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Transcripción completa

(EUFÓRICA) Chicos, espero que tengáis ganas de algo dulce,

porque primero, aquí estoy yo,

y segundo, os he preparado

mi supertarta de chocolate recién hecha.

Voilà.

¡Eh!

Esta tarta solamente puede ser tocada por estos dedos.

Manicura recién hecha.

(RÍE) Porque yo lo valgo.

(TARAREA)

Gloria, entre tú y yo, ¿se puede saber qué has fumado?

¿Estás tonto? ¿Tan raro es verme feliz y positiva?

Hombre, pues sí, la verdad. Sí.

Sinceramente estás muy rara, muy rara.

Ese maqueo, esa euforia, ¿por qué? ¿Lo de las tartas?

Teniendo en cuenta que hace más de una semana

que no sales de casa por culpa del cretino ese.

Pues porque he pasado página.

¡Por fin! ¡Por fin! Gracias, Dios mío. ¡Por fin!

Adiós a la vieja Gloria.

Hola a la nueva yo.

Eso es lo que quería oírte decir. Eso.

Ya está bien de tanto sufrir.

Y sobre todo, de tanta castidad.

Yo también me merezco encontrar a alguien interesante.

Sí. ¿Por qué no pruebas con Facebook?

¿Facebook, Twitter y esas...?

Es que a mí todo eso no...

Es lo mejor para localizar gente.

Si quieres, te creo ahora mismo la cuenta.

Eh, eh...

Un hombre soso, gris, pelma, de estos del montón,

no me interesan nada.

Tampoco me gustaría quedar

con un perroflauta trasnochado, ¿eh? (RÍE)

De estos con rastas tiesas y que huelen un poquito mal.

No, no te preocupes, que estos no pasan por aquí.

No me coloques tampoco un pijo grimoso.

De estos que van con gomina y el pelo ahí pegado, duro,

con pantalones de pinzas. (ASQUEADA)

Luz. ¿Qué?

Yo creo que terminamos antes

si me dices el tipo de hombre que sí que te encajaría.

¿Cómo sería?

Bueno, un hombre... normal.

Ajá. Gloria.

Normal. Alguien que me haga... reír.

Que me haga... pensar, ¿eh?

Que me haga...

(CARRASPEA) Ya me entiendes.

(SUSPIRA) Que...

Que te dé la vuelta, vamos, que te dé una alegría.

No.

Alguien que me emocione. No.

Eso, eso. Gloria, que me emocione.

Que te emocione, claro.

Mira, yo no me considero una feminista radical.

(ASIENTE) Pero ¿a ti no te parece

que todos los hombres que conoces son gilipollas?

(RÍE) Ay, créeme, yo he estado ahí. Yo he estado ahí.

Pero ahora, no sé, lo veo todo de otra manera, distinto,

como si fuera otra persona.

Edad. 35.

(INSISTENTE) 35.

¿Estatura? Uno sesenta y...

No, uno setenta, pon uno setenta.

Pero, tita, que ahora vas a poner fotos aquí.

Ya, ya lo sé, por eso te he traído estas.

Me refería a que me trajeras del móvil o del email.

Es que las que tengo en el móvil son un horror.

Estas están mejor. Las escaneas y las metes.

¿Este es mi bautizo? (RÍE)

¿A que estoy monísima?

No.

Es que, Gloria, tú y yo no tenemos nada que ver.

Tú eres la noche, yo soy el día.

Agua, aceite, en fin. Que no nos compares.

Mira, vamos a olvidarnos de los hombres.

Háblame de ti.

¿Qué te gusta a ti?

Ay, pues, eh... Las cosas normales.

Me gusta... la naturaleza.

Ah, buenísimo. El campo.

La naturaleza.

Sí, pero ir de camping no. Y las acampadas tampoco.

Rodeada de bichos y de insectos que hacen "tsss" en el oído.

No, no, no. Y las montañas, lejos.

Tengo como una cosa con las alturas que no...

no me motiva nada.

La playa, por ejemplo, el mar, ¿ves?

Ahora, eso sí, en invierno.

Porque en verano ahí, con toda la gente sudando

y en pelotas, no, no, no me gusta.

Cuando llueve. Te gusta cuando llueve.

No. No, la humedad tampoco me va. Ah, tampoco.

Me encrespa el pelo. No, Gloria, te lo estoy diciendo.

Me gustan las cosas sencillas de la vida.

La ópera, la hípica, la Fórmula 1.

Pero si no sabes ni quién es Fernando Alonso.

Pues sí que lo sé.

Es el que anuncia los relojes caros.

¡Ay, los relojes caros! Sí, ¡ponlo, ponlo! ¡Ponlo!

Bueno, ¿qué? Es mi perfil, ¿no?

Cada minuto que pasa, menos.

A ver, piensa.

¿Qué más aficiones de lujo? Aficiones de lujo.

(SUSPIRA)

¿Puedo poner en "Me gusta"...

ir al spa con mis amigas después del pádel?

No, después del "brunch".

Tita, pero ¿esto no era para quedar con antiguos amigos del instituto?

Pues ya lo sé, Chema.

Pero no me voy a presentar después de tantos años

como una pobretona y una perdedora.

(RUIDOS DE NEGACIÓN)

Yo quiero que vean una Gloria espectacular.

Tú hazme caso.

Esto va a ser coser y cantar.

¿Seguro?

Coser y cantar.

Tengo el hombre ideal para ti. (RÍE)

Te va a encantar.

(Ruido de agua hirviendo)

Lo siento, Gloria, pero no voy a coger ni un solo caso más.

Se acabó. Ya.

¿Cuánto tiempo llevas comiendo espaguetis con queso rallado?

Ayer. Mmm.

¿Te molesta?

¿Sí? Pues ayer comí espaguetis con queso rallado y jamón York.

¿Hay alguna ley que prohíba

que pueda comer espaguetis y queso rallado y jamón York?

Mira, eres peor que la mosca tse-tsé, o la del vinagre,

que están todo el día en el cristal ahí... (IMITA MOSCA)

Nada más que al detalle, al detalle, siempre ahí.

Al detalle, eres... eres terrible. Mmm.

¿Y qué lees?

A ti qué te importa. A ver.

Ofertas de empleo.

¿No puedo? Muy bien.

Jefe de ventas. Mmm.

Mínimo cinco años de experiencia en cargo similar.

¿Y? Nivel alto de inglés.

Sí. (RÍE)

¿Tú tienes nivel alto de inglés?

Sí. Venga, Hugo, por favor.

Que no sabes decir ni "ventas internacionales".

International... vents. Claro, claro.

Técnico de soporte informático.

Hugo, por favor, si llevas con el mismo ordenador 15 años,

que tienes el teclado gastado ya.

Claro, si vas al detalle, como la mosca...

A ver. Claro, al final...

Me pillas. Te juro

que me encantaría que tuvieras un trabajo de ocho horas diarias.

Con dos pagas y cesta de Navidad. Pero es que no lo tienes.

Lo único que tienes es lo mío.

Pues a eso que llamas tú "lo tuyo",

para mí no es un trabajo, Gloria.

Así que, por favor, no insistas.

¿Y cómo vas a pagar la luz?

¿El agua, el teléfono, el gas?

La hipoteca, Hugo, la hipoteca.

Venga, sigue ahí guizgando un poquito en la herida.

Como no tengo yo ya pesadillas suficientes, recuérdamelo.

¿Tú sabes quién va a pagar

estos ataques de dignidad que te entran?

Chemita. (SUSPIRA)

Venga, hombre, anímate.

Mira, este caso es facilísimo, facilísimo. Mira.

Luz. Treinta y poco. Guapísima, encantadora, ¿eh?

Segura de sí misma.

Y dulce... muy dulce.

Muy cariñosa.

Y si tiene todo esto,

¿por qué no ha conseguido ella por sí misma pareja?

Pues porque no. Ya.

(SUSPIRA) Vale.

¡Ay! Acepto.

Pero no te digo yo que no sea la última vez.

Este es mi Huguito. Gloria, contra la encimera no.

Bien. (RÍE)

Ah, y le encantan las motos, ¿vale? Acuérdate. Las motos.

Igual, igual que la mosca del vinagre.

Lo mismo.

(Música rock)

(Pasos firmes)

¿Luz?

Sí. José Tomás.

Encantado. ¿Como el torero?

Sí. ¿Eres aficionada?

Sí, sí, sí, claro. Qué b...

A que torturen y maten animales, ¿quién no?

Ya, bueno. Me llamo José Tomás,

pero me puedes llamar Jose.

(DESGANADA) Muy bien. No hay ningún problema. Ten.

Es para ti.

(SUSPIRA)

Vaya, no... no te gustan las rosas.

Lo he pensado en casa, te lo juro.

Digo: "Lánzate por el clavel". (RÍE)

Que sería... ¿O mejor, mejor por un cactus?

(RÍE SIN GANAS) (RÍE)

Qué chispa tienes tú, ¿no?

Mira, el 90% de las flores que venden son de invernadero,

apenas huelen y consumen una cantidad indecente de agua.

Soy técnico en mantenimiento de jardines.

Ya.

Tienes toda la razón. (ASIENTE)

Toda la razón. Es un fallo de novato imperdonable.

Pero ¿podemos empezar de cero?

Por favor, ¿sí? (ASIENTE CON DESGANA)

(JURA CON BESO) Invernaderos, caca, toros, caca.

¿Una copa? No bebo, y menos si vengo en moto.

Ya. No te preocupes, ya bebo yo por los dos.

Camarero, un doble.

Lo reconozco, no sé, me encanta.

Me encanta el bullicio, la ciudad, la gente, el perderme.

Aquello como que... No, no, no.

A mí no, nada. De hecho, me gusta estar sola.

La soledad, básicamente. Me he acostumbrado.

¿Sabes? Me hace sentirme bien. ¿Entiendes?

Pues no. Sinceramente no, chica.

Es que hay algo que a mí no me encaja.

Es decir, si te gusta tanto estar sola,

y eres, como dices, tan...

Exigente. Sí, eso también.

No sé, entonces ¿qué pintamos aquí los dos?

¿Qué necesidad tenías de tener una cita?

(ASOMBRADA) Yo qué sé.

A veces la gente hace cosas estúpidas sin saber por qué.

¿Por qué tomo salsa picante si después me duele el estómago?

¿O por qué me depilo si me gusta pensar que soy feminista?

No sé, a veces la gente hace cosas tontas.

Quizá... no sé, persiguiendo un sueño

del que hace tiempo que debería haberme olvidado.

Lo siento, pero me he perdido. Me he perdido.

Y en medio de todo esto, ¿se puede saber dónde estoy yo?

¿Soy esa pequeña cosa estúpida, ese sueño por cumplir?

(DESPECTIVA) Oye, pensar que eres el sueño de alguien

¿no es un poquito apuntar alto?

Camarero, otro doble, por favor.

(Timbre)

¿Mamá? ¡Sorpresa!

Un besito, hija. (RUIDO EXAGERADO DE BESO)

¿Pero qué haces aquí?

Oye, ¿y papá? Ay, tu padre.

Tu padre se ha quedado en Zamora.

No hay quién le aguante con la tienda.

A quien se le diga que el dueño de una floristería

se iba a convertir en un mustio.

Pero mustio. ¿Y tú a qué has venido tan sola?

Yo vengo para relajarme,

que con tanta flor me va a salir alergia.

Pero sobre todo para conocer a tu novio.

¿Mi novio? Tu novio.

Me dijiste que estabas viéndote con alguien.

No es mi novio, mamá. No se te puede contar nada.

Es que estamos ahí... pues que si sí, que si no.

Ya, que caiga un chaparrón.

Pero yo no me voy de aquí sin conocerle.

Y cierra la boca, hija, ni que hubieras visto un fantasma.

Ay, no sé, mamá, es que me has pillado en bragas.

Te presentas aquí, sin avisar. No sé.

Ah, ¿por qué? (SUSURRA) ¿Porque estás acompañada?

No.

Mamá, no.

No fisgonees, que estoy sola.

Que no me refería a eso.

Me refería a que no he preparado las sábanas, ni las toallas, nada.

Bueno, ya ves tú, pues si además ya me conoces.

Ni te vas a enterar de que estoy aquí.

Tú haz tu vida, yo como si no estuviera.

Ya, vale, vale.

¿Y adónde ibas? Pues iba a correr.

¿Ahora? Pues sí.

Hija, vámonos a merendar, que yo invito.

Luego ya corres todo lo que quieras, pero con más energía.

Porque merendar, digo yo, que tendrás que merendar de todas maneras, ¿no?

Vale, mamá, pues deja aquí la maleta en el salón,

me cambio y vengo, ¿eh?

Qué mona estás.

Gracias.

Pero yo sí le veo similitud... no sé.

(GRITA) ¿Pero qué coño me estás contando?

¿Cómo me comparas "Juego de tronos", que es algo serio,

con "El Hobbit"? Joder, que es algo para niños.

Es algo blando e infantil.

Para que a ti te guste algo habría que contratar a una cuadrilla

de mineros asturianos y ponerlos ahí a fondear...

(GRITA) Lo que pasa es que a ti te gusta todo.

Todo lo que previsiblemente le puede gustar

a un tipo tan previsible, tan... tan... tan hortera

¡y tan aburrido como tú!

Vale, que yo soy previsible.

¿Ese es el problema? ¡Sí!

¿Quieres saber cuál es el tuyo? A ver.

Tu problema es que, sí, puede que seas muy guapa.

"Oh, soy muy guapa. Voy de modelo, voy de modelo".

¡Eres un coñazo! ¡Un coñazo de tía!

Arrogante, prepotente, retorcida,

pero sobre todo un coñazo.

Que no te lo han dicho, pero te lo digo yo.

Tienes razón, nunca nadie me lo ha dicho.

¿Sabes por qué? Porque la gente es un poquito más lista que tú

y me tratan un poquito mejor

aunque solo sea para ver si me pueden echar un polvo.

(RÍE RUIDOSAMENTE)

¿Un polvo? ¿Un polvo yo a ti? ¡Sí! ¡Sí!

Antes prefiero meter los huevos en una puerta giratoria,

esperar a que haga... ¡ras!

¡Cras! y cuando hayan hecho ¡cras!, entonces los diseco

y los dono como molde para bolas de Pascua.

(RÍE)

Ay.

Ay, Jose, que me estoy riendo.

Sí, se hizo el milagro.

Dios mío, se está riendo.

Vale.

Vale, perdona.

Lo siento, Jose, sí, tengo mal carácter.

Es así, tengo mal carácter.

¿Una tregua?

¿Te vienes a casa y tomamos un café?

Pero solo si te lo tomas tú descafeinado, sino ni de coña.

(RÍE) Vale.

(RÍEN)

¿Me sigues? ¿Cuál es tu moto?

Sí, la primera. Es...

Cuánto habré bebido para no saber ni cuál es mi moto.

(RÍEN)

Anda, que te llevo, que no estás para conducir.

Ten cuidado con el tubo de escape, que está un poco...

(GRITA)

¡Ay!

¡Te lo he dicho!

¿Estás bien? ¡Te lo he dicho!

Pensaba que me habías oído.

Tengo el tubo pelado y lo tengo que arreglar.

Si es que hacen los tubos de escape fatal.

(RÍE) Eso es lo que pasa.

Y perdona también por la tarde que te he dado.

Has visto la peor parte de mí.

Si miramos el lado positivo,

de aquí en adelante solo puede ir a mejor.

O sea que... (RÍE) Tampoco te confíes.

Que no vas a pisar el dormitorio. Ya.

A ver si crees que por un chiste malo que te ha entrado...

Porque tú prefieres a Manuel Quintana, ¿no? (RÍE)

Te juro que no lo había oído en mi vida.

No es muy conocido.

¿Te gusta la música?

Sí, bueno, más o menos procuro

estar al loro un poquito de lo que va sonando por ahí.

(RÍE SARCÁSTICA) Al loro. Sí.

Vale, pues nada, cuando vuelvas al siglo XXI, te lo recomiendo.

Es un tipo con talento.

Y por lo que veo, tú debes ser su fan número uno, ¿a que sí?

(RÍE) Sí.

(Ruido de cucharilla)

"Amor de mentira, palabras de pasión,

tu nombre me sabe a olvido". Ya, ya, ¿mm?

Qué romántico.

¿Qué pasa? No, como que no me pega

que a una mujer como tú le guste un tipo así, nada más.

Bueno, me da un poco de vergüenza en realidad

tener la pared así, como una adolescente...

(A LA DEFENSIVA) Pero es lo que hay.

En una época de mi vida era importante para mí.

No sé, una especie de debilidad o... ¿Debilidad?

Sí. Todo lo contrario.

Te aseguro que me da muchísima tranquilidad oírte,

porque por lo menos ahora sé que hay un tipo en el mundo,

al menos uno, que no te parece un imbécil.

(RÍE)

Bueno, dos. Contando contigo.

(Música suave)

Dicen que la música amansa a las fieras, ¿no?

Bueno, bueno, bueno.

Usted no se puede ni imaginar cómo ha sido esto.

Esto ha sido como quedar con dos personas distintas a la vez.

Como con Jekyll y Hyde.

Como con el tipo este de "El club de la lucha"

y el otro tipo de "El club de la lucha".

Como Gonzalo de Montalvo y Águila Roja.

O como Clark Kent y Supermán.

O como en "Psicosis", Norman y la madre.

(IMITA MÚSICA CHIRRIDOS) Padre, que esto no es un concurso.

Perdón.

Imagínese, en un momento, echando espuma por la boca

con solo decirle buenos días.

Y al siguiente, como un monje tibetano

escuchando la música del pelagatos este de la guitarra.

En unos momentos es ángel y en otros, demonio.

Y tiene unos arranques de ira que yo no entiendo.

Mmm, la ira. Qué pecado más curioso la ira.

(RÍE) El problema de la ira, a ver cómo te lo explico yo,

es que nos hace perder el control.

"Más vale tener dominio sobre uno mismo

que sobre ciudades enteras".

Proverbios 16. Ya, pero es que no es solo eso.

Porque aparte de los arranques de ira,

ella piensa por sistema que todos los hombres son imbéciles, todos.

Así, por género y categoría.

Sin pararse a conocerlos uno por uno.

Claro, eso es porque la ira siempre va acompañada de su prima.

La soberbia.

"La soberbia es la antesala de la destrucción

y el espíritu altanero de la caída". Proverbios 17.

Joder, la que me está dando hoy con los proverbios, padre, es...

La ira es mi pecado favorito.

Y, claro, prácticamente se me caen los proverbios de la boca.

"Si no controlas tu ira, eres como una ciudad sin puertas.

Sin defensa ante el ataque". Proverbios 25.

¿Lo ves cómo se me caen prácticamente de la boca?

Mira, tú tranquilo, ¿vale? Tráetela.

Que yo la conozca.

Pues sí, porque no acaba y porque no da una. Así que...

Espera un momento, por favor.

Mamá.

¿Qué haces aquí? Trabajo aquí. No te puedes pasear así como así.

Vengo a traerte fruta, porque en la nevera no tienes.

Hay que comer fruta, nena. Mira qué plátanos más buenos.

Mamá, qué chorradas dices.

Aquí hay comedor, y como la fruta que tengo que comer.

Vienes aquí a otra cosa.

¿No me dijiste que tu novio era un padre del colegio?

Pues vengo a traerte la fruta y a echarle un vistazo.

No.

¿Es ese? ¿Qué?

No, ese es el profesor de Educación Física.

Ah. No señales, mamá, por favor.

Qué pena.

Entonces será ese.

Baja ya el dedito.

Es ese, seguro. He acertado, el de rojo.

Pero menudo bombón, nena, si parece el de la "Sombra de Grey".

Pero qué calladito te lo tenías.

Que no, que no es el de rojo.

¿Ah, no? No.

Es el de al lado.

¿El menudito? (ASIENTE)

Ah.

Bueno, tampoco está mal.

Parece simpático, ¿no? (ASIENTE)

(SONRÍE) Encantada.

(Ruido de cucharilla)

(Silencio)

Pues... qué piso más bonito, ¿no? (RÍE)

Grande, me refiero, y... en buena zona.

¿No habías estado nunca aquí en su piso?

¿A-aquí? No.

Es la primera vez. Sí.

Sí, es la primera vez que vengo. (RÍE)

(RÍE) Y yo me chupo el dedo. (RÍE)

A ver si te crees que porque vengo de Zamora soy una anticuada.

(CONDESCENDIENTE) Conmigo no tenéis que andaros con tonterías.

Mamá, por favor.

Le aseguro que es mi primera vez, no había venido jamás.

Bueno, me vas a decir

que a vuestra edad con lo que ha llovido,

estáis todavía pelando la pava como dos adolescentes.

Bueno, es... Es que no lo creo. (RÍE)

Simplemente no se han dado las circunstancias.

O sea, no es porque no haya deseo.

(RÍE) Deseo, hay.

Hugo, no entres. Perdona.

Solo quería poner en contexto un... Ya, ya.

Que conmigo no tenéis que andaros con zarandajas.

¿Eh? Me lo decís tranquilamente. Yo os dejo solos y me voy al cine.

¡Mamá! ¿Eh? ¿No?

¿Os parece poco tiempo? Me voy de tiendas.

Y luego a cenar. ¡Mamá, que no! Que no es eso.

Que Hugo te está diciendo la verdad.

Que... que estamos yendo despacio.

¿Despacio? Sí.

¿Despacio, despacio? Es que se te va a pasar el arroz.

Ya está, deja de decir tonterías. Uy, qué tarde, ¿no?

Uy, tengo que ir a recoger a Chema que está en entrenamiento.

Ah, que tienes un niño. Sí.

Sí, qué bien. Qué bien. Sí.

Muy bien, porque así ya sabes que no tira con munición de fogueo.

¡Se acabó! Sí.

Fin de la merienda. Bien.

Oye, muy rico todo, ¿eh? Gracias.

Me ha encantado. ¿Qué he dicho?

Me hace ilusión tener nietos. Calla.

(SORPRENDIDA Y CONTENTA) ¡Aquí está! Matías.

¡Ay, Matías! El Mati. Pero mírale.

Qué pinta de-de-de... como de... científico, ¿no?

De-de-de intelectual. (RÍE) ¡Ay!

En el colegio pasaba absolutamente desapercibido.

Pero no me quitaba ojo de encima. Una se da cuenta de esas cosas.

Pero apunta, apunta. Sí, sí, apunto, apunto.

(RÍE) Ay... Y yo no le hacía ni caso.

Claro, como él iba tan... tan de tímido

y a mí me gustaban más los lanzados.

Ahora me arrepiento, fíjate lo que te digo.

Ay, Matías.

Tan calladito.

Tan respetuoso.

Tan delicado.

Y tan delicado. Aquí en su esquela pone

que murió después de tres infartos.

Ah, pobrecito.

Un corazón roto.

Y ni siquiera pudo esperar a que se lo rompiera yo.

Ni tú ni nadie.

Estaba tan solo que nadie cerró su cuenta de Facebook.

(LAMENTOS)

(Campanas)

(SORPRENDIDA) ¡Uy, uy, uy! Uy, Carlos, madre mía.

Madre mía.

Este tenía un piquito de oro que...

Este donde ponía el ojo ponía la bala.

Y lo más importante, tita, que está soltero.

No, no, lo más importante es que está vivo.

Uy, dice que está deseando verme.

Deseando.

Pues no se conserva mal, ¿eh?

Está bien el hombre.

Me gusta.

No, no. Se ha terminado.

Hijos no he tenido.

No sé.

Igual es que no he encontrado a la persona adecuada.

O sea que no lo descartas.

¿Encontrar a la persona adecuada? No. Tener familia.

Bueno...

Después de dos botellitas de vino, yo no descarto nada.

Y me decías que vives sola, ¿no?

Que no compartes casa, vaya.

Comparto con la mejor persona que se me puede ocurrir.

(RÍE) Yo.

¿O no te lo parece?

No. O sea, sí, sí, claro que me lo parece.

Estás estupenda. Estás fantástica, impresionante.

Vamos, que te lo he dicho al principio cuando llegamos.

Déjame preguntarte una cosa.

Tú... así problemas serios de salud, no has tenido, ¿verdad?

O sea, me refiero a operaciones gordas, o a enfermedades...

importantes o...

un ataque, por ejemplo, un ataque o...

No, no, no sé. No, no... (RÍE)

Ay, madre, esto se parece cada vez menos a una cita

y cada vez más a un cuestionario de estos que te hacen para...

No hace falta que me contestes ahora mismo.

Pero me juego el cuello a que puedo ofrecerte

una póliza de vida y de hogar

por la mitad de lo que pagas ahora mismo.

(SUSPIRA) ¿Qué te parece?

Me parece que el único que tiene que tener al día su seguro de vida,

si no guarda ahora mismo estos papeles, eres tú.

Hombre, pero míralo un poquillo, si está muy bien.

¿Tú eres tonto, o qué?

(Teclas del teléfono)

¡Ay, qué susto!

Perdóname. No te quería asustar.

Ya, es que me has pillado. Lo siento.

Estaba escribiendo un mensaje para ti.

¿De verdad? Sí. (RÍE)

Buscaba el emoticono de "Perdón por la encerrona de mi madre".

Pero no lo encuentro.

Pero siempre tienes el de sonrisa gigante. (RÍE)

(RÍE) Y lo puedes poner.

Bueno, lo pasamos fenomenal, de verdad.

Hugo, no mientas.

¿Qué dijimos? Sinceridad ante todo.

Tienes razón. La verdad que fue un poco violento.

Lo reconozco, pero... Qué tío.

A ver... un pedo en un ascensor es un poco violento.

Lo de mi madre fue un tercer grado bochornoso.

Ay, de verdad, déjame compensarte. Por mí encantado, ¿eh?

Cuando quieras. Estaba pensando que...

Como de todas maneras, teníamos pensado quedar otra vez,

a solas,

¿qué te parece si...

esta noche, pues, quedamos...?

(Teléfono) Ay, perdóname.

Sí. Me están llamando. Disculpa.

(RESOPLA) ¿Sí?

¿Sí? ¿De verdad? Es que yo no sé qué les das.

Luz, el tsunami, que quiere volver a verte.

¿De verdad? Sí, le he dicho que sí, claro.

Claro, sí, claro, ya. No, pero tiene que ser esta noche.

Precisamente esta noche, ¿tiene que ser esta noche?

Sí, sí, sí, ha dicho que elijas tú el plan.

Así que me llamas y me dices el sitio y hora.

¿Ok? Vale, de acuerdo.

Chao.

(RESOPLA)

¿Qué? Lo siento mucho, Silvia.

Un imprevisto laboral. Me tengo que marchar a Cuenca.

Tengo que dar una charla parecida a la que di aquí

para unos funcionarios.

"Atención al público y control de la ira".

Pues nada, no te preocupes,

ya quedaremos otro día si es posible alguna vez.

Sí, seguro.

Pero la próxima la organizo yo.

¿Vale?

(SUSPIRA)

(Música suave)

(Música animada)

No me digas que me has traído al típico sitio de monólogos.

Por favor, Jose, dime que no, que me voy corriendo.

Ya, que tampoco te gustan los monólogos.

Ah, ¿a ti sí?

Por favor, son lo peor.

El típico gracioso contando su última visita al dentista

repleta de chistes malos que cree que se los ha inventado él.

Bueno, es muy relativo.

A mí hay gente que me gusta y gente que me gusta menos, más.

Yo con Gila me partía

cuando decía eso de: "Niño, que tienes la boca abierta".

Decía: (IMITA A GILA) "Niño, que tienes la boca abierta.

Dice, si ya lo sé, si la he abierto yo".

(RÍE)

Bueno, vale, vale, de acuerdo. Luz, te estoy vacilando.

No es un sitio de monólogos.

Quédate tranquila, ¿vale?

Vale. Relájate.

Vale, me relajo, me relajo. (CARRASPEA) Me relajo.

Estoy relajada.

A no ser que sea un espectáculo de magia.

Te horrorizan los magos. ¿Cómo lo sabes?

He tenido como una especie de vahído,

me ha venido como un pronto, así de...

Todos, Jose. Todos. Se llamen como se llamen, ¿eh?

Escapistas, ilusionistas, mentalistas...

No puedo con ellos.

Tranquila, que no es un espectáculo de magia.

¿Seguro? Seguro.

Vale.

Es algo muy especial.

Uh, qué sitio tan moderno, me encanta.

Y qué música más buena. ¿Tendrán tequila?

Mamá, tranquilízate que hemos venido al concierto.

No, al concierto y a lo que surja.

¿Unos chupitos?

Mamá, yo no bebo chupitos.

Vamos a ver el concierto.

¿Estás bien? ¿Eh?

¿Que qué te pasa?

No, se conoce que se me ha encasquillado.

No, ya. Ya va bien.

(Aplausos)

Muchas gracias.

Buenas noches. Da gusto ver

a tanta gente buena por aquí esta noche.

(TOCA LA GUITARRA)

(DEJA DE TOCAR)

(Silencio)

¿Luz?

¿Qué coño haces tú aquí?

-Ah...

Yo... -La madre que te parió.

¿Cómo tienes los santos cojones de venir aquí esta noche?

-No, no, no, yo no...

Yo no sabía que... -¿No sabías?

¿Qué has venido, a quemar el local?

¡Loca! ¡Enferma!

¡Vete! ¡No te quiero ver aquí! ¡No...!

Perdón. -Es increíble.

Cinco minutos, ahora vuelvo.

(Música animada)

¿Hugo?

¡Silvia! ¿Qué... qué haces aquí?

¿Y tú?

¿Eh? En Cuenca, ¿no?

Sí, es este... (RÍE NERVIOSO)

¿Qué tal los funcionarios?

Mmm...

¿Cómo llevan el control de la ira?

Deberías seguir por los profesores de instituto.

Se me está poniendo una mala leche...

Silvia, por favor... No, déjalo.

Menos mal que dijimos que no más mentiras entre nosotros.

(RÍE NERVIOSO Y BALBUCEA) Realmente...

(RÍEN)

(Música animada)

(LLOROSA) Él ha sido el hombre de mi vida.

Solo le he querido a él.

Era un cielo conmigo.

Me hacía reír, me enseñó a montar en moto.

Hasta decía que era su musa.

Imagínate, yo la musa de alguien.

(RÍE) Como musa de Stephen King podrías encajar, ¿eh?

(RÍE) Lo siento.

Perdóname, no he podido evitarlo, lo siento. (RÍE)

Bueno...

¿Por qué se torcieron las cosas? ¿Qué pasó?

(LLOROSA) He estado tres años yendo a terapia

y aún no lo tengo nada claro.

Yo, supongo, mi carácter de mierda,

mis inseguridades.

No sé, todo empeoró cuando nos fuimos a vivir juntos.

Ya.

Cuanto mejor le iba a él, peor lo llevaba yo y...

más nos peleábamos.

¿Y?

A ver, él tenía un cuaderno.

En él apuntaba todas las letras de las canciones y...

lo llevaba siempre con él.

Iba a ser su primer disco.

(ASIENTE)

Pues un día...

en una de nuestras peores broncas,

se lo rompí.

(LLORA) Todo, Jose, página a página, se lo hice añicos.

Y nada, adiós al disco y adiós a nosotros.

Se fue.

Y hasta hoy.

Pero tú le sigues queriendo, Luz.

¿Eso qué importa?

Importa. Claro que importa, y mucho.

¿Me dejas que te ayude? (RÍE DESPECTIVA)

Primero me llevas al concierto ¿y ahora me vienes con estas?

Va, lo siento, te pedí perdón.

Lo siento, no quise hacer nada que...

¿Esto de qué va? ¿Soy tu buena obra del mes?

¿Quién coño te crees que eres, samaritano de los cojones?

Me han intentado ayudar profesionales de verdad durante tres años,

¿y ahora vienes tú con tu mierda de consejos a salvarme la vida?

¿Pero quién coño te crees que eres? ¿Quién?

Tienes razón.

Es verdad. (GIME)

Lo siento.

Lo siento, lo siento, Jose. Perdóname.

Por favor, necesito ayuda. Lo siento.

Va.

(Murmullo de voces)

(RÍE)

Bueno, yo creo que a la tercera va la vencida.

Que este ni está muerto ni me va a querer vender una póliza.

¿Pero qué hago yo aquí? Ay, Chemita.

Necesito tu ayuda, necesito que seamos un equipo.

¿Eh? ¿Sí? Curro Jiménez tenía al Algarrobo.

Sergio, a Estíbaliz.

Pajares, a Esteso. Gracita, a José Luis.

Pero ¿quiénes son todos esos? Bueno, da igual. Da igual.

Necesito que seas mi escudero. ¿Vale? Es muy fácil.

Tú te metes ahí dentro,

echas un vistazo, vuelves aquí y me pasas el informe.

¿Sí? Venga, venga, venga.

(Música burlona)

¿Qué tal? ¿Qué? ¿Diagnóstico?

A ver, a ver... Sí.

No está gordo. No está gordo.

Tiene casi todo el pelo. (RÍE)

Va de traje. Es el de las fotos.

No ha mentido. Vale, vale.

Primera fase: luz verde.

Segunda fase: si yo en 20 minutos no te he mandado un mensaje

diciéndote que todo está bien,

entras ahí dentro con el rollo del hijo preocupado.

Uf, es que yo soy un actor malísimo, no creo que cuele.

No, no... Chemita, pon de tu parte, ¿eh?

Es que necesito un poquito de motivación.

Ah, un poquito de motivación.

Si te he dado 20 euros.

Eso era para entrar en personaje.

"Para entrar en personaje". No tienes tablas tú ni "na".

(SUSURRA) Atento. Te llamo.

(RÍE)

(SUSPIRA)

Está muy bien este sitio. ¿Habías venido antes?

¿Eh? No.

No, no, no, no. Es la primera vez que vengo.

Bueno, entonces, tú... o sea, de salud, ¿cómo... cómo estás?

Quiero decir, ¿algún problema de corazón, taquicardia, arritmias?

Estoy un poco bajo de forma,

pero me estoy preparando para la San Silvestre Vallecana,

si te sirve. Ah.

¿Y comercial?

No, quiero decir, ¿no compras ni vendes nada?

Yo soy asesor fiscal de empresas. Ah.

Perdona que sea tan desconfiada, ¿eh?

Es que no sabes cómo se ha puesto

esto de los reencuentros a través del Facebook. (RÍE)

Más peligroso que en la jungla.

Si no recuerdo mal,

tú eras de las que les gustaba bastante el peligro, ¿no?

¿Mmm? Es que hay peligros y peligros.

Mmm. (RÍE)

Déjame que voy a mandar un mensaje, ¿eh?

(ASUSTADA) No me lo puedo creer. ¿Qué pasa?

Que me he quedado sin batería.

¿Quieres usar mi móvil? No, no, no.

Pero no, pero ¿por qué me pasan estas cosas a mí?

Mami, ¡que la abuelita se ha puesto mala!

No, eh, Chema, es que no te lo vas a creer.

(SUSURRA) Me he quedado sin batería.

Papá está en el coche superpreocupado.

Llevamos dos horas buscándote.

Ibas al mercado, pero hemos ido y nada.

No te vas a creer lo que me ha pasado.

Perdóname. Creo recordar

que en tu perfil de Facebook ponía "soltera".

Ya, sí, claro, eso es...

Papá dice que vengas al hospital. Chema, no, se acabó.

La abuelita está mala. (CHISTA)

¿Quién es este señor?

-No, este señor no es nadie, chaval. Yo ya me marcho.

No, no, no, no. Tú no te vas a ninguna parte.

Chema, corta, no te vas a creer. Me he quedado sin batería.

Te iba a mandar un mensaje, pero no tengo batería.

¿Qué importa? Sí importa.

Coges un poquito del dinero que te he dado y te vas a casa.

Venga, adiós.

Tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo.

(RÍE)

¿Cómo andas de sentido del humor?

(RÍE)

(FARFULLA)

¡Ay! (RÍE A CARCAJADAS)

Perdóname. Vale.

No, no, no, si me lo merezco, me lo merezco.

(LLORA DE RISA) Disfruta.

Y el chaval este, ¿de dónde lo has sacado?

Porque estaba de Goya. Sí, de Goya del sableo estaba.

(RÍE) Esto lo cuentas y no se lo cree nadie.

Pues a lo mejor no habría que contarlo.

Puede ser nuestro primer secreto.

Vale, pero con una condición.

Que después me dejes invitarte a una copa.

¿Mmm? Estoy en tus manos.

Bien.

Pasamos un segundito por mi oficina,

que necesito unos papeles para mañana...

(ASIENTE) Y nos tomamos la copa.

Hecho.

(RÍE)

Es que no puedo parar... Bueno, ya, ¿no?

(Se abre la puerta)

Qué susto. Hola, Silvia.

(ENFADADA) ¿Qué haces aquí? (NERVIOSO) Vengo a pedirte perdón.

Digo: "A ver si consigo que tire su enfado conmigo a la basura.

Los dos. Uno y dos". (RÍE)

Por favor, me gustaría que las cosas fueran como antes.

Es para ti.

¿Sí? (RÍE)

(Música suave)

(Fin abrupto de la música)

(RUIDO DE PISOTEO Y ESFUERZOS)

(CIERRA LA TAPA CON ENFADO)

¿Qué os ha dado a las mujeres últimamente con las flores?

Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

No, no, discul... (Portazo)

(GRITA DE DOLOR) ¡Ay! ¡Ay!

Silvia, sí, sí que tenemos que hablar.

Es verdad, te mentí. En realidad, te engañé un poco.

Fue una chorrada, por el amor de Dios.

Ya, una detrás de otra. Yo no puedo confiar en ti, Hugo.

Te pedí que fueses sincero y no dejas de mentirme.

Es que hay un motivo. Esta vez hay un motivo.

Hay una buena razón. (IRÓNICA) Ah, esta vez sí.

No como las otras, ¿no? Las otras fueron de gratis.

Porque dime una cosa. ¿Cuántas veces han sido?

¿Hay algo que me hayas dicho que sea verdad?

¿Porque te llamas Hugo? ¿No? Sí.

Estoy tratando de explicarte que estoy en medio de algo delicado.

Echándole una mano a una chica. ¿No lo puedes entender?

Ya, echándole una mano, las dos, o... Mira, da igual.

No quiero saberlo. Silvia.

Le estoy ayudando con su vida, tiene problemas.

Déjame que te lo explique.

No tienes que darme ninguna explicación.

Hugo, tú y yo no somos pareja.

No sé qué somos. No somos nada.

Y así tiene que seguir siendo.

(PASOS RÁPIDOS)

(Música animada)

¡Guau!

Menudo despacho, ¿eh? (ASIENTE)

Oye, ¿y no oyes música?

Sí, pero está un poquito baja, ¿no crees?

(Pitido del mando)

(Sube la música)

Y creo que con la música tan baja sobra un poco de luz, ¿verdad?

(Música animada)

Y mira tú por dónde.

(Pitido del mando)

¡Ups! Ah.

(RÍE) Ah, muy bien. (RÍE)

(Música erótica)

(Música erótica)

(Azotes)

(Música erótica)

Jaime, yo... yo creo que me voy a ir yendo ya, ¿eh?

Espera, Mónica...

Gloria. Gloria. Gloria.

Eeeh... te has puesto un escotazo.

Me has montado el numerito del botón del pánico con tu sobrino.

¿Y ahora te vas a ir?

Esto no es un concurso, Jaime.

Yo lo único que quería, no sé, conocer...

Lo único que querías era ver qué gente quedaba del instituto,

cómo estaba el material,

y mira por dónde, te has encontrado con este pedazo de pastelito.

(SUSPIRA INQUIETA) ¿Mmm?

Mira, me parece que vas un poquito rápido tú, ¿eh?

(SUSPIRA) (PASOS RÁPIDOS)

(VOZ METÁLICA) Puerta cerrada.

Te juro...

¿Quieres abrir la puerta?

Pues ahora mismo llamo a la policía y te cagas.

No tienes batería, ¿recuerdas?

Pero, mira, Mónica, eh, Gloria.

Tú eras de las que les gustaba pasárselo bien.

Ya, pero mi idea de pasármelo bien

no es quedarme encerrada con un baboso

en su Port Aventura de los picaderos.

¿Quieres abrir la puerta, por favor? Pues no.

Si quieres abrir la puerta, vas a tener que venir tú

y coger el mandito. ¿Mmm?

(RÍE)

Ya.

(Música erótica)

(MELOSA) Ay, Jaime, Jaime.

Mmm.

Mmm.

(AZOTE) ¡Ah! ¡Sí!

¡No! ¡No! (Pitidos del mando)

¡Joder! ¡El otro! ¡El otro botón!

¡Joder!

(VOZ METÁLICA) Puerta abierta.

(GRITA DE DOLOR) ¡Joder! ¡Imbécil!

Oye, tienes mi tarjeta, ¿eh? Llámame cuando quieras.

Que te llame tu puta madre, hombre.

(QUEJOSO) Se me ha pinzado el mando.

¿Me explicas qué hacemos en una iglesia?

Luz, por favor, déjate ayudar.

Confía. ¿Que confíe en qué?

¿Quieres que me meta a monja?

¿Que me ponga un cinturón de castidad y aprenda a hacer yemas?

Me gusta la vida, salir, me gustan los hombres.

¡Me gusta el sexo! Y a mí también. Me encanta.

Pero no tenemos que ir publicándolo a los cuatro vientos

y mucho menos en una iglesia.

Por el amor de Dios. (RESOPLA)

Lo único que pretendo es presentarte a un amigo que a mí me ayudó.

Y sé que a ti también te va a ayudar.

Si te dejas. Si me dejo ¿qué?

¿Quieres que me confiese?

¿Que rece 20 avemarías y me vaya a mi casa tan ancha?

No es eso. ¿Entonces qué quieres?

Perdonadme, que estaba... Por fin.

hablando con la diócesis. El padre Francisco.

Francisco nada más.

Tú debes ser Luz, ¿no?

Mucho gusto.

"La blanda respuesta aplaca la ira,

mas la palabra áspera hace subir el furor".

Proverbios 15:1.

¿Qué dice este chalado? Los proverbios son su debilidad.

Vas a tener que tener un poquito de paciencia.

Sí, sí. (RÍE) Quería empezar por una cita y...

Bueno, igual me he precipitado.

Bueno, Luz, tenía muchas ganas de conocerte.

¿Mmm? Hu... él me ha hablado un poquito de ti

y de tus problemillas.

¿Qué problemillas?¿Qué dice? Nada.

¿Qué le has contado? ¿Qué?

Confía, por favor. Tranquila. Tranquila, tranquila.

Tranquila. Ahora hablamos los dos un ratito

ahí en un banco, con tranquilidad,

con calma, con paz, ¿eh?

(DESESPERADO) ¡Fuera, loca! ¿Qué digo loca? ¡Poseída!

¡A ti no te hace falta ni un psiquiatra ni un cura!

¡Sino un exorcista! Encantada, me voy encantada.

(GRITA) ¡Inquisidor!

¡Ni lavándote la boca con agua bendita se te quita la mala leche!

¿De dónde la has sacado? No me lo digas.

¡Del averno! ¡Súcubo! ¡Que eres un súcubo!

Ande y váyase a rezar novenas, ¡beato!

¡Vade retro, psicópata!

¡Loca!

(RESOPLA)

La verdad es que no se ha dado tan mal, ¿no, padre?

Lo siento. Lo siento, de verdad.

No-no-no sé qué me ha pasado.

Me ha entrado una cosa por dentro, un calor,

un no sé qué, que yo que sé.

No se canse, yo se lo digo.

Ha tenido un ataque de ira en toda regla.

Dios, ¿qué le ha pasado?

¿Le ha mordido un San Bernardo rabioso?

Peor. Las flechas de Cupido.

¡Zas! En la patata.

Y ahí, ahí la mataron. Ya.

Eso ha hecho el tiro con los años, ha hecho el tiro y no sale.

Y ya sabe lo que pasa.

Del amor al odio, un paso.

¿Cómo lo arreglo?

Yo también me siento culpable, y la cosa no es cómo lo arreglas tú,

sino cómo lo arreglamos.

(Música animada)

Tengo una idea.

¿Un concierto benéfico? Sí. Sí, sí.

Un pequeño esfuerzo de la comunidad para ayudar a recaudar fondos.

¿Y para qué son los fondos exactamente?

Para apoyar el... el...

Para abrir un banco de alimentos.

Ah, muy bien, muy bien.

No sé, me parece curioso

que me llaméis a mí que soy un don nadie. (RÍE)

Teniendo un cartel de artistas de primera fila...

Bueno, hombre, aún Sabina está por confirmar.

Aunque Joaquín no me ha fallado nunca.

Ya sabes que es un muchacho muy comprometido. (RÍE)

Me da un poco de miedo. (RÍE)

Telonero de Sabina. (RÍEN)

Me lo voy a tener que pensar.

¿Pero qué tienes que pensar?

¿Viste la que se montó el otro día? Da igual. Tienes que intentarlo.

Tienes que pedirle perdón. (RESOPLA)

Hasta que lo hagas, no vas a respirar tranquila.

Que no, Jose, que no me quiero arriesgar. No quiero.

¿Y qué quieres hacer? ¿Vivir toda una vida enfadada?

Enfadada porque perdiste la oportunidad de ser feliz.

Luz, ahora tienes la ocasión de conseguirlo, no lo tires.

¿Y si sale mal?

¡Qué va a salir mal! Esto es un concierto entre amigos.

El local es pequeño. Dos o tres canciones.

Si tú estás cansado de hacer eso, hombre.

¿Vas a tener miedo a estas alturas? Venga, hombre.

Miedo no. Pánico.

Pues ha llegado el momento de superar el miedo.

De coger el toro por los cuernos.

Ahora o nunca.

No lo sé.

Igual si estamos los dos a solas, en un sitio tranquilo...

¿Si va a venir la tele? Hombre, yo creo que sí.

Al menos hemos convocado a todos los medios.

Pero, ya se sabe, que los medios son imprevisibles.

Ahora lo único que gusta es

la corrupción, el morbo, la frivolidad.

Y ahora esto pues...

Va a ser una pequeña reunión de amigos.

Es un local pequeño, pero tenemos el aforo completamente vendido.

Esto se va a poner a reventar.

Vamos, que no puedes perder esta oportunidad.

Tienes razón.

No puedo dejar pasar esta oportunidad, ¿verdad?

Está bien, lo hago.

Vale, pero tú vas a estar ahí conmigo.

¿Verdad? Te lo prometo.

(Timbre puerta)

(Se abre la puerta)

Hola, Pilar. ¿Qué quieres? Silvia no está.

Lo sé.

¡Ay! ¡Ay! Ay, perdón.

Otra igual que la hija. Qué fuerza tienen en esta familia.

Ah.

A ver, Pilar, ¿le importaría escucharme cinco minutos, por favor?

Jo, menuda historieta.

El cantante, la otra loca,

el sacerdote.

Esto parece un capítulo de "Acacias 38".

Bueno, a mí qué me vas a contar, Pilar. (RÍE)

Ay, perdóname, ¿te puedo tutear?

Claro, tutéame, para lo que te queda en el convento...

Pero no entiendo qué haces tú metiéndote en semejante follón, Hugo.

Esa es una buena pregunta, la verdad.

¿Y tienes una buena respuesta? Sinceramente, no.

No tienes bastantes líos con mi hija

que tienes que arreglarles los noviazgos a los demás.

Y yo qué sé. Gajes del oficio, me imagino.

No lo puedo evitar. Veo a alguien que lo pasa mal

y ahí voy, de cabeza me tiro.

Por lo de los recursos humanos, Hugo.

Ah, sí. Sí, sí. (RÍE) Recursos humanos.

Bueno, un poco como tú con tu hija.

Porque no habrás venido a Madrid solo de visita.

Habrás venido a echarle una mano con el desastre de novio que tiene.

(RÍE ENTRE DIENTES) Que vengo a ser yo.

Vaya ejemplares se busca. (RÍE)

Yo, la verdad, es que quiero que todo se aclare cuanto antes y...

y que ella me dé la oportunidad de explicarme

para que entienda qué es lo que pasó realmente, porque...

Bueno, esto es para vosotras.

¿Otra vez el triste de la guitarra? Por favor, no me digas que no.

Hugo. Pilar, por favor.

Por favor, si la traes al concierto sé que lo va a entender.

Por favor. Bueno.

Si es por una buena causa.

No, no, como causa, ya te digo yo que es la mejor, eso ya te lo digo.

Te lo pido de corazón.

No te vas a arrepentir.

¿No? No.

¿Sí? Vale.

Bien. Vale.

Tengo una suegra que no me la merezco.

Ay, ¿tú estás tonto?

Ay, perdóname.

¿Hola?

Ahí, ahí, ahí, un poquito más, un poquito más.

Vale, vale. Sí. Por ahí va.

Sí, sí, aquí, guay. Sí, sí.

Vale, perfecto.

Padre, padre. ¿Qué?

Esto está a punto de empezar y Sabina no aparece. ¿Pasa algo?

Pues mira, hijo, que hemos tenido una mala suerte espantosa.

Se ve que le han llamado para dar el pregón de las fiestas de Úbeda

y, claro, como es su pueblo, no se ha podido negar.

¿Qué te parece a ti?

(INDIGNADO) Parece mentira.

Sinceramente, me parece mentira.

Luego salen diciendo que colaboran con esto y con lo otro,

y cuando se les llama para un evento pequeño

que se les necesita, se van a dar un pregón.

Es que es indignante. Indignante, vamos.

Qué poca vergüenza. Ninguna.

Y la gente está llegando. Sí.

Me voy a concentrar. Claro.

No ha venido ni radio ni tele ni...

No, claro, indignante. Vamos, indignante, pasad, pasad.

¿Qué dijimos? Mente en blanco, ¿vale?

Respiramos, respiramos.

(INSPIRA)

(ESPIRA)

Mejor. Sígueme, va.

(Pasos)

¿Otra vez tú? ¿Me estás siguiendo?

(BALBUCEA)

Llamaré a la poli, ¿eh? -¿Ves? No era buena idea.

Luz, Luz. Confía en mí.

¿Qué está pasando aquí?

Vale. Tranquilo, ¿eh?

Yo sé que has venido a que te escuchen,

pero a nosotros nos gustaría que, para variar,

escucharas tú también lo que te tienen que decir.

¿Eh? Anda.

¿Eh? Va.

Adelante.

(HIPERVENTILA)

Manuel...

Lo que pasó el otro día fue un accidente.

Jose me llevó a ver... sin saber que tú y yo...

En fin, que nosotros... que...

que para mí también fue un shock tremendo.

En fin, que llevo estos tres años tratando de olvidarte, pero...

no, no puedo.

-Yo tampoco.

Todavía tengo pesadillas.

(LLOROSA) -No me extraña.

Debes odiarme.

Pero no hay día que no me repita

que eres lo más bonito que me ha pasado nunca

y que nunca he sido tan feliz como cuando estábamos juntos.

Manuel, sé que la cagué, que la cagué muchísimo,

y que te tenía que haber dicho esto mucho antes, pero...

Que lo siento.

Perdóname.

Por favor, y... acepta esto.

(Música suave)

¿Has terminado ya?

He escuchado, ¿no? Lo que queríais.

No puedo aceptar ni tus disculpas ni tu regalo.

(SERIO) ¿Me puedo ir? -Sí, claro.

Gracias por escucharme.

(GIME)

(Ruido al caer)

(SUSPIRA)

Padre, vaya usted yendo con él, si eso, que ahora yo...

Sí, sí.

Usted tiene más mano. Sí.

(GIME)

Luz. (LLOROSA) ¿Qué?

Todo se va a arreglar. Confía en mí, por favor.

Va a salir todo bien.

(Música suave)

(Se abre la puerta)

(CARRASPEA)

(Se cierra la puerta)

Estará contento, ¿no, padre?

Menuda encerrona. (RÍE) Como para fiarse de los curas.

¿Esto qué es? Una trola gigantesca, ¿no?

Todo es mentira. No, hombre, no. Todo, todo, no.

El dinero de las entradas va íntegro

a la Asociación de Bancos de Alimentos.

Eso está por descontado.

Para que veas que todo esto ha sido por una buena obra.

Y como te has mostrado tan generoso viniendo aquí a tocar,

estaba yo pensando que por qué no buscas un poquito por ahí dentro

a ver si queda un poquito de generosidad, ¿eh?

No, eso sí que no, padre.

Lo que Luz me hizo no se arregla con un regalo.

¿Qué te cuesta abrirlo y descubrirlo por ti mismo?

Piensa en esto.

Tú has podido seguir para adelante con tu vida.

Y has logrado olvidarla.

Olvidarla no. Una cosa así no se olvida.

Ni se perdona. Bueno, llámalo como quieras.

Pasar página, seguir para adelante con tu vida, con tu carrera.

Ella no.

A ella se le paró el mundo hace tres años,

cuando os separasteis.

Se le hizo pedazos.

Y se ha quedado ahí estancada, amargada, enfadada con la vida.

¿Cuánto crees que le ha costado

venir aquí a pedirte perdón?

(Música suave)

(RESOPLA)

(Ruido al romper papel)

Lo recogió de la basura.

(Ruido de papel)

Y lo fue pegando pedacito a pedacito hasta tenerlo ahí completo.

(ASOMBRADO) Madre mía.

(Ruido al pasar páginas)

(SUSPIRA)

Hay que estar loca.

O enamorada.

(Aplausos)

Buenas noches.

Muchas gracias, gracias por venir a todos,

por juntaros aquí por una buena causa.

Esta canción que voy a tocar

es una de las primeras que compuse.

Pensaba que la había perdido,

pero ha vuelto a mi vida.

Y se la quiero dedicar a alguien muy especial.

(TOCA LA GUITARRA)

Alguien que pensaba que también había perdido

y que está aquí, de nuevo.

A veces nuestros peores demonios son ángeles disfrazados.

Esta canción es para ti, Luz.

(TOCA LA GUITARRA)

(CANTA) Solo muy poca gente en el mundo

puede dar fe de lo que voy a decir.

Solo unos pocos dentro del laberinto

dieron con el camino que llevaba hasta ti.

Un destello y luego un apagón.

Esta vez no comencé a temblar.

Ahora tengo luz propia.

No me da miedo la oscuridad.

Pilar.

Hola. Hola.

No, no busques, porque no ha venido.

Lo he intentado, ¿eh? Pero se ha cerrado en banda.

Ya.

Es que las mujeres en nuestra familia somos muy cabezonas.

Sí. Lo entiendo.

Gracias por haberlo intentado.

Bueno, si la cosa no tiene remedio, lo mejor es olvidar.

¿Unos chupitos? Uy...

Yo invito a la primera. Que sí. Mejor que no.

Un poco de vodka. ¿Ron? ¿Tequila? No.

Dame un momento y ahora te acompaño, ¿vale?

No tardo nada.

Me guiaste con tu luz.

No me da miedo la oscuridad.

Hola.

Hola, Silvia, soy... soy Hugo.

Bueno, solo te llamaba para decirte que...

que siento mucho que no hayas podido venir esta noche.

(SUSPIRA) Y que ha merecido la pena todo lo que he hecho,

incluso mentirte.

No sé.

Ojalá algún día sepas

lo que ha ocurrido aquí esta noche, ¿vale?

Adiós.

(CANTA)

No me da miedo la oscuridad.

(Aplausos y ovación)

(Siguen aplausos y vítores)

¿Estás segura, tita? Absolutamente.

Ha quedado clarísimo que pertenezco a la época analógica.

Esto no es para mí.

(SUSPIRA) Voy a desaparecer de la red.

Yo creo que estás exagerando.

Has tenido un poco de mala suerte, pero no es para...

Pues por eso, Chema, por eso.

Imagínate que continúo aquí y tengo mucha mala suerte.

No. (RÍE) No, no, no, no. Terminaría descuartizada

en el frigorífico de algún psicópata.

No, no sé... ¡Ay! ¿Cómo se hace esto, que no sé?

A ver. ¿Dónde le tengo que dar?

Eh, a cancelar, ahí.

¿Aquí? Sí.

Aquí. (Pitido)

(SORPRENDIDA) No me lo puedo creer.

¿Qué pasa? Que Dios existe.

Y que le encanta cachondearse de mí.

¿Quién es Ramón?

Alguien cuyo nombre olvidarás

y de quien no hablarás a tu padre si te doy 10 euros.

Hecho.

Chema. ¿Qué?

¿Me puedes dejar sola?

Vale.

Chema.

¿No te olvidas de nada?

Iba a coger el dinero de tu bolso.

(SUSPIRA)

¡Mua!

Gracias, mi amor.

Eres un crac. Esto no lo habría hecho sin ti.

(Música romántica)

Ya me las quedo yo.

La vida es corta.

¿Qué prisa tienes?

(MANUEL CANTA) Solo muy poca gente en el mundo

puede dar fe de lo que voy a decir.

Solo unos pocos dentro del laberinto

dieron con el camino que llevaba hasta ti.

Un destello y luego un apagón.

Esta vez no comencé a temblar. (Pitido)

Ahora tengo luz propia, no me da miedo la oscuridad.

¿Ya te vas? Pues sí.

A tu padre ya le han dado las siete neuras

y si no voy al rescate, le da un sofoco.

Pero ya te digo que la próxima vez me lo traigo a rastras.

Ya, ha llamado esta mañana, atacado como siempre.

Que si era la temporada de azaleas y, bueno, ya sabes.

Oye, mamá, que siento mucho

que no haya sido una visita muy divertida.

Ay, sí, yo también es que soy de un oportuno.

¿Estás bien?

Sí.

Sí, sí, tranquila, que estoy bien.

Si no estás bien, me quedo.

Y tu padre que se tome un laxante.

Será un sedante. Pues también.

Nada, nada. Tú vete, que él te necesita mucho más que yo.

Además, ya sabes, que lo mío... el tiempo lo cura todo.

Si esto es... olvidarse del tema y ya.

Mira, nena, lo de olvidarse del tema...

Mmm. Yo ya sé que estás dolida.

Pero, a veces, la gente necesita una segunda oportunidad.

Y a lo mejor Hugo es de esa clase de gente que se la merece.

¿No? Uy.

Ha vuelto a venir a comerte la cabeza.

Qué va. Mamá.

No, no, no, no. Mamá.

Que no, que no, que no.

¿Te meto aquí?

Sí.

(Besos)

Tú ya verás cómo al final lo entiendes.

(Besos)

Ay. Hala, que me voy.

Vale.

Ay, qué pocas ganas.

(RÍE)

Me he dejado el bolso ahí fuera.

Ay.

(Vibración del móvil)

(RESOPLA)

No puede ser.

Pero si no le ha dado tiempo ni a bajar en el ascensor.

(RÍE)

(Sonidos del móvil)

Hija, no te lo vas a creer.

Pero el guapo de la guitarra y la novia han vuelto.

Gracias al cabeza de chorlito de tu novio.

Bueno, de tu exnovio.

De lo que sea, que ahora mismo no... no lo sé.

Y, bueno, hija, yo sé que las mujeres de nuestra familia

somos muy cabezotas.

Pero tú sabes que la vida es un bollo y un coscorrón.

¿Eh? ¿Pues qué es la vida sin algún coscorrón?

Un rollo, hija. Te lo digo yo.

Bueno, te dejo, que me voy a tomar unos chupitos.

(RÍE)

(SUSPIRA)

(Vibración del móvil)

(Sonidos del móvil)

(CONTESTADOR) Hola. Hola, Silvia, soy... soy Hugo.

Bueno, solo te llamaba para decirte que...

que siento mucho que no hayas podido venir esta noche.

(SUSPIRA) Y que ha merecido la pena todo lo que he hecho,

incluso mentirte.

(MANUEL CANTA)

Me encantaría que tuvieras un trabajo de ocho horas semanales.

No, semanales no. Eso sería maravilloso para todos.

Pero si tu ordenador lleva... (FARFULLA)

Lo estoy diciendo fatal, perdonadme.

Mira, eres... como la mosca del vinagre. (RÍE)

(VOZ EN OFF) Otra vez. Perdón.

Curro Jiménez tenía al Algarrobo.

Eh, Sergio a Estíbaliz.

(BALBUCEA) ¡Bah! (VOZ EN OFF) Vamos otra vez.

Curro Jiménez tenía al Algarrobo.

Sergio a José Luis. No te rías.

Bueno, es que no te lo vas a creer.

Estas mismas palabras que tú me has dicho ahora mismo, las mismas,

son las últimas que me dijo mi Concha antes de coger la puerta y largarse.

¿Y si dejamos los caracoles

y pasamos directamente al tomate, tigre?

La pieza que te he puesto es nueva.

Y como me vuelvas a decir que no, te tragas la llave inglesa.

¿La llave inglesa? ¡Atravesada!

Las de condensación tienen un rendimiento

un 100% mayor que las convencionales.

Pero menor poder calorífico.

Sin embargo, las convencionales cuestan un 20% más baratas.

Así, aproximadamente.

Si calculas la vida media de una caldera,

teniendo en cuenta que las de condensación

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El hombre de tu vida - Capítulo 4

02 jun 2016

Las habilidades de Hugo serán puestas a prueba por la última clienta de Gloria, Jimena, una mujer áspera, de difícil carácter y un temperamento de mil demonios. Hugo cree descubrir el talón de Aquiles de Jimena, su afición por un conocido cantante, y decide llevarla a un recital del músico por sorpresa. Lo que no sabía es que el motivo de su fijación por ese cantante es que habían sido pareja, y que lo suyo no acabó precisamente bien. Para empeorar las cosas, descubre entre el público a Silvia, a la que previamente había engañado para acudir al concierto… Mientras, Gloria ha decidido volver al ruedo emocional, y con ayuda de Chema, busca entre sus antiguos pretendientes, a través de las redes sociales, en un regreso al pasado nada satisfactorio.

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  1. marian

    la serie me parece un acierto total, pero, habrá que ver si consigue mantener el nivel, ya que el guión parece un poco justo, seria interesante llevar a las situaciones hacia la comedia pura y dura, un buen grupo de guionistas, la clave del exito, y la continuidad de los personajes que funcionan.

    03 jun 2016