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No recomendado para menores de 16 años El Continental - Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

¿Dónde está mi padre?

No conocí a su padre, pero dicen que era buena persona.

Los negocios no guardan luto.

Es muy peligroso.

Si tanto te preocupa, cuéntame por qué ha muerto mi padre.

Baena mató a tu padre. Lo sé.

Y también sé de quién es la culpa.

(Golpe)

(GRITA) -¡Gloria! ¿Qué pasa?

Conoces mucho tú a Baena, ¿no?

No quiero llevarte la contraria, pero no tendremos dinero

si no distribuimos ya.

Sabes que te aprecio, pero necesitamos una solución.

Te buscas la vida.

Hay que convertirlo en un local de apuestas.

Ven aquí, no me dejes tirado me cago en Dios, hijo de puta.

¡Ricardo, que es peque! ¡Ricardo, coño!

¿Y usted es? -Antonio Montesinos.

Nuevo jefe de policía del distrito.

Conozco a Baena, somos viejos amigos.

He tomado la decisión de seguir adelante.

Aquí solo mando yo. Tenemos que controlar la ciudad.

Te he dicho que... -¡Que me dejes en paz!

¿Qué haces aquí? Francisco, te dije que me dejaras ir.

Tu tío me hizo una oferta por el local.

Si puedes superarla, házmelo saber.

Si no vuelvo, seguid con el plan.

¿Qué está pasando, jefe?

No soy muy hábil con esto. Yo te voy a enseñar.

Vas a aprender rápido. No quiero un solo herido.

Está bien, pero nada de sangre, nada de heridos.

Dios mío, ya están aquí. -¿Qué pasa?

Vas a pagar por lo que le hiciste al hombre al que amaba.

Jefe, ¿me la cargo?

(GRITA)

¿No querías perdón? Pues venga la muerte de mi padre y tu amigo.

¿Pero no será mejor que la llenemos del alambique?

Así nunca se darán cuenta, lo tienen todo medido.

Menos, menos, que así se nota mucho en el sabor.

Bueno... Toma.

¿Qué haces?

Probarlo, ¿quieres?

No pasa nada, solo sientes un poco de mareo.

Es divertido. Dale.

¿No lo has probado nunca?

Sí.

(TOSE)

(RÍE) Trae, anda.

¿Te estás riendo de mí? Tranquilo, tranquilo.

Si a mí me pasó lo mismo la primera vez.

Entonces, ¿por qué te ríes?

Vete, con esto ya tenemos 10 botellas.

Acuérdate de...

(Ruido)

¿Tú qué mierda haces aquí? Nada.

¿Hay alguien más aquí?

(RÍE)

Eh...

(RÍE NERVIOSAMENTE)

(RÍE)

Ay...

Bueno...

(NIEGA)

Quieto...

¿Adónde vas?

Vas a tener que pagarme si quieres que te guarde el secreto, ¿eh?

Ven.

Siéntate aquí. (RÍE)

(RÍE) Apestas a alcohol.

Solo vamos a jugar un poquito. Vamos a jugar un poco, ¿vale?

(RÍE)

Quieto, joder.

(Disparo)

Entré y me asusté al verlo, jefe. Fue un acto reflejo.

Disparar a mi sobrino, ¿un acto reflejo?

Muy bien.

Y tú, ¿qué hacías a las 5 de la mañana allí?

¿Otro acto reflejo?

Pasabas por allí y dijiste: "voy a entrar", ¿no?

Lo pillé bebiendo.

Jefe, estaba bebiendo en la destilería.

Huélalo.

Huélalo, todavía tiene que apestar.

Jefe, hemos encontrado a este pillo.

Estaba intentando vender botellas de nuestro güisqui.

¿Lo conoces?

Él no tiene la culpa, he sido yo.

No quería contarle nada.

Pensaba solucionarlo yo.

Señor, por favor...

Apartaos.

Coge la pistola.

Antonio ha hecho mal su trabajo.

Mátalo. No, no, no, jefe...

Jefe, por favor...

No, no he hecho nada malo.

Jefe, piense en mi familia.

Baja ese arma, niño.

O él o tu amigo, tú decides.

(Seguro)

Qué hijo de puta.

Ibas a matarme, cabrón.

Muy bien, hijo.

Déjalo ir.

A merendar.

(Música country animada)

¿Qué te hizo Antonio?

Nada.

¿Por qué lo has matado?

Por nada.

Quiero irme. Siéntate.

No se te ocurra levantarte.

Tu amigo y tú habéis robado unas cajas de alcohol mías.

¿Sí?

Eso es lo que valen.

¿Por qué me las pagas?

Porque para eso las habéis robado.

No te las estoy pagando, te las estoy comprando

y mírame cuando te hablo.

A esto se le llama hacer negocios.

¿Para qué quieres el dinero?

(Música de tensión)

Para nada.

Ricardo.

(SUSPIRA)

Hagas lo que hagas,

te voy a querer siempre. (RÍE INCRÉDULO)

¿Me has oído?

(ECO) "Te voy a querer siempre".

Mataste a mi padre.

Mataste a mi madre.

Acabas de matar a Andrés.

¿Por qué?

Por nada.

(SUSURRA) ¿Por nada? Por nada, sobrino.

Mientras no me aceptes,

yo no puedo perdonarme.

Y tus padres y Andrés seguirán muriendo por nada.

Eres mi familia y por mucho que te joda,

mi sangre corre por tus venas.

(Música de tensión)

¿Qué haces?

Yo no pienso hacerle ese regalo, lo siento.

Andrea.

Hazlo tú.

Te vas a entregar a la policía. Eres tan hermosa...

Ahora entiendo por qué mi sobrino se hizo socio de tu padre.

Tú no entiendes una mierda.

Perico, vete a buscar a la policía.

(TARTAMUDEA) ¿Yo? ¿Yo?

(TARTAMUDEA) Acaban de decir que sus hombres están

ahí fuera. Efectivamente, muchacho.

Si sales por esa puerta, acabarás hecho un colador.

Vamos, sal por el almacén.

Aquí, el único que acabará como un colador eres tú.

No vas a tocar a una mujer en mucho tiempo.

(SE QUEJA)

¡Eh, eh!

Ni se te ocurra, o le vuelo la cabeza.

Tu puta madre. ¡Tu puta madre!

(Música de tensión)

(TARTAMUDEA) Policía.

(TARTAMUDEA MUCHO) No, no, yo no he hecho nada.

(TARTAMUDEA) Pasen, por favor, es ahí dentro.

Por favor...

Te vas a entregar a la policía y vas a declarar.

Chicas, llevaos a Ricardo abajo.

Si el señor Baena no declara,

le pegáis un tiro. Andrea...

Si alguna de tus chicas

le toca un solo pelo a mi sobrino,

¡os mato a todas! ¡Cállate!

¡Vamos, camina!

Camina.

(Música de tensión)

No me lo voy a pensar dos veces.

Andrea, mi tío y yo podemos...

(Disparo)

Dale tu arma.

Que me la des.

¿Segura? ¡Ahora!

¿Es lo que quieres?

¿En serio?

Os haré la vida imposible a todos.

¡Que te calles la puta boca! ¡Basta!

¡Este hijo de puta mató a tu padre! Lo sé.

Pero vamos a hacer las cosas a mi manera.

Ahora, él está solo.

Rosa. (GLORIA GRITA)

Rosa, por favor, cuéntale.

¿Qué quiere decir?

No está diciendo nada. Cuéntale...

(GLORIA GRITA) (SE QUEJA)

Esto no va a salir bien. ¡Andrea!

Ricardo, al almacén. Andrea.

(Música épica)

¡Avisad a un médico!

Tranquilo.

¡Gloria! Gloria, ayúdame.

Está bien... ¡Un médico!

Mi sobrino...

Un médico... ¡Un médico!

(Sintonía)

(SE QUEJA CONTINUAMENTE)

Eh, eh, tú.

Soy Juan León de Baena.

Quiero que llames inmediatamente al inspector Ramón Alcaraz.

¿Me oyes?

¡Eh!

¿Estás sordo?

Yo no debería estar aquí. Me han tendido una trampa.

¡Quiero ver a mi abogado!

¡Mírame! No tienes cojones, ¿eh?

¡No los tienes! ¡Eh!

¡Tú!

Mira, por fin, ya están aquí.

Ya era hora.

Déjenos solos.

No me jodas...

¿Qué forma es esa de saludar a un viejo amigo?

¿Qué cojones, amigos?

Tú no sabes lo que es eso. Algunos tengo, sí...

Pero están muertos. Los mataste tú.

La última vez que nos vimos, estaba yo al otro lado de los barrotes.

¿Qué haces aquí?

Creí que estabas al tanto de lo que se cuece en esta ciudad.

Soy el nuevo jefe de policía.

Gracias a ti.

No tienes nada que agradecerme. Sí, sí, sí.

El ministro en persona vino a ofrecerme el puesto.

Su nueva política es

combatir el fuego con fuego.

Solo alguien como yo puede enfrentarse a tipos como tú.

¿Cómo está mi sobrino? ¿Está bien?

Podría estar mejor.

¿Sigues fumando?

(TOSE)

(Llaves)

(Música de tensión)

¿Qué?

(TARTAMUDEA) Aún está la policía abajo

tomando declaración a las chicas.

¿Cómo está? (GLORIA) ¿Tú qué crees?

¿Dónde está el médico?

(TARTAMUDEA) Está de camino, vamos a esperar, ¿no?

Para cuando llegue, estará muerto, quita.

¿Seguro que sabes lo que haces?

(ECO) No es la primera vez que saco una bala.

Dame el güisqui.

Así, ya.

(SUSPIRA)

(SE QUEJA)

Dame el cuchillo.

¿Cómo te llamas? Andrés, ¿y tú?

(JADEA) (GLORIA) Tranquilo...

(GRITA)

(CON ECO) No puedo encontrarla.

Vamos.

(JADEA) No consigo encontrarla.

(CON ECO) Pásame las pinzas.

(JADEA)

Toma.

(GRITA)

(JADEA)

¡Ya!

Ya la tengo.

Toma.

(JADEA)

(SUSPIRA)

Hay que apretar y hay que coserla.

Ven, Perico.

(TARTAMUDEA) ¿Yo? (GLORIA) Ven.

(TARTAMUDEA) Tengo miedo a la sangre. -Ven aquí y aprieta.

Aprieta fuerte. -Vale, vale.

¿Qué necesitas?

No sé coser. ¿Cómo que no?

Hay que esperar a que venga el médico.

Por lo menos, hemos sacado la bala, ¿no?

Nada, asegúrese de que viene el médico, ¡venga, rápido!

(TARTAMUDEA MUCHO) Sale mucha sangre.

(GLORIA) Aprieta, Perico. -Sí, sí, ya...

Déjame. ¿Qué?

¿Tú? Sí.

Quita. Voy, voy.

(SUSPIRA)

(CON ECO) Lo siento.

(Música de tensión)

¡Andrea, Andrea! Andrea.

¿Así que te tendieron una emboscada?

Entonces, ¿qué hacía una treintena de tus hombres armados en la puerta?

¿Qué pasa? ¿No me crees?

El problema es lo que pensará el juez.

Porque eso, ahora, importa, ¿sabes?

No somos salvajes, tenemos una sociedad civilizada.

Déjate de gilipolleces y dime qué quieres.

Morfina, Baena.

Una droga que quita el dolor,

las preocupaciones, la voluntad...

Ese, ese es el negocio y no el alcohol.

No sé qué me cuentas, no entiendo nada de todo eso.

Piensa en tu sobrino.

Sería una pena que no aguantase esta noche.

Se acabó lo de hacer negocios por tu cuenta, Baena.

O lo compartes o pierdes.

¿El jefe de policía me está pidiendo comisión?

No, el Estado.

Empezaremos a producir morfina y tú la distribuirás.

Eh.

Mi sobrino no puede morir.

(SILBA MAL)

¿Vas a dejarme aquí?

Un tiempo.

(SUSPIRA)

No pinta muy bien.

¿Por qué dices eso? No me fío de los matasanos.

Nunca traen nada bueno.

Tú nunca te fías de nadie.

Y por eso sigo aquí.

Has estado increíble.

Gracias.

Tú también.

La verdad es que me has sorprendido bastante.

Perdóname.

¿Por qué?

Por no conocerte bien después de tanto tiempo.

(SUSPIRA) Lo siento, Andrea,

¿De verdad crees que se va? No sé.

No sé si va a pasar de esta noche.

¿Hmmm...?

(TARTAMUDEA) Los hombres de Ricardo están abajo.

Quieren subir sí o sí. Están muy nerviosos.

Que no suban. No.

No van a subir, ya me encargo yo.

Venga.

Venga, Perico.

Gloria, ¿qué es lo que pasó aquí anoche?

Lisette, no es el momento.

Ahí arriba pasa algo, ¿están bien Andrea y el niño?

Sí, están bien. -Bueno, menos mal.

¡Pero Virgen Santísima! ¿Y esa sangre? ¿Estás herido?

No... -¿Y esa sangre de dónde es?

¿Esa sangre de quién es?

¡Oye! ¡O me explican o le pregunto a la policía!

(TARTAMUDEA) La policía acaba de irse.

¿Tú por qué tienes ese ojo morado?

Cuéntaselo antes de que le dé algo. -¡Pues sí!

Porque no me parece normal que me eviten todo el tiempo.

¿Qué? -A ver...

(TARTAMUDEA) Vino Ba... -Baena, mi amor, Baena. Vamos.

(TARTAMUDEA) Y Ri... -Niño, no te trabes más.

Me tienes nerviosa. Cuenta, ¿qué más?

Julieta... -Dios mío, la que faltaba.

¿Te ha hecho daño? -No te preocupes.

Pero tenemos que hablar, ¿eh? -Sí.

¿Puedes dejarlo un momentico? Me estaba explicando una cosa.

Por favor, un momentico.

¡Dime! ¿A quién...? -Señora.

Por favor, ¿no ve que está herido?

¿Señora?

Señora...

¿Tú me has dicho a mí "señora"? -No me dejaban entrar hasta ahora.

Claro, ¿pero sabes por qué pudiste?

Porque para que te atiendan aquí tienes que ser un poco puta.

Perdón.

Es que yo también estoy preocupada.

Porque esta también es mi casa.

Bueno...

Gloria, no, Gloria, no.

Estos van a pagar el pato. ¡Quita! -Esto es de locos.

Virgencita Santa, no hagas esto.

Fuera. Chano, un escalón más y os coso a balazos, venga, baja.

¿A esta qué le pasa?

Coño, baja. -Eh...

Tranquila, no nos pongamos nerviosos. -Pues eso, venga, fuera.

Venga, venga, Chanito, coño. -Chanito, pero no me enfades, Gloria.

Te voy a enfadar... venga, ya.

Venga, fuera. -¡Anda!

Ya la oyeron y ella no repite. ¡Fuera, fuera!

Es lo que me faltaba por ver, compadre, amenaza hasta la cocinera.

Posiblemente esto sea lo último que veas en tu vida, sal.

Lisette, para adentro, que al final la vas a joder.

A ver cómo te lo explico...

De aquí no me muevo sin ver a Ricardo.

¿Qué parte no has entendido? Cuando se despierte, os aviso. Fuera.

Sabemos que ha habido tiros. -Baja el arma y déjanos pasar.

No os voy a dejar pasar. Venga, fuera.

(LISETTE) Oye, fuera.

(GLORIA) ¡Lisette! (CHANO CHISTA)

(LISETTE) Vamos, fuera de aquí. (CHANO) Se van a relajar.

(LISETTE GRITA) -Coño, Lisette, coño.

Cuéntame la reunión con Baena. ¡Baja el arma!

Cuéntame la reunión y tira el arma.

(LISETTE) Por favor...

¡Baja el puto arma! -Hijo de puta.

Sube a ver al jefe. (LISETTE SE QUEJA)

Suéltala. Suéltala, joder.

(SE QUEJA) -La puta Lisette...

(GLORIA) ¡Me cago en tu puta madre, coño!

¿Qué hacéis aquí? Ricardo.

Jefe. -Jefe...

¿Está muerto? -Está descansando.

Parece muerto, ¿eh?

Bueno, señorita, yo tengo que irme.

Tú te callas y te sientas.

Fuera de mi casa.

(CHANO) Tú cierra la puta boca ya.

¿Tú eres el médico? ¿Eh?

Escucha, ¿ves a ese hombre? ¿Eh?

Hasta que no se despierte, tú no te mueves, siéntate ahí.

Fuera. Chano.

Jefe... Jefe.

Jefe...

Jefe.

(SUSURRA) Compórtate, cabrón.

Jefe...

Jefe.

Esto es lo peor que pueden hacer, necesita tranquilidad.

Le pueden saltar los puntos y eso sería peor.

Jefe...

Bueno, yo, aquí he terminado.

Si no les importa...

(GLORIA) Chano, por favor...

Chano, por favor, venga. (CHANO FARFULLA)

Venga. Venga.

Se muere Ricardo, ¿no?

Fuera, todo el mundo habla de eso.

No lo sé.

Pero me da igual,

(TARTAMUDEA) porque él es el responsable de toda esta mierda.

¿Te hago daño?

No.

Julieta, yo te... -Ya lo sé, Perico.

Sé lo que me vas a decir y lo siento.

Yo no veo que...

(TARTAMUDEA) que Francisco sea mala persona.

Y no lo es.

Yo hablé con él, solo que...

(TARTAMUDEA) Está enamorado de ti, ¿no?

Ya...

(TARTAMUDEA) ¿Y por qué nunca...

nunca le dijiste que no querías estar con él?

¿Acaso le has dicho tú a Andrea que quieres estar con ella?

¿Lo ves, Perico?

Todos hacemos cosas por quien sentimos.

(TARTAMUDEA) Yo... nunca le he pedido nada.

(Música romántica)

(Pitido)

(Música country)

¿Un cigarrillo?

Ya te digo yo que aquí nos matan.

(SUSPIRA) ¿Pero qué dices, mujer?

Me dirás cómo.

Aquí hay muchísimos intereses. ¿Y nosotras, qué?

¿Somos el último mono?

Mira, fíjate lo que me han hecho.

Por tratar de ayudarla, de defenderla.

¿Crees que alguna de ellas...? -¿Pero qué estás diciendo?

¿Qué hay que ir a la policía? -No.

Te estoy diciendo que tenemos que pensar en nosotras.

Lisette, que nos echan... Yo no tengo dónde caerme muerta.

Pero lo que tengo clarísimo es que no quiero... ¡Mira!

No quiero caerme muerta aquí. Eso tengo clarito yo.

La verdad es que me parece raro

que no quisieran la cocina abierta ayer.

No lo entendí.

Aquí, todo el mundo va a lo suyo.

¿Tú no has visto cómo Gloria está todo el tiempo manipulando

a la niña con todas estas partidas de...?

¿Tú sabías que tienen armas?

¿Armas?

Por eso, nosotras tenemos que sacar tajada de todo esto.

Porque, si no, nos va a ir muy mal. Muy mal.

¿Cómo? -Ahí vienen, ahí vienen.

(TOSE)

Disculpe, han sido unos días muy complicados.

(CARRASPEA) ¿Se encuentra bien?

Sí, sí, sí. -Muchísimas gracias por todo.

De nada. -¿Necesita algo? ¿Un vaso de agua?

No, no, estoy bien. Eh...

¿Lo acompañas tú? Sí.

¿Quién dice que lo ha operado? ¿Se va a morir?

No puedo darle un pronóstico, señorita.

Mire, la situación es muy crítica. Ha perdido mucha sangre.

Las curas están bien hechas, tiene una buena sutura, pero...

Hay que ver cómo evoluciona, mejor estaría en un hospital.

No, aquí estará bien, de verdad.

¿Seguro? Sí.

Mire, va a tener mucho dolor.

(TOSE)

Póngale esto cada 6 horas si no se despierta.

Es morfina.

Si quiere, la acompaño a un hospital y se la administran.

No, de verdad, yo me ocupo.

Muchas gracias. Como quiera.

(CARRASPEA) Espero que se mejore. Gracias.

Las chicas están yendo a declarar. -Isabel está a punto de llegar.

Pasad.

Bastante poco te ha pasado.

Te has librado de coserte. -Sí, pero...

Bueno...

Esto se cura, no pasa nada.

Sí pasa.

La próxima vez, te vas a la calle.

¿Cómo? -Lo que has oído.

Aquí estáis para que estéis en la cocina.

El resto de cosas que pasen no es asunto vuestro, ¿está claro?

¿Os ha quedado claro?

Oye, yo pienso que... -Aquí no se te paga para pensar.

Y si lo haces, que sea para ser prudente

y saber qué lugar ocupas aquí.

Niña, yo no estoy dispuesta... -Eres la cocinera y punto.

Gloria, ya están llegando las chicas.

Voy.

Aquí tenéis la lista del género que falta.

Abrimos en unas horas.

Este local no cierra por nada ni por nadie.

Así que no tardéis en volver.

(FARFULLA)

(TARTAMUDEA) Me pegó en la cara.

Bueno, ¿quién sabe?

Quizás tienes algún rasguñito...

Por aquí...

Virgen Santa...

¿Lo haces para que te ayude?

Lo hago para que juntos lleguemos lejos.

Si yo me convierto en una estrella,

podré mantenerte y sacarte de aquí.

(Música romántica)

Perico...

Todas hemos dado la misma versión.

Así que te puedes quedar tranquila. ¿Qué habéis dicho exactamente?

Pues lo que habíamos acordado, que Baena mató a Lope

y casi a Ricardo. -¿Y ya está?

¿La policía se lo ha tragado y punto? -Sí.

Han hecho muchas preguntas pero... -Cállate.

¿Qué preguntas?

No sé, que los tres iban borrachísimos y discutieron.

Lo que acordamos. Que te calles.

¿A ti qué te pasa?

¿Es por lo que ha dicho el cabrón de Baena?

Lo ha dicho para malmeter, ya lo conoces.

Al parecer, no tan bien como tú.

¿A qué relación se refería? ¿Y yo qué coño sé?

Me lo trabajo como muchas que trabajamos en la ciudad.

¿Tú qué hacías en su hacienda la noche que...?

Encima que te ayudo, ¿me pides cuentas?

¿Qué tratos tienes tú con Baena, Rosa?

Ninguno.

Que me muera si miento.

La noche que se llevaron a mi padre venían a lo que venían.

Baena y la policía sabían lo de la morfina.

Habla.

Me obligó, amenazó con matarme si no lo ayudaba.

Hija de puta...

Déjala. Se merece morir.

Déjala.

¿Qué está pasando aquí?

Nada que os importe. Vete.

Que te voy a matar con mis propias manos, perra.

¡Te voy a sacar los ojos! ¡Hija de puta!

¿Todo bien?

Vamos a relajarnos todos un poco, que estamos muy nerviosos.

(SUSURRA) Ahora vengo.

Ven, Julián, por favor.

Escuchadme bien.

Quiero información de todo el que pise este local.

¿Qué tipo de información quieres?

Eres lo suficientemente lista para saber qué información

nos puede interesar. Si preguntamos mucho,

no nos tomarán por bailarinas, sino por putas.

Deberíamos de intentar actuar.

¿Actuar? -Sí, actuar.

De esa manera, se camuflaría nuestra función aquí.

Se interesarán más por nosotras.

La cantante que tenéis apenas se relaciona.

No quiero incomodar a nadie,

pero todos estamos aquí para que el negocio crezca.

O, por lo menos, que se mantenga, ¿no?

Lo pensaré.

Y ya que estamos, ¿por qué no hablamos de nuestro sueldo?

Con tener dónde comer y dónde dormir, de momento,

va a ser suficiente, ¿vale, Isabel? Ya hablaremos de eso.

De momento, id a prepararos, que esta noche abrimos.

Perico.

¿Dónde estabas?

(TARTAMUDEA MUCHO) Estaba viendo si hacía falta reponer

algo en el bar. Ya...

Hay que plantearse que el resto de chicas también actúen, ¿vale?

¿Actúen? Un espectáculo.

Claro...

(TARTAMUDEA) ¿Cómo está Ricardo?

(Música melancólica)

Muriéndose.

(TARTAMUDEA) ¿Y tú estás enfadada por algo?

No.

Lo siento, Perico, es... todo esto.

(GLORIA) Andrea.

Por las chicas no te preocupes, me encargo yo.

¿Qué te ha dicho el médico? Lo mismo que me dijiste tú.

Tranquila, no ha sido culpa tuya.

(TARTAMUDEA) ¿Se pondrá bien?

Yo lo traje aquí.

Él me ha salvado la vida, esa bala era para mí.

Bueno, no te preocupes. Bicho malo nunca muere.

Gloria...

Cállate, ni se te ocurra.

Con esto, ya sería legal, ¿no?

Sí.

(FIRMA)

Con esto, ya estaría todo en regla, puedes empezar con las apuestas.

Dile a Ricardo que tenga mucho cuidado.

Pero si es legal.

¿Cuánto se lleva usted de todo esto, Ramiro?

A mí no me pagan para hablar con desconocidos.

Es el nuevo jefe de policía.

Antonio Montesinos.

Ah, ya...

¿Y es como tú? -Lleva usted razón.

Las cosas están cambiando, pero tranquilo,

vengo a facilitarlo. Y sí, soy como todos.

Ah...

Pues muy bien, aquí estamos para ganar dinero.

¿Y su socio? -¿Qué socio?

Ricardo León.

Él tampoco habla con desconocidos.

Y yo no le llamaría socio. -Ah, ¿no?

No. -Ah, lo siento.

Pensé que querían esos papeles para usar de tapadera el recinto

con apuestas legales o ilegales mientras sacan dinero con el alcohol,

o la morfina que fabrican. También vende alcohol, ¿verdad?

Yo vendo a mi madre si me dan buen precio.

Me alegra oír eso de usted, Ramiro.

Me gusta la gente con principios.

Se pueden hacer buenos negocios. Ey... Tranquilo, tranquilo.

Solo quiero que me enseñe el negocio que estoy autorizando.

No hay nada de malo. -Tenemos a Baena en prisión.

¿A Baena?

(Música de tensión)

Estoy sediento, dame un poco de agua.

No te hagas el sordo conmigo, te estoy pidiendo un poco de agua.

¡Tengo sed!

¡Quiero agua! ¡Tengo sed!

¡Agua! ¡Quiero agua!

(GRITA)

¡Hijo de perra! Hijo de perra...

No se preocupe usted.

Desde aquí fuera puedo hablar con él.

(JESÚS) No hables.

Yo también he estado enfermo a veces

y lo he pasado muy mal.

Pero luego, me he puesto mejor.

Aunque a mi madre, le pasó lo que a ti

y nunca más volvió.

Pero tú, tranquilo, que te vas a poner bien.

Ya verás, te lo prometo.

Vamos a la cama.

Ricardo tiene que descansar, ¿eh? -No se puede quedar solo.

¿Y si le pasa algo? -No le va a pasar nada.

Yo me quedo con él, ¿vale? -¿Lo prometes?

Lo prometo.

Venga, gorrión.

Tiene madera, ¿eh? Sí, es buen chico.

Gracias.

(TOSE)

Mi amor, deberías estar en la cama.

¿Se va a morir como mamá?

Claro que no.

Lo prometiste, Andrea.

Venga, a la cama.

¿Cómo está?

Mejor.

Me gustaría quedarme a solas con él un momento.

La última vez que os dejé a solas casi le cuesta la vida.

A lo mejor debería dejarme de formalismos

y echarte a patadas de mi casa.

Esto te quitará el sufrimiento.

Lo siento.

(SE QUEJA)

No te arrepientas de nada.

Aguanta, por favor.

Sabes que si se muere, todo va a cambiar mucho.

Tiene lo que se ha buscado.

Todos estábamos buscando nuestro propio interés.

¿O no estabas intentando tú sobrevivir?

Yo no pedí meterme ni en esta mierda ni en ninguna.

Pues ya es tarde.

Todos dicen que está muerto.

Y yo espero, por el bien de todos que se salve.

Porque si no, esta ciudad se convertirá en lo más parecido

a un infierno y tú vas a arder dentro.

¿Es verdad lo que dice la gente?

¿Has disparado al niño?

No digas tonterías, por favor. Claro que no.

Es sangre de tu sangre.

(SUSPIRA) Mami...

Tienes un grave problema de sordera. Cuando digo que no es que no.

Te alegras de verme aquí, ¿verdad?

Hmmm...

Digamos que no me disgusta, ¿eh?

Esta vez, te han jodido.

¿Lo dices por la celda?

Tranquila, porque dentro de muy poquito,

voy a salir de aquí. (RÍE)

No sé si saldrás

o no saldrás de aquí,

pero sí sé

que te ha llegado el momento de pagar por todo.

Ojalá haya un infierno

para que te pudras en él.

(Música de violines)

Mami...

¿Cómo está mi sobrino?

Grave.

(BALBUCEA)

¿Sabes...

por qué te puse el nombre de "mami"?

Porque sé que pase lo que pase,

siempre vas a estar ahí.

Hasta la muerte.

(CANTA LA CANCIÓN FAVORITA DE JULIETA)

¡Bravo!

Algún día, tendrás que dejarme el escenario.

¿A ti?

Mujer, cuando estés cansada o enferma y eso.

Andrea nos ha dicho de probar turnarnos.

¿No lo sabías?

Eso nunca pasará.

Uy, nunca... Qué palabra más delicada.

¿Delicada?

¿Cómo tú?

(Llaman a la puerta)

¿Estáis visibles?

¡Sí! -Sí, sí, pasa.

(TARTAMUDEA) Mira, siempre hacéis lo mismo.

Venga, que ya está toda la gente ahí fuera.

Os traigo algo de lo vuestro. -Gracias.

Venga vamos, vamos, vamos.

Venga.

Hola.

Hola...

Ya me ha dicho Julieta que habéis intimado.

(TARTAMUDEA) ¿Sí?

Nos lo contamos y compartimos todo. Espero que no te importe.

(JULIETA CANTA)

(Música jazz animada)

Te conozco muy bien.

Y sé que en algún lugar de tu podrido corazón

queda algo de bondad.

(Música jazz animada)

(Música folk)

Busco a Samuel Arroyo.

(ANCIANA) ¿Quién lo busca y para qué?

Es personal, ¿puede decirle que está aquí la Gloria?

¡Eh! -¡Samuel!

¡Samuel Arroyo! (HOMBRE CHISTA)

(SAMUEL) Dejadla.

Tienes valor.

¿Te conozco? -Me dijeron que te buscara.

Necesito ayuda. -¿Para qué la quieres?

Sanar a alguien.

¿Para ti? -No, no es para mí.

¿Y qué, tu amigo no puede venir? -Tiene un tiro en el pecho.

La herida está mal, muy mal, creo que se le ha infectado.

No somos bien recibidos en la ciudad. -Es Ricardo León.

Me envía su gente.

Espera aquí.

(Música de tensión)

Te buscan.

Mucho trabajo, ¿verdad?

Mucho, mucho...

Claro...

Mucha gente entrando y saliendo, mucha cosa. ¿No está el jefe?

Yo, es que...

estaba pasando tanta hambre

y en el pueblo se estaba tan mal...

que con tal de entrar en El Continental, metí un poco la pata.

Esto no es lo mío, no sé qué hago aquí.

Ya, y no has tenido suerte.

No, bueno...

¿Te vas a ir con las manos vacías?

¿Qué voy a hacer, compadre?

Oye, no te ha comentado nada Ricardo, ¿no?

¿De qué?

Te queremos de contable en la empresa.

Tienes que asegurarte de que todo encaja en los números

y hacerte responsable si falta algo en la caja.

Pensé que haría esto y me podría ir después, que ya no...

Yo no creo que tú puedas ir a ningún lado en una temporada.

Y además, yo te recomiendo que no salgas mucho.

Están pasando últimamente muchos accidentes.

Hay que andarse con ojo,

compadre.

Ya, ya, no hace falta que me digas más.

Tranquila, yo hablo con ella, no te preocupes.

No hace falta.

No lo hice bien.

Y tampoco quiero estar en ningún sitio por limosna.

¿Qué pasó?

Acabaré enterándome.

Me defendí.

Baena amenazó con matarme si... -Y decidiste irte de la lengua ¿no?

Qué hijo de puta...

¿Por qué has venido a buscarme?

Me he escapado.

Porque me conozco.

Sé que la iba a liar muy gorda con la niña esa.

Ella tiene la culpa de todo lo que nos está pasando.

Tuvo que encapricharse de ella, el cabrón...

Desde que llegó esa niña, estamos cayendo como moscas.

Como putas moscas.

¿Vais a seguir con el negocio?

La morfina.

Estamos levantando un local de apuestas en la destilería.

¿Apuestas?

Blanqueo, movimiento. -¿Dónde?

¿Y tú?

Estás muy solo.

No.

Yo tengo familia.

Solo quiero acostarme contigo.

Si me entero que vuelves a filtrar un poquito de información,

seré yo mismo, con estas manos, el que te mate, ¿estamos?

¿No sentarías la cabeza?

¿Contigo? -Hmmm...

Sé que quieres a tu sobrino, lo quieres de verdad.

Él también te quiere,

aunque se niegue a verlo.

Ricardo es lo más decente que hay en tu vida.

Y tú lo sabes.

Por mucho que hayas intentado convertirlo en alguien como tú.

(Llaves)

Mami...

Quédate.

Cuántos años...

¿Ves como todavía hay gente que confía en mí?

(Música de tensión)

(RAMÓN) Tengo una hija.

(Disparo)

¿A esto lo llamarías confianza?

A esto lo llamo puntería. Ya...

No es fácil ser policía.

Espero que no hayas pensado que estás en posición de negociar.

(Música de tensión)

(Música de fantasía)

¿Qué?

Alguien sufre.

¿Qué mal le aqueja?

¿Fiebre? ¿Mal de ojo? -Un demonio, más bien.

Y con pistola. -Ah, entiendo.

Lo siento, no puedo ayudarlo. -¿Pero qué dices, mujer?

Ese hombre está al filo de la muerte.

Está entre esta realidad y la otra.

Hay fuerzas en pugna que van más allá de nuestro entendimiento.

Sus padres pelean por llevárselo. No debemos intervenir.

Ya pero algo habrá que tú puedas hacer. Algo...

No, lo siento, imposible, -De verdad, por favor...

(SUSURRA) Por favor...

Poder, sí puedo.

Pero no sin consecuencia.

Desafiar supone pagar un alto precio.

Pagarán.

Y mucho.

¿Tienes con qué?

Claro.

Fuera un momento.

Mira, Perico, yo, aquí no voy a durar mucho.

No voy a durar mucho.

A ver qué van a hacer el día que yo falte.

Perico...

Yo he viajado muchísimo por todo el mundo.

Yo he tenido distintas situaciones, muchas.

Y nunca, nunca en mi vida me han faltado al respeto como aquí.

Y es muy triste. -(TARTAMUDEA) Aquí te valoran.

No seas dramática. -¿Yo soy dramática?

¿Yo soy...? -¡Anda! Estabas aquí.

Te estaba buscando, bonito...

Hay clientes afuera. -Ya.

No hay mucha gente y además, están entretenidos.

No he podido parar de pensar en ti toda la noche...

Oye, niña, niña...

Vete para afuera que aquí el horno no está para bollos.

Póngame algo de cenar, ¿eh? Que apenas he comido.

Oye, muñequita...

Vete a la mierda.

Oiga, señora, un poco más de respeto,

que aquí estoy trabajando y está claro en qué posición

estamos cada una. -Óyeme lo que te voy a decir,

les va a ir muy mal aquí, que lo sepa, muy mal.

No hay nada más verdadero que un día tras otro, acuérdate.

Acuérdate de eso. -¿Qué pasa ahora?

(TARTAMUDEA) Clara, por favor, ve con ella, no sé...

¿A estas qué les pasa?

Nos pasa que vivimos muy tranquilas sin vosotras.

Me voy a callar, me voy a callar. -No, no te calles.

Aquí, las cosas, a la cara.

(GRUÑE)

(TARTAMUDEA) Eso no ha estado bien.

Aquí no somos así.

(TARTAMUDEA) Y esto tampoco es buena idea...

Si solo soy un poco impulsiva.

¿Eh? Le pediré perdón.

Me encantaría poder conocerte más.

Me pareces un hombre muy interesante.

María... -Ella te está usando.

¿No te das cuenta?

Si realmente la quieres,

debería verte más inalcanzable.

Yo puedo conseguir eso...

Si tú me ayudas con algo.

(CARRASPEA)

(TARTAMUDEA) Julieta...

(TARTAMUDEA) No, no, no...

(Ruidos)

Sin nada vine y, al final, sin nada me voy.

(TARTAMUDEA) Ju... -No hace falta que digas nada.

Pensé que eras diferente, pero eres como todos.

(TARTAMUDEA MUCHO) ¿Como Francisco?

¿Qué tiene que ver él en todo esto?

(TARTAMUDEA) Él arriesgó su vida por ti y mira cómo ha acabado.

(SUSPIRA)

(TARTAMUDEA) Nos duele cuando nos hacen algo,

pero no vemos cuando lo hacemos nosotros.

Es muy difícil entender mi vida, Perico.

No pienso explicártela.

Solo te diré que no soy segundo plato de nadie.

Quien me quiera, me tiene que cuidar.

(TARTAMUDEA) Y lo que he hecho yo por ti, ¿qué?

¿Qué es, Julieta?

(TARTAMUDEA MUCHO) Soy tartamudo, pero no tonto.

Así que si quieres irte, sabes dónde está la puerta.

No pienso darte ese gusto.

(Música triste)

Vaya, me has sorprendido.

Has hecho bien en decírselo.

Tranquilo, no se va a ir a ningún lado. ¿Dónde?

(TOSE)

¿Cómo estás? (JADEA)

Tranquilo. (SE QUEJA)

Tranquilo. (CARRASPEA)

Hola.

Hola. Hola.

Me alegro de verte.

¿Cómo...? ¿Cómo va el negocio?

Bien.

(RESPIRA FUERTE)

¿Y tu padre?

¿Y tu padre? ¿Le has pedido perdón?

Tengo que pedirte un favor.

(Música de tensión)

Quiero que me ayudes.

Por favor.

Andrea.

Ricardo, estás delirando.

No, mírame.

Ya sabemos lo que va a pasar.

Y hay mucho que hacer.

Y yo no tengo miedo.

De verdad.

Quiero que me... (TOSE)

Ya...

(SUSPIRA)

No cambiaría nada

de lo que ha pasado

por volver a estar aquí,

mirándote a los ojos.

Eres lo más bello y valiente que ha pasado por mi vida, Andrea.

Lo que veo en ti

no lo ves ni tú.

(Música de tensión)

Ricardo.

Ricardo.

Eh, eh, Ricardo.

¡Ricardo!

¡No! Ricardo, Ricardo...

(LLORA) Ricardo...

Ricardo, eh...

Tú. Estarás contenta...

¿Yo? Siempre, ¿por?

Qué pasa, que tu vida es una mierda, ¿no?

La mía es mejor y me la quieres quitar.

Uy, esta, qué humos... Para ti toda entera, gracias.

Ni regalada la quiero.

¿Por eso andas enredando para quitarme el puesto en el escenario?

Si me lo piden, será por algo.

Lo mismo no les gustan los gallos.

¿Gallos? Más quisieras.

Ya te gustaría.

Y Perico, ¿qué?

¿Lo andas buscando como la puta que eres?

Yo no busco a nadie.

A mí, los hombres me buscan.

Hombres de verdad, ¿entendido?

El tartaja, para ti, que no puedes tener nada mejor.

Hija de puta... -Y nieta, ¿qué pasa?

¡Te voy a partir la cara! ¡Te mato! -(GRITA)

Ya te dije que ellas solitas se ponían en su sitio.

(Jaleo)

Aquí, las cosas están cambiando mucho.

Yo creo en la señales, si esto pasa, es por algo.

(Música rock)

(Jaleo)

Ah, ¿sí? ¿Y por qué pasa esto?

Nosotras todavía estamos de muy buen ver, sí, señora.

Yo tengo mis cosas muy bien puestas todavía.

En su sitio.

Y todavía, mira, dispuestas a dar mucha guerra, mamita.

(Jaleo)

Y tú, hmmm...

No sé, tú tienes los ojos expresivos.

¿Qué estás diciendo, Lisette?

(Jaleo)

A lo mejor estaríamos mejor si nos diéramos unos toques.

Y sobre todo, claro, si nos relacionáramos más.

Un poco más. Otro gallo cantaría.

No, yo no estoy para gallos.

¿No crees que nosotras estamos aún en edad de merecer?

Sí, de merecer una paliza.

(Jaleo)

Lo que tenemos que hacer es cambiarnos la ropa

para estar en la cocina, venir mejor vestidas.

Déjame eso a mí, que yo convenzo a la niña.

("Upswing" - Anthony Ranere)

Gloria... -Esa sí es un problema.

Con esa tendré unas palabras. -No, mujer, que viene Gloria.

(CLARA) ¿Eso son gitanos?

Y tú dices que las cosas van a cambiar...

El dinero.

Anda, quédate fuera.

Contigo no me concentro.

Dale el dinero, pero fuera, si no, se mancha.

Ten cuidado.

(Música country lenta)

Sal, ahora voy. Por aquí.

Ese mal nacido mamó veneno desde la primera leche que le dieron.

¿Te trata mal?

No es fácil de explicar.

Aquí estamos ya curadas de espanto. -Eso es porque nunca te han querido.

O porque me han querido bien.

Júrame que me ayudarás.

¿Yo?

¿Qué puedo hacer yo?

Algo se te ocurrirá, por la cuenta que te trae.

Tú quieres una vida,

yo, mi libertad.

Ese es mi precio.

Ya voy a pagar. -No...

Ese es el precio de Samuel.

El mío, ya lo sabes.

(LISETTE) Perdón.

Eh... ¿Molesto? Si molesto, me voy.

No, no pasa nada.

Dale el dinero. ¿Dónde está tu hombre?

No es mi hombre. Arriba.

Voy a necesitar unas cuantas cosas de aquí.

Pues claro que sí, lo que usted diga. Si para eso estamos.

¿Tú quién eres?

Y espera fuera.

¡Tú! ¿Qué haces aquí? ¿Qué buscas aquí?

Aquí no queremos ladrones gitanos.

Escúpeme, escúpeme otra vez, te lo pido, escúpeme otra vez.

Por favor... -Estoy esperando a alguien.

Viene y me voy. -¿Aquí?

Sí, aquí. -¿Aquí estás esperando?

Tú, aquí, no esperas a nadie.

En esta casa no queremos gitanos busca ruinas.

Déjate de sonrisitas, que te pego un tiro que te dejo tieso, maricón.

(CHANO FARFULLA) -¡Chano!

Tranquilo, está conmigo.

Gloria, que esta gente son todos iguales,

Hazme caso, son problemas. (JULIÁN) Peque.

¿Qué coño dice esta, Julián?

Fuera. Fuera.

(CANTA LA CANCIÓN FAVORITA DE JULIETA)

(TARTAMUDEA) Todos te están esperando para cantar.

Que cante la otra, yo me voy.

¿Adónde vas? -Pues no lo sé.

No lo sé, Perico, pero aquí ya no hay nada para mí.

¿Y yo? ¿Yo, qué?

Tú apáñatelas con cualquiera. ¿Y sabes qué?

Que seáis muy felices.

Pero Julieta, yo no... -Tú, ¿qué?

Tú, ¿qué, Perico? Aclárate de una vez, que me vuelves loca.

¿No decías que ahí estaba la puerta?

(TARTAMUDEA) Lo siento.

Creo que es mejor para todos que me marche.

¿De verdad crees que hice daño a Francisco?

Y él, ¿qué?

Se aprovechó de que yo tenía un sueño y me hizo promesas.

¿Crees que pensaba cumplirlas?

(TARTAMUDEA) Te trajo aquí.

¿Por qué lo defiendes? ¿Eres tonto? -(TARTAMUDEA) Te trajo aquí,

creyó en ti.

(TARTAMUDEA) Durante toda mi vida,

he sentido que no estaba a la altura.

(TARTAMUDEA) Mi padre quiso que fuese alguien

que nunca fui capaz de ser.

Nunca me vio.

Yo sé cómo te mira Francisco.

(TARTAMUDEA) Soy incapaz de juzgar a alguien que te mira de esa forma.

Perdón.

¿Lo de María es verdad?

¿Andrea quiere ver a más gente para cantar aquí?

No sé... -María cantará aquí, ¿sí o no?

Ya...

Pues no hay nada más que hablar.

Cobarde.

¿Prometes ayudarme?

Te lo prometo.

(JADEA)

(Música de tensión)

Aparta, yo me encargo. ¿Tú quién eres?

El destino.

Te he hecho una pregunta.

Déjala hacer, viene con Gloria.

(GRITAN)

(Música de tensión)

Omni Infernalium... ¿Pero qué está haciendo?

Ni idea. Esa gente no trae nada bueno.

¿Y si está muerto ya?

(GLORIA) Hay muy poco que perder Andrea...

(TARTAMUDEA) Tranquilas. Es solo un cadáver

Ahora, no os mováis de aquí.

Esto es cosa mía y de mi sobrino.

No te metas. ¿Es una advertencia o tienes miedo?

En estos momentos, lo más importante son

la morfina y Ricardo León.

Te van a matar.

Dejaremos que tu sobrino monte el negocio

y que se enganchen a la morfina. -Jugar con la vida trae consecuencia.

Espero lo que me prometió.

¿Qué quería la gitana? -Nada, dinero.

(Disparo)

Un local exclusivo...

¡Vamos! ¿Qué pasa?

Llamaremos a la prensa, aquí solo entra lo mejor.

Han matado a Alfonso.

(TARTAMUDEA) Aquí se trafica con droga.

Las bailarinas son putas.

Hemos salido en los periódicos.

¿Con qué exactamente tendría que tener cuidado?

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El Continental - Capítulo 4

08 oct 2018

Ricardo continúa en su enfrentamiento con su tío, Juan Baena que quiere hacerse con El Continental y el nuevo negocio de tráfico de morfina; Baena, además está detrás de la muerte de Andrés y del padre de Andrea.
Alfonso ha conseguido introducir una espía en el club, Rosa, que le mantiene informado de todo lo que ocurre dentro. Andrea quiere que Baena pague sus culpas, pero Lope, uno de los hombres de Baena, va a disparar contra ella. Ricardo se da cuenta y no se lo piensa dos veces: se interpone en el camino de la bala. Ante la mirada aterrada de Andrea, cae al suelo ensangrentado con una herida muy grave.

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  1. Mila

    Lo mismo digo! A mí me encanta!

    ayer
  2. Myriam

    Me encanta la serie. No me puedo creer q no tenga mucha audiencia. La verdad es q tampoco la habéis publicitado mucho. Hacia mucho tiempo q no enganchaba así a una serie.

    ayer