Tres hermanos vivirán en 'El final del camino' todas las aventuras y desventuras de una edad media convulsa como pocas en la península Ibérica. Luchas fratricidas entre reyes cristianos, que al tiempo batallaban contra la invasión almorávide...

Tres héroes anónimos –o no tan anónimos- que convivieron con la ambición desmedida de muchos personajes históricos, sus amoríos, traiciones, pasiones y desatinos... Alfonso VI, Constanza de Borgoña, Urraca o Diego Gelmírez, Obispo y Dómine de Compostela. Una época en la que el Camino de Santiago y la construcción de la Catedral se convierte en el punto de partida de la Europa que hoy conocemos… Comienza nuestra historia.

Protagonizada por Antonio Velázquez, Javier Rey, Guillermo Barrientos, Begoña Maestre, Ismael Martínez, Cristina Castaño, Asier Etxeandia, Maxi Iglesias y Patricia Peñalver. Dirige Miguel Alcantud.

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No recomendado para menores de 16 años El final del camino - Capítulo 8 - ver ahora
Transcripción completa

-Haré todo lo que sea necesario para ser reina.

-Quiero que sirvas a mi hijo con la misma lealtad

que me has servido a mí. Edúcalo y mantenlo lejos de su madre.

-Sois el siguiente en la línea sucesoria.

-No. Mi madre quiere el trono para ella.

-Peláez intentó sentar a un rey en Compostela y fracasó.

Yo construiré uno a nuestra medida.

Júrame que no hay nada más que no me hayas contado.

¡¡¡Mi nombre es Abdel Rachid!!!

Te lo juro.

(GELMÍREZ)(GMZ) -Lamento escribiros para daros malas noticias,

pero es mi deber. Elvira, vuestra esposa,

falleció hace unos meses presa de las fiebres.

-Si descubre que es mentira, te matará.

-No lo descubrirá.

Necesito quitarle los motivos para regresar.

Sancho ha muerto. -Seré yo quien vengue a mi hijo.

No era vuestro hijo, era el mío.

Si hubieras podido escoger,

¿habrías preferido tener una vida con Gonzalo?

Pedro no está en Compostela, y Elvira está muerta,

¿aun así quieres volver?

(Música angelical)

-Termina aquí tu trabajo, maestro Esteban.

En esta puerta...

-No está acabada.

Quieres que deje la guardia.

Soldados hay muchos.

Hombres que sepan coser y lavar una herida, muy pocos.

Lo pensaré.

¿Lo estás diciendo en serio? En serio.

Si a ti te hace feliz, a mí también.

Sí.

(GRITA) ¡Guardias! Es Gonzalo... Gonzalo...

¡Shh... shh...shh...! ¡Gonzalo, Pedro, es Gonzalo!

¡Es Gonzalo! Vete, vete, vete.

¡Sácala de aquí! ¡Sácala de aquí! ¡Lo sabías! ¡Lo sabías!

¡Lo sabías, Pedro! ¡Pedro! ¡Pedroooo...!

(Golpes de pelea y espadas)

(GRITA) -¡Padre!

¡Vete a casa!

(GRITA) ¡¡¡Vete a casa!!!

-¿Gonzalo?...

(INCRÉDULO) ¿Eres tú?

Estás vivo...

(Música heroica)

Juraste que estaba muerto.

(SOLLOZANDO) Lo juraste, juraste que estaba muerto.

¿Cómo pudiste hacer algo así, Pedro?

¿Cómo?

¿Quién era ese hombre?

Mi hermano.

(GRITA) ¡¡¡Gelmírez!!!

AHOGADO -Gonzalo...

Quince años... quince años de mi vida...

Aquí no, Gonzalo...

-Elvira ya se había casado...

Era mejor dejar las cosas como estaban...

-¡Suéltalo! ¡Eh! Shhh...

Vamos, Gonzalo, déjalo...

-Si lo matas se acabó todo para ti, Gonzalo.

Suéltalo.

(GRITA) ¡Gonzalo!

-Rodrigo, hablamos... Rodrigo... Rodrigo...

(HABLA Y GOLPEA) ¡Cuatro-años-en-una-celda!

Nos los debes.

Ya sé...

ya sé que deberíamos matarlos...

Pero entonces,

(HABLA Y GOLPEA) ¿quién-nos va-a servir-vino?

Empieza, por traernos vino...

Un hijo...

¿Por qué no nos vamos, Gonzalo?

Aquí ya no pintamos nada.

He oído que necesitan soldados para luchar en Tierra Santa.

Tienen un hijo.

También queremos habitaciones.

Y nos lo apuntas todo a la cuenta que tenemos pendiente.

Pedro es ahora el marido de Elvira.

Si lo matas, ella no te lo perdonará.

Pero yo también me he pasado cuatro años encerrado

en una celda por su culpa.

Sería un placer rebanarle el cuello.

¡No!

Pedro es cosa mía.

-¿Qué hiciste?

¿Qué pasó hace veinte años?

¡¿Qué hiciste con Gonzalo?!

¿Recuerdas el ataque de los sarracenos...?

La noche que ardió el silo.

Yo lo organicé todo.

Y Gonzalo me descubrió.

Así que hice que lo llevaran a prisión.

Lejos de aquí.

Y nos mentiste a todos.

Os mentí a todos, sí.

Porque eso es lo que soy, Esteban.

Un mentiroso.

Llevo mintiendo toda la vida.

-Su majestad espera respuesta.

-Cuando la tenga, te haré llamar.

La reina se ha casado con Alfonso de Aragón.

(SIMÓN OFF) -¿Os preocupa?

(Música solemne)

(GMZ OFF) -Alfonso es un guerrero ávido de sangre.

Ha batallado contra moros y cristianos

a lo largo de toda la península.

Y no ha conocido la derrota.

Nuestra reina Urraca,

vive obsesionada con aferrarse al trono,

convencida de que en cuanto muestre síntomas de debilidad,

sus propios nobles le arrancarán la cabeza.

Y no está equivocada.

Están locos.

Los dos...

Harán buena pareja.

(Gemidos)

-Tu hijo no estaba en la boda.

-Nadie lo echó en falta.

-Yo sí.

Le he mandado llamar.

No me fío de Gelmírez.

Lo conozco desde hace tiempo.

Es demasiado ambicioso.

E inteligente.

¿Te molesta?

-Deberías habérmelo consultado.

-Lo estoy haciendo ahora.

(IMPERATIVA) -Tú. Prepárame un baño.

-Ha mandado llamar a vuestro hijo.

-Quiere alejarlo de Gelmírez.

-No. Quiere librarse de un rival.

Si os pasase algo,

vuestro hijo heredaría Galicia y León.

En cuanto pise este castillo, lo matará.

-Entregádselo.

Recordad a Peláez. Aprended de sus errores.

-Somos la segunda ciudad santa, solo por detrás de Roma.

Pero necesitamos un rey. Nuestro rey.

Y solo puede ser él. -Es un error.

-El chico se queda. Díselo al mensajero.

Déjanos. Por favor.

Todo sigue igual.

No,

todo ha cambiado...

A Efraím lo mataron,

yo tengo un hijo que lleva tu nombre...

y llevo veinte años...

...llorando a un marido muerto.

¿Dónde estuviste?

Cuatro años en una celda.

Y quince años al servicio del rey.

Y en quince años, ¿no pudiste volver a por mí?

Me dijeron que estabas muerta.

Yo también tuve un hijo.

Nadie lo sabe, pero tuve un hijo.

Está muerto.

Y tú te has casado con el hombre que más odio en el mundo.

Sí...

...todo ha cambiado.

-Ya no me quedan ideas, no sé cómo continuar...

-Tienes decenas de dibujos.

-Ninguno de ellos me sirve.

-Y ese monje, ¿ya no te ayuda?

-No.

Ya no me ayuda.

-¿Qué hacéis aquí? -Buscarte.

-Ya he hecho por vos todo lo que me pedisteis.

-No. Todo no. Pero lo harás.

¿Crees que alguien va a ayudarte,

cuando conozcan tus pecados?

He visto muchas iglesias de aquí a Toledo,

pero ninguna como esta.

Sin duda siempre has sido el mejor de los tres.

A ti se te recordará siempre.

-Será de ti de quien hablen las crónicas.

Fuiste tú quien salvaste Compostela.

Y lo he pagado con creces.

Voy a matar a Pedro.

No... no vas a ser capaz.

Os vi en el mercado. Pudiste haberlo matado...

Apareció su hijo.

Él no tiene la culpa de los pecados de su padre.

Pero la próxima vez estaremos solos.

Esteban...

...no quiero perderte por lo que voy a hacer.

Hazlo.

-La respuesta de Gelmírez no me deja otra salida.

Tendremos...

(DESAFIANTE) -Levántate del trono. No te pertenece.

-Marcial. -¿Señor?

-Esta es tu reina. ¿Qué harías por ella?

-Daría mi vida, Majestad.

-¿Le seguirías en el campo de batalla?

-Mi señor...

Es una mujer... -Cierto.

Y muy hermosa.

El obispo me ha desobedecido.

Retiene al heredero en Compostela,

y eso tiene un precio.

Váyanse.

-Os está robando el reino y vos se lo permitís.

-Necesito a su ejército para controlar las fronteras.

-Es un perro rabioso. Se volverá contra vos.

-¿Y qué quieres que haga?

-Echádselo en el vino. Mañana amanecerá muerto.

-No asesinaré a mi esposo, estás loca.

(Música heroica)

¿Qué es esto? -Vuestros vasallos.

Nobles del Reino de Galicia.

Alfonso, vuestro marido, ha arrasado sus casas.

Don Sancho Andrade. Asesinaron a sus dos hijos.

-Vuestro esposo, los mandó desollar.

-El obispo nos ha desobedecido... -Pues que sea él quien pague.

Y no vuestro pueblo.

Salid de aquí.

-¡Que sea la última vez que me haces algo así!

-Le prometí a vuestra madre que te serviría.

Y he cumplido.

A partir de ahora conservar este reino

dependerá solo de vos.

-Debéis acompañarnos.

(URRACA OFF) -Adelante.

-No podéis pasar. -Soy tu Reina. Apártate.

-Cumplimos órdenes, Majestad.

(FURIOSA) -¡¿Cómo te has atrevido?!

-Esa mujer te estaba metiendo malas ideas en la cabeza.

Y mi destino no es morir envenenado.

-Eres un malnacido. Y esto lo vas a pagar.

-Lo dudo.

Encerradla. -No te atreverás...

¡Soltadme! ¡Yo soy la reina!

-No la dejéis salir hasta que regresemos del norte.

-Soy la reina ¡Soltadme!

-Pronto llegará a nuestros campos...

Debemos entregar al muchacho.

-Rendirnos nos convertiría en una ciudad encadenada.

-Pero vivos. -Vivos y pobres.

-Alfonso de Aragón no parará hasta vaciar nuestras arcas.

-Y todo esto por vuestra culpa.

-Es cierto. Pero hay una solución.

Luchemos. Luchemos juntos.

-Dómine, Alfonso de Aragón

no ha perdido una sola batalla en todo su reinado.

-Perderá esta. Tal y como yo lo veo,

hacéis un buen negocio. Si vencemos,

coronamos al príncipe y seréis héroes.

Si fracasamos... me condenan por traición

y os libraréis de mí para siempre.

-Cuando nos aplasten,

juraré que nos obligasteis a combatir a vuestro lado.

(Ambiente de mercado)

Si quieres convertirte en un soldado,

tendrás que seguir practicando.

-¿Tú regresas con los tuyos?

Los míos sois tu madre y tú.

La única familia de verdad que he tenido.

Dicen que eres un traidor.

Que vendiste a tu hermano para quedarte con su vida.

Es cierto.

No lo entiendo. Era tu hermano.

Sé que nunca lo vas a entender.

Solo espero que algún día puedas perdonarme.

¿Te volveré a ver?

Cuida de tu madre.

Hombre, te lo has tomado con calma...

-Gonzalo de Catoira. El obispo ordena

que seáis conducido a palacio, junto a Rodrigo de Limia.

No hagáis las cosas más difíciles.

El obispo está juntando tropas, contra el Rey de Aragón.

No dejará en la ciudad más que media docena de soldados.

-¿Y? -Podemos matar a Gelmírez.

-Simón... ¿El miedo te ha vuelto sanguinario?

-Alfonso de Aragón va a ganar esta guerra.

Y cuando entre en Compostela,

le ofreceremos el cadáver de Gelmírez

como muestra de nuestra lealtad...

Y así salvaremos nuestra vida.

No sé lo que queréis de nosotros ahora,

pero enviar a la guardia para traernos por la fuerza,

no ha sido un buen comienzo. No, no somos criminales.

No siempre...

-Sé que os gustaría verme muerto.

Pero no estaríais aquí,

si no tuviéramos todos el mismo problema.

Alfonso de Aragón ha entrado en Galicia.

Y viene hacia aquí. Sabéis muy bien lo que quiere.

Quiere capturar al hijo de Raimundo y Urraca.

El legítimo heredero al trono. Vuestro rey particular.

El de todos.

Pienso responder al ataque de ese tirano.

Por lo que estamos todos en guerra...

y os necesito;

os necesito a los tres.

¿Y quién es el tercero?

Para esto no contéis con nosotros.

¿Qué creéis? ¿Qué Alfonso tendrá piedad?

No. Quemará el hospital...

...y tirará abajo el templo de tu hermano;

y matará a todos en esta ciudad.

Conocí a un hombre,

que quiso sentar a un rey, ahí, en ese trono.

Y vos, queréis hacer lo mismo.

Os da igual cuántos mueran para conseguirlo.

Piensa lo que quieras, no me importa.

Pero no des la espalda a tu gente. Te necesitamos.

Yo te necesito.

¡Compostela entera te necesita!

Y una vez, nos hayamos librado de ese maldito aragonés,

si quieres matar a tu hermano...

adelante, no me opondré.

Llevamos veinte años esperando para vengarnos.

Podemos esperar unos días más.

Me voy.

Nos vamos a luchar contra el Rey Alfonso.

Gonzalo vendrá con nosotros.

Gelmírez le ha obligado.

Pero ya sabes como es...

...no ha tenido que insistirle mucho:

lo primero, el honor y el deber.

Supongo que este mundo no está hecho

para hombres como él. Cierto.

Este mundo está hecho para miserables como tú.

Os he querido más que a nada.

(SUSPIRA ANGUSTIADA)

He oído que el Rey de Aragón es un carnicero.

Y que tiene muchos más hombres que nosotros.

Lo mismo no salimos con...

Me alegro tanto de verte, Rodrigo.

Yo también me alegro de verte con vida.

Me dijo que estabas muerto.

Y tuve que obligarme a dejar de pensar en ti...

...y a dejar de quererte.

Y ahora te vas a una batalla de la que no sé si volverás.

Alguien tiene hacerlo.

¿Y qué se supone que tengo que hacer ahora?

¿Qué se supone que tengo que sentir ahora, Gonzalo?

No lo sé, Elvira.

No lo sé.

(MURMURA) Yo nunca he dejado de quererte.

-Quiero verlo.

-Aún no está acabada.

-¿Qué necesitas? ¿Más plata?

-No... -¿Entonces?

-Solo... una idea.

Busco una imagen para la puerta.

El perdón...

El viaje de los peregrinos los redime.

Y eso es lo que tiene que significar este templo:

la imagen del perdón.

¿Habéis visto a Marco? -No.

-Sigue sin aparecer, no es propio de él.

-Levántate.

He dicho que te levantes.

Sé que me consideras tu enemigo, pero no lo soy.

Estoy aquí, por tu salvación.

¿No tienes hambre?

Has confesado tu pecado, y eso me alegra.

Ahora estás más cerca de Dios.

Pero he de ser sincero.

El perdón no es gratis...

...conlleva una penitencia.

Y la tuya tiene que ver con tu maestro.

-¿Queréis que acuse a Esteban?

Lo haré. -Quiero la verdad.

La verdad sobre el templo.

Sobre esos demonios que dibuja...

-Sé lo mismo que vos...

Os lo juro, no sé nada.

-Hacedle hablar.

(SUPLICA) -¡No, por favor...!

-Alfonso de Aragón ha conseguido más tropas

y avanza hacia Compostela.

Será una batalla cruel...

(GMZ OFF) La más dura que ninguno de vosotros

haya librado jamás. Pero debemos ganar.

Por el bien de esta ciudad y de todo el reino.

O paramos este ataque ahora,

o viviremos sometidos a un tirano para siempre.

Suerte a todos.

E id con Dios.

Gonzalo.

Gonzalo, cariño...

¿Gonzalo?

(SUSPICAZ) No...

-Abrid. -Para eso hemos venido.

Vos sois nuestra Reina.

Míralos...

La mayoría solo ha luchado en escaramuzas

y en reyertas de nobles.

Tienes claro quién es el enemigo hoy, ¿no?

Sí, lo tengo claro.

¿Quieres matarme?

¿Eso es lo que quieres hacer?

(Música de tensión)

Hazlo.

No vamos a salir vivos de aquí.

Hazlo.

Te traicioné, Gonzalo, lo sé.

Me lo merezco.

Ojalá los moros no me hubieran llevado

cuando era niño, pero lo hicieron.

Tuve que convertirme en uno de ellos para poder sobrevivir.

Tú siempre has tenido muy claro quién eres, ¿verdad?

Yo fui Pedro,

Abdel Rachid...

...y ahora no sé quién soy;

ni por qué lucho, ni por quién lucho.

Sólo sé que era un niño

que estuvo en el lugar equivocado, nada más.

No...

¡Gonzalo!

Ven aquí.

¿Qué haces aquí?

-Combatir. Vete a casa ahora mismo.

¿No querías tú que fuese un soldado?

No estás preparado. Vete a casa con tu madre, ya.

Tú querías que cuidara de mi madre.

Si los aragoneses vencen, arrasan Compostela.

Y yo estoy aquí para impedirlo.

Gonzalo, ven aquí. ¡No!

Perdí a mi hijo en la guerra contra los almorávides.

Protégelo.

O no te lo perdonarás nunca.

Y cuando la batalla termine,

si seguimos con vida, te mataré.

Hay una cosa que me gustaría decirte.

Si mañana muero en la batalla quiero que sepas que...

...ha sido un privilegio conocerte.

Y un honor pelear a tu lado.

(ALFONSO OFF) (AL) -Al alba, atacaremos su campamento.

Así les cogeremos desprevenidos.

-Mi señor, ya habíamos pactado el campo de batalla.

No es honorable atacarlos en su campamento.

-No. No lo es.

Y no dejaremos a nadie con vida.

(ODAMIRO OFF) (OD) -¿Un monje?

¿Uno de mis hermanos, quieres decir?

-Nadie más puede verlo. Sólo Esteban...

Es el monje quién le dice lo que debe hacer.

Ha sido así desde que era un niño.

Os lo suplico.

Decidles que no me peguen más...

-¡Ese monje!

¿Está aquí?

Marco me ha hablado de tus visiones.

-¿Qué le habéis hecho?

-Dios no se aparece a hombres como tú.

Ese que te habla tiene que ser Satanás.

-¿Satanás quiere que construya un templo?

-Un templo que ofende a Dios...

-La gente cree que sois un hombre sabio...

...pero realmente solo sois un pobre idiota asustado,

incapaz de sentir nada.

¿Cómo vais a entenderlo, si no sabéis amar?

Me dais lástima,

jamás he visto a nadie más alejado de Dios.

He acusado a tu amigo de sodomía.

Va a morir en nuestros calabozos a no ser,

que te comprometas a destruir esas imágenes blasfemas.

-Dómine, os lo suplico; su vida está en vuestras manos.

-No, no en este caso. No puedo defender la sodomía.

Tu amigo debió ser más discreto.

Asúmelo, ese chico está condenado.

Regresa al trabajo. Y termina esa maldita puerta.

(Música de intriga)

¿Hay noticias de la batalla? -Aún es pronto, Dómine.

¿Os retiráis?

-Estoy cansado.

Avísame si hay noticias de nuestros hombres.

-Guarda la alcoba del príncipe Alfonso.

Que no salga de allí hasta que todo esto acabe.

Y tú. Abre las puertas a tu jefe.

E intenta ser más discreto esta vez.

(SUSURRA) Dómine...

Es inútil,

es mejor esperar a que amanezca.

-No, ahora no hay vuelta atrás. Hay que seguir buscando,

o muere él o morimos nosotros.

-¿Por quién rezas?

(DESOLADA) Gonzalo se ha ido.

Y me temo que ha seguido los pasos de su padre a la batalla.

¡Eh! Animal.

¿Qué quieres, morir el primero?

(Flechas)

(GRITAN) -¡¡¡Nos atacan!!!

(Gritos de lucha)

¡¡¡Nos están rodeando!!!

(OFF) No me lo quites, Señor.

No me lo quites, Señor, devuélvemelo con vida.

Tráelos a salvo, Señor.

(GRITA) -¡¡¡Padre!!!

¡¡¡Padre!!!

¡Tenemos que salir de aquí!

¡Esta batalla está perdida! ¡Vámonos!

(AGONIZANDO) Cuídalos por mí. Cuídalos por mí.

Saca a mi hijo de aquí. Saca a mi hijo de aquí.

¡¡¡Vamos, ya, vamos!!!

¡¡¡Vámonos!!!

(AL) -¡¡¡Seguidlos!!!

¡¡¡Seguidlos y matadlos!!!

¡Vamos! ¡Venga!

(Ruido)

Te he visto, sal.

¡Sal!

-Tranquila. ¿Vale?

Te lo suplico. Ayúdame.

(Gritos de lucha)

(Música de tensión)

(GRITA) -¡¡¡Matadlos!!!

(Flechas)

-Todos los hombres al campo de batalla.

Mi marido no llegará a Compostela.

Aunque tenga que matarlo yo misma.

Busca al Rey.

Dile que su esposa quiere hablar con él.

No se va a retirar.

Debo intentarlo. O esto será una masacre.

Tiene la lepra.

Lo llevo donde puedan cuidar de él.

En la ciudad no puede quedarse.

-Que se vayan...

-¡Alto! ¡Paradlos!

Tomás... Este hombre está muy enfermo...

¡No! ¡No!

(GMZ) -Vete.

Tú has hecho todo lo que has podido.

Y gracias por todo.

Lo siento.

-Dómine, Dómine...

Parece que esta vez se os acabó la suerte.

-¿Cómo te atreves a enfrentarte a mí?

-¡Yo soy la Reina! -Eres mi esposa,

y harás lo que yo te diga cuando yo te diga!¡¡¡Eh!!!

He ganado la batalla. Si vuelves a enfrentarte...

-Retírate de Galicia... o haré venir a los nobles

de tres reinos con sus ejércitos y te aplastaré.

Retírate, Alfonso. O te juro que tendrás una guerra

que no podrás ganar.

-Tienes visita.

-¿Has tomado una decisión?

-El templo es más importante que su vida.

Y que la tuya también.

-Si destruyo las imágenes,

¿lo dejaréis en paz?

-Tienes mi palabra.

-¡La puerta...!

¡El maestro va a mostrar la puerta!

-¡Va a enseñar la puerta! ¡Vamos! ¡Vamos!

(ESTEBAN GRITA) -¡Tirad! ¡Ahora!

Ya os lo dije.

Si no sois capaz de amar,

no podéis entenderlo.

Hacedlo vos mismo. Tenéis mi permiso.

(Música)

-Acaba con él de una vez.

-Simón, es tu plan; tu ejecución.

-Te daré lo que me pidas...

-Por favor, Dómine. Mantened la dignidad.

-¡Deteneos!

-Majestad...

-¿Me puedes explicar qué está pasando?

-Estos dos quieren regalarle mi cabeza a Alfonso,

como gesto de bienvenida.

-¿Es cierto? -El obispo os desobedeció.

Nosotros somos leales, majestad.

-Detenedlos...

(SIMÓN) -No, no...

-Gracias, Majestad.

-Obispo, hoy estás de suerte.

Le he declarado la guerra a mi esposo.

Defenderé mi reino desde aquí y tú me ayudarás.

-Lo haré.

-¡Esteban!

(IMPRESIONADO) -Marco...

¿Qué te han hecho?

¿Estás bien? ¿Sí?

(GRITAN) -¡La guardia ha regresado!

¡La guardia ha regresado!

¿Y tu padre?

Bajadlo.

Elvira, no creo... (GRITA) ¡¡¡Bajadlo!!!

(ESTEBAN OFF) -Busco una imagen para la puerta.

El viaje de los peregrinos los redime.

Y eso es lo que tiene que significar este templo:

el perdón.

La imagen del perdón.

Me salvó la vida.

-Vuestra osadía no tiene límites.

Sois un simple Obispo y vais a coronar a un rey

en contra de la voluntad de Roma.

Se armará un buen escándalo. -Da igual, Majestad.

Cuánto más hablen de nuestro templo, más fama tendrá.

-Acercaos.

(MURMURA) Estos dos son tal para cual...

Tengo algo para vosotros dos.

Por los servicios prestados al apóstol.

Gracias.

Gracias.

¿Para qué quiero yo un pergamino?

Son tierras...

¿Y para qué quiero yo tierras?

(SOLLOZA ATEMORIZADO)

(Música gloriosa)

(HABLA EN LATÍN) In nómine Patris,

et filii et spiritus sancti.

Amén.

Alfonso Raimúndez.

(EN LATÍN) Regis Gallaeciae.

Soooo...

¿Estás cansado? -Nada.

Paramos, paramos por un rato.

¿Cómo vais?

Bueno... aprendiendo.

Es un buen chico.

Lo es.

¿Así que al final te vas?

Eso parece.

¿Y sabes dónde?

Al sur.

Esta humedad me está matando.

Esta siempre será tu casa.

Lo sé.

Pórtate bien.

Cuídate mucho.

Y tú cuida de ellos.

Cuídate.

Tú también.

(LEE) -Santiago. El bienaventurado por su vida.

El maravilloso por su virtud. El esclarecido por su ingenio.

El brillante por su oratoria.

Una vez muerto y resucitado nuestro señor Jesucristo,

buscó una tierra en la que predicar el evangelio.

Y la encontró.

Lejos.

En un lugar que parecía el paraíso.

Llevado a las costas de España, enseñó la divina palabra

a las gentes que allí vivían. Escogió siete discípulos,

para así con su ayuda, extirpar la cizaña.

Al acercarse su último día se dirigió a Jerusalén.

Condenado por una encarnizada sentencia de muerte,

(GMZ OFF) bañado en un charco de su rosada sangre,

coronado con triunfal martirio. Vuela al cielo.

Sus discípulos,

apoderándose del cuerpo del maestro,

lo llevan a la playa,

donde encuentran una nave para ellos preparada,

y embarcándose en ella, se lanzan a la mar...

(PENSATIVO) ¿En serio? ¿En una barca?

¿Desde Palestina, en una barca?

-Es que, los guiaba Dios...

(GMZ OFF) -Una vez desembarcados,

sus discípulos dejaron el cuerpo

en un pequeño predio, llamado Libredón.

Siglos después, Teodomiro, el obispo de Iria; y Pelayo,

fueron elegidos por nuestro Señor para ser quienes descubrieran

la tumba del apóstol.

Y cavando profundamente el suelo, se construye un sepulcro,

en donde se deposita el cuerpo del apóstol.

No está mal...

He pensado que deberíamos también poner por escrito

nuestra victoria sobre las tropas de Aragón.

-Mi señor, fuimos derrotados.

¿Debo escribir que la reina nos salvó?

-Puedes mencionar su presencia, si lo ves imprescindible.

Pero el mérito es del ejército compostelano...

Comandado por su obispo, Diego Gelmírez.

¿Hay algo que no entiendas?

-Nada, Dómine...

(Música heroica)

(Sigue música)

El final del camino - Capítulo 8

01 mar 2017

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