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No recomendado para menores de 16 años El Continental - Capítulo 7 - ver ahora
Transcripción completa

¿Has visto cómo te mira ese hombre?

Quiero que lo seduzcas.

(Silbato)

(Gritos)

Firma esos documentos y renunciarás a tu título,

a tu herencia y a mí.

(BELICE) Tráemelo, a Ricardo.

He visto algo que él tiene que saber.

Alguien va a morir en sus manos.

Nos tienen prisioneros

en nuestra propia casa.

¿Tú te acuerdas cuando el niño mandaba mensajes con palomas?

¿Un plan del Estado?

(MARQUÉS) La morfina traería ingresos a la corona.

¿Por qué tendría que preocuparse?

Porque ya no será vuestro negocio, sino el del Estado.

Estáis en peligro.

¿Qué quieres? Estar presente en las negociaciones.

Y formar parte de todas las decisiones.

Sabes que si entras en esto, vas a tener que arriesgar.

Se consumen cantidades importantes en el local.

Quieren dejarlo... -Quieren llegar a un tope.

Y retirarse del negocio. -¿Por?

Ricardo y ella están enamorados.

(RUBIO) Quiero que hagas otra cosa para mí.

¿Qué necesita? -Mátala.

No, no, no puede pedirme eso.

Tienes razón, no puedo pedírtelo así.

Entonces, ¿va a venir mi madre a recogerme?

Claro que sí, cariño.

Tú confía en el tío Ramiro.

Bienvenido.

¿Hueles eso? ¿El qué?

No sé, huele a algo asado. Que no, que son cosas tuyas.

¿Cómo van a ser cosas mías?

Con el hambre que tengo, lo huelo todo.

Normal, estás todo el día pensando en comer.

¿Lo ves? Mira, ahí hay algo. Vamos.

Mira lo que tenemos aquí, ¿os habéis perdido?

Tranquila, señora, que venimos de paso.

Anda, bajarse y sentarse aquí, con nosotros.

No me hagas el feo.

No, señora, si...

Si tampoco tenemos mucha hambre.

Uy, esto me huele a chamusquina.

¿Qué venís, huyendo de alguien o de algo?

De donde vengamos o a donde vayamos no es asunto suyo.

(CHISTA) A Celeste no se le habla así, ¿eh?

Te recuerdo que estás en mi casa, cariño.

No se me coja confianzas.

¿Qué? Tan poco te gustamos, ¿no?

Disculpe, señora, no queríamos ofenderla.

¿Qué? Tenéis hambre, ¿no?

¡Belice! Tráete dos platos aquí, para estos señores.

¿Pero qué hace, madre?

Mira mi nuera, ¿has visto qué cosa más bonita?

¿Eh? (RÍE)

Es guapa la tía, ¿eh?

Pero esta es la novia de mi Samuel.

(Música country)

Samuel, que no se te olvide que los que andamos por el camino,

nos tenemos que ayudar.

¿Eh?

¿Cómo te llamas tú?

(Música rock)

Bienvenidos.

Nosotros somos hombres de negocios. Pero sois muy jóvenes, ¿no?

Bueno, depende para qué, señora.

Uy, bien contestado, gordo.

Niña, llénale a él, que está muerto de sed, anda.

Échame un poquito, anda.

(Música folk)

Ten cuidado, que las cosas no son como parecen.

Tú te llamas Belice, ¿no?

Yo soy Ricardo. (CHISTA)

Aquí no digas tu nombre, que se lo quedan.

Llévame contigo. ¿A dónde?

A donde sea, donde me dejen ser como yo quiera.

Chano.

Vámonos. ¿Qué te pasa?

Estoy mareado.

Pero cómo no vas a estar mareado. Si el vino ese tumba a cualquiera.

Nos han drogado. ¿Cómo nos van a drogar?

¡Nos habéis drogado, hijos de puta!

Jefe.

¡Jefe!

(Música country)

(SAMUEL) Si son niños, madre.

¿Qué niños ni niños? Son hombres, como tú.

Además, ya vendrán a recogerlos. -Que nos pueden buscar un lío.

Lo que tenemos que hacer es matarlos. -¿Qué dice? ¿Qué dice?

Como lo oyes, que te calles.

¿Pero para qué arriesgarse, madre? -Bah.

¿Qué pasa?

Y calladito, ¿eh?

Si preguntan por las cosas, las habéis perdido en una apuesta.

¿Está clarito?

¿Eh, gordo? ¿Eh?

Venga.

¡Devolvedme lo que es mío!

Eso, para que no seas tan confiado.

Se lo llevan todo. ¡Ya lo sé!

Andrea...

Te quiero lejos en esta guerra.

La corona interesada en la morfina.

Quiero sacar la morfina de El Continental

y quedarme solo con los temas legales.

Ya has oído al padre de Perico.

Quieren poner de moda esa droga y quedarse con el negocio.

Que se busquen otra forma, pero tú y tu hermano

tenéis que estar ya fuera de la ciudad.

Si dejamos de distribuirla, sí que tendremos un problema.

Estamos a tiempo de pensar, no quiero moverme de mi casa.

Andrea, Andrea...

Esto es un tema personal con mi tío y conmigo.

Baena no está en la cárcel, lo tienen en casa y están esperando.

¿Esperando a qué?

A que yo vaya a por él, hacerme daño a mí y atacarlo a él.

Lo que ellos no saben es que yo también tengo informadores.

¿Vas a ayudarlo?

Ya sabes cuál es mi relación con mi tío.

De momento, lo que quiero es salvarte a ti y a tu hermano.

Bonita...

¿Yo te importo?

(Música romántica)

Pues claro, Andrea.

Pues va siendo hora de que sepas lo que se siente

cuando le importas a alguien.

No voy a dejarte solo.

Si quieren venir a hacerte daño, estaremos preparados.

Vamos.

(ESFUERZO)

¡Aparta! No voy a salir corriendo.

¡Alto! -¡Baena!

¡A ver quién tiene cojones a pegarme un tiro!

(GRITA)

(SE QUEJA)

¿A dónde ibas, tío mierda?

Mira, Lucía,

este señor que está en el suelo es una basura que se llama Baena.

Hola.

Ven, cariño, sin miedo.

(Música country)

¿Nadie va a ayudarme?

(Sintonía)

Chano, no puede ser... -Tranquila.

¿Se queda con alguien cuando trabajas?

No se aleja, me espera en el bar o las escaleras.

Tranquila, la vamos a encontrar, seguro.

No puedo estar tranquila, es una niña y la dejé aquí

cuando fui al Continental. -¿Y si te siguió?

Te sigue yendo a trabajar, cuando quiere volver, se pierde,

se queda jugando o dormida... -No, por favor...

¿Y si le ha pasado algo? -Estará bien, es muy espabilada.

¿Tienes algún problema con alguien? ¿Debes dinero o algo?

No te enfades, yo ya sé seguro que no,

pero por prevenir. Sabes cómo funcionan las cosas aquí.

No, que yo sepa, no.

Escucha, tienes razón.

Vete, Chano, yo me espero. Va a llegar, la niña.

De verdad, va a aparecer. -¿Pero cómo me voy a ir?

Chano, escucha, la niña va a aparecer.

No te preocupes, además, no has dormido, vete a descansar.

Yo me quedo contigo hasta... -¡Chano, que no!

Ya.

Creo que, a veces, juega con el niño de la panadería.

¿Por qué no vas tú a mirar? Yo me quedo aquí.

No entiendo por qué quieres quedarte sola.

Chano, porque estoy mejor sola, estoy más tranquila, por favor.

¿Estás bien? -Sí.

Sí, no te preocupes. -Voy a la panadería.

Ya sabes dónde estoy. -Vale.

(Música rock)

Bastardo, hijo de puta.

Niñas, si veis a mi hija, que espere aquí.

No, gordo, no te metas en líos.

Déjala que se ocupe de sus asuntos.

A ver, que te ayudo, Perico, ven.

Sí, gracias.

¿Cómo estás?

Deberías hablar con él, Perico.

(TARTAMUDEA) Estoy...

preocupado, Gloria.

¿Por qué?

(TARTAMUDEA MUCHO) Me ha pedido

que renuncie a la herencia y al título.

¿Que renuncies?

Pensé que después de haber venido a verte...

Pues parece que el objetivo era otro.

¿Qué piensas?

No sé...

Hay que enfrentarse a las cosas, Perico.

(TARTAMUDEA) ¿Vino a advertirnos o a que esté en deuda con él

para que firme esto?

Tu padre vino por ti, y te conviene pensar así.

Y sí, yo también estoy preocupada por lo que contó, ¿y?

(TARTAMUDEA) Nunca fue fácil vivir con él, ¿sabes?

Nada en esta vida es fácil, Perico.

Te conviene comenzar a pensar en ti mismo.

Y centrarse en uno, también, sí.

Y comenzar a tomar decisiones para avanzar.

El pasado hay que dejarlo en el pasado.

¿Estás bien?

Bueno...

No sé qué decirte, Perico.

Buenos días.

(TARTAMUDEA MUCHO) Buenos días.

He venido a...

¿Te queda mucho?

No, no, pasa, pasa.

Pero niña, Clara, deja eso, dale, ven.

Ven, ven a tomarte la última aquí, conmigo.

¿Y esos gritos?

Ay, perdona, ¿estabas durmiendo?

No, no he pegado ojo en toda la noche.

¿Y vosotras? ¿No os habéis ido a dormir?

Qué va, si la noche es joven, "baby".

(CLARA GRITA Y RÍE)

¿Qué quieres? -¿Tú eres Gloria?

Quiero que le des un mensaje a Belice de mi parte.

No sé de qué me estás hablando.

Ya bueno, dile que las mujeres la están buscando.

Que mejor que no salga.

Están diciendo cosas muy feas.

Esto me lo quedo, falta me va a hacer.

(GLORIA) Ay, Dios...

Tómate la última conmigo. -No, no.

Pero de un solo tirón, sí. -Yo ya no puedo más.

Venga. -Tengo que dormir, da todo vueltas.

Chica, hazlo por mí.

Venga, va, por ti.

Por nosotras. -Salud.

Pues vas a tener razón, ¿eh?

Que así se empieza el día mucho mejor.

Sí, una pena, una pena.

(Timbre)

Anda, vaya...

Éramos pocos y parió Catana. A ver quién será.

Ay, hola. -Buenas.

¿Y esto? ¿Para quién es?

No lo sé, señora. -¿Quién lo manda?

Me han dicho que las traiga aquí.

Vaya, pues muchas gracias. -Con permiso.

¿Y esto? Qué lindas, ¿no?

(RÍE)

Huele bien.

Ay, son para mí... Son para mí.

Ay, Dios mío, qué preciosidad.

Se me va a salir el corazón del pecho.

Pues respira, respira...

A ver si te va a dar algo a estas horas.

El tiempo que hace que un hombre no me regala flores.

Las voy a poner en agua.

Ay, Dios, qué cosa más bella.

Son preciosas.

Ay, Virgencita Santa, gracias.

Bueno, pues un brindis, ¿no?

Por lo que viene.

¿Por qué no nos hemos acostado todavía?

En serio.

Con todo lo que hemos vivido en tan poco tiempo, falta solo eso.

¿Ves necesario que tengamos esta conversación ahora?

Quizás mañana sea demasiado tarde.

(AMBOS RÍEN)

Cuidado...

Esperaremos el momento para actuar. Mientras tanto, al 200 %.

Seguimos con la morfina, con las apuestas y con el boxeo.

Estamos siempre alerta.

¿Y qué vas a hacer con tu tío?

Salvarlo. ¿Cómo?

Con recuerdos.

Cristóbal va a hablar con Rubio. ¿A que sí?

Si descubre que cobré por traicionarlo, me matará.

Ahí entras tú, espero que sigas mintiendo igual de bien que antes.

Tu tío me prometió protección.

¿Se portó bien?

Cumplió su palabra. Bueno, pues ahora, te necesita.

Si no vas tú por las buenas, pues te llevaré yo.

Sería una pena que ahora a tu familia le pasara algo, ¿eh?

Creo que no hace falta llegar a esos extremos.

¿Verdad?

Hombre Andrea, si lo está entendiendo perfectamente.

Sabe que es la única persona que puede hacer

que el Rubio perdone a Baena.

¿Y decirle que me acosté con él por dinero?

Que durante todos estos años

todo ha sido una gran mentira. (SUSPIRA) Pues...

Sí, ¿era mentira?

Dile la verdad y a lo mejor nos ayudas a todos.

(JULIÁN) Venga.

Camina.

¿Pero cómo lo sabes? No está claro, Lisette.

Hija, ¿por qué tú piensas que van a mandar un anónimo?

Pero mira.

Tarjeta y con firma y todo. -A ver.

No, te la voy a leer yo.

"Para la chica más guapa de El Continental.

postdata, ya sabes dónde vivo.

Remite:

Marqués de Robledo de la Serna". -Ya, pero no te hagas ilusiones.

Es por tu bien, Lisette.

Pero si tú viste que él me estaba mirando.

¿O no?

Pone "ya sabes dónde vivo". -Sí.

¿Y tú cómo sabes dónde vive?

Porque puede pensar que me lo ha dicho Perico.

Esto sí que ha sido una indirecta total.

¿Son para ti? -Sí, son para mí.

¿Viste qué bonitas?

(LISETTE SUSPIRA)

Ya te lo dije, corazón,

que el día que yo saliera de la cocina,

ustedes lo iban a tener muy complicado.

Di que sí, Lisette.

Además, que hay gusto para todo. -Ay, pero...

Es una manera de hablar, mujer. -Tú estabas ahí.

Tú has visto cuando él me dijo...

que yo tenía la cara muy expresiva. -Sí.

Yo lo oí. -Sí, y no solamente las palabras.

Si no también, no sé, entre nosotros, empezó a haber algo.

Hubo algo, sí.

Y eso, se sentía, se sentía, estaba flotando en el aire.

¿Tú no lo notaste?

Lo noté, algo noté, sí. -Aire, sí...

La corriente de aire cuando el Marqués abrió

la puerta para salir corriendo.

Ay, niña...

(CLARA) ¡No!

¡Serás perra! ¡Envidiosa! (PERICO) ¿Qué pasa?

Esta, que se cree que le puede gustar a alguien.

Se cree que va a ser tu madrastra. -¿Qué?

(Jaleo)

Aquí tenéis a la asesina.

(TARTAMUDEA) ¿Qué madrastra? ¿Qué pasa con mi padre?

Que le envía flores.

Tu papá... -Shhh... calla.

Que igual el padre no quiere que se entere todavía.

¡Julieta! -¡Ahora no, Perico!

(TARTAMUDEA) ¿Alguien me va a explicar qué pasa aquí?

Nadie me va a entender mejor que tú, hijo mío.

Es que tu padre y yo... no sé.

Ha empezado a surgir algo, una cosa...

tan bonita...

¿Cómo? Mira, Lisette,

no estoy para tonterías, ¿eh?

A veces, la verdad duele.

Eso iba a decir yo.

Ay...

Anda, sube, date un baño y despéjate,

que esta noche hay que trabajar.

"Io sono molto felice". -Sí...

"Perché l'amore"

ha tocado "a la meva" puerta.

(Música de intriga)

¿Te atreverías?

(TARTAMUDEA) ¿Qué pasa? Que no me ves capaz, ¿no?

Sí.

(TARTAMUDEA) ¿Me enseñarías?

Cuando estés mejor.

De todos modos, díselo a Chano, que tiene mano con los principiantes.

Perico.

Eres un valiente. Gracias.

Hale.

(Música jazz animada)

Esto tiene mala pinta. Tú haz lo que puedas.

Ha llegado una paloma. Aquí no, mami.

Está bueno este güisqui.

Mucho mejor que el mío. Menudo descubrimiento.

Lo podrías enviar a los amigos de tu sobrino

para que lo vendan en el local. ¿Cuánto hace que no te la meten?

Que pase, la estoy esperando.

¡Eh!

¡Suéltame!

¿Dónde está mi hija?

¡Cabrón, contesta! ¿Dónde está mi hija?

Rosa, Rosa, modales.

Déjate de mierdas, dime dónde está mi hija.

¿Por qué me estás haciendo esto? He cumplido con lo pactado.

Ah, ¿sí? -¡Sí!

¡Lucía!

¡Lucía!

¡Mamá! -¡Lucía!

¡Mamá! ¡Mamá! (ROSA LLORA)

¡Mamá!

¿Qué? ¿Que matara a Andrea Abascal? ¿Cómo coño quieres que la mate?

Está protegida por la nobleza. Puta traicionera.

Cállate, cabrón.

Baja el arma.

Que bajes el arma.

Se envían palomas mensajeras con Ricardo.

Me lo ha contado todo Chano.

¿Chano?

¿Es eso cierto, mami?

Lo saben todo, todo lo que pasa, por culpa de ella.

Eres una hija de la gran puta.

Llévatela.

¿A dónde te la llevas? A comisaría.

Devuélveme a mi hija. Tranquila, mami.

Devuélveme a mi hija, por favor. (RUBIO CHISTA)

Trátala bien, cerdo.

Dame a mi hija.

Todavía no estoy seguro de si puedo confiar en ti.

(MAMI JADEA)

Mátala.

No puedo.

No puedo.

(ROSA) ¡Ni la toques, cabrón!

Lucía...

Hazlo y la dejaré libre. Te doy mi palabra.

¿De verdad me vas a matar?

No lo hagas, Rosa, ¡no lo hagas!

¡Es mi hija!

Dile a Ricardo que lo he querido como a un hijo.

A ti también te he querido, Baena.

A mi manera.

Ya puedes apretar el gatillo, cabrona.

Lo siento...

(Campanas)

(Música triste)

(Arma cayendo)

Lo siento... ¡Lucía!

"¿Estás seguro, jefe? Es una mendiga".

Sí, pero es madre.

"Te quiero, vieja".

Y yo también te quiero mucho, Ricardo.

Mami, sé que pase lo que pase, siempre vas a estar ahí.

Hasta la muerte.

(GRITA)

(LUCÍA) ¡No quiero estar aquí!

¡Vamos!

Se irá de la lengua, ya sabes lo que tienes que hacer.

Ya sabes lo que les pasa a quién se despista.

Si Ricardo no me ve en la destilería, sospechará de mí.

Vete, pero ten cuidado con lo que le dices.

Ya sabes que me enteraré.

(Música lenta)

Hay que convocar una reunión e informar a todos.

Bien, los míos están avisados.

Tenemos que encontrar aliados entre las familias nobles.

A la gente poderosa le va el vicio. Usemos la morfina.

Invitemos directamente a gente de la alta sociedad.

¿Te parece bien? Claro...

Julián. Ramiro no aparece por ningún lado.

Creo que se ha llevado lo que falta.

Ramiro es lo que menos me preocupa. ¿Os han robado?

Sí, pero eso no es importante.

¿Dónde está peque?

No lo he visto en todo el día. Ya sabes.

Vamos.

(Campanas)

Tranquilo, gordo, la niña está bien. -¡Chano!

¡Mi niña bonita! ¿Cómo estás? ¿Dónde te habías metido?

No sé, yo estaba aquí y me llevaron.

Yo no quería, un hombre... -Cariño, vamos.

¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo?

¿Vas a contarme qué pasa? -Tenemos que irnos.

¿Qué ha pasado con la niña? -No me obligues, confía en mí.

Vámonos, cariño. -Sí, mamá.

Rosa.

Sabes que no puedo irme así y dejar a mi gente.

Explícamelo, por favor. (LUCÍA) Ven con nosotras.

Hay gente mala que hace llorar a mi madre.

¿Dónde vais a ir?

No lo sé.

¿Qué hay, Benítez?

Venía buscando a Ricardo.

Ahora mismo no está, vuelve otro día.

Dile...

que he conseguido un cargamento de algo que le va a interesar.

¿De qué?

Morfina de primera calidad.

(Llaman a la puerta)

(CLARA) ¿Cómo vas, Lisette?

Estoy en el paraíso. Entra.

(CLARA SUSPIRA)

Ay, Clara...

¿Te imaginas que yo, de pronto,

pueda cambiarme la vida así,

a estas alturas?

Eh... Lisette...

Que... -Mira.

Por eso nunca se debe decir que el tren de uno ha pasado.

No, señor. -Lisette, que es sobre el marqués.

Bueno, ya sé lo que me vas a decir de él.

No... Lisette, es que, a lo mejor...

A lo mejor no deberías hacerte tantas ilusiones.

(RÍE) ¿Por qué?

Si eso no es malo.

Pero después de las ilusiones, vienen los desengaños.

Ay, Clara, ¿tú crees que yo soy tonta?

¿Tú crees que yo no me doy cuenta de que...

al marqués le puede atraer una de estas chiquillas?

Claro que lo pienso.

Pero también pienso que, a lo mejor,

ha llegado un hombre que me va a conocer por dentro.

Ya, ¿pero y si él no es ese hombre?

Marqués, panadero...

Todos los hombres son lo mismo.

(SUSPIRA) Y, al final,

solo te dan disgustos, solo te dan mal trato,

solo te dan sin sabores...

(SUSPIRA) Y una empieza a dejar de...

De esperar cosas, ¿no?

(SUSPIRA)

Ay, ¿me puedes alcanzar la toalla, por favor?

Ay...

Qué delicia. No saldría jamás de esta agüita.

Ya tú sabes.

Cuando uno empieza a dejar de desear cosas,

ay, amiga mía,

uno empieza a morir poco a poco.

Poquito a poco.

¿Me das la bata?

Yo, realmente, te digo: "hay que soñar".

Sí...

Y yo, de verdad, no quiero pensar

que no tengo derecho a esperar...

un futuro bonito.

De verdad, ¿te parece mal?

¿Te he sorprendido?

No.

¿Te ha molestado? -No, no.

No, de verdad que no.

No me ha molestado para nada, pero esto...

Esto no puede ser.

¿Seguro?

Completamente.

Como tú has dicho que todos los hombres...

Porque los hombres son como la sarna.

Te pica, te rascas y cuanto más te pica, más te rascas.

Y cuanto más te rascas, más te pica.

Y al final, te desgarras la piel, te sangra,

pero Clara, yo necesito ese picor.

¿Tú me entiendes?

Ojalá encuentres a ese hombre que te vea como yo te veo.

Eres la persona más hermosa que conozco, Lisette.

Y tú...

Tú eres la mujer más valiente que he visto en mi vida.

Y nunca dejes de ser así.

Nunca, porque por ahí es por donde empieza la felicidad.

(Música épica)

Anda, venga.

Hay mucho que trabajar, espabila. -Pues sí.

(LISETTE SUSPIRA)

¡A ver, señores!

Quiero empezarlo esta noche.

Hay que conseguir que los clientes se vengan arriba.

Ya habrá tiempo para el ron. -¿Cuándo se paga?

¿Tú eres nuevo? -Bueno, según para qué.

Se paga al final de cada noche, no tengas tanta prisa.

¿Tú cómo te llamas?

Depende.

Todo a su tiempo, ¿no?

Todos arriba y a calentar.

Hay que estar preparados para abrir, ¡vamos!

Gloria.

¿Dónde vas? No huyas.

No empieces. -Gloria...

Julián, por favor. -¿Te pasa algo conmigo?

No, no me pasa nada contigo.

Tranquila. -Escúchame.

Tranquila.

Yo no estoy preparada para esto

y no te voy a negar que no tenga ganas,

pero no es el momento y no quiero que Andrea se entere, por favor.

Nadie se va a enterar si no quieres.

De verdad.

Ya... -Tranquila.

Julián... -Venga.

Vámonos a la habitación.

Si lo estás deseando.

Julián...

Vale, vale, vale.

Venga.

(Música triste)

Dejadme a solas.

(BORRACHO) Tú te lo pierdes, no yo.

Se lo pierde, ¿eh?

¿Te puedo llamar Julieta? Con lo guapa que eres.

¿Eso es que sí? Madre mía.

Pero tú eres muy guapa. Yo contigo...

Dos horas y me quedo seco.

Lucía, pequeñita. ¿Qué tal, puedes con la maleta?

¡Francisco!

(CHANO) ¿Qué haces aquí? -Eh.

Lucía. ¿Cómo estás?

¿Te has leído ya los cuentos? ¿Los míos?

Yo es que he venido a ver a una amiga.

A darse besos con las chicas.

Estás muy enteradita tú ¿no?

¿Os vais?

No preguntes. No digas nada a nadie. ¿Estamos?

No. Chano, si yo ya no veo a Ricardo, si no veo a...

Francisco, a nadie.

Nos vamos de viaje. -¿Ah, sí?

Mi madre dice que tenemos que ir a una nueva casa.

Es que un hombre me llevó lejos y...

(CHISTA) ¿Qué pasa, nena, no sabes estar calladita?

Es mi amigo, Chano. -Ya mi amor, a los amigos

no hay que decirles todo.

Pero soy su amigo. Y me puedes contar.

Si hay un problema. Yo...

¿Nos vamos? Hola. -No gracias.

Está bien. -Hola

(CHANO) ¿Niña, tienes todo? -Creo que sí.

Niña.

Cuídame la casa.

(ROSA) ¿Tenemos coche?

Tranquila, está todo listo, todo preparado.

Vámonos ya. ¿Me despides tú de tu gente?

Me iré contigo. -¿Cómo?

Me acercaré a llevaros, me quedaré unos días y luego regreso.

Quiero que mi familia esté bien.

(ROSA RÍE) Chano.

En el viaje me cuentas qué pasa. -Rosa Villar.

Queda usted arrestada por el asesinato de Rosario Pino.

Acompáñenos.

Caballeros, aquí no va nadie a ningún lado.

No. Tranquilos. Voy, voy.

¡Estoy diciendo que aquí no va nadie a ningún lado!

Baja la puta arma que hay una niña.

(ROSA) ¡Chano! ¡Chano! (LUCÍA) ¡Soltadla! ¡Soltadla!

(Música intensa)

¡Soltadla! -¡Lucía! ¡No le hagáis daño!

(ROSA) ¡Lucía! (CHANO) ¡Lucía!

(ROSA) Lucía cariño, mi amor.

(Gemidos)

(ROSA GIME)

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Francisco! ¡Cuídala!

¡Te lo juro!

¿Subes? Sí, voy.

Necesitamos contratar a sicarios.

¿A sicarios?

Personas de confianza dispuestas a todo a cambio de dinero.

¿O vamos a defendernos de la policía nosotros solos?

(TARTAMUDEA) Yo puedo prepararme para el combate.

(TARTAMUDEA) Es en serio. Ya no me duele tanto.

Tendrás a tus sicarios.

Julián.

Quiero a los mejores que se hayan subido a ese ring.

Los más valientes.

Sicarios.

Ricardo.

Ricardo.

Al final, te has salido con la tuya, ¿no?

Bueno, Andrea ha entrado en razón.

A ver, escucha.

Dime.

Yo no soy de estas cosas, pero vista la situación creo que...

Es que no sé cómo decírtelo. Bueno, empieza.

A ver, la gitana que te salvó la vida,

está en mi casa.

Le prometí esconderla allí a cambio de que nos ayudara.

Y dice que quiere hablar contigo. Que tiene algo que decirte.

Ha tenido una visión, por lo visto, y...

Tú matas a alguien.

(Música country lenta)

¿Perdona? Que matas a alguien.

Bueno, depende de a quien sea.

¿Vas a ir a verla?

Ya veré. ¿Algo más?

¿Te parece poco?

Buenas noches. Pasen. -Bienvenidos.

(CLARA) ¿Qué tal? Hola, señor. Pase.

(LISETTE) Buenas noches. Bienvenidos. Pasen, pasen.

Por favor, adelante. Muy buenas noches.

Buenas noches. -Buenas noches, le estaba esperando.

Muchísimas gracias, no esperaba menos de usted.

Pues le espero aquí, ¿sabe?

Tómese su tiempo.

Joven, pase por favor.

Es un poco tímido ¿no?

Ya te dije que los hombres no son lo que eran.

Pero bueno, habrá ido a saludar al hijo.

Sí, claro.

Bueno, tranquila, tranquila.

Que se tome su tiempo.

(Música jazz animada)

Hola.

(TARTAMUDEA) ¿Has venido para insistirme?

¿Después de esperarte durante años?

No.

Me gusta este local.

Me parece que tiene algo especial.

(TARTAMUDEA) Nunca me lo hubiera imaginado.

Hijo, te fuiste sin saber muchas cosas,

me preocupé mucho por ti.

(TARTAMUDEA) ¿Por qué quieres que firme eso?

Te mereces no ser como yo.

Pero vivimos en una sociedad de costumbres

y alguien tiene que tomar el relevo.

(TARTAMUDEA) ¿Y crees que algún día me entenderás?

Te respeto, Perico.

Entonces, ¿cuento con tu firma?

(TARTAMUDEA) ¿Pero por qué me lo pides ahora?

¿Quieres saber la verdad?

Te lo pido ahora, Perico, porque antes pensé que estabas muerto.

(TARTAMUDEA) Tendrá lo que quiere.

Señor marqués. ¿Ya se marcha?

Lo sabía. Siempre lo supe.

Me alegra muchísimo saber que mi instinto está

en perfecto estado.

Entonces, sabe lo que vengo a decirle, ¿no?

Pero por favor.

No me prive de escucharlo, sería como música para mis oídos.

Dígale a ella

que me enamoró su voz desde el primer día

y que me encantaría que viniese a verme.

Por supuesto. -Muchísimas gracias, señora.

Señorita...

si no le importa.

Señor marqués, señor marqués.

Unas palabras sobre El Continental. Para el periódico.

Ah, sin duda alguna, es el local de moda,

el espectáculo musical y su vocalista son algo excepcional,

hacía mucho tiempo que no veía algo así.

Muchísimas gracias. Buenas noches. -No hay de qué. Buenas noches.

Señor, ¿está usted bien?

Mejor que nunca. ¿Por?

Este no es un buen lugar para andar de noche.

(Música country)

Gracias por la advertencia, señor agente,

pero ya soy muy mayor para cuidarme solo.

Y no veo peligro alguno por aquí con un local tan concurrido.

De hecho, aprovecho para decirle que cambie la actitud.

Dígale a su superior que deje de molestar aquí a la gente.

Si no me veré obligado a hablar con el Rey

si fuese necesario. ¿Entendido?

(TOSE)

¿Se puede saber qué es lo que está pasando aquí?

Ha sido un accidente.

¿Me tomas por imbécil? -No, señor.

Solo hago el trabajo que usted me encargó.

La morfina sigue en la calle y El Continental funciona.

Te lo estás llevando demasiado a lo personal.

Esta mierda no te debería estar ocupando tanto tiempo.

Pero qué hijos de perra.

Vosotros dos sois tan delincuentes como yo.

Mira, en eso llevas razón.

Estoy harto de tener aquí a tanta gente vigilándolo.

Llévenselo.

No quiero volver a verlo en mi vida.

Hijos de puta. Espero veros en el infierno.

Y espero que seas tú el que le pegues el tiro.

(Música country lenta)

(TARTAMUDEA) Los ricos de la ciudad viven en pisos bonitos.

(TARTAMUDEA) Hay tantas chimeneas que no se ven las estrellas.

(TARTAMUDEA) Habría que ser tonto para querer cambiarse por ellos.

(TARTAMUDEA) ¿Me perdonas?

(TARTAMUDEA) No vi el momento para contártelo.

(TARTAMUDEA) Desde que ha pasado lo de mi padre he reflexionado

(TARTAMUDEA) sobre quién soy y a dónde voy.

Algunos quisieran estar en tu lugar.

No sé a qué viene tanto drama.

(TARTAMUDEA) Si vieras cómo me miró.

(TARTAMUDEA) Por eso quiere que firme.

(TARTAMUDEA) Porque se avergüenza de mí.

Lo que tendrías que hacer es tirarle esos papeles a la cara.

(TARTAMUDEA) Si tiene razón.

(TARTAMUDEA) Si es que ya no soy un niño.

(TARTAMUDEA) En algún momento, algún día,

(TARTAMUDEA) tendré que asentar la cabeza.

Algún día.

(TARTAMUDEA) Contigo.

(Música sentimental)

Perico.

Una cosa.

No habrás firmado los papeles, ¿verdad?

(TARTAMUDEA) No, pero lo voy a hacer.

¡Ni se te ocurra firmar esos papeles!

Tu padre quiere robarte todo lo que te corresponde por derecho.

Y algún día se va a morir.

(TARTAMUDEA) Pero no digas eso. -Se va a morir, Perico.

Y todo pasará a ser tuyo.

El título, la fortuna. Todo.

(TARTAMUDEA) Yo no quiero nada de eso.

¡Pues nada, que se lo quede algún bastardo de alguna pelandusca!

(TARTAMUDEA) Qué dices. -En cuanto se muera,

le brotarán como setas por todos lados.

(TARTAMUDEA) Pues muy bien. Que se lo queden.

(TARTAMUDEA) Que a mí me da igual.

¿Te da igual? ¿Te da igual seguir siendo pobres como ratas?

(TARTAMUDEA) ¿A dónde vas? -A tomar el aire.

(TARTAMUDEA) Julieta, Julieta, ¿estás bien?

Sí, ¿por qué tendría que estar mal?

(TARTAMUDEA) No lo sé. Pero te noto rara.

No, Perico, solo es que...

Me preocupo por ti.

No quiero que te quedes sin nada.

(TARTAMUDEA) Nunca tuve nada

(TARTAMUDEA) y no sé si podría vivir con algo.

A lo mejor tu padre nos puede ayudar.

(TARTAMUDEA) ¿Ayudar?

Perico, yo no quiero estar mucho más tiempo aquí,

esto ya no es lo que era.

La gente viene a ver como esos animales se matan.

Además, ya viste a la vieja esa cómo quería ligar con tu padre.

Es que no sé qué se cree. -(TARTAMUDEA) Mira, mira.

(TARTAMUDEA) Esta sigue siendo mi casa.

(TARTAMUDEA) Y ellos son mi familia. La de verdad.

(TARTAMUDEA) Incluido esa vieja.

(Música country)

Perico.

(TARTAMUDEA) Lo sé, lo sé. Pero no quiero sermones por favor.

(TARTAMUDEA) ¿Me acompañas a firmar eso?

Sí.

Tranquilo.

(LISETTE) Niña.

Esa caja azul que está ahí la dejaron en la puerta para ti.

("Habanera" - Ópera "Carmen")

¿Quién?

Vieja sí, puede ser, pero no tonta.

No sé a qué te refieres, Lisette.

Menos mal que todo el mundo no es como tú.

Podría no habértela dado.

Hubiese acabado enterándome.

Naturalmente. Igual que yo.

Siempre termino enterándome de todo.

Me imagino que las flores son para ti también, ¿no?

Puedes quedártelas, si quieres.

Qué amable eres.

Sabes que hay una época de mi vida que me identifico contigo.

Yo recorrí el mundo.

Aprendí muchísimas cosas.

Bebí. (LISETTE RÍE)

Pero lo importante lo olvidé.

Esas cosas pequeñitas que uno siempre tiene cerquita.

Cuanto más uno intenta ser grande para los demás,

más pequeñita te haces para ti.

Te doy 24 horas para que le cuentes todo a Perico.

Si no, lo haré yo misma.

Ah, y una cosa.

Que te quede bien claro que sé defenderme solita.

Por si se te ocurre hacerme algo.

(Música country animada)

(JULIÁN) Eh. A lo que estamos.

(JULIÁN) Madre mía, la fruta.

(JULIETA SUSPIRA)

Es todo cuestión de actitud, querida.

Encantada. Soy la señora marquesa.

(JULIETA RÍE)

(Música country lenta)

Cristóbal.

¿Cómo estás?

Creí que estabas muerto.

Yo pensaba lo mismo de ti.

Pero tranquilo, no me voy a quedar mucho tiempo.

Solo he venido a saludarte.

Todavía lo tienes.

Todavía lo tengo.

¡Con más energía, chicos!

El del calzoncillo, para Ramiro.

Chicos.

Fuera, por favor.

Muchas gracias.

¿A este lo conoces?

Este ya toca el piano. Y el otro ni lo sé.

¿Tú cómo te llamas?

Necesitamos gente de confianza para que trabaje en la casa.

(RÍE) ¿A dónde vas?

No me interesa.

Y entonces, ¿a qué coño has venido?

Por dinero, ¿no?

Vamos a pelear tú y yo.

Si ganas, tú pones la cifra.

3000.

Muy bien, hecho.

(JULIÁN) Ricardo.

(JULIÁN) Cuidado con la carita, eh.

(Música country animada)

(JULIÁN RÍE)

Eh, mira aquí.

Te quiero aquí.

(FRANCISCO) ¡Don Ricardo! ¡Don Ricardo!

Don Ricardo. Han detenido a Chano.

(JADEA)

(CRISTÓBAL) Tuve que alejarme.

Me amenazaron a mí y a mi familia.

No te puedes imaginar lo difícil que es sentir esto

y constantemente darte cuenta que no puedes.

¿Cómo me has encontrado?

La gente habla.

Me enteré que estabas por aquí

y dudé mucho si venir a verte o no.

Es curioso que llegues justo en este momento.

No te entiendo.

Me han contado que Ricardo está al corriente de todo.

Si eso es así...

No sé.

Me parece demasiada coincidencia que estés aquí y ahora.

No sé de qué me hablas. -De lealtad, Cristóbal. De lealtad.

Si confías en mí,

podrás repetirlo otra vez.

(Música de tensión)

Esta vez sí has sido sincero.

Tengo mujer e hijos.

Corre, antes de que me arrepienta.

Y dile a Ricardo que Baena ha sido condenado a muerte,

querrá saberlo.

(Música sentimental)

Has dicho que tienes mujer e hijos, ¿verdad?

Pues vuelve a tu vida de siempre.

(CRISTÓBAL LLORA)

Sí, siempre fui sincero.

Siempre fui sincero.

Han detenido a Chano.

La cosa se está poniendo fea.

(TARTAMUDEA) Le plantearemos a mi padre que,

(TARTAMUDEA) si quiere que firme, tendrá que ayudarnos.

(TARTAMUDEA) Tiene grandes contactos.

(TARTAMUDEA) Podríamos invitarlos al Continental.

No sería mala idea. ¿Pero estás seguro?

(TARTAMUDEA) Hago esto por mí, Andrea, saldrá bien.

Yo creo que estamos en el camino, hay que ir por delante de ellos.

(TARTAMUDEA) Estoy más seguro que nunca de mí mismo.

(TARTAMUDEA) Quiero vivir la vida que decida.

¿Y Julieta?

(TARTAMUDEA) Confío en ella.

Espero que no malinterprete que haya venido.

De hecho, la esperaba, de lo contrario me hubiese ofendido.

Es lo mínimo que podía hacer después del detalle que tuvo conmigo.

Me alegro.

¿No va usted muy rápido?

Por favor, tutéame. Fuiste tú quien tiró la primera piedra.

No te irás a arrepentir ahora.

¡Señor! -¿Qué pasa?

Un control policial.

Tranquila. Suelen ponerlos por aquí.

Estamos ya al lado de casa.

(JULIETA) Buenas tardes.

(TARTAMUDEA) Tanto tiempo huyendo de esa vida

(TARTAMUDEA) y ahora todo se soluciona con una simple firma.

Un control.

(TARTAMUDEA) Ese es el coche de mi padre.

¿Estás seguro? Para, para.

¿Dónde está?

Cuanto tiempo, Ricardo.

Te estaba esperando.

Las cosas no han salido como querías.

(Música country animada)

¿Qué te hace ilusión?

Necesito alguien como tú,

que me entienda,

y que me apoye en mi carrera. -Sí, sí.

Hacía mucho tiempo que no me sentía como ahora.

Pero, ¿me está escuchando?

Pídeme lo que quieras, lo que quieras.

¿No se habrán equivocado?

(TARTAMUDEA) Su chófer dijo que habían bajado por aquí.

(Música de tensión)

(Graznido de águila)

Perico, déjalo, ya vendremos otro día.

(TARTAMUDEA) No, no, no. Me han dicho que no camina mucho.

Perico, de verdad. Vámonos. Otro día lo buscamos.

(TARTAMUDEA) Que seguro que está cerca.

(TARTAMUDEA) Padre.

¿Qué haces tú aquí?

(Música sentimental)

Perico, Perico, puedo explicártelo.

(TARTAMUDEA) No hace falta que me expliques nada.

(TARTAMUDEA) Venía a darle los documentos.

¿Qué está pasando?

Déjeme que se lo explique. Ella es...

(AMBAS GRITAN)

(PERICO HIPERVENTILA)

Perico, todo lo que he hecho, ha sido por ti.

Te quiero.

Yo solo cumplía órdenes.

Tú, yo y el gordo estamos condenados a muerte.

Y cuanto antes os hagáis a la idea, mucho mejor para vosotros.

(Forcejeo)

Muy buenas, señores. Quiero el dinero.

Venga que no tengo todo el día. Vamos.

Quiero que le digáis a la policía que esto lo ha hecho Ricardo León.

Tendrán un juicio rápido.

¿Y de qué se nos acusa?

Del asesinato del Marqués.

(Silbido)

¿Qué le has hecho? Cúrala o te reviento la cabeza.

¿Qué pasa? -Vamos, que no tenemos todo el día.

Piensa algo bonito, cariño.

Lo siento.

¡Rosa!

¡Conmigo, Rosa!

Si me vas a matar,

quiero que lo hagas mirándome a los ojos.

¡Rosa!

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El Continental - Capítulo 7

30 oct 2018

El Rubio se reencuentra con Cristóbal, un antiguo amigo, que le pone a prueba. Rosa -la antigua bailarina de El Continental que finalmente ha resultado ser una espía de Baena- está preocupada por su hija; ha desaparecido. Rosa sospecha lo peor y va a buscarla a los dominios de Baena. El Rubio propone a Rosa recuperar a su hija a cambio de matar a Andrea. La mujer se niega, pero no le van a devolver a la pequeña Lucía tan fácilmente. Alguien debe morir. Baena es testigo de algo que le duele en el alma, a él y a su sobrino: la única mujer que siempre les ha querido a los dos, la que ha sido como una madre para Ricardo, La Mami se va a convertir en la víctima necesaria para salvar a la niña.

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  1. Lis

    Es una pena q la quitaran y la pasaran a dar tan tarde , no entiendo xq dicen q es un porquería q no vale para nada cuando q es una serie muy chula , a mi me encanta y me dio mucha rabia cuando la quitaron , pero menos mal q se pueden ver en inter

    13 dic 2018
  2. Carmen

    Me encanta la serie, pero en la television deberian ponerla antes de la pelicula, es un fastidio que la hagan casi a la 01:00, para la gente que madruga..en internet he tenido error de carga cada 5 minutos

    06 nov 2018
  3. Laura

    No entiendo porque no la ponen antes, en vez de películas repetidas.

    06 nov 2018
  4. Maï

    Podrian poner los subtitulos para los estudientes franceses que trabaran el idioma catellano . Muchas gracias

    04 nov 2018
  5. Maï

    quisieran tener los subtitulos de esta excelente serie, por favor. Por los sordos y los estrangeos es mejor. Gracias

    03 nov 2018
  6. Lucía

    En tensión hasta el siguiente capitulo.

    02 nov 2018
  7. Nelly

    No entendí cuando Ricardo está recordando cuando estaba con los gitanos. A que v iene ese recuerdo?

    02 nov 2018
  8. Elisa

    Gran capituló,lo malo es la muerte del marqués pero la intriga sigue .... Nos vemos en el continental

    01 nov 2018