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Para todos los públicos El escarabajo verde - Ciudades - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Hoy, más de la mitad de la población mundial

vive en ciudades.

Generan entre el 70 y el 80%

de las emisiones de efecto invernadero,

el 75 % de los residuos sólidos

y consumen casi el 80% de la energía global.

Cada una tiene su escala, sus razones y su historia.

Las diferencias son enormes,

pero todas comparten viejos

y nuevos problemas como la desigualdad

y la crisis climática.

En este 'Escarabajo' nos preguntamos si las ciudades,

más que fuente de problemas,

podrían ser laboratorios de soluciones

para mejorar la salud del planeta y la nuestra.

Preguntas que nos hacemos a nuestro paso por Oslo y Vitoria,

ambas encumbradas al título de Capitales Verdes Europeas,

en un viaje de ida y vuelta a Barcelona."

(Música)

"Esta es la ciudad donde vivo, tiene 2000 años.

Al igual que las viejas ciudades europeas,

ha ido creciendo capa sobre capa,

y en mi barrio, de montaña, se ven las más recientes.

Estas casas de principios del siglo XX,

que una cooperativa de periodistas construyó a modo de ciudad jardín

con buenas vistas a la ciudad,

han terminado envueltas por los edificios

que se construyeron a toda prisa en la ola especulativa de los 70,

donde se alojaron muchas familias migrantes

que llegaron en busca de trabajo.

Luego se levantaron bloques de viviendas sociales,

las casas verdes,

para los barraquistas que vivían junto a este puente

y a los restos de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil.

Hoy es un mirador al que media Europa sube para hacerse selfies

con Barcelona de fondo.

Así que a mi barrio también han llegado los turistas.

Deambulan por estas calles,

animados por guías que les venden caminos

menos trillados junto al Parque Güell.

Aquí, Antonio Gaudí diseñó

una urbanización para la clase alta,

que empezó a construirse en 1900 pero que fracasó.

Hoy es un parque a cargo del ayuntamiento

y parada obligada para turistas de todo el mundo.

La masificación se ha regulado con horarios y cupos.

Se han habilitado aparcamientos para los autocares,

y ahora hay buses lanzadera que deberían aliviar el colapso

de transporte público en el barrio.

Al igual que sucede en otras ciudades,

aun estando a reventar de gente,

Barcelona está perdiendo habitantes.

En La Rambla,

mientras se planea una reforma urbanística

que la recupere del monocultivo turístico,

se ha hecho un recuento.

Solo quedan entre 48 y 58 vecinos.

Al igual que sucede en otras ciudades,

en Barcelona hay un grave problema de acceso a la vivienda,

y está en proceso otra burbuja inmobiliaria

con los pisos de alquiler.

Se desahuciada y se expulsa a los habitantes.

(Tambores)

Comparte con otras ciudades los viejos y nuevos problemas:

el turismo masivo, la desigualdad y la mala calidad del aire.

Como en otras ciudades europeas,

se buscan soluciones y se están tomando medidas

para sacar los coches de las calles y recuperar espacio.

Son las supermanzanas, 'superilles' dicen aquí.

Raquel Rolnik acaba de publicar un libro que analiza

todo lo que observó mientras ha sido relatora

para Naciones Unidas en los años del estallido

de la burbuja y la crisis financiera.

Aprovechamos su paso por la ciudad.

Ha sido invitada por el municipio

a dar una conferencia sobre acceso a la vivienda."

¿Qué es una ciudad hoy?

Creo que la ciudad hoy es un territorio en disputa.

Bueno, tu libro dice "La guerra de los lugares".

Sí, porque en realidad,

lo que estamos viendo en todas las ciudades en general del mundo,

pero especialmente en algunas grandes ciudades

que ejercen una centralidad importante, sea económica,

cultural, turística...

Sea por distintas razones,

es que hay básicamente

dos lógicas que disputan la ciudad.

Una es la lógica de la máxima extracción de renta,

que significa que la ciudad mejor es la ciudad

que más tiene capacidad de remunerar

y ofrecer rentabilidad

para los capitales invertidos en ella.

Y la otra lógica es

la lógica de la vida.

La lógica de la sobrevivencia cotidiana,

pero también los deseos de prosperidad de la gente.

Creo que la ciudad hoy es marcada por este conflicto

y desafortunadamente

las políticas públicas más recientes,

hegemónicas que tenemos en el mundo,

están mucho más dirigidas

hacia estas ofertas de rentabilidad,

esta lógica extractivista,

que a las necesidades humanas,

a las necesidades de la gente.

No sé qué opinión le merecen estos proyectos englobados

con este adjetivo de ciudades verdes y capitales verdes europeas.

Hablar de reciclar, de carros eléctricos,

de sistemas electrificados, de circularidad,

de los desechos,

que es absolutamente bueno en un contexto

como es el contexto de Noruega,

donde la diferencia entre los salarios

y los rendimientos de los más pobres

con respecto a los más ricos,

hay diferencia, por cierto,

pero sería una diferencia de qué,

de seis veces, de diez veces.

Y hablar de la mayoría de las ciudades de nosotros

donde tenemos diferencias de 1.000 veces, 2.000 veces,

donde tenemos una concentración extremada

de los recursos financieros,

técnicos, de espacio, de tierra en las manos de muy pocos,

y una gran mayoría absolutamente destituida,

ahí yo quiero ver cómo es

que vamos a enfrentar.

Y más,

no sería posible una Oslo

u otra ciudad absolutamente equilibrada

en Europa sin el mantenimiento

en la periferia del capitalismo de una desigualdad extrema.

O sea,

tenemos que hablar de un sistema mundial

y de responsabilidades compartidas sobre este mismo sistema.

(Música)

"Noruega es uno de los mayores productores de petróleo,

pero Oslo, su capital,

has sido nominada a Capital Verde Europea en 2019.

Al llegar, lo primero que vemos es que la nieve,

que la cubre la mayor parte del año,

todavía está a la vista

y que hay en marcha un montón de obras

porque se encuentra en plena renovación de un litoral

donde antes predominaban estibadores, industrias y ferris.

Oslo se ha propuesto ser una ciudad fiordo,

que ya no le da la espalda al mar,

algo parecido a lo que hizo la Barcelona olímpica.

Su plan urbanístico implica nuevas zonas, residenciales,

económicas, para el encuentro social

o el intercambio cultural.

En el antiguo muelle de contenedores de Srenga,

los turistas y también los vecinos están estrenando paseo.

Basta que salga un poco el sol para que se llene de gente

que viene a disfrutar los nuevos espacios.

Ahora se puede llegar hasta aquí y ver la caída del sol.

En cuanto suban las temperaturas, ya se podrán bañar,

porque ahora las aguas están limpias.

Uno de los nuevos edificios que marcó el inicio

de esta gran transformación urbana es el que alberga la Ópera

y el Ballet, hecho en mármol y madera.

Parece un iceberg.

Es verdad, paseando por su tejado así, a distancia,

somos como pingüinos.

(Música)

Europa nos pone de ejemplo a Oslo por las medidas

que está tomando para ser sostenible.

Ateniéndose a los acuerdos de París,

se ha propuesto reducir un 95 % sus emisiones antes de 2030.

Al mismo tiempo,

la economía de Noruega depende de la extracción

y venta de gas y petróleo.

Nuestra visita coincide

con una movilización ciudadana en la plaza Youngstorget.

Es un lugar donde suele haber manifestaciones políticas,

queda cerca de la sede del gobierno

y aquí están las sedes de varias organizaciones políticas,

como la del Partido Laborista Noruego,

ahora en la oposición pero muchos años en el gobierno.

Han venido a hacer lobby,

no quieren que se hagan perforaciones en busca del petróleo

localizado bajo el archipiélago de las Islas Lofoten.

El gobierno calcula que, bajo estas islas,

podría haber unos 1.300 millones de barriles.

Al precio actual,

eso tiene un valor en venta, nada despreciable,

de más de 90.000 millones de dólares.

El Partido Laborista celebra su reunión bianual

y debe decidir si apoya o no esas perforaciones

que podrían dar esos beneficios.

La presidenta de Amigos de la Tierra en Noruega,

una ONG con un siglo de historia y más de 28.000 miembros,

nos atiende mientras está pendiente de la decisión

que se prevé inminente."

¿Qué le parece el doble juego que hace Noruega?

Mientras tiene una gran industria petrolífera y de gas,

al mismo tiempo,

trata de ser el líder de la transición energética.

Sí, Noruega es de una hipocresía enorme cuando hablamos de clima.

No hay duda.

De un lado, estamos presionando para que haya vehículos eléctricos,

para eliminar el petróleo

en el sistema de calefacción de las casas,

y estamos haciendo cosas estupendas al respecto,

pero al mismo tiempo estamos buscando

dónde explotar más y más petróleo y gas.

Es un problema enorme en Noruega.

Y también me parece que es un problema

que la gente mire a Noruega

como líder de las políticas climáticas

cuando en realidad no lo somos si tenemos en cuenta

nuestras propias emisiones por la industria de petróleo y gas.

Aquí hay una representación

de diferentes organizaciones que apoyan nuestra demanda

para que las Islas Lofoten queden libres de explotación petrolífera.

Más del 70 % de la población del norte de Noruega

está de acuerdo con esta demanda y estas islas están en el norte.

Ellos quieren conservar el área, nosotros también,

y ahora esperamos que el Partido Laborista

también quiera conservar la zona.

(Vítores y aplausos)

(Vítores y aplausos)

El fondo de pensiones noruego, uno de los mayores del mundo,

también depende del petróleo.

Las inversiones de estos fondos deciden destinos

y políticas a escala planetaria.

¿Se renunciará a la riqueza petrolífera por el medio ambiente?

(Música)

Tenemos cita frente al ayuntamiento,

donde se han puesto mesas sobre la calzada.

Es uno de los espacios ganados al coche.

Solo pueden circular a determinadas horas

y para dar servicio de carga y descarga a los comercios."

Noruega tiene un gran negocio con el petróleo y el gas,

pero al mismo tiempo lidera la transición energética.

¿Eso quiere decir que pronto abandonará esos negocios

o pretende jugar con las dos bazas?

Creo que Noruega es un país con dos caras.

Yo soy del Partido Verde.

Pienso que Noruega debería

incluso acelerar la reducción de nuestra producción de petróleo

y concentrarse en la energía ecológica y en la economía verde.

Otros partidos políticos quieren ir más lentos

y en este gran debate estamos,

pero todos acordamos que hay que hacer la transición

y habría que hacerla rápido.

¿Cómo ha planeado su estrategia en Oslo?

¿Qué puede decirnos del trabajo realizado?

Sí, estamos haciendo muchas cosas.

En lo que respecta a la cuestión de tener una ciudad libre de coches,

te diré que estamos empleando

la estrategia del palo y la zanahoria.

Se necesitan las dos.

Hemos mostrado que quitando

los coches se ha conseguido una ciudad

más atractiva para la gente y para los negocios.

Al mismo tiempo,

ha habido que asegurar que la gente pueda desplazarse,

por lo que se ha abaratado el transporte público

y mejorado la infraestructura.

También el transporte en bicicleta

para que la gente pueda moverse por todas partes.

Eso sería la zanahoria.

Luego está el palo.

Estamos haciendo cada vez más difícil circular en coche.

Estamos sacando plazas de aparcamiento

y es cada vez más caro aparcar en determinados espacios,

y eso cambia la conducta.

Al mismo tiempo, para las personas con discapacidad,

por ejemplo,

debemos atender sus necesidades

y mantener sus espacios de aparcamiento.

Pero para la población en general hemos retirado las plazas

de aparcamiento de la calle.

Creo que una cuestión realmente

importante para nosotros ha sido el sistema de peaje

que implantamos en 2008,

que cobraba por entrar y salir de la ciudad.

La mayor parte de esos ingresos

se han invertido en el transporte público

y desde entonces

hemos visto cómo Oslo ha crecido del 1 al 2 % cada año

sin que haya habido un incremento del tráfico de automóviles.

Todo el incremento ha sido de transporte público,

y ese mecanismo financiero

ha sido crucial para cambiar el sistema,

pasando de uno basado en el coche, a otro menos basado en el coche.

Eso ha sido un factor fundamental porque es dinero,

una buena cantidad de dinero

que se ha usado en la buena dirección

y hay que tenerlo en cuenta.

Es difícil cambiar los estilos de vida.

Llevamos tiempo adaptando la ciudad a los coches

y ahora hay que retirarlos.

¿Cree que su estrategia, lo que ha hecho aquí,

es posible replicarla fácilmente en las ciudades europeas?

Sí, lo creo, sin duda.

Y también porque lo que dices es verdad en parte,

porque al principio nuestras ciudades

no fueron diseñadas para los coches,

sino para los caballos, para la gente.

Fue después que metimos los coches

y muy a menudo eso ha provocado ciudades atascadas,

porque los coches se han hecho con demasiado espacio.

Ahora estamos volviendo al origen,

pero con una tecnología más inteligente,

con soluciones mejores, así que por supuesto,

esto se puede hacer en todas las ciudades europeas

porque existían antes de que llegara el coche.

"Según los datos que ofrece el ayuntamiento,

en un año se han suprimido más de 700 plazas de aparcamiento

y se han hecho 4.000 salidas más de transporte colectivo.

La zona céntrica, alrededor del Palacio Real,

pretende ser enteramente peatonal en 2020.

En cuanto a los vehículos,

el 60 % de los coches vendidos en 2018 han sido eléctricos.

El Gobierno ha reducido los impuestos en la compra

y el ayuntamiento ha hecho

que un coche eléctrico resulte más barato,

ofreciendo aparcamiento y carga gratuita

o financiando la infraestructura de carga en los edificios.

El plazo límite que se da es 2050,

cuando ya no debería circular ningún vehículo contaminante.

La iniciativa que Trond,

un taxista de Oslo, tomó por su cuenta en 2012

es hoy vista como un primer paso ciudadano

en la nueva dirección."

¿Por qué fue usted el primero?

Todo empezó porque en 2010 estuve enfermo.

¿Enfermo?

Sí, tuve un ataque al corazón

y estuve en el hospital cerca de tres meses.

Una de las razones del ataque al corazón

fue un invierno muy frío con mucha polución.

Esa fue una de las razones.

Así que me puse a pensar:

"¿Qué puedo hacer con el problema de la polución?".

Conduciendo un taxi no parecía

que tuviera posibilidades de hacer algo,

pero pensé en encontrar una solución a mi manera

y pensé en la idea de comprar un coche eléctrico.

Empecé en 2012, hice una pequeña prueba,

organicé un tour por la ciudad a bordo de un coche tesla,

yendo por todo Oslo, y fue muy popular.

En el periódico titularon: "El taxi más rápido del mundo".

Trond,

¿el reto principal para una ciudad

que pretende electrificar su parque de vehículos cuál es?

¿Los puntos de recarga?

Sí, así es,

porque a lo largo del día se crean colas en los puntos de carga.

Va a ser un problema especialmente para los taxis.

Pronto todos los taxis deberán ser coches que no polucionen

y en muy poco tiempo habrá que habilitar

los puntos de carga que necesitan.

Ese es el gran problema.

En Oslo el problema no es hacerse con un coche eléctrico,

si no poderlo cargar cuando lo necesitas.

¿Los taxistas están contentos con este cambio

o no?

Es una pregunta difícil.

Todo lo que concierne a la conducción verde

depende de la edad que tengas,

especialmente en las ciudades.

Los jóvenes apoyan todo lo que sea verde, podríamos decir,

pero si eres un hombre que pasa de los 60,

te pones el chaleco amarillo y empiezas a hacer cosas así

porque es difícil hacer otra cosa.

Así que en mi sector, el del taxi, no es muy popular todavía.

Yo creo que tiene que ver con la edad.

"En los últimos años han recuperado ríos y arroyos,

como la rambla fluvial a lo largo del río Akerselva,

que ha dejado de ir encañonado bajo las calles.

En Oslo son afortunados porque viven en una combinación

de ciudad compacta

con unos alrededores verdes y azules.

Dos terceras partes del municipio son área protegida y, además,

accesible.

Las políticas para proteger la biodiversidad

incluso están asegurando un paso seguro para las abejas

que atraviesan toda la ciudad.

Hasta el 2015, Oslo tenía una calidad del aire muy baja,

tanto que recibió una sentencia condenatoria de la Unión Europea

por sus altas emisiones de dióxido de nitrógeno.

Como se puede apreciar en estas gráficas por barrios,

la situación ha ido cambiando progresivamente a mejor.

Para abordar el problema,

había que tomar medidas

sobre la principal fuente de contaminación,

el tráfico,

y para el material particulado lo más acuciante era actuar

sobre la calefacción doméstica,

que supone un 71 % del contaminante atmosférico.

(Campanas)

En el ayuntamiento,

la portavoz del proyecto 'Oslo Capital Verde Europea'

nos recibe en el hall,

la sala donde habitualmente se celebra

la ceremonia de la entrega del premio Nobel de la Paz."

Hace cuatro años,

200.000 personas en la ciudad estaban en la llamada zona roja,

expuestos a una mala calidad del aire.

Ahora hemos bajado la cifra a 10.000.

Esa mejora es porque hemos electrificado

la flota de transporte,

hemos limpiado las calles con mayor frecuencia,

hemos puesto tasa a los neumáticos con clavos

y hemos animado a sustituir las estufas de leña.

Muchas medidas diferentes a la vez han logrado un gran impacto.

¿Cómo han intervenido en la edificación?

En Oslo hay temperaturas muy bajas y supongo

que la mayor parte de la energía

en invierno se consume para calentarse.

Sí, tenemos varias medidas.

Por ejemplo,

subvenciones para que la gente reemplace sus calderas de petróleo

por otras de tipo sostenible.

También en los sistemas de calefacción central del distrito,

del que se alimentan las casas;

subvenciones para la rehabilitación y mejora del edificio;

y en todos los edificios nuevos para el municipio se exige

un certificado mínimo de "passive house".

Así que tratamos de predicar con el ejemplo y damos opciones

para que la gente cambie sus suministros de energía.

¿Y cómo piensan recuperar la inversión destinada

a promover Oslo como Capital Verde Europea?

Como sabe, tenemos unos objetivos climáticos muy ambiciosos.

Nuestro reto es que la ciudad por sí misma

solo controla menos del 10 % de las emisiones,

así que necesitamos implicar tanto a empresas como ciudadanos,

por lo que este año, como Capital Verde Europea,

es una inversión para la movilización,

para divulgar el conocimiento,

para conseguir que la gente se nos una en el camino,

que sabemos que es difícil y que requerirá

un esfuerzo especial de cada uno de nosotros.

"Uno de los centros científicos que estudia la calidad del aire

está a las afueras de Oslo.

Se le conoce por sus siglas NILU

y en él trabajan dos científicas españolas.

El termómetro suele marcar bajo cero una buena parte del año,

pero ya no hace tanto frío,

así que nos hacen el honor de recibirnos fuera.

Leonor Tarrason lleva aquí 30 años

y Nuria Castell llegó en 2011,

así que llevan tiempo participando en los estudios de medición

y están siendo testigos de las medidas

que se toman para luchar contra la contaminación."

¿Pero cuál dirías que es la clave

del éxito o el principio del éxito de Oslo

en su gestión de la calidad medioambiental?

Creo que la clave ha sido la colaboración.

Hemos pasado de algo que se llama

la interdisciplinariedad a la transdisciplinariedad.

En el interdisciplinario,

tienes científicos que trabajaron con salud humana,

científicos que trabajan con calidad del aire, como nosotros,

tienes un conocimiento científico

que trabaja cada uno desde sus especialidades

y tienes el conocimiento de los políticos,

que la ciencia política también es importante.

En la transdisciplinariedad,

te das cuenta de que no se puede trabajar separado,

que necesitamos trabajar juntos, colaborar,

y reconocemos que no solo somos nosotros,

los expertos,

los que tienen una parte del conocimiento,

si no que el público en general,

puede colaborar también.

Y la única manera de hacer cambios reales en una situación

como la de la contaminación atmosférica

o el cambio climático, es si conseguimos

que nos cambie la mentalidad colectiva.

Pues estos también son sensores para...

"Ahora en NILU están elaborando

mapas de contaminación más detallados sumando los datos

que recoge la gente con sensores de bajo coste."

Estos miden gases.

NO2, que es dióxido de nitrógeno,

que es emitido principalmente por el tráfico,

y estos de aquí miden material particulado.

En la fracción fina, PM2,5 le llamamos,

que es uno de los contaminantes urbanos que causa más muertes

y más efectos sobre la salud humana.

Y estos son también lo mismo, sensores de gases, más pequeñitos,

que la gente puede incluso llevar con ellos

y medir cuál es su exposición

mientras van caminando o en bicicleta por la ciudad.

Y trabajamos con colegios,

con niños de 10 años y les estamos invitando a medir

la calidad del aire de una forma muy sencilla.

Aquí, como ves,

es simplemente un papel que hemos imprimido

y tenemos unos rectángulos y luego lo hemos puesto

con cinta adhesiva a un cartón de leche

para que tenga un poco más de consistencia y resistencia

a la lluvia y tal.

Y lo que hacemos simplemente es, ponemos vaselina,

la típica que tenemos en casa, la ponemos aquí en el cuadro,

los niños lo ponen y lo que hace esta vaselina es

que consigue atrapar las partículas del aire.

Y con eso ellos consiguen medir y decirnos qué calidad del aire hay

alrededor de su colegio.

Mira, para que lo veas.

Este es...

uno colocado cerca de una calle con tráfico.

Del 20 de marzo.

Sí. Y este es en un parque.

Ajá. Este ha sido mediciones de marzo también.

Sí. Y como ves diferencia, ¿ves...?

Unas manchas.

Sí, el que estamos cerca de la calle,

cerca del tráfico,

medimos muchísimo más material particulado

que en el que está en el parque.

Los niños aprenden muchísimo con estas actividades,

disfrutan haciéndolas,

adquieren conocimientos de cómo se trabaja la ciencia

y luego también van a los padres y les explican:

"Oye como papá, es mejor que vayamos al colegio en bicicleta,

porque el coche contamina".

Y también así los padres adquieren conciencia.

"Oslo lleva tiempo separando sus residuos en varias facciones,

y asegura reciclar un 40 % de los restos domésticos.

El ojo de estos robots separa las bolsas verdes y azules.

Lo que no puede reciclarse va a plantas de incineración

que a su vez generan agua caliente para la ciudad.

Son plantas sofisticadas

donde incluso tienen a prueba un sistema de captura de CO2.

A la planta de Romerike llegan

las bolsas verdes con los residuos orgánicos.

Aquí producen bíofertilizantes y en el proceso consiguen gas,

con el que mueven 135 autobuses en la ciudad."

Quizá separar los desperdicios

de la comida sea una de las cosas más importantes que hacemos,

porque en esos restos hay muchos nutrientes

que necesitamos devolver a la tierra:

fósforo, calcio, carbón, nitrógeno...

Todo eso está nuestra comida.

Por ejemplo, el fósforo.

En el planeta comienza a escasear y no se puede producir.

Cuando se acabe, se acabó.

Así que necesitamos mantener el fósforo en el sistema circular

recogiendo nuestros residuos orgánicos.

Y también recogiendo los desperdicios de nuestra comida

conseguimos nueva energía,

convertida en biofertilizantes, que devolvemos a los campos,

que vuelven a la tierra y los podemos volver a utilizar.

Además, con el gas que se produce aquí

mediante el tratamiento de los residuos,

movemos los autobuses de la ciudad,

que se convierten en libre de emisiones.

Esta planta está construida sobre un antiguo vertedero,

y por supuesto esta zona ha estado

despidiendo malos olores en los últimos 30 años,

pero lo que hemos hecho ha sido poner

grandes tuberías dentro del antiguo vertedero,

que extraen el metano y lo convertimos en energía

que usa la nueva planta.

Así ahora, este área, huele mucho menos.

Cuando llegan restos orgánicos hay olores, claro,

pero los tenemos bajo presión dentro de la planta,

manteniendo el olor dentro, donde además es tratado y liberado,

podríamos decirlo así, sin olores.

"El abono que se consigue en esta planta de Romerike,

tiene certificado ecológico

y puede cubrir la demanda de un centenar

de granjas de tamaño intermedio que hay en los alrededores.

De esta forma,

los agricultores de la zona

tienen a mano una alternativa a los abonos químicos.

El cambio de mentalidad y de rumbo

que requiere la crisis climática

necesita que haya colaboración entre agricultores, empresas,

ciudadanos y ONG.

Una iniciativa civil que desarrolla

talleres sociolaborales para los jóvenes,

tiene un huerto en la azotea.

Nos lo muestra Laura Martínez,

una bióloga española que se ha implicado en el proyecto,

que lidera y funda Helene Gallis,

autora a su vez del primer libro publicado en Noruega,

que recopila casos y proyectos

relacionados con la agricultura urbana."

Hay casos de Dinamarca...

¿Qué objetivo hay detrás del proyecto del compost?

Pues el principal objetivo

es un poco enseñar a los chavales

qué es la economía circular

y que vean como algo que en un principio

puede ser considerado un desecho,

como son los restos de comida,

puede ser un producto final que puedes vender, ¿no?

Algo que es un desecho cómo puede crear, de hecho, un trabajo,

puedes generar un trabajo y puedes vender un producto final.

Entre los eventos que promociona

la Oslo Capital Verde Europea está el intercambio de semillas

y se celebra aquí, en esta casa.

¿Qué hay detrás de ese intercambio? ¿Qué pretende?

La gente habla, la gente...

Le pregunta al de al lado:

"Oye, ¿sabes qué tipo de semillas esta?

¿Sabes cómo cultivarla?".

Entonces es un espacio perfecto

para que la gente intercambie distintas habilidades,

tan básicas como cómo se cultiva esta planta,

se necesita mucha agua, si necesita muchos nutrientes...

Pero también hablan de un montón de cosas distintas.

Entonces es el escenario perfecto para que la gente socialice.

"En Oslo, el 33 % de la población es de origen migrante.

Y también comienza a padecer las consecuencias

del encarecimiento de las propiedades

y el acceso a la vivienda.

Contaminar menos,

ser más eficiente y al mismo tiempo lograr una ciudad inclusiva.

¿Conseguirá Oslo que su proyecto de ciudad sostenible

no se deje a nadie por el camino?

Con esa pregunta en mente dejamos Oslo y ponemos rumbo a Vitoria,

que fue también Capital Verde Europea en 2012

y que se ha propuesto nuevos retos."

(HABLAN EN INGLÉS)

"Al llegar a Vitoria vemos que acaban de destinar

un solar de más de 15.000 metros cuadrados

a huertos y árboles frutales,

todo entre bloques de viviendas.

Según me cuentan,

la primera idea de los vecinos fue reclamar un campo de fútbol,

pero cuando el proyecto hortícola se puso sobre la mesa

fue bienvenido.

De esa forma, todos iban a beneficiarse de un espacio común.

Como en Oslo y otras ciudades europeas,

lugares así empiezan a consolidarse, a naturalizarse."

Reúne a la gente, ¿no?, este lugar.

Reúne la gente para cultivar, pero ¿qué ambiente hay aquí

en el verano por ejemplo?

Pues aquí hay un ambiente, la verdad, muy social.

La gente viene, cultiva con los hijos, riega con los niños,

vienen con regaderas pequeñas porque quieren regar ellos,

porque ven a los "aitas" ahí regar y quieren hacerlo ellos.

Se juntan muchos amigos,

hay gente que viene paseando y ve la parcela o gente que te dice:

"Oye, quiero... Enséñame la huerta o lo que sea".

Luego entre ellos, la gente se pasa semillas:

"Oye, he hecho un semillero,

me ha sobrado esto y coged aquí semillas".

Yo creo que es un proyecto muy social en este sentido.

Está habiendo muchas ideas para poder realizar

y yo creo que es un proyecto que, para el poco tiempo que tiene,

va a ser potente, va a ser muy bonito.

Tenemos los huertos completos y hasta con lista de espera.

Hay más lista de espera hoy en día en Vitoria

para conseguir un huerto que para conseguir una casa.

"En los años 80,

Vitoria fue de las primeras

en proponer insólitas islas peatonales.

Ha seguido buen ritmo,

en cuatro décadas ha eliminado 5000 plazas de aparcamiento

en las calles.

Apenas a 20 minutos andando desde el casco medieval,

una se encuentra con lugares así.

No es una periferia de burbuja inmobiliaria,

es un humedal recuperado.

Forma parte del llamado anillo verde que rodea la ciudad.

Por aquí pasa el 60% de las aves que hay a nivel nacional,

nidifican casi 80 especies diferentes.

Además, es un lugar abierto al público,

sin menoscabo de los índices de biodiversidad.

Cuentan hasta 2 millones de usos en los parques principales.

Nos encontramos con Luis Andrés Orive.

Este hombre, a finales de los 90,

fue quien propuso un modelo de ciudad

conectada a la naturaleza

y me dice que tuvo suerte al coincidir entonces

con el alcalde Cuerda, muy sensible en la cuestión,

pero que el anillo verde se ha ido haciendo fuerte

por el apoyo de otros alcaldes de otros colores que le siguieron.

Después de 25 años propone sumar el anillo de la tierras altas."

Nosotros lo que soñábamos

era el fortalecer,

recuperar y fortalecer la relación del urbanita

con el gran territorio, ¿no?

La naturaleza, por decirlo de alguna manera,

era la primera asignatura pendiente, era difícil,

pero era lo más fácil del conjunto.

Y podríamos decir que hoy el verde de los bosques o de las praderas

y el azul del agua la tenemos ganada, ¿no?

Pero seguimos perdiendo por goleada el gran territorio,

el campo.

El nuevo sueño es incluir cinco manchas más amarillas

a modo de grandes parques agroecológicos

en los que la actividad agrícola

o la actividad ganadera sea bienvenida,

que el anillo verde y la ciudad le dé la bienvenida otra vez

a la actividad rural.

Primero quizá de manera forzada, de manera subvencionada,

de manera animada artificialmente,

pero de alguna manera que sirva de ejemplo, de estímulo,

de animación, como hace 25 años supusieron los huertos urbanos.

Yo recuerdo muy bien cuando iba a comprar la leche con la cántara,

iba con una cántara de 1 litro, de pequeñito, con mi mamá,

e ibas a las granjas que despedimos, que dijimos:

"aquí sobráis, la modernidad no os acepta",

aquí no puede haber vacas a 500 metros de la ciudad,

o no puede haber gallinas para coger huevos o...

Ni siquiera hortalizas, o lechugas,

que nosotros comprábamos al aldeano

que estaba cultivando en las periferias.

De momento,

a expensas de unas políticas agrarias más atrevidas,

se nos proponga una bienvenida a la actividad rural

que tan maltratada ha sido por la ciudad

en los últimos 20 o 30 años.

Eso son bioregiones,

que no tienen mucho que ver

con las regiones de nuestras fronteras políticas municipales,

y eso es, probablemente un quebradero de cabeza,

lograr el consenso de tantos municipios

para ir todos a una.

Sí, es muy difícil, pero bueno,

cuando hay que consensuar para hacer un macropolígono logístico

o un macropolígono industrial o una macrourbanización,

los acuerdos llegan muy fácilmente, porque hay un interés,

esencialmente económico.

Bueno,

yo creo que si se plasma el interés racional

por una gestión compartida de recursos de agua,

de pastos, de biomasa,

de gestión lógica de los residuos o de geológica de la movilidad,

o de la energía,

yo creo que empieza a tener lógica el pensar que hay que mirar

más allá de la ciudad para generar unas políticas,

desde mi punto de vista, bioregionales que, primero,

hagan a la ciudad consciente

de todos esos recursos que tiene a su alrededor,

vamos a decir,

muchas veces infrautilizados y mal gestionados, y por otro lado,

que de alguna manera,

en esa valoración de esos recursos periféricos,

sea consciente también del respeto que esos valores necesitan

y por tanto, cómo la ciudad debe autocontenerse,

debe mimar esos recursos que tiene

y no imponerse o prostituirlos de una manera tan agresiva

como probablemente hayamos estado haciendo los últimos años.

"Ha sido un placer pasear por el anillo verde

y también por las ramblas fluviales que atraviesan Vitoria.

Como en Oslo,

los arroyos ya no están entubados bajo las calles.

Para controlar las avenidas se utiliza el propio terreno

que lamina las aguas.

Ahora aportan biodiversidad

y circulan entre vegetación de ribera

integrados en el diseño urbano.

Nos han citado

junto a uno de los pantanos cercanos a Vitoria.

Amvisa es la compañía de aguas de la ciudad, pública desde 1970.

Y aunque no andan cortos de suministro,

los técnicos me dicen que su cometido estos años

ha sido reducir el consumo."

¿Qué dicen los datos?

¿Cuál era el consumo de agua hace unos años

y cuál es el consumo hoy?

El consumo de agua hace 15 años era de unos 24 hm³ al año.

Eso es una barbaridad.

O sea, para que te hagas una idea, si lo traducimos a litros,

que es nuestra unidad de medida, en la que nos podemos desenvolver,

la ciudad consumía

cerca de 300 litros por habitante y día.

Y ahora, 15 años después,

estamos consumiendo casi 100 litros menos,

cuando encima, la ciudad ha aumentado, somos más,

vivimos más en la ciudad de Vitoria.

Somos más decrecientes haciendo uso del agua.

¿Cómo se ha conseguido esa eficiencia?

Fundamentalmente, las infraestructuras.

La empresa tiene un especial interés

en que la reducción de las fugas en red,

por ejemplo, se reduzcan.

Estamos según los niveles de rendimiento de red muy elevados,

prácticamente de los mejores que se pueden obtener

técnicamente hablando,

estamos a más del 90% de rendimiento de red,

y eso hace que realmente

las pérdidas que se ocurren en la ciudad

se reduzcan mucho.

¿Qué es lo que pasa también?

pues que parece que estamos todos un poco más concienciados.

"En la avenida Gasteiz llama la atención

la fachada cubierta con vegetación del Palacio Europa.

Ha conseguido certificados de máxima eficiencia energética

y es el icono de una arquitectura sostenible

que debería generalizarse, pero sigue siendo una excepción.

Una fachada con jardín vertical,

placas fotovoltaicas para el autoconsumo

o un arroyo al descubierto en mitad de la calzada,

son soluciones basadas de la naturaleza

que evitan el estrés térmico en una ciudad.

Que los autobuses sean híbridos

o que los camiones de la basura vayan con gas también ayuda.

Sin embargo,

no se ha conseguido el objetivo de reducir un 25% las emisiones.

En materia de energías renovables,

quien marca la pauta y la velocidad es el gobierno central

y en los últimos años el viaje hacia la transición energética

se ha ralentizado."

Bueno, pues esta calle sufrió una transformación radical.

Tenéis que imaginaros una calle con cuatro carriles de circulación,

dos en cada sentido,

acompañado a ambos lados

de esos carriles con bandas de apartamiento,

o sea, había cuatro bandas de aparcamiento,

unas aceras mucho más estrechas de las que podamos tener hoy en día

y una oferta comercial claramente en decadencia.

La intención era transformar una calle

que inicialmente era uno de los principales corredores

que introducían tráfico rodado en coche al centro de la ciudad

en una calle más orientada a la ciudadanía.

Si queremos dar cumplimiento

a los objetivos de reducción de emisiones

y a los compromisos de lucha contra el cambio climático

que tiene asumidos la ciudad,

eso pasa por seguir trabajando con ahínco

en modificar el esquema de movilidad de la ciudad

y en el que el uso del coche

debería aspirar por qué no

a reducirse a no más del 10% de los desplazamientos en la ciudad.

Para ello, tenemos que seguir mejorando

la oferta de transporte público.

Tenemos ahora 40.000 vecinas y vecinos

que han ido a vivir

a los nuevos barrios del ensanche de la ciudad

y tenemos que ofrecerles alternativas,

tanto a nivel de transporte público

como de desplazamientos en bicicleta y por qué no,

itinerarios peatonales que estén a la altura de sus demandas.

"¿Qué pone en marcha la extensión de una ciudad

y de qué depende el cumplimiento de un plan urbanístico?

Si esta muralla en el medievo fue la solución

para defenderse de asedios militares,

en la Barcelona del siglo XIX acabó siendo un estorbo

para la gente que vivía y trabajaba

hacinada en una ciudad amurallada e insalubre,

y el lema de entonces fue: 'abajo las murallas'.

El famoso ensanche fue entonces la nueva solución.

Ildefonso Cerdá propuso

una extensión en forma de cuadrícula,

abierta, igualitaria.

Su plan era que cada manzana tuviera un espacio común verde

para el encuentro, pero no fue así.

Ahora es cuando vuelve a recuperarse la idea.

Ahora es vista como la solución

para los problemas de la Barcelona del siglo XXI."

Cualquier ejercicio urbanístico es, ante todo,

un ejercicio político.

Muy a menudo los urbanistas pretendemos

que aquello que nosotros hacemos es una materia estrictamente técnica

e incluso solo podemos opinar sobre esto los entendidos.

No hay nada más falso.

Hay una componente técnica en el urbanismo,

pero como se ha dicho alguna vez,

el urbanismo

es ante todo una práctica política técnicamente asistida.

Y la evolución del ensanche Cerdá muestra exactamente esto.

Muestra cómo los condicionantes políticos, históricos,

acabaron condicionando de manera muy estricta

el cumplimiento de un plan que, por otra parte,

tenía unos componentes técnicos muy interesantes.

Hasta qué punto es solo una cuestión de tecnología,

o solo de capacidad de innovación, que esta sería la idea,

de "vamos a hacer unas ciudades que sean particularmente inteligentes,

que tengan una capacidad en las cuales nosotros tengamos

la capacidad de gestión de las redes...".

De nuevo, volvemos al tema de Cerdá.

Cada tecnología vale por lo que los grupos sociales

que la impulsan son capaces de hacer.

Depende mucho de cómo lo utilizamos,

los utilicemos en el futuro,

resultarán en un beneficio para la colectividad

o resultarán en cambio en una apropiación

todavía mayor de los beneficios

que la ciudad produce en manos de unos pocos.

Y aquí de nuevo la cuestión no es exclusivamente técnica,

ni tan siquiera en primer lugar técnica,

es una cuestión de relaciones sociales,

de relaciones de propiedad, que tiene una vertiente técnica.

-Las llaves... Buenos Aires.

Claro, Buenos Aires.

"Un salto a Madrid antes de volver a Barcelona.

Cita con el profesor Fariña para preguntarle

sobre la agenda urbana española definida a principios de 2019

en base a la agenda 2030."

Naciones Unidas ha puesto un ideal de ciudad,

hay una nueva agenda urbana además, y algo objetivo, el número 11,

que se refiere exclusivamente a las ciudades.

En España, nuestras ciudades, ¿cuán lejos están de sus objetivos?

Yo no creo en los objetivos para la totalidad del planeta,

es decir, me parece absurdo

pensar que el mismo objetivo es para un pueblo de África

que lo que necesita es comer, que para Francia o Italia,

que lo que necesitan es reducir su huella ecológica

y consumir menos planeta.

No puede ser lo mismo. El objetivo no puede ser igual.

Tampoco creo en las ciudades ideales.

Creo que eso es una utopía que se organizó

y sigue siendo una utopía

y que no es lo mismo la ciudad ideal

para una persona que para otra

ni en un país que en otro ni en un territorio que en otro.

Adonde nos dirigimos no es a la ciudad ideal,

sino que nos dirigimos a una ciudad

que haga que el planeta siga funcionando

y que nosotros sigamos funcionando en el planeta.

Entonces, hacia dónde...

Lo podría resumir como en tres grandes apartados,

para ser sintético.

Primero, cambiar el modelo urbano,

de forma que en lugar de ser una ciudad pensada para el coche,

sea una ciudad pensada para andar, para el peatón.

Eso lo primero, ¿por qué?

Porque eso trae consigo muchas cosas

que tienen que ver con la sostenibilidad,

pero también con la salud de las personas.

La segunda, introducir la naturaleza en la ciudad,

porque muchos de los problemas psicológicos,

y no solamente psicológicos, se pueden resolver...

Hay gráficos muy ilustrativos, por ejemplo de Ulrich,

que dicen que las puntas de estrés bajan mucho más rápidamente

en un lugar verde,

en un lugar en verde, que en un lugar cementado,

por decirlo de alguna forma.

Entonces, necesitamos introducir naturaleza en la ciudad.

Y luego, necesitamos también crear espacios de convivencia,

porque la ciudad ha ido perdiendo los espacios de convivencia.

Lo que eran antes las aceras, las plazas, los parques,

lugares donde la gente convivía, han dejado de serlo,

son lugares de tránsito puramente.

Tenemos que crear espacios de convivencia

en los lugares públicos,

pero también en los edificios.

Entonces,

sobre esas tres direcciones son en las que estamos trabajando ahora.

Y lo estamos trabajando una doble vertiente,

en la vertiente que se llama de sostenibilidad

y en la vertiente de salud pública, de hacer ciudades más saludables,

porque resulta que coinciden ambas.

"Y otra cita con la representante de Habitat en España".

Hola.

"Naciones Unidas dice que hay que lograr que las ciudades

y los asentamientos urbanos sean inclusivos, seguros,

resilientes y sostenibles."

¿Cuán lejos nos queda el ideal de la ciudad

que propone la nueva agenda urbana?

Lamentablemente,

la evolución que estamos diagnosticando

y que estamos monitoreando desde Naciones Unidas a nivel global,

nos dice que el ideal aún está lejos,

que los modelos de organización que se están aplicando

todavía son insostenibles.

En este momento existen casi 1800 millones de personas

que todavía viven en barrios precarios.

Existen 844 millones de personas que no tienen acceso a agua potable.

Existen ciudades que están creciendo en extensión

más allá de la población

y crecen de manera incontrolada y sin ningún tipo de planificación,

que da lugar a esos barrios precarios.

En unos modelos además en los que el espacio público,

es decir,

el terreno que la ciudad otorga a las calles

y a los parques está decreciendo.

Las cifras no son alentadoras en cómo está evolucionando

la urbanización a nivel global.

Lo que sí es cierto es que se están dando casos de ciudades

que se están convirtiendo en referentes

y que pueden alentar a otras en el camino de la sostenibilidad.

"Y ya de vuelta en Barcelona vamos a Can Valldaura,

en pleno parque de Collserola.

Es la masía que están rehabilitando

y se debe un laboratorio de tecnologías verdes.

Su director acaba de ganar el concurso

para construir un nuevo centro en Shenzen, a 10.000 km de aquí."

Shenzen es la capital tecnológica de China

y es una ciudad fundada solo hace 40 años, por lo tanto,

es una ciudad sin historia, con mucha juventud,

que atrae empresas tecnológicas y gente joven

y allí quieren desarrollar la máxima

que ha enunciado del presidente chino

de construir una ecocivilización.

En China han construido rápido y en muchas ocasiones mal,

pero ahora quiero reparar parte de aquello que han destruido.

Hemos hecho una ciudad que es muy densa,

construida alrededor de núcleos de transporte,

pero al mismo tiempo hemos empezado a reconstruir el corredor verde

que hay entre la montaña y el mar.

Y un poco el éxito ha sido esta dualidad

de la reconstrucción de los corredores verdes,

la alta densidad y al mismo tiempo

utilizar las nuevas tecnologías para desarrollar,

por ejemplo,

lo que se llama el "blockchain" de la energía o desarrollar

e implantar los automóviles o minibuses sin conductor

para la última milla.

Es decir, ecología y tecnología van a ir de la mano,

y hemos de pensar la ciudad del futuro en positivo

para mejorar todo aquello que hemos aprendido en el pasado,

de nuestros errores, pero tampoco renunciar a nuestra historia.

"Ya hemos organizado un 20% del planeta y vamos a más.

¿Conseguir emocionalmente ciudades inclusivas y saludables?

Quizá, pero nada es definitivo.

Las soluciones de hoy no tienen por qué servir en 50 años.

Ha sucedido otras veces

y para contextos de crisis climática

habrá que ir buscando soluciones ad hoc.

Terminó con un gráfico animado

que firma el periodista John Burn-Murdoch.

Presenta 500 años en menos de un minuto.

Es como una carrera

entre las 10 ciudades más pobladas del mundo."

(Música)

"Es llamativo el cambio con la revolución industrial,

que desplaza la población a Londres.

Luego, aparece Nueva York

y después llegan otras grandes ciudades americanas.

La animación terminará

con los cinco primeros puestos en Asia.

Nos estamos desplazando al este."

(Música)

El escarabajo verde - Ciudades

07 jun 2019

En el marco de la Semana del Medio Ambiente de RTVE, El Escarabajo Verde estrena "Ciudades", un documental que aborda el desafío que tienen los asentamientos urbanos en plena crisis climática y visita dos capitales verdes europeas: Oslo (2019) y Vitoria (2012).

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