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Para todos los públicos El escarabajo verde - Volver a lo salvaje. En busca del origen - ver ahora
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Hola, ¿cómo estáis? -(Todos) ¡Bien!

-Somos el programa "El escarabajo verde", ¿lo conocéis?

-(Todos) Sí -¿Sí? ¿No?

Bueno, es un programa de medio ambiente y de naturaleza

de la segunda cadena de Televisión Española ¿vale?

Entonces nosotros nos dedicamos un poco a investigar

qué pasa en el medio natural, qué pasa con los animales.

¿Os gustan los animales? -(Todos) Sí.

Hoy estamos en esta escuela

para hablar de los animales en peligro de extinción.

Estos niños sienten una atracción innata

hacia la naturaleza más salvaje.

Aunque sean pequeños,

en su ADN todavía perdura la impronta de la vida silvestre

que llevaron nuestros ancestros.

Pues yo os venía a hablar hoy

del guepardo, del chimpancé y del lince ibérico,

¿os parece bien? ¿os gusta? -(Todos) Sí.

-Si queréis podemos hablar de otros.

¿Cómo imaginan la naturaleza más salvaje?

Con una industria cultural que infantiliza los animales

desde hace décadas en cuentos y películas,

¿entienden el mensaje que intentamos transmitir?

Esta era la primera vez que había un guepardo en libertad delante mío.

Yo estaba muerta de miedo.

¿Qué naturaleza salvaje tendrán cuando lleguen a mi edad?

Esto es difícil de responder.

Porque aunque cada vez vivamos más en ciudades,

también queremos proteger cada vez más a la fauna,

y llevar una vida más silvestre.

¿Será porque la llamada de lo salvaje perdura en nuestro ADN

y no podemos escapar de ella?

Llevamos años esforzándonos por abandonar la naturaleza,

por dejar atrás los poblados

por los que merodeaban leones o elefantes.

Hemos conseguido llegar a la cima del mundo civilizado,

y ahora que estamos aquí, anhelamos la vida salvaje,

¿pero qué echamos de menos? ¿a qué llamamos salvaje?

Durante millones de años, el ser humano fue un alma salvaje,

vivió cazando y recolectando comida,

y la naturaleza fue su escenario principal,

pero en los últimos mil años, decidió separarse de ella.

Los griegos determinaron que lo salvaje

sería todo aquello que quedara fuera de la civilización.

Lo salvaje serían seres primitivos o incluso bestias indomables.

En la Edad Media, el concepto evolucionó

para referirse a aquellos que vivían de modo silvestre.

Y con la conquista de América,

pueblos enteros cayeron bajo el tópico de salvajes.

Pero la revolución industrial fue la que marcó un antes y un después.

El hacinamiento en las ciudades

contribuyó a que se idealizara la naturaleza salvaje.

Los románticos definieron lo sublime como intrínseco a lo salvaje,

y esa idea definiría al contenido de los parques nacionales.

De hecho, el primer parque nacional del mundo, Yellowstone,

se realizó bajo parámetros puramente estéticos y nostálgicos.

Debía ser una especie de escenario en el que actuaran los animales.

Pero hoy las cosas han cambiado.

Durante este documental acudiremos a antropólogos,

filósofos, pedagogos o biólogos,

para reflexionar sobre esa vuelta a lo salvaje.

La primera pregunta que les formulamos

nos sitúa en la casilla de salida.

Es curioso, porque lo salvaje normalmente...

oponemos "salvaje" a "civilizado", cuando en realidad, de alguna manera,

lo "salvaje" se opondría más bien a "lo domesticado",

y yo pienso que, bueno, que dentro de cada ser humano

hay una parte salvaje, que todos tenemos una parte salvaje.

Y que esa parte salvaje sería nuestra parte más espontánea,

esa parte que no necesita contentar a nadie, agradar a nadie.

El hombre de la naturaleza, el ser humano que vive en un medio natural,

se ríe muchísimo más, y es que, de alguna manera,

el precio que tienes que pagar por ser domesticado, es el aburrimiento.

-No es un concepto fácil de definir.

Yo diría que son todos los organismos que no están domesticados,

animales, plantas, hongos,

que no necesita del hombre para mantenerse, como está.

-Nosotros pensamos, primero de todo,

que la naturaleza se puede gestionar a ella misma.

La naturaleza ha vivido sin nosotros durante millones de años,

y lo hacía muy bien, con lo cual volver un poco a lo salvaje,

desde mi punto de vista,

es volver a que la naturaleza se gestione a sí misma, básicamente.

-El término "salvaje" sería estar en perfecta armonía con la naturaleza

estar en una profundidad contigo, contigo mismo,

y en una buena relación con la Tierra

y con todos los elementos que hay en ella,

porque hemos perdido esta relación con la naturaleza,

con la naturaleza profunda ¿no?

-Lo "salvaje" es eso que late en el fondo de la vida,

y me gusta mucho una frase que es muy famosa en el mundo anglosajón,

de Henry David Thoreau, el naturalista, autor del siglo XIX,

que dice: "Si no hay naturaleza silvestre, el mundo se acaba".

Así de solemne fue Henry David Thoreau,

en su libro "Walden", de 1854.

En él narra sus vivencias en solitario durante dos años

en una cabaña en los bosques, construida por él mismo.

Allí cazó, pescó, y cultivó su propia comida.

El respeto por la naturaleza que tanto clamó en su ensayo,

lo convirtieron en un inspirador histórico

por la defensa del medio ambiente.

Fascina descubrir que ya hace dos siglos se tenía la percepción

de que el ser humano estaba transformando un mundo

al que siempre había pertenecido.

Lo que hizo Thoreau se ha convertido en algo

que cualquiera con inquietudes puede realizar una vez en la vida.

Una especie de Erasmus esencial.

El americano Dick Proenneke vivió 30 años en las montañas de Alaska

en una cabaña que construyó también él mismo.

Y documentó su experiencia, en vez de con un libro, con una película.

Yo misma también he sentido esa llamada de lo salvaje

en varias ocasiones.

Una vez acabé en una reserva sudafricana

donde devolvían a la naturaleza guepardos nacidos en cautividad.

Se trataba de acompañar a estos felinos

en su adaptación a la vida en libertad y, de paso,

vivir la experiencia de encontrarse perdido en un lugar remoto.

1, 2, 3 y dentro hay otra, 4, y debajo otra, 5 mantas.

Porque hace mucho, mucho, mucho frío por la noche, pero mucho.

Hasta el punto de pensar que me voy a morir de hipotermia.

Cuando di con esta experiencia

desde la comodidad del portátil en mi casa, la encontré fascinante.

Pero tan solo necesité unos minutos cara a cara con un guepardo

para sentir una necesidad imperiosa de huir de allí.

La adrenalina corría por mi cuerpo, cada día contó,

no hubo momento de hastío,

un regalo que suele ofrecer la naturaleza salvaje,

y por supuesto, sentí la necesidad de compartirlo, grabando la experiencia.

Posiblemente si Thoreau hubiera vivido en nuestros días,

en lugar de escribir un ensayo, habría realizado un documental.

Pero mi historia es insignificante comparada a la de Rai Puig,

un joven que ha realizado un documental

en el que narra su travesía en solitario

por uno de los rincones más salvajes del planeta,

en la costa de Alaska.

Desde entonces Rai ha realizado en kayak otras travesías en solitario

por Papúa, Groenlandia, o la Patagonia.

Rai, ¿por qué acercarse una y otra vez a la naturaleza más salvaje?

-Bien, para mí explorar la naturaleza más salvaje

significa salir de mi zona de confort

y vivir un conjunto de experiencias que difícilmente podría vivir aquí.

Soy de esas personas que cuando miro un atlas y me emociono,

y me imagino tierras y mares nuevos que explorar, y bien,

tengo como una voz interior que me dice seguir adelante, explorar

y desde bien pequeño intento seguir este estilo de vida, ¿no?

-Y esta sensación ¿no? que te llena de soledad

ante la naturaleza más salvaje,

¿no la podrías conseguir en un lugar como este?

¿Hace falta ir tan lejos?

-Esta sensación la puedes conseguir aquí en el mar Mediterráneo,

la puedes conseguir en un valle del Pirineo,

creo que no es necesario ir muy lejos, si bien es cierto,

que cuanto más lejos vas, cuantos más tiempos vas,

más crece esta sensación.

-Y ¿por qué en kayak? ¿por qué no a pie?

O no sé, de otra manera de viajar...

-Bien, para mí el kayak es la bicicleta del mar ¿no?

Es la misma filosofía ¿no?

Tú le decides cuánta energía le pones, cuánto lejos vas,

no deja rastro, no contamina, eso es mi filosofía, y sobre todo,

lo que me permite es vivir con lo justo y necesario ¿no?

Y Dunia, ¿no te gustaría probarlo?

-¿Sí? ¿Me lo estás diciendo en serio?

-Sí, hacemos una pequeña cata de kayak.

-Vale, venga, sí. -Vamos.

Al salir y empezar a palear, la sensación es muy agradable.

Y cuanto más nos alejamos, más nos fundimos con el mar.

Al dejar la bahía atrás, el silencio se impone, y en tan solo 5 minutos,

el ritmo que llevaba nuestro día, ha cambiado.

Perdimos un poco de nuestra propia naturaleza humana e innata,

en el momento que dejamos de ser nómadas, de movernos,

de buscarnos la vida por nosotros mismos,

y vamos buscando eso.

-Sí, creo que algunos de nosotros tenemos esta llamada interior

que nos dice seguir nuestros orígenes más primitivos,

que es la vida nómada, la de vivir con lo justo y lo necesario,

y bueno, creo que, de alguna forma,

algunos de nosotros todavía los sentimos,

y cuando viajo, me gusta vivir así, lo más simple posible.

Como tantos otros, Rai siente esa llamada interior.

¿Por qué queremos volver a la casilla de salida, qué nos mueve?

De alguna manera, la naturaleza, precisamente ahora,

que la tenemos muy deteriorada, nos estamos volviendo muy nostálgicos

o sea, la naturaleza se ha convertido en un gran negocio.

Se ha convertido en el negocio turístico, por ejemplo,

y qué es lo que estamos buscando ahí detrás.

Yo creo que en el fondo nos estamos buscando a nosotros mismos,

a ese ser salvaje, indígena, que está dentro de nosotros,

y que hemos, de alguna forma, perdido,

a base de considerar lo de fuera, objeto,

nos estamos objetualizando nosotros también.

-Entonces, algo hemos perdido,

que no solo tiene repercusiones a nivel del deterioro de la Biosfera,

caos climático, extinción de especies,

destrucción de ecosistemas,

si no que hace que nuestras propias vidas vayan perdiendo gracia,

integridad, vayan perdiendo vida.

Últimamente hemos creído que la vida

consiste en estar entre 4 paredes mirando una pantalla.

-Yo creo que no se trata de un capricho o de una excentricidad

las personas que buscan esto, creo que es algo más de nuestro interior.

Por ejemplo hay estudios que muestran que hay una relación

entre la reducción del contacto con la naturaleza en los niños,

y los síntomas asociados a trastornos comportamentales

como el déficit de atención o la hiperactividad o el estrés.

-Y yo creo que en el proceso de la evolución de la especie,

nos perdimos, dejamos atrás otras maneras de estructurar la vida.

A mí me gusta hablar de las sociedades matriarcales

a las que he viajado,

que son sociedades en las que hay una armonía,

la naturaleza es una maestra que guía,

y hay un sentido de la vida pacífico,

un respeto profundo hacia la naturaleza

hacia todas las especies,

y un consenso a la hora de abordar todas las decisiones de la vida.

-Simplemente ir a un bosque ahora en Rumanía, por ejemplo,

donde vuelve a haber bisontes, animales de 1000 kilos,

aunque no los veas, es igual, la sensación de, no peligro,

de emoción, de adrenalina, de esos bichos están ahí,

solo eso ya es suficiente y es una experiencia completamente diferente

de que si te subes al Parque de Collserola,

donde lo más grande que te vas a encontrar es un jabalí.

Y damos fe de ello, nuestro equipo saboreó esa sensación de adrenalina

tras el rastro del bisonte en Rumanía.

La naturaleza más salvaje es atractiva,

y se ha convertido en motor económico,

especialmente el sector viajes.

Justamente la antropóloga Anna Boyé, entrevistada en este documental,

organiza pequeños viajes a las sociedades matriarcales que estudia.

Desde China, Sumatra o Perú, estas sociedades tienen la peculiaridad

de estar muy arraigadas a la naturaleza.

Durante unos días,

los urbanitas que la acompañan salen de su zona de confort.

Otra persona que también pone sus energías

en viajes de naturaleza, es Iñaki Relanzón.

Este reputado fotógrafo organiza salidas fotográficas

a lugares remotos del planeta,

además de publicar en National Geographic,

Lonely Planet o The New York Times.

A mí es una parte que me encanta,

porque son unos viajes en los que llevo a gente, como tú bien dices,

gente que, bueno, pues que tiene ganas de explorar este mundo natural

pero que, a lo mejor, por ellas mismas no se atreverían y acuden a mí

para viajar a lugares como Madagascar, o como Islandia,

o como Islas Galápagos.

Y entonces, cuando los sacas de su zona de confort

y descubren que pueden estar en esa situación extrema y no pasa nada,

es algo que, luego más tarde, recuerdan de por vida.

-Iñaki, ¿por qué fotografiar naturaleza salvaje?

¿Qué es lo que te aporta?

-El reconocimiento por trabajo,

el reconocimiento público que a todos nos gusta,

alimentar el ego, pero sí,

la razón más íntima es estar en contacto con la naturaleza,

con la fauna más salvaje, con los paisajes más vírgenes,

y es un impulso que llevas dentro.

-Porque tú sientes esa llamada de lo salvaje entonces,

cuando estás en estos lugares.

-Cuando estás frente a un animal en un lugar remoto y lo tienes cerca,

aunque en realidad tú te comportas como un fotoperiodista neutral,

que intentas observar y captar la belleza,

en lo más hondo de ti sale tu niño

y te comunicas mentalmente con ese animal,

y parece que el animal, también haya como una especie de complicidad,

una unión de las dos almas.

Muchos son los que buscan la naturaleza salvaje a miles de km

aunque cada vez es más fácil verla a la vuelta de la esquina.

En Europa por ejemplo aumentan las poblaciones de linces y osos,

y cada vez se acercan más a los núcleos urbanos.

¿Estamos preparados para convivir con ellos

o preferimos tenerlos en montañas lejanas

a las que ir de fin de semana a hacer una fotografía?

Un mundo más silvestre requiere cambios a muchos niveles,

requiere adaptarnos al hecho de que estamos en este mundo,

en este mundo que es la Tierra, que es la Biosfera,

requiere redefinir el progreso, entonces bueno,

si no estamos preparados, nos tenemos que preparar.

Pero ese prepararnos no es solo un sacrificio,

si no es un volver a ser nosotros mismos.

Es volver a ser los seres humanos que han sido nuestros antepasados

durante cientos y cientos y cientos de generaciones,

que seguramente tenían una vida menos aburrida que la nuestra.

-La idea de pensar en que tenemos nuestro vecindario asilvestrado

es más el que estamos recuperando o reparando

el funcionamiento natural de los ecosistemas.

-Los seres humanos somos una especie que, efectivamente,

estamos cambiando la faz de la Tierra

Hemos desequilibrado la mayor parte de los ecosistemas

y somos conscientes de ello, por lo tanto,

yo sí creo que tenemos una responsbilidad en reactivarlos,

en recuperarlos, en renaturalizar,

pero renaturalizando también nuestras vidas,

o sea, considero que la cuestión de conservar vida salvaje

en un lugar alejado para irle a hacer una fotografía,

o sea, yo mi ideal sería una ciudad atravesada por esa vida salvaje.

-Yo creo que implicaría un cambio de conciencia.

Saber cuál es nuestra realidad, recolocarnos.

Nuestra organización social

tendría que volver al concepto más comunal de la vida ¿no?

Y más en relación con las especies ¿no?

-Hasta ahora se decía: no, este es el parque natural,

estas son las fronteras, aquí viven los animales y fuera vivimos nosotros

Y creo que tenemos que empezar a darnos cuenta de que no va a ser así.

Que seguramente va a haber mucha más interacción,

lo estamos viendo, los jabalíes bajan casi al centro de Barcelona

y otras grandes ciudades.

Y eso, evidentemente, no está exento de problemas,

pero yo creo que a la larga puede ser un beneficio económico

y después también ético, es decir, porque como decíamos antes,

la gente, de forma innata quiere tener relación con la fauna.

La humanidad siente fascinación por los animales salvajes.

La siguiente historia es un claro ejemplo.

Hace poco, y de madrugada, apareció en la playa de esta ciudad,

una tortuga en peligro de extinción de unos 90 kilos.

Su llegada ocasionó alegría, pero también mucho revuelo.

Y vi una cosa rara, me pensaba que era una madera,

con una forma ovalada, y pensé, me descalcé y fui para el mar,

con la sorpresa de que vi una tortuga saliendo, en ese momento, del mar.

-Y empezó a cavar...

-Bueno, ella llegó, subió hasta aquí, empezó a cavar

y no le gustó el sitio, y después acabó aquí,

y empezó a hacer otro agujero, y cerramos todas las luces,

yo estuve en Costa Rica y sé cómo funcionaba el tema,

y cerramos las luces y ella estaba tranquila

y empezó a desovar, puso más de 200 huevos.

-Muy bien y ahora van a estar un tiempo,

no os molesta que esté esto aquí, al contrario,

creo que a ti te debe gustar.

-Bueno, teníamos previsto hacer la zona de tumbonas,

pero molestar no es la palabra.

Nos adaptamos, y pienso que es una alegría.

Cuando una especie en peligro de extinción pisa suelo urbanizado,

se activa un protocolo que acaba dejando el encuentro salvaje

en algo delimitado y controlado.

De hecho, en este cercado,

se custodian los huevos de la tortuga día y noche,

hasta que eclosionen.

La historia de la Humanidad pasa por un momento perturbador,

la fauna salvaje se tutela con un punto paternalista

que puede apabullar.

Hoy, corremos para reparar el daño causado.

Pero por mucha prisa que nos demos, hay situaciones que son irreparables

La desaparición de especies como el tigre de Tasmania

es un claro ejemplo.

Este fue un lobo marsupial que vivió al sur de Australia

y que fue cazado,

hasta que los últimos ejemplares que vivían en zoológicos murieron.

O sin ir más lejos en nuestro país, el bucardo,

la cabra montesa de los Pirineos, que se extinguió en el año 2000.

Celia, el último ejemplar de la especie,

es el life motive del segundo capítulo de esta trilogía,

y su historia es impresionante.

Cuando todavía estaba viva, se le extrajo tejido de la oreja

para conservar su ADN.

Al morir, este ADN permitió conseguir que,

a los pocos meses naciera un bucardo.

Los científicos habían conseguido la primera desextinción de la Historia,

aunque el ejemplar murió a los pocos minutos de nacer,

se marcó un antes y un después.

Yo creo que la idea esta de ser Dios es uno de los problemas que tenemos

en el origen de la cultura.

La cultura cristiana nos dice que Dios le ha dado al ser humano,

de alguna manera, el poder de dominar la Tierra y de gestionarla a su gusto

y que todos los otros seres estén a su servicio.

Entonces, este concepto,

yo creo que tendríamos que aparcarlo en cualquier momento,

y ser un poco más realistas porque es que no es así.

Y empezar a establecer una relación con la naturaleza, más de ser a ser,

de sujeto a sujeto, y de igual a igual.

-Entonces la clonación no deja de ser parte de esta burbuja tecnológica

en la que nos vemos a nosotros mismos como los ingenieros,

y la naturaleza como lo que está debajo.

Y eso es la mentalidad que nos ha llevado a la crisis ecológica

y a la alienación y a la falta de sentido

que hoy en día impregna las sociedades contemporáneas.

Para mí el camino es más,

darte cuenta de que la naturaleza sabe lo que hace,

que ella es la doctora que se cura a sí misma, y nosotros en todo caso,

somos las enfermeras y los celadores que nos dejamos guiar por esa doctora.

-Nostros decidimos, hacemos parques naturales, nos cargamos las especies,

y luego queremos recuperarlas.

Nos hemos vuelto arrogantes con la vida misma.

-La verdad es que también estaríamos jugando a ser Dios

con todas las especies y los hábitats que hemos destruido.

Y dentro de esa misma línea de pensamiento

también jugaríamos a ser Dios desde el principio de la Humanidad,

cuando empezó a mezclar especies y a generar nuevas variedades

y a domesticar especies.

-En algunos casos, si es necesario clonarlas, a mí no me parece mal,

si científicamente es posible.

Estoy hablando por ejemplo del mamut para Siberia,

creo que es una herramienta apta, digamos,

pero en la mayoría de los casos no hace falta,

en la mayoría de los casos simplemente es volver a reintroducir,

llevándolas desde otros sitios esas especies que desaparecieron,

y una vez, vuelves a tener un ecosistema completo y saludable,

entonces yo creo que sí, que "rewalding" significa:

"dejemos que la naturaleza se gestione".

Y no necesitamos una batalla,

o no necesitamos un batallón de funcionarios

manejando la naturaleza cada día.

Mientras tanto, la naturaleza salvaje

continúa saltándose, cuando puede, las reglas del juego.

Y para muestra un botón.

Este es Litio, un ejemplar macho de lince ibérico

que se encontró a tan solo media hora de Barcelona.

Los agentes rurales consiguieron estas imágenes

momentos antes de capturarlo,

y como vemos, se había adaptado de maravilla al entorno.

¿Cómo había llegado hasta aquí?

Enseguida se activó un dispositivo

para dar con la respuesta y con el lince.

Se descubrió que se trataba de un lince liberado hacía casi dos años

en el Valle del Guadiana, en Portugal.

Y del cual, se había perdido la pista.

Litio fue capaz de cruzar toda la península

y sortear infraestructuras sin ser dañado.

El director de Iberlince

tuvo que desplazarse hasta Barcelona con urgencia

para capturarlo y devolverlo a Portugal.

Miguel Ángel, ¿qué ha encontrado este ejemplar de lince

en esta comunidad autónoma, en Barcelona en concreto,

que no haya encontrado en otros lugares?

¿Por qué ha venido hasta aquí?

-No sabemos exactamente porqué se ha parado aquí ¿no?

o si ha estado parado ya en otros sitios,

porque el collar GPS que llevaba no le funciona.

Entonces lo que sí hemos visto

y analizando el otro día la zona donde estaba campeando,

pues que era una zona que era una interfase entre monte,

zona de cultivo, donde eso a los conejos les gusta mucho,

y hay una alta densidad de conejos.

-Entonces, si él escoge este lugar, y llevaba unos meses aquí,

¿por qué llevarlo a la casilla de salida?

-Bueno, hay varias razones.

Una de ellas es la zona donde estaba, en el bajo Llobregat,

es una zona, el cinturón industrial de Barcelona,

con muchísimas autovías, carreteras, muchas amenazas ¿no?

Luego, por otro lado, lo que estamos buscando no es que haya un lince,

sino crear poblaciones de linces, y para crear poblaciones de linces

debe de haber una superficie mínima,

que puede estar entre 20, 25, 30.000 hectáreas,

con hábitat adecuado, pocas amenazas, alta densidad de conejos,

en esa zona no hay una superficie de ese tipo.

-Estamos aquí, al lado de la ciudad de Barcelona,

en un área natural, pero que está enganchada a la ciudad de Barcelona.

¿Estamos preparados para tener esta naturaleza salvaje alrededor nuestro?

-Yo creo que sí, yo creo que estamos preparados.

Lo que me da a mí la impresión,

que siempre he tenido mucha relación con el campo,

y yo he vivido en el campo grandes temporadas desde que nací,

vamos tengo una relación completa,

es que hoy en día se vive mucho más de espaldas a la naturaleza,

mucho más de espaldas al campo, a la vida rural.

Y yo creo que eso lo deberíamos enseñar en los colegios,

es decir, una asignatura de divulgación,

donde le enseñen a alguien qué es el campo.

Hay niños que no saben de dónde viene la leche, los huevos y tal,

esas cosas tan simples, menos dónde hay un lince

o qué hace un águila imperial.

-Y por qué crees que tenemos esta atracción innata

por esta naturaleza salvaje, incluso esta llamada que tenemos interna,

hacia este mundo salvaje.

-Bueno, claramente nosotros somos animales también ¿no?

Hemos tenido históricamente mucha relación.

-¿Y crees que tiene que ver también con la estética, con lo bello?

-Sí, claro, desde esa visión antropocéntrica de los animales

tiene que ver,

nosotros apreciamos la belleza, o el equilibrio,

lo que está equilibrado.

El lince en sí mismo es muy bello,

a nosotros nos ayuda muchísimo en las campañas de divulgación,

porque además como se ve con facilidad,

la gente se acerca, lo ve, hace fotos,

y eso acerca mucho, y lo facilita.

En la era del antropoceno,

y a las puertas de la sexta extinción...

¿Salvaremos solo a las especies más bellas?

¿Permitiremos que la vida salvaje se autogestione?

O llegados a este punto,

¿será el ser humano quién diseñe la naturaleza en el futuro?

Esta idea de imaginar cosas a largo plazo es una idea,

muy de nuestra sociedad,

porque en estas sociedades matriarcales

tú vives mucho más el día a día.

Yo creo que nuestra especie

vivirá más en el contacto con todo lo que tenemos,

más en este instante, como ahora el que estamos hablando ¿no?

-A mí me gustaría, y espero que sea así,

porque creo que la tendencia es esa,

a que las sociedades se basen en los principios de eficiencia

y de funcionamiento ecológico.

Obviamente, hay que ser idealista en ese sentido,

porque las fuerzas económicas rigen por ahora,

más que las evidencias, digamos, ecológicas o ambientales.

-Se llegará a un sistema de que, por lo menos el 50 %,

creo que en los medios terrestres, en el océano mucho más,

pero por lo menos en el medio terrestre,

yo creo que el 50 % del mundo tendrá que estar protegido

y será dedicado a naturaleza, a producción de naturaleza,

y el resto se hará para que nosotros podamos vivir de una forma mejor,

porque es que si no, el cambio climático y las sequías y...

Va a ser imposible la vida del hombre mismo encima de la Tierra,

entonces va a ser necesario llegar a una especie de consistencia,

en la cual una gran superficie de la Tierra

sea para que la naturaleza y los procesos naturales

puedan seguir y puedan convivir con nosotros mismos.

-Si te das cuenta, al final,

es también pedir un reconocimiento de ese derecho a ser,

que hace, yo que sé, dos siglos, estaban las primeras feministas

un siglo y pico, reivindicando que las mujeres también teníamos

o que los indígenas también tenían un alma,

también a nivel político, hay todo eso por construir.

Este ser vivo, este animal o esta planta

no es solamente un objeto para mi disfrute,

también es un ser que tiene su propia dignidad,

su propio derecho a ser.

-Creo que sí podemos decir que lo que no existirá

será este homotecnologicus que hoy tenemos.

Este ser humano que está viviendo en esta burbuja tecnológica,

porque la burbuja tecnológica no puede durar 100 años

por más milagros que haya,

y entonces si no hay homotecnologicus,

lo que puede haber son homosapiens,

un ser humano que sepa vivir en armonía con su entorno.

Vivir en armonía con su entorno y con sus semejantes.

Y, o bien será este ser humano o no será.

Este es el reto para la humanidad,

aprender a vivir en armonía con sus semejantes, si se consigue,

los animales salvajes ya no se verán acorralados por un mundo urbanizado

en el que necesiten la tutela del ser humano,

como ocurre con estas tortugas de río,

que tendrían un destino incierto,

de no ser por este equipo de biólogos.

¿Qué vais a hacer ahora? -Ahora vamos a pesar la tortuga.

Y la vamos a marcar, vamos a tomar peso, la longitud,

y la marcaremos con un código de señal en el caparazón,

que es una numeración.

Así, si otro día se recaptura, sabremos dónde se soltó,

lo que ha recorrido, cuál ha sido su vida

desde hoy hasta que se vuelva a recapturar.

De este cuadrante todo.

-Y entonces, ¿todos estos ejemplares que os llegan al centro

han estado, digamos, en domicilios particulares....

-La mayor parte de ellas estaban en domicilios particulares,

como mascotas, que las habría capturado del medio en su día

y las mantenía en casa como mascotas.

-Claro, porque esta especie se vende en cautividad...

-Hace muchos años está protegida,

o sea, antiguamente sí que se podía vender,

pero es una especie autóctona, es ibérica, está protegida por la ley

y la tenencia está prohibida.

-Las dos últimas. -Sí, a la una...

-Hacia la libertad, una se va muy decidida,

y la otra, la última se ha querido quedar aquí.

-Ya lo tiene claro.

-Cada persona tiene su corazoncito, igual otra persona, su grano de arena

es feliz extrayendo petróleo,

y otros, su grano de arena, es haciendo un programa de televisión

por la conservación ¿no?

El mío es ver que mis hijas

tendrán más posibilidades de ver tortugas en libertad

que mi padre.

Eso a mí me enorgullece.

Buscamos a las tortugas pero no hay ni rastro de ellas.

Han desaparecido, saboreando de nuevo la libertad.

Sin mirar atrás, de vuelta al mundo salvaje.

Con ellas ponemos fin a esta trilogía

que ha reflexionado sobre la vuelta a los orígenes,

sobre ese estado vital común a todos los seres vivos del planeta.

Esperemos que en esta búsqueda demos con las respuestas necesarias

para restablecer el equilibrio perdido.

Debemos intentarlo por nuestro bien.

Porque como decía Thoreau "todo lo bueno es libre y salvaje".

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

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El escarabajo verde - Volver a lo salvaje. En busca del origen

28 sep 2018

Llevamos años esforzándonos por abandonar la naturaleza, por dejar atrás los poblados por los que merodeaban leones o elefantes ¿Hemos conseguido llegar a la cima del mundo civilizado. Y ahora que estamos aquí, anhelamos la vida salvaje.
 

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