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Para todos los públicos El cazador de cerebros - El reloj interno - ver ahora
Transcripción completa

Todos los seres vivos,

desde una secuoya gigante a la más diminuta de las hormigas,

y, por supuesto, también nosotros, tenemos un reloj interno

que nos guía en cada momento del día.

Pero ¿cómo sabe nuestro cuerpo qué es hora de despertarnos

incluso antes de que suene el despertador?

¿Qué sabemos de este reloj y cuáles son las consecuencias

cuando no está en sincronía con nuestro ritmo de vida?

Hoy, en "El cazador de cerebros", descubriremos cómo tener

un día perfecto según las necesidades

de nuestros ritmos circadianos.

Para ello, ya empiezo mal, "hackeando" mi reloj biológico

con un buen café que bloquee mis receptores de adenosina,

la molécula que induce el sueño,

y acudiendo bien temprano a mi primera cita.

El primer cerebro de este programa es el mayor experto en España

en Cronobiología y el estudio de los ritmos circadianos.

Y me ha pedido que quedemos en una floristería.

¡Hola! ¿Qué tal? Eh, ¿qué tal? Muy bien.

Oye, ¿por qué en una floristería?

Vamos a encontrar aquí el protagonista

del nacimiento de la Cronobiología, y es una planta precisamente.

Soy Juan Antonio Madrid.

Me dedico a arreglar y a romper relojes.

Soy cronobiólogo probablemente porque nací y crecí

en un lugar donde no existía la luz eléctrica.

Hace 300 años, un astrónomo francés, Dortous de Mairan,

observó que esta mimosa por la noche cerraba las hojas

y por el día las abría. Sí.

Cualquiera de nosotros no se plantea nada más.

Es el sol, la luz... Y ya está, sí.

Pero él dijo: "¿Y si aislamos la planta del sol?

¿Seguirá haciendo lo mismo?". Claro.

Y él la colocó en una caja absolutamente oscura

y, al día siguiente, a las 06:00 o las 07:00,

se levanta y ve que estaba cerrada.

Pero unas horas más tarde se abrió.

A pesar... A pesar de no recibir el sol.

Claro, este es el punto de partida de la existencia

de un reloj biológico en todas las especies.

Ah, vale. Pues cuando llega la noche,

esta planta espontáneamente pliega sus hojas.

Pero lo curioso es que tiene un reloj,

en la base de cada una de esas hojas,

que hace que se cierre o se abra según la hora del día.

El reloj biológico de esta planta son las células...

Las células que hay en la base de todo este nervio de la hoja.

Y esto está programado en sus células.

Y eso lo tienen todos los seres vivos.

Todos los seres vivos: bacterias, cianobacterias,

organismos de millones de años.

Eso de que hay gente que se concentra más por la noche

y otra por la mañana o que se despierta más...

¿Hay diversidad individual? Muchísima.

Tú estás hablando de lo que nosotros denominamos "cronotipos humanos".

Es decir, la diversidad en el tiempo interno humano.

Eso está también programado genéticamente

y forma parte de esa variabilidad humana.

El reloj maestro de los mamíferos se encuentra en el cerebro,

concretamente en el hipotálamo.

Es un grupo de unas 20.000 neuronas apodado núcleo supraquiasmático,

que recibe la información de la luz ambiental

a través del nervio óptico.

Interpreta el ciclo luz-oscuridad externo

y regula la producción de melatonina y ciclos de sueño.

Pero los tejidos del cuerpo también tienen

sus propios relojes periféricos,

regulando funciones metabólicas o sensaciones como el hambre.

Incluso las células tienen genes reloj

que controlan sus ritmos circadianos.

Y este descubrimiento ha ganado el Premio Nobel de 2017.

Campanas

Entonces, hay diversidad individual,

pero ¿el reloj biológico también cambia con la edad?

Cambia mucho con la edad, de tal manera

que, cuando somos pequeños, el reloj va rápido,

tiende a adelantar.

Cuando llega la adolescencia, entre los 13 y los 20 años,

el reloj se frena muchísimo y entonces tiene a retrasar.

Y progresivamente va cobrando velocidad,

hasta que llegamos a una edad mayor, una persona mayor,

en la cual el reloj se adelanta otra vez

y tiende a hacer que te despiertes muy pronto.

¿Qué hora es ahora? Ahora serán las 08:00.

¿Tú tienes sueño ahora?

Cuando me desperté, sí, pero ahora, no.

Yo tampoco, yo estoy ahora perfectamente despierto.

Pero seguro que esos adolescentes que hay ahí,

si les preguntamos, nos dirán otra cosa.

Hola. ¿Qué tal? -Hola.

Una preguntita, ¿tenéis sueño, vosotras?

(TODAS) -Sí. Mucho.

-Sí. -Nos volveríamos a la cama ahora.

¿Ahora podrías dormir si te fueras a la cama?

Si han pasado muchas horas, ya no, pero...

(RÍEN) -¿Muchas horas cuánto es?

-No sé, tres horas. -Hasta las 11:00 o 12:00, ¿no?

-Si han pasado tres horas, no volvería a la cama.

¿Y eso es normal, Juan Antonio? -Es normal.

Realmente, lo que ocurre es que tenéis un reloj en la cabeza,

y ese reloj no marca las 08:00, como son ahora mismo.

Probablemente, estaréis marcando las 05:00 o las 06:00.

¿Y por la noche tenéis sueño más tarde?

-Hombre, sí, un poco. -Sí.

Y eso es por lo del reloj, que está como retrasado.

-Está retrasado. Es un reloj perezoso.

O sea, en la adolescencia, y hasta los 21 o veintitantos años,

No quiero que lleguéis tarde a clase.

Muchas gracias, ¿eh? (TODAS) -¡De nada!

Guau.

o sea, el reloj biológico de nuestras células

tendrá millones de años de historia evolutiva,

pero este reloj de la Plaza del Sol tiene 175 años.

Es un mecanismo muy preciso.

Ahora, profundicemos un poco.

¿Cómo funciona nuestro reloj biológico?

Nuestro reloj biológico también está en la parte alta del edificio,

que es nuestra cabeza. (RÍE)

Lo tenemos justamente detrás de los ojos.

Son como dos granos de arroz.

¿Sí? Son dos en vez de uno.

Se llama núcleo supraquiasmático y funciona de un modo parecido

a como estamos viendo que funciona este reloj.

Tenemos una serie de neuronas con unos genes que están en el reloj,

que serían los engranajes del reloj.

Y tienen un mecanismo de puesta en hora.

Igual que este reloj,

podemos ir graduando desajustes de segundos a minutos cada día.

En nuestro caso, es el sol, la luz y la oscuridad,

quien pone la hora.

Y, en tercer lugar, tenemos una salida del reloj,

que son todo lo que vemos ahora, los paneles de agujas, las campanadas.

Son las salidas, los ritmos biológicos

que observamos nosotros externamente cuando medimos cualquier función,

temperatura, presión arterial o lo que sea.

Es realmente como el sistema que estamos viendo ahora.

¿Qué cambios fisiológicos experimenta nuestro cuerpo

durante el día basados en este reloj biológico?

Me hablabas de cortisol, de temperatura...

Por ejemplo, la fuerza muscular va aumentando hacia la tarde,

la temperatura central del cerebro disminuye por la noche,

la presión arterial sube al mediodía y luego por la tarde,

con una depresión al mediodía,

el estado de ánimo cambia, es muy fluctuante,

después de la siesta suele bajar...

Y esto está diseñado por la naturaleza

para optimizar nuestro día.

¿Qué sería lo mejor para hacer por la mañana?

¿Qué capacidades tenemos más inhibidas o más desarrolladas?

Fíjate en lo que ha hecho el reloj por la mañana.

Estamos poniendo un ejemplo que sería pasar del modo noche,

programación de noche, al modo activo de día.

¿Qué hace el reloj para eso?

Empieza a liberar cortisol dos o tres horas antes de despertarnos.

El cortisol te aumenta al glucemia, eleva la presión arterial,

te prepara para el momento más estresante de tu día,

que es pasar de estar dormido en la cama

a estar de pie y activo.

Y es un buen momento, de las 10:00 a poco antes de la comida,

para realizar actividades tanto intelectuales como físicas.

Estamos en un estado óptimo para... Para trabajar.

Para trabajar, sí. Y creo que llevas

una especie de reloj o señal que habéis diseñado

en vuestra universidad para medir... ¿Exactamente qué?

Es un reloj curioso, porque... No marca las horas. (RÍE)

No me da la hora, pero me da la hora de mi cuerpo.

¿Para eso qué medimos?

Medimos diez veces por segundo la temperatura de la piel,

medimos los diferentes tipos de iluminación con unos sensores,

diferentes tipos de movimiento, en cada plano del espacio,

aceleraciones, tipos de movimiento...

En definitiva, con todo ese conjunto de datos,

vienen a ser cerca de 23 millones en una semana,

nos hacemos una idea de cómo es tu ritmo biológico,

cuál es tu red interna, cómo duermes

y, sobre todo, qué hábitos tienes que son cronodisruptores.

Qué haces mal.

Mi reloj creo que me está avisando de dos cosas.

El reloj biológico y el físico me están avisando

de que tengo hambre y de que tengo otro compromiso

en un rato, pero te puedo ver por la tarde, ¿no?

Sí, seguro. Vale. Venga, pues sí.

Descubrir que nuestro cuerpo tiene distintas capacidades y necesidades

que varían según la hora del día es fascinante.

Por ejemplo, por la tarde se produce un gran bajón de energía

debido al incremento en la actividad gástrica.

La concentración disminuye y, por ello, es estadísticamente

la franja donde se producen más accidentes de tráfico.

Pero quizá uno de los hallazgos más interesantes

en cuanto a cómo afecta a nuestro organismo

no solo lo qué comemos, sino a qué hora,

es la investigación realizada por Marta Garaulet

en la Universidad de Harvard. Vamos a hablar con ella.

Voy a hacer un Skype con una científica

que está en Harvard investigando Cronobiología,

pero aplicada específicamente a la dieta.

Tono de llamada de Skype

Hola, Marta. Hola. Encantada.

Igualmente. ¿Qué tal en Boston?

Me encanta. Muy contenta.

Siempre vengo aquí y soy muy feliz, porque cojo muchas ideas

de la Universidad de Harvard.

¿La sensación de hambre es simplemente

que pasa un tiempo sin comer, necesitamos energía

y nos entra hambre?

¿O también está muy regulada por estos ritmos circadianos?

Tenemos un horario, un ritmo en nuestro reloj biológico,

que hace que tengamos hambre a ciertas horas

y que tengamos saciedad a otras.

Pero fíjate que así como para nuestro reloj central,

que es el núcleo supraquiasmático,

la luz tiene una potencia enorme,

en cambio, las horas de la comida tienen una influencia mucho mayor

y están más relacionadas con relojes periféricos.

Es decir, tienes hambre según la hora de los relojes de tu tejido adiposo,

de tu estómago y de tu intestino,

que pueden estar sincronizados con la luz o puede que no.

Ah, fíjate. ¿Y todos estos relojes operan de manera independiente,

el reloj del estómago, de la grasa, del cerebro,

o están todos un poco coordinados?

El éxito está en que tu reloj central esté sincronizado con el exterior

bien a través de la luz,

que tus relojes periféricos estén sincronizados con tu actividad,

con tu comida, con tu vida social,

y que todo en un conjunto esté de acuerdo.

Si no, lo que se nos produce es una desincronización.

Sí. Tenemos cronodisrupción,

y eso nosotros hemos demostrado que se asocia con la obesidad

y con otras enfermedades metabólicas como diabetes, cáncer,

depresión, alzhéimer, etc.

Y uno de los trabajos superinteresantes que hacéis

es que la misma cantidad de comida a horas diferentes

puede engordar más.

Lo que hicimos fue en 430 individuos, mitad hombres, mitad mujeres,

les poníamos comiendo lo mismo, durmiendo lo mismo,

con la misma cantidad de ejercicio físico,

Lo único que se cambiaba era el horario.

Vimos que aquellos que comían después de las 15.00

perdían hasta cuatro kilos menos durante las 21 semanas de tratamiento

que los que comían antes de las 15:00.

Entonces, con todo esto que estáis investigando,

¿qué consejos básicos debemos llevarnos a nuestra casa?

Hombre, España es muy diferente al resto del mundo,

pero comemos la mayor parte de nuestra energía diaria

al mediodía,

y eso es una gran ventaja para nuestro reloj interno.

También tenemos una ventaja, y es que tenemos nuestra siesta,

que nuestro reloj interno nos prepara para estar adormecidos

y no tener ganas de movernos y estar como menos alerta

sobre las 15:00 hasta las 17:00.

No dormir esta siesta puede ayudar a estar un poco más obeso.

Marta, muchas gracias.

No sé si seré capaz, después de una conversación

tan estimulante, de echarme una siesta,

pero creo que si es bueno para mi salud,

lo voy a intentar. (RÍE)

Bien, pues ánimo y que duermas muy bien la siesta.

Música eclesiástica

Benito de Nursia, fundador de la orden de los benedictinos,

concretó una serie de horas con las obligaciones del monasterio.

Tras las comidas, oraciones y otras ceremonias,

se llegaba a la hora dedicada al descanso,

la hora sexta, que dio nombre a lo que luego se popularizaría

como la siesta.

Una siesta recarga el ánimo, pero, además,

varios estudios han demostrado que refuerza la memoria,

capacidad de atención y el aprendizaje.

Campanas

En uno de estos estudios, en la Universidad de Berkeley,

se pidió a 40 voluntarios memorizar 100 combinaciones

de rostros y nombres durante la mañana.

Después, la mitad hizo una siesta y la otra mitad, no.

Y cuando a las 18:00 se comprobó cuántos nombres

asociados a caras recordaban, el grupo que descansó

obtuvo resultados significativamente mejores.

Hace 1.500 años, Benito de Nursia no se equivocó

al establecer las pautas de la vida monástica.

(SUSPIRA) Ahora sí tengo los ritmos circadianos bien colocados.

Continúa el día.

Juan Antonio. Hola.

¿Cómo estás otra vez? (RÍE) Muy bien.

Estoy alucinando con lo de los ritmos circadianos.

Leí una cosa que...

O sea, nuestro sistema inmune también reacciona diferente

en función de la hora del día.

Incluso que una vacuna suministrada a las 08:00 o a las 20:00

tiene una respuesta diferente. Completamente.

Es que, claro, nos cuesta mucho asumir

que nuestro organismo es diferente a distintas horas del día.

Un mismo medicamento,

según la hora del día a la que lo tomes,

puede tener un efecto con mayor toxicidad,

menos toxicidad o mayor efecto terapéutico o no.

Pero ¿qué medicamento, por ejemplo?

Hay un campo que hemos trabajado mucho en Cronobiología

que es la terapia de la hipertensión arterial.

Los fármacos hipotensores,

los que nos van a reducir es a tensión arterial,

funcionan mucho mejor por la noche que por la mañana.

Esto es como una cronoterapia casi, ¿no?

Sí. Además, se denomina cronoterapia.

Es buscar el momento idóneo para que el tratamiento farmacológico

sea más eficiente, pero reduciendo a la par

los efectos negativos del tratamiento.

Y dentro de lo cotidiano, una de las cosas

que a veces preocupa a algunas personas es el deporte,

cuándo es mejor practicarlo,

a primera hora de la mañana o por la tarde o cuándo rindes más.

O sea, ¿hay un consenso en esto? Sí, hay un cierto consenso.

Primero, hacer deporte, sea la hora que sea,

Si ya hablamos de un deporte de competición,

sí que hay horarios para hacerlo.

Por ejemplo, deporte de fuerza, de velocidad,

una competición de atletismo, un partido de baloncesto,

uno de fútbol, mejor por la tarde noche.

Ah. Sin embargo, si estamos hablando

de un deporte que requiere estabilidad,

tiro con arco, tiro con pistola,

y deportes de un esfuerzo extremo como una maratón,

eso es mejor por la mañana.

Nuestro siguiente cerebro, Emma Roca,

es bioquímica, bombero, autora de varios libros,

triatleta y campeona mundial de ultramaratones.

Todo un ejemplo de disciplina y de optimización del tiempo.

Pero el caso de Emma Roca es interesante

porque participó en un estudio sobre Cronobiología y deporte

en el que valoraron las alteraciones del ritmo circadiano

durante las competiciones,

con el fin de mejorar el rendimiento de los deportistas.

Soy Emma y vivo en el Pirineo.

Me emociona cómo el dormir, el comer y el hacer actividad física

condiciona tanto la expresión de nuestros genes.

¿Qué tal? Muy bien, entrenando un poco.

¿Y notas diferencias entre el rendimiento físico

por la mañana y por la tarde, de más fuerza por la tarde,

más resistencia por la mañana, algún cambio?

Personalmente, me encuentro mucho mejor por la mañana.

Me noto con mucha más fuerza y resistencia, las dos cosas.

Considero que también es un momento álgido hacia las 16:00,

Más no, porque interfiere en el sueño.

Más no, porque... Es lo que hace todo el mundo.

Termina de trabajar y se va al gimnasio, que es lo peor.

Es un error, porque la melatonina,

que se tiene que equilibrar para empezar a incitar a dormir,

no se libera cuando se libera el cortisol,

que es la hormona del estrés, es cuando hacemos deporte.

Cuando estamos allí dándolo todo es cuando más cortisol se libera.

O sea, que no te viene el sueño. Llegas a casa y vas con los ojos...

Venimos de hablar con Juan Antonio Madrid,

y tú has participado en un estudio donde han intentado optimizar

tu rendimiento corporal en función de tu reloj biológico.

¿Qué pasa si en una carrera por etapas,

como fue en Chile y Argentina,

estamos haciendo más de una maratón cada día?

Estás cansada y duermes mal.

Tenía que apuntar en una agenda a qué hora me iba a dormir,

si me había despertado, cuántos pipíes había hecho.

Además, me hacía hacer unas encuestas al acabar las carreras.

Eran de velocidad, de agilidad mental,

y esto, cronometrado.

Cuánto tiempo tardaba a hacer el test.

Y cada día, y veíamos que cada día tenía peor tiempo

al acabar el ejercicio. ¿Ah, sí?

Estabas como perdiendo capacidad cognitiva.

Porque una de las cosas que hace el cuerpo al ir a dormir

es disminuir la temperatura cerebral y aumentar la cutánea.

Si yo tengo un sensor cutáneo que me dice

la variación de temperatura,

me dice si ese cuerpo se prepara para ir a dormir.

¿Cuándo? Cuando aumenta la temperatura cutánea.

¿Y qué secretito tengo yo en las carreras?

Que cuando me viene sueño, porque son carreras de ultramaratón,

ultradistancia, muy largas, con noches incluidas,

lo que hago es remojarme muy bien las extremidades

para bajar la temperatura cutánea y aumentar la cerebral.

Ah... De esa manera, activo el cerebro

y no me viene tanto el sueño.

Claro, estás "hackeando" el reloj biológico.

El reloj biológico de la temperatura. (RÍE)

Yo me dedico a enseñar a dormir a las personas

y a hacer que sean un poco más felices.

Pero lo que de verdad me gusta es tocar la guitarra.

Yo era "hippy" en mi juventud.

Yo quería cambiar el mundo.

No lo he conseguido,

pero al menos he conseguido que el mundo no me cambiara a mí.

Eduard, me imagino que tú duermes bien, ¿no? (RÍE)

Bueno, yo soy como todo el mundo, hay días que duermo mejor que otros.

Pero, bueno, en estas ciudades, fíjate que hay una mezcla

de luces de color más blancas y luces de color más naranja.

Lo que nos sucede aquí es que la luz blanca

no deja que el cerebro fabrique melatonina.

La melatonina es una sustancia

que el cerebro empieza a fabricar cuando hay el crepúsculo.

Si tú pones a este cerebro en contacto con una luz blanca...

La de las tablets, el teléfono... Correcto.

Hace que pare inmediatamente la fabricación de melatonina.

Entonces, esto es un pésimo hábito para dormir bien.

En cambio, la luz naranja,

la que usaban nuestros bisabuelos cuando no había luz....

Las velas, el fuego... El candil.

Eran luz naranja, con lo cual esa luz naranja

deja que el cerebro siga fabricando melatonina.

Por esto es muy recomendable que, cuando nos levantamos por la mañana,

tengamos mucho contacto con la luz del sol,

trabajar al lado de un sitio donde nos toque la luz

y, sobre todo, hacia la noche, tener mucho contacto

con luz anaranjada.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando nos empieza a entrar sueño?

¿Se va apagando, primero unas áreas y después otras?

O sea, ¿qué ocurre en el cerebro?

El sueño es como un globo que está deshinchado por la mañana

y se produce el sueño en las estructuras

del tronco cerebral.

Entonces lo que hace este globo, a medida que pasan las horas,

es que se va hinchando,

hasta que llega a las 23:00, 00:00, 01:00,

aprieta a la corteza para que se desconecte

y aparece el sueño.

Lo que es fundamental entender es que el sueño y la vigilia

es un proceso circadiano,

que significa que se repite cada 24 horas.

"Circadiano" significa "cerca de un día".

El sueño y la vigilia se repiten cada 24 horas,

desde el momento que nacemos hasta cuando nos vamos de este mundo.

Ajá.

Y en los problemas de sueño, imagino que habrá de muchos tipos,

pero ¿suelen ser más de circunstancias externas

o de preocupaciones psicológicas o a veces hay problemas físicos?

Correcto, correcto.

Nuestras abuelas decían:

"Si duermes mal, es que no tienes la conciencia tranquila".

Y tenían toda la razón. (RÍE) Puede ser. Cierto.

La conciencia, en cualquier sitio o lugar,

estrés, preocupación...

Si el cerebro está bien,

si el estado emocional está bien durante el día,

dormiremos mucho mejor.

¿Te puedes acostumbrar a dormir menos?

Yo he tenido esa sensación.

Vas durmiendo cinco horas al día y que parece que te acostumbras.

Sí. ¿Es falsa esta sensación o no?

Totalmente, totalmente.

Un adulto necesita dormir ocho horas. ¿Por qué decimos ocho horas?

Porque la idea es que el sueño es un taller de reparación.

Un 5% de la población tiene suficiente con seis

o seis horas y media. Ah, vale.

Pero el sueño no se recupera, se pierde, como el tiempo.

El sueño no se recupera, pero, además, una mala rutina

entra en conflicto con los ritmos circadianos

y puede perjudicar a nuestra salud.

Uno de los colectivos más sensibles a esta desincronía

entre tiempos laborales y biológicos son los trabajadores por turnos.

Es el caso de las enfermeras,

un colectivo estudiado por la investigadora Mayte Moreno,

del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

En su estudio trataba de evaluar el impacto de los diferentes turnos

en la salud de las enfermeras y en la calidad de su trabajo.

Profundizar en el conocimiento de los ritmos circadianos

y de la cronodisrupción permitirá seguro mejorar

la distribución de los trabajos por turnos,

que ocupan a un 20% de la población europea.

Me llamo Mayte y, después de estar trabajando

diez años como enfermera a turnos y en plantas,

me planteaba cuál es el mejor turno y, desde hace 20 años,

me dedico a la investigación.

Yo creo que el mejor, el mejor, sin lugar a dudas,

es el turno fijo de mañanas, que es el que todo el mundo quiere,

o un turno fijo de tardes.

El de noche, no tanto.

El peor es que te toque hacer mañanas, tardes y noches.

¿Y se han visto patologías asociadas al trabajo?

Hay tres patologías fundamentales,

que son los trastornos metabólicos, el cáncer

y alteraciones en la reproducción.

Hola, chicas. Hola.

-Hola. ¿Qué tal? -Buenas.

¿Participasteis en el estudio? (AMBAS) -Sí.

-Llevábamos un reloj en la muñeca que medía la temperatura corporal

con un sensor en un brazalete en el brazo,

para medir la posición, y un colgante que medía la luz.

-Como 30 páginas de un cuestionario.

-De tus hábitos de sueño y un registro de tu actividad

durante esos diez días.

¿Qué efectos notáis de cuando estáis en turnos nocturnos, rotatorios...?

-Te notas más cansada, por supuesto, cuando sales.

Pero a lo mejor te tocaría entrar a trabajar otra vez y no entras,

estás como más activo y no concilias el sueño.

-El cuerpo te pide comer, azúcar y estás como toda la noche

intentando picotear para poder estar alerta.

Vosotras sois conscientes de que, estando con este tipo de turnos,

la calidad de la atención que dais a los pacientes

no es la óptima. Disminuye.

De hecho, nosotras, según vamos estando más años

trabajando en la profesión, intentamos hacer menos noches.

Pero el trabajo a turnos no va a desaparecer,

porque es necesario. ¿Qué recomendaciones podemos sacar?

-Una de las grandes recomendaciones es que los gestores de enfermería

tendrían que saber qué cronotipo tiene la gente

para poder adaptar los turnos a la forma de ser de la gente.

Y eso no cuesta nada, porque es un test muy fácil de pasar

Es sorprendente eso del ritmo circadiano.

Bueno, una curiosidad es que a partir de las 04:00

En el hospital puedes ver que hay más partos

a partir de esa hora que durante el día.

Uf, vaya día.

Espero que se hayan quedado con algunos consejos prácticos,

pero espero que se hayan quedado también con otras cosas.

Empezamos el programa con unas flores

que se cerraban de noche y se abrían de día.

Todo el mundo pensaba que era por la luz,

pero hace 300 años, un científico sintió curiosidad

y pensó: "¿Qué pasaría si las tapáramos?".

Hizo un experimento.

Las tapó y vio que se abrían igual.

Y, en lugar de dudar del experimento,

dudó de sus ideas y descubrió algo nuevo,

algo que solo se podría haber descubierto

gracias a la ciencia.

Espero que se hayan quedado también con esta fascinación

por comprender científicamente cómo funciona el cuerpo humano.

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El cazador de cerebros - El reloj interno

14 nov 2017

El cuerpo tiene la manera natural de saber cuándo hay que despertar o acostarse. Esta regulación nos ayuda a tener vidas más sanas y equilibradas. En este capítulo vemos qué efectos adversos pueden tener actividades de nuestro estilo de vida moderno que trastocan nuestros ritmos circadianos.

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  1. Javier Martín

    Un vídeo muy bueno. Escribir un blog sobre startups me ha permitido hablar con personas diferentes, pero todas son conscientes de que respetar las horas de sueño les hace mejorar su rendimiento diario.

    28 mar 2018