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El cine de La 2 - Carmina o revienta - ver ahora
Transcripción completa

(Puerta)

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

A ver cómo sale todo.

(SE SORPRENDE) Esto

¿qué es?

Ay, madre mía, cómo me he puesto de sangre.

Me cago en mis muertos, el corte que me he hecho.

Esto me pasa a mí.

Oh, Dios mío.

(JADEA)

(SUSPIRA) Se me caen hasta los mocos.

A tomar por culo ya.

(SUSPIRA)

(SORBE)

(Balido)

(CHASQUEA LA LENGUA)

Está dormida.

Está dormido todo el mundo menos yo.

(SORBE)

(SUSPIRA) Vamos a fumarnos un cigarrito.

Que no me falten a mí. Hay más aquí.

Eso es.

Que no me falten.

Ahí.

Un cigarrito...

Otro cigarrito...

Y yo sin cuidarme.

Y todo para mí.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Me suenan hasta las tripas, coño.

Me suenan hasta las tripas.

Cualquier día, la Carmina...

pega un reventón...

(SORBE)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

Pega un reventón la Carmina, y al carajo.

(SUSPIRA) Ah, la Carmina.

Me llamo Carmina.

Tengo 58 años

y el primer cigarro me lo fumé con siete años.

(Música de guitarra)

Con siete años, porque "resulta de que" yo

me iba con mi abuelo, que fumaba muchísimo.

Se quedaba muy triste cuando se le vaciaba el tabaco.

Y siempre tenía la petaca tocándola a ver si estaba llena o vacía.

Y yo, que me daba cuenta, me iba con mi abuelo

a las paradas de los autobuses.

"'Abuelo, vámonos, que iremos a coger...'

Yo le cogía las colillas,

se las abría e iba rellenando la petaca".

Cuando ya la tenía a tope de gorda, de repleta,

decía: "abuelo, ya está contento?" Cogía yo uno y decía:

"Este para mí, ¿vale?"

Me decía "vale" y me lo fumaba yo con siete años.

Íbamos locos de contentos los dos.

Él con su petaca y yo con mi colilla.

(Música de guitarra)

"Tenemos un bar y hace un mes nos robaron.

Ya nos habían robado antes. Se llevaron cosas sin valor:

la caja registradora, la tragaperras,

cosas que no hacían mella.

Pero, esta vez, sí nos han hecho mella.

Nos han dejado con las patas colgando

y el culo arrastrando.

Se han llevado la partida de jamones que habíamos comprado.

Y sin forzar nada. No sé cómo han entrado,

pero se los han llevado.

Yo lo único que tenía en la mente

era a ver cómo montaría la comunión de mi Cristina".

Buenos días. -Hola, buenos días.

¿Que no me cubre el seguro?

Mira, Carmina, al no haber ninguna cerradura forzada,

o han entrado con llaves o a ver qué ha pasado.

¿Cómo? Si la llave "namás que" la tengo yo.

Entonces os habréis dejado una puerta abierta.

Es como si te dejas el coche abierto con las llaves puestas,

te lo roban y ahora me dices

que le diga al seguro que os pague el robo.

Es una negligencia tuya. Coño, una negligencia mía.

Antes, porque el recibo no estaba al día,

después, porque ahora es una negligencia mía.

Siempre me toca bailar con el más feo.

La que se jode siempre soy yo.

Me dices lo de los jamones. Yo vengo y no hay jamones.

No desconfío, pero yo he visto ya muchas cosas.

Yo también, me cago en la leche. Me quedo con las patas colgando.

(RESOPLA)

Esto no me lo esperaba, de verdad.

Es que me dejas desamparada por completo.

No sé ahora mismillo por dónde tiraré.

Como no me tire de los pelos del higo,

ya no sé lo que haré.

¿Para qué tengo yo un seguro?

"La mierda, para mí".

Si no es por una cosa, es por otra. A ver qué coño hago.

Qué coño hago ahora yo.

Sin jamones que vender, sin nada que vender,

"namás que" aceitunas.

Ni que los clientes fuesen estorninos.

¿Qué es lo que voy a vender?

¿Qué hago? ¿Me tiro, me entierro?

¿Con el Juanito Villa,

que en vez de ayudarme se acuesta?

La niña se ha quedado en paro ahora también.

Otra boquita más que alimentar y en paro.

Así que la niña, en lugar de ayudarme,

lo que hace es darme más por culo.

Me llamo María, tengo 22 años y no he estudiado nada.

No...

No estudié. No me dio por ahí.

Las discotecas, los muchachos...

Lo que piensa la juventud con 15 años.

Qué va a pensar una, qué va a querer.

¿Cojo un libro?

Yo "namás que" cigarritos...

Tengo una niña, de cuatro años, mi Marina.

Una madre joven y soltera.

Moderna, moderna.

He trabajado mucho tiempo en Cortefiel,

Sin estudios y sin nada,

con un papel que me pidieron del colegio.

Que era el graduado, vamos.

A mí me pasa una cosa igual que a mi madre,

que soy muy "echá pa'lante", que no...

Que aunque yo no sepa hacer las cosas,

no tengo yo miedo.

Después, sí que en mi casa me da miedo.

Cuando me acuesto y cierro los ojos,

me acuerdo y me da miedo. Pero...

En el momento, no. Pum, para adelante.

Eso es herencia.

Me presenté allí con Jesús Pasión, que era mi jefe.

Muy chica yo. Qué lástima de mí.

Qué lástima. Con un pantaloncito que iba yo...

Yo, por muy chica que yo fuera,

siempre quería ir de mayor. Me compraba la ropa más cara,

La ropa... Yo iba a Blanco y a mí me cogían la ropa de mayor.

Me cogían los pantalones por los lados, el tiro...

Para que me quedara bien, porque soy chiquitilla.

Siempre he tenido la cintura muy chica

y todo me quedaba grande.

Y si encima quería ir de mayor...

Iba con mis pantalones... Nunca olvidaré esa entrevista.

Y me cogieron.

De encargada de camisería.

Porque yo...

vendía mucho.

Y sobre todo, a los hombres. Vendía las camisas como chicles.

Y los trajes para la Feria, porque estaba en los Remedios.

Para la Feria: "María, quiero un traje

que me voy el lunes del 'pescaíto'".

Yo le engañaba: "te tengo uno guardado". Mentira.

Yo tenía trajes para todos.

Vendía muchísimo.

Me llevaba de comisión lo más grande.

Pero, hija, las envidias y las cosas.

Como yo "me creo" que nadie te hará nunca nada.

Me echaron de Cortefiel por culpa de una compañera envidiosa.

La "hijaputa".

Me fui. Quise trabajar en discotecas,

pero mi madre no me dejó. Ahora la ayudo.

Estamos ahora que llevamos una racha más mala...

Llevamos una racha más mala...

Mi padre... mi padre...

Y mi madre no se queja de nada, pero pobrecita mía.

Pasamos ahora una racha "maluscona",

porque nos han robado dos o tres veces en el bar.

Una detrás de la otra. Seguidas.

Que sí, tía, otra vez.

Otra vez.

Pero como no hay nada... ¿Con quién hablas?

Con la Susi, "má", ¿con quién sino?

Eso ha sido mi padre. Cerró ayer la venta

y se dejó la puerta abierta. Cómo iría.

Que tu padre ya no bebe. Está yendo a la terapia.

"Que mi padre no bebe".

No. No, no bebe.

Mi padre no bebe, mi padre baila "namás".

Marina, vente "p'acá", que no te coja un coche.

Vente, hija.

Ven con tu madre y tu abuela, ven.

Buenas. Hola, qué pasa.

¿Qué ha pasado con el seguro? Lo de siempre.

Nos toca el perder. No nos lo ha pagado.

Vaya por Dios. Hasta luego. Gracias, hijo.

Ay, mi niña chica.

Ya te contará cómo lo solucionamos, cómo resolvemos toda la papeleta.

Que se arregla todo, niña. Cállate ya.

A ver si puedo hablar contigo.

Ella está bien. Aquí, dándole besos a la niña.

Ella no tiene culpa de nada. Si vieras cómo tiene las manos...

Las tiene todas despellejadas enteras.

Parece que ha hecho una matanza.

(SUSPIRA) Bueno, sí. Eso lo tiene ella de rezar.

¿Te he contado los rituales de ella?

"Ve con el abuelo, chochete".

Ella tiene... Que hace mucho frío.

Tiene un altar montado.

Qué cachondeo. Con estas cosas no juegues.

No.

Yo le tengo una fe...

Lo que le he pedido, me lo ha concedido.

Pide, pide. Con la que tenemos encima...

No, si yo voy a pedir, voy a pedir.

A todos mis santos: Judas Tadeo, Santa Rita de Casia,

a San Cayetano, a San Espérito...

A... a Fray Leopoldo...

A todos esos les pide ella. A todos les pido.

Pues me lo concede, verás tú cómo se pagarán las cosas, acuérdate.

Ella dice que se lo conceden los santitos.

Sí, porque se lo pediré. Escúchame.

Cuelga, así puedo hablar contigo.

¡Cuelga ya, Susi, coño ya! Que quiere que te cuelgue.

Que tiene guasa también, niña. ¿Qué haces, "má"?

¿Qué hago? ¿Para qué me das?

Tú ahí con el cachondeo. Tiene las manitas...

Tienes las manitas tú muy largas.

Muy largas. Hija de puta, me has hecho daño.

Claro, y tú a mí.

Tiene más mala leche, Susi, la puta niña

que un gato panza arriba.

La puta niña. Que me ha dolido. ¿A qué ha venido esa colleja?

¿A qué ha venido eso? Cuelga ya el teléfono, anda ya.

Le da coraje que yo tenga amigas. (RÍE)

Te da coraje, ¿no?, que yo tenga amigas

y que yo hable con ellas. Vete a la mierda ya.

La cacho puta. Me tiene envidia, Susi.

(IRÓNICA) Una envidia... vamos.

¡Qué desgraciadita, hija mía!

"Vente tú para la venta".

Ven vestida de monja y rezamos en la puerta.

Estará preciosa. Para ponerle una alcayata toda aplastada.

(LAS DOS RÍEN)

(RÍE) Hija de puta.

Ahora la veré vestida de monja. Sí.

Uy, la puta. Venga, pues ve buscando el traje.

Cuelga ya, Susi.

Venga. Adiós.

Estás todo el día enganchada al teléfono.

Escucha, "tengo pensado" de ir a Abadía.

Le haré un pedido grande, pero más grande que nunca,

fíjate, para que no sospeche.

Y verás cómo, con las ganancias, eh...

¿Qué ganancias, "má"? Cuando se venda.

En Navidad se vende todo. Se le paga.

Y si no yo con mis rituales... Sí...

Los santos nunca me han defraudado.

Coño, acuérdate.

La papeleta nos la solucionan los santitos.

Quien sea. Fe es lo que hay que tener.

(RÍE) Sí, fe, fe. No te rías, cabrona.

Y tanto... No, lo arreglaréis la Susi y tú.

(RÍE) Como tú no me ayudes a mí...

Te vas a quedar tú como San Carajo, lo mismo por arriba que por abajo.

(LAS DOS RÍEN)

Hice el pedido, claro que lo hice. No lo voy a hacer...

Al hombre lo conocíamos nosotros desde hacía mucho

y sé que tiene muy buenos jamones.

Lo que pasa es que en ese momento no tenía yo

para pagarle ni uno ni medio.

(Balido)

¡Uh!

Ay, ay, la Marifé.

Que se ha despertado.

¿Tienes hambre?

(Balido)

Marifé, ¿tienes hambre?

(Balido)

Cómo me mira. A lo mejor tiene hambre.

"Yo soy una tía muy valiente, muy 'echá pa'lante'".

Pero, también, muchas veces,

cuando estoy sola, también soy muy cagona.

Me da mucho miedo también "de la muerte".

Pienso mucho en la muerte yo.

Yo voy poco al cementerio porque me cago viva, vamos.

Una vez al año, en los Difuntos,

para limpiarles los panteones a mis padres.

Para que ellos no sean menos que nadie

les pongo sus flores,

se lo pinto, se lo limpio...

Hay un panteón que está cerca de mis padres.

Es de un chiquito de tres años. Se llama Bebo.

Le tienen puestos los coches, los muñequillos del chiquillo...

Se lo tienen todo...

Le van cambiando de juguetes.

Y ese niño siempre, siempre,

me acerco yo a verlo.

Tiene una esquelita así en mármol.

Y pone:

"Bebo, fuiste engendrado

con todo el cariño y todo el amor del mundo".

"Tu madre no te olvida".

Y eso lo tengo, y me voy a mi casa

y me voy con esa imagen de ese chiquillo.

Cuando salgo del cementerio, siempre digo:

Dios mío,

"yo" no me gustaría que me enterrasen tendida.

A mí que me sentaran.

Me gustaría que me llevasen

abierta en un sillón, coño. ¿Por qué debo ir en una caja?

Como si fuera yo...

Que me sienten, sentada en un sillón,

en lo alto de un coche ranchero

y me pongan con mi cigarrito.

Así, que con el aire, así, le vaya dando el humito así.

Y todos detrás.

Que me miren y que les dé risa.

Que digan: "Mira la hija de puta cómo va.

Tiesa como un garrote, pero fumando".

A mí me gustaría eso.

Si es verdad que no se siente nada, me gustaría.

Y que ellos se hartaran de reír,

que me viesen en la cara ganas de reírse y cachondeo.

Para lo que me gasto en gasolina ya...

Anda, la niña.

"Hace una semana

venía yo con María, cargada de bolsas,

porque hicimos una compra grande para la comunión de mi Cristina.

Como yo soy la madrina...

Íbamos las dos con las bolsas y vamos para el aparcamiento.

'Uy, María... ¿Y el coche?'

'Uy, mamá, es verdad ¿Dónde lo has puesto?'.

'Me me parece que aquí'. '¿A ver si está en otro lado?'

Digo: 'No. El coche estaba aquí'.

'Eso es que nos lo han robado'.

'¡Ay, Dios mío!

No quiero pensar que se han llevado el coche del abuelo.

El coche es muy goloso y le están dando por él'.

'Mamá, ¿cómo lo van a robar? ¿Y si ha sido la grúa?'

'Qué coño se lo ha llevado la grúa'".

Buenas tardes. Buenas.

A la comisaría más cercana.

¿Cuál es? ¿La de Nervión?

Esa misma. Tire para allá, haga el favor.

Nos han quitado el... Vaya movida.

Vaya tela, vaya tela.

"Namás" nos pasa a nosotros.

(POR EL MÓVIL) ¿Susi?

¿Qué haces?

Vaya movida. No te lo vas a creer.

Nos han robado el coche a mi madre y a mí.

El de mi abuelo.

Se lo han llevado, claro.

"Illa", vaya movida. María, ¿ese no es el coche?

¿Cuál? Ese que va ahí delante. O yo veo...

Nos vamos para la comisaría.

Hostia, ese es el coche, "omá".

¿Ves la matrícula? Lo tenemos delante.

¿No ves la pegatina? Ay, me cago en la leche.

¿Ves la pegatina? Es nuestro coche. No pierda a ese coche.

No vamos a comisaría. ¿Cómo que no vamos a la comisaría?

Que no, que siga al coche. Lo tiene que seguir.

Habrán forzado la puerta o...

Son dos niñatos, parece. Dos tíos, dos yonquis...

Dos yonquis. Me voy a bajar aquí.

¿Pero cómo que vas a bajar? ¡Haz el favor!

¿"Ande" vas?

Quiero bajar, me cago en...

Mi madre está loca. Que me dejes.

A ver mamá, que llamemos a la policía.

A la policía, ¿para qué?

Sería mejor llamarla. Claro...

La policía, ¿para qué?

Si mientras viene...

¿Qué harás? ¿Para qué quieres seguirlo?

¡Que me dejes! ¡Que lo siga, coño!

Tranquilícese, señora.

Yo me tranquilizo, pero usted sígalo.

No sé dónde estamos. Estos van para Las 3000 Viviendas.

Allí no entro yo, ¿eh?

Tendrá que entrar, porque hay que ir detrás de él.

No lo pierdo de vista por nada. Vaya movida.

Ay, por Dios.

Mira, que están parando. Ay, que se han parado ahí.

Se están parando.

Se van a cagar. Como llegue allí, verás.

Que no.

Que sí. Que te calles. Tú te callas.

Pero... ¿"ande" vas, "má"? Que te calles.

Espera, Susi. Mi madre está como una cabra mocha.

¿Qué haces? ¡Mamá! ¿Qué haces, "má"?

¿"Ande" vas? Me cago en tus...

Esta mujer está como una cabra.

(GRITA) ¿Qué haces? (GRITA) Ya, ya.

(GRITA) ¡Mamá!

(GRITA) ¡Mamá!

Me cago en tus muertos.

(GRITAN)

¡Mamá!

Al carajo ya.

¡Cabrones! Que son unos cabrones.

Esta mujer está zumbada.

Hijos de puta, ¿zumbada? Esos se van a cagar.

¡Al carajo! Con vuestros muertos. Venga, para adelante.

¡Me cago en su puta madre! ¡María!

¡En tu puta madre! ¡María!

"Y el taxista tenía una cara... Era un poema su cara. (RÍE)

El tío tenía toda la cara... Estaba alucinado".

Me fui con el coche, le miré el puente,

se lo quité y digo: "María" "Mamá, que te dará calambre".

Digo: "¡Que no! Mira dónde hay un taller".

Me fui para el taller, le hablé al hombre,

el hombre muy amable, me dijo:

"no se preocupe que ahora se lo arreglo".

Y le digo: "María, escúchame, te doy el dinero y las llaves

y te llevas el coche para la venta, que tú sabes llevarlo".

(Risa)

¡Coño! Me cago en tus muertos.

Hija de puta.

(Risa)

Cállate, que despertarás al otro.

Que no andas nunca y te da hoy por cantar...

Hija de puta.

La bruja esta.

(SUSPIRA)

"Pos" bueno, fue llegar a mi casa, solo llegar, me puse a cocinar...

Y el teléfono que suena:

"Mamá, no te asustes, que no ha pasado nada".

"¿Cómo que no ha pasado nada?"

"He tenido un topetazo con el coche".

"¡Madre mía de mi vida! No me digas eso.

¿Qué ha pasado?"

"'Ven para acá, porque no tengo el carné'.

'No te muevas de allí y tranquila, que voy para allá'".

¿Te has hecho algo? No, yo no tengo nada.

Venían ellos en contramano.

¿Qué ha pasado? Nada, hemos tenido un golpecito.

¿Un golpecito?

Me habéis dejado el coche hecho polvo.

Con esta tartana, normal. ¿La tartana?

Coño, tú, como tienes un pedazo de coche,

vienes por mal sitio. En contramano.

El problema es que la niña no tiene carné.

No puede coger el coche. Venías en contramano.

Es que tú venías en contramano y la culpa ha sido tuya.

María, calla, calla. No, ya, calla, calla.

Te voy a decir una cosa.

¿No recuerdas que yo llevaba el coche y ella venía a mi lado?

¿Cómo?

Usted ha perdido la cabeza.

La cabeza, la perderás tú de la hostia que te daré.

El coche lo conducía yo y la niña venía al lado.

Es tu palabra contra la mía. Y testigos que tengo.

¿Qué pasa, Carmina? ¿Qué pasa, quillo?

No pasa nada, mi alma.

Aquí estos señores, que venían en contramano

y me han metido un topetazo en el coche.

Creo que lo vamos a arreglar.

Porque no es el topetazo que le has metido,

sino que es el dolor de cuello que tengo

del "ciembribillonazo" que me has metido,

porque me has dado fuerte con cojones.

Y no sé las consecuencias que esto puede tener.

Lo arreglaremos, ¿verdad?

Quinientos euros le saqué. Le podía haber sacado más.

Qué hambre tengo.

Con los nervios, me entra un hambre...

Ay, madre mía,

qué hambre me entra con los nervios.

Los nervios es que son muy malos.

Yo antes era muy delgada

y ahora, aunque estoy gorda, pero yo no me veo gorda.

A veces digo: ¿tendré lo contrario de la anorexia?

Yo me veo bien.

A veces, voy a unos probadores

que tienen dos espejos: uno por delante y uno por detrás.

Me miro cuando me desnudo y digo: "Me cago...

A los espejos les ponen aumento. Una no está tan gorda".

Si me miro por delante digo: "estoy..."

Y ahora le echo ojito a la parte de atrás y digo:

"me cago en tus muertos. Tengo unas espaldas que..."

Parezco Urtain, ¡coño! Tengo...

¿Cómo puede ser así una?"

Dios mío. Muchas veces me dan ganas de tirar los trapos al carajo,

irme a un tapicero y que me haga un traje como un sofá

de tres plazas, con cojines incorporados.

Me cago en la leche que yo mamé.

Cómo yo era antes... Dios mío.

Al final,

el Dyane 6, el que lo usa más es el Basilio.

"Hace sus siestecitas allí".

El Basilio...

Me llamo Basilio.

Tenía una perra que se llamaba Chispa y me la mató un coche.

A la Chispa la mató un coche. Un coche, me arrolló a la Chispa.

(Ladridos)

"El día que tenía que ir a por unos barriles..."

Después iremos a por los barriles. ¿Vendrás conmigo?

Sí. Vale, hijo.

"Me lo llevo

y digo: 'Basilio, no te muevas'. Es que me hace un caso..."

La Carmina, yo hago caso a la Carmina.

"Cuando vengo del cambio,

veo a la policía allí y él: 'mangante, mangante tú'".

Y cuando yo llegué, digo: "¿Lo queréis soltar?"

"'Señora, ¿este hombre viene con usted?'

'Claro. ¿No se lo ha dicho él?'.

Él dice: 'eh, eh, eh...'

'¿Cómo lleva a un hombre tan raro en su coche?'

"Por la misma razón por la que el alcalde

tiene a un "mongolo" como usted de policía.

¿Qué psicología tiene usted? ¿No ve que no está bien?"

"Digo: 'Pues soltadlo'. 'No. Nos lo llevamos'.

El pobre lloraba: 'Carmina, que me llevan'.

Asustado, pobrecito, con los ojos desencajados.

Y yo: 'me cago en sus mulas'.

Los policías se acogieron

a que no llevaba carné.

Cuando yo llegué digo: '¿Dónde está?'

y dicen: 'Espere un momento. ¿El carné lo trae usted?'

'Sí, sí' 'Pues ahora lo van a sacar'.

Y el pobre decía: 'Usted es bueno, bueno.

El otro, malo. Me ha pegado'.

Digo: '¿Que le habéis pegado?'"

Y veo al pobre chorreando sangre por aquí...

Digo: "Ustedes dicen que no, ¿no?

Ahora mismito, tal cual, me lo llevo al hospital

y lo van a ver".

Y cuando entró en el juicio

y le dijeron: "¿Basilio Martínez?"

Y se puso el pobrecillo de pie.

"¿Quién le...? ¿Usted reconoce quién le...?

¿Quién le ha pegado?"

Y el pobre se giró para el lado: "Ese, ese, ese, ese".

Se quedó señalándolo y, "namás" dijo eso,

dijo el señor, el juez...

Y le ganamos el juicio.

¿Si tú ahora mismo lo cogieses?

¿Qué le harías?

Pegarle fuerte en la boca como él me pegó.

Pues levántate.

¿Cómo lo harías tú? Demuéstramelo.

"Dale caña al guardia, ¡cabrón!"

'Hijoputa'. Ahí, quítale la pistola.

Toma, toma, toma... Chulo.

Fuerte, hijo.

Me cago en tus muertos.

Toma, toma,toma... Mira, Basilio, mira...

Ven para acá, que despertarás al otro. Toma.

Uy, mira... (RÍE)

(MARIFÉ BALA) Hija de puta, toma, toma.

Hay que ver... Las seis de la mañana

y yo aquí,

con todo el pedazo de coño, dándole de comer a la cabra.

Toma, anda.

(Música rock)

"Estaba yo en el bar dándole muchas vueltas a la cabeza

para ver cómo montaba la comunión de mi Cristina.

Pero completamente sola estaba yo.

Y 'me veo' entrar al cobrador del frac".

Buenos días. "Digo: 'Ay, madre mía de mi vida...

lo que me hacía falta'".

¿Qué pasa? Yo lo conozco a usted, ¿no?

Sí, pero yo vengo ahora no a tomar nada, sino a trabajar.

"Y venía a reclamarme una factura que decía que yo debía cuando,

del primer robo que 'se hubo' en el bar,

y era del tabaco".

Una deuda que tiene contraída

con el estanco del Cerro del Águila de 15.00 euros.

"Le digo: 'Sí'". Muy bien.

No pensará cobrarla ahora, ¿no? Yono tengo prisa.

¿Se piensa usted quedar ahí?

Usted verá.

(Revoloteo de mosca)

(Golpe)

Lo único que puedo hacer es, el mes que viene,

a ver si se lo puedo pagar.

Voy a hacer el intento a ver si se le paga.

Pásese el mes que viene, que está la cosa mejor.

Cuando antes se lo quite, antes descanso.

Así que eso es lo que...

Otra cosa no puedo hacer. Lo único que tengo son tres hijos.

Y para no tener, no tengo ni piojos, así que...

Lo único que le voy a pedir una cosa:

si coge aquí a mi marido, que se le ignore,

que a él no se le diga nada,

porque él padece de los nervios.

¿Eh?

Bueno, está bien.

(SE RELAME)

Bien, nada, vendré el mes que viene si no hay noticias antes.

¿Qué le debo? No, nada. A esto invita la casa.

Bueno, pues nada. Buenos días. Con Dios, buenos días.

Tenga usted cuidadito, no se vaya a caer.

(Ladridos)

¿Por qué? Porque le voy a empujar yo.

(Música animada)

Hola, buenos días, ¿Jamones Abadía?

Le llamo de la Venta Calixto.

Mira, es que había hecho un pedido.

Sí, esa es la dirección que hemos dado,

pero está equivocada.

No, a esta dirección... ¿Tienes lápiz y papel?

No, la dirección es la que te voy a dar ahora.

Me llamo Antonio.

Y soy el marido de Carmina.

Ella me dice "el tirantes".

Y nací dentro de una barra.

Y he estado trabajando desde entonces.

y ahí me parece que me voy a morir, o dentro o fuera de ella.

¡Ay, lo que yo quiero a mi Carmina!

Yo no me meto en nada.

Yo la dejo que ella haga y deshaga.

Para eso es de Triana pura,

y yo de la Macarena.

¿O qué? ¿O yo no valgo?

Ya han pasado los años, pero sigue siendo la misma.

Lo que pasa es que ahora parece que tiene un flotador.

Antes tenía una cinturita que parecía una sílfide.

Ahora estamos los dos ya...

Fíjate el bañador que tengo yo aquí, ¿sabes?

Con el flotador,

mis tirantes, que me los compra ella, ¿sabes?

Ahora me dedico a la vida contemplativa.

Ahora, a ver los toros por televisión,

el fútbol por televisión, el flamenco por televisión...

Y todo por televisión.

Mi cervecita sin alcohol, mis cigarritos Pall Mall.

Y agua.

Y vaya usted con Dios, hermano, eso es lo que hay.

Yo ya no bebo. Yo trago.

Me dijo el médico que ya no podía beber,

pero tragar, podía tragar, ¿no? ¿O no voy a tragar? Hombre...

Porque el flamenco a mí me hierve la sangre.

Nada más que me tomo una copa y estoy en el mostrador...

(TARAREA) Y ya...

El que no sienta eso pues no me comprende.

No me comprende ni a mí ni a todos

los que llevamos eso en la sangre.

Por eso yo me pierdo en esas "madrugás"

y me pierdo y me perdía y me perderé.

Porque una copita de vez en cuando no viene mal.

Aunque sea sin gas.

Las hay con gas y las hay sin gas.

Yo me conformo nada más con mirarlas,

(RÍE) yo viéndolas salir.

(RÍE A CARCAJADAS)

Yo viéndolas salir ya del grifo ya me da el sabor,

ya me da la estimulación y ya me da la gloria, hijo.

Y si es para mí, ¿para qué te quiero contar?

Ya le estoy pidiendo al camarero:

"Dame una brocha y una cuchilla que me voy a afeitar", ¿sabes?

¡"Ojú", qué arte, hijo!

Qué me gusta a mí una cervecita bien fresquita, hijo.

Una nada más, una...

Una después de otra, así una de vez en cuando, ¿sabes?

La primera me la trago de una vez.

¡Ay, cómo está!

Y haces así... (HACE COMO QUE BEBE)

y ya está, ya no bebemos más nada.

Yo le digo a mi Carmina que yo no bebo y yo no bebo.

"Y decía que no bebía,

y traía una borrachera que venía hasta 'meao'".

Ay.

En fin, ese día traía un dolor de cabeza

que cuando llegué a mi casa me tomé un Nolotil.

Y al tomarme el Nolotil, digo: "Ay, Dios mío,

qué se me ha olvidado a mí".

Que me dijo el ginecólogo

Que tenía un poco de infección y me tenía que tomar...

Me dijo por teléfono: "Tómate un antibiótico por la noche

y también te pones un sobre".

Y cogí un vaso de tubo y le eché dos deditos de agua.

Lo abrí, era chiquitito el sobre, lo eché y empezó...

(IMITA EL BURBUJEO)

Así, efervescente para arriba y digo: "Tiene que estar bueno".

Con olerlo esto me va a hacer hasta eructar.

Me lo tomo y me cago en sus muertos.

(RESOPLA) Eso estaba...

vamos, amargo, amargo, amargo.

(CON ASCO) Y una cosa tan desagradable y digo:

"Me cago en su puta madre, lo que me ha mandado ".

Digo: "Vamos, yo con toda la seguridad no me tomo más ni uno".

Ni uno aunque se me caiga el coño a cachos.

Vamos, que no me tomo más ni uno. ¡Qué cosa más asquerosa!

Y más repulsiva.

No sé ni cómo no vomité lo que me había tomado antes.

"Y con el mal cuerpo que tenía me fui con la María en el coche

y la niña venga (FARFULLA) con Susana...

Voy a llamarla para que vaya a por la niña.

Estoy de Susi hasta el mismísimo coño.

¿Qué más te da que esté con la Susana?

Estate quietecita con los toquecitos

y las espinillitas y su puta madre.

Tienes ahí una cosa, "má".

Bueno, deja la cosa ahí. Llevo tantas cosas ya...

Que tú sufres las cosas diferente a los demás siempre, ¿no?

Yo no, a mí no me duele nada.

A mí no me duele, nunca me preocupo,

nunca me pongo nerviosa, nunca me pongo nada de nada.

Qué fatiguilla de niña, mi alma. Yo a ti por culo.

Mucho te doy por culo. No me haces caso en "ná".

¡Déjame ya!

Con lo que ha costado. Déjame ya, cabrona, déjame ya.

Mira, no haberme tenido. (CON SORNA) ¿No haberme tenido?

Lo mismo que te he tenido, te mato, hija de la gran puta.

Con el cachondeo siempre igual. ¿Sabes lo que te digo?

¿Qué?

(Pedo)

Qué asco, mamá.

(TITUBEA) Qué es que eres cerda, vamos.

(SUSURRA) ¡Qué peste! Me parece que me he cagado.

Sí, hombre... ¿Qué dices, "omá"?

¿Qué dices? No será en serio lo que me estás diciendo, ¿no?

Que sí, ¿qué? Mmm, ¿qué?

¡Hostia, qué peste! ¡De verdad, qué asco!

Ya que me he cagado, me voy a cagar entera.

¿Qué haces, mamá? (LE DAN ARCADAS)

Haz el favor de abrirme la puerta. (RÍE)

¡Mamá! (RÍE A CARCAJADAS)

Uh, hija de puta, por ahí no se puede abrir.

No me lo puedo creer. Lo siento.

Mamá, ¿qué haces? (SE QUEJA) Lo siento.

¿No lo estarás diciendo en serio? Mira, mira, mira.

¡Hostias, qué asco! Gorda, ¡ábreme! (RÍE)

¡Mira, María, toca!

¡Ay, Dios mío de mi vida! ¡Mamá, por favor!

¿Cómo voy a salir así ahora mismo? Me cago en la madre que me parió.

Mamá, ¿cómo se abre esta puerta? ¡Qué gusto, Dios mío!

(RÍE A CARCAJADAS) ¡Qué asco, má!

¡Gorda! (RÍE A CARCAJADAS)

Ay, la puta niña. Qué lote de reír.

Pero "pechá" de reír que me he dado. Por lo menos pasamos la tarde buena.

Hay que ver... Como que yo todavía huelo a mierda.

Ay, sí, ¿verdad? Todavía.

Olía tela. Es que, qué olor traía.

(SE LAMENTA) La mierda de una no le huele,

pero es que esta apestaba. Apestaba, apestaba, apestaba.

¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!

Yo esto no se lo puedo contar a mis amigos de Madrid.

Precisamente, la semana que viene, viene una amiga mía de Madrid.

(ASIENTE) Sí.

Tú seguramente la conocerás: Mayra. ¿Mayra?

Sí, Mayra Gómez Kemp, la que sale en la tele.

Ay, mira. Sí, sí. Es muy amiga mía.

Y le he dicho yo que se venga a pasar unos diítas a mi casa

y viene la semana que viene.

Tú sabes que está la pobre así, un poquillo con el marido...

y se viene la semana que viene.

El verano pasado estuvo aquí 15 días.

El verano pasado, ¿cuándo? En agosto, cuando ustedes cerraron.

Por eso no te la presenté yo a ti. Qué casualidad, coño.

Pero vamos... Ha venido cuando yo no estaba.

A ella le encanta venir a mi casa. Porque a ella le encanta...

Lo que más le gusta en el mundo es mi gazpacho.

Y dormirse su pedazo de siesta.

Porque yo le bajo las persianas,

se queda la habitación oscurita,

le paso la fregona mojadita al suelo. (ASIENTE)

Y ella después de tomarse el gazpacho se tira ahí en la cama,

"espatarragá" en bragas.

A gustísimo.

Es que, vamos, no te puedes hacer una idea.

Es una persona igual que tú y que yo, ¿eh?

Bien sencilla, encantadora... Igual que Sofía.

¿Qué Sofía? La reina.

¿La reina? Sí.

La reina también es encantadora. ¿La de España?

Claro, cuando voy a Madrid,

como no la llame, se enfada conmigo.

Leche, estaba Felipe en Estados Unidos haciendo el COU

cuando fue la primera vez que ella me invitó a palacio.

¿A palacio has ido tú? Sí, sí, sí.

¿Y tú sabes dónde me quedo? En la habitación de Elena.

Oh... Sí, sí.

Ella, esa habitación, me la tiene adjudicada a mí.

Porque como ya Elena no está... Pues claro,

allí es donde me quedo yo, y a Elena no le importa.

Elena es una niña simpatiquísima y encantadora.

Y me quiere mucho.

Con el miedo que te da de los perros cómo...

Ah, pero cuando yo voy, recogen los perros.

No, no, por eso, porque saben

que yo le tengo verdadero pánico y ellas recogen los perros.

Además, tienen unos detalles conmigo...

Que yo no quiero, porque, hombre,

es que no me gusta que haga gasto.

Me regaló el año pasado un mantón de Manila precioso.

¿La reina? La reina.

De Villamanrique, bordado por los dos lados.

Anda, mira. Después, a ver si vienes a mi casa

y te lo enseño. Voy a ir, voy a ir.

Sí, sí, sí. Y si es Juan Carlos,

también la mar de competente, la mar de cariñoso.

Es, vamos...

Ahora, que también la pobre Sofía...

Porque Juan Carlos coge la moto

y tú sabes..

Igual que nosotras.

Que la pobre lo pasa...

Lo que pasa, claro, estas cosas, tú sabes,

no se pueden contar porque son intimidades que...

Se la fuma en pipa, ¿no? No te puedes hacer una idea.

No te haces una idea. Igual que los nuestros.

¿Igual? ¿Igual? Igual, la pobrecita.

No me habías contado tú nunca eso. Porque no me he dado yo cuenta.

Y, además, tú sabes que tampoco se pueden contar estas cosas mucho,

porque no se crea la gente que yo me las doy de algo.

Pero vamos... Yo tengo un retortijón de barriga...

¿Todavía? Me dan de vez en cuando.

Unos retortijones así... Me causa una sensación...

No sé si me entran otra vez ganas de cagar o gases.

No sé, es raro, raro. Vaya por Dios.

¿Y desde cuándo te estás sintiendo así?

Mira, fue a raíz de...

Como yo llamé al médico para cambiarme el diu,

me mandó el tratamiento.

Y, a raíz de eso, me tomé los antibióticos y el sobre.

El sobre estaba más malo que todos sus muertos.

¿Qué es lo que te ha mandado? Me ha mandado...

(TITUBEA) Lo que sea, pero que yo no me lo tomo más.

(RESOPLA) ¿Dónde estará?

Mira, esto es. A ver.

Toma.

Ay, Dios mío.

Carmina. ¿Eh?

Es que esto es un lavado vaginal.

Esto no se tiene que tomar.

Esto lo tienes que diluir en dos litros de agua

y lavarte.

Yo ya me lo he tomado.

¿Qué le pasa a usted? Que me he tomado un sobre para...

Mmm... De lavado vaginal. ¿Cómo?

Que me he tomado un sobre de lavado vaginal.

¿Se ha lavado o se lo ha tomado? Me lo he bebido.

Se lo ha bebido. Enterito, aunque parezca mentira.

Tiene cojones. Un segundito, señora.

Que lo suelo leer todo, ¿sabes? Pero, ese día me cogió a mí...

Rocío, ¿está ahí todavía el doctor Casado?

Dile que no se vaya.

-Ábrela un poquito más. ¿Te da un poquito de fatiga?

(GIME) ¿Qué más tomaste después?

Un Bacardi con cola.

Y después me tomé un Orfidal, porque me pongo muy nerviosa,

me tomé un Orfidal. Vaya tela, Carmina.

Te digo una cosa, la Coca Cola creo que le ha hecho hasta bien,

y el ron la ha puesto tranquilita...

Está estupenda, Carmina. Lo que se ha tomado es

como para lavar callos, pero está usted estupenda.

-Vale. Antibiótico, Nolotil... ¿Qué era lo otro?

Ah, ha ingerido lo del lavado vaginal, ¿no, Carmina?

(ASIENTE) Un Orfidal.

-Un Orfidal. (AMBOS) Y el Bacardi cola.

-Vamos, que está vacunada para ir a la India.

(SE RELAME)

¡Qué rico, coño!

(GIME)

Por Dios, ya son las seis y media.

Ya mismo suena el teléfono.

Oh, Dios mío.

Mira, mira la cara de ella.

¡Qué lista es, hija!

Mira cómo me mira.

Parece enteramente, la hija puta, que sabe lo que he hecho.

(Música rock)

"Esta mañana, mi marido ha abierto el bar con Basilio,

pero yo también a las ocho estaba en planta.

Esperé que se fuera porque yo tenía que irme para el otro lado.

Porque hoy era cuando venían los jamones".

(Música tranquila)

¿Vienen todos? Sí, vienen todos correctos.

¿Me echa una firmita aquí? Estupendo, sí.

La que firma siempre es la que pierde.

¡Cómo lo sabe!

-Señora, vaya trabajito que nos ha costado encontrar esto.

Para usted el azul. Sí, mi alma,

es que dijimos al principio: "Para la venta".

Y resulta que, como estábamos pintando,

hemos decidido aquí. Así que los podéis bajar.

¿Dónde se los ponemos? Aquí, aquí.

Muy bien. Pero dejadme dos paletitas fuera,

que las llevo a una comunión. Bien.

"Mientras tanto, estaba mi marido solo en el bar

y se le presentó el tío del frac".

Cuando pueda me atiende, caballero. Ahora mismo.

Oh, usted trae mucha prisa. Yo no tengo prisa.

Le dejo aquí la botellita, padre.

(CARRASPEA) ¿Qué es lo que desea?

Pues mire, vengo a cobrar 15.000 euros de una deuda

que tienen ustedes contraída con el estanco del Cerro del Águila.

¿Nada más? ¿Cómo que nada más?

Carmina. "Y me llama el otro y me dice:

'Carmina, escúchame, que aquí está el cobrador del frac,

que dice que se le debe'. Y digo: '¿Está ahí el hijo de puta?

Pues ponle una cervecita que voy yo para allá'".

Venga.

¿Yo qué te dije a ti? ¿Qué haces?

¿Yo qué coño te dije a ti? Señora, tranquilícese.

(TITUBEA) ¿Tranquilita? ¿Qué? ¿Me vas a pegar?

¿Cómo le voy a pegar? ¿Me vas a pegar, hijo de puta?

Valiente. Cuidado con la boquita, señora.

Un poquito de respeto. ¡Digo lo que me salga del coño!

Porque te dije que no vinieses y molestases a mi marido.

No sabía que estaba. ¿No sabías que estaba mi marido?

Me cago en diez y en mi puta madre. A ver.

¿Qué? ¿Qué? ¿Me vas a pegar tú a mí?

Que me voy para la barra y me pego así un chotazo,

me abro la cabeza, digo que has sido tú y te busco la ruina.

Señora, vamos a tranquilizarnos. ¿Señora?

Me cago en tus muertos, mira. (TODOS HABLAN A LA VEZ)

Pero... (SOLLOZA) Ay, qué hijo de puta.

¡Y tus muertos! ¡Mira lo que me has hecho!

¡So cabrón, mira qué me has hecho! ¡Hijo de puta!

Mira, mira lo que me ha hecho. A ver.

A ver qué tienes ahí. ¿Me ha hecho mucho?

¿Qué tienes? ¿Me ha hecho mucho?

No tienes nada, solo un rasguño. "Hijo de la gran puta,

la profesión que ha cogido el gachón.

(SUSPIRA) Y se fue y ya nos pusimos a preparar la comunión de...

De la niña de Juan Limón".

A ver si nos va a mojar los pies.

"Tenía unas ganitas de comunión...

Ninguna. Pero como la niña tenía tantísima ilusión,

me gasté lo que no tenía, pero se hizo".

(Música animada)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

-¿Qué te ha pasado, Carmina? Que se me ha reventado

una litrona en la frente.

Bueno, tiramos dos platitos, uno para ti y otro para ti.

¿Y la María? ¿Tu hermana?

Tu hermana como siempre.

Estará buscando el vestido que ponerse,

los zarcillos que ponerse... Y habrá ido en busca de la Susi.

(HABLAN A LA VEZ)

-Todos serios, venga.

(TODOS) Pa-ta-ta.

(TODOS) Pa-ta-ta.

-Pa-ta-ta.

Este para Ana, que tiene una flor.

(Bullicio)

Ahí va mi madre, ¡"má"!

(AMBAS CANTAN)

Igual que el padre.

Oh...

(Música animada)

(TARAREA)

(CANTAN)

(Palmas)

(CANTAN FLAMENCO)

(RÍE)

(Bullicio lejano)

(CANTA FLAMENCO) "El sendero

de mi esperanza..."

(Palmas)

(CANTA) "Hay días que no lo encuentro".

(QUEJÍO)

"Ay, senderos de mi esperanza.

De carbón y de suspiros".

(QUEJÍO)

"La 'soleá'

que en mí se cansa".

(QUEJÍO) (PÚBLICO) Olé.

(CANTA) "Y loco yo me retiro".

(QUEJÍO)

(TODOS VITOREAN) -Olé, mi María.

(Música flamenca)

"Y este, que se olería algo, se puso como Tony Curtis.

Ya que consigo meterlo en el coche, con el trabajito que me costó,

se encuentra a la cabra, a esta".

¿Te vas a venir ya o no? (REFUNFUÑA) Ay que ver, hijo...

Marifé, hay que ver cómo es.

Escúchame. ¿Qué?

¿Te vienes o no te vienes? ¿Adónde?

¿Va a venir Tomás? ¿También con guasa?

Aquí no vienen ni los guías del botellín.

(BALBUCEA) ¿Sabes lo que te digo?

Escúchame, que te quedes ahí.

A tomar por culo, Antonio León. ¡Carmina!

¿León? (IMITA A UN LEÓN)

(GIME DÉBIL)

(CANTURREA) Hala, las papas fritas y los huevos fritos.

(LA CABRA BALA) Marifé,

te voy a dar un besito, pero no me vayas a morder, ¿eh?

Te voy a dar un besito, pero no me muerdas.

Marifé, ven para acá, Marifé.

(RÍE A CARCAJADAS) Ay, qué arte tienes.

Qué simpática eres, cojones. (LA CABRA BALA)

¡Ay, mi niña chica!

¿Agua? ¿Eso quieres tú para mí?

¿Eso quieres que yo beba?

Madre de ranos y sapos, donde tú lavas los trapos.

Dame vino, rompemuros.

Y el agua para los bueyes, que tienen los cuernos duros.

(CANTURREA BORRACHO)

¡Ay!

¿Tú sabes una cosa, Marifé?

La vida es tan bonita que parece de verdad, hijo.

Ay, la Luna.

La Luna, lunita cascabelera.

Qué bonito es, hijo.

(Ladridos)

(LLORIQUEA)

(TOSE)

(RÍE)

Ay, ¡qué arte más grande, hijo!

¡Qué arte más grande, hijo!

Marifé.

(SOLLOZA) Marifé, ¿tú me entiendes, verdad, mi alma?

(TRISTE) ¿Tú me entiendes, eh?

(RÍE)

(RÍE A CARCAJADAS) ¡Ay, qué arte!

¡Ay, qué arte! Papá, ¿y esa cabra?

Esa es la Marifé. Vámonos para arriba, Marifé.

Venga, que está mamá desesperada y la niña dormida.

¿Vamos a llevárnosla para arriba? ¿A la cabra?

Claro. Venga, pero nos vamos para arriba.

Claro, nos la llevamos y le damos un consomé de Jerez con Avecrem.

Así. Vamos para arriba con la cabra,

pero nos vamos, ¿eh, "pá"? Claro, hombre.

Venga. Vamos a...

A darle pucherazo. (CON SORNA) Venga, pucherazo.

De papas gordas. Nos vamos, papa.

Espérate, que te voy a decir una cosa.

(CANTA) "Triana tiene un candil

para iluminar desde el puente

al rio Guadalqui..."

Ahí. Vamos.

(CANTURREA)

Hala, las papas gordas y el chocolate espeso.

El del vicio, si no mea en la puerta, es en el quicio.

Y ese es este. (RONCA FUERTE)

Este no...

No tiene arreglo.

Yo lo que digo, el día que yo falte...

El día que yo falte...

Yo muchas veces lo pienso.

Si supiera que tengo una enfermedad que me voy a morir,

a este hijo de puta me lo llevo yo antes "pa'lante".

Este calvo no se lo puedo dejar a mis hijos.

Esto es para mí nada más, que lo entiendo yo.

Porque, después de todo, (INSPIRA FUERTE)

es un tonto polla, porque sin mí no hace nada.

(Ronquidos)

Yo muchas veces lo pienso y digo:

"¿Para quitarlo de en medio?"

Miro hasta las bolsas de basura que tengo.

Estas que compro de las negras, grandes.

Que digo: "Mira, esto sirve hasta para echarlo

a los contenedores lejanos del barrio".

Yo ya no sé si estaré loca o no, pero que lo pienso...

Que sí. Y tanto que sí que lo pienso.

¿No lo voy a pensar? Que...

Por el bien de todos: por el bien de él

y por el de mis hijos. Por el bien de todos.

Se quedaría dormido sobre las cuatro.

Y yo digo: "Dios mío, ¿se habrá quedado?"

Cuanto más quiero que se duerma, más tarda.

(SUSPIRA) Y venga pendiente y venga.

Pero ya lo escuché roncar.

(Ronquido)

Este ya está dormido. Ahora sí estaba dormido.

Cogí unos guantes y unas zapatillas de mi Alex

y me fui otra vez para el bar.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Sí.

Sí, estaba dormida.

Ay, ay, ¿no me digas?

Ay, Ani. (SOLLOZA) Ay, no me digas.

Pero ¿que están todas las persianas abiertas?

(SE LAMENTA) Ay, Dios mío.

Estos son los hijos de puta. Estaban pendientes de mí.

Estaban allí "aliquindoi" cuando me metieron los jamones.

Esos me tenían vigilada, vigilada, vigilada.

(LLORA)

Dios mío, qué ruina, por Dios.

(LLORA) Qué ruina, Ana. Otra vez, por Dios.

No, no es para menos, mi alma. No es para menos, hay que ver.

(SE LAMENTA) ¿Está la policía allí, niña?

¿Ha llegado ya? ¿Y Basilio también estaba?

(SORBE) Vale, vale.

Sí, voy tranquila, venga. Voy para allá, hija.

Gracias, adiós. Adiós, hija, adiós.

(Sirena)

("I Will Survive")

(TOSE)

(TIENE ARCADAS)

(SOLLOZA)

¿Cuántos jamones había? Los 80.

80 y las paletillas. Las paletas, las cañas de lomo,

Que eran 35. Sí.

¿Esto es un 4, verdad? ¿40? Sí, sí, sí.

¿Qué más había? Todo lo que hay ahí, todo.

Vale, esto está perfecto.

¿Y alguna otra cosa más así que eche en falta?

La radio, que es un radiocasete que teníamos nosotros ahí.

¿Viejo o moderno? No, es viejo.

¿Tiene factura? Eso, me parece a mí que no.

Pero el reloj de mi marido... ¿El reloj tiene factura?

Sí, de ese sí tengo yo en casa. Bueno, pues...

Lo tengo que buscar, pero vamos. Esto está bien.

¡Ay, no me diga! Creo que no habrá ningún problema.

Esto está todo arreglado. ¡Ay, Dios mío!

Esto está bastante bien. Menos mal, porque vamos,

estaba con las carnes abiertas. La factura del reloj

sí que me haría falta, pero, por lo demás, está todo.

Yo se lo llevo, yo se lo llevo. Ay, Dios mío de mi vida.

María, no te dije que nos ayudaba el Señor, ¿eh?

Para que veas los santos...

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El cine de La 2 - Carmina o revienta

06 feb 2015

Carmina, una señora de cincuenta y ocho años, después de sufrir varios robos, inventa una manera de recuperar los ochenta jamones que le han robado, para que su familia pueda seguir adelante. Mientras espera el desenlace de su plan, reflexiona sobre la gordura, su marido, la vida y la muerte.

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