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Para todos los públicos El escarabajo verde - Un magro dilema (II) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

El sector ganadero, por ejemplo,

contamina mucho más que el sector de transportes.

Eso es algo que cuando se lo cuentas a la gente, le choca.

-Quizás no sea algo público, andar por el campo, de correr, pero,...

Nosotros procuramos tener a 5 metros por ternero.

Ves que están tranquilos,

se levantan, comen, hacen lo que ellos quieren,...

Este modelo intensivo de producción de alimentos

nos ha llevado a la crisis ambiental

que estamos viviendo en este momento.

-En los últimos 15 años, el sector ganadero ha reducido un 23%

la generación de los gases de efecto invernadero,

del famoso cambio climático.

-Aquí, en las sociedades desarrolladas,

la ingesta de carne es excesiva.

Claro que se pueden engordar más rápidamente,

pero no es nuestro camino.

Nuestro camino es la calidad y la felicidad de las vacas,

el manejo, el sostener estos ecosistemas,

silos pastoriles, que son tan importantes medioambientalmente.

En Igualdad Animal,

llevamos una década investigando la industria cárnica,

y hemos podido constatar que el maltrato animal es algo sistemático.

En los mataderos, muchos animales están conscientes.

Sólo tenemos que mirar a los ojos a un animal, en la fila,

esperando su turno en el matadero,

para comprender el terror que siente ese animal,

y que, desde luego, no quiere morir.

En definitiva, estamos hablando del infierno en la tierra,

y eso tiene un nombre, y es ganadería industrial.

Esta forma de maltrato animal,

¿también se encuentra en las ganaderías ecológicas,...?

Nosotros, en Igualdad Animal,

hemos investigado también granjas ecológicas.

Las condiciones de hacinamiento, de explotación, en las propias granjas,

es distinta, pero muchas veces los mataderos son los mismos.

Pero la gente sigue comiendo carne.

Cuando conocemos el horror que viven los animales en las granjas,

muchísimas personas están optando por reducir su consumo de carne.

Pero también cada vez es más emergente

la preocupación por el impacto que tiene la ganadería industrial

en el planeta.

Si recibimos información, pues intentar darnos menos duchas,

reciclar papel,...

Y al final, un acto como comernos una hamburguesa

es el que está, no sólo causando el peor maltrato animal de la historia,

sino que está destruyendo el planeta.

Estamos en la falda de los 7 picos, en la Sierra de Guadarrama.

La granja Rio Pradillo fue la primera en España

que tuvo el sello de calidad de Mete,

que acredita a la agricultura biodinámica.

Una filosofía fundada a principios del siglo XX,

con el alemán Rudolf Steiner.

La biodinámica aprovecha la astrología

y mejora la calidad del suelo, con preparados naturales.

Es un tipo de agricultura ecológica,

con lo cual, no utilizamos nada de síntesis,

ni químico, ni en el suelo, ni en el trato animal,

ni en su alimentación.

Todo viene de la producción ecológica

Lo que diferencia la biodinámica de cualquier otro ecológico

es que son preparados biodinámicos.

Se estudia de que cada parte de los seres vivos

tienen una constitución,

que tienen conexiones con ciertos tipos de constelaciones o planetas.

Y eso también tiene una pauta para cuando sembrar,

cuando trabajar la tierra.

Steiner dice que es mejor

que todos los insumos vengan de la misma granja.

Y los insumos de preparado biodinámico, también.

Fernanda ama a sus animales.

Igual que su socio, y también su marido Pablo.

Son vacas muy especiales. Llevan... Estas son hijas de hijas

de vacas sin estrés durante 33 años.

Hay pocas ganaderías en España... Bueno, no, perdón.

Es la única ganadería que tiene vacas tan antiguas

haciendo biodinámica.

Les ponemos música a las vacas, entre otras cosas, porque a mi me gusta.

Y esto es un tema de armonía entre todos.

Y después, también, yo creo que las vacas están más tranquilas

con música clásica.

Sus vacas consumen menos agua que las de una granja convencional.

Y emiten menos gas metano contaminante.

Después, mis vacas no se tiran pedos.

Que siempre está todo el mundo diciendo:

es que el metano de las vacas...

Claro, el metano de las vacas es por los tipos de alimentación

que les damos.

Yo me preocupo que el forraje que comen sobretodo es esparceta

y la hierba que comen en el campo.

La esparceta no genera gas en las vacas,

por lo cual, mis vacas se tiran menos pedos que las convencionales.

Eso es interesante...

-Y también tienen menos problemas de acintamismo

y problemas para ellas, para su vida.

No se enferman.

¡Venga, va!

¿Da mejor carne, da mejor leche?

Hombre, vamos, eso es básico. -Una persona feliz...

-A ver, vamos a ver. -...Es más longeva?

¿Una persona feliz está más entera en el mundo?

Sí. Un animal lo mismo.

La tristeza de ver una ganadería convencional,

o sea, mirar a los ojos a esos animales y ver como viven,

es triste, es muy triste.

No me extraña que la gente no coma carne y quieran ser veganos,

es que no me extraña.

-Yo tengo un compromiso con mis animales.

Y yo sé que, al final, algunas van a tener que morir.

¿Les vendo de pequeñines o les crío yo en mi casa

e intento que su vida, hasta que mueran, sea lo mejor posible?

Bueno, pues yo he llegado a la conclusión segunda.

No sé si será más hipócrita o menos hipócrita que lo otro.

Pero yo, hacia ellas y hacia todos los animales que nacen en mi granja,

lo que busco es eso.

-Y cuando ponemos fecha de sacrificio,

ya estamos diferentes, inquietos.

No estamos sosegados.

Hasta el momento de trabajar la carne, no estamos ligeritos,

no somos indiferentes.

Han sido compañeros nuestros.

Todos los productos de la granja proceden de animales alimentados

con forraje de agricultura biodinámica.

Aseguran que mejora el sabor y el aroma de cada alimento.

Vosotros, cuando oís que la OMS dice

que, por ejemplo, el jamón, el chorizo, las carnes preparadas,

son cancerígenas, ¿qué pensáis?

Que podía profundizar en el tema,

y hacer estudios, por ejemplo, de una carne ecológica,

y después de hecho todo el proceso sin aditivos raros,

y ver si da el mismo resultado o no.

¿Este embutido también sería, o sea, se come bien, se digiere bien?

¿Y el sabor? El sabor tendrá su... Bueno, te voy a dejar así.

Ahora contestas tu la pregunta.

Sabroso, muy sabroso.

Sí, se come bien, se deja comer.

De hecho, este jamón acaba en un mes si se deja.

¿Y el precio de estas cosas es más caro

que el que podríamos encontrar en una tienda?

¿Para este jamón y este chorizo? No tiene precio.

¿Hay público para este tipo de productos?

Hay, cada día más.

El mercado crece.

El mercado ecológico crece porque yo creo que cada vez...

Es curioso. En plena crisis, la producción ecológica está creciendo.

El consumo.

La sureconstrucción, el barcelonés mercado municipal de Santa Catalina

se ha convertido en un edificio emblemático de la ciudad.

Nos lo recorremos con la investigadora Marta Ribera,

veterinaria y profesora universitaria.

Fíjate, gallegos, 30 euros el kilo. Lógico, lo que tiene que costar.

Marta es miembro del panel de expertos

sobre el cambio climático de la ONU.

Y aboga por suprimir el modelo de ganadería industrial.

Deberíamos borrar también el concepto de las granjas

donde los animales están todos apretados.

¿Pero abría carne para todos? Habría menos carne.

La carne sería más cara, obviamente.

Lo que no tiene sentido es que la carne valga 3 o 4 euros el kilo,

porque no es el coste real de la carne.

Además son granjas que no pagan el coste ambiental que generan.

La carne, si vale 10 euros el kilo, ya no te vas a tomar un filete al día

Volvería a ser un elemento de lujo que es lo que es.

Es un elemento de lujo.

O sea, la dieta, si tu miras la pirámide nutricional,

tiene que estar basada fundamentalmente

en cereales, en leguminosas.

Y la carne y los productos lácteos están en el cuarto o quinto piso.

O sea, realmente están ya casi llegando al pico.

¿Se ha abusado de esta producción de carne?

Se está abusando, de hecho, mucho, de esa producción de carne.

También es cierto que, en la actualidad, lo que hay

es un exceso de consumo de proteína animal.

Un exceso de consumo de lácteos, de carne, de huevos,...

En fin, todo lo que es la proteína animal.

No tiene sentido que todos los días, en el comedor y en casa,

los niños coman un filete o un pescado o una tortilla.

O sea, no hay que comer proteína animal.

Y de hecho, cada vez hay más investigaciones

que refuerzan esta realidad.

La agricultura también está muy orientada

hacia la producción de alimento,

para los animales que luego consumimos.

Claro, hoy en día, tenemos que el 30% de la superficie agrícola utilizada

se dedica a la producción de pienso animal.

Es un porcentaje brutal.

En un mundo en el que entre 800 y 900 millones de personas pasan hambre,

que un 30% de la superficie de cultivo

se dedique a alimentar a los animales,

es una locura, no tienen ningún sentido.

En Barcelona, también se cuecen alternativas

para una alimentación más saludable, con menos carne.

En el hotel Miramar, donde hace años estaban los estudios de TVE,

nos recibe Martina Miserachs, directiva de Healthia Certification,

y miembro de la academia española de nutrición y dietética.

Cambiando nuestra dieta, ¿podríamos, de alguna manera,

contribuir a mejorar el medio ambiente?

Parece que estamos como devorando el planeta,

porque no sólo estamos agotando nuestros recursos,

sino que estamos ingiriendo mucha más energía de la que necesitamos.

Como promedio, un occidental necesita unas 1.200 hasta 2.500 calorías.

Pero es que en Europa, como promedio,

se está ingiriendo unas 3.466 calorías,

y en EEUU, 3.600.

Estamos consumiendo más de lo que necesitamos.

¿Deberíamos dejar de comer carne?

Es que nuestra dieta, cada vez, tendría que ser más vegetal.

Esto no quiere decir que todos nos tengamos que hacer vegetarianos,

sino de lo que se trata es que si se consume carne,

que intentemos reducir, tanto la frecuencia,

como el tamaño de la ración.

El chef Jordi Garrido nos prepara un menú ideal,

siguiendo los estándares de la cocina saludable.

Un menú rico en vegetales, frutas y cereales integrales,

que limita las proteínas animales al aderezo o guarnición.

Aquí, hemos puesto yogur, hemos puesto sandía, melón,

un poquito de melocotón, manzana,...

¿Y esto sería un desayuno recomendable?

Es un desayuno absolutamente completo.

Bueno, lo que hacemos, lo que en este caso os proponemos,

pues podemos organizarlo a unos horarios, unos estilos de vida, etc.

Proponemos el bocadillo a media mañana.

Pero como recomendamos reducir el consumo de carne, derivados cárnicos,

¿qué os sugerimos hoy?

Lo que sugerimos es huir del típico bocadillo de chorizo, jamón, etc.,

e ir a un bocadillo 100% vegetal.

-Lo que hemos hecho es coger un pan integral,

también elaborado con harinas integrales

de producción ecológica, en una base de humus de garbanzos.

Y después si nos lo llevamos a la oficina, al trabajo,

¿sería un poco complicado?

Lo hemos hecho un poco bonito porque estáis aquí grabando y tal,

pero se puede hacer el mismo concepto en un bocata.

-En cuanto a la comida, aquí tenemos lo que sería las proporciones

que actualmente estamos recomendando

lo que tendría que ser un menú equilibrado.

Aquí lo hemos montado como si fuese un plato único.

Y si os fijáis, ¿cuáles serían las proporciones?

El 50% del plato tendrían que ser hortalizas.

Una cuarta parte del plato,

le queda dado de alimentos amiláceos, de suculentos,...

O sea, cereales, derivados, legumbres, patatas,...

Y otra cuarta parte, aquí tenemos el pollo,

pero podría ser cualquier otro tipo de carne magra, blanca,

preferentemente o pescado, o huevo.

Pero si os fijáis, en este menú,

el ingrediente principal o más abundante, no es la carne.

Lo que prioriza, el 75% del plato, son alimentos de origen vegetal.

Esto es lo que le recomendaría.

Y finalmente, nos queda la cena.

Al llegar a casa, un poco más de tiempo que a la hora de la comida

que estás trabajando.

Dedicarle un poquito más de tiempo.

Y lo mismo, hemos cogido verduras,

hemos hecho un tipo de rollo vietnamita, pero con col,

también de huerto cercano.

Todas las verduras son de temporada, está cocido a baja temperatura,

con agua hirviendo.

Se puede hacer un huevo pocho.

Y el tema del pan, también lo mismo, con harinas ecológicas, y muy fácil.

Y por encima, tendríamos este postre, que acompañaría a la cena,

que lo que nos permite, si os fijáis,

es llegar a las 3 raciones recomendadas de fruta al día.

Estamos en Interlaken, en Suiza.

Uno de los países más montañosos de Europa.

Interlac es una ciudad situada entre dos lagos, en plena suiza alemana.

Un destino turístico muy conocido.

En este ordenado país, todo parece en su sitio.

Aquí, la agricultura y la ganadería siguen unos estándares

muy respetuosos con la naturaleza.

El impacto ambiental es menor que en otros países europeos.

Cerca de Interlaken, en plenas montañas,

llegamos a una zona de pequeñas granjas diseminadas.

Vamos a la ...., una granja con 400 años de vida.

(Cantan).

Aquí, 7 personas comparten su vida,

y se encargan de la gestión de la granja.

Es una empresa sin ánimo de lucro,

y su principal fuente de ingresos es el alquiler de habitaciones

y la estancia de escolares.

Practican la agricultura tradicional

Estas montañas, donde sólo crece hierba,

son un lugar ideal para la ganadería extensiva, el pastoreo.

Siguen la filosofía biodinámica,

con la misión de tener una granja biosostenible,

donde los cultivos crezcan libres de productos químicos.

La mayoría de trabajos se hacen todavía a mano.

Sólo utilizan maquinaria en una mínima parte de sus tareas.

Este es un lugar especial donde se practica la agricultura de antes.

Nuestra idea no es hacer agricultura como negocio,

sino para que otra gente comparta nuestra experiencia.

Que trabajar no es sólo para ganar dinero,

sino que también puede ser una diversión.

¿Y cuál es su objetivo en la ganadería?

Nosotros tenemos una responsabilidad con los animales,

y cuando queremos comer carne,

debemos estar seguros de que han tenido una buena vida.

Estos escolares pasan unos días,

para conocer la agricultura de su país.

En los inacabables prados suizos,

pacen el mismo número de animales que hace 100 años.

Es una excepción dentro del mundo industrializado,

porque la mayoría de ganado se alimenta con hierba

y emite poco metano.

Suiza es un paraíso para los animales,

y un lujo para el planeta.

¿A los suizos les gusta los animales?

Los suizos tienen los mayores estándares

de bienestar animal del mundo.

¿Y comen mucha carne los suizos?

Los suizos comen menos carne que la mayoría de europeos.

Pero todavía comen más carne de lo que sería sostenible.

Suiza produce la mayor parte de su alimentación,

pero mucha comida para animales, especialmente para cerdos y pollos,

se debe importar.

Y eso no es sostenible.

Thomas Rippel se graduó como agricultor orgánico en Suiza,

y ha vivido en diversos países, entre ellos, China.

Es uno más de este grupo que trabaja para convertir esta granja

en una granja auténticamente sostenible.

Cree en la agricultura tradicional

para revertir el calentamiento global

y reducir el hambre en el mundo.

Los moradores de la granja comparten algunos momentos del día.

(Cantan).

Aprovechan para renovar ideas sobre su filosofía de vida y trabajo

basada en la biodinámica.

Como se hacía antes, en esta granja se aprovecha todo.

Los animales tienen un importante papel

en la agricultura sostenible.

Las vacas comen hierba, y luego producen estiércol

que nosotros usamos como abono para cultivar patatas y grano.

Y los cerdos se comen los restos de nuestra comida.

En la ganadería industrial, todo este ciclo se ha roto.

¿Y cuáles son los efectos medioambientales

de la ganadería industrial?

Uno de los mayores problemas que tenemos con la ganadería intensiva

es que destruye sistemáticamente el suelo.

El estiércol que obtenemos de los animales

ya no se usa como fertilizante para los cultivos,

sino que termina como un deshecho

que se cobra un enorme coste ambiental.

Y en su lugar, se tiran fertilizantes químicos

y se plantan cultivos transgénicos que necesitan herbicidas y pesticidas

y al final, la fertilidad del suelo se destruye completamente.

Estas vacas pasan media vida en los prados.

Sólo permanecen en el establo cuando la nieve les impide pacer.

Ripple imagina un planeta en el que el número de animales

esté determinado por la cantidad de pasto disponible,

y no por el apetito humano.

¿Sobran vacas? ¿Tenemos demasiadas vacas en el planeta?

En algunos lugares del planeta, tenemos demasiadas vacas o animales.

Hay que saber cuántas tierras tenemos

que no se pueden utilizar para otras cosas.

Esta tierra es perfecta para las vacas.

Aquí, no podemos cultivar patatas

y en el mundo, hay mil millones de hectáreas de tierra,

donde no se puede cultivar nada, sólo hierba y pastos.

Aquí, tener vacas tiene sentido.

De esta manera,

produciremos la carne o leche de acuerdo con la tierra disponible.

Este debería ser el límite ecológico.

¿Y qué podríamos hacer personalmente

para reducir el coste ambiental de la ganadería?

El gran paso que deberíamos dar sería comer menos carne.

La producción sostenible sería: tenemos tanta hierba

y esa hierba es la que comen las vacas.

Así, tendríamos una cierta producción sostenible.

Pero si quisiéramos tener más vacas para alimentarlas,

necesitaríamos maíz o soja de importación,

y eso ya no sería sostenible.

La cantidad de carne sostenible que podemos producir

son unos 25 kilos por persona y año.

Si queremos producir carne sostenible,

debemos consumir menos carne.

La economía de aquí se centra en la elaboración

de productos naturales que venden en las proximidades.

Su cocina se basa en recetas vegetales,

como este pesto de ortigas y con poca carne.

La gestión sostenible contrasta

con la voracidad de la ganadería intensiva.

¿Que podrían hacer los gobiernos para acabar con este problema?

Los gobiernos deberían penalizar con impuestos a la ganadería industrial

y dedicar esa recaudación a apoyar a la producción sostenible.

El consumidor, en el supermercado,

no debería de pagar más por un producto sostenible.

De esta manera, el consumidor cuando fuera a la tienda

y encontrara la carne ecológica al mismo precio que la convencional,

que la industrial, pues optaría obviamente por la ecológica.

Lo podemos ver en cifras.

Una vaca que da 200 kilos de carne

se vende en el supermercado por unos 2.000 euros.

Si compras la misma carne que una vaca ecológica,

cuesta 3.000 euros.

Y la gente piensa que es muy cara, porque cuesta un 50% más.

Pero si nos fijamos en el coste total,

incluido el coste ambiental que pagamos con nuestra salud

y con la pérdida de biodiversidad,

entonces el precio de la ganadería industrial

es mucho, mucho más elevado.

Si analizamos el coste total de la ganadería industrial,

una vaca cuesta 10.000 euros

sin prejuicios a la salud y el medio ambiente.

Sin embargo, el producto real vale sólo 2.000 euros.

En cambio, por una vaca ecológica,

pagamos en un supermercado 3.000 euros,

pero sin costes adicionales.

Por lo tanto, ¿cuál sale más barata?

La visión de estos idealistas suizos la comparte cada vez más gente.

Expertos alemanes aseguran que si disminuimos el consumo de carne,

evitaremos una cuarta parte de las emisiones que dañan el clima.

Nos quedan pocas opciones.

Si seguimos comiendo carne como hasta ahora,

nuestra salud se resentirá, los animales lo padecerán

y el planeta seguirá su senda hacia el desastre.

Para nuestro planeta,

parece ser que sería más saludable reducir la ganadería industrial

y fomentar el ganado ecológico y de pastoreo.

Y para los humanos,

al margen de las opciones lícitas que excluyen su consumo,

comer menos carne, pero de mayor calidad,

también sería lo mejor.

En nuestro caso, lo mejor es teneros preparado un nuevo programa

la semana próxima.

Mientras llega el momento, recordad que estamos en Facebook

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Nos vemos, aquí, en La2, en 7 días.

No faltéis, que os echaremos de menos.

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  • Un magro dilema (II)

El escarabajo verde - Un magro dilema (II)

23 dic 2016

Un magro dilema (II) expone cómo la producción de carne se ha convertido en un problema ambiental y que cada vez más expertos abogan por reducir drásticamente el consumo de carne. En el programa intervienen desde animalistas que defienden la dieta vegana, hasta ganaderos que crían “vacas felices”.

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