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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 15: Tiempo de valientes (I)
Transcripción completa

Enhorabuena.

Ya ha conseguido usted lo que quería.

Fuera lo espera un chófer con un coche oficial.

Gracias.

Prefiero ir en metro.

Sí, soy yo otra vez.

Escúcheme con atención, no tenemos mucho tiempo.

Saben dónde está, así que tiene que salir de ahí inmediatamente.

Yo ya no puedo hacer más por usted.

Me obligan a irme.

(HOMBRE, FUERA) ¡Sanitario, rápido!

(HOMBRE) ¡Ayúdame, por favor!

-¡Sanitario!

¡Deprisa!

-¡Por favor, un médico!

¡Me desangro!

-¡Ayúdame, por favor!

-¡Un médico, por favor!

-Cabo, organice los pelotones para la retirada.

A sus órdenes, mi capitán.

¡Caballeros! Hay que salir de aquí

antes de que vengan esos puñeteros yanquis.

-Ayuda aquí, por favor.

No puedo moverme.

(CAPITÁN) ¡Cubran los flancos!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Vamos, vamos, corred, alguno!

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

(JULIÁN) Mi reino por una linterna.

-¿Qué? -Nada, cosas mías.

¿Se te duermen los pies?

Apenas puedo caminar 100 metros.

¿Vómitos?

Tengo el puto beriberi, ¿no?

Me cago en todo.

Cambiando la dieta te recuperarás.

-Pues ya me dirá usted a qué restaurante me va a llevar,

porque aquí... yo no he visto ninguno.

(RESPIRA CON DIFICULTAD, TOSE)

En un rato vuelvo, ¿de acuerdo?

No tienes un buen día, Julián. -¿Quién puede tenerlo aquí?

Cuba, Filipinas, se llenan la boca con el Imperio español,

pero podrían alimentar dignamente a sus soldados.

He visto morir a más hombres por fiebres y beriberi

que por balas del enemigo.

Me voy a repartir el correo. -Muy bien.

En casa no quiere saber nadie nada de la parienta,

pero aquí todo el mundo se muere por recibir carta.

(HOMBRE) ¡Un médico, rápido!

Otro que se nos va. Luego te veo.

Un cañonazo reventó un parapeto a su lado.

Las astillas le han provocado múltiples heridas

y un traumatismo severo en el tórax.

No puede respirar, hay que intubarlo. Una bujía.

Bujía.

Mierda.

¿Qué hacemos?

Otra bujía, rápido.

¿Qué haces? -Tiene los pulmones colapsados.

Hay que sacar el aire por otro sitio.

Bujía.

Copón, ¿eres enfermero o mecánico?

¿Qué ha pasado? -Traumatismo múltiple

y laceraciones y cortes en tórax. Lo he intubado,

pero la respiración no mejoraba, así que...

Nada, le he abierto una pequeña incisión en la pleura.

¿De dónde has sacado semejante idea?

Se lo vi hacer a un médico americano una vez en Madrid.

El doctor House.

Pensé que podría funcionar. -Parece que lo ha hecho.

Buen trabajo. -Gracias.

Señores, busquémosle una cama, no está fuera de peligro.

Si esto no es una tomadura de pelo, se le parece mucho.

Perdone, pero no la entiendo.

Le he pedido un dosier con el último año de actividades del Ministerio

y me ha entregado 18 folios

llenos de presupuestos sin desglosar e informes de misión incompletos.

Se lo diré otra vez, a ver si ahora me entiende, Martí.

Tiene 48 horas para poner en orden este desastre.

Marisa, ¿qué haces aquí?

Pregúntale a tu jefe.

Por favor. Gracias.

Malas noticias, ¿no? Así es.

Presidencia nos quiere hacer

una auditoría de cuentas y una inspección.

Tanto vaivén de subsecretarios les ha llamado la atención.

¿Le traigo un café, jefe? -Mejor una tila.

Ernesto, dígame. (CARRASPEA) Esa mujer y usted...

No, es una larga historia.

¿Podría hacer algo para que se relaje un poco?

Más bien todo lo contrario.

Pues no nos queda más remedio que ordenar todo esto.

Así es. Si esa mujer quiere las cuentas claras,

le daremos las del Gran Capitán. Que se prepare.

Recuerde la que se montó en 1506 con aquello.

Pidieron funcionarios extra de todas las épocas

para revisar las cuentas de Gonzalo Fernández de Córdoba.

Cómo se cabreó el rey Fernando. -Más o menos como yo.

En fin, hay que avisar a administración y a las patrullas,

asignarles tareas, informes, presupuestos, catálogo de puertas,

que se pongan a trabajar ya.

Si arriba quieren saber del volumen de trabajo de este Ministerio

se van a enterar, bueno, y de paso nos vamos a enterar nosotros.

(CHASQUEA LA LENGUA) Ya lo decía mi santa esposa.

"Salva, tienes talento, pero a desordenado

es que no te gana nadie".

¿Tan mal estoy?

Esto es solo la opinión de un médico.

Si es la opinión, cuéntemela.

Si me muero, no será de oírla.

Todavía no estás fuera de peligro.

El impacto ha desplazado el esternón

y la presión sobre los pulmones es muy fuerte.

La bujía que te puse ayudó, pero no basta.

¿Esto lo hizo usted?

Sí.

El médico me dijo que... si no hubiera sido por ese chisme,

me habría quedado en el sitio.

Así que gracias.

¿Le puedo pedir otro favor?

Si me hablas de tú.

Soy Julián.

Yo, Rafael. -Pues tú dirás, Rafael.

En mi saco...

En mi saco hay una joya,

un camafeo que fue de mi abuela, que en paz descanse.

Me gustaría que...

bueno...

que lo tuviera alguien,

pero no podré dárselo en persona, me temo.

¿Ella?

Perdón por la intromisión, pero la vi al recoger tus cosas.

Se llama María.

Es guapa, ¿verdad? -Mucho.

Es la única razón

que ha hecho que este infierno haya merecido la pena.

Cuando conoces a una persona así, que...

bueno...

que hace que cada cosa que te pase

sea mejor,

tu vida deja de ser solo tuya

y también le pertenece un poquito a ella.

No sé si me entiendes.

Perfectamente.

Entonces tienes que prometerme

que le harás llegar esa joya

cuando...

cuando puedas.

Lo haría encantado, pero seguro que podrás hacerlo tú mismo.

Por si acaso.

Prometido.

Ayudamos a la resistencia en Numancia,

conseguimos que Napoleón perdiera en Bailén

y nos expedientan por un informe mal redactado.

En España, si no eres futbolista, da igual lo que hagas por tu país.

Ni eso, pregúntale a Cardeñosa.

Adelante.

Buenos días. Buenos días.

Escúchenme con atención.

Van a enfrentarse a la misión más difícil

a la que se han enfrentado jamás.

Ay... Una inspección de trabajo.

Una inspección, ¿y eso qué es?

Presidencia quiere supervisar el Ministerio

y comprobar que todo funciona como debe.

¿Acaso no lo hace? Sí, pero en los últimos tiempos

han sido lo bastante convulsos como para comprobarlo.

Hay que dejar todo esto limpio y reluciente.

Si pensáis que voy a coger un mocho y voy a limpiar,

estáis muy equivocado. Ay, amigo... Alonso, hijo,

veo que su problema con los eufemismos no mejora.

Se trata de revisar lo hecho hasta ahora

y subsanar los posibles errores. O sea, papeleo, papeleo, papeleo.

Pura emoción y aventura. No se me venga abajo tan rápido.

De supervisar informes se encargará Amelia, como jefa de patrulla,

Ustedes dos anotarán las puertas de nueva aparición,

catalogándolas, cruzándolas y anotando lugar y época.

No es justo que ellos viajen mientras yo hago papeleo.

Pero usted es la idónea para esa tarea.

(ERNESTO) (RESOPLA FRUSTRADO)

-¿Cómo mantenemos en orden la historia de España

si somos incapaces de encontrar una factura?

-No se ponga pejiguera. Son cinco siglos de informes.

No es tarea sencilla. -Y menos si a cada rato

te encuentras con un dibujito de Velázquez.

Sí.

¿Algún problema?

Creo que esto es para usted.

Entonces será mejor que lo vea yo.

(LEE, OFF) "Querido Ernesto: ¿Cómo estás?

Espero que todo vaya lo mejor posible.

Te sorprenderá que te escriba después de tanto tiempo,

pero hay algo que tengo que contarte.

De hecho, es algo que debería haberte contado hace mucho.

Espero que alguna vez puedas perdonarme,

aunque dudo que lo hagas cuando sepas que...

que tienes un hijo

y que no he sido capaz de decírtelo en todo este tiempo".

¿Hasta dónde ha leído, Angustias?

Bueno, solo hasta lo de que tiene usted un hijo secreto.

Ya.

Bueno, no...

No tiene firma ni fecha.

Hay que seguir buscando, debe haber algo, no sé,

un sobre, un registro de entrada.

Ayúdeme, por favor.

¿Cuándo ha sido? -Hace un par de horas.

¿Te importa si me encargo de sus cosas?

No, claro, como quieras.

Me marcho, Julián. A ver si para la próxima te toca carta.

Miguel, ¿tú sabes llegar a Baler?

Claro.

No paso tal cual por ahí, pero voy cerquita.

Nada, no sé quién me ha escrito ni cuándo.

No sé absolutamente nada.

Bueno, ahora sabe que tiene un hijo.

De hecho, lo sabemos los dos.

Angustias, espero su máxima discreción.

No diré nada ni aunque me torturen.

Bien.

(Trinos de aves exóticas)

(Rebuzno)

Oye, Miguel, ¿es todo el camino así? -Pues más o menos.

Si vamos a buen ritmo y no nos pasa nada,

en dos días estamos ahí. -¿Qué nos iba a pasar?

Pues a saber, que nos crucemos con la patrulla enemiga

o que nos muerda una bicha y haya que volver.

-¿Una bicha? ¿Qué es eso? -Una serpiente, vamos.

O que nos pille una tormenta.

La lluvia en Sevilla será una maravilla,

pero aquí empieza a caer y quizá no para en tres días.

Estate tranquilo, no tiene por qué pasar nada.

Vamos.

(Rebuzno)

A buenas horas, no te jode...

¿Esto es de vuestra primera misión? No, la segunda,

cuando salvamos a Lope de Vega. Ya.

Eh, no tiene nada de malo que eches de menos el pasado

y a la gente que estuvo en él.

Debes mirar hacia delante.

Si no, te amargas el presente, te lo digo por experiencia.

Me encantaría viajar por las puertas

y que ellos hicieran el papeleo.

¿Quieres hundir definitivamente este Ministerio?

Buenas. Buenas.

¿Qué tal? ¿Adónde habéis ido?

Pues 1930, a una clase de la universidad de Salamanca.

¿No os extraño que los alumnos se carcajearan

cuando el maestro empezó la clase diciendo: "Decíamos ayer"?

Es la primera clase de Unamuno después de su destierro.

Miguel de Unamuno,

uno de los escritores más importantes de España.

Primo de Rivera lo desterró seis años

después de criticar a su gobierno y al rey.

Si fue un mal patriota, se lo tenía merecido.

Unamuno quería una España más justa y más libre para todos.

¿Es ser mal patriota?

Seis años después regresó a España, volvió a dar clase

y empezó por esa frase, homenajeando a fray Luis de León

que hizo lo mismo exactamente 400 años antes.

Por eso se reían los alumnos.

Ah, vale, por eso. Era por eso.

Es increíble, vivís un momento histórico y ni lo apreciáis.

Voy a por algo de comer, ¿quieres? Mejor voy contigo.

(Aullidos)

¿Tienes una navaja que corte? -En la bolsa.

(RÍE) Joder.

Yo buscándote novia y resulta que estás casado, truhán.

-¿Qué coño haces con eso?

Oye, lo he visto sin querer.

Tampoco hace falta ponerse así.

¿Y cómo se llama? -Amelia.

Se llama Amelia.

Es muy guapa, si no te molesta que te lo diga.

No me molesta, lo es.

Y la persona más inteligente que he conocido.

La echas de menos, se te nota.

Mira, también te voy a enseñar a mi princesa.

A ver.

Qué... Qué mujer, qué mujer.

Enhorabuena.

Somos hombres afortunados, Julián.

No hay nada peor en este mundo

que no tener a nadie para compartir penas y alegrías.

Sí.

Supongo que sí.

(JULIÁN) (OFF) "Un cabrón es un cabrón,

en el siglo XXI y en el XVI, y una ingenua, lo mismo".

"¿Me estás llamando ingenua? ¿A mí?"

Sí, a ti, Amelia, te llamo ingenua a ti.

Quédate preñada, anda, quédate preñada y a ver cómo lo explicas.

El padre es Lope de Vega, venga, hombre.

Si dices eso en tu época te meten en un convento

y si lo dices en la mía, en un psiquiátrico.

¿Va todo bien?

Sí.

Bueno, digamos que remover tantos papeles

me ha traído recuerdos del pasado. La nostalgia es muy tramposa.

No sirve de nada, deberías saberlo después de tanto tiempo.

No, no es nostalgia. Asuntos por resolver.

¿Quieres un café?

Gracias, luego, más tarde.

(SALVADOR) Todos los empleados del Ministerio

han trabajado sin parar desde que estuvo usted aquí.

Quedará satisfecha con el resultado.

No debe convencerme a mí.

Ellos son los auditores encargados del proceso

Les presento a Salvador Martí,

subsecretario del Ministerio. -Encantado.

Les buscaré un lugar para que trabajen cómodamente. Adelante.

Quería que trabajaran en este mismo despacho.

¿En mi despacho? Ah, claro, por supuesto, sí.

-Permiso.

Mientras buscamos dónde acomodarlos,

Ernesto los acompañará por el Ministerio

y aclarará cualquier duda que pueda surgirles.

Lo dejo todo en sus manos, entonces. Ya nos veremos.

Marisa, ¿te importa que hablemos antes de que te vayas?

Tengo mucho que hacer, Ernesto.

Claro, pero será solo un segundo, mientras nos tomamos un café.

Un café. -Sí.

No son ni las 09:00 y ya quieren un café.

Así tenemos los funcionarios la fama que tenemos...

de no... (CARRASPEA)

Bueno...

Cuántos años sin vernos, ¿eh?

Y... tú, ¿qué tal? ¿Cómo te ha tratado la vida?

Al grano, por favor, Ernesto.

Vaya.

Veo que el tiempo no te ha suavizado el carácter.

Antes de conocerte era menos seca.

Eso decía mi madre.

¿Qué quieres de mí?

Verás...

He encontrado una carta dirigida a mí

que alguien envió al Ministerio hace tiempo.

En ella...

venían a decir que...

bueno, que... que tengo un hijo.

Y yo quería saber si...

Si soy la madre de algún pequeño Ernesto.

Pues no, no lo soy.

No te tenía por un galán que fuese de novia en novia preguntando eso.

Por favor, sabes que yo no soy así.

Yo nunca supe mucho de ti.

Pues nada, ahí lo tienes, Baler.

Pero son cuatro chozas. -Y una iglesia.

Sigue recto esa trocha y llegas a un puente.

Cruzas y en cinco minutos estás, no tiene pérdida.

Muy bien. Gracias, Miguel.

Nada, a ti por la compañía.

(Campanada)

Buen viaje. -Igualmente.

(Campanada)

Cuidado con las bichas.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Tráfico, cláxones)

(Sirena policial)

Vive Dios, en esta época o pasa el tiempo muy deprisa

o yo camino muy despacio.

(MANIFESTANTES) (COREAN) ¡Josefina, es nuestra vecina!

¡Rescate a los banqueros, desahucio a los obreros!

¡Rescate a los banqueros, desahucio a los obreros!

¡Josefina es nuestra vecina!

¡Josefina es nuestra vecina!

¿Os importaría decirme a qué viene toda esta algarabía?

Intentan desalojar a una anciana de su casa.

¿Toda esta gente contra una pobre vieja?

Se han vuelto locos. Quieren impedirlo.

Tú, ¿en qué mundo vives? En varios.

Y todos injustos, por lo que veo.

(MANIFESTANTES) ¡Josefina es nuestra vecina!

¡Josefina es nuestra vecina!

¡Desahucio a los obreros, rescate a los banqueros!

¡Desahucio a los obreros...! -Amigos, amigos,

no vamos a dejar sola a Josefina. Pararemos este desahucio.

(MANIFESTANTES) ¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

(POLICÍA) ¡Vamos, a casa! -¿Qué hace? ¡Suélteme!

-¡Vamos, venga!

¡Vamos, vamos! ¡Soltadla, hideputas!

¡Poco hombres sois!

-¡Dejadlo! -¡Lo vais a matar!

-¡Burros! ¡Sois unos burros! -¡Salvajes, soltadlo!

-¡Iré a comisaría! ¿Cómo te llamas? Alonso de Entrerríos.

Me llamo... Blanca.

No, soy Elena, Elena Castillo.

-Y yo, Josefina Pérez, joven.

No opongas resis...

¿Queréis más? ¿Queréis más?

(MANIFESTANTES) ¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio lo vamos a parar!

-Como intentes alguna tontería te afeito con esto.

Levanta las manos.

Tranquilo, no voy armado.

Peor para ti.

Y ahora me vas a decir quién cojones eres.

(Tecleo)

¿Has visto a Alonso?

Hace horas que no veo más que negro sobre blanco.

¿Vosotros no vivíais juntos? Sí.

Pero es que no he dormido en casa hoy.

Anoche conocí a una churri, nos tomamos unos cacharros

y una cosa llevó a la otra... No me interesa.

Pues como no venga Alonso

me tendré que hacer las puertas solo.

Te podías venir conmigo.

¿Yo? Sí.

No debería, tengo mucho trabajo que hacer.

Quizá si no hicieras siempre lo que hay que hacer...

no te tendrían muerta de asco rellenando informes.

Eh.

Una puertecita.

Venga.

Total, ¿qué es lo peor que podría pasar?

La peste negra de 1348, la guerra de los comuneros,

las guerras carlistas, el bombardeo de Guernica.

Tienes mala cara. ¿Te pasa algo? Sí.

Que se vive muy bien en la ignorancia.

La ignorancia es la semilla de la estupidez humana.

Y el conocimiento, la semilla del sufrimiento.

Es decir, los listos sufren más que los tontos.

Te lo digo yo, que no soy muy inteligente, ¿sabes?

Ahí llevas razón. ¿En que no soy muy inteligente?

No, en lo otro. Siempre me acabas liando.

Pues esta es.

Pues esto va así.

¿Dónde estamos?

¿Cómo quieres que lo sepa?

¿Te imaginas que hemos viajado al principio de los tiempos

y no existe la Tierra? Sería alucinante.

No digas bobadas y dame eso.

¿Esto qué es?

El procedimiento.

Primero grabamos con eso sin que nos vean,

nos aseguramos de dónde y cuándo estamos

y nos vestimos para la ocasión.

¿Esto qué es? Un pasillo con puertas del tiempo.

¿Hay puertas que dan al Ministerio? Ajá.

Pues menuda decepción. Al contrario.

Son muy útiles, ojalá hubiera más.

Lo que debemos averiguar es en qué época estamos.

Pues entramos y preguntamos.

¿Así vestidos? Claro. Vamos.

Tenemos que ser sutiles

o nos tomarán por intrusos. Sí.

(Voces cercanas)

¡Pacino!

Soy un hombre con mi propio pelo. ¡No necesito pelucas!

(RÍE) Estás estupendo.

A la que le sienta bien esta época es a ti.

Gracias.

¿Qué? ¿De vuelta de una misión? Sí.

Qué elegante, ¿no?

Vamos a ver al conde de Aranda. Coño, como la calle.

Eso es.

Venga. Venga.

(Puerta cerrándose)

Parece majete el Julián este.

(Puerta cerrándose)

Con su permiso, mi capitán. Yo digo que lo encerremos

y lo tengamos dos días a base de agua.

Verá como habla. -No sea animal, teniente.

No trataremos así a un compatriota.

-Podría ser un traidor y tener tratos con los tagalos.

¿Y si les trae planos o instrucciones?

¿Encontraron algo así entre sus cosas?

No, mi capitán. Hemos encontrado esto.

¿Y esto qué se supone que es?

Es un tensiómetro. Es para medir la presión arterial.

Les he dicho que soy enfermero.

Esto no me gusta nada, capitán.

(Pasos acercándose)

Buenas.

-Doctor Vigil, me viene de perlas.

Este hombre de aquí es enfermero, recién llegado de Manila.

-Ha aparecido de la nada y se niega a decirnos qué hace aquí.

Ya le he dicho que es un asunto privado.

Pero si lo quiere saber...

Permiso.

Vengo a entregar este camafeo a una tagala del pueblo.

El otro día falleció un soldado, Rafael Ríos,

y en su lecho de muerte...

le prometí que lo haría.

No me joda.

No esperará que nos creamos esa patraña.

¿En qué hospital trabaja?

En el hospital militar de Arroceros, pero me trasladan al de Cañacao,

en la bahía.

Lo que dice tiene sentido. -Eso no significa nada.

Tendrá preparado el discurso.

Que sea espía no significa que sea imbécil.

Oigan, yo no quiero causar ningún problema.

Haré lo que he venido a hacer y mañana a primera hora me iré.

Nos sería muy útil un enfermero, aunque solo sea unas horas.

A sus hombres les vendría bien una revisión.

¿Por qué no se la hace usted, doctor?

Desde que llegamos solo lo he visto pasear.

Hay demasiados soldados y un solo médico.

Tengo que pasear mucho entre paciente y paciente.

Usted decide, capitán.

No hace falta que me lo recuerde, teniente.

Puede quedarse hasta mañana. Toca, acompáñalo al barracón.

Gracias.

Le faltan las dos tildes a "Julián Martínez!.

Las mayúsculas no se acentúan. Ahora sí.

Los ordenadores vienen con corrector ortográfico, por cierto.

Tampoco es para que sigas enfadada.

La orden era de comprobar la puerta, no de intervenir.

Bueno, yo solo quería saludar.

Supongo que ver así a Julián, así como de golpe...

Bueno, que parecíais buenos amigos. Lo éramos.

Ya.

Amelia, no quiero que te quedes con mal rollito.

Mira lo que he comprado.

Mira. ¿"Historias para no dormir"?

De Chicho Ibáñez Serrador, un genio.

¿Sabes lo mejor de vivir en 2016?

Que puedes comprar series de mi época, y eso sí eran series,

no lo de ahora.

¿Te vienes a casa a verla?

Dice Irene que ahora se lleva ver varios capítulos de una sentada.

Venga, vente y hacemos algo moderno.

Yo hago palomitas.

¿Qué es eso?

Tendrás que venir para descubrirlo.

¿A las 21:00?

Venga, a las 21:00.

(Cacareos, trinos)

¿Está buscando a la tagala? -Sí.

El sitio no es muy grande.

Si necesita ayuda, puedo ejercer de guía.

-Va a ser de verdad que le gusta pasear.

Tanto como al teniente Martín Cerezo menospreciar a los demás.

¿Ese es el que quería encerrarme?

Por suerte para usted y para todos,

el capitán Las Morenas está al mando.

Es un hombre más razonable.

Soy Julián.

Doctor Rogelio Vigil.

Encantado.

¿Ha trabajado en Manila? -Sí.

Hace un año. Es el tiempo que llevo aquí.

¿Tanto? -Solo yo.

Las tropas llegaron hace unas semanas para controlar el lugar.

Y espero que no tarden mucho en irse.

Apenas nos quedan víveres y suministros.

-Buenos días, doctor.

El pide sigue "duele".

¿Has vuelto a beber alcohol?

Solo una copita.

Julián, Alejo es el maestro de Baler.

Hola. -Alejo tiene gota,

pero no hace caso de mis indicaciones.

Y así no podemos mejorar, Alejo. -Solo una copita.

Que nos conocemos, Alejo.

Por cierto, si busca a alguien, él es su hombre.

Conoce a todo el mundo.

La busco a ella.

¿Sabe quién es?

¿María?

Vengo de parte de Rafael.

(MARÍA) (LLORA)

Dijo que si alguien en el mundo debía tenerlo, eras tú.

Es precioso.

Muchísimas gracias. -No hay de qué.

¿Vienes desde Manila aquí para esto?

Hice una promesa.

Todos los hombres hacéis,

pero pocos cumplís.

Supongo que soy de esos pocos.

Rafael también era.

El mejor hombre que he conocido.

Y era un kastila.

Bueno, María, me marcho.

Espero que te vaya muy bien.

¿Vuelves ya a España? -No, no. Aún no.

Si tienes a tu mujer esperándote allí,

no tardes, no la hagas sufrir.

Jefe.

Por su cara, preveo problemas, Angustias,

y no quiero más hasta terminar con todo esto.

Me temo que no puede esperar.

Alonso acaba de llamar desde una comisaría,

detenido en una manifestación antidesahucios.

¿Qué? Pero ¿se puede saber qué coño hacía Alonso en una manifestación?

¿Quiere que usemos los trámites habituales para sacarlo?

Ni hablar. Esto no puede salir de aquí.

Si llega a oídos de Marisa, podemos darnos por expedientados.

¿Y qué vamos a hacer? -Me ocuparé personalmente.

(Llaman a la puerta)

Traigo el informe la puerta que... Pacino, necesito un favor.

Sin problemas. ¿De qué se trata? Ir a buscar a Alonso.

Angustias, póngame con el Ministerio del Interior.

Me deben un favor y me lo van a pagar ahora. Vamos.

(Puerta cerrándose)

¿Estás bien?

Estoy como soñando, si queréis que os sea sincero.

Bueno, eso debe de ser por los golpes que te han dado.

¿Te ha visto un médico? No es por eso, os lo aseguro.

Bueno, a ver. Vas a tener que pasar aquí la noche,

pero no podrán retenerte por más tiempo.

Tendrás que pagar una sanción administrativa,

pero no te preocupes, yo me ocupo. Soy abogada.

¿Una sanción administrativa? ¿Qué tormento es ese?

Una multa.

¿Una multa?

En otros tiempos,

por agredir a un alguacil, podían enviarte a galeras a remar.

Hablas un poco raro, ¿no?

(Puerta abriéndose)

-Alonso de Entrerríos.

Estás libre. -¿Libre?

Y sin cargos.

Eh...

Muchas gracias por todo.

De todas formas, puedes llamarme si me necesitas.

Ah. ¿Me das tu número?

Yo es que no tengo de esto.

Bueno, pues apúntamelo aquí. Sí.

Hasta luego.

Solo tú te metes en una manifestación

a repartir leña con la Policía, vamos.

Es que... Es que... Es que...

Tienes al jefe contento, vamos.

Lo siento. Me poseyó una furia desconocida. No sé.

Más lo podías haber sentido.

Si es en mi época, los grises te muelen a palos.

Por lo visto, vuestra época no es tan diferente a la actual.

¿Y encima llamas a una abogada? No, no.

Yo no llamé a nadie. Vino ella sola.

Es que si os lo cuento, no me vais a creer.

Yo a estas alturas me creo lo que sea.

Es abogada. Elena es exactamente igual a mi mujer, a Blanca.

O sea que se parece mucho.

No, no se parece.

Es ella, solo que no puede ser. Han pasado más de 400 años.

Puede que viaje también en el tiempo.

No, me habría reconocido.

Pues también es casualidad, ¿eh?

O brujería.

(Timbre)

¿Esperáis a alguien?

Otro de vuestros amoríos.

Pues va a ser que no.

Y gracias a ti, querido amigo.

¿Dónde estabas? Pues estaba en la cama, porque...

Bueno, le ha debido de sentar algo mal de la cena.

De hecho, se iba a acostar, ¿verdad?

¿No te quedas a ver la serie? ¿Qué serie?

Si por mí fuera, no comerías ni un grano de arroz.

Así que te puedes dar con un canto en los dientes.

(Pasos acercándose)

-Así que sabes leer...

¿Me vas a apuntar por eso también?

Perdona, pero cuando aparece alguien nuevo aquí,

no suele ser para nada bueno.

Soy Vicente González Toca.

Julián Martínez.

Si quieres, cuando acabe te lo presto.

No, no me ha llevado a mí Dios por el camino de la lectura.

Pero si sabes leer, sabrás escribir. -Sí, claro.

Me vendría bien escribirle a mi novia en España,

si no te parece mal.

¿Tienes papel y lápiz?

"Y cuidado con lo que comen los niños, que nos conocemos".

Es que soy cocinero, ¿sabes? -Ajá.

Y si yo no estoy encima, pues...

Bueno, que mi mujer es muy buena madre, ¿eh?

Pero en la cocina, como que no... no me gusta que entre.

¿Y qué hace un cocinero del Prat de Llobregat aquí,

en el culo del mundo? -Pues... nada.

Los fogones no me daban para pagar un sustituto y...

Cuando las cosas van mal dadas, pues es lo que toca.

¿Y tú?

No me lo entretengas, Lafarga, que tiene mucha tarea.

¿Nadie más sabe escribir?

Busquets, el otro catalán,

pero ese nació cansado, el cabrón.

Toma, para que repongas fuerzas.

Tiene una pinta asquerosa, pero está buenísimo, ¿eh?

Te puedes fiar, quiero decir, lo he cocinado yo.

Perdona, no sabía que lo habías cocinado tú.

No pasa nada. Si me tuviera que enfadar

cada vez que estos se ríen de mi comida...

Bueno, ¿qué? ¿Ya está esto? -Ya está.

Ya está. Toma.

"Moltes gràcies", que decimos en mi tierra.

Y que te sea leve. -Vale.

(TV) (ACTRIZ, LLORA) "¿Es que no lo oyes?

Sin nada. (LLORA)

¿Qué estás diciendo?

¿Quedarnos sin nada,

teniendo...

teniendo todo un mundo ahí dentro?".

Qué barbaridad.

¿Y eso te puede pasar de ver tanto la televisión?

No. Es una fábula que alerta de los peligros

de confundir realidad y ficción. Sí, de cómo un aparato

te puede comer el coco. Esta serie es la bomba, es...

Te hace pensar. Demasiado, diría yo.

(FUERZA TOS)

¿Pasa algo?

¿Queréis algo?

Yo... Yo tomaría más de estas palomitas.

Ah, palomitas. Yo también.

Pacino, ve a prepararlas, que yo no me aclaro con el microondas.

(TV) (ACTOR) "...a la habitación de los chicos.

-¿Pasos de quién? -¿Ni has visto una sombra?

Llevaba...

Llevaba sombrero de ala baja...".

(JULIÁN) Pues hala, esto ya está.

Muchas gracias, compadre. -De nada.

Que Dios te lo pague.

-¿No la firmas? A tu Loli le va a hacer ilusión.

Anda, es verdad.

¿Sabes que yo nunca he firmado nada en mi vida?

Pon una cruz. Eso sí sabes, ¿no?

De otra cosa no, pero de cruces... (JULIÁN) (RÍE)

Esto sí que le va a hacer ilusión a la Loli.

Ha quedado bien, ¿verdad?

-Está perfecta.

De aquí a aprender a escribir, un paso, vamos.

Muchas gracias. -A ti.

(Marcación en el móvil)

(Tono de llamada)

(TV, "Payasos de la tele")

(TV) "La diversión... La diversión...

Había una vez...

un circo que alegraba siempre el corazón...".

Angelito...

Se ha quedado dormido.

Es un hombre de acción.

No está acostumbrado a pasar tanto tiempo sentado.

Es un poco tarde. Debería irme a casa.

Mujer, ¿te vas a ir ahora?

¿Vas a viajar ciento y pico años a estas horas de la noche tú sola?

Te puedes quedar, ¿eh? Hay sitio de sobra.

No.

Mis padres...

¿Tus padres? ¿No tienes ya una edad

para que te dé igual lo que puedan pensar tus padres?

Somos de épocas distintas, Pacino.

¿Y en todas tienes que ser la seria,

la ordenada,

la obediente?

Es mejor que me vaya.

No te preocupes, me cojo un taxi. Ajá.

Mañana te veo.

Gracias por la serie y las palomitas.

Me ha encantado. Qué bien.

De verdad.

(Pasos alejándose)

Perdón.

Irene, ¿tienes un momento?

Sí, claro. Siéntate.

¿Qué pasa?

Esta mañana he encontrado una llamada perdida

en el móvil del Ministerio... de un número desconocido.

Has intentado devolver la llamada, ¿no?

Sí, antes de venir, pero no me han cogido.

Inténtalo otra vez, por favor.

(LOCUCIÓN AUTOMÁTICA) "El número marcado

ya no se encuentra en territorio español".

(Chillidos de monos, trinos)

(Zumbidos de insectos)

Lo han matado.

¿Qué ha pasado? -Lo han matado

por ser amigo de kastilas.

Pero tú estás vivita y coleando. -¿Qué coño haces, Toca?

Es inofensiva. -Ya lo veremos.

Levanta las manos. -Es de fiar.

Te lo digo yo.

¿Y por qué tendría que fiarme de ti?

No tienes por qué hacerlo.

Tú decides.

Tenéis que iros de aquí ya. Muy peligroso.

Resto de pueblo se ha unido guerrilla y han marchado.

No digas bobadas. ¿Cómo se van a haber marchado?

¿Tú oyes algo, kastila?

(Zumbidos de insectos)

(MARTÍN CEREZO) Esto está claro.

Debemos prepararnos para un ataque.

Con su permiso, deberíamos organizar patrullas.

¿Están seguros de que no queda nadie?

Eso ha dicho María, la tagala, señor.

Si damos el primer golpe ahora, no lo verán venir.

Creo... que deberíamos esperar. -¿A qué?

¿Eh, capitán, a que nos maten en nuestra cama, como al maestro?

-¿Y si ha sido un hecho aislado?

No seremos nosotros quienes rompamos primero la baraja.

Toca y Menache, hagan un reconocimiento de la zona

y asegúrense de que no queda nadie.

Teniente, lleven las provisiones y munición disponible a la iglesia.

Allí es donde mejor podremos defendernos.

No es momento de defendernos, sino de atacar.

-¡Haga lo que le he dicho!

Sí, señor.

Ustedes, conmigo.

¿Sabe, Vigil?

Desde que llegué aquí, todos los días me hago la misma pregunta.

¿Se está olvidando España de nosotros?

Esto es caldo de enfermedades, capitán.

¿No han podido coger nada del pueblo?

Los tagalos se lo han llevado todo.

Le digo que lo tenían todo planeado, capitán.

Y yo le digo que ya lo veremos, teniente. Venga.

Comencemos con el recuento. Arroz.

Mejor tirarlo. -No, no, quite, quite,

que para tirarlo siempre hay tiempo.

Garbanzos.

Pues a los gusanos que viven en ellos da gloria verlos.

Vigil, ahórrese ese tipo de comentarios entre los soldados.

Tenemos que mantener la moral alta. -Eso lo lograríamos de otra forma.

Estoy empezando a hartarme de sus comentarios, teniente.

Con su permiso, mi capitán.

Está todo abandonado.

¿No hay nadie?

Ni nadie ni nada.

No hay animales, no hay nada en las despensas, no hay ropas...

Es un pueblo fantasma.

¿Cómo se han ido todos en una sola noche?

Teniéndolo bien planeado.

Ya lo ha visto, mi capitán.

¿Se convence ahora de que esto no es una casualidad?

Organice una descubierta por el pueblo y alrededores

y compruebe qué demonios está pasando aquí.

Y llévese a Julián.

Les vendrá bien un enfermero.

No está la cosa para ir perdiendo móviles,

así que cada vez que entra o sale uno, se registra.

Ya sabes, cuando hay perras por medio,

todos nos ponemos muy profesionales. Pues no debería haber problema

en saber de quién es el número.

Aquí lo tenemos.

Este teléfono lo sacó don Salvador hace unos meses y no lo ha devuelto.

Ya.

(SALVADOR) Así que al final,

los agentes han arrimado el hombro y han estado a la altura.

Bueno, para que luego digan

que los funcionarios no sacamos adelante nuestro trabajo.

(ERNESTO) Un informe muy positivo. -Ajá.

¿Le pasa algo?

No, nada.

Ah, Irene. Enhorabuena por la parte que le toca.

El informe de la auditoría... ¿Esto es lo que yo creo que es?

Sí. ¿Ocurre algo?

Ha intentado contactar con Amelia.

¿Se puede saber qué está pasando?

Salvador sacó un teléfono ministerial del almacén

hace unos meses.

Quizá es mejor que se lo explique usted.

He ayudado a Julián desde que salió del Ministerio.

¿Qué? -El muchacho no podía seguir aquí,

pero buscaba un lugar donde seguir siendo útil.

Yo no quería perderlo y...

bueno, le busqué un destino.

Él mismo me lo pidió.

¿Adónde lo ha enviado?

A la Guerra de Cuba.

Pero Susana Torres me descubrió. Gracias a mí.

Si queremos seguir unidos, adiós a las mentiras. Es el pacto.

Ajá.

El problema es que esté donde esté Julián,

ya no es territorio español.

O sea que tenemos un agente no oficial perdido en el pasado.

Eso parece.

Aquí tiene la lista de llamadas.

(SALVADOR) Gracias.

No me lo puedo creer. (ANGUSTIAS) ¿Qué pasa, jefe?

La última llamada que realizó Julián

fue el 11 de junio de 1898.

¿Y eso qué significa? Que Julián tiene problemas.

El día siguiente, el 12 de junio de 1898,

fue el día en que Filipinas se independizó de España.

Claro, por eso cuando llamaron aparecía ese mensaje.

O sea que Julián está en Filipinas.

Exacto.

En una Filipinas en guerra.

(Trinos de aves exóticas)

(Zumbidos de insectos)

(Trinos de aves exóticas)

Quietos.

He oído algo.

(SUSURRA) Señor. Señor.

¿Qué coño pasa, soldado? -Creo que hay alguien cerca.

Deberíamos prender fuego a este pueblo ahora mismo.

Mi teniente, hay población civil. -Son tagalos.

Pero no estamos en guerra. -¡No me joda, Toca!

Esto es una emboscada de peli de manual.

Al puente, vamos.

En marcha. ¡Ar! (JULIÁN, SUSURRA) Señor.

Señor, escúcheme.

Deberíamos volver a la iglesia. -Es "teniente", soldado.

Y si el teniente dice "vamos", ustedes van.

A su sitio.

Vamos.

No quieres verlo enfadado, créeme.

¿Qué haces, imbécil? -El madrileño,

que me ha puesto de los nervios.

¡Heredia, cojones!

(Disparos, gritos en otro idioma)

(MARTÍN CEREZO) ¡Fuego! ¡Fuego a discreción!

(Ráfagas de disparos)

¡Fuego a discreción!

Y tú sin pistola, joder. Ponte detrás de mí.

¡Vamos! ¡Ah!

¡Ah!

(MARTÍN CEREZO) ¡Toca!

Hay que salir de aquí.

¡Retirada!

(SOLDADO) ¡Vamos, corred, corred!

Poneos a salvo aquí detrás.

¡Todos a la iglesia!

(SOLDADO) ¡Al flanco izquierdo!

-¡Heredia, cúbreme!

¿Y ahora quién coño dispara?

Son los nuestros.

¡Nos retiramos! ¡Nos replegamos con orden!

-¡Nos están pisando los talones!

-También nos disparan. -¡Al suelo!

-Julián, ayuda, está herido. -¡Dispárenles!

-¡Busquets, a tu espalda! -¡Corred, que vienen por aquí!

Toca. Toca, ayúdame.

(SOLDADOS) (GRITAN EN OTRO IDIOMA)

¡Van a rebasarnos por los flancos!

¡Nos replegamos!

¡Vamos, coño!

¡Nos replegamos!

¡Nos replegamos!

¡Todos a la iglesia!

¡Vamos, Toca! Los he visto más rápidos.

¡Todos a la iglesia!

(Ráfagas de disparos)

(Gritos y disparos fuera)

¡Cierren puertas y ventanas!

¡Parapétenlas!

¿Cómo está? -Jodido.

Heredia. Heredia, ven. Ven aquí.

Aprieta aquí y no sueltes. Fuerte.

Fuerte ahí. -¡Ah!

Vamos, chaval, que tú puedes.

Peores puñaladas da la vida.

Doctor, ¿cómo está el resto?

Nada grave.

¡Señores!

¡Hasta aquí hemos llegado!

A partir de ahora, esta va a ser nuestra casa.

(Gritos, disparos)

Esta es la nota de despedida de Julián Martínez.

Y esta es la carta que el soldado Lafarga envió desde Filipinas.

¿Qué le parece? Que es la misma letra.

Julián escribe las cartas de los soldados analfabetos.

¿Ha averiguado el origen exacto de las cartas?

Baler, Filipinas. Me cago en la p...

Debemos exigir a esos tagalos

que respeten la legalidad y depongan las armas.

(VIGIL) Hace tres meses que no tenemos noticias de Manila.

O sea que después de 400 años...

ha saltado la chispita del amor, ¿eh?

No digáis barbaridades.

Matará a hombres que han dado su vida por su patria a cambio de nada.

La patria da honor y gloria...

a quienes luchan por su bandera.

En este ministerio solo se exige una cosa: discreción.

Y se le ocurre pegarse con la Policía en una manifestación.

Agredían a una mujer.

Un brindis por el jubilado, claro.

Por el mejor policía que ha pisado las calles de Madrid, mi padre.

-Venga. -Eso.

Quiero divorciarme de tu padre.

(Timbre)

¿Sí? -Hola, bonito.

¿Está tu madre?

¿Has pedido dos días libres? Sí. Mi padre se jubila y...

va a ser un golpe duro para él. Quiero estar a su lado.

Está usted completamente loco.

Doctor, empieza a hartarme con sus tonterías.

Hay para usted una misión importante.

Tanto que no pueden saber de ella mis compañeros.

Es una misión para un hombre solo: usted.

Julián está con los Últimos de Filipinas.

El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 15: Tiempo de valientes (I)

28 mar 2016

En el Ministerio, Salvador ha vuelto a tomar el mando. Nada más llegar, el Ministerio se ve sometido a una auditoría y todos los agentes -incluida la Patrulla- deberán realizar tareas administrativas y de supervisión de las puertas del tiempo. Mientras, Julián sigue en Cuba, en plena guerra, siendo testigo del dolor de los soldados españoles. Tras jurar a un moribundo que va a llevar su última carta a su amante tagala, viaja hasta Filipinas, yendo a parar a Baler. Julián no sabe que ha entrado a formar parte de los llamados “últimos de Filipinas”.

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