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Transcripción completa

El Amor de tu Vida, ¿en qué puedo ayudarle?

La clienta llama.

Tú te presentas como el hombre ideal que están buscando.

Las enamoras...

Ama et quod vis fac.

Esa frase la tengo enmarcada en casa. No.

Las desenamoras. La agencia cumple, cobramos y a por otra.

Olé, eso sí que son bombas de mano y no lo que tiraron al Ebro.

Si no fuera por las facturas que tengo, iba a estar yo.

Esto es algo transitorio. Sí, sí, sí.

Estoy de chismes de viejas hasta la coronilla.

Para una vez que tengo un pecador de verdad...

Otro día vengo y se lo cuento. No.

Se lo juro. No. ¿Dónde vas?

A mí no me dejes así, Hugo.

Vengo preguntando por la profesora Domínguez.

Solo sé que los chavales la llaman "la Merkel".

Silvia Domínguez.

La Merkel.

La Merkel.

Pintura y encerado. Yo lo veo bien de precio.

Pues fenomenal, porque lo vas a pagar tú.

No te preocupes que pago. Pero te voy a decir una cosa.

Si te llamasen Mary Poppins, nada de esto habría ocurrido.

Hombre, Hugo, cuánto tiempo.

¿Cómo puedes seguir con el imbécil este?

No ha dejado a su mujer.

Nadie ha dejado a nadie, pero la separación es inminente.

Tú... ¿a qué te dedicas?

¿A qué me dedico? Te dedicas a recursos humanos, ¿no?

Ah, sí, sí. Perdón, perdón.

No me dijiste que me traías a una convención de tu partido.

No es relevante. Lo importante es estar juntos.

¡Sorpresa! -¿Pero qué haces aquí?

Sal de la habitación, porque mi mujer está subiendo

y yo voy con ella.

¿Está subiendo aquí?

¡Que me dejes en paz! ¡Que me dejes en paz!

(DESESPERADA) Cuatro años, Ramón, cuatro años esperándote.

Se acabó.

(LLORA) ¿Por qué no me harás caso?

¿Por qué no me harás caso? (SUSPIRA)

No eres tan mal tipo, Hugo Bermúdez. Tú tampoco, Angela Merkel.

Tenía tanto que darte,

tantas cosas que contarte.

Tenía tanto amor

guardado para ti.

Tenía tanto que darte,

tantas cosas que contarte.

Tenía tanto amor

guardado para ti.

¿A ti te gusta Italia?

¿Que si me gusta Italia? Me encanta, pero cualquier ciudad.

Ay, sí. Roma, Venecia, Florencia...

Palermo, Padua... Ajá.

No terminaría. No.

Mi padre me contagió el virus.

Era un apasionado de todo lo italiano.

No. (RÍE) Sí. Siempre tuvo un Fiat.

¿En serio? Sí.

Le echaba parmesano hasta a la paella.

No me lo puedo creer. Le encantaban las películas de Totó.

Y yo me llamo Sofía por Sofía Loren.

¿Sí? Imagínate.

A mí es que de los italianos me gusta absolutamente todo.

Todo. Hasta la mafia.

Hombre... (VOZ MAFIOSO) Buonasera.

¿Ma qué he hecho para que me trate con tan poco respeto?

Me encantan las películas de mafiosos.

¿Y qué me dices de los pintores italianos?

Pura maravilla. (EMOCIONADO)

A ti te encantará el arte renacentista, ¿no?

Me apasiona. Bueno, espera... ¿A qué corriente te refieres?

(SORPRENDIDO) ¿Eh?

No, como corriente en general.

Ah, ya...

A mí es que me apasiona, sobre todo las pinturas al fresco.

¡Para, para, para, para!

¡Dios, no!

¡No, mis pinturas no!

La ópera. ¿Te gusta? Me encanta. ¿A ti?

¿Me estás tomando el pelo? No.

Es mi vida. ¿En serio?

Me encanta. Bueno, bueno, me vuelvo loco.

Yo no concibo esta vida sin la ópera.

Ay, yo tampoco. Pero todo, todo, todo.

Me encanta desde... eeeeh...

tenores, barítonos...

"mezzosoprinos"...

(RÍE) Mezzosopranos. Estos...

Estos en cuanto salen ya... ahí ya me matan.

Sí. Fulminado.

Qué casualidad. Yo en cuanto tengo un momentito, escucho ópera.

(GRITAN)

Y aparte de la ópera, ¿qué más echas de menos? No sé...

Pues esto, salir a un buen restaurante.

Con Agustín a veces nos íbamos a sitios así un poco sibaritas.

Ya. Nos dábamos un capricho a veces.

Sí, bueno, normal.

Ya estoy otra vez hablando de mi ex.

No pasa nada. Es que 15 años son muchos, ¿eh?

No logro acostumbrarme.

Y todavía no sé quién es más patético.

Si él por dejarme por una niñata de tetas de plástico,

o yo por seguir colgada de ese imbécil.

Tranquila, que lo entiendo perfectamente, ¿vale?

Oye, pero va, va. (Palmas)

Volvamos al tema de la cocina.

Y así vamos haciendo hambre. Sí.

Dime cuál es tu plato favorito.

Bueno, no, no, no me lo digas. Lo voy a adivinar.

Seguro.

La pasta. La pasta.

¿No creerá que serán muy pocos? -Pero ¿qué hacéis?

-¡Macarrones! -¡Con helado de chocolate y fresa!

Riquísimo el antipasti, ¿no? Estos tomates sí que son frescos.

Y no los de la Capilla Sixtina. (RÍEN)

Qué sonrisa más bonita tienes. Oh, bueno.

Me encanta. Cuanto más te miro,

más me cuesta creer que tengas unos hijos tan mayores.

¿Sí? Estás hecha una cría.

Anda, anda. En serio.

Por cierto, voy a llamar un momentito a casa.

Para saber que todo está bien.

No hay niños. Ningún niño. Estamos tú y yo solos.

¿No te gustan los niños? Me encantan.

Si soy pediatra. ¿Ah, sí? ¿En serio?

Sí. Claro, cómo lo voy a saber.

Si no te he dejado hablar.

(RÍE) Soy muy pesada con el yo, yo, yo.

Apenas hemos hablado de ti.

Mario Martín, pediatra. (RÍE)

(RÍE) Encantada, Mario, un placer.

Igualmente.

Y... ¿te importa si volvemos a mí un segundo?

Te lo ruego, es mi tema favorito. (RÍE)

Me da un poco de apuro contártelo, pero es que...

Bueno, me ha salido una irritación aquí, unos granitos.

¿Eh? Y no sé, me gustaría

que le echaras un vistazo.

Mi especialidad son los niños.

Solo es para quedarme tranquila. Ya.

Es que, a veces, me sale un eccema y por estrés.

Sí. Pero esta vez no sé...

No. Mmm. Sí. Yo... ¿Qué? ¿Hay algo mal?

No, yo... Yo creo que a un 90% tiene pinta de ser...

Eccema... Sí, sí. Yo creo que sí.

¿Qué... qué te estás tomando?

Una crema con corticoides, bueno, me la pongo, no me la como.

Sí, sí, ya.

Bueno, date dos veces al día y... Sí.

Pero si lo que quieres es estar segura, segura...

Sí, sí quiero. Quiero.

Llama a un dermatólogo.

Señores, aquí tienen.

Gracias. Por fin, el ossobuco.

Esto sí que nos va a quitar el estrés, los eccemas y todo.

(RÍE) Sí. Yo voy a llamar a casa.

Tú no te cortes, empieza. No, no. Espero.

(Sonido teclas)

Uy, la canguro tiene el teléfono apagado.

Ya lo siento, pero me tengo que ir.

Perdóname por la comida.

No te preocupes, te llevo yo. No, no.

Cojo un taxi, no te preocupes. Sí, sí. No, no.

Por favor. Te llevo yo. He traído coche...

Y es lo menos que puedo hacer. Vale. Voy a seguir llamando.

A ver si me lo coge. Vale.

Enseguida voy. Camarero, por favor.

¿Me trae la cuenta? Sí.

(SUSPIRA)

(Música burlona)

(Timbre)

El martes que no se os olvide la entrega del trabajo.

(Ruido de sillas)

¡Y no hagáis tanto ruido con las sillas! (RESOPLA)

(Ruido de sillas)

¡Juan! Ven un momento, que quiero hablar contigo.

Tengo prisa, tenemos partido.

Me da igual, que empiecen sin ti. Ven, aquí, ya.

Bueno, te espero fuera.

(SUSPIRA) ¿Se puede saber qué es esto que me has entregado?

¿Qué le pasa? Me lo curré mazo. Sí, mazo.

Mazo a copiar y mazo a pegar.

Pillé cosas de Internet como todo el mundo.

No tienes tú cara ni nada.

Eso está calcado de una página web.

Me vas a catear. Eso no lo sé, Juan.

Es la tercera vez que me haces esto.

Y eso que yo sepa. (SUSPIRA)

Mira, Juan, no sé qué pasa.

Quiero hablar con tus padres. Ni de coña, ¿por qué?

Soy tu tutora y quiero hablar con ellos.

Paso.

Juan, ven aquí, que no he terminado.

Juan, ¡no he terminado!

Pues yo sí.

Juan. ¡Juan!

¡Que no me toques!

Al despacho del director, ¡ahora mismo!

Vamos.

(Música militar)

¡Paso!

(Música militar)

¡Carlos! ¡David!

Pero ¿dónde están estos niños?

¡Carlos!

Yo a la canguro me la cargo. Te lo juro, ¿eh?

¡Carlos! ¡David!

-¡Remata!

¡Chuta!

(RESOPLA)

-¡Vamos! -¡Dale, venga!

-Mami, ha venido papá. -¿Qué haces aquí?

-Jugando con mis hijos.

Hola. ¿Me estás vacilando?

Agustín, esta ya no es tu casa.

¿Y la canguro? -Le he dicho que se vaya.

¿Con quién están mejor que con su padre?

-Haberlo pensado antes de largarte con la... puta esa.

-Te he oído, mami. -Te ha oído.

No empieces con tus histerias.

-¿Mis histerias? Si los tienes descalzos.

Y mañana, malos, como si lo viera. Pero a ti te da igual.

Les dejas hacer lo que quieren, luego te vas, y la mala soy yo.

¿Y este quién es? (RÍE) Eh... Mario Martín, pediatra.

Encantado. (RÍE)

¿A ti qué te importa? Te he dicho que te largues.

-¿Y quién me va a echar? ¿El pediatra?

Eh... Yo casi mejor me voy.

No quiero molestar.

No, tú de aquí no te vas, tú no molestas.

El que se va es Agustín. Agustín, ¡que la lío, eh!

-Son mis hijos, tengo derecho. -Eso lo decidirá un juez.

Podemos preguntarle a la policía, que estoy a esto de llamarles.

(RÍE NERVIOSO)

Me voy a ir. -Muy bien.

-Para que no vean el espectáculo lamentable que monta su madre.

-Mucho mejor el ejemplo que les da su padre

con la zorra de su novia.

-Te ha oído otra vez.

Anda, dadme un beso.

(Besos)

Sed buenos, ¿eh?

Agustín... ¡Agustín! ¿Eh?

Encantado. Nos vemos.

O no.

No nos vemos.

(SUSPIRA)

(RÍE) Hola. ¿Qué tal?

¿Tú qué eres, el pequeñín, David, no?

Muy bien, campeón. ¿Qué quieres?

Contarme un secretillo, ¿no? (VOMITA)

Ay, la madre que lo pa...

Angelito. (RÍE)

Bien se habrá quedado descansando.

(Música burlona)

(Hojas del periódico)

(Teléfono)

¿Sí? (ALEGRE) Hola.

(SERIO) Sí, dígame. Dígame, ¿en qué puedo ayudarle?

Soy Silvia. ¿Hugo?

Sí, Hugo Bermúdez.

Dígame.

¿Te pillo mal, o algo?

No, es que no me parece normal que llamen a estas horas

para una encuesta de telefonía móvil.

Papá, cuelga, cuelga que son muy pesados.

Déjalo ya, dámelo.

Ah, que está Chema delante, ¿no?

Efectivamente. Estoy con otra compañía.

Ya querían...

¿Y si mañana cambias de compañía? Porque teníamos un cine pendiente.

Ah, pues sí, la verdad que sí. La verdad que me puede...

me puede interesar. Dámelo.

Dámelo. Calla.

Sí, eso me puede interesar.

¿Te viene bien mañana?

Me interesa siempre y cuando vaya todo dentro del mismo paquete.

Ya me querían liar. (PROTESTA)

Bueno, pues a ver...

Mañana dan la última de Campanella a las siete.

¿Te apetece? Correcto.

Lo dejo en sus manos mejor entonces.

Bueno, no te vas a librar tan fácilmente, ¿eh, Hugo?

¿Hugo?

Oye, que a lo mejor no te apetece ver esa película.

¿No? Igual te apetece más ver una de intriga...

o algo así, ¿no? Eh... no, no.

Sinceramente, me interesa muchísimo más

el primer plan que usted me ha contado.

Me parece francamente atractivo.

¿El plan... o yo?

Los dos... los dos planes.

Tarifa... Sí, no.

No, no, me gusta. Muy gra... ¡Chema!

Chema, ¡dame el teléfono!

Mi padre no sabe decir que no.

Así que ya está bien, no nos interesa. Adiós.

Pesados.

¿Qué haces? ¿Por qué me coges el teléfono?

Con estos es mejor ser borde.

Porque ya sabes cómo eres y son muy pesados. Pero mucho.

Sí, es verdad, Chema, tienes razón.

Es verdad.

Hubiera firmado. Mejor no escucharlos.

Me estaba viniendo abajo en la mitad de la conversación.

Ya, ya. Mañana hubiera firmado.

Entonces finiquitado el tema con Sofía, ¿no?

Sí, olvídalo. ¿No me reclamará el dinero?

Olvídalo.

Me ha dicho que se arrepiente de haber llamado a esta agencia.

Y que con los críos no es buen momento

para quedar con nadie. Con lo cual, nada.

Menuda papeleta tiene ahora. Sola y con dos críos.

(SUSPIRA) Ay, mira, tu próximo caso.

44 años... No puedo, no puedo.

Historiadora...

y camino de convertirse en una solterona empedernida.

Como yo. (SUSPIRA)

Pero ¿te estás oyendo?

Gloria...

¿Pero cómo dices eso?

Estás en lo mejor de tu vida. (RÍE SARCÁSTICA)

Tú no te puedes venir abajo por un cretino como este.

Pero si mi vida ha ido abajo desde que le conocí, Hugo.

Cada día más y más y más, hasta que he tocado fondo.

No, yo... yo... me rindo.

Me rindo. No, no te reconozco.

Lo siento, no te reconozco. (SUSPIRA)

Tú no te hundes tan fácilmente. Bueno, me ha costado 40 años.

No te diría yo que ha sido tan fácil.

¿Pero tú te estás oyendo?

Te pido que hagas borrón y cuenta nueva, haz algo nuevo.

No sé, aprende a bailar zumba. O a tocar un instrumento.

No, mejor hazte un viaje. Un viaje. Estás necesitando un viaje.

Cuanto más lejos, mejor. Piérdete.

Ah, mira, sí. Voy a ir de viaje. Pero ¿dónde?

Ah, ya sé. A un sitio frío.

¿Ah, sí? Muy frío.

Sí. Bueno, mira.

Te podrías ir a Laponia, a ver la aurora boreal o...

yo qué sé, a Islandia.

Anda que no hay sitios. Será por sitios.

Mira, ya he vuelto. Ha sido precioso.

Me ha encantado. Traigo un "souvenir".

Gloria, tú sabes igual que yo que necesitas ese viaje.

¿Y quién te lo va a solucionar? Yo. ¿Cuándo? Ahora.

(Teclado y pitido)

No he hecho más, tú lo has visto. Pa, pa, pa.

Ya tienes aquí en la pantalla seis ofertas.

Grecia, Baden-Baden...

Siete noches, Cancún.

Si está tirado de precio, Gloria.

Ay, que es igual. No puedes decir que no.

Gloria, por favor, no puedes decir que no. Mírame.

No, no, no.

¿Cuánto tiempo hacía que no te veía en bata?

¿Veinte años, desde que tuviste el sarampión?

Al menos entonces ibas maqueada.

Ibas peinada. Mírate ahora. Hinchándote a helado...

a las seis de la tarde.

Dios mío, las seis de la tarde. Tenía que estar en el cole.

Tenía reunión de padres de...

(RESOPLA) Luego te llamo.

Perdóname, ¿vale?

Oye, Gloria. Prométeme que te vas a buscar una playa.

Tú misma. Yo no me voy a meter.

Quince días. Que sí, pesado. Que sí, que sí.

(Pasos)

Buenas. Chemita...

Me voy. Anima a la tita, ¿vale?

¿Puedo quedarme contigo a hacer los deberes?

Claro que sí, mi amor.

Tita, ¿estás bien?

Sí. Pero si me das un abracito, voy a estar mucho mejor.

¡Ay que le cuesta darle un abrazo a su tía!

Mua.

Siete noches, 469...

Pues ya está todo hablado. ¿Votos a favor?

(Ruido de silla)

Perdona, ¿qué estamos votando?

Al parecer, un docente ha cascado a un alumno.

-¿Cómo que al parecer?

Si mi hijo dice que le ha dado un bofetón, se lo ha dado.

No se lo va a inventar.

-A ver, Adolfo, eso ya lo hemos hablado.

Ahora estamos votando qué acción emprender.

A favor de la expulsión.

Eeeeh... perdonadme.

Con permiso.

He llegado tarde y... a ver, yo estoy alucinando.

No sé si es que me he perdido algo o no.

Es decir, al parecer un profesor le da un bofetón a un alumno,

¿y estamos dudando sobre si expulsarle o no?

(Murmullos)

¿Estamos dudando sobre si expulsarle o no?

¿Esto qué es? ¿Los tiempos de la posguerra otra vez?

Aquello de "la letra con sangre entra".

Gracias. No, no, no.

Bien, los que estéis a favor de la expulsión, levantad la mano.

Pues creo que no hay ni que contar.

Se levanta la sesión. -Gracias.

(Aplausos)

Qué bien. Gracias.

A vosotros. Era lo mínimo, me parecía alucinante.

Perdona. Sí.

¿Tienes un momento? Sí, claro.

Es que quería pedirte ayuda,

porque yo nunca he tenido que echar nadie

y me gustaría que me echaras una mano con eso.

¿Yo? Sí.

Tú trabajas en recursos humanos, ¿no?

Sí, recursos humanos.

Me gustaría que hubiera algún miembro de la Asociación de Padres

para hablar con la docente, suavizar las cosas.

Sí, sí. Perdona, ¿la docente? (ASIENTE)

¿Es una profesora? Sí.

Silvia Domínguez. La conoces.

¿Sí? Sí.

Sí, sí, trabaja aquí.

Trabajaba. Y gracias a ti.

(Se abre la puerta)

(TARAREA)

(Se cierra la puerta)

¿Hugo? (Ruido de llave)

Hugo.

¡Silvia! (RÍE NERVIOSO) ¿Qué haces aquí?

¿Yo? Sí. (RÍE)

Trabajo aquí.

(RÍE) Claro. (RÍE)

Qué tontería más gorda.

¿Adónde ibas tan sigiloso? ¿Eh?

¿Que adónde ibas?

¿Quién, yo? ¿Has olvidado el cine?

No. Ah.

Que no. ¿Y adónde ibas?

No, no iba yo a un sitio que tú dijeras: vas.

Iba al coche, porque me he dejado el móvil.

Ah.

(Teléfono)

Vaya, pues no. No me lo he dejado.

Bueno.

¿No vas a ver quién es? Eh...

No, es un mensaje de un padre de la reunión

que me manda vídeos chorras.

De gente que mete la cabeza en la picadora...

(IMITA RUIDO PICADORA)

Y salta.

¿Qué tal la reunión? Es verdad, tenías una reunión.

Mmm...

Mal.

N-no. ¿Bien?

(GRUÑE)

Hugo, ¿estás bien?

(ASOMBRADO) ¿Quién, yo?

Sí. Claro.

Ah. ¿Nos vamos? Claro que sí.

Venga. Para qué esperar.

(RÍE) Vámonos.

Ya. ¿Por dónde?

Por aquí. Ah.

¿Seguro que estás bien? Sí, sí.

¿Sí?

Hola, buenas. Hola, ¿qué tal?

Venía a contratar este viaje. Cancún, siete noches, 469 euros.

Perfecto. Pues si me da sus datos y los de su acompañante...

¿Qué acompañante? La persona que va con usted.

No, es que viajo sola. Ah, ya.

Es que esta oferta es para dos personas.

¿Ve? Siete noches, habitación doble.

Ya, pero es que viajo sola.

Ah, ya.

Comprendo.

¿Qué comprende? Eeeeh...

No, ¿qué comprende usted?

Nnnn... ¿Qué comprende?

Es que yo le tengo que informar

de que este mismo viaje para una persona sola sale en...

756,99.

¡Pero si es más del doble!

Ya, es que son unos paquetes especiales

que nos ofrecen los turoperadores y son para dos.

Vamos, que es delito viajar sola. (RÍE) No, delito no es.

Pero siempre le va a salir más caro.

¿No tiene a nadie que viaje con usted?

No sé... una amiga, una tía, su madre.

Ya. Por compartir la experiencia.

¿Sabe lo que le digo?

Que vaya usted con su puñetera madre a compartir la experiencia.

Y tú, bonita, aprovecha ahora que tienes pareja para viajar,

pero no te fíes de la mosquita muerta esa,

que al final todos los hombres son iguales.

¡Unos cerdos!

¡Ay!

¡Qué gusto da sentarse! Sí.

Debes acabar harta de... de críos, digo.

Sí. (RUIDOS)

Tienen lo suyo, ya sabes. Ya.

Perdón.

Niños. Ya, ya me imagino.

Te lo digo porque... (RÍE)

debe ser difícil lidiar con tanto crío a la vez.

Tengo yo uno, y digo: "Mira...".

Y digo: "No, no". Yo no... Yo no.

¿Tú sí? ¿Qué?

No... Hay días mejores, días peores.

Perdón. Ya sabes.

Perdón. Como en todos los sitios, pero...

En general, bien.

Sí, sí, no... O sea, que bien la última semana en el cole, ¿no?

Sí. Bueno, que si te pillo una notita en clase.

Mmm.El móvil... Mmm.Pero, bueno, nada.

¿Pero que no...?

Ah, no te lo pierdas. Juan, el amigo de Chema,

decía que yo le había pegado.

¿Te lo puedes creer? ¿Pegarle, yo? (RESOPLA)

Bueno, menudo problemón ahora. No.

¿No? Con... claro.

No, qué va.

Que les gusta exagerar, pero ya ves tú.

Ya. Bueno...

Tú mírame y dime si alguien se puede creer

que yo pueda perder los papeles así como así.

Disculpe. Yo creo que...

(GRITA) ¿Otra vez? ¿Por qué no se va a la cafetería

a ver la película y nos deja de dar la tarde? Qué pesadito.

No puedo con la gente maleducada.

(HISTÉRICA) ¡No puedo, no puedo!

Disculpe, disculpe. Perdón, perdón.

Mírale. Por arriba. (RESOPLA)

(RESOPLA)

Silvia, verás, me gustaría comentarte una cosa.

(CHISTA) Luego me lo cuentas.

Me encantan los tráilers.

(Música tensión)

Es una de estas películas que te hacen pensar.

(RÍE) Sí, la verdad que sí.

Llevo toda la tarde...

¿Te ha gustado mucho, poco, regular? ¿Eh?

Del 1 al 10, que cuánto te ha gustado la peli.

Ah, no, no sabría... exactamente.

Tiene su cosa lo del 1 al 10, ¿eh? Sí.

A mí cada vez me cuesta más poner las notas.

Porque cuando te da de media un 4,7...

Sí, sí. Qué comedura de cabeza lo del 4,7.

Para mí es suspenso, pero para los alumnos...

Claro. Claro, ya... ya me imagino.

Y a esta cita, ¿qué nota le darías?

(RÍE NERVIOSO) Bien, bien.

Verás, Silvia... Pero falta el final, ¿verdad?

Como en las pelis.

Puede ir muy bien toda la historia, pero si el final falla...

Silvia, llevo toda la tarde intentando decirte una cosa muy...

(CHISTA) (SUSURRA) No digas nada.

(Música romántica)

Espera, Silvia. Progresa adecuadamente.

(SUSURRA) Chema.

Chema.

¿Estás despierto, hijo?

(CARRASPEA)

Chema. ¿Mmm?

¿Estás despierto?

Ay, ¿qué quieres, papá? Que quiero hablar contigo.

¿Tú sabes qué pasó con Juan y la Merkel?

Mañana, papá, mañana. No, mañana, no.

Mañana no, que es importante.

Papá, que estoy "sobao", mañana hablamos. En serio.

(RESOPLA)

Joder, Chema.

(SUSPIRA)

(Ladridos)

Toma, la recogí esta misma mañana. Pero ¿por qué te has molestado?

Pero ¿cómo no me iba a molestar? No era necesario.

¿Querías que te la devolviera vomitada?

Gracias. Además, que quería decirte algo.

Que no sale la mancha, ¿a que no? Eh...

Es eso. No, no, no es eso.

Es que... quería disculparme por lo del otro día.

No tienes por qué.

Mamá, David me ha escondido la pelota.

-Devuélvele la pelota a tu hermano si no quieres que me enfade.

Se me fue la cabeza.

No sé qué me pudo pasar.

Bueno, sí lo sé. No estoy llevando nada bien esto mío.

Sofía, no tienes que darme explicaciones de ningún tipo.

Ya, ya lo sé. Si casi no nos conocemos.

Y estoy aquí dándote el rollo de madre separada.

Pero es que no tengo con quién hablar de esto y...

Y lo estoy pasando mal, mal. Eh, eh, eh.

¿Y esa cara bonita? ¿Qué pasa con esa sonrisa?

Dame un abrazo, anda. (RÍE)

Un, dos, tres y... dos, tres.

Y básicamente, aquí tendríamos el pasodoble.

Nos está mirando el niño.

David, cariño, ¿ya has acabado de pintar?

-Os he visto.

¿Ah, sí? (RÍE)

¿Y te ha molado lo del pasodoble?

Tres, cuatro... (RÍE)

Mamá, tengo hambre.

-Tirad para la cocina, que os voy a preparar el bocata.

Bueno, me voy.

El deber me llama. Lo siento. Ya.

¡Qué día! No me ha dado tiempo ni de darme una ducha.

¿Cómo te va a dar tiempo? ¿Con dos críos sola?

Ya, bueno, que te voy a contar, ¿no? Eh...

Mario, ¿a ti te importaría quedarte un ratito para echarles un ojo

mientras yo me doy una ducha?

Por favor. Ellos ya te conocen.

Y son muy buenos niños, ya lo sabes. Claro que sí.

(Cristales)

¿Qué habéis roto?

-¡Nada! -Ay, nada, dice.

(Pasos rápidos)

(Silencio)

(Música burlona)

Qué miedo me das tú, chaval.

¿Te apetece un bocadillo?

No, claro.

Mejor una misa negra.

Ya.

¿No me dijiste que habías zanjado el tema con Sofía?

Sí. Esta mañana he estado en su casa recogiendo una chaqueta

y bueno, una cosa llevó a la otra y...

Ah, ¿que hubo mandanga?

¿Qué dices? Ay, Hugo.

Si te vas a acostar con todas... Gloria, tranquila.

Que no ha habido mandanga.

Nada. ¿Entonces?

No, me pierdo. ¿Qué llevó a qué?

¿Qué llevó a qué? Nada. No llevó a nada.

No ha podido ni ducharse en todo el día la chica.

No ha tenido con quién dejar a los hijos.

¿Te has duchado con...?

No hubo mandanga, pero hubo mondongo.

Se duchó ella, yo no me duché.

A mí me tocó, no sé cómo me las arreglo, la peor parte.

Cuidar de ese par de súcubos que tiene por hijos.

Y deja de hablar como si vinieras de Guinea Ecuatorial.

Y tú céntrate un poquito, que te veo muy despistado.

Aquí vienen las mujeres a buscar relaciones románticas.

No de canguro.

Perdona, pero yo no estoy haciendo de canguro.

Venga, Mario. La otra canguro nos dejaba ver la tele.

Bueno, pues yo no. Yo no.

A ver lo del denominador común. No, esto no está bien.

Tienes que multiplicar por cuatro lo de abajo, no esto.

¿Qué?

(Música burlona)

(Pitidos llave del coche)

(Ladridos)

¿Otra vez tú? (ASUSTADO) ¡Eh!

(Taladradora) Esto no es lo que parece.

He venido a arreglar una estantería del salón.

No, tranquilo, si yo contra ti no tengo nada.

Y baja eso, anda.

Que los carga el diablo. Perdona.

¿Tú no eras pediatra?

Sí. Sí que ganáis poco ahora los médicos.

Lo dices por esto, ¿verdad?

Estoy ayudando a Sofía, porque lo está pasando fatal.

¿Y cómo lo estoy pasando yo?

Fuiste tú quien decidió irse a vivir con una jamona de veintipocos.

Digo, y encima...

(Taladradora)

Desde el respeto, ¿eh? Cuidado.

¿Tú tienes hijos?

Sí, uno de 14.

¿Qué harías si te dijeran que no puedes verle?

¿Y por qué no lo pensaste antes? De buen rollo, ¿eh?

No, si llevas razón, sé que lo he hecho como el culo.

Si pudiera volver atrás, lo haría de otra manera.

Si no veo a mis hijos, me muero. Por la noche no puedo dormir.

Me imagino a David de pie, mirándome fijamente.

Ya, como para dormirse. Menuda estampa, majo.

¿Y has visto a Carlos? Cómo juega a la pelota.

(RÍE) Este me quita de trabajar.

Es verdad, parece que tiene maneras, ¿no?

Que tiene regate y tiene fuelle. (RÍE)

Así, ¿no? Como quiebre. (Taladradora)

Te lo digo en serio.

No ver a mis hijos me mata. Convéncela de que me deje verlos.

Agustín, dale tiempo a Sofía, a que se le pase el mal trago.

Yo qué sé. ¿Tiempo? ¿Cuánto tiempo?

Hace tres meses que nos separamos. Solo los vi el otro día.

¿Tú viste cómo estaban de bien?

Sí.

Sí lo vi, sí.

¿Qué me dices?

¿Vas a ayudarme?

(SUSPIRA)

Esto es un desastre como yo no he visto en mi vida.

Está la pobre desbordada.

¿No ve que los hijos la torean? Pi, pa, pi, pa, oh, oh.

A ver, espera, que parece que me estoy perdiendo algo.

¿Tú y esa mujer...?

Y dale, padre, que no.

Que ya se lo he dicho, que solo es una clienta.

¿No ha habido mandanga? No.

Entonces, espérate.

El negocio que tenéis entre los dos ¿de qué va?

Pero si lo de menos es el negocio, padre.

El asunto es otra cosa.

Ah, que te estás enamorando de ella.

No, padre, no.

Lo único que hago es echarle una mano con los niños, nada más.

Una mano, ¿eh?

De forma altruista, ¿no? Sin pedir nada a cambio.

Pero ¿y a usted le extraña?

¿No dijo Jesús: "Dad de beber al sediento

y de comer al hambriento"?

Eh, eh, Jesús es un fuera de serie.

El Messi de la generosidad.

¿No te me irás a comparar con él?

Yo no me comparo con nadie.

Solo digo que el padre de estos críos

solo está cuando él quiere y a mí eso no me parece normal.

(CHISTA) No juzgues y no serás juzgado.

Pero, vamos a ver, padre. ¿A usted le parece normal

irse a vivir con una recauchutada de 20 años?

¿Y? Eso tiene que ser pecado, fijo.

Aunque no hagas nada.

Solamente al mirar, ahí, ya, ya, ya tienes la ruina.

Ahí está...

Pues pecar, pecar, lo que es pecado,

me parece que el único que pecas eres tú, de envidia. (RÍE)

Tómeme en serio, padre. No, si yo te tomo.

Pero me mezclas las churras con las merinas y me pones malo.

Ahí sí que me acabo de perder pero del todo.

A ver cómo te lo explico yo para que tú lo entiendas.

Dios es nuestro padre celestial.

¿Correcto?

Eso dicen. No, eso dicen no.

Eso es así.

Vamos a ver...

A veces nos dirigimos a él y rezamos con mucho fervor...

¿Y qué pasa? Que no contesta.

Ya, pero yo prefiero pensar que está comunicando.

Como lo llama todo el mundo a la vez, se saturan las líneas.

Y ahora, eso sí, que si alguna vez te da comunicando,

no significa que no exista o que no se preocupe por ti.

¿Me puede hacer un resumen, padre? Eeeeeh...

Vamos a ver, hijo mío.

Si tú no pretendes a esa mujer

de una forma romántica, amorosa, carnal,

y el padre de los niños no está ausente, impedido

o es un bala perdida, tú te tienes que quitar de en medio.

¿"Capisci"?

Esos hijos

ya tienen un padre.

Dale, dale, ¡cuidado, Chema!

Estás espabilado tú hoy, ¿eh?

Van dos veces que te mato solo con el cuchillo.

Bueno, revancha, ¿no? -No, tío, no me apetece jugar hoy.

-¿Por?

-Por nada.

-Bueno, pues me juego una online.

-Mi padre me ha preguntado sobre el tema de la Merkel.

-¿Qué le has dicho? -Le he dado largas.

Pero me volverá a preguntar. -Dile que me pegó una hostia y punto.

-Sí, pero que yo os vi, y que no te pegó ni te tocó.

-Si yo le digo la verdad al mío, me mete interno hasta los 18.

Venga, Chemita, que somos colegas.

-Ya, pero ¿qué quieres que haga?

-Tío, es que si me pilla, me cruje. No me puedes hacer esto, tío.

(SUSPIRA)

(Se abre puerta)

¿Qué tal, chicos? Metiéndole mano a los deberes, ¿no?

Bueno, yo ya me iba. Espera un momento.

Quiero hablar contigo. Me he enterado de lo de la Merkel.

Qué mal rollo, ¿no?

Qué chunga esta tía.

Muy chunga, bueno, me tengo que ir. ¿Y cómo fue que te golpeó?

¿Con la mano abierta? Con la mano abierta.

Te dio con la mano abierta.

Estabas tú normal, y de repente... Normal, sí.

Te dio. Muy fuerte, en este lado.

Te dio fuerte en este lado, con la mano.

Muy fuerte, sí. A ver, ¿fuerte o muy fuerte?

Me dio bastante fuerte, me dolió. Vamos a ver si vamos por partes.

¿Bastante fuerte o...? Me dio muy fuerte.

No. ¿Fuerte o muy fuerte? Muy fuerte.

Me dio... muy fuerte. El caso es que...

No, céntrate. Muy fuerte.

Dime cómo te dio. Muy fuerte. ¡Me dio así!

¿En este lado?

Con la izquierda. ¿Seguro? Sí.Segurísimo.

Que te cuente Chema, que estaba delante. Venga.

(Llama a la puerta)

(Abre la puerta)

No sabía que habías visto todo en primera fila.

Más o menos.

¿Más o menos, o seguro? Seguro, seguro.

Ya. ¿Y pasó como dice tu amigo que pasó o...?

Sí, sí. Bueno.

Pues me quitas un peso de encima, porque van a echar a la Merkel

y seguramente me tocará a mí estar presente.

Sería una lástima que echaran a Silvia por algo que no ha hecho.

¿La van a echar? Claro.

Es que no se puede pegar a un alumno.

Porque tú lo has visto, ¿verdad, Chema?

Tú nunca me has mentido.

Que sí, papá, qué plasta.

(Música suave)

(Abre la puerta)

(Música suave)

(Cierra la puerta)

¿Qué quieres que te diga? ¿Que me ha sentado mal?

Me ha sentado mal, no me lo esperaba.

Que tu propio hijo te mire a la cara, a los ojos,

¿y te mienta?

¡Guau! Un adolescente que miente a su padre.

La primera vez que pasa, ¿eh? (RÍE)

¿Llamamos a la prensa?

Y luego, en el tema ese de la bofetada,

hay algo que a mí, sinceramente, no me encaja.

No le pudieron golpear al chaval en la mejilla derecha.

No puede ser. No.

¿Por qué? Porque Silvia es diestra...

Entonces, ¿qué hace? ¿Así?

¿O así?

Pero ¿qué te pasa? ¿Trabajas en CSI ahora, o qué?

Por culpa de este par de mentirosos Silvia puede ir a la calle.

Mmm. Eso es lo que me pasa.

Mucho te preocupas por esa chica últimamente.

¿Qué dices? ¿Qué dices? ¿Qué dices, hija?

A mí lo que me preocupa es la verdad y... y la justicia.

¿Sabes lo que me preocupa a mí?

Nuestro negocio. Ya.

¿Te das cuenta de que Sofía ya no es nuestra clienta?

Sí. Y aun así, la sigues viendo.

Pero solo de momento. ¿Qué tiene de malo?

Hay un montón de mujeres esperando

mientras tú juegas a las casitas con ella.

A ver, es hasta que se organice. Después se acabó.

(SUSPIRA)

¿Tú sabes la única parte del cuerpo del hombre

que nunca deja de crecer?

Las orejas, ¿no?

Los huevos.

¿Los huevos? No me lo esperaba, macho.

Sí. Los huevos, Hugo, los huevos.

Nacéis con cierta predisposición a ser unos capullos

y a medida que vais creciendo, más os cuelgan los testículos

y más capullos os volvéis.

Tú no puedes seguir así, con ese rollo odiando a los tíos.

Porque eso sinceramente no es sano. Mmm.

Como tampoco es sano eso que estás haciendo.

Metiéndote tres litros de helado al día, venga.

Mmm. Vale. De acuerdo.

Te tocó en suerte el capullo de Ramón.

Pero eso no significa que todos los tíos sean así.

¿Habrá hombres que merezcan la pena?

Dime uno. Pues sí, mira.

Yo conozco a uno que lo tiene prácticamente todo.

Educado, sabe escuchar, discreto, inteligente.

Eso sí, los huevos no se los he visto. (RÍE)

Ese hombre no existe.

Fíjate si estoy seguro que te voy a organizar una cita con él.

Ah. ¿Sabes por qué?

Porque es un hombre que sabe escuchar.

Pero yo no quiero salir con ningún psicólogo.

Joder, madre mía...

Cuando se te mete una porrería en la cabeza hasta que se...

Que no es psicólogo.

Es amigo mío, ¿vale? Bueno, no me líes.

Hablo con él y ya os digo cómo quedáis.

Me voy. Chao.

Bueno, pero que... no se haga ilusiones, ¿eh?

Que igual ni voy.

(SUSPIRA)

Si yo le entiendo perfectamente, pero...

si Mahoma no va a la montaña, es la montaña la que va a Mahoma.

Ya, pero yo no trabajo para Mahoma, sino para la competencia.

Que esa mujer venga a verme a la iglesia,

como cualquier otra feligresa.

Sí. (RÍE) "Cualquier otra feligresa".

Usted no conoce a mi cuñada Gloria. Menudo pronto tiene.

Cuidado, cuidado. Que luego no es nadie.

Es ese pronto muy enseguida que tiene.

Como diga de dar el crujido, más vale que no estemos al lado,

porque morimos los tres:

ella de la explosión y nosotros, de la onda expansiva.

Padre, pero ¿no puede hacer un esfuerzo

e ir a hablar con ella fuera?

¿Acaso Dios no abandonó su rebaño para encontrar una oveja?

Una, padre, una. Vale, descarriada, pero una oveja.

Pues no. Y además, no te inventes pasajes bíblicos.

O sea, entonces la iglesia no hace desplazamientos.

Sí, sí, y cobramos dietas

y nos anunciamos en las páginas de contactos.

Venga, hombre, por favor. Un respeto.

(RÍE)

Venga, sí, vale. ¡Sí!(RÍE)

Como favor personal. Gracias.

Y en sitio neutral. Gracias.

Le va a venir de maravilla a ella hablar con usted.

Y una cosa que no le he dicho. ¿Le importaría ir de paisano?

No le he dicho que es usted cura y ella con los curas no...

¿De paisano?

¿Tú te crees que esto es "Corrupción en Miami"?

Hombre.

Venga, sí. ¡Sí! (RÍE)

Padre, que Dios le bendiga. (Campanas)

¿Ve? Las campanas. Es una señal. Vale, muy bien.

¿Qué haces? Por el amor de Dios. (RÍE)

Padre, padre. ¿Sí?

Me ha dado en la patata. Muy bien.

Escúcheme. Pero bien, ¿eh? Sí, sí, sí.

Es la hora del Ángelus. Hala, adiós.

Me ha dado.

Padre. ¿Qué?

Aquí me ha dado, ¿eh? En la patata.

Hola.

¿Tú eres Gloria? Francisco.

Sí. El amigo de Hugo.

Sí. ¿Qué tal?

¿Cómo estás?

(RÍE ANIMADA) (RÍE NERVIOSO)

Siéntate. (RÍE NERVIOSO)

¿Quieres tomar algo? Eeeeeeh...

N-n-no. ¿No?

Yo me voy a pedir otro cachito de tarta.

Ah, perdona, perdona, ¿me traes otro...?

Grande, ¿eh?

(RISA NERVIOSA)

(Sonido teclas)

Oye, despejado, ¿eh? No, no hay moros en la costa.

¿Dónde estás? (CHISTA)

Pero bueno, niños, ¡si es papá!

¡Hola! (RÍE)

¡Hola!

¡Vaya casualidad!

No tiene que saber esto mamá, porque como no se lo va a creer...

(RÍE) Oye, Mario, muchas gracias, de verdad.

No sé cómo agradecértelo. ¿Gracias por qué?

Si ha sido casualidad. (RÍEN)

¿Queréis palomitas? (AMBOS) ¡Sí!

¡Pues venga! ¡A por ellas!

Yo me voy a ir bajando. Dentro de dos horas en la entrada.

Sí, pero me gustaría comentarte una cosita.

No tienes por qué darme las gracias de nuevo.

No, no es eso, es el...

¿Te importa acompañarme un segundito? (SORPRENDIDO) Sí.

Mira, es que...

Es que me han salido unos granitos en salva sea la parte...

Y... Mmm.

¿Qué haces? Están muy rojos y me pican mucho.

¿Qué le ha dado hoy a la gente con el tema de los testículos?

Solo quiero saber tu opinión.

No sé. Lo que sí tengo seguro es que en tu familia

hace falta urgentemente un dermatólogo de cabecera.

¿Pero esto qué puede ser?

No sé, una enfermedad venérea o...

¿Venérea? No me jodas, lo sabía.

Que no... a ver, soy pediatra. Y a los niños no les ocurre esto.

Pero podría, ¿verdad?

A ver, como poder, poder, podría ser cualquier cosa.

Tifus, un sarampión bajero o paperas tardías.

No tifus, no. Su-súbete los pantalones, Agustín.

Súbetelos, súbetelos.

¿Seguro que no quieres?

Oh, no, no. Está buenísima, es casera.

Igual tendrías que pedirte líquido, para bajar el mazacote. (RÍE)

(RÍE) Era de lo que te quería hablar.

Que ya me lo ha comentado Hugo, lo de... tu fijación por los dulces.

Ah. Ah. ¿Y qué tiene de malo el dulce?

Por lo menos te da lo que te promete. (RÍE)

Sabor y subidón de azúcar. (RÍE)

Y algunas frutas también lo hacen.

Mira una cosa, ¿tú no crees que...

es el momento de poner tu fe en otras cosas?

¿En dónde?

(DUBITATIVO)

¿En los hijos? No tengo.

¿En las rebajas? Un timo.

¿En los hombres?

(PEDORRETA)

(Ruido plato y cuchara)

Mira, no todos los hombres son iguales.

(RISA SARCÁSTICA)

Yo conozco a uno que... que hace promesas que siempre cumple.

¿Ah, sí? Mmm.

¿Y dónde está esa joya?

¿Dónde está ese hombre que cumple todo lo que promete?

¿Está cerca de aquí?

Más cerca de lo que tú te crees.

Ya.

Es alguien que... que te puede ofrecer consuelo

y calor siempre que lo necesites.

Ya. ¿Mmm?

Ah.

Es leal, no te falla nunca y no te pide nada a cambio.

Nada. Nada.

Solo te pide tu amor.

(RÍE)

¿Y cómo puedo hacer para tener a ese hombre?

Tan solo tienes que pedirlo.

¿Ahora? Ahora.

(Música sensual)

¿Qué haces, Gloria?

¡No, no, no, no! Ay, perdón.

Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento.

Te estás equivocando. No.

Hola. ¡Ay!

¡Ostras! Sofía, perdóname. (RÍE)

Que no, no, no te esperaba.

Ya, ¿y los niños? ¿Eh?

Ah. (RÍE) Lo...

¿Los... los niños? Sí.

En el baño. Ah.

Estaba yo que digo... Tardan más de...

Pero ya...

Y... y qué bien, ¿no?

Que estés aquí. (RÍE NERVIOSO) Sí. (RÍE)

¿Y eso? Bueno, pues terminé el masaje

y me dije: "Me voy a ir dando un paseo".

(RÍE NERVIOSO) Y, por cierto, tenías razón.

El masaje, una maravilla.

Sí. ¿Eh?

Sí, no, pero muy rápido, ¿no?

Como habíamos contratado tres horas y... ¿el shiatsu?

Lo dejé para la próxima vez. Es que me disteis mucha envidia.

Os vi yéndoos a todos juntos y...

¿Agustín?

¡Qué casualidad! (RÍE)

No me lo puedo creer.

Fíjate si no hay cines en Madrid como... madre mía.

Esto lo... no, es que...

No, no. ¿Qué película has visto?

Sois unos hijos de...

(Sonido distorsionado)

(Sonido distorsionado)

(Sonido torta)

¡Vámonos, niños! ¡A casa, ya!

¿Cómo me voy a imaginar que es usted un...?

Un cura, un cura, sí.

Soy... sacerdote.

También soy hombre, como Nuestro Señor.

Esas cosas se avisan, hombre.

¿Me pongo un cartel de no tocar cada vez que salgo a la calle?

Bueno, yo qué sé, con un alzacuellos basta, padre.

Aunque hay mujeres a las que eso les pone.

De todo hay en la viña del Señor.

Gloria, yo creo que ahora, conociéndote como te conozco,

no creo que vayas a tener ningún problema

para encontrar a otro hombre.

Yo no quiero otro hombre, entérese, padre.

Tutéame como antes, hija. No, prefiero de usted.

Bueno, vale, como te dé la gana a ti.

Mira, no es un hombre, pero yo creo que te va a venir muy bien.

No me venga ahora con el rollo de abrazar a Jesucristo,

porque al final la tenemos.

No, no, no, no, no. E-e-es de abrazar otra cosa.

¿Has pensado en comprarte un gatito o un perrito?

Bueno, ya estamos. ¿Qué?

No se puede ser soltera y de más de 40

sin que te tachen de loca de los gatos.

No, no, no. No quería decir eso.

Solo pensaba que te podía hacer compañía.

Es que no quiero compañía.

Si no le importa, me voy a quedar aquí sola

disfrutando de mi tarta, ¿eh?

¿Y sabe usted por qué?

Porque yo he elegido mi tarta y yo he elegido estar sola.

Así que si no le importa...

(Ruidos de cuchara)

(Ruido de silla)

Vale, que Dios te bendiga.

Ah, perdón, perdón.

Sí, hola, buenos días, mira, es que estaba pensando en...

en comprarme un perro.

(ACENTO ARGENTINO) ¿Y de alguna raza en especial?

No sé, no...

Que sea sincero, que no haga promesas que no puede cumplir.

Pues no sé...

¿Qué le parecería un cocker?

A mí a esta altura no me ha engañado ninguno.

Ah.

¿Y hay que pasearlo mucho al perro?

Bueno, lo normal. Tres veces al día...

15 o 20 minutos mínimo, ¿eh?

¿Y no tienes otro que no haya que pasearlo tanto? No sé...

No sé, ¿qué le parece un gato?

A los gatos no hay que pasearlos,

hacen sus cosas en una cajita, son muy limpitos.

¿Y cuánto vive un gato?

Mira, si está bien cepillado y bien alimentado,

pues puede vivir hasta unos 15 años.

Ay, ay, no, no. (RÍE) No, ahora que lo pienso, no.

Un gato no puede ser, soy alérgica al pelo del gato.

Y un gato depilado como que no tiene sentido, ¿no?

No, no, ¿otro animal así que no tenga pelo?

Los peces no tienen pelo.

Ah. Un pez.

Sí, además son independientes. ¿Cuánto vive un pez?

Bueno, según como se adapte al acuario.

Si se adapta bien y controla el PH del agua y la alcalinidad...

No sé, dos, tres años.

No, tengo cucarachas en mi cocina que han vivido más tiempo.

No, no, descartamos los peces, no.

No sé, algo más resistente.

¿Qué le parece una tortuga?

Ah. Las tortugas...

son muy sencillas, son fáciles de cuidar.

Bien. Eeeeh...

Sí, una tortuga.

Vale. Vale.

Una, pero... pero que sea pequeñita, ¿eh?

Pequeñi... recién nacida.

Ya. Que no traiga mochila emocional.

Sí. Vale.

No, y hembra.

Adolfo, no hacía falta que vinieras.

Pues yo creo que sí.

¿A qué viene esto de llamar a mi hijo al despacho?

Es por si a él no le importa volver a contarnos la agresión.

Pero solo por asegurarnos.

Que ya sabemos que lo tenemos, pero...

Buenos días.

Por fin, hale, acabemos de una vez con esto.

¿Acabar con qué?

Hola, Silvia. ¿Tú qué haces aquí?

Ha venido a ayudar. ¿A ayudar con qué?

¿Qué pasa?

Silvia, haz el favor de sentarte.

Silvia...

¿Qué decías, Hugo? Sí.

Sí, decía que...

nos estamos precipitando

al querer expulsar a una profesora que tiene un historial intachable.

Solo porque un alumno diga que... que le ha pegado.

Un momento, ¿me vais a echar? Claro que te vamos a echar.

Lo votamos todos, y tú, el primero.

¿Que tú votaste que me echaran? Sí, lo siento mucho.

Lo hice, perdóname. Lo siento, no sé en qué estaba pensando.

Pero hoy no opino igual.

Nos estamos precipitando. Es un error.

¿Tú sabías que me iban a echar y saliste conmigo como si nada?

Ah, ahora ya sabemos por qué ha cambiado de opinión el tío, ya.

Eh, ¿podemos acabar con esto?

-Adolfo tiene razón.

Acabemos con esta situación tan desagradable.

(Se abre puerta)

¿Se puede?

Lo siento, tío, pero no le puedo hacer esto.

Eres mi mejor amigo, pero tengo que contarlo.

-A ver, ¿qué es eso que tienes que contar?

-La verdad.

Ven, Chemita.

Gloria, ¿sabes que al final Chema contó toda la verdad?

Hombre, nuestro Chema no nos podía fallar. (RÍE)

Eh, espera.

Dame cinco minutos que me está entrando una llamada.

Te llamo yo, ¿vale?

Venga, venga, hasta ahora.

¿Sí?

¿Cómo?

No, no, no. Esperad que voy para allá enseguida, ¿vale?

(Tecla para colgar)

(Pasos rápidos)

(Llama a la puerta)

(RESOPLA) Hola. ¿Qué haces aquí?

Vete. ¿Cómo que qué hago aquí?

Me han llamado tus hijos. ¿Qué pasa?

Pasa que tú ya no pintas nada aquí. ¡Que te vayas!

-¿Tú qué haces aquí? -Los niños, que le han llamado.

-Bueno, pues pasa.

A ver si tú consigues que salgan de una vez.

¿Salir de dónde?

Llevan dos horas ahí dentro y no hay manera.

¿Pero qué ha pasado? Nada, no ha pasado nada.

-Igual alguien se ha puesto histérica.

-Igual alguien quería llevarse a mis hijos.

-Al cumpleaños de su abuela, de mi madre, un fin de semana.

-¿Y me lo tenía que creer?

Como cuando tenías un viaje de trabajo y te ibas con esa.

-¿Otra vez? Qué pesadilla.

Eres un disco rayado. -¡Tú eres...!

Perdón, perdón.

¿Podéis apartar un momento? Creo que tengo una idea, ¿vale?

Niños, poneos a un lado que voy a echar la puerta abajo.

¡Hostia!

¿Estás bien?

¿Eh? ¿Eh?

Me... Ay.

Se me ha salido el hombro, creo. ¿Te has hecho daño?

-Por lo menos él ha intentado algo, y no son sus hijos.

-¿Quieres cerrar ya esa bocaza?

-¡No me da la gana! -¡No me grites!

-Tú a mí tampoco. -¡Que no me grites!

¡Ya, ya! Ya está bien, ¿vale?

Ese rollo tan chungo que tenéis

echándoos mierda continuamente el uno al otro.

¿No veis por qué los chavales se han metido en el baño?

No quieren oír cómo os insultáis, joder.

Están asustados.

Carlitos, David, ¿estáis bien, hijos?

-Chicos, os prometemos que no nos vamos a gritar nunca más.

-Sí, la culpa es de papá.

Me pongo muy nervioso, porque os echo de menos.

-No, y de mamá, que también se pone nerviosa

y es muy impaciente y grita mucho y...

Pero, por favor, que no pasa nada.

-Mamá lleva razón, papá ha sido un egoísta.

Ha rehecho su vida y no ha dejado tiempo a mamá

para que rehaga la suya.

-Y mamá tiene mucho miedo de que os queráis ir con papá.

-¿Habéis oído? Mira lo que dice mamá, qué tontería.

¿Cómo os vais a venir conmigo si tenéis a la mejor madre del mundo?

-¿De verdad piensas eso?

-Sí.

-Ay, chicos. Ven aquí, ven aquí.

Chicos.

(Música suave)

(RESOPLA) ¡Ay!

Chicos, perdonad que rompa este momento tan bonito,

pero ¿alguien me puede decir dónde puedo encontrar hielo?

(Besos y murmullos)

¿Cómo estás, eh, mi amor?

(Música suave)

(Fin abrupto de la música)

Con tu permiso, voy a ver si encuentro un exorcista.

(Música burlona)

Que tengas buen día.

(Fin de la música)

(Ruido de cajones)

Gloria. Dime.

Estoy en tu casa, pero no encuentro la manta eléctrica.

¿Qué manta?

Qué manta va a ser, la que te dejé hace dos años.

Ah, pues no sé, mira por ahí.

Oye, Hugo, adivina qué.

Le he hecho caso a tu amigo el cura y me he comprado una mascota.

Qué bien. Oye, ¿y qué tipo de mascota?

¿No será un perro? ¿No lo tendrás suelto a que me muerda, no?

Una tortuga. Una tortuga.

¿Y dónde la tie...?

(Ruido al pisar y chafar)

¿Hugo?

¡Hugo!

Ojo, Gloria, con las tortugas que son animales migratorios, ¿eh?

No, cariño, no, los animales migratorios son los hombres.

Yo una vez tuve una, se fue y no la he vuelto a ver.

Mira que he buscado y no.

Vaya, si es Judas en persona.

Silvia, lo siento mucho, perdona.

No sabía cómo decírtelo.

Te agradezco que intercedieras por mí,

pero hubiese preferido que fueses sincero.

Tienes toda la razón, lo sé. Pero te juro que te lo iba a decir.

Te lo iba a decir, te lo juro. Ya.

Lo que me pasó fue que me diste el beso

y me dio como una especie de vahído, me qued...

(RÍE) Me quedé en blanco, te lo juro.

No tienes tú cara ni nada. Oye.

¿Qué haces esta noche?

(Teléfono)

Ay, perdona.

(Teléfono)

Sí, es mi cuñada Gloria. ¿Me perdonas?

¿Sí? Rápido, apunta.

A las 10 en la Cafetería Vip. Una chica nueva, te va a encantar.

Le he dicho que eras dentista. Sí.

Pero esta noche, ¿seguro? Sí, tiene que ser esta noche.

Con el tiempo perdido con Sofía, se nos ha acumulado el trabajo.

Bueno, te dejo, que voy a buscar a Eulalia.

¿Eulalia? Sí, mi tortuguita.

No la encuentro por ningún lado.

Tenías razón con esto de que se escapan.

Bueno, adiós. Chao, chao.

(Sonido de colgar)

¿Qué?

(Música burlona)

(RESOPLA) ¿Qué?

Mi tía Eulalia... Se ha muerto.

Le ha dado un pronto y se la han encontrado... muerta.

Madre mía.

Pues lo siento mucho. ¿Y teníais mucha relación?

(VOZ TEMBLOROSA) Bueno, era como mi segunda madre.

Vaya por Dios. Esto es un palo muy duro, muy duro.

Pues sí.

Lo siento. Esta noche es el velatorio y no podemos quedar.

Hombre, no te preocupes por eso.

Uy, por ahí viene Chema, pobre. Ya.

Madre mía. Ahora a explicarle... ¿Me quedo mientras se lo dices?

No, muchas gracias. ¿Seguro?

Silvia, ya... Con uno solo que lo pase mal es...

Bueno, pues nos vemos, eh? Vale.

Gracias. Ay, Chema.

(Música burlona)

¿A qué venía eso, papá?

Pues no ves que le has salvado el pellejo. Natural.

Chema, ¿yo te he contado a ti alguna vez

que tenemos una tía que se llama Eulalia?

De Argentina. Vivía en Buenos Aires.

  • Capítulo 3

El hombre de tu vida - Capítulo 3

02 jun 2016

Sofía, una mujer separada con dos hijos, acude a la agencia de Gloria convencida de que ha llegado el momento de buscar de nuevo el amor. En plena primera cita, Hugo se ve arrastrado a una fenomenal bronca de Sofía con su ex donde descubre que la abandonó por una mujer más joven, y que, resentida con él, la mujer no le permite ver a sus hijos. Desoyendo el consejo del padre Francisco, Hugo intenta ayudarles mediando entre la pareja.
Mientras, en el AMPA del colegio de su hijo, Hugo se mete en problemas cuando, como experto en recursos humanos, le piden que les ayude a despedir a una profesora que, al parecer, ha golpeado a un alumno. El chico es precisamente el mejor amigo de Chema. Todo se complicará cuando averigüe que la profesora es Silvia, con quien planeaba una primera cita. Gloria, por su parte, tras su ruptura con Ramón, está decidida a olvidarse de los hombres.

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