mi madre sí, para ella será una liberación, pero ¿mi padre?

Mi padre no sabe vivir solo.

El mismo día que se jubila, se queda sin trabajo y sin mujer.

Pero bueno, tiempos modernos.

Benditos sean.

En mi época, las mujeres no solo no podemos divorciarnos,

hasta para tener trabajo

necesitamos el permiso firmado de nuestros maridos.

Gracias por venir.

Gracias a ti por contarme tu vida.

Me debes una.

Algún día me tendrás que contar la tuya.

Pero tranquila, que no es obligatorio.

Y te prometo que mañana voy a trabajar.

¿Qué estás viendo?

Pues una mierda.

(TV) "Parece fácil, pero... hay que coordinar...".

Muchas cadenas, ¿sabes?, pero como en mi época...

(TV) "Claro, son atletas, son gente joven...".

(SILBA LA MELODÍA DE "EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI")

Nos escaparemos por el boquete del muro oeste.

Si no hay ningún boquete.

Me ofrecí voluntario para arreglarlo

cuando lo destrozó el cañonazo. Coloqué las piedras sin argamasa.

Muy bueno. Y después de salir, ¿qué?

Dios proveerá.

La segunda parte del plan está un poco verde.

¿Y este qué quiere?

Eh.

Qué caras. Si molesto, me voy.

Ahora que lo dices... No te preocupes, hombre.

Hemos salido a respirar un poco.

Bien que hacéis.

Todavía no entiendo qué hacemos en esta isla.

Si la quieren los tagalos, que se la queden.

Al fin y al cabo, es de ellos.

Espero no haber metido la pata por decir eso.

No, hombre, no, tranquilo. A mí también me cuesta entenderlo.

Me cago en la puta.

Toda la vida pasando miseria en España

y nos traen aquí por la fuerza a pasar más hambre.

Venga, vamos para dentro.

Esperad.

Yo hago guardia por las noches.

De centinela.

Lo veo todo.

Si alguna vez necesitáis ayuda,

por favor, pedídmela.

Entendéis, ¿no?

¿Y Menache? Si no aparece, nos vamos.

(MENACHE) (CHISTA) Eh. ¿Quién va?

Estoy aquí. Seréis cernícalo.

¿Quién nos acompaña?

Toca viene con nosotros. Ese no era el plan.

Conozco un camino por la selva.

Que venga, que venga.

Vamos.

(MARTÍN) (CHISTA)

Las manos arriba.

Toca.

Un desertor...

Un desertor es el peor de los cobardes.

El patio está lleno de cruces

de héroes que entregaron su vida por la patria.

Y ustedes...

no son dignos de pisar esta tierra.

¿De qué héroes habla?

Esos hombres solo querían estar lo más lejos posible de aquí.

Son militares. -Porque los obligan.

Gente como usted los lleva como ovejas al matadero.

(VIGIL) Julián, no lo empeores.

De usted podía imaginármelo.

Al fin y al cabo, no es militar de formación.

Pero de usted, Entrerríos,

no puedo entenderlo.

¿Quién le habrá metido esa idea en la cabeza?

Nadie, mi teniente. (MARTÍN) Entonces...

Máteme a mí. Estoy aquí porque he querido.

Deje a estos hombres en paz. -No es usted

quien da las órdenes aquí.

Va a matar a unos hombres que han dado su vida por su patria

a cambio de nada. (MARTÍN) La patria...

La patria da honor y gloria

a quienes luchan por su bandera.

Lo único que les da su patria es hambre y miseria.

Métase su bandera donde le quepa.

Dé un paso más y es hombre muerto.

Ya lo estoy, así que, si lo hace, lo estaré dos veces.

Llévenselos

al almacén

y amárrenlos con grilletes.

¿Qué piensa hacer con ellos?

Son desertores.

Si no sabe lo que se hace con los desertores en tiempos de guerra,

sabe menos del Ejército de lo que yo pensaba.

(Móvil)

Mamá, dime. Hijo.

Hijo, estoy muy preocupada, no sé dónde está tu padre.

Hemos quedado con los abogados, pero no se ha presentado.

¿No está en casa? No, no está aquí.

He venido y no está aquí y tampoco...

Tampoco está su pistola en el cajón donde siempre la guarda.

Voy para allá, no te preocupes.

¿Cómo vas a venir si estás en Las Palmas?

Cuando llegues... No te preocupes, que llego.

No llames a nadie, ¿eh? Venga, hasta ahora.

Quieren asegurarse de que estamos vivos antes de fusilarnos.

(CHISTA)

Tenía que hablar con ustedes.

El capitán está organizando una razia.

¿Y eso qué es? Un ataque sorpresa.

Incendiarán varias chozas para que los tagalos huyan del poblado,

así podrán saquear los graneros y los huertos.

Ganaremos espacio y retrasarán sus líneas de fuego.

¿Y nosotros qué pintamos? -Muy poco.

Serán momentos de mucha confusión.

Dudo que alguien se quede para vigilarlos.

Intentaré hacerme con la llave de los grilletes.

Eso es arriesgado.

No se me ocurre otra opción.

Es exponerse demasiado.

Si os descubren... ¿Por qué no te callas?

Doctor, por favor, inténtelo.

Si os descubren, os fusilarán como a todos nosotros.

Los de ahí fuera os necesitan vivo.

Tú eres un tarado. Pero ¿para qué le dices eso?

¿Qué haces?

Quitarme de en medio.

Ya solo soy un estorbo. No, papá.

Lo serás si te quitas de en medio y nos dejas a todos jodidos.

Hijo, tú ya tienes tu vida.

Déjame que acabe con la mía. No, ni de coña, ni de coña.

El año que viene es el Mundial.

Me prometiste que seguiríamos a la selección por toda España.

¿La selección?

La selección nunca ganará nada.

Sí va a ganar, papá, sí va a ganar. Te lo digo yo.

Y el Rayo va a subir a primera.

Papá, me enseñaste que en la vida hay que ser un valiente.

No seas tú un cobarde ahora.

Hijo...

Tu madre se ha ido.

No me queda nada.

Nada.

Estoy solo. No estás solo.

Yo voy a estar contigo siempre.

Te lo prometo.

(Trinos)

¡Sacas! ¡Cojan sacas!

¡Latas, lo que sea!

¡Arramblen con toda la comida que encuentren!

¡Vamos!

Esto me lo enseñó Houdini. ¿Houdini? ¿El mago?

Sí.

Cuando salgamos de esta, hay muchas cosas que os debo contar.

Vamos.

¡Eh!

¡Eh!

¿Os habéis soltado? Ayúdame.

A mí, por favor, ayúdame.

Déjame esto. ¡Vamos, Julián!

Estate quieto, estate quieto.

-Trae aquí. -Estate quieto.

¡Julián! Intento... Espera, ya voy.

-Trae.

Toca, por favor, Toca. No podemos esperarlos.

Espérate, coño.

Toca.

Toca.

Por favor, Toca.

Por favor.

Toca. Ellos están en la lista.

Toca, inténtalo, por favor.

Me tengo que ir,

por lo menos hasta que todo se calme.

¿Has hablado con Salvador?

Sí, lo ha entendido perfectamente.

Voy a hacer de agente en 1981.

Dice que tengo las puertas abiertas para cuando quiera volver.

Si eso es así, trabajaremos juntos otra vez.

No tardes en regresar.

Alonso sigue desaparecido y Julián, Dios sabe dónde estará.

Solo me quedabas tú.

Bueno, tú eres fuerte.

Eres la más inteligente de los tres.

Sabrás apañártelas.

Eso no quita que te eche de menos.

Ven.

Tú me has contado tu vida,

yo te voy a contar la mía.

Esta es mi historia y aquí acaba.

Sé cuándo voy a morir.

Sé que tengo una hija.

Pero tengo tanto miedo a saber la verdad que vivo paralizada.

Salvo cuando estoy en una misión.

Es el único momento en el que me siento viva de verdad.

¿En tu siglo o en el mío?

Cállate, imbécil.

Cuando yo sentí

de cerca

tu mirar

de color de cielo,

de color

de mar,

mi paisaje triste...

Por fin en casa.

Se vistió de azul.

Sí, por fin.

Con ese azul

que tienes tú.

Era un "no me olvides"

convertido

en flor.

Era un día nublado

que olvidará

el sol.

Azul

como una ojera de mujer

Como un listón

azul, azul

de amanecer.

Mi paisaje triste

se vistió de azul,

con ese azul

que tienes tú.

Era un "no me olvides"

convertido

en flor.

Era un día nublado

que olvidará el sol.

Azul...

como una ojera de mujer.

Como un listón azul, azul

de amanecer.

Azul.

Julián.

Ay...

Alonso, bienvenido.

Julián. -Un abrazo, hombre.

Bienvenidos. Tomen asiento.

Angustias, tráigales un café. -Qué tonta, me he emocionado.

(SALVADOR) Alonso, sabíamos que no fallaría.

Un honor. ¿Y usted, Julián?

Por fin de vuelta al redil. -Ajá.

Comprenda que el sitio de Baler es un hito en nuestra historia

y no podíamos arriesgarlo con interferencias.

He convivido meses con esos hombres, me gustaría saber qué les pasó.

Por supuesto. -En casa tengo el DVD

de "Los últimos de Filipinas". Mañana se lo traigo.

Demasiado patriótica para mi gusto. Sí, pero interesante, ¿eh?

En ella debutó Tony Leblanc.

Prefiero el libro, si no le importa. -Todo suyo.

(Tráfico en el exterior)

(Móvil)

¿Sí?

Sí, ahora mismo voy.

Era Alonso.

Ha encontrado a Julián y lo ha llevado de vuelta al Ministerio.

Bueno, ya tienes tu patrulla completa.

Contigo siempre estuvo completa.

(VIGIL) ¿Y los periódicos?

¿También mienten los periódicos? La guerra ha terminado.

Se pueden falsificar.

¿Otra trampa?

¿Cuántas llevamos ya, teniente?

No voy a rendir esta plaza.

Nunca.

Hasta recibir las órdenes de un superior.

¿Le parece poco un teniente coronel?

He exigido que me traigan

al mismísimo general de Los Ríos.

Así ganamos tiempo.

Mañana por la noche intentaremos romper el cerco

y cruzar la selva

rumbo a Manila.

Está usted completamente loco.

(Varios disparos)

Las ordenanzas militares

se cumplen.

¿Sucede algo, mi teniente?

Lea aquí.

Todo era verdad.

La pérdida de Cuba.

Y las Filipinas.

Hemos resistido todo este tiempo aquí para nada.

Todo era verdad.

"El teniente segundo

de la Escala de Reserva de Infantería,

Francisco Díaz Navarro,

destinado a Málaga".

¿Y?

El teniente Díaz Navarro era un buen amigo de juventud.

Siempre me decía que su ilusión era volver a Málaga,

donde viven su familia

y su novia.

Los tagalos no pueden haberse inventado eso.

Si no se han inventado eso,

no se han inventado nada.

Dios...

(JULIÁN) "Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo

las fuerzas españolas que guardaban Baler,

que con tanto valor y heroísmo defendieron la bandera de la patria,

aun sin esperanzas de auxilio alguno,

Emilio Aguinaldo, presidente de la República Filipina,

decretó que los valerosos soldados españoles

fuesen considerados amigos

y no prisioneros de las tropas filipinas.

Así mismo, a petición del propio teniente,

don Saturnino Martín Cerezo, el rey Alfonso XIII

la concedió la laureada de San Fernando

por su heroica actuación en el sitio de Baler.

En cuanto a la tropa,

no se hallaron hechos individuales en el comportamiento de los soldados

que diesen lugar a las recompensas que determina la ley".

¡De frente!

Él es Pacino, del que tanto os hablé.

Espero que bien. Encantado.

Por cierto, me encanta "Serpico", es un peliculón.

Menos mal que alguien ha visto la película.

¿No nos hemos visto antes?

No creo, cuando llegué, tú ya no estabas.

Serán imaginaciones mías. Seguramente.

Bueno, yo... me abro. Tengo nuevo destino.

Venga, suerte. Gracias.

Amelia, ha sido un placer trabajar contigo.

Igualmente.

Os acompaño a la puerta.

Parece un buen tipo.

Lo es.

No hacía falta que me acompañaras, Alonso.

Así me despido de mi compañero de piso como Dios manda.

Por cierto, te quedas a tus anchas.

Sabéis que os echaré de menos.

Y yo a ti.

Bueno...

Prometedme que volveréis algún día.

Puedes estar seguro.

Volveré.

No puede ser, este cuadro no existe.

Se quemó en el incendio del Alcázar de Madrid

en 1734.

Traficantes de arte intertemporales.

Hola, soy Elena, la abogada, ¿te acuerdas de mí?

Sí, me acuerdo de vos. De ti.

De ti, de ti.

1734.

Allá vamos.

Huy, perdón.

Si tiene un prometido, ¿cómo le gustan las mujeres?

(ISABEL) Han de saber que el rey se encuentra intranquilo.

Sufre de vapores melancólicos que le empañan el espíritu.

¡Tengo hambre! Esta misión es de las gordas.

Vamos a necesitar ayuda.

(ERNESTO) Irene y Velázquez se encuentran en 1734

investigando lo que parecía el robo de un cuadro,

pero tenemos motivos para pensar que es un golpe a gran escala

para desvalijar el Alcázar de Madrid.

Majestad, el rey ha escapado. -¿Otra vez?

(CROA)

¡Felipe, por Dios!

Estoy cansado de ser rey.

(ISABEL) Lo único que necesito es hacer feliz a mi esposo

para yo poder seguir gobernando.

Jefe, tiene una visita.

Debe de ser muy importante para que la anuncie.

No se lo va a creer.

¿Me quedo aquí encerrado sin disfrutar de la emoción,

de la aventura, como un inútil, como el pelele de Goya?

Aquí Amelia, en posición.

Aquí Alonso.

No tengo nada que decir.

(VELÁZQUEZ) Esta vez la tragedia se puede corregir

sin cambiar la historia, es una gran oportunidad.

El Bosco, Tiziano, Rubens, Leonardo, lo merecen.

(SALVADOR) Lo siento, Diego. -¡Ah!

Dimito, búsquese a otro retratista.

  • T2 - Capítulo 16: Tiempo de valientes II

El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 16: Tiempo de valientes II

04 abr 2016

Julián sigue atrapado en el sitio de Baler. Localizado por azar por el Ministerio, Salvador envía a Alonso de Enterríos a liberarle en una misión secreta de la que ni siquiera Amelia y Pacino saben nada. Alonso y Julián serán testigos del heroísmo de unos hombres defendiendo una plaza sin armamento, sin comida y consumidos por la enfermedad. Luchando por lo que ellos creían territorio español sin saber que había dejado de serlo: España ya había renunciado a sus derechos sobre Cuba y Filipinas. Ante la prolongada ausencia de Alonso, Amelia y Pacino sospechan que detrás de todo hay gato encerrado.

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