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Para todos los públicos El escarabajo verde - Volver a lo salvaje. La herencia del bucardo - ver ahora
Transcripción completa

Recuperar especies desaparecidas

a través de la técnica de la clonación.

Muchos fantasean con esta hipótesis.

Pocos saben, que en Aragón,

los investigadores ya consiguieron clonar

a un animal extinto por primera vez en la historia.

La cría solo vivió unos minutos.

Lo que estamos viendo es uno de los escasos vídeos

que existen del bucardo, la cabra salvaje de los Pirineos.

Estas imágenes son tan valiosas,

porque, probablemente, no se volverán a repetir.

El bucardo ya había pasado a la historia

por ser la primera especie que se extinguió en el siglo XXI.

Pasó los últimos años de su existencia

en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

El macizo calcáreo más alto de Europa

con más de 30 cumbres

que superan los 3000 metros de altitud.

Este espacio protegido se creó hace 100 años,

en parte, para proteger al bucardo.

Pero este objetivo no lo pudo cumplir.

Llegamos a Torla,

el pueblo oscense que sirve de puerta de acceso

al parque nacional.

¿Por qué desapareció el bucardo de los Pirineos?

Mientras desayunamos en el hotel, nos fijamos en este cuadro

que ya nos da una pista.

Se trata de una escena habitual en el siglo XIX,

un bucardo que acaba de ser cazado.

Su caza se prohibió en 1913,

aunque es un secreto a voces

que los furtivos siguieron varias décadas más.

El animal sigue siendo un símbolo para la zona,

o más bien un recuerdo.

Y nunca mejor dicho.

Aquí, todo el mundo conoce su historia

y es un reclamo más

para un territorio que vive del turismo.

Ausente en las montañas,

el bucardo sigue habitando en algunas tiendas de "souvenirs".

Hola.

Buenos días. Hola.

¿Tiene algún "souvenir" del bucardo?

Sí. Hay dos modelos.

A ver si me los puede enseñar.

Este, que es el mediano, y el pequeñito.

Esta es la cabra que se extinguió en Ordesa.

Cuál es el lugar que ocupaba el bucardo

dentro del reino animal

es algo que aún no está muy claro.

Aunque no hay consenso al respecto,

la clasificación que prevalece es la que hizo en 1914

el biólogo Ángel Cabrera.

Sí, destino o casualidades de la vida,

Cabrera era su apellido.

Según él, las cabras salvajes de la península ibérica

eran de la especie de la "Capra pyrenaica",

que se dividía en cuatros subespecies.

Junto al extinto bucardo, "Capra pyrenaica pyrenaica",

en su nombre científico,

situaba a la "Capra hispanica"

la "Capra victoriae", la de Gredos,

y la "Capra lusitanica", extinta desde el siglo XIX.

Fichas como esta sirven para dar testimonio

del gran seguimiento que tuvieron los últimos bucardos

por parte de los guardas del parque.

Dos de ellos eran Alfredo Buisán y Juan Pintado.

Poca gente en el mundo conoce mejor a los bucardos

y ha observado tantos como ellos.

Ahora están jubilados,

pero, durante décadas, se ocuparon de contarlos

y darles de comer.

Estamos en un mirador donde los bucardos se dejaban ver.

Para que nos podamos hacer una idea, ¿cómo eran los bucardos?

¿Cómo se comportaban?

Ellos iban siempre por rocas,

por sitios que veías que parecía imposible pasar

y pasaban como nada.

Eran bichos muy fuertes.

Eran bichos corpulentos y estaban hechos al terreno.

La vez que más vieron cuántos bucardos consiguieron ver.

Una vez con Juan vimos 25 en 3 grupos.

-En tres grupos.

-Sí.

¿Eso en qué año era?

Son muchos bucardos.

Yo creo que en el 78 o por ahí.

-Cada vez se veía que iban a menos, a menos, a menos.

Y, bueno, a última hora ya, se quedaron tres cabras nada más.

Y, de las dos, una la llevamos a la Garcipollera,

que la cogimos en una trampa.

-Qué buena era, sí.

-Y la otra, que fue la última,

le cayó un árbol y la mató.

El bucardo se extinguió, finalmente, en invierno del 2000.

Un 6 de enero, su último ejemplar, apodado Laña o Celia,

murió a los 13 años aplastado por un abeto.

Juan Seijas, el biólogo responsable de su seguimiento,

recibió en su aparato de "tracking" la señal del sensor de mortalidad

y fue una de las personas encargadas de ir a buscarla.

La verdad, ha sido un accidente de mala suerte.

Uno de los árboles secos que había se desplomó,

probablemente de noche, y estaba rumiando.

Era una zona habitual de sesteo y de rumia, y le cayó encima.

No se enteró, saltó, pero le cayó encima

y no hubo nada que hacer.

Era el trágico final de un animal exclusivo del Pirineo,

que llevaba desde el Paleolítico por toda la cordillera

y que había sido muy numeroso en la Edad Media.

Para conocer los motivos de su desaparición,

hemos quedado con Kees Woutersen.

Este naturalista holandés, afincado en Huesca,

es una de las personas que más ha estudiado su historia.

Es el autor de "El bucardo de los Pirineos",

el libro de referencia sobre el animal

que hemos comprado antes.

La caza indiscriminada del bucardo,

que no se prohibió hasta principios del siglo XX,

dejó su población bajo mínimos.

A la persecución por su existencia se añadió la caza deportiva,

de forma que a finales del siglo XIX

desaparece de Francia y queda recluido en Ordesa.

Según explica Woutersen,

cazadores extranjeros organizaban auténticos safaris

para conseguir su trofeo.

La pieza de caza más preciada de toda Europa:

el bucardo de los Pirineos.

Todos los cazadores en el extranjero lo conocían y lo querían.

Aparte de la caza, ¿podemos identificar otras causas

que terminaran por extinguir al bucardo?

Sobre todo, la consanguinidad es muy importante.

Ha vivido más de 120 años cruzando padres con hijos,

madres con hijos, abuelos con nietos;

y eso ha producido unas enfermedades que ahora ya son genéticas.

Nunca se van a ir.

Nunca.

Aunque lo clones.

Si lo clonas, pasas la enfermedad genética al clon.

¿Qué podríamos haber hecho mejor para la conservación del bucardo?

Lo único realmente importante hubiera sido dejar de cazar antes.

Décadas antes.

No años antes.

Décadas antes.

En 1940,

parques nacionales en Madrid, del nuevo Gobierno de entonces,

decidieron no hacer nada.

Luego, el proyecto que empezaron en el 89

ha sido muy bueno, muy positivo, pero demasiado tarde.

Una vez extinguido, poco más queda por hacer

que conservar su memoria.

Con este objetivo, nació Amigos del Bucardo.

Woutersen fue uno de los fundadores.

Querían traer al último ejemplar, disecado en Zaragoza, de vuelta.

Y lo consiguieron.

Ahora es la joya de la corona del museo del bucardo,

en el centro de interpretación de Torla.

Yo creo que es muy importante.

Este es la última bucarda.

La última de un animal que ya no va a regresar nunca.

Es importante recordar, conocer la historia

y cuidar la memoria.

Todo lo que se publicó después de su extinción decía:

"No sabemos exactamente lo que ha pasado".

Es muy insatisfactorio.

Se ha perdido un animal.

¿Sabes lo que es eso?

Hay que saber el por qué.

Nunca antes había visto disecado al último ejemplar

de un animal que ya ha desaparecido.

Resulta fascinante.

Pero ¿qué hay de naturaleza en ello?

¿Es el animal o solo una piel rellena?

Julián Causapié, el disecador de la última bucarda,

nos cuenta en qué consiste el proceso

de naturalizar a un animal.

El primer paso es descarnar la piel y que pase por un proceso químico.

Sacamos las medidas naturales en la piel,

miramos la cruz, como aquí puedes ver,

su paletilla, la otra paletilla y el pecho.

Una vez que ya tienes, vamos a decir, el maniquí del animal,

ahora ya hacemos todo artificial.

Cuando tenemos el cuerpo realizado, todo el trabajo realizado,

montamos la piel.

Y finalmente nos queda una pieza como esta.

Una pieza como esa.

Ya está terminada.

Una "Capra hispanica" prácticamente terminada.

Usted y su padre fueron los encargados

de naturalizar al último ejemplar de una especie

que ya no existe, que ha desaparecido.

¿Qué representó para ustedes?

Para nosotros pues fue el sumun.

Estábamos hablando del último ejemplar del mundo.

Había desaparecido del planeta.

Entonces, para nosotros fue lo máximo.

Fue una obra, vamos a decir, una obra maestra.

Antes de llegar a la extinción del bucardo

se hicieron muchos esfuerzos para recuperar a la especie.

Pero tardaron demasiado en llegar.

No es hasta finales de los 80,

poco después de la entrada de España en la Unión Europea,

cuando ICONA financia los proyectos de investigación.

Nos acompaña el veterinario Alberto Fernández-Arias

Este espacio, con una colonia importante

de cabras hispánicas,

sirvió de banco de pruebas para él y su equipo.

El objetivo final era el desarrollo de técnicas de reproducción asistida

que pudiesen ayudar al bucardo.

El proyecto implicaba multitud de retos.

El primero era perfeccionar la captura de la cabra montesa.

Unas técnicas que, tiempo más tarde, servirían para atrapar al bucardo.

El actual jefe del Servicio de Caza y Pesca

nos enseña el funcionamiento de una trampa actual.

Aquí se pone el cebo que tú quieras.

Puede ser cebada, puede ser pienso, la sal...

Tienen mucha apetencia en primavera por la sal.

Cuando tocan el cablecito,

esto que está en equilibrio se suelta y entonces caen.

Luego se abre esta portezuela de esta pequeña ventanita,

se abre desde fuera,

y, entonces, con una cerbatana se dispara un dardo

con un agujero que no hace daño

y se duerme al animal y se le pone el collar de "tracking"

o se le hace el tratamiento que sea.

Los investigadores consiguieron grandes avances,

pero inútiles para una cabra de los Pirineos

que solo contaba con tres hembras.

Una de ellas muere mientras estaba en cautividad,

y otra desaparece sin dejar rastro.

Después del invierno de 1996,

se constata que queda una única hembra viva.

Se constató también que no había machos

porque se hacía una prospección muy intensa.

Entonces, se decidió cambiar el programa

del Plan de Recuperación, que era una norma legal,

y permitir la introducción de machos fértiles

con el fin de que cubriesen a la bucarda

y, al menos, obtener híbridos entre cabra montés y bucardo.

El problema fue que las cabras que nosotros soltábamos allí

no se adaptaban bien a los inviernos de Ordesa.

La última bucarda no tuvo descendencia,

pero su captura permitió extraer células vivas.

En el punto de mira, una posible clonación.

El material genético fue llevado rápidamente

hasta el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria,

donde fue tratado y puesto en "stock".

Seguían los pasos de la primera clonación

conseguida en 1996 con la oveja Dolly.

El proyecto de clonación del bucardo

contó con la colaboración de diversos organismos.

Como CIEMAT,

el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias,

la Universidad Autónoma de Barcelona,

los INRA de Tours y París o la Universidad de Lieja.

El equipo dirigido por José Folch fue el encargado

de poner a punto las técnicas para la clonación.

Este proyecto nació a partir de un momento

en que se vio que solo quedaba un ejemplar vivo

en la naturaleza.

Nos dimos cuenta de que existía una última posibilidad

de multiplicar este animal mediante la clonación.

¿El objetivo final era recuperar toda la especie

a partir de este ejemplar clonado?

El proyecto era clonar el animal.

Simplemente clonar el animal. Clonar el animal.

Si el programa tenía éxito, se podía pasar a una fase siguiente,

que es la de la multiplicación.

Se crearon más de 150 embriones clonados

que fueron transferidos a otras cabras.

Solo uno de ellos llegó a la meta, el parto.

En un quirófano como este se consiguió el hito

la primera desextinción de la historia.

Sin embargo, la vida de la cría duró minutos.

Era un problema de unas alteraciones en el pulmón,

que es una de las alteraciones que más están descritas

en animales nacidos por clonación.

¿Pasados los años pesa más la satisfacción

por el hito científico o el pequeño fracaso

de que la pequeña bucarda no llegase a vivir más tiempo?

El gusto duró el tiempo de recuperarnos

y lo que queda es la satisfacción

de haber conseguido un animal vivo

de una especie extinguida por primera vez.

Folch nos acompaña a ver dónde se custodian las células

de la última bucarda.

Un material de mucho valor

que se sigue guardando en nitrógeno líquido

a la espera de un nuevo proyecto de clonación.

Hace poco relativamente,

la Federación Aragonesa de Caza nos financió un proyecto

para ver el estado de estas células.

A ver si mantenían, después de diez años,

el poder fecundante.

Hicimos estudios "in vitro" y también "in vivo".

Es decir, rehicimos la clonación

en dos cabras receptoras y se quedaron gestantes.

Luego se perdieron los fetos durante la gestación.

Es decir, ese material está recientemente testado

sobre su color como poder fecundante.

De la última bucarda hemos visto su piel,

dónde está guardado su material genético

y, ahora, vamos a descubrir su esqueleto.

Estamos en el Instituto de Ecología.

Nos acompaña Ricardo García.

García, científico de este centro de investigación

situado en Jaca,

es una de las personas que más ha estudiado

y mejor conoce al bucardo.

En estas cajas lleva el esqueleto de su último ejemplar.

En los huesos, algunos magullados por el impacto del árbol,

busca encontrar respuestas

sobre lo que significa haber perdido al bucardo.

Para ello, indaga con precisión milimétrica

en las diferencias con las otras cabras salvajes

de la península ibérica.

Esto nos permite tener una idea de la dimensión de su extinción.

¿Qué hemos perdido sin el bucardo?

Bueno, hemos perdido una especie.

Con todo lo que esto implica, ¿no?

Mucha gente habla de lo que es la sexta extinción.

Hay tal pérdida de especies y de biodiversidad

que si no se toman medidas pronto,

nos vamos a quedar con cuatro especies muy abundantes

y poco más.

Para García, la "hispanica" y la "victoriae" son la misma cabra.

y el bucardo sería una especie independiente.

Según su propuesta,

las cabras salvajes de la península ibérica

se dividían en dos especies.

Por un lado, la "Capra pyrenaica" y por otro la "hispanica",

actualmente, con decenas de miles de ejemplares.

Algunos de ellos, de hecho, se encuentran ahora en los Pirineos.

Después de mucho demandarlo,

Francia consiguió en 2014 la reintroducción

en el Parque Nacional de los Pirineos,

colindante con el de Ordesa y Monte Perdido,

de cabras salvajes procedentes de Guadarrama.

Se trata más de proyectos de tipo más bien sociopolítico.

Si estamos hablando de que los burcardos eran diferentes

de las cabras hispánicas,

y lo que vamos a reintroducir son hispánicas,

entonces no podemos hablar de restablecer la biodiversidad.

Estamos metiendo especies de otro tipo.

Las cabras salvajes vuelven a los Pirineos,

pero no el bucardo.

Para ello, algunos habían confiado en la clonación.

García, muy crítico con aquel proyecto,

presidió el comité científico del plan de recuperación

que se opuso a ello.

Una de las cosas que acordamos por unanimidad

es que no se emprendiese ningún proyecto de clonación.

Eh...

Por varias razones.

La principal y más obvia

es que con el material genético de un solo individuo

es imposible restablecer una población ecológicamente viable.

Esto es un poco de cajón.

Se ha hecho la clonación como medio de devolverles a la vida.

Lo que se llama la desextinción.

Se ha demostrado que es un método no demasiado bueno

ni demasiado efectivo

porque produce malformaciones en los neonatos.

Es bastante...

Por ahora, no está perfeccionada

y no es muy efectivo desde el punto de vista técnico.

El proyecto de clonación del bucardo fue considerado un hito,

pero las posibilidades de que volviese por esas montañas

eran escasas.

Los mismos seres humanos que provocamos su extinción

ahora jugamos a ser Dios.

Pero ¿tenemos derecho a experimentar con animales

a pesar del sufrimiento que les podamos causar?

Con el bucardo, hemos perdido un animal único,

un patrimonio de la humanidad.

Pero otra cabra salvaje empieza a ocupar su lugar.

Aunque los avances técnicos lo permitieran,

¿tendría sentido volverlo a intentar

o mejor destinar estos recursos a conservación?

Aunque no es temporada alta en el parque nacional,

empieza el fin de semana

y el "parking" de la pradera se llena de coches.

No es de extrañar.

El valle de Ordesa y Monte Perdido recibe 600 000 visitantes al año.

Saber conjugar las necesidades socioeconómicas

con la conservación de las especies no siempre es fácil.

En el caso del bucardo, por ejemplo,

la construcción de una pista pudo perjudicar al animal

que quedó relegado en la umbría.

Nos preguntamos cómo han cambiado las cosas.

¿Qué se está haciendo actualmente por esas especies en extinción?

Lejos han quedado los tiempos de conservación pasiva

que le tocaron vivir al bucardo.

En Escuain, dentro del parque nacional,

está uno de los puntos de alimentación suplementaria

para quebrantahuesos

que gestiona el Gobierno de Aragón.

La caza, pero también los venenos, los tendidos eléctricos

o el retroceso de la ganadería extensiva

amenazaron la supervivencia de esta especie en los años 80.

Se ha convertido en un emblema de Aragón,

el territorio donde más hay en Europa.

Es la única ave que basa su alimentación en huesos.

Vamos a observar uno de estos comederos clave

para el resurgir del quebrantahuesos,

una especie que ha conseguido triplicar el número de parejas.

¿Hay una previsión de hasta cuándo serán necesarios?

A mí me gustaría quitar los comederos cuanto antes.

Es un tema complicado

porque tenemos una evolución a nivel no de Aragón y el Pirineo.

La ganadería extensiva desgraciadamente va en declive.

Con lo cual, parte de la alimentación que el quebrantahuesos podía utilizar

pues cada vez va siendo más escasa.

De manera que los comederos son necesarios.

A pesar del progreso de estos últimos años,

el quebrantahuesos arrastra problemas importantes.

Por ejemplo, la reproducción.

En este espacio, se crían en cautividad polluelos,

que en condiciones naturales probablemente hubieran fracasado.

Todo está pensado al detalle.

Los nidos están recreados con cuidado,

y las crías en ningún momento ven a un humano.

Es esta marioneta quien les da de comer.

Si dejáramos de trabajar con el quebrantahuesos,

¿qué pasaría?

La mayor parte de la gente dice:

"Ya no necesita conservarse porque hay muchos ejemplares".

Si dejásemos de trabajar, no habría tantos ejemplares.

Es una especie que necesita ciertos mimos

y en la que hay, como digo, una sensación

de que demográficamente está ocurriendo algo

que tenemos que atajar

y que la especie, por sí sola, no va a poder hacer.

Quieren que la especie se extienda a otras cordilleras.

Por eso, los quebrantahuesos que veíamos en cautividad

son liberados en Picos de Europa,

el otro parque que cumple su centenario.

Vuelven a un lugar donde desaparecieron

hace más de medio siglo.

Los comederos, la cría, el marcaje...

¿Todo esto es un poco el futuro del mundo salvaje?

Para algunas especies, desgraciadamente, sí.

Creo que hay muchas en las que... Tenemos experiencia en otros países

donde empiezas a trabajar pensando que tendrás que dejarlo

porque dejará de estar amenazada y resulta que no.

Sigues trabajando

porque no hay posibilidad de hacer otra cosa.

Al margen de eso, es un patrimonio que tenemos que conservar

porque en el contexto europeo,

lo conservamos nosotros o nadie lo puede hacer.

En un parque nacional con más de 1500 especies de plantas

y más de un centenar de especies animales

no todos los seres vivos son tan espectaculares

como lo fue en su día el bucardo o lo es hoy el quebrantahuesos.

Y no por ello tienen menos valor biológico.

Debajo de las piedras hay que buscar en regueros de aguas cristalinas.

Si quieres, miramos a ver si está. Vale.

Aquí tienes la rana pirenaica.

¿Lo más característico de esta rana qué sería?

Sería la gracilidad, tiene las patas muy largas.

Por eso, se llaman patilargas.

Luego tiene la membrana interdigital muy desarrollada.

Sería un ejemplar macho.

La rana pirenaica es endémica de los Pirineos.

En los últimos años, ha perdido población drásticamente,

pero no dispone de ningún plan de recuperación.

Por el momento, ni tiene un plan de conservación del hábitat,

ya que el último borrador se encontró el rechazo del turismo.

Un ejemplo más del frágil equilibrio entre economía y conservación.

La rana pirenaica vive en zonas de barrancos.

Es torrentícola y, entonces, puede tener afecciones

por el tema del barranquismo,

pero no es tan exagerado como se comentaba en un principio.

Tampoco son tantos barrancos donde se hace barranquismo

que haya rana pirenaica.

En el caso de la rana pirenaica, ¿por qué no está catalogada

como especie en extinción de Aragón?

¿Es solo un tema burocrático?

Es un tema, sí, bueno, de trasposición de normativa europea

a la nacional y luego a la autonómica.

Lleva sus trámites y siempre va un poco más lento.

¿Qué forma crees que podríamos encontrar

para que el turismo no afectara a la conservación?

Eh...

Pues creo que, en zonas de parques, que son zonas de afluencia masiva,

habría que orientar el turismo a determinados puntos

y, sobre todo, que los parques no sean muy pequeños,

porque, entonces, un parque nacional como el de Ordesa

con 100 años de historia

atrae a muchísima gente y desconcentras a la población allí.

Eh...

Es un tema, lo que decimos, que prima la conservación

o prima el turismo.

Tiene que ser una cosa que esté conjugada, ¿no?

La rana pirenaica es de las 13.000 especies animales

en peligro de extinción en todo el mundo.

Quizás, la clonación avance mucho en los próximos años,

pero, como siempre, parece más sensato prevenir que curar.

La alternativa es la que estamos viendo.

Un futuro en el que el mundo salvaje habite en vitrinas.

Y seguimos mirando en nuestro interior

en busca de rastros de lo que antaño fue salvaje.

Somos muchos los que hacemos incursiones

en la naturaleza más remota

para topar con ese mundo feroz buscando esas sensaciones

en una época en la que hemos decidido

que preferimos vivir en ciudades.

En nuestra siguiente entrega, Dunia Ramiro ha reunido aventureros,

antropólogas, pedagogas y filósofos

para ofrecer una mirada multidisciplinar

sobre lo libre y salvaje en el siglo XXI.

La próxima semana aquí, en "El escarabajo verde".

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El escarabajo verde - Volver a lo salvaje. La herencia del bucardo

21 sep 2018

En el segundo episodio de la trilogía 'Salvajes" explicamos cuál es la herencia del bucardo de los Pirineos, un animal que ha pasado a la historia.

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