'El Ministerio del Tiempo', producción fantástica y de aventuras protagonizada por Rodolfo Sancho, cuenta la historia de un hombre de nuestros días que viaja en cada capítulo a un momento diferente de la Historia con la misión de impedir que el pasado cambie.

Para ello contará con la inestimable ayuda de Aura Garrido y Nacho Fresneda, que interpretan a dos personajes que vienen de épocas remotas.

La serie mezcla la aventura con la Historia de España, con un fuerte sentido didáctico: mostrar nuestra Historia desde Isabel la Católica a la Guerra de la Independencia. Desde las negociaciones sobre el regreso del Guernica a la picaresca de la España de El Lazarillo. De Dalí y Lorca en la Residencia de Estudiantes al joven de Lope de Vega alistado en La Armada Invencible.

Aventuras, comedia e ironía se mezclan con sentimientos y emociones para narrar el día a día de un Ministerio creado para que la Historia no sufra digresiones temporales que cambien el presente.

Cayetana Guillén Cuervo, Juan Gea, Jaime Blanch y Natalia Millán completan el elenco de la serie, que también tendrá importantes colaboraciones como la de Víctor Clavijo en el papel de Lope de Vega o Miguel Rellán.

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Temporada 1

El Ministerio del Tiempo es una institución gubernamental autónoma y secreta que depende directamente de Presidencia de Gobierno. Como en los EEUU se guardan los secretos y la llave para un posible ataque nuclear de presidente a presidente, lo mismo pasa con nuestro Ministerio: sólo reyes, presidentes y un número exclusivo de personas saben de él

Temporada 2

En la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo veremos al Cid, Cervantes o Napoléon, y veremos la institución en peligro. A la patrulla formada por Amelia Folch, Julián Martínez y Alonso de Entrerríos se unirá Pacino. Además volveremos a ver a Gil Pérez, Lope de Vega o Ambrosio Spínola. "Este ministerio te acaba volviendo loco, pero es lo único que tengo"

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No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T2 - Capítulo 21: Cambio de tiempo reproducir video 01h 14 min
Transcripción completa

Hemos perdido.

Nuestra grande y felicísima armada ha sido derrotada por los ingleses.

Así es, majestad.

Las primeras cuentas hablan de 70 naves hundidas

y más de 10 000 hombres muertos,

de momento.

¿De momento?

Desconocemos la suerte de varios miles más que huyeron

en sus barcos hacia las costas irlandesas.

He fallado a mi reino.

He fracasado.

Llamad a De las Cuevas.

Quiero verlo inmediatamente.

¿Queréis ver al secretario del Ministerio del Tiempo?

Sí. La armada volverá a zarpar

y esta vez será para vencer.

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

(Alarma despertador)

¿Elena?

(ELENA, OFF) "Adiós, Alonso.

Un día me dijiste que a tu lado nunca tendría miedo.

Te equivocaste.

porque de quien tengo miedo es de ti.

Elena".

¿Por qué me miras así?

Pensaba que yo era el lobo y tú, el corderito

y ha resultado ser al revés.

¿Nos vemos esta noche? Claro.

(Móvil)

Tenía que haberte contado antes lo de la foto.

Tampoco habría cambiado nada.

Tu vida es tu vida, Amelia.

Bueno, también es un poco la tuya.

De hecho, según esa foto, un poco bastante.

Si te digo la verdad, no sé cuál es mi vida.

A mí me pasa lo mismo.

Intenté salvar a Maite y fracasé.

Me fui a otra época para intentar sentirme útil

y solo vi penas y miserias.

Cuando volví, me sentía vacío.

Igual por eso empecé a pensar cosas que no debía.

Amelia, no tienes culpa de nada. Soy yo, que soy...

como el rey Midas, pero en chungo. Lo que toco lo convierto en mierda.

(JAVIER) ¿Os imagináis que de repente conoces a tu padre?

No es broma, a tu padre.

Y le dices que... que encantado de conocerte,

pero que... hasta otra.

Y luego empiezas a darle vueltas y piensas:

"Buf, igual... me he pasado un poco".

Y de repente se acerca la fiesta de mi cumpleaños

y como que me apetece tomar una caña con él.

Pues eso, ya sabes, tipo serio.

No sabía que también trabajases de secretaria.

Bueno, ya ves, Angustias está todavía

ayudando a Constanza a adaptarse a su nueva época

y aún estamos esperando a la suplente.

Las cosas de palacio van despacio.

¿Está el jefe? -Sí, sí.

Con respecto a lo de la otra noche...

¿Qué noche?

No sé de qué me estás hablando.

(Puerta cerrándose)

Bonito detalle.

¿Cuál? -Colgar el cuadro de Susana Torres

después de todo lo que le hizo.

¿Y por qué no iba a hacerlo?

Es la primera mujer que accede a ese puesto.

Y no es la primera que mete la pata.

El rencor no es un buen compañero de viaje.

Pero siéntese, por favor.

Por cierto,

enhorabuena por el nuevo cargo. -Gracias.

Aunque no sé cuánto tiempo seguirá siendo amable conmigo.

Mi intención es mantener una reunión semanal con usted.

Perfecto, hace tiempo que no mantengo

citas periódicas con ninguna mujer. Ya iba siendo hora, ¿no?

¿Alguna novedad?

Pues no, ninguna, llevamos unos días tranquilos.

Parece que la historia no nos necesita.

Eso es bueno, ¿no? -No, no lo crea.

La experiencia me dice que después de la calma

viene una tempestad y de las gordas.

¿Cómo que no puedo viajar al pasado?

Son las reglas que impuso la reina Isabel la Católica

cuando fundó el Ministerio. Lo dejó escrito claramente.

La ambición de nadie, ni siquiera de un rey,

deberá hacer uso de ello. -Mi bisabuela no tenía

un reino tan grande como el mío

ni tantos enemigos llamando a la puerta.

Soy vuestro rey.

Enseñadme la puerta por la que debo entrar

para que la Armada gane la batalla.

¡Hablad!

He dotado al Ministerio de buenos presupuestos.

He adecentado vuestro edificio ¿y qué me habéis dado a cambio?

La vida.

Nuestros agentes atendieron a vuestra abuela Juana

cuando daba a luz en una letrina a vuestro padre.

Os salvaron de un atentado en Londres, otro en Lisboa.

-No ha sido poca cosa.

No es suficiente. Además, ahora no está en peligro mi vida,

sino la gloria del reino, que es mucho más importante.

La gloria se gana día a día, no cambiando la historia.

¿Os atrevéis a darle consejos a vuestro rey?

Se acabó.

El Santo Oficio os ayudará a soltar la lengua.

Estáis cometiendo un error.

Cambiar la historia

puede tener consecuencias terribles.

¿Qué os anda rondando por la cabeza?

Cambiar el orden de las cosas

no es asunto de hombres.

Solo Dios debe tener ese poder.

¿Dios?

¿Dónde estaba Dios? cuando se hundió mi flota?

Organicé esta empresa para llevar la verdadera fe a Inglaterra.

Mis ejércitos combaten a los seguidores de Lutero en Países Bajos

y al infiel en el Mediterráneo.

¿A quién tiene Dios que atender que haya hecho tanto por Él?

Que me perdone Dios si lo ofendo.

Y si no, que me lo haga pagar,

que no tardaré mucho en rendirle cuentas.

Pero es hora de cambiar la historia.

(SALVADOR) Señoras y señores, se ha producido un grave hecho

que puede alterar de forma definitiva

la historia de nuestro país.

¿Es Agustín de Argüelles? El mismo.

Tiene apellido de línea de metro.

Más bien la línea de metro y el barrio se llaman así por él.

¿Está en peligro? Argüelles se ha alistado

con los voluntarios asturianos para luchar contra Napoleón.

Y no sabemos dónde está. -Recibimos un informe de 1809.

La patrulla de la que formaba parte se ha perdido

cerca de Medina de Rioseco.

Concretamente en esta zona.

¿Y cuáles son los méritos de ese tal Argüelles?

Es uno de los padres de la Constitución de 1812,

la primera de España llamada la Pepa.

Junto a Muñoz Torrero y Pérez de Castro.

Exacto. En ella se defendía la libertad de los españoles,

la libertad de prensa

y se limitaba el poder del rey, Fernando VII.

En su artículo 172 dejaba claro

que el rey no podía impedir bajo ningún concepto

la celebración de las Cortes, ni suspenderlas ni disolverlas,

y que quien lo ayudara a ello sería considerado un traidor.

Cuando lea esto el rey Fernando, le va a dar un pasmo.

Perdón por mi ignorancia, pero ¿qué es una constitución?

Es la ley fundamental, el conjunto de reglas y normas

que establecen un Estado de derecho bajo la supervisión de las Cortes.

Algo muy serio, Alonso.

No será tan serio cuando tiene nombre de vulgar vecina, la Pepa.

Se llamó así en Cádiz porque se promulgó el 19 de marzo de 1812,

día de San José. Por lo que veo,

la gracia gaditana viene de lejos.

Tienen que encontrar a Argüelles antes de que sea demasiado tarde

y llevarlo a Sevilla. Allí estará seguro.

Y, según la historia, empezará a redactar la constitución.

El origen de la democracia en España

está en peligro.

Maldigo la democracia y la modernidad.

Cómo añoro los tiempos en los que el rey decidía todo

y los súbditos simplemente obedecíamos.

¿Y los tiempos en que las mujeres no te dejaban plantado?

También. Cuando solo mandaba uno,

haría cualquier cosa por mantener su poder.

No hay nada más peligroso que eso.

(CUEVAS) (GRITA DE DOLOR)

¿Vais a declarar?

Os lo ruego. Siempre fui leal a la Corona.

Entonces,

¿por qué no le dais al rey lo que quiere?

(Gritos distantes de dolor)

Tenemos un problema y grave.

¿Argüelles? -No. Hemos recibido una alerta

de 1588.

El secretario del Ministerio ha desaparecido.

¿Desaparecido? -Por lo visto,

fue llamado a consulta por el rey y no ha vuelto.

Tenemos dos frentes abiertos simultáneamente,

uno en la época de Felipe II y otro en la guerra de la Independencia.

Envíe una patrulla a 1588.

Que utilicen las puertas interministeriales.

Sí, señor. -Esperemos que Amelia y su patrulla

encuentren a Argüelles pronto.

(HOMBRE) "Taisez vous!".

No, por Dios. -No pidas clemencia.

Si hay que morir, que sea con dignidad.

"Préparez!".

(Disparo)

Cada vez que veía el cuadro de Goya soñaba con hacer esto.

Días y días buscando y casi no llegamos a tiempo.

Es él. Huyamos de aquí.

No hace falta que lo repita dos veces.

Vamos. No, no, no.

Usted viene con nosotros.

Marchaos.

Y vigilad, la próxima vez no tendréis tanta fortuna.

¿Quiénes son ustedes? Nos envía Jovellanos.

Tenemos órdenes de llevarlo con nosotros a Sevilla.

¿Sevilla?

¿Por qué me quiere Jovellanos tan lejos de mi tierra?

Debo luchar contra los franceses y combatir por España.

Serviréis mejor escribiendo leyes que con un arma.

Sevilla queda a varias jornadas.

Tengo ganas de llegar a mi casa.

¿Y esa arma? -¿Dónde la habéis encontrado?

-En el Ministerio del Tiempo.

De las Cuevas murió sin hablar, así que decidí hacer un registro.

Y no encontré nada interesante.

De las Cuevas intuyó por qué lo buscábamos.

y lo ocultó todo. -Así es, majestad.

Pero Dios vino en nuestra ayuda.

Mientras registrábamos el ministerio,

aparecieron tres intrusos por una de sus puertas.

¿Quiénes eran? -No lo sé.

Tuvimos que usar la fuerza para acabar con ellos.

Murieron 12 de nuestros guardias.

Esos pequeños arcabuces tuvieron la culpa.

Son armas muy mortíferas.

No hace falta cargarlas para disparar de nuevo.

Y...

también esto.

¿Y esto?

¿Qué diantres es?

Nunca había visto nada igual.

Ni había tocado una superficie como esta.

(Llamada al móvil)

(ERNESTO) Hombre, por fin me cogen el teléfono.

¿Han encontrado ya a De las Cuevas?

¡Está vivo! ¡Matadlo!

(ERNESTO) ¿Hola? ¿Hola?

¿Hola?

Se ha cortado la comunicación.

Año 2016.

¿Cómo es posible?

Es la fecha más lejana que he encontrado en el libro.

Y también se señalan las puertas para llegar hasta allí,

al último y principal Ministerio.

Con armas como estas

ningún enemigo podría hacernos frente.

Vamos, Vázquez. Hay que partir de inmediato.

¿Adónde? -Al futuro.

Hasta ahora he sido el rey del mundo.

Ahora seré también el rey del tiempo.

¿Quién me iba a decir que iba a tardar menos en llegar

cuatro siglos al futuro que en irme a cazar a la casa de campo?

Aunque debo confesar que esperaba algo un poco más espectacular.

¿Y ahora?

Sí, es por aquí.

(Teléfono)

Sí, dígame. -Señor subsecretario,

han entrado intrusos en el Ministerio.

-¿Intrusos? ¿Qué tipo de intrusos?

(Pelea, gritos, golpes)

(FELIPE) ¿Hay alguien ahí? -¿Con quién hablo?

Con su majestad el rey Felipe.

¿Felipe VI?

(FELIPE) ¿Felipe VI?

Creo que se ha equivocado de número. Tomad este cachivache.

A ver si conseguís enmudecerlo.

Ya no tengo edad para esos chismes tan raros.

Y buscad la biblioteca. -Sé de vuestro amor por los libros,

pero no me parece... -No seáis necio.

Si tienen biblioteca, en ella habrá libros que hablen del pasado.

Necesito averiguar en qué fallé

para que la Armada perdiera frente a los ingleses.

Sí, majestad. Ha llegado el Santo Oficio,

para lo que dispongáis.

¿Qué está pasando aquí? -Lo que yo quiera que pase.

¿Vos sois...? -Salvador Martí,

responsable de este Ministerio.

Justo la persona que andaba buscando.

Contadme. ¿Cómo van las Españas?

Los americanos son ahora los dueños del mundo.

¿Cómo unos indios salvajes han llegado tan lejos?

No son indígenas americanos.

Son descendientes de unos colonos ingleses

que un día tomaron el norte de América.

Malditos ingleses, siempre por medio.

Sin duda es un problema que tendré que arreglar.

Hay una cosa que no entiendo.

Pues imagínese yo.

El rey de ahora, ese tal Felipe VI,

¿no guerrea contra esos americanos? -No.

Es una potencia aliada.

Si ellos son los amos y nosotros, sus aliados,

entonces es que somos sus súbditos.

¿Cómo un rey que lleva mi sangre permite tal afrenta?

Es que no pertenece a la casa de Austria.

Es un Borbón.

Durante el siglo XVIII

tuvo lugar la llamada guerra de Sucesión.

Los Borbones vencieron a los Austrias.

Eso es otra cosa que tendré que arreglar.

Contadme, ¿qué se dice de mí ahora?

Bueno, se os conoce como... como el rey prudente.

¿Puedo preguntaros qué pretendéis hacer, majestad?

Lo primero, que la grande y felicísima Armada

vuelva a zarpar y gane la batalla.

¿Queréis salvar a la Armada Invencible?

Sí, pero no la llaméis así.

Eso fue un invento de los ingleses

para conseguir que sus soldados lucharan con más empeño.

Cómo odio a esos ingleses.

Su cerveza es tibia y amarga,

sus mujeres, feas, su comida, infame.

Convierten a piratas en almirantes.

No tienen sentido del honor ni buen gusto.

Y después, ¿qué?

¿Reimplantar la Santa Inquisición en pleno siglo XXI?

¿Pero es que en estos tiempos no existe la Inquisición?

Sin duda, España ha cambiado mucho

y para peor.

El Escorial lleno de turistas.

Pero ¿de dónde son originarios esos turistas?

Pues de muchos países.

Es una nueva alianza que nos ataca. -Sí, sí.

Bueno, no, no, por lo general, son buenas gentes

que viajan por el mundo para visitar ciertos lugares.

Como hacen los peregrinos.

Más o menos. Ellos llegan a un lugar,

pagan su entrada y lo ven.

Y entran en mis aposentos.

¿Desde cuándo un plebeyo puede entrar en la casa de un rey?

(VÁZQUEZ) Majestad.

Tengo la solución.

Plymouth. ¿Qué pasó en ese puerto inglés

para que pudiera haber sido la clave de nuestra victoria?

Nuestra flota navegaba hacia Flandes

y encontró en Plymouth a la Armada inglesa.

Fondeada, sin posibilidades de defensa.

¿Por qué no atacaron los nuestros? -El almirante Martínez de Recalde

aconsejó atacar, pero el duque de Medina Sidonia se negó.

Ese inútil.

¿En qué hora pensé en él para dirigir tan gran empresa?

Cuando me dijeron que se mareaba navegando,

debí destituirlo. -No sois prudente, Felipe.

Quizá lo fuerais en su día,

pero ahora tengo ante mí a un insensato.

¿Cómo osáis dirigiros así a vuestro rey, majadero?

Porque soy un ciudadano libre y tengo derecho a hacerlo.

Y os diré, por si no lo sabéis,

que ni la gloria ni el poder son eternos, majestad.

Si la gloria no es eterna, al menos que sea duradera.

¿Merece la pena tanto sacrificio?

¿El de tanta gente?

¿El de vuestro pueblo? Pensadlo bien, señor.

Porque cuando muráis,

ya que los reyes también mueren,

no os llevaréis a la eternidad ni gloria, ni poder ni dinero,

por mucho que tengáis ahora.

¿Queréis que os cuente cómo fue vuestra muerte?

Porque no fue una muerte digna de un rey, majestad.

Callad.

Vos, tan pulcro,

tan limpio,

os pudristeis en vuestra cama,

oliendo vuestra propia mierda

porque por muy rey que seáis

sois de carne, hueso y sangre como todos los demás.

Basta de palabrería.

No me vais a impedir cambiar la historia.

No será con mi ayuda.

Presidencia, buenos días. -Póngame con el presidente.

Si no suelta ese aparato, es hombre muerto.

(PRESIDENTE) Sí, buenos días. ¿Cómo va la vida?

Soy Salvador Martí. -Sí.

Le hablo desde el Minis...

(Disparo)

¿Era necesario, majestad?

Podía habernos enseñado mucho sobre este ministerio.

Para eso os tengo a vos.

Quedaos aquí a estudiar con los miembros del Santo Oficio.

Debéis discernir en qué momentos de nuestra historia futura

debemos intervenir. Me temo que van a ser muchos.

¿Marcháis, majestad? -Sí.

Regreso a nuestra época

a decirle al botarate de Medina Sidonia lo que debe hacer.

Mañana mismo Inglaterra será nuestra.

Voy a cambiar el pasado

y con ello, este futuro tan mediocre.

Todo será distinto.

Todo.

(Graznidos de gaviotas, oleaje)

(Disparos)

¿Y puedo ver otra gente moviéndose?

Sí, se llaman vídeos.

Del latín, "ver".

No digo que no.

(Móvil)

Al habla el rey.

Hombre, Medina Sidonia, ¿qué me contáis?

Hemos ganado, magnífico.

Es maravilloso no tenerse que comunicar por carta

en estos tiempos de Dios. -Sí, majestad.

Y... Y explícame, esto del Excel, ¿cómo funciona?

¿Aquí qué ocurre?

Va todo el mundo de luto.

Parece que Ernesto está creando escuela.

Todo ha cambiado desde que nos fuimos

y ahora perseguimos alienígenas. ¿De qué país son?

De muy lejos.

¿Ya están aquí?

Qué rapidez, si partieron ayer noche.

Supongo que habrán cumplido su objetivo.

Sí, señor. Ah, perfecto.

Ese tal Argüelles ya nos tocaba las narices en el siglo XIX.

Pretender que España tenga una constitución...

Hay que ser majadero.

(RÍE) Qué idiota.

Usted, Amelia, puede volver a administración.

Cuando necesite su asesoramiento, la llamaré.

¿Dónde está Salvador?

¿Qué Salvador?

(Llaman a la puerta)

Disculpe, señor.

Quería recordarle que hoy había pedido la tarde libre.

Es el cumpleaños de mi hija mayor y quería ir a recogerla al colegio.

Sí, puede irse, la familia es lo primero.

Ah, salude a su marido de mi parte. De su parte, señor, gracias.

Esto ¿qué es? ¿Una broma?

¿Perdón?

Lo siento, señor, estamos muy cansados.

Ha sido una misión muy difícil.

Sí, vuelvan a sus casas.

Tómense hoy y mañana como descanso, se lo han ganado.

Ah, primero cámbiense esas ropas.

Ya saben que la uniformidad es importante en este Ministerio.

Conocen nuestro lema.

El tiempo es el que es.

Disciplina, discreción y sensatez.

Sí, señor, ya vemos a cambiarnos.

Ah, usted, Alonso, espere un momento.

Perdone, se me había olvidado.

Esto es para usted. Han participado todos los funcionarios de dirección.

Felicidades.

Largo.

Se esperan tormentas fuertes al oeste del país,

sobre todo en la zona de las Californias.

Recordarles también que en las Indias es temporada de lluvias

especialmente en el sector de San Salvador y de Nueva España.

Por otro lado se mantiene el riesgo de tifones,

en Filipinas, con vientos de más de 190 kilómetros por hora.

Finalmente en Castilla sigue la sequía.

En este sentido, le recordamos la necesidad

de participar en las procesiones

que se organizan para pedirle a Dios que llueva".

Esta chanza no tiene ninguna gracia.

Será mejor que disimulemos,

que parezca que nada nos sorprende.

"Los dejamos con un mensaje de nuestro patrocinador.

-Yo soy España. -Yo soy España.

Yo soy España. -Yo soy España.

Yo soy España. -Yo soy España.

Yo soy España. -Yo también soy España, oye.

(TODOS) ¡Tú también tienes que serlo!

La cruz de Borgoña, los tercios.

Que alguien me pellizque, por Dios.

Para ser una broma se han dejado una pasta.

No es ninguna broma. Algo ha pasado mientras volvíamos de la misión.

Este ministerio es otro ministerio.

Pero Ernesto... Ernesto es otro Ernesto.

Irene está casada con un hombre y tiene hijos.

Hasta la misión de salvar a Argüelles aquí es otra.

Había que acabar con él.

Alguien ha conseguido cambiar la historia.

(TV) "Rey de reyes, señor del mundo y del tiempo".

¿Quién? Él.

"Este es el homenaje que su pueblo le dedica humildemente

por cuidar de nuestro reino y de nosotros, sus súbditos".

Debemos averiguar qué ha sucedido.

Yo lo siento, pero...

debo ir a mi casa.

Me gustaría saber con quién estoy casado en este mundo.

(Móvil)

¿Sí?

(TV) "La respuesta es un sí que atruena por encima de los tiempos.

Vale, en media hora estoy ahí. Un besito.

(TV) "Ese niño llamado Felipe consiguió con creces ese objetivo".

Es Maite.

(TV) "...y se convirtió en leyenda que sobrevive a los tiempos

por la gracia de Dios". Tranquilos, investigaré sola.

Mañana nos vemos a primera hora.

"...a las que no les tiembla el pulso...".

Y mejor lejos de aquí.

(TV) "...que han tomado las riendas del Imperio".

¿Una cervecita, como siempre?

Sí, sí, lo de siempre. Muy bien.

Vaya cara, ni que hubieras visto un fantasma.

Que aproveche. Gracias, Miguel.

Por fin sonríes, menos mal.

Es que esto es el paraíso.

Una cervecita, unas bravas...

y tú.

Tómate eso rapidito que tengo ganas de llegar a casa.

¿Cuánto es? Casi nada, 50 pesetillas.

50 pesetas. Regalado.

Ahí va. Muy bien.

Todavía no me creo lo que está pasando.

Ni yo.

Pero me encanta.

Por cierto, Elena quiere que vengáis a cenar,

Maite y tú. ¿Se conocen?

En este mundo sí.

Mira, Amelia.

Hola. Hola.

¿Qué tal estáis? Bien.

Yo, muy bien.

Elena está embarazada de seis meses.

¿Y Maite...

es Maite?

¿Has descubierto algo?

Todo cambió a partir de la Armada Invencible.

Ganó. Entonces...

Entonces eso significa que mi hijo ganó la batalla.

Felipe II cambió la historia desde ese ahí, y la cambió mucho.

Londres sigue siendo hoy territorio español.

Y Lisboa.

Espero que hayan existido los Beatles.

No lo he buscado, pero sí os puedo decir que no existe "El Quijote".

Ni "El lazarillo". Goya fue depurado,

como lo fueron Jovellanos, Picasso, Buñuel...

Y la Inquisición sigue haciendo listas de libros prohibidos.

¿La Inquisición, en pleno siglo XXI?

Así es. Sí, pero ¿a qué se dedican

nuestros ejércitos?

Estamos en guerra contra Estados Unidos y contra el islam,

pero eso no es nuevo para Felipe II.

Pero a ver, ¿Felipe II en qué época vive?

En todas y en todas es rey.

Como residencia habitual, sigue en su época.

Pero se mueve por las épocas como por sus posesiones.

Y cambia o elimina a cualquiera que advierta

que es contrario a sus intereses.

Por eso lo de eliminar a Argüelles. Exacto.

En esta nueva historia, España no ha conocido Constitución

ni ha tenido nunca elecciones.

¿Por qué nosotros notamos que todo ha cambiado y los demás no?

No entiendo. Creo que porque nos pilló

viajando entre puertas. Es la única explicación que veo.

Tenemos que intervenir.

He ideado un plan.

Yo viajaré a su época para llamar la atención del rey.

Me haré pasar por uno de los profetas

que decían que era poco menos que el demonio.

No. No, no, no.

Os arrestarían y arderíais en la hoguera.

Lo primero es lo que busco.

Lo segundo es lo que tendríais que evitar vosotros.

Viajaríais a otro momento en el que fuera vulnerable.

Aquí en el cuaderno he apuntado uno con la puerta exacta que lleva allí

Un momento.

¿Insinuáis que debemos atentar contra el rey?

Lo convenceré, no llegaríamos tan lejos.

Pero si no, deberíamos actuar. ¿Eso no sería cambiar la historia?

Es él el que ha cambiado la historia.

Baja la voz, por favor.

Vengo a menudo a este bar. No quiero problemas.

No me vais a ayudar, ¿verdad?

Amelia, se están cumpliendo todos mis sueños.

Deberíais entenderlo.

Y los tuyos también.

Y los tuyos no, por lo que veo.

¿Has averiguado algo de tu futuro? ¿Qué insinúas?

¿Y Pacino?

¿Qué ha sido de él con este cambio de historia?

Murió.

Lo ejecutaron por matar a esas mujeres.

No, pero él no cometió ningún crimen.

Entiendo lo difícil que será ver cumplidos tus sueños

y tener que renunciar a ellos.

Pero yo no puedo vivir en un mundo sin derechos

y donde sigue existiendo la Inquisición.

Yo voy a cumplir mi parte del plan.

Vosotros pensad si cumpliréis la vuestra.

(MUCHOS, FUERA) ¡Este partido lo vamos a ganar!

¿Y eso? ¡Este partido lo vamos a ganar!

Oye, ¿quién juega hoy?

La selección del imperio contra los mamones de los principados alemanes.

(MUCHOS, FUERA) ¡Este partido lo vamos a ganar!

Se ha dejado el cuaderno.

(Rezos en el interior)

-¿Me pones un cortadito?

Irene.

¿Sí?

¿Podemos hablar un momento a solas?

Sí, claro.

El jefe se ha ido al fútbol con la plana mayor.

En su despacho creo que podemos estar tranquilas.

Ir de misión... Qué envidia.

¿Qué se siente?

Es mucho más emocionante que ser administrativa.

Me encantaría ir a alguna.

Aunque mi marido no me dejaría, claro,

y apenas tengo tiempo con los niños.

¿Qué querías decirme?

¿Coñac?

Bueno, pero un poquito, ¿eh?, que se me sube mucho a la cabeza.

Por nosotras. Por nosotras.

Qué raro que no hayamos hablado antes.

No tengo muchas amigas y las que tengo

hablan siempre de niños y de recetas de cocina y no...

No es que no me gusta, que me gusta...

Pero te gustaría hablar de otras cosas.

Pues sí, la verdad, sí.

Si... Si mi marido...

me viera aquí hablando contigo y...

Pero ¿qué haces?

No puedo, Amelia.

No puedo. No puedo hacerlo.

No puedo hacerlo, por favor.

Lo tenía superado.

Hice un curso que me recomendó mi confesor.

No tienes nada que superar. Es pecado.

Si me descubren, me encerrarán en el castillo de Loarre,

me apartarán de mis hijos.

¿Eres feliz?

Soy responsable.

Disciplina, discreción y sensatez. Ese es nuestro lema.

¿Por qué me haces esto, Amelia?

Trabajas para la Inquisición, ¿verdad?

Siempre están vigilando de cerca el comportamiento de la gente.

No.

Vengo de otro 2016 donde existe otra Irene.

Que cumple sus deseos.

Dura, independiente, que ha luchado a mi lado

y no es solo una servil secretaria.

No.

¿Y qué soy allí?

La jefa de logística de este ministerio.

¿Una mujer en un alto cargo?

Eso es imposible.

En el mundo de donde vengo

las mujeres pueden tener cargos de poder.

Y no es delito que amen a otra mujer.

Eso lo has soñado, Amelia. No.

Lo he vivido.

Será mejor que me vaya.

Yo guardaré tu secreto.

Guarda tú el mío.

(Puerta cerrándose)

Deja, deja. Ya pongo yo la mesa. -No, tú siéntate.

Esto es cosa de mujeres.

La Maite que conozco me hubiera tirado un plato a la cabeza

si no la ayudo con la mesa. La Elena que yo conozco también.

Esta Elena es más como Blanca.

¿Y qué te gusta más?

No lo sé, no quiero pensar en ello. Me da dolor de cabeza.

-Ya te queda poco.

¿Ya tienes pensado cómo llamarás al niño?

-Pues si es niña, me gustaría que se llamara Isabel.

Como la Católica, supongo. -No, como la madre del rey Felipe.

-¿Y si es niño? -Pues Felipe.

De eso no tengo ninguna duda.

Aunque me da igual que sea niño o niña.

Yo lo que quiero es que nazca sano.

¿Ya está listo? Porque me muero de hambre.

-Sí, está listo, pero hay que esperar.

¿A qué? -Pues ¿a qué va a ser?

Al discurso semanal del rey. -Claro.

(CARRASPEA)

(TV) "San José de Cupertino.

18 de septiembre.

(JUANJO) Correcto. -Santa María Egipcíaca.

2 de abril. (JUANJO) Correcto.

Ajá. Santa Leocadia, patrona de Toledo.

9 de diciembre. (JUANJO) Correcto.

(JORDI) Ajá. San Venceslao de Bohemia.

28 de septiembre. (JUANJO) Correcto.

Caramba. San Macario "el Viejo".

16 de febrero. (JUANJO) Correcto.

Santa Tecla, patrona de Tarragona.

23 de septiembre. (JUANJO) Correcto.

¡Y tiempo! Magnífico, magnífico. Reto superado.

¡Superado!

Miguel, es usted un prodigio.

Felicidades, Miguel. -Gracias, muchas gracias.

-Increíble, extraordinario.

Señoras y señores, ha superado 'El reto'.

A todos, a Miguel y a todos ustedes...".

Hay cosas que no cambian.

"...en una nueva emocionante edición de 'Saber y triunfar'".

(TV, HOMBRE) "Con ustedes, su majestad el rey Felipe,

rey del mundo y del tiempo.

Saludos siempre afectuosos de vuestro rey.

Queridos españoles,

como cada semana, me presento ante vosotros

para hacer balance de la situación de este, nuestro gran imperio.

Me llena de orgullo y regocijo

informaros del éxito en nuestras últimas cruzadas contra el infiel,

ante sus continuas amenazas terroristas.

Quiero tranquilizaros y pediros fe en nuestro ejército,

el más poderoso de la Tierra.

Lamento las pérdidas humanas que la guerra acarrea,

pero pronto llegará la victoria.

Y yo os llevaré a ella,

porque tengo una fuerza interior que me guía siempre

por encima de todo.

En otro orden de cosas,

me alegra comunicar que el paro ha descendido al 2%

gracias a los recortes de mi gobierno.

Quiero pediros un esfuerzo en cumplir con vuestros impuestos.

Hacienda sois todos,

y sin vuestro esfuerzo y disciplina, nada sería posible.

Nos vemos la semana que viene.

Y recordad:

la sensatez y el sentido común...

son las luces que nos guían".

(MAITE) Es admirable.

Si él estaríamos perdidos.

Ya lo decía mi abuela, menos mal que es eterno.

¿Eterno? ¿Cómo que eterno?

Ha sido elegido por Dios a través de los tiempos.

(AMBAS) Él nos guarda y nos cuida.

Nos da alimentos.

Y nuestros hijos darán orgullosos su sangre por la gloria del reino.

¿Qué pasa, se os ha olvidado el "Credo"?

Si fuerais mis alumnos, os suspendería, ¿eh?

(AMBAS RÍEN) (ELENA) Bueno, ahora sí.

Llegó la hora de la cena.

(SUSPIRA)

(RECUERDA) "Sé lo duro que será

ver cumplidos todos tus sueños y tener que renunciar a ellos.

Pero yo no puedo vivir en un mundo sin derechos

y donde sigue existiendo la Inquisición.

Yo voy a cumplir mi parte del plan.

Vosotros pensad si cumplís la vuestra".

(MAITE) Estás muy serio.

¿Estás bien?

Sí, estaba pensando en el trabajo.

Menos mal.

Por un momento pensé que estabas pensando en otra mujer.

Qué va.

Siempre te tengo en mente.

Buenas noches, cariño.

Buenas noches.

¿Has visto a Amelia? La llamo y no coge el teléfono.

¿Habéis mirado en administración?

Ahora trabaja allí. Sí, nadie sabe nada de ella.

Espero que no haya llevado acabo su plan.

No creo, es una persona inteligente.

Sí, mucho más que nosotros.

Creía el rey que encarcelando a Miguel de Piedrola

y a mi hermana Lucrecia, acabaría con los profetas.

Se equivocaba.

Aquí estoy para demostrar que nuestra fe sigue viva

y que el final del rey y de su imperio está cerca.

Porque todo imperio basado en el desprecio a las personas

debe ser derrotado.

Porque basta ya de impuestos que nos llevan a la pobreza.

Porque somos ciudadanos libres y no súbditos.

Podrán matarme,

podrán quitarme mi voz, pero nunca quitarme la razón.

Porque somos más que el rey y por debajo de él, ninguno.

Venid con nosotros, zorra.

Os estaba esperando.

(FELIPE II) ¿Quién sois vos? Una mujer que busca justicia.

No sois del grupo de los profetas, ¿no es cierto?

Soy agente del Ministerio del Tiempo de 2016.

Mi nombre es Amelia Folch y sé que cambiasteis la historia

tras la derrota de la Grande y Felicísima Armada.

¿Cómo podéis saber eso?

Estaba de misión con mi patrulla en el siglo XIX.

Cambiasteis la historia cuando estábamos de regreso

entre puerta y puerta.

¿A qué habéis venido?

(Gritos de dolor en otra estancia)

¿Qué fue del Felipe que soñaba con ser un caballero,

como Amadís de Gaula?

¿Cómo sabéis eso? Sé de historia, de la real,

y no de la que habéis inventado a costa del progreso.

El progreso es un concepto sobrevalorado.

No pensabais eso cuando pretendíais

que Madrid fuese tan culta como Bruselas,

cuando fundasteis los mejores archivos y las mejores bibliotecas,

cuando criticabais a vuestro padre

por los altos impuestos que empobrecían Castilla.

¿Qué queda de ese Felipe, majestad?

El poder y el paso de los años te enseñan la realidad.

Gobernar es hacer realidad lo posible.

¿Qué hicisteis con Salvador Martí?

Tuvo un accidente.

(FELIPE II) Creo que ya es hora de que las preguntas las haga yo.

¿Quién está a vuestro lado en esta traición?

Nadie, y bien que lo siento.

(VÁZQUEZ) Entonces sois una suicida. No.

Soy alguien que cree que dentro de cada hombre, campesino o rey,

hay un ser humano que siente y padece.

-Pues eso, una suicida.

Prefiero morir a perder la dignidad.

No os creo.

(Teléfono)

Sí.

A sus órdenes, majestad. ¿En qué puedo ayudaros?

Déjelas en la mesa y lárguese. Sí, señor.

Sí.

¿Cómo?

¿Que Amelia Folch se ha hecho pasar por profetisa en 1568?

(ERNESTO) "Interrogaré a sus compañeros de patrulla.

(RÍE) Sí.

La hoguera puede ser un buen destino para esa traidora.

(RÍE)

Yo...

Si queréis, la puedo trasladar...".

Me da igual si te duele la cabeza, Alonso. Piensa.

¿Y si Amelia tiene razón? ¿Podemos dejar el tema?

Quiero estar con Elena y mi sueño es tener un hijo

y lo voy a conseguir. Y el mío era volver con Maite.

Pues dejémoslo como está. ¿Tú no te das cuenta?

¿De qué me tengo que dar cuenta? Que no son ellas.

Esta sociedad las ha cambiado. Son sumisas.

Tienen su mismo cuerpo, cara, voz...

Pero no tienen su misma alma.

Pero ¿por qué no quieres reconocerlo?

¿Por la gloria del reino?

¿Para qué la gloria si los que vivimos en él no tenemos dignidad?

No es por la gloria.

Es por mí.

Me da miedo estar solo.

Y a mí, no te jode.

(Buscapersonas)

Nos citan.

Sí.

Puerta 816.

Un poco extraño, ¿no?

Tenéis que huir. Os van a detener y os encerrarán.

O lo que es peor, os matarán en un auto de fe,

como van a hacer con Amelia.

Ha viajado a 1588 a plantarle cara al rey.

Lo ha hecho.

Esta loca ha actuado por su cuenta y nos ha arruinado la vida.

¿Puedo preguntaros algo? Claro.

Amelia me habló de otra Irene,

una mujer nada sumisa y capaz de tomar sus propias decisiones.

A mí me gustaría ser como ella, pero aquí no puedo.

Aquí no me dejan.

¿Vosotros la conocéis?

La conocemos.

¿No es una locura de Amelia?

No.

No, no lo es.

Os decía la verdad.

Entonces, os lo suplico.

Tenéis que conseguir que la Irene que exista sea ella.

Y no yo.

(Chisporroteo eléctrico)

(Móvil, sintonía "MDT")

(ERNESTO) "Ya tenemos a Julián".

Nos falta todavía el otro, pero pronto lo tendremos.

"Podéis estar tranquilo, majestad".

(Chisporroteo eléctrico)

Ahora me lo va a contar usted todo.

Hombre, todo, todo...

Ni que esto fuera un programa del corazón.

Vaya.

Ya veo que su hijo tuvo un buen maestro.

¿Qué sabe usted de mí?

Que es un Torquemada.

Eso ha sido siempre un secreto.

En otros tiempos, usted y yo los compartíamos.

¿Sí?

Pues es una lástima,

porque en estos tiempos,

va a ser usted quien comparta los suyos.

Mi querida Amelia...

En menudo embrollo me estáis metiendo.

(Chisporroteo eléctrico)

Se lo preguntaré otra vez.

¿Quiénes más forman parte de este complot?

Váyase a la mierda.

(Móvil, sintonía "MDT")

A sus órdenes, majestad.

No, no, Martínez no quiere hablar.

Sí.

Así se hará. Corto y espero la foto.

No creo que saquemos nada de ella.

Habrá que conseguirlo de otra manera.

(Chisporroteo eléctrico)

(Mensaje de móvil)

Ah.

¿Qué?

¿Hablarás ahora o qué?

Sois unos hijos de puta.

(Mensaje de móvil)

(Mensaje de móvil)

No puede ser.

¿Qué estáis viendo, majestad?

Os habéis puesto pálido.

Mejor vedlo vos mismo.

Soy yo con siete años.

(Vibración de móvil)

"Al habla el rey".

Vaya, ya pensé que no llamaríais.

"Escuchadme bien...".

Alonso de Entrerríos,

si me hacéis algo, sois hombre muerto.

Si lo decís por los guardias, os equivocáis, os lo aseguro.

No podéis cambiar la historia.

Con todos mis respetos, majestad, no estoy para chanzas.

¿Qué queréis, fortuna, mando en un ejército?

"Para eso ya tenéis al gran duque de Alba.

Yo a su lado soy un simple aprendiz".

¿Qué deseáis entonces?

Que liberéis a mis compañeros

y atendáis todo lo que Amelia os diga que hagáis.

¿Y si no lo hago?

Moriréis siendo un niño.

No tendréis gloria.

Nadie os recordará.

"No venceréis en Gravelinas ni en Lepanto.

No construiréis El Escorial en homenaje a San Quintín".

No existiréis para la Historia.

Sois de los Tercios.

Servir al rey es vuestra obligación.

Lo sé,

como sé que cometer este crimen me romperá por dentro.

¡Obedecedme entonces!

"Si en cinco minutos no habéis atendido a mis deseos,

os desvaneceréis en el aire".

Y tranquilo, no sufriréis.

He aplicado cloroformo

y sé cómo clavar una daga para que ni duela".

¿Por qué hacéis esto?

Por honor.

Porque vos sois un rey, pero yo soy un soldado.

Y algo que está por encima de cualquier otra cosa en mi vida:

jamás abandono a un compañero de batalla,

y Amelia lo es.

"Cinco minutos.

Ni uno más".

(Tono de fin de llamada)

Soltadla.

Y llevadla a mi despacho.

(Mensaje de móvil)

Vaya.

El loco mundo de las comunicaciones.

¿Qué queréis que haga?

Liberad al compañero que Ernesto tiene preso en el ministerio.

Que se reúna con Alonso de Entrerríos.

Hecho. Después volveréis al momento

en el que supisteis del desastre de la Armada Invencible.

Y no haréis otra cosa que no sea llorar por vuestros propios errores

Son tantos que no sé si tendré lágrimas suficientes.

Todo se me ha ido de las manos, todo.

Es imposible gobernar un reino donde no se pone el sol.

No queda nadie.

He sobrevivido a todos,

a los que me odiaban,

a los que me amaban...

Quiero haceros una pregunta.

¿Cuál?

Hay algo que nunca me atreví a averiguar.

¿Cómo moriréis?

¿Cómo sabíais que era eso?

Porque yo tampoco me he atrevido a saber de mi propia muerte.

Salvador Martí me dijo que sería entre grandes dolores.

Y oliendo mi propia podredumbre. No os mintió.

¿Cuándo ocurrirá?

Dentro de diez años.

¿Puedo pediros un favor?

¿Cumpliréis con lo pactado?

Lo juro.

(Graznidos de gaviotas, oleaje)

(Explosión)

(Explosiones, gritos)

Guau.

(Explosiones)

(Graznidos de patos)

(FELIPE II) Hemos perdido.

Otra vez.

En realidad solo hemos perdido una vez,

pero lo hemos vivido dos veces.

¿Qué pensáis hacer, majestad?

Pedir perdón a Dios por mis errores.

Y cumplir lo prometido.

El tiempo seguirá siendo el que tenga que ser.

Me alegra vuestra decisión.

Aunque el reino entre en decadencia en el futuro.

Pero eso será responsabilidad de otros reyes

y de aquellos que les permitan cometer esos errores.

Yo con los míos ya tengo bastante.

Pues menos mal que la misión ha salido bien,

porque si sale mal... Lo importante es que Argüelles

está a salvo en Sevilla. Yo solo le pido

que no nos vuelva a enviar con el ejército de Napoleón.

Siento no haber podido acudir en vuestra ayuda.

Bastante hiciste, Alonso.

Si no es por ti, no lo contamos.

Bien.

Necesito el informe sobre Argüelles lo antes posible.

¿Y por qué tanta prisa?

Para que se pueda tomar unos días libres.

Entonces lo redactaré de inmediato.

No sabes lo que me alegro de verte.

(Puerta abriéndose)

¿Qué haces aquí?

Esperarte.

Quiero estar contigo.

Solo te pido una cosa a cambio. La que sea.

No me mientas nunca más.

No me digas más tonterías de esas de que viajas por el tiempo.

Sea lo que sea, me dices la verdad.

Pero es que yo... No me digas nada ahora.

(Puerta abriéndose)

-¿Qué vas a tomar, guapa?

-Un café con leche, por favor. -Muy bien.

Veo que cumplís vuestras promesas.

Como vos cumplisteis la vuestra, majestad.

(Pasos acercándose lentamente)

Siento decepcionaros,

pero esos cuernos no pueden ser de unicornio.

Los unicornios no existen.

Por si acaso.

Además,

llegado este momento,

hasta dudo de la existencia de Dios, Amelia.

(RESPIRA DÉBIL)

He sido el hombre más poderoso del mundo...

y aquí me tenéis,

pudriéndome en vida.

Tengo miedo.

Mucho miedo.

Tranquilizaos.

Pensad en el día más feliz de vuestra vida.

No habéis tardado mucho en encontrarlo.

No ha habido muchos.

Ha sido fácil.

Entonces, pensad en él.

Buenas noches, hijo.

Buenas noches, madre.

¿Es verdad que voy a ser rey?

Sí.

Cuando seáis mayor,

lo seréis.

Pero nunca podré ser mejor rey que mi padre.

Sí.

Podréis.

Gracias.

Madre.

El Ministerio está atravesando un... momento delicado.

(ANGUSTIAS) Julián... se ha ido por una de las puertas.

"No me busquéis.

Solo necesitáis saber que voy adonde pueda ayudar a los demás".

El Ministerio se le está yendo de las manos, señor Martí.

Salvador ha hecho mucho por este ministerio.

Pero su hora ha pasado. -Me tendré que quedar aquí, ¿no?

(SALVADOR) Sí. -El precio por saber todo, supongo.

-Supone bien.

(SUSANA) Queda relegado de sus funciones

al cargo de este ministerio.

Pero de "amis".

¿Cómo? -Estamos en cuarentena.

Soy su jefa. Por poco tiempo.

Bienvenidos al viejo Ministerio.

(Explosión, relinchos)

(ANGUSTIAS) O sea que Julián está en Filipinas.

(SALVADOR) Exacto.

En una filipinas en guerra. "-¡A la iglesia!".

¿Que tenéis una criatura? O no.

(ERNESTO) Es una misión para un hombre solo: usted.

¿De qué se trata?

Hemos localizado a su compañero, Julián Martínez,

en una situación de alto riesgo.

Esta Elena... es Blanca, mi esposa.

(PACINO) Me tengo que ir.

Por lo menos hasta que todo se calme.

Sé cuándo voy a morir.

Sé que tengo una hija.

Ahora soy como los demás.

¿De qué hablas?

Mi futuro vuelve a ser una hoja en blanco.

Prometedme que volveréis algún día.

(CANTURREA)

Puedes estar seguro.