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Para todos los públicos El cazador de cerebros - Identidad sexual - ver ahora
Transcripción completa

Soy una persona intersexual.

Sería... trans masculino.

Me identifico como mujer.

Soy una persona trans no binaria.

Mi género es femenino. Me siento mujer.

"Trans" como nombre, como sujeto.

No me identifico como mujer pero tampoco como hombre.

"Masculino" porque es el género que he acabado habitando.

Sino como una persona de otro género, concretamente de género neutro.

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Qué chorrada.

Y es que, en realidad, no es así.

El tema del género nos desconcierta,

porque entre el concepto "macho" y "hembra",

hay muchas situaciones intermedias que no hemos terminado de asumir

y porque hay mucha ideología por todos lados.

Nosotros hoy intentaremos dar una perspectiva científica,

que no es completa,

pero sí que da una información muy relevante.

Y, para empezar, nos plantearemos los diferentes factores

que condicionan el género.

"Sin duda, hay un sexo genético.

Los cromosomas XX y XY predisponen a mujer y hombre,

pero también hay un sexo hormonal.

Por el cuerpo de los hombres circula mucha más testosterona

que viriliza algunas características físicas.

Por el de las mujeres, estrógenos,

que marcan, por ejemplo, la menstruación.

Luego hay un sexo genital.

Obvio que unos nacemos con pene y testículos

y otros con vulva y ovarios.

Lo importante es que en todo esto, como veremos en el programa,

hay situaciones intermedias,

incluso en la parte biológica.

Luego hay un sexo cerebral, o mental,

que sería la identidad de género que sentimos como personas."

Y aquí también puede haber grises entre lo masculino y lo femenino.

Y por fin está el sexo social, o rol de género,

que es el que cada uno de nosotros decidamos

o nos sintamos forzados a asumir en sociedad.

Y, curiosamente, de todas estas categorías,

la más estanca es la que hemos creado nosotros:

el rol social, donde en un DNI forzamos

a que alguien se defina como hombre o como mujer.

Y hay otro aspecto del que no hablaremos en este programa

para no mezclar, que es la orientación sexual.

"Lo que haremos hoy en 'El cazador de cerebros'

es ir comprendiendo todos estos grises.

Y lo haremos escuchando a personas de sexualidad no convencional,

a expertos que estudian el género

desde una perspectiva biológica y social

y haciéndonos preguntas.

¿De qué depende el género?

¿Tiene sentido separar tanto hombres y mujeres?

¿En realidad hay cerebros masculinos y femeninos?

¿Podemos por fin congeniar biología y construcción social?

¿Qué debemos hacer para que todos nos sintamos felices?

Para empezar, hablaremos de una situación poco frecuente

pero muy ilustrativa:

la intersexualidad."

Te lo juro, Pere.

Yo de pequeña era la mejor jugadora de fútbol del colegio.

Pero, Gabriel, ¿en serio que tú de niño eras una niña?

Delantera pichichi. (RÍE)

Sí. Bueno, te explico.

Mira, mira, mira. Fíjate en lo que te voy a enseñar.

Mira, mira qué cara.

Esto era el bautizo de mi hermana. ¡No me fastidies!

Se supone que este era yo con la falda.

Y las sandalias maravillosas. ¿Este también?

Sí, sí. Más o menos la misma edad.

Y por aquí también. Esta es muy chula.

Estaba delante de Sierra Nevada, en Granda.

¡Qué pasada! Oye, ¿y cómo puede ser?

Pues porque yo nací con genitales intersexuales.

Además, era una condición bastante severa.

Se prestaba mucho a equivocación.

Si hubiera nacido con genitales ambiguos...

¿Sí?

...hubieran visto que algo había, que era ambiguo

y que no quedaba muy definido.

Pero en mi caso eran genitales intersexuales extremos.

Y pene no había, era un micropene. Sí.

Y podía pasar por un clítoris.

Entonces, era una condición tan extrema,

que sí podía prestar a confusión.

Y eso fue lo que ocurrió.

Yo nací, el médico dijo que era una niña.

"Es una niña". Y ya está.

Y toda la infancia...

Y toda la infancia tratado como niña, educado como niña y... (RÍE)

Qué fuerte. Sí, sí.

Ostras... Y cromosomas XY. Cromosomas XY.

Además, yo tenía una mutación que generaba una proteína más corta.

La cadena de la proteína es más corta de lo habitual

y esto en varones provoca una formación diferente...

Sí, sí, sí. ...de los genitales externos.

Los internos estaban tal cual. Claro.

Próstata en su sitio, vesículas seminales en su sitio...

Todo. Normalísimo.

Era solamente la parte externa,

que tiene que ver con procesos hormonales

durante el periodo fetal y todo aquello.

Sí, sí, sí.

"Cuando un óvulo fecundado empieza a dividirse,

sus células se van diferenciando en sanguíneas,

musculares, nerviosas,

y se empiezan a formar los órganos del futuro embrión.

En la zona anogenital,

a las cuatro semanas de embarazo,

se forma una especie de tubérculo genital

con uretra arriba, hinchazón alrededor

y unas gónadas internas

que más tarde se convertirán en testículos y ovarios.

Esta diferenciación sexual empieza en la semana sexta.

Si el feto tiene el gen SRY en el cromosoma Y,

se libera la hormona antimulleriana,

que hace que se formen los testículos,

crezcan, se sitúen fuera del cuerpo en el escroto

e, importante,

a partir de la semana ocho, empiecen a segregar testosterona.

Uno de los efectos de esta testosterona

será que el tubérculo genital crecerá formando un pene.

Si no hay testosterona, las gónadas se quedarán como ovarios internos,

el tubérculo como clítoris

y el escroto como labios vaginales."

Y aquí ya empezamos a ver casos de intersexualidad.

Uno muy característico es la insensibilidad a los andrógenos.

Son personas con cromosomas XY, en principio masculinos,

pero que tienen una mutación genética

que hace que las células de su cuerpo

no reconozcan esta testosterona.

Entonces, aunque tengan testosterona por el torrente sanguíneo,

se desarrollan plenamente como mujeres.

Es un caso muy característico, porque muestra

que los genes no siempre determinan y que las hormonas tienen más poder.

Otro caso serían los cromosomas XXY

y otro muy curioso sería la hiperplasia adrenal congénita.

En principio, deberían ser mujeres XX,

pero cuya glándula suprarrenal

segrega muchísima testosterona

y se desarrollan con caracteres ambiguos,

con ciertos caracteres masculinos.

El conocimiento de todo esto es relativamente nuevo

y hace 40 años, cuando nació Gabriel,

no se sabía.

Marta, en este hospital nacen 3.300 niños al año.

Cuando analizáis los genitales o hacéis un cariotipo de cromosomas,

¿cuántos no están claramente definidos

como niños o niñas?

Nos deben de hacer unas diez consultas al año,

y por diferentes motivos,

o porque el cariotipo que se han hecho antes de nacer

no cuadra con la exploración de los genitales al nacer

o porque no están seguros de si el genital

tiene el desarrollo exacto de canon que conocemos femenino

o de canon exactamente que conocemos masculino.

Y, a partir de aquí, nosotros tenemos que discernir

si hay alguna variante. Claro.

Y, a partir de aquí, ir viendo qué debemos hacer.

Todos empezamos con unos cromosomas, ¿no?

Y entonces sabemos que el XX es el que va a determinar

que tengamos unas gónadas femeninas, unos ovarios, etc.,

toda la secuencia,

y el XY, que tengamos un desarrollo de las gónadas

a testículos, etc.

Tengo pacientes que llevo que quizá tienen

un poco de cromosomas del X, un poco del Y, un poco de mezcla,

y hay algunos tienen suficiente Y como para desarrollarse

absolutamente como un varón normal, con su desarrollo sexual...

Otra cosa es la fertilidad, que esto suele ser más difícil.

Y, en cambio, otros que tienen una alteración

de la diferenciación de sus gónadas y de los genitales.

Hay mucha variedad.

Aquí hay una diferencia entre transexualidad

e intersexualidad. Ajá.

Tú no te has tomado hormonas, tú cuerpo cambió en la pubertad.

Claro, yo llego a la pubertad y empiezo a virilizar.

Lo que se suponía que era una niña que se llamaba Patricia,

y que siempre tuvo un comportamiento supermasculino,

era la machorra del barrio, del colegio...

Pero una niña para todo el mundo. ...pero socialmente una niña,

de repente empieza a tener vello en las piernas, en los brazos,

barba, bigote, le crece la nuez,

no le sale pecho, no le baja la regla...

Por una parte, yo tenía esa sensación de felicidad íntima de:

"Ay, no me baja la regla. Ay, no me salen tetas.

Ah, me está creciendo el pene". ¿El pene te empezó a crecer?

Sí. Por la testosterona, claro.

Exacto, empieza a crecer. Hasta un límite.

Yo tengo un pene pequeño. Pero era un pene.

Sí, claro.

Un pene completamente aislado del resto del cuerpo.

Quiero decir, que no...

Y... "Guau, ¿qué está pasando?".

Tenías que ir al especialista con el volante del médico de cabecera

y nos sentamos así, uno enfrente del otro,

y dice: "¿Qué te pasa?".

"Mis genitales están así, no sé qué...".

Dice: "Ajá... ¿Y tú cómo te sientes?".

Fue... La primera persona que te pregunta.

La primera que me dice: "¿Cómo te sientes?".

Guau.

Y digo: "Me siento un chico". Más allá de qué aspecto tienes.

Tal cual. Dice: "¿Tú cómo te sientes?".

Aquello fue como: "Hostia, mi vida es una putada,

pero se me acaba de aparecer la Virgen.

(RÍE) Esto es maravilloso". Sí, sí.

Y cuando me hace esa pregunta, le contesto: "Un chico".

Me dice: "Vale, es lo que eres. A partir de ahí, vamos a trabajar".

Entiendo que sí que hay casos donde ves esta ambigüedad genital

y analizas cromosomas o lo que sea y dices:

"Yo no sé esta persona de adulta si se sentirá más...

Correcto. ...hombre o mujer".

Esto ha sido todo el problema durante la historia,

que quizá hemos sido muy simplistas en medicina

y entonces pues nace...

Y hemos hecho asignaciones de sexo a veces sin esta reflexión profunda

basada en lo que sea,

en los cromosomas, en diferentes ámbitos...

Lo que se ha visto es que se han tomado

no solo decisiones del género, sino también quirúrgicas

que han llevado a que haya una serie de adultos

que no están conformes con eso que se ha hecho.

Y eso evidentemente es un error en medicina

del cual tenemos que aprender.

Y lo que tenemos que intentar es hacerlo mejor.

Ahora, las decisiones, hay un equipo multidisciplinar

donde trabajamos desde los genetistas

hasta los anatomopatólogos.

Hacemos biopsias, a veces. ¿Qué funcionalidad tienen?

A los cirujanos, cuando tengamos que hacer

reparaciones quirúrgicas en el futuro,

¿qué funcionalidad podrá tener aquello?

Si es un pene, ¿tendrá funcionalidad para tener relaciones sexuales?

Con personas del campo de la ética y la psicología, con endocrinos,

para ver qué información tenemos

o cómo creemos que aquella persona se va a sentir en la vida adulta.

Son decisiones

tomadas mucho más consensuadas y con mucho más conocimiento

y con mucho más cuidado.

Sí que debemos reconocer que, históricamente,

la ciencia y la medicina no lo han hecho del todo bien

con esta obsesión de corregir, de patologizar, clasificar...

Y un caso muy característico, muy famoso,

es el de David Reimer.

Era un niño que nació niño y, en una operación de fimosis,

le cortaron el pene.

En ese momento, se asumía que el género era exclusivamente

una construcción social.

Y un sexólogo muy famoso, John Money, planteó:

"Bueno, pues lo criamos como niña".

Le llamaron Brenda, le extirparon los testículos

y le pusieron un entorno femenino.

Y esa niña, sí, era una niña en la infancia,

pero empezó a sentirse niño.

Y, de hecho, cuando, llegada la adolescencia,

descubrió lo que le había pasado, se traumatizó

y ya de adulto terminó suicidándose.

Es un caso muy paradigmático

de que no se debe forzar a las personas

y también de que...

Obviamente, la sociedad condiciona el género,

pero en el cerebro hay algo también.

Más allá de garantizar la vida, la salud,

y la calidad de vida de esa persona, de ese bebé...

No hace falta mucho. ...no hace falta nada más.

Intervenir solo porque resulta que el genital es diferente,

no tiene ningún sentido.

De momento, ya hemos visto que en lo puramente físico,

lo más corporal, genes, hormonas, genitales,

ya existen puntos intermedios.

No todo encaja en lo estrictamente masculino y femenino.

¿Qué ocurrirá con el cerebro y la mente?

"Vayamos a la semana 12 de embarazo.

Los genitales ya son masculinos o femeninos.

Cuando son masculinos, se produce un gran pico de testosterona

que empieza a masculinizar el sistema nervioso

que se está formando.

La construcción del cerebro dura toda la vida,

pero en estos momentos es donde parece que se empiezan a crear

algunas pequeñas diferencias en expresión de genes

y en ciertas áreas y circuitos cerebrales."

No está del todo demostrado,

pero la principal hipótesis para explicar

que haya personas con un cuerpo masculino

y que se sienten claramente desde pequeñas femeninas,

es que este pico de testosterona quizás no se haya realizado

y que el cerebro no se haya masculinizado

en la etapa embrionaria.

Ha habido experimentos con animales donde en esta etapa embrionaria

se ha suprimido la testosterona o inyectado testosterona

y el comportamiento que tienen estos animales de adultos

es diferente.

Pero es cierto que el desarrollo del cerebro es un continuo,

y que cuando se han analizado cerebros de mujeres,

de hombres y de trans,

cuando haces muestras muy grandes, sí que ves pequeñas diferencias.

Pero cuando miras cerebros individuales,

no hay ninguna marca que te diga:

"Este es un cerebro claramente masculino,

claramente femenino o claramente trans".

Sería como intentar averiguar si alguien es hombre o mujer

a partir de la altura.

Las niñas de mi clase decían: "No, es que Àlex quiere ser un niño".

Yo pensaba: "Pues tampoco".

Yo, para funcionar, necesitaba un apoyo hormonal para ser un hombre.

Y, obviamente, el gen de lo que se esperaba

de lo que tenía que ser una mujer a mí no me era cómodo.

No estaba a gusto.

No descubrí la existencia de la transexualidad

hasta los 19 años, cuando vi un documental y dije:

"Ah, que se puede".

"Como en 'El cazador de cerebros' nos gusta hablar con los mejores,

vuelve a ser hora de hacer las maletas.

Algunas personas logran aceptar su cuerpo,

se definen como no normativos o no binarios o género neutro

y les va bien esta ambigüedad.

En otras, en cambio, el sentimiento es más perturbador

y manifiestan lo que se llama 'disforia de género'

y buscan apoyo para adaptar su cuerpo

a lo que ellas sienten.

Y esto es algo que la medicina y la psicología deben contemplar."

El tema es que estamos en Ámsterdam

porque Holanda es de los países del mundo

donde más se estudia la transexualidad científicamente.

Se coordinan proyectos europeos,

hacen protocolos de tratamiento de transgéneros...

Se hacen publicaciones.

Tengo aquí los estudios de seguimiento

de personas transgénero por 20-30 años.

Existe incluso el protocolo holandés de abordaje de la transexualidad

en la adolescencia

y aparecen datos muy curiosos.

Por ejemplo, de los niños que en algún momento de su infancia

se sienten niñas, o niñas que se sienten niños,

solo dos de cada diez llegan a la adolescencia

con esta disforia de género.

Y datos como estos son muy importantes

porque nos ayudan a tomar mejores decisiones

y a asesorar a las familias.

"Nos vamos dirección a un centro líder

en investigación en transexualidad.

Algo curioso de este centro

es que antes hacían test cromosómicos y hormonales

a las personas transgénero,

pero vieron que no les servían de nada

y ahora solo hacen test psicológicos."

¿Cómo es que hay una tradición tan larga

en los Países Bajos en el estudio de la identidad de género?

Creo que como se le ha prestado mucha atención mediática al tema

y tenemos una sociedad abierta y tolerante,

la gente se siente más libre de acudir a la clínica o expresarse.

No es que haya más personas transgénero

en los Países Bajos que en el resto del mundo,

sino que la sociedad es más abierta.

¿Cómo se configura el género en las personas?

Menuda pregunta más compleja.

No lo sabemos.

La genética es importante. Las hormonas son importantes.

Algunos estudios con resonancias magnéticas funcionales

muestran que en un hombre trans, por ejemplo,

al ejecutar una tarea, su cerebro muestra imágenes similares

a las de un hombre,

de modo que puede que aunque haya nacido con cuerpo femenino,

su cerebro funciona en cierto modo como el de un hombre.

Pero es importante decir que esto no ocurre

con todas las personas transgénero.

Entonces sí que hay algunas diferencias

entre el cerebro masculino y el femenino,

pero esto no está tan claro.

Bueno, que existen pequeños dimorfismos

entre el cerebro masculino y el femenino es evidente,

y consabido,

pero no puede decirse que todos los hombres trans,

por ejemplo, vayan a tener resultados en una resonancia magnética

que reflejen exactamente los de un cerebro masculino.

Y lo mismo ocurre con las mujeres trans,

que tampoco tienen siempre imágenes femeninas

en una resonancia magnética.

Ocurre solo a veces y es muy diverso.

Así que no puede usarse una resonancia para demostrar

que alguien sea transgénero.

¿Cuentan más los factores biológicos que la influencia cultural?

En mi opinión, la disforia de género aparece muy temprano

en el desarrollo humano.

Diría que en la fase embrionaria o fetal, en el útero.

Ajá. Y eso no tiene nada que ver

con el entorno ni lo adquirido, ¿sabes?

En el pasado, se decía que ocurría por un exceso de presión de la madre

o por un padre ausente durante la crianza.

Eso son bobadas.

Pero sigue siendo difícil dilucidar

qué parte de la naturaleza lo determina.

Bueno, ¿qué os ha parecido?

Ahora mismo hay dos explicaciones sobre el hecho trans.

Hay una explicación biologicista y una explicación culturalista.

¿Qué pasa? Que una gran parte de los médicos

que atienden a personas trans son de la tradición biologicista,

como es el caso.

Hay otra visión que explica el género y la sexualidad

que no es biologicista, que dice que una cosa es el sexo,

una cosa es tu cuerpo,

y otra cosa es esta pantomima que es el género

que nos hemos montado socialmente,

que no ha sido así en todas las culturas,

que no ha sido así en todos los momentos de la historia

y que, por lo tanto, no tiene por qué tener que ver con el cuerpo.

-Si nosotras pudiésemos ser hombres o ser mujeres

o ser como somos sin necesidad de identificarnos,

de encajar con un género,

me pregunto, si esto fuese así, ¿necesitaríamos transitar

o solo seríamos como somos y todo estaría bien

y no tendríamos esa presión?

Claro, a mí me parece fantástico. Seríamos diversos igual, pero...

Tú, Elena, ¿cómo lo ves?

Porque entiendo que tú naces con un cuerpo masculino,

pero tú te sientes mujer. -Sí.

Es que muchas veces me preguntan:

"¿Tú cuándo descubriste que eras mujer?".

Dije: "En ningún momento de mi infancia dije: 'Soy mujer'".

Pero yo me acuerdo con diez años de quererme quedar embarazada.

Entonces, claro, dije: "Hostia, pues eso de hombre...

Biológicamente, hombre no es posible".

Yo claramente defiendo que la ciencia intervenga en este debate.

Obvio que cada individuo debe tomar sus decisiones

y la ciencia no le va a decir a nadie cómo debe sentirse.

Además, históricamente, de nuevo, con la psicología evolucionista,

la ciencia no lo ha hecho del todo bien,

pero esto está cambiando y las posiciones se están acercando.

Además, la ciencia está dando información

cada vez más relevante en el seguimiento de estas personas,

en el estudio de la diversidad...

Y cuanta más información, mejor para tomar decisiones.

Con todos estos datos, habéis creado un protocolo holandés

para tratar a los niños y adolescentes

con disforia de género. ¿Nos podría resumir sus fases?

Claro.

Cuando el niño o la niña no ha alcanzado la pubertad,

no hacemos nada médicamente.

Solamente brindamos apoyo a padres e hijos,

consejos sobre cómo lidiar con esos sentimientos,

porque sabemos que en el 80 % de los casos

serán pasajeros.

Cuando la disforia de género persiste durante el inicio de la pubertad,

tenemos la oportunidad de usar bloqueadores de la pubertad

para detener el desarrollo físico hacia el sexo que no se quiere.

Y frenamos los cambios del cuerpo, pero no hacemos nada irreversible.

¿Y cómo se bloquea la pubertad?

Con un fármaco.

Una inyección cada 28 días.

Se inhibe la pubertad a través de las señales cerebrales

sin inhibir la función de ovarios o testículos.

Si luego la disforia persiste,

a partir de los 15 años de edad,

podemos administrar tratamiento hormonal cruzado.

Es decir, las hormonas del sexo deseado.

Se trata de una decisión fundamental,

porque una vez se empieza, el cuerpo cambia irreversiblemente.

Y después, solo a partir de los 18 años,

puede un adolescente solicitar la cirugía.

¿Es habitual arrepentirse?

Una vez alcanzada la pubertad,

apenas hay arrepentimiento.

No olvidemos que, en ese periodo,

solo usamos los bloqueantes de la pubertad.

Pero solo tres de 300 dijeron: "No, ya no tengo esos sentimientos".

(ASIENTE)

Pero es importante decir que si alguien transgénero

o con género no binario se siente cómodo con su cuerpo

y no quiere un tratamiento hormonal y tampoco cirugía,

no hay ningún problema, ¿verdad?

Claro, es que la mayoría de los adolescentes tienen claro

que quieren hacer una transición completa.

Aceptando que la diversidad forma parte de la naturaleza

y de la sociedad y que tiene que procurar

el bienestar de todo el mundo,

¿qué otras cosas a vuestro colectivo,

o tú, Elena, por ejemplo,

qué otras cosas que no están ocurriendo ahora

te harían sentir mejor?

Yo no puedo entender que si yo voy a un centro

especializado en este tema,

que no tengan, en ciertos temas, ciertas personas,

ni idea de este tema.

-Libros de texto en todos los colegios

donde se explique con pelos y señales toda la diversidad

y todas las cosas que hay,

y biológicamente también.

-No creo que haya que decirles a los niños...

-No, cada cosa a su edad. -..."hay 20 millones de opciones".

Yo creo que simplemente decirles que no existe blanco, negro,

que hay opciones intermedias.

Vale, educación, medicina... Y medicina.

Yo algo que creo que también queréis que cambie,

y esto forma parte de la ciencia y la medicina de ahora,

es que sí haya un criterio, llamémosle "disforia de género",

o como sea, pero que no sea una patología,

no sea un trastorno,

sea un criterio para recomendar hormonas

o para lo que sea, pero no un trastorno mental.

-El problema es la patologización, considerarlo una enfermedad,

considerarlo un error a rectificar.

Y, para mí, ese es el centro, el palo central de todo,

considerar que el hecho de que existan personas trans es un error.

Le han cambiado el nombre.

Ahora se llama "incongruencia de género",

que podrían haber buscado otro nombre porque eso...

¿Cuál le pondrías? Mójate. En realidad, "trans". (RÍE)

O sea, "transgénero", "transexual", "trans" lo que sea.

O sea, acompañamiento de personas trans.

-El debate es como absurdo, porque ¿qué más da? Quiero decir...

Al principio de tomar hormonas, a mí mi pecho no me molestaba.

A mí mi pecho como tal no me molesta.

Pero ¿qué pasa?

Que yo salgo a la calle y la gente ve raro mi pecho.

Es como el discurso este del cuerpo equivocado,

un discurso que nos secuestra,

porque intentan que seamos cis cuando nunca lo vamos a ser.

Y nos condena a la frustración eterna de decir:

"Hasta ahí, luego un poquito más". Y nunca se acaba.

Una pregunta difícil. (RÍE)

Hay quien dice: "Tengo un cuerpo masculino o femenino,

pero me siento como una mujer o como un hombre".

¿Qué significa sentirse como una mujer o como un hombre?

Vaya, sí es difícil la pregunta,

porque ni siquiera creo que se trate de una sensación,

sino de una identidad que se siente en lo más profundo,

de la que no te puedes desembarazar y que no puedes cambiar.

¿Sabes? Quizá incluso sea una pregunta filosófica.

Claro que está profundamente arraigado en el cuerpo,

pero, a ver, la sociedad también marca algunos estereotipos

de lo que significa ser una mujer y un hombre, ¿no?

Sí. Sí, lo que hacemos,

tal vez para intentar facilitar las cosas,

es crear estereotipos de lo masculino y lo femenino.

Pero sabemos que mucha gente fluctúa entre ellos sin ningún problema.

Por mera comodidad, quizá, lo reducimos a estereotipos.

Por supuesto, a la mayoría de las personas

ya les va bien estar en uno de los estereotipos,

pero sabemos que hay fluidez

y que las cosas no funcionan así.

Es algo que imponemos en la sociedad para volverla binaria,

pero en realidad por conveniencia, creo.

Dos atacantes han roto los cristales de este centro

y, además, han hecho pintadas con amenazas de muerte

hacia el colectivo LGTBI.

"Fluidez.

Si es que todos somos un poco diferentes.

Lo dicen los colectivos LGTBI y también los científicos.

Esperemos que cada vez más personas abran sus mentes y corazones

y seamos todos más tolerantes."

Si algo hemos visto hoy, es que entre el blanco y el negro

hay una gran gama de colores.

La diversidad forma parte de la naturaleza

y, por tanto, debemos aceptar, no solo aceptar,

sino hacer sentir lo mejor posible a todas las personas,

también a las que se sienten diferentes.

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El cazador de cerebros - Identidad sexual

14 oct 2019

Intersexual, transexual, género fluido, cisgénero... La diversidad es natural y la biología nos da cuenta de ello; los cánones no siempre nos definen. ¿Qué dice la ciencia hoy sobre el desarrollo y definición de género? ¿Qué papel juegan las hormonas, los genes y el cerebro en la identidad sexual?

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