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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

Tengo la sensación de que entre tú y yo pasan cosas muy raras.

Silvia... Yo sólo quiero que nos llevemos bien.

¿Crees que yo sólo quiero que nos llevemos bien?

No sé a qué juegas, ¿eh? Yo no juego a nada.

Sí, sí que juegas. Sí.

Lo que pasa es que ni tú mismo sabes a qué.

Vamos a ver, hijo, recapitulemos.

A esa mujer, vete tú a saber por qué misterio divino, le gustas.

Yo sólo sé que por primera vez después de muchísimos años

me apetece volver a tener una relación en serio.

Y sí, sí. Estoy asustado.

Quiero conocer a esa mujer.

No. ¡Eh!

Te estaba viendo desde la barra, no sabía si acercarme.

Eh... Perdón, perdón. ¿Interrumpo algo?

No. Sí.

¿Qué piensas de la fidelidad y la diferencia de edad en parejas?

¿Eh? Yo me tengo que marchar, de verdad.

Ay... Nos vemos otro día.

"Fortunata est purias bastardus".

¿Eh? Que qué suerte tienes, mamón.

¡Cuatro años, Ramón!

¡Cuatro años esperándote! Se acabó.

No te vengas abajo por un cretino como este.

Ay, pero si mi vida ha ido abajo desde que le conocí, Hugo.

Cada día más y más y más hasta que he tocado fondo.

No, yo... Yo me rindo.

He dejado a mi mujer.

¿En serio? Nunca he hablado tan en serio.

Hugo, di lo que sientes.

Si yo alguna vez te preguntara

que estoy saliendo con Silvia,

¿vale?

¿A ti te importaría?

Te juro que me voy de casa y no me ves en la vida.

# Tenía tanto que darte,

# tantas cosas que contarte,

# tenía tanto amor

# guardado para ti.

# Tenía tanto que darte,

# tantas cosas que contarte,

# tenía tanto amor

# guardado para ti. #

Uf...

Perdona, pero es que esto tarda una eternidad en abrirse.

Vete contándome.

Es que no sé muy bien cómo va esto. A ver,

¿qué tipo de hombre estás buscando? Uf, pues no sé.

Eh... Supongo que alguien que se parezca a mi padre.

Es que murió cuando yo era pequeño y como que lo tengo idealizado.

¿Le suena muy raro? No, no, no. Para nada.

Para nada. No...

no es la primera vez que viene alguien buscando una relación

para su madre. ¿No? Sí.

A ver... (CARRASPEA)

Perdona, cariño, que te moleste. No es molestia, mi vida.

¿El azúcar sabes dónde está?

En el armarito del fondo, donde está en café.

Ya. Te voy a coger el periódico si no te importa, ¿vale?

Pero no hagas el sudoku, que me gusta a mí.

(RÍE) ¡Ay, que no os he presentado!

El es... ¿Cómo era? Adrián.

Adrián, Ramón. Encantado.

Mi pareja. Bueno, pues nada, no os molesto más.

Bueno. Adiós.

(BESOS)

¿Ves? Esto quiero yo para mi madre.

Alguien para contarle las cosas, tener complicidad.

No te preocupes, que seguro que a alguien encontramos.

Tenéis 50 minutos para responder a todas las preguntas, ¿vale?

No podéis dejar ninguna en blanco.

Pero... ¡Hugo!

(Gritos)

Que sepa todo el mundo que amo a esta mujer.

(Gritos)

(Disco rayado)

¡Permiso! Ay, perdone.

¿Se puedes?

(Llaman a la puerta)

¿Se puedes? No, no se puede. Estoy ocupada.

Perdona.

Silvia, lo siento.

Siento mucho haberme rajado en el último momento

y no haberte acompañado a ese viaje.

Te he traído esto.

Espero que sirva para que me perdones, aunque sea un poco.

Ya. ¿A ti te parece bonito

dejarme tirada en el último momento?

No, sé que no estuvo bien.

Pero te aseguro, Silvia, que no pegué ojo en toda la noche.

Créeme. No sabía cómo decírselo a Chema.

Estuve toda la noche, dándole vueltas, "pim pam".

Chema, me gusta tu profesora.

¿Ves qué fácil? No es para tanto.

Es que no me ha visto con ninguna mujer

desde que murió su madre y yo no...

No sé cómo decirle que,

por primera vez,

hay alguien que puede ser importante para mí en mi vida.

¿Tú crees que lo nuestro puede ser importante?

Si me dejas de odiar un poco...

No te odio.

Vale. Tómate tu tiempo para decírselo.

Pero me debes una cena. Vale.

Mira que mandarme al padre de Peláez...

(RESOPLA) ¡Por favor!

Todo el viaje hablando de calderas de combustión.

¿En serio? Sí.

No suele hablar de eso nunca.

Me debes una cena en un sitio carísimo.

¿Luci? ¿Eduardo?

Eduardo.

¿Qué tal? ¿Qué tal?

Perdona por el retraso. Vengo superpreocupado.

No. No quiero hacer esperar.

Llevo unamañana de infarto.

Firmando escrituras de aquí allá. Tengo hasta codo de tenista.

Como soy notario...

Bueno, ¿tomamos un café?

Perdona, pero he venido porque se lo he prometido a mi hijo.

Esta cita es un regalo que me ha hecho,

pero no me interesa conocer a nadie. Ya.

No es por ti, ¿eh? Nada.

Pero no quiero hacerte perder el tiempo ni perderlo yo.

No, te aseguro que tomar un café contigo no es perder el tiempo.

Pues que yo ni he ido a la agencia ni nada.

Esta cita me acabo de enterar de que me la ha organizado Adrián.

A mi hijo no sé decirle que no. Qué me vas a contar.

Tengo uno y me torea como le da la gana.

Ah, ¿sí? ¿De qué edad? Catorce.

La verdad, a veces, es complicado intentar acercarme a él.

No sé, es... Es una edad tan confusa...

Sí, los catorce no... No es fácil.

Tienen ahí una especie de...

No, no, no. Es mi edad la confusa.

Y a los catorce te aseguro que lo tenía todo superclaro.

Veintitrés tiene ya Adrián. Veintitrés.

Es hijo único. Vaya, como el mío.

¿Divorciada, no? Viuda.

Vaya, lo siento.

Si te sirve de consuelo, yo también lo soy.

No me puedo quejar, te lo aseguro.

Siempre tuve la ayuda de mi cuñada, Gloria.

Estuvo "papapapá", ahí.

Para mi hijo es como su segunda madre.

Yo he tenido una amiga que me ha ayudado mucho.

No... No sé qué habría hecho sin ella.

-He preparado un aperitivo. ¿Otro?

Uno a las doce, otro a las dos y otro a las cuatro.

Tres aperitivos cuentan como una comida, de toda la vida.

Ya. Y tres cervezas como un cubata.

Es que me tomo una y me voy directa la cama, ¿eh?

Pues mucho mejor. Así nos echamos la siesta y luego lo que surja.

¿Eh? Qué picarón estás tú, ¿no?

Sí, sí...

Es que esto es una aventura.

Me recuerda a cuando tenía 20 años y me fui de casa

con una mochila y 5.000 pesetas.

Pues aquí no te has traído muchas cosas.

Es que aquí hay poco espacio. Ya...

Mis cosas no caben aquí. Ya lo sé, que hay poco espacio.

Pero es nuestro espacio.

Tú tráete todas tus cosas, que ya nos apañamos.

Cuando encontremos un sitio más grande.

¿Sí? Vale, sí, sí.

Ahora somos una pareja.

Una pareja.

Ay, espera.

Pero, bueno, ¿me has comprado un reloj de pedida?

Ay, ábrelo. Yo no te he comprado nada.

No sé. ¿A ver?

¿Unas llaves? Sí.

Quiero que te sientas como en casa.

Bueno. ¿Eh?

Pero es que aquí no tengo jacuzzi, no hay piscina, no hay gimnasio...

Tampoco hay interna... No sé.

Pero no me importa nada de eso porque estás tú.

Y no necesito nada más.

Ay, qué piquito de oro que tienes.

¿Te gusta? Sí. Este es mi coche.

¡Ah! De verdad que me...

Me ha encantado conocerte, pero no estoy buscando una relación.

Bueno, tampoco es que tengamos que mantener una relación relación.

Ha sido todo tan agradable y tenemos tanto en común que...

Hay algo que no te he dicho.

Tengo una relación relación desde hace tiempo.

Pero es que mi hijo no lo sabe. Ya.

¿Y cómo se hace para esconder a un hijo

una relación relación durante tanto tiempo?

Muchos problemas.

A veces no sé si merece la pena, pero...

Creo que él no lo entendería. Estás con un hombre casado.

No, es... más complicado que eso.

Perdóname. No... No me tienes que dar ninguna explicación.

He sido un poco maleducado. Lo siento.

Nada, está bien así.

Me conformo con un abrazo de despedida.

Claro.

-¿De verdad?

¿Luci? ¿De verdad?

-Ale, cariño, déjame que te explique.

-¿Qué vas a explicar? Os estoy viendo.

Risitas por aquí, risitas por allá. Dándoos el lote en la calle.

¿Dónde vais ahora? ¿A un hotel? Esto no es...

Tú, cállate. Diez años, Luci.

No nos conocemos de nada, Ale. Déjame que te explique.

Es que... ¡Cállate! Estás contenta, ¿no?

Ya tienes lo que querías, un hombre para Adrián.

-Ale, no lo estás entendiendo. -Lo entiendo perfectamente.

Lo que pasa es que estoy harta ya de tanta mentira.

Ya, es que en cuanto sepas... Ale, déjame que te explique.

Que no nos conocemos.

-No, lo siento, pero no.

Se acabó.

-Ale, por favor, escúchame.

(Timbre clases)

-¡Chema! ¿Te vienes a mi casa a jugar a la Play?

-No, tengo lío. -¿Por lo de mates?

Nos lo quitamos en 10 minutos. Ven. -Que no, paso.

Lo que oyes. Está con una tía. ¿En serio?

Sí. Luci tiene novia desde hace 10 años.

¡Ah! Y por qué no me lo cuentas luego, ¿eh?

Tengo un poquito de prisa. Espera, ¿prisa para qué?

Porque...

porque tengo que ir a comprar la leche al súper y van a cerrar.

Bajas al chino, que no cierra... Pero ¡vamos a ver, Hugo!

¿Dese cuándo te tengo que dar explicaciones

de dónde compro la leche? Uy, uy, uy, Gloria. Estás muy rara.

Ah. O sea que tú entras en mi casa, no me das las buenas tardes,

me empiezas a contar tus cosas y la rara soy yo.

¿Mis cosas? ¿Mis cosas?

Te recuerdo que estamos hablando de una cliente, ¿eh?

Ah... ¿Se puede saber con quién has comido?

Con quien a ti no te importa. Venga, vete a tu casa.

(RÍE)

Te he pillado. Te he pillado y lo sabes.

Estás con alguien, ¿verdad?

Estás con alguien. ¿Por qué no me lo dices?

Cojo, me voy y ya está. No pasa nada. Me voy. Adiós.

Oye, ese alguien no será Ramón, ¿no?

No te habrás dejado liar otra vez. Dime que no.

Bueno, mira, venga, sí. Es Ramón.

¡Ramón, sal!

Hombre, Hugo.

Qué alegría verte. No te había oído llegar.

Me habías oído perfectamente.

¿Y tú no escarmientas, Gloria?

A ver, Hugo, entiendo tu escepticismo.

Es natural, pero ha ocurrido un cambio que espero...

¿Soy yo o tengo la sensación de estar en Toledo en un mitin?

Ay, Hugo, por favor. ¿Por favor?

Es un sinvergüenza, ¿no te das cuenta?

Vamos a relajarnos porque estamos muy nerviosos.

No, yo estoy nervioso. Tú, no. ¿Sabes por qué?

Porque eres de sangre fría, como los cocodrilos del Serengueti,

agazapados en el río esperando a que llegue la presa,

claro, el ñu totalmente ajeno a la que le va a caer.

Bastante tiene el hombre con su pastar como para otras cosas

y de repente, ¡zas! El hinque.

No tienes alma, Ramón. Eres el cocodrilo.

Y tú el ñu, Gloria. ¿Y el Serengueti?

No vayas tanto al detalle, que a ti te la trae al pairo todo.

Hugo, venga, vete a tu casa. Por favor.

No me lo puedo creer, Gloria. No me lo puedo creer.

Adiós, Hugo, sin rencores.

(Timbre)

Hola, mamá. Hola, hija.

Mira qué te traigo. ¿Y esto?

Pues unos dulcecitos de tu pueblo, hija.

Que como no sea Navidad, no hay manera de que pises Zamora.

¿Quieres un café? No, café no me des.

Estoy de los nervios. ¿Mucho lío con el congreso?

¿Eh? ¿Congreso?

Claro, el congreso. Claro, el congreso. Sí

Mamá, ¿estás bien? Estoy divinamente.

El lío del congreso. ¿Qué tal está Hugo?

Perfectamente, mamá. Dame tu bolso. Me alegro.

Dime la verdad. A ti te pasa algo.

Que no, que estoy estupendamente. ¿Qué meva a pasar?

¿Pasa algo con papá? Nada. Nada. Qué va a pasar. Nada.

Mira que le llamo. Que no...

Le voy a llamar. ¡No le llames!

No se puede enterar. Es una sorpresa.

Floramundi no es hasta octubre. Vale.

Pero es que vengo de incógnito

porque me voy a hacer unos retoquitos.

¿Cómo retoquitos? Retoquitos.

Me voy a quitar las bolsitas y luego pensaba

subirme un poquito de aquí

y si acaso que me pusieran un poquito en la parte de...

Pero ¿tú estás loca? ¿Te vas a operar?

Nena, que no me van a poner un marcapasos.

¿Te vas a poner tetas? No. Más bien va a ser...

Va a ser más bien reafirmar.

Va a ser más bien restaurar.

Sí, restaurar, como el Ecce Homo este.

Voy a estar estupendamente. Es un clínica buenísima.

Tengo una habitación para mí sola, con mi tele de plasma, mi minibar.

Voy a estar como una reina. Madre mía.

Menos mal que no se lo has dicho a papá.

Pero si precisamente por eso lo hago.

A ver si me mira más que a los geranios.

Te digo de verdad, cómo no le eche yo

un poco de picante al guiso, no tu padre no entra en la cocina.

No quiero saber. Ni me acuerdo...

Por favor. Me voy. No, no, mamá. Me niego.

Por favor. ¿Y esto?

Una sorpresa.

¿Qué? No.

¿Qué? No será tu cumpleaños.

No, no, no. Ay, menos mal.

Porque con lo de mi madre tengo la cabeza en otro sitio.

Es simplemente que recuerdo perfectamente

que te gusta la comida crudivegana

y te apetecía que cenásemos en un vegetariano,

te traído a uno que tiene unas críticas excelentes.

Ay, qué mono. Te has acordado. Gracias.

Para algo tiene que servir la memoria fotográfica. ¿Recuerdas?

(RÍE) Al disco duro.

Perdona, voy a preguntar una cosa, ¿vale?

Bueno.

Eh...

Perdón. Hola.

Soy Hugo Bermúdez. No sé si hablé con usted por teléfono.

Sí. ¿Van a poder poner al final el "1"

encima del humus? Por supuesto, señor.

Por favor, que quede lo mejor posible.

Es por nuestro aniversario. Hacemos un mes.

Sí. Sí, sí, sí.

¿Hugo? ¿Dónde estás? (TELÉFONO) Silvia. "Mayday".

"Mayday", ¿me oyes? Tenemos un problema.

Anda, con Dios. Hasta luego. Un problema.

Ha entrado Villarejo al restaurante,

el presidente de la Asociación de Padres.

Lo tienes detrás No, no te gires.

Levántante. Levántate y sal sin que te vea.

Hugo, esto es ridículo, ¿eh? De verdad.

¿Algún problema? ¿EH? No, no, no, no...

No te... No te entre... No.

¿Silvia? No. Ni te gires.

¿Silvia? ¿Hola? ¿Eres Silvia? No te entretengas.

Ahí. Va. Va. Va. Va. Va.

Sal. Va. Va. Que te falta poco. Ya. Va.

Ven.

Aquí estamos a salvo. ¿A salvo? ¿Esta es tu conclusión?

Cada vez que salgamos a cenar será una "misión imposible".

Tienes razón. Es verdad.

Este es el primer peor aniversario de nuestro primer mes del mundo.

Lo sé y lo siento, pero te juro que se lo voy a decir a Chema todo.

Voy a hablar con él.

Es nuestro mesario.

Y tú te has acordado y yo no.

Claro. No solo me voy a acordar de las cosas malas, ¿no?

Memoria fotográfica.

(Televisión)

¡Uh!

¡Vaya horas!

¿De dónde vienes?

No, la pregunta sería "¿qué haces tú aquí?"

Es de mala educación contestar a una pregunta con otra pregunta.

Ah. He estado viendo una película

con Chemita, que se acaba de ir a dormir.

Te toca. Ah, no.

Yo vengo de una cena de antiguos compañeros de empresa.

¿En qué hora? La verdad, deprimente.

Siguen echando gente, escabechina. Ay, qué pena, qué pena. Qué...

¿Y quién estaba?

Bueno, los de siempre, la verdad.

Me parece que ha estado Gutiérrez, Abad, el pequeño este, ¿cómo se...?

¿Y Abad es el que usa ese lápiz de labios?

El... Este. No, este.

¿Qué dices? ¿Qué dices? Mentiroso. Que eres un mentiroso.

¿Con quién has estado? Con nadie, tonta.

Con la clienta no, que juega para otro barrio.

No he estado con nadie. Pero cuéntamelo.

No he estado con nadie. No me voy a enfadar. Te conozco.

Qué pesada. Gloria, con nadie.

¿Qué?

Silvia.

La profesora.

¿La Merkel? Oye, disculpa, pero tiene nombre.

Y, además, es una persona excelente.

Uy, uy, uy.

Uy, que mi cuñadito está enamorado.

De verdad, qué cosa más tonta. Esas maripositas en el estómago.

Qué idiota eres. Esa...

Ese tener la cabeza en las nubes, pero al mismo tiempo

tener la sensación de estar pisando fuerte.

Es que no hay nada más bonito que el amor. ¿A que sí?

Por eso mismo, Ramón y yo estamos viviendo juntos.

¿Cómo? Pero ¿tú eres masoquista o qué te pasa?

No, esta vez es distinto, Hugo.

Sí, Ramón ha dejado a su mujer y se ha venido a vivir conmigo.

Ahora soy yo la oficial. Vamos a ver, Gloria.

¿Cuántas veces te decía que dejaba a su mujer y luego nada?

Nunca. ¿Nunca?

No, no, no. ¿No?

Siempre me decía la voy a dejar, la voy...

Pero dejarla dejarla de verdad, la primera vez.

Cojonudo. Ahora eres tu la oficial.

Veremos a ver lo que tarde en encontrar a la otra. ¡Esto!

Ramón no es como tú lo cuentas. No...

Que yo recuerde, estando él casado, ¿se lió o no se lió contigo?

Se lió.

Pero, Gloria, adórnalo como quieras,

dale dos manos de barniz si te da la gana.

El que nace lechón, muere cochino. Así te lo digo.

Perdona que te haya llamado, estoy desesperada.

No sé qué hacer.

Alejandra me ha dejado.

No quiere hablar conmigo. No me deja que le explique.

A ver, Luci. Lo primero que tienes que hacer es tranquilizarte, ¿oyes?

Tranquila.

Nadie en su sano juicio tira una relación tan bonita

de tantos años por una chorrada.

Tú no la conoces.

Es muy orgullosa.

Se ha plantado.

Tú eres el único que me puede ayudar.

¿Yo? Ajá.

Quieres que hable con ella. Tú sabes por qué estaba allí.

Si la pierdo, me muero.

Vale. Vale, vale. Tranquila.

Tranquila. Escucha.

No te prometo nada, ¿vale? Lo voy a intentar.

Hola, cariño. Hola, mi amor.

Mmm, qué buena pinta. ¿Qué tal?

¿A qué hueles?

¿Eh? No sé, como siempre. No.

No. Hueles a tabaco.

¿Has estado con alguien que fume? No, que yo sepa no.

He pasado la mañana en el despacho. Ah, ah, ah.

No, es que te he llamado al móvil y, como no me cogías,

pues nada, he llamado a tu despacho

y me ha dicho tu secretaria que... no estabas.

Pues habrá sido cuando he bajado a desayunar.

Ah, y de ahí tu olor a tabaco. Puede ser.

Sí, sí. Y...

¿Qué querías? Nada.

Saber dónde estabas. Claro.

¿Para qué? Bueno, para...

Para hacerme una composición de lugar.

No es que para ti es fácil porque tú conoces este espacio y...

Y es fácil imaginarme, pero yo...

No sé dónde estás tú, ¿eh?

¿Con quién has desayunado?

Con Diego. Ah, y Diego fuma.

No. Pero ¿por qué me haces tantas preguntas?

Bueno, ya te digo. Para imaginarte.

Las parejas se cuentan lo que hacen durante el día, ¿verdad?

Ajá. Bueno, pues mira, de nueve a once he estado en una comisión,

después ha venido Diego a buscarme y hemos bajado a desayunar

café, con una tostada y aceite.

Y después hemos subido al despacho

para seguir viendo vídeos del partido.

Ah, bueno, y después he venido a comer con mi mujercita.

Aquí, ¿eh? ¿Y tú qué has hecho?

¿Yo? Habitas con jamón.

Muy bien. Siéntate, mi amor,

que se te van a enfriar. Qué buena pinta.

¡Marchando una lasaña a los cuatro "fromaggi".

Papá, que no tengo hambre. No te preocupes.

Te comes lo que quieras y el resto lo dejas.

Hijo, ¿cuánto tiempo hace que tú y yo no tenemos

una comida para nosotros solos?

Para contarnos nuestras cosas.

¿Ayer? No, en serio.

Una comida en condiciones, como hace papá.

Lasaña, sin móviles, sin televisión,

sin ruido, sin nada. Padre e hijo.

Solo.

Para contarnos cosas.

Vale, es eso, ¿no? Me tienes que contar algo.

Pues sí, hijo, sí. Vale, pues yo también.

Ah, ¿sí? Pues dale, tú primero, venga.

Recuerdas quién es Eva, ¿verdad?

Te has enrollado con ella. No, no, no, no, no.

No. Ha sido Juan el que se ha enrollado con ella.

Va. Va, Chemita.

¿Sabes lo que te digo? Ella se lo pierde.

Seguro.

Vendrá otra. No te preocupes.

Ya, pero es que siento una angustia

y un dolor en el pecho...

Bueno, y... ¿Y tú qué me querías contar

(TITUBEA) Bueno...

Nada, no, que estuve en...

En la gasolinera, cogí la manguera del gasóleo

en vez de la gasolina y casi lleno el depósito,

¿te lo puedes creer?

Es que no entiendo por qué tengo que llamar yo.

Te necesito. Necesito tu espíritu conciliador.

Tu sentido práctico. Que estás acojonado, vamos.

Tú no sabes el carácter que tiene esta mujer.

No te lo puedes ni imaginar.

Bueno, venga, llama.

Va.

¿Sí? (TELÉFONO) ¿Alejandra, eres tú?

Sí, soy yo. ¿Quién es?

Hola. Eh... Verás. Eh...

A ver, soy la persona que viste el otro día con Luci.

Ah, no, venga. Y tienes la poca vergüenza encima de llamarme.

Venga, por favor. Adiós, hombre. No, no, no, no. Espera, espera.

¿Tú quién eres? Te explicamos.

Te alegrará lo que vamos a decir. Sí.

Vale. "OK". Tienes tres minutos.

Mira, yo soy Gloria, ¿eh?

Tengo una agencia de relaciones y fue el chico de Luci el que vino

a verme para concertar una cita con su madre.

Correcto. Y no ella.

Fue una cita, te aseguro que no quería.

Ella fue por obligación. Ajá.

A decirme: "Gracias, pero yo estoy enamorada de otra persona".

De ti, Alejandra. Bueno, da igual, eso no cambia nada.

¿Cómo que no? Cambia absolutamente todo.

Me dijo que te quería, que te amaba.

Me engañó. Fue a la cita y no me dijo nada.

Yo te aseguro que todo lo hizo por el niño.

Joder con el niño. Que el niño tiene 23 años,

dejad de tratarle como un gilipollas porque no lo es.

Vamos a ver, yo llevo 10 años con Luci

y no tiene sentido seguir escondiendo esta relación.

Es ridículo. Ella tiene razón.

Lo que no tiene sentido, Alejandra, para mí es tirar un bonita relación

de diez años a la basura por...

Por una... Por una tontería. Lo de la cita me da igual.

Estoy harta, de verdad, no puedo esconder más mi relación

como si yo estuviera haciendo algo malo.

Ya. ¿Y qué le decimos a Luci?

Pues, mira,

dile que, si de verdad me quiere,

sí que hay algo que puede hacer para demostrármelo.

-Pero...¿Cómo nos vamos a casar?

Si no lo haces, la pierdes.

¿De qué tienes miedo?

Bueno, tengo miedo de la reacción de Adrián.

Ya. Él no se imagina nada.

Ya. ¿Cómo creéis que va a reaccionar

después de diez años? Te entiendo.

Es que no debe de ser nada fácil decírselo después de tanto tiempo.

Pues no.

No es nada fácil.

Pero ¿por qué no?

Lo voy a hacer. Sí. Di que sí. Di que sí.

Le pediré a Alejandra que nos casemos.

Eso es. Valiente.

Voy a organizar una cena con mi hijo para contárselo todo.

Así se habla. Y vosotros estáis invitados.

Eh...

Bueno, quizá sea cosa, no sé, más privada vuestra, ¿no?

Más entre vosotros. De familia, ¿no?

Ay, por favor. Me habéis ayudado mucho.

Os necesito a mi lado en un momento tan importante.

No podéis faltar.

-¿Gloria?

Qué casualidad. Pero ¡qué casualidad!

Pues sí. ¡Uy! Que... Que es increíble.

Que... ¡Estamos conectados!

No si cuando yo digo que somos el uno para el otro.

Sí. ¿Qué haces aquí? Que... Qué hago aquí.

Que... Que es que he venido al logopeda, que tengo cita.

Si tú hablas bien, ¿no? No te creas, ¿eh?

Porque a veces a mí la R se me...

Se me... Se me encasquilla un poco.

"Pego"... ¿Ves?

He dicho "pego". Ah, no me había dado cuenta.

Ya, es que me va y me viene.

¿No te has dado cuenta que siempre te llamo "amor" o "cariño"?

Eso es porque me da vergüenza decirte "Gamón".

Ya. "Amor" y "cariño" llevan R.

Ya, pero es que mi caso es muy raro.

¿Fluctúa? Fluctúa. Sí.

¿Y tú qué haces aquí? ¿Yo? Pues nada.

He venido a una reunión de trabajo, pero la persona que busco no está,

así que me voy a tener que marchar. Ah.

Bueno, nos vemos en casa. Sí.

¿Vale? Adiós.

"Amog". ¡Uy!

Mal. Bueno.

Pues está como unas maracas. Ya la conoces.

En cuanto vea el quirófano, con lo cagada que es,

seguro que se echa atrás.

Pero, bueno, no me cambies de tema, ¿eh?

¿Qué pasa con Chema? ¿Chema?

Sí, ¿cómo ha reaccionado?

Bueno, ya sabes que Chema no es muy de reaccionar.

Tú le dices algo y no esperes de inmediato...

Vamos, que no le has dicho nada.

No, no le he dicho nada, pero se lo voy a decir, Silvia.

Por favor, confía. Lo está pasando muy mal ahora.

Ya. Eva y Juan, ¿no?

La verdad es que están como dos tortolitos en clase, ¿eh?

Da una penita verlo...

Ven, ven, ven. ¡Uh! ¿Qué pasa?

¿Qué? ¿Qué...? ¿Qué? (RÍE)

(RÍE) ¿Qué...? Ay.

No... Ay.

(GRITA)

Bueno, pues sí. Está bien el hospital ese, ¿verdad?

Si quieres que te diga la verdad, no lo conocía.

Habría que volver más. Y tres máquinas de sándwiches, ¿eh?

Se dice pronto. Definitivamente, te digo una cosa,

la recuperación económica es un hecho. Eso es verdad.

¡Eh, eh, eh, eh! ¡Uy! Me caigo.

Por favor. Déjame, déjame que pase.

Siéntate. Eh, eh, eh. ¡Ay!

Vale, ahí. ¿Estás cómoda? Sí.

¿Sí? ¿Seguro?

Bueno a lo mejor un cojín aquí.

¿Ahí? Sí.

Ahí. Sí, sí.

Vale. Bueno, ¿qué te puedo ofrecer?

Tenemos agua,... Nada.

...té, café con leche, boquerones,

chopitos, bravas, ibéricos, tabla de ibéricos,

quesos, bienmesabe, acedías...

Hace días que no tengo, pero... (RÍE)

Pero por ti lo hago. No, gracias.

Con que no me tires al suelo... Ay, lo siento. Lo siento muchísimo.

No sé en qué estaba pensando, te lo juro.

Fue un acto reflejo. No iba...

¿Te das cuenta de que esto no tiene sentido?

¿Eh? Esto no es una relación, es algo infantil y ridículo.

Lo sé, tienes razón. Qué te voy a decir.

Yo entiendo que estés preocupado por la reacción de Chema,

pero que tu padre esté saliendo con tu profesora

no es el fin del mundo.

Pero sería que no saliera con nadie, ¿no?

No sé, a lo mejor le sobreprotejo un poco.

¿Un poco? No sé.

¿Un poco?

Mira, Hugo, yo creo que es mejor

que hasta que no hables con Chema, dejemos de vernos.

¿Estás cortando conmigo?

No, no estoy cortando contigo.

Yo solo digo que paremos un poco hasta que se normalicen la cosas.

Y como medida de protección.

¡Gloria!

¿Qué traje me pongo, el gris o el de rayas?

No, no, no. El gris, el gris.

A ver, Chemita, no debes darlo todo por perdido.

Si te gusta de verdad esa chica, debes insistir. No te rindas.

No es tan fácil. Ahora sale con mi mejor amigo.

Bueno, mi ex mejor amigo.

Bueno, ¿quién dijo que sea fácil?

Fíjate yo. Cuatro años intentando que Ramón deje a su mujer

y ahora que lo tengo conmigo, me muero de celos.

¿Celos de quién? ¿Está saliendo con alguien?

No, que yo sepa.

Es que no puede evitar tener el runrún

detrás de la oreja de que está con otra.

Lo que tenemos que intentar es tener un pensamiento positivo.

Tú tienes que conseguir atraer a Eva

y yo, retener a Ramón.

A ver, repite conmigo:

"Pensamiento positivo".

(AMBOS) Pensamiento positivo.

(AMBOS) Pensamiento positivo.

(AMBOS) Pensamiento... ¿Qué hacéis?

(AMBOS) Chis. Por favor, ¿eh?

(AMBOS) Pensamiento positivo.

(AMBOS) Pensamiento positivo.

-Mira estos folletos de prótesis mamarias que me han dado.

Las últimas que han salido.

También me han dejado unas de muestra

para verlas al tacto, a ver si nos gustan.

Yo les he dicho que, desde luego, implantes no quería,

pero, claro, depende.

Pero, hija, ¿qué te ha pasado? Nada, un accidente con Hugo.

¿Qué haces aquí? Tienes que ir a un hospital.

Tú te vienes conmigo a mi clínica. Son todos majísimos.

Ya conozco a la mitad del personal.

Mamá, solo es una contractura, de verdad.

¿Y Hugo? Pues nada, un rasguño en la pierna.

Qué digo que qué hace que no está aquí contigo, cuidándote.

Pues no está aquí conmigo cuidándome porque...

Déjalo, mamá, es que es todo muy complicado, de verdad, es raro.

Ay, algo os pasa, ¿eh?

No. Algo os pasa.

Que no, que no. Menos mal que estoy.

Me quedo y punto. Que no.

Que te puedes ir tranquilamente. Y llévate esto.

Oye...

Uh...

Qué blandito es esto, yo pensaba que era más duro.

¿A que sí? Ahora mismo llamo a la clínica y aplazo lo mío.

Que no. Tienes que cancelarlo, no aplazarlo.

Que no. Pero, mira, además, no seas pesada.

Si además me he hecho amiga de una...

De una paciente que se va a operar.

Va a hacer un estiramiento facial, que es marquesa o algo así.

Y le cedo mi turno y listo, ¿eh? Vamos.

Anda, mírala, ahí, alternando con la jet.

Majísima. Ya nos hacemos bromas y todo, chistes.

Le digo el otro día:

"No hace falta que te hagas nada, si tú ya eres muy estirada".

Ah.

Pasad. ...aparcamiento, dando vueltas...

Hombre, hola. ¿Qué tal? Gracias.

No tenías que molestaros. No es molestia ninguna.

La ocasión lo merece.

Madre mía, pero qué mesa más bien puesta.

Si es que no le falta detalle.

La hemos puesto entre las dos. Porque hoy es un día especial, ¿no?

-Ni que lo digas. -¡Mamá!

Guau, ¿y esto?

Bueno, ¿qué es eso tan especial que tenías que contarme?

¿Brindamos? Sí, pero ¿por qué brindamos?

Bua, por un montón de cosas.

¿Por qué se puede brindar realmente? Por amor.

Uy, sí, el amor. Me encanta. Me encanta. Sí. Por el amor.

¡Viva el amor! -Bueno, por la verdad.

¿No? Porque sin verdad no hay amor. Sí.

Por el amor verdadero. Sí, mejor.

Porque ahí ya lo engloba todo.

Chin chin. A los ojos, ¿eh? Hay que mirarse a los ojos.

A los ojos.

Bueno, mamá, dime de una vez qué es eso tan importante.

-Eh... ¿Sabes que eres lo más importante para mí?

Pero estoy enamorada

y tengo que decirte

que hay alguien en mi vida, hijo.

-Mama, ¿te crees que no me he dado cuenta?

Sí. Lo que no sé es por qué te ha costado tanto.

Después de este tiempo, ¿crees que me voy a enfadar?

¿Que no voy a entender que necesitas compañía?

Mamá, por favor,

estoy muy feliz. De verdad, que estoy muy feliz.

Es más, propongo un brindis.

Un brindis. Está bien.

Propongo un brindis por ti y por Eduardo.

Que seáis muy felices siempre.

Venga.

De verdad, estoy contentísimo por ti, mamá. Te lo mereces.

Tanto tiempo sola, estando pendiente de mí.

Ya está bien. Ya está.

Ahora te toca a ti ser feliz con Eduardo.

-Gracias, hijo.

¿Qué hacemos con vino?

Esto merece champán. Voy a por champán.

(Teléfono)

¿Sí?

Hugo, por favor, no seas maleducado.

Sí. ¿Ha pasado algo?

Mira, Hugo, ¿dónde te metes?

¿Con quién estás? ¿Por qué hablas tan bajito?

Porque no puedo hablar.

Me pillas en una reunión de trabajo y la verdad que no...

¿Y tú? ¿Por qué hablas tú tan bajito?

Pues hablo bajito porque Silvia se ha dormido,

se ha tomado dos Nolotiles.

Lo bueno sería que cuando se despertara

el que estuviera aquí fueras tú, Hugo.

La verdad, me gustaría darte una explicación, sinceramente.

Pero en este momento, no puedo. No puedo.

No puedo porque estoy en medio de una...

Un comité, un ERE.

Se está fiando y empieza la gente...

Entre sindicatos y comité de empresa, esto es un lío.

No acercan posturas y los cuchillos empiezan a bailar.

Baile de sables. ¡"Fi, fa, fi, fa"!

Tú verás, pero van a volar otras cosas, ¿eh?

Si no haces el favor de portarte como es debido.

Pilar, te doy mi palabra de que la cosa se arreglará.

Te dejo. Adiós.

Sí, sí, sí. No, no, no.

Mañana mismo voy yo allí y lo dejo firmado todo.

"Ciao, ciao, ciao".

Perdonad.

Yo me voy. No, no, no.

Ale, perdona. No... No he tenido valor.

No, quédate. Ha estado a un tris de decírselo.

Un empujoncito más y ya lo tiene.

Luci, tranquila, que te vamos a ayudar.

Sí. A decírselo, ¿vale?

Estamos en el siglo XXI, caramba. La iglesia empieza a entenderlo.

Ah, ¿sí? ¡Aquí está el champán!

¡Venga! Para ti, la primera.

Cuídamela, ¿eh?

Venga, hasta arriba. Ahí está.

Adrián, tu madre quiere decirte una cosa.

¿Más sorpresas? -Siéntate, cariño.

Siéntate.

(CARRASPEA)

Adri, verás. Eh...

La persona de la que te he hablado,

con la que comparto mi vida y quiero compartir el resto,

no es Eduardo,...

sino Ale.

Llevamos diez años juntas.

-Adri, casi eres un hijo para mí.

Y, bueno, es mucho tiempo y...

-Soy un imbécil. ¿Por qué me habéis hecho esto?

-Cálmate. -¿Por qué me hacéis esto?

-Adrián... -Dejadme en paz. Dejadme en paz.

-¡Adri, por favor!

(Portazo)

-Nos vemos mañana en el café París y lo hablamos tranquilamente.

Sí, mujer, lo hablamos los dos... ¡Hola, cariño!

(TITUBEA) Bueno, ento...

Quedamos mañana a la una. Puntuales, por favor.

¿De acuerdo? Adiós, adiós.

¿Qué tal? Bien. ¿Quién era?

Un... compañero del partido. Un pesado.

¿A estas horas? Ya te digo que es un pesado.

Bueno, ¿qué tal te ha ido esa cena? Bien. Bien, bien.

Bueno, me voy a quitar los zapatos, que no puedo con los tacones.

Siéntate.

Me encanta Silvia.

Me encanta, padre. Qué quiere que le diga.

Me da miedo contárselo a Chema. No sé cómo puede reaccionar.

Bueno, tendrían que haber visto cómo se puso Adrián

cuando se enteró que su madre tiene una relación...

¡Cuidado!

¿Qué hago, padre?

Pues tienes un dilema.

Como el de Abraham.

Ah... Ah, sí.

El dilema de Abraham. Sí, sí, sí. El dilema de Abraham.

A ver, hijo, tienes que leer más la palabra de Dios.

Es que tiene la letra tan pequeña, tan pequeña,

y usted lo cuenta tan bien que sinceramente no hay color.

Cuénteme lo de Abraham. Pues Abraham y Sara,

que están a punto de cumplir los cien años,

ya habían dejado de lado lo de...

Lo de tener una descendencia. Sí, no son edades.

Pero va Dios y les ofrece un hijo, Isaac.

Qué no vería Dios en Abraham con cien años, ¿eh?

Para decir, toma, un hijo.

Salud. Estaba saludable, el hombre.

Y ¿por qué lo vio? Por la alimentación.

La gente se alimentaba muy bien.

Mucho verde, mucha cosa, rastrojo del campo.

Algún cordero que otro, no le diré que no.

Y luego el gluten, ojo, ¿eh? Que no estaba tan maleado.

Vale, pues eso, sí.

Bueno, entonces, nada, que fue una alegría para ese hombre, ¿eh?

Fue... Ese hijo fue su vida.

Entonces un día Dios le dice que lleve a su hijo al monte...

para ofrecérselo en sacrificio.

Entonces lo tumbó sobre una tabla e iba a degollarlo.

No, no, no, no.

¿Ve por qué no leo cosas de estas? Porque no.

Yo leo esto a media noche y no pego ojo.

No, no, pero si yo me emociono con un anuncio de la lejía.

Cómo voy a leer eso. Iba a degollarlo

cuando de pronto Dios manda un ángel y le para la mano.

Oh. Oh. Paremos, bien. Estaba preocupado.

Normal. Vaya historia. Me ha reventado el final, eso sí.

¿Y se puede saber qué tengo que ver en medio de todo este asunto?

Por qué me lo cuenta, digo, por qué me lo cuenta. No...

Tú me lo has pedido. ¿Yo?

Yo te he dicho que tenías un dilema como Abraham

¿Me va a decir o no me va a decir si puedo o no puedo hacer algo?

Porque si no...

Ya, pero vamos a ver. Yo no tengo niños ni nada.

¿Hijos? No, no. Pues entonces, ¿cómo te voy a dar consejo?

Ya.

Pues espero no tener que elegir entre Silvia y mi hijo.

¿Qué pasa?

Te he recogido tus cosas.

Te vas ahora mismo. Dame las llaves de mi casa.

Pero ¿qué mosca te ha picado? Te he visto con tu mujer, Ramón.

¿Me has seguido? Pues sí, sí. Te he seguido.

Bueno, sí, hemos quedado para comer. Y me lo dices así, tranquilamente.

Quería darte una sorpresa. Pues menuda sorpresa.

Hemos quedado para que me pase los papeles del divorcio.

¿Divorcio?

¿Cómo?

Pero ¿esto es verdad?

Cómo iba a tener los papeles si no fuera verdad.

Ah...

¿Te divorcias, Ramón? Me divorcio, Gloria.

¡Que te divorcias! ¡Ramón!

¡Ramón!

Ay, dúchate, es que hueles a su perfume.

Venga. Ah...

No me lo puedo creer.

Te agradezco mucho que hayas venido. Por favor. No me agradezcas nada.

Es lo mínimo que podía hacer.

¿Qué tal todo con Adrián?

Fatal.

Se va de casa y no sé ni dónde.

Está haciendo las maletas. Ya, sigue sin encajar las cosas.

Está muy enfadado.

Vaya, lo siento.

Lo siento porque, en cierto modo, también es culpa mía.

Nunca pensé que se iba a tomar así las cosas.

¿Sabes? No me arrepiento.

Me duele verle así, pero,

por fin tengo la sensación de liberación

de que está entrando aire fresco. ¿Has abierto las ventanas?

Que entre el aire. Por fin puedo respirar.

Bien. Gracias.

Voy a hablar con él.

No sé si querrá escucharme, pero lo voy a intentar.

¿Puedo?

Hola. ¿Qué haces aquí?

Tu madre me ha llamado.

Y está muy preocupada.

No tiene porqué. No sabe adónde vas.

No lo sé ni yo.

Pero tampoco se lo diré cuando lo sepa.

Ya. O sea, que sigues enfadado, ¿no?

¿Tú qué crees?

Toma. No querrás olvidarla...

Vamos, Adrián, tampoco es tan grave que se haya enamorado de una mujer.

Si a mí no me molesta eso.

Me jode porque llevo diez años preocupado porque estaba sola.

No me ha dicho que estaba con Alejandra y que estaba feliz.

A lo mejor lo estaba, pero no del todo.

Y si no lo estaba del todo, Adrián,

es porque no lo ha podido compartir contigo, créeme.

Es muy duro tener que tapar eso año tras año.

No lo ha compartido porque no ha querido.

No, no. Las cosas no son tan fáciles.

A los padres nos duele muchísimo

el creer que podemos hacer el mínimo daño a los hijos.

Pues hay que ser más valiente.

Ya. Ya veo que la teoría la conocemos todos de maravilla.

Pero créeme que tu madre no ha actuado así por cobardía.

Todo lo contrario.

Lo ha hecho porque ha pensado antes en tu felicidad que en la suya.

Si yo lo único que quiero es que sea feliz.

¿Y huir es la manera?

Ah...

Yo no sabía que tenías un apartamento en Altea.

Sí, lo compramos hace unos años para ir con los niños a la playa.

¿Y no te gusta?

Sí, sí. Está muy bien.

Un apartamento a pie de playa, una terraza de 40 metros cuadrados.

Fantástico.

¿Por? Como pone que se lo queda ella...

¿No?

¡Uy! ¿Y la casa en Madrid también?

¿4.000 euros al mes?

¿Te va a llegar?

A ver, déjame ver.

Pero tú tranquilo, mi vida,

que mientras estés conmigo no te faltará de nada.

Ni casa, ni comida, ni cama, ni...

¡Ay! Me voy, que he quedado para ver un piso.

Hija de la gran... Se queda el coche y la plaza de garaje.

¿Te vienes? ¿Eh?

Que si te vienes. No, no puedo. Tengo cosas que hacer.

¡Ay! Ay, ay...

Adiós, mi amor.

Adiós.

¿Qué tal, hijo?

¿Has merendado ya? No.

Es que Juan me ha dejado un juego que flipas.

¿Habéis hecho las paces?

(RÍE) Lo sabía.

Bueno, es que se me ha puesto pesado y... Claro que...

Y del tema Eva, ¿qué tal? No hemos hablado de ello.

Ya. Claro.

Resulta muy difícil, ¿verdad? Hablar de chicas.

Fíjate que yo llevo unos días intentado hablarte de una.

¿Tú? ¿De una chica?

Bueno, una chica... Una mujer.

Los dinosaurios también tenemos nuestro corazoncito, hijo.

No te vayas a pensar tú, ¿eh?

Es la tía del súper.

¿La pequeñita del súper? Sí, sí, la de... La de...

Va, tampoco es tan.. Bueno, entonces ¿quién es?

Bueno,

es rubia, guapa, me hace reír bastante.

Es verdad que tiene un poquito de mal carácter,

pero es muy buena persona. Vale, ¿cómo se llama?

Deportista, le gusta la aventura y, aunque te parezca extraño,

siente algo muy especial por mi hijo y yo por ella

Vale, muy bien, se ve que tenéis buen rollito y tal, pero...

¿Quién es? ¿Cómo se llama?

Silvia.

Silvia, ¿qué Silvia?

No me jodas, papá, no me jodas.

¿La Merkel?

Sí, Silvia, sí.

¡No había otra tía en el mundo! Papá, ¡que es mi profesora!

Bueno, ni siquiera eso. ¡Que es la Merkel! La más coñazo...

Chema, eres el primero que tiene que entenderme, ¿vale?

Uno no se enamora en la vida de quien quiere.

Las cosas ocurren porque ocurren y yo me he enamorado de ella.

¿Qué quieres que haga? Desenamorarte.

No, no. Esto no es como una llave del gas,

que está abierta, llegas, la cierras... ¡Chema!

¡Chema!

(Portazo)

Hola, Ramón. ¿Qué tal?

Bien. ¿Y tú? ¿Dónde vas?

A un congreso en Valladolid. A un congreso.

¿Y no es demasiado equipaje para un congreso?

Ya ves. Ya.

¿Gloria lo sabe? ¿Eh? Sí, sí. Claro, claro.

Entonces no te importará si la llamo, ¿verdad?

No, espera.

Vuelvo a casa. ¿Con tu mujer?

No me lo puedo creer.

Eres el sinvergüenza más grande que he visto.

Hugo, te rogaría que no montaras escenitas en la calle.

Y un capullo, porque estoy completamente convencido

de que no has sido tú el que ha dejado a tu mujer.

Te ha dejado ella. A ver, Hugo.

No es el lugar para que hablemos de estas cosas.

Claro.

Es mucho mejor mandar un mensaje desde el móvil

cuando ya estés de vuelta en casa. Mucho más cómodo, ¿a que sí?

Ni siquiera te vas a despedir. Pero ¿para qué, Hugo?

¿Para decirle que no compensa lo nuestro?

El divorcio con mi mujer me dejaría sin dinero.

Sería muchísimo peor, hombre. Sí, sí, claro.

¡Ah, Ramón!

Una cosa: si te vuelvo a ver aparecer por aquí,

te mato.

Vámonos.

¿Ha pasado algo? Tengo un montón de llamadas perdidas tuyas.

Pues sí.

Le he contado todo a Chema

¿Y qué tal ha ido? No te quiero engañar.

Bien no se lo ha tomado.

Yo sé que esto no es nada fácil para nadie, y mucho menos para ti.

Pero, de verdad, todo va a ir bien. Eso espero. Eso espero.

Porque lo que no tiene sentido es cómo estamos tú y yo.

Desde luego. No sé.

Mira, Silvia, yo...

Yo quiero mucho a Chema.

Y a ti, también.

Así que no sé, lo tendrá que entender.

No sé cómo, pero lo tiene que entender.

Pues sí.

Yo sé que es fácil decirlo desde mi punto de vista,

pero es que es así.

Es tu hijo, tú eres el adulto y tiene que aceptar tus decisiones.

Claro, yo piensolo mismo. Pilar.

Mamá, esto es una conversación privada.

Esto es una conversación familiar y estamos de acuerdo.

Los hijos hacen lo que les digan los padres.

No quiero reproches cuando me vaya a la clínica.

Mamá, no te lo lleves a tu terreno porque lo tuyo es una barbaridad.

Tiene razón, Pilar.

Además, no compares, el chaval tiene 14 años.

Te advierto que la edad mental de mi madre no supera los 15,

que son los que quiere aparentar.

No quiero aparentar menos edad de la que tengo, no.

Yo lo que quiero es estar igual de bien de aquí que de aquí.

Sí. Mamá, pero es que a mí me da miedo

verte pasado mañana y no reconocerte.

Pero ¿cómo no me vas a reconocer?

Voy a seguir siendo tu madre, pero más mona, ¿eh?

Así que te lo pido por favor, si no puedes apoyar mi decisión,

por lo menos acéptala, hija.

¿Vale?

Bueno, pero me voy contigo. Sí.

Quiero conocer al médico, anestesista, enfermera...

Y hasta a la que le quita el sudor. Sí, a todos.

Si te van a caer fenomenal.

Hugo, eres el único al que no he consultado.

¿Eh? Tengo presupuesto limitado.

¿Culo o tetas? Mamá...

Eh... Eh... Bueno... Sí...

¿Tú cambiarías o retocarías la Capilla Sixtina?

¿Así, de entrada? No, no.

Porque llegas y lo ves, que no...

O, por ejemplo, Las Meninas.

Puedes meter otra, pero no cabe.

La maja de Goya. ¿Para que le vas...? Si ya... Ella.

No, no.

Lo que está perfecto, Pilar, es mejor no tocarlo.

Qué pico de oro tienes, Hugo, de verdad.

A este hay que conservarlo, ¿eh? Este... Este vale...

Este vale su peso en oro. Ya. Muchas gracias.

Ya no quedan como este. Venga, ya puedes irte.

Hugo, gracias por los consejos.

Me encanta tu madre. Lo siento.

Seguro que tenías mejores planes para hoy.

Bueno, pero hay más días, ¿no?

¡Ramón, cariño!

He visto un piso que te va a encantar. Es...

Hola. ¿Qué haces aquí?

Bueno, pues aquí. ¿Y Ramón?

Se ha ido.

¿Cómo que se ha ido? ¿Qué le has dicho?

Nada. ¿Qué le has dicho?

Nada, Gloria, nada. Te lo juro.

He bajado a la puerta y estaba con el equipaje.

No le he dicho nada.

Ramón se ha vuelto a su casa.

Sí.

Al parecer sus hijos le han presionado mucho y no...

No soporta oírles llorar.

No sé, que son demasiado pequeños para explicarles la verdad.

La verdad es que le he visto destrozado por completo.

Él fue el que me pidió que te lo contara y...

No sé.

Eh...

Gloria, va.

Gracias, Hugo.

Gracias, pero prefiero estar sola.

¿Seguro? Ajá.

¿No quieres que me quede aunque sea para pasarte un pañuelo?

¿No quieres? No.

Vale.

Y, además, compartir el cuidado de ascendientes y descendientes.

Alejandra, ¿consientes contraer matrimonio con Lucía

y efectivamente lo haces en este acto?

-Sí, consiento y quiero.

-Lucía...

Gloria. Ay, perdón, perdón, perdón.

No debí haber venido.

Lucía, ¿consientes contraer matrimonio con Alejandra

y efectivamente lo haces en este acto?

-Sí, consiento y quiero.

-Yo os declaro unidas por este matrimonio.

-¡Guapa!

-(RÍE) Gracias, hijo.

Ha sido una ceremonia preciosa.

Y lo has organizado todo tan rápido. Ni en mis mejores sueños.

-Bueno, Ale me ha ayudado un poco bastante.

Gloria, por favor. Pero ¿qué pasa?

A mí me emocionan todas estas cosas.

Y gracias a vosotras, que sois las mejores madres del mundo.

¡Vivan las novias! (TODOS) ¡Viva!

-¿Sí? Venga, vamos.

-(AMBAS) Una, dos y tres.

¡Uy! Joder.

Y encima cachondeo.

Gloria, por favor. Mira el lado positivo.

La que nace para soltera del cielo le caen los ramos.

¿Tú eres tonto?

¡Uy!

¡Se hace saber

que, por orden del señor alcalde,

sí, amo a esta mujer!

¡Que conste en acta! ¡Imbécil!

¡Amargado!

Anda, ven aquí, imbécil mío.

(TARAREA MÚSICA DE SUSPENSE)

Que... No sé...

Que a lo mejor es el momento de quitarse el collarín, ¿no?

Bueno, el collarín y lo que surja.

Ah.

Vale.

Ay, ay... Ay, ay, ay, ay. Uy...

No, no, no. Mejor lo dejamos.

Pero solo el collarín.

Y tú, solo la corbata.

Ah, ¿sí? Sí.

Vale.

Por aquí.

¡Ayúdame! (TARAREA)

(TARAREA) Como para un striptease

estamos tú y yo.

Ya.

(Teléfono)

No. No. No. No. Por favor.

No lo cojas. No, no, por favor. No.

Un momento. Un momento. Por favor.

No lo cojas. Es que es mi madre.

No, pues que le atienda tu padre.

El hombre de tu vida - Capítulo 6

16 jun 2016

Hugo mantiene en secreto su relación con Silvia a su hijo. Evita por todos los medios el momento de decirle la verdad, agotando la paciencia de su pareja, hasta que ésta le da un ultimátum. Mientras, un caso insólito llega a la agencia de Gloria. El cliente es un joven (Mario Marzo) interesado en buscarle pareja a su esforzada madre (Nuria Roca), que ha renunciado a encontrar el amor desde que enviudara 15 años atrás, dedicada a criarle sin más ayuda que la de su mejor amiga desde la infancia (Carolina Cerezuela). Pero tras una primera y fracasada cita, Hugo y Gloria averiguan que ambas amigas son, en realidad, pareja, y que la madre no ha tenido el valor de decirle la verdad a su hijo.

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  1. EleGellert

    Nada que ver con la versión argentina, la original!!!!

    04 nov 2016
  2. Luis Gonzalez Gomez

    ¿Como se llama la cancion que empieza justo en el minuto 5:00 del capitulo? Para tocarla con guitarra!

    12 jul 2016
  3. Retruécano

    No se han emitido más capítulos desde el 8 o es que no los suben a internet??

    05 jul 2016