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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

¿Te parece bonito haberme dejarme tirada?

No sabía cómo decírselo a Chema. Chema, me gusta tu profesora.

¿Ves qué fácil? No me ha visto con ninguna mujer

desde que murió su madre. No sé cómo decirle

que, por primera vez,

hay alguien que puede ser importante en mi vida.

¡Que me dejes en paz! ¡Que me dejes en paz!

Cuatro años, Ramón. ¡Cuatro años esperándote!

Se acabó. He dejado a mi mujer.

¿Unas llaves? Sí.

Quiero que te sientas como en casa.

Yo, si tuviera que elegir un lugar para vivir,

me quedaría sin dudarlo con... Praga.

(RÍE) Joe, maja.

Perdona, me estabas hablando de... De Praga, ¿no?

Hugo, yo creo que es mejor que, hasta que no hables con Chema,

dejemos de vernos.

¿Quién es? ¿Cómo se llama? Silvia.

¿La Merkel? ¿Qué quieres que haga?

Desenamorarte. ¡No!

No, esto no es como una llave del gas,

que está abierta, llegas, la cierras... ¡Chema!

Le he contado todo a Chema.

¿Y qué tal ha ido?

No te quiero engañar.

Bien no se lo ha tomado.

Vuelvo a casa. Ni siquiera te vas a despedir.

¿Para decir que no compensa lo nuestro?

El divorcio con mi mujer me dejaría sin dinero.

Sería muchísimo peor.

Ramón se ha vuelto a su casa.

# Tenía tanto que darte,

# tantas cosas que contarte,

# tenía tanto amor

# guardado para ti.

# Tenía tanto que darte,

# tantas cosas que contarte,

# tenía tanto amor

# guardado para ti. #

(Música discotequera)

¿No? No.

¿Tampoco? No, tampoco.

(Se detiene la música)

Yo, sinceramente, no sé qué es lo que quieres.

Con esta chaqueta en los 80 eras el rey de la pista.

De la pista del circo de Ángel Cristo.

Pero ¿de dónde has sacado esta ropa?

Me la ha regalado el padre Francisco. ¿Algún problema?

Sí. Que no sé... No... Hay algo que a mí...

No... No me... No me resulta verosímil. ¡El pelo!

¿Y si te lo ahuecas un poquito? Como el del Coche Fantástico.

No, mejor me lo cardo. ¿Qué te parece?

Y cojo dos abanicos y canto eso de...

# ¡Ibiza, voy! ¡Marcha, voy! # ¡Ay!

Gloria, por favor. Algo no me convence en todo esto.

No... No sé. ¡Ah, ya está! ¿Qué?

Que no es lo que falta. Es lo que sobra. ¡Veinte años!

Ah, ¿sí? (RÍE)

Qué graciosa eres.

Pues sabes que si a mí 20 años, a tu clienta, 23.

Y lo sabes. No te creas.

Julieta está estupenda.

Guapa, segura de sí misma...

Pelín pillada por los 80. Eso sí. No me lo digas.

¿A que no ha superado aún la muerte de Chanquete?

# Barco de Chanquete. No, no, no, no, no.

# Barco de Chanquete...# ¿Qué versión es?

No vayas tanto al detalle, Gloria. Mira que eres puntillosa.

Por el amor de Dios. ¡Qué más dará! Bueno, yo qué sé.

Está claro es que Julieta quiere volver a sus 20 primaveras.

¡A practicar el baile!

¿Qué escuchas?

Anda, Nirvana. A mí también me gusta la música de mis viejos.

¿Tú qué haces escuchando grunge? -No sé. A mí también me gusta.

-¡Qué fuerte! -¿Qué?

-Nada. Que me gustas.

Tienes estilo. -Ah, ¿sí?

-Soy Alma. -Chema.

-Oye, qué guay tu pelo, ¿no? ¿Dónde te lo cortas?

-Mi padre, a veces, me corta las puntas.

-Las puntas... Qué gracioso.

Oye, ¿tienes algún plan para este finde?

-Eh...

Deberes. La Merkel está en plan coñazo total.

-Deberes... Eres monísimo, Chema.

Hemos quedado a las 10 en Pradosur. ¿Sabes dónde está?

-Claro. -Entonces te vienes, ¿no?

Un poquito más de brío, Hugo.

Un poquito más de brío, más de...

(Música discotequera)

A ver. Hugo, pero ¿qué haces?

¿Qué voy a hacer? Bailando. ¿Bailando?

¿A eso le llamas bailar?

Que pareces un patito de feria, un poco "pacá", un poco "pallá".

Aver, no, Hugo, para. ¡Para! Para.

Relájate. Escucha la música.

Siente la música. Baila, muévete. Eso es.

Eso es.

¡Eh! Hola, mi amor.

Pero ¿qué hacéis? Hola, mi amor.

¿Qué tal, hijo? ¿Y esa ropa?

Es...

Tu padre, que...

Que ha quedado con sus antiguos compañeros del instituto

y han decidido ir vestidos de su época.

¿Te gusta?

Chemi,

¿tú sabes bailar? Pues claro.

Por favor, enséñale a tu padre,

que parece un monje tibetano bailando salsa.

Ahí, dándolo todo.

¡Vamos!

No me lo puedo creer. ¡Ahora me lo hacen a dúo!

Esto debe de ser una malformación genética o algo.

Pero tú qué sabrás. Esto se baila así.

¿Verdad, Chemita? Claro.

Oye, papá. Dime.

Que mañana tengo una fiesta. ¿Puedo ir?

¿Estámuy lejos? No, aquí al lado.

Pero a las once aquí, te quiero en casa.

Vale. Que luego me haces la tres catorce.

Gracias.

¿Esperas a alguien? Lo has clavado.

Ay, Dios mío, que no me acordaba. Si había quedado con... A comer.

Ah. ¿Y con quién has quedado?

Bueno, ya abro yo.

Hola, Chema. ¿Llego muy pronto?

Chema, ¿se puede saber qué haces, hijo?

Silvia, discúlpame, no sé qué le ocurre.

Pasa, por favor.

(TARAREA)

Chemita, ¿no vas a comer lasaña?

Es tu plato favorito, ¿no?

Por cierto, ¿cómo lo habrá adivinado Silvia?

Sí, eso, papá. ¡Cómo lo habrá adivinado!

Bueno, vale, se lo he dicho yo, de acuerdo.

No me digas que no es un detalle habértelo preparado.

Un poquito seca, ¿no?

Ah, se me olvidaba.

Tengo entradas para esta noche para un estreno de cine.

He pensado que podemos ir todos. ¿Cómo...? ¿Cómo que todos?

¿Yo también?

Bueno, Hugo, Chema y yo. La verdad, no había contado contigo.

No... Nada, nada. Tranquila, tranquila.

Ya estoy acostumbrada a que nadie quiera contar conmigo.

No... Ah, por cierto,

Hugo tampoco puede ir esta noche. Ay, esverdad.

Lo siento, Silvia, perdona. Tengo cena de trabajo.

Lo siento. Pero ¿no...?

¿No tenías una reunión con los amigos del instituto?

¿Del instituto? Claro, claro. Del instituto.

Del instituto del...

Que... Que les ibas a presentar el negocio este...

Instituto, es verdad. El negocio. ¿Qué negocio?

Sí, te había hablado de esto. No.

Un amigo mío. Es un crack.

Este tío es un visionario, adelantado a su tiempo, sin duda.

Está metido en el negocio del pollo asado,

en cinco minutos el pollo asado en tu casa.

No, y fresco, producto fresco. Ha sabido adelantarse y...

El primer año perdió dinero

y me llamó para llevarle el tema de recursos humanos.

De los pollos. (RÍE)

Bueno, ¿y qué hacemos con el cine? Chema, ¿te vienes?

¿Yo contigo? O sea, que...

Que no puedo, que he quedado con... Con una persona.

Ah, ¿sí? ¿Con quién? Con Alma Roldán. No la conoces.

Sí la conozco. Es de Bachillerato. Sí.

¿Y esa quedada no será un botellón? Ah, no, no.

Chema, si eso es así, lo siento, pero no vas.

¡Si ya me habías dado permiso! Bueno, vamos a ver.

Que sea un botellón está por ver. Claro que no es un botellón.

Si Alma Roldán, seguro. La conozco a ella y a sus amigos.

Bueno, la conocerás a ella y a sus amigos,

pero a Chemita no le conoces. Bueno, soy su tutora.

¿Y qué tiene que ver? ¿Todo?

Chemita no miente,

y si él dice que no es un botellón, es que no lo es.

Discrepo contigo en esto.

Bueno, me da igual que discrepes o no discrepes.

Además, yo creo que Chemita ya no es un niño.

Yo creo que si no hace tonterías y llegara a su hora,

yo creo que le deberíamos dejar ir.

Papá, te juro que vuelvo a las once. Está bien.

Irás. Bajo tu responsabilidad.

Y, oye, escucha, lo del cine.

¿Por qué no vais juntas vosotras?

(AMBAS) ¿Nosotras? Sí.

Padre, perdón.

Llego un poco tarde y venía preocupado.

Al final me quedo con la chaqueta marrón.

Sabia elección, hijo mío. No sé si será sabia o no.

Solo espero que la clienta no se ría de mí cuando me vea.

El resto de ropa la puede regalar o haga lo que quiera.

Las chaquetas son mías y se quedan en mi armario.

Hijo mío...

Reconozco que hace mucho que no me las pongo, pero...

Y hace usted bien, siempre y cuando no sea carnaval, claro.

Un respeto, ¿eh?

Un respeto, que yo en los 80 marcaba tendencia.

Sobre todo cuando me subía al escenario.

¿A qué escenario se refiere?

Me refiero al escenario de Rockola.

Yo era uno de los teclistas más solicitados de la movida.

Empecé con los sintetizadores mucho antes que el Nacho Cano ese.

Se está usted quedando conmigo, claro.

Hombre de poca fe.

Te vas a enterar, hombre.

Mira, mira. Dale ahí al play.

(Música discotequera)

(CANTA EN INGLÉS)

¡Pero si este es usted, padre! Me llamaban el Kraftwerk sevillano.

Hice la gira con Olé Olé hasta que la Marta Sánchez me echó.

¿Qué pasa? Que todo el mundo tiene un pasado, ¡hombre!

Lo único que me pregunto es cómo pudo usted conciliar

este mundo con este otro.

Porque he sido antes teclista que fraile.

Gracias a Dios descubrí que había otra movida. ¡Aleluya!

¡Aleluya! Aleluya.

Bueno, pues nada, hijo, Cuida de esa mujer, ¿eh?

Y de mi chaqueta. Lo haré.

Gracias, padre, muchas gracias. Le veo bien pronto.

Venga.

Una preguntita, si puede ser. Por curiosidad.

¿Por qué le echó a usted Marta Sánchez? Quiero decir...

Ah, sí, sí. Anda, anda...

(Música discotequera)

Perdón, ¿Julieta?

¿Eres Enrique? (RÍE) El mismo.

Encantada. ¿Qué tal?

No tienes pinta de periodista. Ah, ¿no?

¿De qué tengo pinta entonces? No lo sé.

Pero me fascina tu "look". No sabía que se seguían llevando.

No, no. De hecho, no se llevan, te lo aseguro.

He tenido que pelear en casa con dos polillas en el armario.

Y al final me hecho con ella. ¿Qué quieres beber?

¿Qué tomas? Leche de pantera.

Ah, leche de pantera. Sí. ¿Te pido una?

Bueno. ¡Camarero!

Una leche de pantera. No, espera, espera.

(SORBE) Que sean dos. ¡Dos!

¿Estás oyendo? ¿Eh?

Es nuestra canción. Ah.

¡Vamos!

Nuestra... ¿De quién?

Tino Casal. Le fascinaba a Darío.

¿A quién? A Darío, mi ex.

Ah. Bailaba así, parecido a ti.

¿Sí?

(Música de baile)

Pilla.

-Tiene alcohol. -Hombre, qué esperas que tenga.

-Lo siento, pero paso.

Bueno, dame un trago.

-¿Qué tal, Chema? ¿Te aburrías un poquito sin mí?

-No, si aquí hay muy buen rollo.

-Sonríe, anda.

A ver...

Sonríe, ¿eh?

Es que ni un taxi, oye. Normal.

Menudo sitio para hacer un estreno. No sé para qué me pongo elegante.

Hombre, es una sala alternativa.

Ahora le llaman así a los garajes.

Y la película, ¿qué? ¿Alternativa también?

Porque... ¡Madre mía! La alternativa a pegarte un tiro.

¿Tampoco te ha gustado la película? ¿A ti sí?

No me he enterado de nada.

Y esos actores ¿en qué series salen?

Bueno, mira, vamos a dejarlo.

No me digas que tienes hora de llegar.

-No, no, no. Tampoco...

A ver, en casa me dejan hacer lo que quiera,

pero es que hoy tengo que estudiar.

-Prefieres estudiar que quedarte un rato conmigo.

-Tampoco es eso. -¡Ay!

Toma, anda. Si te quedas un rato, te dejo que me acompañes a casa.

¿Qué te parece?

-Bueno, venga, vale.

Eres un cielo, Chema. Vuelvo enseguida, ¿vale?

Vamos a ver. Lo único que ha pasado hasta este momento

es que Chema no me ha contestado el móvil.

No, y al fijo tampoco, de momento. Bueno, vale, ni al fijo tampoco.

Pero no nos vamos a poner histéricas por eso. No.

Puede haber sido cualquier cosa. Yo qué sé.

Que se haya quedado dormido, que haya perdido el autobús,

que le hayan robado la cartera,

que un grupo de forajidos le tenga secuestrado...

¡Ay, mi niño!

Si es que te lo dije, de verdad, pero preferías ir de tía enrollada.

Seguro que se ha quedado sin batería, seguro. Seguro.

Madre mía, el taxi.

Pero es que ¿por qué no hay taxis por la noche?

(Música discotequera)

Guau. Siéntate.

Increíble.

Fíjate. Un reservado.

Madre mía.

Y pensar que en los 80 la gente se morreaba en sitios como este.

Te lo juro. Morrearse.

¡Hace cuánto que no escuchaba esa palabra!

¿A que sí?

No sabes cómo nos morreábamos en sitios como este Darío y yo.

Te juro que yo pensaba que estos sitios se habían pasado de moda.

Te lo prometo. Para nada.

Seguro que ponen una balada de Spandau Ballet

para que nos peguemos el lote.

Que es broma, hombre.

¿Otra leche de pantera?

Pues mira, ahora me entraba a mí mejor una sangría.

Ya. Darío y yo siempre nos peleábamos

por los trocitos de fruta del culo del vaso.

Ya. Ay...

¡Era una pasada estar con Darío!

¿Hace mucho que cortaste con él? ¿Qué día es hoy?

Viernes 17.

Entonces hace treinta años y tres días.

(Teléfono)

(Teléfono)

-¿Quién es? -Un amigo pesado.

(Teléfono)

-¿Estás bien? -Sí, genial.

-Bueno, pues entonces ha llegado la hora de retirarse.

Chema, por favor, contesta. Nada.

¿Eh? Nada, nada. ¿Y el taxi?

He llamado a uno. Sí.

Me han jurado que en 10 minutos tendremos uno aquí.

¿Diez minutos? Sí.

¡En 10 minutos le puede pasar cualquier cosa al niño!

Ay madre. Espera.

¿A quién llamas? A su padre.

No, no. Sí.

A ver si llega antes que nosotras.

Pero ¿cómo vas a llamar a su padre? ¿Estás loca?

Pero ¿cómo que loca? Tendrá que saber lo qué pasa.

¿Y yo cómo quedo? Como la mala.

Como la irresponsable que le da todos los caprichos al niño.

No, no, no, no. Lo que eres.

Dame mi móvil. No me da la gana.

Pero bueno. ¡Chivata!

Es que no me creo que lo único que te importe ahora mismo

es no quedar como una metepatas. Es que no soy una metepatas.

Bueno, a lo mejor un poco sí, pero por tu culpa.

¿Por mi culpa? Sí, señora.

¿Perdona? Te lo dije desde el principio.

¿Te lo dije o no? ¿Te dije lo que iba a pasar o no?

Pero claro, que si Chema necesita independencia

y que si a lo mejor no es un botellón.

Bueno, ¿sabes por qué lo he hecho? ¿Eh?

Porque hay una cosa que se llama dignidad

y otra cosa que se llama respeto y otra cosa que se llama...

No te metas donde no te llaman, ¿vale?

¿Que no me meta justo en lo que yo domino?

Porque te recuerdo que yo, aparte de la carrera de Magisterio,

tengo un máster en pedagogía por la Universidad de Bristol.

¿Sabes dónde me meto yo tu psicología del Bristol?

Es Pedagogía. Bueno, me da igual.

¡Taxi! ¡Taxi! Espera. Un momento.

¡Corra! ¡Oye!

¡Que hay una loca que me sigue! ¡Espérate!

¡Arranque!

¡No te vayas sin mí!

Oye, pero ¡devuélveme mi móvil!

Perdona, he tardado un poquito más de la cuenta,

pero traigo algo que creo que te va a gustar mucho.

Una rosa roja, la de la pasión.

Para ti. Una rosa blanca, la de la amistad.

Y una rosa rosa,

por el futuro que nos espera.

Y te juro, créeme, que no ha sido nada fácil.

Tenía tantos sentimientos agolpados, sinceramente,

que no sabía cuál elegir. Roja, blanca, rosa... No sabía.

Por el precio me daba, que también.

Porque había que apoquinar ahí...

El muy hijo de puta.

Ay, perdóname.

He dicho algo que no te ha gustado. Te juro que no...

No, no, no, no, no. No es por ti, es por el malnacido de Darío.

No he podido olvidarlo en estos 30 años.

Incluso me casé con otro hombre, pero no fui feliz por él.

Me divorcié a los cuatro años. No pude olvidarle, ¿entiendes?

No pude olvidarle. Ya, Julieta, ya, está bien.

Darío y yo nacimos el mismo día, el mismo año, a la misma hora,

nos gustaban las mismas cosas, nos reíamos con lo mismo.

Estábamos hechos el uno para el otro.

Cuando cumplimos 18, nos prometimos que 30 años más tarde

volveríamos a encontrarnos en ese maldito parque.

¿Qué parque? El parque en el hicimos la promesa.

Nos dijimos que, si para entonces estábamos solos,

compartiríamos el resto de nuestra vida.

Juntos para siempre, ¿entiendes?

¿Y fuiste a esa cita?

Sí. Yo sí que fui, pero él no apareció.

Ya.

Por eso llamé a la agencia,

quería olvidarle con un tío, con cualquiera, con el que fuese.

Bueno, gracias. Gracias por lo que me toca.

No, no, no, Enrique. Enrique, por favor...

Está bien. Es un broma. Discúlpame.

De verdad. Lo entiendo.

Estoy encantada de haberte conocido. Está bien.

Aunque tú no puedas decir lo mismo conmigo.

No, yo sí puedo decir lo mismo.

Puedo decir lo mismo y mucho más.

Ha sido un placer, está siendo un placer

y te aseguro que estoy pasando

una de las noches más felices de mi vida. Créeme.

¡Taxi!

¿Vienes? -No, mejor, no.

Si, además, aquí vivo... Vivo aquí al la...

Vivo aquí al lado. -Bueno, como quieras.

¡Ay! Me acabo de acordar de que no tengo dinero.

-Bueno, espera. A lo mejor tengo yo algo aquí.

-Gracias. Mañana te lo devuelvo. -No, no hace falta. Tranquila.

-Chema, quiero que sepas que eres un tío genial

y que me lo paso superbién contigo. Gracias. Hasta luego.

-Adiós.

Sube. Sí.

Eso sí, cuidado. Cuidado con el techo.

¡No! No te des.

No te des, que con la carga que llevas, no sé...

Ay. No sé yo. Ahí.

Ay. Ponte el cinturón.

Sí. No sea que pase algo.

Sí, gracias. Con los pocos puntos que tengo.

¡Para qué quiero más!

Menuda "tajá" llevas, maja.

Enrique.

En... Enrique. Est... Estás...

Estás... No, no. Has tirado... No, has sacado el carrete entero.

No hace falta. Es que no va.

Espera. Ya, ya. ¡Ay!

Perdona... ¡Ay! Perdona. No, no, no, no.

Está bien.

Te has llevado un poco.

Está bien. Va.

Qué bueno eres, Enrique. Honesto, solo.

Solo honesto. No, yo... Yo...

Yo te quiero mucho, de verdad, ¿eh?

Pero es que eres superbuén tío.

No, no, de corazón te lo digo. Que lo sé,

Julieta. Ya verás cómo

al final va a salir todo bien, ¿vale?

Sí. Y ahora baja la ventanilla,

saca la cabeza y verás como te despejas un poco.

Confía en mí. Vale.

¿Dónde te llevo? Eh...

Calle Torija, 10.

Torija, 10. Sí.

Muy bien. Pues andando.

¿Veinticuatro horas?

¿Que tengo que esperar 24 horas para denunciar su desaparición?

Pero ¿eso quién lo dice? ¿El ministro?

(Timbre)

Mire, mire, déjelo, déjelo, parece que el chico ya ha vuelto.

Sí, sí.

Retiro la denuncia. Caso resuelto, ¿eh?

Y no gracias a usted. Buenas noches.

Y encima se deja las llaves. Si es que...

¿Qué haces aquí?

Hombre, a verte a ti no he venido. No.

Ay... No me toques.

¿Dónde está Chema? ¿Se sabe algo ya?

Está durmiendo. Y encima va y me miente.

No, no. No me toques.

Que está durmiendo.

¿Quieres irte? Que le vas a despertar.

Gloria, te he oído hablar con la policía detrás de la puerta.

Déjame. Bueno, vale.

No está, ¿contenta? ¿A qué has venido?

¿A decirme "te lo dije"? Te lo dije.

(IMITA A SILVIA) Te lo dije.

¿Y qué hacemos ahora? Ay...

No sé. Devuélveme el móvil, de momento. Venga.

No irás a llamar a Hugo, ¿verdad? No.

Voy a llamar a la tutora de Alma para ver si me da su teléfono.

Dámelo. Eso...

Eso es exactamente lo que te iba a decir que teníamos que hacer.

Tengo que estar en todo, de verdad.

Está bien.

Está bien. Está bien. Está bien, yo te ayudo.

No te vayas... Cuidado. Ay... Aquí.

Va. Cuidado.

Ahí, deja.

Ahí está bien.

Cuidado, un escalón.

Está bien. Aquí hay otro, bien.

¿Las llaves? ¿Las llaves en el bolso?

(Timbre)

¡Abre! ¡Abre!

¡Abre! ¿A quién llamas?

¿No me habías dicho que vivías sola?

(TELEFONILLO) ¿Quién es?

Es él. Es Darío.

¿Estás segura?

Sí. (TELEFONILLO) ¡Hola!

¿Quién coño llama a estas horas?

-Es la casa de Darío.

Hicimos el amor por primera vez. Estoy muy emocionada.

¡Darío, sal! ¡Sal, amor mío!

Dime por qué no viniste a nuestra cita del parque.

Sal de una vez, amor mío.

Ha cortado. Ha cortado. No, no, no.

No le habrá gustado ni un pe... No, no, no insistas.

Julieta, Julieta. ¡Abre!

¿Estáis locos o qué?

Hey, hey, hey, hey, Julieta.

¡Como volváis a molestar, llamo a la policía!

-Él... Él no es Darío.

-Venga, cariño. Vuélvete a la cama, anda.

-¡Darío! ¡Darío, mi amor! ¡Sal!

¡Sal, Darío! Julieta. Julieta, por favor.

Por favor, te pido un poquito de discreción, por favor.

Que salen los vecinos y nos meten un palizón que nos avían vivos.

¡Uh, uh!

¡Espera, espera!

¿Qué haces tú aquí? No... Es... Es un error.

Nos hemos equivocado de dirección, te lo aseguro.

La... La culpa de todo esto la tiene la leche de pantera.

Que no. No ha habido ningún error. ¿Eh?

Darío y yo hicimos el amor en todos los rincones de esta casa.

-Lárgate. No quiero verte nunca más. -¡Uy! Pero ¿tú qué dices?

Esta es la casa de Darío.

-Esta es ahora mi casa. ¿Entendido, Julieta?

-¿Me conoces? Me conoce. Se conoce.

Sí. Te conozco muy bien.

Diez años tuve que aguantar a Darío comparándome contigo a todas horas.

A Julieta le encantaba este grupo,

Julieta hacía esto y lo otro...

¿Y ahora tengo que ver tu numerito?

-¿Dónde...? ¿Don...? ¿Dónde está Darío?

-Tenía muchas ganas de verte a la cara para decirte que tú,

tú, te cargaste mi matrimonio.

Por ti Darío nunca llegó a quererme.

Señora, si es posible,

que no le pido que haga un esfuerzo absurdo

porque si no lo sabe, no me lo puede decir,

pero, si lo sabe, sí le pido, por favor,

cualquier dato de dónde pueda parar Darío.

Hace mucho tiempo que ya no sé nada de él.

No, un dato. No te digo yo...

Lo que no tiene sentido es que yo contrate

al perro de la gorra y la lupa para buscarle.

No tiene sentido. Ya no por mí. Ella está al borde del abismo.

Julieta, llegas diez años tarde.

Hasta luego, guapa.

¡Eh! ¡Eh! Va, va, va, va...

Julieta...

Sí.

Vale. Muchas gracias.

Y siento mucho haberte molestado a estas horas, ¿eh?

¿Qué? Era un amigo de Alma.

Que él los dejó a las 12.

A Chema y a Alma. Y que no sabe nada más.

¡Si es un niño! ¿Qué va a hacer con esa chica a estas horas?

No sé.

(Puerta)

Esto es cosa mía.

Chema, ¿eres tú?

Sí, soy yo.

Vale.

Voypara allá.

¿Y qué le digo? Porque algo habrá que decirle, ¿no?

¿Me lo preguntas a mí?

¿A la pesadísima?

Vale. Muchas gracias, ¿eh? Ya me invento yo algo.

Espera.

No le digas nada. Deja que se explique él antes.

Vale.

Buenas noches.

Chema, son casi las dos de la mañana,

no coges el teléfono. ¿No tienes nada que decir?

Te lo dije. Se ha explicado.

(VOMITA)

Alto y claro.

(VOMITA)

-Mira, yo lo siento por esa mujer, ¿eh?

Pero es que saber que él pensó en mí durante todos esos años me...

Porque había mucha gente que decía que yo estaba loca. Que deliraba.

Ya. Pero no.No.

Y me alegro. Me alegro. Créeme que me alegro.

Pero lo mejor que puedo hacer es llevarte a casa.

No, espera.

Y si no me olvidó, ¿por qué no acudió a la cita del parque?

Me temo que esa respuesta solo te la pueda dar él.

Y si estás tan interesada en Darío, tendrás que buscarle.

No, Enrique.

Tendríamos que buscarle juntos.

¿Juntos? Sí.

Tú tienes más recursos. Eres periodista.

¿Eh? ¡Ah! Sí.

Sí, deportivo. Cuidado. Lo digo porque...

Bueno, fijo que tienes contactos en la policía.

Hum... Sí.

Sí, pero no soy yo demasiado de...

Así, hablar en la intimidad con la gente de sucesos.

Así como para decir: "Oye, ¿dónde para Darío?"

Jo, Enrique, por favor.

Tú eres la única persona que puede ayudarme.

Por favor.

Por favor.

Y ahora tenemos que decírselo a Hugo sí o sí.

Pero ¿qué dices? Que sí.

¿Qué quieres? ¿Que Chema deje de confiar en mí?

¿O que Hugo deje de confiar en mí?

Ni hablar, no. Chis, calla.

¡Chema! ¿Cómo estás?

Ahora lo único que tengo es sueño. Ay, mi amor.

Pues inmediatamente a la cama, mi vida.

Venga. Hala. Siéntate.

(CARRASPEA) ¿Y ahora qué?

Digo yo que algo tendrás que decirle.

Pero, vamos a ver, ¿no estás viendo que no es el momento?

¿No lo estás viendo? O tú o Hugo.

Bueno, vale. Hablo con él.

Chemi.

Tú sabes que lo que has hecho no está bien, ¿verdad?

Me has dado un susto de muerte. Que casi me da un infarto.

Ya, ya lo sé, de verdad, pero no sé lo qué me ha pasado.

Ay, bueno.

Lo importante es que estás bien. ¿EH?

Gracias, tita. ¿Se lo vas a decir a papá?

¿Para qué se lo vamos a decir?

¿Para que se preocupe sin motivos? No.

Pero me prometes que esto no lo vuelves a repetir.

Te lo prometo. Vale.

Tú no te preocupes, que esto se queda entre nosotros.

Dame un beso.

(Portazo)

Hueles fatal. Es Hugo.

¿Hugo?

A la ca... Métete dentro de la cama.

Pero si estoy vestido. Da igual.

Por favor. Venga, métete.

Y date la vuelta, que hueles a alcantarilla.

Vamos.

(RÍE) (RÍE)

¡Silvia!

Sí. ¿Qué haces aquí?

Pues...

A Gloria y a mí nos ha gustado tanto la película

que hemos decidido venir y hacer un cinefórum,

¿verdad, Gloria? Sí. Ha sido una película

muy, muy, muy alternativa.

¿Alternativa? Sí.

Cariño, ¿y este... conjunto?

¿Esto? ¿Te gusta?

Bueno, pues...

Si te gusta a ti y estás cómodo con ello, pues adelante.

¿Y Chema? Durmiendo, como un bebé.

Sí. Pero como un bebé.

Ha llegado a su hora, ¿no? Como un clavo.

Muy bien. ¿Qué te dije? Gloria tenía razón.

Chema es un chaval hiperresponsable.

¿Ves? Le voy a echar un vistazo.

Eso, corre, corre, ve.

Bueno, pero no te acerques mucho. A ver si le vas a despertar.

(RÍE) Mira, ya está...

Ni se te ocurra decir una palabra, ¿entendido?

Por el bien todos. Será bien para ti.

Lo correcto es decir la verdad. Ni una palabra.

Por favor te lo pido. Ni una palabra, chivata.

Chis. ¿Qué os he dicho?

Pobrecito, está durmiendo como un angelito.

¿Ves? ¿Ves? Está roqui, roqueta.

Pues yo me voy ya,

porque tengo que madrugar y es tardísimo.

¿Nos vemos mañana? Vale.

De acuerdo. Te acompaño. Gloria,

ha sido una noche inolvidable. Sí.

Inolvidable. Ni que lo digas.

Bueno, ¿qué? ¿Qué tal todo?

A las mil maravillas, ¿no? Uy...

No lo sabes tú bien. ¿Y con Silvia?

Lo sabía.

Digo: "En cuanto las presente, íntimas".

Sí. Uña y carne, ¿eh?

Ay...

¿Y tú? ¿Yo qué?

Con la ochentera, ¿qué tal? Ni me la nombres.

Horrible, me ha hecho pasar una noche infernal.

Está como una regadera. Pero como una regadera.

Que si tiene un momento vital superangustioso,

que si tal, que si cual... ¡Horrible!

Al final tendremos que ayudarla y, si no, al tiempo.

¿Quién tiene que ayudarla? Nosotros. Gloria.

¿Quién si no? Por favor.

Que parecemos una ONG.

Vamos a tener que subir las tarifas.

Tú, de momento, quédate con este nombre:

Darío Montalbán,

que es el verdadero hombre de su vida. Anota.

He encontrado tres Daríos Montalbanes en redes sociales.

Tres. Tres.

¿Y qué les has puesto? Les he puesto:

"Hola, soy Gloria, amiga de Julieta Martín.

Si eres Darío, que fue novio suyo,

contacta conmigo, que te está buscando".

No. No, no, no, no. Muy obvio.

No. No sé. No... Chispa. Algo.

¿Y qué querías que pusiera? Yo qué sé.

¿Un auto sacramental? Vamos a ver.

¿Te ha contestado alguno? Sí, me han contestado dos.

¿Y? A ver, este.

Mira, ven. A ver.

"Yo te quiero a ti, pibonazo, estés donde estés". (RÍE)

Me ha subido un poquito el ánimo. Ese te ha molado.

Y el otro...

El otro contesta:

"No te conozco ni a ti ni a tu amiga. No me persigáis".

Va, un paranoico... Borrado. Eso, eso, tú haciendo amigos.

Hala. ¿Y el tercero?

Y el tercero, nada.

No contesta nada.

Si se quiere hacer el loco, yo creo que este es nuestro Darío.

¿Eh?A ver...

No pone fotos, ¿vale?

Y lo único que aparece es la dirección de una fontanería.

Fontanería...

Fontanería.

Eh... Disculpe.

¿Darío Moltalbán? ¿De parte de quién?

Perdóneme, no me he presentado. Me llamo Enrique.

No, no, no me conoce de nada.

Eh... ¿Qué quiere? Julieta Martín

¿Cómo? (RÍE) Lo siento.

A ver. Es... Es complicado para mí.

Lo que le voy a contar sé que es muy fuerte.

A veces el pasado llama a nuestra puerta, ¿de acuerdo?

Toc, toc, toc. Y...

Y hay que abrir esa puerta. Créame.

Julieta Martín aún le echa de menos,

después de tanto tiempo,

y lo está pasando muy mal. Le está buscando.

No sé. Quizá sea el momento de abrir esa puerta, ¿qué dice?

¡Darío!

Te buscan. -¿Quién es?

-Eh... No sé. Uno de la puerta del pasado, ¿no?

-¿Qué dices del pasado?

¿En qué puedo ayudarle?

-Tranquilo. En nada serán tus colegas.

-¿Tú crees? -Claro que lo creo.

Si le caes genial a todo el mundo.

-Te he grabado aquí las canciones de ese grupo que te gusta tanto.

-Joder, qué guay, pero no tengo reproductor.

-Habérmelas mandado por Internet. -Bueno, da igual. Toma el mío.

Si tengo uno con más memoria. -¿En serio?

Jolín, Chema, de verdad, qué enrollado eres.

Bueno, mira, a mí me han regalado este videojuego.

¿lo conoces?

-Sí, es el nuevo... -Sí, puedes quedártelo si quieres.

Se me ha roto la consola y mi madre no me da dinero.

-Pero ¿cuánto cuesta el arreglo? -Ochenta pavos.

Pero vamos a cambiar de tema, que me entra el bajonazo.

-Da igual. Te dejo yo mi consola mientras se te arregla la tuya.

-No. No, no, ni de coña. De verdad.

-Que sí. Además, la mía está muy sobada.

¿Vais a estar aquí esta tarde? -Sí.

-Pues te la traigo y me cuentas qué tal el juego.

-¿En serio?

-Bueno, venga, vale, pero... Pero prométeme una cosa.

Que iremos a mi casa a jugar un día, ¿vale?

-Venga, vale. Estaría muy guay.

-Muy guay.

-Joder, la verdad es que no puedo recordar exactamente

por qué lo dejamos Julieta y yo.

Yo creo que nos fue tan bien ese primer amor

que pensamos que de ahí en adelante todo iba a ser igual de fácil.

Hablamos de cortar, de ver a otra gente, de experimentar...

Pero nos hicimos la promesa:

dentro de 30 años nos volveríamos a encontrar en el mismo parque.

Una cosa muy romántica. Cosas de críos.

Parece que Julieta se tomó esa promesa muy en serio, ¿no?

Yo también me la tomé muy en serio.

¿Y por qué no fuiste entonces a la cita?

Pero claro que fui.

Y allí estaba ella, más guapa que nunca.

Se me puso el vello de punta. Una hora entera esperó la pobre.

Perdóname, no lo entiendo.

La tienes delante, ¿y eres incapaz de decirle nada?

Ya te lo he dicho, cosas de críos.

Ya, serán cosas de críos, pero lo cierto es

que no habéis dejado de pensar el uno en el otro durante 30 años.

Ni un solo día.

También pensaba que me iba a ir genial en la vida,

que iba a acabar ingeniería,

que sería rico o que físicamente estaría igual,

igual de joven, igual de delgado, sin gafas

y con pelo, porque yo antes tenía pelo.

Soy idiota.

Iba pensando, te lo juro: "Ojalá esté tan cascada como yo".

Eso me hubiera aliviado.

Y está más guapa que nunca. Ya la has visto.

Por cierto, Enrique,

¿por qué te tomas tanto interés en todo esto?

Bueno. Julieta es mi amiga

y la verdad es que necesita verte.

Demasiado tarde.

Estás buscando a Chema, ¿no?

Sí. Pues no ha venido en todo el día.

¿Cómo? Ha estado de pellas

con Alma y sus amigos, en un parque,

dando caladas a un cigarro, escuchando música...

De cachondeo, vamos. Venga ya.

Le tienes entre ceja y ceja. Gloria, yo me preocupo por él.

Puedes ser borde conmigo, pero no seas injusta.

Pues no te inventes cosas. Lo he visto con mis propios ojos.

Alma le tiene comida la moral a Chema.

Le hace regalos, le deja dinero y hoy le va a dar su consola.

Y cuando se la dé, no la va a volver a ver.

No sabes cómo se las gasta esa chica.

Que no es al primero al que engaña.

Siento mucho decirte esto, pero... ¡Mira!

Como vuelvas a decir "te lo dije", te tragas el bolso.

Y esta Alma se va a enterar.

Ah, por cierto,

estuve hablando con mis compañeros de sucesos

sobre el paradero de Darío Montalbán.

Nada, como si de repente la tierra se lo hubiera tragado.

Será que nuestro tiempo pasó.

Que el destino no quiere volver a juntarnos, ¿no?

No, bueno, eso nunca se sabe realmente.

Ay, permíteme ir al baño un momento.

Tengo que... Sí. Al fondo, a la derecha.

Hola, Chemita. Tía, qué susto me has dado.

¿Adónde vas con la consola? Eh... A ningún lado.

Es que se ha roto y la voy a llevar a arreglar.

Bueno, pues ya la llevo yo, si eso. De hecho, te pago la reparación.

Que hace mucho que no tengo detallitos.

Que no, que no. Que no hace falta, está en garantía.

Bueno, pues nada.

Eh, eh, chis, Chemi. ¿Tú has fumado?

¿Qué dices? Anda, qué asco.

Chema, tú sabes que yo lo entiendo todo, ¿verdad?

Que a mí no me tienes que mentir.

Que lo que me cuentes a mí aquí se queda. ¿Lo sabes, no?

Sí, sí, sí, claro.

¿Quién no ha mentido alguna vez?

¿Quién no se ha fumado un cigarrito a escondidas?

O... No sé ¿Quién no...? ¿Quién no ha hecho pellas?

¿Por qué me dices eso? No, no, por nada, por nada.

Es un ejemplo tonto.

Es que me has tenido muy preocupada esta semana.

Yo solo quiero que confíes en mí, ¿vale?

Que yo quiero... Quiero ayudarte,

y no castigarte. Vale.

¿Entiendes? Vale, tita.

¿Entiendes lo que te estoy diciendo?

Cierran la tienda, me tengo que ir. Bueno.

Enrique, ¿estás bien? Es que he oído como un ruido.

Eh... Sí. Estoy bien. ¿Sí?

Un pequeño accidente laboral.

No sé si hay daños a terceros, pero tengo el seguro en toda regla.

Pero ¿qué te ha pasado? ¿Eh?

Que qué ha pasado. Nada.

Que o que parecía ser un pequeño movimiento sísmico

al final ha sido un terremoto en toda regla.

Con derrumbamiento de montaña incluido.

No sé si me explico. Sí, sí, sí. Perfectamente.

Ya.

No... No te preocupes, que son cosas que pasan.

Cuidado, cuidado con pensar a la ligera,

y con esto no me quiero apuntar tantos.

Para encontrar algo así hay que dar tres vueltas a la provincia.

O sea, esto es prácticamente una obra de arte.

Te lo digo. O sea, el embozamiento es absoluto.

Claro, ¿qué pasa? Que estamos relajados con tema cocido,

lanzar ajo, la gallineja

y luego vienen los "ayayays" y los "madremías".

Eso sí que te lo... Te lo digo.

Tranquilo, yo llamo a alguien y... No, no, no, no, no.

Lo último que debes hacer. Eso ya te...

O sea, no puedes llamar al servicio de fontanería.

Llamo yo, que cuando te vean: "Muy rubia, muy rubia,

pero ha embozado su cañería y la de la comunidad".

Llamo yo.

Bueno, no hace falta, Enrique... Sí, sí hace falta.

He embozado yo, llamo yo.

Si hubieras embozado tú, no te diría...

Llamaría yo también, pero sería otra situación.

Tienes mala cara. Se te ve aquí un poco...

¿Sí? Bueno,

nada que no se arregle con un poquito de pimentón.

Pero está bien. Sí, bueno, maquillaje, ya me entiendes.

¿Servicio de fontanería?

Sí. Es de 24 horas, ¿verdad?

Tenemos un pequeño gran problema.

En casa, sí.

Hola, bonita.

Hola.

¿Sabes quién soy yo?

Soy la tía de Chema.

¿No te ha hablado nunca de mí? No.

Ah... Bueno, mejor, mejor.

Seguramente te hubiera dicho que estoy un poquito loca.

Que a veces se me va la cabeza y que puedo llegar a ser peligrosa.

Pues no tienes pinta de peligrosa.

No, me estoy conteniendo, me estoy conteniendo.

Mira, vamos a hablar un segundito tú y yo, bonita.

Quiero que dejes en paz a mi sobrino.

Devuélvele todas las cosas que le has quitado engatusándole.

Yo no he engatusado a nadie.

Me las da porque quiere, tenemos buen rollo.

Pues yo también tengo buen rollo con él.

Por eso le he regalado el MP3

y por eso su padre se ha deslomado para comprarle esta consola.

Así que te lo voy a repetir por última vez:

deja en paz a mi sobrino.

Chema es mayorcito. Que me lo pida él.

Y tú también eres mayorcita.

Y fíjate tú por dónde que yo soy más mayorcita que tú

y con más recursos.

Así que si yo cojo el teléfono y llamo a tu instituto,

¡zas! Te echan. Venga, que sí, que me dejes en paz.

Mira, bonita. Mira, bonita.

Pero ¿qué haces? ¿Qué haces? ¿Estás loca?

Estoy loca, si ya te lo he dicho.

Que sí, que sí, que sí.

Que se lo voy a devolver todo, tranquila.

Y esta conversación entre nosotras dos no ha pasado nunca.

Buenas tardes.

Lara, mamá tiene solo dos hijas, tú y yo.

Y yo tengo que atenderla porque tú siempre te escaqueas.

(Timbre)

Voy yo, tranquila. Es el fontanero. Gracias.

Vale.

¡Hombre!

¡Qué casualidad! Casualidad, destino...

La verdad es que uno se hace tantas preguntas...

Sí y yo ahora mismo me estoy preguntado

dónde está la avería. Aquí, en la cisterna.

Una pequeña avería. La arreglará rápido.

A ver cómo está el enfermo. Adelante.

(TITUBEA) Bueno.

Julieta. Perdona, acaba de llegar el fontanero.

Le puedes atender tú, ¿por favor? Es tu casa, mejor que lo hagas tú.

Clara, un momentito.

Es que ahora no puedo, estoy con... Va, es urgente.

Muy urgente, de verdad.

Tiene mucha prisa. Confía en mí. Que empiece. Que empiece.

Pero pasa, pasa. ¿Pero qué pasa?

¿Qué pasa? Que pases.

(RÍE)

¿Qué? ¿Qué me dices? Que está todo hecho un asco.

No. Me refiero al fontanero. ¿Qué le pasa al fontanero?

¿No te suena? No. ¿De qué me va a sonar?

Clara...

Faltaban herramientas. Ya. ¿Has traído el desollador?

Sí.

Julieta, perdona, tienes que hablar con el fontanero.

¿De qué? Nada, que se ha vuelto loco

con el tema facturas. Se ha venido arriba.

Se lo tienes que decir. Es que esta gente siempre igual.

Ni se os ocurra hacerme la jugarreta y colarme materiales,

desplazamientos y demás para luego clavarme.

¡Ojito!

Perdona

Clara, ¿estás llorando? ¿Y ahora qué te pasa?

-Me tengo que ir. ¡Darío!

Darío. Por favor, no te marches. No me puedes hacer esto.

El que no me puedes hacer esto eres tú a mí.

Y no me vuelvas a llamar nunca. Gutiérrez, recoge, que nos vamos.

-¿Se ha ido? Sí.

¿Sin arreglarlo? Me temo que sí.

No te preocupes. Llamo a otro y listo.

Estos tíos son todos iguales.

Bueno, iguales, iguales...

No sé yo.

¿Lo puede creer, padre?

Le miró fijamente a los ojos y no lo reconoció.

Se dio media vuelta y se fue.

El pobre engordó unos cuantos kilos,

perdió el pelo y ella ni se acuerda.

Es comprensible. Está en la Biblia. ¿Cómo en la Biblia?

¿Se habla de las apariencias físicas?

¡Por supuesto! Y a mucha honra.

Mira, la iglesia tiene tres pilares fundamentales,

que son la caridad, el perdón y la buena presencia.

Date cuenta de que nuestras figuras son gente "top".

Bien parecidos, melenas largas,

barbas frondosas y mirada penetrante. Fíjate.

Mira. Mira. El Arcángel. Mira, mira, mira, mira.

Imponente. Cierto.

La imagen lo es todo.

Por eso a nosotros nos gustan los púlpitos, los coros,

los órganos, el novio de frac, la novia de blanco, el chachachá.

¿El chachachá, padre?

(TARAREA LA MARCHA NUPCIAL)

Espectáculo, Huguito. Espectáculo. Es usted único.

Es usted único, padre.

Y te imaginas a mí en el centro,

vestido con una túnica blanca, fucsia, morado, dorado...

Nosotros no le hacemos feos a los colores.

Y el novio, bien iluminado.

Con velas, las vidrieras, la música

la emoción, las lágrimas... Che, che, che.

Eche el freno, padre, que se me viene arriba

con el tema de la boda y a ver dónde acabamos.

Pero ¿qué boda, hijo?

Puesta en escena.

Eso es lo fundamental, puesta en escena.

Puesta en escena.

Toma, aquí está todo lo que me diste.

-Si no hace falta que me lo devuelvas.

-No, no. Sí, claro que hace falta.

-A ver, ¿ha pasado algo? -Pues mira,

ha pasado que conmigo la has cagado.

Eres un niñato escondido bajo las faldas de una tía.

-¿De qué estás hablando? -Venga, no te hagas el idiota.

Si tienes que decirme algo, me lo dices a la cara,

no mandes a una chunga que me quiera echar del instituto.

-Un momento, ¿quién te va a echar delinstituto?

Alma, por favor, espera. -No.

No vuelvas a pronunciar mi nombre. Para mí ya no existes.

¡Pringado!

-¿Podemos hablar?

Claro, Chema, dime. ¿Te pasa algo? ¿Que qué pasa?

Quiero que dejes de meterte en mi vida.

A ver, Chema, si estás molesto porque tu padre y yo salimos...

La verdad, sí, pero no hablo de eso,

sino de amenazar a amigas con echarles del instituto.

¿Cómo? De ridiculizarme y joderme la vida.

No eres mi madre, ¿te queda claro? Clarísimo, pero dos cosas.

Primero, no sé de qué me estás hablando

yo no he hablado con tus amigas, y supongo que te refieres a Alma.

Y, segundo, no vuelvas a hablarme en ese tono nunca más.

¿Qué pasa, que me lo tengo que creer?

Ella tiene razón, Chema.

No tiene nada que ver. He sido yo.

¿Tú por qué, tía? No tenías derecho

Bueno, tú tampoco tenías derecho a fumarte las clases,

ni a fumar cigarrillos, ni a mentirnos, Chema.

¿Y qué hago? ¿Decir la verdad?

No me dejáis hacer nada. Y no soy un crío.

Bueno, pues deja de comportarte como uno y habla con nosotros.

Todos queremos lo mejor para ti, ¿entiendes? Todos.

Pues no... No lo parece.

Se le pasará. Ay... Sí.

En cuanto aparezca otra. Probablemente.

Y, mientras tanto, estoy yo aquí

para vigilar que ninguna mujer hiera a los hombres de mi familia.

¿Queda claro?

Nítido.

Pues eso.

Tonta.

Bueno, Chemita, cuéntanos algo. ¿Qué tal el instituto hoy, qué tal?

¿Te ha contado algo, Silvia?

No, ¿por qué? ¿Ha pasado algo?

No.

Bueno, Juan.

Es un payaso y ha acabado en el despacho del director.

Pero eso en Juan es previsible. O sea, que no me extraña.

Eh... Por cierto, os tenemos que contar una cosa.

Mañana Silvia y yo nos vamos a ir a la Sierra a pasar el día juntos.

¿Mañana? Ajá. ¿Por?

Mañana tenemos el partido de futbito y nos tienes que llevar.

¿Y no hay otro padre que os pueda llevar? Tengo que ser yo.

No, ninguno puede y, además, ya dije que nos llevabas tú.

Pero, vamos, que si no puedes, nos buscamos nosotros la vida.

Gloria, ¿no les podrías acompañar tú?

No, no puedo. Lo siento.

Tengo que llevar el coche al taller.

¿Otra vez? Ajá. Lo de siempre.

Hugo, no te preocupes. Podemos ir otro fin de semana.

Si no puede ser, no puede ser. ¿Por qué? Si lo teníamos planeado.

No te agobies.

Me voy a marchar. ¿Por qué?

Estoy agotada. Pero ¿por qué? ¿Seguro?

Sí.

Espera, te acompaño.

Buenas noches. (AMBOS) Buenas noches.

Chemi,

no te habrás inventado que nadie os puede llevar, ¿verdad?

No... No, no, tita, de verdad.

-¿Sí? ¿Darío Montalbán, el fontanero?

Sí, soy yo. Bien, mire.

Soy el encargado de La bola de cristal.

¿El programa? Pero si lo habían quitado.

Es de cuando echaban "Los picapiedra", era yo niño.

No, no, hombre, no. Del programa, no.

De la discoteca, esa que está en el barrio de La Estrella.

Y es que hemos tenido una avería de fontanería

en el baño, pero tremenda. Eh...

Estalló y está todo inundado.

Fíjese qué papeleta, vamos.

Es que me pilla un poco retirado de mi zona.

Llame a un fontanero de su barrio. Es que... (TITUBEA)

Es que ha estallado la tubería general de la barriada

y hay tantas emergencias que nadie contesta.

Usted ha sido el único que me lo ha cogido.

Por favor, hágase cargo de esto, por favor.

Bueno, venga, iré.

Pues que Dios se lo pague, ¿eh? Dios no, amigo.

Me lo pagar usted y además, caro, así que váyase preparando.

Por aquí, por aquí.

Sí. Se ve un poco anticuado esto, ¿eh?

Eh, cuidadito, que esto es un templo.

Es el último santuario de la movida, hijo.

Qué digo... Tronco.

Pues el santuario está seco. ¿No decía que se había inundado?

Por... Por... Porque este... Es que no... No es aquí el sitio.

Verás. Ahora... Ahora te explico. Ven.

Lo que necesito es un poco más de luz porque yo para trabajar...

Que parece las Cuevas de Altamira. ¿Qué le pasa a la luz? ¿No te mola?

Hombre es la mítica luz roja, azul y blanca de la movida.

Vamos, más de los 80, imposible.

No, sí, sí, si la luz me encanta. Digo que es escasa.

De hecho me recuerda a los garitos de mi época.

Me apetece hasta pedirme un mini de agua de Valencia.

Pero estamos a lo que estamos.

Tú eres de los míos, ¿eh? ¡Te mataré!

Pero ¿qué dice?

Hombre, con mis zapatos de claqué, Siniestro total.

Y bailaré sobre tu tumba. Sí.

Jodé, me había usted asustado. Me cae usted muy bien.

Muchas gracias. Voy a hacerle un regalito.

Déjeme esto. Un momentito.

No es necesario. Vale con el desplazamiento.

Es un momentito. Sobre todo es por la talla.

A ver qué tal. Pruébese esta chaqueta. Sí, sí. Sí.

Hombre. A ver. ¿Qué tal?

Yo suelo cobrar en metálico... ¿Qué tal? Increíble.

¿Y esas gafas? Anda. ¿Qué les pasan?

Están empañadas. A ver. Se las voy a limpiar.

Pero, oiga... Quédese ahí.

Dese prisa, que no veo un carajo sin gafas.

Sí, sí, sí, sí, sí. Sí, sí.

¿Sí?

Uf... Pues no sé.

Tranquila, que ya falta poco, ¿vale?

¿Me puedes decir qué está pasando? Uy, uy... Te puedo decir...

Qué impaciente eres. Por Dios.

Tranquila. Estamos llegando ya.

Un momento.

Pero ¿para qué me traes aquí otra vez y a estas horas?

Mira.

¿Qué? Allí.

El tipo de la barra, ¿te suena?

¡Darío!

Darío, ¿eres tú?

-Sí, soy yo.

-Pero... Cómo te he echado de menos. -Yo a ti, también.

-¡Ay!

(Disco rayado)

-(AMBOS) Un, dos tres, cua.

(Música discotequera)

# Hace tiempo que vive en un cuento

# del cual no quiere salir.

# Encantada, duerme con la almohada

# y se olvidó de reír.

# Dicen que es la bruja con tacón de aguja,

# aliada de Lucifer.

# Cuentan que era estrella pero la botella

# acabó con ella hasta hacerla enloquecer.

# Stop, mi hada, estrella invitada,

# víctima del desamor.

# Sube al coche, reina de la noche,

# olvida tu malhumor. #

Padre, ¿lo estamos petando sí o no? ¡Pues claro! ¡Dale caña ahí!

Pues tú no te inventes "cuasas". A ver...

"Cuasas". Es que lo he dicho... en checo.

"Danger"...

No es que...

No sé. Dicho así, públicamente...

Por lo menos en dos foros.

A ver, no me plaguéis... No me vayáis a... Uf.

(BALBUCEA) (BALBUCEA)

¿Y qué querías que le pusiera?

¿Un auto... sacramental? Espérate.

Voy a llamar la tutora de Alma, a ver si me da su teléfono.

Uy.

Son las doce... onc... dos de la mañana.

(RÍE) (RÍE)

Si es que es mucho más lo que nos une

que lo que nos separa, ¿verdad?

-Que si una rubia, una morena, una bajita, una alta,

una gorda, una enana..

-¿Tú trasciendes? -Sí.

Y cuando estoy contigo, trasciendo más.

-Mire, si no la está esperando y no tiene cita,

va a ser imposible.

¡Hugo!

¿Joaquín?

-Yo, cuando me pongo nervioso, empiezo a transpirar muchísimo.

Mira, es ahora, hablando con vosotros...

Mira. Mira, mira. Toca.

Empapadas. Empapadas están.

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El hombre de tu vida - Capítulo 7

16 jun 2016

Hugo trata de encontrar el amor de juventud de Julieta (Eva Isanta), una mujer marcada por su pasado: Julieta y Darío (Santiago Segura), su novio de juventud, prometieron volver a encontrarse en un parque si después de 30 años no habían encontrado un amor como el suyo. Ella cumplió y fue al encuentro, pero él no. Hugo investiga el paradero de Darío y la razón por la que no se presentó a la cita: mientras Julieta se ha convertido en una mujer de éxito y sigue siendo muy atractiva, Darío, sin embargo, no pasó de fontanero, perdió pelo, ganó kilos y no se atreve a enfrentarse a su antiguo amor. Mientras, Silvia sigue sin ser aceptada por Chema, más cuando avisa a Hugo de que una chica que ronda a su hijo en el instituto, y que no es trigo limpio. Gloria se alía con su sobrino contra Silvia. La guerra entre las dos mujeres está servida.

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  1. Myra

    Me encanta El hombre de tu vida, quitaron la serie o vuelve?

    15 oct 2016
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