Espacio que incluye la emisión de una película.

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3352018
El cine de La 2 - La vida de Adèle - ver ahora
Transcripción completa

-¿Siempre estoy divagando?

Yo creo que sí. Es imposible evitarlo.

(LEE) Las ideas se apoderan de mí. Soy mujer y cuento mi historia.

Pensad lo que os digo y veréis que en verdad no uso casi

los privilegios que eso me aporta.

-Vale, para. Empieza otra vez desde "Soy mujer..."

Pero primero créetelo.

Soy mujer es una verdad. ¿Estás de acuerdo, Saida?

-Sí. -Empieza desde ahí

y cuenta tu historia.

Es una verdad.

(LEE) Soy mujer y cuento mi historia.

Entre los jóvenes de los que atraigo las miradas

hay uno en particular que yo misma distinguí

y sobre el que mis ojos cayeron

más voluntariosos que sobre otros.

Me encantaba verlos sin ser consciente del placer

que me producía. Coqueteaba con otros y no lo hacía con él.

Se me olvidaba gustarle,

sólo quería observarle. -Gracias, Saida. Maelys.

(LEE) -Por lo visto cuando uno se enamora por primera vez

comienza con esta inocencia. Puede que la dulzura de amar

interrumpa el deseo de querer gustar.

Este joven, en cambio, me examinaba de manera

muy diferente a los otros; de forma más modesta,

y sin embargo, más atenta.

Sin embargo puedo asegurar que había algo más serio entre él y yo.

Los demás atendían abiertamente mis encantos.

Me parecía que a él no le eran indiferentes.

Al menos, yo lo notaba algunas veces, pero tan confusamente

que no podía decir lo que pensaba de él y menos

lo que pensaba él de mí.

(LEE) Al final salimos de la iglesia y recuerdo que salí

lentamente, que ralentizaba mis pasos, que me arrepentía

de dejar ese lugar y que me iba con un corazón al que le faltaba

algo y que no sabía lo que era.

Creo que él tampoco lo sabía. Puede que sea mucho decir,

porque al irme giré varias veces la cabeza para ver una vez más

al joven que dejaba atrás,

pero no pensaba que me girara por él.

-Gracias, Samir. -De nada.

-¿Cómo entendéis vosotros el hecho de que le falte algo al corazón?

Cuando te topas con la mirada de alguien, cuando conoces

a alguien, intercambiáis miradas,

tenéis un encuentro así, espontáneo.

Eeh... el famoso flechazo, digamos.

Por ejemplo, ¿os vais con algo menos en el corazón o con algo más?

-¿Arrepentido? -Eli.

¿Arrepentido? -Te arrepientes de no haber...

De no haberte acercado a hablarle, de cosas así.

-¿Para ti sería arrepentirse? -Sí. Arrepentimiento.

-Entonces, arrepentirse es algo menos en el corazón.

-Se arrepiente de no haber dado el paso para llenar

ese vacío en su corazón. -De acuerdo.

Gracias. -¡Y le da las gracias!

-Me gustaría que retomásemos este pasaje y que lo comparásemos

con... la lectura de "La Princesa de Clève".

-Especialmente con el encuentro

entre la Princesa de Clève y Duque de Nemours.

Además, creo que reflexionéis sobre esta impresión

de predestinación en el encuentro. ¿Entendido?

Vale. -De lo que pasa a veces

con los flechazos, digamos.

-Sinceramente, si surge follar, yo follo.

No voy a tirarme esperando 3 meses.

-Espérate. Normalmente 4 días te tiras a otro y ya está.

No hay que esperar 3 meses para tirarte a alguien.

-Si no funciona a la próxima... -A mí él me parece un poco parado.

-¿Un poco parado? Peor aún.

No habló en hora y media. -¡Chis! Callad un segundo.

Thomas está detrás. No para de mirarte.

¿Detrás de mí? -Sí. Date la vuelta, no mira.

-Sí. -Es que no para de mirarte.

-Sí, estoy de acuerdo. No es la primera vez.

Ya lo habíamos pillado. ¡Chis!

-Le molas, yo creo que le molas.

(Risas) ¿No has notado que te mira

sin parar o qué? Que va, no me mira.

-¡No me fastidies! No para de mirarte.

¿Cómo sabes? Sin siempre somos cinco, estamos en grupo.

-Sí, pero no, que va. Ahora por ejemplo te mira.

Intenta disimular pero te mira. Mírale si quieres.

Yo no lo creo. -Seguro que hay tema.

¿Tema de qué? -Tema de jugar a las cartas.

(Risas) ¿Tú qué crees?

Está claro que os gustáis, qué tontería.

-No para de darse la vuelta. -Está que cruje.

Os vais a liar. -Otra vez, ¡mira!

-Ya lo habéis visto. -No para de mirarte.

-Tú también lo has visto.

-Ese tío está pillado contigo.

-¿Qué dices, te gusta o no?

-¿Cómo no le va a gustar, tía?

¿Físicamente? -Claro, físicamente.

Bueno, sí, es guapo. -Es muy guapo. Yo me lo tiraría.

Es guapo, tampoco es que sea Brad Pitt.

-Qué dices, está tremendo. -Está muy bien.

-Bueno, los he visto mejores, pero... ¡Chis!

-No puede ser. Sí, ¿y qué, te ha dicho algo?

-De repente me llamó y le pregunté. -Ya está, se ha ido.

-De verdad, te lo juro, lo tienes pilladísimo.

-Qué suerte tienen algunas.

-Mirad que sonrisita tiene. ¡Chis!

Joder, no te des la vuelta tú también, Amélie, en serio.

-Más quisiera ser discreta. Amélie no es nada discreta.

-Miro al amigo, que no está nada mal.

-¿Qué dice esta ahora? -Sí, sí, está bueno.

-Ya está. Ha olvidado a Vincent, ahora va a por Hugo.

-Vincent está con su hermana.

-Está buenísimo.

(Aplausos de la televisión) (TV) Pregunta de mitología griega:

¿Cuál es el nombre de la mujer de Orfeo con la que desciende

a los Infiernos? -Eurícides.

-Y lo han acertado. ¡Muy bien! Eurícides. Muy bien.

Persona de origen italiano. Os digo que

prestéis mucha atención. Palabra de origen italiano

que designa la ley el silencio. A ver.

Me echas más, por favor.

(Aplausos) (TV) -Eso es, muy bien.

-Claro.

(Aplausos) -Esta sí que era

una pregunta difícil.

Vamos a ver si la siguiente también la sabéis.

Gracias. Están muy buenos.

-¿Tú vas a querer más?

(Voces de la televisión)

-Gracias.

-Sí, dime. -La guardia pretoriana.

-De acuerdo. Es correcta.

(Aplausos)

-Entonces, el cuerpo de infantería, la guardia personal

del emperador afianza por Augusto es la Corte Pretoriana,

los pretorianos. Así que la Guardia Pretoriana

es correcto. Con la próxima...

Muchas gracias.

-De nada.

-¿Qué tal? Bien.

-¿Me puedo sentar a tu lado? Sí, sí.

-Qué tiempo más mierda hoy. Sí, ¿has visto? Qué malo.

-¿Qué lees?

Es "La vida de Marianne" de Marivaux.

Es para Lengua. Lo tenemos que leer y hacer una exposición.

-¿Es interesante?

Sí, está muy bien.

-¿Vas a primero, no? Sí. ¿Y tú

-Terminando. ¿El qué?

-El Científico. Buah, puff. ¿Te gusta?

-No, no es que me guste.

No sé, pero se me dan bien los números.

¿Qué vas hacer después de bachillerato?

-Me encantaría trabajar en la música.

¿Sí? -En un... un sello.

Descubrir artistas, tener una productora.

¿Y tú... tocas algo

o sólo quieres montar el sitio?

-Yo también toco, sí. ¿El qué?

-Percusión, la guitarra, el piano.

No es que sea profesional, pero bueno... me defiendo.

¿Dónde aprendiste?

-Aprendí solo, con vídeos.

Escuchando y eso.

¿Tú tocas algún instrumento.

No. Me encantaría, pero creo que tengo que pasar por solfeo

y ya lo he probado, no es lo mío.

-Es horrible el solfeo. A mí también me apuntó mi madre.

Lo odiaba. Me tiré sin tocar ningún instrumento 10 años después.

¿Qué música te gusta?

Eeh... de todo. Mientras sea buena puedo oír

reggae, folclore o clásica o...

De todo. Lo único que no me gusta

porque es muy duro es el metal, el hardrock, todo eso.

Música de gente que grita con el pelo largo sin que haya letras

o melodías. Eso no me va.

Me molesta. Me gritan poco.

-Qué mierda entonces. ¿Por qué?

-Porque... yo justo al revés.

Me encanta el hardrock.

En serio, no es broma.

Me encanta... la música dura.

El rock, el hardmetal...

Cuando has dicho lo de que gritan...

No sé si te va a gustar lo que toco yo.

No, es que lo relaciono con chicos

con el pelo largo que gritan, pero...

-No pasa nada. No, lo tuyo puede que sea

diferente. Bueno... mira, lo siento.

-Era broma. ¿En serio, no tocas nada?

Qué mal rato. No sabía ya cómo arreglarlo.

-¿De verdad crees que toda la gente que toca hardrock

lleva el pelo largo? Bueno, casi.

-Yo no toco. Pero te digo que no.

¿Pero no tocas?

-Ya escucharás mis cosas.

Vale, guay, me gustará.

-Así, además... nos volveremos a ver.

(TOCA EL INSTRUMENTO METÁLICO)

(Música étnica)

(RÍEN)

(Claxon de la motocicleta)

(Claxon del coche)

¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú?

Bien. Llego un poco tarde, perdona,

se me ha pasado el tren.

-No pasa nada, tranquila. ¿Y bien todo?

¿Llevas mucho esperando?

¿Qué hacemos?

-No sé, ¿quieres ir a comer algo; un gofre, un crepé, algo de picar?

Así nos sentamos en una terraza, si quieres.

Sí. Pero vamos a un griego mejor. -Venga.

Me has tenido currando todo el finde.

¿Por qué?

-"La vida de Marianne".

¿Te lo has leído? -Lo he intentado. La empecé.

¿Y? -Me está costando. Voy despacio.

¿Eso significa que no te ha gustado?

-Es que los libros tan gordos... me echan para atrás.

Ah, pues a veces hay libros de 30 páginas que no aguanto

y dejo en la segunda hoja.

No sé, no entiendo cómo no te puede gustar.

-Yo no he dicho eso.

Lo que pasa es que... ese vocabulario, las frases

tan largas, cosas antiguas y tal me cuestan.

Ya. Hay mucha descripción.

Desarrolla los sentimientos. -Sí, sí.

Pero se mete en la piel de una mujer.

-¿Ves? Vas a lograr que me guste también.

Voy a intentar leérmelo entero.

¿Ya has leído algún libro que te guste?

-¡Venga! En serio, ¿has leído

alguno que te guste? -No, nunca he leído un libro.

¿Nunca has terminado uno y te has alegrado de leerlo?

¿Nunca?

-Ah, sí, tengo un libro que me gustó.

Pero no me lo leí solo.

¿Cuál?

-"Las amistades peligrosas".

Choderlos de Laclos.

Si te lo sabrás de memoria.

-Si me lo hubiera leído solo se me habría pasado todo.

Al contrario. Puede que las hubieras desarrollado

a tu manera y que las vieras. Yo que sé.

-Si me lo explicaban. Leíamos los capítulos, cada letra,

analizábamos los detalles; tiene muchas cosas.

¿Y eso no te cansa, el que te lo detallen todo, que sea el profe...?

-No, porque le da vida. Lo que me gustó es que hace

dobles sentidos. En un fragmento escribe a

a la Marquesa de Merqueuil

y le dice que la quiere y tal y lo escribe sobre las espalda

de un puta. Y si lees entre líneas es totalmente otra carta.

Pero ella no lo sabe,

nunca lo hubiera entendido si no. ¿Ves? Es eso.

No llego a captar todas las cosas de los libros.

Sin embargo ese al final me llegó a gustar mucho.

A mí me pasa lo contrario.

-¿Lees mucho?

Me encanta. Y al revés, cuando un profesor

me hace analizar demasiado un libro o una obra

o me cuenta toda la vida del autor, su autobiografía y demás

me bloquea la imaginación, no sé, no me gusta.

No sé por qué ese libro me ha gustado tanto en particular.

-Justo eso iba a preguntarte, ¿por qué ese?

Te lo juro, si te lo acabas lo entenderás.

-Me lo voy a leer. Te lo juro.

Te juro que me voy a leer "La vida de Marianne".

Madre mía, nohables tan deprisa, olvidas que son 600 páginas.

-No, me lo voy a leer. Me la sopla.

(Ruido y voces de la película)

(Voces de la película)

(JADEA EXCITADA)

(JADEA Y GIME MUY EXCITADA)

(RESPIRA ALTERADA)

-Buenas. ¿Qué tal?

-¡Vaya careto!

-¿No has dormido o qué? Sí.

-Ah, ya sé. Tú has follado, te lo huelo.

Cuenta, ¿qué tal con Thomas?

¿Os habéis acostado?

-Puf, qué respuesta es esa.

-Reacciona. Estoy embarazada.

La semana que viene vamos al ayuntamiento...

-Vamos, venga. -¿Te has acostado con él?

-Yo también quiero los detalles. -Venga, los detalles.

No los hay. -¿Y qué habéis hecho?

No lo entiendo. Pasar la tarde juntos.

-¿Y por las tardes tú no follas? -No, ella no.

-Qué cosas. -Venga, dínoslo.

Joder, parecéis la inquisición sexual.

(Risas) -Sólo quiero saber los detalles.

Por tu cara se ve que lo has hecho, ¿por qué no nos lo cuentas?

No lo he hecho. Si no te lo diría.

-Sí, pero no has dormido. ¿Qué has hecho esta noche?

-Venga, cuenta. -Sé sincera con nosotras. Es que

ha estado mal y no nos lo quieres contar.

No, os lo diría igual. Os lo diría, de verdad.

-No me lo trago. -Ya ves.

-Con esa cara y cómo huele. En fin, yo voy dentro, ¿y vosotras?

-Eh, sí, sí, ya vamos. Vale, hasta ahora.

-Y encima se va. -Te lo huelo desde aquí.

(Risas) -Qué asquerosa que eres.

-No, desde cuándo un polvo

es un crimen. (TODAS RÍEN)

-Ah, mirad, Thomas va detrás.

-Seguro que van al baño, sí.

-Adèle!

¿Tienes dos segundos?

Me da la impresión de que me estás evitando.

No sé, puede que...

No me hayas entendido o que yo fuera

demasiado rápido,... no sé, pero...

Te quería decir que me gustas mucho.

¿No tienes nada que decir?

(JADEA EXCITADA)

(JADEA CADA VEZ MÁS EXCITADA)

(JADEA EXCITADA)

(AMBOS JADEAN)

-¿No te ha gustado?

Sí.

Me ha gustado mucho.

-Vamos, cuenta.

Siento que estoy fingiendo.

Que estoy fingiendo todo.

-Ooh. Si es él el que te lleva a pensar así, ya sabes.

No, soy yo. Él lo da todo. El problema soy yo

a la que le falta algo.

No sé, estoy fatal. Te juro que creo que estoy enferma.

-No, eso será por algo. Yo...

-No te ralles tú sola, porque...

Tiene que haber una razón.

Ya vale, deja de pensarlo y de torturarte.

Sí.

Estoy hecha una mierda.

-Que va, estás preciosa.

(RÍE) -Te lo digo yo.

¿Te crees que no me veo? -Claro, pero cómo te ves.

Se me cae el moco de la nariz, tengo el pelo sucio y...

La cabeza hecha polvo.

-Te da cierto encanto.

Menos mal que te tengo.

-Si sigues así vas hacer que te deje él a ti.

(AMBOS RÍEN)

Pues yo, te imaginas, no se lo tendría que decir.

Me vería cómo estoy y me diría: "Se acabó".

(RÍE) Le diría: "Vale, seguro".

-¡Toma! (RÍE)

(AFLIGIDO) -Entonces ya está. Se acabó.

Lo siento, te lo prometo.

(Timbre)

(LLORA AFLIGIDA)

(TODOS) ¡Estudiantes a la calle! ¡Estudiantes a la calle!

¡No a la privatización!

¡No a la privatización!

¡No a la supresión de puestos!

¡No a la supresión de puestos!

¡No a los recortes!

¡Más dinero para educación!

¡Más dinero para educación!

(Palmas y música)

(GRITA)

-¡Sí!

(Música étnica en francés)

¡Guaa...!

¡Vamos, tíos!

(Música étnica en francés)

Vamos andando así, me gusta.

(Música étnica en francés)

(TODOS) ¡Sin rendición!

¡Sin rendición!

¡Sin rendición!

¡Sin rendición! ¡Sin rendición! ¡Sin rendición!

-¿Sin qué? (TODOS) ¡Sin rendición!

¡Sin rendición! ¡Sin rendición!

¡Sin rendición!

¡Sin rendición!

(TODOS) ¡Sin rendición!

¡Sin rendición!

¡Sin rendición! ¡Sin rendición!

Cerveza, cerveza, cerveza.

-¡Vamos! -Sí, sí.

(Música árabe)

-Ahora sí.

(Música árabe)

-Venga, todos juntos.

-¿Habéis visto que estilazo? (RÍEN)

-Parece un tetrapléjico.

(RÍEN)

-Pequeño es una palabra a la que recurre muy a menudo en la obra,

algo que está ahí precisamente para estigmatizar la infancia,

pero también la impotencia. Ya que la infancia es eso,

es la edad en la que... ya la habéis pasado, espero.

Es la edad en la que aún uno no puede, no es lo bastante mayor

o maduro, aún uno no es lo bastante fuerte

y Antígona sigue en esa edad.

Sigue siendo pequeña, muy pequeña; dice ella misma.

Pero ya no quiere ser pequeña, no puede ser pequeña ese día.

Porque ese día es el día en que va a decir no, en el que dice no

y el día en el que va a morir.

Lo que tenemos aquí vuelve a ser algo característico de la tragedia.

La tragedia es ineludible, es algo a lo que no podemos escapar

hagamos lo que hagamos. Afecta a la eternidad del ser.

Afecta a lo atemporal, afecta a la función misma,

a la esencia misma del ser humano.

-¿Qué tal? Bien. ¿Y tú?

-Joder, qué coñazo la profesora esa.

¿Tienes fuego?

Sí.

-Gracias.

-Hola, chicas. ¿No tenéis frío?

-Yo estoy bien. No, bien.

-Qué guapa es Alice, eh.

Y además tiene un buen culo.

¿Te fijas en el culo de Alice?

-Bueno, no sé, me he fijado cuando ha pasado.

No sé, me gustan ese tipo de chicas.

No sé, tiene algo guay.

Vale, no te pongas celosa, tú también eres guapa.

No estoy celosa.

-¿Seguro? Sí.

-De todas formas lo sabes.

¿El qué? -Que eres superguapa.

No.

-Sí, bueno, eres de las chicas más guapas de la clase.

Es verdad, no sé. ¿Te sorprende que te lo diga o qué?

Sí.

-No sé, tienes algo misterioso que me encanta.

Tienes que tener locos a los tíos, ¿eh?

No es para tanto.

-A mí me parece superguapa.

Gracias.

-Más guapa que Alice, de hecho.

¿Te pones roja o qué?

No, no, para nada.

-¡Te has puesto roja!

No. -¡Que sí!

A ver.

¿Estoy roja?

-Joder, qué frío. Sí.

-Me encantaría ausentarme en la clase de inglés.

Y a mí también.

-Bueno, hasta luego. Vale.

-Adiós. Adiós.

-¿Quieres el otro muslo? -No, no, me da igual.

-¿Te da igual?

(Voces en la televisión)

Dame tu plato.

Ya está. Gracias.

-Luego te echo las patatas. Vale.

-¿Qué le pasa al pollo? -No tengo ni idea.

Está duro, y eso que ha estado bastante en el horno.

Pero no se parte bien. -¿Quieres?

-Sí, por favor.

(TV) -En este momento del concurso vamos a aprovechar

para hacer recuento de votos.

-Eh, dame tu plato.

Estás en la luna, Adèle, ¿eh?

Buen provecho.

-¿Quieres? -Oh, sí, échame.

(Voces de la televisión)

(Risas de la madre)

¿Qué? -No sé, alguien no ha tenido

un buen día, me da la impresión.

¿Eh? Un poco.

(SONRÍE) -Ya se ve.

(Aplausos en la televisión)

¿No comes?

No, sólo quiero ensalada.

Aah...

(SUSPIRA) Uuf.

(Timbre)

-¿Qué tal? Bien.

¿Y tú?

-Perdóname, Adèle, no pensaba que...

No pensaba que te lanzarías tanto.

Lo que pasó ayer fue sólo un...

Bueno, fue sólo un impulso del momento, pero yo no...

No pensé que te imaginarías otra cosa.

¿Me entiendes?

Pero tranquila, eso no cambia nada entre nosotras y no diré nada.

Perdóname.

Hasta luego.

-¡Adèle! ¡Adèle, ven!

-¡Adèle, Adèle!

-¿No te oye o qué? -¡Adèle!

-No te ha oído.

-¿Me estás ignorando o qué?

¿Qué te pasa?

Nada.

-¿Qué te pasa? Venga, dilo. Nada de nada.

-Cuéntamelo, deja de hacerte la... Quiero salir.

(Música disco)

-Están aquí. -Buenas.

-Hola, ¿qué tal? -Muy bien. ¿Y tú qué tal?

Adèle, mis amigos.

Hola. Soy Adèle.

-Hola, ¿qué tal? Bien.

-¿Qué tal? -Te veo bien, ¿eh?

-Me alegro de verte. -Todavía no te he besado.

(Música disco)

-Vamos. -Ya voy.

-Eh, ¿vienes a bailar? Vamos a bailar.

¿Vienes a bailar un poco, vienes a bailar?

Que sí, me termino la copa y ahora voy.

Me quiero acabar la copa, ahora voy.

-Venga, que vamos a bailar todos. -Sí, eh.

-Venga, vamos. -Vale, así me gusta.

(Música disco)

(Música disco)

-El amor no tiene género. Elige quien te quiera.

Lo que te haga feliz, qué más da.

El amor verdadero.

Como si te fueras a morir mañana. Qué importa.

(Música disco)

(Música disco)

(Música disco)

-Hola, ¿qué tal? ¿Buscas a alguien?

Voy a ver a una amiga.

-Qué pena. Que te lo pases bien.

Igualmente.

(Música disco)

(Música disco)

(Música disco)

(Música disco)

-¿Tú primera vez aquí?

¿Nunca habías venido?

Pareces perdida.

Te ofrecería algo de beber, pero veo que ya tienes.

¿Todo bien?

-Sí.

-Hola. Hola.

¿Hablas con mi prima?

-¿Es tu prima? Sí. Vete.

-Vale. ¿Vale?

-Sí, vale. ¿Me dejas? Sí, claro.

-Portaos bien.

Sophie, ¿me pones un batido de fresa, por favor?

Bueno, ¿qué haces aquí sola?

No lo sé.

He llegado aquí por casualidad.

Aaah...

Por casualidad.

Vale.

¿Y bebes... esa cerveza...

típica de aquí?

No sabía que lo era.

Pues sí. Ah, vale.

Gracias.

Toma.

Prueba esto.

¿Qué es?

¿Te gusta?

¿Sinceramente? Ajá.

¿No te va a molestar?

Claro que no, di.

Me parece asqueroso.

(RÍE)

A mí me encanta.

Es raro ver a chicas de tu estilo por aquí.

¿Cuál es mi estilo?

Bueno, tu estilo, eh...

Ser una menor, que venga a bares por la noches.

¿Eh?

(Música disco)

¿Cómo sabes que soy menor?

No sé, se ve O si no, eh...

Una chica hetero que es... algo curiosa.

¿Eh? Te lo he dicho.

De verdad, he entrado por casualidad.

Claro. ¿Sabes que la casualidad no existe?

¿Tú crees? Sí.

¿Cómo te llamas?

Adèle.

Adèle. Es bonito Adèle.

Espera, Adèle, Adèle. Significa algo en árabe, ¿no?

Creo que quiere decir... sol.

Esperanza.

Amor.

¿Qué quiere decir? Justicia, quiere decir justicia.

Por poco. Bueno, lo de sol...

Qué monada.

¿Y tú cómo te llamas?

Yo soy Emma.

¿Y a qué te dedicas?

Intenta adivinarlo.

¿Eres peluquera?

No, estoy en cuarto de Bellas Artes.

¿Bellas Artes? Sí.

¿Te gusta?

Sí, me gusta.

¿Pero por qué se llama Bellas Artes?

¿Es que hay artes feas?

No, no hay artes feas. Bueno, sí que las hay.

Puede haberlas. Pero es algo subjetivo.

Se llama Bellas Artes porque luego están

las Artes Decorativas y las Artes Aplicadas.

No existe una escuela de artes feas.

¿Por qué no?

Bueno, es una buena reflexión.

En la época de los impresionistas, por ejemplo,

para todos los artistas que eran rechazados había un salón

en el que exponían todos sus cuadros y todos los que eran

rechazados eran considerados, no sé, por ejemplo feos,

iba al salón de los feos.

Sí, eso es, el salón de los feos.

Y ahí estaban los mejores cuadros. ¿Te gusta la pintura?

No, entiendo mucho, pero me gusta.

¿Ah, sí? ¿A quién conoces?

A Picasso.

Ya. Y...

A Picasso. Ay, qué bueno.

Ya conoces a...

(AMBAS) A Picasso.

Bueno...

¿Y tú a qué te dedicas, Adèle?

Estoy estudiando.

¿Ah, sí? ¿Qué estudias?

Literatura.

Aún estoy en bachillerato.

Voy... al insti.

Estudio el de letras.

¿Ah, vale?

¿Cuáles son tus asignaturas preferidas?

Depende del profesor.

Si el profesor me inspira.

Me gusta, bueno, me puede interesar, pero...

Es un problema, porque mi media puede variar y cambiar

y bajar de 15 a 4 en un año.

¿De 15 a 4? Sí.

¿De 15 a 4? Sí.

Eso es que contigo es todo o nada.

Pero... soy constante en Lengua porque me gusta mucho y...

¿Sí? Y en idiomas.

Porque... me encanta el inglés.

Yo soy malísima en el inglés. ¿En serio?

Sí. Es algo que me encantaría mejorar, debería

dar clases de inglés o algo.

Tengo un acento de mierda y es horrible.

A mí se me da superbien. ¿De verdad?

Pues... qué suerte.

Y como me gusta el cine americano ya puedo ver las pelis

sin subtítulos y eso me ayuda.

¿Qué has dicho?

(Música disco)

¿Eh?

(Música disco)

Ya no me acuerdo. Sigue.

Me encanta el cine americano.

Ah, sí, ¿qué te gusta?

De todo. Como Scorsese, me gusta Kubrick...

-¡Hola, cariño!

¿Qué pasa, qué haces? ¿No saludas a mi prima o qué?

-¡Primita, hola! No, espera, no te pases.

-Espera, ¿cuántos años tiene? -¿Tienes prima?

Sí, claro que es mi prima. -Hola, bebé.

-¿Te han dejado entrar y todo?

Eh, chicas, chicas, chicas. Un poco de respeto.

-Ooh. Espera, espera. Ya basta.

-Hemos quedado con Alex. Vamos a Bélgica a tomar algo, ¿vienes?

Me alegro por ti. -¿Qué?

Me alegro por ti. -Di. ¿Te vienes con nosotras?

-Venga, vente con nosotras. Tráete a tu prima si quieres.

Ahora voy. No seáis pesadas.

Oye, oye. -Es guapa.

Es guapa.

Vale, vale, ya está.

¿Te vienes? -Venga, date prisa.

-Sí, lo que tú digas.

-Vamos, chicas, vamos.

Vale, estamos esperándote.

¿A qué instituto vas?

Al Pasteur.

-Tráete a tu prima de una vez. -¡Vamos!

Que ya voy, coño. Una no puede hablar ni 5 minutos.

(Música disco)

(Música disco)

Perdona, ¿cuánto te debo? -Ya está pagado.

Ciao.

(Música salsa)

(Música salsa)

-¿Cómo te ha ido?

La he cagado. Me fastidia porque estudié en vacaciones.

-Dejad de hablar de eso. Ha copiado.

Le han cazado como a un pringado. -Vale ya, para.

No fuiste nada, nada discreto. -¡Vale, callaos!

-A mí qué me estás contando.

Si se te notó un montón.

¿Qué tal?

Bien, ¿y tú?

Pasaba por aquí... y he pensado que podíamos ir a tomar algo.

(Silbidos)

-¡Adèle!

¡Adèle!

(Silbidos)

-¡Eh! -¡Adèle, te estamos llamando!

-¿Quién será? -Y se va.

-¿Has visto que va de macho?

-Venga, dejadlo ya. -Es prototipo.

Mira viste de vaquero. -¿Por qué se va con esa?

-No me hace ninguna gracia.

¿Me puedo mover?

Sí, ya puedes. ¿De verdad?

No, quédate así.

Venga, en serio. Sí, no te puedes mover.

Gracias.

¿Por qué dices gracias?

Bueno, no sé, porque sí.

¿Te da corte?

Sí, un poco. ¿De verdad?

Sí.

¿No te gusta?

Sí, sí, sí me gusta.

No lo parece.

Sí, no es sólo que no me dibujan

todos los días. Ah, ya.

¿Sueles retratar a la gente que conoces?

No a menudo.

Me apetecía.

¿Y mi pelo, no está hecho un desastre?

No, a mí me gusta. No te lo toques.

De hecho no suelo hacer retratos.

Pero cuando los hago elijo un detalle.

Que reutilizo después, sabes.

De otra manera.

Puede ser el...

Puede ser un pliegue de la comisura o una emoción en la mirada.

"La misteriosa debilidad de los rostros de los hombres".

¿Conoces esta frase?

No, creo que no. Es de Sartre.

¿Le conoces?

He oído hablar de él. Pero no le conozco.

He leído un poco sus ensayos, pero nunca entiendo nada.

Prefiero otras obras, por ejemplo,

¿has leído "La manos sucias"? Sí.

¿Te gustó? Me encantó.

Y a mí. Deberías leer

"El existencialismo es un humanismo".

Es una buena introducción a su filosofía.

Además es bastante accesible.

De hecho es el que plantea como principio que la existencia

precede a la esencia. Es decir, que desde que nacemos

existimos y enseguida nos definimos por nuestros actos.

De hecho eso nos da una gran responsabilidad.

Pues creo que le he leído. Seguro que le he leído.

¿Ah, sí? Sí. Pero no entendí nada.

Se me da mal la filosofía. Pero por ejemplo,

lo que dices de la existencia, el sentido, todo eso me recuerda

a la historia del huevo y la gallina. No sé qué fue primero.

Pero al final nunca lo sabré realmente.

Eres divertida.

En verdad, nada de eso importa mucho.

El propio Sartre hizo una pequeña revolución intelectual

por la que logró liberar a toda una generación.

Logró que pudiéramos decidir

nuestra vidas sin ningún principio superior.

A mí me encantaba Sartre cuando iba al instituto.

¿De verdad? Sí.

Me venía bien. Sobre todo para afirmación

de mi libertad y de mis propios valores.

Y además en esa rigurosidad de su compromiso.

Me identifico.

Sí, es un poco como Bob Marley.

Sí.

Casi.

Te lo juro. No lo sé, no estoy segura.

Yo estoy casi segura. Las ideas coinciden un poco.

¿Sabes el dicho "Levántate y ponte de pie"?

Sí, claro.

Creo que está comprometido.

Sí, es cierto. Es parecido a Sartre.

Es un poco filósofo, es un profeta, es lo mismo.

De todos modos espero que me ayudes

en mi trabajo de filo porque pareces...

Claro, cuando quieras.

Gracias.

Me tengo que ir.

Había quedado a las 7 con Sabine y son las 7:15. ¿Te lo enseño?

No tiene por qué gustarte. Ten.

Sí, me encanta.

Es extraño, porque se me parece y al mismo tiempo no.

Es un esbozo, eh. Tengo retocarla aún un poco.

Toma.

Ya te lo daré.

¿Llevas mucho tiempo con Sabine?

Llevamos... no sé, dos años o algo así.

¿Por qué?

Me tengo que ir. ¿Qué haces esta semana?

Estoy con todas las revisiones.

Pero si quieres quedamos un rato.

Te haré un hueco.

Te doy mi teléfono.

¿Prometes que me llamarás?

Te lo prometo.

Muy bien.

Aah...

Hasta otra.

Vale, hecho.

-Anda, aquí está. Hablando del rey de Roma.

Es una amiga tuya. Una tal Emma.

Pues nada, ni adiós.

Quería comprobar que me habías dado bien el número.

¿Crees que te intento evitar?

No sé, como soy del clan de las raritas e imponentes...

¿Es que perteneces a un clan?

Puede. Pertenezco al clan de mayores que se pasa

los fines de semana en bares de lesbiana.

Somos bastante distintas.

No sé, no se puede saber en una sola cita.

¿Qué tal? -Hola.

-Bien, ¿y tú? Bien.

¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?

Bien.

¿Tenéis fuego? -¿Quién es la chica

que te vino a buscar? -Con el pelo azul.

-Un poco machorra. Qué más da.

-¿De dónde ha salido? -Di.

El pelo azul no es de machorra. -No es eso, se le ve

que le van los conejos. ¿Dónde la conociste?

En... una cafetería.

-¿En una cafetería? Sí.

-¿No sería en un bar gay por casualidad con Valentín.

Nos ha dicho que saliste con él.

¿Qué haces en sitios así?

No lo entiendo. Pero es que yo no fui.

-¿Me estás diciendo que no saliste con él?

-Ah, venga. No, pero bueno,

no sé por qué ha dicho eso,

sólo fuimos a andar. -Valentín.

¿Fuiste a un bar gay con Adèle el otro día?

-Sí, ¿y qué? -¿Lo ves?

No, nada, ya está.

Si nos empiezas a mentir vamos mal.

Pero no os miento. Yo solo...

Yo solamente le acompañé. Entramos a tomarnos una copa y ya.

-¿Y ya? A que sólo me tomé algo.

-Fuimos a tomar algo a un bar gay y ya está.

-Sí, vale, no pasa nada. -Pues fin de la historia.

-Sólo preguntábamos.

-¿Y por qué te vino esa a buscar al insti?

Por nada. Porque es una amiga, eso es todo.

-¿Una amiga? Ja, qué risa.

¿Por qué no la conocemos nosotras? Si es tu amiga...

Porque la conozco desde hace poco.

-¿Y ya le comes el coño? (RÍEN)

Qué gilipollez. -Qué rápido.

-Estabais pegadas como lapas. Asúmelo.

Sólo estábamos hablando.

-Ya. ¿Tú hablas así a tus amigas? ¿Tú me hablas así a mí?

Te llamé y no me contestaste. Corriste tras ella.

Ya está. ¿Qué es la nueva mujer de tu vida?

-Haz lo que te dé la gana. Sólo asúmelo y dínoslo.

Pero es que no hay nada que asumir.

Es sólo una amiga. Estábamos cerca porque estábamos hablando.

-No sé, me suena a falsa tu forma de decirlo.

Mira, no sé, sonará falso porque...

Me acribilláis a preguntas.

-Sólo queremos que reconozcas que comes coños.

-Me da igual que seas bollera, haz lo que quieras.

Pero es que has venido a mi casa y has dormido en bolas

en mi cama. Eso ya es más duro.

Soy sólo tu amiga, ¿entendido? Ya lo sé.

¿Por qué dices esas tonterías? -Prefiero ser clara.

-Sólo asúmelo, nada más. No voy a asumir lo que no soy.

Dejad de decir chorradas. -No nos cuentes rollos.

Una bollera te vino a buscar. -Sí, sí.

-Eso. -Claro que lo es.

-No. -No lo sabríais de haberla visto.

-¿Tú lo has visto? Claro que no, bollera.

-Se ve a kilómetros que es lesbiana.

Sólo reconoce que eres lesbiana. Yo paso, es tu mundo.

Pero ten claro que soy tu amiga y que nunca me comerás el coño...

Jamás te tocaría. Deja de decir tonterías.

No soy lesbiana. -No seas agresiva.

¡Cierra el pico! Es ella la que agrede.

-Es ella la que se pone así. No te hemos hecho nada.

Me molesta que sueltes mierda. ¡No soy lesbiana!

¡A ver si te enteras! -Así es peor.

Baja el tono. -Estamos hablando.

-Si tienes algo que reconocer dilo. Es ella, déjame tranquila.

-¿Por qué me hablas así? ¿Cuántos años tienes?

Te acabo de decir que no soy lesbiana. ¡Eres tonta!

-Joder, ¿te das cuenta? Esta tía es una puta.

Vino a dormir conmigo en pelotas y me miraba el culo.

Yo nunca te he mirado el culo. -Eres una puta.

A todas las putas les van los culos.

¿Tu mamá también tiene el coñito azul?

Aaah...

-¡Eh, eh, eh...!

(Gritos y alboroto)

-¡Vamos, chicas, ya está bien!

-¡Vamos! ¡Vamos, vamos! Chicas, ya está. Ya está bien.

¿Vas en serio? Ven aquí.

-¡Vete a comer coños! -¿De qué vas, qué haces?

¿Por qué les tienes que decir lo del bar gay?

Y lo reconoces: "Sí, fuimos a un bar gay".

-¿Qué querías que dijera? ¿Ir un bar gay

es el fin del mundo? Pues sí.

Todos creen que soy lesbiana y como coños.

Y ella cree que le miré el culo. -No entiendo nada.

-No me tocarás jamás.

-Vámonos de aquí, no hagas ni caso. Escúchame.

-¿Esto viene por algo de antes o qué?

-¿De antes? Que es bollera, joder. ¿Te da igual?

-No habéis hablado con ella, le habéis agredido

con vuestras palabras. -Nos ha agredido ella.

-Ella físicamente y vosotros verbalmente.

-Le hemos pedido hablar. -No le habéis pedido nada.

-Yo creo que si fuera gay reaccionaría igual.

-¿Ah, sí? -Pues... no tío, eh.

¿De qué vas? -¡No me tocarás en la vida!

¡Mi coño no lo tocarás, bollera de mierda!

-¿Y tú qué? Calladita, calladita. -Chis, calla.

-En este texto Ponge habla del escrúpulo patológico.

¿Qué es el escrúpulo patológico?

¿Será la gravedad?

¿Tú qué crees, Louis?

-En la segunda estrofa dice: (LEE) "El solo vicio del agua

es la gravedad", en él asocia la ley natural

a esta ley universal. La gravedad con un vicio,

como si todo lo natural fuera vicioso y todo lo vicioso natural.

Así que es un poco eh...

Es un poco lo contrario a por ejemplo el pensamiento

católico que diría que el vicio no es natural y que bueno,

de cualquier forma hay que... inhibirlo, reprimirlo y

él ahí dice que la gravedad en sí es un vicio, que es algo...

-De acuerdo. Es totalmente intrínseco al agua.

Adèle, ¿tú qué dices de esto?

De lo que Louis acaba de decir.

Que estoy de acuerdo.

-¿Sabes acaso por dónde vamos?

No.

-Hablamos de un vicio intrínseco al agua, de la gravedad.

Adèle, ¿puedes retomar la lectura desde este vicio, por favor?

En la página 62.

Aah. ¿Tiras el gordo?

Sí, ¿por qué?

¿No te lo comes?

No, no me gusta.

A mí me encanta. Me lo como siempre.

Todas las cortezas. ¿Ah, sí?

De pequeña me comía hasta las costras

de las heridas. Me encantaban.

Qué graciosa. Eres una glotona, ¿no?

NO te imaginas hasta qué punto. Bueno, ya veo.

Como de todo. Podría comer sin parar todo el día.

Es catastrófico. Hasta cuando no tengo hambre como.

Los crustáceos no me gustan mucho.

¿De verdad? Sí, es lo único.

A mí es lo que más me gusta. No sé cómo lo haces.

A mí me encantan las otras.

¿Ah, sí? Sí.

A mí, ves, sólo la textura me pone mala.

¿Ah, sí? Si la textura es lo mejor.

Sí, pero me parece como si fuera un moco, un moco grande.

A mí me recuerdan a otra cosa.

No lo quiero saber.

Sí, no... ¿Qué? Dime.

Sí, no, bueno, no sé... ¿Qué?

Bueno...

Me gustaría saber a qué edad fue la primera vez que lo probaste...

¿Probé el qué? Bueno, que...

¿Que probé el salchichón? No.

Que probaste una chica. Que probé una chica.

Bueno, ¿te refieres a besar? Sí.

¿O probar?

(RÍE) A besar.

Ya... luego ya veremos.

Eeh... tenía 14 años.

O algo así.

Hubo una fiesta y todas las chicas fueron con chicos.

Y yo... bueno, yo salí con Louise.

Ella se llamaba Louise.

Y de hecho no nos besamos en toda la fiesta, pero...

Le dije que se quedara a dormir y fue ahí cuando nos besamos.

¿Y siempre has preferido a las chicas?

No, he probado los dos. He salido con chicos, chicas

y luego me he dado cuenta de que prefiero las chicas.

Eso seguro.

Se está bien, ¿eh?

Sí.

Demasiado, ¿no?

Supongo.

(JADEAN EXCITADAS)

(JADEA EXCITADA)

(JADEA EXCITADA)

(JADEA EXCITADA)

(JADEA EXCITADA)

(JADEA EXCITADA)

(GRITA EXHAUSTA)

(Gritos y gemidos de Emma)

(GRITA EXHAUSTA)

(Gritos y gemidos de ambas)

(JADEA EXHAUSTA)

(Gritos y gemidos de ambas)

(Música disco)

(Música disco)

(GRITAN) ¡Uuuuh, aaah...!

(Música disco)

(Música disco)

(Música disco)

(Música disco)

(RÍE)

Es aquí.

¿Mamá? -Sí.

¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?

Bien. Hola.

Adèle. -Hola, Adèle.

Mi madre Catherine. Encantada.

-Tenía ganas de conocerte. Emma me ha hablado mucho de ti.

Para mí también es un placer.

Son para usted. -Trae que te las cojo.

Qué detalle. Gracias. No hay de qué.

¿Qué tal? -Hola, cariño.

¿Qué tal? Bien. ¿Y tú?

-Bien, bien.

¿Qué hacías? -Esperando a que vinierais.

¿Qué has preparado? Huele bien. -Vincent.

-Lo que te gusta. Hola. Adèle, Vincent, mi padrastro.

Encantada. -Encantado, bienvenida.

Bueno... es el chef de la familia. -Soy el chef.

-Estamos tomando vino blanco, ¿os apetece lo mismo u otra cosa?

A mí me parece bien. Sí, vino blanco.

-Decidme qué os parece, yo lo veo muy bien.

Es la nueva elección de Vincent.

-Casi nos bebemos la botella mientras veníais.

-Tampoco te pases. -Sí, es cierto.

Ah, ya veo, sí. -Hemos sido razonables.

Pero siempre es agradable cocinar con una copa de vino blanco.

Mi madre hace lo mismo.

-¿Ah, sí? Vaya. Sí.

Toma. Gracias.

-¿Brindamos? Sí.

-¿Por el amor? Por el amor.

-Bienvenida, Adèle. -Es una palabra importante el amor.

Cariño. -Sí, por el amor, mi amor.

-Sí, entonces... por el amor.

-Bueno, ¿qué os parece?

Delicioso, muy bueno. -Está bien, ¿eh?

Sí. -A mí me gusta mucho.

Y a mí. No sé mucho de vinos, pero está muy bueno.

-No has comido casi nada.

-De todos modos, Adèle,

he buscado lo mejor que había en Triere.

Vale. -¿Lo conoces, no?

No. Bueno, el nombre me suena.

-¿El nombre? He oído hablar de él.

-Venga, sírvete, Adèle. Yo estoy bien.

Mierda, olvidé decirte que Adèle no le gusta el marisco.

-No... (RÍE) Sí. Lo siento.

No pasa nada. -¿En serio?

Sí, bueno, lo que venga del mar no es que sea lo mío...

Pero como de todo lo demás.

-Pues nos hemos lucido, sólo hay marisco.

-¿Bromeas? Me esfuerzo en ir a por ostras y me dices esto ahora.

A Adèle no le gustan las ostras.

-Todo lleva marisco. No, pero yo estoy bien.

Bueno, no pasa nada. -¿Ni siquiera los langostinos?

Bueno, precisamente eso es lo que peor llevo.

Lo vas a probar, como en el cole.

Echas el limón en la ostra.

¿Vale? Vale.

Y normalmente para ver si la ostra es buena y fresca

se tiene que mover.

(RÍE) Eso quiere decir que es buena.

¿Ves? Mira. ¿Ves?

Se mueve.

¿Qué? Está viva. Por eso precisamente.

-Tiene que estar viva para comérsela. Sino no hay que comerla.

Claro. Sólo son buenas cuando están vivas.

Te puedes comer el músculo también.

A mí me encanta. Eeeh... vale.

Venga.

Con el zumo.

(Risa de Catherine) ¿Qué tal?

¿Qué tal? -¿Está buena, Adèle?

Sí que está buena. -Al final te ha gustado.

No, está bien. Es, es... Voy a probar otra.

Aah. -Aah, bien.

-Hmm, son deliciosas estas ostras.

Tenéis unos cuadros preciosos en casa.

-Ah, gracias. Es que mi ex marido era un gran aficionado.

De hecho Emma se parece mucho a su padre en eso.

-Su ex marido era un gran aficionado.

Pero su nuevo marido es...

-¿Qué? -Un gran aficionado también.

Pero es cierto que muchos de los cuadros

que hay aquí... ¿Aficionado a qué?

-Son de mi ex marido. Del padre de Emma.

-Aficionado a la buena comida y al buen vino,

eso es importante. -Estoy de acuerdo.

-Y también a la cultura.

Háblanos de ti, Adèle. Sí, tenemos ganas de saber

un poco de tu vida. No sé, de a qué te quieres dedicar.

Bueno, a mí me gustaría ser profesora.

-¿Ah, sí? En una escuela de maternales.

Me encantan los niños.

-Dices que te encantan los niños. ¿Siempre has querido ser profesora?

Sí, porque... no es que me encante el sistema escolar,

pero sé que mi escolaridad ha sido importante para mí,

que he aprendido muchas cosas. Y eso me ha permitido abrirme

a cosas que mis padres no me habían enseñado, por ejemplo,

o mis amigos... y que me encantarían transmitir.

-¿Y qué necesitas para hacer eso?

Quiero estudiar Ciencias de la Educación y luego prácticas

como profesora. Eso me permitirá trabajar como

asistente de educación. Es cierto que creo que no me veo...

No sé, no me veo estudiando 10, 15 años y luego que me cueste 5

encontrar trabajo. Prefiero dedicarme a algo concreto.

-¿Te asusta la inseguridad?

Entiendo eso por lo que dices.

Puede que sigas estudiando y que veas que te gusta otra cosa

y que a fin de cuentas... ¿Sabes?

Sí, entiendo, pero de momento es eso lo que me gusta.

-Al menos sabes por dónde quieres ir y creo que eso es importante.

(AMBAS JADEAN EXCITADAS)

(GRITAN Y JADEAN EXCITADAS)

(GRITA Y JADEA MUY EXCITADA)

(AMBAS GRITAN Y JADEAN EXHAUSTAS)

¿Mamá?

Mamá.

¡Mamá!

¿Mamá?

(TODOS) ¡Sorpresa!

(Aplausos y risas)

(CANCIÓN) #Feliz cumpleaños.

#Mis mejores deseos.

#Que estas flores te traigan

#mucha felicidad.

#Que todo el año sea dulce y muy fácil

#y que el año termine estando todos juntos.#

-Felicidades, hija mía.

(Aplausos) -¡Uuh, bravo!

-18 añitos.

-Ooh, ooh, ooh...

(Aplausos) (TODOS) ¡Bien!

-¡Felicidades! -¡Felicidades!

-¡Por los 18 años de Adèle!

Muchas gracias. -¡Por Adèle!

-¡Por Adèle! Mamá.

(TODOS) ¡Oooh, vamos!

(Risas y gritos)

(Música rock)

(Música rock)

(Música pop)

(Música pop)

(Música pop de la fiesta)

-Es el rey de la boloñesa. Espero que te guste.

-Toma. -Vaya, vaya.

-Acerca el plato. Ya está.

Sírvete, coge lo que quieras. -¿Un poco de vino?

Si es tan amable.

-Teníamos muchas ganas de conocerte, Emma.

Adèle lleva meses hablándonos de ti. Por fin te vemos.

Es un verdadero placer

ponerte cara con todo lo que nos has contado. Es verdad.

Bueno, soy yo la que... les agradece la invitación.

-Es un placer.

Qué aproveche. Igualmente.

-Que aproveche.

-Comed, comed, que se va a quedar frío.

-Es todo un detalle que le ayudes con los deberes de Filosofía.

La verdad que es una asignatura difícil porque se le daba

un poco mal, pero ahora...

Parece que se le da bien. Va mejor.

-Le ha subido la media gracias a ti. Qué bien.

Bueno, yo encantada.

Sí, pero no tenía un método y ella me ha enseñado a...

A hacer bien los esquemas.

-Sí, el método es importante. Sí.

-No entiendo cómo pueden dar esa asignatura en solo un año.

No sé de qué sirve eso, sinceramente.

Porque no se puede profundizar nada.

No es suficiente en un año.

-¿Qué tal? Deliciosos, muy buenos.

-Lo sabía. -Adèle nos ha dicho que

estudiabas Bellas Artes.

Sí, sí.

-Ya se ve. ¿Ah, sí?

-Eres... eres artística. Sí, ya, no gusta siempre, pero...

-Ah, no, no. Yo no he dicho eso.

Te queda bien. Gracias.

-¿Te lo haces tú a... a ti misma?

Sí. Sí...

Hace cosas muy buenas. Va a hacer una exposición.

-Ajá. Al final de curso

exponemos las obras.

-Aah, qué bien.

Ya nos lo dirás para verlas. Les avisaré.

-¿Eh? -Pero para vivir de la pintura

es un poco complicado, ¿no?

Es verdad que es difícil.

-A menudo los que tienen éxito ya están muertos. Una pena.

¿Sabe que también hago grafismo?

Y es cierto que con el grafismo es más fácil ganarse

la vida hoy en día. -Ah, sí.

Que con la pintura. -Sí, sí, eso tiene salidas.

Sí, sí, sí. -Está bien tener

una profesión artística. Es importante.

Está bien, me imagino que, bueno...

A pesar de todo se necesita otro trabajo.

Uno que te permita vivir, para que si pasa algo,

si te viene un golpe duro puedas ganarte la vida.

Sí.

-Y... eeh, soy un poco indiscreto, pero tu novio...

¿En qué trabaja?

Él trabaja en bolsa.

-Oooh. Bueno, qué bien, qué tranquilizador.

Porque si se da el caso tú puedes pintar un poco y luego él...

Ya está. Si una quiere ser artista

le interesa tener un marido, un cónyuge

que le dé esa tranquilidad. Sí.

-Sí.

No estamos casados.

-No, no. -Ya tendréis tiempo.

-Pues sí, mejor tómate tiempo.

Nunca se sabe. -Eso es verdad.

La pasta está deliciosa. Bravo.

Muy sencilla, pero...

-Gracias, gracias. Muy bueno, sí.

(JADEA EXCITADA)

(JADEA EXHAUSTA)

Mi amor, mi amor...

Te has asustado.

Pensé que ibas a gritar. Quería gritar.

Menos mal que te has contenido.

Qué guapa.

Qué dulce.

(RÍE) Y pensar que mi padre cree que duermes en esa cama.

En la supletoria.

(RÍEN)

¿Te gustan tus clases de Filosofía?

Me apasionan. Son muy enriquecedoras.

Muy... muy profundas.

Muy... intensas.

Disfruto del saber de una gran filósofa.

Quieres sacar buena nota, ¿eh?

Sí, ¿cuánto me pones?

Te doy un... (RÍE)

Catorce. ¡Catorce!

(RÍE) ¿Me pones un catorce?

Aún necesitas un poco de práctica.

Me esforzaré, me emplearé a fondo.

(Golpes)

(LEE) Ooh, ay, ay, ay. Seguro que es el Lobo.

Soy yo la señora Cabra con mis siete Cabritillos.

Hemos venido a refugiarnos en su casa.

¿Conoce la terrible noticia?

(TODOS) ¡El Lobo ha vuelto!

(LEE) "Pase con sus pequeños", respondió el Sr. Conejo confiando.

Toda la familia entra y de repente...

(TODOS) ¡Toc, toc, toc!

¡Aaaah! (TODOS) ¡Es el Lobo!

-Seguro que es el Lobo. Puede.

-Ah, no. Soy yo, el Corderito.

Estaba cerca del río, pero no puedo volver a casa porque...

(TODOS) ¡El Lobo ha vuelto!

"Pasa deprisa, Corderito",

le dijo el señor Conejo. Ven junto al fuego.

(RÍEN)

(LEE) El Corderito se puso cerca de la chimenea,

cuando de repente... (TODOS) ¡Toc, toc, toc!

(Música africana)

-Adèle. Dale.

Así. -Y...

-Vale. Venga, giramos.

(TODOS) Un, dos, tres.

Un, dos, tres.

-Venga, vamos.

(Música africana)

Venga, haced así con las manos. No paramos, es el tambor.

No se para. -Vamos, vamos, detrás.

Sigue. (TODOS) Un, dos, tres.

Un, dos, tres.

-Venga, seguimos.

Venga, vamos, vamos.

(Música africana)

(Gritos y alboroto de los niños)

¿No quieres jugar? -No.

¿Te quieres quedar aquí?

-Hola. (AMBOS) Sola como siempre.

-Es la más buena. Sí, sí, sí, desde siempre.

-¿Qué haces luego por la tarde?

Eeh, no sé...

-Vamos a tomar algo con Sylvie, Quentin, Annabelle...

¿Te apetece venir?

Sí. -¿Sí?

Pero... justo esta noche tengo cena familiar.

-Vaya, tienes muchas cenas familiares.

Ahora mismo unas pocas. No, pero no sé, puede que luego.

¿Hasta qué hora estaréis?

-¿Nos evitas o qué?

No, no os evito. ¿Por qué dices eso?

-Me da la impresión de que siempre que te propongo

algo tienes algo que hacer.

No, es casualidad, no sé.

-¿Viven lejos tus padres?

No, no viven lejos de mi casa. Estará a... 10 km.

-Bueno, mira...

Espero que puedas...

Librarte.

Lo intentaré.

Te lo digo de verdad.

-¿Sí? Sí.

-Genial.

Genial.

(Timbre)

(Timbre)

Hola, ¿qué tal? Adelante, adelante, pasad. ¡Adèle!

-Hola. ¿Qué tal? Cuánto tiempo.

¡Qué maravilla!

Hola. -Hola.

Adèle. -Lucie.

-Hola. Te he visto en pintura. Encantado de verte

en carne y hueso. Hola.

-Hola, Adèle. Hola, Adèle.

Encantada. -Gracias por invitarme.

¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?

-Enhorabuena. Toma, un regalo. Gracias.

-¡Hola! ¿Qué tal?

-¿Sí? (RÍE)

-Estás como siempre. -Que va, para nada.

-¿Qué tal, cómo estáis?

-¿Las has hecho tú? Si queréis hay... Sí.

-Qué ricas. ¿Sí, de verdad?

-Deliciosas. ¿Son de pollo?

De pollo y... llevan atún y gambas.

¡Uuuh...! Un poquito de todo.

¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? Me alegro de verte.

-Yo también me alegro.

(Risas) ¡Madre mía!

¿Para cuándo?

¡Ooooh! ¿Alguien quiere champán?

¿En tres meses ha... crecido tanto?

Ven. -¡Hola!

Te presento a Lise.

-Me alegro de conocerte. Hola.

-¿Qué tal?

¿Quieres tocar?

Venga, toca. ¿No le molestará?

-No, no, para nada. ¿Seguro?

-¿No notas? Sí, lo noto. ¿Es niño o niña?

-No sé, no lo quiero saber. Prefieres guardar el misterio.

¿No te duele? -No, no me duele.

No, de verdad. ¿Seguro?

-¿Jugáis con el bebé?

¿Es el papá? -Ah, no, para nada.

Ah, perdón. -¿Creías que era el padre?

Sí. -No, no, no es el padre.

-Qué graciosa. Disculpa.

-Es un tío. -Eso, un tío.

Disculpad.

-Por cierto, es bonito lo que haces, francamente.

¿Qué es lo que hago? -En los cuadros.

Tu presencia, tu pose...

Es sublime. Gracias. Muy amable.

-Bueno, es lo mínimo. Pero es Emma la que ha logrado

hacer todo eso. -Pero está muy bien.

Lo que no te ha dicho, Joachim, es que es muy buena escritora.

-¿Ah, sí? ¿Y se puede leer lo que escribes?

Bueno, de momento, sólo escribo diarios personales.

-Es tímida. No paro de intentar convencerle

de que escriba un poco para... -Bueno, te veo con carácter,

con ganas de ofrecer como en la imagen.

Debes tener textos magníficos. Tengo ganas de leerlos.

¿Queréis beber algo? -Sí, una copa, por favor.

¿De champán? -De lo que sea.

¿Qué piensas del último cuadro? -Es sublime.

¿De verdad? -¡Atención!

(TODOS) ¡Uuuh, uuuh...!

-¡Salud! -¡Salud! Por ti...

Bueno, lo primero: Gracias por estar aquí.

Gracias a todos por llegar a tiempo.

Y me gustaría sobre todo dar las gracias esta noche a mi musa

y fuente de inspiración que es quien además me hace feliz.

Adèle.

-¡Bien! -¡Bravo, Adèle! ¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

¡Que hable! ¡Di algo, Adèle!

Y también es ella quien ha preparado todos los platos.

-¡Di algo, Adèle, venga! Dinos algo.

-Sí, que hable. -Bienvenida.

-¡Que hable! ¡Te toca Adèle!

Bueno, estoy supercontenta de haberos conocido a todos.

Y espero que os haya gustado.

(Murmullo) -Oooh...

-Vamos a hacer un brindis por Adèle.

-Vamos, a brindar, venga, bridemos.

-¡Por Adèle!

(TODOS) ¡Por Adèle! ¡Por Adèle!

-¡Por el amor! -Que sean muy felices.

(TODOS) ¡Oooh...!

(Risas)

(Risas, bullicio y alboroto)

-Sí, por favor, un poco.

-Sí, ponme más champán. -Sí, y a mí.

¿Alguien quiere otra cosa?

-No, está bien. Ven, siéntate.

-Sí, ven con nosotras. Venga, siéntate.

(Música rock ambiental)

-Y... ¿a qué te dedicas? Soy profesora.

-Ah.

¿Ah, sí? Sí.

¿Y tú?

-Yo estoy... con la tesis. Es sobre Historia del Arte

y Filosofía y el estudio sobre...

No sé si conoces al pintor Egon Schiele?

No. ¿No te he hablado de él?

Puede ser.

-Hace desnudos, muy sencillos, en posturas raras, un poco...

-Yo me centro en la morbosidad

de Schiele en concreto. Vale.

-¿No les has enseñado sus obras?

Le he hablado de Schiele, pero prefiero Klimt.

-Klimt es tan...

bueno, tiene se punto florido y decorativo...

¿Un punto florido y decorativo? No se puede hablar contigo.

Imposible. -Nunca podemos conversar.

Contigo no se puede hablar

cuando no se está de acuerdo. Te entiendo.

Pero es más enrevesado. -Sí.

Más oscuro, más tétrico.

Precisamente por eso me gusta tanto Klimt.

Porque es... -Sí, pero el problema de ser

tan florido es que... Que no es florido.

-Sí que lo es. No, no lo es.

-Ponme tomate.

Ponme tomate también.

Luego si eso repito.

-¿Ha parmesano en la mesa?

-Creo que sí. Espera, voy a ver. A la cola, a la cola.

-Sí, pero traed los platos, ¿vale? Yo estoy en la cola.

-Así, ya está. Perfecto. Gracias. De nada.

-A ver cómo está la pasta.

-Hmm...

Adèle, de verdad, está deliciosa.

-Muchísimas gracias. De nada.

-Qué buena está.

-¿Os sabéis el chiste del gusanito...?

-¿Cómo vas? Muy bien.

-Esto es un gusano que sale de un plato de espaguetis

secándose la frente y dice:

"¡Uh, menuda orgía!" -Ooh, qué gracioso.

-Gracioso... no es que sea la palabra.

-A lo mejor no lo es.

-Es un placer compartirlo. Como nos gusta.

¿Es que el placer puede ser compartido?

Siempre es diferente en función de la gente.

-Mi placer no es igual que el tuyo. -Yo opino lo mismo.

-No encuentro el mismo placer en las cosas que tú.

¿Dónde está el parmesano? -Hay algo que difiere

profundamente entre el hombre y la mujer.

Una calidad de placer diferente.

No llegamos a la misma realidad sobre el disfrute.

¿Por qué, por qué lo piensas?

¿Eh?

-Sólo... simplemente por observar. -¿Que ponemos caras?

-Ah, no. -¿Por qué hacemos más ruido?

-No es hacer más ruido. ¿Queréis beber algo?

-No, gracias, estoy servida.

-De todos modos siempre que me he acostado con una mujer

he observado algo que no era... -¿Entraba en otro mundo?

-Eso. -Eso es el orgasmo.

Se sale del cuerpo.

-Sí, pero nuestro orgasmo es extremadamente limitado.

¿Crees que el orgasmo femenino es místico?

-Estoy totalmente convencido de que es místico.

¿Os falta algo a alguien? ¿No queréis beber nada?

-Adèle, Adèle, siéntate. Deja de servir a todos.

Ya está bien. Toma, siéntate.

Descansa dos segundos, ya le has hecho la cena a todos.

Muchas gracias. -¿Quieres salsa?

No, muchas gracias, ya está. -¿Seguro?

-Esa opinión es un dogma del que como hombre

debo sentirme frustrado por los límites de la sexualidad

del hombre. Aunque lo he hecho con hombres

y con mujeres ese no es el problema.

Recuerdo la historia de Tiresias, que tuvo la suerte de ser hombre

y luego mujer y volver a ser hombre, cuando se le pregunta:

¿Hay distinta intensidad entre el placer del hombre y el de la mujer?

Tiresias responde muy clara: La mujer siente 9 veces más

el placer que el hombre.

Y es cierto. Desde que se representa a la mujer

en la pintura representamos su éxtasis. Raramente se expresa

el éxtasis del hombre. Siempre está la intermediaria

femenina. Vemos mujeres bañándose, vemos...

-Vemos el origen del mundo. -Sí.

E incluso los hombres, intentan desesperadamente

representarlo. Eso quiere decir que lo han visto.

-O que lo han imaginado. -O deseado.

-Puede ser totalmente una fantasía. -Ajá.

No, yo creo que... -Entonces se ve en los ojos.

-Bueno, sí. Vuestros ojos miran a otro mundo.

-Esto está riquísimo. -Las mujeres no suelen

representar este gozo ni... -Esto está muy rico.

Tu pasta, está buenísima. ¿Te gusta de verdad?

-Sí. ¿No pica mucho?

-No, un poquito.

Pica un poco, pero está bien.

-¿Ves, Emma? Tus cuadros con Adèle lo ilustran.

Sé que nunca experimentaré eso por dentro, porque siempre seré

un hombre, pase lo que pase.

-Me encanta la salsa. ¿La haces con tomates frescos?

Sí, del mercado. -Sí, se nota.

-Y tengo la impresión de tener un puesta de entrada a eso.

-¿Ya eras modelo antes, es decir, ya habías posado?

No, nunca. -¿Ah, no, es la primer a vez?

Sí. De hecho no es que pose, es sólo con Emma.

-¿Ah, sí? Pues pareces muy segura en las cuadros.

Porque ha sido en momentos en los que...

Bueno, no sé, no me veo haciéndolo con otra persona.

-Disculpa, es una pregunta un poco absurda, pero...

¿Te gustan las chicas desde hace mucho o...?

Bueno, quiero decir, Emma es...

¿Es tu primera novia o ya has tenido otras?

No, es la primera. -¿Sí?

¿Y es diferente?

¿A qué? -A los chicos.

Sí.

Un poco. -¿Ah, sí?

¿Es más dulce, es más...?

Eh, no sé, depende. -Ajá.

Bueno, no sé.

-Perdón, por hacerte estas preguntas, de verdad.

No tienes que responder si no quieres.

No, es sólo que no lo sé explicar.

-¿Y en qué trabajas? Soy profesora.

-¿Ah, sí? Sí.

-¿Te gustan los niños? Ajá.

-¿Y te gustaría tener hijos?

Ajá.

¿Tú qué haces? -¿Eh?

¿En qué trabajas? -Soy actor.

Hago películas de acción. He hecho una peli de acción.

La primera en Estados Unidos. La conseguí porque hablo

un poco de árabe y les encanta todo eso de la barba y tal.

Eran de terroristas que secuestraban un avión.

Les encantan cuando dices:

"Allah al Akbar" y todo eso. Así que la hice.

Te lo juro. ¿En serio?

-Pero estuvo bien ver a los americanos

trabajar y tal. Es diferente.

¿A qué parte fuiste? -¿Qué?

¿A qué parte fuiste?

-Fue en los estudios de Los Ángeles. Grabamos allí.

Pero la historia transcurre en Nueva York.

Reconstruyeron sus calles, es una locura.

Es como si fueras en el estudio por sus calles.

Te da la impresión de que lo es.

Fui a Nueva York de vacaciones y me encantó, totalmente.

Estoy convencido de que a ti también te gustaría, seguro.

Me muero por ir allí. -¿En serio?

Pues ve. ¿A qué esperas?

Es una pasada. ¿En serio?

-Oh, sí, es magnífica. Es como si fueras

por un decorado de cine. No, te lo juro.

Y luego te da una energía de que todo es posible,

de que puedes hacer cualquier cosa.

Parece que no hay barreras.

Espera, no te muevas, tienes un bicho enorme.

-¿Ah, sí? ¿Ya está?

-Ya está. ¿Qué era?

No sé, pero no tenía buena pinta.

(Música funky)

-Bailas muy bien.

(Música funky)

(Música funky)

(Música funky)

¿Qué estás leyendo?

Una cosa de Schiele. De lo que hablamos con Lucie.

Son majos tus amigos. Muy divertidos.

Hablan de infinidad de cosas.

Deben de saber muchísimo.

Parecen todos tan cultos que me sentía incómoda.

Has estado perfecta.

Les has causado muy buena impresión.

Sobre todo a Joachim.

¿Ah, sí?

Sí.

¿A qué se dedica él?

¿Joachim? No me he atrevido a preguntárselo.

Es el mayor galerista en Lille.

¿De Lille? Sí.

Es un tipo tremendamente culto.

Es un genio. Sabe de todo.

Sólo expone a los grandes. Puede decir que

si un día me expone es gloria asegurada.

Entonces te expondrá.

¿Tú crees? Pues claro.

No sé, habla de ti como si fueras Picasso.

Sí, pero para esta gente el negocio es lo primero.

Sí, pero es tu amigo. Bueno, sí, es mi amigo.

Pero sobre todo tenemos una relación profesional.

Más que afectiva.

Pero pueden cambiar las cosas.

Hay que tener fe. Sí.

Toquemos madera.

Tú también deberías hacer algo que te gustara realmente.

Ya trabajo.

Lo sé, pero no te hablo de eso.

No sé, escribes superbien, por ejemplo.

¿Por qué no escribes cosas?

Novelas cortas o...

Porque, no sé, siempre he escrito solamente para mí.

Quiero decir que es una pena no explotar ese talento así.

Pero escribo lo que siento.

No voy a escribir lo que siento para otros.

No les voy a exponer mi vida. No es eso.

Puedes inventarte historias. Te encanta escribirlas.

Te encanta inventar historias, contar cuentos a los niños.

Es algo que te encanta.

Sí, pero para los niños.

No sé crear el enigma necesario, no es lo mío.

Da igual, haz lo que quieras.

No sé, a mí me encantaría que fueras...

¿Qué fuera cómo? No sé, que te realizaras, que...

Yo ya me realizo contigo.

Me gusta que estés aquí, que cocines, no sé...

Me encantaría verte feliz.

Ya soy feliz. Soy feliz contigo.

Soy feliz así.

Es mi manera de ser feliz, no hay más.

Si tú lo dices.

Me entristece que insistas tanto.

No estoy insistiendo. Un poco.

Bésame.

No, de verdad.

Tengo ganas de ti.

No puedo. ¿Por qué no puedes?

Estoy con la regla.

¿Cómo es que te ha venido ahora la regla?

No sé. Me ha venido. No, se te ha adelantado.

Sí, qué quieres que te diga. Yo qué sé.

¿Lise es tu ex?

¿Lise? Sí.

No.

Ella también pinta.

Los lunes son grises.

(TODOS) Amarillos los martes.

Los miércoles son rositas, los jueves azules.

El último día. Verde es el siguiente.

-Ese es el viernes. Bueno, ¿quién me cuenta...

-Señorita, se ha equivocado. ¿...Lo que pasa en un día?

Sentaos. -Yo, yo me lo sé, por favor, a mí.

(TODOS HABLAN A LA VEZ) Venga, Sana, ponte de pie.

No pasa nada. Vamos, sana.

Venga, dinos. -Jo, qué morro.

¿Por la mañana? -Este me aburre.

(Voces de los niños) -Llegamos al cole.

¿Oís a Sana? Quiero oír lo que hace durante un día.

Escuchad como buenos compañeros. Deja de pellizcar, Maxence.

Ponte ahí, vamos, vete allí.

Vamos, Sanas. Chis, callaos.

-Pues... Vamos.

-Jugamos.

Cuando llegamos jugamos.

Sí, hacemos las actividades. ¿Y luego?

Vamos al patio al...

-Recreo. -Recreo.

Sí, ¿y luego? -Hacemos deporte.

¿Y después?

-Vamos a la siesta y luego a trabajar

con Therese y la profe. Gracias. Muy bien.

Venga. -Te tienes que quitar los zapatos.

Quítate los zapatos. Vamos.

-Vamos, vamos.

Quítate los zapatos. ¿Cómo es la muñeca?

Kilian. -La muñeca es muy guapa.

-Chis, chis. Venga, ya no se habla, a dormir.

Eh, ¿nos callamos?

Vale, ¿le falta algo a alguien?

-Yo tenía tres muñecas.

Tenía tres muñecas y no sé dónde están.

(Música relajante del casete)

Ya me quedo vigilando yo.

-¿Seguro? Sí, me quedo yo.

Luego te veo. -Vale.

(Música relajante del casete)

(CONTESTADOR) -Tiene un mensaje nuevo.

(Pitido)

Hola, cariño, soy yo. Sigo con Lise.

Estamos terminando la maqueta de la que te hablé.

Es un trabajo importante y quiero que quede genial.

No me esperes. Creo que terminaré tarde.

Bueno, llámame si quieres. Un beso.

(Música latina) (CANCIÓN) #No le digas a nadie...

#lo mucho que te quiero.

#Me estoy volviendo loco.

#No se lo comente al pueblo.

#No le digas a nadie

#que tu vida es mi vida.#

(Música latina)

(CANCIÓN) #Y así es él.

#Así soy yo.

#Estamos los dos, algo de cariño.#

(Música latina)

-¡Adèle, Adèle!

Vente, Adèle.

#...deja de soñar.#

(Música latina)

(Música salsa)

(Música salsa)

(Música salsa)

(Música salsa)

(Música salsa de Blackke Impala)

(CANCIÓN) #Baila mi hermano

#que aquí te traigo mi tumbao africano.

#Baila mi hermano

#que aquí te traigo mi tumbao africano.

#Baila mi hermano

#que aquí te traigo mi tumbao africano.

#Baila mi hermano

#que aquí te traigo mi tumbao africano, oh, oh.#

(Música salsa de Blackke Impala)

(CANCIÓN) #Baila mi hermano

#que aquí te traigo mi tumbao africano.

#Baila mi hermano

#que aquí te traigo mi tumbao africano, oh, oh.#

No sé por qué, tiene un problema conmigo,

con las lesbianas. ¿Qué quieres que te diga?

Yo quiero explicar mis cuadros para contar que ella es la que

me inspira, pero no voy a dar en detalles de cosas íntimas.

No tengo que justificar quién soy, no.

Además hay cosas que no me apetece contarle.

No.

Emma.

A mí vender no me interesa.

Cuando veo a alguien que me busca continuamente me dan ganas de...

¿Te hace gracia o qué? Pretendía hundirme, esa es la cuestión.

No, lo siento, llega un momento en el que tengo que hacer

respetar mi trabajo. Es mi libertad

de expresión, artística.

Tengo derecho a pintar lo que quiera.

¿No quieres ni un café? ¿Y qué quieres?

Si no le gusta, no le gusta.

No me va a decir: "Sí, me encanta. Te lo compro.

Pero me acentúa más el trazo.

O que fuera más difuminado por aquí

o que te fijaras en tal o cual color".

No, no estoy diciendo eso. Estoy abierta a la crítica.

Ya me veía venir sus preguntas.

¿Qué quieres que conteste a eso?

Vale. Venga, ciao.

¡Capullo!

Te he hecho una tostada.

En serio, es alucinante. La gente no entiende nada.

Me da la impresión de que hoy en día para pintar hay que ir

a la moda. A mí me la suda la moda.

¿Quieres? No, gracias.

Yo paso de eso. Todo esto no es más que

por ese especulador. La gente ahora sólo piensa

en el negocio, ya no, ya no... no sé cómo explicarlo. Ya no...

Ya no tienen ni gusto.

Es que no tienen gusto.

Bueno, es normal que haya tensiones.

Yo también tengo con compañeros a veces.

¿Has puesto tu muñeca Eloise en la caja de las muñecas?

-Hasta luego, cariño.

-Adiós.

¿No te despides antes de entrar? -Hasta luego.

No lo tienes que dejar aquí. -Hasta luego.

-Dice que se ha puesto malo.

(Gritos y alboroto de los niños)

¿Has colgado el abrigo?

Luna, pon tu nombre.

-Qué bonito.

-Qué chulo, me encanta. -Ahora voy a dibujar un perro.

-Yo llevo una falda pantalón de mi muñeca.

(Voces de los niños)

(Voces de los niños)

Muchas gracias.

¿Pasa algo?

Me podías haber dicho que habías vuelto. He ido a tomar algo...

Con los compañeros. ¿Por qué no me has llamado?

¿Te ha traído alguien?

Sí. ¿Sí?

¿Quién?

Una compañera.

Ah, una compañera. Sí.

¿Y por quéno te ha traído hasta la puerta?

Porque no le quería decir que salgo con una chica.

¿Ah, no? No sé por qué hablo bajo, como...

¿Te avergüenza estar con una chica?

No me da vergüenza, es sólo que no quiero que todo el colegio

lo sepa; porque ya sabes,

a la gente le encanta hablar. Así que...

¿Crees de verdad que me avergüenzo de lo nuestro?

¿Quién es ese tío?

¿Quién? El que te ha traído hasta aquí.

Nadie, un compañero.

¿Me tomas por tonta?

No.

¿Crees que no lo he visto? Es un compañero,

te lo juro. Le he visto, Adèle.

Sí, pero trabaja conmigo.

Puedes venir a verme, es un compañero.

Se ocupa de la otra clase.

¿Hace cuánto que le ves?

Desde que trabajo allí. Ah, ya.

¿Por qué mientes? No miento.

¿Entonces por qué lloras?

No lloro.

¿Y por qué tienes lágrimas?

Estoy cansada.

Deja de vacilarme, Adèle.

Dime desde cuándo te acuestas con él, ¿eh?

No me acuesto con él.

¿Desde cuándo me mientes?

No me acuesto con él.

Nos besamos una noche borrachos.

¿Entonces por qué lloras?

Porque me arrepiento. ¡No me tomes por idiota!

Te lo juro. ¡No me mientas!

Te lo prometo. ¿Hace cuánto que

te acuestas con él? Nunca me he...

¿Cuántas veces os habéis acostado? ¡Dímelo!

¿Desde cuándo me engañas?

¿Hace cuánto que me tomas por tonta?

No te tomo por tonta, jamás lo he hecho.

¡Vete de aquí! ¡Venga, que te largues!

¡No quiero a una mentirosa, lárgate!

¡Coge tus cosas y vete! ¡Vamos!

¡Que te largues!

Me he acostado dos o tres veces con él, no lo sé.

¿Dos o tres veces? No te lo dije porque...

Porque no sabía... No te lo podía explicar.

Fue una tontería.

Me sentía muy sola.

¿Estás enamorada de él?

Pues claro que no estoy enamorada de él.

Sólo me sentía muy sola.

Pero nunca quise hacerte...

Daño.

¡Joder, lo siento!

Es solo que...

Me lo he cargado.

No es nada lo de este chico. Es sólo un compañero.

Ha sido una tontería, un... error.

Te juro que nunca quise hacerte daño.

Te prometí que no te quería hacer daño.

Adèle, para. Adèle. Espera, espera.

¡Ya está!

Me has hecho daño, se acabó.

No, te juro que no... No fue a propósito.

No lo justifica, pero no lo fue.

Eres una zorra.

Una puta. Te gusta que te follen, ¿es eso?

Te gusta, ¿eh?

¿Qué haces, se la chupas en el coche y me besas luego?

¿Te atreves luego a besarme?

¿Te atreves a tocarme, a mirarme?

¿Tú haces cosas así?

Y encima mientes, me cuentas chorradas, me cuentas mierda.

Lo siento. ¡Eres una traidora!

Perdón. Perdón, no sé ni cómo pedirte perdón.

¡No hay perdón que valga!

¡No quiero volver a verte en mi vida!

¿Vale? ¡No quiero volver a verte! ¡Recoge tus cosas y vete!

¡Sal de mi vida!

No quería hacerte daño.

Adèle, sal de aquí. ¡Para! ¡Vete, déjame!

¡Sal de aquí ahora mismo! ¡Vete de mi casa!

No. Recoge tus cosas y sal de mi casa.

Deja que te lo explique. ¡No quiero nada!

¡No quiero nada! Déjame explicarte. Yo sí quiero.

¡No quiero hablar contigo! ¡Que te largues! ¡Largo ya de aquí!

No sé por qué lo hice. No significa nada para mí.

Recoge tu ropa. ¡No te quiero escuchar! ¡No quiero!

¡Déjame que te explique! ¡Fuera!

¡Largo ya de esta casa! ¡Que no quiero verte más!

¡No quiero verte más!

¡No quiero verte más!

¡Que salgas de mi vida!

No sé por qué... ¿Crees que eres la única que sufre?

¡Vete! No fue nada, no fue nada.

Fue... ¡Ya es tarde, ya es muy tarde!

¡Coge tus cosas! ¡Largo!

¡No quiero a ninguna guarra en mi casa, vete! ¡Vamos, fuera!

No significó nada... ¡Cállate!

¡No soy ninguna tonta! ¿Dónde voy yo sin ti, dónde?

¡Ve a ver a ese tío! ¡Venga, largo!

¡Si no le quiero, joder!

¡Es a ti a quien amo! ¿Qué voy a hacer?

¡Que te largues! ¡Te lo suplico!

¡Largo, largo!

(Portazo y cristales rotos)

(LLORA DESCONSOLADA)

¡Ábreme, joder!

Lo siento mucho. Déjame hablar.

Lo siento.

¡Eres una puta!

(Llanto de Adèle)

¡Vete ya, Adèle!

(LLORA DESCONSOLADA)

(Música africana de tambores)

(TODOS) ¡Un, dos, tres!

¡Un, dos, tres!

(Música africana)

(TODOS) ¡Un, dos, tres!

¡Un, dos, tres!

(Música africana de tambores)

(TODOS) ¡Un, dos, tres!

¡Un, dos, tres!

(TODOS) ¡Un, dos, tres!

¡Un, dos, tres!

¿Las has elegido tú?

Son preciosas. Tengo tantas que puedo hacer un jardín.

-Toma. Muchas gracias.

-Que pases buenas vacaciones. Son tantas que no puedo.

Adiós, Lili Rose.

Has bailado muy bien. Ha estado muy bien.

Besos, Maxence.

-Buenas vacaciones. Igualmente. Hasta luego.

Adiós.

(LLORA AFLIGIDA)

-Voy a hacer un castillo. -¡Bah, toma!

-Ponlo ahí que es plano. -Venga, vamos a buscar conchas.

Con cuidado.

(Gritos y alboroto de los niños)

No, nada en los ojos ni en la cara, nada.

Como alguien le eche en los ojos se queda sin bañarse.

(Gritos y alboroto de los niños)

Niños, con cuidado, no seáis brutos.

-Después me echáis arena a mí.

-¡Aaah! -¡Corre, se ha volado la sombrilla!

Chis, con cuidado. -¿Qué tal, va todo bien?

Sí, todo bien. -Genial.

¿Te importa si te dejo a los míos 5 minutos?

-No, no, vete sin problemas.

Sí, tranquila. Muchas gracias.

(SOLLAZA)

Aah... ¡Ah!

¡Chis, callad! Nos concentramos para el dictado.

Nos concentramos, en silencio.

La pizarra no es para hacer dibujos.

(LEE) Entonces, en la cocina...

Venga, vamos. En la cocina...

En la cocina... mamá...

Pon la mayúscula al principio.

Pela -¡Sí!

Pela...

una cebolla.

Mira tu pizarra.

-¿Qué ha dicho? No se habla

cuando se hace un dictado.

En la cocina mamá pela una cebolla. Punto.

Laura toca el violín.

-¿Lleva una o? Sí. O, cebolla lleva una o.

¡Chis! ¡No os distraigáis!

Dejad que termine la frase, por favor.

Shemzeddine, silencio. ¿Tú crees que a mí me divierte?

-Señorita, Emi no lo sabe.

-Qué mal. Lo he tenido mal. -Así, así, así...

Vale, ¿listos? Os aviso que si perdemos

tanto tiempo es por vuestra culpa.

(Estornudo) ¡Salud! No estáis concentrados.

Estáis lentos, disipados. De repente con el dictado

y la corrección nos llevamos una hora, cuando se podría hacer

en 15 minutos y hacer otras cosas divertidas.

Vuelve a tu sitio. ¿Quién ve faltas?

¿Hay faltas o no? -¡Sí!

Aquí pone: "En la cocina mamá pela una cebolla".

Se te ha olvidado el "la". No pasa nada, sólo es una falta

de atención. Presta más la próxima vez.

(LEE) "En la cocina mamá pela una cebolla".

¿Cebolla lo habéis escrito así?

(TODOS) ¡No! ¿Cómo lo habéis escrito?

Cebolla se escribe: c, e, b, o, l, l, a.

¿Alguien lo tiene así?

-Que no se van a enterar. ¿De verdad?

¿Quién quiere escribir la segunda frase en la pizarra?

-¡Yo, yo! Venga, Renda.

(LLORA AFLIGIDA)

¿Qué tal?

Cuánto tiempo.

Siéntate.

¿Quieres beber algo?

Sí, claro.

He pedido vino blanco.

Ya veo. No, pero prueba, está bueno.

Creo que te gustará.

No, gracias. Tranquila.

¿Seguro? Seguro.

¿Llamé a tu padrastro para saber si te gustaría? Me dijo que sí.

¿Qué quieres beber entonces?

Eeeh... me voy a tomar un café.

Perdone, me pone un café, por favor.

-Sí, claro. Gracias.

¿Todo bien? Sí. ¿Y tú?

¿Todo bien? Sí.

Llevas un peinado nuevo.

Ah, sí.

Pero me hace parecer mayor.

No mucho. ¿Ah, no?

Sigues pareciendo joven.

Sí, es duro perder mejillas.

No, quería resultar elegante, quería que me tomen en serio.

Me dije: Me voy a cortar el pelo.

Pero por lo que se ve no ha servido.

¿No?

Está bien.

Pero de todas formas crece antes de lo que te crees.

Ya, bueno.

Gracias.

Gracias. -De nada.

Nunca he conocido a nadie que quiera parecer más mayor.

¿Y tú, tus exposiciones y eso,

qué tal, todo bien? Sí, bien.

Bien, bien.

Cuenta.

Es algo.... es algo complicada la organización y todo.

La promo, los periodistas...

Es el precio de la fama.

He visto en tu página web a muchos fans escribirte.

Sobre todo lesbianas.

Tú te lo has buscado.

Sí. Oye, he visto tus últimas obras.

¿De verdad? Sí, y...

Me fascina, son novedosas y además tienen algo auténtico.

No lo sé explicar, soy un poco mala.

Pero te compraré una en cuanto tenga algo de dinero.

No, tranquila, te regalaré uno.

No, te voy a pagar. No, no.

Que sí. Quiero hacerlo. Te puedo pagar en carne si quieres.

Era una broma. Ha sido un poco mala, pero era una broma.

Me ha hecho gracia.

¿Y tú, todo bien? Sí.

Bueno, sigo con mis pequeños.

¿Sí? Ahora con los

de otro curso más mayores.

Estoy empezando, pero... es genial, ellos también empiezan.

Aprenden a leer, a escribir... Y luego durante las vacaciones

escolares tengo un grupo de apoyo

para los que les cuesta. Son mis preferidos.

¿Ah, sí? Son casos muy especiales.

Pero son magníficos.

Es muy gratificante cuando logras educarles un poco. Lo paso genial.

Te ponen a prueba, te provocan y te buscan.

Sí. Pero es bastante apasionante.

¿Es lo que querías, no?

Sí, eso creo.

Qué bien. Sí, es genial.

Salvo que de repente no tengo mucho tiempo para mí.

¿No sales?

Sí, salgo, pero con las profes. Ah, ya.

A discotecas, al casco antiguo, a restaurantes.

Pero... suelo irme a casa sola.

Bueno, sigo sola.

¿Pero no tienes novio?

No.

¿Novia?

No, no, tengo algunos rollos, pero... nada serio.

De todas formas no consigo... no consigo comprometerme.

Ya. Bueno, te entiendo.

Es complicada la vida en pareja. Sí.

¿A ti te va bien, sigues con la chica que estuvo en casa?

¿Con Lise? Sí. Sí. Lise.

¿Eres feliz?

Eh... sí.

Qué bien.

¿Se porta bien? Sí, sí.

No sé por qué, pero me la imagino cocinándote, pensando los platos

la noche antes de que vuelvas y regalándote flores

por sorpresa. Sí, es su estilo.

Pero sobre todo es la niña. Ah.

La quiero mucho.

Ah, sí, es verdad, que tiene una niña.

Sí, que estaba a punto de parir. Sí.

¿Qué tiempo tiene? Tres años.

La quiero mucho, es muy graciosa. Nos llevamos muy bien.

Hacemos tonterías las dos... y luego le enseño cosas.

Lise nos grita a las dos.

Ah, no me digas. Sí.

Tener dos niñas en casa es mucho.

Pero va bien, es mi familia.

Sí.

¿Y sexualmente?

¿Te complace?

Bueno... (CARRASPEA)

Es...

¿Es mala?

No, no es mala, pero...

¿Es sosa?

No sé, Adèle, no sé.

No es como contigo.

Te echo de menos.

Echo de menos tocarte.

Y no vernos, no olernos.

Tengo ganas de ti.

Continuamente.

De nadie más.

Echo de menos todo.

Tengo que reconocer que te extraño mucho.

Déjame tocarte.

(JADEA LEVEMENTE EXCITADA)

Para.

No me digas que no tienes ganas porque no te creo.

Es imposible que no me eches de menos.

¡Toca!

No puedo.

Perdóname, no sé...

No sé...

Es más fuerte que yo.

Estás perdonada.

¿No me quieres ver más?

No.

¿No me has perdonado?

Sí que te he perdonado.

¿Ya no me quieres?

¿Seguro?

Sí.

Estoy con otra persona ahora.

Ya lo sabes.

Pero siento una ternura infinita por ti.

La tendré siempre.

Toda mi vida.

Perdóname.

Ya me conoces, a veces...

A veces lloro por nada.

Si por conocerte, te conozco.

Además, me pasa de vez en cuando.

Lo sé.

Siempre estás lloriqueando, joder.

Te puedes ir cuando quieras, ¿eh?

Sí, vale.

No, en serio.

De verdad no te molestaré más.

No me molestas.

Bueno, me voy.

Venga.

Venga, vete ya.

(LLORA DESCONSOLADA)

(Alboroto)

¡Chis! Alexander no te duermas ya

que acabas de llegar.

(LEE) "No hace falta" de Alain Bosquet.

La trompeta... Despacito, despacito.

¿Por qué vas tan deprisa? Vocaliza para que te entendamos.

(LEE) "No hace falta" de Alain Bosquet.

La trompa del elefante

es para coger pistachos.

No hace falta que se agache.

Vale.

Adam, continúa.

¿Sabes por dónde vamos?

(LEE) El cuello de la jirafa es...

Un poquito más alto, por favor. Sigue, habla más alto.

(LEE) El cuello de la jirafa es para pastar en los astros.

No hace falta que vuele. Muy bien.

Prune.

-La piel del camaleón verde, azul, malva, blanca,

es para esconderse de los animales.

No hace falta huir. Gracias.

Wassila. (LEE) El poema del poeta

es para decir todo esto y miles de miles de cosas.

No hace falta entenderlo.

-Lo sé, lo sé, no me parece necesario

ni explicarlo. -Estoy de acuerdo.

-Es increíble que haya venido. Hace muchísimo que no la veía.

¿Qué tal?

-Hola, Adèle. Hola.

¿Qué tal? ¿Eras Miriam? -Miriam, exactamente.

Hacía mucho que no te veía.

Qué vestido más bonito.

Me encanta el color azul, es precioso.

Gracias, muy amable. -¿Te puedo hacer una pregunta?

Mi sobrino se llama Nicolás Rouillard. No sé si te suena.

Me dijo que su profesora se llamaba Adèle. ¿Eres tú?

Sí, soy yo. ¿En serio? ¿Qué tal es?

Un niño adorable. -Es el hijo de mi hermana.

¿En serio? -Sí, por eso quería saber

si tenías cosas que decirme.

Es muy gracioso. -¿Es trabajador?

Sí. -¿Sí, de verdad?

Un amor. -Qué bien.

Genial. Bueno, voy a dar una vuelta.

Luego os veo. Hasta luego. Ciao.

¿Qué tal? Bien.

¿Y tú?

¿Cómo has venido?

He venido andando. Bueno, vivo al lado.

Está bien. Es tu barrio. Sí.

Bienvenida. Gracias.

Gracias por haberme invitado.

No hay de qué.

Bueno, aquí están mis cuadros. Vale.

Y detrás de ti una chica que se llama Adéle Bernard.

Vale. Bien.

Ese es superbonito.

Genial. De verdad.

Todo... todo.

Gracias.

-¡Hola! ¿Qué tal? Ah. ¿Qué tal?

-¿Te acuerdas de mí? Sí, claro.

-Nos encanta, pero tenemos preguntas, no sé,

queríamos saber si nos puedes...

Claro, por eso estoy aquí. Discúlpame.

-La oposición de dos universos. Veo a la antigua Emma

y la nueva, el azul, el rojo, la mujer que soporta la vida.

Sinceramente, parece totalmente en paz,

pero al mismo tiempo veo algo inquietante

en su mirada, como perdida. Sí, sí.

-Me gusta mucho, pero me pregunto un poco qué piensa en ese momento.

Porque da la impresión de que tiene una alegría reciente,

pero al mismo tiempo mucha angustia y la mirada perdida.

Pero parece recordarnos al mismo tiempo.

Entre todos estos colores... Ya, ya. Ahora vuelvo.

-Luego hablamos. Sí, sí.

-Te presento a Sarah que hizo Bellas Artes conmigo.

Aah, hola, encantada. -Adoro lo que haces.

Se nota mucho la pasión.

Un movimiento en los trazos... Ya, ¿te parece?

-¡Cuánto habláis! Tened cuidado con este

que es un ligón. -Ya lo hemos notado.

Bien, ¿y tú?

Bien, me alegro de verte.

¿Qué te parece?

Es... puf.

No tengo palabras, espléndido. Además, lo expone Joachim.

Cuando me invitó pensé... en vosotras.

Ya sabes cuánto lo deseaba.

-No, no, pero... es el momento perfecto.

Está muy bien.

¿Y has visto?

Sigues ahí, ¿eh?

Sí.

Me alegra mucho.

-Vale. Bueno, hasta luego.

Claro.

Hola.

Un poquito.

Gracias.

-Hola, Adèle. Hola. ¿Qué tal?

-¿Qué tal? Bien, ¿y tú?

-Muy bien. Me alegro de verte.

Y yo también.

¿Sigues con el cine? ¿Qué haces?

-Ahora trabajo en inmobiliaria. ¿Ah, sí?

-Sigo haciendo cine, pero en pequeñas dosis.

Me cansé un poco de tener que hacer la pelota,

los directores impertinente; bueno, ya sabes.

Me he quemado un poco. Prefiero ser un falso

vendiendo pisos que...

¿Te gusta la exposición?

-Sí, no está mal. No es que sea lo mío, pero bueno.

Por cierto, sigues igual de guapa que en los cuadros.

¿Ah, sí, tú crees? -Sí, de verdad.

¿Te hace gracia?

Sí, no... no lo sé. -Al menos recuperaste la sonrisa.

¿Y no te cuesta ver a Emma, no es un poco...?

No, no, no, está todo claro. Ahora mismo está muy claro.

-¿Y has viajado, has hecho el famoso viaje a Nueva York?

¿No? No. Aún no.

-Está bien, viajar te abre la mente.

Sí, sí, ya lo sé.

-Discúlpame, te lo robo dos minutos. Ven conmigo.

-Ahora vengo. Sí, tranquilo.

Adiós, hasta la próxima. Muchas gracias.

-Me parece haberte visto en alguna película. ¿No te suena?

-¿De verdad? -Le pega ser actor.

El cine de La 2 - La vida de Adèle

25 jun 2017

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