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Para todos los públicos El escarabajo verde - Esta casa es un tesoro - ver ahora
Transcripción completa

Caseríos vascos o navarros, cortijos andaluces

pazos gallegos, barracas valencianas o masías catalanas, como esta,

hasta hace no tanto, muchas casas se construían

teniendo en cuenta la orientación del sol,

con aberturas para generar corrientes de aire

o aprovechando los materiales de su entorno.

Habéis acertado. Empieza "El escarabajo verde".

Subtitulado por TVE.

Sin embargo, a día de hoy, muchos de nosotros,

sobre todo quienes habitamos en las grandes ciudades,

vivimos en pisos con poca luz, fríos en invierno

y calurosos en verano

y teniendo que aguantar en muchas ocasiones

los ruidos de la calle o de los vecinos.

Nuestras casas, además, están hechas

con materiales poco respetuosos con el medio ambiente

o que, incluso, pueden llegar a ser nocivos para la salud.

Erigir hogares sostenibles y saludables es

el principio básico de la bioconstrucción,

una corriente arquitectónica que, en España,

avanza con paso discreto,

pero que en países como Francia o Alemania ha cogido carrerilla.

La bioconstrucción apuesta por materiales como la tierra,

la madera o, incluso, la paja.

La periodista de El escarabajo verde Carmen Nicolás se ha colado

en varias casas que siguen esta filosofía

de ser respetuosas con el planeta.

Tranquilos, que no la han echado.

Sus moradores, más bien al contrario,

le han explicado por qué las construyeron así.

Este barrio es un barrio que surge en el año 64.

Esto eran campos de viñas

y en los años 40 y 50 se hace una promoción

que habla de hacer una ciudad jardín.

Al final, se hace un barrio dormitorio.

Se generan una especie de colmenas donde vive la población hacinada.

11.000 vecinos conviven con Manuel

en el barrio más septentrional de Barcelona.

Sobrepoblación y, entorno al margen, la aglomeración de edificios,

su diseño o sus acabados podrían recordar a tantos otros barrios

de cualquier ciudad de tamaño medio.

Hemos visto los pisos por fuera, el barrio por fuera,

¿cómo son los pisos por dentro?

Pues, tienen el problema de que el sol da durante todo el día

y eso acaba siendo un problema de mucha calor en los pisos

y, también es cierto que, por ejemplo,

al ser tan alto y ser una zona de mucho viento,

los que viven en un quinto,

el tema del sonido del aire y del viento es

bastante molesto a veces.

¿Todo esto te afecta a la salud? ¿A ti, a tu familia, a los vecinos?

El tema de la humedad, seguro.

Mucha gente mayor aquí, en el barrio, pues, tiene unas enfermedades...

A mi madre, por ejemplo, la enfermedad, muy común, es

del traumatólogo; el tema de la artritis,...

y todo esto, porque es muy común, sobre todo, el tema de la humedad,

que es bastante fuerte en el barrio.

Después, el tema de ruidos.

Un vecino que sea ruidoso aporta su ruido a toda la comunidad.

¿El porqué? Pues, porque, a partir de los años 60,

se construye sin condiciones

y la verdad es que creo que desmejora la vida

de las personas que llenan estos barrios.

Realmente, ¿antes se construía mejor?

Echemos un vistazo a la otra cara de la moneda.

Los vecinos de esta pequeña aldea nos cuentan que, antes de edificar,

se observaba la naturaleza para orientar la casa correctamente.

Los materiales procedían de los alrededores,

así que, además de ser naturales, se reducía el impacto ambiental.

Se construía, quizá sin pretenderlo,

respetando al entorno y a las personas;

algo que luego cayó en el olvido.

Pero soplan nuevos vientos en la arquitectura.

La bioconstrucción pretende recuperar estas técnicas ancestrales

y el sentido común a la hora de edificar.

Y, aunque el cuento nos diga lo contrario,

el ladrillo o el hormigón no son indispensables

para levantar un hogar estable y seguro.

La bioconstrucción apuesta por materiales sostenibles,

como el adobe, la madera o la paja.

Un residuo agrícola, este último, que, con la técnica adecuada,

sirve para construir casas que nos protejan del lobo feroz.

Estos alumnos de FP experimentan por primera vez con este material.

Construir con paja en España aún suena, cuando menos,

extravagante, pero los esfuerzos de arquitectos como Petra Jebens

hacen que, poco a poco, se vaya normalizando su uso.

Al igual que en Inglaterra o Alemania.

¿Por qué construir en paja?

Hay muchos buenos argumentos para construir en paja.

Primero, es un elemento natural que tenemos del terreno, del cereal,

es un material de construcción muy barato;

es un desecho, en realidad, y es muy barato,

y, realmente, nos proporciona una calidad de la vivienda tremenda.

Es ecológico, porque no dañamos con ningún material tóxico

el medioambiente y tampoco nuestra salud.

Si la paja se combina con una estructura de madera,

se pueden levantar edificios de varias plantas,

como ya pasa en Alemania,

donde cada año se erigen varios centenares de viviendas con fardos.

Aquí, en España, algunas asociaciones,

como la Red de construcción con paja,

respaldan y asesoran a quienes se aventuran

en la autoconstrucción con este material, como Andreas,

que hoy aporta su experiencia a los alumnos del taller.

Es uno de los materiales, dijéramos, estrella en bioconstrucción,

pero ¿qué es, exactamente, la bioconstrucción?

Tenemos tres pilares principales para el tema de bioconstrucción:

el primero es la salud, porque, ¿qué hacemos si no tenemos salud?

El segundo es la eficiencia energética.

Queremos tener edificios que no gasten mucha energía.

El tercero es el diseño.

Necesitamos edificios que nos nutran a un nivel mucho más profundo.

No tenemos que vivir todos en cajas.

¿Es lo mismo bioconstrucción que arquitectura sostenible?

La palabra sostenible se ha utilizado últimamente para muchas cosas

que, a mi entender, no lo son.

Por ejemplo, nosotros no utilizamos los tubos de PVC.

Es un producto que lleva cloro.

Si realmente pensamos en sostenibilidad,

tenemos que ser mucho más radicales en este sentido.

Bioconstrucción sí abarca todos los temas

que debe englobar la sostenibilidad.

Absolutamente todos los materiales de una casa erigida

bajo los criterios de la bioconstrucción,

no dejarían, llegado el caso, ningún rastro en el planeta.

Nos ponemos, ahora, manos a la obra.

Literalmente. Con la fase final del muro.

¿Qué vamos a hacer con este barro? ¿Para qué va a servir?

Esto protege las pacas de paja para que no entren bichos

y esté bien aislado contra el fuego.

Porque, claro, la paja arde, pero, con esta protección, no.

Cuando esté seco, otra capa y cuando ésta esté seca, otra más.

Esta es una fiesta para invitar a los amigos

y hacerlo todos en conjunto.

Y esto hay que hacerlo por dentro y por fuera.Por dentro y por fuera.

Por fuera, la última capa será con cal.

Porque el barro se deshace con la lluvia.

Intrigados por conocer el resultado final,

lo descubrimos con asombro al visitar a Andreas.

Su casa, casi mimetizada en el paisaje,

está revocada con tierra del entorno

y la paja con la que está hecha procede de los campos colindantes.

Sorprende la vivienda,

pero, también,

el saber que la ha construido con sus propias manos

tras una año de trabajo.

Ahora está ultimando su ampliación.

Es impresionante. ¿Por qué hacerte una casa de paja?

Pues, es barato

y alguien como yo puede hacerlo, no hace falta ser profesional de nada

Yo no soy, siquiera, muy manitas, fíjate.

Es flexible, es ecológico, es superaislante.

Y ¿puedes hacer una casa de paja sin tener idea de construcción

ni de bricolaje? Muy poco.

Yo he aprendido mucho de internet.

Y sobre la marcha.

Cometiendo todo tipo de errores, vas aprendiendo.

¿Cuánto tiempo tardas en construirla?

Los muros con balas de paja se suben en un fin de semana.

Revocar cuesta mucho. Hacer la mezcla, aplicarlo...

Con las manos.

Y, por ejemplo, en un clima tan húmedo como este,

¿la paja no se...? ¿No hay problemas de humedad?

No. Para eso está el revoco de la fachada,

que protege a la bala de paja e, incluso,

chupa cualquier humedad que pueda haber.

Y, en cuanto a precio, ¿es más económico que hacértelo de ladrillo?

Muchísimo más.

En total, ha invertido unos 15.000 euros.

Un material asequible que en España no está homologado.

La normativa permite su uso si se demuestra su seguridad,

pero la aprobación final del proyecto

a menudo topa con los recelos de los técnicos municipales.

¿Qué trabas legales se ha encontrado la arquitecta que os ha hecho...?

Ya, la falta de costumbre. No hay precedentes,

no hay tradición de este tipo de casas.

Todo lo que es nuevo, la gente le tiene miedo.

Fuego, no. La gente piensa que se puede prender fuego,

que es poco estable, pero nada.

En caso de incendio,

la casa es más vulnerable que una de ladrillos.

Otros tipos de pruebas demuestran que la madera quema antes que la paja.

Está tan apretada la paja que no hay aire para la combustión.

Las dificultades para legalizar una vivienda de paja hacen

que de las cerca de 200 que hay en España,

apenas una veintena tenga los permisos pertinentes.

La mayoría constan, oficialmente, como casas de aperos.

Andreas, ¿tú notas diferencias desde que vives aquí

a cuando vivías en una casa al uso?

Sí, claro, los últimos meses me he puesto la estufa.

Se calienta con el propio sol.

Se calienta con la nevera, que produce calor.

Empiezo a cocinar, pero el calor se mantiene.

Las paredes mantienen el calor. Lo mantienen, sí.

Las paredes de 60 cm aíslan de maravilla.

¿A qué temperatura estás aquí, en casa?

Las últimas semanas, 21 - 22.

Y ¿afuera, en el exterior? Por la mañana, 8 - 9.

Hay diferencia. En invierno ya es otra cosa.

Pongo la estufa, por la tarde. A las tres o cuatro de la tarde.

Subo la temperatura a unos 25 grados y, luego, muy poco a poco, baja

hasta el día siguiente.

O sea, confort y, también, todo el tema del ahorro energético.

Consumo poquísima leña.

Casi la totalidad de los inmuebles bioconstruidos en España son

de particulares.

En el ámbito público,

el pistoletazo de salida lo dio en 2010 el edificio Circe,

en una carrera a la que pocos competidores se han sumado

desde entonces.

La sede del Centro de investigación de recursos y consumos energéticos

es un referente europeo a nivel de construcción.

Aquí, se experimenta con materiales y técnicas sostenibles

y el propio edificio constituye, en sí mismo, un banco de pruebas.

Me llama mucho la atención la forma circular del edificio.

Sí, claro, la forma circular tiene un mensaje

y es que lo queremos es aprovechar los elementos

y los elementos son, esencialmente, el sol.

El sol empieza por esa ventana, va dando vuelta todo el día

hasta que termina, digamos, en esa última.

Y ¿qué es lo que diferencia este edificio

de otros edificios sostenibles?

Bueno, en primer lugar,

es un edificio radicalmente "cero emisiones".

Lo que hemos querido es

que la energía necesaria para producir el propio edificio

haya sido la menor posible.

Entonces, eso significa que hemos utilizado no sólo maderas,

sino maderas locales.

Lo mismo pasa con los solados, que han sido de Calatorao,

de aquí cerca.

De tal manera que lo que hemos querido es

que la energía consumida en la producción del edificio,

durante la vida del edificio,

incluso hasta en la muerte del edificio,

sean lo mínimo posible.

La estructura está hecha con ladrillos de arcilla aligerada,

que duplican el aislamiento térmico y acústico de las paredes.

El diseño del edificio,

adaptado a las condiciones climáticas del lugar,

está milimetrado para garantizar el confort y la eficiencia energética.

Esto es una chimenea solar.

El efecto es que el sol,

cuando calienta la parte de arriba, genera un tiro natural

que refresca todo el conjunto.

De esa manera conseguimos con elementos naturales

refrescar, incluso, en verano.

¿El sol refresca?

Claro. Porque generamos una diferencia de temperaturas

entre la parte de arriba y la parte de abajo,

en la que tenemos el agua,

y el agua, al evaporarse, y tirar el sol,

genera un refrescamiento general del edificio.

¡Qué curioso!

Antonio, ¿por qué no se construyen más edificios públicos de este tipo?

¿Es por un tema económico? ¿Por...?

Yo creo que falta formación, porque no es más caro, es más barato,

es decir, que esto no cuesta dinero.

Realmente, por metro cuadrado nos salió más barato

que un edificio convencional.

Quizá, también, el uso del espacio...

a lo mejor, las ciudades tendrían que ser distintas.

En ese sentido de que tendrían que ser más horizontales,

pero, en realidad, esto es barato.

Menos de 2.000 euros el m2 .

Ciertamente, un precio asumible

tal y como está el mercado inmobiliario,

a pesar de la crisis.

Pero, ¿cómo se trabaja en una oficina de estas características?

Pues, aquí, el aire no está viciado.

La buena ventilación que hay,

la sensación de entrar por la mañana al edificio,

a primera hora, que la calefacción todavía no está encendida

y no notar frío...

Una cosa que me llama mucho la atención

de este despacho es el silencio.

Ahora están callados los compañeros, pero es que no se oye nada.

En todo el edificio. Entre despachos no hay ruido.

No se oye cuando estás teniendo

una conversación en el despacho de al lado...

La falta de ruido, al final, es otro signo de confort.

De momento,

el sector de la construcción no está por la labor

de experimentar con materiales no contaminantes,

pero en internet se abre todo un abanico de posibilidades

para los que quieren lanzarse

a crear una casa sostenible y saludable.

Aunque, eso sí,

cualquier autoconstrucción requiere siempre

la supervisión de un arquitecto.

Entre las opciones más económicas,

pero con un nivel de trabajo considerable,

se encuentra esta:

hacerse un hogar con neumáticos usados

y otros materiales de desecho.

El resultado no deja indiferente.

Lisa y Óscar son pioneros en Europa en este sistema de autoconstrucción

importado de Estados Unidos,

que lleva el sugerente nombre de "Earth Ship", nave en la Tierra.

Contemplamos otros modelos de vivienda,

pero lo del "Earth Ship" nos atrajo bastante,

por el tema de reciclar material que ya está construido

y el poder hacértelo tú mismo.

Realmente, las técnicas de Earth Ship son bastante básicas.

Los neumáticos se llenan de tierra

y se superponen hasta levantar los muros de carga.

La pareja tardó cinco años en construir la que ahora es su casa

pero antes probaron la técnica con esta otra.

Está orientada al sur

y la ventilación... tenéis aquí una claraboya.

Todas las Earth Ships vemos que tienen claraboyas en sus salas,

porque estas claraboyas se abren

y con la parte frontal abierta y las claraboyas...

permiten esa ventilación de aire, que es lo que ...

otro de los puntos positivos que tienen las earth ships:

la ventilación.

Lisa, no sé si me sorprende más la casa por fuera o por dentro.

Por fuera parece una cosa y, después, entras y parece más grande

o más acabada.

¿Todas las paredes son de neumático?

Todos los muros que tienen carga, todos los que son estructurales.

Toda la "U", lo que tiene forma de "U",

eso es todo neumático.

Lo que no son neumáticos, son latas.

¿Latas de conservas? No, de bebida, como cerveza.

Es como si fueran ladrillos para rellenar huecos.

Me comentabas que tiene forma de "U".

Todas las habitaciones se llaman "úes", no se llaman habitaciones.

¿Por qué esta forma?

Una de las cosas más importantes de las earth ships es

que están enterradas, normalmente.

O tienen un montón de tierra detrás para formar lo que se llama un "bump".

Eso, lo que hace es crear una masa térmica.

Para sujetar el peso de la tierra, una pared plana se quebraría.

Habría que poner mucho refuerzo.

Al tener forma de arco, la estructura es mucho más fuerte.

Esta tierra que recubre, que dices que es una masa térmica,

¿qué función tiene exactamente?

El sol entra por las ventanas;

esa masa va absorbiendo el calor, poco a poco,

y, en invierno, cuando la habitación empieza a enfriarse,

el calor que está, como almacenado, en la masa, empieza a desprenderse

y es una forma de calefacción natural.

La vivienda dispone, además,

de un complejo sistema de reaprovechamiento de aguas

y se autoabastece a nivel energético.

Uno de los principios de la bioconstrucción es

utilizar materiales naturales.

Sin embargo, los neumáticos no son un material natural.

No. No lo son. Hay mucha discusión sobre esto.

La casa, a lo mejor, en sí, no es tan ecológica para algunas cosas,

pero también resuelve otros problemas.

Compensa, por un lado, por ejemplo, el tema de las placas solares,

el reciclaje del agua, sólo usamos agua de la lluvia,

intenta compensar, un poco, una cosa con la otra.

¿Y a nivel de coste económico?

Es mucho más barata que una casa convencional,

pero porque la mano de obra era nuestra.

Si alguien tuviera que construir, si tuvieras que pagar a alguien,

sería igual que una casa normal o, incluso, más caro.

Hace un par de décadas

que la palabra bioconstrucción empezó a sonar en España.

Uno de los altavoces que más ha contribuido a su difusión

lo encontramos en un pequeño pueblo de Teruel.

Aquí se edita la única revista

especializada en arquitectura sostenible

de todo el país.

Me ha sorprendido mucho,

cuando hemos empezado a buscar información sobre bioconstrucción

que aquí, en Aragón, tenéis

el Instituto Español de bioconstrucción,

hay muchísimos despachos de arquitectos

que se dedican a este tema...

Aquí, en Olba, está la revista Ecohabitar...

¿Por qué tanta concentración de este tema en Aragón?

Es que hay dos pueblos.

Por un lado, está la parte norte,

donde está el Instituto Babiology alemán,

que es una delegación, y es muy potente,

y, por otra parte, estamos nosotros.

De alguna manera, hemos creado un poco de escuela.

También tienen mucho que ver los neorurales.

El mundo del neoruralismo ha traído mucho la bioconstrucción.

La gente se iba de la ciudad al campo y se quería hacer una casa ecológica.

En la parte de Huesca hay muchísima gente que ha venido

de Cataluña, de Aragón... de Castilla...

Entonces, ésa, para mi, creo que es la razón.

Lo que pasa es que es un término muy moderno.

Antiguamente, cuando nuestros abuelos y bisabuelos,

todo era bioconstrucción.

Entonces era la construcción normal y corriente.

¿Por qué hemos pasado de un extremo al otro?

En, relativamente, poco tiempo.

Ha sido con todo el desarrollo de la revolución industrial

cuando ha empezado a entrar un sistema de construcción que,

de alguna manera, consideramos que no favorece o, mejor dicho,

que puede hacer enfermar a las personas,

porque se ha trabajado mucho con el mundo de la química.

Se ha construido de una manera muy chapucera.

Pero muy chapucera. ¿Qué podemos hacer?

Porque ahora vivimos donde vivimos, en barrios que son los que son

y pisos que son como son.

No se puede tirar abajo y empezar de cero.

Básicamente, tomar conciencia.

Cada uno, en su casa, en una casa hecha,

puede hacer muchísimas cosas para ahorrar energía

y para que sea más ecológica y menos tóxica.

Se pueden hacer miles de cosas,

que no se saben y que habrá que aprender poco a poco.

Es muy importante aislar la casa, tanto a nivel de ruidos

como a nivel de las temperaturas exteriores.

Hay muchísimos materiales, hoy en día,

ecológicos y naturales, que uno puede poner

tanto a nivel particular como contratando a un profesional.

Tienes lana de oveja, tienes fibras de madera, corcho...

Pero todo esto tiene un precio. Sí.

Rehabilitar de una manera ecológica y no ecológica no es tan diferente...

no es tan caro.

Pues, a lo mejor, cuesta un 5 % más que una convencional.

Muchas veces, los materiales ecológicos suponen...

más caros, pero suponen que van a durar más

y van a ser mucho más duraderos y de más calidad.

Pero, por ejemplo, ¿qué va a notar la persona que vive en una casa,

en un piso,

y se pinta las paredes con una pintura ecológica?

¿Qué diferencia va a notar?

Primero, es un respeto al medioambiente,

a la naturaleza.

Muchísimas pinturas convencionales lo que tienen son metales pesados,

que hacen daño a la naturaleza.

Segundo, estás no incorporando esos productos tóxicos en tu casa,

porque, a la larga, salen.

De alguna manera, los acabas respirando,

los acabas inhalando, de alguna manera;

entonces, cuando estás quitando productos tóxicos de tu casa,

y de tu vida, lo que haces es llevar una vida mucho más saludable.

La rehabilitación con criterios bioconstructivos,

es decir, con materiales no tóxicos, ni para la salud, ni para el entorno,

de momento, sólo seduce a una minoría sensibilizada.

Pero ha supuesto la luz al final del túnel

para algunos profesionales del sector de la construcción.

Blanca, ¿cuáles son los problemas más habituales

que tiene la gente en su casa, en su piso y que vienen a vosotros

para buscar una solución?

Habitualmente, son gente que tiene en los pisos o en las viviendas

unos acabados con yeso y pintura plástica

y lo que quieren es que las paredes les respiren,

porque, al final, eso redunda en mayor confort en la vivienda;

y gente que quiere, a lo mejor,

por una cuestión más de ahorro energético,

porque sí que es cierto que cuando tienes unas paredes

con un espesor determinado de mortero de arcilla,

las propias paredes también hacen de acumulador del calor.

Y, ¿el tema de ruidos?

¿Os vienen personas que tienen problemas de ruidos en casa?

Sí. En cuanto aplicas mortero de arcilla

en unas paredes con un espesor determinado,

sí que es verdad

que el tipo de sonoridad de la estancia cambia radicalmente.

Este revestimiento, a base de arcilla y arena,

cuesta un 10 % más que los acabados convencionales.

Un sobrecoste que se amortiza en unos siete años

sólo con el ahorro en calefacción.

¿Qué voy a notar de diferencia, de ahorro, en mi casa,

si aplico esto, con respecto a otro tipo de material?

Vas a notar más confort,

porque es una de las propiedades que tienen los morteros de arcilla.

Lo que hacen es regular la humedad, van cediendo o absorbiendo humedad,

en sus paredes, en función del nivel de humedad de la estancia.

Lo que también puedes notar es

que neutraliza el olor de las estancias.

No es que quite los malos olores, es un neutralizador.

O sea, ¿que si hay un olor desagradable, lo absorbe?

Y un olor bueno, también.

O sea, que las estancias no huelen a nada.

Más bien, no. Sí, se neutraliza.

El 70 % de nuestros clientes es extranjero.

¿Por qué crees que es así?

Porque tienen más cultura

en todo el tema de materiales naturales.

Se preocupan más por el tema de salud.

Directa o indirectamente,

nuestros hogares acaban repercutiendo en nuestra salud.

Ya sólo con la elección de materiales sostenibles

a la hora de edificar

se reducirían en un 80 % las emisiones contaminantes de CO2

a la atmósfera.

Pero, ¿cómo despertar conciencias

sobre la manera actual de construir o de reformar?

Algunos arquitectos, como Valentina Maini,

ponen su empeño para conseguirlo en cada uno de sus trabajos.

Nos muestra uno de los más recientes,

la rehabilitación de una estancia, sin usar agentes químicos,

para poder recibir con seguridad

a personas afectadas por enfermedades ambientales.

Valentina, ¿Tú crees que a los ciudadanos les importa

el tema de la sostenibilidad y de la salud,

de que sus hogares sean saludables?

La conciencia, igual, todavía no es muy clara,

de que estamos rodeados de agentes contaminantes.

Además, pasamos mucho tiempo en edificios cerrados

y, además, con sistemas de ventilación forzados

sin intercambio de aire,

con lo cual, aumentamos la carga de contaminación.

Maini y otros profesionales del sector

se han aventurado a navegar contracorriente

desde la plataforma Bioarquitectura mediterránea,

donde difunden alternativas a los materiales convencionales.

Predican con el ejemplo,

con construcciones realizadas en cañizo o tierra prensada

en pleno centro de Barcelona.

¿Por qué no se construye hoy en día con esto?

La pregunta del millón.

Porque, posiblemente,

el mercado de la construcción en hormigón ha ganado la partida.

Estos materiales no son productos, son materiales.

Cuando no son productos, es más difícil hacer negocio.

Trabajar con materiales que no sean productos.

No interesa económicamente trabajar con estos materiales.

Y también por pereza.

Los materiales y las alternativas técnicas existen

y lo que necesitamos es acelerar nuestro conocimiento

de los técnicos, de los promotores,

de las instituciones...

¿Hasta qué punto la bioconstrucción está calando

en el colectivo de arquitectos?

Mira, lo que seguramente está calando es

la necesidad de integrar materiales

y un tipo de edificios que reduzcan el impacto,

en el uso de los recursos, y mejore la eficiencia energética.

Ahora estamos delante de un símbolo para Barcelona

de edificación sostenible, que, en cambio,

no tiene que ver con la bioconstrucción.

Por lo que me dices, hoy en día,

entre los arquitectos se está tendiendo más

hacia lo que es arquitectura sostenible,

apostar por eficiencia energética,

que por lo que es bioconstrucción y materiales saludables

y sostenibles.

En España, actualmente, hay un cierto riesgo

de que se vaya hacia la eficiencia energética,

olvidándose del tema de la salud, de los materiales,

de los componentes, de la toxicidad,

del uso de los recursos.

Eficiencia por eficiencia,

ahorro energético por ahorro energético,

de por sí, no es garantía de sostenibilidad.

Todos estos parámetros de la bioconstrucción... ¿son realistas?

¿Es realista poderlos aplicar en una gran ciudad, como Barcelona?

¿En un barrio como este? Sí.

Absolutamente, es decir, tenemos material aquí al lado.

En Francia, acaban de construir un edificio de protección oficial

en madera y balas de paja y son siete plantas.

Otro tema es replantearnos todo.

Replantearnos, de verdad, todo, es decir, la necesidad de construir.

Tenemos que cuidarnos.

¿Estamos seguros de que nos interesa este futuro?

Un futuro con recursos que se agotan.

Materiales contaminantes.

Diseños irracionales.

La bioconstrucción clama por un cambio urgente

del modelo actual.

Y depende de nosotros acelerar o frenar el proceso.

En nuestras manos está

el construir hogares que sean como una tercera piel,

que nos protejan y que envejezcan con nosotros

y que, cuando llegado el día, tengan que desaparecer,

se integren, de nuevo, al ciclo de la vida.

En España, la bioconstrucción es incipiente,

aunque ya sea una realidad en otros países de Europa,

como Francia o Alemania.

Lo que allí es presente, aquí es futuro

y en nuestro futuro más cercano lo que asoma es un nuevo escarabajo

que ya tenemos en el horno.

Mientras tanto, recordad que estamos en Facebook y también en Twitter

y que tenemos una web a vuestra disposición

para lo que queráis consultar.

Nos vemos en La2 en siete días.

No faltéis, que os echaremos de menos.

Subtitulado por José Carlos Álvarez. TVE.

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El escarabajo verde - Esta casa es un tesoro

25 nov 2016

¿Quién no se ha quejado alguna vez de que su casa es fría en invierno o demasiado calurosa en verano? ¿O de que las paredes de su hogar son tan finas que se cuelan todas las conversaciones del vecino? Los protagonistas de nuestro documental de esta semana son ajenos a estos problemas tan habituales hoy en día: viven o trabajan en edificios que se han erigido siguiendo los parámetros de la bioconstrucción, una corriente arquitectónica que recupera técnicas constructivas tradicionales, y apuesta por el uso de materiales como la madera, la paja o la tierra.

Histórico de emisiones:
17/10/2014

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