Televisión Española estrena 'El Greco, alma y luz universales', una serie documental que recorre su trayectoria personal y artística, desde sus inicios en Grecia, hasta su muerte en Toledo. El serial, compuesto de seis capítulos, está dirigido por Miguel de los Santos y cuenta con las voces de los actores Antonio Medina y Manuel Galiana.

'El Greco, alma y luz universales' se compone de seis capítulos. ‘Camino hacia la eternidad’ será el primero de ellos, donde se buscará desvelar los enigmas del pintor, y su constante lucha interior por captar la esencia humana en un instante; ‘Las brumas de la memoria’, un recorrido por sus inicios en Creta y, posteriormente, en Italia, cuna del Renacimiento; ‘La Italia soñada’, que repasa la vida de El Greco en Roma, donde conocerá a algunos españoles que le hablarán de El Escorial, un proyecto de Felipe II; ‘Destino español’ mostrará la importancia de la ciudad de Toledo en la vida del pintor, donde conoció a su amor, Jerónima de las Cuevas, con la que tuvo su único hijo, Jorge Manuel; ‘La Gloria’, que es la que alcanzará después de pintar ‘El entierro del señor de Orgaz’; y el último, ‘La inmortalidad’, que muestra el momento en el que El Greco se consagra como uno de los mejores pintores de la historia, cuando crea su obra cumbre, ‘Asunción de Ovalle’, poco antes de morir.

Cada uno de ellos contará con los testimonios de los principales expertos nacionales e internacionales en la vida y obra de Doménikos Theotokópoulos: catedráticos y profesores de universidades de España, Creta o Florencia; historiadores; expertos en arte; autoridades religiosas; y otras personalidades, como Gonzalo Crespí de Valdaura, actual Conde de Orgaz.

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El Greco, alma y luz universales - Destino español - ver ahora
Transcripción completa

El Greco es una persona que tiene una capacidad de fundir;

es una especie de esponja de todo.

-El Greco funciona igual en el conjunto; es una maravilla

cómo distribuye los espacios, cómo trabaja los volúmenes

o cómo realiza todo. Es igual que en los detalles.

-Un hombre que puede fusionar diferentes tradiciones

con una voluntad de expresión personal altísima.

-En el mejor Greco hay siempre

mucha huella de otros pintores, de otros maestros,

y al mismo tiempo estamos viendo siempre al Greco.

(Música)

¿Loco o místico?

¿Pintor de la vibrante luz divina

o del enigmático claroscuro de los sueños?

El Greco encontrará en Toledo una nueva patria.

Toledo le da su única mujer y su único hijo.

Pero su carácter se agria.

No ha conseguido su gran objetivo:

pintar para Felipe II, su corte y El Escorial.

Atrás dejó su Creta natal; su espíritu aún sigue en Italia.

Miguel Ángel decía de sí mismo que no era pintor.

La magnificencia de la Capilla Sixtina

le quitó la razón.

Aunque no para todos,

el Greco se había atrevido a decir que él podría pintarla mejor

y más decentemente.

Ahora en Toledo, aflorará Miguel Ángel en su obra.

Aunque luego él declararía

que Miguel Ángel era un bueno hombre, pero que no sabía pintar,

que nos parece hoy en día algo bastante increíble de decir.

Está claro que tuvo la ocasión de ver también

las grandes obras de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina, por supuesto,

y por lo tanto, podemos pensar que eso fue un shock para él.

Miguel Ángel pintó esculturas en la Sixtina.

Y yo pinté Miguel Ángel en mi primer encargo toledano.

Naturalmente la luz de la pintura romana de ese periodo,

el Greco, y sobre todo en lo referente entonces

al manejo del diseño, aprendió mucho.

Y agrega su experiencia, primero bizantina

y luego madurada con los lenguajes de los pintores vénetos del s. XVI.

Añade también el sentido del diseño,

la necesidad de proporcionarle de alguna forma

un soporte gráfico a la imagen,

pero no para estructurarla, sino para atormentarla.

La figuras del retablo mayor de Santo Domingo el Antiguo

muestran una más que notoria herencia del genio florentino.

El Greco y Miguel Ángel compartieron algo más:

avanzar con su arte hacia el futuro.

Un camino que para el Greco estaba en España.

La capital de España con Felipe II se había instalado en Madrid.

No hubo una declaración oficial,

bastaron unas simples palabras del rey.

Toledo dejaba de ser la capital del Imperio

para asistir poco a poco, casi sin darse cuenta,

a su propio declive.

Tenemos que tener en cuenta que en aquella época,

Toledo podríamos decir que fue la Nueva York del s. XVI.

Era la ciudad más cosmopolita y populosa de la tierra

en la que se hablaban todas las lenguas,

había 350 palacios, 200 mayorazgos, 3500 edificios

y una población cercana a los 80 000 habitantes.

Tenemos que tener en cuenta el Toledo que el Greco recorrió,

las calles que transitó, la gente que conoció,

lo que escuchó, lo que olió y lo que vivió también.

A medida que los miembros destacables de la corte

abandonaban Toledo, la ciudad empezaba, como una anciana,

a ver sus ropas raídas.

Este declive fue paralelo, con los años, al del mismo Greco.

Aunque solo en vitalidad y en dinero.

Lo que llamaríais con el devenir del tiempo "Siglo de Oro"

se fraguaba entonces en Toledo.

En mis pasos me crucé con los españoles más grandes

de aquellos años.

Hay una relación muy importante del Greco

con el ambiente intelectual del Toledo de aquellos años.

Aunque Toledo había dejado de ser capital en 1561,

todos los años siguientes hasta final de siglo

supusieron un esplendor, un nuevo reverdecimiento de la ciudad,

porque los toledanos intentaron que Felipe II cambiara de opinión

y volviera a traer la capital a Toledo.

No se consiguió, pero sí que durante esos últimos años del s. XVI

Toledo siguió siendo una ciudad importantísima

a nivel intelectual y artístico. Aquí se congregaron.

Y sin ir más lejos, ahí está el Cigarral de Buenavista,

donde el cardenal de Toledo, Bernardo de Sandoval y Rojas,

reunía, como gran mecenas que era, a todos los intelectuales,

a los miembros de las academias de Mora y Fuensalida;

a Lope de Vega, Góngora, Miguel de Cervantes, Ribadeneyra,

Covarrubias, San Juan de Ávila,

Fray Hortensio Félix de Paravicino y también, por supuesto, al Greco.

Teresa de Cepeda, Juan de la Cruz,

reformadores del espíritu.

Cervantes, retratista del verdadero español,

tan Quijote como Sancho.

Tan Sancho como Quijote,

el mismo Greco fue evolucionando de uno al otro a lo largo de su vida

a la vez que anhelaba pintar más, ansiaba el lujo y la vida relajada.

¿Dónde vivió el Greco en Toledo?

La casa que se visita como la suya tiene una ambientación magnífica.

Casi podemos verle sentado al escritorio

o junto a una de las ventanas.

Toledo misma parece cuajada en el tiempo.

El museo del Greco que hoy es visitable

recoge fundamentalmente la base arquitectónica que recreó

el marqués De la Vega-Inclán con su arquitecto, Eladio Laredo,

a principios del XX.

Ha sufrido o ha tenido una serie de modificaciones

y lo que hoy está abierto al público prácticamente nada tiene que ver

con la supuesta casa en la que vivió el Greco en las dependencias

del marqués de Villena, que están aproximadamente a 100-150 m de aquí.

Lo que se recrea, lo que se ofrece es más una idealización

de lo que pudo ser una morada toledana de finales del s. XVI

en la que supuestamente pudo haber vivido el Greco

e instalado en ella su taller.

Primero viví en unas habitaciones alquiladas en las casas

del marqués de Villena.

El cuarto real con la cocina, el portal entre las patios,

con un sótano y una cuadra, con otra pieza en el sótano.

El Greco cambiaría de domicilio para volver después al mismo lugar,

pero esta vez a las casas principales del marqués.

Los encargos iban llegando y con ellos, los enormes pagos.

Su vida mejoraba, su fama crecía,

aunque no así sus discípulos y sus amigos.

No fui hombre inclinado a darse a todos.

Miraba hacia dentro, no hacia el mundo.

(Música)

Emulando la vida en Roma, el Greco mantenía en su casa

tertulias habituales con importantes personajes

de la sociedad toledana.

También amaba la música y llegó a tener a varios intérpretes

a su servicio permanente como una pequeña orquesta.

Parece ser que el Greco tenía músicos a su servicio.

Era una persona pudiente,

digamos muy rica en aquella época, porque tenía una casa enorme,

con mucha servidumbre y entre esos siervos o criados

había también músicos.

(Música)

En eso también sentía yo como el rey Felipe,

aunque a diferencia de él,

nunca aprendí a tocar instrumento alguno.

En las iglesias y calles toledanas,

el Greco tuvo que escuchar distintos tipos de música,

incluso con raíces que le evocaran su tierra natal.

En Toledo, cuando el Greco estuvo allí,

los primeros años, quizá pudo escuchar música

de los grandes maestros de capilla que hubo allí.

Cristóbal de Morales fue uno de ellos.

La música sefardí, la música árabe,

en fin, mozárabe, que subsistía en esta época.

De ahí la influencia en la música popular,

que seguro que escuchó el Greco, y le traería connotaciones de Grecia,

por esta mezcla de orientalismo del norte de África

y parte del este de Europa.

Fama, dinero, intensa vida social...

Pero escasas amistades verdaderas y sequía de discípulos.

El Greco como persona se mostraba arisco,

prepotente, hermético.

Consciente de ser un gran artista,

despreciaba a quien no era capaz de entender su obra.

En Roma,

para poder tener un papel fundamental en la pintura,

tenía unas ciertas dificultades.

El paso a España debió ser lo mismo. Para buscar un lugar propio

donde fuera un pintor reconocido.

Si habláis de mi arte,

sabed que yo estaba bien seguro de él.

No necesitaba seguidores ni aduladores.

Un fuego interior impulsaba al Greco a crecer como pintor.

A avanzar en su búsqueda artística del alma apresada en un suspiro,

en un instante, en un cuadro.

Mientras, solo dos discípulos trabajaban con él:

Luis Tristán y Francisco Preboste.

No quise más discípulos.

Luego lo sería también mi hijo, Jorge Manuel.

Era una persona...

con una personalidad muy fuerte.

Con un ego desmedido.

Con una capacidad de despreciar a...

su alrededor.

De ganarse muchos amigos.

La relación del Greco con sus coetáneos,

su mal humor, su sed no saciada, no se revelan al hombre.

Nunca quiso que nadie lo conociera,

pero quizá podamos buscar su verdad más íntima a través de los libros

que conformaron su gran biblioteca.

Filosofía, arte, literatura...

Un compendio de los saberes de su época.

No todos ortodoxos, ni bien vistos por los poderes eclesiásticos.

Ya lo dijo Cicerón:

"Un hombre sin libros es como un cuerpo sin alma".

En su biblioteca

había una obra dedicada a la interpretación de los sueños.

¿Acaso el Greco se inspiró en estos

para imaginar sus composiciones pictóricas únicas?

Los sueños muestran realidades ocultas a los ojos despiertos.

Mucha, mucha verdad hay en ellos.

En el cuadro de "La oración del huerto",

que es una temática que al Greco le interesó bastante

y desarrolló en diferentes pinturas con diferentes versiones

de este episodio en la vida de Jesús.

Bien es cierto que en la Biblia se recoge un pasaje

donde Jesús acude al monte de los Olivos

con algunos de sus discípulos y los deja allí.

Que el sueño les venciera es como si estuvieran dormidos

ante una realidad superior.

Es lo que Jesús estaba experimentando

y a Jesús se lo pinta con un gesto como de iluminado.

Podemos buscar más claves sobre el sentir íntimo en su escritura.

Volvamos a sus libros.

No era una persona simple, ni muchos menos.

La escritura nos hace ver es que era una persona con un genio vivo.

Acostumbrada a hacer su voluntad, por lo menos intentar hacerla.

Le gustaba la buena vida, los placeres.

Hay cierta pastosidad en su escritura.

También un poco inclinada a la derecha.

Una escritura dextrógira, en algunos casos,

que nos está hablando, sin embargo,

con una fuerte tendencia al sentimiento

más que a la razón.

La firma del Greco,

en los documentos que pensamos que son indubitados,

es decir, que son hechos de su mano,

podemos observar que tenía una firma más grande de lo normal.

Esto nos hace ver que tenía un buen autoconcepto de sí mismo.

Que era una persona que tenía una visión de conjunto importante,

aunque también fuera detallista.

La fuerza misteriosa de la obra del Greco

ha sido objeto de estudio.

Se ha dicho de él que tenía un defecto en la visión.

Que usó a dementes como modelos.

Que él mismo padecía una enfermedad mental.

Que era extravagante.

¡Y qué hombre excepcional no ha sido extravagante!

Pero nada diré de todos esos juicios

porque nadie sabe la verdad sobre mí.

Ahí está mi obra.

Júzgueseme por ella.

¿Qué puede haber de cierto en la teoría de que el Greco

sufría un problema en la vista como el astigmatismo?

Que le hacía pintar las figuras más alargadas.

Imaginamos que existiera algún problema extraño,

según el cual uno siempre ve las cosas alargadas.

Eso le ocurrirá siempre. Con el modelo y con el cuadro.

El modelo lo verá alargado y el cuadro lo verá más alargado,

porque lo ha pintado alargado.

El efecto no es reversible.

Si uno ve las cosas alargadas... Cuando la ve alargada,

no la ve achatada. No puede ser...

La pintará tal y cómo lo ve.

Cómo vemos cada uno en nuestra cabeza es algo que no nos podemos comunicar.

Digamos que una persona intenta reproducir en el cuadro

más o menos la realidad de lo que ve.

Lo que hay en el Greco es un estilo muy propio.

Una forma muy particular de tratar los temas.

Como los pintores de aquella época al final estaba muy limitados

en cuanto a sus elecciones, el genio del pintor se manifiesta

en ese tipo de detalles.

Lo que sí hizo es pintar al cardenal Niño de Guevara con gafas,

algo que sorprende en plena frontera entre los siglos XVI y XVII.

Pues digamos que son gafas de moda.

Son unas gafas que, en ese momento, también tienen una particularidad,

que es la forma en la que se agarran a las orejas.

Bueno, en el estatus del cardenal, con la edad que tiene,

las gafas están bien connotadas.

Es una persona mayor, de respeto, de un elevado nivel.

Culta, que lee, que las necesita porque es una persona présbita

y esas gafas son un signo más de su estatus.

Lo cierto es que nadie pintaba como el Greco en su tiempo

y nadie volvió a pintar como él en siglos.

Su arte solo fue bueno para él mismo.

Imprimí mi mano en los siglos.

El tiempo me dio razón y comprensión.

Me adelanté a mis contemporáneos.

El médico portugués Ricardo de Almeida Jorge

defendió la tesis de que la causa que llevó al Greco

a pintar como lo hacía, fue nada menos que la locura.

Un desequilibrio mental paranoide, basado en las malformaciones

de las cabezas pintadas por el artista.

La verdad es que la interpretación de las enfermedades psiquiátricas

a través del arte, es algo que hoy está un poco desprestigiado.

Además, no hay nada científico. Es verdad que, durante un tiempo,

se estuvieron utilizando para realizar análisis

de la personalidad de los pacientes psiquiátricos.

Pero la conclusión es que eso no es sistemático.

Digamos que los ordenamientos de figuras que hacía el Greco

mostraban más un aspecto de su personalidad

y de lo que quería destacar en los cuadros,

más que una patología mental. Digamos que ni todos los que tienen

una patología mental lo plasman en el arte

ni cualquier alteración en el arte va implicar que el que lo haya hecho

tenga una patología mental.

En el colmo de las explicaciones peregrinas,

el británico Huxley llegó a afirmar que el estilo pictórico del Greco

se debía a un recuerdo prenatal del angosto vientre materno.

Pero ¿qué puede decirnos la moderna psicología

sobre el modo de pintar del Greco?

Lo que hace el Greco es utilizar un truco, vamos a decirlo así,

o unas tretas, que utilizan mucho los artistas,

y que la neurociencia ha descubierto que son muy eficaces

a la hora de llamar la atención y considerar una obra de arte

como algo muy atractivo y valioso.

Normalmente, una que utiliza mucho el Greco es, precisamente,

anular o cancelar varios aspectos del estímulo

y quedarse solo con unos. Por ejemplo, la forma,

la figura, la silueta. En neurociencia, se sabe

que, por ejemplo, una fotografía contiene mucha información

respecto a un objeto. Su forma, su color, su posición...

Su volumen, muchos contrastes. Si por algo se le conoce al Greco

es por los retratos. La mayor parte de su producción artística

son obras relacionadas con retratos de personas conocidas

o de personas desconocidas. En principio, eso nos da igual

porque, desde el punto de vista neurocientífico,

lo que está explotando es la gran atracción

que tiene el cerebro humano por el rostro de otras personas.

De hecho, en nuestro cerebro, hay una zona especializada

en captar las caras de los seres humanos

e, incluso, se sabe de obras de arte de hace dos millones de años,

que utilizaba el Australopithecus,

simplemente porque representaban el rostro de un semejante.

Al margen de sus ángeles y demonios interiores,

de su estilo como pintor,

de los intereses y motivaciones que daban sentido a su obra,

la ciencia moderna nos ofrece datos sobre cómo pintaba el Greco

que ni él mismo pudo sospechar que llegaran un día a conocerse.

La ciencia nos ha ayudado mucho a entender los procesos de creación

del Greco e, incluso, a diferenciar sus obras

de las que no son de su mano.

Por la forma de trabajar del Greco, creando una estructura interna,

construyendo la obra de dentro a fuera sobre la tela.

Sin un dibujo previo, sino dibujando directamente con el pincel

y va haciendo como una estructura, que es la base

sobre la que se fundamenta el color y toda la composición.

Eso lo hemos podido ver ahora, muy claramente,

gracias a las radiografías.

Sobre los pasos del Greco a la hora de pintar sus cuadros,

¿cómo trabajaba?

Aquí, todos los cuadros están realizados sobre tela.

Solamente hay una excepción, que sería la tablita, el boceto

para "El sueño de Felipe II", que está en Londres.

También "La Santa Faz", del retablo de Santo Domingo el Antiguo.

Lo demás está todo sobre lienzo.

Suele usar dos tipos de telas: el tafetán, para retratos

y cuadros de pequeño formato; y todos los lienzos de altar

están hechos sobre tela de mantel, tela de mantelillo.

Sobre esa preparación, sobre esa tela, ya puesta en el bastidor,

él pone una capa de cola y yeso mate.

Y, sobre esa capa blanca, pone otra, que es la imprimación rojiza,

anaranjada... Varía, según la época.

Que es la que va a usar como medio tono de color.

¡Pero qué me decís de cómo materializaba

lo que mi mente concebía sobre el lienzo!

Directamente sobre esa superficie rosácea, amarronada

va a dibujar los trazos fundamentales de la composición del cuadro,

de la figura, con negro, directamente con el pincel, como un encaje.

Luego, va a ir poniendo los tonos máximos de luz con blanco.

Y, entre el negro y el blanco, va a ir arrastrando el color

para conseguir los medios tonos. Y lo va haciendo continuamente.

¿Acaso habéis descubierto, también por mala ventura,

cómo creaba formas, figuras, colores?

El color siempre va suelto.

Es pintura técnicamente veneciana, a base de manchas de color,

veladuras y arrastres.

Y va superponiendo los colores para, por transparencia,

conseguir la riqueza de colorido que tiene una pintura veneciana.

Luego, al final, pues suele velar, que eso es muy importante,

los fondos azules, que son fuertes;

van velados para que el fondo quede en segundo plano

y no venga a primer plano.

Aunque el Greco cobraba cifras astronómicas,

tardaba más de lo debido en acabar sus cuadros.

Pero no era un pintor lento,

como demuestra, largo y vivaz, el trazo de su pincel.

Esa es la apariencia.

Y es lo que nos decía Pacheco cuando le vio trabajar:

"Hay que ver lo que trabaja el Greco para que parezca

que sus cuadros no están trabajados".

-No es un brochazo, tres brochazos y se ha pintado.

Eso es lo que cree la gente.

El Greco trabaja muchísimo las obras

y eso es lo que confunde a los que falsifican o copian.

-Esa espontaneidad aparente de su pintura,

ese trazo tan libre y tan suelto... es fruto de una reflexión

y una seguridad en la técnica para conseguir algo

que ya él sabe que está buscando desde antes de empezar el cuadro.

Todo eso requiere un trabajo interno bastante potente,

que parece sencillo, pero que no lo es.

La genialidad... casi nunca se nota.

Quizá se tratara del deseo de que valoraran más su obra

haciendo creer que se pintaba en más tiempo.

¿Trabajo previo de concepción y reflexión

o típica picaresca española de este griego adoptado por Toledo?

(Música)

El Greco, alma y luz universales - Destino español

26:32 30 nov 2014

En esta ocasión El Greco encontrará en Toledo una nueva patria, además de mujer e hijo, pero su carácter se irá agriando debido a que no ha conseguido convencer de su talento artístico a la corte de Felipe II; su espíritu aún permanecerá en Italia durante largo tiempo.

 

En esta ocasión El Greco encontrará en Toledo una nueva patria, además de mujer e hijo, pero su carácter se irá agriando debido a que no ha conseguido convencer de su talento artístico a la corte de Felipe II; su espíritu aún permanecerá en Italia durante largo tiempo.

 

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